Cuentos biocéntricos

Sheraqua, mi primer cuento biocéntrico

En enero del 2020 me encontraba trabajando en la creación de mi video-curriculum. Como creativa que soy, había de reflejar mi esencia artística y decidí escribir un cuento que reflejara mi trayectoria. Así fue como surgió Sheraqua, la que danza las palabras. Al principio no tenía título porque se trataba de un video-curriculum, pero conforme fue tomando forma en mi interior, la semilla empezó a germinar y la Vida se manifestó en ella sin mi intervención; como tiene que ser ;). Te cuento el proceso.

Contar mi curriculum en vídeo no tenía mucha gracia, así que me puse en contacto con la hermana de una amiga, que justo acababa su formación de Ilustradora. Su nombre Anna Vila. Le propuse que lo ilustrara y enseguida se involucró con ilusión en el proyecto. Conforme me iba enviando sus esbozos, se fue generando en mi interior la remota posibilidad de publicarlo, pero no me atrevía a verbalizar mi deseo, hasta que un día Anna me dijo: Sería maravilloso si lo publicaras. Ella no sabía nada de mi deseo oculto, así que cuando Anna le puso sonido a mis palabras silenciadas por el miedo, supe que era la señal. Entonces le puse título. No lo dudé ni un segundo: la protagonista era Sheraqua, y te voy a contar de donde viene este nombre. Es una historia muy bonita.

Por el año 1994, yo me levantaba todas las noches en silencio, a las cuatro en punto para escribir historias de vida. En el silencio de la noche, cuando todos dormían, yo me sentaba en mi escritorio delante de mi libreta y mi rotulador (antes escribía en rotulador, ahora escribo a pluma), cerraba los ojos y rezaba pidiendo inspiración para escuchar historias de vida que surgían del silencio, contándome sus vidas, sus anécdotas, sus sufrimientos, sus caminos que siempre tenían un desenlace de Luz y de profunda enseñanza.

Cada día, excepto el sábado y el domingo, el silencio me hablaba y yo escribía y aprendía a amar la vida y las palabras, sus sonidos, sus significados, sus imágenes. Una noche o madrugada, mejor dicho, el silencio estaba en silencio, en quietud; no había palabras. Estuve mucho rato esperando escuchar pero sólo había una calmada quietud. Esperé y esperé y cuando ya pensaba que nada iba a ocurrir, escuché en un susurro lejano Sheraqua. – ¿Cómo?- dije. -No entiendo.- Y volví a escuchar en un susurro más cercano: Sheraqua. – ¿Y cómo se escribe esto?-pensé. Me puse a garabatear el sonido con letras que podrían ser y probando unas con otras, al fin encontré cómo se deletreaba: Sheraqua. Me pregunté qué signficado tendría esa palabra, y escuché en mi interior, con una voz juvenil y alegre: la que danza las palabras.

A partir de ese momento, las historias de vida que escribía siempre iban firmadas como Sheraqua. Después, con los años, regresé a mi nombre y Sheraqua quedó en mi corazón, como un recuerdo hermoso.

Hoy Sheraqua es una realidad. Es mi primer cuento ilustrado, de lo muchos que vendrán, porque Sheraqua es la protagonista de un viaje que todas emprendemos en busca del único tesoro verdadero: Yo. En esta aventura del vivir ocurren muchas cosas; algunas son insignificantes, la mayoría determinan el gozo y el sufrimiento en nuestro camino. El destino es único e inevitable, con tantos matices que parece que cada quien viva por separado, más eso sólo es una ilusión. Andamos buscando la felicidad, el Goce Eterno al que estamos predeterminados como reflejos de la única Inteligencia Creadora, y esa es la historia de Sheraqua, que es tuya, mía, nuestra, porque las historias de vida son la vida misma y siempre podemos reflejarnos de alguna manera, cuando el corazón vibra por la emoción del encuentro.

Sheraqua es la protagonista porque su rostro es el de una niña que crece por fuera pero mantiene la inocencia dentro de sí, aunque a veces se la arrebatan los duendes o otros seres mágicos que nos encontramos por el camino para probar nuestra fortaleza, nuestra voluntad y la sabiduría que vamos recordando en el caminar el camino. Ella insiste, persiste, y al final (si es que podemos decirlo así), se sumerge en las aguas de la Madre, entregada a su oleaje, y encuentra su gran Tesoro escondido: ella Es y siempre ha sido una sirena.

Lo siento…. te he descubierto el final del primer cuento, pero no por ello se pierde la magia del hallazgo. Sheraqua tiene mucho para ofrecerte: espacios de reflexión, de silencios, de risas y cantos, de murmullos, susurros y más silencios, de palabras y sobre todo, Corazón. En este sentido, estoy creando recursos metodológicos basados en Educación Biocéntrica, que generen espacios de aprendizaje-desarrollo inspirados en el cuento. Son recursos que podrás usar como profesora de escuela, mamá y papá, abuela, terapeuta, facilitadora y educadora y que están creados para inspirarte cuando uses la historia de Sheraqua como función pedagógica. Vas a encontrarlos en la pestaña del menú principal, donde dice Cuentos Biocéntricos.

El recurso del cuento siempre es maravilloso, pero desde la perspectiva de Educación Biocéntrica, lo he usado como Tema Generador, pues abre un universo de posibilidades para tejer conocimiento pre-reflexivo y reflexivo, dotar de significado y crear acciones transformadoras con ayuda del MIB (Método Integrativo Biocéntrico).

