Biodanza

Deseo ser BienAmada. El Árbol de los Deseos de Biodanza.

Estoy haciendo la formación del Árbol de los Deseos con Silvia Eick. Por si alguien no la conoce, yo te la presento: ella es Maestra, Chamana y Maga. Su maestría no se debe sólo a los cuarenta años de dedicación, en cuerpo y alma, a la Biodanza recorriendo el mundo entero impartiendo talleres, formaciones, abriendo escuelas y cediéndolas a otros, una vez funcionando, para que continúen la labor; la maestría de Silvia es innata en su hacer porque ella posee la magia de las Mujeres Medicina, generando espacios enriquecidos para que todo lo que allí acontezca se dé de forma armónica, amorosa, progresiva, profunda, coherente, fácil, con relucientes destellos de Alegría en mayúscula y pétalos de transformación real. El Arte Mayor de la Magia radica en el Buen Hacer para el Bien Común; claro está que hay otra magia cuyo objetivo es el beneficio propio, pero esa no es la magia de Silvia. Su generosidad y su Arte la preceden.

El Árbol de los Deseos ofrecido por Silvia Eick es pura poesía que con rigor científico, penetra en los sentidos, la mente y el corazón, colmándolos de sabiduría y belleza. Os comparto mi relato de intimidad verbal que empieza con uno de mis deseos secundarios que me abrió la puerta a vivenciar mi deseo principal. Con este compartir quiero celebrar primero a Silvia Eick por su generosidad y maestría, a Luis Juan por su excelente gestión durante toda la formación, al grupo por su presencia más allá de la fría pantalla del ordenador, y muy especialmente a Begoña de Madrid, por su amorosa mirada y su sabia intuición que me llevaron a descubrir un tesoro hermoso que andaba silencioso cerca de mi corazón y yo no tenía condición para verlo, así que, querida Begoña, gracias, gracias, gracias. También quiero dar gracias a Maria del Consuelo, de Méjico por facilitarme la danza-llave de mi deseo principal, la cual ha marcado un antes y un después en la percepción de mí misma.


El tesoro escondido surgió en una de las esquinas de mi Estrella guía, donde se anota en el centro el deseo principal, rodeado de las cinco puntas con los deseos secundarios. Esta Estrella va acompañada del dibujo de tu Árbol en el que, de forma espontánea y sin tiempo para pensar, surgen los trazos del alma que junto con la estrella, definirán la danza o danzas que se proponen para manifestar el deseo principal.

Nos tocó a Begoña de Madrid y yo estar juntas para esa primera lectura de árbol y deseo. Nuestro encuentro fue un día antes del segundo fin de semana de la formación. Se estableció entre nosotras el aroma del buen entendimiento y todo fue fluyendo de forma fácil, orgánica y placentera. Ambas estábamos desnudas la una frente a la otra (espera, no te alarmes!!!; ) quiero decir desnudas de máscaras, de intenciones, de personajes y secretos, pues en el árbol y la estrella nada podía ocultarse. Estábamos expuestas a la mirada amorosa de la otra y con la inocente confianza de un bebé al que se acoge. Esa era la sensación que yo percibía en mi ser.

Empezamos con su árbol y su estrella. Cuando terminamos con ella, me tocó el turno a mí. Begoña interpretó mi árbol como si yo fuera transparente para ella y en un momento dado se fijó en un garabato poco definido que había sobre la tierra en la que se enraizaba el gran árbol frutal. Se trataba de dos grandes flores que ella no supo definir pero eran significativas pues en ellas se encontraba la llave que abrió el tesoro. Revisamos mi estrella. Le conté que había ido escribiendo el deseo principal y luego los secundarios hasta que llegué al quinto que me quedé congelada; escudriñaba mi interior y no encontraba qué decir. Pensé dejarlo en blanco pero la voz del alma, la intuición, me llamó la atención y me dijo: –Escribe lo que tienes que escribir,– y de mi mano fluyó sin pensar: ser amada. Cuando lo releí, me pareció que reflejaba exactamente lo que deseaba: ser amada, sin nadie definido, sólo el verbo infinitivo marcando el ritmo de mi anhelo escondido. Lo iba a dejar por bueno, cuando la voz del alma volvió a llamarme la atención: – Lee bien– me dijo. Entonces añadí BIENamada. -Ahora sí.- me dije, y mi alma sonrió satisfecha. En ese compartir, dialogamos un rato más y Begoña me regaló una danza de autoacariciamiento con una música concreta y una consigna para mí. Quedamos que, cuando ambas danzáramos nuestras danzas en el momento oportuno (cada una en su espacio pues al hacer el curos on-line no hay cómo hacer la viviencia en grupo), nos lo haríamos saber.

Este es mi árbol, dibujado en los 5′ que Silvia nos dejó.

Esa noche, antes de acostarme, quise escuchar la música; no es de las músicas que uso normalmente, así que deseaba escucharla con calma. Estaba sentada en mi sofá ergonómico, sin intención de danzar, sólo de sintonizar con la intención y dejarme fluir. Puse la música y no sintonicé: la letra de la canción, aunque es en portugués, me impedía entrar en mi interior. Conozco bien el portugués y entendía todo lo que decía y eso me impedía entrar en vivencia. Lo intenté tres veces pero no lo conseguí; la letra me condicionaba. Pensé que ya encontraría el momento para danzarla. La sorpresa fue que, a la mañana siguiente, muy temprano, cuando el Sol todavía no ha salido a saludar el día, estaba yo con mis prácticas meditativas y Roca Blanca, mi gran lobo blanco que llegó a mi vida hace once años, se acercó silenciosa y delicadamente, posó su gran cabeza en mi regazo, y se quedó allí esperando. Detuve mis prácticas de meditación porque no conseguía concentrarme. Me dispuse a acariciarle suavemente, dialogando con su alma, contándole que no conseguía sintonizar con lo que significaba exactamente para mí “Ser bienamada”. Agaché mi cabeza hasta la suya y permanecí allí quieta, disfrutando de su hermoso y cálido pelaje blanco. Entonces Roca Blanca suspiró pausadamente y cerrando los ojos, me mostró un paisaje donde él y yo estábamos caminando entre hierbas de un verde intenso. No era un sueño. Yo estaba allí con él. Entre la hierba y pequeñas flores amarillas, se sienta y me acerco para sentarme a su lado; entonces me doy cuenta que estamos en un acantilado altísimo, de una gran belleza, desde donde podemos verlo todo, absolutamente todo. Todavía tengo la sensación en la piel. Roca Blanca sonríe mientras me mira con ojos de pleno amor, pleno sentido, plena presencia y yo, en la simplicidad del momento, entendí cuál era el mensaje para mí: Ya eres BienAmada, escuché en mi interior. Y lloré lagos de gratitud y reconocimiento. Mi alma se expandía como un Sol y allí en lo alto, Roca Blanca seguía sonriéndome mientras yo seguía presente, percibiéndome eternamente BienAmada, dentro y fuera de mí.

Nada es por casualidad. Todo sigue un curso, como el agua del río que llega al mar, como el vuelo del ave en su migrar. La danza de autoacariciamiento propuesta por Begoña me guió hasta la vivencia que la Vida me tenía preparada, tan cerca de mí, en mí, acompañada de mi amado Roc, como yo lo llamo.

Hago un paréntesis para mostrarte el maravilloso verde de mi visión y la maravillosa compañía que Dios me ha dado en forma de perro-lobo al que yo llamo Roc, aunque su nombre real es Roca Blanca.

Aunque este no es el lugar de mi vivencia, el verde de la hierba era así de intenso en mi visión.

Al día siguiente nos encontramos en el último fin de semana de la formación, donde la vivencia se hace mucho más intensa. Empezamos el relato de intimidad verbal. Surgieron relatos hermosos, tiernos, intensos, emotivos, dulces, sinceros todos… donde nos podíamos ir reflejando las unas con las otras y seguimos tejiendo saberes, compartires, y otros -eres que llenaban el alma, la mente y el ser entero.

