Biodanza, Notas de navegación

Biodanza: ĀæEs Suficiente la Formación de 7 Meses para Ser Facilitadora?

Cuando Biodanza alcanza la mĆ©dula de tu existir, lo hace para quedarse, y a menudo acabamos decidiendo formarnos como facilitadoras de Biodanza para ā€œdevolverā€, si podemos decirlo asĆ­, todo el bien que este sistema nos ha hecho.

El camino de la formación de Biodanza es un viaje de transformación que marca un antes y un después en nuestra manera de vivir y entender la Vida. Por supuesto conocer la Biodanza por sí misma y practicarla regularmente o incluso esporÔdicamente, es ya en sí un cambio de paradigma existencial, pero cuando decidimos entrar en el proceso de formación, la transformación personal se amplifica extraordinariamente.

La palabra formación proviene del latĆ­n formatio constituido por forma (figura, imagen) y el sufijo -ción, que indica acción y efecto; por tanto, formación es la acción y efecto de formar o formarse. Si nos vamos al diccionario de la Real Academia espaƱola (RAE), encontramos que la palabra formación se aplica a: la milicia como una ā€œreunión ordenada de un cuerpo de tropas o de barcos de guerraā€; a la GeologĆ­a como un ā€œconjunto de rocas o masas minerales con caracterĆ­sticas comunesā€, y a la BotĆ”nica como el ā€œconjunto de vegetales en los que domina una determinada especieā€. En el Ć”mbito de la enseƱanza, ā€œformaciónā€ se asocia a ā€œinstrucción o enseƱanza dirigida a capacitar a alguien para el desempeƱo de una profesión o un puesto de trabajo.

Cuando en Biodanza se habla de formación, en realidad, lo estĆ” haciendo desde dos aspectos diferenciados: uno es el personal o existencial como le llaman algunos, y el otro el propiamente profesional. El desarrollo existencial tiene una duración de 21 módulos mĆ”s 2 seminarios (uno por fin de semana) ademĆ”s de la ā€œrecomendaciónā€ de asistir a un grupo regular (semanal normalmente), que mĆ”s bien es un requisito que otra cosa. Si queremos ser facilitadoras de la Biodanza, hemos de seguir el proceso hacia el desarrollo profesional que se extiende a 7 módulos de metodologĆ­a, enfocados a la conducción de Grupos de Biodanza, segĆŗn fuentes oficiales . Todo el proceso completo dura un mĆ­nimo de tres aƱos aproximadamente segĆŗn lo establecido por el Sistema Biodanza Rolando Toro (SRT).

Como ya he dicho al principio, el proceso de formación en Biodanza es realmente transformador, sobre todo a nivel existencial. La cuestión que me ocupa viene cuando hablamos de la formación profesional; ahí es cuando nos preguntamos si ¿son suficientes siete meses para desarrollar la facilitadora interior y capacitarla para ejercer su labor? Mi respuesta es rotundamente no. Mi intención en este artículo es fundamentar mi respuesta con casi 20 años de experiencia como facilitadora de Biodanza especializada en Acción Social.

En AEBE (Asociación Escuelas de Biodanza EspaƱa, encontramos lo que entendemos es una cita de Rolando Toro, aunque no puedo confirmarlo porque no hay ninguna referencia, sólo las comillas. Dice asĆ­: ā€œtodas las escuelas se rigen por un mismo programa formativo, cuyo ciclo consta de veintiocho módulos de formación, dos seminarios de conferencias sobre temas teóricos afines al Sistema Biodanza, devoluciones teóricas referentes al tema de cada módulo, conducción de grupos bajo supervisión en el tercer aƱo y presentación de una MonografĆ­a de titulaciónā€. MĆ”s adelante sigue diciendo: ā€œlas materias teóricas son ofrecidas en el orden indicado en el ā€œPrograma Único de Formación Docente en Biodanza que comprende siete módulos de MetodologĆ­aā€. AquĆ­ salta la alarma, porque resulta que, para ejercer como docente, sólo hay 7 módulos de formación profesional que nos diferencian de la ā€œFormación existencialā€, lo que viene a decir que los 21 módulos teóricos-vivenciales que son cursos monogrĆ”ficos de fin de semana, y puedes tomarlos sin orden, o sea, empezar el ciclo por donde quieras, te van a ayudar en el proceso de desarrollo existencial, pero si decides ser facilitadora, deberĆ”s completarlos todos, participar en un grupo regular durante toda la formación como requisito indispensable, como ya he dicho antes y todo ello en tan sólo 7 fines de semana.

El Diploma de Profesor/a de Biodanza se obtiene una vez finalizado el proceso formativo completo, la directiva de la escuela donde hayas cursado la formación, si pertenece a la International Biodanza Federation, como la Federación Mundial de las Asociaciones Nacionales de Escuelas de Biodanza SRT de todo el mundo, o al otro estamento ā€œoficialā€ de Biodanza que tiene el mismo proceso de formación pero su misión es preservar la integridad de Biodanza SRT y su evolución en concordancia con su modelo teórico ademĆ”s de divulgar el legado artĆ­stico e intelectual de Rolando Toro , te inscribirĆ”n en el registro de profesionales de Biodanza, te dotaran de un nĆŗmero de colegiada y podrĆ”s ejercer como facilitadora. Queda en duda si un estamento oficial u el otro, son afines a la misma titulación. HabrĆ­a que verlo ya que entre ellos no se entienden y por eso hoy hay dos estamentos ā€œoficialesā€ que ā€œcomenā€ de la formación ā€œoficialā€.

