Análisis Histórico y Filológico: La Frase del Jun Zi y la Raíz de Wu
En las Imágenes de Sabiduría del Hexagrama 13. Tong Ren (Concordia entre personas), encontramos la máxima directriz:
Un jun zi categoriza a los clanes para distinguir a los seres.
Me llama la atención el significado profundo del carácter Wu traducido por el Proyecto del I Ching de Éranos como “Ser, Sustancia”. El ideograma original evoca la manifestación de la vida fenomenológica, vinculada a la función eminentemente femenina de dar forma, gestar y alumbrar la materia a partir de la Matriz invisible del cosmos.
Este concepto lo encontramos en el Da Zhuan (El Gran Tratado) Alas Quinta y Sexta, comentarios y apéndices filosóficos de la cosmogonía tradicional china, donde se nos revela que el Universo es la Matriz energética continua donde la información sutil se condensa para dar origen a las formas biológicas tangibles a través de la fórmula clásica Jin qi wei wu, la esencia (Jing) y el hálito vital (Qi) condensados para formar los entes (Wu).
Análisis Cosmológico y Metafísico: De la Matriz Cuántica al Cambio Continuo
Esta concepción cuántica ancestral se acopla con precisión a los modelos de la física contemporánea propuestos por científico como Federico Faggin. En su arquitectura de la realidad, Faggin distingue tres dimensiones que replican la cosmogonía del I Ching:
- Espacio de la Consciencia (C-space): campo semántico de la experiencia subjetiva pura (qualia), análogo al estado indiferenciado del Taiji.
- Espacio de la Información (I-space): estados cuánticos no-locales (entrelazados) y de carácter privado (solo la entidad que la experimenta tiene acceso a ella). Es el plano donde la intención pura de la consciencia (C-space) se codifica en estados cuánticos antes de manifestarse. Correspondencia con el Qi (Hálito Vital) .
- Espacio Físico (P-space): la realidad geométrica, sintáctica y observable: el reino de Wu, el ente.
Desde esta perspectiva, Wu – el origen de la vida fenomenológica-, es el colapso localizado del espacio-tiempo o tejido energético infinito. En consecuencia, el cuerpo humano y todos los entes del universo físico operan como campos vibracionales resonantes, proyectados de forma tridimensional (Itzhak Bentov- la física holográfica) en un flujo constante de intercambio de información.
Este dinamismo perpetuo es la base del concepto del Cambio (Yi) en la cosmogonía del I Ching: las formas no cambian; es el cambio mismo aconteciendo de manera continua como Eficacia Biocéntrica del universo. De la misma manera, no es ser humano viviendo la Vida, es la Vida misma viviéndose como humanidad.
Coherencia Vibracional y resonancia Schumann
En la secuencia del rey Wen, el Hexagrama 13, Tong Ren, Concordia entre personas, donde se encuentra la frase que nos ha inspirado este texto, estructuralmente une a Qian (Cielo/Consciencia) en lo exterior y a Li (Fuego/Claridad del Corazón) en lo interior. Esta sintonía entre los trigramas dota al cuerpo biológico de la dignidad de ser la interfaz donde se sintetizan la leyes cósmicas. El corazón, el sistema digestivo, el patrón respiratorio obedecen a las sensaciones del ser en su complejidad, afectando la manera de relacionarnos con nosotras mismas, las otras personas y el mundo.
La física holográfica del científico Itzhak Bentov, demuestra que el sistema cardiovascular, genera ondas de presión acústica que inducen una micro-oscilación de los 7 Hertz en todo el cuerpo, un ritmo que entra en resonancia armónica con la resonancia de Schumann de la Tierra, asociada a la matriz numérica de Lo Shu y la frecuencia de la biósfera. Esta coherencia vibracional resonante permite la recepción y decodificación de fluctuaciones de información sutil procedentes del campo cuántico global.
Síntesis Filosófica y Biocéntrica
Nuestro cuerpo, la sutilidad de la consciencia encarnada, es un ente interrelacionado con todas y cada una de las partes de sí mismo y del cosmos. Somos un universo encarnado: desde las galaxias de células hasta la microbiota que nos habita, operamos como notas en una sinfonía vibracional que compone la Música de la Vida. La mente analítica y lineal, por sí sola, no puede albarcar la belleza de esta coherencia existencial; para ello necesitamos estados de resonancia y Presencia Sistémica donde el ego se disuelva en el silencio y el ruido de la mente descanse en la quietud de la montaña.
La sabiduría ancestral del I Ching nos muestra el Orden y la Estructura del universo como algo viviente en sí mismo, en transformación constante con tendencia a la armonía sin fin.
Nosotros, los seres humanos, somos también comienzo, génesis y mutación continua, renaciendo una y otra vez a nuevos estados de percepción a través de la mutabilidad de las líneas que componen nuestro hexagrama resonante del instante viviente.
Al asumir la directriz del jun zi -categoriza a los clanes para distinguir a los seres-, se nos convoca a comprender las relaciones de pertenencia de las familias, las tribus, las asociaciones, las empresas y sistemas, para discernir con claridad los límites que nutren y aportan de aquellos que nos desvitalizan y menguan la fuerza vital. La existencia es una elección constante a favor de la evolución. ¿Estás dispuesta a elegir a favor de la Vida o a favor de la Muerte? El punto medio no es un camino estático; es una danza fluida entre opuestos complementarios (Yin/Yang) en el encuentro eterno del equilibrio y el sostenimiento de la Vida.
Nos mueve el Amor y el Servicio.
Especialista en Ecología de Sistemas Humanos y en I Ching Sistémico. Acompaño a organizaciones y líderes a descifrar su código de Coherencia Vital para alcanzar la excelencia operativa y la salud sistémica. Mi enfoque une el rigor del diagnóstico de precisión con la ética biocéntrica.
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