Teoría de Biodanza

La Sinfonía de Convergencia Biocéntrica: El Amor, la Consciencia y la Evolución en Teilhard, Toro y Faggin


Me gusta leer, me apasionan las palabras. Mejor dicho, las amo, así que no me canso de encontrar convergencias que me llevan al eje central que mueve mi existencia: el principio biocéntrico. Deseo que este artículo sea inspirador para tí.

1. Hacia un paradigma unificado de la consciencia
Uno de los autores que conforman el cuerpo epistémico de Biodanza y Educación Biocéntrica, cuya base es el principio biocéntrico, es Pierre Teilhard de Chardin. Rolando Toro bebió de su fuente, como la de otros muchos autores, para ir configurando la Biodanza como un sistema de integración humana fundamentada en las ciencias de la vida. Ese era su interés genuino, hacer que Biodanza ocupara un lugar en el vasto mundo del conocimiento de la Vida al servicio de la Vida y con la Vida. Y lo consiguió, junto a un extenso equipo de personas que colaboraron con él para cumplir ese objetivo común, aportando sus conocimientos en distintas áreas.

Rolando tenía la capacidad de reunir conocimientos aparentemente dispares entre sí, centrarlos en el eje común del principio biocéntrico y adaptarlos a una metodología que fue creándose paso a paso sustentada por su propio modelo teórico que recoge el proceso completo de la integración humana.

En la teoría de Biodanza no se nombra a Federico Faggin. Quizás no era conocido para Rolando, más para mí es uno de los autores contemporáneos más lúcidos cuando hablamos de consciencia. Así que me he decidido escribir sobre un punto de convergencia fundamental entre estas tres visiones del universo: la teología evolutiva de Pierre Teilhard de Chardin, la teoría de la Biodanza de Rolando Toro y la filosofía de la consciencia de Federico Faggin.

Desde la perspectiva de una investigadora biocéntrica, el propósito de este análisis es ir más allá de identificar coincidencias, y mostrar cómo estas ideas, originadas en la ciencia, la espiritualidad y la psicología, se entrelazan para validar un paradigma unificado: aquel en el que la vida es más que un epifenómeno; es el centro del cosmos, y la consciencia su propiedad más fundamental.

Al situar el Principio Biocéntrico como la tesis unificadora, podemos afirmar que el universo existe precisamente porque existe la Vida, y no a la inversa, en contraste radical con el mecanicismo y el materialismo clásico. A través de esta mirada, pretendo examinar cómo cada uno de estos pensadores, desde sus respectivos campos, llegan a una conclusión similar sobre la naturaleza de la evolución, la consciencia y, de manera crucial, como el papel del Amor es el motor universal de la integración humana.

2. El universo como proceso de cefalización. La visión de Pierre Teilhard de Chardin

Pierre Teilhard de Chardin, a través de su visión interdisciplinar cosmológica, propuso una teoría de la evolución que trasciende el determinismo darwinista. Para él, la historia del cosmos va más allá de un proceso ciego y aleatorio; es en sí un movimiento dinámico y con propósito, que se despliega a través de tres grandes umbrales: la cosmogénesis (el surgimiento del mundo mineral e inorgánico), la biogénesis (la aparición de la vida orgánica) y la antropogénesis (el nacimiento del pensamiento en los humanos).

Este proceso evolutivo se caracteriza por una creciente «centricidad o consciencia» en los seres vivientes de manera que, a medida que la evolución avanza, se produce una «cefalización» o desarrollo de un sistema nervioso más complejo, y una «cerebración» o un cerebro más complejo, que llega a su expresión máxima con la aparición del ser humano. En este punto de inflexión, por primera vez según el autor, la evolución adquiere la capacidad de reflexionar sobre sí misma. La visión de Chardin establece un marco en el que la evolución es un proceso biológico y complejo, que tiene un camino: hacia una mayor complejidad, consciencia y espiritualidad.

2.1. La Noosfera y el Punto Omega: La Convergencia Final

Para Chardin, este camino de evolución puede ser descrito en los conceptos que él denomina como Noosfera y Punto Omega. La Noosfera es la «esfera del pensamiento«, o sea, la capa de consciencia colectiva que envuelve el planeta que va emergiendo de la Biosfera amedida que la humanidad se une a una consciencia ampliada y superior través de la comunicación y el entendimiento mutuo. Metafóricamente podríamos verlo como las diferentes “capas” de irradiaciones del campo energético que rodea la Tierra.

El movimiento que impulsa esta convergencia consciente colectiva es fruto de la atracción del Punto Omega, definido como un «foco cósmico personalizante de unificación y de unión». Nos vamos a detener en esta definición para entender su dimensión:

  • El Punto Omega siendo en sí mismo el resultado final de la evolución, no se trata de un punto físico en el espacio. Existe preexistiendo, o sea, posee la característica de estar ya «existente» y se “concretiza”, si podemos decirlo así, como fuerza tractora, como un agujero negro que absorbe y atrae hacia otros estados. En el caso del Punto Omega, Chardin aboga al camino de la evolución cósmica hacia estados superiores de consciencia.
  • Personalizante en el sentido de que, dado que el Punto Omega es el objetivo final del proceso evolutivo, tiene que ser personal por naturaleza, ya que actúa como centro unificador y divino del universo. Para Chardin esa personalización es identificada con Cristo, no como hombre, sino como consciencia crística, un estado puro, cristalino de consciencia.
  • Unificación y unión son el proceso dinámico de integración de la materia inorgánica a la vida y finalmente a la consciencia reflexiva o espíritu, guiados por la fuerza tractora y unificadora del Punto Omega como centro cósmico y personal, impulsados por la energía unificadora del Amor.

2.2. El Amor como energía radial, la sangre de la evolución

Para Chardin, la fuerza directriz de la evolución es una energía que no puede ser explicada por la física clásica. El autor distingue entre la energía tangencial, que es la fuerza física y medible, y la energía radial, que es la fuerza de atracción hacia una mayor centricidad y consciencia. Chardin identifica sin lugar a dudas, la energía radial con el Amor: una fuerza que emana del Punto Omega y atrae a todas las cosas hacia sí, produciendo seres cada vez más conscientes. En ese sentido y como anécdota, recuerdo que mi mama (tendría 91 años en 2025) decía que antes, en su época, lo bebes nacían con los ojos cerrados y ya sus nietos no. ¡Qué decir de mis nietos!

El Amor, en este contexto que propone Chardin, no se limita al sentimiento humano, cambiante, efímero y caprichoso; es una reserva sagrada de energía, que describe como «el torrente sanguíneo mismo de la evolución espiritual». En sus formas más primitivas, el Amor se manifiesta como fuerza molecular, que a lo largo del proceso evolutivo, se identificará con funciones mucho más complejas, como las reproductivas.

Con la aparición de la consciencia reflexiva en el ser humano, el Amor se eleva a un nuevo nivel. Chardin lo analiza en un modelo tripartito: el amor sexual (deseo exclusivo de fusión creativa con el otro), el sentido humano (el amor que se extiende más allá del par, y se manifiesta en la amistad y el sentido de la pertenencia y unidad global) y, finalmente, el sentido cósmico, que según Chardin es la etapa más elevada y la afinidad profunda con la totalidad que nos envuelve. Fundamentalmente, el sentido cósmico es el Amor de Omega, el centro de los centros, hacia el cual converge toda la evolución universal.

Para Chardin, la materia y el espíritu no son dos sustancias separadas, sino «dos estados o dos rostros de una misma Trama cósmica». El Amor, al ser la energía radial que opera en todos los niveles, desde lo molecular hasta lo reflexivo, es la fuerza que unifica estos dos estados (espíritu y materia) de manera que la evolución en sí misma es un proceso en el que la consciencia se desarrolla y adquiere complejidad en la medida que avanza el universo.

Así es como Chardin demuestra que la evolución no puede ser solo un proceso físico, sino una manifestación progresiva del espíritu a través de la materia, siendo el espíritu la consciencia y la interioridad de la realidad, y su manifestación a lo largo de la evolución es el propósito del universo.

3. El Principio Biocéntrico y la Vivencia: La Teoría de Rolando Toro

3.1. Fundamentos de la Biodanza y el Principio Biocéntrico

La teoría de Rolando Toro Araneda[3] se basa en el Principio Biocéntrico, que propone que el universo existe porque existe la vida, y no al contrario, como hemos apuntado al principio del artículo. Biodanza se define como un sistema de «integración humana, renovación orgánica, reeducación afectiva y reaprendizaje de las funciones originarias de la vida». En el corazón de la teoría anida el concepto del Inconsciente Vital, la fuerza que emana del «psiquismo celular» y genera el impulso innato de vivir.

