Biodanza

La palabra sentida de las Mujeres Jardín

Me maravilla ver sus rostros cuando entran en la sala. Las veo y las siento sólo mirándolas. Ellas preparan las sillas para nuestra rueda sagrada mientras, yo acomodo el equipo para que todo suene bien. Llegan puntuales. Vienen con el corazón lleno de bienaventuranza, colmadas del bien común compartido que se expresa en sus palabras, silencios, miradas y en el tacto. ¡Cuánto bien nos hace el contacto!.

Hacía días que no escribían las Mujeres Jardín. Son tiempos de movimientos internos y externos; tiempos para observar y dejar que el silencio nos guíe. Hay mucho barullo en el mundo y en el Jardín de las Mujeres poetas, nos recogemos para que el aroma del Jazmín en flor, vuelva a penetrar el alma y la Rosa recupere su perfume; el Clavel andaba apurado: sentía su cabeza hueca pero ahora parece que ya pasó y de nuevo se ríe y está alegre; nuestra Margarita – una nueva flor del jardín- luce satisfecha y la Dama de Noche sonríe mientras danza y esparce su aroma. La violeta sigue en flor después de un descompuesto y la Flor del Higo Pico va y viene a ritmo tropical. La Azucena anda pa dentro: demasiado sol la quema y nos ha pedido un poco de sombra fresquita para descansar de tanto calor. Así que vamos despacito, con calma, danzando el final de una primavera y el nacimiento de un nuevo verano.

Volver a flexibilizar sus corporeidades está siendo toda una experiencia. Un año y medio sin biodanzar es mucho tiempo para el alma y mucho más para sus añejos tallos, porque el alma se ha nutrido de la constancia de nuestros encuentros, que aunque no danzábamos en la sala, lo hacían nuestras palabras en la plaza, pero el cuerpo, sus hermosos y lozanos tallos se han resentido de la fría noche pandémica y hay que ir poquito a poco para que se acostumbren a las notas del agua bendita que nos riega.

La semana pasada ocupamos el espacio de nuestra rueda verbal con algún tema que no recuerdo y no tuvimos tiempo para la lectura de sus escritos, así que esta semana, lo primero que hicimos fue escuchar a nuestras poetas y escritoras. Son tan hermosos sus escritos, tan delicados, tan sinceros que te los transcribo aquí debajo, con su permiso, para que veas que no te miento ni exagero. Aquí lo tienes:

Autora: Azucena. Escrito el 7 junio 2021

Hola, Hola a todas. Os cuento como me fue la semana pasada en Biodanza.

Me sentí tan relajada y tan bien… La clase estuvo muy acertada, para mí por lo menos; esos ejercicios que me llevan a otro lugar, que me hacen sentir en el Jardín de las Flores que tenemos en Biodanza, como una yedra que trepa por las paredes buscando la sombra de mis compañeras; cuando abro los ojos y las veo, me da alegría y me doy cuenta que ellas también lo sienten así.

El otro día una señora me preguntó qué hacíamos en Biodanza, si bailábamos. No supe explicarle; sólo le dije: – Hay que vivirlo para sentirlo. Eres otra. – Aquí levantó la miradas y nos miró a todas sonriendo satisfecha. Luego siguió leyendo- . Mucho amor para este lindo grupo.

Autora: Margarita. Escrito el 7 junio 2021

Queridas compañeras y mujeres de Biodanza. Estoy muy contenta de poder compartir con vosotras estas dos horas en compañía de nuestra maestra Teresa que nos dice las cosas con tanto cariño que me llegan al alma. Así que cuando termina la clase, estoy relajada y feliz.

Autora: Dama de Noche. Escrito del 24 de mayo 2021.

Saludos compañeras,

Ya tenemos las puertas abiertas en el espacio que tanto hemos echado en falta. El pasado martes, fue una gozada danzar de nuevo juntas. No recuerdo los temas, fueron varios: el círculo, la rueda, el silencio, las risas, el juego de palmas, … La propuesta fue hermosa, escuchando la cajita de música que nos guiaba. Fue precioso.

