Educación Biocéntrica

Educación biocéntrica en la furiosa industria del sexo

Hace 9 años, en el 2004, la vida me regaló el encuentro con María, una mujer brasilera de 32 años, pelo largo liso teñido de rubio, piel morena, ojos expresivos, educada, de 1,57cm de altura, cuerpo armónico, inteligente y marcadamente discreta en su estar. Nos conocimos en el Centro Espirita Amalia Domingo Soler de Barcelona donde, en esos momentos, colaboraba en el departamento de Acogida.

María entró en el Centro detrás de la mujer que nos la presentó. Se mostraba tímida. La saludé y me dispuse a explicarle el funcionamiento del centro, las actividades que se desarrollaban, dónde y cómo podría participar, horarios, etc. Me escuchó en silencio, asintiendo con la cabeza de vez en cuando. La invité a participar de la clase que se iba a desarrollar en breve y accedió con una breve sonrisa.

Durante toda la clase, María permaneció atenta, interviniendo en alguna ocasión con humildad y muestras de la sabiduría que otorga la experiencia de la  vida. Su rostro fue relajándose progresivamente hasta que al terminar el aula, se acercó para preguntarme si podría escuchar su historia porque necesitaba ayuda y para eso necesitaba contarnos cómo había llegado hasta allí y cual era su situación. Entramos en una estancia privada cómoda;  la invité a sentarse donde quisiera y cuando estábamos una frente la otra, sin nada entre las dos, María me miró a los ojos en silencio. Pude percibir su semblante con atención. El único sonido que se escuchaba era su agitada respiración.

A lo largo de mi vida, he atendido a muchas personas de toda condición y sexo, en situación de sufrimiento, desesperación, angustia y miedo. Nada de lo que me pudiera contar iba a sorprenderme, porque el dolor tiene mil caras pero sigue siendo dolor. Estaba preparada para escuchar cuanto quisiera contarme. Su voz dijo sin dejar de mirarme: “Gracias por escucharme. No estoy muy acostumbrada a eso. Más bien soy yo la que siempre escucho; me pasa desde pequeña”. Agachó la mirada y respiró despacio. Volvió a mirarme fijamente y dijo: “Soy puta. Una puta. Vendo mi cuerpo y ya no puedo más.”

Siguió hablando durante casi una hora sin pensar en lo que decía, como un río donde corre el agua que va al mar. Su verbo era cultivado, hablar lento, casi sin acento, algunas palabras en catalán porque “soy muy lista, se me dan bien los idiomas”.  Hablaba ruso, ucrainés, búlgaro, polaco, castellano y algo de inglés. Lo había aprendido con las chicas de la calle, el burdel, el piso… donde alternaba a lo largo de toda su vida desde jovencita.

Nos encontrábamos cada semana en el centro. Asistía a las clases y empezó a colaborar en alguna actividad. Fue recuperando fuerzas poco a poco. Estaba en casa de una amiga que la acogía sin cobrarle nada mientras “me pongo buena”, decía. María y yo llegamos a ser amigas.

María empezó a diseñar su futuro lejos de la calle: su plan era comprarse un ordenador y tomar clases de informática para trabajar como recepcionista en alguna empresa. “Tengo muchos idiomas y don de gentes” decía riéndose con la boca grande. Una vez por semana, venía a dormir a casa y pasaba dos días con nosotros. Los niños la adoraban, sabía como tratarlos. También conocía extensamente remedios de plantas y hierbas. Lo había aprendido en su Brasil natal de niña, en el campo con las mujeres ancianas de su pueblo que le enseñaron casi todo sobre remedios naturales.  María sabía hacer muchas cosas que ella decía le servirían para “salir de todo esto y vivir”.

En nuestros encuentros, solíamos hablar de su vida, “me hace bien -decía- no lo he contado nunca a nadie”: de su difícil infancia, adolescencia, su primer novio, el primer cliente, las palizas, el miedo, el dinero, el lujo, la hermandad que surgía entre las “chicas de la calle”, las envidias y la competitividad, los abusos, los clientes, sus desdichas,… y su enorme corazón se mostraba limpio, puro, sin mácula. “Los clientes vuelven a por mí porque yo les curo, los entiendo”- decía y sus ojos se hundían en una profundidad insondable para mí. Había veces que súbitamente dejaba de hablar y entonces decía que hay cosas que mejor no decirlas nunca.

En una ocasión María me contó que haciendo calle en Brasil, cuando era pelirroja y con veinte años, un famoso cantante que estaba haciendo gira por tierras brasileras, la escogió para una noche. La química que surgió entre ambos hizo que María fueron transcurriendo los días y los meses, y María seguía acompañándolo hasta el punto que el cantante le ofreció llevarla a su país, pagarle un piso, estudios universitarios de botánica (tal era su sueño), darle todo lo que ella quisiera para tener la vida que ella quisiera, y se negó porque “yo soy libre, y todo lo que consiga en la vida será por mi misma” argumemtó.

De la noche a la mañana, María tubo que marcharse de la casa donde estaba porque el “chulo” de su amiga le había dicho que eso no era una casa de caridad y que si quería vivir allí había de trabajar para él. Decidió volver a la calle y a un gimnasio donde concertaban citas para clientes; eran muchas horas diarias pero “lo hago para pagarme el piso y el ordenador. Es momentáneo. Cuando tenga el dinero, lo dejo”. Y así fue, en dos meses reunió todo el dinero necesario para empezar de nuevo, aunque su rostro y su ser reflejaban un profundo cansancio.

En el transcurso de estos meses, un día vino a verme con un hematoma en la cara. “Un cliente desafortunado”, me dijo bajando la mirada. Al mostrarle mis dudas de si valía la pena esperar a tener todo el dinero para empezar de nuevo, ella insistió que quería hacerlo así. Con la cara golpeada no podía trabajar, así que el plazo de tiempo se alargaría. Habíamos decidido que vendría a vivir a nuestra nueva casa, lejos de la ciudad y de todo lo conocido, encontraría un trabajo de canguro o dependienta en algún comercio de la zona, mientras estudiaba informática. Entonces no era tan difícil encontrar trabajo y estábamos convencidas que el plan funcionaría.

María se agotaba día a día. Sus fuerzas se deterioraban. Llegó el día anhelado. Habíamos quedado en recogerla a una dirección que me facilitó. Su equipaje era una única maleta y el ordenador que aquella misma mañana iba a comprar. Estuve esperándola más de dos horas, llamándola a su móvil desconectado. No apareció. Durante varios días, estuvimos buscándola en los sitios que podía frecuentar, llamamos a su familia en Brasil, recorrimos calles,…. María no apareció.

