Biodanza

“El libro de la Abuela”, de las Mujeres Jardín, poetas y escritoras del grupo regular de Biodanza +65a

Las Mujeres Jardín siguen escribiendo y su familia las apoya a que cuenten su historia

Hacía algunas semanas que no nos encontrábamos presencialmente y la añoranza se iba instalando de a poquito. Las llamadas telefónicas no son suficiente y el grupo de whatsApp no les resulta muy cómodo, así que convoqué un nuevo encuentro en la plaza. No podemos hacer Biodanza en la calle porque hace frío y ellas tampoco quieren exponerse tan abiertamente. Para las Mujeres Jardín, la Biodanza es intimidad y quieren preservarla; así que la Plaza Libertad, es la que ahora acoge nuestros Encuentros biocéntricos porque, aunque no hacemos Biodanza, la Vida sigue siendo el motor que nos une y el centro de todo nuestro interés.

La hora del encuentro era las 10h de la mañana y allí estábamos en el lugar acordado, a la hora prevista, y sólo tres mujeres. Siempre son muy puntuales. ¡Eran tantas las ganas que teníamos de vernos!!! Sabíamos que nuestra Amapola no acudiría a la cita porque está con una crisis de dolor en la cadera que la tiene muy quieta desde hace tiempo y no encuentran ningún remedio que la calme; tampoco vendría la Margarita que tiene miedo y a penas sale de casa, sólo justo para lo necesario, pero…. ¿y las demás?

A las 10.05 ha venido la Azuzena sonriendo. Sus ojos chispeaban de alegría. Dos minutos más tarde llegaban amarraditas del brazo, nuestra Rosa y el Clavel; por último ha llegado la Flor de Higo Pico que venía despacito, casi arrastrando los pasos, porque se siente muy cansada y le duelen los pies. No es que no ande nuestra Flor de Higo Pico, es que algo no anda bien. Ha estado muy callada y ausente, ensimismada, cabizbaja, sin ganas de hablar.

Azucena ha traído una joya maravillosa que le han regalado sus nietos en el “Caga Tió”. Se trata de “El libro de la Abuela”.

Es un libro de la editorial Familiam, (aquí de dejo el enlace por si te interesa) que se titula “Abuela, háblame de ti”. Está diseñado con preguntas que invitan a que la Abuela y el Abuelo (también está en masculino y en versión de lengua catalana) cuenten paso a paso su historia, desde la infancia, sus recuerdos de niñas, sus abuelas, cuando fueron a la escuela, los primeros amores,… Es una preciosidad.

Azuzena venía súper orgullosa con su libro que, aunque sus nietos se lo habían regalado para navidades, sabiendo lo mucho que le gusta escribir desde que viene a Biodanza, aún no se había atrevido a escribir en el hermoso libro. La impulsó a hacerlo nuestro encuentro. Sus escritos, que tenía en una libreta en borrador, los fue pasando a limpio y después al libro. Quería tenerlos pasados para nuestro encuentro porque tenía mucha ilusión de compartirlo con nosotras. Ha sido un impulso para todo el grupo ver ese maravilloso libro, escrito con esmero, cuidado, mucho cariño y poquito a poco, como dice ella.

Hay espacio para fotos que acompañan la narración. Azuzena ha coloreado el árbol genealógico donde se muestra el nombre de sus abuelos y el de su papá y mamá. Ella dice que cuando se pone a escribir, le vienen todos los recuerdos. Hemos leído lo que tiene escrito y nos ha sorprendido encontrar palabras que ya no suelen escucharse. Ellas las conocían, yo no, así que he aprendido nuevas palabras. ¡Qué bonito verlas recordando palabras de antes que ya no se usan! En esas palabras hay historia, recuerdos, olores, colores, sensaciones, sentimientos asociados que las vuelven palabras vivas, y ellas las reviven con intensidad.

Aunque las mujeres escritoras tienen su libreta especial, al ver el libro que ha traído Azuzena se han inspirado y van a mirar de conseguir uno para ellas escribir su historia allí, como un legado para la familia pero también para la comunidad humana, porque su historia de vida es nuestra historia, son nuestras raíces, los cimientos que sustentan nuestra cultura, nuestro pasado, nuestra ancestralidad.

Después, hemos estado revisando fotos y cosas de los móviles, porque no es fácil para ellas esa manera “nueva” de hacer. Ellas son de lápiz y papel, y llamada telefónica de toda la vida.

Mirándolas, con sus móviles y su alegría, me parecía ver a adolescentes con sus móviles. – Mira las fotos de arriba. ¿No te lo parece? 😉

Después, recordando las palabras de antes y lo bien que nos hace a todas encontrarnos, vernos, contarnos cómo está siendo todo esto que está pasando, lo que piensan, cómo lo viven,… ha surgido una canción. Azuzena se ha acordado de una canción que nos ha cantado. ¡Qué hermosa!!! Es una canción que habla de un hermoso jardín y de prendarse de una rosa del jardín. Tiene una danza asociada. Alguna se acordaba y otras la tarareaban, así que hemos acordado que Azuzena la va ha escribir bien – como dice ella- para que todas podamos tener la letra y aprendérnosla. Después la cantaremos y la danzaremos en la plaza, porque eso sí se puede, aunque nos digan que estemos locas. – Risas— Luego nos encerraran- decían- -más risas.

¡Qué sorpresa tan bonita! Ha sido una mañana especialmente tierna, alegre, amorosa, llena de vida.

Vamos a encontrarnos el martes próximo a la misma hora. Yo que tenía pensado proponerles una actividad para hacer, la vida se ha manifestado tal y como es: espontánea, abierta, generosa, y lo ha ordenado todo de la mejor manera posible. Eso es lo más lindo, maravilloso y fascinante del vivir viviendo.

Al despedirnos, estábamos en corro informal, y una mujer se acerca y nos dice:

– Están muy cerca. Hay que guardar la distancia.

Ese momento ha sido como un jarro de agua fría. Se ha generado desconcierto y desazón en un instante. Yo no he podido contenerme y le he contestado que, ya llevamos mascarillas y que todas somos mayores para saber qué es lo que debemos hacer para cuidarnos las unas a las otras.

La señora se ha quedado sorprendida. Detrás de su mascarilla, sus ojos han mostrado una sonrisa de perplejidad y, antes de marcharse, nos ha pedido perdón. ¿Será que la hemos incitado a reflexionar? – Quizás no. Quizás sólo se ha ido pensando que somos locas. El caso es que me enoja que haya personas que se sientan con el derecho de infundir miedo a la gente, sobretodo a las personas mayores, bajo el pretexto de “cuidarnos”. Decir eso a gente que ni conoces, es una falta de respeto al ser humano, tratándonos como si fuéramos inútiles, tontas o qué se yo. Es mejor confiar en las personas, aunque este mundo te diga lo contrario, tu confía. Confía en que cada una sabe lo que hace; que cada una sabe cuidar y cuidarse. Son mayores, ancianas, abuelas, madres, hijas, tías, sobrinas, … Son Mujeres Jardín, jardineras de palabras, de cuido, cuidadoras de flores, de plantas, de jardines, de humanos y otros animales salvajes. No les digas lo que tienen que hacer por su bien. Ellas lo saben mejor que nadie.

El desconcierto ha pasado y hemos vuelto a sonreír, alentadas por el próximo encuentro de la semana próxima.

Amor y Servicio.

Mujeres Jardín. Sabias de la tribu humana
Biodanza

Manifestando sueños con Biodanza. La Epifanía

Monográfico de Biodanza y Educación Biocéntrica (6 enero 2021)

Hace ya unos años que Navidad, el período que comprende del 24 de diciembre hasta el 6 de Enero, tiene un carácter sagrado para mí. Lejos de las campañas publicitarias y de las falacias grotescas con que desvirtúan estas fechas de conexión con la Consciencia planetaria y Cósmica, este año decidí que el día de la Epifanía, el 6 de enero en el calendario gregoriano, iba a celebrarlo danzando el don de Soñar y manifestar nuestros Sueños. Deciros que este don existe en nosotras sólo por el hecho de ser, aunque nos hayamos olvidado a fuerza de palos; la buena noticia es que con la buena práctica, las acciones correctas y la constancia de la mano de la paciencia y la alegría, se reactiva sin pérdida alguna de su perfección innata.

La Epifanía, más conocida en España como el día de los Reyes Magos, es una celebración que proviene de culturas muy antiguas, mucho antes de lo que conocemos como Navidad. En fechas concretas asociadas a los solsticios, se congregaban sabios y sabias de todos los lugares para celebrar la llegada del Sol, el resurgimiento del Padre Creador, del Hacedor de Vida, el Gran Espíritu, Wakantanca, Gran Misterio,…. En esta Celebración Epifánica que duraba días, entre cánticos, danzas, ágapes, ceremonias y fuego, se recibían visiones, señales que desvelaban la senda correcta para Caminar en la Belleza, como cuentan nuestros hermanos de la nación sioux. Todos los pueblos originarios de la Tierra tienen estas celebraciones, todos, pues somos Uno y esto no es nuevo, es de siempre.

Escuché los tambores que sonaban a ritmo de vida; los cantos de la Tierra hacían eco en mi corazón; percibí el perfume de las cabelleras lisas, negras y brillantes, la tez rojiza, sus pinturas de paz en el rostro y el pecho, la hoguera al centro. Su cuerpo erguido y digno, estaba al pie de la montaña mirándome y guiando en silencio cada paso. Me entregué a la vivencia y esbocé el programa de una sentada. Diseñé la publicidad con un Atrapasueños al frente, reconociendo y honrando su poder; y lo compartí en la Red desprendida del resultado. Al tercer día, el grupo estaba formado. Todo seguía adelante.

El Ritual tiene la función de conectar presencia y conciencia. De ésta unión surge la sacralidad como una vivencia de integración humana

Ritualizar es una práctica olvidada. En Biodanza y sobre todo en Educación Biocéntrica, rescatamos los rituales de vínculo para recordarnos (volver a pasar por el corazón) la sacralidad de la Vida. El ritual generador de nuestra propuesta era la creación del Atrapasueños según la técnica tradicional de nuestros hermanos sioux. – Más abajo del texto, encuentras la explicación.

