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Cultivar la confianza, no ganarla

¿Cuál es la mejor forma de ganar confianza en ti?

La confianza no se gana; se cultiva, se siembra en la tierra fértil del vivir viendo y en esas, vamos viendo si crece o mengua, si necesita más agua, menos sol, una u otra poda regenerativa. A veces necesita algún revitalizante extra, pero que sea ecológico porque puesto ya, no vayamos a intoxicarla con prisas por crecer. Quizas nos pida algún testigo que la ayude a enderezarse si se tuerce, pero un testigo amable que la dirija con firme amor, no queremos rudezas ni ásperas comadrejas.

Y en esos quehaceres, la confianza se enraíza y puede tirar parriba, al encuentro del cielo y las estrellas, y pabajo enamorándose de los entresijos sombríos.

Enfin, confiar, confiar, lo que se dice confiar, es un Arte Mayor en mayúsculas y tambien en chiquito, que pide tiempo y empeño del bueno…

Qué te parece a ti?

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El tiempo sintético

Comparte un refrán que te parezca totalmente equivocado y defiende tu postura.

«Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo.»


En su sentido original, este refrán era una advertencia de prudencia y humildad ante el clima que exigía mantener el abrigo hasta bien entrado junio.

Nació fruto de la observación de los ciclos naturales de las estaciones, cuando los cielos eran azules, limpios de estelas que duran y perduran; cuando las noches eran estrelladas y podíamos contar las estrellas tumbadas en el terrado; cuando los coches no invadían la convivencia de la ciudad y no eran prioritarios; o cuando el ser humano podia oler el aire y saber si vendrían lluvias o vendavales… pero ese tiempo pasó y estamos a pocos años de un gran colapso planetario.

Ahora las ciudades tienen parques de asfalto y árboles que no son autóctonos. Los edificios son climatizados porque han olvidado que cuanto más verde en su estructura y tejados, mayor sostenibilidad climática. Los campos de cultivo son tierras cada vez mas estériles cansadas de tanto agroquimico. Las abejas van desapareciendo porque las flores cada vez son mas ausentes en los campos… Todo ha cambiado. El ser humano se ha creído dueño y señor de la tierra que nos sustenta y la ha usado a su conveniencia lucrativa, olvidando que todo esta interconectado.

Es imposible pensar que las acciones no repercuten en el ecosistema. La Vida es Red, tanto en la superficie como debajo de ella. Esta red informa constantemente de todo cuanto acontece para dar respuesta y estabilizar lo desequilibrado. Las ballenas aportan nutrientes a los mares con sus heces; las mariquitas se comen los pulgones de los cultivos, la biodiversidad mantiene el equilibrio … Todo esta interconectado, pero hay un punto en el que la Tierra por sí sola ya no puede sostener tamaña insistencia en degradar: nos necesita.

Nuestros actos pueden degradar o regenerar y yo y muchísimas personas más, optamos por la regeneración. No es una utopía: está ocurriendo. Solo basta que busques la información de lo que ya se está haciendo en el planeta en pro de la vida, y no te quedes con los noticiarios oficiales que solo hablan de lo que les interesa a ellos decir.

Hope! creó una docuerie el año 2025 de seis episodios consecutivos, que se transmitió en RTVE, de todo lo que se está haciendo en el mundo para regenerar nuestro planeta y traer de regreso la abundancia de la vida -más abajo te dejo el enlace para que no te quedes con las ganas. Te advierto que te transformará, y quien sabe, quizas tengas a bien, difundir este mensaje de Esperanza: estamos a tiempo de salvar la Tierra.


Volviendo al refrán, el cambio climático que está aconteciendo, desacredita la advertencia del antiguo dicho: el inicio del calor extremo se ha adelantado con tanta fuerza que el «sayo» suele estorbar mucho antes de mayo. Las olas de calor y el desequilibrio de la Tierra, son una llamada a la acción regenerativa real, no al maquillaje verde o greenwashing  politico y económico de empresas y gobiernos. Insisto: estamos a tiempo si nos ponemos en marcha ya.

Aqui el enlace para que sigas lo que estoy diciendo y te sumes a la llamada.

https://www.rtve.es/play/videos/hope-estamos-a-tiempo/

Deseo de corazón que te movilice este post.

