Ecologia de Sistemas Humanos

El Guardián de las Aguas Termales. Un hacer de Preservación y Servicio

Tercera Hebra.

La mañana se presentaba lenta y no demasiado calurosa. Las temperaturas comenzaban a descender y las aguas termales eran una opción ideal.

La noche anterior habíamos asistido al segundo encuentro de O Son Dos Colleiteiros, celebrado en la Adega de Xulia Bande. Nos contó que su padre, un auténtico colleiteiro y viticultor artesanal del Ribeiro, elaboraba vino exclusivamente con uvas de sus propios viñedos, como hace Xulia. Cada bodega refleja fielmente la identidad y las características únicas de su tierra de origen, lo que hace que su producto sea único.

La cata fue una experiencia extraordinaria. Degustamos vino blanco y rosado de alta calidad, acompañados de productos artesanos locales, como los embutidos de cerdo celta. El ambiente estaba amenizado por Logan, un cantante de origen argentino y afincado en Galicia desde hace 10 años, con una voz y talento genuinos. Después vinieron los DJ Loskids con una energía incansable. Mi amiga y yo no paramos de bailar en toda la velada. Fue una celebración muy hermosa y entrañable.

Al día siguiente nos encaminamos hacia las Termas.

El entorno estaba limpio y profundamente cuidado. Las pocas personas que se acercaban al lugar lo hacían con una actitud de respeto y reverencia. Los lugareños nos explicaron que, tras un período de abandono, el espacio había sido regenerado con mejoras significativas como reestructurar las piscinas termales e integrarlas con el río de agua fría, y la instalación de algunos bancos de madera mimetizados con el paisaje que facilitaban el reposo. El resultado era un espacio realmente acogedor.

Las piscinas termales hechas con piedra son una maravilla: podías transitar desde la más caliente hasta la más fría o viceversa, y pasar por el río si querías revitalizar el cuerpo con temperaturas bastante más bajas. Un lujo que no se paga con dinero. Y es que este ecosistema cuenta con un Guardián, con letra mayúscula.

Se llama Luan, un hombre-duende bueno que fluye entre árboles y helechos, moviéndose ligero y suave por los grandes cantos rodados blancos del lugar. Luan guarda el lugar con una profunda veneración y gran satisfacción. Él reconoce la sacralidad de este espacio y esa autoridad natural le ha permitido disuadir a quienes se acercaban sin la sensibilidad adecuada.

Luan, el Guardián de las Termas, ama la Naturaleza y ese lugar en especial. Me contó que aunque vive en la urbe, necesita regresar a este templo natural para nutrirse y seguir sintiéndose vivo, en contacto con la tierra, el agua, el viento, el sol, los árboles, las gentes… Su corazón rebosa gratitud, alegría y una pureza genuina.

Es uno de los muchos Guardianes de la Tierra. Aun no he tenido ocasión de preguntarle si ha conocido a alguna Mujer de Agua, las que habitan los arroyos, las lagunas, los saltos de agua y las fuentes.

Quizás también conozca a alguna familia de mouros que habitan bajo tierra y entran a sus viviendas a través de las raíces de árboles ancianos, cuevas y grandes rocas.

Como ahora Luan y yo somos amigos, vamos a poder compartir muchas historias, cuentos y leyendas para ser contados.

Seguimos en este viaje que está transformando mi vida en algo mejor y más veraz. Nos mueven el Amor y el Servicio.

Hasta la siguiente hebra.

Ecologia de Sistemas Humanos

Las palabras son manifiestos vibracionales

Sembrar palabras regeneradoras

Las palabras son manifiestos vibracionales que generan transformación.

Hay palabras escritas, cantadas, narradas. Todas transforman el presente en presente-continuo.

Si sembramos palabras regeneradoras, en los cuerpos y los lugares que habitamos, estaremos sembrando el futuro ahora.

Ecologia de Sistemas Humanos

La Humanidad Olvidada. Notas de una Aprendiz Rural. Segunda hebra.

En estas tierras gallegas estoy encontrándome cada día un poquito más. Voy descubriendo grietas antiguas, surcos, aguas inmensas, nieblas, atardeceres, cenas con amigos, la lengua gallega, sus tonalidades, sus quiebros … Me encanta. No puedo decir otra cosa. Por más que busque una palabra que pueda describir lo que siento, sinceramente sólo puedo decir que me encanta.