Para llegar a la creación del Atrapasueños con plena conciencia del acto creativo, debíamos generar el ambiente adecuado (mi maestra Ruth Cavalcante dice la ambiência en portugués, que según ella no tiene traducción en español pues engloba cuerpo y alma), así que lo primero que hicimos, antes de entrar a la sala, fue un baño de pies y manos con hidrolato de romero (solución de agua por destilación de romero fresco) – Si te interesa cómo se llega al hidrolato, te dejo el link de un vídeo que lo explica muy bien. No sólo es una medida de higiene, dadas las circunstancias del momento; sin pandemia lo hubiéramos hecho igual. Se trata de un hermoso ritual de bienvenida, honrando la presencia del otro ser.

La Vara o bastón de intenciones: Yo Puedo, Yo Sé, Yo Soy.

Después confeccionamos la Vara de intenciones o Bastón de poder.

La “Vara o bastón de intenciones” es un gesto ancestral de apertura de encuentro, recordando el Poder (Yo puedo), el Saber (Yo Sé) y el Ser (Yo Soy). Tenemos ejemplos muy comunes que nos pasan desapercibidos, como son el bastón de la pastora y el pastor para dirigir el rebaño; el bastón del peregrino para apoyarse en su camino y defenderse; el bastón de las ceremonias sagradas que atestigua el poder de la Palabra; el bastón que remueve el fuego para avivarlo, el bastón de mando de los/las líderes comunitarios, …

Cuando voy a pasear al bosque con mi perro Roc, suelo recoger ofrendas que los seres guardianes del bosque dejan a las caminantes en forma de varas, piedras, hojas, flores, semillas,… La vara que hicimos servir para nuestro ritual de inicio de jornada, se encontraba en casa desde hacía tiempo, recogida en uno de mis paseos con Roc, a la espera de un buen uso, y un día de estos en que vas diseñando el taller, me llamó: la rama de árbol quería ser Vara de Poder, así que la pulí con mi Dremel, le gravé un intento de símbolo que quedó en sólo un algo desfigurado (tengo que aprender más) y la dejé preparada en la sala. La rama de árbol estaba bien satisfecha, a la espera del día de ser nombrada oficialmente Vara de Poder.

En ella depositamos nuestras mejores intenciones para la jornada, con palabras que surgieron del alma, hilos de colores y flores tejidas a ganchillo por mi mamá, que de alguna manera quise honrarla.

I así, la rama se convirtió en una hermosa y satisfecha Vara de Poder.

Después creamos nuestro altar donde los cinco elementos (tierra, aire, agua, fuego y éter) se hicieron presentes para inspirarnos en nuestra hermosa jornada. Entre todas las personas participantes, habíamos traídos piedras especiales, plumas, abalorios, incienso, velas, agua,…

Creación del altar: agradeciendo a la divinidad que Todo habita. Yo Soy

Altar, del latín altus=elevado, elevación. Como indica la palabra, era un lugar donde encontrarse con Dios, la Divinidad, el Ser Supremo, el Gran Misterio, la Gran Madre; un lugar donde elevar el estado de consciencia para dar y recibir. Antiguamente solía ser un montículo, una piedra o una cavidad en cuevas, tabernáculos y espacios del bosque. Allí se hacían ofrendas (ofrecer alimentos y adornos artesanales como muestra de agradecimiento por las buenas cosechas y otros acontecimientos) y sacrificios (oficios sagrados, generalmente con sangre (símbolo de vida) de un animal “sacrificado” o matado para el sacro oficio. Con el tiempo los sacrificios dejaron de ser de sangre y se quedaron en actos simbólicos de renuncia interior.

Después danzamos, ¡Cómo no!. El grupo estaba preparado para encontrarnos con gestos de pleno sentido, con el corazón sensible, con el alma despierta. La ambiência la habíamos conseguido entre todas con éxito. Danzamos celebrando el encuentro y la intención, y después nos dispusimos a compartir la comida.


Ritual del ágape

El ágape es la comida de celebración del afecto, del amor. En Educación Biocéntrica, rescatamos su significado originario y lo celebramos reuniéndonos todas las personas participantes del encuentro (profesoras, alumnas, cocineras, y todo el personas que hubiera si estuviéramos en un lugar hospedadas) al rededor de la mesa y bendecirla (bien decir). En nuestro caso, toda la comida la hicimos nosotras así que nos reunimos al rededor de la hermosa mesa llena de platos exquisitos, cocinados con la intención amorosa de compartir y cogidas de las manos, agradecimos cada una a su forma, tanta abundancia y belleza. – Nadie hizo fotografías, así que tendrás que imaginarte la diversidad de colores, texturas, formas que formaban nuestro hermoso ágape biocéntrico-. Sentarse a la mesa después de bendecir los alimentos, imprime conciencia de la generosidad de la Vida en su cuido hacia sus criaturas.

Después del ágape, vino el momento creativo: crear nuestro Atrapasueños con plena conciencia en todos los pasos y el simbolismos de todas sus partes. Aquí te dejo el link con todas las explicaciones.

Pasos para hacer un Atrapasueños originario.

No basta crear con las manos; hay que activar los propósitos, las intenciones, así que recitamos la Oración Lakota, explicando el significado de las palabras (aquí encuentras toda la información) y después danzamos para que la intención se impregnara en cada célula y cada átomo de nuestro ser, reconociendo la semilla de Luz que nos habita y hace posible que los Sueños -los nobles, los dignos, los benefactores- se manifiesten, y los perturbadores se disuelvan con los rayos de la Luz interior, reflejo del Sol.

Terminamos con un Círculo de Cultura y las bendiciones de la Hermana Cierva.

Doce días después, hicimos el ritual de cierre, encendiendo una pequeña hoguera donde quemamos las palabras de nuestra Vara de Poder para que se fundieran con el polvo de las estrellas, pues ya está todo hecho. Después cantamos, reímos y agradecimos todo lo vivido.

Aho!.

A continuación de dejo un vídeo-síntesis de la experiencia. Gracias

Amor y Servicio.

Video-síntesis de Manifestando Sueños con Biodanza con Teresa Tendero
6 de enero de 2021
http://www.universbiocentric.com

Biodanza

La nostalgia de amor de Rolando Toro

Cuando por primera vez escuché de mi primera maestra Silvia Eich, que Biodanza había surgido de una profunda meditación sobre la vida en el intento de encontrar la causa de tanto desarraigo, rigidez y represión expresada en los cuerpos, sentí que mi corazón sonreía: Biodanza tiene alma, -me dije. La nostalgia de amor fue la respuesta que Rolando encontró a su búsqueda de la Verdad.

Una frase como esta, esconde tesoros que se van desvelando a lo largo del camino. Las palabras Nostalgia y Amor se van resignificando a lo largo del camino de la facilitación de Biodanza, y se mantienen como un faro en la noche oscura. Nostalgia del ser amado y de ser amada, nostalgia de algo intangible que permanece vivo en el interior como una llamada que no cesa y nos empuja al encuentro, nostalgia de lo que siempre es y aún no hemos descubierto; nostalgia de lo que quisimos y no se dio, y de lo que quisiéramos y no sabemos. Nostalgia que nos mece, nos acuna y nos empuja como una madre a su cachorro para aprender a caminar en el Amor, único y aún olvidado sendero de reconocimiento a la expresión verdadera de Ser.

En la medida de mi introspección en la nostalgia de amor amar, entre valles de lágrimas de rendición y de perdón, de reconocimiento y de infinita ternura, he encontrado la fortaleza de expresar mi singularidad en paz y amorosamente, vibrando cada vez con más fuerza y coraje en la misión sagrada de la facilitación a la que me debo con absoluta devoción.

Las danzas propuestas por Rolando Toro y su equipo, las líneas de vivencia surgidas como expresión de la represión de ser en el mundo en orden ascendente (vitalidad, sexualidad, creatividad, afectividad y trascendencia), el principio biocéntrico como eje central de la única realidad posible; las consignas poéticas, las músicas y su semántica, la eterna visión de un mundo mejor, mucho mejor, extraordinariamente mejor en nuestras manos y acciones; toda la ciencia que sustenta este sistema Biodanza que no termina en los tres años de formación, pues está fundamentada en la Vida y la Ciencia Sagrada del vivir, así que, en eso estoy. Siguiendo este Caminar en la Belleza que indiscutiblemente me lleva a conocer más y más la Naturaleza de Dios.


La manifestación de la Naturaleza de Dios

Si bien danzar en las aulas es transformador, cuando lo hacemos en plena Naturaleza, la posibilidad de reeditar patrones, creencias y otras limitaciones, se multiplica exponencialmente.

En este curso de iniciación a la Biodanza que empezamos en octubre del 2020, nos hemos propuesto llevar el aula semanal a la Naturaleza, al menos una vez cada mes y medio o dos, como mucho. Nos hace bien danzar en contacto directo con Mamita, la Marona en catalán, mi lengua materna.

Allí donde vivimos, estamos rodeadas de naturaleza tan sólo a cinco minutos andando desde casa, donde hacemos las clases. Hay múltiples senderos y caminos que llevan al río, a bosques de roble y encina, a diferentes construcciones de “Pedra seca” que son refugios antiguos de pastores para los días fríos y lluviosos, campos de cultivo y huertas de campesinos (pagesos como decimos en catalán) que cuidan la tierra esperando recoger sus frutos. Es hermoso el paisaje que nos rodea; diverso y hermoso.

La última clase que hicimos, (puedes seguirla en este link) fue en el bosque virgen, sin apenas intervención humana. En esta ocasión, escogimos caminos de campo, hechos por los campesinos para llegar a la tierra labrada; senderos que cuidan y mantienen con cariño y amor a la tierra.

El tema generador de estas salidas a la Naturaleza es Conociendo a la Gran Madre. En esta última salida, la dedicamos a Los sentidos de la Gran Madre.

En nuestra sociedad moderna, los sentidos están atrofiados por el estilo de vida frenético, individualista y desquiciado, percibiéndonos separados de lo Esencial, entreteniéndonos en ser nubes cuando somos el cielo, o peces cuando somos el mar.

Las enseñanzas de los Vedas dicen:

Dios es la única Sustancia Real, Sat, de la cual los objetos de los sentidos del oído, el tacto, la vista, el gusto y el olfato -partes componentes de este mundo visible- no son más que propiedades.