Nos mueve el Amor y el Servicio

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¿Qué te encantaría ver en el futuro, pero sabes que probablemente no llegarás a vivirlo?

Llueve alla fuera. Hacia tiempo que el agua del cielo no venía a visitarnos.

Pensaba que seria una lluvia suave y pasajera, pero el agua se deja caer por las aceras de la calle desconocida, en la ciudad poco visitada, de un jueves atronador.

Llueve tambien dentro. Las gotas corren el rostro añejo, esperando llegar al mar para disolverse, pero esta vez no será. Hoy se quedan de vacaciones unos dias mas, hasta que el tránsito pase y sea un recuerdo.

Me gustaría ver mis tobillos como antes, cuando las aguas internas fluían sin miedo por los bosques y las enredederas, pero eso ya no pasará.

Me gustaría rescatar la piel tersa de la juventud ajena al paso del tiempo, cuando todo era demasiado poco y nunca llegaba el fin; pero esto no pasará.

Me gustaría ver el águila blanca del paseo con el hombre extraño que un dia me miró desnuda y no sentí ninguna vergüenza, pero eso no pasará o quizas si.

Quizás si encuentre la mirada que no busca y solo está.

Quizás si vea la mano que acaricia mi pecho por el placer d acariciar sin poseer.  Si, quizás si pueda darse.

Quizás, solo quizás, todo esta escrito y como un libro abierto, nada de lo que ocurra dejara de volver a pasar hasta que el nuevo parpadeo obligue a cerrar la luz que ve.

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Mujer precavida vale por dos

Si tuvieras presupuesto ilimitado durante 24 horas, ¿qué harías?

Simple: llenar mis arcas, habidas y por haber, durante 24h, sin prisas y sin pausas. Después, con calma, estudiando y analizando las múltiples posibilidades de favorecer a la Vida, iria decidiendo donde, para qué y cómo usar todo lo acumulado de la mejor manera posible.

Diversificaría el dinero en diferentes proyectos de regeneración de la Tierra, en el ámbito rural y en el marino. La arquitectura ecológica tambien seria una de mis miras. Mientras tanto, iría al encuentro de un lugar donde asentarme y escribir, bañarme en aguas dulces y saladas, danzar y compartir miradas que ven y sienten. Estar allí sin más.

Seguiría soñando, pero ya no tengo necesidad. Estoy aquí, ahora. Es suficiente.

Nos mueve el Amor y el Servicio

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Los opuestos complementarios

¿Cómo manejas el miedo y la inseguridad?

El miedo y la inseguridad son aliados de la creatividad. Son los motores naturales que desencadenan estructuras vitales de supervivencia a velocidades de la luz. Estimulan recursos internos, vinculos de lo conocido y lo desconocido para trascender la situación de la mejor manera posible.

He visto un ratón paralizarse como si estuviera muerto ante un gato juguetón que lo mareaba. Al entrar en modo quietud total, el gato se despistó y… bumm!! el ratón echó a correr huyendo del acoso.  Esto sólo como ejemplo. Después estan los camuflajes de plantas y animales, estrategias variadas y variopintas que tiene la Naturaleza  para encontrar siempre la mejor salida.

El problema lo tenemos los seres humanos adoctrinados por un sistema de vida o mejor dicho de pseudovida o muerte directamente, que nos vuelve sumisos, temerosos, aislados, pobres, carentes, violentos… al tergiversar los valores y asociarlos a significados manipulados.

Hoy hablamos de luchar contra el càncer, hacemos manifestaciones contra la guerra, y otros muchos ejemplos mas del uso del lenguaje, que refuerzan las actitudes de exclusión y agresividad que son causa de protesta.

La guerra no se transforma si vamos en contra de ella. La guerra se revierte con la paz. En eso, las mujeres y la energia femenina, tenemos mucho que aportar. Las reivindicaciones pacifistas han generado y generan transformaciones reales que dejan huella: las mujeres que abrazan árboles en la India para salvar la desforestación de sus bosques, se han convertido en un movimiento mundial por la regeneración y el cuidado de la vida; las acciones de los pueblos nativos para recuperar la voz de la Tierra son llevadas a cabo desde el pacifismo. Y tantos ejemplos más que no salen en los medios de comunicación oficiales al servicio de este sistema caduco, pero que existen y cada vez con mas fuerza.

