Biodanza

Reanudamos las sesiones de Biodanza con las Mujeres Jardín

Mujeres jardín es un proyecto biocéntrico de mujeres poetas y escritoras del grupo regular de Biodanza +65a en Castellar del Vallés, que se inició en septiembre de 2017 hasta hoy.

A mediados del mes de marzo del 2020, dejamos de danzar. La situación excepcional nos lo impedía. Desde entonces hasta hoy, 11 de mayo 2021, no hemos podido volver a practicar la Biodanza aunque no hemos dejado de encontrarnos. De marzo a finales de abril del 2020 estuvimos esperando como se desarrollaba la situación, pero había necesidad de encontrarnos: la tristeza se instalaba poco a poco y decidimos encontrarnos a mediados de mayo en una de las plazas del pueblo, a la sombra de grandes árboles de moras. Cada semana hasta julio nos fuimos encontrando, con descanso en agosto y de nuevo en septiembre; no era Biodanza porque ellas no se encontraban disponibles para exponerse en público, pero generamos un espacio biocéntrico de compartires, aplicando la Metodología Integrativa Biocéntrica (MIB), con temas generadores que surgían y Círculos de Cultura. Esos encuentros fueron esenciales para mantener el ánimo que se desvanecía ante la perspectiva de nuevos confinamientos y medidas más drásticas.

Y sí, seguimos adelante. Cuando el frío empezó a parecer, el local de Cruz Roja del pueblo volvió a abrir las puertas y nos encontramos allí, siguiendo las medidas sanitarias aconsejadas. Desde diciembre hasta marzo de este año, o sea 3 meses, volvieron los confinamientos y sin encuentros, la tristeza de las mujeres se iba instalando en las mismas entrañas, así que decidimos encontrarnos en otra plaza del pueblo, donde el sol nos podía calentar bien y así lo hicimos. Bien abrigadas y al sol.


Si quieres saber el recorrido que hemos hecho juntas desde septiembre de 2017 hay hoy, te recomiendo que visites los artículos anteriores donde podrás encontrar toda la historia. Hemos pasado momentos de todos los colores, con la muerte de algunas compañeras, el duelo, la despedida, la carencia de abrazos y contacto, la necesidad del afecto del grupo para sostener tanto aislamiento, el apoyo telefónico, … y siempre hemos encontrado la manera de seguir encontrándonos, creando espacios significativos donde acompañar los procesos de cada una y de todas.

Hace dos meses atrás, en el pueblo organizaron el 2º concurso de microrelatos y como ellas seguían escribiendo pensé: ¿Por qué no?. Les propuse participar de forma individual y colectiva y aceptaron. La experiencia ha sido muy enriquecedora para todas. Usamos la vivencias pedagógica de Educación Biocéntrica de Arte-identidad y hemos conseguido presentar tres micorelatos individuales, creados por tres de nuestras escritoras y poetas, compartidos y revisados por el grupo, con un proceso de aprendizaje-desarrollo muy emocionante y de una belleza extraordinaria (lo detallo en un artículo anterior que puedes encontrar aquí). También hemos presentado un microrelato colectivo que ha sido el fruto de sumergirnos progresivamente en soltar la imaginación, improvisar, reírnos mucho, sentir y expresar las limitaciones que aparecen, los miedos, … y conseguirlo juntas. Ha sido muy hermoso. Te iré informando de todo el proceso del concurso conforme vayan pasando los acontecimientos.

Y después de haber presentado los microrelatos, hoy finalmente hemos hecho la primera sesión de Biodanza después de algo más de un año. Faltaban algunas pero no podíamos esperar más. Había llegado el momento de reencontrarnos sin palabras, con la corporeidad vivida, la mirada que cuenta todo, con el gesto, la música y la ilusión de volver a danzar.

Hemos hecho una clase muy suave; llevan mucho tiempo sin danzar y aunque algunas hacen paseos, no es lo mismo que biodanzar. Hemos hablado poco, lo justo para compartir recuerdos que surgen llenos de emoción y sentido. Justo a la media hora de la Rueda de Intimidad Verbal, hemos recogido las sillas y se ha hecho el silencio.