La propuesta de Silvia, aún siendo un curso on-line y no poder hacer la danza individual por la carencia de continente presencial del grupo, imprescindible para que la danza sea celebrada con todo lo que el ser humano es en su expresión afectiva (abrazos, besos, contacto), al final de la formación, habiéndonos conocido a lo largo de dos fines de semana intensos, tuvimos la oportunidad de recibir el regalo de una danza para nuestro deseo principal. En mi caso, fue Maria del Consuelo de Méjico y otra compañera que no recuerdo (lo siento), las que me asignaron la Danza de Expresión Máxima con dos músicas a escoger (In a sentimental mood – Duke Ellington, o Breathe de D. Spotted) para danzar mi deseo de Iluminación.

Cuando me dijeron la danza, sencillamente la anoté en mi cuaderno y pedí que me repitieran las músicas porque no las había escuchado bien. Las anoté algo sorprendida porque conozco perfectamente ambas músicas y siempre las he utilizado para extensión armónica, extensión máxima y elasticidad integrativa. La clase siguió su curso y terminamos con muchas emoción y gratitud. Me fui a pasear con Roc. Necesitaba la naturaleza para integrar todas las emociones vividas.

Andamos largo rato por el bosque de robles y encinas. El silencio del viento mecía mi espacio interior. Los árboles amigos me acompañaban sonrientes, sabedores del BienAmor que palpitaba en mi corazón. Me paré a respirar y levantar mi mirada al cielo en una claridad del espeso bosque. En la antigüedad, magas y druidas, chamanes, brujas y hombres y mujeres medicina, se encontraban en el bosque para recibir visiones que orientaran a la comunidad humana. En los claros del bosque, se quedaban quietos mirando el cielo a la espera de interpretar las señales que pudieran venir en forma de nueves, de aves, de fenómenos metereológicos y ese lugar mágico, lo llamaban templo. Entonces el templo era el espacio de fusión (corporeidad viviente y vivida) donde cielo y tierra se reunían para comunicarse. Más tarde, el cuerpo humano dejó de ser templo para ser pecado y así hemos andado durante tantas centurias que hemos olvidado el verdadero significado de las cosas, las acciones, los nombres, las palabras.

Yo sólo estaba allí, en mi Espacio Sagrado, bendecida por toda la Abundancia recibida y agradecida por todo. Roc y yo regresamos a casa. Andábamos despacio, saboreando la oscuridad del crepúsculo.

Al entrar en casa, en lugar de encender la luz, encendí velas por toda la casa y me dispuse a escuchar las dos músicas con la nueva consigna: expresión máxima de mi deseo de Iluminación. Me dispuse a danzar.

Lo que sentí, dificilmente voy a poder expresarlo con palabras. Tengo la sensación que nunca he llegado a una vivencia así. Me encontré danzándome la Luz que Soy que brotaba de mi interior delicadamente, con máxima lucidez. Nunca he sentido algo así danzando. Nunca. Ha habido otras vivencias maravillosas y totalmente transformadoras por supuesto, más esta fue de una delicadeza que nunca antes había experimentado. Surgieron lágrimas de alegría que corrían mi rostro y me bañaban por entera. La risa se abrió paso y la danza seguía en su máxima expresión. Cualquier cosa que diga más, no da crédito a lo que sentí, así que lo dejo aquí mismo.

Este post, va dedicado a todas las maestras y maestros que anidan en nuestro interior. Gracias a maestras como Silvia Eick y otras, podemos llegar a reconocer nuestra propia maestría. Quiero decirte, a tí lector y lectora que me estas leyendo: no dejes de intentar una y otra vez lo que tu alma te dicta. Deja de empequeñecerte y brilla como la que eres, sin miedo. Estamos aquí. Nunca solas. La Vida sonríe.

Hay mucho por hacer. La Vida me ha dicho esta mañana, justo al despertar: Dame a conocer a través de tu voz, tus manos y tus acciones.

Que así sea. Así es.

Amor y Servicio.

Cursos, Notas de navegación

Biodanza en la naturaleza. Un canto a la Madre.

Ayer en la mañana hicimos nuestra sesión regular de Biodanza en la naturaleza. Varias semanas atrás lo habíamos acordado así, dado que aquí donde vivimos, estamos rodeadas de bosques, montañas, río y multitud de caminos.

En este entorno, hay muchos lugares donde poder biodanzar en la naturaleza; sólo tenía que escuchar la llamada y acudir. Así fue. Una tarde de las tantas que paseo con mi querido perro Roc, me adentré por un camino que hacía mucho no recorría. La voz de Gaia me llamó. Ese día el lugar estaba distinto de otras veces: podía escuchar nuevos susurros, otros cantos, tonalidades del viento que me decían que ese era el lugar donde danzar.

Nos encontramos a las 9.30h de la mañana. Un día espléndido: cielo azul totalmente despejado, frío matinal recordándonos el tiempo otoñal, sol, muchas ganas de vivir la experiencia. A las 9.50h estábamos delante del camino que íbamos a recorrer y dispusimos nuestros corazones y almas a danzar con la Madre. Tras una breve introducción, ritualizamos el encuentro y nos dispusimos a iniciar el recorrido.

Las escaleras de tierra y madera nos llevaron al río donde las aguas limpias corrían sin prisa. La sonoridad de su canto, el susurro del suave viento, el trinar de los pájaros, la Presencia fue ocupando el espacio interno, y sin querer ,el fuera y el adentro se fueron fusionando. El íntimo robledal nos esperaba con alegría. Sabía que algo hermoso iba a pasar pues no es común que humanos se entretengan a contemplar y gozar satisfechos de los dones de la Madre Tierra. Repartimos caricias, abrazos, sueños y calma entre sus troncos gozosos. El Sol nos esperaba más adelante.

En el verde prado de poleo en flor, el juego, la risa y la ternura jugaron con la inocencia. Después un breve descanso. Aún huele mi piel a campo, hierba y alegría. ¡Bendita inocencia!. Seguimos el recorrido y nos encontramos con un paraje más íntimo, que nos dio la bienvenida con una hermosa y mágica lluvia de hojas multicolores cayendo desde lo alto del gran árbol custodio del lugar.

Los colores del otoño-Els colors de la tardor. by Teresa Tendero

Seguimos la indicación “Camí de la Penitenta – Camino de la penitenta”. ¿Porqué le llamarán así? Alguna historia debe esconder, y aunque no la conocemos, nos inspiraba. Nota: Penitencia, aunque está asociada a dolor y disgusto, en latín antiguo significaba no estar satisfecha, no tener bastante de algo. ¡A ver qué descubrimos!.

El camino es estrecho, húmedo, verde, amarillo, olor a otoño. La alta pared de la montaña a nuestra derecha nos protege. El sol allí en lo alto de la gran pared, ilumina el paraje con su reflejo. La sonoridad ha cambiado: todo es más silencioso, pacíficamente silencioso. Seguimos hasta un entrante a nuestra derecha; nadie diría que lleva a ninguna parte pero allí esconde misterios a descubrir.

Como seres humanos tenemos el deber de cuidar y embellecer la Vida, así que nos dispusimos a recoger los restos de desechos urbanos que en ensuciaban el lugar. A veces se hacía difícil distinguirlos entre la tierra y las piedras que los ocultaba, pues la Mamita siempre atenta, se ocupaba de integrarlos, pero eso demora mucho, mucho, mucho tiempo, así que en silencio y atentas a no-emitir ningún juicio, fuimos recogiendo todo cuanto encontramos.

Cuatro bolsas de escombros recogimos. El hermoso lugar escondido, sonrió satisfecho. Alegría habló y dijo: ¡Devolvamos la dignidad al humano!, y de forma improvisada, dejamos una ofrenda de ternura.

Ofrena a la Marona com a recordatori de la Dignitat humana. Ofrenda a la Gran Madre en recuerdo a la Dignidad humana

Gaia, la Mareta, Marona, Gran Mare, es la Generosidad. A pesar de nuestra ignorancia humana, Ella no deja de confiar. Honrando su eterna confianza, andamos en pareja por el húmedo camino, cuidando unas de otras. Fuimos y volvimos con la oscuridad fuera, guiadas por la Luz interior.

De regreso nos quedamos en el robledal y pidiendo permiso a los habitantes del lugar, dejamos una ofrenda de amistad para que los pueblos de la tierra recuerden que el humano embellece; está dotado para generar Belleza, Armonía, Paz. Dejamos nuestra humanidad en este mandala.

