Teoría de Biodanza

El principio biocéntrico de Rolando Toro

Cuando hablamos del Principio de Vida, nos referimos a algo muy preciso: a funciones universales, a formas de vinculación y a desarrollo evolutivo. Biodanza se inspira en los principios generales de lo viviente y no en ideas a priori o en dogmas religiosos” dice Rolando Toro. Esa manera de pensar y de sentir, referenciada en la vivencia y en la comprensión de los sistemas vivientes, Rolando la llamó Principio Biocéntrico.

Estamos en el punto 5 titulado El Principio Biocéntrico, del capítulo 1 de la Teoría de Biodanza, donde Rolando Toro desarrolla el significado de la Danza de la Vida. La Teoría de Biodanza son dos volúmenes con los textos originales escritos por Rolando Toro y editados por ALAB (Asociación Latino Americana de Biodanza) en el año 1991.


La Vida, tal y como nos la cuenta la ciencia tradicional, nos dice que surgió como consecuencia de la combinación y recombinación de elementos químicos expuestos a determinadas condiciones de ambiente, temperatura y presión que favorecieron la creación de la diversidad de las formas que conocemos. En resumen, la Vida es una consecuencia de procesos atómicos. Para Rolando Toro y muchos otros pensadores, la Vida no es una consecuencia; Ella es preexistente a la creación; es la guía y la estructura que construye el Universo. Las combinaciones de los elementos se dan por un Orden Mayor preexistente que ordena y estructura los grados de integración que se manifiestan como el Universo conocido. El Universo existe porque la Vida existe, no a la inversa.

Esta afirmación que Rolando Toro define como Principio Biocéntrico, parte de la vivencia de un universo organizado en función de la Vida. No es un planteamiento antrópico (producido por la actividad humana), cosmológico (parte de la astronomía que estudia las leyes universales), ni teológico (ciencia que trata de Dios y de las cosas divinas). El planteamiento del Principio Biocéntrico es biocosmológico ya que es la Vida la que organiza y estructura todo cuanto existe, ya sean elementos, astros, plantas, animales, moléculas; todo cuanto existe son componentes de un sistema viviente mayor llamado Bios = Vida, con sus ciclos vitales.

A pesar de que en el modelo teórico de Biodanza, la Anábasis y Catábasis se incorporaron unos cuantos años más tarde, Rolando Toro, en sus textos originales nos habla de los ciclos de la vida definidos por: la función catabólica (en biología sería el descenso de los nutrientes orgánicos hasta su degradación y muerte; en mitología Katábasis hace referencia al descenso al inframundo como parte del proceso evolutivo donde deviene la «muerte» como transformación necesaria para resucitar); y la función anabólica que en biología es el proceso metabólico de fabricar y almacenar (en mitología Anábasis hace referencia al resurgir de la Katábasis o muerte, como ser transformado para compartir lo vivido e incidir en y con el mundo). Todo este proceso viviente es, literal y simbólicamente, la expresión de la propia evolución del universo, que es la evolución de la Vida; no como aquello que se crea conforme a algo externo que favorece o no el proceso, sino como algo interno que lo permea todo, que lo habita todo dotándolo de estructura y orden para que la Vida siga evolucionando en sí misma, como sistema viviente.Como nota, te dejo dos enlaces a dos conferencias de Jaime Buhigas sobre Anábasis y Katábasis como proceso evolutivo de la Vida y Anábasis y Katábasis dentro del Laberinto.

Todo cuanto existe, desde los neutrinos hasta los quarks, las rocas, los mares, los pensamientos más sutiles, la danza del vivir es la expresión de la Vida manifestándose a sí misma, sin otra finalidad que el gozo de vivir, que la alegría de existir. La vida no tiene que alcanzar un fin; la Vida es y se manifiesta como aquello que es en infinitos ensayos de sí misma. El problema radica en que las condiciones sociales y culturas que predominan en nuestro planeta son anti-vida y en esas condiciones, el ser humano ha olvidado su naturaleza divina y se ha identificado separado de la Vida, como si la Vida estuviera fuera de sí mismo. Esa identificación ilusoria lo hace buscar permanentemente un sentido al vivir, un objetivo, una finalidad, ya sea asociada al poder (paradigma político), al saber (paradigma científico), al tener (paradigma económico) o al estar (paradigma espiritual), lo que sigue alejándolo más aun de su naturaleza esencial que es Ser Vida.

El Principio Biocéntrico postulado por Rolando Toro transforma los parámetros de un estilo de vida basado en una cultura anti-vida y los eleva a la comunión con la Vida Cósmica, con la clara intención de presentarse al mundo como un punto de partida para estructurar las nuevas percepciones y las ciencias, dando prioridad a lo viviente, transformando la ilusión del determinismo físico y el pensamiento lineal, en “una percepción topológica y en la poética de la similitud”– según palabras del mismo Toro; pero ¿qué quiere decir con percepción topológica y la poética de la similitud?

La percepción topológica es una propuesta de Lin Chen (1982) en la que demuestra que el funcionamiento de nuestro sistema de percepción visual se basa en la percepción de ciertas características topológicas del objeto relacionadas con la razón matemática o la comparación de dos objetos, prescindiendo de los significados concretos. Posteriormente, el cerebro añade información geométrica, contexto y semántica.

Cuando Rolando habla de la poética de la similitud encontramos que similitud tiene la raíz etimológica sem que quiere decir la unidad frente a la dualidad.

Así pues, el Principio Biocéntrico apunta a una mirada, semántica y contexto centradas en la Unidad de la Vida y su infinita diversidad manifestada, donde “los hábitos intelectuales de selección, evaluación y juicio sobre objetos y fenómenos serán reemplazados por la percepción de todas las expresiones, de todos los movimientos en tanto que lenguajes de lo viviente”.  

En la interpretación de Copenhague de la física cuántica, desarrollada por Bohr y Heisenberg en la década de 1920, se revela la interconexión existente en el universo y se demuestra que no es posible descomponer el mundo en las más pequeñas unidades que existan independientemente. A medida que se va penetrando en la materia, los físicos encontraron que está hecha de partículas, pero éstas no son los «ladrillos básicos» al estilo de Newton, sino meramente idealizaciones que resultan útiles desde un punto de vista práctico, pero sin significado en sí mismas. Según Niels Bohr: «las partículas materiales aisladas son abstracciones, y sus propiedades son definibles y observables sólo a través de su interacción con otros sistemas«[1].

Más adelante, en el punto 5 de la Teoría de Biodanza titulado El Principio Biocéntrico, Toro dice “Frente al terror del origen, frente a la soledad inexpugnable del infinito, los seres buscan la respuesta mirándose a los ojos. Todo gira en el fuego de una pasión misteriosa; piel y escalofrío, semen y besos entre las estrellas”.

Para mí, es innegable que Rolando Toro tiene experiencias místicas donde el universo es vivenciado como una danza cósmica inseminada de Amor difícilmente descriptible a no ser por un lenguaje poético donde la atracción de las fuerzas y energías que componen la Vida, gozan en el éxtasis de Ser Vida.

No es de extrañar que para Rolando Toro fuera muy importante fundamentar toda la base epistemológica y ontológica de Biodanza con la Biología, la Antropología y las ciencias de la Vida, para que Biodanza no se confundiera con algo esotérico, espiritual o una propuesta más del movimiento New Age. Rolando Toro insistía en que la Biodanza trascendiera las barreras ideológicas y se reconociera como un sistema de integración humana con la Vida y en la Vida, no sólo como un sistema de desarrollo humano que cambia la conducta.

Han pasado más de 30 años y si bien la ciencia va encaminándose hacia formular la Unidad de lo viviente, tal como las tradiciones ancestrales de oriente y los pueblos originarios de la Tierra afirman desde tiempos inmemorables, Biodanza hoy ya no puede ocultar más la mística de su propuesta. La ciencia y los otros tres paradigmas imperantes (la política, la economía y la religión) que han regido nuestro último ciclo histórico, ya no tienen credibilidad por sí mismos. El ser humano ya no admite que le digan qué es verdadero o falso; la Verdad habita en su interior y ya no hay cómo ocultar esta máxima. Sólo en la vivencia directa podrá trascender el engaño en sí mismo, y reconocerse como parte integrante de la Vida. Por eso Biodanza es, ante todo, vivencia, porque la vivencia es transformación, es la que nos permite vivir y experimentar el proceso evolutivo de la Vida, con sus Katábasis y Anábasis danzando sin otro objetivo que la Danza en sí misma.

Biodanza seguirá adelante en este tiempo histórico de transición, porque es un sistema de integración humana que, como otros sistemas de integración humana, sostiene al ser humano en su proceso de ser humano auténtico y reconocerse como Aquello que Es y siempre ha sido.

Seguimos.


[1] N. Bohr, Atomic Physics and the Description of Nature (Cambridge University Press, Londres, 1934), pág. 57.

Teoría de Biodanza

Sacralización de la Vida según Rolando Toro

Sacralización de la Vida es el título del punto 4 del capítulo 1 de la Teoría de Biodanza publicada por ALAB en el año 1991. Vamos a ver el desarrollo que Rolando Toro nos ofrece en relación a este punto.

Lo primero que Toro nos dice es que, si bien las investigaciones y hallazgos de la Biología y las ciencias de la Vida nos dan un “punto de partida sólido y fecundo para comprender muchos misterios de la biosfera, de modo alguno son suficientes para exprimir todos los significados esenciales acerca de la condición humana”.  Se hace necesario “incorporar las grandes intuiciones sobre aspectos aun no revelados y misteriosos de la vida humana«.

Estas palabras son de hace treinta años y si bien es verdad que la cuántica y las neurociencias están aportando una visión mucho más amplia y flexible a los dogmas científicos imperantes en el paradigma antropocéntrico, dejando entrever atisbos de sacralidad incluso en los nombres con los que bautizan sus hallazgos -como por ejemplo el bosón o Partícula de Dios[1], también queda mucho camino para incorporar lo sagrado a lo profano, si podemos decirlo así. Y es aquí donde Rolando incide en esta diferencia impuesta por un sistema de creencias que mantiene al ser separado de su naturaleza esencial. Pero, antes de seguir adelante, detengámonos en la etimología de profano y sagrado.