La ciencia sagrada. Capitulo 1. El Evangelio. Sutra 1. Swami Sri Yukterwar

Las propiedades de la Sustancia Única se hacen manifiestas en la Naturaleza, que surge y es Palabra, Vibración Sonora Creadora (Om). Así es que en la Naturaleza, en su contemplación, encontramos la verdadera fusión con aquello que somos. Ella mantiene la Vibración Sonora Creadora plausible de forma que cuando ingresamos en un bosque, un río, un valle, una montaña, un prado,… sentimos que nuestro organismo se acompasa a la vibración creativa y creadora, danza en ella y todo se siente infinito, eterno, único, permanente.

Si con simples paseos conseguimos ese beneficio, imagínate lo que ocurre cuando el pasear es consciente y el mirar se vuelve contemplación y el silencio canto, y la palabra es Vacío creador. Así fue como andamos por el camino de los campesinos, cruzando un hermoso puente de cañas cortadas, rodeando huertos y campos de olivos, recogiendo regalos que la Naturaleza dejaba a su paso, hasta llegar al río.

Allí, entre espejos que reflejaban el cielo y las rocas del hermoso torrente, el estar se fue transformando en un cántico de Agua donde las ondas corrían alegres, jugando a vivir. Cantamos en círculo, cantamos en espiral, cantamos en quietud, cantamos en silencio y a cada nota, la Madre sonreía en el latir del corazón y las gargantas al viento. Nos fundimos en un abrazo de almas que juegan a ser mujer, y desnudas de mentiras, nos bañamos en la inocencia del amar.

Cánticos de Agua

El presente sustituyó el pasado y la fragancia se tornó arte cuando llegamos al Árbol de Sentir: una encina preñada que se yergue valiente y omnipresente, enraizada en la inmensa roca que acoge su vientre. Allí dejamos la huella de la Belleza con nuestras creaciones artesanas hechas de los presentes que recogimos en el camino, y el lugar sonrió sin vergüenza, satisfecho por la humanidad que sigue latiendo viva, más viva que nunca quizás, recorriendo el camino del retorno al hogar.

Antes del regreso, la Reina fue coronada por su valor y su constancia, y al posarse la corona en su real cabeza, la Luz se hizo en todos los corazones allí presentes. Las hadas y los enanos danzaron juntos, las hormigas y los duendes vitoreaban fuerte, muy fuerte. Las lagartijas se despertaron y las aves se posaron en su negro pelo rizado. Cuando la Reina leyó el mensaje del Cielo en forma de oración escrita por Paramahansa Yogananda, todo el lugar quedó sumido en una reverente y serena humildad.

Después, Kronos nos llamó la atención. –Daros prisa. Las campanas están a punto de sonar. Hay que regresar. – nos dijo. Y corrimos de regreso al inicio, sin empezar, transformadas por lo vivido.

Querido Rolando, la nostalgia de amor poco a poco se va desvaneciendo dejando paso a la Alegría del Vivir. La memoria colectiva e individual se va reeditando paso a paso en el camino de la perfecta Serenidad, la humilde Sabiduría y el sincero Amor.

Así queda escrito.

Biodanza

Biodanza: la política de la vida

El pasado sábado 21 de noviembre 2020, Cézar Wagner impartió un seminario on-line con el tema: Biodanza: la política de la vida. Cuestiones de género, etnográficas, personas con múltiples capacidades y otras. Este seminario forma parte de la 16º Formación de facilitadores y facilitadoras de Biodanza de la Escuela de Biodanza de Ceará, Brasil. ¡Qué desafío tan maravilloso! No dudé ni un instante en participar.

Cézar Wagner es Doctor en Psicología Social, Didacta en Biodanza y Presidente de la Universidad Biocéntrica, entre otras cosas. Decir esto ya es importante, pero no lo define. Estamos acostumbradas a presentarnos o ser presentadas por los logros académicos, los méritos intelectuales conseguidos, los títulos que acreditan los años de estudio y dedicación, mas eso es una manera simplista de definir a alguien, pues en verdad somos una complejidad sin fin. El hemisferio izquierdo se queda tranquilo sabiendo que, según la titulación del individuo, puedes fiarte o no; mientras que el hemisferio derecho se queda con las ganas de saber quién es esa personas a la que vamos a prestar nuestra atención durante un cierto tiempo: juega con sus hijos?, danza y canta?, qué le hace reírse, cómo cultiva la amistad, cuánto ama la vida,… Y así, en esta desigualdad de valores vamos navegando desde hace algunas centurias.

Siguiendo el hilo de esta visión, quiero relatar el inicio de este seminario, pues ejemplifica lo dicho anteriormente. Ruth Cavalcante, directora de la Escuela de Biodanza SRT de Ceará, Fortaleza, Brasil, presentó el evento con una breve introducción del tema y seguidamente invitó a las personas participantes, a que presentaran a Cézar Wagner, el ponente. Nadie nombró sus títulos y honores oficiales; todas las que hablaron compartieron brevemente el impacto que había causado Cézar en sus vidas, cómo las había influenciado y el vínculo afectivo que brotaba de sus corazones hacia él y su hacer.

El efecto de iniciar un evento así, desde otro lugar que no atañe sólo al hemisferio izquierdo, produce unas sensación sutil de relajo muscular que predispone al Arte de la escucha, donde intelecto e intuición, mente y alma, van de la mano. Es un hacer biocéntrico, circular, sin apenas ángulos y aristas que puedan obstaculizar el encuentro.

Conocí a Cézar en mi formación de Biodanza, cuando la Escuela de Biodanza Sistema Rolando Toro de Barcelona donde me formé, organizó en el 2006 el 1r Encuentro Nacional de Biodanza (en el 2019 celebramos, de manera ininterrumpida durante todos estos años, el XIII encuentro). Fue en la Fundació La Plana de Santa Maria d’Oló, Artés, Catalunya, España. El cupo máximo eran cien personas y conseguimos el pleno. Fueron unas jornadas inolvidables.

Vinieron algunos invitados de Brasil, Italia y Francia a presentar sus trabajos y compartir saberes. Recuerdo especialmente a Augusto Madalena, ahora director de la Escuela de Biodanza de Zaragoza, y a Cézar Wagner. Augusto me sorprendió por su enorme vitalidad y su trabajo desarrollado con Biodanza y percusión con los “meninos e meninas das favelas”. Nos contó con su “portuñol” horroroso (pues acababa de llegar a España y no sabía hablar castellano), las dificultades con las que se encontró al inicio del proyecto, los errores, los aciertos, los retos, los logros,… fue muy inspirador. Con Cézar fue una vivencia muy distinta.

Su español era deficiente pero se entendía con facilidad. Hablaba pausado para hacerse comprender, pero no era la pausa de su hablar lo que me mantenía atenta, era su corporeidad en el comunicar: a veces cerraba los ojos y se quedaba en silencio como esperando encontrar las siguientes palabras; podían ser varios segundos en silencio en los que todo quedaba en suspenso, esperando su regreso; en ocasiones se nos quedaba mirando, totalmente presente, sin nada más que la mirada; otras veces nos observaba fijamente y nos preguntaba qué nos parecía lo que estaba diciendo. Su decir era profundo; a veces no daba para entender lo que quería comunicar pues no le hablaba al intelecto sino al sentir. Bastaba que escucharas la intención para abarcar la magnitud de su mensaje. Sus palabras surgían de una profunda reflexión y un cuestionamiento que no atendían a respuestas acertadas o erradas, todas eran bien acogidas pues propiciaban navegar en el conocimiento para seguir construyendo el presente.

Después coincidí con él en algún curso, taller y seminario que Cézar impartió en Barcelona y Zaragoza. Cézar junto con Ruth Cavalcante, son referentes en mi eterno aprendizaje como facilitadora y educadora biocéntrica. Ambos poseen el don de la comunicación; cada uno con su singularidad, transmiten saber, en un lenguaje que va más allá de las palabras. Así que, al recibir la información del seminario, no dudé en inscribirme. Biodanza: la Política de la Vida; un desafío amorosamente tentador.

¿Por qué hablar de política como una de las definiciones de Biodanza?. Porque la política no es de los políticos, es del pueblo, de sus habitantes, de sus gentes, de los moradores de Gaia, de sus pobladores, que aún habiendo olvidado qué es ser humano, son la voz de la Tierra y del Cielo a la vez. El problema es que nos olvidamos que somos la propia Vida y ese olvido nos ha separado tanto de Ella, que nos hemos hundido en el duro asfalto y la esclavitud de la piedra muerta, creyendo que eso es vivir, cuando en verdad estamos literalmente muriendo. La confusión se ha enraizado de tal manera en el humano, que sus actos se han vuelto dañinos para sí, para los otros habitantes de la Tierra y para la propia Gaia que sufre de fiebre alta, al borde del colapso, donde el humano tendrá que decidir asumir su papel como guardián y guardiana de la Tierra en comunión con el Cielo, o perecer como raza inservible para el Bien Común. No hay más tiempo.

Cézar recordó a la audiencia el sueño de Rolando Toro, el creador del sistema Biodanza allá los años sesenta. Su sueño era que toda la humanidad danzara, danzar en círculo de manos dadas, mirándonos, cantando y moviéndonos al ritmo de la vida; danzar para estar presentes, cantar para ser presencia. Una humanidad regida por el principio biocéntrico. Una verdadera revolución de Amor con Amor.

Es desde este sueño mantenido y vivo desde entonces hasta hoy (más que nunca), que Cézar lanzó el desafío de proclamar la Biodanza como acción política transformadora, del sujeto individual y del colectivo, en pos de una democracia real: participativa, representativa, reflexiva, y aquí Cézar añadió magistralmente, amorosa para no olvidarnos que el motor que rige la vida es el Amor.

Origen de la palabra política

La palabra política viene exactamente de la expresión latina “politiké techne” que quiere decir: el arte propio de los ciudadanos, arte social, arte de vivir en sociedad, arte de las cosas del Estado. Cuando se omite techne, queda el adjetivo politiké que es la forma femenina de “relativo a la polis y a sus ciudadanos, sinónimo de social” (Diccionario etimológico http://www.etimologias.dechile.net). Partiendo de esta definición, Cézar Wagner nos invitó a reflexionar en voz alta sobre la Biodanza y la acción política implícita en su hacer.