Esta visión revoluciona el paradigma mecanicista, que considera la vida como una casualidad en un universo inerte. Al igual que Chardin, Toro postula un universo en el que la vida tiene un lugar central y un propósito inherente. El Inconsciente Vital es el equivalente de la «fuerza directriz» de Chardin: un psiquismo celular o la memoria cósmica inscrita en las células, que más allá del pensamiento consciente, moviliza los potenciales genéticos de cada ser vivo en pro de la armonía orgánica como expresión de la Vida. Este proceso culmina en el inconsciente numinoso como estrato más profundo y sublime del ser, directamente vinculado a la liberación de la naturaleza esencial del ser humano, contrarrestando la cultura que tiene a hacerlo insignificante.

3.2. El rol central de la vivencia

La metodología de la Biodanza se fundamenta en la vivencia, un concepto clave que la distingue de otras prácticas y metodologías, pero cuando hablamos de vivencia en Biodanza, no es una vivencia cualquiera; es una vivencia biocéntrica. Toro la define como una experiencia subjetiva que integra al ser en su totalidad. Esta definición transciende el conocimiento conceptual de vivencia como “momento vivido” para convertirse en un estado del ser que unifica la experimenta vivida a través del cuerpo, el movimiento y el encuentro con el otro.

Toro afirma que «no hay cambio sin conciencia, pero tampoco hay un cambio real sin la vivencia«. Esta afirmación establece una relación causal y recíproca entre la consciencia y la experiencia: la vivencia [biocéntrica], como la experiencia de sentir y de ser, es la condición indispensable para un cambio profundo y la integración personal. Es a través de la experiencia directa que se logra acceder al Inconsciente Vital, donde se manifiestan el deseo de vivir y el amor como un «estado de ser». Esta idea encuentra una resonancia en las reflexiones de Federico Faggin, quien también enfatiza la experiencia subjetiva como el «flujo de sentido» que diferencia la vida de los procesos meramente algorítmicos.

3.3. El Amor como un estado de ser y fuerza cósmica

Para Rolando Toro, el Amor es el núcleo que organiza la existencia humana. El Amor más allá del sentimiento, trasciende las relaciones amorosas para abarcar la conexión con la humanidad y el cosmos, siendo en sí mismo un «estado» que se contrapone directamente a la defensa del ego. El Amor es concebido como un «atractor del caos existencial» hacia el orden cósmico y una «forma de integración al infinito». Desde el principio biocéntrico postulado por Rolando Toro, el Amor es comprendido como la conciencia plena de estar vivo aquí y ahora. No es poca cosa, en este mundo de inmediatez y predominio del individualismo extremo.

La teoría de Biodanza articula este fuerza organizadora llamada Amor (resonando con la propuesta de Teilhard de Chardin) a través de sus cinco líneas de vivencia o expresiones del ser humano: Vitalidad, Sexualidad, Creatividad, Afectividad y Trascendencia. Cada una de las líneas que acompañan el proceso de integración humana, es una expresión del Amor y un camino hacia la integración total del ser, de ahí que Toro enfatice que, para recibir amor, primero hay que darlo como una danza activa y transformadora que, al ser ejercitada, genera la vitalidad y la integración que hacen posible que “la vida camine”. Este caminar viviente sucede con la corporeidad vivida: el contacto, los gestos, la piel, la mirada que nos conecta como seres vivos en proceso de vivir, superando el individualismo y el miedo, para abrazar una existencia basada en la conexión con una misma, con la otra persona y con todo lo que nos rodea (visible e invisible).

4. La consciencia como propiedad fundamental: El legado de Federico Faggin

4.1. Del Microprocesador a la Consciencia Irreducible

Federico Faggin[4], el inventor del primer microprocesador, hizo una transición radical del mundo de la ingeniería a la exploración de la consciencia. Su vida de éxito según el paradigma antropocéntrico materialista, no lo llevó a lo que él consideraba felicidad. Inició una búsqueda de sentido que lo llevó a la exploración de la consciencia. Su conclusión fundamental es que la consciencia no es un subproducto del cerebro o un mero proceso algorítmico, sino una «propiedad fundamental» e «irreducible de la naturaleza».

Faggin, como Chardin y Toro, propone un “monismo” en el que la materia no está separada del espíritu. Más bien, la materia es la «expresión estructurada» o el «rostro visible» del espíritu, y el universo es un campo consciente. Esta perspectiva, emergente de su profundo estudio de la física cuántica, que a lo largo de su carrera ha sido y es uno de sus pilares fundamentales ya que le proporciona una validación científica para su visión holística del universo, donde la consciencia precede a la materia y es su base intrínseca. Para Faggin, lo que la física cuántica ha revelado como información inmaterial, es en realidad la consciencia.

4.2. La Consciencia, la Vivencia y el «Flujo de Sentido»

Una distinción clave en la teoría de Faggin es la que existe entre la información (objetiva, sin significado) y la consciencia (la cual da significado a través del sentir y la experiencia). En estos tiempos donde el transhumanismo parece ganar adeptos, Faggin sostiene que la inteligencia artificial no puede ser verdaderamente consciente o autónoma porque carece de la capacidad de sentir. Un robot puede procesar datos sobre una rosa, pero no puede sentir su aroma, por ejemplo.

Esta distinción es de naturaleza ontológica. La vivencia, como la cualidad interna de sentir y ser, es el factor que define a un ser vivo, con un propósito y una interioridad, y es lo que nos diferencia de una máquina o un «zombie que actúa sin propósito mayor». El trabajo de Faggin culmina en su Modelo CIP (Consciousness Integrated Processor), que busca integrar la lógica con la experiencia subjetiva, la intuición y las emociones. En este modelo, un árbol no «procesa» la luz del sol, sino que «experimenta» el proceso de crecer, y una mariposa no «ejecuta un programa» para volar, sino que «vivencia» su movimiento. Esta visión, a mi entender, coincide con la vivencia biocéntrica de Biodanza y Educación Biocéntrica como fundamento científico.

4.3. El Amor como Sustancia Primordial y el Origen de la Teoría

La génesis de la teoría de la consciencia de Faggin se encuentra en una experiencia espiritual personal, como he dicho antes. En un momento de revelación, él sintió una «oleada de energía poderosa» que emergía de su pecho. Esta energía era Amor, pero un amor en mayúsculas, «tan intenso y tan increíblemente gratificante que superaba cualquier noción que había tenido antes». En ese instante, comprendió que esta energía era la «sustancia de la que todo lo que existe está hecho», y que era esta sustancia la que había «creado el universo» a partir de sí misma.

Esta experiencia personal de Amor fue el dato primario que la ciencia materialista no podía explicar. A partir de este evento, Faggin se dedicó a construir una teoría que sí pudiera hacerlo. Esto demuestra que la interioridad y la vivencia personal, que son la base de la Biodanza, no son solo un fin en sí mismas, sino que pueden ser la fuente de un conocimiento radicalmente nuevo sobre la realidad, un conocimiento que une la física y la espiritualidad.

5. Sinfonía de Convergencia: Un Análisis Comparativo de Coincidencias

5.1. Tabla Comparativa de Coincidencias Clave

La siguiente tabla sintetiza las profundas coincidencias que emergen de las obras de Pierre Teilhard de Chardin, Rolando Toro y Federico Faggin.

PensadorVisión del UniversoMotor de la EvoluciónNaturaleza de la ConscienciaRol del AmorLema Clave
Teilhard de ChardinUn cosmos viviente, en constante evolución. Materia y Espíritu son dos caras de una misma realidad.La energía radial, la fuerza de atracción del Punto Omega que guía la evolución hacia una mayor consciencia y complejidad.Una «centricidad creciente» que emerge de la materia. Es el fin y la causa del proceso evolutivo.La energía radial. La «sangre de la evolución espiritual». La fuerza que unifica y atrae hacia el Punto Omega.«El amor es la más universal, formidable y misteriosa de las energías cósmicas.»
Rolando ToroUn «sistema vivo prodigioso» donde la vida es el centro del cosmos y no un subproducto.El Inconsciente Vital, el «deseo de vivir» que proviene del psiquismo celular y moviliza los potenciales genéticos.La capacidad de sentir y ser, accesible a través de la vivencia, que es la esencia del ser humano.Un «estado de ser» y un «atractor del caos». Una fuerza de integración al infinito, expresada en las cinco líneas de vivencia.«El ser humano sufre de nostalgia de Amor.»
Federico FagginUn «campo consciente» del que la materia es su expresión. Un universo que se busca conocer a sí mismo a través de nosotros.La evolución de la consciencia y los sistemas físicos de manera simultánea. El universo evoluciona para conocerse a sí mismo.Una propiedad «fundamental» e «irreducible de la naturaleza», que se manifiesta como el sentir y la vivencia.La «sustancia de la que todo lo que existe está hecho». El origen de la realidad que se revela en la experiencia subjetiva.«La consciencia es la base misma de la realidad.»