He viajado sola en alguna otra ocasión, conociendo otras formas de hacer, de sentir, de vivir, pero esta vez hay algo distinto. Este viaje me transporta a un recóndito lugar de mí cueva interior; uno que aún no había explorado en profundidad.

Se trata de una estrecha rendija casi imperceptible entre las rocas, donde sólo quepo yo. Me encuentro con un paisaje que ya he soñado antes: aguas subterráneas cristalinas, frías, transparentes, multicolores, juguetonas, serpenteantes, silenciosas, placenteras, salvajes, libres; el cielo es de piedra antigua, eterna, húmeda.

¿Qué es ese sentir salvaje donde me reconozco?

Ayer, en las frías aguas del río Avia, en el Ribeiro galego, alguien del entorno amigo puso palabras a mi secreto olvidado: Tengo miedo. Aun no sé exactamente a qué.

Es un miedo primigenio, de parto, de conjuro, de fuego y agua, de risa y de llanto; un miedo que no se traduce en palabras ni en nada que no conozca.

Tengo miedo a tener miedo. Puede que sea eso nada más.

Miedo a andar por el mundo y que éste me devuelva un bofetón. Me asusta esa naturalidad sintética con la que se viven las guerras programadas que matan y asesinan a seres humanos, animales, plantas, vida que respira y comparte su vivir. Me estremecen las amenazas que castigan y torturan las diferentes maneras de pensar, sentir y hacer, sólo porque alguien decidió que sólo hay una forma válida de ser. Me congela el miedo a sentirme desprotegida, a estar a expensas de la maldad que existe como contrapunto a esta sinfonía armónica que habita los corazones de la gente de Bien.

No quiero temer a mi miedo oculto, me digo a mí misma atrapada por el susto de temer.

Respiro y decido amarlo; porque la vida me ha enseñado que cuando alguien rezuma odio y venganza, sólo tiene dos opciones ante el corazón tranquilo: irse y seguir con su sintonía macabra, o dejar que su corazón se meza en la mirada del otro. Esto es lo que me ha enseña la Vida.

También sé que todo el miedo de mi mundo es fruto de un sueño, quizás una pesadilla nada más. Y en la medida que la cuento, se va disolviendo. Eso es lo bueno que tiene el contar: puede curar.

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Cuando miro desde la altura del águila surfeando las corrientes de aire, puedo reconocer de dónde vienen las elecciones que marcan las atrocidades que el ser humano puede llegar a hacer. En algún momento, decidimos en cuerpo y en alma ir de espaldas a la Vida o de cara a Ella. Eso lo marca todo; no como bien o mal, sino como contrapunto de lo que puede ser.

La Gran Noticia es que Somos Libres y Siempre lo fuimos.

La libertad es un estado natural del ser humano. Se nos olvida al nacer para poder ser lo que nos dicen que somos, pero cuando el recuerdo (recordare, volver a pasar por el corazón) se revela, ya no hay vuelta atrás.

Y con estas, el susto se me pasó. Se fue a bañarse al río Avia y allí, entre el sol caliente, el agua helada, las piedras, el cielo azul, la gente hermosa y todo lo demás, se fueron disolviendo los fríos inviernos que aun anidaban mi corazón.

Ahora que ya los conté. Ya no me pertenecen. Se los llevó el contar contando.

Seguimos en la próxima hebra de este trama del vivirme. Hasta entonces, disfruta de verdad. No lo dejes para otro momento.

Ecologia de Sistemas Humanos

La Paradoja Coherente

La verdadera belleza no nace de la perfección, sino de la coherencia”, dice mi amiga Nur. Esta sencilla frase me ha inspirado profundamente.

La etimología de coherencia nos dice que proviene del latín cohaerentia (co-conjuntamente, la raíz del verbo haerere-estar unido o pegado) designando la cualidad de lo que presenta una conexión o relación interna y global de sus distintas partes entre sí. Si nos vamos más atrás, a la raíz indoeuropea ghais, además de su significado de adherir, también implica dudar o hacer dudar.

