Notas de navegación

El principio biocéntrico más que nunca

Notas de navegación de una facilitadora de Biodanza en tiempos de pandemia

El principio biocéntrico es la base fundamental del sistema Biodanza y de la Educación Biocéntrica. Es en su base teórica y vivencial que sustentamos todas las propuestas, más en este tiempo de pandemia, donde se nos invita a revisar nuestras acciones, nuestros haceres y reorganizarnos de forma que sean las correctas y adecuadas a las circunstancias actuales, el principio biocéntrico se vuelve, más que nunca, el punto de referencia existencial donde la mirada no puede divagar entre opuestos. Sólo puedo quedarme como la observadora, para tomar aliento y permanecer en el centro sin involucrarme en creencias, en mi o la historia, en deseos,… Percibir desde el centro, me coloca en una vivencia imparcial, circular, donde todo lo que ocurre es perecedero excepto Yo, que existo antes de todo lo que acontece frente a mí, antes incluso de nacer, en lo imperecedero e inmutable, en Vida siendo la Vida, ya que Ella no se transforma en sí misma, cambia su forma de expresarse pero Ella en sí misma no cambia.

Así es como percibo mi facilitar en el mundo, mi Ser en el mundo facilitando procesos de transformación en los que yo me transformo y ofrezco mi transformar en propuestas pedagógicas que faciliten el proceso de aprendizaje autorefenciado; pues la única referencia que permanece en este tiempo de incertidumbre manifiesta, es la Vida. Más no la que está afuera de mí, que no deja de ser efímera, cambiante, pasajera, en constante transformación; sino la Vida en sí misma, la que Soy, la que permanece más allá de medidas de tiempo y espacio. Aquí es donde puedo empezar a diseñar la clase de biodanza que voy a ofrecer a mis grupos. Es el único lugar desde donde puedo hacerlo si quiero ser coherente con el existir; de nada me valen las referencias del ego que me colocan en algún lugar desviado donde yo facilito algo que no ejemplifico con mi propio existir.

La Biodanza no es un espacio de escenografía donde actuamos como sí; la Biodanza nos invita a vivir la danza de la Vida desde el propio centro, pero ¿cuál es mi centro? mi verdadero centro?, no es el ilusorio que me sitúa en un rol; es el viviente. Este es el único posible para facilitar verdaderos procesos de transformación interior, y no digo con ello que desde otro lugar no se den, más la transformación a la que Rolando apunta es la de Ser almas en un cuerpo, espíritus encarnados, seres divinos incorporados, consciencias puras en biologías mutantes danzando al son de la Gran Danza cósmica.

Y qué ocurre ahora que percibir al otro se vuelve lejano, impalpable, no-acariciable?. Pues que desde la nueva distancia encontrada, donde el metro y medio se normaliza como encuentro afectivo, justo en esa distancia yo puedo percibirme como ser cósmico dotado de lo imprescindible y único que existe que es el vivir. Y desde ese lugar puedo percibir a la otra que quizás antes me pasaba desapercibida, o me oprimía, o me asustaba, o me repelía pues el espacio era corto, quizás demasiado para percibirme a mí. Ahora, con este metro y medio, la propia Vida nos ofrece el aprender a sentir el aliento que me habita en ese campo aúrico donde la vibración se transpira y la resonancia de mi corazón se respira. Desde aquí, desde ese metro y medio que es una isla del Gran Océano, puedo percibir otras islas que emergen en el mismo Océano universal, y el yo y el nosotros adquiere una dimensión espacial profundamente trascendente, pues lo sutil apenas tiene forma aunque la usemos para describir.

En esa distancia entre islas oceánicas, puedo sentirme acariar y ser acariciada por la existencia del otro, que en la aparente lejanía emite sus ondas vibratorias de amor que yo puedo sentir desde este otro lugar.

Hay más aire ahora en las aulas de Biodanza, más espíritu, más trascendencia implícita, no verbalizada, indirectamente sentida. Cada ejercicio propuesto, ya no va al cuerpo-emoción; va directa y amorosamente al alma. Esto es la Gracia.

