Biodanza

Biodanza y la poética de la voz y la palabra

El tema que hoy nos ocupa fue propuesto por nuestra seguidora en el canal de YouTube Marcela Carlino. Gracias Marcela por tu sugerencia inspiradora.

Para hablar de la expresión poética de la voz y la palabra desde una perspectiva biocéntrica, vamos a referenciarnos en la propia Vida. Concretamente en el inicio de la creación.

En las tradiciones antiguas, los sabios de todo el planeta relatan cómo fue la creación de la Vida. Si bien cada cultura usa su propia expresión poética para describirla con detalle, todas ellas coinciden en un vacío creador llamado de muchas maneras, entre ellas Amor que, para experimentarse y gozarse, se proyectó hacia fuera. Esa fuerza proyectiva se la conoce como energía electromagnética la cual contiene y distribuye toda la información necesaria para que se manifieste en múltiples dimensiones.

La energía electromagnética viaja por el plasma (el líquido amniótico y medio salino conductor) en forma de ondas de luz (ondas de radiación) y sonido (ondas acústicas), similares a las que se forman al lanzar una piedra a un estanque. Las ondas de radiación o luz, al ser la consecuencia de la aceleración de las partículas cargadas, pueden viajar en el vacío y siempre en línea recta. Las ondas sonoras necesitan un medio material para transmitirse ya que son ondas mecánicas y se propagan por oscilación (gravedad y distribución) de la presión, o sea, producen una vibración que es lo que conocemos como sonido.

El sonido primigenio, conocido como Aum, Amén, y otros nombres, es la vibración original de donde proviene toda la creación. En la tradición veda significa la Unidad de lo Supremo; sus letras A-U-M dicen que son la única sílaba eterna que contiene en sí misma pasado, presente y futuro, así que es el principio y el fin, el todo y las partes. En la India es el primer sonido que se les enseña en la infancia pues es el símbolo del despertar de la Voluntad Creadora sin actividad. En la tradición judeocristiana, la Biblia empieza con la frase “Al principio fue el Verbo, el Verbo estaba con Dios y el Verbo era Dios. Éste estaba en el principio con Dios. Todas las cosas por medio de él fueron hechas y sin él nada de lo que ha sido hecho fue hecho”. El símbolo del Tao es en sí mismo la representación de la energía creadora ying-yang en constante movimiento, siendo yang el polo positivo o eléctrico, y yin el polo negativo o magnético.

El Verbo, la vibración sonora, es Sabiduría y Acción Creadora. Tal es así que a mediados del siglo XX el mundo occidental ratificó la capacidad creadora del Sonido constatando que, formas que parecen sólidas, en realidad son su propia vibración. El suizo Hans Jenny fue el precursor de la disciplina llamada cimática, que estudia el origen de las vibraciones y cómo afectan a la materia. Podemos “ver” el sonido porque crea patrones geométricos precisos. En este vídeo que viene a continuación puedes apreciarlo.

El sonido es el lenguaje del universo que habitamos. Es nuestro lenguaje. Nosotros humanos, somos seres sonoros. Nuestra naturaleza biológica es de hecho, un instrumento acústico.

Cuando el aire que viene de los pulmones asciende por la laringe ( entre otras funciones es el órgano de fonación, que genera fonemas, formas)  y pasa por los pliegues o cuerdas vocales cerradas, genera una energía vibratoria que crea una frecuencia (numero de repeticiones o ciclos por unidad de longitud)  que se convierte en onda sonora y se hace audible gracias al desplazamiento de las moléculas de aire que espiramos.  De energía vibracional se convierte en acústica y es entonces cuando podemos oír la Voz.

La etimología de voz, viene del latín voce (aire que se expresa como vibración). En su raíz indoeuropea hace referencia a vibración poética, épica. La raíz de voz también se asocia al verbo vocare (llamar, nombrar), del que surgen las palabras, vocablo, vocativo, vocabulario, vocación, … La voz se atribuye al habla del ser humano. Con ella expresamos pensamientos, nos comunicamos.

La voz no puede ser tocada, ni es visible aún siendo una acción en sí misma. Es en este sentido que se dice que la voz humana es el órgano del alma que la revela al mundo a través del sonido. La voz genera y transmite emociones, da forma a pensamientos, nombra las cosas y al nombrarlas las hace reales. Por eso necesitamos ser conscientes de lo que dice nuestra voz, de lo que está transmitiendo, con su tonalidad (agudo-grave), timbre (cerrado-abierto), intensidad (alto-bajo) y duración (lento-rápido).

En Biodanza, “la consigna tiene el objetivo de motivar el movimiento y la vivencia”, dice Rolando Toro – “la calidad de las vivencias depende en gran parte de las consignas”.

Sabemos que la vivencia integradora que propone Biodanza, tiene la capacidad de reeditar la información genética y «despertar» potenciales genéticos. Para que eso se dé es necesario que la frecuencia con la que se emite la voz de la consigna llegue al corazón, pues es allí donde los armónicos tienen la capacidad de resonar y expandir por todo el organismo la nueva información.

Sólo podemos conectar con los armónicos del corazón con el corazón mismo, o sea, la palabra ha de salir del corazón. No importa si estás explicando el nombre del ejercicio y el modo de realizarlo, o el efecto del ejercicio en el organismo; lo que sí importa es que aquello que salga de ti sea auténtico. Ahora bien, para inducir a la vivencia con tu voz, precisamos la amable compañía de la poética, porque el lenguaje poético es genuino del alma, del ser, es el que tiene la capacidad de crear resonancias armónicas que despierten los potenciales genéticos que nos hacen trascender cualquier estado limitante que nos mantiene sujetos, parados, dormidos, eclipsados en nuestro desarrollo y experiencia terrenal.

Martin Heodegger (1889-1976), uno de los pensadores que componen el campo teórico de la Biodanza, dice la respecto “todo lenguaje poético, tanto en el sentido amplio como en el más estricto poético, es en el fondo un pensar. La esencia poética del pensar guarda el reino de la verdad del ser (…); El lenguaje es la casa del ser; en su morada habita el ser humano” “Ser en el mundo”.

La poética en la consigna de Biodanza se da en la medida que tu alma se expresa libremente mediante tu voz. Suele tomar tiempo y práctica constante porque siempre es nueva la experiencia. Cuando consigues conectar con tu misión como facilitadora y facilitador, y dejas que sea Ella la que hable a través de ti, tu Ser en el mundo resuena en el campo unificado y se acoplan las resonancias armónicas que sintonizan con la propuesta, ampliando así el campo electromagnético individual y colectivo. Así, desde el Amor que somos expresado como individualidad, vamos apoyando la evolución de esta maravillosa Gaia y por ende, el universo ya que no hay nada desconectado. Amor y Servicio.

Biodanza

El potencial genético del Modelo Teórico de Biodanza

Voy a intentar explicarte porqué la estandarización del ser humano, el intento de encasillar la singularidad única e irrepetible que somos en un estereotipo de ser humano robotizado, dependiente de un estado y sistema que lo deja vivir a penas como un esclavo, sólo puede tener un éxito perecedero y siempre caduco en sí mismo. Te lo voy a explicar desde la base del eje vertical del Modelo Teórico de Biodanza, donde se encuentra la reseña a Potencial Genético (PG).


Rolando Toro, como introducción al Modelo Téorico de Biodanza, explica que un modelo teórico debe posibilitar “un intenso proceso de remodelación conceptual, cuestionando sus factores, permutando la estructura icónica[1] y semántica[2], para ajustarlo a las exigencias de la realidad. (…) es un instrumento para operar sobre la realidad, por tanto, debe mantener una firme coherencia con ella”.

En la base del eje vertical del Modelo Teórico de Biodanza, encontramos el concepto “Potencial Genético”, pero ¿qué es el Potencial genético? ¿Qué relación tiene con la expresión de la identidad? Según la teoría de Rolando Toro.

La genética humana describe el estudio de la herencia biológica de los seres humanos, o sea, la transmisión de información que configura la singularidad de nuestro organismo. Este proceso de transferencia de información se da a nivel celular y en cada una de las células de nuestro cuerpo.

Una parte ínfima de ese proceso, exactamente el 1% según los expertos, es gracias a los genes o unidades mínimas de almacenamiento y transmisión de información que codifican un producto genético específico, es decir contiene la información que indica de dónde a dónde se tiene que leer los códigos para determinar la composición de moléculas proteicas encargadas de que el cuerpo funcione de una determinada manera.

Los genes son a su vez, fragmentos de ADN, tal y como vemos en la Figura 1, que a su vez se encuentran en los cromosomas o estructuras en forma de X formadas de ADN y proteínas que por su estructura altamente organizada (Figura 2) contienen la mayor parte de información genética de un ser vivo. Así, el ser humano tiene 23 pares (total 46) cromosomas, 22 de estos pares son idénticos tanto en hombres como en mujeres, excepto el par 23 que determina el sexo (XX femenino, XY masculino)

Figura 1

Figura 1. Diagrama esquemático de un gen corto, dentro de la estructura en doble hélice del ADN que, al comprimirse, va formando un cromosoma (derecha). Se trata de un gen eucariota.

Figura 2. Vista general de los cromosomas y su aspecto cambiante dentro de las células: (a) células sin dividirse; (b) núcleos preparados para la división celular; (c) células en distintos estadios de división mitótica; (e) par de células hijas poco después de la división. Wilson, Edmund B. (1900) The cell in Development and Inheritance (2.o ed.), Category:New York: The Macmillan Company

Todos los genes (la especie humana tiene más de 25.000) en su conjunto forman el genoma o la información genética de la especie.