Al final, ya cerrando, nuestro ángel femenino del grupo, nos regaló este escrito que el Amor de la Pacha le había dejado en su corazón. 🙏🙏🦋🦋

Un canto de amor a la Tierra
Thich Nhat Hanh

Querida Madre Tierra:
Me postro ante ti con el mayor de los respetos y la clara conciencia de que estás presente en mí y de que yo formo parte de ti. Tú me diste a luz y me proporcionaste todo lo que necesitaba para mi sustento y desarrollo. Mi madre, mi padre y todos mis ancestros son también tus hijos. Nosotros respiramos tu aire fresco, nosotros bebemos tu agua limpia, comemos tu nutriente alimento y apelamos, cuando estamos enfermos a tus remedios naturales.

Tu eres la madre de todos los seres. Te llamo con el nombre humano de madre, pero se que tu naturaleza es mucho más amplia y antigua que la humanidad. Nosotros no somos más que una joven especie de tus muchos hijos. El resto de millones de especies que viven – o han vivido – en la tierra son también tus hijos. Sé muy bien que no eres una persona, pero también sé que no eres menos que una persona. Eres un organismo vivo que respira en forma de planeta.

Cada especie tiene su propio lenguaje y tú, como nuestra madre, los entiendes todos. Por ello sé que, cuando te abro mi corazón y te ofrezco mi plegaria, puedes entenderme.

Donde quiera que haya suelo, agua, roca o aire sé, querida madre, que estás ahí, nutriéndome y dándome vida. Estás presente en todas las células de mi cuerpo. Mi cuerpo físico es tu cuerpo físico, y, como el sol y las estrellas están presente en ti, también lo están en mí. Tu no estás fuera de mí, y yo tampoco estoy fuera de ti. Tú eres mucho más que mi entorno. Tú eres yo.

Hago el voto de ser continuamente consciente de que siempre estás en mí y de que yo siempre estoy en ti. Me comprometo a ser consciente a que tu salud y bienestar son mi propia salud y bienestar. Sé que necesito mantener esta conciencia viva en mí para que ambos estemos en paz y crezcamos felices, sanos y fuertes.

A veces me olvido. Me pierdo en confusiones y preocupaciones de la vida cotidiana, me olvido de que mi cuerpo es tu cuerpo; y a veces me olvido incluso de que tengo un cuerpo. Inconsciente de la presencia de mi cuerpo y del hermoso planeta que me rodea y me impregna, soy incapaz de reconocer y celebrar el precioso regalo de la vida que me has dado. Mi deseo profundo, querida, Madre, consiste en despertar al milagro de la vida. Me comprometo a aprender a estar presente en cada momento, para mí, para mi vida y para ti. Sé que mi consciencia es el mejor de los presentes que puedo brindarte, el más precioso de todos.

Y así concluimos nuestra sesión de Biodanza en la Naturaleza.

Amor y Servicio

Notas de navegación

El amarme de las Mujeres Jardín

Proyecto biocéntrico de escritoras y poetas del grupo de Biodanza +65años.

Diario de navegación. Fecha 14102020

Ayer sucedió aquello que toda facilitadora de Biodanza, encarnando la misión de la facilitación que Rolando nos encomendó, otorga pleno sentido a nuestra labor. Lo comparto porque es profundamente inspirador en mi hacer y quizás pueda serlo también en el tuyo; esa es la intención del compartir.

Surgió de improviso, justo ayer, después de la sesión pasada cuando en sus compartires en la rueda de intimidad verbal, se percibía la alegría del retorno, el coraje que había supuesto regresar a la sala que nos ha acogido durante estos tres años y hacerlo con la plena confianza que nos otorga la institución. Tanto fue así que cada una de ellas compartía con ilusión logros en su cotidiano que se traducen en cosas tan sencillas y tan importantes como el hecho de nuestro Clavel, atreverse a bajar las escaleras que tanto temía para cuidar de un jardín que había abandonado y al que durante años había dado la espalda para no recordarle su limitación, y lo consiguió pensando en el coraje que le aporta el grupo de Biodanza, las vivencias y la sensación de pertenencia; ahora su jardín es fuente de inspiración diaria y, según nos dice, le pasan las horas cuidando sus plantas. Nuestra Azuzena también compartía con serenidad que había podido afrontar el desapego del hogar y de sus pertenencias donde había vivido con su esposo, fallecido justo un año atrás, con serenidad, “sin llorar ni una gota” porque se sentía segura y tranquila de lo que hacía “gracias a todo lo que aprende en Biodanza” según sus palabras. Y la Orquídea que con una gran sonrisa compartía al grupo que después de varios años sin subir ni bajar escaleras por miedo a caerse debido a una lesión en la rodilla y la artrosis en aumento, había conseguido subir 57 peldaños de un apartamento en la playa al que había dejado de ir precisamente por no sentirse capaz de subir ni bajar escaleras ya que no tiene ascensor; y no sólo las subió una vez, sino que cada día durante dos semanas las ha subido y bajado varias veces, cada vez con mayor agilidad. Nuestra Amapola que sumida en la tristeza de la pérdida de su esposo y el dolor de sus caderas a las que no encuentran remedio que la alivie, por mucho que lo intenta, aún sin poder volver a sus pinturas y dibujos que primorosamente colorea con una sensibilidad artística extraordinaria, nos dijo que seguirá intentándolo una y otra vez hasta conseguirlo porque “cuando sale de la sesión semanal de Biodanza, se encuentro más ligera, más animosa“. Todo esto que cuentan en la Rueda de Intimidad Verbal es tan hermoso que a penas tengo palabras para describir la profunda alegría que siento.

Pues bien, después de esa sesión en la que danzamos poco y compartieron mucho, nos encontramos ayer con un ánimo grupal distinto. El motivo: las autoridades han decretado nuevas restricciones; estamos en Alerta Roja e informan de más casos de contagio. El miedo ha vuelto, silencioso y pesado, un miedo que las contrae y las engarrota, que las paraliza, las desconcierta y limita; y a pesar de ello, estaban allí, presentes, con su sentir, ocupando su espacio en la rueda.

Iniciamos el relato de intimidad verbal y cada palabra que leían en sus cuadernos-diario de Biodanza, aún percibiéndose el oleaje emocional por el que navegan, la mar permanecía sabiéndose mar mas allá de las olas producidas por el viento. La última en compartir fue Orquídea que, tan contenta que se sentía en su último compartir por su conquista delante de las escaleras, abrió su libreta y con primorosa lectura para el grupo, nos dijo que había tomado una decisión importante que era “ceder su lugar en el grupo a otras mujeres que están en lista de espera“, que no pueden entrar por la restricción de número limitado de participantes en el recinto. Lo decidió a pesar de “estar en baja forma” como dijo literalmente, para que otras conozcan los beneficios de la Biodanza. Más adelante, -dijo- me incorporaré cuando todo esto de la pandemia haya pasado y todo vuelva a ser como antes.

En mis adentros pensé: ¿Cómo antes?. Nunca será como antes. Nada ocurre para permanecer congelado en el tiempo; la vida es continuidad. Lo que fue, ya ha sido; pero no dije nada. Era momento de sostener el silencio que se había generado.

Orquídea demandaba una devolución pero el grupo permanecía en silencio. Esperé a que alguna hablara. ¡Cuan importantes son los silencios!. En educación biocéntrica, llamamos de “paciencia pedagógica” al dejar que las cosas acontezcan a su tiempo, en su compás, su ritmo. En el silencio, se encuentra la Voz del alma; y así fue.

La Dama de Noche, dirigiéndose a la Orquídea, dijo con una sonrisa tranquila y un estar cómoda: “Yo no soy tan generosa como tú. Para mí, venir aquí a hacer Biodanza me da todo sentido“. Orquídea quiso contestar pero yo indiqué que en la rueda no hay diálogo; así que la Dama siguió diciendo su sentir hasta terminar. Y después fue la Azucena que tomó la palabra; luego la Flor del Higo Pico, después el Clavel, la Rosa, la Violeta y la Amapola. Todas ellas, a su tiempo, entre silencios, compartieron desde su singularidad un mismo sentir que sintetizo en: aunque el gesto de ceder el lugar a otras compañeras es hermoso, para ellas es más importante aprovecharlo para ellas mismas; no quieren prescindir de este encuentro semanal.