Desde entonces han pasado muchas lunas. En ocasiones, con una amiga común, la recordamos. No tenemos ninguna pista para seguir, ya no hay teléfonos de familiares en Brasil, sólo un extraño vacío. Pero María sigue viva en mí. He gestado todo un mundo en mi interior hasta parir la aceptación de que todo cuanto existe tiene una finalidad y está sujeto a un pacto de Amor.  Aunque sea atroz la furiosa prostitución, la industria del sexo existe como el pájaro en el bosque y la ballena en el mar, como el fuego que destruye y la guerra que extermina, como el pecho de una madre amamantando a su bebé y la risa sincera de las niñas.

Mientras haya personas que compren cuerpos para saciar sus carencias, mujeres como María seguirán existiendo para cumplir su pacto de Amor y compromiso con la vida. Me ha costado mucho entenderlo y aceptarlo. Ha llovido mucho en estos nueve años querida María.

Entraste en mi vida y la colmaste de tesoros valiosos que he ido descubriendo en mi en la medida que se creaban espacios de escucha en mi interior. Dejé de querer salvarte para amarte sin más, honrando tu ser, tu existir, tu servicio a una humanidad en transformación. Ha dejado de dolerme el saber que todavía necesitamos vivir experiencias devastadoras para experimentarnos como seres humanos, complejos, neutros, inmersos en un universo geométricamente sagrado, armónico, donde cada ser tiene su función primordial en el engranaje de la vida y en su consciencia superior pacta cada detalle de su existir, sellando compromisos de Amor y Servicio que nos unen.

Mucho queda por andar y hacer para sanar tanta locura. Se inician acciones aisladas como en Suecia donde la prostitución es considerada como un aspecto de la violencia masculina contra las mujeres, niños y niñas y se reconoce legalmente como una explotación del ser humano, aplicando leyes en consecuencia, pero hay todavía un largo camino que recorrer para no prolongar sufrimientos y educar al ser humano en el impulso saludable de transformación individual, colectiva y cósmica.

He dejado de pensar con el cerebro para pensar con el corazón y con el tiempo he conseguido crear en mí la propuesta biocéntrica que me va a permitir trabajar con mujeres que como tú, ejercen la prostitución en calles, burdeles, pisos clandestinos, plazas, descampados, cumpliendo así su pacto de aprendizaje, servicio y Amor, y pongo Amor en mayúscula por que me refiero al Amor Incondicional, la energía magnética que nos atrae a todos los seres hacía la Unidad. Inicio mi viaje el martes 18 de marzo en la Asociación Actúa Vallés.

Me siento honrada de iniciar este servicio sin fecha de caducidad. Gracias María por impulsar en mí el deseo de servir y acompañar a estas valientes mujeres.Vamos despacio porque vamos lejos, muy lejos. Te iré informando.

Amor y Servicio

Educación Biocéntrica

Oración para el solsticio de invierno

En las Fiestas de la Tierra, durante el solsticio de invierno, las antiguas sacerdotisas romanas, guardianas de las tradiciones, maestras y sanadoras de cuerpo y alma, recitaban esta oración:

Esta es la noche del solsticio, la noche más larga del año. Ahora las tinieblas triunfan y aún así, todavía queda un poco de luz. La respiración de la naturaleza está suspendida, todo espera, todo duerme.

El Rey Oscuro vive en cada pequeña luz. Nosotras esperamos al alba cuando la Gran Madre dará nuevamente a luz a su amado hijo Sol, con la promesa de una nueva primavera.

Así es el movimiento eterno, donde el tiempo nunca se detiene, en un círculo que lo envuelve todo. Giramos la rueda para sujetar la luz. Llamamos al Sol del vientre de la Noche.

Así sea.

La juventud de Baco - William A. Bouguereau
La juventud de Baco – William A. Bouguereau
Educación Biocéntrica

Sexualidad femenina (2). Proyecto de Educación Biocéntrica

Llevábamos ya varias sesiones juntas. Cuando las mujeres se encontraban en el vestuario para cambiarse, se oía desde fuera risas y algarabía femenina. Me placía escucharlas. Entraban a la sala dispuestas a dar y recibir. 

El dolor del desamor callado tanto tiempo, ocultado tras “hacer ver que no pasa nada” para seguir adelante, deja huellas profundas de culpabilidad, desmerecimiento y una terrible sensación de no poder contarlo, que no se sepa porque “es muy feo”.  El Círculo de Cultura de Educación Biocéntrica, nos ayudaba a expresar con sencillas palabras, lo que no se había podido contar en ningún otro lugar, ni tan solo entre sus amigas.

Las mujeres arrastramos una pesada carga emocional que viene acumulándose desde tiempos remotos, cuando la ignorancia masculina junto con ansia de dominación, nos condenaron a vivir avergonzadas de nuestros cuerpos, humillados nuestros dones, perseguidas por nuestro vínculo sagrado con la Madre Tierra, sometidas a la barbarie de tomarnos a la fuerza sin consentimiento. Esas atrocidades nos pesan a todas y todos, porque sufre perseguidor y perseguida, la conciencia no distingue roles. Se queda todo en el inconsciente colectivo ejerciendo su influencia en la medida que nos identificamos con ello, y desde la inconsciencia seguimos repitiendo patrones que ya no nos sirven. Por eso se hace inminente despertar la conciencia y mirar la verdad, hablar de ella y recordarla para que la esencia de nuestra naturaleza profunda emerja como Ave Fénix y brillemos con Luz propia.

Así, con el espíritu de re-conocer, cogimos todas las palabras del nuevo círculo de cultura que habíamos creado juntas, y las desperdigamos por el suelo de forma que las pudiéramos leer. Pusimos una canción que nos permitiera caminar entre todas las palabras, mirarlas y dejarnos atraer por una de ellas. Después, en silencio, danzamos la palabra escogida, evocando su máxima expresión. Sus cuerpos iniciaron danzas tímidas de ternura, movimientos lentos, suaves, pulsantes, que fueron desatándose en alegría, placer, apertura, confianza,…

Seguimos con juegos de vitalidad y contacto, danzas creativas, samba. Las mujeres reían, movían sus cuerpos alegres, las caderas jugueteaban sinuosas, erotizadas con la manifestación abundante de la vida, con la alegría inocente del amor en la piel. Fue maravilloso presenciarlo.