De esta manera, la coherencia es aquello que nos une, nos vincula en su conjunto. Ese vínculo que es legado vital y memoria antigua, nos conecta a algo esencial que viene más allá del tiempo y el espacio. Podríamos decir que es genética quizás, pero sería como decir que la semilla es un grano. ¿De dónde surge la duda implícita en la etimología de coherencia?

La duda como semilla de la Arquitectura Vincular

Para que las diferentes partes de un sistema se vinculen de forma orgánica, primero necesita una detención. Este aquietamiento, interpretado como duda, es el reconocimiento sincero de que la conexión aún no está en su punto óptimo, en su madurez. Podemos decir que es la conciencia deteniéndose para “observar”, calibrar las posibilidades del siguiente movimiento tendiendo a la integridad del conjunto.

Desde una mirada regenerativa y biocéntrica, la Naturaleza es nuestra mayor maestra. En Ella la duda no se manifiesta como una angustia psicológica, una parálisis mental o un estado de incertidumbre; es el ecosistema entero entrando en la latencia del umbral biológico y energético de la transformación.

En botánica existe un fenómeno fascinante llamado diapausa o latencia de la semilla. Es el momento en el que la semilla cae al suelo y no germina de inmediato. Para arraigarse al territorio necesita entrar en coherencia con el entorno, evaluando la humedad, la luz y la temperatura. Esta pausa sostenida es el pulso del ritmo de la vida.

En zoología, una rama de la biología, la oruga teje un capullo sobre sí misma; durante su metamorfosis, todos sus tejidos se autodestruyen disolviéndose en una sustancia líquida sin forma aparente. Antes de que las células especializadas logren organizar el nuevo cuerpo de la mariposa, existe un vacío estructural prolongado en el que la forma anterior ha muerto y la nueva aún no existe. Esta vulnerabilidad extrema es el paso ineludible para que emerja una coherencia alada en el nuevo entorno aéreo.

En meteorología, cuando las condiciones térmicas del lugar se estabilizan al alba, la humedad del aire queda retenida hasta que ya no puede sostener más vapor de agua. En ese instante justo antes de que se precipite en el rocío, la atmósfera entera queda suspendida, flotando sobre el suelo, reteniendo el aliento en un estado de coherencia absoluta para seguir con su proceso de manifestación hacia una nueva forma.

En todos estos procesos, la Vida no tiene prisa. Podemos decir que transita el vacío, el límite y el estado de vacilación, traducido como “duda” en lenguaje psicológico, como parte del proceso de transformación, ensamblando las partes.

La paradoja coherente

La misma palabra que nombra la solidez de una unión (coherencia), nombra también la quietud latente del proceso, como el preludio necesario para la integración genuina.

La Vida nos enseña a través de su diversidad extraordinaria que, para crear una forma nueva, un estado nuevo, un proyecto nuevo, un camino diferente, primero hay que sostener el vacío creador.

El pensamiento cartesiano y la misma evolución del pensamiento humano, ha necesitado desmenuzar todas las partes para intentar entender qué es la Vida y el Vivir. El problema surge cuando en esa inmersión perdemos la visión global, olvidamos el origen de lo que nos ocupa y creemos que la realidad son las partes.

No existen partes sin el todo y a la inversa. Todo se gesta en un proceso continuo de transformación donde movimiento y quietud danzan la magia de la creación.

La duda, desde esta mirada biocéntrica, es entonces el proceso necesario donde habita el siguiente paso, en un ciclo eterno de belleza y gozo renovado.

Esto es lo que la frase de mi amiga me ha inspirado. Gracias querida Nur.

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Ecologia de Sistemas Humanos

SINCRONÍA HABITADA. Notas de una aprendiz rural

Empieza una nueva etapa de este viaje iniciático que me ha llevado a Galicia, la Tierra de los Hombres y las Mujeres Valientes, como se autodenominaban a sí mismos los pueblos celtas que fueron asentándose en el extremo noroeste de la península Ibérica (1000 a.C.).

El primer contacto fue participar en el I Encontro de PAS RURAL, una valiente apuesta colaborativa para revitalizar el rural gallego desde su propia realidad y vivencia. Escuchando las voces de las diferentes personas que compartieron sus realidades, me conmovió el profundo amor y devoción que sienten por la Tierra que los acoge, y la tristeza que sostienen ante la realidad de un rural que se muere por no contar con el relevo generacional en oficios tan importantes como los maestros canteros o la elaboración de licores de Maica (Licores Os Maios) con más de 300 recetas recopiladas de generación en generación; o por la dificultad de no poder distribuir sus productos frescos locales a otros lugares más lejanos para ampliar su negocio, porque el rural está demasiado lejos… El rural es así, dicen.