Observando la escena desde mi estar como facilitadora, percibí los rostros y los gestos de esas mujeres; su corporeidad reflejaba ese “estar en el centro” que propone el principio biocéntrico. Así, la Vida en el centro resonaba en sus voces como el eco de la que sabe lo quiere y lo defiende amablemente, como la reina reinando en su reinado de Amor. Sus voces sosegadas expresando su sentir sincero, sereno, aposentado en la Vida y apostando por Ella en sí mismas, fue como escuchar a Mozart en el claro de un bosque y elevar la mirada al cielo como hacían los antiguos, fusionándose con el Ser divino que todo habita. No tengo palabras para describir lo que siento, aún así puedo decir que, ante ese acto de reafirmarse como seres libres que escogen lo mejor para sí, sin importar lo que nos han enseñado sobre el altruismo y otras mentiras disfrazadas de actos verdaderos, da pleno sentido a mi vocación como facilitadora de Biodanza y como ser humano al servicio de la Vida.

¡Claro que tiene sentido facilitar Biodanza en tiempo de pandemia! En cualquier tiempo, pero ahora mucho más. Estas mujeres, la mayoría de ellas con más de 80 años y alguna con más de 90, han vivido toda una vida de mucho sacrificio, de mucho darse y recibir lo justo (si es que llegada), de ahorrar para darle estudios a sus hijas e hijos para que fueran mujeres y hombres de provecho y pudieran elegir. Ellas son hijas de la guerra y la post-guerra y sólo ellas saben lo que han pasado. Algunas cuentan, otras asienten, a veces lloran, en ocasiones cantan canciones de antes, de siempre, jugando como niñas en una infancia que no era infancia porque tenían que trabajar y cuidar a sus hermanos y hermanas, cocinar y cambiar pañales, hacer la colada con 7-8 años. La mayoría han perdido a sus maridos, algunas se sienten aliviadas, otras añoradas, algunas han perdido hijos e hijas,… y estaban allí, presentes, verbalizando que, a pesar de la generosidad del gesto de la compañera, no cedían su lugar a nadie porque ese lugar es suyo.

Mi reverencia Mujeres Jardín. Para mí es un honor haberos encontrado. Juntas crecemos hacia dentro y así es como el afuera se ensancha, se fortalece, se ilumina de amor verdadero, tierno y sereno amor, donde todo nace, crece y se disuelve para volver a nacer y seguir el ciclo de la eternidad.

Y un dia después…

Me llaman de la Cruz Roja donde nos reunimos cada martes y me dicen que las autoridades han decidido prohibir las actividades con las personas mayores porque se han detectado nuevos casos de infectados por COVID-19 y, aunque la sala y las condiciones son las aconsejadas para llevar a cabo la actividad de Biodanza según las normativas vigentes, deciden que por salud es mejor anular todas las actividades.

Cuando la técnica me llamó para comunicarme el decreto que entraba en vigor el mismo día, me dije: – No puede ser. Ahora no. Otra vez no.- y me enfadé con tanto politiqueo enmascarado, con tanta palabrería que no hace mas que inyectar muerte y sufrimiento a las personas más vulnerables y a las menos, a todas. Ningún fundamento científico apoya las medidas que están tomando políticamente, ningún estudio epidemiológico apoya lo que están haciendo, aún así…

Tenía que encontrar la entereza y el coraje para comunicar a las Mujeres Jardín las nuevas decisiones que las afecta especialmente a ellas en una nueva reclusión en sus hogares durante quince días, aconsejando no salir del domicilio a no ser por necesidad. Y cogí el teléfono. Llamé a la Dama de Noche primero y le dije lo que ocurría y cómo nos afectaba en la actividad de Biodanza. Ella me dijo:

– Pues vaya … – y quedó en suspenso. A lo que yo le contesté:

– Mierda!!! Vaya mierda. – Salió espontáneo, sin pensar. Ella contestó:

– Pues sí, justamente eso, pero te digo una cosa Teresa, no nos callarán. Yo ya he hecho mi escrito de la sesión de ayer y quiero leerlo a las compañeras. No van a callarnos.

Y ese “No van a callarnos”, fue repitiéndose de una a una con fuerza. Lo decían como si lo hubieran ensayado antes, pero era espontáneo. “No nos callarán”. Surgía de su interior.

Querida lectora, querido lector que has llegado hasta aquí, este es el poder de la Biodanza, la verdadera revolución que representa Biodanza está justo en ponernos en pie de Paz, y seguir adelante con el coraje que nos confiera la música, la danza, el arte del encuentro, la poética del vínculo, el canto del alma que se eleva más allá de mascarillas, más allá de normas absurdas en nombre de la salud de los más vulnerables, sin pensar que la salud no es el aislamiento sino el vínculo con la Vida,… seguiría y seguiría pero no es necesario. Creo que con sus palabras está todo dicho.

No podremos encontrarnos en lugares públicos pero vamos a encontrarnos de otras formas. Usando el poder de la voluntad hemos decidido que cada día en algún momento del día vamos a ocupar unos minutos para poner la intención en que la Luz de la Verdad que es el Amor ilumine a todos los dirigentes políticos, a todas las personas, una a una para que nos vinculemos a la Vida y no a la muerte. Que esa Luz que brilla en el interior de cada una, se expanda para que esta Oscuridad que aprieta fuerte, se disuelva con la autoridad del Amor. Ahora y siempre.

Hemos decidido también, que de alguna manera (que ya veremos), recogeré sus escritos y saldrá el nuevo artículo de su autoría. – No nos callarán- dicen con solemnidad las Mujeres Jardín. ¿Te apuntas a la revolución del Amor?

Si logramos sensibilizarnos a nuestra parte iluminada, toda nuestra existencia se transformará”.
Rolando Toro

Amor y Servicio.

Notas de navegación

El principio biocéntrico más que nunca

Notas de navegación de una facilitadora de Biodanza en tiempos de pandemia

El principio biocéntrico es la base fundamental del sistema Biodanza y de la Educación Biocéntrica. Es en su base teórica y vivencial que sustentamos todas las propuestas, más en este tiempo de pandemia, donde se nos invita a revisar nuestras acciones, nuestros haceres y reorganizarnos de forma que sean las correctas y adecuadas a las circunstancias actuales, el principio biocéntrico se vuelve, más que nunca, el punto de referencia existencial donde la mirada no puede divagar entre opuestos. Sólo puedo quedarme como la observadora, para tomar aliento y permanecer en el centro sin involucrarme en creencias, en mi o la historia, en deseos,… Percibir desde el centro, me coloca en una vivencia imparcial, circular, donde todo lo que ocurre es perecedero excepto Yo, que existo antes de todo lo que acontece frente a mí, antes incluso de nacer, en lo imperecedero e inmutable, en Vida siendo la Vida, ya que Ella no se transforma en sí misma, cambia su forma de expresarse pero Ella en sí misma no cambia.

Así es como percibo mi facilitar en el mundo, mi Ser en el mundo facilitando procesos de transformación en los que yo me transformo y ofrezco mi transformar en propuestas pedagógicas que faciliten el proceso de aprendizaje autorefenciado; pues la única referencia que permanece en este tiempo de incertidumbre manifiesta, es la Vida. Más no la que está afuera de mí, que no deja de ser efímera, cambiante, pasajera, en constante transformación; sino la Vida en sí misma, la que Soy, la que permanece más allá de medidas de tiempo y espacio. Aquí es donde puedo empezar a diseñar la clase de biodanza que voy a ofrecer a mis grupos. Es el único lugar desde donde puedo hacerlo si quiero ser coherente con el existir; de nada me valen las referencias del ego que me colocan en algún lugar desviado donde yo facilito algo que no ejemplifico con mi propio existir.

La Biodanza no es un espacio de escenografía donde actuamos como sí; la Biodanza nos invita a vivir la danza de la Vida desde el propio centro, pero ¿cuál es mi centro? mi verdadero centro?, no es el ilusorio que me sitúa en un rol; es el viviente. Este es el único posible para facilitar verdaderos procesos de transformación interior, y no digo con ello que desde otro lugar no se den, más la transformación a la que Rolando apunta es la de Ser almas en un cuerpo, espíritus encarnados, seres divinos incorporados, consciencias puras en biologías mutantes danzando al son de la Gran Danza cósmica.