El ADN o ácido desoxirribonucleico, es una de las dos moléculas de ácidos nucleicos que se encuentra dentro de cada célula de nuestro cuerpo, y está compuesta por fosfatos, azucares y cuatro tipos de bases nitrogenadas que se describen con las letras A (adenina), T (timina), G (guanina) y C (citosina). El orden y la secuencia en la que se encuentran estas letras determina una serie de instrucciones biológicas contenidas en una hebra de las dos que componen el ADN, que ordenan al organismo para que se manifieste de una manera concreta.

Cada molécula de ADN compuesta por segmentos de genes o unidades de información está empaquetada de forma compacta y concreta, en forma de doble hélice, como si fuera una escalera de caracol formada por dos pasamanos que son grupos de fosfato y azúcar, y peldaños que son las bases nitrogenadas que contienen las letras que te he nombrado anteriormente. Las dos hebras están orientadas en direcciones opuestas de manera que una y otra se complementan por oposición siguiendo el patrón A-T y G-C ya que A-T son de mayor tamaño que G-C y se complementan por uniformidad.

La estructura única del ADN hace posible que la molécula se copie a sí misma durante la división celular o mitosis (Figura 3 y 4) de manera que la doble hélice se separa temporalmente en dos hebras individuales que sirven de plantilla para construir dos nuevas moléculas exactamente iguales de ADN de doble hebra.

Figura 3
Figura 4

En ese proceso de división celular o mitosis, los expertos denominan divisiones silenciosas aquellas que transmiten información sin mutaciones. Recuerda que Luz y Sonido son los componentes primigenios de la Vida y se sabe que la división es sin mutaciones porque se comparan las frecuencias de los alelos de la línea celular (los alelos son las formas alternativas de un mismo gen donde se pueden manifestar modificaciones concretas de la función hereditaria, ej.: grupo sanguíneo, color de ojos, …). La suma de las frecuencias de los alelos de las dos células derivadas tiene que ser similar o sus frecuencias están alteradas.

NOTA: Recuerda que nuestro cuerpo es energía vibracional electromagnética (luz, sonido, forma), así que la sonoridad forma parte de nuestra manifestación, aunque no la podamos escuchar con los oídos. Los antiguos sabios rishis de la India escucharon el sonido primordial de la Vida, como el Om. Cada ser emite con su singularidad, su propia «música» que compone la Música Cósmica o Música de las Esferas de Pitágoras.

El proceso en sí es complejo y mi interés no es dar una clase de biología sino centrarnos en comprender el Modelo Teórico de Biodanza, que señala el desarrollo humano a partir del potencial genético. Algunas de las reflexiones que Rolando expone en el Tomo II de la Teoría de Biodanza son:

  • Todo nuestro potencial está contenido en cada una de nuestras células. Algunos genes permiten o impiden la expresión de determinadas características.
  • Para la expresión de una característica o formación de determinada proteína, es necesaria la presencia de cofactores aportados por el propio organismo (ejemplo: sales, minerales, vitaminas, …) o por el medio. Sin esos cofactores, los genes no pueden expresarse. El ambiente pues es decisivo.
  • Las infinitas posibilidades dentro de la doble espiral del AND sugieren insospechadas capacidades humanas que se expresan reguladas por un “reloj biológico” que determina cuando y cómo desempaquetar la información genética necesaria para el desarrollo biológico del organismo, y también desinhibirse del despliegue de información dependiendo de los cofactores existentes en el ambiente.
  • La hipótesis de que en la estructura genética pulsa una exigencia evolutiva, justifica la esperanza de una psicoterapia y acciones educativas profilácticas.

A partir de estas reflexiones, Rolando propone que, mediante la estimulación de emociones específicas, que actúen como cofactores (sobretodo en la edad temprana), se puede activar la expresión genética, porqué “La variabilidad prácticamente infinita de combinaciones del código genético, no se debe sólo a las probabilidades matemáticas de combinación, sino al fenómeno singularísimo de que en la traducción del ARN del núcleo para le ARN mensajero que se organiza en el citoplasma, se producen zonas de silencio [¿te suena?], que permiten una nueva composición y la expresión de nuevas características de las proteínas”.

“Si nuestra hipótesis es verdadera, una selección de ejercicios y situaciones de grupo debe provocar la expresión de potenciales genéticos específicos que se encuentran reprimidos o latentes por los valores impuestos por la cultura”. Y termina diciendo: “El plan evolutivo -me aventuro a proponerlo- es preexistente [filogénesis: origen, formación y desarrollo evolutivo general de una especie biológica], inherente a la génesis de la Vida, y sólo necesita expresarse. Es algo así como un itinerario de optimización genética”.

Más de cuarenta años de Biodanza en el mundo, prueban que la hipótesis de Rolando no sólo es verdadera, sino que es efectiva y afectiva (cabe decir).

Estudiando la genética, pero también la biología, la química, la física, sólo por nombrar algunas de las ciencias de la Vida, percibimos que el principio que rige la Vida es el Amor entendido como la capacidad de evolucionar siempre hacia la perfección y la armonía. La solidaridad, la colaboración, la unidad y la singularidad, son elementos que se replican en una fractalidad imposible de pasar desapercibida en todos los planos existenciales.

Como síntesis afirmo que la Vida se manifiesta sí o sí en todo su esplendor dentro de los ciclos evolutivos cósmicos y universales. La ilusión de dominar la vida convirtiéndola al antojo de unos pocos que se autoproclaman gobernadores del mundo, es pura ilusión. Igual ocurre en el sentido individual: si quieres vivir como un insignificante mortal, hazlo, somos libres de escoger, pero recuerda que llegará el momento en que deberás asumir tu divinidad. Sólo es cuestión de tiempo, si podemos decirlo así, aunque no un tiempo de Cronos, sino el de la tríada que compone el factor tiempo (Cronos, Kairós y Aión). La Vida Es (en mayúsculas) Ahora y siempre.

Amor y Servicio


[1] Icónica: signos y símbolos gráficos que representan la apariencia visual de un objeto real, manteniendo una relación de semejanza.

[2] Semántica: estudia el significado (mental, convencional y abstracto) de las expresiones lingüísticas y su evolución en el tiempo.

Biodanza

El concepto de Identidad en Biodanza

En los apuntes de la Teoría de Biodanza, volumen II editado por Associaçao Latino-Americana de Biodança (ALAB) encontramos esta frase de Rolando Toro: “La revisión del concepto de Identidad representa, a mi modo de ver, la tarea fundamental de la Filosofía Contemporánea”. ¿qué motivos llevaron a Toro a afirmar tal necesidad?

Para Rolando Toro la definición de identidad sólo puede entenderse desde el “ser en el mundo de Heidegger”, y las aportaciones de Maurice Merleau-Ponty y Jean Piaget, aunque también reconoce las aportaciones de otros autores como Leibniz, Kant, Schelling, Hegel, Buber, entre otros. Estimulado por sus investigaciones en otras áreas como la Sociología, la Antropología, la Mística y la Medicina, Rolando decide iniciar, según sus palabras, “una meditación sobre el concepto de Identidad, con todos los riesgos que implica esta aventura intelectual”, que le llevaran a postular una definición provisional (como dice él mismo), sobre el concepto de Identidad, que será la base estructural del proceso de integración de Biodanza.

Antes de entrar en la definición de Identidad que propone Rolando, vamos a conocer brevemente a estos tres autores significativos para el concepto psicológico de identidad.

Martin Heidegger

Martin Heidegger (1889-1976), nace en Alemania. Tenía una salud delicada, así que, en su primer intento de ingresar con veinte años en el seminario de los jesuitas, tubo que abandonarlo por causa de su precaria salud. Años más tarde cursó estudios de teología católica que abandonó para entrar en Universidad de Friburgo para estudiar Filosofía con el profesor Edmund Husserl (fundador de la fenomenología trascendental basada en la contemplación de la esencia de las cosas) con quien se inició en la fenomenología que luego él aplicaría en sus investigaciones.

Aunque sus inclinaciones políticas le llevaron a apoyar a Hitler y afiliarse al Partido Nacionalsocialista, cosa que creó un vacío de reconocimiento público, después de terminada la Segunda Guerra Mundial, Heidegger regresó a la Universidad y siguió su carrera filosófica ya fuera de la militancia nazi.

Influenciado por los presocráticos y en especial por Nietzche, Heidegger se cuestiona ¿qué es ser? desde una perspectiva no metafísica, ya que considera que la esencia del ser se ha olvidado. Heidegger pretende renovar totalmente el pensamiento occidental de tal forma que recupere la esencia del ser sin atributos, o sea, el “ser en el mundo de los hombres como un habitar poético”, porque afirma que el lenguaje de la ciencia e incluso de la filosofía no alcanza a dimensionar al ser; solo puede hacerlo la poesía. Heidegger afirma que “mi esencia como ser humano siempre está en contacto con el mundo”. El ser humano se autopercibe como “soy yo mismo”, pero no soy una entidad aislada, “Soy-con-el-mundo”.