Al salir de la sesión, no escuché ni una queja (me duele eso o aquello). Gracias.

Hay Mujeres Jardín en todas las comunidades pero la tribu humana se ha olvidado de que vive en un jardín y que hay que regarlo con el agua del Amor y la escucha. Las personas han aprendido a decir muchas cosas, a dar su opinión, a quejarse, a opinar,… pero han olvidado el arte de escuchar. ¡Hay tanto para escuchar de las Mujeres Jardín del mundo entero!.

Ellas, las de este jardín hermoso que cuidamos desde hace cuatro años, saben que lo que escriben y compartimos con todas vosotras aquí en las redes, llega a todo el mundo: Chile, Argentina, Uruguay, España, Colombia, Estados Unidos, Venezuela, Italia, México, Francia, Portugal, Perú, Suecia, Reino Unido, Venezuela, Rusia, Irlanda, Ecuador y Brasil. Creo que no me he dejado ningún país. Para ellas es una bendición ser inspiración para tantas personas que ni conocen pero que con certeza nos une el amor a la vida, a la sacralidad de la Vida que Rolando Toro y sus colaboradoras y colaboradores, tejieron en este sistema maravilloso llamado Biodanza.

Biodanza es música, grupo, consigna y vivencia en su más sublime expresión. Se expande en ondas de vibraciones-Amor que nos habitan dentro y fuera, mientras danzamos unas con otras, en las otras y en la totalidad, en movimiento constante, eterno, siempre renovado, renacido, autoreferenciado en la Vida que somos.

Ellas danzan y lo cuentan con sus hermosas palabras que brotan de la tierra cultivada de sus vidas y experiencias. Ellas danzan y cuentan lo que brilla en su corazón aún estando en silencio.

Te invito a que dejes un comentario para ellas. Una frase, una palabra, un sonido, un afecto. Todas somos Una.

Amor y Servicio.

Educación Biocéntrica

Educación biocéntrica en las organizaciones: una valiosa herramienta para el nuevo paradigma

Hace más de treinta años que facilito grupos. Cuando empecé, no se hablaba de facilitación; el enfoque era dirigir grupos, así que los primeros años, podría decir que con la poca experiencia que tenía, sumado a la ilusión, más bien me sentía monitora de grupos que otra cosa. Con los años, la búsqueda incesante para encontrar formas y maneras más orgánicas que generaran espacios de autocrecimiento tanto individual como colectivo, me llevaron a la Biodanza.

Biodanza me aportó uno de los elementos indispensables para el aprendizaje: el cuerpo, a corporeidad, el contacto. La sinergia que generan los organismos biológicos entre sí, no puede separarse del proceso de aprendizaje, de la misma manera que no podemos separar la flor de su perfume, las nubes del cielo, el llanto de los ojos, la sangre de la vida. Esto puede parecer obvio pero llevamos muchos siglos viviendo desde la perspectiva antropocéntrica regida por la visión exclusiva del hemisferio izquierdo que, si bien nos ha proporcionado muchos adelantos tecnológicos: la comunicación en red, la circulación libre del conocimiento, la mecanización de procesos, la industria,… también nos ha dejado su parte oscura: acumulación, propiedad privada, consumismo, privatización de los bienes, segregación por género,… y tanto más que no necesito nombrarte porque sabes bien de qué estoy hablando.

Si bien la Biodanza me aportó corporeidad, vivencia y la perspectiva del hemisferio derecho que apenas usaba, fue la Educación Biocéntrica la que ha dado verdadera forma y sentido a mi vocación. Con el estudio y la práctica de la Educación Biocéntrica, la manera de facilitar los grupos en los que iba trabajando, ya sean de Biodanza y otros, ha ido transformándose hacia una vivencia cada vez más integradora en la que la persona que facilita no sólo es observadora del proceso manteniendo su rol en el grupo. La educadora biocéntrica es parte del propio proceso de construcción del conocimiento tanto individual como colectivo. La educadora biocéntrica está atenta a todo lo que sucede pero su mirada y su acción no son desde afuera; está inmersa en el proceso de desconstrucción y construcción del conocimiento, aportando el continente biocéntrico para enmarcar y contextualizar. Esto es fundamental en el proceso de aprendizaje-desarrollo ya que el sistema patriarcal, neoliberal y capitalista, ha dejado una profunda huella en nuestra manera de relacionarnos con la Vida, con el otro y con nosotras mismas, imprimiendo cómo hay que actuar, qué es lo correcto y lo que no, lo que está bien y lo que está mal, lo aceptable y lo que no, siempre desde la perspectiva antropocéntrica, así que la educadora biocéntrica precisa autoindagar en su propia visión para distinguir qué es biocéntrico de lo que parece serlo. Esto es muy sutil y requiere una mirada autocrítica sincera.