Y qué ocurre ahora que percibir al otro se vuelve lejano, impalpable, no-acariciable?. Pues que desde la nueva distancia encontrada, donde el metro y medio se normaliza como encuentro afectivo, justo en esa distancia yo puedo percibirme como ser cósmico dotado de lo imprescindible y único que existe que es el vivir. Y desde ese lugar puedo percibir a la otra que quizás antes me pasaba desapercibida, o me oprimía, o me asustaba, o me repelía pues el espacio era corto, quizás demasiado para percibirme a mí. Ahora, con este metro y medio, la propia Vida nos ofrece el aprender a sentir el aliento que me habita en ese campo aúrico donde la vibración se transpira y la resonancia de mi corazón se respira. Desde aquí, desde ese metro y medio que es una isla del Gran Océano, puedo percibir otras islas que emergen en el mismo Océano universal, y el yo y el nosotros adquiere una dimensión espacial profundamente trascendente, pues lo sutil apenas tiene forma aunque la usemos para describir.

En esa distancia entre islas oceánicas, puedo sentirme acariar y ser acariciada por la existencia del otro, que en la aparente lejanía emite sus ondas vibratorias de amor que yo puedo sentir desde este otro lugar.

Hay más aire ahora en las aulas de Biodanza, más espíritu, más trascendencia implícita, no verbalizada, indirectamente sentida. Cada ejercicio propuesto, ya no va al cuerpo-emoción; va directa y amorosamente al alma. Esto es la Gracia.

Estamos construyendo el conocernos desde otro lugar más trascendente, más creativo, con una vitalidad menos eufórica y una sexualidad más íntima y placentera, con una afectividad más centrada en la Vida, donde el otro no es tanto un cuerpo palpable sino una corporeidad sentida, un alma incorporada, un alma al fin. Y puedo percibirla mucho más ahora en la distancia que antes en la proximidad. Nada es casual. Todo ocurre en la urdimbre de Aquello que Teje los hilos de la Vida que conducen al retorno del Ser, donde el yo personal cede al Yo Supremo, Yo Soy.

Es un reto esta simplicidad a la que nos invita la distancia pandémica. Un reto que sólo podremos trascender si permanecemos en el centro de la Vida, no como espectadoras o directoras de orquesta; sino como la Vida misma.

Amor y Servicio

Biodanza

Biodanza con la incorporación del perro terapùetico

Llevamos un año y medio biodanzando cada martes con personas de la Tercera Edad. Es un grupo consolidado de 10-12 mujeres, y éste año estamos iniciando un nuevo paso de profundización en el movimiento, el sentir y el comunicar; ya es el segundo año y hemos de seguir avanzando en la senda de la integración. Biodanza con personas mayores de 65 años es un regalo maravilloso que me motiva y me llena siempre de mucha gratitud y alegría. Preparar la sesión para las mujeres del grupo que oscilan entre los 73 y 92 años, es una oportunidad más para ejercitar, como facilitadora, la flexibilidad y la habilidad de adaptar las vivencias a sus limitaciones sin por ello dejar de potenciar los estados intensificados de la conciencia, donde ocurren verdaderamente las transformaciones biològicas que nos permiten trascender estados emocionales de carencia, limitación, tristeza, soledad y otras sensaciones asociadas a la vejez que vivimos en el mundo capitalista. De hecho considero que las personas mayores junto con lasmás pequeñas, deberían disfrutar de mayor protagonismo en nuestras comunidades, ya que son fuente de sabiduría y guía segura para el retorno al corazón.

Pues bien, el pasado martes, por circunstancias que no viene al caso contar en este momento, tuve que ir a impartir la sesión de Biodanza con mi perro Roc. Él està acostumbrado a la música, la danza, las personas, el movimiento, el silencio, la comunidad humana, puesto que desde muy pequeño ha participado en círculos de meditación, encuentros en la Naturaleza con Biodanza, por no decir las horas que danzo en casa probando músicas, ejercicios, secuencias,… y mi gusto por la música y el danzar. Así que cuando decidí que Roc me acompañara a la sesión de los martes por la tarde con mis abuelas biodanzantes, sabía que él no causaría ningún problema. Mi grata sorpresa fué la entrañable acogida que tuvo Roc en el círculo de las mujeres, las muestras de afecto que le hacían, las caricias que le daban y la mirada de sus rostros al observar el estar de Roc entre todas ellas. A pesar de eso, sólo lo dejé entrar a la sala en el primer momento de la Rueda de Intimidad Verbal y al final de la sesión; pensé que era lo mejor para el desarrollo de la sesión.

Al terminar, Roc entró en la sala y las mujeres lo colmaron a caricias, palabras cariñosas y carantoñas que Roc acogía de buen grado. Mientras esto ocurría, me quedé observando la belleza de los rostros sonrientes de las mujeres del grupo. Era el efecto que les producía la presencia de Roc, mi hermoso, fiel, paciente y noble perro. Esto me despertó una idea que tomó fuerza en mi interior cuando una de las mujeres dijo en el grupo que lo trajera más veces a danzar con ellas, que era muy agradable sentir su presencia allí con ellas. Todas secundaron la idea.

Durante la semana he estado escuchando mi corazón: Introducir la presencia de Roc en las sesiones de Biodanza como parte del proceso de integración. Mmmmmm! Sabe bonito. Sabe bueno. Sabe bien.

Las relaciones que se gestan entre perros llamados terapéuticos y personas mayores, infantes autistas, personas afectadas por enfermedades neuronales, trastornos psiquiátricos y otras alteraciones, son verdaderamente saludables. Me he documentado sobre estudios y proyectos llevados a cabo en residencias geriátricas y concretamente con niños autistas; de hecho tengo una querida amiga que ha estado educando a su perro para poder trabajar con niños y niñas afectados por algún trastorno de la conducta (agresividad, pasividad, inquietud, celos, etc.) y los resultados siempre son muy motivadores. Si bien es cierto que no todos los perros pueden ejercer este rol terapèutico, Roc es un perro terapeuta por su propia manera de ser, de relacionarse y por el vínculo de amor que mantenemos. Así que ayer mismo hablé con la técnica del proyecto “Biodansa per +65a de Creu Roja”, y le propuse seguir haciendo las clases de Biodanza incorporando la presencia terapèutica de Roc. Le encantó la idea y hoy hemos hecho la primera sesión de Biodanza con Roc.

La experiencia ha sido extraordinaria. Tengo el corazón lleno de alegría y satisfacción. Comparto los detalles por si pueden ser de inspiración para alguna persona.

Cuando nos hemos encontrado con el grupo en la calle, justo antes de entrar a la sala, la acogida con Roc ha sido deliciosa: todas las mujeres estaban contentas de contar con su presencia y han celebrado su incorporación a partir de ahora.

En la Rueda de Intimidad Verbal, Roc permanecía quieto, estirado, es actitud de relax justo en medio de la rueda. Mientras las mujeres compartían sus vivencias, la presencia de Roc entre ellas les despertaba ternura y alegría a la vez. Así lo han manifestado.

Roc ha participado con las integrantes del grupo en varias de las propuestas, la primera ha sido en el caminar a dos. Les he enseñado a sujetar la correa de forma correcta para pasear con él y que Roc se sintiera cómodo a su lado. Las mujeres sonreían con una complejidad nueva, casi diría que radiante. Había en su semblante y en corporeidad una sensación de orgullo, de seguridad que no había antes en ellas. En los cambios de pareja propuestos mientras sonaba la canción, Roc era un miembro más del grupo y paseaba con cada una de ellas.

También ha participado de forma activa en una propuesta de “danza creativa a dos unidas por un hilo invisible”. ¡Qué hermoso ha sido ver el juego que se generaba entre las mujeres y Roc en cada uno de los cambios; la seguridad que les proporcionaba a ellas el ver cómo Roc se adaptaba a ellas y ellas aprendían rápidamente adaptarse a Roc. Algunas de ellas tienen el desplazamiento limitado pero con Roc, se permitían jugar más con su propio cuerpo movidas por la intención de conectar con Roc.

En la parte de la sesión más tranquila, Roc ha estado descansando, mirando la sesión a distancia, durmiendo a ratos. No ha intervenido en esta parte pero voy a introducir progresivamente el acariciamiento y el masaje a Roc como un miembro más del grupo.

Me siento feliz de la experiencia y siento que esto va ha ser muy bueno para el grupo.

Seguiré informado. Un abrazo.