Sagrado hace referencia a sacro, que en anatomía es el nombre del hueso situado en la parte inferior de la espina dorsal/columna vertebral, compuesto por cinco vértebras unidas entre sí que componen una estructura piramidal cuadrangular. También hace alusión a lo divino, aquello que es digno de ser venerado y profundamente respetado y aquello que recibió la consagración o el reconocimiento por el cumplimiento de las ceremonias y ritos considerados sagrados por una religión o culto religioso.

Profano proviene del latín profanum, palabra que se forma con el prefijo latino pro-, que significa ‘enfrente’ o ‘antes’, y la voz fanum, que significa ‘templo’, por lo tanto, se refiere a aquello que está separado o es distinto al templo. En la Antigüedad se usaba este término para referirse a las personas que no eran permitidas dentro de los templos para participar en los rituales, ritos o misterios.

En antropología se define sagrado como aquello perteneciente al reino transcendental y lo profano a lo que involucra los reinos del tiempo y el espacio; causa y efecto. Por otra parte, Lo sagrado y lo profano es una obra del rumano Mircea Eliade (Budapest, 1907-Chigago, 1986) publicada en el año 1956, donde define por primera vez lo sagrado como una oposición a lo profano.

Para Toro, “la vida tiene una cualidad sagrada y su expresión a través de las criaturas, es la más grande hierofanía (manifestación de lo sagrado en un ambiente profano), absolutamente fascinante y absolutamente terrible”.  ¿a qué se referiría cuando dijo terrible? ¿será quizás el espanto que produce la disolución del ego?  ¿o el terror de ser divinos con todo lo que ello implica?

En Biodanza, el cuerpo va más allá de la forma y pasa a ser la corporeidad viviente, el templo donde converge lo finito con lo infinito, lo mesurable con la inconmensurable, donde sagrado y profano (según el concepto de la antropología) se fusionan como las cinco vértebras lumbares para crear un único hueso fuerte y grande, que es la base de la conexión Tierra y Cielo mediante la columna vertebral que sustenta el gran templo humano. Todo nos habla de sacralidad cuando estamos dispuestas a contemplar la vida tal y como es: fractales de una única Unidad organizada y estructurada que se manifiesta en todo lo viviente.

Las personas, al relacionarse en una Danza de Amor, restablecen un sentido cósmico que las integra a una unidad mayor. Los magnetismos de la danza generan campos creativos, eróticos y biológicos que no pretenden representar una realidad trascendente, sino que constituyen en sí mismo, la gran ceremonia de la Vida, trascendente por sí sola.”  Y es que la sacralidad de la Vida es profundamente vital, trascendente y sexual, pero cuidado con la palabra sexual, no confundirla con la genitalidad. Sexual como la gran energía creadora que, concentrada en nuestra zona sacra que compone la pelvis, va más allá del placer genital para fundirse en el pulso del corazón y la consciencia ampliada, convirtiendo el placer en un goce eternamente renovado, creador de realidades basadas en la alegría de vivir. Es así como el Universo sintoniza y crea sinfonías que se manifiestan en el plano material: a través del goce y la alegría de vivir.

El ser humano puede teorizar sobre el inicio y el fin de la Creación; podemos intuir la existencia de un Vacío creador y un Infinito eterno, podemos teorizar sobre aspectos transcendentes y sobre todo lo que queramos, pero de lo único que podemos dar cuenta es del proceso del vivir, y es en este sentido que el ser humano vive aquí-ahora eternamente renovado. Rolando Toro dice “Toda la realidad es sagrada para el hombre de Biodanza y todo tiempo es litúrgico”. Es así como “lo sagrado no se da en un espacio mandálico ritual. Lo sagrado se da en cualquier circunstancia en que la vida se hace presente pues toda la Vida es Sagrada”.

Es evidente que no todos los lugares favorecen percibir habitar en lo eterno, pero “si Ud. está vinculado de centro a centro con el principio de Vida, experimenta la vinculación cosmobiológica, la antigua familiaridad con las piedras, con los pájaros, con el Sol, con el mar. (…) Podríamos hablar de que los Principios de Vida surgen de una inteligencia divina que trasciende valores egocéntricos.”

Para Rolando Toro, el sentido de lo sagrado se referencia en las funciones universales, las formas de vinculación de lo viviente, en el desarrollo evolutivo de la vida. Es esa mirada reverente por la Vida la que confiere a Biodanza una dimensión trascendente y libre. “Biodanza se inspira en los principios generales de lo viviente y no en ideas a priori o en dogmas religiosos”.  

En uno de los párrafos del texto que nos ocupa, Rolando hace mención del hinduismo como “la más catastrófica filosofía”, por considerar que la antiquísima tradición oriental afirma que la vida es una ilusión, “apenas la manifestación de los infinitos velos de Maya”, lo que Toro considera una grave descalificación de la vida como expresión máxima de lo divino. Quiero aclarar este punto, porque entiendo que Toro para afirmar lo que dice, se referenció en la interpretación que hizo Arthur Schopenhauer en su sistema filosófico del término sánscrito Maya. En este sentido, recomiendo la lectura del artículo de Luis Vivanco Saavedra, El concepto de Maya (I) en el pensamiento indio y El concepto de Maya (II).

El término sanscrito Maya etimológicamente significa “medida” pero generalmente se traduce como ilusión. ¿porqué? Porqué la realidad es infinita y por lo tanto no puede estar sujeta a medición, de la misma manera cualquier medición que haga la mente sobre la realidad es una ilusión. Un ejemplo es la concepción del tiempo y espacio. 

El velo de Maya sería la ilusión fruto de las creaciones de nuestros propios pensamientos, influenciados por creencias, aspectos culturales y tendencias, que son las que dan forma a las realidades en nuestra naturaleza humana. Cuando tomamos nuestros propios conceptos como realidades, es cuando podemos decir que estamos bajo el Velo de Maya, o sea, bajo la ilusión de nuestro ego. Trascender el Velo de Maya significa vencer el espejismo, la ignorancia y las limitaciones que nos impiden conocer la verdadera naturaleza de nuestra unión en armonía con el Todo.

La Vida no es una ilusión en la antiquísima tradición oriental del hinduismo, como afirma Rolando Toro; nunca puede serlo porque Todo es Uno. La ilusión es cuando nos percibirnos separados de lo que siempre es y siempre ha sido.

Amor y Servicio


[1] Peter Higgs, físico cuántico e investigador de las partículas subatómicas que componen el Universo. Su objetivo principal era describir la fuerza que sostiene al cosmos, bajo una misma ley y un mismo principio. Teorizó sobre una partícula subatómica que porta un campo magnético que, a su vez, dota de masa a todas las partículas elementales del Universo. A esas partículas se las nombra bosón o en lenguaje popular partícula de Dios.

Biodanza, Teoría de Biodanza

Conexión a la Vida según Rolando Toro

Lo primero que nos encontramos en el punto 3 del capítulo 1 de la teoría de Biodanza, que lleva como título La Conexión a la Vida, es una reflexión de Rolando Toro en la que afirma que “la conexión a la vida es una función primordial de todo lo viviente que propicia la existencia misma de la vida”. ¿De dónde viene esta afirmación?

En el punto anterior de la teoría, Rolando Toro desarrollaba el concepto de autodivinización del Ser humano como la pulsión natural del ser en la búsqueda de reconocerse como el ser divino que es por el solo hecho de existir. Este proceso de integración humana estaba referenciado en varios autores del campo de la biología, la teología y de la propia mitología griega. (véase los dos artículos anteriores de la Teoría de Biodanza). En este punto titulado Conexión a la Vida, Rolando añade una función primordial para que la vida se manifieste a sí misma: la “pulsión instintiva guiada por tropismos[1] y afinidades”, de manera que es la interrelación con el entorno y lo existente que permite la manifestación de la vida, porque la separación no existe, es una ilusión. La Vida es unidad y se manifiesta a sí misma en infinidad de formas.

En este sentido, el ser humano ha ido perdiendo la conexión a la vida como consecuencia de un estilo de vida que tiende cada vez más a mantener el contacto con cosas y un entorno de no-vida (ciudades, casas y edificios con material sintético, etc.) que propician la desconexión de sí mismo con aquello que es y siempre ha sido. El contacto con el asfalto, el creciente uso de la tecnología desenfrenada que nos desconecta del medio ambiente y una cultura de individualización y apariencia, hacen que en el ser humano predomine, cada con más intensidad, una relación tóxica con el mundo. Tanto es así que Rolando afirma que “podemos decir que la enfermedad es la incapacidad de establecer los bio-feed-backs con todo aquello que está vivió en el ambiente”, ya que el intelecto humano va desarrollando con el tiempo y la desconexión, “una monstruosa capacidad de combinarse con las cosas muertas en un proceso de sofisticación necrofilia[2], estableciendo la vacía y muerta relación mecánica de la que habla Jaspers”. Y surge la pregunta ¿quién es Jaspers?

Karl Jaspers (1883-1969), psiquiatra y filósofo alemán y suizo. Tenía una salud delicada desde pequeño y esto le ocasionó graves problemas de adulto. Primero estudió derecho durante un año y se pasó a medicina titulándose como médico en 1908. Al año siguiente Jaspers fue asistente de investigación en la clínica psiquiátrica de la Universidad de Heildelberg, Alemania, hasta 1915. Jaspers se interesó en las patologías psiquiátricas y solicitó investigar como voluntario para investigar con pacientes en los que estaba particularmente interesado.