Estaban en ronda con los ojos cerrados, sin las manos cogidas. Las he invitado a cerrar los ojos y permanecer atentas al momento presente: la respiración natural, los sonidos de la sala, del exterior, el canto de los pájaros, el viento en los árboles, el silencio. Después ha empezado la música. Los ejercicios se han desarrollando una a uno con progresividad. El año sin biodanzar se notaba en el cansancio prematuro. -Nos volveremos a acostumbrar-. Ni una palabra, solo miradas, risas espontáneas, caminares, juego, y presentación al centro de la rueda. La consigna: presentarse tal como estoy ahora, en este preciso instante.

Se me hace difícil explicarte lo que he sentido al verlas danzar. Estaban entregadas como no había visto antes. Sus cuerpos se movían con gracia, sonrientes, mirando al frente, satisfechas, erotizadas por la alegría de encontrarnos en un espacio protegido donde el Amor se manifiesta sin condición alguna. Sí, ¡cuánta belleza! Si algo puedo decir es que el Amor estaba presente en cada gesto que expresaban, en cada mirada, en el deseo de manifestarse justo en ese momento tal y como son. ¡Qué regalo más hermoso facilitar espacios donde las personas pueden brotar y expandir su perfume sin miedo, con placer!. Es una bendición para mí ser facilitadora. Verlas, contemplarlas en su Belleza me aporta pleno sentido a mi labor de facilitadora. Es un gozo eternamente renovado, como dice mi maestro Paramahansa Yogananda.

Rolando decía, -Dios no está en las iglesias ni los templos. Está dentro de cada uno, aquí dentro- y ponía las dos manos en su pecho, mirándonos de frente, recordándonos que eso sólo puede sentirse cuando es vivido y sólo puede expresarse viviéndolo. Yo veo la divinidad en ellas, en su movimiento, en su expresión, en su mirada, en su corazón tranquilamente abierto a las propuestas y al deseo de vivir y sentirse vivas.

Rolando Toro nos hablaba de la misión de la facilitadora de Biodanza. Te dejo el enlace de la misión de la facilitadora de Biodanza, que Rolando escribió dos días antes de partir hacia las estrellas de retorno al hogar. Lee con calma y percibirás la sacralidad de sus palabras y el hermoso legado que nos dejó para contribuir a que el mundo dance la vida, con Amor, desde el Amor, ahora y siempre.

La danza de Biodanza es la danza de la Vida, nada más y nada menos. En las sesiones de Biodanza, nos conectamos a lo esencial que nos habita y progresivamente va tomando su lugar hasta que puede brillar sin miedo. Ven a probarla. Busca y encuentra algún lugar cercano donde puedas sumergirte en este entramado maravilloso que transformará tu vida para bien. No tengo la más mínima duda de que eso es así.

Recuerda qué eres, pero no con la mente, sino con el corazón. Re-cordare (latín): volver a pasar por el corazón. Todo está en tu interior y el grupo de Biodanza, la música, los encuentros, te harán recordar desde la alegría de vivir.

Te dejo un vídeo del verano del 2018, con algunos de sus relatos de vivencia. En ese momento, participaba el único hombre que ha habido en el grupo.

Verano 2018 – Grupo de Biodanza para personas de +65a. Castellar del Valles, Barcelona, España

