Biodanza

Biodanza y la poética de la voz y la palabra

El tema que hoy nos ocupa fue propuesto por nuestra seguidora en el canal de YouTube Marcela Carlino. Gracias Marcela por tu sugerencia inspiradora.

Para hablar de la expresión poética de la voz y la palabra desde una perspectiva biocéntrica, vamos a referenciarnos en la propia Vida. Concretamente en el inicio de la creación.

En las tradiciones antiguas, los sabios de todo el planeta relatan cómo fue la creación de la Vida. Si bien cada cultura usa su propia expresión poética para describirla con detalle, todas ellas coinciden en un vacío creador llamado de muchas maneras, entre ellas Amor que, para experimentarse y gozarse, se proyectó hacia fuera. Esa fuerza proyectiva se la conoce como energía electromagnética la cual contiene y distribuye toda la información necesaria para que se manifieste en múltiples dimensiones.

La energía electromagnética viaja por el plasma (el líquido amniótico y medio salino conductor) en forma de ondas de luz (ondas de radiación) y sonido (ondas acústicas), similares a las que se forman al lanzar una piedra a un estanque. Las ondas de radiación o luz, al ser la consecuencia de la aceleración de las partículas cargadas, pueden viajar en el vacío y siempre en línea recta. Las ondas sonoras necesitan un medio material para transmitirse ya que son ondas mecánicas y se propagan por oscilación (gravedad y distribución) de la presión, o sea, producen una vibración que es lo que conocemos como sonido.

El sonido primigenio, conocido como Aum, Amén, y otros nombres, es la vibración original de donde proviene toda la creación. En la tradición veda significa la Unidad de lo Supremo; sus letras A-U-M dicen que son la única sílaba eterna que contiene en sí misma pasado, presente y futuro, así que es el principio y el fin, el todo y las partes. En la India es el primer sonido que se les enseña en la infancia pues es el símbolo del despertar de la Voluntad Creadora sin actividad. En la tradición judeocristiana, la Biblia empieza con la frase “Al principio fue el Verbo, el Verbo estaba con Dios y el Verbo era Dios. Éste estaba en el principio con Dios. Todas las cosas por medio de él fueron hechas y sin él nada de lo que ha sido hecho fue hecho”. El símbolo del Tao es en sí mismo la representación de la energía creadora ying-yang en constante movimiento, siendo yang el polo positivo o eléctrico, y yin el polo negativo o magnético.

El Verbo, la vibración sonora, es Sabiduría y Acción Creadora. Tal es así que a mediados del siglo XX el mundo occidental ratificó la capacidad creadora del Sonido constatando que, formas que parecen sólidas, en realidad son su propia vibración. El suizo Hans Jenny fue el precursor de la disciplina llamada cimática, que estudia el origen de las vibraciones y cómo afectan a la materia. Podemos “ver” el sonido porque crea patrones geométricos precisos. En este vídeo que viene a continuación puedes apreciarlo.

El sonido es el lenguaje del universo que habitamos. Es nuestro lenguaje. Nosotros humanos, somos seres sonoros. Nuestra naturaleza biológica es de hecho, un instrumento acústico.

Cuando el aire que viene de los pulmones asciende por la laringe ( entre otras funciones es el órgano de fonación, que genera fonemas, formas)  y pasa por los pliegues o cuerdas vocales cerradas, genera una energía vibratoria que crea una frecuencia (numero de repeticiones o ciclos por unidad de longitud)  que se convierte en onda sonora y se hace audible gracias al desplazamiento de las moléculas de aire que espiramos.  De energía vibracional se convierte en acústica y es entonces cuando podemos oír la Voz.

La etimología de voz, viene del latín voce (aire que se expresa como vibración). En su raíz indoeuropea hace referencia a vibración poética, épica. La raíz de voz también se asocia al verbo vocare (llamar, nombrar), del que surgen las palabras, vocablo, vocativo, vocabulario, vocación, … La voz se atribuye al habla del ser humano. Con ella expresamos pensamientos, nos comunicamos.

La voz no puede ser tocada, ni es visible aún siendo una acción en sí misma. Es en este sentido que se dice que la voz humana es el órgano del alma que la revela al mundo a través del sonido. La voz genera y transmite emociones, da forma a pensamientos, nombra las cosas y al nombrarlas las hace reales. Por eso necesitamos ser conscientes de lo que dice nuestra voz, de lo que está transmitiendo, con su tonalidad (agudo-grave), timbre (cerrado-abierto), intensidad (alto-bajo) y duración (lento-rápido).

En Biodanza, “la consigna tiene el objetivo de motivar el movimiento y la vivencia”, dice Rolando Toro – “la calidad de las vivencias depende en gran parte de las consignas”.

Sabemos que la vivencia integradora que propone Biodanza, tiene la capacidad de reeditar la información genética y «despertar» potenciales genéticos. Para que eso se dé es necesario que la frecuencia con la que se emite la voz de la consigna llegue al corazón, pues es allí donde los armónicos tienen la capacidad de resonar y expandir por todo el organismo la nueva información.

Sólo podemos conectar con los armónicos del corazón con el corazón mismo, o sea, la palabra ha de salir del corazón. No importa si estás explicando el nombre del ejercicio y el modo de realizarlo, o el efecto del ejercicio en el organismo; lo que sí importa es que aquello que salga de ti sea auténtico. Ahora bien, para inducir a la vivencia con tu voz, precisamos la amable compañía de la poética, porque el lenguaje poético es genuino del alma, del ser, es el que tiene la capacidad de crear resonancias armónicas que despierten los potenciales genéticos que nos hacen trascender cualquier estado limitante que nos mantiene sujetos, parados, dormidos, eclipsados en nuestro desarrollo y experiencia terrenal.

Martin Heodegger (1889-1976), uno de los pensadores que componen el campo teórico de la Biodanza, dice la respecto “todo lenguaje poético, tanto en el sentido amplio como en el más estricto poético, es en el fondo un pensar. La esencia poética del pensar guarda el reino de la verdad del ser (…); El lenguaje es la casa del ser; en su morada habita el ser humano” “Ser en el mundo”.

La poética en la consigna de Biodanza se da en la medida que tu alma se expresa libremente mediante tu voz. Suele tomar tiempo y práctica constante porque siempre es nueva la experiencia. Cuando consigues conectar con tu misión como facilitadora y facilitador, y dejas que sea Ella la que hable a través de ti, tu Ser en el mundo resuena en el campo unificado y se acoplan las resonancias armónicas que sintonizan con la propuesta, ampliando así el campo electromagnético individual y colectivo. Así, desde el Amor que somos expresado como individualidad, vamos apoyando la evolución de esta maravillosa Gaia y por ende, el universo ya que no hay nada desconectado. Amor y Servicio.

Biodanza

El potencial genético del Modelo Teórico de Biodanza

Voy a intentar explicarte porqué la estandarización del ser humano, el intento de encasillar la singularidad única e irrepetible que somos en un estereotipo de ser humano robotizado, dependiente de un estado y sistema que lo deja vivir a penas como un esclavo, sólo puede tener un éxito perecedero y siempre caduco en sí mismo. Te lo voy a explicar desde la base del eje vertical del Modelo Teórico de Biodanza, donde se encuentra la reseña a Potencial Genético (PG).


Rolando Toro, como introducción al Modelo Téorico de Biodanza, explica que un modelo teórico debe posibilitar “un intenso proceso de remodelación conceptual, cuestionando sus factores, permutando la estructura icónica[1] y semántica[2], para ajustarlo a las exigencias de la realidad. (…) es un instrumento para operar sobre la realidad, por tanto, debe mantener una firme coherencia con ella”.

En la base del eje vertical del Modelo Teórico de Biodanza, encontramos el concepto “Potencial Genético”, pero ¿qué es el Potencial genético? ¿Qué relación tiene con la expresión de la identidad? Según la teoría de Rolando Toro.

La genética humana describe el estudio de la herencia biológica de los seres humanos, o sea, la transmisión de información que configura la singularidad de nuestro organismo. Este proceso de transferencia de información se da a nivel celular y en cada una de las células de nuestro cuerpo.

Una parte ínfima de ese proceso, exactamente el 1% según los expertos, es gracias a los genes o unidades mínimas de almacenamiento y transmisión de información que codifican un producto genético específico, es decir contiene la información que indica de dónde a dónde se tiene que leer los códigos para determinar la composición de moléculas proteicas encargadas de que el cuerpo funcione de una determinada manera.

Los genes son a su vez, fragmentos de ADN, tal y como vemos en la Figura 1, que a su vez se encuentran en los cromosomas o estructuras en forma de X formadas de ADN y proteínas que por su estructura altamente organizada (Figura 2) contienen la mayor parte de información genética de un ser vivo. Así, el ser humano tiene 23 pares (total 46) cromosomas, 22 de estos pares son idénticos tanto en hombres como en mujeres, excepto el par 23 que determina el sexo (XX femenino, XY masculino)

Figura 1

Figura 1. Diagrama esquemático de un gen corto, dentro de la estructura en doble hélice del ADN que, al comprimirse, va formando un cromosoma (derecha). Se trata de un gen eucariota.

Figura 2. Vista general de los cromosomas y su aspecto cambiante dentro de las células: (a) células sin dividirse; (b) núcleos preparados para la división celular; (c) células en distintos estadios de división mitótica; (e) par de células hijas poco después de la división. Wilson, Edmund B. (1900) The cell in Development and Inheritance (2.o ed.), Category:New York: The Macmillan Company

Todos los genes (la especie humana tiene más de 25.000) en su conjunto forman el genoma o la información genética de la especie.

El ADN o ácido desoxirribonucleico, es una de las dos moléculas de ácidos nucleicos que se encuentra dentro de cada célula de nuestro cuerpo, y está compuesta por fosfatos, azucares y cuatro tipos de bases nitrogenadas que se describen con las letras A (adenina), T (timina), G (guanina) y C (citosina). El orden y la secuencia en la que se encuentran estas letras determina una serie de instrucciones biológicas contenidas en una hebra de las dos que componen el ADN, que ordenan al organismo para que se manifieste de una manera concreta.

Cada molécula de ADN compuesta por segmentos de genes o unidades de información está empaquetada de forma compacta y concreta, en forma de doble hélice, como si fuera una escalera de caracol formada por dos pasamanos que son grupos de fosfato y azúcar, y peldaños que son las bases nitrogenadas que contienen las letras que te he nombrado anteriormente. Las dos hebras están orientadas en direcciones opuestas de manera que una y otra se complementan por oposición siguiendo el patrón A-T y G-C ya que A-T son de mayor tamaño que G-C y se complementan por uniformidad.

La estructura única del ADN hace posible que la molécula se copie a sí misma durante la división celular o mitosis (Figura 3 y 4) de manera que la doble hélice se separa temporalmente en dos hebras individuales que sirven de plantilla para construir dos nuevas moléculas exactamente iguales de ADN de doble hebra.