Ante toda esta ā€œoficialidadā€ bipartita, el biocentrismo se va perdiendo a favor del ā€œmercantilismo oficialā€ que se va instaurando en paquetes capitalistas, y por quĆ© no tambiĆ©n decir patriarcales, que bajo discursos bien estudiados para captar clientes, pierden de vista que la formación que se imparte para ser profesional de Biodanza es absolutamente insuficiente.

Siete meses de un fin de semana por mes, son unas 140h de formación profesional aproximadas, donde se supone que, ademĆ”s de saber aplicar la curva metodológica de Biodanza para hacer sesiones de Biodanza y escoger las mĆŗsicas adecuadas para un proceso integrativo real, debes saber gestionar grupos, que eso en sĆ­ mismo es todo un arte que te aseguro que no se aprende en pocas horas, por no hablar de lo que no te dicen en la formación, como: aprender a crear tu propia publicidad en formato papel y digital; ser tu propia Community Manager o Social Media Manager para llevar de manera eficaz y eficiente tus redes sociales; desarrollar dotes de comercial para negociar y ā€œvenderā€ tu producto a asociaciones, instituciones, centros educativos y particulares; gestión económica biocĆ©ntrica o sea llevar la economĆ­a de tu labor como profesora; en definitiva: aprender a ser emprendedora. Todo esto es tambiĆ©n ser facilitadora de Biodanza a no ser que seas una de las pocas personas afortunadas que puede pagar todos estos servicios ā€œcomplementariosā€ a empresas ajenas para que se encarguen de ellos. La realidad es que todas estas tareas aƱadidas a las propias de crear sesiones integradoras, acaban desbordando y haciendo peligrar toda la ilusión inicial, el empuje que nos motivó a ser facilitadoras; porque hay algo que no he mencionado y que es una realidad silenciosa y silenciada: este proceso de ā€œmaduraciónā€ de la facilitadora nobel se vive en aplastante soledad, a no ser que estĆ©s fĆ­sicamente cerca de tu escuela de referencia, o comulgues con el ā€œpostureoā€ que tanto se da en Biodanza. La soledad acaba siendo una realidad mucho mĆ”s comĆŗn de lo que te imaginas.

La verdad es que, las que sobrevivimos a este proceso de maduración que viene despuĆ©s de la titulación, y no somos tantas personas, hemos hecho una buena musculatura de resistencia. ĀæCómo lo hemos conseguido? ReuniĆ©ndonos, encontrĆ”ndonos, persistiendo, tragando lĆ”grimas, tomĆ”ndonos descansos a temporadas, regresando a ese amor que nunca se ha ido dentro de nosotras… la Biodanza. La Biodanza funciona; funciona sĆ­ o sĆ­ porque es un mĆ©todo, un sistema creado a fuego lento, conociendo al ser humano de a poquito, cuidando el descubriendo de su ā€œser en el mundoā€ en entornos de confianza y amor, hasta que florece y puede expandir su fragancia Ćŗnica y singular.

En el tĆ­tulo de Formación en Biodanza, pone ā€œProfesor/aā€, que quiere decir ā€œconfesar, compartir pĆŗblicamente sus conocimientos en un Ć”rea especĆ­ficaā€. Te aseguro que, en 7 módulos de un fin de semana al mes, sólo tenemos una pequeƱa cata de lo mucho que implica ser docente de Biodanza.

Recuerdo anécdotas de mis maestras y maestros de mi formación hace 20 años. Eran alumnos directos de Rolando Toro, que nos contaban cómo eran sus aulas, cómo era la locura de Rolando que lo impregnaba todo de un entusiasmo por la Vida único e inimitable, cómo eran sus charlas, sus discusiones apasionadas, sus reflexiones en silencio, el cariño inocente hacia todo el equipo que lo rodeaba en todo lugar donde fuera, cómo entusiasmaba su verbo y su lucidez, impulsado a algunos pocos a dejarlo todo y embarcarse por el mundo a difundir la Biodanza. Así fue como llegó a Europa y se fue difundiendo por el mundo entero. Me pregunto si la Biodanza de hoy es así de biocéntrica o se ha dejado atrapar por el oscurantismo invisible del mercantilismo que vende entusiasmo y vitalidad, libertad y euforia, perdiéndose en una realidad demasiado superficial para ser digerida.

Desde mi pueblecito catalĆ”n, alejada de la gran ciudad donde todo parece ir deprisa y con ansias de mĆ”s y mĆ”s, donde la Biodanza se aglutina en espacios conocidos que ya son ajenos a mis intereses existenciales, sigo amando la Biodanza, sigo siendo profesora y docente de Biodanza en activo, desde otros lugares y entendimiento, pero no sólo eso: el principio biocĆ©ntrico es nuestra forma de vivir, asĆ­ que yo siento que con el tiempo llegamos a ser profesoras biocĆ©ntricas, docentes biocĆ©ntricas, porque ā€œbiocĆ©ntricoā€ marca la diferencia, aunque aĆŗn hay quien no conoce el paradigma existencial en el que estamos sumergiĆ©ndonos dĆ­a a dĆ­a. Se llama biocĆ©ntrico, por si te despistaste, y es el futuro ahora.

En sĆ­ntesis, lo que quiero transmitirte es que, si te formas como profesora de Biodanza, es un proceso que dura siempre. Afortunadamente. No lo olvides.