Ir en contra a través de la lucha es mantener la tensión que separa. El camino no es reforzar la lucha y la separación, el mapa del cambio es la integración de las partes, reconociendo la unidad por encima de todo. Por supuesto no siempre es posible un equilibro sin decisiones drásticas, pero este no es el tema de este post. Hoy hablamos de manejar el miedo y la inseguridad.

La respuesta está en la Naturaleza y en la consciencia biocéntrica. La Vida es el Gran Espejo donde aprender las estrategias y los recursos que nos lleven a la verdadera trascendencia del vivir en un mundo en constante transformación.

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Sentido de sentir

¿Qué sentido tiene la vida para ti?

Pues bien, la respuesta se gesta en el proceso de vivir viviendo y entre tanto, un encuentro fortuito con la respuesta a la gran pregunta: la vida es el Goce Eternamente Renovado.

Qué te parece?

No es mía la frase; es del maestro de Paramahansa Yogananda, Swami Sri Yukteswar. Este señor escribió un libro muy cortito con las enseñanzas fundamentales de los sabios rishis de la India.

A mi me gusta aprender de las antiguas enseñanzas de las culturas de la Tierra. Sus cosmologías siempre me aportan comprensión a la complejidad que es vivir.

Asi es que, desde entonces intento recordar esta frase para que guíe el sentido de mi vida de la mejor manera posible.

Seguimos😉

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La vida ideal

If you had to describe your ideal life, what would it look like?

Ante la pregunta inspiradora, empiezo a pensar en lo que es ideal y alli comienzo a sentir el vértigo de lo vivo y lo viviente. Lo que antes era ideal para mí, y enfoqué todas mis intenciones para conseguir vivirlo, el tiempo se encargó de transformarlo. Hoy ya pasó. Se caducó. Dejó de tener esa fuerza y ese sentido.

Resulta que todo cambia constantemente; nada queda fijo o perdurable, ni tan solo aquella fotografia archivada en la caja olvidada de los recuerdos, que congeló un instante. La vida es transformación. Y aún asi, sí puedo definir como ideal, una sensación interna que voy descubriendo poco a poco, en la medida del paso del tiempo: la calma interior. Ese sosiego interno de pensar y hacer desde la menor resistencia posible, aceptando que puedo escoger a cada acto e instante, desde dónde quiero relacionarme conmigo, la otra persona y todo lo demás.

A partir de aqui, ya nada es blanco o negro. Es blanco y negro. La conjunción «y» lo cambia todo. Todo se vuelve relacional y por tanto individual y colectivo a la vez. Entonces, la pregunta surge curiosa: Hay un ideal que no sea colectivo?

Sí los hay. Son los que nos separan, los que nos quiebran, nos golpean ferozmente y los que callan en silencios dolorosos.

Siento que el ideal, para mi, es lo que apoya la regeneracion constante de la Vida en su evolución sin fin. En ese apoyar, el ser humano aprende cayendo y volviendo a levantarse una y otra vez hasta que va cogiendo maestría, como hacen las maestras artesanas de todos los oficios habidos y por haber. El ideal entonces se vuelve vivencia del instante vivido, sin más pretensión.

Mi ideal entonces, respondiendo a la peegunts inspiradora, es el nuestro: un mundo en que el humano sepa construir puentes de Amor y respeto con todo lo Viviente sin distinción, tal como hace la Gran Madre Gaia con todos nosotros.

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Aguila
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El proceso del riesgo

Explica un riesgo que hayas asumido y del que no te arrepientas.

He pensado largo rato sobre qué riesgo he asumido del que no me arrepienta y he llegado a la conclusión que el mayor riesgo que he asumido es vivir siendo quien soy, no como algo acabado en sí mismo, sino como lo que soy a cada instante que existo, con mis quiebros y mis mentiras que fueron mis verdades, y mis certezas que fueron sueños y quimeras.

Hoy no puedo dejar de ser la que siempre fui, aunque llegar a decirlo con la boca ancha y la sonrisa en el corazón, me haya llevado varias décadas.

El riesgo fue vivir a toda costa  queriendo ser libre cuando ya lo era, aunque no lo sabia. Mi vida pasaba como si estuviera atrapada en una película dramática, donde todo ocurría siguiendo un guión que no tenia aprendido. La improvisación me fue dando alas que se rompieron, pero como en todo sueño, llegó el despertar. 