Este rural gallego no es el que solemos conocer los urbanitas en nuestras visitas vacacionales, donde todo se tiñe de aires románticos, bucólicos y glamurosos. El rural de Galicia es de piedra y agua, de grandes árboles y termas, de calor sofocante y frescas temperaturas; de flores y pastos verdes, de humedales y de incendios, de montañas y castros, de parroquias que agrupan varias aldeas habitadas mayoritariamente por hombres y mujeres ancianos, que se reúnen en la plaza del pueblo o en la puerta de una vecina, a contarse y saberse.

La ruralidad galega tiene mucho Amor y Belleza, y muchos contrastes. Hay cantidades enormes de casas vacías, cerradas, deshabitadas y derrumbadas por el paso del tiempo; comercios sin uso desde hace años, exhibiendo sus escaparates añejos, congelados en un tiempo que ya pasó hace demasiado, porque el rural es así, dicen.

Y aun con todo, el rural de Galicia tiene algo muy y muy importante que son sus gentes de dentro y las de fuera, con inmensas ganas de habitar estas tierras que exhiben sin rubor su silencio y sus ausencias. Gentes con coraje, empeño y mares de afecto para dar y recibir.

En el transcurso de los días, voy recorriendo el rural gallego, sus calles, sus iglesias de piedra, sus senderos, sus bosques y ríos, su historia… y de a poquito, me voy reconociendo.

Estamos en julio, en plena ola de calor. Hay poca gente en la calle. Me siento en el bar de la plaza para captar el wifi que no tiene mi hostal porque aún no han venido a arreglar la avería de hace mucho. Es el rural, dicen. Están demasiado lejos y todo tarda tanto, que acaba siendo olvidado.

Demasiado lejos de qué, me pregunto. Lejos del ruido y del asfalto asfixiante; de las compras compulsivas y los comercios de moda; de las gentes corriendo de aquí para allá invisibles unas de otras; lejos de los atascos y de la locura de un mundo que ha perdido la memoria de lo vivo y solo sabe mirar sus pantallas de último diseño. Demasiado lejos del tiempo asincrónico que nos desconecta de la vida y nos empequeñece, nos enferma y nos mata sin apenas darnos cuenta. Demasiado lejos, dicen.

Desde esta lejanía en demasía, sumergida en el silencio de todo lo vivido viviendo, me escucho. No es que no me escuchara antes; es que, desde aquí, desde este rural gallego lejano, la escucha resuena en palabras que habitan los troncos de los castaños milenarios, en el susurro de estos bosques espesos y de sombra amable, en las flores de sus caminos, en las leyendas y los secretos que cuentan los duendes y las meigas escondidos en sus cuevas y rendijas… Todo está vivo y me habla.

Aquí, en este rural gallego, donde el olvido de un demasiado lejos aún está muy vivo, mi corazón sonríe.

Es la señal inequívoca de que todo está Bien y es Bueno.

Notas de navegación

La escucha prolongada

¿Cuál es la mejor forma de lidiar con los pensamientos negativos?

La pregunta esta formulada con el verbo lidiar que en su etimologia nos habla de luchar, pleitear, disputar; justo la semilla de la que se nutren los pensamientos negativos.

La dualidad de nuestro universo nos habla de polaridades, de manera que luz y oscuridad son unidad, dia y noche, y asi hasta el infinito. La dualidad es la expresion de la Vida; esto quiere decir que lo negativo pulsa hacia la destrucción, lo positivo hacia la construcción, de lo que deducimos que los pensamientos negativos son pulsión de muerte.

Nuestra civilización ha asumido que los logros se consiguen con lucha, con disputa, por la fuerza, caracteristicas esenciales de la energía. El olvido de su opuesto complementario, el lado yin, ha causado y sigue aun causando mucho sufrimiento innecesario. Por qué? Porque la lucha, o sea, pelear para conseguir vencer, no siempre es el camino.