Amor y Servicio

Notas de navegación

La facilitación y el libre albedrĆ­o

Los sabios rishis de la India, ascetas que recibieron las enseƱanzas eternas que contienen la descripción detallada de quĆ© es Dios, cómo surge la Creación, la Vida, cómo se organiza, cómo es su complejidad, sus mĆŗltiples dimensiones, sus ciclos, cómo se nombra, y todo cuanto es necesario para comprender mĆ”s allĆ” del intelecto, nos cuentan que Dios (como Inteligencia Suprema causa primera de todas las cosas), aĆŗn estando presente en todo cuanto existe, pues sólo existe Ɖl, es percibido por el ser humano en lo mĆ”s sutil, en lo innombrable, en lo intuido, en los silencios y en el sonido del silencio.

El silencio al que me refiero, no es un vacĆ­o como podrĆ­amos imaginar en nuestra mente limitada; el silencio donde podemos encontrarnos a Dios es plenitud, como cuando estamos en lo alto de una montaƱa percibiendo el paisaje en todo su esplendor, derramando la vista por todo el entorno que aparece infinito, inmenso, vivo … armónicamente silencioso. Ese silencio que se halla en nuestro interior y se proyecta hacia fuera creando realidades, es donde podemos conversar con Ɖl/Ella, con la divinidad que nos habita.

El diÔlogo que se genera no es una conversación cualquiera. EstÔ llena de rÔfagas atemporales de memorias eternas que contienen respuestas a todo cuanto podamos imaginar. Ahora bien, las respuestas son de acuerdo a nuestra veracidad y sólo si estamos sintonizados en la misma frecuencia. Esto no nos lo enseñan en las escuelas, ni en las universidades, ni tan siquiera en la familia; esto se aprende con el vivir, aunque podemos cambiarlo si nos lo proponemos. ¿Cómo? creando mÔs y mÔs espacios de escucha interior, de contemplación, de encuentros sinceros sin expectativas, encuentros de silencio, de de presencia, música y canto, de abrazos y creatividad, de risa, de rezo, de transformación. Me refiero a Biodanza y a todo espacio biocéntrico que generamos con nuestro hacer en todo lugar. Facilitar esos espacios, demanda estar atenta y consciente, en formación continúa y auto-observación, en estudio constante, en recogimiento, apertura y reflexión; en definitiva: en contacto consciente con la Vida.

Lo que me llama la atención en estos días, es la dimensión extraordinaria del Libre albedrío: ese silencio implícito que conlleva la libertad de ser y dejar ser hasta que se haga en la Tierra lo que estÔ en el Cielo. Cuando consigo ese silencio conectivo, me encuentro con Dios, con Eso que todo lo habita (aunque a veces mi ignorancia me hace pensar que no), y Lo siento aquí, respirando en mí y en todo a la vez. Y aunque duela ese amar silencioso divino, ese cuido silente sagrado que a veces me hace llorar de nostalgia y alegría a la vez, después, cuando el instante de dolor es acariciado por mis manos y lo arropo con mi cuido que no es mío sino que es de Madre, entonces comprendo mÔs allÔ de mi ser pensante, que el ejercicio imperceptible de hacer presente la Libertad Sagrada o Sagrada Libertad (lo que llaman el «libre albedrío») es la Gran enseñanza que como humanidad me/nos corresponde vivenciar, integrar i compartir.

Así entiendo entonces que la vivencia se expande mÔs allÔ de mis acciones y no-acciones, pues no sólo es energía y magnetismo; sobre todo Es y en ese Ser (que a veces me sigue doliendo), poco a poco me asiento en un «trono» (como dice Paramahansa Yogananda) donde aquello que Yo Soy y que aún no sé nombrar, Es y nunca ha dejado de ser. Paradójico y simple a la vez.

Amar y dejar que cada quien encuentre el Amar en el Amor. Amar aún sabiendo que las elecciones que tomamos llevan implícito el dolor y el doler. Amar mÔs allÔ de lo aprendido y lo enseñado. Amar amando el Amor que Ama.

El tiempo y la distancia nos dotan de esa percepción interna que cuando deja de pertenecer al «soy yo» egóico, pasa al Yo Soy que habita en el silencio, atentamente silencioso, armónicamente silente, humildemente magnÔnimo. Mientras, seguimos facilitando espacios internos de Amor y Servicio, que se expresan fuera y van creando las Realidades Reales, ejercitando la realeza olvidada.

¿Porqué te cuento todo esto y lo relaciono con la facilitación de procesos de integración, con la facilitación de Biodanza y espacios biocéntricos?. Porque estoy viva y porque la Vida sigue estando al centro, y mientras Ella siga en el centro, no puedo dejar de contarte todo cuando siento. Me hace bien. Nos hace bien. Aunque no se entienda, hace bien, porque no es al entendimiento a quien me dirijo; es al corazón, al alma, que no es mi alma ni la tuya, Es la nuestra.

Me surge compartir los Tres Tesoros del I Ching escritos por Lao-Tsé: Amor, Satisfacción y Humildad, de los que deriva una de las mÔxima del Tao.

Sólo los que aman son valientes;

Sólo los satisfechos son magnÔnimos;

sólo los humildes son capaces de dirigir»

Tao Te Ching

A mi nieto Arnau.

Amor y Servicio

Notas de navegación

Del tempo y la atemporalidad en Biodanza y Educación BiocĆ©ntrica

Notas de una facilitadora biocƩntrica

La característica atemporal de la vivencia no es de Biodanza; forma parte de la naturaleza intrínseca del encantamiento en el que las almas se sumergen con intención de una acción que se va transformando en un estar presente progresivo hasta conseguir, quizÔs, el propio ensimismamiento vivido, viviente, perdiendo la noción tempo-espacial.