Navegamos por el principio biocéntrico deteniéndonos en aspectos relevantes como la inclusión amorosa de razas, credos, identidades, singularidades, … Trajimos el círculo de Biodanza al centro y él hablo de la belleza de la mirada sin juicio, del silencio que cuenta sin palabras, de las lágrimas de alegría y reconocimiento que surgen en la poesía del encuentro humano, de la fusión del abrazo, de la unión en el círculo con las manos dadas, de las rondas y las danzas, de los ritos,.. y cuestionamos. El cuestionamiento es la base de la construcción del conocimiento. Surgieron dudas, inquietudes que no fueron resueltas, porque el camino es para andarlo y andando se hace camino; llegar a destino es sólo un pretexto maravilloso para lanzarse a andar; como el hermoso y desafiante pretexto de proclamar la Biodanza como acto político más allá de categorías sociales que nos etiquetan y nos hacen individuos separados, aislados, solitarios, carentes, sufrientes, nostálgicos de amor.

Hablamos de la estructura de grupo, y el profesor Wagner apuntó que en Biodanza usamos la estructura grupal estelar que implica unidad de todas las partes, en contraposición de la radial que es individual. Quedé pensando en la palabra estelar, la profundidad del símbolo, la luz que emana, la sensación corporal de Ser Estrella, que Rolando transformó en una vivencia trascendente de Biodanza. Seres estelares en estructuras grupales estelares, como el mismo cosmos, micro y macro, que en su fractalidad nos recuerda la magnitud infinita que somos. De ahí surgió la idea de una democracia real donde la trascendencia también se haga presente de una vez por todas.

Casi al final, Cézar dijo con una sonrisa en el rostro: “Las hijas y los hijos de Biodanza son insurgentes“. El término insurgente suele utilizarse para designar a quien manifiesta rechazo a la autoridad, mas en realidad la etimología de la palabra señala “al que se revela”, aquel que va más allá del velo”. El velo sería lo establecido, la autoridad dominante, la democracia engañosa en que vivimos. Así pues, en Biodanza vamos más allá de las categorizaciones; trascendemos el antropocentrismo y nos quedamos en el biocentrismo donde la Vida es el centro y nosotros como humanos, sus guardianes.

Para terminar, se compartieron diversos proyectos de Biodanza que se están llevando a cabo en diferentes ámbitos: social, organizacional, educativo y en la salud. La diversidad de trabajos mostró a los nuevos estudiantes de la formación de Biodanza, las múltiples posibilidades de aplicación en un mundo cambiante, donde la Vida se impone. Nosotras como facilitadoras de Biodanza, podemos aportar espacios de nutrición interna que sean realmente revolucionarios para esta nueva Era que ya esta aquí: la Era de Acuario.

Poner palabras, ampliar miradas, generar espacios de diálogo, de construcción comunitaria, de círculos de cultura, donde la danza, la música, el arte, la ciencia, la tecnología, …todo esté al servicio de la Vida y no más al servicio del hombre.

Gracias Cèzar y equipo de Centro de Desarrollo Humano (CDH), de la Universidade Bicéntrica y de la Escuela de Biodanza de Cearà, Fortaleza, Brasil.

Amor y Servicio.

Cursos, Notas de navegación

Biodanza en la naturaleza. Un canto a la Madre.

Ayer en la mañana hicimos nuestra sesión regular de Biodanza en la naturaleza. Varias semanas atrás lo habíamos acordado así, dado que aquí donde vivimos, estamos rodeadas de bosques, montañas, río y multitud de caminos.

En este entorno, hay muchos lugares donde poder biodanzar en la naturaleza; sólo tenía que escuchar la llamada y acudir. Así fue. Una tarde de las tantas que paseo con mi querido perro Roc, me adentré por un camino que hacía mucho no recorría. La voz de Gaia me llamó. Ese día el lugar estaba distinto de otras veces: podía escuchar nuevos susurros, otros cantos, tonalidades del viento que me decían que ese era el lugar donde danzar.

Nos encontramos a las 9.30h de la mañana. Un día espléndido: cielo azul totalmente despejado, frío matinal recordándonos el tiempo otoñal, sol, muchas ganas de vivir la experiencia. A las 9.50h estábamos delante del camino que íbamos a recorrer y dispusimos nuestros corazones y almas a danzar con la Madre. Tras una breve introducción, ritualizamos el encuentro y nos dispusimos a iniciar el recorrido.

Las escaleras de tierra y madera nos llevaron al río donde las aguas limpias corrían sin prisa. La sonoridad de su canto, el susurro del suave viento, el trinar de los pájaros, la Presencia fue ocupando el espacio interno, y sin querer ,el fuera y el adentro se fueron fusionando. El íntimo robledal nos esperaba con alegría. Sabía que algo hermoso iba a pasar pues no es común que humanos se entretengan a contemplar y gozar satisfechos de los dones de la Madre Tierra. Repartimos caricias, abrazos, sueños y calma entre sus troncos gozosos. El Sol nos esperaba más adelante.

En el verde prado de poleo en flor, el juego, la risa y la ternura jugaron con la inocencia. Después un breve descanso. Aún huele mi piel a campo, hierba y alegría. ¡Bendita inocencia!. Seguimos el recorrido y nos encontramos con un paraje más íntimo, que nos dio la bienvenida con una hermosa y mágica lluvia de hojas multicolores cayendo desde lo alto del gran árbol custodio del lugar.

Los colores del otoño-Els colors de la tardor. by Teresa Tendero

Seguimos la indicación “Camí de la Penitenta – Camino de la penitenta”. ¿Porqué le llamarán así? Alguna historia debe esconder, y aunque no la conocemos, nos inspiraba. Nota: Penitencia, aunque está asociada a dolor y disgusto, en latín antiguo significaba no estar satisfecha, no tener bastante de algo. ¡A ver qué descubrimos!.

El camino es estrecho, húmedo, verde, amarillo, olor a otoño. La alta pared de la montaña a nuestra derecha nos protege. El sol allí en lo alto de la gran pared, ilumina el paraje con su reflejo. La sonoridad ha cambiado: todo es más silencioso, pacíficamente silencioso. Seguimos hasta un entrante a nuestra derecha; nadie diría que lleva a ninguna parte pero allí esconde misterios a descubrir.

Como seres humanos tenemos el deber de cuidar y embellecer la Vida, así que nos dispusimos a recoger los restos de desechos urbanos que en ensuciaban el lugar. A veces se hacía difícil distinguirlos entre la tierra y las piedras que los ocultaba, pues la Mamita siempre atenta, se ocupaba de integrarlos, pero eso demora mucho, mucho, mucho tiempo, así que en silencio y atentas a no-emitir ningún juicio, fuimos recogiendo todo cuanto encontramos.

Cuatro bolsas de escombros recogimos. El hermoso lugar escondido, sonrió satisfecho. Alegría habló y dijo: ¡Devolvamos la dignidad al humano!, y de forma improvisada, dejamos una ofrenda de ternura.

Ofrena a la Marona com a recordatori de la Dignitat humana. Ofrenda a la Gran Madre en recuerdo a la Dignidad humana

Gaia, la Mareta, Marona, Gran Mare, es la Generosidad. A pesar de nuestra ignorancia humana, Ella no deja de confiar. Honrando su eterna confianza, andamos en pareja por el húmedo camino, cuidando unas de otras. Fuimos y volvimos con la oscuridad fuera, guiadas por la Luz interior.

De regreso nos quedamos en el robledal y pidiendo permiso a los habitantes del lugar, dejamos una ofrenda de amistad para que los pueblos de la tierra recuerden que el humano embellece; está dotado para generar Belleza, Armonía, Paz. Dejamos nuestra humanidad en este mandala.

Al final, ya cerrando, nuestro ángel femenino del grupo, nos regaló este escrito que el Amor de la Pacha le había dejado en su corazón. 🙏🙏🦋🦋

Un canto de amor a la Tierra
Thich Nhat Hanh

Querida Madre Tierra:
Me postro ante ti con el mayor de los respetos y la clara conciencia de que estás presente en mí y de que yo formo parte de ti. Tú me diste a luz y me proporcionaste todo lo que necesitaba para mi sustento y desarrollo. Mi madre, mi padre y todos mis ancestros son también tus hijos. Nosotros respiramos tu aire fresco, nosotros bebemos tu agua limpia, comemos tu nutriente alimento y apelamos, cuando estamos enfermos a tus remedios naturales.

Tu eres la madre de todos los seres. Te llamo con el nombre humano de madre, pero se que tu naturaleza es mucho más amplia y antigua que la humanidad. Nosotros no somos más que una joven especie de tus muchos hijos. El resto de millones de especies que viven – o han vivido – en la tierra son también tus hijos. Sé muy bien que no eres una persona, pero también sé que no eres menos que una persona. Eres un organismo vivo que respira en forma de planeta.

Cada especie tiene su propio lenguaje y tú, como nuestra madre, los entiendes todos. Por ello sé que, cuando te abro mi corazón y te ofrezco mi plegaria, puedes entenderme.

Donde quiera que haya suelo, agua, roca o aire sé, querida madre, que estás ahí, nutriéndome y dándome vida. Estás presente en todas las células de mi cuerpo. Mi cuerpo físico es tu cuerpo físico, y, como el sol y las estrellas están presente en ti, también lo están en mí. Tu no estás fuera de mí, y yo tampoco estoy fuera de ti. Tú eres mucho más que mi entorno. Tú eres yo.

Hago el voto de ser continuamente consciente de que siempre estás en mí y de que yo siempre estoy en ti. Me comprometo a ser consciente a que tu salud y bienestar son mi propia salud y bienestar. Sé que necesito mantener esta conciencia viva en mí para que ambos estemos en paz y crezcamos felices, sanos y fuertes.

A veces me olvido. Me pierdo en confusiones y preocupaciones de la vida cotidiana, me olvido de que mi cuerpo es tu cuerpo; y a veces me olvido incluso de que tengo un cuerpo. Inconsciente de la presencia de mi cuerpo y del hermoso planeta que me rodea y me impregna, soy incapaz de reconocer y celebrar el precioso regalo de la vida que me has dado. Mi deseo profundo, querida, Madre, consiste en despertar al milagro de la vida. Me comprometo a aprender a estar presente en cada momento, para mí, para mi vida y para ti. Sé que mi consciencia es el mejor de los presentes que puedo brindarte, el más precioso de todos.

Y así concluimos nuestra sesión de Biodanza en la Naturaleza.