Para acercarse a la comprensión de qué es ser, Heidegger introduce un término inventado por él mismo –Dasein-, que define las infinitas posibilidades de reconstruirnos como humanos en el instante presente, proyectándonos más allá de nuestro envoltorio físico ya que la conciencia se expande y trasciende la banalidad del vivir. Incide en la toma de conciencia de nuestra temporalidad, apreciándonos como seres finitos cuyo destino final es la muerte. Afrontar la finitud, la percepción temporal del vivir, aporta pleno sentido ya el tiempo se revela como un acontecer sin distracciones para apropiarnos de un destino realmente auténtico, evitando la fenomenología, aquello que se desvanece, que fluctúa y es pasajero.

En este sentido Rolando Toro cita en sus notas el sagrado libro Bhagavad-Guita en referencia al Ser Absoluto que habita en cada individuo, llamado en las enseñanzas védicas como “El Invulnerable Morador Interior” entre otros nombres. Es decir, cada ser humano participa de una Identidad Mayor, Absoluta y Eterna.

Maurice Merleau-Ponty

El otro autor nombrado especialmente por Tor es Maurice Merleau-Ponty (1908-1961), nacido en Francia. Se le conoce por tender puentes entre visiones filosóficas distantes entre sí, lo que llevó a conocerse como la “tercera vía” ontológica o relacionada con el ser. Fue catedrático de Filosofía Teórica en Collège de la France. Como en Heidegger, la fenomenología fue una notable fuente de inspiración para Merleau-Ponty. 

Aunque era un profundo defensor de la tesis cartesiana, no concebía el cuerpo y el pensamiento como entes independientes, sino como fenómenos integrados en una esencia común. Merleau-Ponty defendía que el cuerpo es un sujeto sintiente (corporeidad), diferente del organismo fisiológico estudiado por la biología. La corporeidad vivida unifica la actividad física con el pensamiento de manera que se reconocen mutuamente en su habitar juntos. Así, la realidad no es más que ”la simple proyección del individuo en unas coordenadas de espacio y tiempo que no existen más allá de su propia experiencia”.

El concepto de corporeidad vivida (cuerpo existente entre el punto de unión de conciencia y mundo) propuesto por Merleau-Ponty no niega la dimensión física; la equipara a un escenario donde los seres conscientes expresan su libertad de existir aún sabiendo que tiempo y espacio son objetos que explican propiedades de lo que es, y se manifiestan para que puedan ser sentidos y experimentados. 

Como afirma la física cuántica, Merleau-Ponty postula que ninguna persona abierta al conocimiento de las cosas es sólo un espectador pasivo de la realidad, sino que existe una relación entre el ser y la otredad que construye el conocimiento subjetivo del vivir. “La relación entre todo hombre y la historia pasa necesariamente por el modo en que percibe los hechos que se despliegan durante su ciclo vital en una dialéctica viva entre los cuerpos pensantes como ecosistema para la memoria de la humanidad”.

Jean Willian Fritz Piaget

Y por último tenemos a Jean William Fritz Piaget (1896-1980) nacido en Suiza. Doctor en Biología e interesado en la naturaleza del conocimiento. Sus estudios sobre el desarrollo intelectual, cognitivo y genético de los infantes le llevaron a influenciar significativamente en la psicología evolutiva y la pedagogía moderna. Desarrolla la teoría de las cuatro etapas del desarrollo cognitivo, afirmando que los principios de la lógica inician su desarrollo antes que el lenguaje y se generan a través de las acciones sensoriales y motrices del bebé en interacción con el medio.

Piaget percibe el proceso de adquisición de conocimientos en todos los estadios como el resultado natural que existe en todo individuo de comprender el mundo que le rodea. Este proceso de desarrollo intelectual implica estructuras compuestas de esquema, adaptación y organización, que se subdividen entre ellas para reorganizarse constantemente según el flujo del conocer, generando así su propia conciencia de “ser en el mundo”.

Sus estudios aportaron una nueva perspectiva a la psicología centrada en esa época por el psicoanálisis de Sigmund Freud (el desarrollo sexual del infante y sus relaciones afectivas con sus padres), y el conductismo que postulaba que el infante es una pagina en blanco que se escribe por las normas de conducta y la red de condicionamientos externos.

A partir de los estudios de Piaget, Merleau-Ponty, Heidegger y de otros, Rolando elabora un esquema dinámico de la Identidad[1], que es la base estructural del proceso de integración humana que propone la Biodanza.

Una de las aportaciones magistrales que Rolando aporta al concepto de Identidad, la encontramos en este texto que sigue:
“Yo puedo identificarme, en un momento dado, con el Aleluya de Haendel. ¿qué significa esto? Simplemente que me dejo conducir por ese movimiento musical hasta el punto de disminuir de tal modo la distancia entre la música y la propia percepción de mí mismo, que la frontera exterior-interior queda abolida y entonces, ya no estoy escuchando el Aleluya, sino que “yo soy la música”. Se ha producido una transubstanciación ontológica, un acto de mediumnidad. Este fenómeno tiene que ser el paradigma de nuestra meditación respecto al fenómeno de la identidad”.

Entonces Rolando deja rienda suelta a su verbo inspirado y sigue diciendo: “La ontología imposible de Heidegger no encontró la brecha en la investigación de la identificación musical. Digo que el centro de atención para la investigación de una ontología tiene que hacerse a través del éxtasis musical, por ser la música la “via regia”, es decir, la forma en que la consciencia se transforma en vivencia y la vivencia retorna de nuevo a la conciencia. Y es también, el fenómeno de la identificación musical, el que nos hace accesible la comprensión de la unidad cuerpo-alma, del continuum psicosomático y, en fin, de la filiación visceral del lenguaje poético».

Para Rolando Toro la conciencia de la propia identidad “no es solamente un pensamiento, es una vivencia corporal” que sólo puede resolverse a través del trance musical, donde la Identidad propia se funde con la Identidad del Todo. ” El secreto de la renovación de la vida está en esta coherencia con el origen”.  – dice el creador de la Biodanza.

Las ideas fundamentales de su meditación sobre la Identidad se resumen en seis puntos:

  1. La Identidad de un individuo se llena de significación ontológica, sólo en presencia de otro.
  2. La Identidad es inmutable, y sin embargo, está en permanente transformación.
  3. La relación erótica refuerza la identidad, a la vez que la torna vulnerable, mediante el contacto.
  4. La identidad sólo es concebible en relación con la nada-todo (desdiferenciación).
  5. La via regia para comprender la identidad es el trance musical.
  6. Siendo el movimiento la expresión de nuestra identidad, el acceso a sus modificaciones sólo puede ser a través de la danza, en su condición de vehículo para el trance.

De estas seis ideas fundamentales, Rolando destaca tres aspectos esenciales de la Identidad que rigen la estructura del proceso de integración de Biodanza:

  1. El concepto de Identidad no puede ir separado del concepto de Regresión o Desdiferenciación.
  2. La Identidad es permeable a los agentes externos, en especial a la música.
  3. La expresión ontológica de nuestra identidad es el movimiento corporal. La danza, por tanto, es una acción ejercida directamente sobre la identidad. El amor y el placer refuerzan la identidad.

Todas las propuestas de movimiento-danza en Biodanza, siguen estos tres aspectos para potenciar el “ser en el mundo” integrado y conectado a la Vida.


[1] Lo encuentras en los textos de la Formación para docentes de Biodanza y en la pág. 273 de la Teoría de Biodanza, volumen II. Editado por ALAB.

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Grupo-música-movimiento-vivencia: estructura unitaria e integradora de Biodanza

Una de las bases fundamentales de la propuesta de Biodanza para que se dé el proceso de integración humana, es la estructura unitaria que forman música-movimiento-vivencia. Rolando Toro, el creador del sistema Biodanza, dice al respecto: “la eficacia de un ejercicio de Biodanza radica en la profunda integración entre la música, el movimiento y la vivencia. (…) cada una de las partes es inseparable de la función de la totalidad”. ¿Cuál es la fuente inspiradora que lleva a Rolando a tal afirmación? ¿De dónde se nutre?

En los textos escritos por Rolando, que forman parte de la formación de docente de Biodanza, encontramos innumerables citas a diferentes autores que forman parte de la base epistemológica y ontológica de Biodanza. En Semántica Musical, Rolando cita varias veces a Kurt Lewin, un investigador nacido en Prusia en 1890, considerado el padre de la psicología social y la psicología de las organizaciones, así como también uno de los principales impulsores de lo que sería la Gestalt. Sus aportes en la comprensión del comportamiento humano dieron un giro radical al paradigma psicológico que imperaba en la época de los treinta, donde el conductismo había surgido como contraposición al psicoanálisis para proporcionar una base demostrable y medible a la psicología.

Kurt Lewin (!980-1947). Reconocido como el fundador de la Psicología Social.

El foco del conductismo era medir la conducta humana a partir de la observación, priorizando lo objetivo de lo subjetivo. En sus observaciones descubren lo que llaman el condicionamiento operante, o sea, defienden que el ser humano es un sujeto pasivo que se comporta principalmente condicionado por el ambiente que le rodea. Esta es la base del conductismo tradicional que después se desarrollaría en otras ramas.

Para Lewin, que venia de estar en contacto con el marxismo y el movimiento feminista, la psicología debería ser una ayuda para transformar la sociedad en una más igualitaria y justa. Sus investigaciones se enfocan en los fenómenos sociales con el interés de identificar y entender cuáles son los factores que influyen en el comportamiento humano.