Esta sensación viviente, se da en un estado alterado de la consciencia, donde la mente cede el protagonismo al alma y desde allí podemos vivenciar con plena intensidad. Cuando digo intensidad me refiero a la calidad progresiva de la intención que se transforma en único presente, donde todo confluye en el ahora sin posibilidad de nada mÔs lejos ni nada mÔs cerca. «Eterno presente» dirían los místicos, aunque el eterno se nos haga difícil de concebir dentro de nuestras mentes limitadas; pero no es de mente que estamos hablando, sino de alma, dónde habita la atemporalidad acompasada, vivida, danzada en su quietud. El tempo del Ahora.

Poco nos han educado en la verdadera naturaleza temporal; nada nos han hablado de la vivencia atemporal preexistente a todo cuanto la mente nos pueda decir e influenciar hasta convencernos de sus falacias. Si nos hubieran enseñado el triple aspecto del tiempo, donde Kairós o el tiempo cualitativo del instante que vivimos con intensidad o vivencia, y Aión la divinidad de la Eternidad donde el tiempo es eterno y cíclico, van unidas de la mano junto con Cronos o el tiempo cuantitativo que se mide por el reloj, hubiéramos comprendido que el encantamiento, la contemplación, el ensimismamiento, forman parte del vivir viviendo, y no de una tara o defecto intrínsecos que hay que resolver a cualquier precio para entrar en la «normalidad» estandarizada que nos aliena y aturde. Pero el juego de la vida es eso mismo: trascender el engaño que por habitar en el universo del libro albedrío, teje sus telarañas sin limitaciones, ocupando todo el espacio que le dejamos con el olvido de nuestro ser esencial, ganando terreno en nuestra percepción de la realidad hasta terminar confundiendo lo que es real de lo que es vasallo. Tal es el empeño del juego del vivir, que terminamos siendo siervos de la dualidad navegando entre aguas que nos ahogan para volver a resucitarnos y volver a ahogarnos una y otra vez hasta que la realeza emerge tímidamente del interior y descubre que la naturaleza de la verdad es Ser Real: Reinas y Reyes de nuestro reino que es el cuerpo, nuestra expresión dinÔmica del Ser.

En Biodanza el cuerpo se transforma en corporeidad vivida. ¿Qué quiere decir? que no somos el cuerpo; somos en un cuerpo o lo que es lo mismo: almas con cuerpo físico, denso, tan denso que creemos que esa densidad nos identifica porque es lo único palpable pero, déjame decirte que eso no es así. Con la vivencia, lo palpable se torna en experiencia atemporal, donde Kairós y Aión danzan en nosotras, humanas, almas en una experiencia humana, dotadas de libre albedrío para experimentar la realeza en todas sus expresiones; mÔs no la pseudo-realeza que nos venden como única posibilidad de ser reinas y reyes; hablamos de la reina y el rey de las acciones correctas, donde la Vida es la única protagonista, con todo lo que ello implica. MÔs, ¿Cómo saber cuando la Vida se manifiesta realmente en nuestra expresión de Ser en le mundo? ¿Cómo conocer la reina y el rey que cada una es?. Una de las respuestas es, cuando del pensar y del hacer surge la sonrisa del corazón, emanando alegría sin par, plenitud y Gracia. Cuando conseguimos esa sonrisa de la certeza, estamos en un espacio-tiempo atemporal y eterno, donde lo que es, siempre ha sido, mÔs allÔ de nuestras torpezas y aciertos.

ĀæQuĆ© relación tiene todo esto que te cuento con la facilitación de procesos biocĆ©ntricos, donde la Biodanza y la Educación BiocĆ©ntrica son los ejes del hacer? Pues tiene a ver en la constancia de llevar a cabo nuestro propósito de facilitar, que se traduce en paciencia pedagógica como decimos en educación biocĆ©ntrica, empezando por la transformación interna de la percepción del tiempo. Porque cuando salimos de la formación, con tĆ­tulo en mano y la ilusión de colaborar con el mundo para hacerlo mejor, ayudando a las personas a reconocerse en aquello que son, experimentĆ”ndose en espacios de confianza y Amor como los que genera Biodanza y Educación BiocĆ©ntrica, nos encontramos con la realidad de la calle que nos enfrenta la ilusión con la desilusión colectiva, el amor con el que salimos de la formación, con el desamor de la población que, carente de perspectiva se ha olvidado amarse, autodescubrirse y comprometerse consigo misma a encarnar el autoamor que demanda constancia, progresividad, entrega, cuidado, ternura, silencios, abrazos,… y atemporalidad. Atemporalidad en el proceso de consolidar grupo, pues nos enfrentamos a grupos vacĆ­os en los que un dĆ­a son ocho y despuĆ©s son dos, y vienen y se van y vuelven y no regresan, y hoy somos una contigo como facilitadora y luego piensas si vale la pena tanto esfuerzo, y vamos navegando entre la duda y el cansancio y resistiendo con insistencia, porque se siente que es verdad lo que se siente, y asĆ­ vamos yendo hasta que con la constancia y el desapego de los resultados, algunas lo conseguimos una y otra vez, hasta la próxima donde, da igual los aƱos que lleves facilitando y la experiencia que tengas, volverĆ” el proceso de montar grupo y necesitaremos vivenciar la atemporalidad que nos sigue hablando de un tempo que no dirigimos con el deseo ni la mente, sino con la intención, con la intención de ser mĆŗsica y ser danza, facilitando nuestro propio proceso de facilitadoras cada dĆ­a y siempre.