Amor y Servicio

Biodanza

¿Dónde está el amor que nos hace libres?- dijeron ellas encerradas en sus casas

Aunque me tapen la boca, seguiré pensando en tu nombre: Libertad” – Espi Muñoz

Hace días que tengo los textos que las Mujeres Jardín han escrito durante estas tres últimas semanas de nuevo confinamiento. Tenían que ser sólo quince días de aislamiento por prevención, pero las autoridades han decidido que, por el bien de la comunidad, se prolonga el período de aislamiento, sin saber hasta cuándo. Me pregunto ¿qué entienden ellos por bien?.

Tenía miedo de no encontrarnos de nuevo por el tiempo tan loco que tenemos, pero volvemos a estar juntas, con el mismo entusiasmo que habíamos dejado antes del confinamiento. ¡Este miedo que nos han inculcado nuestros mandatarios que no saben por dónde van, nos va a matar!. Tengo la cabeza vacía. A ver si en la próxima sesión me inspiro y me lleno de ideas para contaros. Nosotras vamos a seguir para adelante, con el mismo ahínco de siempre”, escribía nuestro Clavel en la primera sesión de Biodanza, después de meses sin poder encontrarnos en nuestro amado espacio. A la semana siguiente escribir su texto, se dictamina una nueva orden de confinamiento. Quince días después, cuando la orden de confinamiento persiste, Clavel me dice mirándome a los ojos: “No he escrito nada; no sé qué decir. Todo es tan triste“.

Los escritos de las Mujeres Jardín, han estado en mi escritorio esperando pacientes a que encontrara mi voz. La había perdido entre sentimientos encontrados de desasosiego, rabia y queja. Así anduve in crescendo por siete días, hasta que la voluntad tomó las riendas del Amor que todo lo impregna, y aunque a veces aún me pierdo en la fina tela del engaño, regreso. Siempre regreso, pues en realidad nunca me he ido.

Estar sin palabras para expresar el sentir es como nadar con ropa en mar abierto: todo pesa demasiado; sólo salían sonidos que recordaban el rugir de los mares en tormenta o el de la leona enjaulada tras las rejas del circo humano. No había palabra alguna que pudiera enlazar sus sentires para compartir con el mundo, su canto, su grito silenciado y silencioso, su llanto y desaliento que se instala poco a poco, día a día, en su piel, en su memoria, y aún así siguen en pie. Las miro y las escucho y percibo su lento marchitarse, acostumbrándose a apagarse en silencio, obedientes a una autoridad insensata que nos trata como ganado de su corral.

Estamos faltas de amor, alegría y entendimiento para confiar unos con los otros sin hacernos daños. Todavía necesitamos algunas clases más de Biodanza para entrar en el buen camino, y ser una rayo de luz que haga resplandecer la vida de todos lo que quieren estar conmigo. Saber coger las cosas y compartir con las personas que nos necesitan.Vamos a estar unidas en esto, por nuestra salud y bienestar. Yo estoy intentando salir adelante con vuestra ayuda. – Azuzena, octubre 2020.

Me duele tanto este vivir impuesto, que no es vivir sino un morir certero, constriñendo el alma y apagando el fuego de la vida, amordazando la esperanza y afligiendo el corazón de las que aman, y en su amar, se les niega gozar de la cercanía, en nombre de una supuesta salud que no es salud sino mentira.

“La semana pasado hubo una baja en las clases de Biodanza. Nos quedamos sin palabras. (…) Yo no puedo ceder mi sitio a nadie porque Biodanza es parte de mi mundo, para mi tranquilidad y felicidad en estos momentos. Biodanza es lo que tanto he deseado”. Dama de Noche, octubre 2020

Desde que nos encontramos la última vez hace tres semanas, han circulado con regularidad las llamadas telefónicas y los mensajes a través de sus móviles, y las que no tienen, con los móviles de nietas e hijas que hacen de enlace logístico para que los mensajes, las canciones, los vídeos y otros materiales que compartimos entre todas para mantener el vínculo y el buen ánimo, lleguen a su destino. También ha habido alguna visita personal, aprovechando que debía recoger su material escrito, pero aún así, no es suficiente: el jardín se está marchitando. La suave lluvia que riega la fértil tierra, no es suficiente. La poética del encuentro humano que es Biodanza, se hace más necesaria que nunca, como abono indispensable para la verdadera salud que no es sólo la del cuerpo sino sobretodo la que concierne al alma.

“Es importante escribir y así lo hago. Nuestro recuerdo modula nuestro estado de ánimo, estimulando emociones agradables o desagradables. Tenemos el derecho de seguir hacia adelante; Biodanza es una parte importante, forma parte de nuestras vidas con los demás. Es una visión favorable del pasado, alimentando nuestra autoestima; así el presente, lo vemos de otra forma más positiva. El recuerdo bueno nunca se olvida.” Flor del Higo Pico, octubre 2020.

La población más anciana es la más vulnerable. Sí, es verdad, pero el miedo no las beneficia en su vulnerabilidad, porque ese “ser vulnerable” lleva consigo años de mucha lucha, de mucho coraje, de pasar por multitud de colores, formas y sabores, y seguir en pie de Paz. La falta de libertad a la que se las somete por su “bien”, las descalifica en su sentido común, que es el de la experiencia de una vida entera dedicada a vivir, cuando no a sobrevivir. Tratarlas como criaturas indefensas, sin criterio para saber qué hacer y cómo cuidarse, es desvalorar, despreciar, desnutrir, deshonrar su saber hacer. ¿Acaso no han levantado un país entero después de una guerra civil? ¿No han sido ellas las que dejaron su tierra y su familia y fueron a otras tierras y otras familias a prosperar, a crecer, a crear su propia familia y darles estudios a sus hijos, carreras universitarias, oficios, apoyo, dinero y lo que hiciera falta? ¿No son ellas mujeres dignas de tenerlas en cuenta antes de decidir por su vida?. No son necias, no son niñas a las que hay que educar, dirigir, obligar. Son mujeres sabias, las ancianas de la tribu humana, las que tienen historias para contar y ser escuchadas, las que saben administrar una casa con cuatro reales y ahorrar para lo que pueda ser. Son mujeres viejas, hermosamente viejas, dignamente viejas, inteligentemente viejas, elegantemente viejas, alegremente viejas, divertidamente viejas. Y digo viejas a pesar de que a ellas no les gusta esta palabra, porque ser vieja en nuestro loco tiempo es sinónimo de caducada, gastada, prescindible, inservible; pero esa no es la definición correcta. Ser vieja es sinónimo de saber, de poder, de valer, de ser, de belleza consolidada por el paso del tiempo en cada arruga de su piel, haciendo de su vivir una pieza única, con un valor único inconmensurable, que sólo puede ser apreciada por el alma noble y sincera que mira y ve la verdad que se esconde detrás de la apariencia.

En este espacio (Biodanza) que nos une – dice la Dama de Noche– me siento tan motivada, que cierro los ojos y pierdo la noción del tiempo. Me baño en los pensamientos y me encuentro a la orilla del mar, sentada en la arena; a lo lejos el horizonte rojizo, la bahía,… Momentos hermosos, tan hermosos que estaban en mi interior, pero con el tiempo, los había olvidado, y Biodanza, con sus danzas, palabras y silencios, encontré la llave que abre mis sentimientos”. Dama de Noche, octubre 2020.

Las Mujeres Jardín, la bellas flores de la tierra, son mujeres fuertes, valientes, saben lo que quieren y lo que no, lo que les conviene y lo que no, deciden cómo vivir, y aún equivocándose si así fuere, de cada error siguen aprendiendo y así viven y aman, con el corazón dispuesto siempre a amar. No se las puede callar, no se las puede ignorar, ni obligar a un cautiverio que las marchita.

“Yo cuando sea vieja, no quiero ser joven, quiero ser Feliz y vivir esa felicidad con todas las personas que me rodean. Con sólo respirar y hacer los ejercicios tan sencillos de Biodanza que te cambian la manera de pensar. Yo los recibo así y así los utilizo y me va bien.” Azucena, octubre 2020.

Tratar a la población anciana con esta dureza injustificada tomando medidas extremas que dicen ser de salud pero que son de guerra, es tratarlas de ignorantes, de necias, de insignificantes, aunque en su lenguajear nos confundan con palabras vacías de afecto ficticio.

Pienso que la experiencia acumulada en mi lucha del pasado para superar los contratiempos, me ayudará a resolver los problemas, porque soy positiva. ¡Me gusta tanto la música de Biodanza!. Me recuerda mi origen. El pasado no se puede cambiar pero sí podemos cambiar nuestra manera de pensar en él. Es una tontería que nos castiguemos en el presente porque alguien nos hizo sufrir en un remoto pasado. En Biodanza empiezo a resolver ese resentimiento ahora que me resulta relativamente fácil. Si aceptamos creer que somos víctimas indefensas y que en ninguna parte hay esperanza, no vivimos. He comprobado que cuando realmente nos amamos, es decir, cuando nos aceptamos y aprobamos tal como somos, todo funciona bien en la vida”. Flor del Higo Pico, noviembre 2020.

Las Mujeres Jardín son mujeres de Paz, valientes mujeres de Paz. No quieren saber nada de la guerra; ya sufrieron suficiente. La guerra no es para este tiempo; ya no. La Paz une, cobija, acoge, abraza, confía. ¿Para qué tratarnos como prisioneros si somos hermanos?

“La bondad no hace ruido porque camina descalza y le guía el corazón”- dice la Dama de Noche. – “Dios nos dijo: Amaros los unos a los otros. ¡Qué mensaje más bonito!. Si nos amáramos de verdad, seríamos libres”. Dama de Noche, noviembre 2020.

Nuestras ancianas deben ser protegidas y cuidadas, pero el precio no puede ser el encierro, ni el aislamiento ni las medidas de guerra que se les impone, pues eso es matar sin empuñar armas, matar lentamente.

La Azucena dice justo antes de este nuevo confinamiento: “Otra vez juntas en esta reunión que tanto necesitamos para volver a situarnos en el sitio que estábamos antes de todo esto. Tres semanas después de este escrito, Azucena me llamó por teléfono para pedirme un video que hicimos en el encuentro de julio para despedirnos de nuestro Jazmín. Azucena lo había extraviado y lo quería volver a mirar porque “mirando los vídeos y escuchando las canciones de Biodanza, me acuerdo de todo lo bonito que vivimos en Biodanza y me da fuerzas para seguir adelante.