Biodanza

El recurso de los cuentos populares en la aplicación deBiodanza y familia

En el Ayuntamiento de Rubí, Barcelona, dentro del programa educativo “Efecte E”, han incluido de nuevo Biodanza en familia. Es la segunda edición y para mí es todo un reto y una satisfacción poder compartir Biodanza en familia con niños y niñas de entre 3 y 5 años. 

Como ya conté en mi post anterior Biodanza en Familia: encuentro con lo esencial, los niños y niñas vienen acompañados de sus mamás. La ausencia del papá o de la figura masculina es notoria y en cierto modo alarmante. ¿Serà que las mamás no trabajan fuera de casa y disponen de más tiempo que los papás?. Las respuestas que obtuve fueron del todo convencionales asumiendo que ésto es lo normal, y sólo de forma excepcional es cuando el papá aparece. Me pregunto si somos conscientes del mensaje que estamos dando a nuestro hijos e hijas repitiendo los mismos esquemas que nos han llevado a estigmatizar los roles femenino y masculino. Todavía son muy pocos los papás comprometidos con la paternidad consciente y muy pocas las mamás dispuestas a llevar a la práctica real lo que teóricamente está muy claro; pero no me cabe juzgar lo que cada quién hace como mejor puede. 

Mi interés en este post es compartir el uso de la herramienta del cuento popular en las sesiones de Biodanza en familia, y para ello me voy a remitir a un libro titulado “Cuentos Sanadores” de Susan Perrow, que me ayuda muchísimo a construir las sesiones para que, no sólo pasemos un buen rato en familia, sino que ese rato sea rico de experiencias y vivencias integradoras por los ejercicios de Biodanza en sí mismos y también, por el contexto en que se desarrollan. 

A medida que un/a niño/a pequeño crece física y emocionalmente, su capacidad para imaginar y su fantasía se desarrollan. […] Mientras que un/a niño/a de menos de dos años imitará la actividad de la persona adulta, en los tres y cuatro años jugará con los objetos y los utilizará de forma imaginativa. […] En este estadío, las fuerzas imaginativas del/de la niño/a están floreciendo y preparadas para recibir el “alimento” de los cuentos populares y de los cuentos de hadas.

Los cuentos de hadas, en el sentido amplio del término, es decir, los cuentos populares de culturas de todo el mundo, […] tienen una calidad atemporal y satisfacen el profundo anhelo de lo maravilloso en los/las niños/as y ofrecen consuelo y esperanza. La profundidad de su sabiduría es un contrapeso saludable frente a nuestra época materialista, y su magia los hace valiosos para todos los niños/as.

Cuentos Sanadores. Susan Perrow. Una ayuda para padres y educadores para gestionar situaciones difíciles y desafiantes. 

Desde muy niña recuerdo mi pasión por los cuentos; me han ayudado a vivenciar experiencias que no podría haber vivido de otra manera. Siempre hay un problema o situación que debe ser resuelto, una confrontación con el mal, el cual puede tomar muchas y diversas formas, desafíos que hay que superar para conseguir la satisfacción final. Es un entrenamiento anímico que estimula el desarrollo saludable de la criatura, y por eso decidí incluir el recurso del cuento popular en mis clases de Biodanza en familia. 

A veces me ayuda de mi muñeca Paula [ver foto] que es la protagonista de la historia o la que la cuenta; otras veces soy yo misma la relatora, y en la medida del transcurso de la aventura, intercalo las vivencias de Biodanza con sus músicas, alimentando así la experiencia enriquecedora. Para mí como facilitadora y cuentacuentos, es una satisfacción ver y sentir las miradas de los/as niños/as, sus reacciones, aportaciones, cómo siguen la creación de la historia, olvidando por algunos instantes a sus mamás presentes, para recuperarlas después, desde el hèroe y la heroína en la que se han convertido.

El proceso de creación de la sesión es el siguiente: uso un cuento popular, lo adapto de forma que la curva metodológica de Biodanza cumpla su efecto integrador, intercalando vivencias y músicas adecuadas que sigan el hilo de la historia, y termino con una ronda de cierre. Nunca hay moraleja, la acción sucede en una secuencia natural (más verbos que adjetivos y más acción que descripción), y preferiblemente incluyo una rima o repetición en la narrativa del texto que siempre ayuda a los más pequeños a seguir el hilo de la historia. Te pongo un ejemplo para que lo entiendas mejor. 

El cuento que voy a usar se titula La Manzana Estrella. Es un cuento popular de origen desconocido y es adecuado para todas las edades. Cuando lo cuento, suelo cortar la manzana (horizontalmente) y después la pongo junta en un paño, para que en el momento adecuado de la historia, pueda mostrarla. El cuento dice así: 

Érase una vez un niño pequeño que estaba aburrido de mirar todos sus libros de imágenes, de todos sus rompecabezas y de todos sus juguetes. -¿Qué podría hacer?, – le preguntó a su mamá. La madre sabía cosas hermosas que podían hacer los niños pequeños, y le dijo: – Deberías ir de viaje a buscar una casita roja, sin ventanas y sin puertas y con una estrella escondida en su interior.- Los ojos del niño se abrieron por la emoción. – Pero madre, ¿dónde puedo encontrar una casa semejante?- dijo. – Sigue la calle, para la casa del granjero y sube colina arriba. Recuerda que cuando la encuentres debes traerla para enseñármela.- contestó la madre.

Así que el niño salió de casa. Era un día hermoso de otoño, brillaba el sol en un cielo azul y él se sentía feliz porque iba a vivir una aventura. Bajó la calle saltando y cantando. No había ido muy lejos cuando vió al granjero, al lado de un gran granero marrón, observando sus campos sembrados de grano y maíz.

-Disculpe Sr.Granjero,- dijo el niño. ¿Podría decirme dónde puedo encontrar una casita roja, sin ventanas ni puertas y con una estrella en su interior?.  – He vivido un montón de años aquí y no sé nada sobre una casa así. Deberías preguntar a la abuela. Ella teje mitones rojos, sabe hacer palomitas de maíz caramelizadas y muchas cosas más. Seguro que la abuela lo sabe. -le dijo el granjero.  

El niño siguió calle abajo buscando la casa de la abuela. Pronto llegó a dónde estaba la abuela sentada en su mecedora en medio de su jardín lleno de hierbas aromáticas y de flores de caléndula. – Disculpe abuela, -dijo el niño,- ¿Podría decirme dónde puedo encontrar una casita roja, sin ventanas y sin puertas y con una estrella escondida en su interior?. – Oh!- suspiró la abuela,- ¡Cuánto me gustaría a mí saber dónde hay una casita así. Podría estar calentita en las noches frías de invierno y la estrella daría una hermosa luz. Deberías preguntar al viento. Él sopla sobre las colinas y los valles, sopla por todas partes y conoce todos los secretos.

Así que el niño continuó su viaje en busca del viente. Empezó a subir la colina y bo había ido muy lejos cuando el viento vino a su encuentro. Sopló una vez sobre su cabeza y una más, y otra más. – Disculpe Sr.Viento- dijo el niño. ¿Podría decirme dónde puedo encontrar una casita roja, sin ventanas y sin puertas y con una estrella escondida en su interior?. El viento empezó a reírse y le dijo- Sígueme. Sopló hacia lo alto de la colina donde crecía un manzano y sopló una vez sobre el hermoso árbol, volvió a soplar y otra vez, hasta que se desprendió una manzana de una de sus ramas y cayó en la hierba, debajo del árbol.  Cuando el niño recogió la manzana, la sostuvo en sus manos y la miró atentamente. Era redonda y roja, no tenía ventanas ni puertas, tenía un pequeño tallo en lo alto que parecía una chimenea. Se preguntó: -¿será ésta la casita? . Entonces sacó de su bolsillo una pequeña navaja y cortó la manzana justo por la mitad. Cuando separó las dos mitades, vió que dentro había escondida una estrella!!!!.  -¡Gracias Viento!-dijo.  -De nada – susurró el Viento. Y el niño regresó a casa para enseñarle a su mamá la hermosa casita roja, sin ventanas ni puertas y con una estrella escondida en su interior. 