La preponderancia del hemisferio izquierdo (asociado semánticamente al masculino), ha generado la ilusión de separación del Ser como única realidad, descalificando todo lo que viene del hemisferio derecho, relegándolo a lo incorrecto, lo prescindible, un “mal vivir” por decirlo de alguna manera. En el imperio que ha generado el hemisferio izquierdo, la mente es la protagonista, mejor dicho, la única protagonista así que durante centurias se ha ido entrenando al pueblo a dirigirlo hacia actitudes y formas de hacer que nutran ese sistema en el que sólo reconoce lo que nutre esta forma de entender la vida. La mente ha generado maneras muy refinadas de despistarte de la Verdad, no porque sea mala; su función es la de empujarte al autodescubrimiento una y otra vez.

En la mayoría de grupos con los que trabajo, sobretodo en el ámbito de las organizaciones, ya sean cooperativas, organizaciones no-guvernamentales (ONG), asociaciones y otras, la gran dificultad con la que se encuentran las personas es reconocer su patrón “convencional” o “adiestrado” de comportamiento, sobre todo en las aquellas que son emprendedoras. Generalmente aún entienden el liderazgo como una manera de destacar, de ser valoradas, de ser miradas, repitiendo patrones antiguos del patriarcado sin ser conscientes de ello, con un discurso bien estructurado de “nueva generación”, usando palabras autocuido, respeto, escucha, … sin haber pasado por el verdadero tamiz de la semántica.

Nosotras, como educadora biocéntricas, debemos practicar la autocrítica para familiarizarnos con las dificultades de trascender el antiguo paradigma y así, acompañar los procesos de transformación desde dentro, no desde fuera. No es lo que yo quiero, aunque tenga las mejores de las intenciones, es el punto de encuentro donde todos los saberes convergen creando algo inesperado muchas veces.

Necesitamos generar una fuerza gravitacional que ancle el nuevo paradigma existencial para que las generaciones futuras vivan en equilibrio, en Paz, en diálogo, construyendo y viviendo el Bien Común para todas y cada una de las formas de vida del planeta y del universo. Revisa tus acciones, tus intenciones, estate atenta al espejo del otro que te devuelve aquello que no puedes ver en ti. Ábrete a posibilidad de la Unidad desde el Ser Una. No hay nada fuera de ti. Ese es el reto, ese es el movimiento vital del toroide, el campo primordial donde la Vida se manifiesta. Todo pasa por el Punto Cero.

Hay mucho que hacer. Concéntrate en crecer por dentro. Deja la queja para otro momento. Ahora es el mañana. Sin esfuerzo, con dedicación.

Notas de navegación

El Bien Común Sí se puede

Ayer participé en la presentación de Reorganización Ciudadana con Edwin John y el equipo de Comunidades del Bien Común en España. Al llegar al lugar del evento, quedé maravillada por la belleza y estructura simple del edificio que configura la Lleialtat Santsenca, una cooperativa obrera del barrio de Sants, Barcelona, que ha sido recuperada y es autogestionada por diferentes entidades del barrio. Si el lugar en sí ya emanaba Belleza (la que surge de la ilusión por la Vida), las personas con las que me iba encontrando conforme me adentraba al lugar del evento,  formaban parte de esta red humana maravillosa, enlazada por el Amor, la Sabiduría y el Poder (Yo Amo, Yo Sé, Yo Puedo) que pulsa en mi interior como faro que guía.