Después hicimos una ronda sentadas de acariciamiento de pelo. Los rostros estaban relajados, labios sonrientes, complacidos, pecho caricias-salvajesabierto, acompasado por respiración natural. Las manos acariciaban los cabellos despacio, sin tiempo. Estábamos reeditando nuestra memoria celular femenina.

Hay mucho por hacer, muchas caricias que ofrecer, que recibir, muchas miradas y encuentros, muchos círculos que celebrar. Vamos andando sin prisa porque vamos lejos, muy lejos. Objetivo: sanar la humanidad.

Educación Biocéntrica

Sexualidad femenina – Proyecto de Biodanza y Educación Biocéntrica

El programa “Sexualidad femenina. Viaje con brújula” con Biodanza y Educación Biocéntrica (marzo-abril 2011) surge a petición de la Associació de Dones Ítaca del Vallés Occidental, Barcelona.

Algunas de las integrantes de la asociación, estaban participando en el grupo regular de Biodanza que impartía en mi pueblo y percibieron lo mucho que podría ayudar Biodanza a sanar la vivencia de la sexualidad en las mujeres. Así iniciamos este proyecto, con mucho placer de colaborar y compartir con mujeres, uno de los temas más dolorosos de nuestro cautiverio histórico femenino.

Escogimos el título “Sexualidad femenina. Viaje con brújula” porque consideramos importante resaltar el espíritu de la viajera que inicia aventura con equipaje que, al recorrer nuevos paisajes, tierras lejanas, aguas de vida, culturas y creencias compartidas, enfrenta situaciones inesperadas que la empujan a revisar su equipaje y decidir qué es verdaderamente útil para seguir camino y desprenderse de ello si cabe. La brújula nos pareció adecuada por evocar la posibilidad de escoger,  de decidir ir donde todo está por escribir, del presente al presente continuo y andar por instinto de vida y  aventura, curiosidad y eterno goce, a ritmo de nuestras caderas  y pies de tierra.  Y escuchar-nos dentro y fuera para  unir coraje y afectos, vivencia de comunidad casi en olvido, latente.

Facilitar Biodanza es facilitar espacios de comun-unidad donde cada persona es escuchada, valorada y reconocida por el hecho de ser. Cuando el grupo es específico, como por ejemplo éste compuesto sólo de mujeres de entre 20 y 80 años de edad, se genera una complicidad innata de hermanamiento, germanor en catalán (me encanta como suena), que propicia identificación y curiosidad a la vez. Algunas de las mujeres se conocían de la Asociación, otras eran vecinas del pueblo y aunque se saludaban por cortesía entre las callas y avenidas, nunca habían tenido amistad, otras (las más jóvenes) no tenían ningún vínculo entre ellas.

El primer día fue el 7 de abril del 2011. Se habían apuntado 14 mujeres de diferentes edades, de 20 a 80 años como he dicho antes. A la hora acordada, fueron llegando en pequeños grupos de afinidad. Tras la bienvenida en ronda, algunas manifestaron cierto grado de ansiedad. No sabían cómo íbamos a abordar el tema; me preguntaron si tendrían que desnudarse, si nos exploraríamos el cuerpo, si tendrían que explicar cómo eran sus relaciones sexuales, posturas para sentir más placer,….  En mi interior sentí una confortable sensación de encuentro: círculo de mujeres- pensé. Vamos a sacralizar el momento.

Empecé a explicarles la importancia de compartir desde lo sagrado. Hablamos del concepto sagrado, desmitificamos su significado cultural y rescatamos su etimología, procedente de sacro, del hueso situado en el extremo inferior de la columna vertebral, debajo de las vértebras lumbares, compuesto por la fusión de cinco vértebras, con forma triangular, impar, central y simétrico. El sacro forma la parte posterior de la pelvis.

Seguidamente introducimos el lenguaje simbólico y aludimos a la conexión tierra-cielo-tierra. (…) Los rostros de las mujeres fueron relajándose progresivamente. Compartir desde la sacralidad, como sacramento (manera sagrada, momento sagrado), tranquilizó sus expectativas. Explicamos la dinámica de la sesión introduciendo la metodología de Educación Biocéntrica y Biodanza. La mayoría manifestó curiosidad y empezaron algunas risas y comentarios relajados. La alegría de las mujeres se manifestaba cada vez con más presencia. Habíamos conseguido confidencialidad en el círculo. 

Era sumamente importante escuchar cómo resonaba en ellas la palabra SEXUALIDAD, a qué la asociaban, qué recuerdos, experiencias de vida querrían compartir, por lo que iniciamos con el Círculo de Cultura y la palabra generadora SEXUALIDAD.

Circulo de Cultura - Sexualidad
Circulo de Cultura – Sexualidad

El silencio se manifestó como un vaciado. Cada mujer, sumergida en su mundo, empezó a escribir la palabra que sintetizaba lo que quería compartir. Eran palabras de esperanza, de sueño imposible, deseos a realizar; excepto una, todas las demás eran palabras que reflejaban el deseo de lo que querían que fuera o hubiera sido.  

Las palabras fueron: AMOR salió cuatro veces. TERNURA, cuatro veces. CONFIANZA tres veces, JUEGO dos veces y ABUSO una vez. No había distinción entre edades; sus voces hablaban de sufrimiento, y sus palabras escritas rebosaban deseos insatisfechos y aun así, mantenían esperanza.

En mi experiencia como Terapeuta Relacional en consulta privada, las estadísticas apuntaban que de cada 12 mujeres visitadas,  1,7 mujeres manifestaba sentirse satisfecha con su experiencia sexual; las demás relataban episodios de abuso sexual, maltrato psicológico y emocional, frigidez, ausencia de placer y goce, engaño y frustración en sus relaciones sexuales. En el grupo de Biodanza, de las 14 mujeres participantes, sólo una gozaba de una sexualidad placentera y satisfactoria.

El hecho de que en el Círculo de Cultura se hubiera reflejado mayoritariamente el deseo, aunque la palabra en sí no salió, nos proporcionó hablar de él. ¿por qué sin estar expresado implícitamente, estaba presente en cada palabra?  Casi todas las mujeres, excepto una, habló de sus deseos no verbalizados, de la vergüenza de ser malentendida, de sentirse inadecuada al sentir cierto tipo de deseo, de no atreverse a pedir ser satisfecha.