Esta es la realidad de la realeza del vivir: aprendemos a ser reinas y reyes de nuestros reinos sólo cuando insistimos en que ese impulso que nos mueve una y otra vez, no surge del ego sino de la Verdad que nos habita y que a veces se esconde y nos juega malas pasadas; pero insisto, ese es el juego de la Vida. Sin esa pulsación, no habría verdadera vocación, la que sí mueve montañas y conste que no te hablo de llenar salas con personas biodanzando, que también. MÔs bien apunto a actuar correctamente, siguiendo tu intuición y no patrones que quizÔs han servido a alguien pero puede que a ti no te sirvan, porque cada una es singular y la singularidad es nuestro talento, así que actúa cuando surja la sonrisa en tu corazón apoyando tu hacer; entonces es cuando el universo ha escuchado tu mandato correcto, el que se alinea con tu alma. Sólo hay una sonrisa en el corazón y sólo aquella que la ha sentido sabe reconocerla entre las demÔs sonrisas.

Si facilitar Biodanza y generar espacios de aprendizaje-desarrollo con Educación Biocéntrica es tu verdadera vocación, no desistas. Los tsunamis y las tormentas llegarÔn y parecerÔ incluso que arrasan con todo pero no desistas. Nada ocurre por acaso en la aventura del vivir, así que igual en la facilitación. Por todo lo que pases, es para crecer dentro de ti en una madurada inocencia que perdura mÔs allÔ del tiempo. No desistas de este sueño que es tuyo y es colectivo. Nútrete de los aciertos y, de los errores haz maestros para que guíen la expresión de tu singularidad como facilitadora biocéntrica. Deja que la Vida se manifieste, que sea el alma la que reine tus pensamiento y tus actos, porque el cuerpo perece, mÔs no la corporalidad vivida desde el alma que eres.

La Verdad no se desdibuja ni pierde credibilidad; son los ojos que miran lo que acredita y dibuja, asĆ­ que sigamos creando espacios de amor y confianza para que la mirada sea crĆ­tica y libre de juicio, donde el Amor entendido como Ley incondicional de la Vida, sea la Ćŗnica meta a alcanzar.

Amor y Servicio.

Notas de navegación

El principio biocĆ©ntrico mĆ”s que nunca

Notas de navegación de una facilitadora de Biodanza en tiempos de pandemia

El principio biocĆ©ntrico es la base fundamental del sistema Biodanza y de la Educación BiocĆ©ntrica. Es en su base teórica y vivencial que sustentamos todas las propuestas, mĆ”s en este tiempo de pandemia, donde se nos invita a revisar nuestras acciones, nuestros haceres y reorganizarnos de forma que sean las correctas y adecuadas a las circunstancias actuales, el principio biocĆ©ntrico se vuelve, mĆ”s que nunca, el punto de referencia existencial donde la mirada no puede divagar entre opuestos. Sólo puedo quedarme como la observadora, para tomar aliento y permanecer en el centro sin involucrarme en creencias, en mi o la historia, en deseos,… Percibir desde el centro, me coloca en una vivencia imparcial, circular, donde todo lo que ocurre es perecedero excepto Yo, que existo antes de todo lo que acontece frente a mĆ­, antes incluso de nacer, en lo imperecedero e inmutable, en Vida siendo la Vida, ya que Ella no se transforma en sĆ­ misma, cambia su forma de expresarse pero Ella en sĆ­ misma no cambia.

Así es como percibo mi facilitar en el mundo, mi Ser en el mundo facilitando procesos de transformación en los que yo me transformo y ofrezco mi transformar en propuestas pedagógicas que faciliten el proceso de aprendizaje autorefenciado; pues la única referencia que permanece en este tiempo de incertidumbre manifiesta, es la Vida. MÔs no la que estÔ afuera de mí, que no deja de ser efímera, cambiante, pasajera, en constante transformación; sino la Vida en sí misma, la que Soy, la que permanece mÔs allÔ de medidas de tiempo y espacio. Aquí es donde puedo empezar a diseñar la clase de biodanza que voy a ofrecer a mis grupos. Es el único lugar desde donde puedo hacerlo si quiero ser coherente con el existir; de nada me valen las referencias del ego que me colocan en algún lugar desviado donde yo facilito algo que no ejemplifico con mi propio existir.

La Biodanza no es un espacio de escenografía donde actuamos como sí; la Biodanza nos invita a vivir la danza de la Vida desde el propio centro, pero ¿cuÔl es mi centro? mi verdadero centro?, no es el ilusorio que me sitúa en un rol; es el viviente. Este es el único posible para facilitar verdaderos procesos de transformación interior, y no digo con ello que desde otro lugar no se den, mÔs la transformación a la que Rolando apunta es la de Ser almas en un cuerpo, espíritus encarnados, seres divinos incorporados, consciencias puras en biologías mutantes danzando al son de la Gran Danza cósmica.