Amor y Servicio

Educación Biocéntrica

Las Mujeres Jardín se presentan a un concurso literario

Si estas siguiendo el recorrido de las Mujeres Jardín, poetas y escritoras del grupo regular de Biodanza +65a de Castellar del Vallés, sabrás que el aislamiento y la falta de contacto estaba mermando su conexión con la Vida, con la Alegría del Encuentro Humano, y todo lo que ello conlleva y que, debido a esto, hablamos con la técnica de Cruz Roja, donde hacemos las clases de Biodanza, y conseguimos que nos dejaran sacar sillas para colocarlas en un rincón de la plaza que da justo a la puerta trasera del local de la entidad, y así, aunque no podemos danzar, podemos compartir. Si aún no conoces el proyecto de las Mujeres Jardín, si te apetece, puedes visitar en esta web el apartado Trabajo comunitario y en el enlace Biodanza +65 encontrarás todo el viaje que estamos haciendo desde el inicio en septiembre de 2017. Pues bien, sacar sillas y reunirnos en nuestro rincón al aire libre, está siendo una verdadera delicia. Ahora cantamos una canción que nos trajo nuestra Azucena como un regalo hermoso. Todas la saben porque es una canción de su tiempo y se ha convertido en nuestro ritual de encuentro. Cuando la cantamos se genera una energía muy bonita. Aquí te dejo un breve vídeo con Azucena cantando la bella canción.

Azucena nos trajo esta canción de su infancia que, como todas la saben, la cantamos juntas.

En uno de nuestros encuentros en los que ellas siguen compartiendo sus escritos, las invité a participar en la 2ª Edición del Concurso de Mircrorelatos del pueblo que se inició a primeros de marzo y termina el 15 de mayo. Les expliqué qué son los microrelatos, las características técnicas, la extensión máxima de palabras, los requisitos… hablamos de todo ello y finalmente decidieron que sí, que vamos a participar. Lo harán de forma individual, o sea la que quiera, prepara su microrelato y lo revisamos hasta que sea de su plena satisfacción; y vamos también a crear un texto conjuntamente firmado por las Mujeres Jardín.

Si participar individualmente fue todo un reto que les generó dudas y alegría a la vez, cuando hablamos de crear un microrelato de forma conjunta, la alegría floreció en sus rostros y se expandió iluminando el pueblo entero con la Luz de la Ilusión y el Lucero de la Gracia; y digo Gracia porque estar con éstas Mujeres es una regalo divino lleno de Gracia que me colma el alma y da sentido al vivir, al nuestro, al humano, con la certeza de un presente continuo que ama y vive amando. Ellas son la Gracia. Estoy segura que en tu pueblo, en tu ciudad, en la localidad donde tu vives, hay más Mujeres Jardín esperando a ser encontradas, aunque ellas no lo sepan aún, pero tú sí. Búscalas, genera espacios para que el encuentro se dé, y cread un bello jardín. Ellas son las sabias de la tribu humana, y no me canso de decirlo una y otra vez, aunque me repita como el ajo. Podemos llenar los pueblos, los municipios, los barrios del mundo, de jardines hermosas donde florezcan las Mujeres Jardín, quizás también vendrán Hombres Jardín, y luego jóvenes jardín. Sólo es cuestión de creer que es posible.

Hemos empezado a revisar los escritos que están creando para el concurso. Vamos introduciéndonos en lo que la autora nos quiere decir; lo hacemos a través de una lectura tranquila, relajada, parándonos en los detalles, en intuir qué nos quiere contar y cómo lo cuenta, en cómo nos llega, lo que nos mueve; vamos perfilando cada frase, escuchando su sonido y su voz, retocamos, se lo llevan de nuevo para revisar y así vamos aprendiendo juntas el arte de contar. Está siendo una experiencia realmente muy enriquecedora para mí como facilitadora y para ellas; lo veo en sus rostros y en su interés, en sus preguntas, en sus comentarios.

En estas últimas semanas, se ha incorporado a nuestro jardín una nueva flor: es la Margarita, que vino porque Azucena y alguna otra se lo había dicho un montón de veces y al final, ha venido. Y se ha quedado; le ha gustado nuestro jardín. El último día, nos trajo un breve escrito que había hecho al levantarse y pensar que nos íbamos a encontrar. Cuando lo leyó, me pareció tan hermoso, tan sencillamente sincero y lleno de una ternura delicada y profunda, que le pedí permiso para compartirlo. Me llegó al alma escucharla. Gracias Margarita y todas, preciosa Mujeres Jardín.

Aquí os dejo el escrito de Margarita y haciendo click en este enlace, podréis leer los tres poemas que se han creado conjuntamente como ejercicios preparatorios para la creación del microrelato conjunto.