5.2. Convergencias Temáticas

A pesar de sus diferentes orígenes, los tres pensadores convergen en puntos temáticos cruciales:

  • Un Universo Unificado y Viviente: Los tres rechazan el dualismo cartesiano y la visión del universo como una máquina inerte. Chardin ve la materia y el espíritu como «dos caras» de un solo proceso, Toro postula un universo como un «prodigioso sistema vivo» que existe gracias a la vida, y Faggin propone que la materia es la «expresión estructurada» de un campo consciente.
  • Evolución con Propósito: Todos postulan que la evolución no es un proceso aleatorio. Para Chardin, es un camino dirigido por la atracción del Punto Omega hacia la noosfera y el ultra-humano. Para Toro, es un camino hacia la «integración humana» y la evolución de la especie a través de las vivencias integradoras. Para Faggin, la consciencia y los sistemas físicos evolucionan «a la vez», con el propósito de que el universo se «conozca a sí mismo a través de nosotros».
  • La Consciencia como Base, No Subproducto: Los tres coinciden en que la consciencia es una propiedad intrínseca, no un epifenómeno. Chardin habla de una «centricidad creciente» como fuerza de la evolución. Toro describe el Inconsciente Vital como el «psiquismo celular». Faggin concluye que la consciencia es una propiedad «fundamental» e «irreducible de la naturaleza».

5.3. El Amor: El hilo conductor del universo

Para mí, este es el punto culminante de la convergencia: Chardin, Toro y Faggin describen el Amor como la fuerza causal universal. La «energía radial» de Chardin, el «atractor» de Toro, y la «sustancia primordial» de Faggin son, de hecho, la misma fuerza. Es la fuerza de unión que actúa como la causa de la evolución cósmica (Chardin), la causa de la integración humana (Toro) y la causa de la propia existencia (Faggin). El Amor es el principio de la unificación en acción, el motor intrínseco de la realidad que busca la conexión y la complejidad a través de la consciencia. Es una fuerza cósmica que se experimenta en la intimidad de la vivencia personal.

6. Síntesis Final: Hacia un Paradigma Biocéntrico Integral

6.1. La Validación de la Visión Biocéntrica

Las coincidencias en los conceptos de consciencia, evolución y del Amor en estos tres pensadores, validan de forma profunda el Principio Biocéntrico de Rolando Toro. El análisis demuestra que el biocentrismo es un paradigma que encuentra eco en la vanguardia de la teología evolutiva del siglo XX y en la física cuántica del siglo XXI. El universo es un vasto proceso vivo, consciente y amoroso. El trabajo de Faggin, a mi entender particular, proporciona una base científica profundamente biocéntrica: la Vida y la Consciencia son la esencia de todo.

6.2. Implicaciones para el Futuro

La convergencia de estas visiones tiene profundas implicaciones para la humanidad. En una era de creciente externalización de la inteligencia y la consciencia a través de la tecnología, como advierte Faggin, es urgente reconectar con la consciencia que nos hace humanos y parte de la vida.

La integración de la ciencia objetiva con la vivencia subjetiva es indispensable para una comprensión completa de la realidad. El Amor, más allá de ser una emoción, emerge como la energía que permite la evolución y facilita el camino hacia la transcendencia, liberándonos del miedo y del egocentrismo. La tecnología, bien utilizada, puede servir como un apoyo para acelerar nuestra evolución inevitable, pero la elección de no convertirnos en esclavas y esclavos depende únicamente de cada individuo.

En última instancia, Chardin, Toro y Faggin, a mi entender, nos invitan a un camino de transformación individual y colectiva, a un reencuentro con el ser que somos, y a una comprensión del universo como un todo vivo, consciente y amoroso. Su mensaje conjunto nos llama a ser participantes activos en el proceso de evolución cósmica, cultivando la consciencia y el Amor como la fuerza tractora del Universo.

Bibliografía consultada


[2] Pierre Theilard de Chardin (1881-1955), sacerdote jesuita, paleontólogo y filósofo francés.

[3] Rolando Toro (1924-2010), educador, psicólogo, antropólogo y poeta chileno.

[4] Federico Faggin (1941, Vicenza, Italia) Ingeniero eléctrico y físico.

Si te interesa el artículo en formato pdf, aquí te dejo el enlace

Biodanza

La afectividad: la inteligencia biocósmica

Definir Afectividad es complejo; hay muchos autores con diferentes opiniones y maneras variada de definir la afectividad. Yo voy a remitirme a Rolando Toro, el creador del sistema Biodanza.

Una de las fuentes que Rolando Toro cita para definir la afectividad es José Ortega y Gasset, filósofo español nacido en Madrid a finales del siglo XIX y exponente principal de la teoría del perspectivismo, la razón vital e histórica.

José Ortega y Gasset. Nace en Mayo 1833 y muere en octubre de 1955. Dos de sus libros más conocido son «La rebelión de las masas» y «Estudios sobre el amor».

El perspectivismo es una teoría filosófica que propone que el ser humano se aproxima al conocimiento del mundo y de la vida desde la interpretación y la perspectiva individual, circunscrita a su propia experiencia y reflexión.  Este planteamiento fue desarrollado por el filósofo alemán Gottgried Leibniz sobre tres ejes principales:

  • el primero sostiene las ideas de la razón metafísica que nos llevan a verdades más allá de la comprobación científica.
  • el segundo eje se enfoca en que la perspectiva humana es limitada y finita ya que parte de las capacidades perceptivas y de raciocinio, determinadas en su mayoría por el lugar, el tiempo y el espacio que ocupamos en el mundo.
  • El conocimiento de la vida depende de las creencias, la cultura y la interpretación valorativa de cada ser humano.

Posteriormente Nietzsche plantea que los hechos no existen como tal, así como tampoco existe la real naturaleza de los objetos; solo podemos hablar de la mirada del observador sujeta a su interpretación humana, de lo que se deduce que el acercamiento al conocimiento es subjetivo. Esta perspectiva recuerda a la cuántica.

José Ortega i Gasset da un giro importante al perspectivismo afirmando que la verdad puede existir si se incorporan todas las posibles aportaciones individuales desde su particular realidad, ya que cada experiencia vivida, meditada y analizada desde el individuo, es única, inédita y personal y construye el conocimiento real de la vida.  De ahí la frase del filósofo madrileño “yo soy yo y mis circunstancias”.  

El perspectivismo no acepta la perspectiva global, ni la verdad absoluta, ni la ética categórica, ni la epistemología definitiva. La verdad, entendida como la comprensión del conocer, se crea en la conjunción de la diversidad individual*.

Desde la mirada del perspectivismo, Ortega y Gasset defiende que la afectividad abarca cualquiera de las pasiones del ánimo, en especial el amor, el odio, el cariño, la rabia, y otras. Rolando Toro, a partir de la definición del filósofo español, va más allá y afirma que la afectividad es “un estado de afinidad profunda hacia otros seres capaz de originar sentimientos diversos”.  


Etimología de la palabra afecto

Si nos vamos a la etimología de la palabra afecto, encontramos que proviene del latín y significa el resultado de algo o alguien que actúa junto a uno y que afecta a su estado físico y psíquico, provocando sentimientos diversos. Por otro lado, tenemos que “efecto” es el resultado de completar algo. Un ejemplo sería: si yo choco entre sí dos artilugios metálicos, el efecto es una vibración sonora, que nos afecta de una forma u otra dependiendo de nuestra sensibilidad al ruido, de nuestro estado de ánimo, de lo desprevenidos que estemos, etc.

Para entender la afectación, necesitamos distinguir emoción de sentimiento. Aquí seguimos remitiéndonos a Rolando Toro. Para el creador de la Biodanza, las emociones son estados pasajeros y momentáneos que ocurren en el instante presente y responden a circunstancias especiales que impulsan al movimiento- de ahí el inglés emotion. Aquí entendemos movimiento tanto interno como externo, es decir, una respuesta de huida como correr por un susto, o de llanto que no deja de ser un movimiento interno. En cambio, la afectividad es más compleja: se extiende en el tiempo, lo que implica recuerdos y memoria, participa la conciencia y la representación simbólica.  La durabilidad en el tiempo puede ser dada por repetición del estímulo que provoca una emoción que desencadena en sentimiento, o por el propio proceso consciente y simbólico. Es verdad que existen patrones básicos de respuestas emocionales, como la alegría, la tristeza y el miedo, que se dan en combinación con sentimientos variados, alcanzando un campo emocionalidad compleja, como puede ser el caso que Rolando cita: “el arte puede evocar emociones sumamente complejas, sutiles y de gran intensidad”. Aun así, la distinción entre emoción y afectividad es sustancial, como ya hemos dicho.