Había llegado pronto y aún estaban organizando el espacio, así que me quedé observando; entonces Edwin John se acercó sonriente, mirándome, con interés de saber de mí. No fue el único; los encuentros surgían de forma natural, tal y como somos los seres humanos, afectivos por naturaleza, aunque nuestra sociedad actual se empeñe en hacernos olvidar.

En ese clima de Amor, Ilusión, Cooperación, Deseo y el objetivo común de crear acciones conjuntas que contribuyan al Bien Común, empezaron las diferentes presentaciones. A lo largo de las dos horas y media del evento, todo fluía con perfecta naturalidad. Edwin nos contó el origen de su proyecto que surgió observando a un bebé intentando desplazarse sin saber andar todavía; lo conseguía agarrándose a un punto de anclaje. ¿Cuál es nuestro anclaje como seres humanos? Primero surge el deseo, después la acción. Los sueños son realidades cuando creemos que podemos hacerlos realidad y esa es la clave.

Desde pequeños somos educados en la productividad que alimenta un sistema basado en la desigualdad para abastecer a un reducido sector de la población cuyo valor es la posesión y la acumulación de bienes para su uso y disfrute. En este sistema educativo, las ideas que el ser humano genera por su característica innata de creador, son sistemáticamente abortadas haciéndonos creer que la imaginación sólo sirve para crear cuentos que nunca llegarán a ser realidades. Nos permiten imaginar porque la imaginación es libre, pero se encargan de hacernos sufrir la osadía de crear y recrear. Pero, como ya he dicho, la Imaginación no conoce fronteras y cuando osamos creer en lo que sabemos, osamos hacer lo que sabemos, y amamos los que sabemos, surge el Poder del Ser vivos, de Ser Vida, y las cosas ocurren.

Ayer, mientras escuchaba a Edwin, en mi interior sonaban tres palabras que se repetían danzarinas “Sí Se Puede”.

El ser humano, con intención de explicar la Vida y la complejidad del vivir, generó símbolos y significados que definían conceptos e ideas que recreaban la Vida y el vivir. Con el paso del tiempo, esas palabras dejaron de ser usadas para ampliar la conciencia y se emplearon para manipular las conciencias. Así se generó la mentira, la mente en ira, la mente enloquecida que intenta engañar los sentidos para su juego iracundo; pero… la Fuerza de la Verdad es eterna; se alimenta del Amor y así se gesta la Vida. Sólo el Amor alumbra lo que perdura, así que llegado el momento, el de cada uno y el colectivo, creamos realidades que se replican exponencialmente sin parar.

Hoy quiero regalar mi sueño, el ser y estar del viajante donde el vocabulario verdadero existe sólo para explicar las cosas que la Vida contiene en sí misma, y no hay cabida para lo que no es Real, como la palabra imperfección. La imperfección no existe, es un invento  humano que lleva a la confusión, así que ¿para qué vamos a tener y usar palabras que nos confunden?. La imperfección no existe. Dejemos de usarla y creemos juntos y juntas el diccionario de la Vida donde nuestros hijos e hijas, y las hijas y los hijos de las próximas generaciones hablen en Verdad como Camino del Saber.

La rEvolución está en marcha, nadie puede pararla ya.

Biodanza

Biodanza en familia: el encuentro con lo esencial

Estoy trabajando con un hermoso grupo compuesto por mamas y papas [pocos papas, aún son pocos los hombres que participan de las actividades fuera del horario escolar] y niños/as de 5 a 7 años, aunque también vienen hermanitos y hermanitas menores. Es un programa promovido por el Ajuntament de Rubí, al que doy las gracias por su disponibilidad y confianza.