El cuento puede contarse de forma simplificada a partir de infantes de cinco años. Entre siete y diez años de edad, se puede leer y contar de forma normal, o sea siguiendo el hilo de la historia y las Notas de Navegación, que son Notas, como dice la palabra, que vas encontrando entrelazadas en la historia y que se pueden leer a parte. De los doce años en adelante sin ningún límite de edad, está dedicado a toda persona con ganas de sumergirse en la belleza de las imágenes que ha creado Anna Vila y las palabras que son más que palabras.

Ahora estamos en el proceso de crear la página del crowdfunding o microfinanciación, que estamos haciéndola en la plataforma Verkami, una plataforma de micromecenaje para proyectos de arte. Te explico como funciona por si no lo conoces:

El micromecenaje es la manera de financiar proyectos, que suelen ser sociales y artísticos. Cada proyecto se publica en una página donde se explica cómo es, el dinero que se necesita para que el sueño se haga realidad, cómo se va a distribuir la financiación recibida, y las recompensas que cada persona que aporte, va a recibir a cambio de su aportación. Es una plataforma con total transparencia. Si el proyecto no consigue la financiación propuesta, el dinero que las mecenas, se devuelve al término de la campaña, sin ningún problema es de total confianza. Son muchas las artistas y grupos que usan esta plataforma para financiar sus proyectos, pues como sabrás, tanto el arte como las acciones sociales, no disponen de muchos recursos económicos en nuestro mundo actual.

Las recompensas a las aportaciones son muy importantes, por que son la manera de agradecer el dinero que cada persona aporta al proyecto. Nosotras hemos creado unas cuantas que confiamos sean de tu interés. Han sido hechas por manos amigas con mucho amor y dedicación.

En este post quiero compartirte una de las recompensas que he hecho yo misma. Se trata del cuento simple de Sheraqua, escrito a mano con pluma y con dibujos únicos creados para el pequeño libro que también he encuadernado a mano, usando un papel de creación artesanal. ¿Qué te parece? Mira en estos vídeos que te comparto aquí abajo, y déjame un comentario si quieres.

Este es el libro en castellano. Pertenece a una de las recompensas.
Ésta es la versión en catalán

Mi intención es, en la medida que estamos generando la página de Verkami, ir ofreciéndote cápsulas de información sobre el proyecto para que me acompañes en esta aventura tan maravillosa que me he propuesto vivir de ahora en adelante: publicar mis cuentos.

Me encanta que me acompañes en esta luminosa etapa de mi existencia. Gracias por seguirme.

Hasta pronto.

Amor y Servicio

Presencia
Cuentos biocéntricos

Había una vez…

Para las personas que estamos al servicio de las personas, acompañando procesos de transformación (pues el vivir es una constante transformación en sí misma), resulta difícil o costoso quizás, asimilar esta función sin la visión espiritual. Y digo espiritual porque hablo del espíritu, de la esencia, donde la visión se amplifica y se percibe más allá de la materia y la mente.

En realidad la del espíritu o la conciencia plena, es la única visión que nos permite experimentar la verdad y así diferenciar lo que sólo es un holograma con el que solemos identificarnos tantas veces, durante tantos años que acabamos viviendo como si fuera la única realidad, alimentando personajes, encarnando historias que van y vienen, yendo siempre hacia algún lugar, buscando algo que nunca acabas de encontrar, que cuando lo has conseguido se vuelve a perder, y así vamos andando sin hacer camino.

La ignorancia es algo que puede arreglarse con cierta facilidad y constancia. Basta con tener la disponibilidad verdadera de aprender, de experimentar, de abrirse a nuevas posibilidades y disfrutar del viaje. La arrogancia es más complicada porque nos hace creer que “conmigo me basto” , “que lo sé todo”, “qué me vas a contar a mí que yo no sepa”, y otras mentiras con las que la persona se parapeta impidiéndole verse a sí misma como Aquello que És y siempre ha sido.

Pero la trampa más compleja es cuando ignorancia y arrogancia van cogidas de la mano, unidas y fieles a su unión. Aquí sí que nos encontramos con el drama del sufrimiento, y no es que los otros no lo sean, es que el matrimonio ignorancia-arrogancia es un arma letal que puede dañar mucho más de lo que podemos imaginar.

¿Qué hacer ante estos casos? Casos que son encuentros, posibilidades, oportunidades de transformación del colectivo, no sólo de las personas implicadas sino del colectivo porque todo aquello que ocurre como individuo, repercute en la red, esa red de afectos, hilos de amor eterno que pertenecen al campo espiritual y que por no ser mirado, se nos olvida que es la clave de todo cuanto ocurre en este viajar por el planeta.

Dejar ir, dejar marchar, soltar, confiando en que cada quién sabe lo que hace y sabe (en su yo-verdadero) que cuando nos encontramos, intercambiamos aquello que está en nuestras manos, en nuestras posibilidades; y después… y mientras…, suelta.

Recuerda: somos libres aunque lo hayas olvidado. No te quedes con nada, suéltalo todo hasta que sólo quede lo que permanece, lo que nunca se ha ido y sigue vivo en ti y en todo. Sólo así podremos ver lo que verdaderamente nos une: la permanencia del Ser. No hablo del Uno, indico el Cero.

Desde Aquí, te veo.

Dedicado a tod@s l@s que cuidamos de nosotr@s y de l@s demás.