Para Toro la afectividad es una expresión de la identidad (según él existen cinco líneas de expresión de la identidad a las que llama líneas de vivencia, que son: vitalidad, sexualidad, creatividad, afectividad y trascendencia, citadas por orden ascendente de represión). La expresión privilegiada de la Afectividad es el Amor. Esta es la base teórica de la concepción de la Afectividad en Biodanza. Y surge la pregunta ¿porqué el Amor? Porque al observar la Vida, estudiarla, meditarla y vivenciarla, reconocemos que hay una estructura originaria, un orden cósmico mayor basado en la armonía, el equilibrio, la evolución y la integración compleja y autónoma de todo cuanto existe, tanto en lo micro como en lo macro, que se repite fractalmente, generando lo que conocemos como Vida. A ese orden cósmico infinitamente renovado y eternamente gozoso, como dices las enseñanzas védicas, podemos definirlo como Amor, la expresión de la divinidad, tal y como lo cuentan las antiguas tradiciones sagradas, y en los últimos tiempos, también la ciencia en sus estudios cuánticos y metafísicos empieza a reconocer la Unidad de la creación, aunque lo definan con otros nombres.

La afectividad determina la evolución completa del ser humano, desde la etapa intrauterina hasta la madurez. La inteligencia tiene su base estructural en la afectividad, pues todo proceso de adaptación inteligente al medio ambiente y la construcción del mundo se organiza en torno a las experiencias primales de la relación afectiva.”- afirma Rolando Toro. Es por eso por lo que podemos hablar de inteligencia afectiva.

Hay una armonía integradora en todo lo viviente que evidencia la colaboración, la solidaridad, la afinidad … existente en todo lo viviente. Las células, los órganos, los sistemas, los planetas, las galaxias, … todo vive y convive entrelazado, tejido, si podemos decirlo así, en una Unidad Mayor que nos hermana. De ahí que la génesis biológica de la Afectividad como expresión de la identidad, está relacionada con el instinto de manada (solidaridad intraespecie, impulsos gregarios, tendencias altruistas y rituales de vínculo). Aun así, el ser humano, en su expresión en el mundo, no sigue el mismo patrón cósmico ya que puede organizarse para destruir a su propia especie y a su entorno. ¿Qué le ocurre al ser humano? ¿por qué va en contra de su Naturaleza primordial, la que gobierna y sostiene el universo?

En la base teórica de Biodanza, la expresión de la afectividad en el ser humano está determinada por factores genéticos, fisiológicos, culturales y ambientales. Si bien parece que hay factores que pueden ser irreversibles, la ciencia está afirmando ya, como ya nos dicen los textos sagrados desde hace milenios, que las capacidades humanas aún están por reconocerse y los estados de expansión de la conciencia, pueden llevarnos a entendimientos mayores de nuestra naturaleza humana que posibiliten relacionarnos con la vida (con uno mismo, el otro y el entorno abarcando el Universo) trascendiendo lo que conocemos como salud a niveles impensables.

Capacidad de aprendizaje, memoria y percepción están fuertemente condicionadas por la afectividad. Las motivaciones existenciales, que en el fondo diseñan nuestra trayectoria por la vida, son de naturaleza afectiva. (…) El aprendizaje del lenguaje, la poesía, el arte, todo en general, posee una génesis afectiva.

Rolando Toro

Partiendo de estos principios, en Biodanza se propician vivencias integradoras que posibilitan el encuentro progresivo con nuestra naturaleza esencial, rescatando así nuestra expresión genuina. El aprendizaje es progresivo, autorregulado por el propio participante, acompañado por la persona que facilita el proceso, y contenido por el grupo que, gracias a la música y las propuestas, desarrolla su inteligencia afectiva individual y colectiva propiciando un proceso de integración amable, alegre, sagrado y celebrante. Cuando nos sentimos amados, respetados, honrados, la historia de vida, con sus memorias, regresa a su estado natural luminoso. Esa Luz que en definitiva somos, emerge de la oscuridad en la que ha vivido, pues nunca ha dejado de brillar, y lo hace en manada, por eso Biodanza es grupo. No existe la Biodanza individual. La práctica continuada de Biodanza, preferiblemente semanal, por una cuestión de efecto cíclico en nuestra biología, potencia la salud integral facilitando el reencuentro con nuestro ser genuino, y por tanto con una dimensionalidad de lo que verdaderamente somos que da mucho para experimentar.

Rolando Toro afirmaba que “el estudio de la estructura afectiva constituye la más urgente y necesaria investigación en nuestra sociedad, cuya patología afectiva es ostensiva. (…) Desenvolver la afectividad mediante Biodanza, es incidir con la música y la danza en la raíz nutricia de la vida».

Practicar regularmente Biodanza es una manera alegre y muy satisfactoria de mantenernos como seres despiertos, capaces de elegir cómo queremos vivir, a pesar de las circunstancias externas. ¿qué eliges tú?


* Rodríguez, Daniel. Perspectivismo: origen, característica y obras destacadas. Lifeder, marzo 2019.

Biodanza

La palabra sentida de las Mujeres Jardín

Me maravilla ver sus rostros cuando entran en la sala. Las veo y las siento sólo mirándolas. Ellas preparan las sillas para nuestra rueda sagrada mientras, yo acomodo el equipo para que todo suene bien. Llegan puntuales. Vienen con el corazón lleno de bienaventuranza, colmadas del bien común compartido que se expresa en sus palabras, silencios, miradas y en el tacto. ¡Cuánto bien nos hace el contacto!.

Hacía días que no escribían las Mujeres Jardín. Son tiempos de movimientos internos y externos; tiempos para observar y dejar que el silencio nos guíe. Hay mucho barullo en el mundo y en el Jardín de las Mujeres poetas, nos recogemos para que el aroma del Jazmín en flor, vuelva a penetrar el alma y la Rosa recupere su perfume; el Clavel andaba apurado: sentía su cabeza hueca pero ahora parece que ya pasó y de nuevo se ríe y está alegre; nuestra Margarita – una nueva flor del jardín- luce satisfecha y la Dama de Noche sonríe mientras danza y esparce su aroma. La violeta sigue en flor después de un descompuesto y la Flor del Higo Pico va y viene a ritmo tropical. La Azucena anda pa dentro: demasiado sol la quema y nos ha pedido un poco de sombra fresquita para descansar de tanto calor. Así que vamos despacito, con calma, danzando el final de una primavera y el nacimiento de un nuevo verano.

Volver a flexibilizar sus corporeidades está siendo toda una experiencia. Un año y medio sin biodanzar es mucho tiempo para el alma y mucho más para sus añejos tallos, porque el alma se ha nutrido de la constancia de nuestros encuentros, que aunque no danzábamos en la sala, lo hacían nuestras palabras en la plaza, pero el cuerpo, sus hermosos y lozanos tallos se han resentido de la fría noche pandémica y hay que ir poquito a poco para que se acostumbren a las notas del agua bendita que nos riega.

La semana pasada ocupamos el espacio de nuestra rueda verbal con algún tema que no recuerdo y no tuvimos tiempo para la lectura de sus escritos, así que esta semana, lo primero que hicimos fue escuchar a nuestras poetas y escritoras. Son tan hermosos sus escritos, tan delicados, tan sinceros que te los transcribo aquí debajo, con su permiso, para que veas que no te miento ni exagero. Aquí lo tienes:

Autora: Azucena. Escrito el 7 junio 2021

Hola, Hola a todas. Os cuento como me fue la semana pasada en Biodanza.

Me sentí tan relajada y tan bien… La clase estuvo muy acertada, para mí por lo menos; esos ejercicios que me llevan a otro lugar, que me hacen sentir en el Jardín de las Flores que tenemos en Biodanza, como una yedra que trepa por las paredes buscando la sombra de mis compañeras; cuando abro los ojos y las veo, me da alegría y me doy cuenta que ellas también lo sienten así.