Asi como el águila renace de su cuerpo cansado cuando ya no puede cazar porque sus uñas son demasiado largas,  su pico demasiado curvo y sus alas demasiado frágiles para sostenerla, asi volvi a nacer. Mis alas se regeneraron y volvi a batir mi ser con fuerza. Desde lo alto de la cima, pude ver el paisaje con detalle y todo tubo sentido.

Sí. Soy libre, dije sin gritos, sin orgullo, sin mas. Soy libre y no me arrepiento de nada. Los tropiezos, las heridas, las cicatrices, han dejado su rastro en mi piel como ofrenda al coraje de arriesgar la vida por vivirla con el riesgo que implica.

Cada instante vivido, cada decisión, cada paso en el camino tuvo riesgo, pero mientras me arriesgaba a ser la que soy, el propio riesgo se desvanecía en el arraigo del vivir sin arriesgarme a perderme, pues no hay nada que perder y mucho que ganar cuando dejas de arriesgarte a ser lo que siempre has sido y simplemente eres.

Riesgo de amar y ser amada, riesgo de perder y perderse, riesgo de sentir y riesgo de soñar, de desear.

El vivir, podria decir que, es el mayor riesgo que asumimos sin saber que es riesgoso. O quizas me arriesgo a decir sin saber lo que digo.

En cualquier caso me arriesgo a decirlo.

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La felicidad como camino

Enumera 5 cosas cotidianas que te hagan feliz.

  1. Crear textos. Adoro escribir, expresar lo que pienso, mis reflexiones, lo que descubro de la vida.
  2. Compartir mis creaciones con otras personas afines.
  3. El arte en general: visitar exposiciones, el cine,el teatro, la danza, la música. El arte me nutre en todos los sentidos.
  4. Las amigas de verdad, esas con las que no solo me río y divierto, sino tambien con las que puedo llorar sin ser juzgada, compartir silencios y ausencias.
  5. La naturaleza. Sin ella yo no sería la persona que soy.
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De los bits a la consciencia: el paradigma biocéntrico


Federico Faggin, el creador del microprocesador y una figura central de la era digital, nos invita a una de las reflexiones más urgentes de nuestro tiempo: ¿Qué es la consciencia? Para un hombre que ayudó a crear el cerebro de las computadoras, su respuesta es radicalmente distinta a la que la ciencia ha sostenido durante siglos. En lugar de ver la consciencia como un producto posterior y accidental del cerebro, Faggin la presenta como el fundamento mismo de la realidad.

Desde la visión biocéntrica, este no es un simple debate filosófico, sino una verdadera revolución: ni el universo es una vasta maquinaria; ni nosotros, seres conscientes, somos meros «accidentes» biológicos. La vida no se reduce a una lucha por la supervivencia de la materia. Esta visión sesgada, donde lo «invisible» y lo «no mensurable» no es suficientemente importante y por tanto, no puede ser tomado en cuenta en la teorías clásicas. Pero Faggin, desde la física y la computación, lo desafía todo. Nos dice que el universo es mucho más que bits y bytes. Para él, la consciencia es una propiedad intrínseca y fundamental de la realidad. Así como el espacio y el tiempo son propiedades del universo, también lo es la consciencia. Esta idea nos permite re-imaginar todo lo que creíamos saber. Si la consciencia es lo que anima el universo, entonces somos parte de un todo vivo y vibrante, en lugar de ser extraños en un mundo muerto.

Los bits y bytes: El mundo de lo computable
Para Faggin, el mundo de la computación es un universo de información, no de significado. Esto es clave para ir más allá del concepto de bits y bytes.

Un bit es la unidad de información más pequeña, un «dígito binario» que puede tener solo dos valores: 1 o 0. Un bit no tiene significado por sí mismo. Solo representa un estado: encendido o apagado, verdadero o falso, sí o no. Un byte es un grupo de 8 bits. Al combinar bits y bytes, se pueden crear secuencias que representan letras, números, imágenes y sonidos. Por ejemplo, la letra «A» podría ser representada por la secuencia binaria 01000001, y el color rojo podría ser 11111111 00000000 00000000.