Apareció la percepción corporal, la autoimagen, el cuerpo femenino, la vergüenza de sus curvas, de los ciclos que nos rigen, de esconder el deseo y sentir callada insatisfacción. ¡ Cuánto dolor ha causado la cultura androcéntrica! ¡Cuánta castración, frustración y desamor! Y aún así, las mujeres siguen manifestando el deseo de ser amadas y satisfechas con ternura, amor y confianza. No es una guerra. Son mujeres en pie de Paz.

El grupo estaba conmovido. La naturaleza femenina, vital, interna, abundante y mecedora, emergía entre las brechas que habían dejado palabras nunca dichas antes, tal y como dijeron. Decidí que era momento de gozar el vacío generado al soltar y propuse: segmentario de cuello, danza de fluidez evocando el elemento agua y elasticidad integrativa con la consigna de desperezarse, estirar el cuerpo y disfrutar de su elasticidad, sea la que sea.

Sus cuerpos se relajaron progresivamente, las mandíbulas se soltaron y entre pequeños suspiros dispersos en la sala, emergió un discreto gemido de placer. La inteligencia afectiva se estaba manifestando. Sonreí satisfecha y agradecida por tanto amor.

En la última rueda, nos miramos. Algo había de distinto en sus ojos, en su tez. Permanecían entrelazadas por la cintura, meciéndose aún terminada la música. Sonreían y cuando una de ellas explotó en carcajadas, el círculo se abrió y nos despedimos hasta la siguiente semana.

Educación Biocéntrica

Educación biocéntrica para personas de la nueva pobreza

Diario de navegación Proyecto La Trobada, el trobador i la trobairitz. Data estelar 15.102.013

Aunque el título del proyecto pueda parecerte extraño, quiero explicarte el significado de cada palabra porque cada una de ellas, está implícitamente vinculada al proyecto social “Restaurant la Trobada” de Terrassa, Barcelona.

Primero te cuento que el Restaurant la Trobada, surge como proyecto de ayuda a las personas que sufren lo que llaman “nueva pobreza”. Se trata de mujeres y hombres como tú y como yo que, debido a las consecuencias de la crisis económica actual , se encuentran sin empleo, sin recursos económicos suficientes para cubrir necesidades básicas, sin apoyo familiar en muchas ocasiones, sin hogar donde dormir, con escaso sentimiento de arraigo y autoestima debilitada por la angustia de sobrevivir.Cada vez hay más personas en esta situación de nueva pobreza y, aunque existen comedores y dormitorios sociales donde las personas sin recursos pueden acudir, la beneficencia alimenta y abriga el cuerpo pero tiene poca incidencia en la dignidad. El Restaurant la Trobada promueve el intercambio de trabajo por comida. Desde el Servicio Social del Ajuntament de Terrassa, son derivadas algunas de las personas que se encuentran en la situación de “nueva pobreza” para recibir un menú diario a cambio de dos horas de trabajo. Son los llamados “clientes de tiempo” que se diferencian de los “clientes de euro” que pagan el menú con euros. Para saber más sobre el proyecto, te invito a que clikes el enlace Restaurant la Trobada

Trobada en catalán se traduce al castellano como “encuentro entre dos o más personas para dialogar o crear juntas algo común”. La palabra trobador en catalán quiere decir igual que en castellano trovador “compositor e intérprete de Occitania a finales del siglo XI. Persona hecha para componer, inventar, crear”. Trobairitz es el femenino de trobador, que existieron también entre los siglos XII y XIII.  Me pareció que jugar con estas palabras me abría la posibilidad de encontrarnos como trovadores, unidos para componer nuevas canciones de vida y prosperidad para todas las personas.

Conocí éste proyecto a través de una compañera del Cercle de Dones LLuna de Castellar del Vallés, pueblo donde vivo. En la luna nueva de marzo de este año 2013, Núria nos contó su experiencia como voluntaria de este proyecto que estaba iniciando su aventura. Enseguida me vibró dentro y después de conocer a Pau, coordinador del proyecto, visitar el Restaurante, comer en él y relacionarme con las personas que lo componen, decidí implicarme ofreciendo sesiones de Biodanza para usuarias y voluntarias, como proceso de integración, aumentar autoestima, creatividad, capacidad de transcender, vínculo afectivo, reforzar identidad saludable y estimular el sentimiento de comunidad con el propósito de generar acciones que repercutan en el bien de la misma.

Después de trámites burocráticos y acuerdos entre las diferentes asociaciones que apoyan el proyecto, hicimos una sesión de presentación en junio donde participaron unas cuantas personas usuarias y voluntarias. La aceptación fue contundente. Vino el verano y en septiembre reiniciamos la propuesta y tras presentar el proyecto redactado con intenciones, objetivos, metodología a seguir y programa detallado, el pasado martes 15 de octubre iniciamos el programa piloto que tendrá una duración de tres meses con sesiones de educación biocéntrica quincenales en el mismo local del Restaurant.

Me he decidido a compartir diario de navegación del proyecto porque doy fe que compartir lo que sabemos, aquello que vamos experimentando, es generar vida, construir comunidad y sumar conocimientos. Es abrir el pecho para dar lo mejor de sí misma, sabiendo que estamos contribuyendo a dignificar la comunidad humana, a restaurar su condición y posibilitar acciones que generan vida y promueven su evolución. Esta es la propuesta de Educación Biocéntrica.

Como experiencia personal sobre la “nueva pobreza” te cuento que durante año y medio, he estado participando en el Movimiento 15M donde he podido conocer de cerca a personas que han tenido que desalojar sus casas con hijos a cuestas y sin pertenencias por no tener dinero para pagar hipotecas. He acompañado en la recogida de alimentos reciclados de supermercados y mercados, para cocinarlos y dar de comer a muchas personas; he participado en varios mercados de intercambio y en mercados con moneda social,… He podido convivir con rostros repletos de desamor, incertidumbre, desarraigo y profundo sentimiento de derrota. Trabajar con ellas, requiere de la metodología de Educación Biocéntrica porque permite que entremos hablando desde el corazón, el lenguaje universal.

La palabra es el recurso de comunicación más conocido y utilizado. Cuando iniciamos pequeñas rondas de presentación donde las personas pueden decir sus palabras mientras se miran y son miradas, va naciendo una musicalidad grupal que termina en sonrisa siempre. Y digo siempre porque no puedo decir otra verdad. Siempre, siempre, surge la sonrisa. A veces discreta, otras abierta y resonante, siempre luminosa que emerge entre ojos y piel. La alegría se hace presente pausadamente, toma su asiento entre nosotras y brilla.