Hay un sendero del medio que es pacifico, pero no por ello menos valioso. Las luchas en femenino, aunque invisibilizadas,  han conseguido y siguen consiguiendo asentar procesos de regeneración muy importantes, como impedir la tala de bosques enteros gracias a abrazar a los arboles en la India y tantos otros ejemplos que nos ocuparían demasiado espacio aqui, en este simple artículo.

No se trata de lidiar con los pensamientos negativos: si no nutren, deja de escucharlos. Esta es la fórmula mas eficiente de preservar la energía vital. El cómo tendrás que encontrarlo con la práctica del error/acierto de diferentes herramientas, sugerencias y demás. Lo importante es el foco. Deja de escucharlos.

Nútrete solo de lo que verdaderamente te aporta salud, bienestar y gozo eternamente renovado.

Nos mueve el Amor y el Servicio.

Notas de navegación

Pronombre presente

¿Quién te inspira más?

Quién es un pronombre interrogativo que sirve para preguntar sobre la identidad de una persona. Esto complica la respuesta porque hay tantas personas que me inspiran.

Unas lo hacen con su expresión artística, ya sea pintando, esculpiendo, fotografiando, creando películas,…

Otras lo hacen por su pensamiento, por su manera de entender la vida, por cómo la perciben.

Algunas por su elegancia al hablar, al caminar, al sentarse, al gesticular, entonar, mirar …

También las hay que me inspiran por la huella que han dejado a través del tiempo, por las leyendas que cuentan sus hazañas, sus discursos, sus actos valientes.

Me emocionan especialmente aquellas personas que sin ser conocidas, tejen su arte de ser en el mundo, sin ruido ni aspavientos, ni seguidores ni tan solo discursos. Las encuentras por el camino y dejan una semilla sin esforzarse en ello.

Después estan las que me incomodan terriblemente, las que me asquean y me irritan. Tambien me inspiran sus sandeces, sobre todo para reconocerlas y evitar repetirlas.

Pero hay alguien que sin ser persona es quien más me inspira cada dia, cada momento y cada vez que lo miro. Es Roca Blanca, Roc para lo desconocidos. Es mi perro amado, mi amigo fiel, mi confidente, mi angel de la guarda, mi compañero silencioso y presente siempre.

El año pasado se fue despacio, en silencio, juntos, despacio, en silencio, juntos, despacio… en silencio… Juntos.

Más allá de la forma, él sigue inspirándome cada dia.

Notas de navegación

Cambiar salir por entrar y tener por ser

¿Cuál es tu mejor consejo para tener éxito en la vida?

Definición de «Éxito»

La clave de la pregunta radica en la definición de éxito. Su raíz latina nos indica exitus, que literalmente significa «salida», «término» o «fin». En su uso contemporáneo, define principalmente la culminación favorable o satisfactoria de un proyecto, acción o empeño, pero estos matices estan teñidos de diferentes
dimensiones que van desde conseguir una meta u objetivo previamente establecido, hasta la obtención de reconocimiento, prestigio, estatus o estabilidad económica en un ámbito determinado de la vida, sin dejar de mencionar la buena acogida o popularidad que obtiene una persona, producto, obra artística o idea.

    La Subjetividad del Concepto

    Ahora bien, para definir éxito con cierto rigor, las referencias a través de indicadores externos y cuantificables (poder, riqueza, posición social), se vuelven volátiles, con fundamentos caprichosos y poco fiables. Porqué? Porque laS respuestas se hallan dentro, en nuestro interior, sabiendo que todo se transforma constantemente.

    El éxito que no depende de afuera, podriamos decir que se asienta en la satisfacción de vivir en coherencia con los propios valores y principios, lo que nos lleva a una construcción personal que varía significativamente dependiendo del contexto cultural, las expectativas individuales y la etapa de la vida en la que se encuentre una persona.

      Para concretar, diría que más que tener éxito en la vida, (recuerda que éxito originalmente es salir y tener hace referencia a carecer) para mi seria encarnar y  ser la Vida misma.

      Nada más y nada menos.

      Notas de navegación

      Pausa acústica

      Desde esta soledad que nutre,
      la mirada se agudiza como águila al vuelo.

      Puedo percibir detalles del paisaje
      que la cercanía me impedía ver.