Hermosa y cálida mañana de primavera. Hoy quiero dar las gracias a mi maestra Teresa y a mis compañera de Biodanza por acogerme con cariño y humildad. Estoy muy contenta de pertenecer a este grupo tan maravilloso. Estoy contenta y feliz. ” Margarita, miembro del grupo Mujeres Jardín, escritoras y poetas de Biodanza +65a de Castellar del Vallés, Barcelona.

Gracias por seguirnos. Amor y Servicio.

Biodanza

“El libro de la Abuela”, de las Mujeres Jardín, poetas y escritoras del grupo regular de Biodanza +65a

Las Mujeres Jardín siguen escribiendo y su familia las apoya a que cuenten su historia

Hacía algunas semanas que no nos encontrábamos presencialmente y la añoranza se iba instalando de a poquito. Las llamadas telefónicas no son suficiente y el grupo de whatsApp no les resulta muy cómodo, así que convoqué un nuevo encuentro en la plaza. No podemos hacer Biodanza en la calle porque hace frío y ellas tampoco quieren exponerse tan abiertamente. Para las Mujeres Jardín, la Biodanza es intimidad y quieren preservarla; así que la Plaza Libertad, es la que ahora acoge nuestros Encuentros biocéntricos porque, aunque no hacemos Biodanza, la Vida sigue siendo el motor que nos une y el centro de todo nuestro interés.

La hora del encuentro era las 10h de la mañana y allí estábamos en el lugar acordado, a la hora prevista, y sólo tres mujeres. Siempre son muy puntuales. ¡Eran tantas las ganas que teníamos de vernos!!! Sabíamos que nuestra Amapola no acudiría a la cita porque está con una crisis de dolor en la cadera que la tiene muy quieta desde hace tiempo y no encuentran ningún remedio que la calme; tampoco vendría la Margarita que tiene miedo y a penas sale de casa, sólo justo para lo necesario, pero…. ¿y las demás?

A las 10.05 ha venido la Azuzena sonriendo. Sus ojos chispeaban de alegría. Dos minutos más tarde llegaban amarraditas del brazo, nuestra Rosa y el Clavel; por último ha llegado la Flor de Higo Pico que venía despacito, casi arrastrando los pasos, porque se siente muy cansada y le duelen los pies. No es que no ande nuestra Flor de Higo Pico, es que algo no anda bien. Ha estado muy callada y ausente, ensimismada, cabizbaja, sin ganas de hablar.

Azucena ha traído una joya maravillosa que le han regalado sus nietos en el “Caga Tió”. Se trata de “El libro de la Abuela”.

Es un libro de la editorial Familiam, (aquí de dejo el enlace por si te interesa) que se titula “Abuela, háblame de ti”. Está diseñado con preguntas que invitan a que la Abuela y el Abuelo (también está en masculino y en versión de lengua catalana) cuenten paso a paso su historia, desde la infancia, sus recuerdos de niñas, sus abuelas, cuando fueron a la escuela, los primeros amores,… Es una preciosidad.

Azuzena venía súper orgullosa con su libro que, aunque sus nietos se lo habían regalado para navidades, sabiendo lo mucho que le gusta escribir desde que viene a Biodanza, aún no se había atrevido a escribir en el hermoso libro. La impulsó a hacerlo nuestro encuentro. Sus escritos, que tenía en una libreta en borrador, los fue pasando a limpio y después al libro. Quería tenerlos pasados para nuestro encuentro porque tenía mucha ilusión de compartirlo con nosotras. Ha sido un impulso para todo el grupo ver ese maravilloso libro, escrito con esmero, cuidado, mucho cariño y poquito a poco, como dice ella.