Estamos construyendo el conocernos desde otro lugar más trascendente, más creativo, con una vitalidad menos eufórica y una sexualidad más íntima y placentera, con una afectividad más centrada en la Vida, donde el otro no es tanto un cuerpo palpable sino una corporeidad sentida, un alma incorporada, un alma al fin. Y puedo percibirla mucho más ahora en la distancia que antes en la proximidad. Nada es casual. Todo ocurre en la urdimbre de Aquello que Teje los hilos de la Vida que conducen al retorno del Ser, donde el yo personal cede al Yo Supremo, Yo Soy.

Es un reto esta simplicidad a la que nos invita la distancia pandémica. Un reto que sólo podremos trascender si permanecemos en el centro de la Vida, no como espectadoras o directoras de orquesta; sino como la Vida misma.

Amor y Servicio

Notas de navegación

Comprometerme conmigo misma

Notas de navegación de una facilitadora de Biodanza

Mi casa tiene un hermoso jardín donde crecen cinco árboles de los cuales dos son frutales, plantas que florecen con flores de colores, otras con floraciones diversas, algunas no florecen. Habitan con ellas orugas que acaban siendo palomas, insectos varios, hormigas y otros seres que componen una biodiversidad maravillosa de la que disfruto con mucho placer.

No sólo recibo el beneficio de su esplendor sino el cuido que les dedico crea un efecto extraordinariamente sanador para mi propio ser en el mundo. Es una retroalimentación en círculo, como todo en la Vida; el equilibrio del dar y recibir, la implosión y la explosión, inhalar y exhalar,… Círculo Eterno.

Durante los meses de confinamiento, con la ausencia de la acción humana en la naturaleza, mi jardín se llenó de pájaros como nunca antes había ocurrido. Su trinar, el revolotear de sus alas, su estar, me producía una enorme satisfacción y una profunda sensación de gozo.

Ahora, con el retorno a esta aparente normalidad desdibujada y ridiculizada por medidas que se atreven a llamar saludables, los pájaros han regresado a la lejanía, y aunque mi jardín sigue hermoso, el cantar y transitar de las pequeñas aves que jugueteaban entre flores y ramas, ha desaparecido.

Observando el cielo desde mi hamaca en el jardín, me he preguntado cómo facilitar semanalmente Biodanza en mis grupos regulares en esta situación donde el otro es más una alerta que una posibilidad de encuentro poético y amoroso; cómo diseñar la sesión regular sabiendo que el contacto, tan nutritivo en todos los aspectos, ahora provoca una ansiedad y miedo nuevo, generalizado, casi diría naturalizado y normalizado por la situación. Una sesión tras otra, cada semana, hilando el hilo que se teje en la rueda de intimidad verbal previa, confiando en el sistema y sobre todo en mí. ¿Cuál es la llave que me proporcionará la facilitación correcta, la justa, la adecuada para que la corporalidad vivida acontezca en su justa medida? Danzando, mirando, viviendo, sintiendo, sosteniendo, respirando…

Siento que ésta es una gran oportunidad como facilitadoras de Biodanza, de profundizar en los tres niveles de vínculo (conmigo, la otra y el cosmos), desde otro lugar. Y digo desde otro lugar, no para inventar nada nuevo o adaptar el sistema; me refiero al “desde dónde” interno que conduce a reflexionar-me, a reflexionar sobre mi Ser en el mundo, sirviendo a la Vida y generando acciones correctas que propicien evolución y transformación en la Vida y los humanos.