El primer día pregunté si alguien sabía qué era la Biodanza. Nadie la conocía excepto una mamá que estuvo mirando por internet para hacerse una idea. Le pedí una palabra para definir la sensación que le produjo y dijo “Desestresante”. ¿por qué has escogido esa palabra? le pregunté curiosa y contestó que el hecho de que cada uno se moviera a su antojo, libremente, le pareció muy desestresante. Sonreí para mis adentros, recordando esa sensación de estar sujeta a hacer las cosas que toca hacer cuando los hijos/as son aún pequeños y requieren tanta atención y cuidado que no hay apenas tiempo para hacer nada más que lo que toca hacer.  Pensé lo importante que es cuidarlas a ellas también, creando espacios para ellas/os mientras están con sus criaturas.

Hablamos brevemente sobre la propuesta de Biodanza e hicimos mención a la autorregulación, la progresividad, el grupo, y especialmente a “Portarse bien”; estas dos palabras me las enseñó mi querida amiga Rosa Palacios, fruto de su larga experiencia con niños/as y familias. En Biodanza el “Portarse bien” no existe; no conocemos este concepto porque entendemos que siempre hacemos lo mejor que sabemos. Esto da pie a  invitar a las mamás y papás a que descansen de su rol de padres y madres, y dejen que las cosas sucedan tal como son, sin exigencias. Sí indicamos que si no deseamos hacer algo, podemos optar por descansar o hacer otra actividad siempre que ésta no moleste a nadie ni al grupo. El respeto es primordial.

Dejar el rol de padres/madres, generalmente causa un efecto de alivio: tienen el permiso de pasárselo bien ellos y ellas, sin controlar lo que hacen sus hijos e hijas. Es inevitable que, al  menos en la primera sesión, los más pequeños vayan pegados a sus progenitores si no conocen a ningún otro niño y niña, pero a lo largo de la sesión y de los días, cada vez hay más espacio entre ellos. Después de dos o tres sesiones, cuando la confianza en el lugar y en la facilitadora se ha generado, empezamos a hacer propuestas de vivencia en las que los adultos interactúan sólo entre ellos mientras los más pequeños los observan, y al revés; por ejemplo, con ruedas concéntricas, rondas de presentación al centro, juegos de interpretación. Es muy interesante ver el efecto que causa en los papas y mamás y también en sus hijos e hijas. De primer momento, los adultos suelen encontrarse algo desubicados cuando no están con sus hijos/hijas y se encuentran con otros/as adultos, como si por un instante se dijeran a sí mismo/a ¿Pero esto no era para los más pequeños?, pero la música ya está sonando y la propuesta está en acción así que se entregan a la vivencia. Sus hijos e hijas están allí mirándolos, observando con sus ojos limpios de juicio. Quizás hay algún pequeño que se puede pegar a las piernas de la mama o el papa mientras están allí sin ellos, pero no suele ocurrir; en general les gusta ver a sus papas y mamas haciendo cosas que no suelen hacer: los ven jugar entre ellos, divertirse como niños y niñas, hacer y deshacer con la misma simplicidad que nuestros pequeños y pequeñas. Es un momento mágico. La sala se llena de un hermoso aroma de Alegría y Libertad. La esencia del Ser se manifiesta y no hay diferencia entre personas y personitas.  Así es como va ocurriendo la trans-forma-ción: danza a danza, movimiento a movimiento, círculo a círculo.

Hay otro momento especialmente significativo en la aula de Biodanza y Familia: es la parte de la curva metodológica donde descendemos y las músicas son melódicas, las propuestas de movimiento son más lentas y las expresiones de afecto y cariño se hacen más evidentes. ¡Cuán distinto es este momento en las sesiones con adultos!!!! Con los niños, el darnos amor, cuidarnos, querernos, es algo natural. Pocos pequeños rehuyen el contacto afectivo: sus manitas aman a sus compañeros/as, aman a sus mamas y papas y se dejan amar.  En Biodanza para adultos, la progresión hacia la expresión de la ternura, es lenta en el tiempo, muy progresiva, leve y con consignas poéticas para no herir sensibilidades.

Observarles en ese acto amoroso que surge como caricia, para mí es un momento de Gran Belleza. Padres/madres junto a sus hijos/as se expresan amor mutuo acurrucados en un nido afectivo, apoyados unos con otros con cuidado,  estirados en el suelo, en un tren de descanso o en un mandada,… y surge la caricia, el mimo, el contacto de la piel con la piel que nutre. Siento que esos instantes amorosos son como cantos de Esperanza y de Fe en el Ser Humano, en la Vida, en el vivir.