En sus investigaciones, Lewin se inspira en las teorías de la física cuántica, especialmente en la teoría del campo, que dice: el campo es una zona del espacio en donde existen propiedades representadas por magnitudes físicas (temperatura, fuerza, etc.). Este campo unificado, donde todo ocurre y es de manera interrelacionada y nada existe por separado, todo está vinculado entre sí, Lewin lo lleva a la psicología y lo renombra como Espacio Vital.  Sus observaciones las centra en los grupos humanos y de ahí formula que la conducta humana se da por la interacción en un campo unificado dinámico o espacio vital en el que sólo existe el presente, y donde las dinámicas que surgen en esa interacción hacen que el sujeto pueda percibirse a sí mismo.

El enfoque de la teoría de campo de Kurt Lewin hace que el estudio del comportamiento humano se aborde desde una perspectiva de totalidad, donde el sujeto y su entorno no están aislados. Lewin dice: “Si no hay cambios en el campo, no hay cambios en la conducta. Todas las partes están dinámicamente conectadas de tal modo que la modificación de una parte de ellas produce un cambio en todas las demás”.

La aportación de Lewis da pleno sentido a Rolando en su afán por encontrar la manera de rescatar al humano de sus “gestos despedazados” y redescubrirse como ser libre y pleno en sí mismo.  La música, el movimiento y la vivencia, como estructura unitaria, constituyen en sí mismo un conjunto organizado y organizador e inseparable de la función de totalidad.  Para Toro la influencia recíproca que existe en música-movimiento-vivencia, se evidencia cuando se realiza un mismo ejercicio con músicas diferentes, dando como resultado vivencias totalmente distintas.

Los ejercicios de Biodanza -dice Rolando Toro- tendrán en cada persona una resonancia y un grado de intensidad diferentes. No obstante, el patrón inductor apuntará siempre a una de las Cinco Líneas de Vivencia. De ese modo, una música, unida a una determinada propuesta de movimiento, producirá en cada miembro del grupo, vivencias afines, aunque de distinta intensidad y matiz, de acuerdo con los grados de represión y sensibilidad”. Cuando Rolando dice vivencias afines, está hablando de patrones inductores integrativos que se dan en la selección de las músicas, los ejercicios asociados a las músicas y la semántica de la consigna, que “es el producto de un cuidadoso y paciente trabajo de selección e investigación que ha demorado más de veinte años”, dice Toro en la década de los ochenta. Aún así la estructura sutil del grupo es única por lo que los patrones de vivencia deben tener una “extraordinaria carga intencional para conservar, a pesar de los posibles factores perturbadores, su eficacia esencial” afirma Rolando.

A mi entender, el grupo forma parte de la estructura unitaria integradora propuesta por Biodanza ya que sin grupo no existe la Biodanza; no hay Biodanza individual.


Es común observar en los facilitadores y facilitadoras noveles, el ansia de incorporar músicas afines al entorno del profesional mas está totalmente desaconsejado, al menos hasta que la persona que facilita se haya familiarizado totalmente con las músicas “oficiales” y haya adquirido experiencia y criterio suficientes para poder incorporar, con total certeza, músicas de su cosecha que sigan los principales criterios para la selección de música-movimiento-vivencia que son:

  • Potencial de integración afectivo-motora
  • Potencial armonizador de la totalidad.
  • Potencial deflagrador de la comunicación humana.
  • Potencial psicomotor arquetípico.
  • Potencial creativo
  • Potencial de desarrollar la sensibilidad frente a la Vida.

Con todas estas consideraciones presentes, el creador del sistema Biodanza, escribe: “comprendemos la delicada responsabilidad técnica que tiene el profesor de Biodanza y la sensibilidad y asertividad que requiere para lograr resultados efectivos”.


Grupo-música-movimiento-vivencia: la estructura unitaria e integradora del sistema Biodanza

Amor y Servicio.

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La afectividad: la inteligencia biocósmica

Definir Afectividad es complejo; hay muchos autores con diferentes opiniones y maneras variada de definir la afectividad. Yo voy a remitirme a Rolando Toro, el creador del sistema Biodanza.

Una de las fuentes que Rolando Toro cita para definir la afectividad es José Ortega y Gasset, filósofo español nacido en Madrid a finales del siglo XIX y exponente principal de la teoría del perspectivismo, la razón vital e histórica.

José Ortega y Gasset. Nace en Mayo 1833 y muere en octubre de 1955. Dos de sus libros más conocido son «La rebelión de las masas» y «Estudios sobre el amor».

El perspectivismo es una teoría filosófica que propone que el ser humano se aproxima al conocimiento del mundo y de la vida desde la interpretación y la perspectiva individual, circunscrita a su propia experiencia y reflexión.  Este planteamiento fue desarrollado por el filósofo alemán Gottgried Leibniz sobre tres ejes principales:

  • el primero sostiene las ideas de la razón metafísica que nos llevan a verdades más allá de la comprobación científica.
  • el segundo eje se enfoca en que la perspectiva humana es limitada y finita ya que parte de las capacidades perceptivas y de raciocinio, determinadas en su mayoría por el lugar, el tiempo y el espacio que ocupamos en el mundo.
  • El conocimiento de la vida depende de las creencias, la cultura y la interpretación valorativa de cada ser humano.

Posteriormente Nietzsche plantea que los hechos no existen como tal, así como tampoco existe la real naturaleza de los objetos; solo podemos hablar de la mirada del observador sujeta a su interpretación humana, de lo que se deduce que el acercamiento al conocimiento es subjetivo. Esta perspectiva recuerda a la cuántica.

José Ortega i Gasset da un giro importante al perspectivismo afirmando que la verdad puede existir si se incorporan todas las posibles aportaciones individuales desde su particular realidad, ya que cada experiencia vivida, meditada y analizada desde el individuo, es única, inédita y personal y construye el conocimiento real de la vida.  De ahí la frase del filósofo madrileño “yo soy yo y mis circunstancias”.  

El perspectivismo no acepta la perspectiva global, ni la verdad absoluta, ni la ética categórica, ni la epistemología definitiva. La verdad, entendida como la comprensión del conocer, se crea en la conjunción de la diversidad individual*.

Desde la mirada del perspectivismo, Ortega y Gasset defiende que la afectividad abarca cualquiera de las pasiones del ánimo, en especial el amor, el odio, el cariño, la rabia, y otras. Rolando Toro, a partir de la definición del filósofo español, va más allá y afirma que la afectividad es “un estado de afinidad profunda hacia otros seres capaz de originar sentimientos diversos”.  


Etimología de la palabra afecto

Si nos vamos a la etimología de la palabra afecto, encontramos que proviene del latín y significa el resultado de algo o alguien que actúa junto a uno y que afecta a su estado físico y psíquico, provocando sentimientos diversos. Por otro lado, tenemos que “efecto” es el resultado de completar algo. Un ejemplo sería: si yo choco entre sí dos artilugios metálicos, el efecto es una vibración sonora, que nos afecta de una forma u otra dependiendo de nuestra sensibilidad al ruido, de nuestro estado de ánimo, de lo desprevenidos que estemos, etc.

Para entender la afectación, necesitamos distinguir emoción de sentimiento. Aquí seguimos remitiéndonos a Rolando Toro. Para el creador de la Biodanza, las emociones son estados pasajeros y momentáneos que ocurren en el instante presente y responden a circunstancias especiales que impulsan al movimiento- de ahí el inglés emotion. Aquí entendemos movimiento tanto interno como externo, es decir, una respuesta de huida como correr por un susto, o de llanto que no deja de ser un movimiento interno. En cambio, la afectividad es más compleja: se extiende en el tiempo, lo que implica recuerdos y memoria, participa la conciencia y la representación simbólica.  La durabilidad en el tiempo puede ser dada por repetición del estímulo que provoca una emoción que desencadena en sentimiento, o por el propio proceso consciente y simbólico. Es verdad que existen patrones básicos de respuestas emocionales, como la alegría, la tristeza y el miedo, que se dan en combinación con sentimientos variados, alcanzando un campo emocionalidad compleja, como puede ser el caso que Rolando cita: “el arte puede evocar emociones sumamente complejas, sutiles y de gran intensidad”. Aun así, la distinción entre emoción y afectividad es sustancial, como ya hemos dicho.

Para Toro la afectividad es una expresión de la identidad (según él existen cinco líneas de expresión de la identidad a las que llama líneas de vivencia, que son: vitalidad, sexualidad, creatividad, afectividad y trascendencia, citadas por orden ascendente de represión). La expresión privilegiada de la Afectividad es el Amor. Esta es la base teórica de la concepción de la Afectividad en Biodanza. Y surge la pregunta ¿porqué el Amor? Porque al observar la Vida, estudiarla, meditarla y vivenciarla, reconocemos que hay una estructura originaria, un orden cósmico mayor basado en la armonía, el equilibrio, la evolución y la integración compleja y autónoma de todo cuanto existe, tanto en lo micro como en lo macro, que se repite fractalmente, generando lo que conocemos como Vida. A ese orden cósmico infinitamente renovado y eternamente gozoso, como dices las enseñanzas védicas, podemos definirlo como Amor, la expresión de la divinidad, tal y como lo cuentan las antiguas tradiciones sagradas, y en los últimos tiempos, también la ciencia en sus estudios cuánticos y metafísicos empieza a reconocer la Unidad de la creación, aunque lo definan con otros nombres.

La afectividad determina la evolución completa del ser humano, desde la etapa intrauterina hasta la madurez. La inteligencia tiene su base estructural en la afectividad, pues todo proceso de adaptación inteligente al medio ambiente y la construcción del mundo se organiza en torno a las experiencias primales de la relación afectiva.”- afirma Rolando Toro. Es por eso por lo que podemos hablar de inteligencia afectiva.