Ese ¿desde dónde? me lleva a mirar mis propios conflictos que pasan más o menos desapercibidos tras un discurso bien elaborado y aprendido, que si bien me ha servido en su momento, hoy me pide revisión. Y en esa revisión interna me encuentro con Don Ego, sutil, espiritual, invisible, mistificado diciéndome cosas que agradan a mi yo personal y me hacen creer que esa es la verdad; pero el interrogante que me propone mi maestro interior, ese ¿desde dónde? me vuelve a llevar más allá del humo de mi yo personal, y lo descubro jugando al escondite entre mis buenas intenciones y mis buenos deseos. Y ¿sabes qué me dice?, que no hay buenas intenciones ni buenos deseos; que la dualidad del bueno y el malo siguen presentes en esta trama del engaño que despista, y es tan sutil, tan ingeniosa, que después del asombro que me provoca su astucia, no puedo más que relajarme y sonreír; y después, reírme abiertamente de cómo está tejida la Vida para que cada acto sea significativo en sí mismo, profundamente trascendente y Luz-faro-guía en las tinieblas y en la oscuridad de mi arrogante ignorancia.

Biodanza es un sistema surgido del Amor, sistematizado en el Amor; con el Amor surgieron las extensiones, en el Amor se afianza con las “nuevas” investigaciones y tendencias científicas que apuntan firmemente a la Unidad. Biodanza es la Danza de la Vida, así que en Ella misma se encuentran las respuestas que nos conducen como facilitadoras y facilitadores a seguir ofreciendo espacios de confianza, donde el ser humano pueda entregarse a su Ser en el Mundo como un camino de autodescubrimiento, donde todo pasa por una misma y es ese mismo Yo la clave del aprendizaje-desarrollo que va a propiciar el ejercitar las acciones correctas, para que todo siga el curso evolutivo adecuado, armónico, orgánico, en el tiempo adecuado.

Soy Yo como Ser humanizado e individualizado donde hallo las respuestas. La Vida se encarga de ponerme las señales que me conducen a la acción correcta que me lleva al lugar de retorno donde el gozo se manifiesta dentro, más allá de la satisfacción.

Soy Yo como facilitadora de Biodanza que confío en la genialidad de Rolando Toro y en todas los seres que configuraron la Biodanza original, la auténtica, la de siempre, libre de impuestos y tasas deducibles.

Soy Yo la que confirmo como facilitadora de Biodanza en servicio a la Vida, que encuentro la manera de transmitir en cada aula, el principio biocéntrico de manera que cada una lo perciba en sí misma y al ritmo adecuado, entre melodías y batucadas, entre silencios y rondas y gestos plenos de sentido, encuentre la forma de Ser más allá de la máscara y la mascarilla. Ser en el mundo. Toda una aventura; de hecho, La aventura, la única posible, pues todo es Cero.

Seguimos. Abrazos

Con Amor y Servicio

Notas de navegación

Notas de navegación de una facilitadora de Biodanza hoy

De palabras que dicen y sones que cuentan

En estas fechas, en mi pueblo se celebraba la Fiesta Mayor. Eran días de música en la calle, de encuentros imprevistos, de sonrisas, abrazos, diàlogos improvisados, escenarios montados para conciertos, teatro, danza en las plazas y las avenidas, familias enteras reunidas disfrutando de espectáculos, baños de espuma, carrera de andróminas, risas y alegría. Este año la fiesta se ha suspendido.

También se suspendió la festividad de Sant Jordi, el dia de la Rosa y el Libro, cuando las calles enteras se llenan de puestos ambulantes repletos de rosas perfumando el ambiente, de libros antiguos, modernos, ilustrados, infantiles, novelas, ciencia ficción, filosofía, autores firmando sus obras, presentando sus libros… Los amantes pasean de la mano con sus rostros henchidos de pasión, los niños y las niñas llevan en sus manitas rosas confeccionadas a mano, hechas en sus escuelas, que regalan a sus madres y abuelas orgullosas, esposos trajeados con corbata y zapatos de vestir andan ligeros cargados con ramos de frescas rosas para regalar a su amada,… todo huele a rosas y a libros. Es la gran fiesta en Catalunya, la fiesta del Amor y la Cultura, del Amor y el Arte, del Amor y la Paz. Este año esta celebración se suspendió.

Las familias se reúnen en bautizos, casamientos, cumpleaños que son los momentos donde todos, los de lejos y los cercanos, se encuentran y,… desde hace meses, se han anulado los encuentros de más de diez personas.