La Biodanza es un sistema de induce a la reeducación afectiva proponiendo vivencias integradoras que devuelven el sentido a Ser Humano.

 

Educación Biocéntrica

Educación Biocéntrica en la Escuela de Adultos

El pasado viernes 6 de abril, impartí una aula de Educación Biocéntrica en la Escuela Municipal de Adultos de mi pueblo, Castellar del Vallés. La directora del centro, Antonia,  estaba interesada en ver el alcance del método en sus estudiantes de ciclo superior. Disponía de una hora, de 11.45 a 12.45h.

El aula era convencional: mesas individuales y sillas donde los/las estudiantes ocupaban su lugar; luz natural agradable y una puerta que daba a un jardín frondoso. Eran 18 estudiantes entre 18-20 años aproximadamente, más dos profesoras y la directora. Curiosamente había bastantes más chicos que chicas.

Lo primero que hicimos fue despejar la sala colocando las mesas y las sillas apiladas unas sobre otras para disfrutar de un espacio diáfano donde movernos. Mientras despejaban el aula, probé el equipo de sonido y la sala se llenó de música. Había escogido  una música que tenía la certeza que podría gustarles. El efecto que causó el nuevo espacio de su aula junto a la música, fue decisivo para crear un ambiente distendido y de curiosidad.

Nos pusimos en ronda de pie e hice una muy breve presentación sobre mí y la propuesta de Educación Biocéntrica (sólo tenía una hora y quería aprovecharla para entrar en vivencia pedagógica). Comenté que en Educación Biocéntrica el “Portarse bien” no existe porque entendemos que siempre hacemos lo mejor que sabemos y/o podemos, y que todo lo que ocurre en la clase nos concierne a todos y todas, así que invité a las profesoras a relajarse de su rol pedagógico y a disfrutar del rato que íbamos a estar juntos y juntas. Las tres profesoras sonrieron aliviadas mientras los/las estudiantes las miraban con ojos chispeantes.  Una de las profesoras dijo al grupo que sería difícil para ella pero que lo agradecía. Todos y todas volvimos a sonreír con una cierta complicidad. [La verdad es que durante toda la aula, no hubo diferencia entre profesoras y estudiantes].

Empezamos con un par de juegos de presentación creativa en ronda y dos juegos de toma de atención; la intención era zarandear sus estructuras cognitivas y prepararlas para una nueva manera de aprendizaje-desarrollo.

Empezamos con Circulo de Cultura de palabra generadora propuesta por la facilitadora. Llevaba tres palabras generadoras que me parecieron adecuadas para dejarles un mensaje claro en qué pensar sobre sus sueños de futuro, sus ilusiones y la manera de abordarlos. En la Escuela de Adultos, los/las estudiantes vienen rebotados de otros centros educativos donde no han podido superar los cursos básicos. La mayoría son chicos y chicas diagnosticados de hiperactividad y TDH, de falta de atención, de estigmas y etiquetas que los marcan como “raros” “inadecuados”, “no-óptimos”, “no aprovechables” para el sistema en el que vivimos.  Mi deseo era transmitirles con esas tres palabras generadoras, un estímulo para percibirse a ellos y a su entorno, de otra forma en la que la Vida es protagonista por excelencia más allá de etiquetas y que cada uno/una posee cualidades y dones para ofrecer.

Antes de dar las palabras generadoras, les propuse dividirse en tres grupos. No les dije tres grupos de 7-8 personas. La intención era que se organizasen entre ellos para generar  los tres grupos propuestos. En nuestra sociedad, estamos acostumbrados y acostumbradas a ser dirigidos, conducidos, guiados; suele haber poco espacio para la espontaneidad y la autogestión, así que si creamos situaciones para que eso ocurra sin intervenir,  la tendencia siempre es a la armonía.