      Desde esta distancia que respira,
      puedo contemplarme y sentirme su efecto.

      A penas hay afectación.

      Entre "yo" y "mi" hay una pausa acústica
      que navega en aguas cristalinas
      mecidas por el viento y la corriente.

      La prisa, la angustia,
      el miedo, el conflicto
      se disolvieron en el río
      y su amable mecer fresco, vivo.

      Siento la Vida correr por mi paisaje interior.
      Está lleno de agua, verde, colores,
      cantos, música, silencios, sonrisas,
      espacio amplio gozoso.

      Me siento.
      Me veo.
      Me contemplo.

      Soy Ondina, Hija del Lago.
      Madre del Viento
      Abuela Espejo.

      Soy.
      Cuentos biocéntricos

      Mujeres y Agua. Dones d’Aigua

      Mujeres y Agua surge del encuentro de una profunda nostalgia y el silencioso canto de un paisaje casi olvidado entre malezas, caminos poco transitados y una aldea pequeña de la Tierra de Adentro. ¿Cómo sucedió?

      Un paseo inesperado, casi ansiado, para recobrar la energía de un mundo deshabitado y vacío que se caía a pedazos en la piel y las entrañas.

      El camino era estrecho, de bosque fresco y sombrío, brisa suave, lejos del pesado calor de un verano demasiado apresurado. El sonido del agua, cercano a mi derecha, acompañaba el sendero. A mi izquierda paredes de roca agujereada por concavidades naturales que evocaban ser el refugio de seres mágicos del bosque.

      El sendero serpenteaba siguiendo la corriente el río. ¿Por qué será que los ríos se contonean en su danza hacia el mar? – pregunté. La Danza de la Vida es cadenciosa – me dijeron-, tiene curvas sinuosas donde el agua juega en remolinos y cascadas que se cruzan y entrecruzan en la corriente continua.

      La voz era de Ellas; resonaba en mí. No las podía ver ni escuchar con las orejas, pero sí con el corazón y el oído interno. Estaban cerca.

      En esos lugares de paisajes de ensueño, siempre hay magia; magia de la que sólo puede verse con los ojos del alma y los sentidos del sentir.

      Estaba recorriendo el sendero que rodeaba el río y todo empezó a cambiar en mi interior. El Agua del río tiene esto: transforma. La piel se tersa reconociendo las humedades, los rostros se sonrojan gozosos de su sentir sin pretensiones; el cuerpo entero se regocija y los pies se desnudan para juguetear con el agua fría que corre sin freno y solo se detiene cuando suspiramos de un amor inmenso que nos inunda el instante presente.

      No hay un otro. Sólo hay un nosotros.

      No hay nombres. Sólo hay verbos sonoros, saltarines, vibrantes, que culminan en una alegría peculiar, reconocible por un recuerdo ancestral que sigue vibrando en todas y cada una de las células que nos componen.

      Es el Agua y su sonido constante, armónico, que todo lo mece. Pero no está sola. Todo lo que la rodea: los helechos, las algas, las piedras lisas erosionadas por su caricia constante y penetrante, … todo está delicadamente cuidado. Es un jardín de Paz y Amor auténtico, natural, sin pretensiones. ¿Qué manos pueden hacer semejante artesanía? ¿Qué seres son los que cuidan con primor estos espacios sacros, bendecidos, especiales, únicos?

      Son las Mujeres de Agua, las guardianas de pozas, ríos, riachuelos, fuentes, cascadas y lagunas de agua dulce. Ellas son las que hacen de estos lugares escondidos, espacios de sosiego, alegría y gozo. Nadie las ve porque saben esconderse bien de las miradas ajenas. Habitan las cuevas y los rincones rocosos cercanos a los ríos.

      De día, mientras el Sol acaricia el paisaje, ellas descansan en lechos de hierba fresca, de algas esponjosas y manto de hiedra. De noche, cuando el astro Rey cede su lugar a la Princesa Nocturna, la Luna, ellas salen silenciosas, pisando suave con sus pies la tierra que las sostiene. Andan descalzas y su andar es como una danza de levedad. Aquellas personas que han podido verlas, lo saben bien. Son danzarinas de naturaleza. Sus gestos y ademanes son pura sinfonía.