Hemos de tener en cuenta que en esa época las enfermedades mentales carecían de conocimiento sistémico, con lo que cuando Jaspers empezó a interesarse por qué aspectos del organismo humano intervenían en las patologías mentales, lo que hizo fue acreditar las palabras del paciente, cosa inédita en esa época ya que lo que contaba el paciente era fruto de su delirio y no se le tenía en cuenta. Jaspers Creó el Método biográfico, en el que se pide al paciente que relate específicamente qué le ocurre, cuáles son sus sensaciones físicas y como percibe sus síntomas. A partir de la percepción corporal, el paciente tiene la posibilidad de reconectarse a la Vida y de trascender la pulsación de muerte que le lleva la experiencia de una situación límite que no ha podido gestionar. Con sus investigaciones, Jaspers ayudó a establecer la psicopatología como una ciencia que describe los síntomas de la enfermedad con precisión, facilitando así el reconocimiento de aquello que afecta a la persona, o sea, hacer un diagnóstico apropiado. 

Para Jaspers existían dos tipos de delirios: el primario (sin razón aparente) y el secundario (como explicación a experiencias impactantes y no comprensibles). Las situaciones límites vividas por un individuo, le llevan a un recorrido existencial de sufrimiento y muerte, que tienden a buscar su salvación a partir de la apertura a un nuevo horizonte de realización existencial. Para Jasper el hombre vive permanentemente en una situación; puede cambiar de situación, pero no puede dejar de estar en situación. Jaspers afirma que hemos sido arrancados de nuestro contexto natural, originario, y que vivimos –o sobrevivimos– en un nuevo contorno en el que la técnica hace que «todo dependa de la función del aparato artificial. Si el aparato falla, la vida confortable se convierte en la suma penuria, nunca conocida antes. El hombre queda entonces más abandonado que en la existencia natural del campesino». Hemos llegado a un punto en el que no podemos sustraernos de esa técnica que nosotros mismos hemos creado por lo que la clave se halla en asumir la propia libertad, que permite al ser humano percibir el sentido de lo ocurrido y ser la unidad indivisible de sujeto y Vida. Las conclusiones de sus estudios se publicaron en un libro llamada “Psicopatología general[3], que hoy día sigue siendo un clásico en la psiquiatría.

Ser hombre es ser libre. El sentido de la historia es que nos convirtamos realmente en hombres.

Karl Theodor Jaspers

Recuperar la conexión a la Vida es, para Rolando Toro, la clave para vivir una existencia de pleno sentido, pero eso requiere de entrenamiento (justamente Rolando usa esta palabra) a tres niveles:

  • Conexión consigo mismo (unidad primordial). Abrazarse a sí mismo, percibir el pulso del corazón como la llamada a la Vida, percibirse vivo y viva puede generar un “estado de Íntasis o felicidad suprema durante la cual se intensifica la consciencia de estar vivo y de ser único”.
  • Conexión con el semejante (la Especie). A partir de la mirada, del gesto afectivo, del encuentro humano, la dualidad se convierte en unicidad y los aparentes opuestos llegan al estado de armonía. “Una comunión plena de sentido”– dice Rolando.
  • Conexión con el Universo.cuando las identidades forman una unidad mayor, surge un tercer estado: la conexión a la Vida en trinidad”. Rolando define el estado trino como la fusión en la totalidad, alcanzando el trance o éxtasis: que es la vivencia de ser vida palpitante en un universo pleno y sin límites”.

Los tres niveles de conexión a la Vida son los tres vínculos de expresión esenciales en el ser humano para percibirse vivo y por tanto, conectado a la Vida que en sí misma es Equilibrio y Armonía en Mayúsculas.

A mi entender, los tres puntos que hemos visto hasta ahora del capítulo I de la teoría de Biodanza, abordan desde aspectos antropológicos, biológicos, filosóficos y psicológicos, la naturaleza humana y divina que somos y el encuentro inevitable con esta realidad requiere de un proceso de integración que transforme nuestra percepción para reconocer el gozo de aquello que somos y hemos sido siempre: una unidad primordial en sí misma.

Amor y Servicio


[1] Tropismo: fenómeno biológico natural que indica el crecimiento de una planta como respuesta a un estímulo medioambiental.

[2] Necrofilia: patología sexual que consiste en el abuso o disfrute sexual del cuerpo de una persona muerta. NOTA: en este enlace encontrarás una noticia reciente (5 de enero 2022) donde un hombre desea casarse con una robot.

[3] En el enlace encuentras un fragmento del capítulo del libro mencionado.

Biodanza

La Noosfera en la epistemología y ontología de Biodanza

Este post es la última parte del segundo punto del capítulo uno de la Teoría de Biodanza editada por ALAB, titulado Autocontrol evolutivo, en el que Rolando afirma que el individuo toma el control de su propia existencia en la dirección de la autodivinización de la vida humana, a partir de su propio patrón genético.

Biodanza se propone como un sistema de integración y desarrollo humano donde cada individuo, es respetado como el sujeto individual y colectivo que es, según el axioma[1] que dice que igual que la semilla de cualquier planta, árbol o arbusto, “la semilla humana es esencialmente buena, o sea, hay un impulso divino dentro de cada individuo” que lo organiza todo. Nadie le dice a un peral que ha de dar peras en lugar de manzanas; en sí mismo contiene toda la información necesaria para ser en el mundo aquello que ya es y siempre ha sido. De igual manera, el ser humano tiende a esa realización única y sagrada que le impulsa a un “estado de plenitud al que cada individuo se dirige, con intensa y magnética fuerza selectiva, hacia formas de acción que refuerzan su desarrollo, o sea, que lo integran a sí mismo, a la especie y al cosmos” por la propia evolución de la materia hacia lo que podemos llamar, una espiritualización progresiva y evolutiva, en el sentido del teólogo y paleontólogo francés Piere Theillard de Chardin.  Veamos qué dice este autor.

UNSPECIFIED – MAY 24: Pierre Teilhard de Chardin (1881-1955) french priest, theologian, scientist, (Photo by Apic/Getty Images)

Pier Theillard de Chardin, desde pequeño siente la inclinación por observar la vida y descubrir en ella un orden subyacente, una inteligencia cósmica a la que nada se le escapa y todo ordena. Esta afición por la observación de la naturaleza junto con su inclinación espiritual, lo llevan a la teología y a la paleontología, escribiendo varios libros reveladores para la época. Uno de los es “El poder espiritual de la materia” en el que Teilhard, a partir de sus observaciones sobre los pueblos, paisajes, vegetación, animales y fósiles, percibió que el dogma de la creación del ser humano y el pecado original postulados por la iglesia católica de la que él era cura jesuita, debían revisarse en un sentido más real, más universal y desde una visión cosmogónica, es decir, un universo evolutivo y convergente, donde Dios se revela como el éxtasis Absoluto. Al Papa Benedicto XV (en el año 1914) no le pareció nada bien esas nuevas teorías evolucionistas, por lo que destinaron a Theillard a Mongolia.

En China Teilhard forma parte del equipo que descubrió los restos del Homo Erectus Pekinense, lo que le lleva a abrir de nuevo las puertas de París presentando los descubrimientos. Ya en París ofrece charlas y conferencias sobre la evolución de las especies que siguen disgustando a la Iglesia y en 1923, lo vuelven destinar a China. Un mes después de su nueva llegada a China, recibe la orden de comparecer ante el Tribunal Superior de la Iglesia para firmar una declaración en la que repudiaba sus ideas sobre el pecado original.  


En sus investigaciones Teilhard reconoce un momento significativo para el desarrollo de la conciencia humana y de la especie, en el hecho de fabricar herramientas y usar el fuego. Es entonces cuando comienza a usar en el esquema geológico, el término “Biosfera” como la capa terrestre de seres vivos, intuyendo un proceso evolutivo que desarrollará en 1940 en el libro titulado “El fenómeno del hombre” en el que sitúa el nacimiento del ser humano dentro de la evolución terrestre, como el punto unificador del proceso evolutivo que se desarrolla en cuatro secuencias: evolución galáctica, evolución terrenal, evolución de la vida, evolución de la conciencia). Así se establece lo que llaman un nuevo género literario evolucionista.

Teilhard de Chardin, como jesuita y geo-paleontólogo, siente la necesidad de un metacristianismo que contribuya a la evolución del Universo que pasa del caos primordial hasta el despertar de la consciencia humana sobre la Tierra, al que le sigue un estadio llamado Noogénesis que es la integración de todo el pensamiento humano en una única red inteligente que envuelve a la Tierra: la Noosfera. Todo este proceso está guiado por una fuerza intrínseca evolutiva que habita toda la materia y la orienta en dirección a un punto de convergencia llamado el Punto Omega, el punto de máxima unión del Universo, preexistente a toda evolución, o sea Dios, donde el ser humano se transforma en Ultrahumano o Consciencia Cósmica según el hinduismo.  

Este concepto de Noosfera como la transición evolutiva de un orden inconsciente instintivo a un orden superconsciente de telepatía es el resultado directo del aumento exponencial de la complejidad bioquímica y la consecuente liberación de “energía libre” o plasma, debido a la aceleración de la transmisión termoquímica-nuclear de los elementos. La evolución del llamado Cerebro Galáctico sigue un proceso estrictamente regulado e integrado en el desarrollo de la biosfera.

A pesar de que Piere Theillard de Chardin fue atacado por la ortodoxia religiosa e ignorado por la ortodoxia científica, sus obras teológicas y filosóficas fueron de una gran relevancia para la época ya que aportaron una forma totalmente nueva de entender y definir los vínculos de unos con otros basados en la permeabilidad del mundo físico, el mundo mental y la consciencia, así como con todo el universo que a todos nos permea.

¿Qué aporta este saber en la praxis de Biodanza?