Figura 3
Figura 4

En ese proceso de división celular o mitosis, los expertos denominan divisiones silenciosas aquellas que transmiten información sin mutaciones. Recuerda que Luz y Sonido son los componentes primigenios de la Vida y se sabe que la división es sin mutaciones porque se comparan las frecuencias de los alelos de la línea celular (los alelos son las formas alternativas de un mismo gen donde se pueden manifestar modificaciones concretas de la función hereditaria, ej.: grupo sanguíneo, color de ojos, …). La suma de las frecuencias de los alelos de las dos células derivadas tiene que ser similar o sus frecuencias están alteradas.

NOTA: Recuerda que nuestro cuerpo es energía vibracional electromagnética (luz, sonido, forma), así que la sonoridad forma parte de nuestra manifestación, aunque no la podamos escuchar con los oídos. Los antiguos sabios rishis de la India escucharon el sonido primordial de la Vida, como el Om. Cada ser emite con su singularidad, su propia «música» que compone la Música Cósmica o Música de las Esferas de Pitágoras.

El proceso en sí es complejo y mi interés no es dar una clase de biología sino centrarnos en comprender el Modelo Teórico de Biodanza, que señala el desarrollo humano a partir del potencial genético. Algunas de las reflexiones que Rolando expone en el Tomo II de la Teoría de Biodanza son:

  • Todo nuestro potencial está contenido en cada una de nuestras células. Algunos genes permiten o impiden la expresión de determinadas características.
  • Para la expresión de una característica o formación de determinada proteína, es necesaria la presencia de cofactores aportados por el propio organismo (ejemplo: sales, minerales, vitaminas, …) o por el medio. Sin esos cofactores, los genes no pueden expresarse. El ambiente pues es decisivo.
  • Las infinitas posibilidades dentro de la doble espiral del AND sugieren insospechadas capacidades humanas que se expresan reguladas por un “reloj biológico” que determina cuando y cómo desempaquetar la información genética necesaria para el desarrollo biológico del organismo, y también desinhibirse del despliegue de información dependiendo de los cofactores existentes en el ambiente.
  • La hipótesis de que en la estructura genética pulsa una exigencia evolutiva, justifica la esperanza de una psicoterapia y acciones educativas profilácticas.

A partir de estas reflexiones, Rolando propone que, mediante la estimulación de emociones específicas, que actúen como cofactores (sobretodo en la edad temprana), se puede activar la expresión genética, porqué “La variabilidad prácticamente infinita de combinaciones del código genético, no se debe sólo a las probabilidades matemáticas de combinación, sino al fenómeno singularísimo de que en la traducción del ARN del núcleo para le ARN mensajero que se organiza en el citoplasma, se producen zonas de silencio [¿te suena?], que permiten una nueva composición y la expresión de nuevas características de las proteínas”.

“Si nuestra hipótesis es verdadera, una selección de ejercicios y situaciones de grupo debe provocar la expresión de potenciales genéticos específicos que se encuentran reprimidos o latentes por los valores impuestos por la cultura”. Y termina diciendo: “El plan evolutivo -me aventuro a proponerlo- es preexistente [filogénesis: origen, formación y desarrollo evolutivo general de una especie biológica], inherente a la génesis de la Vida, y sólo necesita expresarse. Es algo así como un itinerario de optimización genética”.

Más de cuarenta años de Biodanza en el mundo, prueban que la hipótesis de Rolando no sólo es verdadera, sino que es efectiva y afectiva (cabe decir).

Estudiando la genética, pero también la biología, la química, la física, sólo por nombrar algunas de las ciencias de la Vida, percibimos que el principio que rige la Vida es el Amor entendido como la capacidad de evolucionar siempre hacia la perfección y la armonía. La solidaridad, la colaboración, la unidad y la singularidad, son elementos que se replican en una fractalidad imposible de pasar desapercibida en todos los planos existenciales.

Como síntesis afirmo que la Vida se manifiesta sí o sí en todo su esplendor dentro de los ciclos evolutivos cósmicos y universales. La ilusión de dominar la vida convirtiéndola al antojo de unos pocos que se autoproclaman gobernadores del mundo, es pura ilusión. Igual ocurre en el sentido individual: si quieres vivir como un insignificante mortal, hazlo, somos libres de escoger, pero recuerda que llegará el momento en que deberás asumir tu divinidad. Sólo es cuestión de tiempo, si podemos decirlo así, aunque no un tiempo de Cronos, sino el de la tríada que compone el factor tiempo (Cronos, Kairós y Aión). La Vida Es (en mayúsculas) Ahora y siempre.

Amor y Servicio


[1] Icónica: signos y símbolos gráficos que representan la apariencia visual de un objeto real, manteniendo una relación de semejanza.

[2] Semántica: estudia el significado (mental, convencional y abstracto) de las expresiones lingüísticas y su evolución en el tiempo.

Notas de navegación

Ser en el mundo desde la mirada biocéntrica

La primera vez que escuche la frase “Ser en el mundo”, fue en la formación de Biodanza. Me causó una impresión difícil de describir porque no había nada que entender, que analizar ni discernir. Es pura vivencia, es corporeidad viviente.

Llevamos siglos de adiestramiento sistemático para desconectarnos de la corporeidad viviente. La religión católica, apostólica y romana junto con las élites del mundo, fue minando progresivamente todo intento de vivenciarnos como seres humanos que somos. Su estrategia ha sido la de “divide y vencerás” y tomando como verdad está máxima, nos dividieron en cuerpo, mente y alma de tal manera que el cuerpo se convierte en fuente de pecado y sufrimiento, la mente debe entrenarse para dominar las tendencias perniciosas del cuerpo, y el alma, la única vía de salvación al pecado original que todos arrastramos, y solo puede ser conducida a buen puerto por la obediencia a sacerdotes, párrocos, gurús y otros especímenes predominantemente masculinos, dotados de esa “gracia divina” para conducir el rebaño del Señor, que por casualidad sigue siendo masculino.

El panorama ha sido devastador y las consecuencias siguen presentes, aunque empecemos a vislumbrar la luz entre tanto intento de mantenernos en la oscuridad.  No es que hayamos aprendido mucho de todo lo vivido, es que la insistencia de mantenernos como esclavas y esclavos de lo innombrable (no por divino, sino por ignominioso, brutal, violento, infame y todo lo que se te ocurra en términos gramaticales y sintácticos) ha llegado a un punto de inflexión que, o nos transformamos por dentro y por fuera (aunque el fuera es pura consecuencia), o literalmente nos convertimos en zombis de una sociedad muerta, acabada, putrefacta, con un intenso olor fétido de descomposición, aunque se intente disimular con dulces fragancias sintéticas.

A mi entender, el engaño se produce cuando empezamos a interpretar la dualidad como un fin en sí misma y no como parte de un proceso evolutivo que, podemos decir, se manifiesta a partir de la trinidad, o sea, Luz-Sonido-Forma, Padre-Madre-Hijo, Brahma-Vishnu-Shiva, y todos los grupos trinos de nombres que puedas encontrar a lo largo de la historia de la humanidad.

Si nos paramos a pensar con detenimiento, la dualidad no se sostiene por sí misma, es pura ilusión. Su base es inestable a no ser que encontremos el punto de equilibrio entre un extremo y otro. Ese punto medio se ha obviado durante los últimos milenios, ya sea por inercia evolutiva, por interés o por lo que sea que sea, el punto de equilibrio, el único que hace que la dualidad exista, que se sostenga como forma y metáfora de la Vida, es la clave de Ser en el mundo. ¿Será casualidad que ese punto clave sea precisamente femenino? Obviamente no. Lo femenino ha sido ocultado, invisibilizado, manipulado, despreciado, violado, humillado, ahogado, vapuleado, borrado y pisoteado, por decir algo de lo mucho hecho, hasta el punto de hacernos creer lo que ha interesado a la élite sostenida por la desnaturalización de lo masculino, pues cuando se vive en los extremos de lo que sea que es, perdemos la perspectiva de lo real, y digo real, no como realidad, sino como realeza, o sea como Reino porque, otra cosa que nos han ocultado es que ser humano es ser reina y rey de este reino (terrenal y divino ) que es la Tierra, Gaia o como quieras llamarla en sus distintos nombres.

¡Qué distinto es sabernos reyes y reinas a vivirnos como esclavos y esclavas! Ser humano, la belleza de ser en el mundo es asumir nuestra realeza y servir a la Vida, la Gran Señora, la Gran Dama, la Madre de todos los seres. Ese es nuestro único y real deber soberano. Para que así sea, se hace improrrogable el rescate del Sagrado Femenino, y digo sagrado porque quiero hacer énfasis en la sacralidad de la vida, no porque haya algo profano; todo es sagrado, nada se escapa a lo sacro, incluso lo que nos parece imposible, sigue siendo sagrado. La sacralidad de la vida es Unidad, una Unidad trina, sostenible y viviente, que se mantiene más allá del tiempo, y que ahora es el momento de restaurarla en lo cotidiano.

El rescate del Sagrado Femenino no es levantar una bandera en pro de una visión, un derecho, un deber, o algo parecido a la lucha reivindicativa del movimiento feminista, sin ánimos de desacreditar todo lo conseguido hasta el día de hoy. Tal y como yo lo vivo, el Sagrado Femenino es asumir ese punto medio como parte indivisible de la construcción y la manifestación de la Vida. Rescatarlo y restaurarlo a su verdadero lugar para posicionarnos como auténticos humanos asumiendo nuestra grandeza, que no es otra que la de Ser en el mundo lo que ya somos.

Dicen los sabios de la India: no somos olas en el océano; somos el océano manifestándose como olas. La ciencia sagrada, la que fue transmitida oralmente y de la que se mantienen los escritos antiguos como el Bahagavad Guita or nombrar uno de ellos, nos dice que somos energía manifestándose en infinidad de formas complejas en un universo holográfico. No somos seres viviendo la Vida, somos la Vida manifestándose como seres. No somos cuerpos viviendo, somos corporeidades vivientes. Este es el mensaje ocultado durante los últimos milenios y custodiado por hombres y mujeres de todo el planeta para que, llegado el momento, resurja a la luz de nuevo e instaure el antiguo y eternamente renovado Bien, como lo llamaban las sacerdotisas de Isis a lo que después se tradujo como Dios, curiosamente masculino. En los pueblos originarios que aún hoy conservan sus tradiciones y ritos, se habla de Dios como tal. No existe la palabra Dios. Se honra al Cielo, a la Tierra, al Gran Espíritu, que no necesitan ser divinos porque en sí mismo, no hay nada que no lo sea. Dios es un artificio creado para convencernos de que existe algo superior a nosotros que rige el universo y al que no podemos acceder si no es mediante los que sí pueden, que son hombres de Dios, curas, párrocos y obispos y demás. ¡Qué sencillo es percibir lo divino como Bien sin más. No ese bien que tiene un mal, sino ese bien que es único en sí mismo, como el bien común, el bienestar, el bienvivir, sin divisiones que nos separen y nos aíslen del proceso evolutivo de la propia Vida que es infinita, única y eterna en su danza cósmica.