El principio de progresividad que propone Biodanza, es sagrado para nosotras facilitadoras. Recrear un ambiente tranquilo, pausado, son silencios que surgen de forma natural, propicia que personas que tienen el sufrimiento, la angustia y el desarraigo en la piel, suelten de a poquito las tensiones y así aflore su naturaleza afectiva, su ser natural.

Pasados 15 minutos del horario establecido, nos sentamos en sillas del restaurante en ronda. Todas las personas presentes se conocían entre sí, excepto dos. Eran usuarias y voluntarias con curiosidad de saber qué era eso de la Biodanza. Me presenté. Les conté cómo conocí la Biodanza, qué efecto causó en mí la primera sesión, por qué decidí formarme como facilitadora. Mi relato era sincero, sin pretensiones de agradar. Seguimos con la historia de Rolando Toro, sus inicios como educador, psicólogo, su espíritu convencido de cambiar el mundo y restituir la nostalgia de amor que sufre.

Sus rostros fueron tomando color. No es que antes no lo tuviera, pero empezaba a notar cambios en su piel. “La palabra hablada está constituida por tres clases de vibraciones: la energía física (el sonido), la energía vital, que se activa con la voluntad del orador; y el pensamiento. Cada palabra que el hombre pronuncia deja rastros de vibraciones en su cuerpo y cerebros físicos (…)”  Paramahanda Yogananda.

Hablamos también de la implicación en el proyecto tanto de mi parte como por la suya y de la intención de publicar los resultados, para lo que necesitaba su consentimiento para recoger datos.  A todas sin excepción les pareció bien.

Para la sesión, había preparado 5 vivencias básicas con el objetivo de soltar el cuerpo y sentir la presencia del otro y del grupo. La vivencia grupal incentiva el sentimiento de pertenencia y me parece importante empezar por aquí.

Iniciamos una ronda para explicar la simbología del círculo en biodanza. Después un caminar rítmico y a partir de la mitad de la canción, les fuí indicando que fueran saludándose con los que se cruzaban, primero de forma discreta hasta que pudimos llegar al encuentro de amigos.

Seguimos con coordinación ritmica, y luego rueda rítmica con un paso común. Aquí empezó, de forma natural, a surgir el juego de imitar los movimientos que uno de ellos hacía, mientras cambiaban de protagonista. La canción duró 4′ aproximadamente y terminaron riendo a carcajadas y con algún abrazo.  La risa les produjo sed y nos tomamos un tiempo para beber agua, ir al baño mientras seguían conscientes de no hablar. Alguna palabra se les escapaba pero mantenían la intención de comunicarse con el cuerpo solo.

Seguimos con sincronización melódica con cambios. Algunas parejas se cogían por la cintura y alguna reclinaba la cabeza en la otra persona.

Continuamos con ronda de balanceo suave. Ojos cerrados, entrelazados por la cintura y dejándose mecer por el movimiento suave del grupo. Sus rostros estaban relajados, desprendían placidez. Desde la mirada de facilitadora, estos momentos son de extraordinaria belleza. Siempre me conmueve presenciar como la música, el movimiento, la intención, la propuesta, destapa el ser que habita dentro y emerge belleza natural, hermosa, cristalina.

Seguí con una música de activación suave donde pudimos mirarnos. Habían pasado 1h45m exactamente.

Al terminar eran mujeres y hombres más bellas, como siempre ocurre. Comentaban entre ellas, “estoy muy bien, pero me siento rara. No estoy acostumbrada a tanto amor”. “Que distinto de lo que me imaginaba”. “Que bien me siento”. “Estoy contento”. “Qué fácil me resulta mirar al otro y normalmente no me pase. Siempre voy con la cabeza baja”.

Decidieron intentar convencer a más personas vinculadas al proyecto para que vinieran a participar de las sesiones, buscar a otras usuarias que ya no estaban porque se les había terminado el plazo de los cuatro meses.  Decían que estaban seguras que les iba a ir muy bien.

Sugerí que si les apetecía, escribieran sus sensaciones, pensamientos o lo que quisieran y llevaran un diario de biodanza. Algunas dijeron que si.

Para la  próxima sesión, quedamos en que traería las fichas de las personas participantes para rellenar sus datos y algun test de satisfacción y bienestar para hacer el seguimiento.

Nos despedimos con besos, algún abrazo y muchas muchas sonrisas. El acercamiento físico ha empezado. Buena señal.

Educación Biocéntrica

Construyendo el conocer de Consciencia Crística

Esta tarde, en el Centre Espírita Amalia Domingo Soler (CEADS) de Barcelona, hemos dialogado sobre Consciencia crística.

¿Qué es Consciencia Crística?, ¿Vas a hablar de eso, no?, me dijeron hace unos dias. En realidad, no. – dije- contesté.

En Educación Biocéntrica, no nos interesa tanto impartir conferencias, charlas o seminarios, como construir el conocimiento colectivamente a partir de las experiencias de vida, relatos de vivencias, intuiciones y la expresión de nuestra propia sabiduría interior. Cada ser tiene un bagaje personal, íntimo, individual que se expande en lo colectivo a partir de la vivencia. Compartir nuestros sentires, posibilita sumar saberes de vida que enriquecen la comprensión de la vida y fortalecen la sensación maravillosa de ser en el mundo, pertenecer a la comunidad, ser escuchado, porque cada experiencia vivida es única, auténtica, sentida y pertenece a la vida. Con ella crecemos individualmente y en colectivo, de ahí la importancia de ponerle palabras a nuestro sentir, porque parte de mi hacia la vida, enriqueciéndola con lo vivido y honrando el eterno presente que nos une en vertiginosa espiral de transformación y creación.

Desde la metodología de Educación Biocéntrica, hemos propuesto construir el saber sobre Consciencia Crística. Lo hemos hecho juntas, escuchando y expresando en palabras lo que sentimos sobre una palabra concreta, generadora, que nos proporcionar descubrir en nosotras mismas el verdadero significado, que no es mío ni tuyo, ni estático ni rotundo, es de la vida y permanece vivo en la medida que sigo viviendo, sintiendo, latiendo, pulsando. Se transforma conmigo y navega por las aguas de la evolución.

Han surgido palabras que definían “Conciencia” como la presencia de lo preexistente en frente de cada una de nosotras, y la responsabilidad de “saber” y ser coherente con lo sabido. El diálogo transcurría entre ejemplos, experiencias de vida, sensaciones, rescate de frases hechas que tomaban un nuevo sentido, hasta sintetizar lo compartido en un significado colectivo, lleno de sentido.