Hay una armonía integradora en todo lo viviente que evidencia la colaboración, la solidaridad, la afinidad … existente en todo lo viviente. Las células, los órganos, los sistemas, los planetas, las galaxias, … todo vive y convive entrelazado, tejido, si podemos decirlo así, en una Unidad Mayor que nos hermana. De ahí que la génesis biológica de la Afectividad como expresión de la identidad, está relacionada con el instinto de manada (solidaridad intraespecie, impulsos gregarios, tendencias altruistas y rituales de vínculo). Aun así, el ser humano, en su expresión en el mundo, no sigue el mismo patrón cósmico ya que puede organizarse para destruir a su propia especie y a su entorno. ¿Qué le ocurre al ser humano? ¿por qué va en contra de su Naturaleza primordial, la que gobierna y sostiene el universo?

En la base teórica de Biodanza, la expresión de la afectividad en el ser humano está determinada por factores genéticos, fisiológicos, culturales y ambientales. Si bien parece que hay factores que pueden ser irreversibles, la ciencia está afirmando ya, como ya nos dicen los textos sagrados desde hace milenios, que las capacidades humanas aún están por reconocerse y los estados de expansión de la conciencia, pueden llevarnos a entendimientos mayores de nuestra naturaleza humana que posibiliten relacionarnos con la vida (con uno mismo, el otro y el entorno abarcando el Universo) trascendiendo lo que conocemos como salud a niveles impensables.

Capacidad de aprendizaje, memoria y percepción están fuertemente condicionadas por la afectividad. Las motivaciones existenciales, que en el fondo diseñan nuestra trayectoria por la vida, son de naturaleza afectiva. (…) El aprendizaje del lenguaje, la poesía, el arte, todo en general, posee una génesis afectiva.

Rolando Toro

Partiendo de estos principios, en Biodanza se propician vivencias integradoras que posibilitan el encuentro progresivo con nuestra naturaleza esencial, rescatando así nuestra expresión genuina. El aprendizaje es progresivo, autorregulado por el propio participante, acompañado por la persona que facilita el proceso, y contenido por el grupo que, gracias a la música y las propuestas, desarrolla su inteligencia afectiva individual y colectiva propiciando un proceso de integración amable, alegre, sagrado y celebrante. Cuando nos sentimos amados, respetados, honrados, la historia de vida, con sus memorias, regresa a su estado natural luminoso. Esa Luz que en definitiva somos, emerge de la oscuridad en la que ha vivido, pues nunca ha dejado de brillar, y lo hace en manada, por eso Biodanza es grupo. No existe la Biodanza individual. La práctica continuada de Biodanza, preferiblemente semanal, por una cuestión de efecto cíclico en nuestra biología, potencia la salud integral facilitando el reencuentro con nuestro ser genuino, y por tanto con una dimensionalidad de lo que verdaderamente somos que da mucho para experimentar.

Rolando Toro afirmaba que “el estudio de la estructura afectiva constituye la más urgente y necesaria investigación en nuestra sociedad, cuya patología afectiva es ostensiva. (…) Desenvolver la afectividad mediante Biodanza, es incidir con la música y la danza en la raíz nutricia de la vida».

Practicar regularmente Biodanza es una manera alegre y muy satisfactoria de mantenernos como seres despiertos, capaces de elegir cómo queremos vivir, a pesar de las circunstancias externas. ¿qué eliges tú?


* Rodríguez, Daniel. Perspectivismo: origen, característica y obras destacadas. Lifeder, marzo 2019.

Biodanza

Cerramos el ciclo de las Mujeres Jardín

Hacía días que sentía que el ciclo con las Mujeres Jardín estaba completándose y era el momento de la despedida. No es fácil enfrentar este sentir cuando llevamos cuatro años juntas, viviendo un universo entero de emociones, anécdotas, despedidas a compañeras que partieron para reunirse con las estrellas, mañanas de frío invierno y calor de verano en una de las plazas del pueblo resistiendo la separación impuesta por la situación mundial, alegrías, llantos, confidencias, miradas, abrazos de hermanas, caricias de cuido y tanto más que ya pertenece a nuestra piel, a nuestra alma, a nuestra historia de vida para siempre.

Ellas, mis Mujeres Jardín, las mujeres sabias del Clan de las Abuelas, llegaron a mi vida cuando mi corazón necesita mares de amor. Había estado trabajando casi dos años con trabajadoras sexuales, prostitutas, putas como se llaman ellas a sí mismas, y me había quedado seca de afecto, o así me lo pareció a mí. Demasiada dureza para mi corazón. Necesitaba danzar con otras mujeres y hombres desde otro lugar más amable con la vida, más lento, más apacible, y después de un tiempo de reposo, sentí la llamada del Clan de las abuelas y los abuelos. Busqué la manera de hacer Biodanza con ellas y ellos y en Cruz Roja de mi pueblo, Castellar del Vallés, nos abrieron las puertas con gusto.

Ya sabes que en todos los grupos de desarrollo personal, de autoconocimiento o entornos vinculados en éste ámbito, la afluencia de mujeres es mucho mayor que la participación de hombres. Ocurre mucho más cuando las edades del grupo corresponden a mayores de 70a; no sólo por cultura sino también por índice de mortalidad. Estadísticamente los hombres mueren antes que las mujeres, así que el grupo de iniciación a al Biodanza para personas mayores de 65a, se convirtió en un grupo de mujeres que con el tiempo bautizamos como Mujeres Jardín. ¿por qué? porque son verdaderas flores que año a año expanden su perfume generosamente.

No te voy a contar anécdotas y vivencias de nuestro recorrido juntas durante estos cuatro años maravillosos porque aquí en la web, con la etiqueta «Mujeres Jardín» vas a encontrar mucho material. Mi interés hoy es compartirte lo que han significado para mí y la huella que ha dejado en mi vida.

Las ancianas y ancianos de la tribu humana siempre me han fascinado. Me acuerdo de mis abuelos, especialmente de mi abuelo materno con el que convivíamos hasta que murió. Recuerdo sus canciones, sus anécdotas de la guerra, el hambre que habían pasado, sus juegos infantiles, la muerte de dos de sus hijos, su habilidad para arreglar «provisionalmente» todo lo que se estropeaba en casa, su sabiduría adquirida con la experiencia de toda una vida buscando siempre la libertad y la felicidad, su inmenso amor por mi abuela Catalina que murió cuando yo tenía cuatro años, la oración que nos enseñó a mi hermana y a mí cuando mi papá estaba muriéndose poco a poco,…

Recuerdo que cada día en la mañana, venían a visitarlo a la tienda de mi mamá, un viejo amigo y su hermano menor. Se sentaban en una esquina de la boutique y pasaban el rato. Yo los escuchaba hablar en la distancia. A veces estaban callados mucho rato, sin decir nada; solo estaban allí y era natural. Otras veces discutían por desacuerdos que nunca llegaban a ninguna parte más que al momento presente. El afecto era lo más importante, el afecto verdadero.

Después, con el tiempo y el hacerme mayor, he tenido la suerte de trabajar durante algunos años con ancianas y ancianos en residencias asistidas, en hogares tutelados y en sus propios domicilios. He aprendido de ellos y ellas muchas lecciones que conservo en mi interior como tesoros. A veces no era fácil lidiar con su amargura, con su resentimiento, con sus demencias,… aún así, cuando consigues entrar en su código y te paseas por su ritmo desacelerado escuchando sus sentires, sus anécdotas, sus pausas y silencios, sus miradas que a veces se congelan en el tiempo que fue y les dejó nostalgia,… todo toma un sentido más tierno, más lúcido, todo se relativiza, porque pertenecer al Clan de los Abuelos y las Abuelas sabias de la tribu humana, es un derecho que sólo se adquiere por merecimiento. No todas y todos lo consiguen.

Yo he tenido la gran suerte de encontrarme con auténticas Mujeres Jardín que han colmado mis días de ilusión por nuestros encuentros, por compartir saberes y sentir su corazón florecer, por acompañarnos mutuamente y hacerme sentir que yo también he sido un miembro de su clan. Con la práctica de la Biodanza y la Educación Biocéntrica, han descubierto dones y talentos que permanecían a la espera de ser reconocidos; y sí lo hemos conseguido: han surgido poetas y escritoras, han recuperado sus cantos y juegos infantiles, hemos cantado y bailado como se hacía antes o como se hace cuando eres niña y todo es perfecto tal como es aunque no lo parezca, hemos paseado del bracito y se han disfrazado, bailado, pintado, recitado,… Hemos hecho fiestas y compartido recetas sabrosas hechas con amor,…

No hay palabras suficientes para contarte todo lo que ha significado para mi vida encontrarme con ellas. Solo puedo decir gracias. Me siento en Gracia por haber compartido con vosotras cuatro años de profunda amistad. Ahora la vida nos lleva a despedirnos, como cuando danzamos en Biodanza y luego de un rato toca la despedida para encontrarnos con otras; pues lo mismo. Ahora es momento de despedida.

El último día, justo el martes 1 de marzo, nos encontramos por última vez en nuestro Círculo de Saberes. Disfrutamos del mural que habían hecho en mis tres semanas de ausencia. Aquí más abajo te dejo las fotos. Compartimos los sentires y nuestra Dama de Noche nos invito a chocolate deshecho en una cafetería próxima.