Hay espacio para fotos que acompañan la narración. Azuzena ha coloreado el árbol genealógico donde se muestra el nombre de sus abuelos y el de su papá y mamá. Ella dice que cuando se pone a escribir, le vienen todos los recuerdos. Hemos leído lo que tiene escrito y nos ha sorprendido encontrar palabras que ya no suelen escucharse. Ellas las conocían, yo no, así que he aprendido nuevas palabras. ¡Qué bonito verlas recordando palabras de antes que ya no se usan! En esas palabras hay historia, recuerdos, olores, colores, sensaciones, sentimientos asociados que las vuelven palabras vivas, y ellas las reviven con intensidad.

Aunque las mujeres escritoras tienen su libreta especial, al ver el libro que ha traído Azuzena se han inspirado y van a mirar de conseguir uno para ellas escribir su historia allí, como un legado para la familia pero también para la comunidad humana, porque su historia de vida es nuestra historia, son nuestras raíces, los cimientos que sustentan nuestra cultura, nuestro pasado, nuestra ancestralidad.

Después, hemos estado revisando fotos y cosas de los móviles, porque no es fácil para ellas esa manera “nueva” de hacer. Ellas son de lápiz y papel, y llamada telefónica de toda la vida.

Mirándolas, con sus móviles y su alegría, me parecía ver a adolescentes con sus móviles. – Mira las fotos de arriba. ¿No te lo parece? 😉

Después, recordando las palabras de antes y lo bien que nos hace a todas encontrarnos, vernos, contarnos cómo está siendo todo esto que está pasando, lo que piensan, cómo lo viven,… ha surgido una canción. Azuzena se ha acordado de una canción que nos ha cantado. ¡Qué hermosa!!! Es una canción que habla de un hermoso jardín y de prendarse de una rosa del jardín. Tiene una danza asociada. Alguna se acordaba y otras la tarareaban, así que hemos acordado que Azuzena la va ha escribir bien – como dice ella- para que todas podamos tener la letra y aprendérnosla. Después la cantaremos y la danzaremos en la plaza, porque eso sí se puede, aunque nos digan que estemos locas. – Risas— Luego nos encerraran- decían- -más risas.

¡Qué sorpresa tan bonita! Ha sido una mañana especialmente tierna, alegre, amorosa, llena de vida.

Vamos a encontrarnos el martes próximo a la misma hora. Yo que tenía pensado proponerles una actividad para hacer, la vida se ha manifestado tal y como es: espontánea, abierta, generosa, y lo ha ordenado todo de la mejor manera posible. Eso es lo más lindo, maravilloso y fascinante del vivir viviendo.

Al despedirnos, estábamos en corro informal, y una mujer se acerca y nos dice:

– Están muy cerca. Hay que guardar la distancia.

Ese momento ha sido como un jarro de agua fría. Se ha generado desconcierto y desazón en un instante. Yo no he podido contenerme y le he contestado que, ya llevamos mascarillas y que todas somos mayores para saber qué es lo que debemos hacer para cuidarnos las unas a las otras.

La señora se ha quedado sorprendida. Detrás de su mascarilla, sus ojos han mostrado una sonrisa de perplejidad y, antes de marcharse, nos ha pedido perdón. ¿Será que la hemos incitado a reflexionar? – Quizás no. Quizás sólo se ha ido pensando que somos locas. El caso es que me enoja que haya personas que se sientan con el derecho de infundir miedo a la gente, sobretodo a las personas mayores, bajo el pretexto de “cuidarnos”. Decir eso a gente que ni conoces, es una falta de respeto al ser humano, tratándonos como si fuéramos inútiles, tontas o qué se yo. Es mejor confiar en las personas, aunque este mundo te diga lo contrario, tu confía. Confía en que cada una sabe lo que hace; que cada una sabe cuidar y cuidarse. Son mayores, ancianas, abuelas, madres, hijas, tías, sobrinas, … Son Mujeres Jardín, jardineras de palabras, de cuido, cuidadoras de flores, de plantas, de jardines, de humanos y otros animales salvajes. No les digas lo que tienen que hacer por su bien. Ellas lo saben mejor que nadie.

El desconcierto ha pasado y hemos vuelto a sonreír, alentadas por el próximo encuentro de la semana próxima.

Amor y Servicio.

Mujeres Jardín. Sabias de la tribu humana