En este cuento he hecho algunas modificaciones como por ejemplo: cuando va de camino a casa del Sr. Granjero, se encuentra con otros niños y niñas que los acompañan un trecho del camino, entonces introduzco la coordinación rítmica a dos, o el trenecito; cuando encuentra al granjero, éste le dice que no sabe donde está la casita pero que antes de ir a por la abuela, se quede a ayudarle en las tareas del campo y aquí pongo una canción infantil para hacer los gestos universales de los trabajos primordiales (arar, sembrar, recoger, moler,…). En otro momento del cuento, cuando encuentra a la abuela, ésta está cocinando y bailando con su gato y su perro, entonces pongo una música para hacer danza a dos creativa; cuando se encuentra con el viento, introduzco la vivencia de la Garza o una danza de fluidez como si estuviera flotando en el aire… y así voy creando las variaciones hasta que encuentro que la historia y las vivencias siguen la curva metodológica de integración. Mi experiencia es muy satisfactoria. 

Espero que este post haya sido de tu interés y te haya podido inspirar a crear tu propia forma de facilitar Biodanza en diferentes contextos.

Hasta pronto. Un abrazo. 

Biodanza

Biodanza en familia: el encuentro con lo esencial

Estoy trabajando con un hermoso grupo compuesto por mamas y papas [pocos papas, aún son pocos los hombres que participan de las actividades fuera del horario escolar] y niños/as de 5 a 7 años, aunque también vienen hermanitos y hermanitas menores. Es un programa promovido por el Ajuntament de Rubí, al que doy las gracias por su disponibilidad y confianza.

El primer día pregunté si alguien sabía qué era la Biodanza. Nadie la conocía excepto una mamá que estuvo mirando por internet para hacerse una idea. Le pedí una palabra para definir la sensación que le produjo y dijo “Desestresante”. ¿por qué has escogido esa palabra? le pregunté curiosa y contestó que el hecho de que cada uno se moviera a su antojo, libremente, le pareció muy desestresante. Sonreí para mis adentros, recordando esa sensación de estar sujeta a hacer las cosas que toca hacer cuando los hijos/as son aún pequeños y requieren tanta atención y cuidado que no hay apenas tiempo para hacer nada más que lo que toca hacer.  Pensé lo importante que es cuidarlas a ellas también, creando espacios para ellas/os mientras están con sus criaturas.

Hablamos brevemente sobre la propuesta de Biodanza e hicimos mención a la autorregulación, la progresividad, el grupo, y especialmente a “Portarse bien”; estas dos palabras me las enseñó mi querida amiga Rosa Palacios, fruto de su larga experiencia con niños/as y familias. En Biodanza el “Portarse bien” no existe; no conocemos este concepto porque entendemos que siempre hacemos lo mejor que sabemos. Esto da pie a  invitar a las mamás y papás a que descansen de su rol de padres y madres, y dejen que las cosas sucedan tal como son, sin exigencias. Sí indicamos que si no deseamos hacer algo, podemos optar por descansar o hacer otra actividad siempre que ésta no moleste a nadie ni al grupo. El respeto es primordial.

Dejar el rol de padres/madres, generalmente causa un efecto de alivio: tienen el permiso de pasárselo bien ellos y ellas, sin controlar lo que hacen sus hijos e hijas. Es inevitable que, al  menos en la primera sesión, los más pequeños vayan pegados a sus progenitores si no conocen a ningún otro niño y niña, pero a lo largo de la sesión y de los días, cada vez hay más espacio entre ellos. Después de dos o tres sesiones, cuando la confianza en el lugar y en la facilitadora se ha generado, empezamos a hacer propuestas de vivencia en las que los adultos interactúan sólo entre ellos mientras los más pequeños los observan, y al revés; por ejemplo, con ruedas concéntricas, rondas de presentación al centro, juegos de interpretación. Es muy interesante ver el efecto que causa en los papas y mamás y también en sus hijos e hijas. De primer momento, los adultos suelen encontrarse algo desubicados cuando no están con sus hijos/hijas y se encuentran con otros/as adultos, como si por un instante se dijeran a sí mismo/a ¿Pero esto no era para los más pequeños?, pero la música ya está sonando y la propuesta está en acción así que se entregan a la vivencia. Sus hijos e hijas están allí mirándolos, observando con sus ojos limpios de juicio. Quizás hay algún pequeño que se puede pegar a las piernas de la mama o el papa mientras están allí sin ellos, pero no suele ocurrir; en general les gusta ver a sus papas y mamas haciendo cosas que no suelen hacer: los ven jugar entre ellos, divertirse como niños y niñas, hacer y deshacer con la misma simplicidad que nuestros pequeños y pequeñas. Es un momento mágico. La sala se llena de un hermoso aroma de Alegría y Libertad. La esencia del Ser se manifiesta y no hay diferencia entre personas y personitas.  Así es como va ocurriendo la trans-forma-ción: danza a danza, movimiento a movimiento, círculo a círculo.

Hay otro momento especialmente significativo en la aula de Biodanza y Familia: es la parte de la curva metodológica donde descendemos y las músicas son melódicas, las propuestas de movimiento son más lentas y las expresiones de afecto y cariño se hacen más evidentes. ¡Cuán distinto es este momento en las sesiones con adultos!!!! Con los niños, el darnos amor, cuidarnos, querernos, es algo natural. Pocos pequeños rehuyen el contacto afectivo: sus manitas aman a sus compañeros/as, aman a sus mamas y papas y se dejan amar.  En Biodanza para adultos, la progresión hacia la expresión de la ternura, es lenta en el tiempo, muy progresiva, leve y con consignas poéticas para no herir sensibilidades.

Observarles en ese acto amoroso que surge como caricia, para mí es un momento de Gran Belleza. Padres/madres junto a sus hijos/as se expresan amor mutuo acurrucados en un nido afectivo, apoyados unos con otros con cuidado,  estirados en el suelo, en un tren de descanso o en un mandada,… y surge la caricia, el mimo, el contacto de la piel con la piel que nutre. Siento que esos instantes amorosos son como cantos de Esperanza y de Fe en el Ser Humano, en la Vida, en el vivir.

La Biodanza es un sistema de induce a la reeducación afectiva proponiendo vivencias integradoras que devuelven el sentido a Ser Humano.

 

Cursos

Taller de profundización de Biodanza

Sábado 12 de mayo 2018, de 17,30 a 20h

TANDEM STUDIO, Via Laietana, 45, BCN

BiodanzaSRT es un sistema de integración humana, reeducación afectivo-motora y reconexión con nuestra naturaleza instintiva. Este proceso de transformación profunda, requiere una progresión entre tres y cuatro años de práctica.

En la fase de iniciación, las aulas de Biodanza están diseñadas para familiarizarnos con nuestra naturaleza gregaria, introduciendo progresivamente en la vivencia corporal, la mirada, el gesto, el silencio, la presencia y el círculo como lugar de transformación y cuido.

Posteriormente a esta fase de iniciación, el encuentro con sí misma, la otra persona y el entorno, surge con mayor profundidad: las máscaras y rigidez corporal previas, se han ido disolviendo progresivamente, permitiéndonos expresar con más confianza y fluidez. Las propuestas y las músicas en esta fase de profundización, requieren práctica previa.

Este taller va dirigido a personas que ya tengan experiencia  en Biodanza y/o en trabajo corporal, y deseen seguir profundizando en sí mismas dentro de un entorno seguro, cuidado y facilitado por una profesora con más de diez años de experiencia conduciendo grupos, impartiendo talleres, conferencias y comprometida con su propia evolución.

Si te interesa la propuesta, puedes ponerte en contacto conmigo mediante correo electrónico tenderoteresa@gmail.com y teléfono 649 085 439. Soy Teresa Tendero. Yo facilito el taller.

Lugar: TANDEM STUDIO – Via Laietana, 45 3r.1a. BCN (frente Palau de la Música).
Cómo llegar: Metro L1, L4 estación Urquinaona. Bicing. Bus 45, N8, V15, V17.
Precio: 20€ si te inscribes antes del 20 de abril.
30€ a partir del 21 de abril.
*Hay cómodos vestuarios para cambiarse.

+información sobre mi en  www.universbiocentric.wordpress.com 

Biodanza

Resonancia armónica y Biodanza

Todos los organismos, incluyendo a los humanos, se comunican e interpretan su entorno mediante la evaluación de campos de energía. Puesto que los humanos somos tan dependientes del lenguaje hablado y escrito, hemos descuidado nuestro sistema sensorial de comunicación basado en la energía. Igual que con cualquier otra función biológica, la falta de uso conduce a la atrofia.  Dr. Bruce H Lipton en La Biología de la creencia.