El otro día una señora me preguntó qué hacíamos en Biodanza, si bailábamos. No supe explicarle; sólo le dije: – Hay que vivirlo para sentirlo. Eres otra. – Aquí levantó la miradas y nos miró a todas sonriendo satisfecha. Luego siguió leyendo- . Mucho amor para este lindo grupo.

Autora: Margarita. Escrito el 7 junio 2021

Queridas compañeras y mujeres de Biodanza. Estoy muy contenta de poder compartir con vosotras estas dos horas en compañía de nuestra maestra Teresa que nos dice las cosas con tanto cariño que me llegan al alma. Así que cuando termina la clase, estoy relajada y feliz.

Autora: Dama de Noche. Escrito del 24 de mayo 2021.

Saludos compañeras,

Ya tenemos las puertas abiertas en el espacio que tanto hemos echado en falta. El pasado martes, fue una gozada danzar de nuevo juntas. No recuerdo los temas, fueron varios: el círculo, la rueda, el silencio, las risas, el juego de palmas, … La propuesta fue hermosa, escuchando la cajita de música que nos guiaba. Fue precioso.

Al salir de la sesión, no escuché ni una queja (me duele eso o aquello). Gracias.

Hay Mujeres Jardín en todas las comunidades pero la tribu humana se ha olvidado de que vive en un jardín y que hay que regarlo con el agua del Amor y la escucha. Las personas han aprendido a decir muchas cosas, a dar su opinión, a quejarse, a opinar,… pero han olvidado el arte de escuchar. ¡Hay tanto para escuchar de las Mujeres Jardín del mundo entero!.

Ellas, las de este jardín hermoso que cuidamos desde hace cuatro años, saben que lo que escriben y compartimos con todas vosotras aquí en las redes, llega a todo el mundo: Chile, Argentina, Uruguay, España, Colombia, Estados Unidos, Venezuela, Italia, México, Francia, Portugal, Perú, Suecia, Reino Unido, Venezuela, Rusia, Irlanda, Ecuador y Brasil. Creo que no me he dejado ningún país. Para ellas es una bendición ser inspiración para tantas personas que ni conocen pero que con certeza nos une el amor a la vida, a la sacralidad de la Vida que Rolando Toro y sus colaboradoras y colaboradores, tejieron en este sistema maravilloso llamado Biodanza.

Biodanza es música, grupo, consigna y vivencia en su más sublime expresión. Se expande en ondas de vibraciones-Amor que nos habitan dentro y fuera, mientras danzamos unas con otras, en las otras y en la totalidad, en movimiento constante, eterno, siempre renovado, renacido, autoreferenciado en la Vida que somos.

Ellas danzan y lo cuentan con sus hermosas palabras que brotan de la tierra cultivada de sus vidas y experiencias. Ellas danzan y cuentan lo que brilla en su corazón aún estando en silencio.

Te invito a que dejes un comentario para ellas. Una frase, una palabra, un sonido, un afecto. Todas somos Una.

Amor y Servicio.

Notas de navegación

Estar bien desde la perspectiva de Biodanza

Hay una herida profunda en el alma de muchas y muchas personas, que suele aparecer en algún momento u otro en los grupos de iniciación a la Biodanza y tiene que ver con la trascendencia; esa línea de expresión de la identidad que posibilita transcender estados de conciencia limitantes, que condicionan nuestra manera de relacionarnos con el mundo, con la otra y conmigo misma. Sobre todo conmigo misma, pues el retorno a mi ser íntimo es en realidad lo desconocido.

Nuestro Angel estaba con el corazón partido, la mirada triste, el semblante cansado de tanto llorar, intentando sostener el peso de la pérdida, que suele dejar un rastro de dolor y de angustia difícil de digerir. Ella llevaba una sesión sin venir: me llamó para decirme que estaba recogida en su interior y aún no podía salir de allí. Esperaba que esta semana encontrara la forma para venir al grupo y dejarse arropar por él. Yo había preparado la sesión pensando en ella. No sabía si vendría, sólo tenía el anhelo, y sí, apareció. Cuando abrí la puerta y la encontré, nos abrazamos; habían otras compañeras así que no hubo tiempo de intimidad. Nuestro Angel se mostraba resignado. Empezamos la sesión.

En la Rueda de Intimidad Verbal abrimos el espacio para compartir: no había compartires, así que hablamos sobre la vivencia y cómo se significa en Biodanza. Me parecía importante dialogar sobre este tema pues el grupo ha crecido: se han incorporado dos mujeres más y ninguna de ellas conoce la Biodanza más que por la sesión de presentación que hicimos hace unos días. Sólo llevamos dos sesiones juntas. Sentí necesario situar a las dos mujeres nuevas en el contexto de vivencia propuesta por Rolando Toro, ya que el grupo lleva funcionando ocho meses y en este tiempo han pasado muchas cosas, como grupo y como singularidades. Ellas no son las mismas. No lo digo yo, lo dicen ellas. Además, esta era nuestra primera sesión con el grupo al completo y nuestro Angel se incorporaba después de su temporal ausencia. Era un momento delicado.

Al término de la rueda de diálogo, recogimos cojines y dejamos la sala preparada para danzar. Suena la primera música; suena la segunda y nuestro Angel me llama en privado. – Me voy a marchar. No puede seguir. (…). No puedo hacerles esto al grupo. No estoy bien (…) tal como estoy creo un mal ambiente…- Mantuvimos un breve diálogo. Al finalizar la canción, nuestro Angel y yo entrábamos en la sala para seguir adelante. La siguiente vivencia era un caminar a dos con una música de Dixieland. Nuestro Angel estaba allí y, al decir la consigna con la persona voluntaria para mostrar la vivencia, hice mención a la oportunidad de caminar a dos con lo que somos en ese preciso instante, con lo que hay, sea lo que sea, sin tener que estar de ninguna otra forma; sólo en el presente, aquí, con lo que yo soy ahora y nada más. Y es así como todo está bien.

En realidad no recuerdo bien lo que dije, lo que sí recuerdo perfectamente fue la cara de nuestro Angel, sonriendo dulcemente, tranquila, relajada, confiada. Y eso, es una bendición.

Biodanza recupera gestos cotidianos tan simples como el caminar a dos y los resignifica, no con nada nuevo en realidad, aunque parece que lo fuera pues el amor está tan escondido, tan guardado, olvidado, custodiado, encerrado en nuestros corazones heridos que pareciera que es nuevo, pero sólo es hacerlo presente con nuestros gestos cotidianos. Una música básica, de dixieland, y un caminar cogidas de la mano, vinculándonos con la mirada, con el gesto,… nada más y nada menos. Todo un universo en acción en ese preciso instante, donde dos personas que a penas se conocen, andan juntas, sin hablar, acompañadas de una música rítmica,… y la magia del amor se hace presente, no porque sea mágica sino porque nunca ha dejado de estar presente; oculta o no, ella está siempre y cuando le damos un espacio y un ambiente propicio para que se muestre, de forma natural emerge el amar, amando, el amor amando, el amarnos amándome. Tan simple y tan complejo a la vez.

En Biodanza, no hablamos con palabras porque es nuestra corporeidad la que se expresa y su lenguaje es muy claro, simple, sin lugar a confusión. En Biodanza recuperamos los gestos perdidos que a golpes de desencuentros, nos han llevado lejos de nuestro interior y así nos hemos perdido.

En Biodanza no necesito -estar bien- para estar en el grupo, para participar de la sesión, porque estar bien es intrínseco del estar. No hay mal estar, sólo es el preludio de la transformación que ocurre cuando le damos tiempo a que acontezca; y no sólo tiempo sino el lugar y el ambiente adecuado para que se dé, y en Biodanza se da, porque la música, el grupo, la consigna y la facilitadora propician que se de la vivencia integradora; no sólo la vivencia, sino la vivencia integradora.

Photo by Tatiana Syrikova on

Y seguimos con la sesión. Cuando llegamos a la parte descendente de la curva metodológica, entramos en ella con una Rueda de Miradas. La música escogida: Marchando al frente de Renato Teixera . (aquí te dejo el audio para que la disfrutes).

El agua interna brotaba tranquila por la fuente de nuestros ojos mientras nos mirábamos; se deslizaba al compás de la melodía, con todo lo que allí había, sin palabras, sólo sonidos del alma, recuerdos, nostalgias, deseos, anhelos, goces y mucho más manifestándose calmadamente, sin prisa. Bendito momento, sagrado instante de bendición inesperada, colmando nuestro ser de una profunda Belleza. No hay palabras que describan tanto Amor; sólo el silencio que comparto contigo, a tí, que me escuchas más allá de lo que digo.

Biodanza es humildad, porque ante milagros así, no hay como sentirse de otra manera que no sea humilde.