Quizás puedas preguntarte ¿Qué tiene que ver el Sagrado Femenino con la cultura biocéntrica y el paradigma biocéntrico? Pues en realidad todo, porque el Femenino Sagrado es la veneración a la Fertilidad representada por la figura femenina, generalmente rodeada de un hálito casi siempre dorada en forma de vulva. Las esculturas antiguas encontradas en Mesopotamia, Egipto, y muchos lugares del mundo, hacen referencia a la simbología femenina con marcadas formas sexuales, símbolo de la Fertilidad en mayúscula. Y ¿qué es la Fertilidad en mayúsculas sino la Vida en sí misma?, pero al nombrarla, no podemos quedarnos con el sustantivo sin más, ya que corremos el riesgo de confundirla con algo de nuestra propiedad, de nuestro uso, algo que podemos vender y comprar, usar, romper y agotar. La Vida es sagrada y es en Femenino porque es en la forma de la mujer que se manifiesta la gestación de lo viviente; es en su vientre bendito donde se nutre la creación, y en sus pechos donde brotan los manantiales del maná bendito que alimenta lo creado. Es en Femenino, en el Sagrado Femenino donde la Madre Naturaleza, la Madrecita, Pachamama, Gaia y todos los nombres por los que se la conoce en todas las lenguas del planeta, se manifiesta como la fortaleza de ser autofecundada por la Gracia de Ser en el Mundo, de recibir la Luz en su recipiente interno y hacer que broten nuevos tallos nutridos por la unidad del Corazón.

Se empeñaron en desteñirla, en sacarle su tez morena, mulata, negra, en cambiar su cabellera negra azabache por rubio celestial, incluso las hay que las pintan con ojos azules y tez tan blanca que recuerda más a una anémica que a la mujer viva que es. El Sagrado Femenino es como es y está en cinta; está preñada de la nueva humanidad que ya se ha cansado de mirar al cielo esperando que la salven y finalmente se ha decidido a mirar a la Tierra y contemplar cuánto hay en Ella para recordar.

La memoria conforma la identidad individual y colectiva. Este es el momento de recuperar la memoria que ha sido preservada por hombres y mujeres comprometidos con la verdadera humanidad, la auténtica humanidad, que se levanta una y mil veces como nos enseña la Gran Madre, que brota aún en la dureza de los altos muros construidos para separar y hacer la guerra para conquistar lo que nunca puede ser conquistado por la violencia. Ella conoce el sufrimiento, el hambre, la traición, la humillación, la violación y aún vuelve a levantarse de sus gestos despedazados (como decía Rolando Toro) para reencontrar en sí misma, la fuerza inequívoca del Amor que es Uno y es trino, es dualidad y unidad, es todo y las partes, como el holón (el todo y laa parte a la vez).

Es así como el paradigma biocéntrico se instala en los diálogos de antropología, de teología, de cuántica, de biología, de economía, … y cada vez más. Por eso necesitamos espacios biocéntricos de diálogo liberador, de aprendizaje-desarrollo, de vivencia y acción transformadora que revisen una y otra vez la validez de la propuesta para no caer de nuevo en los mismos errores antropocéntricos, pues su memoria está aún muy presente en las células que nos habitan y es fácil caer en la trampa. De aquí, que ser facilitadora y facilitador de Biodanza y educadora biocéntrica toma pleno sentido en este mundo de hoy, aquí y ahora.

Hay mucho que hacer deshaciendo, mucho que nombrar en las palabras y los silencios. La Madre nos invita desde siempre, nunca se ha cansado de hacerlo. El que tenga oídos para escuchar, que escuche la Voz que habita en su interior, no la tuya, la personal, la Suya que es la Nuestra, que es la de la Vida, la de la Madre, la del Femenino Sagrado que junto al Masculino Sagrado dan a luz la nueva humanidad.

Amor y Servicio

Biodanza

La mística en el Movimiento Biodanza y la cultura Biocéntrica

Cuando hablamos de paradigma biocéntrico, estamos poniendo la Vida al centro y la Vida conlleva, entre muchas otras cosas, misterio. Para mí el misterio de la Vida está asociado a la vivencia mística, espiritual, esotérica, que me llevó a estudiar filosofía, psicología transpersonal y antropología desde una perspectiva autodidacta, ya que mi formación oficial es Informática y Administración.

Cuando inicié la formación de Biodanza, tuve que familiarizarme con un lenguaje nuevo para mí, el de la Biología, que no deja de ser una manera más de explicar qué es la Vida, una porción más del gran puzzle cósmico del conocimiento, si podemos decirlo así.

Después de titularme como facilitadora de Biodanza, seguí mi formación en Milán, Italia, con la neurociencia aplicada a la Biodanza y de allí a la Educación Biocéntrica y algunas extensiones de Biodanza como Biodanza Acuática, Identidad y Cuatro Elementos, l Tarot de Biodanza, El Árbol de los Deseos y actualmente Biodanza y I Ching. Todo lo que he ido estudiando en relación con la propuesta biocéntrica, me lleva invariablemente a la mística, o sea, a la fuente de las enseñanzas casi siempre herméticas que bien se daban por inspiración divina a sabios y ascetas, o bien por experiencia vivencial. Estoy hablando de la mística que yo conozco sin ser una gran experta: la filosofía advaita-vedanta, el Tao, la Kabbalah, la cosmología maya e inca y el Cristianismo original.  Y digo cristianismo original porque desgraciadamente, el cristianismo que nos llega a nuestros tiempos difiere bastante,  por no decir que poco recuerda al mensaje original de Jesús el Nazareno, pues el Nuevo Testamento ha sido manipulado e interpretado a conveniencia del poder dominante para satisfacer intereses personales que nada tienen a ver con el Bien Común y la Buena Nueva crística.

Si revisamos la bibliografía que sustenta el paradigma biocéntrico, muchos son los autores que beben de la fuente de la Kabbalah, de la escuela filosófica hindú clásica y, minoritariamente, del Tao. Siempre me causó una grata impresión ver reflejado de forma particular, lo que en realidad es Uno, dicho y contado de diversas maneras y formas. Incluso la cuántica cada vez se acerca más a la Unidad Divina y Sagrada, con nombres diversos que apuntan a la divinidad.

Eso es lo que me cautivó de Biodanza: su mensaje. Si bien el lenguaje de Biodanza me era ajeno, podía reconocer su propuesta como lo que para mí es “El Cielo en la Tierra”, aunque desde la experiencia puramente física, biológica, corporal, intuitiva y esencialmente salvaje[1]. Esa era la gran novedad: la corporeidad vivida. Cézar Wagner en el vol. I de la Teoría de la Biodanza nos lo cuenta así:

[1] Salvaje, era una palabra que Rolando usaba mucho. Curiosamente salvaje proviene del catalán occitano salvatge y no del francés como se dice. A su vez, estas formas derivan del latín vulgar salvaticus que hace referencia a bosque.

Biodanza se expandió por todo Brasil por contener en su esencia: la belleza, el placer de la vida y la autenticidad de expresarla como corporeidad vivida. El camino no fue fácil, se encontraron con reacciones diversas, desde la plena aceptación hasta el rechazo total y persecución por el Consejo Federal de Psicología de Brasil. Aún así, superó todos los obstáculos y se configuró como disciplina de desarrollo humano


En la Teoría de Biodanza, volumen I y II, encontramos textos muy valiosos en relación a la mística que desaparece en el material teórico de la formación de docentes de Biodanza. El motivo es obvio: el interés de Rolando y todo el equipo de colaboradoras y colaboradores era posicionar la Biodanza como un sistema de desarrollo humano nuevo y revolucionario en la época y desmarcarlo de cualquier indicio esotérico o espiritual que pudiera cuestionar o desacreditar el sistema en sí mismo. En este sentido, cabe reconocer el papel del cientifismo o la tendencia, por decirlo de alguna manera, del afán de acaparar la totalidad de la realidad desde una perspectiva científica exclusivamente, que no deja de ser limitada y estrecha. No estoy diciendo que se equivoque, sólo aludo al papel totalitario que ejercía en la década de los 70-80 y que aún persistente quizás con menos fuerza pero todavía con un gran carácter de exclusividad.

Para abordar la mística en el movimiento Biodanza y la cultura Biocéntrica, primero definiremos la palabra mística y seguiremos con los antecedentes históricos del Movimiento Biodanza, que posteriormente, con la incorporación de la Educación Biocéntrica, pasa a ser la Cultura Biocéntrica, donde la mística es nombrada por su nombre.

ETIMOLOGIA

La palabra mística proviene del griego mystikós, relativo a los misterios. Tanto en Grecia como en Roma los misterios se asociaban a un tipo de práctica espiritual y culto religioso hermético, que guardaba los secretos o que los iniciados “sólo pueden murmurar porque no se saben bien la letra de los cánticos y las recitaciones”, según notas del diccionario de la Real Academia Española. ¿Porqué tanto secreto? Porque en Grecia y Roma había dos tipos de cultos religiosos: uno público y otro privado. El culto público estaba dedicado a los dioses tradicionales para reverenciarlos y pedirles favorecer o agradecer los favores recibidos a cambio de ofrendas y sacrificios que se hacían al aire libre con una actitud respetuosa a las deidades protectoras que permanecían en el interior de los templos junto a las ofrendas. El culto privado o también llamado los cultos mistéricos, de donde viene la mística, sólo podían acceder aquellas personas que deseaban la “salvación” que provenía del más allá (entendiendo “más allá” como la revelación del alma).

Las características de los cultos mistéricos son:

  1. Hay verdades de fe que se deben aprender y sólo son para aquellas personas que se consideran en fase de iniciación. Una vez aprendidas, son bautizados (ritual de reconocimiento de grado alcanzado) y se convierten en iniciados, o sea, mantienen el secreto, la boca cerrada. Cuando son bautizados pueden practicar las enseñanzas y los rituales. Suelen haber grados de iniciación que proporcionan mayor sabiduría al servicio de la comunidad.
  2. El culto y el ritual se practican en el interior del templo cerrado donde solo acceden los iniciados y no pueden contar lo que allí acontece.
  3. Las enseñanzas giran en torno a una divinidad femenina y una masculina que suele ser su hijo, acólito o esposo). La divinidad masculina sufre la prueba de la muerte y la resurrección como la dádiva divina que se consigue si se ha cumplido estrictamente todo el proceso de maestría.

Los principales cultos mistéricos en el mundo griego son los misterios órficos de Orfeo, de Dionisio y los misterios eleusinos (Deméter y Perséfone).

En el mundo romano los cultos mistéricos proceden de Oriente (Mitra y el culto al Sol Invicto- Persia), Asia Menor (Atis y Cibeles) y Egipto (Isis y Osiris).Ishtar/Inanna en Babilonia. Solsticio de invierno en Mesoamérica (culto a la feminidad)

Todos los cultos se erradican con la llegada al poder del cristianismo en el IV d.C. aunque sostiene bastantes ritos y rasgos formales que adapta al cristianismo para borrar la huella popular.