Una vez creados los tres grupos, explicamos la dinámica del círculo de cultura y distribuimos una palabra por grupo: SABER, AMAR, PODER. Al terminar, hicimos una gran rueda y cada grupo expuso su síntesis a todo el colectivo. Hubieron comentarios maravillosos, oportunidades de hablar sobre la importancia del lenguaje poético, la riqueza de expresar desde el sentir; surgió la expresión de la espiritualidad poco común en las aulas, y aunque generó risas y un cierto abucheo, al escuchar el relato de las personas, sobrevino el respeto y la consideración a la diversidad.

El tiempo corría y ya era la hora del cierre. Mi deseo hubiera sido seguir haciendo una síntesis creativa pero no daba para más. Nos reunimos en una ronda alrededor de las palabras puestas en el suelo de forma que todos y todas pudiéramos leerlas. Mientras las palabras eran leídas en silencio, propuse que se cogieran por la cintura. El silencio que había en ese momento me invitó a decir: Ahora vamos a fijarnos en las palabras generadoras SABER, PODER, AMAR y las vamos a poner en primera persona.

Yo Se, Yo Puedo, Yo Amo.

El efecto que causó fué maravilloso; ví muchos rostros con la expresión del que recibe un grato presente; alguno quedó pensativo, intentando analizar, pero no era momento de pensar, sólo sentir el efecto de las palabras en su interior. Enseguida les invité a cerrar los ojos y puse una música suave. El balanceo surgió discreto entre risas nerviosas y algún que otro desconcierto. Terminamos ocho minutos más tarde de lo previsto pero nadie dijo nada al respecto, sólo gratitud, sonrisas, aprobación, breves comentarios explícitos de satisfacción.  El objetivo se había conseguido.

Cuando el aula ya estaba en su orden habitual, nos quedamos hablando la directora y las profesoras. Estaban gratamente sorprendidas. Contesté algunas cuestiones que surgieron, comentamos detalles del compartir de los/las estudiantes durante la actividad,… Al final, la directora dijo que van a reunirse en claustro y buscar la manera de introducir la educación biocéntrica en su curriculum escolar.

Que así sea !

Notas de navegación

Cambia dentro para que fuera cambie

Han pasado dos semanas del inicio de la escuela y los niños y niñas menores de 5-6 años siguen llorando desconsoladamente. Es difícil acostumbrarse al abandono; es tormentoso adaptarse al encierro en un lugar donde, por muy buenas intenciones que haya, es un lugar de entrenamiento para controlar las emociones y “normalizar” el sentir.

La escuela debería ser el lugar donde aprender a pensar y a decir, donde aprender a escuchar y contar las cosas que nos ocurren, que transcurren en nuestro vivir. En lugar de eso, en la escuela nos enseñan a memorizar, a ejercitar la obediencia y el silencio, a acumular fechas, nombres y conceptos que están desligados de la cotidianeidad, del convivir. ¿Acaso nadie se da cuenta de ello? Creo que sí, que somos muchas y muchos que pensamos que el sistema educativos actual no cumple los requisitos para crecer como personas, como seres humanos en un mundo donde todo cambia demasiado deprisa y no hay tiempo para sentir.

Me pregunto qué hacer ante tanta demencia, y la respuesta que calma la posible ansiedad es: Sé quién eres con la máxima coherencia, sin juicio ni luchas; sonrÍe ante la alienación ajena y siente que todo cuanto ocurre es perfecto tal y como es. Si algo no te gusta, cámbialo dentro de tí para que se refleje en el exterior tal como te gustaría que fuera. No dejes de insistir en ello. Ser quién eres; que no te doblegue la insatisfacción y que la acción sea la de pleno sentido.

Nada cambia fuera si el cambio no viene de dentro.

Educación Biocéntrica

Frases con pleno sentido

En Castellfollit de la Roca, Parque Natural de la zona volcánica de la Garrotxa, Girona, hay un campo de fútbol donde se encuentra escrito en letras muy grandes: “Un equipo, un sentimiento“. ¿Qué quiere decir?