Con la palabra “Crística” han resonado luces de paz y misericordia, ausencia de tiempo, transparencia y vivencia de amor lejano conocido. ¿Hasta donde abarca el Cristo revivido? Somos divinos-, decían.

El diálogo se extendía sereno entre sonrisas, miradas y recuerdos. Las voces del compartir sonaban alegres, olvidadas de cansancio y el tiempo dejaba de tener prisa para sentarse a compartir y dejarse ser. Han quedado incógnitas, preguntas al viento listas para seguir jugando. ¿Cuan consciente soy de lo que siento? ¿Crístico incluye sombra o solo es presencia de luz? ¿Hay conciencia buena y consciencia mala?

Las respuestas son vivencias que a su vez generan otras preguntas y otras vivencias que siguen viviendo a través de relatos, diálogos, reflexiones y silencios. En Educación Biocéntrica hacemos síntesis y no conclusiones porque todo lo expresado sigue vivo en cada una de nosotras y en todas a la vez. Nada se concluye ni es definitivo.

No hay más maestra que la propia maestría de ser en el mundo y ésta es la propuesta biocéntrica. Cada una de nosotras es la vida que escojo vivir. En comunidad, compartiendo, crecemos como individuos y en colectivo y construimos el conocimiento a medida que dejamos que fluya de nosotras la vivencia de existir y compartir.

Después de las palabras, el silencio, la mirada del reposo en la presencia de la otra. Mirar por ser, para honrarnos, reconocer el ser divino que eres y que me reflejas. Puedo verte porque eres parte de mi misma. Danzando al son de la música, hemos compartido alegría de sentirnos vivas, aquí, ahora, siempre.

La rueda seguía aún sin música. La danza estaba presente entrelazada a las miradas y las manos cogidas. Hemos terminado con esta canción.

Aquí os la dejo. Que la disfrutéis!

Cursos, Educación Biocéntrica

Cosmohabitar

Què és cosmo-habitar?

És una paraula composada de cosmos i habitar. Si ens adrecem al diccionari, trobem que cosmos fa referència a l’univers, a l’origen de la humanitat i la naturalesa. Si busquem habitar trobem sinònims d’ocupar, residir, construir un espai. Aquestes definicions son interessants dintre d’un context acadèmic però a nosaltres ens ocupa construir el coneixement; millor dit: reconstruir el coneixement a partir de les paraules expressades en un espai/temps d’escolta, on cada paraula es resignifica i amplifica amb vivències, experiències, records, somnis, il·lusions, olors, formes,… que conformen el verdader coneixement de la vida.

Per això treballem amb Educació Biocèntrica, per aprendre a reconstruir dialogant i compartint  saviesa que hom tenim.  La saviesa no està en la lletra que sabem, la titulació acadèmica ni els llibres que hem llegit. La saviesa és personal, íntima, individual i col·lectiva, biografia del ser que sent i es transforma.

Crear espais d’escolta i reaprenentatge comunitari per construir i construir-nos simultàniament en el món que ens mereixem.

Objectius

Cosmohabitar és sentir-me present en la vida, compartir la bellesa del vent que sense veure’l habita en mi i en la vida.

Cosmohabitar es poder trascendir els limits que em fan sentir allunyada del primordial i entristida pel món que m’ignora.

Cosmohabitar és trovar-me en un espai indiferenciat on el jo és submergeix en l’altre i en la progressiva fusió em trobo viva i vivint. No hi ha soletat ni angoixa, nomès vida que pulsa i ens impulsa.

Cosmohabitar em fa preguntar ón acaba el jo i comença l’altre? És el mateix adintre que afora?mujercosmo

Vivenciar la sacralitat de ser, amb mi i l’altre sent l’altre tot el que jo puc arribar a ser també. Viure i conviure com Una, trascenditn les disferències que ens separen i transformant-les amb complements del que sóc.

Cosmohabitar és vivència ecològica del ser que habito quan el ser és tambè Ser Un.

Metodologia de treball

L’educació biocèntrica proporciona un espai de diàleg vivencial on la paraula és expressió, vivència que ressona en el nostre habitacle corporal configurant el nostre espai interior i la manera de mostrar-nos al món. Les eines que utilitza l’educació biocèntrica estan basades en la vivència ontològica i epistemològica de: l’educació popular de Paulo Freire, la teoria de la complexitat d’Edgar Morín, la intel·ligència afectiva de Rolando Toro, la biologia de l’amor de Humberto Maturana i la metodologia reflexiu-dialògica-vivencial (MDV). Com a element integrador del procés constructiu, utilitza el sistema Biodansa per possibilitar l’experiència profunda de sentir-nos vives mitjançant propostes en grup que potencien el benestar, la salut i la integració saludable del procés reflexiu.

Cosmo-habitar – Taller d’Educació Biocèntrica. Diumenge 5 de maig – de 17 a 20h a Espai Berkana – carrer Vidriol 7 -Barcelona

Facilita el taller

Teresa Vázquez, facilitadora titulada del Sistema Biodanza Rolando Toro per la International Biocentric Foundation (IBF), col·legiada núm BAR0823. Màster de Neurociència aplicada,  Biodansa aquàtica i Eduació Biocèntrica. Escriptora. Artesana Teixidora.

Preu: 20€ – Si alguna persona anhela fer el taller i la seva situació econòmica no s’ho permet, podem parlar-ne.

Inscripcions a tevazte@gmail.com –  tel de contacte. 649.085.439       http://www.universbiocentric.wordpress.com

Educación Biocéntrica

La otra: mirada, espejo, maestra

Introducción

Martin Heidegger cuando analizó la esencia del existir, creó la palabra en alemán dasein para definir lo que se ha traducido como “ser en el mundo”. Para Heidegger, según escribe en su “Carta sobre Humanismo”, la palabra «mundo no significa en ningún caso un ente ni un ámbito del ente, sino la apertura del Ser». Para el filósofo alemán, mundo es un fenómeno unitario que representa ontológicamente un carácter del existir mismo y, por tanto, “ser en el mundo” solo puede hacerse (según Heidegger) de forma plena y comprensiva desde un punto de vista fenomenológico del concepto del mundo.

