Biodanza

La Danza de la Vida. 2ª parte

Seguimos en el punto 1 del capítulo 1 del volumen I de la Teoría de Biodanza de los cuadernos de ALAB, 1991, titulada: La Danza de la Vida.

En la primera parte de este punto número 1 Rolando ubica la nostalgia de amor que sufre el ser humano y la necesidad urgente de reconciliarnos con la Vida, lo que le lleva al movimiento primordial, los movimientos que nos conectan con la Vida, con el otro y con nosotros mismos. Afirma que el primer conocimiento que tenemos del mundo es a través de esos movimientos primordiales que surgen de la profundidad de la propia biología, donde todo es ritmo y danza (el latido corazón, la pulsación de la respiración, el encuentro humano, el sentimiento de pertenencia a la especie) con lo que la danza es la expresión íntima de la Vida, de ahí el nombre “La Danza de la Vida” en el sentido, nos dice Rolando, de Roger Garaudy. Veamos quién es Garaudy.

Lo primero que me llama la atención es que hay poca información sobre Garaudy, y casi ninguna foto de su rostro. En Wikipedia dice que tenía muy mala fama por su ideología antisemita, por la fue juzgado y condenado, aunque no se llegó a cumplir la condena. Empiezo a entender por qué de tan poca información en la red. Continúo investigando y encuentro una página web de familiares del propio Garaudy, fallecido en 2012 con 99 años. Leo su biografía y tiene una extensísima obra publicada, un recorrido muy prolífico entre el partido comunista francés, llegando a ser asesor educativo del programa político de Fidel Castro, con más de cincuenta libros escritos sobre espiritualidad y las tres grandes religiones, sobre educación, política, arte, ensayos para estudiantes sobre religiones comparadas, un libro sobre la poesía vivida de Don Quijote, estudios sobre Historia, y una extensa obra basada en lo que se la conoce como el  “diálogo de civilizaciones” muy reconocido sobre todo en las culturas no occidentales. Finalmente, una reseña cuestionando si Garaudy era antisemita.

En la década de los 80, Garaudy inicia investigaciones sobre la política israelí. En esa época ya se le empieza a tratar de antisemita, pero es en 1996, cuando el autor escribe un libro titulado Los mitos fundacionales de la política israelí en el que cuestiona el sionismo como una manera de justificar la expulsión de los palestinos de “la tierra prometida” designada por Dios según el Antiguo Testamento. En su estudio, Garaudy analiza el Holocausto y reconociendo el genocidio, pone en duda la cifra de seis millones de judíos exterminados en los campos de concentración. El autor afirma que en su exhaustiva investigación encontró grandes fosas de muertos judíos probablemente de tifus i malnutrición, pero ningún rastro de la existencia de las cámaras de gas. Afirma también haber encontrado testimonios que aseguran que a los prisioneros nazis se les torturaba para que confesaran la atrocidad que todos conocemos. La publicación del libro provocó que lo condenaran a prisión por crímenes contra la humanidad al difamar racismo antisemita e incitar al odio racial. No se llegó a cumplir, pero desde entonces, sus múltiples obras tan valoradas en la década de los 60 y 80, se prohíben en todas las librerías occidentales y Garaudy se ve obligado a retirarse de la vida mediática. Su forzada exclusión, hace que en 2004 escriba su último libro titulado El terrorismo occidental como su testamento espiritual. Sólo se encuentra en librerías musulmanas.

Buscando por la red, he encontrado algunas páginas escaneadas del libro Danzar su vida, publicado en francés el año 1973 y traducido al español en 2003 en las que el filósofo francés hace una conexión entre la danza y la totalidad de la experiencia humana, la danza como “una forma de existir”.  Transcribo unas frases del citado libro:  «Danzar significa, ante todo, establecer un vínculo activo entre el hombre y la naturaleza. Es el primer conocimiento sintético y estético del mundo; inmediatamente anterior al concepto y la palabra.» ¿Te suenan estas palabras?