El poder de las computadoras radica en su capacidad para manipular estas secuencias de 1 y 0 a una velocidad asombrosa. Pero, como Faggin subraya, este procesamiento es puramente sintáctico. La computadora no entiende lo que significa la «A» o lo que representa el color rojo. Solo sigue las reglas de un programa, un algoritmo predefinido. Es un sistema cerrado, que opera únicamente sobre la información que se le ha dado. La inteligencia artificial más avanzada, en su esencia, sigue siendo una manipulación de bits y bytes.

Incluso en la computación cuántica, donde la unidad de información es el cúbit (bit cuántico), el principio se mantiene. A diferencia de un bit clásico (que es 1 o 0), un cúbit puede existir en una superposición de ambos estados al mismo tiempo, o sea, puede ser 0 y 1 al mismo tiempo, lo que le permite procesar cantidades masivas de datos a una velocidad incalculable para los ordenadores actuales. Sin embargo, este es solo un paso más en la sofisticación de la manipulación de la información. El cúbit, a pesar de su complejidad, sigue siendo un sistema puramente sintáctico.

Este es el punto clave: un sistema puramente material y computable no puede generar qualia. No puede sentir. No puede experimentar. Lo que se puede medir y computar, como la cantidad de luz o la presión sobre la piel, es información, pero no es la experiencia cualitativa de ver un color o sentir un tacto.

Federico Faggin, ingeniero eléctrico y físico italiano.

Qualia: El Lenguaje de la Consciencia
La palabra «qualia» proviene del latín, donde el singular es quale, que significa «de qué tipo» o «cómo es». Fue introducida en la filosofía moderna por el filósofo estadounidense C. I. Lewis en 1929 para referirse a las cualidades subjetivas que no pueden ser descritas con información objetiva. Aunque el concepto de la experiencia subjetiva ha existido en la filosofía desde hace mucho tiempo, fue Lewis quien lo formalizó con este término.

Un robot puede procesar información sobre la longitud de onda de la luz, pero nunca sabrá lo que se siente ver el color rojo. Una máquina puede analizar las moléculas del chocolate, pero no puede experimentar su sabor. Los qualia son la esencia misma de nuestra experiencia subjetiva y cualitativa de las cosas: el sabor del chocolate, el color azul del cielo, el dolor de un corte, la alegría de un abrazo. Son las sensaciones, las emociones, los sentimientos. Son la evidencia irrefutable de la consciencia.

Faggin argumenta que la ciencia materialista no puede explicar los qualia, porque son la manifestación de una realidad interna y subjetiva que escapa a la lógica binaria de los ordenadores. No se pueden medir, pero son la única realidad que conocemos de primera mano: no necesitamos medir nada ni probar que lo sentimos; el hecho de que lo sentimos es una certeza absoluta por sí misma.

En este sentido, los qualia son la base sobre la que construimos todo nuestro conocimiento. El mundo exterior solo existe para nosotros a través de nuestros sentidos, que son los que nos proporcionan esas experiencias subjetivas. Sin la experiencia interna del tacto, el sonido o la vista, la información sobre el mundo físico sería algo sin significado.

Por eso, Faggin argumenta que la consciencia (la capacidad de tener qualia) no es un producto secundario de nuestro cerebro, sino el fundamento de nuestra realidad. Es la única parte del universo que experimentamos directamente, desde el interior.

Seidades y el Universo que se Conoce a Sí Mismo
Aquí es donde la visión de Faggin se vuelve profundamente biocéntrica. Él propone la existencia de los campos conscientes o seidades. Cada ser vivo, desde un simple alga hasta el ser humano, no es solo un cuerpo material, sino una seidad, un centro de consciencia unificado que se expresa a través de la materia; el observador interno que experimenta la vida.

Estas seidades no están aisladas. Son parte de una consciencia cósmica mayor, un universo que, en esencia, desea conocerse a sí mismo. Somos los ojos, los oídos, los corazones y las mentes a través de los cuales el universo toma consciencia de su propia existencia. Nuestra vida, con todas sus complejidades, alegrías y sufrimientos, es el proceso a través del cual la consciencia universal se manifiesta y se explora a sí misma. Es a través de nosotros que el universo adquiere significado.

Si el universo fuera solo un mecanismo ciego, no habría significado, no habría propósito. Pero si el universo es consciente, entonces cada interacción, cada emoción, cada pensamiento, es una parte vital de su autoconocimiento. La vida, en su infinita diversidad, es la forma en que la consciencia se ramifica y se explora a sí misma.