A mi modo de entender, profundizar en el campo teórico del que se nutre la Biodanza como facilitadoras y facilitadores que somos, nos aporta intencionalidad y poética en las consignas, la posibilidad de crear las sesiones sin perder de vista el proceso intrínseco de autodivinización que propone Biodanza y potenciar en las personas participantes de nuestras aulas la conciencia intuitiva y cognitiva de formar parte del proceso de autocontrol evolutivo. Revisar y profundizar el cuerpo epistemológico que sustenta la Biodanza, propicia colocarla en el lugar que le corresponde: un sistema de desarrollo humano que incide en una transformación real del ser, más allá de los cambios conductuales.

Puede ocurrir que en el proceso de facilitar, percibamos que se nos acaban los recursos, que repetimos ejercicios-vivencias y que hemos perdido la perspectiva de temas generadores que sustenten las sesiones que presentamos. La teoría de Biodanza bebe de múltiples fuentes y esa diversidad puede inspirarnos a abordar las clases desde ángulos diversos, desde perspectivas que se nos habían pasado desapercibidas. Este es el sentido de profundizar en la teoría de Biodanza: enriquecernos para enriquecer nuestras aulas.

En el próximo artículo profundizaremos el punto 3 de la teoría de Biodanza, que lleva por título La Conexión con la Vida.

Amor y Servicio

[1] Axioma: enunciado o proposición que es tan evidente que se considera que no requiere demostración alguna.

Biodanza

Autocontrol evolutivo. Un camino de autodivinización del ser

Estamos en el punto 2 del capítulo I de la Teoría de Biodanza de ALAB, donde Rolando Toro explica a través de 21 puntos qué es la Danza de la Vida.

Este segundo punto se titula: Autocontrol evolutivo. Me llama la atención la palabra autocontrol porque relaciono Biodanza con soltar el control del movimiento, dejarlo que ocurra, así que veamos qué quiere decir Rolando Toro.

En el primer párrafo Rolando afirma que Biodanza no provoca modificaciones conductuales relacionadas con determinados valores culturales anti-vida y al servicio de un sistema de castración y sometimiento de la humanidad. Biodanza es un sistema de integración individual y colectiva que desarrolla las potencialidades innatas en la dirección de la autodivinización de la vida humana en el sentido prometeico.  

¿Quién es Prometeo?

Prometeo con el Fuego Astral

Para hablar de Prometeo necesitamos ir a los inicios de la Creación del Universo y la Vida en la Tierra según la mitología griega, que dice que al principio de la creación sólo existía el Caos de donde apareció Gea como Diosa Madre Tierra y Urano como Dios Cielo. De su unión nacieron los doce hijos: seis machos (Titanes) y seis hembras (Tatánides). Los titanes gobernaron la Tierra en la Edad de oro (anterior a los dioses olímpicos liderados por Zeus). Representaban conceptos esenciales de la Vida en el Universo antes que existiera el humano. De hecho, según la mitología griega, aquel que dio origen a la raza humana fue Protomeo, el hijo de Jápeto (uno de los Titanes de primera generación.

Urano tenía miedo de que sus hijos e hijas se revelaran contra su padre y le suplantaran el trono y el poder, con lo que confinó a todos sus hijos e hijas al Tártaro, las tierras más profundas del inframundo. Gea cansada de las excentricidades de Urano instigó a sus hijos e hijas a revelarse contra Urano y, sólo Crono (el hijo menor) fue el que derrocó y castró a Urano y liberó a sus hermanos y hermanas del Tártaro, proclamándose rey de los Titanes junto a su hermana y esposa Rea, instaurando así el orden cósmico de la llamada Edad de oro.

Después de ser liberados por Crono, los titanes y la titánides dieron origen a la segunda generación de titanes, donde nace Protomeo al que se le considera el padre de la raza humana y el benefactor de ellos. En esta segunda generación se encuentran Selene (diosa de la Luna), Helios (dios del sol), el centauro Quirón que tenía a su cargo la educación de dioses y semidioses, las ninfas y los oceánides, dioses y diosas de las aguas. Todos ellos eran inmortales, así que convivían.

En esta nueva etapa de la historia, los Titanes encomiendan a Protomeo y Epimeteo (otro titan) la tarea de distribuir las diversas cualidades entre los seres vivos creados con tierra y fuego en el interior de la tierra en proceso de emerger en el reino que se les tiene destinado a reinar, pero Epitemeo, al hacer la distribución, se equivoca y favorece a los animales en detrimento de los humanos, a lo que Prometeo, sensibilizado por la belleza singular humana, roba la Sabiduría del taller de Hefesto y Atenea junto con el Fuego astral para regalarla a los humanos, consiguiendo así infundir el aliento y la chispa divina en las almas de las nuevas criaturas. Así es como se manifiesta por primera vez la energía espiritual que anima a los hombres. Prometeo les enseñó el cómputo del tiempo, la ciencia de los números, el alfabeto, la domesticación y el uso del caballo y el buey para labrar la tierra y para transporte, les mostró el arte de la navegación, de la medicina y la industria de los metales. Los instruyó en la ciencia de los presagios y el desarrollo de la intuición.  Prometeo representa el desarrollo del ser humano, tanto tecnológico como en su libertad de conquistar su condición divina. El coraje indómito que mostró frente a la divinidad castradora, soportando sufrimientos, fue un ejemplo para los humanos para sublevarse contra la tiranía y la superstición, y elevar su condición de animalidad a la condición divina real.

La historia continúa repitiéndose en un Crono asustado como su padre, temiendo que sus descendientes le robarán el trono y cada vez que Rea daba a luz a un bebé, Crono terminaba devorándolo. Rea consiguió salvar a los dos últimos hijos Zeus y Poseidón engañando a Zeus y llevando a sus hijos a lugares inhóspitos donde fueran criados -Zeus fue criado en una cueva de la isla de Creta- Una maga de la corte, le dio una pócima a Zeus para que vomitara a todos los hijos e hijas y cuando estuvieron salvadas, Zeus los instigó a derrocar a su padre Crono.

A partir de ese momento se estableció una batalla entre titanes y titánides liderados por Crono y, los dioses liderados por Zeus que se ocultaban en el Monte Olimpo. Después de diez años, la batalla fue ganada por Zeus y los dioses del Olimpo y los titanes fueron expulsados al Tártaro o esclavizados. Prometeo fue castigado por su desobediencia persistente y también por amor a los hombres, lo cual hizo creer a Zeus que Prometeo les revelaría el gran secreto de los dioses: la PALABRA. Así que fue que lo encadenó en un acantilado donde cada día un águila le comía el hígado, que por la noche volvía a reproducirse para ser comido de nuevo, una y otra vez por el águila. A pesar del sufrimiento atroz de Prometeo, éste nunca desfalleció y no reveló el secreto siendo fiel a la rectitud y a la visión de futuro que le alertó del destino que le esperaba a Zeus. Pasados unos años, Hércules mató al águila liberándolo de su sufrimiento. Con la derrota de los titanes y la batalla ganada por Zeus, se inicia una nueva historia de la mitología griega en la que Zeus se erige Dios de los Cielos, Hades del Inframundo y Poseidón de los mares.

Regresando a Toro y la Biodanza, el autocontrol hace referencia a que nadie te dirija ni te controle, que sea tu Ser en el mundo como humano y divino, con sus potenciales y dones al servicio de la Vida, que te autocontrole porque ese control no caduca, es evolutivo como la Vida misma, como ejemplifica el coraje y la voluntad de Prometeo.

Más adelante, en unos párrafos posteriores del segundo punto del capítulo 1 de la Teoría de Biodanza, Rolando Toro sigue haciendo referencia a la integración y en esta ocasión nos habla de “integración interespecie” en el sentido del biólogo Von Uexkull.

Veamos pues quién es el biólogo citado por Rolando Toro.

Jacob Von Uescull, biólogo alemán, padre de la Etología

Jacob Von Uexcull (1864-1944) biólogo alemán precursor de la Etología. Para Uexküll la idea de que los organismos son simplemente máquinas altamente complejas y pueden explicarse en términos mecanicistas, queda totalmente rechazada ya que en su investigación llega a afirmar que cada ser vivo es un sujeto y un agente y que cada uno habita su propio mundo fenoménico único, “mundos de experiencia subjetiva”, que se produce a través de sus propios procesos corporales y sus acciones en su entorno. Este pensar, junto con otros autores, abrió un amplio campo en la investigación no sólo de los animales sino también del ser humano ya que según Uexküll el mundo que experimentamos y estudiamos no nos brinda un acceso privilegiado a una verdad objetiva sobre un mundo independiente de la mente; cada individuo humano experimenta un mundo fenoménico privado propio y nunca se puede acceder a la experiencia subjetiva de nadie más.

La percepción de que el mundo es perfecto en su extraordinaria diversidad parte de la certeza que hay un orden implicado en toda la creación, un orden que en su expresión singular no está en lucha ni en guerra con nada ni nadie, sino que es justamente esa singularidad la que produce la armonía entre individuos, especies, mundos, universo, cosmos.  

Para expresar el fruto de su investigación (mundos dentro de más mundos entre animales y humanos), se basó en una metáfora musical, desarrollando una visión de la naturaleza como un gran todo significativo que consiste en melodías, armonías y contrapuntos entre las morfologías y comportamientos de depredadores y presas, si podemos decirlo así. Te dejo un enlace donde podrás acceder al cuatro capítulos de unos de los libros más significativos de Jacob Von Uexcull, Andanzas por los mundos circundantes de los animales y los hombres.

Quizás estos pensamientos hoy pueden parecer caducados, más hemos de tener en cuenta que son la base de nuevas visiones que hoy son base de otras nuevas experiencias que amplían y apoyan el paradigma biocéntrico.

Rolando Toro se inspiró en muchos autores e investigadores que apoyaban científicamente la realización de su hermoso y utópico sueño. Él los va nombrando uno a uno en la medida que desarrolla el campo teórico y práctico de la Biodanza. Como facilitadoras y facilitadores de espacios biocéntricos, nos cabe reconocer el proceso de creación de las bases epistemológicas y ontológicas de la Biodanza, no sólo para saber sino para honrar el proceso de gestación y evolución.