En un principio puede parecer que el misterio o la mística, no tiene nada que ver con el movimiento Biodanza y la cultura biocéntrica, pero si prestamos atención a los textos originarios de la Teoría de Biodanza, comprobamos cómo la mística forma parte de la epistemología y ontología de Biodanza. No en vano en las danzas de los tres aspectos de la divinidad (Vishnu,  Brahma y Shiva), de los animales, los elementos, y las danzas yin-yang, así como las extensiones como Biodanza I CHing, El camino del héroe- Proyecto argonauta, Proyecto Minotauro, el Tarot de Biodanza, Neochamanismo, Identidad de los cuatro elementos, encontramos la psicología de los arquetipos, el rescate de mitos, leyendas, ceremonias ancestrales y diversas técnicas que facilitan estados de éxtasis y de expansión de conciencia. No es casual que estas extensiones referenciadas en enseñanzas ancestrales místicas que explican con detalles cómo es la vida, formen parte de la formación de Biodanza, más allá de la básica de facilitación.

ANTECEDENTES HISTORICOS

Rolando Toro llegó a Brasil, concretamente a Sao Paulo, Brasilia, Belo Horizonte y Rio de Janeiro en 1975, desde Buenos Aires, Argentina. Había sido invitado por profesionales, mayoritariamente psicólogos que “reconocieron en su trabajo algo nuevo y revolucionario en el contexto de los abordajes existentes sobre desarrollo humano en esa época”.

Originalmente Rolando nombró al sistema naciente como Psicodanza y en 1979, pasó a llamarse Biodanza, fruto de reflexiones y discusiones realizadas en el año 1978 por Rolando Toro, Cecilia Luzzi y varios profesionales que completaban el equipo de colaboradores. Cézar Wagner cuenta que la década de los 80 fue significativamente difícil, con grandes obstáculos que fueron superando paso a paso, expandiendo la Biodanza de forma integrada por toda Abya Yala y en Europa en Italia y Suiza (estamos hablando de 1991) -en la actualidad Biodanza se encuentra por todo el mundo-. Fue así como fueron construyendo una sociedad biocéntrica que llamaron Movimiento Biodanza.  Teoría de Biodanza, Tomo I.

La revolución del sistema Biodanza la encontramos en la definición de Biodanza que hace Cézar Wagner en el año 1991, que dice:  “Biodanza es una disciplina de desarrollo humano, que ofrece al ser humano la posibilidad de vivenciar y orientarse por principios que emergen de la propia vida. No se propone como filosofía de vida, pero sí como manifestación de un fabuloso sistema viviente (el Universo) en cada ser humano, a partir de su vida instintiva. Esto significa que toda vivencia tiene cualidades inmanentes[1] y trascendentes, alternando entre ellas la predominancia”.


[1] Inmanente: Inherente a algún ser o unido de un modo inseparable a su esencia, aunque racionalmente pueda distinguirse de ella. RAE.

Esta dimensión universal de Biodanza no puede sostenerse sólo con aspectos fisiológicos, mitológicos, psicológicos y filosóficos, como encontramos en los cuadernos de formación de docentes de Biodanza, siendo que la mística estaba presente en los cuadernos originarios de la Teoría de Biodanza como en seguida vamos a ver.

En la introducción a los textos de la Teoría de Biodanza, vol. I, Cézar Wagner escribe, de acuerdo con los escritos de Toro de 1978:

El movimiento primordial es el generador primero de nuestra esencia libertaria, semilla original que pulsa e impulsa al ser a la vida, que tiende a florecer en dimensiones cada vez más plenas de un ser cosmogónico y creador de sí mismo.

Aceptamos profundamente la existencia de una esencia humana libertaria, en algo interior que impulsa al ser a la realización, cuyo origen no reside en la conciencia sino en nuestra raíz animal y salvaje.

Encontramos allí las potencialidades humanas, muchas veces bloqueadas, reprimidas, negadas y siempre presentes. (…) Para alcanzarlas es preciso “el retorno a los orígenes de la propia reflexión y descubrir su suelo (su terreno) anterior a la actividad reflexiva y responsable por ella”.

Necesitamos regresar al existir en un mundo sensible y original, que no acepta la ruptura entre el ser y el no-ser. (…)

El individuo trae en si un potencial de vida capaz de proyectarlo en múltiples posibilidades de realización y singularidad. Somos semillas del Cosmos, palpitando, vibrando, ligadas por hilos de Naturaleza entre sí y al Infinito, que a su vez nos llama. (…). Cada ser vivo es una semilla que vibra conducida por una experiencia de billones de años. No hay en la cultura humana algo más sabio y precioso. (…) No es una tarea fácil. Es un sueño de aquellos que escuchan el corazón de la Naturaleza y sienten la profunda realidad de la vida aconteciendo.”.

El texto es más largo y de una belleza extraordinaria. Si tienes ocasión, te invito a que lo leas completo. Mi intención es que tomes atención en la profundidad de las palabras, que nos llevan a la mística vivenciada, a la espiritualidad vivida, entendiendo espiritualidad como el “hacerse cargo de la realidad”.

Después del texto introductorio de Cézar Wagner sobre la Biodanza, encontramos la definición oficial de Biodanza como “un sistema de integración afectiva, renovación orgánica y reaprendizaje de las funciones originarias de vida”.

Dada la riqueza de la definición que nos llevaría varias páginas en desarrollar, hoy nos quedaremos sólo en la primera parte de la definición oficial: Sistema de integración afectiva. Rolando explica el significado diciendo que “el núcleo integrador es la afectividad, que influye sobre los centros reguladores límbico-hipotalámicos. La propuesta es transformar al hombre disociado en un holón[1]” (el todo y la parte al mismo tiempo, unidad organizacional básica en sistema biológicos y sociales).


Que Rolando nombre el holón, nos indica que conoce los sistemas de transmutación de energía pues en realidad, nada existe que no sea un holón: desde una idea, un impulso, un pensamiento…  El holón no es el todo ni las partes sino la integración de ambas realidades en una única Realidad mayor e indivisible. Como dice Ken Wilber en su obra El Ojo del Espíritu[1], “el estudio de los holones, consiste en el estudio de las verdades anidadas”.

Después de recorrer varios capítulos, que iremos compartiendo y comentando a lo largo de las semanas, donde Rolando Toro escribe sobre el significado amplio de Danza de la Vida, Una nueva visión de los problemas sociales y humanos, Estilos de vivir y estilos de enfermar, Para una inversión de la Estrategia epistemológica, en la Parte II de la Teoría de Biodanza, capítulo V, encontramos Modelos de Transmutación de Energía, primer capítulo sobre el Modelo Teórico de Biodanza.

En este capítulo, Toro se extiende ampliamente sobre los antecedentes de los modelos de transmutación de energía que ha habido a lo largo de la historia de la humanidad, y que tienen como fobjetivo explicar el funcionamiento de los organismos y del propio universo.

Hace referencia amplia a los modelos de transmutación de energía bajo la perspectiva del Chamanismo, del Yoga con la explicación detallada de los chakras, del modelo Cabalístico con detalles del árbol de la vida y las diez sefirot con sus nombres en hebreo, de la mística cristiana, de la Bioenergética y ciertas técnicas orientales, como Don-In, Tui-na, la Acupuntura y la Digitopuntura. También habla sobre los diferentes cuerpos energéticos: mental, astral y etérico según la Teosofía, el modelo del flujo de energías del Tai Chi,  y sólo de manera referenciada también nombra otras teorías religiosas y bioenergéticas, psicológicas y biológicas. En el modelo biológico, nombra el modelo biocéntrico propuesto por Rolando Toro con la siguiente explicación: el universo sería un sistema biológico unitario en el que lo orgánico y lo psíquico son aspectos de una sola realidad”. Sigue nombrando el modelo somático, la transmutación de la energía por movimientos de fluidez basado en los ocho trigramas principales del I Ching i su base filosófica Tao Te King,  hace referencia al Tai Chi CH’wan y los ciento ocho movimientos “que fluyen como una danza”-  dice Rolando, sigue describiendo tres modelos más de transmutación de energía por contacto basados en el Tai Chi, y finalmente dice:

el estudio realizado sobre la evolución histórica de los modelos de energía, permite al estudiante de Biodanza, no sólo una visión panorámica de los esfuerzos humanos por comprender estos procesos, sino sobretodo una toma de consciencia acerca de los procedimientos mas adecuados al ejercicio de las técnicas de integración y crecimiento.”.

Utilizando los múltiples recursos de integración, tales como la fluidez y el contacto, el encuentro, la caricia, el trance, el desafío existencial, al Biodanza induce efectos acelerados de transmutación, concentración y expansión de la energía del ser humano. (…)

Es a partir de esta reflexión, que Rolando continúa diciendo que: el concepto de energía utilizado en Biodanza corresponde al de la Biología contemporánea. (…) Partiendo del concepto de programación genética, las distintas formas o canales de energía aparecen, ya desde el inicio, altamente diferenciadas en la estructura instintiva. – Lo que lleva a afirmar que “según nuestra hipótesis la energía vital sería canalizada en cinco líneas de manifestación: vitalidad, sexualidad, creatividad, afectividad y trascendencia.

(…) En resumen, este modelo pretende demostrar que los sistemas biológicos y semánticos pertenecen a un solo sistema mayor, que es el organismo humano en integración con su ambiente.

A partir de aquí se presenta el modelo teórico y se profundiza en él. Con el tiempo, Rolando siguió investigando y desarrolló el Inconsciente Numinoso; con él terminó el Modelo Teórico de Biodanza.

Mi aportación al respecto de la espiritualidad evidente en el sistema Biodanza, no nombrada en los cuadernos de formación aunque obvia si se lee entre líneas, es referenciar la Mística como parte fundamental del Movimiento Biodanza y la cultura Biocéntrica. La Ciencia Sagrada detallada en las enseñanzas védicas, en el Tao, la cosmovisión de los pueblos originarios, y en el  Cristianismo original, difundido especialmente por Maria Magdalena en el sur de Francia y después por Europa y el resto del mundo, rescatando el Sagrado Femenino que junto al Sagrado Masculino, se funda en una corporeidad vivida en pos de la construcción “Aquí en la Tierra como es el Cielo” de un mundo de Paz y Amor, como corresponde a la evolución planetaria y cósmica de la Vida.


[1] Ken Wilber. El ojo del espíritu. Editorial Kairós, 1998.

[1] Arthur Koestler (1905-1983), originario de Hungría, acuño el término holón en 1967 en su libro El fantasma de la máquina.

[1] Salvaje: la palabra salvaje no viene del francés sauvage, como normalmente se relaciona, sino del catalán occitano con fusión con el latín vulgar salvaticus documentado en el siglo IV d.C. que hace referencia a bosque, o sea, es un adjetivo que referencia al bosque, la selva, la floresta.

La Mísitica en el Movimiento Biodanza y la Cultura Biodanza – 23 mayo 2022
Biodanza

El concepto de Identidad en Biodanza

En los apuntes de la Teoría de Biodanza, volumen II editado por Associaçao Latino-Americana de Biodança (ALAB) encontramos esta frase de Rolando Toro: “La revisión del concepto de Identidad representa, a mi modo de ver, la tarea fundamental de la Filosofía Contemporánea”. ¿qué motivos llevaron a Toro a afirmar tal necesidad?