Cuando hablamos de la esencia del existir, podemos abordar el tema desde múltiples ángulos de visión. Muchos autores han escrito sobre éste tema. Yo escojo el abordaje de Martin Heidegger por ser parte de la teoría de Biodanza y uno de sus fundamentos epistemológicos.

Qué és la otra?

Ser en el mundo implica pertenencia, un poder observarse involucrada en los acontecimientos cotidianos de la vida como una parte implícita del todo, des de las estrellas escondidas por la reluciente luminosidad del astro Rey, las mareas que balancean las aguas de vida, las aves que nidan su permanencia contribuyendo al equilibrio homeostático planetario, el autobus que diariamente pasa a la misma hora para transportarme a mi lugar de trabajo, el perro que ladra cuando percibe el gato callejero,…  Todo está inmerso en el mundo como manifestación de la diversidad y de la unidad.

Tambien ocurre con la identidad que está sujeta a transformaciones constantes sin dejar de ser la misma. Si consideramos la etimología del concepto identidad, proviene del latín identitas, identitatis, derivado de ídem (adjetivo,pronombre demostrativo), que significa “lo mismo”, formado según el modelo de ens “ser”. Encontramos algunas acepciones que remiten a la cualidad de “Idéntico”, y otra que alude a la “relación entre cosas idénticas”.

Así, mi identidad se conforma del ser mismo, íntegro en mi e idéntico al otro. Podemos decir que somos en apariencia respecto al otro, cuerpos humanos de la misma especie, constituidos por los mismos elementos aunque en diferentes proporciones. Estas proporciones aluden a nuestras diferencias dentro de mismicidad. El caso es que la otra, es la misma persona que yo, con proporciones distintas que diseñan las diferencias dentro de la complejidad de las forma de vida. Estas diferencias hacen de cada una de nosotras espejos de la otra, completando la diversidad y haciendo patente la identidad a través de la otra. Lo que yo veo, percibo en la otra, está en mi en alguna proporción, de lo contrario no podría identificarlo.

Paramahansa Yogananda, en “Autobiografía de un yogui” dice: “Los rishis enseñaron que cada ser fue creador por Dios como un alma: un alma destinada a expresar en forma única algún atributo especial del Infinito, antes de reasumir su Identidad Absoluta”. 

Entonces, ¿qué es la otra? ¿Qué papel desempeña en mi ser en el mundo, en mi percepción de la vida?  ¿Podemos disociar el “yo” del “nosotros”?. El yo sin el nosotros no existiría. ¿En qué medida está implícita la otra en mi proyecto existencial?

De repente, la otra pasa a tener un papel tan protagonista como yo misma: espejo, mirada, maestra. Es la oportunidad de reconocer la belleza, magnificencia e inteligencia divina de la biodiversidad, la complementariedad de ser en el mundo, en la vida, de compartir nave. La competitividad pasa a ser una fase de la evolución humana por la que asienta la identidad y no una manera de vivir.

Quizás el problema radica en la identificación, o más fin en el foco de la identificación que también va construyendo nuestro ser en el mundo. Educados en identificarnos en las formas y satisfacer patrones impuestos al servicio del lucro y el poder esclavizante, relegamos al olvido y al menosprecio los instintos, las intuiciones, las percepciones sensoriales, el lenguaje del silencio y el “yo biológico” que siente, percibe y es. Ahí radica una maravillosa fuente de sabiduría donde aprender a integrar lo que soy y lo pienso con lo que expreso y muestro; tomar conciencia de que cada acto realizado, palabra manifestada y pensamiento sentido, repercuten en la estructura de la realidad que percibimos y vivenciamos porque somos identidades únicas con la única misión de ser en el mundo, yo, tu y nosotras.

Vivenciar  la otra

En Educación Biocéntrica las palabras tienen la importancia de la construcción del conocimiento y el compartir saberes. Hablar de identidad, de “yo” tiene sentido cuando involucramos la vivencia en el juego de la construcción, porque la vivencia resignifica conceptos abstractos que forman parte de un mundo teórico/retórico que ensaya entender la vida y explicarla. Es en el diálogo donde creamos el verdadero conocimiento porque dialogar es construir comunitariamente a partir de compartir experiencias de vida que tejen la identidad planetaria, la pertenencia, la unicidad, la alteridad, la comunidad, y posibilita cambios existenciales que favorecen la vida y su evolución.

Cuando la palabra ha emitido su vibración sonora, ha compartido su saber, ha dejado espacios de silencio, de escucha, de íntasis y éxtasis, el cuerpo aparece como receptor/emisor de todo lo registrado y es momento de danzar, no como movimiento estético, pensado y elaborado, si no como transmisor del sentir. Puede parecer difícil. Acostumbran a  entretejerse patrones de “no se danzar”,”no tengo ritmo”, “no me sale bien”, pero ese ruido se aquieta cuando la música aparece calma, integrando el espacio, los cuerpos, la atmósfera. La mirada desconcha su miedo y su vergüenza para encontrase progresivamente con la otra y surge la sorpresa ineludible de la presencia que pulsa al son de ser en el mundo, sonriendo, fiel a su propósito existencial.

Educación Biocéntrica utiliza como mediadora la Biodanza y como eje impulsor el Principio Biocéntrico que coloca la vida en el lugar sagrado que le corresponde, el centro, la mónada, el punto de partida de toda creación.

Vivenciar qué es la otra, cómo repercute en mi, como influye en mis relaciones, mis reacciones y mi “ser en el mundo”, cuánto me entrego/doy en la relación con la otra,….. Todo una vivencia. Ven a sentirla.

Co-habitar. 2º Taller de Educación Biocéntrica de la trilogia “Habitar”. Domingo 7 de abril a Espai Berkana – BCN.

mans donades

Educación Biocéntrica

Vivir con. Convivir.

Convivir.  Esta palabra me causa vacío, ausencia de presencia, mentiras escondidas en rincones inusuales para hacerse presentes de repente, descaradas y opulentas, jactándose de mirada inocente. ¡Cuánto puede sentir una sola palabra!!!

Nuestro universo humano repleto de palabras, sonidos expresados con voz que llena espacios sin saber bien qué ocurre con ellos. Y hablamos y decimos sin conciencia sonora, sin tomar cuenta que todo cuanto existe vibra y por tanto, es movimiento, se acerca, nos rodea, cohabita con nosotras, influyendo relaciones y respuestas.

Nuestra mentes, educadas en la apariencia, acallan instintos que pulsan por verdadero y, en lugar de escuchar viento, cosas, cielo, universo entero e interno, hablamos y convertimos palabras en palabrería, desconectadas del sentir, de piel, mirada y placer.