Autocontrol evolutivo es para Rolando Toro, autodivinización de la vida humana, de la Vida como fenómeno único y cósmico.

Seguimos. Amor y Servicio.

Biodanza

La Danza de la Vida. 2ª parte

Seguimos en el punto 1 del capítulo 1 del volumen I de la Teoría de Biodanza de los cuadernos de ALAB, 1991, titulada: La Danza de la Vida.

En la primera parte de este punto número 1 Rolando ubica la nostalgia de amor que sufre el ser humano y la necesidad urgente de reconciliarnos con la Vida, lo que le lleva al movimiento primordial, los movimientos que nos conectan con la Vida, con el otro y con nosotros mismos. Afirma que el primer conocimiento que tenemos del mundo es a través de esos movimientos primordiales que surgen de la profundidad de la propia biología, donde todo es ritmo y danza (el latido corazón, la pulsación de la respiración, el encuentro humano, el sentimiento de pertenencia a la especie) con lo que la danza es la expresión íntima de la Vida, de ahí el nombre “La Danza de la Vida” en el sentido, nos dice Rolando, de Roger Garaudy. Veamos quién es Garaudy.

Lo primero que me llama la atención es que hay poca información sobre Garaudy, y casi ninguna foto de su rostro. En Wikipedia dice que tenía muy mala fama por su ideología antisemita, por la fue juzgado y condenado, aunque no se llegó a cumplir la condena. Empiezo a entender por qué de tan poca información en la red. Continúo investigando y encuentro una página web de familiares del propio Garaudy, fallecido en 2012 con 99 años. Leo su biografía y tiene una extensísima obra publicada, un recorrido muy prolífico entre el partido comunista francés, llegando a ser asesor educativo del programa político de Fidel Castro, con más de cincuenta libros escritos sobre espiritualidad y las tres grandes religiones, sobre educación, política, arte, ensayos para estudiantes sobre religiones comparadas, un libro sobre la poesía vivida de Don Quijote, estudios sobre Historia, y una extensa obra basada en lo que se la conoce como el  “diálogo de civilizaciones” muy reconocido sobre todo en las culturas no occidentales. Finalmente, una reseña cuestionando si Garaudy era antisemita.

En la década de los 80, Garaudy inicia investigaciones sobre la política israelí. En esa época ya se le empieza a tratar de antisemita, pero es en 1996, cuando el autor escribe un libro titulado Los mitos fundacionales de la política israelí en el que cuestiona el sionismo como una manera de justificar la expulsión de los palestinos de “la tierra prometida” designada por Dios según el Antiguo Testamento. En su estudio, Garaudy analiza el Holocausto y reconociendo el genocidio, pone en duda la cifra de seis millones de judíos exterminados en los campos de concentración. El autor afirma que en su exhaustiva investigación encontró grandes fosas de muertos judíos probablemente de tifus i malnutrición, pero ningún rastro de la existencia de las cámaras de gas. Afirma también haber encontrado testimonios que aseguran que a los prisioneros nazis se les torturaba para que confesaran la atrocidad que todos conocemos. La publicación del libro provocó que lo condenaran a prisión por crímenes contra la humanidad al difamar racismo antisemita e incitar al odio racial. No se llegó a cumplir, pero desde entonces, sus múltiples obras tan valoradas en la década de los 60 y 80, se prohíben en todas las librerías occidentales y Garaudy se ve obligado a retirarse de la vida mediática. Su forzada exclusión, hace que en 2004 escriba su último libro titulado El terrorismo occidental como su testamento espiritual. Sólo se encuentra en librerías musulmanas.

Buscando por la red, he encontrado algunas páginas escaneadas del libro Danzar su vida, publicado en francés el año 1973 y traducido al español en 2003 en las que el filósofo francés hace una conexión entre la danza y la totalidad de la experiencia humana, la danza como “una forma de existir”.  Transcribo unas frases del citado libro:  «Danzar significa, ante todo, establecer un vínculo activo entre el hombre y la naturaleza. Es el primer conocimiento sintético y estético del mundo; inmediatamente anterior al concepto y la palabra.» ¿Te suenan estas palabras?

Aquí tenemos una de las principales fuentes de inspiración de la que Rolando Toro bebió para dar forma a su sueño. Sintió la verdad de las palabras de Garaudy y buscó la manera de hacerlas realidad: “desde este punto de vista (haciendo alusión a la Danza de la vida inspirada por Roger Garaudy) pensé que era indispensable reencontrar la fuerza positiva que hace crecer y desarrollarse a los organismos. Esto es, los movimientos que permiten la evolución. Desde este misterioso aspecto, la Biodanza sería adaptarse al movimiento cósmico, reciclar la Armonía Generadora”.   ¿Cómo? En su bienamada locura creativa dice: “Creemos en una danza orgánica que responda a los patrones de movimiento que originan vida. Hemos buscado esa coherencia y la hemos encontrado: movimientos capaces de incorporar entropía negativa, patrones generadores, armonía musical entre los seres vivos, resonancia profunda con el micro y el macrocosmos”. Y termina el párrafo diciendo: “Solamente si nuestros movimientos restauran su sentido vinculante, lograremos renacer del caos obsceno de nuestra época”.

Llegado este punto, recuerdo a Maite Bernadette en la formación de los Cuatro elementos, contándonos su experiencia con Rolando Toro en esos laboratorios de experimentación improvisados en el comedor de alguna casa, en el salón de algún conocido, donde Rolando proponía consignas de movimiento y las personas que estaban allá, se entregaban a la experiencia con plena confianza de que lo que allí estaba ocurriendo podía ser el acceso a una nueva manera de vivir. Maite nos contaba que después de cada vivencia, cuidando con ternura a los participantes y a todo lo acontecido, se valoraba si la experiencia era positiva, si servía para vincularnos a la Vida, para rescatarnos de la somnolencia y resurgir como los seres divinos y sagrados que somos. Y así por delante se fue creando un catálogo de ejercicios y una propuesta de acción transformadora real.

En ese laboratorio, Rolando y sus colaboradores no sólo fueron descubriendo esos movimientos-danza vinculantes a la Vida, sino algo fundamental el hilo conductor de toda transformación, “La ternura: cualidad de una presencia que concede presencia”. En las propuestas de danzas con músicas escogidas por él mismo, Rolando percibió que “la gente necesita para vivir es un sentimiento de intimidad, de trascendencia, de vinculación gozosa y de estimulante dicha” y que para alcanzar los objetivos que Rolando visualizaba, sólo podía ser a través de “vivencias armonizadoras en acción” y no de ideologías o elaboraciones mentales.

A partir de todo lo que iba aconteciendo en esos laboratorios de vinculación humana armónica, llevaron a Rolando a afirmar que Biodanza no es tan sólo una reformulación de valores, sino una verdadera transculturación[1], un reaprendizaje a nivel afectivo y una modificación límbico-hipotalámica”.

Aquí termina el punto 1, del capítulo 1, del volumen 1 de la Teoría de Biodanza sistematizada por ALAB (1991).

Te recomiendo este video de la interesante trayectoria de Roger Garaudy .

Roger Garaudy (1913-202),

Amor y Servicio.

NOTA: por gentileza de Roman Mazzilli en el enlace anterior encuentras el libro de «Danzar su vida» en portugués, en formato pdf. Gracias Roman.


[1] Transculturación: adoptar formas culturales de otros pueblos que sustituyen completa o parcialmente las formas propias.

Biodanza

Biodanza y la poética de la voz y la palabra

El tema que hoy nos ocupa fue propuesto por nuestra seguidora en el canal de YouTube Marcela Carlino. Gracias Marcela por tu sugerencia inspiradora.

Para hablar de la expresión poética de la voz y la palabra desde una perspectiva biocéntrica, vamos a referenciarnos en la propia Vida. Concretamente en el inicio de la creación.

En las tradiciones antiguas, los sabios de todo el planeta relatan cómo fue la creación de la Vida. Si bien cada cultura usa su propia expresión poética para describirla con detalle, todas ellas coinciden en un vacío creador llamado de muchas maneras, entre ellas Amor que, para experimentarse y gozarse, se proyectó hacia fuera. Esa fuerza proyectiva se la conoce como energía electromagnética la cual contiene y distribuye toda la información necesaria para que se manifieste en múltiples dimensiones.

La energía electromagnética viaja por el plasma (el líquido amniótico y medio salino conductor) en forma de ondas de luz (ondas de radiación) y sonido (ondas acústicas), similares a las que se forman al lanzar una piedra a un estanque. Las ondas de radiación o luz, al ser la consecuencia de la aceleración de las partículas cargadas, pueden viajar en el vacío y siempre en línea recta. Las ondas sonoras necesitan un medio material para transmitirse ya que son ondas mecánicas y se propagan por oscilación (gravedad y distribución) de la presión, o sea, producen una vibración que es lo que conocemos como sonido.

El sonido primigenio, conocido como Aum, Amén, y otros nombres, es la vibración original de donde proviene toda la creación. En la tradición veda significa la Unidad de lo Supremo; sus letras A-U-M dicen que son la única sílaba eterna que contiene en sí misma pasado, presente y futuro, así que es el principio y el fin, el todo y las partes. En la India es el primer sonido que se les enseña en la infancia pues es el símbolo del despertar de la Voluntad Creadora sin actividad. En la tradición judeocristiana, la Biblia empieza con la frase “Al principio fue el Verbo, el Verbo estaba con Dios y el Verbo era Dios. Éste estaba en el principio con Dios. Todas las cosas por medio de él fueron hechas y sin él nada de lo que ha sido hecho fue hecho”. El símbolo del Tao es en sí mismo la representación de la energía creadora ying-yang en constante movimiento, siendo yang el polo positivo o eléctrico, y yin el polo negativo o magnético.