Este mural fue hecho con la intención de dejar un mensaje a los adolescentes y jóvenes de estos tiempos: «No os desanimeis. El mundo está cambiando y necesita de vosotros y vosotras. Sois como gusanos que se transforman en lindas mariposas». Pintaron mandalas, escogieron fotos hermosas, escribieron sus sentires y crearon este mural, nuestro último recuerdo.

El vínculo está hecho para siempre. Nada podrá borrarlo jamás. Estamos unidas por la piel y el corazón. Nos amamos.

Amor y servicio.

Notas de navegación

La facilitación y el libre albedrío

Los sabios rishis de la India, ascetas que recibieron las enseñanzas eternas que contienen la descripción detallada de qué es Dios, cómo surge la Creación, la Vida, cómo se organiza, cómo es su complejidad, sus múltiples dimensiones, sus ciclos, cómo se nombra, y todo cuanto es necesario para comprender más allá del intelecto, nos cuentan que Dios (como Inteligencia Suprema causa primera de todas las cosas), aún estando presente en todo cuanto existe, pues sólo existe Él, es percibido por el ser humano en lo más sutil, en lo innombrable, en lo intuido, en los silencios y en el sonido del silencio.

El silencio al que me refiero, no es un vacío como podríamos imaginar en nuestra mente limitada; el silencio donde podemos encontrarnos a Dios es plenitud, como cuando estamos en lo alto de una montaña percibiendo el paisaje en todo su esplendor, derramando la vista por todo el entorno que aparece infinito, inmenso, vivo … armónicamente silencioso. Ese silencio que se halla en nuestro interior y se proyecta hacia fuera creando realidades, es donde podemos conversar con Él/Ella, con la divinidad que nos habita.

El diálogo que se genera no es una conversación cualquiera. Está llena de ráfagas atemporales de memorias eternas que contienen respuestas a todo cuanto podamos imaginar. Ahora bien, las respuestas son de acuerdo a nuestra veracidad y sólo si estamos sintonizados en la misma frecuencia. Esto no nos lo enseñan en las escuelas, ni en las universidades, ni tan siquiera en la familia; esto se aprende con el vivir, aunque podemos cambiarlo si nos lo proponemos. ¿Cómo? creando más y más espacios de escucha interior, de contemplación, de encuentros sinceros sin expectativas, encuentros de silencio, de de presencia, música y canto, de abrazos y creatividad, de risa, de rezo, de transformación. Me refiero a Biodanza y a todo espacio biocéntrico que generamos con nuestro hacer en todo lugar. Facilitar esos espacios, demanda estar atenta y consciente, en formación continúa y auto-observación, en estudio constante, en recogimiento, apertura y reflexión; en definitiva: en contacto consciente con la Vida.

Lo que me llama la atención en estos días, es la dimensión extraordinaria del Libre albedrío: ese silencio implícito que conlleva la libertad de ser y dejar ser hasta que se haga en la Tierra lo que está en el Cielo. Cuando consigo ese silencio conectivo, me encuentro con Dios, con Eso que todo lo habita (aunque a veces mi ignorancia me hace pensar que no), y Lo siento aquí, respirando en mí y en todo a la vez. Y aunque duela ese amar silencioso divino, ese cuido silente sagrado que a veces me hace llorar de nostalgia y alegría a la vez, después, cuando el instante de dolor es acariciado por mis manos y lo arropo con mi cuido que no es mío sino que es de Madre, entonces comprendo más allá de mi ser pensante, que el ejercicio imperceptible de hacer presente la Libertad Sagrada o Sagrada Libertad (lo que llaman el «libre albedrío») es la Gran enseñanza que como humanidad me/nos corresponde vivenciar, integrar i compartir.

Así entiendo entonces que la vivencia se expande más allá de mis acciones y no-acciones, pues no sólo es energía y magnetismo; sobre todo Es y en ese Ser (que a veces me sigue doliendo), poco a poco me asiento en un «trono» (como dice Paramahansa Yogananda) donde aquello que Yo Soy y que aún no sé nombrar, Es y nunca ha dejado de ser. Paradójico y simple a la vez.

Amar y dejar que cada quien encuentre el Amar en el Amor. Amar aún sabiendo que las elecciones que tomamos llevan implícito el dolor y el doler. Amar más allá de lo aprendido y lo enseñado. Amar amando el Amor que Ama.

El tiempo y la distancia nos dotan de esa percepción interna que cuando deja de pertenecer al «soy yo» egóico, pasa al Yo Soy que habita en el silencio, atentamente silencioso, armónicamente silente, humildemente magnánimo. Mientras, seguimos facilitando espacios internos de Amor y Servicio, que se expresan fuera y van creando las Realidades Reales, ejercitando la realeza olvidada.

¿Porqué te cuento todo esto y lo relaciono con la facilitación de procesos de integración, con la facilitación de Biodanza y espacios biocéntricos?. Porque estoy viva y porque la Vida sigue estando al centro, y mientras Ella siga en el centro, no puedo dejar de contarte todo cuando siento. Me hace bien. Nos hace bien. Aunque no se entienda, hace bien, porque no es al entendimiento a quien me dirijo; es al corazón, al alma, que no es mi alma ni la tuya, Es la nuestra.

Me surge compartir los Tres Tesoros del I Ching escritos por Lao-Tsé: Amor, Satisfacción y Humildad, de los que deriva una de las máxima del Tao.

Sólo los que aman son valientes;

Sólo los satisfechos son magnánimos;

sólo los humildes son capaces de dirigir»

Tao Te Ching

A mi nieto Arnau.

Amor y Servicio

Notas de navegación

Estar bien desde la perspectiva de Biodanza

Hay una herida profunda en el alma de muchas y muchas personas, que suele aparecer en algún momento u otro en los grupos de iniciación a la Biodanza y tiene que ver con la trascendencia; esa línea de expresión de la identidad que posibilita transcender estados de conciencia limitantes, que condicionan nuestra manera de relacionarnos con el mundo, con la otra y conmigo misma. Sobre todo conmigo misma, pues el retorno a mi ser íntimo es en realidad lo desconocido.

Nuestro Angel estaba con el corazón partido, la mirada triste, el semblante cansado de tanto llorar, intentando sostener el peso de la pérdida, que suele dejar un rastro de dolor y de angustia difícil de digerir. Ella llevaba una sesión sin venir: me llamó para decirme que estaba recogida en su interior y aún no podía salir de allí. Esperaba que esta semana encontrara la forma para venir al grupo y dejarse arropar por él. Yo había preparado la sesión pensando en ella. No sabía si vendría, sólo tenía el anhelo, y sí, apareció. Cuando abrí la puerta y la encontré, nos abrazamos; habían otras compañeras así que no hubo tiempo de intimidad. Nuestro Angel se mostraba resignado. Empezamos la sesión.

En la Rueda de Intimidad Verbal abrimos el espacio para compartir: no había compartires, así que hablamos sobre la vivencia y cómo se significa en Biodanza. Me parecía importante dialogar sobre este tema pues el grupo ha crecido: se han incorporado dos mujeres más y ninguna de ellas conoce la Biodanza más que por la sesión de presentación que hicimos hace unos días. Sólo llevamos dos sesiones juntas. Sentí necesario situar a las dos mujeres nuevas en el contexto de vivencia propuesta por Rolando Toro, ya que el grupo lleva funcionando ocho meses y en este tiempo han pasado muchas cosas, como grupo y como singularidades. Ellas no son las mismas. No lo digo yo, lo dicen ellas. Además, esta era nuestra primera sesión con el grupo al completo y nuestro Angel se incorporaba después de su temporal ausencia. Era un momento delicado.

Al término de la rueda de diálogo, recogimos cojines y dejamos la sala preparada para danzar. Suena la primera música; suena la segunda y nuestro Angel me llama en privado. – Me voy a marchar. No puede seguir. (…). No puedo hacerles esto al grupo. No estoy bien (…) tal como estoy creo un mal ambiente…- Mantuvimos un breve diálogo. Al finalizar la canción, nuestro Angel y yo entrábamos en la sala para seguir adelante. La siguiente vivencia era un caminar a dos con una música de Dixieland. Nuestro Angel estaba allí y, al decir la consigna con la persona voluntaria para mostrar la vivencia, hice mención a la oportunidad de caminar a dos con lo que somos en ese preciso instante, con lo que hay, sea lo que sea, sin tener que estar de ninguna otra forma; sólo en el presente, aquí, con lo que yo soy ahora y nada más. Y es así como todo está bien.

En realidad no recuerdo bien lo que dije, lo que sí recuerdo perfectamente fue la cara de nuestro Angel, sonriendo dulcemente, tranquila, relajada, confiada. Y eso, es una bendición.

Biodanza recupera gestos cotidianos tan simples como el caminar a dos y los resignifica, no con nada nuevo en realidad, aunque parece que lo fuera pues el amor está tan escondido, tan guardado, olvidado, custodiado, encerrado en nuestros corazones heridos que pareciera que es nuevo, pero sólo es hacerlo presente con nuestros gestos cotidianos. Una música básica, de dixieland, y un caminar cogidas de la mano, vinculándonos con la mirada, con el gesto,… nada más y nada menos. Todo un universo en acción en ese preciso instante, donde dos personas que a penas se conocen, andan juntas, sin hablar, acompañadas de una música rítmica,… y la magia del amor se hace presente, no porque sea mágica sino porque nunca ha dejado de estar presente; oculta o no, ella está siempre y cuando le damos un espacio y un ambiente propicio para que se muestre, de forma natural emerge el amar, amando, el amor amando, el amarnos amándome. Tan simple y tan complejo a la vez.