No existe un -estar bien- para hacer Biodanza. En Biodanza el Bien es Ser y Estar, en grupo, en el corazón, en el silencio, en el gesto, en el abrazo y en la distancia. Olvídate de ser algo que no eres, de estar de una forma u otra para que te acepten, para que te quieran, para sentir que perteneces. Sólo por el hecho de existir ya es suficiente. Así en Biodanza, porque la propuesta de Rolando Toro es que todo el mundo dance la Vida, que todos los seres humanos rescaten sus gestos perdidos y se unan en una enorme ronda de manos dadas, donde el corazón de una no es más mío ni tuyo, sino de todas y todo.

Al terminar, pedí que dijerámos sólo una palabra que definiera el instante vivido. Se dijeron varias. Yo la recuerdo fue SUPERACIÓN. La dijo nuestro Ángel sonriendo.

Si aún no conoces la Biodanza, no te quedes con las ganas. Busca un lugar que sea fácil para ti, en tu entorno, en tu localidad más cercana (hay muchos ya). Déjate llevar por la intuición; deja que tu alma te guíe. Ella te agradecerá encontrar un espacio donde danzar la vida en la vida.

Amor y Servicio

Biodanza

Biodanza como la poética del encuentro

La poética del encuentro es una de las maneras que podemos definir qué es Biodanza. ¿Porqué? porque detrás de la amplia teoría que sustenta su base epistemológica y ontológica, la semilla de Biodanza está arraigada en el amor a la Vida. Rolando Toro, el padre de la Biodanza, así lo manifestó cuando en meditación profunda sobre la humanidad, percibió que detrás de todas sus acciones, correctas e incorrectas, se esconde el grito ahogado de la nostalgia de amor, de sentirnos vivas y bienamadas, no sólo por alguien en especial, sino por la Vida misma. Ante una visión así, Rolando aceptó el reto y transformó el mundo con su acción transformadora, generando junto con otras personas que compartían su visión, un sistema de integración humana donde el ser humano, pueda experimentarse como ser completo, con los potenciales y talentos necesarios para colmarse de satisfacción y ser en el mundo lo que es, sin tener que ser algo o alguien desconocido para sí mismo. Se inspiró en el psicodrama, nos cuenta Cecilia Luzzi, su compañera sentimental en aquellos inicios, y le añadió la biología, la música y la vivencia. De Psicodanza pasó a ser Biodanza porque no hay psique y danza, sólo hay Vida, por eso Bio.

Expresar todo lo que significa Biodanza, sería como contarte el ciclo del agua en todas su expresión transformadora circular y eterna; o como contarte como crece un árbol desde la semilla hasta que da frutos; o como se gesta un bebé en el vientre de la madre desde el primer encuentro de espermatozoide y óvulo, hasta el último aliento; y aún así no sería suficiente porque la Vida no puede explicarse dividiéndola, separándola, compartimentándola en trocitos; la Vida es constante, como una danza cósmica eterna, fractal, geométrica, física y metafísica, cuántica, sistémica, artística, mística, orgánica, evolutiva, y todo lo que te se pueda ocurrir de más. Nunca aislada, por eso Biodanza siempre es grupal, porque es la comunidad afectiva que podemos vernos, crecer y transformarnos. El movimiento en sí es Vida, aunque no puedas percibirlo con tus cinco sentidos limitados a las formas aparentes de las cosas mutables. La roca, la montaña, el mar, se mueve en su interior atómico y eso es vida, la danza de la vida. Esta es la percepción biocéntrica de Biodanza, basada en el principio biocéntrico que afirma que la Vida es la que organiza el universo y no al revés.

Mi propuesta es que te dejes llevar por la poética de tu interior. Si no sabes si existe en ti, si no la has potenciado, si te cuesta encontrarla y reconocerla, si tienes vergüenza, si consideras que no es suficiente, si estás bloqueada, acude a un lugar cercano donde puedas conocer la Biodanza Sistema Rolando Toro. Asegúrate que sea Sistema Rolando Toro, porque es garantía que la facilitadora ha hecho todo el proceso de autotransformación íntima que dura tres años mínimo para formarse como facilitadora y después un año más para presentar su tesis de titulación que ha de ser un tema inédito bajo la mirada biocéntrica, con tutores autorizados que la acompañan en todo el proceso hasta llegar al tribunal biocéntrico donde la presentará públicamente; que habrá pasado por varias supervisiones durante sus primeras sesiones impartidas, y que sigue en formación continua porque la Vida no se acaba y siempre hay qué aprender para seguir transformándonos hasta fusionarnos con la Vida, en la Vida.

Ves y date el permiso para probar. Desde la primera sesión podrás percibir el efecto benéfico que dura más allá de lo esperado porque incide en la biología. La transformación puede ser amorosa, sensible, alegre, divertida y profundamente vivida. Eso es Biodanza también, la Alegría de sentirse viva.

Amor y Servicio.

Notas de navegación

Què pot fer que polítics ignorint i impedeixin el debat al Parlament

Hi ha una Barcelona que sembla que no existeixi per algunes polítiques que només han vist el mercantilisme de la ciutat, la possibilitat de lucre que ofereix Barcelona com una de les grans ciutats del món amb més atracció turística pel seu art i la seva cultura.

Avui he tingut el gust de passejar-me per alguns dels seus recons preuats, silenciosos, presents en la nostra història com a poble, com a identitat, com a cultura mediterrània, cosmopolita, entranyable, valenta i misteriosa. Aquesta és Catalunya, el pais que m’habita.

Què fa als polítics que seuen a les cadires del Parlament creient-se Senyors de la Terra, decidir ignorar i impedir el debat d’una Iniciativa de Legislatura Popular (ILP) d’educació signada per unes 95.000 persones que saben cóm volem que no sigui la nostra educació i tenim algunes de les bases per iniciar la construcció de l’Educació que volem al nostre país.

La resposta deu ser que estan contaminats per la malaltia del des-amor i s’han oblidat que tot te cura, fins la mal anomenada mort (part integrant de la dualidad del món que coneixem coma Terra). Cal fer les coses d’altres formes ón la inclusió sigui present amb la seva màxima expressió o al menys, amb la mateixa expressió que ho fa la exclusió però amb Pau, sense violència.

Deixo unes fotos d’alguns dels recons que avui he gaudit. fes clik

 

Educación Biocéntrica

Prostitución, salud y acompañamiento desde mi vivencia biocéntrica.

Conocer de cerca el mundo de la prostitución está siendo una bendición para mí. Han sido tres meses de dura adaptación donde he fluctuado entre sentimientos contradictorios que me hicieron dudar de mi verdadera vocación como educadora biocéntrica. Me sentí golpeada por una brutal crueldad que esconde mujeres sagradas que aman como nunca había visto antes.  Detrás de rostros maquillados con exuberancia,  cuerpos semidesnudos expuestos en alquiler, sonrisas amplias y generosas, hay una humanidad tierna, sensible, maternal, profundamente sagrada.

Cuando decidí trabajar con mujeres prostitutas, sabia que mi empeño no surgía por un afán de salvar a nadie, sino de acompañar y compartir el ser mujer en un mundo enloquecido por la posesión, el lucro y el consumismo. He leído mucho sobre prostitución, sus efectos, consecuencias, estadísticas que cifran datos recogidos en grupos de control, análisis, historia de su supuesto origen, relatos de vivencia, y ….  cuando hablo con ellas cara a cara, frente a frente, piel con piel, semana tras semana, agradezco ser mujer porque nosotras las mujeres, somos capaces de cualquier cosa por amor. Nuestro ser femenino interno, profundo, oculto, se manifiesta siempre que encuentra un espacio donde ser y hacer presente la grandeza de la Gran Madre que habita en cada una de nosotras.

Claro está que en cada mujer, la experiencia de la vida la vive de una forma u otra, más ausente, más presente, más furiosa, rebelde, calma, ….. Mi experiencia en estos meses es que las prostitutas son mujeres sabias que han aprendido a conocer al hombre en profundidad, llevándolas a una compasión renovada en cada cita de treinta minutos mínimo.

Compasión se traduce literalmente como «sufrir juntos, simpatizar con el sufrimiento ajeno, ir más allá de la empatía para comprender el estado emocional del otro».  Ellas hablan de los hombres, sus clientes, como si trataran con niños chicos perdidos en un mundo de apariencia y mentira. Las mujeres prostitutas son el continente donde los hombres que acuden a su encuentro, pueden mostrar sus miserias, adicciones, locuras, fantasías, perversidades, …. sin reparo ni miedo a ser juzgados. Ellas son la posibilidad de escapar del papel de hombre correctamente ajustado al patrón estándar que la sociedad les exige, y con ellas juegan a ser sin tener que ser.