Y qué ocurre ahora que percibir al otro se vuelve lejano, impalpable, no-acariciable?. Pues que desde la nueva distancia encontrada, donde el metro y medio se normaliza como encuentro afectivo, justo en esa distancia yo puedo percibirme como ser cósmico dotado de lo imprescindible y único que existe que es el vivir. Y desde ese lugar puedo percibir a la otra que quizÔs antes me pasaba desapercibida, o me oprimía, o me asustaba, o me repelía pues el espacio era corto, quizÔs demasiado para percibirme a mí. Ahora, con este metro y medio, la propia Vida nos ofrece el aprender a sentir el aliento que me habita en ese campo aúrico donde la vibración se transpira y la resonancia de mi corazón se respira. Desde aquí, desde ese metro y medio que es una isla del Gran Océano, puedo percibir otras islas que emergen en el mismo Océano universal, y el yo y el nosotros adquiere una dimensión espacial profundamente trascendente, pues lo sutil apenas tiene forma aunque la usemos para describir.

En esa distancia entre islas oceƔnicas, puedo sentirme acariar y ser acariciada por la existencia del otro, que en la aparente lejanƭa emite sus ondas vibratorias de amor que yo puedo sentir desde este otro lugar.

Hay mÔs aire ahora en las aulas de Biodanza, mÔs espíritu, mÔs trascendencia implícita, no verbalizada, indirectamente sentida. Cada ejercicio propuesto, ya no va al cuerpo-emoción; va directa y amorosamente al alma. Esto es la Gracia.

Estamos construyendo el conocernos desde otro lugar mÔs trascendente, mÔs creativo, con una vitalidad menos eufórica y una sexualidad mÔs íntima y placentera, con una afectividad mÔs centrada en la Vida, donde el otro no es tanto un cuerpo palpable sino una corporeidad sentida, un alma incorporada, un alma al fin. Y puedo percibirla mucho mÔs ahora en la distancia que antes en la proximidad. Nada es casual. Todo ocurre en la urdimbre de Aquello que Teje los hilos de la Vida que conducen al retorno del Ser, donde el yo personal cede al Yo Supremo, Yo Soy.

Es un reto esta simplicidad a la que nos invita la distancia pandémica. Un reto que sólo podremos trascender si permanecemos en el centro de la Vida, no como espectadoras o directoras de orquesta; sino como la Vida misma.

Amor y Servicio

Biodanza

Relato de intimidad verbal de una facilitadora de Biodanza a la comunidad biodanzante del mundo

Dedicado a mis maestras y maestros de Biodanza y Educación Biocéntrica. Con todo mi amor y reconocimiento.

Inspirada por el video de la conferencia titulada «Afectividad y ética» de Carlos García, director de la Escuela de Biodanza de la ciudad de Buenos Aires (al pie te dejo el vídeo entero por si te interesa), he decidido compartir en relato de vivencia, la experiencia de ser una facilitadora de Biodanza calificada de «incómoda» en algunos de los círculos de Biodanza. Este post va dirigido especialmente a la comunidad Biodanza del mundo pues no es un caso aislado; ocurre con demasiada frecuencia en nuestro entorno biodanzante.

No pretendemos apenas elevar la calidad de vida de las personas,  somos decididamente mÔs ambiciosos, pretendemos la felicidad. Rolando Toro Araneda.

A simple vista parecería que según el principio biocéntrico, fundamento del sistema Biodanza y de la vida de toda facilitadora de Biodanza, nuestra comunidad debería ser ejemplo de coherencia e integración afectiva, trascendiendo el antiguo paradigma androcéntrico y patriarcal, y estabilizando el paradigma biocéntrico en todas y cada una de nuestras relaciones. Pero la sombra forma parte de la propia experiencia del vivir, y en Biodanza no podemos evitarla; tampoco lo hacía su creador. ¿Acaso la sombra no es también un aspecto de la misma Luz? Honrando la memoria del maestro Toro y reconociendo su precioso legado, nos cabe revisar no el sistema en sí, sino el uso que hacemos de él.

Nuestra comunidad Biodanza estÔ dividida por desencuentros que nos mantienen separadas y condicionadas por barreras de egos exaltados y altivos. Eso, en sí mismo, es disociativo. A mi entender la facilitación de Biodanza pide excelencia continuada, y digo continuada porque la excelencia que señalaba Rolando Toro, no la propuso como un destino sino como camino; camino de vida que escogemos cuando asumimos la facilitación como servir a la Vida. La cuestión es, ¿qué es servir desde la mirada biocéntrica? Demasiado a menudo se da por hecho un entendimiento consensuado y se actúa «como si» fuéramos inmunes a la arrogancia, la vanidad, la manipulación. La realidad es que el pensamiento crítico dentro del entorno Biodanza, se cuestiona, se evita y se juzga en nombre del faso «cuido».

Y digo esto porque mi experiencia como facilitadora «incómoda» no es un caso aislado. Demasiado a menudo la facilitación se viste de rol y de autoridad moral, repitiendo patrones patriarcales que permanecen aún activos en el inconsciente individual y colectivo a la espera de ser mirados, reconocidos y desvanecidos por el calor del entendimiento humano. Pero eso no puede ocurrir cuando la persona que facilita se identifica con el rol y crea su identidad bajo la autoridad moral que sustenta su creencia, y así facilita grupos y esparce la simiente de la confusión y la falsa dicha en su comunidad.

Mi intención no es descalificar, ni defender, ni enfrentar. Por supuesto, hay muchas facilitadoras y didactas absolutamente comprometidas con su misión. Lo que me impulsa a escribir este post es compartir realidades que, aunque no coincidan con tu experiencia, son verdades que precisan ser escuchadas porque han generado y generan aún sufrimiento, desconsuelo y mucha soledad. Si, una soledad impuesta por el colectivo, que con su silencio, ha permitido y sigue permitiendo que la facilitación maternal, la seductora, la manipuladora, la que sitúa al facilitador como una estrella de cine interpretando un papel de «ser perfecto» que le autoriza moralmente a exigir camufladamente un vasallaje y una fidelidad en nombre del falso cuido y la falsa pertenencia.