Para Rolando Toro la definición de identidad sólo puede entenderse desde el “ser en el mundo de Heidegger”, y las aportaciones de Maurice Merleau-Ponty y Jean Piaget, aunque también reconoce las aportaciones de otros autores como Leibniz, Kant, Schelling, Hegel, Buber, entre otros. Estimulado por sus investigaciones en otras áreas como la Sociología, la Antropología, la Mística y la Medicina, Rolando decide iniciar, según sus palabras, “una meditación sobre el concepto de Identidad, con todos los riesgos que implica esta aventura intelectual”, que le llevaran a postular una definición provisional (como dice él mismo), sobre el concepto de Identidad, que será la base estructural del proceso de integración de Biodanza.

Antes de entrar en la definición de Identidad que propone Rolando, vamos a conocer brevemente a estos tres autores significativos para el concepto psicológico de identidad.

Martin Heidegger

Martin Heidegger (1889-1976), nace en Alemania. Tenía una salud delicada, así que, en su primer intento de ingresar con veinte años en el seminario de los jesuitas, tubo que abandonarlo por causa de su precaria salud. Años más tarde cursó estudios de teología católica que abandonó para entrar en Universidad de Friburgo para estudiar Filosofía con el profesor Edmund Husserl (fundador de la fenomenología trascendental basada en la contemplación de la esencia de las cosas) con quien se inició en la fenomenología que luego él aplicaría en sus investigaciones.

Aunque sus inclinaciones políticas le llevaron a apoyar a Hitler y afiliarse al Partido Nacionalsocialista, cosa que creó un vacío de reconocimiento público, después de terminada la Segunda Guerra Mundial, Heidegger regresó a la Universidad y siguió su carrera filosófica ya fuera de la militancia nazi.

Influenciado por los presocráticos y en especial por Nietzche, Heidegger se cuestiona ¿qué es ser? desde una perspectiva no metafísica, ya que considera que la esencia del ser se ha olvidado. Heidegger pretende renovar totalmente el pensamiento occidental de tal forma que recupere la esencia del ser sin atributos, o sea, el “ser en el mundo de los hombres como un habitar poético”, porque afirma que el lenguaje de la ciencia e incluso de la filosofía no alcanza a dimensionar al ser; solo puede hacerlo la poesía. Heidegger afirma que “mi esencia como ser humano siempre está en contacto con el mundo”. El ser humano se autopercibe como “soy yo mismo”, pero no soy una entidad aislada, “Soy-con-el-mundo”.

Para acercarse a la comprensión de qué es ser, Heidegger introduce un término inventado por él mismo –Dasein-, que define las infinitas posibilidades de reconstruirnos como humanos en el instante presente, proyectándonos más allá de nuestro envoltorio físico ya que la conciencia se expande y trasciende la banalidad del vivir. Incide en la toma de conciencia de nuestra temporalidad, apreciándonos como seres finitos cuyo destino final es la muerte. Afrontar la finitud, la percepción temporal del vivir, aporta pleno sentido ya el tiempo se revela como un acontecer sin distracciones para apropiarnos de un destino realmente auténtico, evitando la fenomenología, aquello que se desvanece, que fluctúa y es pasajero.

En este sentido Rolando Toro cita en sus notas el sagrado libro Bhagavad-Guita en referencia al Ser Absoluto que habita en cada individuo, llamado en las enseñanzas védicas como “El Invulnerable Morador Interior” entre otros nombres. Es decir, cada ser humano participa de una Identidad Mayor, Absoluta y Eterna.

Maurice Merleau-Ponty

El otro autor nombrado especialmente por Tor es Maurice Merleau-Ponty (1908-1961), nacido en Francia. Se le conoce por tender puentes entre visiones filosóficas distantes entre sí, lo que llevó a conocerse como la “tercera vía” ontológica o relacionada con el ser. Fue catedrático de Filosofía Teórica en Collège de la France. Como en Heidegger, la fenomenología fue una notable fuente de inspiración para Merleau-Ponty. 

Aunque era un profundo defensor de la tesis cartesiana, no concebía el cuerpo y el pensamiento como entes independientes, sino como fenómenos integrados en una esencia común. Merleau-Ponty defendía que el cuerpo es un sujeto sintiente (corporeidad), diferente del organismo fisiológico estudiado por la biología. La corporeidad vivida unifica la actividad física con el pensamiento de manera que se reconocen mutuamente en su habitar juntos. Así, la realidad no es más que ”la simple proyección del individuo en unas coordenadas de espacio y tiempo que no existen más allá de su propia experiencia”.

El concepto de corporeidad vivida (cuerpo existente entre el punto de unión de conciencia y mundo) propuesto por Merleau-Ponty no niega la dimensión física; la equipara a un escenario donde los seres conscientes expresan su libertad de existir aún sabiendo que tiempo y espacio son objetos que explican propiedades de lo que es, y se manifiestan para que puedan ser sentidos y experimentados. 

Como afirma la física cuántica, Merleau-Ponty postula que ninguna persona abierta al conocimiento de las cosas es sólo un espectador pasivo de la realidad, sino que existe una relación entre el ser y la otredad que construye el conocimiento subjetivo del vivir. “La relación entre todo hombre y la historia pasa necesariamente por el modo en que percibe los hechos que se despliegan durante su ciclo vital en una dialéctica viva entre los cuerpos pensantes como ecosistema para la memoria de la humanidad”.

Jean Willian Fritz Piaget

Y por último tenemos a Jean William Fritz Piaget (1896-1980) nacido en Suiza. Doctor en Biología e interesado en la naturaleza del conocimiento. Sus estudios sobre el desarrollo intelectual, cognitivo y genético de los infantes le llevaron a influenciar significativamente en la psicología evolutiva y la pedagogía moderna. Desarrolla la teoría de las cuatro etapas del desarrollo cognitivo, afirmando que los principios de la lógica inician su desarrollo antes que el lenguaje y se generan a través de las acciones sensoriales y motrices del bebé en interacción con el medio.

Piaget percibe el proceso de adquisición de conocimientos en todos los estadios como el resultado natural que existe en todo individuo de comprender el mundo que le rodea. Este proceso de desarrollo intelectual implica estructuras compuestas de esquema, adaptación y organización, que se subdividen entre ellas para reorganizarse constantemente según el flujo del conocer, generando así su propia conciencia de “ser en el mundo”.

Sus estudios aportaron una nueva perspectiva a la psicología centrada en esa época por el psicoanálisis de Sigmund Freud (el desarrollo sexual del infante y sus relaciones afectivas con sus padres), y el conductismo que postulaba que el infante es una pagina en blanco que se escribe por las normas de conducta y la red de condicionamientos externos.

A partir de los estudios de Piaget, Merleau-Ponty, Heidegger y de otros, Rolando elabora un esquema dinámico de la Identidad[1], que es la base estructural del proceso de integración humana que propone la Biodanza.

Una de las aportaciones magistrales que Rolando aporta al concepto de Identidad, la encontramos en este texto que sigue:
“Yo puedo identificarme, en un momento dado, con el Aleluya de Haendel. ¿qué significa esto? Simplemente que me dejo conducir por ese movimiento musical hasta el punto de disminuir de tal modo la distancia entre la música y la propia percepción de mí mismo, que la frontera exterior-interior queda abolida y entonces, ya no estoy escuchando el Aleluya, sino que “yo soy la música”. Se ha producido una transubstanciación ontológica, un acto de mediumnidad. Este fenómeno tiene que ser el paradigma de nuestra meditación respecto al fenómeno de la identidad”.

Entonces Rolando deja rienda suelta a su verbo inspirado y sigue diciendo: “La ontología imposible de Heidegger no encontró la brecha en la investigación de la identificación musical. Digo que el centro de atención para la investigación de una ontología tiene que hacerse a través del éxtasis musical, por ser la música la “via regia”, es decir, la forma en que la consciencia se transforma en vivencia y la vivencia retorna de nuevo a la conciencia. Y es también, el fenómeno de la identificación musical, el que nos hace accesible la comprensión de la unidad cuerpo-alma, del continuum psicosomático y, en fin, de la filiación visceral del lenguaje poético».

Para Rolando Toro la conciencia de la propia identidad “no es solamente un pensamiento, es una vivencia corporal” que sólo puede resolverse a través del trance musical, donde la Identidad propia se funde con la Identidad del Todo. ” El secreto de la renovación de la vida está en esta coherencia con el origen”.  – dice el creador de la Biodanza.

Las ideas fundamentales de su meditación sobre la Identidad se resumen en seis puntos:

  1. La Identidad de un individuo se llena de significación ontológica, sólo en presencia de otro.
  2. La Identidad es inmutable, y sin embargo, está en permanente transformación.
  3. La relación erótica refuerza la identidad, a la vez que la torna vulnerable, mediante el contacto.
  4. La identidad sólo es concebible en relación con la nada-todo (desdiferenciación).
  5. La via regia para comprender la identidad es el trance musical.
  6. Siendo el movimiento la expresión de nuestra identidad, el acceso a sus modificaciones sólo puede ser a través de la danza, en su condición de vehículo para el trance.

De estas seis ideas fundamentales, Rolando destaca tres aspectos esenciales de la Identidad que rigen la estructura del proceso de integración de Biodanza:

  1. El concepto de Identidad no puede ir separado del concepto de Regresión o Desdiferenciación.
  2. La Identidad es permeable a los agentes externos, en especial a la música.
  3. La expresión ontológica de nuestra identidad es el movimiento corporal. La danza, por tanto, es una acción ejercida directamente sobre la identidad. El amor y el placer refuerzan la identidad.

Todas las propuestas de movimiento-danza en Biodanza, siguen estos tres aspectos para potenciar el “ser en el mundo” integrado y conectado a la Vida.


[1] Lo encuentras en los textos de la Formación para docentes de Biodanza y en la pág. 273 de la Teoría de Biodanza, volumen II. Editado por ALAB.

Biodanza

Grupo-música-movimiento-vivencia: estructura unitaria e integradora de Biodanza

Una de las bases fundamentales de la propuesta de Biodanza para que se dé el proceso de integración humana, es la estructura unitaria que forman música-movimiento-vivencia. Rolando Toro, el creador del sistema Biodanza, dice al respecto: “la eficacia de un ejercicio de Biodanza radica en la profunda integración entre la música, el movimiento y la vivencia. (…) cada una de las partes es inseparable de la función de la totalidad”. ¿Cuál es la fuente inspiradora que lleva a Rolando a tal afirmación? ¿De dónde se nutre?

En los textos escritos por Rolando, que forman parte de la formación de docente de Biodanza, encontramos innumerables citas a diferentes autores que forman parte de la base epistemológica y ontológica de Biodanza. En Semántica Musical, Rolando cita varias veces a Kurt Lewin, un investigador nacido en Prusia en 1890, considerado el padre de la psicología social y la psicología de las organizaciones, así como también uno de los principales impulsores de lo que sería la Gestalt. Sus aportes en la comprensión del comportamiento humano dieron un giro radical al paradigma psicológico que imperaba en la época de los treinta, donde el conductismo había surgido como contraposición al psicoanálisis para proporcionar una base demostrable y medible a la psicología.