Rolando Toro, el creador del Sistema de integración humana Biodanza, enfatiza la necesidad de reencuentro con nuestra naturaleza instintiva, olvidada tras pesados telones de costumbres, cultura y hábitos modernos que disocian cuerpo-mente-alma de forma que normalizamos la enfermedad como una manifestación más de nuestro estar en el mundo.

Nuestra naturaleza instintiva sigue los mismos procesos fisiológicos básicos de la vida que se dan en los organismos más primitivos de la tierra (los procariotas): una bacteria come, digiere, respira, excreta los desperdicios,  muestra procesos “neurológicos” como percibir dónde se encuentra el alimento e impulsarse hacia ese lugar, y reconocer toxinas y depredadores que activan maniobras de evasión para salvar la vida. Hasta aquí podemos decir que nosotros tenemos las mismas respuestas pero nuestra mente, el entrenamiento al que somos sometidas las personas en escuelas, familia y trabajo, termina por disociarnos de tal modo de nuestra naturaleza instintiva, que nuestras maniobras de supervivencia básica se ven alteradas y mutadas por dependencias emocionales que adoptamos como verdades.

Biodanza es un aliento fresco de Vida en esta locura de posibilidades atroces a las que parece que estamos predestinados. Su abordaje profundamente biológico, incide en nuestra percepción del conocimiento de la Vida y de qué hacemos en Ella. Parece una barbaridad hablar de Ser en la Vida sin más, ni adjetivos ni otros aditivos que el Verbo Ser; es una barbaridad a la que no podemos poner palabras, solo sentires.

¿Qué es Ser en la Vida? intenta contestarlo con la mente de una criatura infante, un niño o una niña que sólo conocen el mundo a través de sus percepciones aún no demasiado contaminadas por la mirada del adulto grandilocuente que todo pretende saber. Ser en la Vida sólo puede ir acompañado de Yo Soy – YoSoY  y de SomoS. ¿Te has fijado en la estructura de estas palabras? Pueden leerse de izquierda a derecha y de derecha a izquierda. Esto tiene un nombre pero ese nombre no es importante, lo que realmente importa es la dimensión que ocupan en el entendimiento de la Vida.

Cuando decimos YoSoY, estamos activando patrones geométricos sagrados porque activan la construcción de la Vida en su multidimensionalidad transversal, simultánea, quántica, numinosa, viva. ¿Por qué te cuento todo esto con referencia a Biodanza? Porque Biodanza celebra la corporeidad como algo sagrado y dionisíaco, con alegría, placer y comunidad, donde poder danzar al son de la propia vida y nombrar con palabras aquello que genera vida. Puede que no entiendas nada de lo que te estoy contando; no te extrañe si así es porque mi lenguaje no se dirige a tu mente pensante sino a tu ser sintiente, a la vibración que te mueve, al impulso que resuena en tu interior cuando algo lo mueve por dentro.

En Biodanza vas a reconectarte progresivamente con ese impulso vital interno que emerge del subconsciente profundo para que lo dejes danzar sin etiquetas ni restricciones hasta que se canse de dominar el escenario de tu hacer. Entonces y sólo entonces, podrás danzar tu oscuridad sin sufrimiento porque en ella se encuentra la Gran Escuela a la que tu te entregaste para experimentar qué es eso de Ser Humano. ¿Sabes de qué te estoy hablando?. De reirte porque sí, de quedarte mirando a alguien mientras también eres mirada y dejas que eso pase sin más; de embelesarte con la lluvia que cae en tu piel mientras sonríes inocente sin pensar si tienes ropa de recanvio; de emocionarte al ver la profundidad de unos ojos o un gesto que dice más que habla,… Biodanza es también esa poética, con toda una base epistemológica que corrobora sus efectos, sus acciones y su manera de hacer para que la magia de la Vida vuelva a correr por tus venas, proporcionándote una clara y profunda sensación de estar Viva. ¿Te acuerdas de qué es estar viva?

Se puede ser feliz sin sentirte culpable por ello; puedes estar orgullosa de ti prescindiendo de ser egoísta y monstruosa como nos han contado,… Eres un Ser Perfecto al que se le ha olvidado de dónde procede de tanto decirte que esta vida es un valle de sudor y lágrimas. Puedes recomponerte solo, sola, pero te aseguro que en comun-unidad es mucho más agradable, más liviano, más profundo, más rápido, más divertido y sobre todo más natural, porque somo seres gregarios, seres de piel con piel, donde nos nutrimos unas a otras porque esa es nuestra naturaleza primaria: la comunidad.

Podría seguir hablándote toda la noche de todo lo que aporta la Biodanza a la vida, pero seguiria siendo poco hasta que no te decidas tú a salir de ese lugar conocido donde, aunque no eres suficiente feliz, te aferras por miedo a experimentarte, pensando que hay tanto para sanar. Biodanza te facilitará un espacio protegido para que la alegría de estar vivo, viva, emerja de forma natural y, mientras emerge, el grupo te devolverá todo el amor que necesitas para seguir adelante experimentándote en tu singularidad, aceptándote en tu proceso de aprender a Ser Humano, celebrando los logros y abrazando las recaídas que te hacen más fuerte, más digna, cada vez más quien tu eres.

No te olvides que en la estructura de la Vida, en todos los organismos vivos, la resonancia armónica incide en la dimensión atómica y libera el potencial que espera para servir a la Vida de la mejor manera posible. Tu, Yo, Somos organismos vivos hechos con los mismos patrones vitales; por eso SomoS (de izquierda a derecha, de derecha a izquierda y leas como lo leas.

 

Cursos

Festejando Dones y Talentos. Taller de Biodanza y Educación Biocéntrica

Dones y Talentos es el título del primer taller de Alquimia Interior, proyecto evolutivo de Biodanza y Educación Biocéntrica para honrar y celebrar la vida.

El abordaje es corporal; nuestro cuerpo responde a estímulos más allá de la voluntad, transformando la bioquímica que nos compone y destilándola en el alambique de la presencia. El efecto es progresivo, autoregulador y evolutivo.

Si te interesa la vivencia de la integración bio-emocional como un proceso de crecimiento y aprendizaje desde el goce y la alegría de vivir, no lo dudes y participa.

Facilitan:
– Gemma V. Ribas, Facilitadora de Biodanza, Animadora Infantil, Facilitadora de Pshyc-k.
– Teresa Vázquez, Facilitadora de Biodanza, Educadora Biocéntrica, escritora.
– Victòria Morera, Facilitadora de Biodanza, traductora.

Lugar del encuentro: Espai Compartit – Valldoreix- Sant Cugat (cuando hagas la reserva de tu plaza, te indicamos cómo llegar con tren o vehículo particular)

Coste del taller: 25€
Máximo 20 participantes. Se requiere inscripción previa.

Inscripciones: Envia nombre y apellido, teléfono y email de contacta a biogemmita@live.com o per telèfon i whatsApp a 696 608 214 (Gemma).    + info: Dones y Talentos

 

(versió amb català)

Dons i Talents és el títol del primer taller d’Alquimia Interior, projecte evolutiu de Biodansa i Educació Biocéntrica per honrar i celebrar la vida.

L’abordatge és des del cos, el qual respon a estímuls més enllà de la voluntat, transformant la bioquímica que ens composa i destilant-la en l’alambí de la presència. L’efecte és progressiu, autorregulador i evolutiu.

Si t’interessa la vivència de la integració bio-emocional com a un procés de creixement i aprenentatge des del goig i l’alegría de viure, vina a participar-hi.

Facilitadores:
– Gemma V. Ribas, Facilitadora de Biodansa, Animadora Infantil, Facilitadora de Pshyc-k.
– Teresa Vázquez, Facilitadora de Biodansa, Educadora Biocéntrica, escriptora.
– Victòria Morera, Facilitadora de Biodansa, traductora.

Lloc: Espai Compartit – Valldoreix-Sant Cugat (quan facis la reserva de la teva plaça, t’indiquem com arribar amb tren o cotxe particular).

Cost: 25€
Màxim 20 participants. Es requereix inscripció prèvia.

Suggerència: Portar roba còmoda

Inscripcions: Envia nom i cognom, telèfon i email de contacte a biogemmita@live.com o per telèfon i whatsApp a 696 608 214 (Gemma). + info: Dons i Talents