El Verbo, la vibración sonora, es Sabiduría y Acción Creadora. Tal es así que a mediados del siglo XX el mundo occidental ratificó la capacidad creadora del Sonido constatando que, formas que parecen sólidas, en realidad son su propia vibración. El suizo Hans Jenny fue el precursor de la disciplina llamada cimática, que estudia el origen de las vibraciones y cómo afectan a la materia. Podemos “ver” el sonido porque crea patrones geométricos precisos. En este vídeo que viene a continuación puedes apreciarlo.

El sonido es el lenguaje del universo que habitamos. Es nuestro lenguaje. Nosotros humanos, somos seres sonoros. Nuestra naturaleza biológica es de hecho, un instrumento acústico.

Cuando el aire que viene de los pulmones asciende por la laringe ( entre otras funciones es el órgano de fonación, que genera fonemas, formas)  y pasa por los pliegues o cuerdas vocales cerradas, genera una energía vibratoria que crea una frecuencia (numero de repeticiones o ciclos por unidad de longitud)  que se convierte en onda sonora y se hace audible gracias al desplazamiento de las moléculas de aire que espiramos.  De energía vibracional se convierte en acústica y es entonces cuando podemos oír la Voz.

La etimología de voz, viene del latín voce (aire que se expresa como vibración). En su raíz indoeuropea hace referencia a vibración poética, épica. La raíz de voz también se asocia al verbo vocare (llamar, nombrar), del que surgen las palabras, vocablo, vocativo, vocabulario, vocación, … La voz se atribuye al habla del ser humano. Con ella expresamos pensamientos, nos comunicamos.

La voz no puede ser tocada, ni es visible aún siendo una acción en sí misma. Es en este sentido que se dice que la voz humana es el órgano del alma que la revela al mundo a través del sonido. La voz genera y transmite emociones, da forma a pensamientos, nombra las cosas y al nombrarlas las hace reales. Por eso necesitamos ser conscientes de lo que dice nuestra voz, de lo que está transmitiendo, con su tonalidad (agudo-grave), timbre (cerrado-abierto), intensidad (alto-bajo) y duración (lento-rápido).

En Biodanza, “la consigna tiene el objetivo de motivar el movimiento y la vivencia”, dice Rolando Toro – “la calidad de las vivencias depende en gran parte de las consignas”.

Sabemos que la vivencia integradora que propone Biodanza, tiene la capacidad de reeditar la información genética y «despertar» potenciales genéticos. Para que eso se dé es necesario que la frecuencia con la que se emite la voz de la consigna llegue al corazón, pues es allí donde los armónicos tienen la capacidad de resonar y expandir por todo el organismo la nueva información.

Sólo podemos conectar con los armónicos del corazón con el corazón mismo, o sea, la palabra ha de salir del corazón. No importa si estás explicando el nombre del ejercicio y el modo de realizarlo, o el efecto del ejercicio en el organismo; lo que sí importa es que aquello que salga de ti sea auténtico. Ahora bien, para inducir a la vivencia con tu voz, precisamos la amable compañía de la poética, porque el lenguaje poético es genuino del alma, del ser, es el que tiene la capacidad de crear resonancias armónicas que despierten los potenciales genéticos que nos hacen trascender cualquier estado limitante que nos mantiene sujetos, parados, dormidos, eclipsados en nuestro desarrollo y experiencia terrenal.

Martin Heodegger (1889-1976), uno de los pensadores que componen el campo teórico de la Biodanza, dice la respecto “todo lenguaje poético, tanto en el sentido amplio como en el más estricto poético, es en el fondo un pensar. La esencia poética del pensar guarda el reino de la verdad del ser (…); El lenguaje es la casa del ser; en su morada habita el ser humano” “Ser en el mundo”.

La poética en la consigna de Biodanza se da en la medida que tu alma se expresa libremente mediante tu voz. Suele tomar tiempo y práctica constante porque siempre es nueva la experiencia. Cuando consigues conectar con tu misión como facilitadora y facilitador, y dejas que sea Ella la que hable a través de ti, tu Ser en el mundo resuena en el campo unificado y se acoplan las resonancias armónicas que sintonizan con la propuesta, ampliando así el campo electromagnético individual y colectivo. Así, desde el Amor que somos expresado como individualidad, vamos apoyando la evolución de esta maravillosa Gaia y por ende, el universo ya que no hay nada desconectado. Amor y Servicio.

Biodanza

El concepto de Identidad en Biodanza

En los apuntes de la Teoría de Biodanza, volumen II editado por Associaçao Latino-Americana de Biodança (ALAB) encontramos esta frase de Rolando Toro: “La revisión del concepto de Identidad representa, a mi modo de ver, la tarea fundamental de la Filosofía Contemporánea”. ¿qué motivos llevaron a Toro a afirmar tal necesidad?

Para Rolando Toro la definición de identidad sólo puede entenderse desde el “ser en el mundo de Heidegger”, y las aportaciones de Maurice Merleau-Ponty y Jean Piaget, aunque también reconoce las aportaciones de otros autores como Leibniz, Kant, Schelling, Hegel, Buber, entre otros. Estimulado por sus investigaciones en otras áreas como la Sociología, la Antropología, la Mística y la Medicina, Rolando decide iniciar, según sus palabras, “una meditación sobre el concepto de Identidad, con todos los riesgos que implica esta aventura intelectual”, que le llevaran a postular una definición provisional (como dice él mismo), sobre el concepto de Identidad, que será la base estructural del proceso de integración de Biodanza.

Antes de entrar en la definición de Identidad que propone Rolando, vamos a conocer brevemente a estos tres autores significativos para el concepto psicológico de identidad.

Martin Heidegger

Martin Heidegger (1889-1976), nace en Alemania. Tenía una salud delicada, así que, en su primer intento de ingresar con veinte años en el seminario de los jesuitas, tuvo que abandonarlo por causa de su precaria salud. Años más tarde cursó estudios de teología católica que abandonó para entrar en Universidad de Friburgo para estudiar Filosofía con el profesor Edmund Husserl (fundador de la fenomenología trascendental basada en la contemplación de la esencia de las cosas) con quien se inició en la fenomenología que luego él aplicaría en sus investigaciones.

Aunque sus inclinaciones políticas le llevaron a apoyar a Hitler y afiliarse al Partido Nacionalsocialista, cosa que creó un vacío de reconocimiento público, después de terminada la Segunda Guerra Mundial, Heidegger regresó a la Universidad y siguió su carrera filosófica ya fuera de la militancia nazi.

Influenciado por los presocráticos y en especial por Nietzche, Heidegger se cuestiona ¿qué es ser? desde una perspectiva no metafísica, ya que considera que la esencia del ser se ha olvidado. Heidegger pretende renovar totalmente el pensamiento occidental de tal forma que recupere la esencia del ser sin atributos, o sea, el “ser en el mundo de los hombres como un habitar poético”, porque afirma que el lenguaje de la ciencia e incluso de la filosofía no alcanza a dimensionar al ser; solo puede hacerlo la poesía. Heidegger afirma que “mi esencia como ser humano siempre está en contacto con el mundo”. El ser humano se autopercibe como “soy yo mismo”, pero no soy una entidad aislada, “Soy-con-el-mundo”.

Para acercarse a la comprensión de qué es ser, Heidegger introduce un término inventado por él mismo –Dasein-, que define las infinitas posibilidades de reconstruirnos como humanos en el instante presente, proyectándonos más allá de nuestro envoltorio físico ya que la conciencia se expande y trasciende la banalidad del vivir. Incide en la toma de conciencia de nuestra temporalidad, apreciándonos como seres finitos cuyo destino final es la muerte. Afrontar la finitud, la percepción temporal del vivir, aporta pleno sentido ya el tiempo se revela como un acontecer sin distracciones para apropiarnos de un destino realmente auténtico, evitando la fenomenología, aquello que se desvanece, que fluctúa y es pasajero.

En este sentido Rolando Toro cita en sus notas el sagrado libro Bhagavad-Guita en referencia al Ser Absoluto que habita en cada individuo, llamado en las enseñanzas védicas como “El Invulnerable Morador Interior” entre otros nombres. Es decir, cada ser humano participa de una Identidad Mayor, Absoluta y Eterna.

Maurice Merleau-Ponty

El otro autor nombrado especialmente por Tor es Maurice Merleau-Ponty (1908-1961), nacido en Francia. Se le conoce por tender puentes entre visiones filosóficas distantes entre sí, lo que llevó a conocerse como la “tercera vía” ontológica o relacionada con el ser. Fue catedrático de Filosofía Teórica en Collège de la France. Como en Heidegger, la fenomenología fue una notable fuente de inspiración para Merleau-Ponty. 

Aunque era un profundo defensor de la tesis cartesiana, no concebía el cuerpo y el pensamiento como entes independientes, sino como fenómenos integrados en una esencia común. Merleau-Ponty defendía que el cuerpo es un sujeto sintiente (corporeidad), diferente del organismo fisiológico estudiado por la biología. La corporeidad vivida unifica la actividad física con el pensamiento de manera que se reconocen mutuamente en su habitar juntos. Así, la realidad no es más que ”la simple proyección del individuo en unas coordenadas de espacio y tiempo que no existen más allá de su propia experiencia”.

El concepto de corporeidad vivida (cuerpo existente entre el punto de unión de conciencia y mundo) propuesto por Merleau-Ponty no niega la dimensión física; la equipara a un escenario donde los seres conscientes expresan su libertad de existir aún sabiendo que tiempo y espacio son objetos que explican propiedades de lo que es, y se manifiestan para que puedan ser sentidos y experimentados. 

Como afirma la física cuántica, Merleau-Ponty postula que ninguna persona abierta al conocimiento de las cosas es sólo un espectador pasivo de la realidad, sino que existe una relación entre el ser y la otredad que construye el conocimiento subjetivo del vivir. “La relación entre todo hombre y la historia pasa necesariamente por el modo en que percibe los hechos que se despliegan durante su ciclo vital en una dialéctica viva entre los cuerpos pensantes como ecosistema para la memoria de la humanidad”.