Kurt Lewin (!980-1947). Reconocido como el fundador de la Psicología Social.

El foco del conductismo era medir la conducta humana a partir de la observación, priorizando lo objetivo de lo subjetivo. En sus observaciones descubren lo que llaman el condicionamiento operante, o sea, defienden que el ser humano es un sujeto pasivo que se comporta principalmente condicionado por el ambiente que le rodea. Esta es la base del conductismo tradicional que después se desarrollaría en otras ramas.

Para Lewin, que venia de estar en contacto con el marxismo y el movimiento feminista, la psicología debería ser una ayuda para transformar la sociedad en una más igualitaria y justa. Sus investigaciones se enfocan en los fenómenos sociales con el interés de identificar y entender cuáles son los factores que influyen en el comportamiento humano.

En sus investigaciones, Lewin se inspira en las teorías de la física cuántica, especialmente en la teoría del campo, que dice: el campo es una zona del espacio en donde existen propiedades representadas por magnitudes físicas (temperatura, fuerza, etc.). Este campo unificado, donde todo ocurre y es de manera interrelacionada y nada existe por separado, todo está vinculado entre sí, Lewin lo lleva a la psicología y lo renombra como Espacio Vital.  Sus observaciones las centra en los grupos humanos y de ahí formula que la conducta humana se da por la interacción en un campo unificado dinámico o espacio vital en el que sólo existe el presente, y donde las dinámicas que surgen en esa interacción hacen que el sujeto pueda percibirse a sí mismo.

El enfoque de la teoría de campo de Kurt Lewin hace que el estudio del comportamiento humano se aborde desde una perspectiva de totalidad, donde el sujeto y su entorno no están aislados. Lewin dice: “Si no hay cambios en el campo, no hay cambios en la conducta. Todas las partes están dinámicamente conectadas de tal modo que la modificación de una parte de ellas produce un cambio en todas las demás”.

La aportación de Lewis da pleno sentido a Rolando en su afán por encontrar la manera de rescatar al humano de sus “gestos despedazados” y redescubrirse como ser libre y pleno en sí mismo.  La música, el movimiento y la vivencia, como estructura unitaria, constituyen en sí mismo un conjunto organizado y organizador e inseparable de la función de totalidad.  Para Toro la influencia recíproca que existe en música-movimiento-vivencia, se evidencia cuando se realiza un mismo ejercicio con músicas diferentes, dando como resultado vivencias totalmente distintas.

Los ejercicios de Biodanza -dice Rolando Toro- tendrán en cada persona una resonancia y un grado de intensidad diferentes. No obstante, el patrón inductor apuntará siempre a una de las Cinco Líneas de Vivencia. De ese modo, una música, unida a una determinada propuesta de movimiento, producirá en cada miembro del grupo, vivencias afines, aunque de distinta intensidad y matiz, de acuerdo con los grados de represión y sensibilidad”. Cuando Rolando dice vivencias afines, está hablando de patrones inductores integrativos que se dan en la selección de las músicas, los ejercicios asociados a las músicas y la semántica de la consigna, que “es el producto de un cuidadoso y paciente trabajo de selección e investigación que ha demorado más de veinte años”, dice Toro en la década de los ochenta. Aún así la estructura sutil del grupo es única por lo que los patrones de vivencia deben tener una “extraordinaria carga intencional para conservar, a pesar de los posibles factores perturbadores, su eficacia esencial” afirma Rolando.

A mi entender, el grupo forma parte de la estructura unitaria integradora propuesta por Biodanza ya que sin grupo no existe la Biodanza; no hay Biodanza individual.


Es común observar en los facilitadores y facilitadoras noveles, el ansia de incorporar músicas afines al entorno del profesional mas está totalmente desaconsejado, al menos hasta que la persona que facilita se haya familiarizado totalmente con las músicas “oficiales” y haya adquirido experiencia y criterio suficientes para poder incorporar, con total certeza, músicas de su cosecha que sigan los principales criterios para la selección de música-movimiento-vivencia que son:

  • Potencial de integración afectivo-motora
  • Potencial armonizador de la totalidad.
  • Potencial deflagrador de la comunicación humana.
  • Potencial psicomotor arquetípico.
  • Potencial creativo
  • Potencial de desarrollar la sensibilidad frente a la Vida.

Con todas estas consideraciones presentes, el creador del sistema Biodanza, escribe: “comprendemos la delicada responsabilidad técnica que tiene el profesor de Biodanza y la sensibilidad y asertividad que requiere para lograr resultados efectivos”.


Grupo-música-movimiento-vivencia: la estructura unitaria e integradora del sistema Biodanza

Amor y Servicio.

Biodanza

La afectividad: la inteligencia biocósmica

Definir Afectividad es complejo; hay muchos autores con diferentes opiniones y maneras variada de definir la afectividad. Yo voy a remitirme a Rolando Toro, el creador del sistema Biodanza.

Una de las fuentes que Rolando Toro cita para definir la afectividad es José Ortega y Gasset, filósofo español nacido en Madrid a finales del siglo XIX y exponente principal de la teoría del perspectivismo, la razón vital e histórica.

José Ortega y Gasset. Nace en Mayo 1833 y muere en octubre de 1955. Dos de sus libros más conocido son «La rebelión de las masas» y «Estudios sobre el amor».

El perspectivismo es una teoría filosófica que propone que el ser humano se aproxima al conocimiento del mundo y de la vida desde la interpretación y la perspectiva individual, circunscrita a su propia experiencia y reflexión.  Este planteamiento fue desarrollado por el filósofo alemán Gottgried Leibniz sobre tres ejes principales:

  • el primero sostiene las ideas de la razón metafísica que nos llevan a verdades más allá de la comprobación científica.
  • el segundo eje se enfoca en que la perspectiva humana es limitada y finita ya que parte de las capacidades perceptivas y de raciocinio, determinadas en su mayoría por el lugar, el tiempo y el espacio que ocupamos en el mundo.
  • El conocimiento de la vida depende de las creencias, la cultura y la interpretación valorativa de cada ser humano.

Posteriormente Nietzsche plantea que los hechos no existen como tal, así como tampoco existe la real naturaleza de los objetos; solo podemos hablar de la mirada del observador sujeta a su interpretación humana, de lo que se deduce que el acercamiento al conocimiento es subjetivo. Esta perspectiva recuerda a la cuántica.

José Ortega i Gasset da un giro importante al perspectivismo afirmando que la verdad puede existir si se incorporan todas las posibles aportaciones individuales desde su particular realidad, ya que cada experiencia vivida, meditada y analizada desde el individuo, es única, inédita y personal y construye el conocimiento real de la vida.  De ahí la frase del filósofo madrileño “yo soy yo y mis circunstancias”.  

El perspectivismo no acepta la perspectiva global, ni la verdad absoluta, ni la ética categórica, ni la epistemología definitiva. La verdad, entendida como la comprensión del conocer, se crea en la conjunción de la diversidad individual*.

Desde la mirada del perspectivismo, Ortega y Gasset defiende que la afectividad abarca cualquiera de las pasiones del ánimo, en especial el amor, el odio, el cariño, la rabia, y otras. Rolando Toro, a partir de la definición del filósofo español, va más allá y afirma que la afectividad es “un estado de afinidad profunda hacia otros seres capaz de originar sentimientos diversos”.  


Etimología de la palabra afecto

Si nos vamos a la etimología de la palabra afecto, encontramos que proviene del latín y significa el resultado de algo o alguien que actúa junto a uno y que afecta a su estado físico y psíquico, provocando sentimientos diversos. Por otro lado, tenemos que “efecto” es el resultado de completar algo. Un ejemplo sería: si yo choco entre sí dos artilugios metálicos, el efecto es una vibración sonora, que nos afecta de una forma u otra dependiendo de nuestra sensibilidad al ruido, de nuestro estado de ánimo, de lo desprevenidos que estemos, etc.

Para entender la afectación, necesitamos distinguir emoción de sentimiento. Aquí seguimos remitiéndonos a Rolando Toro. Para el creador de la Biodanza, las emociones son estados pasajeros y momentáneos que ocurren en el instante presente y responden a circunstancias especiales que impulsan al movimiento- de ahí el inglés emotion. Aquí entendemos movimiento tanto interno como externo, es decir, una respuesta de huida como correr por un susto, o de llanto que no deja de ser un movimiento interno. En cambio, la afectividad es más compleja: se extiende en el tiempo, lo que implica recuerdos y memoria, participa la conciencia y la representación simbólica.  La durabilidad en el tiempo puede ser dada por repetición del estímulo que provoca una emoción que desencadena en sentimiento, o por el propio proceso consciente y simbólico. Es verdad que existen patrones básicos de respuestas emocionales, como la alegría, la tristeza y el miedo, que se dan en combinación con sentimientos variados, alcanzando un campo emocionalidad compleja, como puede ser el caso que Rolando cita: “el arte puede evocar emociones sumamente complejas, sutiles y de gran intensidad”. Aun así, la distinción entre emoción y afectividad es sustancial, como ya hemos dicho.

Para Toro la afectividad es una expresión de la identidad (según él existen cinco líneas de expresión de la identidad a las que llama líneas de vivencia, que son: vitalidad, sexualidad, creatividad, afectividad y trascendencia, citadas por orden ascendente de represión). La expresión privilegiada de la Afectividad es el Amor. Esta es la base teórica de la concepción de la Afectividad en Biodanza. Y surge la pregunta ¿porqué el Amor? Porque al observar la Vida, estudiarla, meditarla y vivenciarla, reconocemos que hay una estructura originaria, un orden cósmico mayor basado en la armonía, el equilibrio, la evolución y la integración compleja y autónoma de todo cuanto existe, tanto en lo micro como en lo macro, que se repite fractalmente, generando lo que conocemos como Vida. A ese orden cósmico infinitamente renovado y eternamente gozoso, como dices las enseñanzas védicas, podemos definirlo como Amor, la expresión de la divinidad, tal y como lo cuentan las antiguas tradiciones sagradas, y en los últimos tiempos, también la ciencia en sus estudios cuánticos y metafísicos empieza a reconocer la Unidad de la creación, aunque lo definan con otros nombres.

La afectividad determina la evolución completa del ser humano, desde la etapa intrauterina hasta la madurez. La inteligencia tiene su base estructural en la afectividad, pues todo proceso de adaptación inteligente al medio ambiente y la construcción del mundo se organiza en torno a las experiencias primales de la relación afectiva.”- afirma Rolando Toro. Es por eso por lo que podemos hablar de inteligencia afectiva.