En Biodanza, no hablamos con palabras porque es nuestra corporeidad la que se expresa y su lenguaje es muy claro, simple, sin lugar a confusión. En Biodanza recuperamos los gestos perdidos que a golpes de desencuentros, nos han llevado lejos de nuestro interior y así nos hemos perdido.

En Biodanza no necesito -estar bien- para estar en el grupo, para participar de la sesión, porque estar bien es intrínseco del estar. No hay mal estar, sólo es el preludio de la transformación que ocurre cuando le damos tiempo a que acontezca; y no sólo tiempo sino el lugar y el ambiente adecuado para que se dé, y en Biodanza se da, porque la música, el grupo, la consigna y la facilitadora propician que se de la vivencia integradora; no sólo la vivencia, sino la vivencia integradora.

Photo by Tatiana Syrikova on

Y seguimos con la sesión. Cuando llegamos a la parte descendente de la curva metodológica, entramos en ella con una Rueda de Miradas. La música escogida: Marchando al frente de Renato Teixera . (aquí te dejo el audio para que la disfrutes).

El agua interna brotaba tranquila por la fuente de nuestros ojos mientras nos mirábamos; se deslizaba al compás de la melodía, con todo lo que allí había, sin palabras, sólo sonidos del alma, recuerdos, nostalgias, deseos, anhelos, goces y mucho más manifestándose calmadamente, sin prisa. Bendito momento, sagrado instante de bendición inesperada, colmando nuestro ser de una profunda Belleza. No hay palabras que describan tanto Amor; sólo el silencio que comparto contigo, a tí, que me escuchas más allá de lo que digo.

Biodanza es humildad, porque ante milagros así, no hay como sentirse de otra manera que no sea humilde.

No existe un -estar bien- para hacer Biodanza. En Biodanza el Bien es Ser y Estar, en grupo, en el corazón, en el silencio, en el gesto, en el abrazo y en la distancia. Olvídate de ser algo que no eres, de estar de una forma u otra para que te acepten, para que te quieran, para sentir que perteneces. Sólo por el hecho de existir ya es suficiente. Así en Biodanza, porque la propuesta de Rolando Toro es que todo el mundo dance la Vida, que todos los seres humanos rescaten sus gestos perdidos y se unan en una enorme ronda de manos dadas, donde el corazón de una no es más mío ni tuyo, sino de todas y todo.

Al terminar, pedí que dijerámos sólo una palabra que definiera el instante vivido. Se dijeron varias. Yo la recuerdo fue SUPERACIÓN. La dijo nuestro Ángel sonriendo.

Si aún no conoces la Biodanza, no te quedes con las ganas. Busca un lugar que sea fácil para ti, en tu entorno, en tu localidad más cercana (hay muchos ya). Déjate llevar por la intuición; deja que tu alma te guíe. Ella te agradecerá encontrar un espacio donde danzar la vida en la vida.

Amor y Servicio

Notas de navegación

Ella danzaba mientras sus manos acariciaban su pelo

Decidí sentarme para mirar la escena. Había transcurrido un poco más de la mitad de la sesión de Biodanza de cada miércoles por la mañana de 10 a 12h en el Balneari de l’Ànima de Castellar del Vallès, Barcelona, Catalunya. A veces ellas vienen sonriendo, otras no tanto. Aún y todas las oleadas del vivir, ellas acuden puntuales a la cita semanal.

Por aquellas cosas que tiene el vivir, volvíamos a ser tres: ellas dos y yo. Empezamos un poco antes de la hora convenida; por alguna razón del destino, aquella mañana ambas habían llegado con más antelación que de costumbre. Abrimos el Círculo de Intimidad verbal y dialogamos. Éstos días estamos con la autoevaluación y surgen compartires muy hermosos, profundos, transformadores para todas. Después de la palabra, nos dispusimos a danzar.

La sesión iba tejiendo la huella de levedad en sus cuerpos. La ligereza del movimiento se iba manifestando con más o menos resistencias hasta que llegó el ejercicio clave de la curva metodológica: Acariciar el pelo de la otra. No me gusta decir acariciamiento porque esta palabra lleva en sí mismo el -miento- y en la caricia no hay ninguna mentira; de hecho es uno de los actos en los que el humano no puede mentir a no ser que decida hacerlo adrede.

Ella se puso detrás y la otra-ella de espaldas; ambas en el suelo. La música empezó y las manos de Ella se deslizaron en el pelo de la otra-ella, mientras ambas cerraban los ojos. Yo me senté a contemplarlas.

Fui observando como en el rostro de la otra-ella se disolvían tensiones que eran imperceptibles a la vista humana pero que estaban allí, desvaneciéndose a medida que Ella curioseaba cariñosamente su pelo. Ella se sumergía en la caricia como lo hacen las almas inocentes de las niñas que juegan a cualquier cosa que les agrada. Su cuerpo empezó a bailar mientras sus manos tejían lazos de amor y afecto entre el pelo enmarañado de la otra-ella.

Una sonrisa silenciosa, se fue dibujando en la otra-ella. No eran sus labios solo los que sonreían; era su tez iluminada, tersa, rejuvenecida por el efecto del amor sin más. El cuerpo de Ella seguía danzando sin rastro de mente mientras sus manos continuaban jugando a amarla, amarse, amarnos.

Yo, permanecía sentada contemplando durante esos tres minutos y medio, la Belleza de Ser lo único que Somos: Amor.

Sentarme para contemplarlas fue un permiso que me concedí para gozar, una bendición para mi alma, mi cuerpo, mi mente. ¡Qué pocas veces podemos pararnos a contemplar tan bello acto! Percibía la belleza de las imágenes que se impregnaban en todas las células de mi cuerpo; gracias a eso, ahora puedo compartirlas contigo. ¿Porqué lo hago? Porque en el mundo que vivimos, donde los rostros se han vuelto inexpresivos, ocultos tras una máscara de miedo, aislamiento y enfermedad, nos cabe nutrirnos con todo el amor que nos quepa para que no olvidemos la Vida, cómo es la Vida de Verdad, no la que nos dicen que es, sino la verdadera, la que nos une, nos hermana, aún en las diferencias.

Te invito a que tu, como facilitadora de Biodanza, compartas tus sentires cuando miras y ves a tu grupo danzando, cuando miras y percibes el cambio de tono en su piel, cuando miras y observas como se dibuja la sonrisa de la paz y la plenitud en algunos momentos mágicos donde la música ha tocado el alma y la ha liberado de su oscuridad. Compártelo, cuéntalo, escríbelo, espárcelo por las redes para que juntas tejamos lazos de Belleza que llenen los hogares de La Certeza del Amor. No es un sueño. Es la única Verdad. Hazlo si te resuena.

Somos Una; no lo olvides. No hay distancias, no hay separación, no hay cómo no ser Una.

Con Amor y Servicio siempre.

Biodanza

Deseo ser BienAmada. El Árbol de los Deseos de Biodanza.

Estoy haciendo la formación del Árbol de los Deseos con Silvia Eick. Por si alguien no la conoce, yo te la presento: ella es Maestra, Chamana y Maga. Su maestría no se debe sólo a los cuarenta años de dedicación, en cuerpo y alma, a la Biodanza recorriendo el mundo entero impartiendo talleres, formaciones, abriendo escuelas y cediéndolas a otros, una vez funcionando, para que continúen la labor; la maestría de Silvia es innata en su hacer porque ella posee la magia de las Mujeres Medicina, generando espacios enriquecidos para que todo lo que allí acontezca se dé de forma armónica, amorosa, progresiva, profunda, coherente, fácil, con relucientes destellos de Alegría en mayúscula y pétalos de transformación real. El Arte Mayor de la Magia radica en el Buen Hacer para el Bien Común; claro está que hay otra magia cuyo objetivo es el beneficio propio, pero esa no es la magia de Silvia. Su generosidad y su Arte la preceden.

El Árbol de los Deseos ofrecido por Silvia Eick es pura poesía que con rigor científico, penetra en los sentidos, la mente y el corazón, colmándolos de sabiduría y belleza. Os comparto mi relato de intimidad verbal que empieza con uno de mis deseos secundarios que me abrió la puerta a vivenciar mi deseo principal. Con este compartir quiero celebrar primero a Silvia Eick por su generosidad y maestría, a Luis Juan por su excelente gestión durante toda la formación, al grupo por su presencia más allá de la fría pantalla del ordenador, y muy especialmente a Begoña de Madrid, por su amorosa mirada y su sabia intuición que me llevaron a descubrir un tesoro hermoso que andaba silencioso cerca de mi corazón y yo no tenía condición para verlo, así que, querida Begoña, gracias, gracias, gracias. También quiero dar gracias a Maria del Consuelo, de Méjico por facilitarme la danza-llave de mi deseo principal, la cual ha marcado un antes y un después en la percepción de mí misma.


El tesoro escondido surgió en una de las esquinas de mi Estrella guía, donde se anota en el centro el deseo principal, rodeado de las cinco puntas con los deseos secundarios. Esta Estrella va acompañada del dibujo de tu Árbol en el que, de forma espontánea y sin tiempo para pensar, surgen los trazos del alma que junto con la estrella, definirán la danza o danzas que se proponen para manifestar el deseo principal.