      Durante la noche, cuando los seres diurnos duermen y se entregan al sueño reparador, ellas cuidan de sus lugares con oraciones cantadas, bendiciones sonoras que susurran al viento y loan a la Madre Tierra y al Padre Sol.

      Son seres hermosos, de largas caballeras que acarician el suelo a su paso. Visten con suaves telas tejidas de hilos de arañas, de burbujas de agua, y perlas de viento y brisa que cubren cuidadosamente sus cuerpos gráciles. Se adornan el pelo con coronas de hiedra, y se perfuman con las fragancias de las flores que cultivan en su hermoso jardín.

      Sí. Las Mujeres de Agua son las guardianas de estos lugares que son santuarios de Vida. Ellas colocan las piedras del rio haciendo caminos para que el Agua corra sin atropellos. Ellas cantan al Agua para purificarla y que quien la beba o se bañe en ella, reciba sus bendiciones.

      Ellas lo saben. Saben que el Agua es la Fuente de la Vida, es el medio donde la Vida se da, donde todo se gesta y todo nace, donde todo se transforma; donde todo Es sin más.

      Conocen bien la Noche y sus sombras. Saben de los seres que La habitan y de sus torpezas; las conocen bien. Nunca juzgan porque Ellas no conocen el juicio, pero sí saben de Honor. Tienen un código que no puede ser transgredido: son anónimas y nadie nunca jamás, puede descubrirlas, sin perderlas para siempre. Saben que la Gran Madre es Generosidad y por eso ellas son generosas, muy generosas con quienes se acercan a su saber ancestral, profundo, sereno y silencioso.

      Conocen al ser humano y sus disputas. Reconocen su ruido y sus canciones. Saben que a veces, algunos de ellos pueden vibrar en su misma sintonía y se han dado ocasiones en que ha surgido el amor verdadero entre Mujeres de Agua y Hombres de Tierra. Hay historias antiguas que cuentan sus encuentros. Algunas hablan de hijos e hijas comunes; otras explican como desaparecen sin más cuando se rompe el pacto del anonimato. También hay historias donde otras mujeres de tierra, fuego o aire, han colaborado con ellas en ciertas hazañas.

      Cuentan que una vez, una Mujer de Agua tenía que dar a Luz y había dificultades en su parto. Llegada la noche, fueron a buscar a la comadrona del pueblo. Ella las ayudó y a cambio recibió un presente como muestra de su gratitud: un gran saco lleno de algo que no se podía desvelar hasta que la comadrona no llegara a su casa y el Sol despuntara el día iluminando el saco. Si no tenía la paciencia necesaria, el contenido del saco desaparecería. La comadrona accedió.

      Durante el camino de regreso a su hogar, la comadrona empezó a dudar de lo que había dentro: ¿qué será? ¿pesa muy poco? ¿será una broma? La duda empezó a afianzarse en su interior, y a mitad del camino abrió el sacó. En su interior encontró un montón de espigas de trigo dorado. La comadrona se enfadó; pensó que efectivamente le habían tomado el pelo. Tiró el sacó y siguió malhumorada camino a su hogar. Al día siguiente, cuando el Sol despuntaba, sacudió su delantal y de él cayó una pepita de oro. Era una espiga de trigo que se había convertido en oro. Se había quedado en un repliegue de su delantal escondida.

      La comadrona entendió lo que había ocurrido. Corrió a buscar el saco, pero ya no había nada. Sus dudas la traicionaron.

      Las Mujeres de Agua no son buenas ni malas. Ellas son como el Agua, no retroceden, se adaptan a las corrientes encontrando la manera de seguir su camino, ocupan su lugar para avanzar, fluyen con la Vida; solo se detienen cuando los obstáculos del camino las atrapan, pero aun teniendo todo en su contra, siempre encuentran una rendija, un hueco, un pequeño orificio para seguir su paso.

      Están en todas las fuentes, pozas, cascadas, saltos de agua de toda la Tierra. No conocen las fronteras. Son Mujeres de Agua. No se dejan atrapar. Cuando hay peligro inminente se transforman en nubes, vapor de agua, lluvia, rocío… Siguen su camino sin fin conocido. Son Agua Dulce, son Mujeres Humanas. Son guardianas de la Vida.

      Lamia 1909