El equipo infantil está entrenando. Hay una clara jugada de gol; pase de pelota a uno de los jugadores delante de la portería contraria; todo despejado; chuta con fuerza y el balón sale fuera. No ha entrado. La desilusión del pequeño jugador se hace evidente: – No lo entiendo. He fallado.- dice desconcertado.  El juego se para, el entrenador reúne al equipo y pregunta: ¿Y ahora qué?. Otro pequeño jugador responde: – La próxima vez lo haremos mejor.- contesta. El equipo sonrie; algunas palmadas entre ellos y el juego continúa.

Una frase con pleno sentido genera acciones pro-vida capaces de transformar nuestro mundo interno y nuestra sociedad.

Taller vivencial de expresión oral y escrita

Sábado, 16 de septiembre de 10 a 13,30h

Herbodietética TRISKEL, carrer Solsona, 18, Terrassa

Educación Biocéntrica

Visión circular asférica

Llevo días acostumbrando mi percepción a mirar redondo. Sí. Es un ejercicio musculo-esquelètico-sistèmico que permite estar en serendivia.

¿Conoces la palabra Serendivia?……..     ……Si no la conoces, juega a imaginar su significado.

Puedes separarla en dos partes, iguales, desiguales y leer los resultados.

Inténtalo. ;)¨çOÇC@

Por sonido, a mi me suena así: SerenayDivina.  Cuando releo la palabra que ha salido SERENAYyVina,……………. SerenYynna,….. podría ser una bailarina hungarenya, una cíngara bailando entre las estrellas, ojos azabache, luz de Luna la Ilumina,……

Por gramática, podría ser: Serèndívina, …. Sèrum, Ser. en En Divina. SER EN DÏVINA….. y entonces, me sale la poética y dice que complementa con SER EN DIVINA Comunidad, vecindad, Hermandad.

 

En lenguaje poético, científico, inventivo,…. Hay infinidad de posibilidades, y eso sería una manera de introducir la visión circular asférica. Pero antes te cuento el significado de SereNDiviA.

Serendivia

Hallazgo afortunado e inesperado que se produce cuando se está buscando algo distinto

 

Cuando percibimos con el hemisferio derecho de nuestro cerebro humano, la visión se expande; ejerce un movimiento de expansión que afecta al sistema periférico nervioso y activa el conjunto muscular ocular, ejerciendo así una modificación en todo el sistema nervioso central. El efecto inmediato, siendo inmediato & (infinito), es de Bien Estar.

Bien Estar es fonéticamente compatible. Por su frecuencia de uso,  pasó a denominarse bienestar.

Cuando dos palabras se unen por la frecuencia de uso, podemos decir que nace un vínculo. Vinculo es una palabra de usos variados, como muchas. En el caso de la vinculación de Bien y Estar, es una vinculación armónica, podríamos decir de mutuo acuerdo, afectiva, bienvenida, saludable.

La palabra saludable proviene de salus, salud. Esta palabra pertenece según los romanos, a las palabras benéficas, que aportan bienestar, retornan; son palabras circulares o también llamadas palabras generadoras por generar acciones que promueven vida.

La circularidad, es un estado de serendivia donde ocurre lo inesperado sólo cuando llega al punto de partida. Son palabras que gozan la virtud del retorno al inicio, al cuerpo, a la corporeidad vivida.

¿qué es la corporeidad vivida? es un estado serendívico donde Jo Soy Consciente del Aire que Respiran mis Pulmones; del latido de mi corazón, pom-pom, bom-bom… Es el Tiempo de Aión, eterno y cíclico, representado como la serpiente que se muerde la cola, que nos brinda escuchar la voz interior; ella sabe qué hacemos aquí y cual es nuestra vocación.

Mira en rEDOndO. VivE en redOndO, estuDia en reDonDo, cOcina en redOndO, cOnduCe en reDOndO. Mira POr el retrOviSOr de tu auto; justo en ese espejito añadido en el ángulo del retrOvisor de arriBa del conduCtor. … ese espejito es de cristal cOnvEXO; su efecto es COmo si enfOcaras con una lente  zOOM. Cristal convexo, también llamado ASfERiCO.

BeSoS