Las ancianas de esta tribu humana son mujeres libres, responsables, conscientes de todo; se han ganado con honores la Libertad de elegir. Ellas desean danzar, cuidarse para cuidar a los otros como han hecho siempre; su hacer nos ha dejado en herencia un amor por la vida que tiene voz, canto, mirada, confianza, fe, amistad, … Son mujeres en pie de Paz que desean seguir viviendo en Pie de Paz, libres para escoger lo que les hace bien sin hacer daño a nadie. Ellas saben. Pregúntales.

“Queridas compañeras: nunca pensé que esto me pasaría, tener estos sentimientos en estos momentos de tanta inestabilidad que estamos pasando, que nos envuelve. ¡Cuántas cosas vamos perdiendo y que no volverán!; los besos que tanto me gustan, llenos de amor; las caricias que no puedo dar. Siento en mí que me lo están quitando porque no volverán. Dama de Noche, noviembre 2020.

Mandatarios queridos, como dice nuestro Clavel, miradlas con el alma no solo con la razón. El alma sabe; la mente confunde. Sigue al alma mandatario, seas quien seas. Ellas son flores de una hermoso jardín donde sólo el Amor perdura.

Se me hace pesado no tener esta libertad que deseo, el silencio que tanto aprecio y me ayuda, que me hace volver a la realidad y ver todo lo que me rodea. Somos como plantas: nacemos, vivimos y nos reproducimos como las plantas. Después vendrán otras plantas y renacerá la vida. Este es nuestro paso por la tierra.” Noviembre 2020.

Necesitan danzar, encontrarse, a distancia, con mascarilla y desinfectante todo el que haga falta, pero encontrarse. Tenemos el espacio para ello, las condiciones adecuadas que eliminan riesgos, la cordura de la experiencia, la responsabilidad del amor, la valentía de la humildad, el apoyo de la amistad, la coherencia del respeto… ¿no es eso Salud en mayúsculas?

“Mi pasado nunca lo podré borrar porque lo tengo en mi alma, pero sí tengo un boli para escribir mi presente“. Dama de Noche, noviembre 2020.

Sólo los que aman son valientes;
Sólo los satisfechos son magnánimos;
sólo los humildes son capaces de dirigir.
Tao Te Ching.

Con Amor y Servicio.

Notas de navegación

El amarme de las Mujeres Jardín

Proyecto biocéntrico de escritoras y poetas del grupo de Biodanza +65años.

Diario de navegación. Fecha 14102020

Ayer sucedió aquello que toda facilitadora de Biodanza, encarnando la misión de la facilitación que Rolando nos encomendó, otorga pleno sentido a nuestra labor. Lo comparto porque es profundamente inspirador en mi hacer y quizás pueda serlo también en el tuyo; esa es la intención del compartir.

Surgió de improviso, justo ayer, después de la sesión pasada cuando en sus compartires en la rueda de intimidad verbal, se percibía la alegría del retorno, el coraje que había supuesto regresar a la sala que nos ha acogido durante estos tres años y hacerlo con la plena confianza que nos otorga la institución. Tanto fue así que cada una de ellas compartía con ilusión logros en su cotidiano que se traducen en cosas tan sencillas y tan importantes como el hecho de nuestro Clavel, atreverse a bajar las escaleras que tanto temía para cuidar de un jardín que había abandonado y al que durante años había dado la espalda para no recordarle su limitación, y lo consiguió pensando en el coraje que le aporta el grupo de Biodanza, las vivencias y la sensación de pertenencia; ahora su jardín es fuente de inspiración diaria y, según nos dice, le pasan las horas cuidando sus plantas. Nuestra Azuzena también compartía con serenidad que había podido afrontar el desapego del hogar y de sus pertenencias donde había vivido con su esposo, fallecido justo un año atrás, con serenidad, “sin llorar ni una gota” porque se sentía segura y tranquila de lo que hacía “gracias a todo lo que aprende en Biodanza” según sus palabras. Y la Orquídea que con una gran sonrisa compartía al grupo que después de varios años sin subir ni bajar escaleras por miedo a caerse debido a una lesión en la rodilla y la artrosis en aumento, había conseguido subir 57 peldaños de un apartamento en la playa al que había dejado de ir precisamente por no sentirse capaz de subir ni bajar escaleras ya que no tiene ascensor; y no sólo las subió una vez, sino que cada día durante dos semanas las ha subido y bajado varias veces, cada vez con mayor agilidad. Nuestra Amapola que sumida en la tristeza de la pérdida de su esposo y el dolor de sus caderas a las que no encuentran remedio que la alivie, por mucho que lo intenta, aún sin poder volver a sus pinturas y dibujos que primorosamente colorea con una sensibilidad artística extraordinaria, nos dijo que seguirá intentándolo una y otra vez hasta conseguirlo porque “cuando sale de la sesión semanal de Biodanza, se encuentro más ligera, más animosa“. Todo esto que cuentan en la Rueda de Intimidad Verbal es tan hermoso que a penas tengo palabras para describir la profunda alegría que siento.

Pues bien, después de esa sesión en la que danzamos poco y compartieron mucho, nos encontramos ayer con un ánimo grupal distinto. El motivo: las autoridades han decretado nuevas restricciones; estamos en Alerta Roja e informan de más casos de contagio. El miedo ha vuelto, silencioso y pesado, un miedo que las contrae y las engarrota, que las paraliza, las desconcierta y limita; y a pesar de ello, estaban allí, presentes, con su sentir, ocupando su espacio en la rueda.

Iniciamos el relato de intimidad verbal y cada palabra que leían en sus cuadernos-diario de Biodanza, aún percibiéndose el oleaje emocional por el que navegan, la mar permanecía sabiéndose mar mas allá de las olas producidas por el viento. La última en compartir fue Orquídea que, tan contenta que se sentía en su último compartir por su conquista delante de las escaleras, abrió su libreta y con primorosa lectura para el grupo, nos dijo que había tomado una decisión importante que era “ceder su lugar en el grupo a otras mujeres que están en lista de espera“, que no pueden entrar por la restricción de número limitado de participantes en el recinto. Lo decidió a pesar de “estar en baja forma” como dijo literalmente, para que otras conozcan los beneficios de la Biodanza. Más adelante, -dijo- me incorporaré cuando todo esto de la pandemia haya pasado y todo vuelva a ser como antes.

En mis adentros pensé: ¿Cómo antes?. Nunca será como antes. Nada ocurre para permanecer congelado en el tiempo; la vida es continuidad. Lo que fue, ya ha sido; pero no dije nada. Era momento de sostener el silencio que se había generado.

Orquídea demandaba una devolución pero el grupo permanecía en silencio. Esperé a que alguna hablara. ¡Cuan importantes son los silencios!. En educación biocéntrica, llamamos de “paciencia pedagógica” al dejar que las cosas acontezcan a su tiempo, en su compás, su ritmo. En el silencio, se encuentra la Voz del alma; y así fue.

La Dama de Noche, dirigiéndose a la Orquídea, dijo con una sonrisa tranquila y un estar cómoda: “Yo no soy tan generosa como tú. Para mí, venir aquí a hacer Biodanza me da todo sentido“. Orquídea quiso contestar pero yo indiqué que en la rueda no hay diálogo; así que la Dama siguió diciendo su sentir hasta terminar. Y después fue la Azucena que tomó la palabra; luego la Flor del Higo Pico, después el Clavel, la Rosa, la Violeta y la Amapola. Todas ellas, a su tiempo, entre silencios, compartieron desde su singularidad un mismo sentir que sintetizo en: aunque el gesto de ceder el lugar a otras compañeras es hermoso, para ellas es más importante aprovecharlo para ellas mismas; no quieren prescindir de este encuentro semanal.

Observando la escena desde mi estar como facilitadora, percibí los rostros y los gestos de esas mujeres; su corporeidad reflejaba ese “estar en el centro” que propone el principio biocéntrico. Así, la Vida en el centro resonaba en sus voces como el eco de la que sabe lo quiere y lo defiende amablemente, como la reina reinando en su reinado de Amor. Sus voces sosegadas expresando su sentir sincero, sereno, aposentado en la Vida y apostando por Ella en sí mismas, fue como escuchar a Mozart en el claro de un bosque y elevar la mirada al cielo como hacían los antiguos, fusionándose con el Ser divino que todo habita. No tengo palabras para describir lo que siento, aún así puedo decir que, ante ese acto de reafirmarse como seres libres que escogen lo mejor para sí, sin importar lo que nos han enseñado sobre el altruismo y otras mentiras disfrazadas de actos verdaderos, da pleno sentido a mi vocación como facilitadora de Biodanza y como ser humano al servicio de la Vida.

¡Claro que tiene sentido facilitar Biodanza en tiempo de pandemia! En cualquier tiempo, pero ahora mucho más. Estas mujeres, la mayoría de ellas con más de 80 años y alguna con más de 90, han vivido toda una vida de mucho sacrificio, de mucho darse y recibir lo justo (si es que llegada), de ahorrar para darle estudios a sus hijas e hijos para que fueran mujeres y hombres de provecho y pudieran elegir. Ellas son hijas de la guerra y la post-guerra y sólo ellas saben lo que han pasado. Algunas cuentan, otras asienten, a veces lloran, en ocasiones cantan canciones de antes, de siempre, jugando como niñas en una infancia que no era infancia porque tenían que trabajar y cuidar a sus hermanos y hermanas, cocinar y cambiar pañales, hacer la colada con 7-8 años. La mayoría han perdido a sus maridos, algunas se sienten aliviadas, otras añoradas, algunas han perdido hijos e hijas,… y estaban allí, presentes, verbalizando que, a pesar de la generosidad del gesto de la compañera, no cedían su lugar a nadie porque ese lugar es suyo.

Mi reverencia Mujeres Jardín. Para mí es un honor haberos encontrado. Juntas crecemos hacia dentro y así es como el afuera se ensancha, se fortalece, se ilumina de amor verdadero, tierno y sereno amor, donde todo nace, crece y se disuelve para volver a nacer y seguir el ciclo de la eternidad.

Y un dia después…

Me llaman de la Cruz Roja donde nos reunimos cada martes y me dicen que las autoridades han decidido prohibir las actividades con las personas mayores porque se han detectado nuevos casos de infectados por COVID-19 y, aunque la sala y las condiciones son las aconsejadas para llevar a cabo la actividad de Biodanza según las normativas vigentes, deciden que por salud es mejor anular todas las actividades.