Nos cuentan las mujeres, que muchos clientes vienen a hablar, a ser escuchados, a ser mimados y a liberar sus fantasías sexuales reprimidas por miedo a ser rechazados o mal interpretados por su esposas, compañeras y por ellos mismos.  Los hay que descargan tensión acumulada sin miramientos, pero la generalidad habla de nostalgia de amor. ¡Es tan amplio el amor y tan mal interpretado!!! Cuerpos fragmentados por la educación de las partes disociadas entre sí, ajenas unas de otras a la plenitud de amar en libertad.

Estos tres meses de integración, me ha dolido el alma. Ha crujido mi memoria ancestral femenina para romperse un velo imperceptible que nublaba inconscientemente mi ser en la vida. Ha sido a través de sus miradas de mujer, de sus secretos guardados, de su saber femenino que he podido sentir más profundo vinculo con  la sacralidad de la vida.

Las prostitutas que he conocido en el proyecto hasta el día de hoy (unas 40-45 mujeres y dos transexuales), en su mayoría son madres separadas o divorciadas, viudas y también casadas, con hijos e hijas por los que hacer lo que haga falta para que estudien y sean algo en la vida, «no como yo, una puta», dicen. Nadie sabe que la economía que sustenta sus hogares es fruto de la prostitución, ni sus parejas, maridos y amantes. Tienen un altísimo grado de responsabilidad con su familia, sea esta hijos y padres, ya que pueden prescindir con bastante facilidad de su pareja, pero no de sus padres e hijos, asumiendo ellas la sustentación econdómica familiar, con médicos de pago si es necesario, estudios hasta la universidad para sus hijos e hijas y todo lo que necesiten para darles cuanto sea necesario para vivir con dignidad y que no les falta de nada. «Si no lo hago yo, quien lo va ha hacer», dicen con digna aceptación. «Ellos me lo han dado todo», dicen en referencia a sus padres.

Aman a sus hijos e hijas con orgullosa y generosa locura. Cuando hablan de ellos, su cara se ilumina y todo sacrificio vale la pena sin rechistar lo más mínimo. Aguantan humillaciones solo si no han tenido suficientes ingresos para pagar los gastos previstos,  y exigen a sus clientes buen trato, usando el arte de la seducción y la complacencia.  Suelen tener mucha consciencia en relación a los contagios por enfermedades de transmisión sexual y evitan riesgos, no tanto por su vida sino por la de sus hijos.

También hay desesperación, esclavitud, consumo de drogas, mala alimentación, exceso de operaciones de estética para resaltar sus atributos sexuales, adicción a la televisión y al móvil, tendencia a no socializarse con el mundo exterior, desvalorización personal, estrés emocional,…

Mi trabajo como educadora biocéntrica  dentro del equipo multidisciplinar del proyecto, es aportar herramientas para valorizar sus vidas, impulsar la salud y el cuidado de sí mismas, informarlas de los riesgos de contagio de enfermedades de transmisión sexual, ofrecerles estrategias de negociación con el cliente, y sobre todo escuchar sus vidas, sus pensamientos, sus sueños.

En este tiempo con ellas, nunca he oído una queja a no ser por la falta de clientes. De entre las mujeres prostitutas que he conocido estos tres meses, sólo una amaba su trabajo, disfrutaba practicando el sexo con diferentes hombres y se sentía afortunada de hacer este servicio a la sociedad. Para casi todas las demás, la prostitución es la opción para que los suyos tengan una vida digna. Algunas es porque ganan más dinero que cuidando ancianos o fregando casas, y otras pocas porque están atrapadas en una red mafiosa de tráfico de mujeres con escasas posibilidades de liberarse.

Después de tres meses, empiezo a amar a esas mujeres que semana a semana me educan en la dimensión sagrada del amor. Quizás te pueda parecer demasiado poética mi vivencia, pero ¿qué es la vida si no un encuentro con lo poético?

Te sigo informando. Abrazos.

Biodanza

Integrando la identidad: vivencia biocéntrica

Desnuda de silencios que ocultan sentires profundos donde la vida habita callando, me empodero de la verdad que siento en mí para decir que de amor, nadie sabe más que una misma, y de Amor Incondicional solo podemos hablar cuando el desapego a lo más amado se sacraliza hasta el punto de encontrar el amor sin mácula, inmaculado -como de Gran Madre-, que sobrevive a todo cuanto hayamos conocido con anterioridad.

Vivir en Kairós es una gran bendición. El eterno movimiento circular de la temporalidad posibilita experimentar confianza y sensación de que nada es en vano ya que todo regresa al punto de inflexión donde se gesta la integración de lo vivido. Podría parecer que ese instante concreto es tiempo y espacio, pero eso sería achicar la multidimensionalidad de la existencia. Sí es un instante de vida, más es cúmulo también de toda una vida, de cada instante, cada decisión tomada, cada incerteza silenciada y expresada. En Biodanza, a todo esto lo llamamos integración de la identidad, y se fundamenta en el modelo teórico que sustenta el sistema Biodanza creado por Rolando Toro.

Modelo Teórico de Biodanza
Modelo Teórico de Biodanza

Un modelo teórico es una representación de cómo entendemos lo que es, en este caso se trata de la complejidad de «ser en el mundo». En el eje principal del Modelo Teórico de Biodanza encontramos la pulsión «Conciencia intensificada de sí-mismo/Identidad» y «Conciencia disminuida de sí-mismo/Regresión». En esta pulsación danzan los potenciales genéticos manifestados a través de cinco Líneas de Vivencia que completan la expresión de «ser en el mundo» (en otros sistemas, la expresión de los potenciales del ser se representan como los siete chacras principales). Esta danza fluye entre vivencias que enriquecen y empobrecen nuestra percepción de la realidad y de nosotros mismos. Así pues, vivimos reflejando lo que hemos creído como verdad, lo que hemos asimilado, normalizado y automatizado como respuesta ante la vida, y el resultado suele ser una profunda nostalgia de amor. Ser vistas y miradas, valoradas en nuestra expresión existencial, sostenidas e impulsadas nuestras múltiples capacidades creativas, honradas por ser seres únicos e irrepetibles, amados por nuestra singularidad,… son terribles ausencias que normalizamos en nuestras vidas, transmitiendo así de una forma u otra, con mayor incidencia o menor, el mismo mensaje castrante y destructivo en todas nuestras relaciones, hasta que el desamor duele tanto que nos arroja al «desconocido» interior y nos enfrenta a preguntas existenciales que devuelven silencio desconcertante. Allí,  en ese des-concierto, empezamos a tomar consciencia de la inmovilidad forzada a la que nos hemos sometido y, casi perdidos, empezamos a danzar con los sentidos.

Aire de inicio podría ser, fuego quizás, agua bendita a lo mejor, tierra fértil, éter… Cada una de nosotras, vibra en un elemento que impulsa movimiento de vida y con él la conciencia de estar vivas. Con el tiempo y dedicación, constancia y tesón, vamos encontrando palabras, sonidos, músicas que redimensionan la vivencia del amor, hacía mi misma, la otra, la vida. El proceso requiere de toma de decisiones, asumir las elecciones que hacemos constantemente (conscientes o no), darles conciencia y agradecimiento, sabiduría y equidad  para seguir decidiendo siempre cómo queremos nuestra vidas, con quién queremos relacionarnos, de qué forma queremos nutrirnos, para qué creamos y a quién servimos. Vaciar lo que no nos sirve, para llenar de nuevas vivencias. Despedir para encontrar. Soltar para encontrar. Dejar para recibir.

Vida y muerte son complementos de nuestra dualidad, opuestos complementarios de la vivencia de vivirnos. Existe algo superior que nos sustenta; es nombrado de múltiples maneras por el ser humano, aunque todas ellas reflejan al Si-mismo que habitamos.  En Biodanza, lo llamamos VIDA y queremos que Ésta sea la verdadera protagonista de toda nuestra Historia como humanidad. Nuestro hacer es BIOCENTRICO pero hay muchas personas que hacen de forma biocéntrica sin saber siquiera que existe esta palabra. Lo importante en verdad, es que hagamos siempre de nuestras vidas acciones y servicios que impulsen alegría, bienestar y dicha porque esta es nuestra autentica y única naturaleza primordial.