Jean Willian Fritz Piaget

Y por último tenemos a Jean William Fritz Piaget (1896-1980) nacido en Suiza. Doctor en Biología e interesado en la naturaleza del conocimiento. Sus estudios sobre el desarrollo intelectual, cognitivo y genético de los infantes le llevaron a influenciar significativamente en la psicología evolutiva y la pedagogía moderna. Desarrolla la teoría de las cuatro etapas del desarrollo cognitivo, afirmando que los principios de la lógica inician su desarrollo antes que el lenguaje y se generan a través de las acciones sensoriales y motrices del bebé en interacción con el medio.

Piaget percibe el proceso de adquisición de conocimientos en todos los estadios como el resultado natural que existe en todo individuo de comprender el mundo que le rodea. Este proceso de desarrollo intelectual implica estructuras compuestas de esquema, adaptación y organización, que se subdividen entre ellas para reorganizarse constantemente según el flujo del conocer, generando así su propia conciencia de “ser en el mundo”.

Sus estudios aportaron una nueva perspectiva a la psicología centrada en esa época por el psicoanálisis de Sigmund Freud (el desarrollo sexual del infante y sus relaciones afectivas con sus padres), y el conductismo que postulaba que el infante es una pagina en blanco que se escribe por las normas de conducta y la red de condicionamientos externos.

A partir de los estudios de Piaget, Merleau-Ponty, Heidegger y de otros, Rolando elabora un esquema dinámico de la Identidad[1], que es la base estructural del proceso de integración humana que propone la Biodanza.

Una de las aportaciones magistrales que Rolando aporta al concepto de Identidad, la encontramos en este texto que sigue:
“Yo puedo identificarme, en un momento dado, con el Aleluya de Haendel. ¿qué significa esto? Simplemente que me dejo conducir por ese movimiento musical hasta el punto de disminuir de tal modo la distancia entre la música y la propia percepción de mí mismo, que la frontera exterior-interior queda abolida y entonces, ya no estoy escuchando el Aleluya, sino que “yo soy la música”. Se ha producido una transubstanciación ontológica, un acto de mediumnidad. Este fenómeno tiene que ser el paradigma de nuestra meditación respecto al fenómeno de la identidad”.

Entonces Rolando deja rienda suelta a su verbo inspirado y sigue diciendo: “La ontología imposible de Heidegger no encontró la brecha en la investigación de la identificación musical. Digo que el centro de atención para la investigación de una ontología tiene que hacerse a través del éxtasis musical, por ser la música la “via regia”, es decir, la forma en que la consciencia se transforma en vivencia y la vivencia retorna de nuevo a la conciencia. Y es también, el fenómeno de la identificación musical, el que nos hace accesible la comprensión de la unidad cuerpo-alma, del continuum psicosomático y, en fin, de la filiación visceral del lenguaje poético».

Para Rolando Toro la conciencia de la propia identidad “no es solamente un pensamiento, es una vivencia corporal” que sólo puede resolverse a través del trance musical, donde la Identidad propia se funde con la Identidad del Todo. ” El secreto de la renovación de la vida está en esta coherencia con el origen”.  – dice el creador de la Biodanza.

Las ideas fundamentales de su meditación sobre la Identidad se resumen en seis puntos:

  1. La Identidad de un individuo se llena de significación ontológica, sólo en presencia de otro.
  2. La Identidad es inmutable, y sin embargo, está en permanente transformación.
  3. La relación erótica refuerza la identidad, a la vez que la torna vulnerable, mediante el contacto.
  4. La identidad sólo es concebible en relación con la nada-todo (desdiferenciación).
  5. La via regia para comprender la identidad es el trance musical.
  6. Siendo el movimiento la expresión de nuestra identidad, el acceso a sus modificaciones sólo puede ser a través de la danza, en su condición de vehículo para el trance.

De estas seis ideas fundamentales, Rolando destaca tres aspectos esenciales de la Identidad que rigen la estructura del proceso de integración de Biodanza:

  1. El concepto de Identidad no puede ir separado del concepto de Regresión o Desdiferenciación.
  2. La Identidad es permeable a los agentes externos, en especial a la música.
  3. La expresión ontológica de nuestra identidad es el movimiento corporal. La danza, por tanto, es una acción ejercida directamente sobre la identidad. El amor y el placer refuerzan la identidad.

Todas las propuestas de movimiento-danza en Biodanza, siguen estos tres aspectos para potenciar el “ser en el mundo” integrado y conectado a la Vida.


[1] Lo encuentras en los textos de la Formación para docentes de Biodanza y en la pág. 273 de la Teoría de Biodanza, volumen II. Editado por ALAB.

Biodanza

Grupo-música-movimiento-vivencia: estructura unitaria e integradora de Biodanza

Una de las bases fundamentales de la propuesta de Biodanza para que se dé el proceso de integración humana, es la estructura unitaria que forman música-movimiento-vivencia. Rolando Toro, el creador del sistema Biodanza, dice al respecto: “la eficacia de un ejercicio de Biodanza radica en la profunda integración entre la música, el movimiento y la vivencia. (…) cada una de las partes es inseparable de la función de la totalidad”. ¿Cuál es la fuente inspiradora que lleva a Rolando a tal afirmación? ¿De dónde se nutre?

En los textos escritos por Rolando, que forman parte de la formación de docente de Biodanza, encontramos innumerables citas a diferentes autores que forman parte de la base epistemológica y ontológica de Biodanza. En Semántica Musical, Rolando cita varias veces a Kurt Lewin, un investigador nacido en Prusia en 1890, considerado el padre de la psicología social y la psicología de las organizaciones, así como también uno de los principales impulsores de lo que sería la Gestalt. Sus aportes en la comprensión del comportamiento humano dieron un giro radical al paradigma psicológico que imperaba en la época de los treinta, donde el conductismo había surgido como contraposición al psicoanálisis para proporcionar una base demostrable y medible a la psicología.

Kurt Lewin (!980-1947). Reconocido como el fundador de la Psicología Social.

El foco del conductismo era medir la conducta humana a partir de la observación, priorizando lo objetivo de lo subjetivo. En sus observaciones descubren lo que llaman el condicionamiento operante, o sea, defienden que el ser humano es un sujeto pasivo que se comporta principalmente condicionado por el ambiente que le rodea. Esta es la base del conductismo tradicional que después se desarrollaría en otras ramas.

Para Lewin, que venia de estar en contacto con el marxismo y el movimiento feminista, la psicología debería ser una ayuda para transformar la sociedad en una más igualitaria y justa. Sus investigaciones se enfocan en los fenómenos sociales con el interés de identificar y entender cuáles son los factores que influyen en el comportamiento humano.

En sus investigaciones, Lewin se inspira en las teorías de la física cuántica, especialmente en la teoría del campo, que dice: el campo es una zona del espacio en donde existen propiedades representadas por magnitudes físicas (temperatura, fuerza, etc.). Este campo unificado, donde todo ocurre y es de manera interrelacionada y nada existe por separado, todo está vinculado entre sí, Lewin lo lleva a la psicología y lo renombra como Espacio Vital.  Sus observaciones las centra en los grupos humanos y de ahí formula que la conducta humana se da por la interacción en un campo unificado dinámico o espacio vital en el que sólo existe el presente, y donde las dinámicas que surgen en esa interacción hacen que el sujeto pueda percibirse a sí mismo.

El enfoque de la teoría de campo de Kurt Lewin hace que el estudio del comportamiento humano se aborde desde una perspectiva de totalidad, donde el sujeto y su entorno no están aislados. Lewin dice: “Si no hay cambios en el campo, no hay cambios en la conducta. Todas las partes están dinámicamente conectadas de tal modo que la modificación de una parte de ellas produce un cambio en todas las demás”.

La aportación de Lewis da pleno sentido a Rolando en su afán por encontrar la manera de rescatar al humano de sus “gestos despedazados” y redescubrirse como ser libre y pleno en sí mismo.  La música, el movimiento y la vivencia, como estructura unitaria, constituyen en sí mismo un conjunto organizado y organizador e inseparable de la función de totalidad.  Para Toro la influencia recíproca que existe en música-movimiento-vivencia, se evidencia cuando se realiza un mismo ejercicio con músicas diferentes, dando como resultado vivencias totalmente distintas.

Los ejercicios de Biodanza -dice Rolando Toro- tendrán en cada persona una resonancia y un grado de intensidad diferentes. No obstante, el patrón inductor apuntará siempre a una de las Cinco Líneas de Vivencia. De ese modo, una música, unida a una determinada propuesta de movimiento, producirá en cada miembro del grupo, vivencias afines, aunque de distinta intensidad y matiz, de acuerdo con los grados de represión y sensibilidad”. Cuando Rolando dice vivencias afines, está hablando de patrones inductores integrativos que se dan en la selección de las músicas, los ejercicios asociados a las músicas y la semántica de la consigna, que “es el producto de un cuidadoso y paciente trabajo de selección e investigación que ha demorado más de veinte años”, dice Toro en la década de los ochenta. Aún así la estructura sutil del grupo es única por lo que los patrones de vivencia deben tener una “extraordinaria carga intencional para conservar, a pesar de los posibles factores perturbadores, su eficacia esencial” afirma Rolando.

A mi entender, el grupo forma parte de la estructura unitaria integradora propuesta por Biodanza ya que sin grupo no existe la Biodanza; no hay Biodanza individual.


Es común observar en los facilitadores y facilitadoras noveles, el ansia de incorporar músicas afines al entorno del profesional mas está totalmente desaconsejado, al menos hasta que la persona que facilita se haya familiarizado totalmente con las músicas “oficiales” y haya adquirido experiencia y criterio suficientes para poder incorporar, con total certeza, músicas de su cosecha que sigan los principales criterios para la selección de música-movimiento-vivencia que son:

  • Potencial de integración afectivo-motora
  • Potencial armonizador de la totalidad.
  • Potencial deflagrador de la comunicación humana.
  • Potencial psicomotor arquetípico.
  • Potencial creativo
  • Potencial de desarrollar la sensibilidad frente a la Vida.