Cuando la técnica me llamó para comunicarme el decreto que entraba en vigor el mismo día, me dije: – No puede ser. Ahora no. Otra vez no.- y me enfadé con tanto politiqueo enmascarado, con tanta palabrería que no hace mas que inyectar muerte y sufrimiento a las personas más vulnerables y a las menos, a todas. Ningún fundamento científico apoya las medidas que están tomando políticamente, ningún estudio epidemiológico apoya lo que están haciendo, aún así…

Tenía que encontrar la entereza y el coraje para comunicar a las Mujeres Jardín las nuevas decisiones que las afecta especialmente a ellas en una nueva reclusión en sus hogares durante quince días, aconsejando no salir del domicilio a no ser por necesidad. Y cogí el teléfono. Llamé a la Dama de Noche primero y le dije lo que ocurría y cómo nos afectaba en la actividad de Biodanza. Ella me dijo:

– Pues vaya … – y quedó en suspenso. A lo que yo le contesté:

– Mierda!!! Vaya mierda. – Salió espontáneo, sin pensar. Ella contestó:

– Pues sí, justamente eso, pero te digo una cosa Teresa, no nos callarán. Yo ya he hecho mi escrito de la sesión de ayer y quiero leerlo a las compañeras. No van a callarnos.

Y ese “No van a callarnos”, fue repitiéndose de una a una con fuerza. Lo decían como si lo hubieran ensayado antes, pero era espontáneo. “No nos callarán”. Surgía de su interior.

Querida lectora, querido lector que has llegado hasta aquí, este es el poder de la Biodanza, la verdadera revolución que representa Biodanza está justo en ponernos en pie de Paz, y seguir adelante con el coraje que nos confiera la música, la danza, el arte del encuentro, la poética del vínculo, el canto del alma que se eleva más allá de mascarillas, más allá de normas absurdas en nombre de la salud de los más vulnerables, sin pensar que la salud no es el aislamiento sino el vínculo con la Vida,… seguiría y seguiría pero no es necesario. Creo que con sus palabras está todo dicho.

No podremos encontrarnos en lugares públicos pero vamos a encontrarnos de otras formas. Usando el poder de la voluntad hemos decidido que cada día en algún momento del día vamos a ocupar unos minutos para poner la intención en que la Luz de la Verdad que es el Amor ilumine a todos los dirigentes políticos, a todas las personas, una a una para que nos vinculemos a la Vida y no a la muerte. Que esa Luz que brilla en el interior de cada una, se expanda para que esta Oscuridad que aprieta fuerte, se disuelva con la autoridad del Amor. Ahora y siempre.

Hemos decidido también, que de alguna manera (que ya veremos), recogeré sus escritos y saldrá el nuevo artículo de su autoría. – No nos callarán- dicen con solemnidad las Mujeres Jardín. ¿Te apuntas a la revolución del Amor?

Si logramos sensibilizarnos a nuestra parte iluminada, toda nuestra existencia se transformará”.
Rolando Toro

Amor y Servicio.

Notas de navegación

Del tempo y la atemporalidad en Biodanza y Educación Biocéntrica

Notas de una facilitadora biocéntrica

La característica atemporal de la vivencia no es de Biodanza; forma parte de la naturaleza intrínseca del encantamiento en el que las almas se sumergen con intención de una acción que se va transformando en un estar presente progresivo hasta conseguir, quizás, el propio ensimismamiento vivido, viviente, perdiendo la noción tempo-espacial.

Esta sensación viviente, se da en un estado alterado de la consciencia, donde la mente cede el protagonismo al alma y desde allí podemos vivenciar con plena intensidad. Cuando digo intensidad me refiero a la calidad progresiva de la intención que se transforma en único presente, donde todo confluye en el ahora sin posibilidad de nada más lejos ni nada más cerca. “Eterno presente” dirían los místicos, aunque el eterno se nos haga difícil de concebir dentro de nuestras mentes limitadas; pero no es de mente que estamos hablando, sino de alma, dónde habita la atemporalidad acompasada, vivida, danzada en su quietud. El tempo del Ahora.

Poco nos han educado en la verdadera naturaleza temporal; nada nos han hablado de la vivencia atemporal preexistente a todo cuanto la mente nos pueda decir e influenciar hasta convencernos de sus falacias. Si nos hubieran enseñado el triple aspecto del tiempo, donde Kairós o el tiempo cualitativo del instante que vivimos con intensidad o vivencia, y Aión la divinidad de la Eternidad donde el tiempo es eterno y cíclico, van unidas de la mano junto con Cronos o el tiempo cuantitativo que se mide por el reloj, hubiéramos comprendido que el encantamiento, la contemplación, el ensimismamiento, forman parte del vivir viviendo, y no de una tara o defecto intrínsecos que hay que resolver a cualquier precio para entrar en la “normalidad” estandarizada que nos aliena y aturde. Pero el juego de la vida es eso mismo: trascender el engaño que por habitar en el universo del libro albedrío, teje sus telarañas sin limitaciones, ocupando todo el espacio que le dejamos con el olvido de nuestro ser esencial, ganando terreno en nuestra percepción de la realidad hasta terminar confundiendo lo que es real de lo que es vasallo. Tal es el empeño del juego del vivir, que terminamos siendo siervos de la dualidad navegando entre aguas que nos ahogan para volver a resucitarnos y volver a ahogarnos una y otra vez hasta que la realeza emerge tímidamente del interior y descubre que la naturaleza de la verdad es Ser Real: Reinas y Reyes de nuestro reino que es el cuerpo, nuestra expresión dinámica del Ser.

En Biodanza el cuerpo se transforma en corporeidad vivida. ¿Qué quiere decir? que no somos el cuerpo; somos en un cuerpo o lo que es lo mismo: almas con cuerpo físico, denso, tan denso que creemos que esa densidad nos identifica porque es lo único palpable pero, déjame decirte que eso no es así. Con la vivencia, lo palpable se torna en experiencia atemporal, donde Kairós y Aión danzan en nosotras, humanas, almas en una experiencia humana, dotadas de libre albedrío para experimentar la realeza en todas sus expresiones; más no la pseudo-realeza que nos venden como única posibilidad de ser reinas y reyes; hablamos de la reina y el rey de las acciones correctas, donde la Vida es la única protagonista, con todo lo que ello implica. Más, ¿Cómo saber cuando la Vida se manifiesta realmente en nuestra expresión de Ser en le mundo? ¿Cómo conocer la reina y el rey que cada una es?. Una de las respuestas es, cuando del pensar y del hacer surge la sonrisa del corazón, emanando alegría sin par, plenitud y Gracia. Cuando conseguimos esa sonrisa de la certeza, estamos en un espacio-tiempo atemporal y eterno, donde lo que es, siempre ha sido, más allá de nuestras torpezas y aciertos.

¿Qué relación tiene todo esto que te cuento con la facilitación de procesos biocéntricos, donde la Biodanza y la Educación Biocéntrica son los ejes del hacer? Pues tiene a ver en la constancia de llevar a cabo nuestro propósito de facilitar, que se traduce en paciencia pedagógica como decimos en educación biocéntrica, empezando por la transformación interna de la percepción del tiempo. Porque cuando salimos de la formación, con título en mano y la ilusión de colaborar con el mundo para hacerlo mejor, ayudando a las personas a reconocerse en aquello que son, experimentándose en espacios de confianza y Amor como los que genera Biodanza y Educación Biocéntrica, nos encontramos con la realidad de la calle que nos enfrenta la ilusión con la desilusión colectiva, el amor con el que salimos de la formación, con el desamor de la población que, carente de perspectiva se ha olvidado amarse, autodescubrirse y comprometerse consigo misma a encarnar el autoamor que demanda constancia, progresividad, entrega, cuidado, ternura, silencios, abrazos,… y atemporalidad. Atemporalidad en el proceso de consolidar grupo, pues nos enfrentamos a grupos vacíos en los que un día son ocho y después son dos, y vienen y se van y vuelven y no regresan, y hoy somos una contigo como facilitadora y luego piensas si vale la pena tanto esfuerzo, y vamos navegando entre la duda y el cansancio y resistiendo con insistencia, porque se siente que es verdad lo que se siente, y así vamos yendo hasta que con la constancia y el desapego de los resultados, algunas lo conseguimos una y otra vez, hasta la próxima donde, da igual los años que lleves facilitando y la experiencia que tengas, volverá el proceso de montar grupo y necesitaremos vivenciar la atemporalidad que nos sigue hablando de un tempo que no dirigimos con el deseo ni la mente, sino con la intención, con la intención de ser música y ser danza, facilitando nuestro propio proceso de facilitadoras cada día y siempre.

Esta es la realidad de la realeza del vivir: aprendemos a ser reinas y reyes de nuestros reinos sólo cuando insistimos en que ese impulso que nos mueve una y otra vez, no surge del ego sino de la Verdad que nos habita y que a veces se esconde y nos juega malas pasadas; pero insisto, ese es el juego de la Vida. Sin esa pulsación, no habría verdadera vocación, la que sí mueve montañas y conste que no te hablo de llenar salas con personas biodanzando, que también. Más bien apunto a actuar correctamente, siguiendo tu intuición y no patrones que quizás han servido a alguien pero puede que a ti no te sirvan, porque cada una es singular y la singularidad es nuestro talento, así que actúa cuando surja la sonrisa en tu corazón apoyando tu hacer; entonces es cuando el universo ha escuchado tu mandato correcto, el que se alinea con tu alma. Sólo hay una sonrisa en el corazón y sólo aquella que la ha sentido sabe reconocerla entre las demás sonrisas.

Si facilitar Biodanza y generar espacios de aprendizaje-desarrollo con Educación Biocéntrica es tu verdadera vocación, no desistas. Los tsunamis y las tormentas llegarán y parecerá incluso que arrasan con todo pero no desistas. Nada ocurre por acaso en la aventura del vivir, así que igual en la facilitación. Por todo lo que pases, es para crecer dentro de ti en una madurada inocencia que perdura más allá del tiempo. No desistas de este sueño que es tuyo y es colectivo. Nútrete de los aciertos y, de los errores haz maestros para que guíen la expresión de tu singularidad como facilitadora biocéntrica. Deja que la Vida se manifieste, que sea el alma la que reine tus pensamiento y tus actos, porque el cuerpo perece, más no la corporalidad vivida desde el alma que eres.

La Verdad no se desdibuja ni pierde credibilidad; son los ojos que miran lo que acredita y dibuja, así que sigamos creando espacios de amor y confianza para que la mirada sea crítica y libre de juicio, donde el Amor entendido como Ley incondicional de la Vida, sea la única meta a alcanzar.