En Biodanza puedes encontrar herramientas que te lleven de regreso a lo primordial, pero no todo lo que dice ser Biodanza es verdad. Como reflejo de la vida que hemos creado, existen impostores que utilizan el Buen Nombre para lucrar sus impulsos primarios y egocéntricos, olvidando su propia naturaleza divina y la sacralización de la vida como acto genuino de nuestra naturaleza esencial. Biodanza no es mistificada pero sí recupera el sentido sagrado de la vida y lo pone al centro de todas las relaciones, preservando así la Vida en su plenitud y evolución.

Eres libre de vivir tu vida y responsable también. Asume tu poder creador y vive con ello. Sólo te pido que tus actos promuevan Vida, la que de verdad nos merecemos todos los seres de este planeta, de esta galaxia, del universo entero.

Gracias por leerme hasta aquí. :)

Biodanza

Parirme. Una vivencia unida a Biodanza

Al parir también le llaman «dar a luz». ¡Hay tantas formas y maneras de parir! Podemos hablar del parto en aguas cálidas de hogar, en frío paritorio de cualquier hospital, de cuclillas, sentadas, estiradas, entre quejidos o en orgasmo, con caricias, con «palas» de extracción hospitalaria, con epidural, cesárea, parto natural,… y seguir así continuando espiral de vivencias que resignifican «parir». Pero hoy quiero hablar de parirme, verbo reflexivo que transita por el nacer/morir/renacer, empujándome por canal de dolor/placer,  dejar/agarrar, salir/entrar, temer/avanzar, casi desesperar, para fusionarme en un inconsciente amor, salvaje amor, donde todo parece estar en armónico movimiento.

Tengo el ser desubicado, sin apenas referente. Cansancio desconocido o quizás olvidado. He dejado atrás una vida entera. He limpiado mi piel de todo resquicio de desamor y finalmente, renazco LIBRE, limpia, purificada por el gran tránsito del renacer.

En el Tarot de Biodanza, joya creada por Silvia Eick en homenaje al legado literario de Rolando Toro sobre la sensibilidad y grandiosidad del Ser Humano y su ser-en-el-mundo, hay una carta que simboliza perfectamente mi sentir. Se trata de un Arcano Mayor llamado «El Mundo».

XXI - El Mundo, Tarot de Biodanza by Silvia Eick
XXI – El Mundo, Tarot de Biodanza by Silvia Eick

La explicación dice así: «Delante de nuestra alma se abre un Mundo de posibilidades que se expande con optimismo y alegría hacia la libertad. Eliminadas las fronteras, podemos salir en busca de nuevos desafíos, nuevas amistades y nuevas conquistas yendo más allá de lo que inicialmente imaginábamos. La generosidad divina alimenta con la abundancia a los héroes y heroínas que sobreviven a las batallas«. Le acompaña un poema de Rolando que dice:

Nuestra casa tiene la vertiente

los abismos

el pétalo seco

y el rocío.

Tenemos la lluvia de los trópicos

y el fuego con formas de mujer.

Tenemos las vendimias,

los sátiros y el viento.

Nuestra casa es la inmensidad.

El mundo, con sus cuatro

Elementos, nos acoge y nos brinda

la autofecundación y la

síntesis mágica

de la existencia.

Así me siento: pariéndome, dándome a luz.  Miro de nuevo la carta del Mundo y en la cara del bebé veo al recién nacido y emerge a la memoria el Renacimiento del Proyecto Minotauro de Biodanza, creado por Rolando Toro. A pesar del tiempo transcurrido, recuerdo la belleza salvaje de todo cuanto viví en ese ritual de paso: el canal vivo por el que transitaba el que iba a nacer, la desnudez de artificios, la acogida amorosa, el olor, el calor, la comunidad presente, el gozo de recibir, el orgasmo pariendo, parirse con placer, parirnos en sacra celebración.  

La vivencia en Biodanza, tiene la capacidad de quedarse en la piel reeditando la información, sin importarle el tiempo porque habita en Kairós donde todo es circular. Actúa a lo largo de la vida y evoluciona con ella.

El Proyecto Minotauro utiliza el Mito del Laberinto, como propuesta donde simbolizar la existencia humana repleta de misterios, dilemas, enigmas, incertezas y sabiduría milenaria de vida que surge de nuestro interior para guiarnos. Rolando dice al respecto «la incerteza parece ser la característica del viaje por el laberinto existencial. La llave del laberinto está profundamente inscrita en cada uno de nosotros, como un don divino. Sólo cuando tenemos el coraje de ser fieles a ese don interior luminoso, podemos saber, en cada momento, donde poner la mirada y donde encaminar nuestros pasos». 

Ese don del que hablan muchos pensadores incluido Rolando, es difícil o casi imposible acceder a él con el intelecto ya que habita en la esencia del ser, en el inconsciente numinoso, y se muestra al mundo a través de nuestra identidad. No suele manifestarse en palabras que lo signifiquen porque existe antes que ellas. Es Logos, sonido eterno que nos identifica como seres únicos, irrepetibles, com-unitarios.

Biodanza aporta vivencias capaces de resignificar la existencia.

Notas de navegación

Construyendo el amor

El otro día escuché un diálogo en el que una frase me llamó la atención. Decía: “hay muchas maneras de amar y todas son válidas, el problema surge cuando la queremos imponer» (1). Pensando sobre la frase me surgió la pregunta ¿hay muchas maneras de amar?. Creo que lo que llamamos “maneras de amar”, son la construcción de la vivencia de amar.

¿Qué es el amor? Podemos reflexionar sobre el amor horas enteras, días y vidas, teorizar, discernir, conjeturar y combinar sobre su etimología*, más sigue siendo un enigma que revierte en una vivencia personal, infinita en posibilidades. ¿Donde está el margen de la creatividad? ¿Donde el límite de lo vivido y por vivir?

Construcciones de amor en arcilla humana

El amor es una construcción artesana que requiere de repeticiones constantes, de pruebas y ensayos hasta llegar a una sensación interna que extralimita fronteras y se expande hasta el mismo universo íntimo donde anida toda verdad.

Amar es como habitar lugares y espacios internos que reflejan extensiones y parajes multidimensionales que convergen y se sumergen. Exploramos las huellas que otros han dejado y probamos en nosotros, rehacemos figuras que otros ya experimentaron, inventamos, recreamos pero nunca es suficiente. Amar no es algo que se enseña en teoría, en concepto, en creencia. Amar es una vivencia íntima y reconocible sólo por el que la experimenta.

Tiene un aire de sonrisa discreta, de melena danzando al viento, de aroma dentro. Un espacio amplio donde ser e intuir la vida entre poros y moléculas, conjuntos y sistemas organizados por una resonancia común que es libre y abierta, neutra. Y pasamos los años, desde la infancia, construyendo el amor que por ser vivo, está en movimiento y anda de aquí para allá encontrando lugares de asiento donde florecer, crecer y seguir su sendero.

Construir el amor no es fácil en este mundo Tierra donde la noche oscura se ha instalado en los corazones y éstos han olvidado que existe el día que todo colorea. La noche se cierne azul y los humanos, curiosos, aprovechamos para explorar la sensación del miedo y nos perdemos en sus visiones interpretando sueños de laberintos en destrucción. ¡Cuanto dolor ocasiona la construcción del amor!!!!

Aprendices de la luz, miramos el suelo raso y sus alrededores, teñido de sombras que reclaman silencio y atención. Acostumbrados a los ruidos, el sonido de la noche se nos vuelve tenebroso y empieza la danza de la muerte, entregados a un final que no existe porque todo se transforma, como la mariposa en su ciclo de evolución.

Amor/desamor/amor y así en una onda mágica que ejercita la fluidez del sentir, flexibilizando las articulaciones de la existencia. Construir como arte-sanos, tejiendo nuestra verdad que es la de todos. Caminos y senderos que recorrer para volver al centro donde todo permanece, todo es.

Cuánto tormento en esta selva de desamor que mantiene el rostro pegado al suelo sin poder ver el alba surgiendo; siempre, cada nuevo día, en un nuevo amanecer.

Amanecer. fotografía de Jan

¡Cuanto daría para liberar a los que luchan por sobrevivir en este sin vivir!!! Y sin embargo nada puedo hacer más que permanecer en el camino del eterno retorno donde todo sigue, ciclo, evolución y vida.

El amor empieza en una/uno misma/mismo. La oscuridad nos invita a dejar de palpar a ciegas para permanecer en escucha y sentir desde dentro espacios azules cargados de sencillos y humildes tesoros de bienestar.¡Ámate! por la diosa y el dios que hay en ti.  Sé el ser que has venido a ser, con tus potenciales despiertos y entonados para seguir construyendo el amor.

No olvides de mirar el cielo. Recuerda de donde vienes.