Con todas estas consideraciones presentes, el creador del sistema Biodanza, escribe: “comprendemos la delicada responsabilidad técnica que tiene el profesor de Biodanza y la sensibilidad y asertividad que requiere para lograr resultados efectivos”.


Grupo-música-movimiento-vivencia: la estructura unitaria e integradora del sistema Biodanza

Amor y Servicio.

Biodanza

La afectividad: la inteligencia biocósmica

Definir Afectividad es complejo; hay muchos autores con diferentes opiniones y maneras variada de definir la afectividad. Yo voy a remitirme a Rolando Toro, el creador del sistema Biodanza.

Una de las fuentes que Rolando Toro cita para definir la afectividad es José Ortega y Gasset, filósofo español nacido en Madrid a finales del siglo XIX y exponente principal de la teoría del perspectivismo, la razón vital e histórica.

José Ortega y Gasset. Nace en Mayo 1833 y muere en octubre de 1955. Dos de sus libros más conocido son «La rebelión de las masas» y «Estudios sobre el amor».

El perspectivismo es una teoría filosófica que propone que el ser humano se aproxima al conocimiento del mundo y de la vida desde la interpretación y la perspectiva individual, circunscrita a su propia experiencia y reflexión.  Este planteamiento fue desarrollado por el filósofo alemán Gottgried Leibniz sobre tres ejes principales:

  • el primero sostiene las ideas de la razón metafísica que nos llevan a verdades más allá de la comprobación científica.
  • el segundo eje se enfoca en que la perspectiva humana es limitada y finita ya que parte de las capacidades perceptivas y de raciocinio, determinadas en su mayoría por el lugar, el tiempo y el espacio que ocupamos en el mundo.
  • El conocimiento de la vida depende de las creencias, la cultura y la interpretación valorativa de cada ser humano.

Posteriormente Nietzsche plantea que los hechos no existen como tal, así como tampoco existe la real naturaleza de los objetos; solo podemos hablar de la mirada del observador sujeta a su interpretación humana, de lo que se deduce que el acercamiento al conocimiento es subjetivo. Esta perspectiva recuerda a la cuántica.

José Ortega i Gasset da un giro importante al perspectivismo afirmando que la verdad puede existir si se incorporan todas las posibles aportaciones individuales desde su particular realidad, ya que cada experiencia vivida, meditada y analizada desde el individuo, es única, inédita y personal y construye el conocimiento real de la vida.  De ahí la frase del filósofo madrileño “yo soy yo y mis circunstancias”.  

El perspectivismo no acepta la perspectiva global, ni la verdad absoluta, ni la ética categórica, ni la epistemología definitiva. La verdad, entendida como la comprensión del conocer, se crea en la conjunción de la diversidad individual*.

Desde la mirada del perspectivismo, Ortega y Gasset defiende que la afectividad abarca cualquiera de las pasiones del ánimo, en especial el amor, el odio, el cariño, la rabia, y otras. Rolando Toro, a partir de la definición del filósofo español, va más allá y afirma que la afectividad es “un estado de afinidad profunda hacia otros seres capaz de originar sentimientos diversos”.  


Etimología de la palabra afecto

Si nos vamos a la etimología de la palabra afecto, encontramos que proviene del latín y significa el resultado de algo o alguien que actúa junto a uno y que afecta a su estado físico y psíquico, provocando sentimientos diversos. Por otro lado, tenemos que “efecto” es el resultado de completar algo. Un ejemplo sería: si yo choco entre sí dos artilugios metálicos, el efecto es una vibración sonora, que nos afecta de una forma u otra dependiendo de nuestra sensibilidad al ruido, de nuestro estado de ánimo, de lo desprevenidos que estemos, etc.

Para entender la afectación, necesitamos distinguir emoción de sentimiento. Aquí seguimos remitiéndonos a Rolando Toro. Para el creador de la Biodanza, las emociones son estados pasajeros y momentáneos que ocurren en el instante presente y responden a circunstancias especiales que impulsan al movimiento- de ahí el inglés emotion. Aquí entendemos movimiento tanto interno como externo, es decir, una respuesta de huida como correr por un susto, o de llanto que no deja de ser un movimiento interno. En cambio, la afectividad es más compleja: se extiende en el tiempo, lo que implica recuerdos y memoria, participa la conciencia y la representación simbólica.  La durabilidad en el tiempo puede ser dada por repetición del estímulo que provoca una emoción que desencadena en sentimiento, o por el propio proceso consciente y simbólico. Es verdad que existen patrones básicos de respuestas emocionales, como la alegría, la tristeza y el miedo, que se dan en combinación con sentimientos variados, alcanzando un campo emocionalidad compleja, como puede ser el caso que Rolando cita: “el arte puede evocar emociones sumamente complejas, sutiles y de gran intensidad”. Aun así, la distinción entre emoción y afectividad es sustancial, como ya hemos dicho.

Para Toro la afectividad es una expresión de la identidad (según él existen cinco líneas de expresión de la identidad a las que llama líneas de vivencia, que son: vitalidad, sexualidad, creatividad, afectividad y trascendencia, citadas por orden ascendente de represión). La expresión privilegiada de la Afectividad es el Amor. Esta es la base teórica de la concepción de la Afectividad en Biodanza. Y surge la pregunta ¿porqué el Amor? Porque al observar la Vida, estudiarla, meditarla y vivenciarla, reconocemos que hay una estructura originaria, un orden cósmico mayor basado en la armonía, el equilibrio, la evolución y la integración compleja y autónoma de todo cuanto existe, tanto en lo micro como en lo macro, que se repite fractalmente, generando lo que conocemos como Vida. A ese orden cósmico infinitamente renovado y eternamente gozoso, como dices las enseñanzas védicas, podemos definirlo como Amor, la expresión de la divinidad, tal y como lo cuentan las antiguas tradiciones sagradas, y en los últimos tiempos, también la ciencia en sus estudios cuánticos y metafísicos empieza a reconocer la Unidad de la creación, aunque lo definan con otros nombres.

La afectividad determina la evolución completa del ser humano, desde la etapa intrauterina hasta la madurez. La inteligencia tiene su base estructural en la afectividad, pues todo proceso de adaptación inteligente al medio ambiente y la construcción del mundo se organiza en torno a las experiencias primales de la relación afectiva.”- afirma Rolando Toro. Es por eso por lo que podemos hablar de inteligencia afectiva.

Hay una armonía integradora en todo lo viviente que evidencia la colaboración, la solidaridad, la afinidad … existente en todo lo viviente. Las células, los órganos, los sistemas, los planetas, las galaxias, … todo vive y convive entrelazado, tejido, si podemos decirlo así, en una Unidad Mayor que nos hermana. De ahí que la génesis biológica de la Afectividad como expresión de la identidad, está relacionada con el instinto de manada (solidaridad intraespecie, impulsos gregarios, tendencias altruistas y rituales de vínculo). Aun así, el ser humano, en su expresión en el mundo, no sigue el mismo patrón cósmico ya que puede organizarse para destruir a su propia especie y a su entorno. ¿Qué le ocurre al ser humano? ¿por qué va en contra de su Naturaleza primordial, la que gobierna y sostiene el universo?

En la base teórica de Biodanza, la expresión de la afectividad en el ser humano está determinada por factores genéticos, fisiológicos, culturales y ambientales. Si bien parece que hay factores que pueden ser irreversibles, la ciencia está afirmando ya, como ya nos dicen los textos sagrados desde hace milenios, que las capacidades humanas aún están por reconocerse y los estados de expansión de la conciencia, pueden llevarnos a entendimientos mayores de nuestra naturaleza humana que posibiliten relacionarnos con la vida (con uno mismo, el otro y el entorno abarcando el Universo) trascendiendo lo que conocemos como salud a niveles impensables.

Capacidad de aprendizaje, memoria y percepción están fuertemente condicionadas por la afectividad. Las motivaciones existenciales, que en el fondo diseñan nuestra trayectoria por la vida, son de naturaleza afectiva. (…) El aprendizaje del lenguaje, la poesía, el arte, todo en general, posee una génesis afectiva.

Rolando Toro

Partiendo de estos principios, en Biodanza se propician vivencias integradoras que posibilitan el encuentro progresivo con nuestra naturaleza esencial, rescatando así nuestra expresión genuina. El aprendizaje es progresivo, autorregulado por el propio participante, acompañado por la persona que facilita el proceso, y contenido por el grupo que, gracias a la música y las propuestas, desarrolla su inteligencia afectiva individual y colectiva propiciando un proceso de integración amable, alegre, sagrado y celebrante. Cuando nos sentimos amados, respetados, honrados, la historia de vida, con sus memorias, regresa a su estado natural luminoso. Esa Luz que en definitiva somos, emerge de la oscuridad en la que ha vivido, pues nunca ha dejado de brillar, y lo hace en manada, por eso Biodanza es grupo. No existe la Biodanza individual. La práctica continuada de Biodanza, preferiblemente semanal, por una cuestión de efecto cíclico en nuestra biología, potencia la salud integral facilitando el reencuentro con nuestro ser genuino, y por tanto con una dimensionalidad de lo que verdaderamente somos que da mucho para experimentar.

Rolando Toro afirmaba que “el estudio de la estructura afectiva constituye la más urgente y necesaria investigación en nuestra sociedad, cuya patología afectiva es ostensiva. (…) Desenvolver la afectividad mediante Biodanza, es incidir con la música y la danza en la raíz nutricia de la vida».

Practicar regularmente Biodanza es una manera alegre y muy satisfactoria de mantenernos como seres despiertos, capaces de elegir cómo queremos vivir, a pesar de las circunstancias externas. ¿qué eliges tú?


* Rodríguez, Daniel. Perspectivismo: origen, característica y obras destacadas. Lifeder, marzo 2019.