Hay una armonía integradora en todo lo viviente que evidencia la colaboración, la solidaridad, la afinidad … existente en todo lo viviente. Las células, los órganos, los sistemas, los planetas, las galaxias, … todo vive y convive entrelazado, tejido, si podemos decirlo así, en una Unidad Mayor que nos hermana. De ahí que la génesis biológica de la Afectividad como expresión de la identidad, está relacionada con el instinto de manada (solidaridad intraespecie, impulsos gregarios, tendencias altruistas y rituales de vínculo). Aun así, el ser humano, en su expresión en el mundo, no sigue el mismo patrón cósmico ya que puede organizarse para destruir a su propia especie y a su entorno. ¿Qué le ocurre al ser humano? ¿por qué va en contra de su Naturaleza primordial, la que gobierna y sostiene el universo?

En la base teórica de Biodanza, la expresión de la afectividad en el ser humano está determinada por factores genéticos, fisiológicos, culturales y ambientales. Si bien parece que hay factores que pueden ser irreversibles, la ciencia está afirmando ya, como ya nos dicen los textos sagrados desde hace milenios, que las capacidades humanas aún están por reconocerse y los estados de expansión de la conciencia, pueden llevarnos a entendimientos mayores de nuestra naturaleza humana que posibiliten relacionarnos con la vida (con uno mismo, el otro y el entorno abarcando el Universo) trascendiendo lo que conocemos como salud a niveles impensables.

Capacidad de aprendizaje, memoria y percepción están fuertemente condicionadas por la afectividad. Las motivaciones existenciales, que en el fondo diseñan nuestra trayectoria por la vida, son de naturaleza afectiva. (…) El aprendizaje del lenguaje, la poesía, el arte, todo en general, posee una génesis afectiva.

Rolando Toro

Partiendo de estos principios, en Biodanza se propician vivencias integradoras que posibilitan el encuentro progresivo con nuestra naturaleza esencial, rescatando así nuestra expresión genuina. El aprendizaje es progresivo, autorregulado por el propio participante, acompañado por la persona que facilita el proceso, y contenido por el grupo que, gracias a la música y las propuestas, desarrolla su inteligencia afectiva individual y colectiva propiciando un proceso de integración amable, alegre, sagrado y celebrante. Cuando nos sentimos amados, respetados, honrados, la historia de vida, con sus memorias, regresa a su estado natural luminoso. Esa Luz que en definitiva somos, emerge de la oscuridad en la que ha vivido, pues nunca ha dejado de brillar, y lo hace en manada, por eso Biodanza es grupo. No existe la Biodanza individual. La práctica continuada de Biodanza, preferiblemente semanal, por una cuestión de efecto cíclico en nuestra biología, potencia la salud integral facilitando el reencuentro con nuestro ser genuino, y por tanto con una dimensionalidad de lo que verdaderamente somos que da mucho para experimentar.

Rolando Toro afirmaba que “el estudio de la estructura afectiva constituye la más urgente y necesaria investigación en nuestra sociedad, cuya patología afectiva es ostensiva. (…) Desenvolver la afectividad mediante Biodanza, es incidir con la música y la danza en la raíz nutricia de la vida».

Practicar regularmente Biodanza es una manera alegre y muy satisfactoria de mantenernos como seres despiertos, capaces de elegir cómo queremos vivir, a pesar de las circunstancias externas. ¿qué eliges tú?


* Rodríguez, Daniel. Perspectivismo: origen, característica y obras destacadas. Lifeder, marzo 2019.

Biodanza

Cerramos el ciclo de las Mujeres Jardín

Hacía días que sentía que el ciclo con las Mujeres Jardín estaba completándose y era el momento de la despedida. No es fácil enfrentar este sentir cuando llevamos cuatro años juntas, viviendo un universo entero de emociones, anécdotas, despedidas a compañeras que partieron para reunirse con las estrellas, mañanas de frío invierno y calor de verano en una de las plazas del pueblo resistiendo la separación impuesta por la situación mundial, alegrías, llantos, confidencias, miradas, abrazos de hermanas, caricias de cuido y tanto más que ya pertenece a nuestra piel, a nuestra alma, a nuestra historia de vida para siempre.

Ellas, mis Mujeres Jardín, las mujeres sabias del Clan de las Abuelas, llegaron a mi vida cuando mi corazón necesita mares de amor. Había estado trabajando casi dos años con trabajadoras sexuales, prostitutas, putas como se llaman ellas a sí mismas, y me había quedado seca de afecto, o así me lo pareció a mí. Demasiada dureza para mi corazón. Necesitaba danzar con otras mujeres y hombres desde otro lugar más amable con la vida, más lento, más apacible, y después de un tiempo de reposo, sentí la llamada del Clan de las abuelas y los abuelos. Busqué la manera de hacer Biodanza con ellas y ellos y en Cruz Roja de mi pueblo, Castellar del Vallés, nos abrieron las puertas con gusto.

Ya sabes que en todos los grupos de desarrollo personal, de autoconocimiento o entornos vinculados en éste ámbito, la afluencia de mujeres es mucho mayor que la participación de hombres. Ocurre mucho más cuando las edades del grupo corresponden a mayores de 70a; no sólo por cultura sino también por índice de mortalidad. Estadísticamente los hombres mueren antes que las mujeres, así que el grupo de iniciación a al Biodanza para personas mayores de 65a, se convirtió en un grupo de mujeres que con el tiempo bautizamos como Mujeres Jardín. ¿por qué? porque son verdaderas flores que año a año expanden su perfume generosamente.

No te voy a contar anécdotas y vivencias de nuestro recorrido juntas durante estos cuatro años maravillosos porque aquí en la web, con la etiqueta «Mujeres Jardín» vas a encontrar mucho material. Mi interés hoy es compartirte lo que han significado para mí y la huella que ha dejado en mi vida.

Las ancianas y ancianos de la tribu humana siempre me han fascinado. Me acuerdo de mis abuelos, especialmente de mi abuelo materno con el que convivíamos hasta que murió. Recuerdo sus canciones, sus anécdotas de la guerra, el hambre que habían pasado, sus juegos infantiles, la muerte de dos de sus hijos, su habilidad para arreglar «provisionalmente» todo lo que se estropeaba en casa, su sabiduría adquirida con la experiencia de toda una vida buscando siempre la libertad y la felicidad, su inmenso amor por mi abuela Catalina que murió cuando yo tenía cuatro años, la oración que nos enseñó a mi hermana y a mí cuando mi papá estaba muriéndose poco a poco,…

Recuerdo que cada día en la mañana, venían a visitarlo a la tienda de mi mamá, un viejo amigo y su hermano menor. Se sentaban en una esquina de la boutique y pasaban el rato. Yo los escuchaba hablar en la distancia. A veces estaban callados mucho rato, sin decir nada; solo estaban allí y era natural. Otras veces discutían por desacuerdos que nunca llegaban a ninguna parte más que al momento presente. El afecto era lo más importante, el afecto verdadero.

Después, con el tiempo y el hacerme mayor, he tenido la suerte de trabajar durante algunos años con ancianas y ancianos en residencias asistidas, en hogares tutelados y en sus propios domicilios. He aprendido de ellos y ellas muchas lecciones que conservo en mi interior como tesoros. A veces no era fácil lidiar con su amargura, con su resentimiento, con sus demencias,… aún así, cuando consigues entrar en su código y te paseas por su ritmo desacelerado escuchando sus sentires, sus anécdotas, sus pausas y silencios, sus miradas que a veces se congelan en el tiempo que fue y les dejó nostalgia,… todo toma un sentido más tierno, más lúcido, todo se relativiza, porque pertenecer al Clan de los Abuelos y las Abuelas sabias de la tribu humana, es un derecho que sólo se adquiere por merecimiento. No todas y todos lo consiguen.

Yo he tenido la gran suerte de encontrarme con auténticas Mujeres Jardín que han colmado mis días de ilusión por nuestros encuentros, por compartir saberes y sentir su corazón florecer, por acompañarnos mutuamente y hacerme sentir que yo también he sido un miembro de su clan. Con la práctica de la Biodanza y la Educación Biocéntrica, han descubierto dones y talentos que permanecían a la espera de ser reconocidos; y sí lo hemos conseguido: han surgido poetas y escritoras, han recuperado sus cantos y juegos infantiles, hemos cantado y bailado como se hacía antes o como se hace cuando eres niña y todo es perfecto tal como es aunque no lo parezca, hemos paseado del bracito y se han disfrazado, bailado, pintado, recitado,… Hemos hecho fiestas y compartido recetas sabrosas hechas con amor,…

No hay palabras suficientes para contarte todo lo que ha significado para mi vida encontrarme con ellas. Solo puedo decir gracias. Me siento en Gracia por haber compartido con vosotras cuatro años de profunda amistad. Ahora la vida nos lleva a despedirnos, como cuando danzamos en Biodanza y luego de un rato toca la despedida para encontrarnos con otras; pues lo mismo. Ahora es momento de despedida.

El último día, justo el martes 1 de marzo, nos encontramos por última vez en nuestro Círculo de Saberes. Disfrutamos del mural que habían hecho en mis tres semanas de ausencia. Aquí más abajo te dejo las fotos. Compartimos los sentires y nuestra Dama de Noche nos invito a chocolate deshecho en una cafetería próxima.

Este mural fue hecho con la intención de dejar un mensaje a los adolescentes y jóvenes de estos tiempos: «No os desanimeis. El mundo está cambiando y necesita de vosotros y vosotras. Sois como gusanos que se transforman en lindas mariposas». Pintaron mandalas, escogieron fotos hermosas, escribieron sus sentires y crearon este mural, nuestro último recuerdo.

El vínculo está hecho para siempre. Nada podrá borrarlo jamás. Estamos unidas por la piel y el corazón. Nos amamos.

Amor y servicio.

Educación Biocéntrica

El bosque sombrío de nuestros adolescentes

Hemos iniciado el curso con adolescentes que provienen de los dos institutos de mi pueblo. Se trata de un proyecto del Área de Juventud de la Creu Roja (Cruz Roja) de la localidad donde vivo, con la que colaboro desde hace unos años. Este año el grupo está compuesto por veintitrés adolescentes y jóvenes de doce a dieciocho años que provienen de familias con dificultades económicas y sociales. Cada uno de ellos tiene su propia historia personal y algunas de ellas son realmente complicadas.

Mi implicación en el proyecto es de un día en semana; concretamente los miércoles, aunque todos los días tienen actividades. La dinámica es la siguiente: vamos a buscarlos a sus respectivos institutos y nos reunimos en un espacio municipal muy amplio, cedido a la Creu Roja por el ayuntamiento. El recinto está dotado de instalaciones deportivas bien equipadas y diferentes salas muy espaciosas. Allí comemos todos juntos y después hacemos una actividad hasta las cinco de la tarde. Cada día tienen preparado algo diferente: dos días a la semana hay acompañamiento a deberes escolares; otro día deporte (pueden escoger entre fútbol sala, basquet y boley); otro día juego libre y el miércoles conmigo Educación Biocéntrica.