Esta propuesta no es nueva; trasciende el tiempo desde las culturas ancestrales hasta este tiempo de cambio y transformación, más allá del cientificismo, donde el nuevo paradigma biocéntrico nos lleva más allá de la pura información (bis y bytes) para el encuentro con el significado.

De la pasividad al protagonismo: En el paradigma materialista, somos observadores pasivos, un accidente sin importancia. La visión de Faggin nos convierte en participantes activos. El universo se conoce a sí mismo a través de nuestras experiencias, por lo que cada qualia, cada pensamiento y cada emoción que tenemos son una parte vital del proceso cósmico. Nuestra existencia no es un error, sino una pieza fundamental del puzzle. En este marco, el simple acto de saborear una fruta, de sentir el viento o de reír con un amigo no es trivial, sino una manifestación del universo experimentando la riqueza de su propia existencia. Somos, en esencia, el instrumento a través del cual el universo adquiere conciencia de su belleza y complejidad.

De la desconexión a la interconexión: El materialismo nos ha enseñado a ver la naturaleza como un recurso o algo ajeno. El concepto de las seidades nos muestra que todos los seres vivos son centros de consciencia. Esto nos conecta directamente con todo lo que nos rodea. El «sentir» del planeta se convierte en un sentir compartido. La belleza de la naturaleza se experimenta como nuestra propia belleza. Esta visión derriba las barreras entre nosotros y el entorno. Un árbol no es solo un objeto, sino una seidad, un campo consciente. Al sentir esta conexión, el respeto y la empatía por toda forma de vida surgen de forma natural. Ya no protegemos la naturaleza por obligación, sino porque reconocemos su consciencia inherente, sabiendo que somos parte de un mismo tejido vivo.

El sentido de la existencia: En este contexto, la vida no es algo que ocurre a nosotros, sino algo que somos, tal como propone el principio biocéntrico postulado por Rolando Toro. La propuesta de Faggin nos lleva a una de las preguntas más importantes: ¿por qué estamos aquí? Y nos da una respuesta: para que el universo pueda experimentarse a sí mismo a través de la vida, añadiendo un profundo sentido y significado a nuestra existencia. Esta perspectiva nos da un propósito que va más allá del éxito personal o la supervivencia biológica. Nuestro propósito es ser, sentir y experimentar; es contribuir a la gran sinfonía del conocimiento cósmico.

Al abrazar esta visión, nos liberamos de la pesada carga de ser algo que nos han dicho que somos o debemos ser. Nos conectamos con la red de vida que somos. Entendemos que nuestra experiencia no es un fallo o una ilusión, sino la evidencia más clara de que somos parte del tejido mismo del universo. Somos el universo experimentándose a sí mismo. La vida no es solo materia, sino la expresión más alta de la consciencia.

La propuesta de Federico Faggin no es solo una nueva teoría científica; es un llamado a un despertar. Es la validación desde el corazón de la ciencia de lo que la filosofía biocéntrica siempre ha sostenido: la vida y la consciencia no son un añadido, sino la esencia de todo lo que es.

Yo no soy experta en filosofía, ni en cuántica, así que lo que comparto contigo es fruto de lo mucho que leo, y de la inmensa curiosidad que tengo de comprender el sentido y el significado del vivir. Cada vez que encuentro una información que nutre mi entendimiento interno y resuena más allá de lo que hemos aprendido en la educación bancaria, como dice Paulo Freire, me gusta compartirlo, no porque sea novedoso. Es porque todo el conocimiento ancestral de la Sabiduría perenne, que resuena y sigue sonando, tiene muchas maneras de expresarse, pero es un mismo mensaje.

El paradigma biocéntrico, que empezó a postularse es la década de los 60, hoy ya es una realidad cada vez más aposentada, más valorada, más digna, más resonante. El mundo está cambiando, siempre lo ha hecho y mientras siga siendo curioso, seguirá en constante transformación. La clave está, ¿desde dónde vivencio este cambio inevitable? Ya no hay donde agarrarse. Lo «nuevo» rompe esquemas, patrones obsoletos, creencias y teorías que sustentan un mundo que ya está dejando de existir para dar paso a otra vivencia, la biocéntrica.

Te leo en los comentarios. Nos mueve el Amor y el Servicio