Artista: Jopi #jopienamorada

Haciendo uso de esa autoimpuesta y consentida «autoridad moral», en mi comunidad Biodanza me etiquetaron de intensa. Algunas de ellas siguen haciéndolo, pero ya no tiene el menor impacto en mí.

Intensa puede parecer un calificativo inofensivo, incluso gracioso o cariƱoso, pero en mi experiencia, no lo es. Con los aƱos y mi especialización con el sagrado femenino, he sabido de muchas mujeres que han sufrido ese mismo calificativo, y digo mujeres porque entre nosotras ser Ā«intensaĀ» es ser exagerada, inadecuada, problemĆ”tica, inapropiada,… en relación a un estĆ”ndar de comportamiento Ā«normalizadoĀ».

Intensa me llamaban por mi expresión apasionada, por mi vitalidad, por mi mirada crítica que no estÔ bien vista porque «incomoda». Es cierto que cuando permitimos que el sentido crítico se manifieste en nuestras aulas y círculos de intimidad verbal de Biodanza, nos exponemos a situaciones que pueden llegar a ser muy incómodas, y digo incómodas porque esa incomodidad es el reflejo que nuestras carencias, de nuestras propias mentiras y creencias con las que danzamos la Vida. Y esa incomodidad es la que muchas profesoras evitan en sus aulas, en sus clases de Biodanza, en sus ruedas verbales, pero justo es ahí donde la facilitadora ejerce su saber, no como «la que sabe», sino como la que deja a la Vida ser la verdadera protagonista, pues solo Ella sabe qué y cómo hacer para que la armonía y el equilibrio prevalezca en la expresión de la diversidad del sentir.

Fue Ruth Cavalcante, la creadora de la Educación BiocĆ©ntrica quien me rescató del estigma. En una aula de educación biocĆ©ntrica, ante una situación que en otro contexto hubiera sido de incomodidad, de esa incomodidad sectaria y excluyente, ella me dijo mirĆ”ndome fijamente: – Nunca pidas perdón por preguntar y querer saber. Cuestionar es un derecho humano que no podemos perder -, y siguió diciendo a toda la aula: – Honro el coraje de ser cuestionadora en este mundo hostil,… Nunca mĆ”s me he sentido inadecuada. DespedĆ­ mi etiqueta y sustituĆ­ mi nostalgia de amor por el autĆ©ntico sentimiento de amar-me sin condiciones.

Vivir esta experiencia de «ser inapropiada» incluso en la comunidad Biodanza, me ha ayudado a percibir que detrÔs de los abrazos y las caricias que tanto prodigamos en Biodanza, también se esconden mentiras sostenidas que proyectan el personaje encarnado por el rol de facilitar.

La facilitación para mí es una bendición y como tal conlleva riesgos. Nos enfrenta a las propias carencias y nos pide ser autocríticas con nuestro hacer. Atender, cuidar y fomentar la excelencia en la facilitación (y en la Vida, por supuesto), repercute no sólo en la propia felicidad, sino en el entorno, en el mundo, y es así como generamos cambios. No dejes nada bajo la alfombra; se acumula la suciedad y la apariencia te consume.

Si has llegado hasta aquí y te resuena lo compartido, me hace feliz. Si por el contrario te has sentido ofendida, disgustada o incomodada, no ha sido mi intención; te pido disculpas. Sólo déjalo pasar y sigue tu camino. Mi deseo es crear con la palabra, un espacio donde recuperar el arte de la escucha para leer la vida y amarla mÔs allÔ de las creencias y los papeles con los que nos hayamos identificado creando así una falsa identidad. Todo es Vacío, es Cero, y en ese círculo eterno nos mecemos. No lo olvidemos.

Com Amor y Servicio.

AquĆ­ el video que te he comentado al principio.

Videoconferencia de Carlos Garcƭa, el 1 de juliol 2020. Afectividad y Ʃtica en Biodanza
Educación Biocéntrica

El arte de la facilitación desde la mirada biocĆ©ntrica

Facilitar significa «hacer mÔs sencillo, mÔs fÔcil, la posibilidad de algo o la obtención de una finalidad. Desde la mirada biocéntrica, ese algo o finalidad es la Vida, la Vida al centro que decimos. Esta frase tan simple, contiene en sí misma dos grandes «enigmas» que conviene profundizar para comprender la magnitud y el alcance de su significado. Uno de ellos es la Vida ¿qué es la Vida? ¿cómo la percibimos?, ¿qué sentido tiene?. ¿cuÔl es su objetivo?. El otro es el Centro. ¿qué es el centro? ¿A qué se refiere en términos de Vida? ¿Dónde se halla el centro? ¿Es un lugar, un estado, una referencia, una guía?. En los espacios biocéntricos, como facilitadoras, educadoras, profesoras, da igual el nombre que uses, estas dos palabras: Vida y Centro requieren una atenta mirada ya que son el fundamento de nuestra formación y desarrollo como facilitadoras de procesos de integración, que es el tema que nos ocupa.