El año pasado usé el cuento como recurso pedagógico para crear un ambiente de aprendizaje-desarrollo, construcción del conocimiento y acción transformadora. Escogí un álbum ilustrado en forma de cómic, titulado Cool Nata, escrito por Maria Scriban y editado por la editorial Brúixula. La protagonista del cuento nos narra su inicio en el primer año de instituto: cómo su mejor amiga, después de todo el verano sin verse, ha cambiado y ya no quiere saber nada de ella, los recursos que usa para recuperar a su amiga, sus emociones, el encuentro con otros amigos,… Es un libro escrito para adolescentes, con un lenguaje e ilustraciones para ellos. Lo escogí porque es excelente para generar diálogos sobre las emociones y los sentimientos. Aquí debajo te dejo una foto del libro.

Crear espacios de aprendizaje-desarrollo donde podamos ejercitar el diálogo y la reflexión ampliada que posibilite acciones transformadoras, no es nada fácil con ellos y ellas. En general, los adolescentes y jóvenes no están acostumbrados a que se les escuche. No lo digo yo, lo han dicho ellos y ellas mismas; y sí encima eres de los GR, o sea, Grupos Reducidos, que son los alumnas y alumnas más «conflictivos»: los que arman barullo, los que no atienden y hablan en clase, los que contestan y se quejan, resulta todavía más complicado. ¿Por qué?, porqué cargan en sí mismo una gran frustración, ira y desarraigo. No se comportan así porque sí; detrás de su expresión rebelde, siempre hay una historia, una vivencia, un sentir. Todos desean la felicidad, pero no la que han diseñado para ellos y ellas. Por supuesto aún no saben qué felicidad es la que reclaman detrás de su «portarse mal». Insisto que nadie les enseña a mirarse hacia dentro e indagar qué les ocurre sin juicio ni prejuicio, sin poner etiquetas, sin presuponer nada. Con esa ausencia no pueden cultivar palabras que nombren su sentir, reconocerlo, dotarlas de sentido. Mientras tanto van creyéndose raros, diferentes, tarados, inseguros, desgraciados, excluidos y otros adjetivos que sólo de escucharlos me duelen, sobretodo porque se los creen y los viven como si fueran verdades que construyen su identidad disminuida, intoxicada, frustrada.

En Educación Biocéntrica promovemos el pensamiento crítico, el cuestionamiento, la reflexión, el diálogo constructivo, la vivencia integradora, el silencio y la escucha respetuosa. Lo hacemos con dinámicas vivenciales donde ellos y ellas son los protagonistas, y juntos recreamos el conocimiento del vivir y de la Vida. Detrás de sus corazas de dureza, pasotismo, timidez, despreocupación, machismo, y tantos roles aprendidos para «encajar» en la familia, la escuela, el colectivo, se encuentra un alma con deseos de Ser en el mundo. Siempre me maravillo al escuchar sus sentires sinceros. Ellos son los que pueden cambiar la sociedad desde dentro. Nos cabe acompañarlos para que descubran qué son en realidad. Por supuesto también quiero decirte que no es fácil llegar a ese lugar de construcción comunitaria, pero nadie dijo que fuera fácil. 😉

Este año decidí utilizar como recurso pedagógico los Juegos Cooperativos. La primera sesión fue muy complicada: eso de cooperar no se les da muy bien; saben más de competir pero de eso ya tenemos mucho, así que empezamos creando los Acuerdos de Convivencia que regirán nuestros encuentros. Conseguimos con mucho esfuerzo, llegar a los siguientes Acuerdos:

  • Tener disponibilidad para conocer y relacionarme con otras personas que no sean de mi círculo.
  • Mantener una actitud de cooperación (hemos definido entre todos y todas la palabra cooperación).
  • Participar en los espacios de reflexión con interés de compartir y aportar el saber de cada quién.
  • Respetar las diferencias.
  • Disponibilidad de dialogar con la intención de entenderse. El diálogo ha de ser un espacio constructivo y de escucha.
  • Evitar las discusiones estériles y propiciar los acuerdos.
  • Comprometerse para crear acciones transformadoras desde el interior de cada quien para que el exterior cambie.
  • Si todo lo dicho anteriormente no prevalece como principio, vamos a inventar todas las formas que se nos ocurran para que se den, y hasta que no sea así, seguiremos construyendo.

Por supuesto, cada miércoles debemos recordar nuestros acuerdos porque enseguida se olvidan, por eso siempre hacemos Memoria de la sesión anterior. Junto con las técnicas que me acompañan en la actividad, hemos decido hacer las actividades en dos grupos porque facilita el entendimiento si los grupos son más pequeños. Veintitrés es demasiado.

¿Por qué te cuento todo esto? Porque cuando a nuestros adolescentes, rebeldes e inquietos, anárquicos e irrespetuosos, se les escucha con Paciencia pedagógica, abren su corazón y su alma y empiezan a escucharse entre sí y a sí mismos. ¿Qué es la paciencia pedagógica? la escucha activa, preguntar para que ellos y ellas respondan las cuestiones y desvelen su saber interior, esperar e incentivar su inteligencia afectiva más que la lógica, que también,… y así su alma sedienta de amor, va apareciendo entre las grietas de sus corazas construidas a trompicones, disolviéndose suavemente en el diálogo afectivo, en nlos silencios respetuosos, en el contacto y la mirada sincera y sin juicio reconociendo su alma. Cuando eso ocurre sus ojos vuelven a sonreír inocentes y juguetones, su rostro y las palabras empiezan a tener sentido, a expresar sentimientos encerrados en su interior, a abrir su sensibilidad encapsulada entre etiquetas dolientes, y poco a poco van apropiándose dignamente de su singularidad. Ellos y ellas son el futuro. A nosotras, facilitadoras y educadoras biocéntricas, papas y mamás, abuelas, tías, familia y comunidad humana, nos cabe que así sea.

No escatimes recursos ni ocasiones para que la «magia» ocurra. No dejes escapar ninguna oportunidad para crear ambientes que nutran su alma sedienta de amor, comprensión, amabilidad y sentido. Suelta todo lo aprendido y vacíate para que ellos y ellas también puedan soltarlo y así recreen el verdadero conocimiento que emerge del interior. Fuera sólo hay espejos.

Tenemos mucho por hacer aún. Es urgente.

Amor y Servicio.

Notas de navegación

La facilitación y el libre albedrío

Los sabios rishis de la India, ascetas que recibieron las enseñanzas eternas que contienen la descripción detallada de qué es Dios, cómo surge la Creación, la Vida, cómo se organiza, cómo es su complejidad, sus múltiples dimensiones, sus ciclos, cómo se nombra, y todo cuanto es necesario para comprender más allá del intelecto, nos cuentan que Dios (como Inteligencia Suprema causa primera de todas las cosas), aún estando presente en todo cuanto existe, pues sólo existe Él, es percibido por el ser humano en lo más sutil, en lo innombrable, en lo intuido, en los silencios y en el sonido del silencio.

El silencio al que me refiero, no es un vacío como podríamos imaginar en nuestra mente limitada; el silencio donde podemos encontrarnos a Dios es plenitud, como cuando estamos en lo alto de una montaña percibiendo el paisaje en todo su esplendor, derramando la vista por todo el entorno que aparece infinito, inmenso, vivo … armónicamente silencioso. Ese silencio que se halla en nuestro interior y se proyecta hacia fuera creando realidades, es donde podemos conversar con Él/Ella, con la divinidad que nos habita.

El diálogo que se genera no es una conversación cualquiera. Está llena de ráfagas atemporales de memorias eternas que contienen respuestas a todo cuanto podamos imaginar. Ahora bien, las respuestas son de acuerdo a nuestra veracidad y sólo si estamos sintonizados en la misma frecuencia. Esto no nos lo enseñan en las escuelas, ni en las universidades, ni tan siquiera en la familia; esto se aprende con el vivir, aunque podemos cambiarlo si nos lo proponemos. ¿Cómo? creando más y más espacios de escucha interior, de contemplación, de encuentros sinceros sin expectativas, encuentros de silencio, de de presencia, música y canto, de abrazos y creatividad, de risa, de rezo, de transformación. Me refiero a Biodanza y a todo espacio biocéntrico que generamos con nuestro hacer en todo lugar. Facilitar esos espacios, demanda estar atenta y consciente, en formación continúa y auto-observación, en estudio constante, en recogimiento, apertura y reflexión; en definitiva: en contacto consciente con la Vida.

Lo que me llama la atención en estos días, es la dimensión extraordinaria del Libre albedrío: ese silencio implícito que conlleva la libertad de ser y dejar ser hasta que se haga en la Tierra lo que está en el Cielo. Cuando consigo ese silencio conectivo, me encuentro con Dios, con Eso que todo lo habita (aunque a veces mi ignorancia me hace pensar que no), y Lo siento aquí, respirando en mí y en todo a la vez. Y aunque duela ese amar silencioso divino, ese cuido silente sagrado que a veces me hace llorar de nostalgia y alegría a la vez, después, cuando el instante de dolor es acariciado por mis manos y lo arropo con mi cuido que no es mío sino que es de Madre, entonces comprendo más allá de mi ser pensante, que el ejercicio imperceptible de hacer presente la Libertad Sagrada o Sagrada Libertad (lo que llaman el «libre albedrío») es la Gran enseñanza que como humanidad me/nos corresponde vivenciar, integrar i compartir.

Así entiendo entonces que la vivencia se expande más allá de mis acciones y no-acciones, pues no sólo es energía y magnetismo; sobre todo Es y en ese Ser (que a veces me sigue doliendo), poco a poco me asiento en un «trono» (como dice Paramahansa Yogananda) donde aquello que Yo Soy y que aún no sé nombrar, Es y nunca ha dejado de ser. Paradójico y simple a la vez.

Amar y dejar que cada quien encuentre el Amar en el Amor. Amar aún sabiendo que las elecciones que tomamos llevan implícito el dolor y el doler. Amar más allá de lo aprendido y lo enseñado. Amar amando el Amor que Ama.

El tiempo y la distancia nos dotan de esa percepción interna que cuando deja de pertenecer al «soy yo» egóico, pasa al Yo Soy que habita en el silencio, atentamente silencioso, armónicamente silente, humildemente magnánimo. Mientras, seguimos facilitando espacios internos de Amor y Servicio, que se expresan fuera y van creando las Realidades Reales, ejercitando la realeza olvidada.

¿Porqué te cuento todo esto y lo relaciono con la facilitación de procesos de integración, con la facilitación de Biodanza y espacios biocéntricos?. Porque estoy viva y porque la Vida sigue estando al centro, y mientras Ella siga en el centro, no puedo dejar de contarte todo cuando siento. Me hace bien. Nos hace bien. Aunque no se entienda, hace bien, porque no es al entendimiento a quien me dirijo; es al corazón, al alma, que no es mi alma ni la tuya, Es la nuestra.

Me surge compartir los Tres Tesoros del I Ching escritos por Lao-Tsé: Amor, Satisfacción y Humildad, de los que deriva una de las máxima del Tao.

Sólo los que aman son valientes;

Sólo los satisfechos son magnánimos;

sólo los humildes son capaces de dirigir»

Tao Te Ching

A mi nieto Arnau.

Amor y Servicio