Convivir. ¿cuántas veces he deseado que “vivir con” fuera distinto, divertido, alegre, erotizante, placentero, cálido, suave, fresco, nutritivo, aireado, predominantemente acuoso? Permanecía ignorante e ignorada hasta que un buen día, la palabra “habitar” me encontró. Estaba allí, presente, con sonrisa amplia, mirada sincera, corazón valiente. Miraba de frente, altanera como geranio y jazmín en patio andaluz.

El tiempo se paró un instante. Aire y tierra prestaron atención y agua se detuvo. Fuego estaba calmo, crepitando sus brasas cálidas. Yo, presente. Casi alegre. Y así, despacito, iniciamos juego de amor, donde habitar mostraba estar y después, de a poquito con el calor del hogar, fue quitándose ropa hasta “ser”. Habitar ahora es palabra amiga, sueño real de vida, juego y caricia.

Y sucedieron ciclos de transformación. Uno tras otro circularon ajenos al tiempo, mostrándome belleza del verbo ser. Conjugamos juntos variadas formas de habitar. La primera fue “yo habito”. ¡Qué descubrimiento! Habitar me, habitar en mi, experimentar mi hábitat, recorrer hasta reconocer mi “ser en la vida” y cantar al viento “yo soy”.

Andando entre praderas de ser, me topé con “tu habitas”. ¿Son distintos? ¿tu es la otra? ¿qué es “tu”?. “yo/tu” son lo mismo, sólo que en frente, pensé primero. Después fui descubriendo que “tu” cambiaba posición con mucha rapidez, tanta que a veces desconcertaba, pero si “yo” seguía en centro, mantenía unidad más allá de aparente ilusión o imaginario, como llaman algunos. Así, yo/tu (1) son parte del “ser” . Son diferenciados en la unidad y mantienen su identidad mientras conviven, reforzándose mutuamente.

I Encuentro de Biodanza para la Cooperación y el Intercambio
I Encuentro de Biodanza para la Cooperación y el Intercambio

“Vivir en la alegría de “ser con otro” significa “convivir”, adquirir la capacidad de vínculo afectivo”, dice Rolando Toro.

Ahora es tiempo de “nosotros habitamos” y es cuando la constante se perpetua y se expande fractalmente hacia el universo cada vez más conocido. Permanece la unidad, el uno. Más allá de fantasía y Lucifer se descubre la luz de la unidad que coexiste en toda creación. Y me expando con la otra, y continuo expandiéndome con las otras criaturas vivientes, sin fin. ¿Hasta donde? Hasta la eterna Unidad.

¡Cuánto hay en una palabra!!!! Cuánto vivido y por vivir, cuanto aprendido y por aprender, descubierto y por redescubrir. Todo escrito en cada piedra, arena y viento, sonando en la eterna canción de la Vida. Hay mucho por contarnos, por compartir, porque juntas formamos el conocimiento de la vida. Lo que yo vivo, tu vives, es lo que conforma la realidad cuando le ponemos nuestras palabras y éstas toman vida y sentido, tejiendo red extensa de conocimiento de ser.

Esta es una verdad que aprendí de maestras que me mostraron la importancia de la escucha y la construcción dialogante. Compartir saberes. Las palabras son creaciones de vida. Nosotras, criaturas humanas, tenemos el don de crear con la vibración de la palabra. Redescubrir esta gracia es reencontrar goces, alegrías y caminos por andar juntas, co-crear, recrear, multiplicar, crecer, expandir y conjugar verbos de arte y creación. Ven a compartir tus palabras conmigo, con nosotras, con otras. ¿Qué es cohabitar? ¿Qué te evoca? Cuéntame donde te transporta y amplifiquemos el conocimiento juntas.

Hombres, mujeres, transexuales, hobbits, elfos, duendes, hadas, enanos, ogros, y otras criaturas en sonidos de paz, estáis invitados a participar de “Cohabitar. Taller d’Educació Biocèntrica”, el domingo 7 de abril 2013, de 17 a 20h. Espai Berkana – carrer Vidriol, 7 Barcelona.

Amor y Servicio

1) Martin Buber, filósofo 1878-1965). “Yo y yu”, editado en 1923.

Educación Biocéntrica

Identidad y cuatro elementos por Ruth Cavalcante

Este es mi relato de vivencia del taller impartido por Ruth Cavalcante en Zaragoza de “Identidad y los cuatro elementos” durante este fin de semana del 9-10 de marzo 2013.

He tenido el inmenso placer de participar en un nuevo ritual de celebración de la vida. Esta vez de las manos y los sentidos de Ruth. Cuando hace unos meses recibí la información, no dudé ni un instante. Me llamó y yo acudí a la llamada.

Los 4 elementos estaban presentes en el centro de la sala, rodeando la figura alegre, serena y tierna de la Diosa/Madre que acogía al bebé y sostenía sobre su hermosa cabeza, recipiente de agua donde emergía el fuego sagrado. Fuego, Aire, Tierra y Agua presentes, latiendo en cada una de nosotras y vibrando en el universo.

Transitando de un elemento a otro como camina el Sol dejando paso a la Luna, así fue la inmersión primigenia que me llevó a amplificar conciencia de plenitud, sentido de pertenencia y bendición de vivir.

Me siento bendecida por la vida, sacralizada, con los cuatro elementos pulsantes en mi ser danzando la espiral de la ascensión armónica, acompasada, ondulante en juegos cósmicos de infinitud.

En mi piel vibran las manos que sanan, los pechos que acogen, las caderas que cantan, y levanto la mirada para encuentrome espejos de mi esencia presentes en cada una de las formas multicolores que habitan las tierras de fuego. Ojos de mar y cielo, miradas de tierra y viento, de fuego, de brisa marina y playa en sosiego, de lagunas y prados floreados, vientres fertilizados por el paso del amor entregado.

Agua bendita bañando mi ser, cual ondina del lago halado, del mar floreado, donde mujeres danzan sus risas y hombres sus entregas.

La Madre/Diosa sonríe enternecida por tanta ofrenda, y a sus pies, de rodillas, inocentes compromisos de existencia pronunciados al viento vibrando en sonidos de dicha y placer, orgasmo y cuidado, poemas de silencios que entrelazan anhelos que el fuego, la tierra, el aire y agua harán realidad.

Gracias Ruth por tu ser Mujer Savia. Gracias Augusto por tu ser Amor y Servicio.