Aquí tenemos una de las principales fuentes de inspiración de la que Rolando Toro bebió para dar forma a su sueño. Sintió la verdad de las palabras de Garaudy y buscó la manera de hacerlas realidad: “desde este punto de vista (haciendo alusión a la Danza de la vida inspirada por Roger Garaudy) pensé que era indispensable reencontrar la fuerza positiva que hace crecer y desarrollarse a los organismos. Esto es, los movimientos que permiten la evolución. Desde este misterioso aspecto, la Biodanza sería adaptarse al movimiento cósmico, reciclar la Armonía Generadora”.   ¿Cómo? En su bienamada locura creativa dice: “Creemos en una danza orgánica que responda a los patrones de movimiento que originan vida. Hemos buscado esa coherencia y la hemos encontrado: movimientos capaces de incorporar entropía negativa, patrones generadores, armonía musical entre los seres vivos, resonancia profunda con el micro y el macrocosmos”. Y termina el párrafo diciendo: “Solamente si nuestros movimientos restauran su sentido vinculante, lograremos renacer del caos obsceno de nuestra época”.

Llegado este punto, recuerdo a Maite Bernadette en la formación de los Cuatro elementos, contándonos su experiencia con Rolando Toro en esos laboratorios de experimentación improvisados en el comedor de alguna casa, en el salón de algún conocido, donde Rolando proponía consignas de movimiento y las personas que estaban allá, se entregaban a la experiencia con plena confianza de que lo que allí estaba ocurriendo podía ser el acceso a una nueva manera de vivir. Maite nos contaba que después de cada vivencia, cuidando con ternura a los participantes y a todo lo acontecido, se valoraba si la experiencia era positiva, si servía para vincularnos a la Vida, para rescatarnos de la somnolencia y resurgir como los seres divinos y sagrados que somos. Y así por delante se fue creando un catálogo de ejercicios y una propuesta de acción transformadora real.

En ese laboratorio, Rolando y sus colaboradores no sólo fueron descubriendo esos movimientos-danza vinculantes a la Vida, sino algo fundamental el hilo conductor de toda transformación, “La ternura: cualidad de una presencia que concede presencia”. En las propuestas de danzas con músicas escogidas por él mismo, Rolando percibió que “la gente necesita para vivir es un sentimiento de intimidad, de trascendencia, de vinculación gozosa y de estimulante dicha” y que para alcanzar los objetivos que Rolando visualizaba, sólo podía ser a través de “vivencias armonizadoras en acción” y no de ideologías o elaboraciones mentales.

A partir de todo lo que iba aconteciendo en esos laboratorios de vinculación humana armónica, llevaron a Rolando a afirmar que Biodanza no es tan sólo una reformulación de valores, sino una verdadera transculturación[1], un reaprendizaje a nivel afectivo y una modificación límbico-hipotalámica”.

Aquí termina el punto 1, del capítulo 1, del volumen 1 de la Teoría de Biodanza sistematizada por ALAB (1991).

Te recomiendo este video de la interesante trayectoria de Roger Garaudy .

Roger Garaudy (1913-202),

Amor y Servicio.

NOTA: por gentileza de Roman Mazzilli en el enlace anterior encuentras el libro de «Danzar su vida» en portugués, en formato pdf. Gracias Roman.


[1] Transculturación: adoptar formas culturales de otros pueblos que sustituyen completa o parcialmente las formas propias.

Biodanza

Danza: movimiento vivencial del ser

En la teoría de Biodanza encontramos, en el apartado «Definición de Biodanza»:

«El primer conocimiento del mundo, anterior a la palabra, es el conocimiento por el movimiento. La danza es, por tanto, un modo de ser-en-el-mundo, la expresión de la unidad orgánica del hombre con el universo».