Desde la perspectiva antropocéntrica, la facilitación de grupos es entendida como el rol que desempeña una persona para ayudar a un grupo a conseguir alguna finalidad concreta, mediante herramientas que faciliten el consenso y el consentimiento (aunque este último no suele nombrarse mucho según mi experiencia). Esta visión mantiene al facilitador y facilitadora en la distancia, como un observador y observadora que sabe qué y cómo hacer para que «todo salga bien» -¿te suena la frase?-. El facilitador-a gestiona el grupo desde la posición de la que asume que el sujeto individual y el sujeto colectivo es carente, carece de, le falta la capacidad de auto-gestionarse, de autonomía, de auto-organizarse y por tanto necesita la figura de la que sabe, de «aquella que posee el conocimiento, los estudios, la preparación» para guiarle en la resolución de lo que le o les ocupa.

Así es como nos educa el Imperio: por una lado hay los que saben y ocupan posiciones, cargos y lugares estratégicos, que dictan las normas para que otros, adiestrados debidamente, «enseñen, guíen, conduzcan» a otros a ser la mano de obra del sistema, los esclavos del imperio, con estrategias tan sutiles y refinadas que nos hacen creer que «todo es por nuestro bien».

Desde la mirada biocéntrica, el ser humano es libre y completo en sí mismo, con todos los potenciales genéticos inscritos en su ADN para desarrollarse como el Ser verdadero que es, para goce y disfrute de la Vida: Unidad indivisible y única realidad. Esta visión coloca al ser humano en el nuevo paradigma existencial donde el yo deja de ser egocéntrico, o sea personal, para expresarse y vivenciarse como el Yo aliento activo del Bien Común.

Delante de este nuevo paradigma existencial, el papel de la facilitadora deja de ser de salvadora (maternal o paternal muy común), para pasar a ser agente de creación de atmósferas donde el principio de autosostenibilidad de la Vida, también llamado principio biocéntrico, se manifieste no para el bien del grupo, sino con el grupo, desde dentro, participando de los círculos de cultura como parte integrada del propio proceso de transformación. Eso es clave en educación biocéntrica y altamente revolucionario, porque dejamos de ocupar un rol para ser parte viva de la construcción comunitaria, desde dentro hacia fuera y hacia dentro nuevamente, en movimiento continuo de espiral concéntrica que refleja el patrón toroidal de la Vida.

Este gesto casi podríamos decir que es heroico en sí mismo puesto que, como humanos, nos lanza al abismo del encuentro con el Minotauro: el espejo de lo que no me atrevo a mirar por miedo. Pero ese miedo es la llave del paraíso ya que en la imagen del monstruo cornudo se halla oculta la verdadera historia de amor de la Bella y la Bestia, de la fusión del Ser Uno, completo en sí mismo. En este viaje trascendente precisamos desnudarmos de creencias, juicios y valores aprendidos, para reconocer las artimañas de la mente menor, sus trucos, sus escondites y sus estrategias de entreten_i_miento que nos han mantenido atrapadas en lo personal muchas veces sin tener clara consciencia de ello.

Te sugiero que practiques la autoevaluacion como herramienta diaria indispensable. Practica la escucha del latido de tu corazón, los armónicos que resuenan en ti para distinguir el pleno sentido de lo que sólo es apariencia. Toma distancia de las palabras bonitas que esconden carencia, de los gestos amables aprendidos, de las sonrisas postizas. Pueden confundirte y entretenerte en tu camino.

Para las facilitadoras biocĆ©ntricas, profesoras de Biodanza, educadoras, terapeutas, maestras, madres, mujeres, amantes, humanos … el Centro es el Punto Cero, el VacĆ­o. EstĆ” en cada cĆ©lula de tĆ­, de tu cuerpo, de tus cuerpos, de todos los seres vivientes. ContinĆŗa curiosa por el saber; lee a Edgar Morin, a Kepler, Maturana, a Zecharias Sichin, David Bohm, Robert Morning Sky, Dan Winter, y muchos otros autores que te puedan inspirar. Ɓbrete al conocimiento transdisciplinar y sumĆ©rgete en campos diversos, nuevos, mĆ”s allĆ” de tu zona de confort; deja lo personal y marĆ­nate en lo transpersonal. Investiga en la GeometrĆ­a Sagrada, la visión fractal, el arte, la antropológica, … ; dibuja y colorea mandalas, practica la contemplación y el silencio, escribe, pinta, rĆ­e, diviĆ©rtete, juega, y sobretodo no te creas nunca Nada porque no hay nada que creer, todo estĆ” en tu interior. VacĆ­ate de todo lo aprendido; han manipulado la historia de la humanidad y nos han engaƱado; todo lo que nos han contado es una ilusión creada para mantenernos subyugados, manipulables, domesticados. No te creas nada, cuestiónalo todo, porque la nueva era es Transparencia. Los opuestos no existen. Todo es un campo unificado.

Vida sí, Centro sí, pero no cualquier vida ni cualquier centro. Sólo la Vida y el Centro que se general en nuestro interior y se expande en espiral Ôurea hacia los confines de la creación. Mostrémonos como lo que somos: fractales vivientes de la única Ley Universal que rige todo, conocida como el Amor. Sigue instruyendote, investigando, profundizando sobre la Unidad, la dimensión del Amor, las Leyes naturales; todo revertirÔ en beneficio de tu vida personal, de tus relaciones, de los grupos y las personas que encuentres en tu camino. No te quedes sólo con lo conocido, sigue porque hay mucho que recordar. Esta es la excelencia de nuestra misión como facilitadoras.

Si te resuena, estoy feliz por haberte pasado el mensaje. Si no te dice nada, o incluso si te parece una tontería, sólo déjalo pasar y sigue tu camino. Gracias de todos modos.

Con Amor y servicio.