Amor y Servicio.

Notas de navegación

El principio biocéntrico más que nunca

Notas de navegación de una facilitadora de Biodanza en tiempos de pandemia

El principio biocéntrico es la base fundamental del sistema Biodanza y de la Educación Biocéntrica. Es en su base teórica y vivencial que sustentamos todas las propuestas, más en este tiempo de pandemia, donde se nos invita a revisar nuestras acciones, nuestros haceres y reorganizarnos de forma que sean las correctas y adecuadas a las circunstancias actuales, el principio biocéntrico se vuelve, más que nunca, el punto de referencia existencial donde la mirada no puede divagar entre opuestos. Sólo puedo quedarme como la observadora, para tomar aliento y permanecer en el centro sin involucrarme en creencias, en mi o la historia, en deseos,… Percibir desde el centro, me coloca en una vivencia imparcial, circular, donde todo lo que ocurre es perecedero excepto Yo, que existo antes de todo lo que acontece frente a mí, antes incluso de nacer, en lo imperecedero e inmutable, en Vida siendo la Vida, ya que Ella no se transforma en sí misma, cambia su forma de expresarse pero Ella en sí misma no cambia.

Así es como percibo mi facilitar en el mundo, mi Ser en el mundo facilitando procesos de transformación en los que yo me transformo y ofrezco mi transformar en propuestas pedagógicas que faciliten el proceso de aprendizaje autorefenciado; pues la única referencia que permanece en este tiempo de incertidumbre manifiesta, es la Vida. Más no la que está afuera de mí, que no deja de ser efímera, cambiante, pasajera, en constante transformación; sino la Vida en sí misma, la que Soy, la que permanece más allá de medidas de tiempo y espacio. Aquí es donde puedo empezar a diseñar la clase de biodanza que voy a ofrecer a mis grupos. Es el único lugar desde donde puedo hacerlo si quiero ser coherente con el existir; de nada me valen las referencias del ego que me colocan en algún lugar desviado donde yo facilito algo que no ejemplifico con mi propio existir.

La Biodanza no es un espacio de escenografía donde actuamos como sí; la Biodanza nos invita a vivir la danza de la Vida desde el propio centro, pero ¿cuál es mi centro? mi verdadero centro?, no es el ilusorio que me sitúa en un rol; es el viviente. Este es el único posible para facilitar verdaderos procesos de transformación interior, y no digo con ello que desde otro lugar no se den, más la transformación a la que Rolando apunta es la de Ser almas en un cuerpo, espíritus encarnados, seres divinos incorporados, consciencias puras en biologías mutantes danzando al son de la Gran Danza cósmica.

Y qué ocurre ahora que percibir al otro se vuelve lejano, impalpable, no-acariciable?. Pues que desde la nueva distancia encontrada, donde el metro y medio se normaliza como encuentro afectivo, justo en esa distancia yo puedo percibirme como ser cósmico dotado de lo imprescindible y único que existe que es el vivir. Y desde ese lugar puedo percibir a la otra que quizás antes me pasaba desapercibida, o me oprimía, o me asustaba, o me repelía pues el espacio era corto, quizás demasiado para percibirme a mí. Ahora, con este metro y medio, la propia Vida nos ofrece el aprender a sentir el aliento que me habita en ese campo aúrico donde la vibración se transpira y la resonancia de mi corazón se respira. Desde aquí, desde ese metro y medio que es una isla del Gran Océano, puedo percibir otras islas que emergen en el mismo Océano universal, y el yo y el nosotros adquiere una dimensión espacial profundamente trascendente, pues lo sutil apenas tiene forma aunque la usemos para describir.

En esa distancia entre islas oceánicas, puedo sentirme acariar y ser acariciada por la existencia del otro, que en la aparente lejanía emite sus ondas vibratorias de amor que yo puedo sentir desde este otro lugar.

Hay más aire ahora en las aulas de Biodanza, más espíritu, más trascendencia implícita, no verbalizada, indirectamente sentida. Cada ejercicio propuesto, ya no va al cuerpo-emoción; va directa y amorosamente al alma. Esto es la Gracia.

Estamos construyendo el conocernos desde otro lugar más trascendente, más creativo, con una vitalidad menos eufórica y una sexualidad más íntima y placentera, con una afectividad más centrada en la Vida, donde el otro no es tanto un cuerpo palpable sino una corporeidad sentida, un alma incorporada, un alma al fin. Y puedo percibirla mucho más ahora en la distancia que antes en la proximidad. Nada es casual. Todo ocurre en la urdimbre de Aquello que Teje los hilos de la Vida que conducen al retorno del Ser, donde el yo personal cede al Yo Supremo, Yo Soy.

Es un reto esta simplicidad a la que nos invita la distancia pandémica. Un reto que sólo podremos trascender si permanecemos en el centro de la Vida, no como espectadoras o directoras de orquesta; sino como la Vida misma.

Amor y Servicio

Notas de navegación

Comprometerme conmigo misma

Notas de navegación de una facilitadora de Biodanza

Mi casa tiene un hermoso jardín donde crecen cinco árboles de los cuales dos son frutales, plantas que florecen con flores de colores, otras con floraciones diversas, algunas no florecen. Habitan con ellas orugas que acaban siendo palomas, insectos varios, hormigas y otros seres que componen una biodiversidad maravillosa de la que disfruto con mucho placer.

No sólo recibo el beneficio de su esplendor sino el cuido que les dedico crea un efecto extraordinariamente sanador para mi propio ser en el mundo. Es una retroalimentación en círculo, como todo en la Vida; el equilibrio del dar y recibir, la implosión y la explosión, inhalar y exhalar,… Círculo Eterno.

Durante los meses de confinamiento, con la ausencia de la acción humana en la naturaleza, mi jardín se llenó de pájaros como nunca antes había ocurrido. Su trinar, el revolotear de sus alas, su estar, me producía una enorme satisfacción y una profunda sensación de gozo.

Ahora, con el retorno a esta aparente normalidad desdibujada y ridiculizada por medidas que se atreven a llamar saludables, los pájaros han regresado a la lejanía, y aunque mi jardín sigue hermoso, el cantar y transitar de las pequeñas aves que jugueteaban entre flores y ramas, ha desaparecido.

Observando el cielo desde mi hamaca en el jardín, me he preguntado cómo facilitar semanalmente Biodanza en mis grupos regulares en esta situación donde el otro es más una alerta que una posibilidad de encuentro poético y amoroso; cómo diseñar la sesión regular sabiendo que el contacto, tan nutritivo en todos los aspectos, ahora provoca una ansiedad y miedo nuevo, generalizado, casi diría naturalizado y normalizado por la situación. Una sesión tras otra, cada semana, hilando el hilo que se teje en la rueda de intimidad verbal previa, confiando en el sistema y sobre todo en mí. ¿Cuál es la llave que me proporcionará la facilitación correcta, la justa, la adecuada para que la corporalidad vivida acontezca en su justa medida? Danzando, mirando, viviendo, sintiendo, sosteniendo, respirando…

Siento que ésta es una gran oportunidad como facilitadoras de Biodanza, de profundizar en los tres niveles de vínculo (conmigo, la otra y el cosmos), desde otro lugar. Y digo desde otro lugar, no para inventar nada nuevo o adaptar el sistema; me refiero al “desde dónde” interno que conduce a reflexionar-me, a reflexionar sobre mi Ser en el mundo, sirviendo a la Vida y generando acciones correctas que propicien evolución y transformación en la Vida y los humanos.

Ese ¿desde dónde? me lleva a mirar mis propios conflictos que pasan más o menos desapercibidos tras un discurso bien elaborado y aprendido, que si bien me ha servido en su momento, hoy me pide revisión. Y en esa revisión interna me encuentro con Don Ego, sutil, espiritual, invisible, mistificado diciéndome cosas que agradan a mi yo personal y me hacen creer que esa es la verdad; pero el interrogante que me propone mi maestro interior, ese ¿desde dónde? me vuelve a llevar más allá del humo de mi yo personal, y lo descubro jugando al escondite entre mis buenas intenciones y mis buenos deseos. Y ¿sabes qué me dice?, que no hay buenas intenciones ni buenos deseos; que la dualidad del bueno y el malo siguen presentes en esta trama del engaño que despista, y es tan sutil, tan ingeniosa, que después del asombro que me provoca su astucia, no puedo más que relajarme y sonreír; y después, reírme abiertamente de cómo está tejida la Vida para que cada acto sea significativo en sí mismo, profundamente trascendente y Luz-faro-guía en las tinieblas y en la oscuridad de mi arrogante ignorancia.

Biodanza es un sistema surgido del Amor, sistematizado en el Amor; con el Amor surgieron las extensiones, en el Amor se afianza con las “nuevas” investigaciones y tendencias científicas que apuntan firmemente a la Unidad. Biodanza es la Danza de la Vida, así que en Ella misma se encuentran las respuestas que nos conducen como facilitadoras y facilitadores a seguir ofreciendo espacios de confianza, donde el ser humano pueda entregarse a su Ser en el Mundo como un camino de autodescubrimiento, donde todo pasa por una misma y es ese mismo Yo la clave del aprendizaje-desarrollo que va a propiciar el ejercitar las acciones correctas, para que todo siga el curso evolutivo adecuado, armónico, orgánico, en el tiempo adecuado.

Soy Yo como Ser humanizado e individualizado donde hallo las respuestas. La Vida se encarga de ponerme las señales que me conducen a la acción correcta que me lleva al lugar de retorno donde el gozo se manifiesta dentro, más allá de la satisfacción.

Soy Yo como facilitadora de Biodanza que confío en la genialidad de Rolando Toro y en todas los seres que configuraron la Biodanza original, la auténtica, la de siempre, libre de impuestos y tasas deducibles.

Soy Yo la que confirmo como facilitadora de Biodanza en servicio a la Vida, que encuentro la manera de transmitir en cada aula, el principio biocéntrico de manera que cada una lo perciba en sí misma y al ritmo adecuado, entre melodías y batucadas, entre silencios y rondas y gestos plenos de sentido, encuentre la forma de Ser más allá de la máscara y la mascarilla. Ser en el mundo. Toda una aventura; de hecho, La aventura, la única posible, pues todo es Cero.

Seguimos. Abrazos

Con Amor y Servicio