Esta noción cenestésica(1) de danza pertenece a la historia de la humanidad  manifestándose en los rituales primitivos de celebración y unión con los elementos, en las danzas órficas como práctica de iniciación y purificación, en las ceremonias tántricas y en las danzas sufí, como vía de transformación y conexión con el poder superior, la Matriz de creación, la unidad con la permanencia.

Así el ser humano se inicia en el conocimiento del mundo, mediante el movimiento, vibración creadora de vida, constante, mutable, imperecedero e infinito. Ese movimiento vivencial generador de vida, es la expresión originaria de la danza que surge de lo más entrañable del ser, pulsando desde lo biológico hasta lo cósmico entre cadencias cardíacas, ritmos pulmonares, ímpetus neurológicos, melodías digestivas,… el vaivén de las mareas, los ciclos lunares, las migraciones de las aves,…

Rolando Toro dice al respecto:

«La idea se aproximaba claramente al concepto de «danzar la vida» propuesto por Roger Garaudy. Era necesario restaurar el concepto original de danza por movimiento natural, pleno de significación y de vida, en su amplia acepción. No podía, por lo tanto, asociarse al «ballet» ni a otra forma de danza estructurada. Tampoco podría ser asociada a alguna forma particular de psicoterapia. Inicialmente, utilicé el concepto de «Psicodanza», que posee el grave defecto de ser disociativo. «Psico» proviene del griego psyche=alma: Danza del alma. Ahí está implícita la disociación platónica».

Inicia sus primeros trabajos de danza con pacientes psiquiátricos del Hospital Psiquiátrico de Santiago de Chile en 1965, y observa que ciertas músicas tienen efectos contraproducentes al conducirlos fácilmente a estados de trance y aumentar así las alucinaciones y los delirios. Decide seleccionar músicas y danzas que refuercen la identidad y propone ejercicios de contacto para dar límite corporal y cohesión. El resultado es rotundo: muchos de los enfermos mejoran su juicio de la realidad, disminuyen las alucinaciones y aumenta la comunicación.

Así surge el primer eje del modelo teórico (identidad/trance) de lo que terminaría llamándose Biodanza.

Rolando dice respecto a la danza:

Creo en un danza orgánica, que responda a patrones de movimiento que originan vida. Hemos buscado esa coherencia y la hemos encontrado. Movimientos capaces de incorporar entropía negativa, posiciones generatrices, armonía musical entre los seres vivos, resonancia profunda con el micro y macrocosmos. Nuestro propósito es dilucidar esas pautas de movimiento para la vinculación real. 

(…) Hay un modo de estar ausente con toda nuestra presencia. En el acto de no mirar, de no escuchar, de no tocar al otro, lo despojamos sutilmente de su identidad. (…)Lo que necesitamos para vivir es un sentimiento de intimidad, de trascendencia, de vinculación gozosa y estimulante dicha. Pues bien, en esas necesidades naturales hemos puesto nuestro s objetivos. 

Nuestra finalidad es activar, a través de la danza y ejercicios de comunicación en grupo, profundas vivencias armonizadoras, porque (…) la vivencia es la puerta, a través de la cual, penetramos en el puro espacio del ser donde el tiempo deja de existir y donde somos nosotros aquí y ahora para siempre


Os dejo con estas palabras de Rolando que nos recuerdan que la danza es el movimiento vivencial del ser  desde sus orígenes y, volver a nuestros orígenes es un reencuentro existencial con nuestra naturaleza esencial que vibra de plenitud de amor.

Entre las mentiras del mundo que vivimos, Biodanza es el reencuentro con la verdad, la que parte de nosotros y nace en nosotros.

Que disfrutéis!

 

1) Cenestesia: Del griego κοινός, común, y αἴσθησις, sensación. Sensación general de la existencia y del estado del propio cuerpo, independiente de los sentidos externos, y resultante de la síntesis de las sensaciones, simultáneas y sin localizar, de los diferentes órganos. Definición del diccionario de la Real Academia Española.