Nos tocó a Begoña de Madrid y yo estar juntas para esa primera lectura de árbol y deseo. Nuestro encuentro fue un día antes del segundo fin de semana de la formación. Se estableció entre nosotras el aroma del buen entendimiento y todo fue fluyendo de forma fácil, orgánica y placentera. Ambas estábamos desnudas la una frente a la otra (espera, no te alarmes!!!; ) quiero decir desnudas de máscaras, de intenciones, de personajes y secretos, pues en el árbol y la estrella nada podía ocultarse. Estábamos expuestas a la mirada amorosa de la otra y con la inocente confianza de un bebé al que se acoge. Esa era la sensación que yo percibía en mi ser.

Empezamos con su árbol y su estrella. Cuando terminamos con ella, me tocó el turno a mí. Begoña interpretó mi árbol como si yo fuera transparente para ella y en un momento dado se fijó en un garabato poco definido que había sobre la tierra en la que se enraizaba el gran árbol frutal. Se trataba de dos grandes flores que ella no supo definir pero eran significativas pues en ellas se encontraba la llave que abrió el tesoro. Revisamos mi estrella. Le conté que había ido escribiendo el deseo principal y luego los secundarios hasta que llegué al quinto que me quedé congelada; escudriñaba mi interior y no encontraba qué decir. Pensé dejarlo en blanco pero la voz del alma, la intuición, me llamó la atención y me dijo: –Escribe lo que tienes que escribir,– y de mi mano fluyó sin pensar: ser amada. Cuando lo releí, me pareció que reflejaba exactamente lo que deseaba: ser amada, sin nadie definido, sólo el verbo infinitivo marcando el ritmo de mi anhelo escondido. Lo iba a dejar por bueno, cuando la voz del alma volvió a llamarme la atención: – Lee bien– me dijo. Entonces añadí BIENamada. -Ahora sí.- me dije, y mi alma sonrió satisfecha. En ese compartir, dialogamos un rato más y Begoña me regaló una danza de autoacariciamiento con una música concreta y una consigna para mí. Quedamos que, cuando ambas danzáramos nuestras danzas en el momento oportuno (cada una en su espacio pues al hacer el curos on-line no hay cómo hacer la viviencia en grupo), nos lo haríamos saber.

Este es mi árbol, dibujado en los 5′ que Silvia nos dejó.

Esa noche, antes de acostarme, quise escuchar la música; no es de las músicas que uso normalmente, así que deseaba escucharla con calma. Estaba sentada en mi sofá ergonómico, sin intención de danzar, sólo de sintonizar con la intención y dejarme fluir. Puse la música y no sintonicé: la letra de la canción, aunque es en portugués, me impedía entrar en mi interior. Conozco bien el portugués y entendía todo lo que decía y eso me impedía entrar en vivencia. Lo intenté tres veces pero no lo conseguí; la letra me condicionaba. Pensé que ya encontraría el momento para danzarla. La sorpresa fue que, a la mañana siguiente, muy temprano, cuando el Sol todavía no ha salido a saludar el día, estaba yo con mis prácticas meditativas y Roca Blanca, mi gran lobo blanco que llegó a mi vida hace once años, se acercó silenciosa y delicadamente, posó su gran cabeza en mi regazo, y se quedó allí esperando. Detuve mis prácticas de meditación porque no conseguía concentrarme. Me dispuse a acariciarle suavemente, dialogando con su alma, contándole que no conseguía sintonizar con lo que significaba exactamente para mí «Ser bienamada». Agaché mi cabeza hasta la suya y permanecí allí quieta, disfrutando de su hermoso y cálido pelaje blanco. Entonces Roca Blanca suspiró pausadamente y cerrando los ojos, me mostró un paisaje donde él y yo estábamos caminando entre hierbas de un verde intenso. No era un sueño. Yo estaba allí con él. Entre la hierba y pequeñas flores amarillas, se sienta y me acerco para sentarme a su lado; entonces me doy cuenta que estamos en un acantilado altísimo, de una gran belleza, desde donde podemos verlo todo, absolutamente todo. Todavía tengo la sensación en la piel. Roca Blanca sonríe mientras me mira con ojos de pleno amor, pleno sentido, plena presencia y yo, en la simplicidad del momento, entendí cuál era el mensaje para mí: Ya eres BienAmada, escuché en mi interior. Y lloré lagos de gratitud y reconocimiento. Mi alma se expandía como un Sol y allí en lo alto, Roca Blanca seguía sonriéndome mientras yo seguía presente, percibiéndome eternamente BienAmada, dentro y fuera de mí.

Nada es por casualidad. Todo sigue un curso, como el agua del río que llega al mar, como el vuelo del ave en su migrar. La danza de autoacariciamiento propuesta por Begoña me guió hasta la vivencia que la Vida me tenía preparada, tan cerca de mí, en mí, acompañada de mi amado Roc, como yo lo llamo.

Hago un paréntesis para mostrarte el maravilloso verde de mi visión y la maravillosa compañía que Dios me ha dado en forma de perro-lobo al que yo llamo Roc, aunque su nombre real es Roca Blanca.

Aunque este no es el lugar de mi vivencia, el verde de la hierba era así de intenso en mi visión.

Al día siguiente nos encontramos en el último fin de semana de la formación, donde la vivencia se hace mucho más intensa. Empezamos el relato de intimidad verbal. Surgieron relatos hermosos, tiernos, intensos, emotivos, dulces, sinceros todos… donde nos podíamos ir reflejando las unas con las otras y seguimos tejiendo saberes, compartires, y otros -eres que llenaban el alma, la mente y el ser entero.

La propuesta de Silvia, aún siendo un curso on-line y no poder hacer la danza individual por la carencia de continente presencial del grupo, imprescindible para que la danza sea celebrada con todo lo que el ser humano es en su expresión afectiva (abrazos, besos, contacto), al final de la formación, habiéndonos conocido a lo largo de dos fines de semana intensos, tuvimos la oportunidad de recibir el regalo de una danza para nuestro deseo principal. En mi caso, fue Maria del Consuelo de Méjico y otra compañera que no recuerdo (lo siento), las que me asignaron la Danza de Expresión Máxima con dos músicas a escoger (In a sentimental mood – Duke Ellington, o Breathe de D. Spotted) para danzar mi deseo de Iluminación.

Cuando me dijeron la danza, sencillamente la anoté en mi cuaderno y pedí que me repitieran las músicas porque no las había escuchado bien. Las anoté algo sorprendida porque conozco perfectamente ambas músicas y siempre las he utilizado para extensión armónica, extensión máxima y elasticidad integrativa. La clase siguió su curso y terminamos con muchas emoción y gratitud. Me fui a pasear con Roc. Necesitaba la naturaleza para integrar todas las emociones vividas.

Andamos largo rato por el bosque de robles y encinas. El silencio del viento mecía mi espacio interior. Los árboles amigos me acompañaban sonrientes, sabedores del BienAmor que palpitaba en mi corazón. Me paré a respirar y levantar mi mirada al cielo en una claridad del espeso bosque. En la antigüedad, magas y druidas, chamanes, brujas y hombres y mujeres medicina, se encontraban en el bosque para recibir visiones que orientaran a la comunidad humana. En los claros del bosque, se quedaban quietos mirando el cielo a la espera de interpretar las señales que pudieran venir en forma de nueves, de aves, de fenómenos metereológicos y ese lugar mágico, lo llamaban templo. Entonces el templo era el espacio de fusión (corporeidad viviente y vivida) donde cielo y tierra se reunían para comunicarse. Más tarde, el cuerpo humano dejó de ser templo para ser pecado y así hemos andado durante tantas centurias que hemos olvidado el verdadero significado de las cosas, las acciones, los nombres, las palabras.

Yo sólo estaba allí, en mi Espacio Sagrado, bendecida por toda la Abundancia recibida y agradecida por todo. Roc y yo regresamos a casa. Andábamos despacio, saboreando la oscuridad del crepúsculo.

Al entrar en casa, en lugar de encender la luz, encendí velas por toda la casa y me dispuse a escuchar las dos músicas con la nueva consigna: expresión máxima de mi deseo de Iluminación. Me dispuse a danzar.

Lo que sentí, dificilmente voy a poder expresarlo con palabras. Tengo la sensación que nunca he llegado a una vivencia así. Me encontré danzándome la Luz que Soy que brotaba de mi interior delicadamente, con máxima lucidez. Nunca he sentido algo así danzando. Nunca. Ha habido otras vivencias maravillosas y totalmente transformadoras por supuesto, más esta fue de una delicadeza que nunca antes había experimentado. Surgieron lágrimas de alegría que corrían mi rostro y me bañaban por entera. La risa se abrió paso y la danza seguía en su máxima expresión. Cualquier cosa que diga más, no da crédito a lo que sentí, así que lo dejo aquí mismo.

Este post, va dedicado a todas las maestras y maestros que anidan en nuestro interior. Gracias a maestras como Silvia Eick y otras, podemos llegar a reconocer nuestra propia maestría. Quiero decirte, a tí lector y lectora que me estas leyendo: no dejes de intentar una y otra vez lo que tu alma te dicta. Deja de empequeñecerte y brilla como la que eres, sin miedo. Estamos aquí. Nunca solas. La Vida sonríe.

Hay mucho por hacer. La Vida me ha dicho esta mañana, justo al despertar: Dame a conocer a través de tu voz, tus manos y tus acciones.

Que así sea. Así es.

Amor y Servicio.