Los ancianos se reunían en la plaza para charlar de sus cosas, mirar a las mujeres pasar, contar anécdotas, recordar momentos, comentar el partido de fútbol. Mientras, las mujeres ancianas de la comunidad, fuertes y valientes, se encontraban en el mercado comprando pescado, la carne, el pan,… Ahora no hay ancianos en la plaza y las mujeres no se encuentran en el mercado; van deprisa para recogerse pronto en casa y salir lo justito,no sea que se contagien.

Los niños y las niñas jugaban en los parques y las plazas mientras sus madres reunidas en corro, hablaban de esto y aquello, de lo de aquí y lo de allí. Plazas y parques hoy están clausurados; ya no hay criaturas que correteen, jueguen, rían. Ahora van todas enmascaradas, muy cerca de la mamá o el papá y en silencio.

El pueblo se ha vuelto un lugar de paso. Nadie se para en la calle para charlar; los saludos son escasos pues se hace difícil reconocer a la vecina tras la máscara, y hay prisa. El pueblo se ha vuelto silencioso pero no es un silencio natural, es sintético, aséptico, doloroso, temeroso, frustrante, desconcertante, apabullante, solitario, carente, ausente de Amor. Y no es que el Amor no esté, es que se esconde bajo máscaras de miedo, de terror, de incertidumbre. Los abrazos, los besos y las risas de esos abrazos y esos besos empiezan a ser un recuerdo de algo que fué. Y en ese vagar, nos vamos acostumbrando a andar con bozal, a callar, a sobrevivir, a alejarnos de la Vida cada día un poquito más, sin aliento renovado, respirando nuestro aire contaminado.

La Biodanza permanece; quizás ahora más que nunca pues la carencia de Amor es tan evidente, que la llamada del encuentro poético, de la mirada afectiva, del estar presente, corazón valiente, amoroso, húmedo, respetuoso y discreto, hoy tiene más sentido que nunca.

Los grupos se desvanecen entre miedos, temores y sin sabores. Al aire libre parece que aún algunos se sostienen pero viene el frío y ¿qué vamos hacer?. Hoy más que nunca la Biodanza és el aliento que mece las almas que encarnadas en cuerpos aislados, piden en silencio un sostén de amor, una cama de afecto, un lugar de encuentro donde encontrarse sin temor. Y no quiero decir que seamos imprudentes. Nunca. Lo que digo es que hoy más que nunca, la referencia que hay fuera no nos sirve, nunca lo ha hecho pero ahora es ya una evidencia sin retroceso. Cabe autoreferenciarse, mirar hacia dentro, donde la Vida sigue siendo el centro y responder con coraje que estamos vivas, que podemos recrear el Amor aún en tiempos de pandemia y con respecto, prudencia y corazón, restaurar la Vida que pulsa dentro.

Biodanza es el reencuentro con el Ser Vida, sin separaciones que nos dividan, sin creencias que nos limiten, deshaciendo corazas que nos protegen de un mundo desnaturalizado, carente, aislado, perdido, enturbiado. El regreso al Ser, al alma encarnada, al alma corporizada en cuerpos solitarios que mueren ahogados por la falta de afecto.

Biodanza es la propuesta danzante que te regresa al Ser, a recordarte la Vida que eres, que somos, a recuperar la unidad sagrada de cosmos y raíces, de cielo y tierra, agua y aire en reflexivo, donde solo existe un Yo, un único Soy que nos mece. Ese es el Autoreferenciarse que quise explicarte cuando hablamos de ética en este entorno politizado, estandarizado, manipulante, engañosamente poderoso, comercializado, estereotipado, estandarizado, capitalizado, colonizado por el lado oscuro de la Fuerza. Autoreferenciarse en la Vida que Soy, que Somos cada una y todas.

La Autoreferencia surge como el encuentro sagrado de la vida en la Vida, donde el yo ignorante y poseído por la ignorancia, recupera su esencia al descubrirse Vida, tal y como apunta el principio biocéntrico de Biodanza.

Aureferenciarse va más allá de un acto egoico donde sólo yo importo. Autoreferenciarse es mirándote me veo, no porque tu seas aquello que necesito, sino porque quedándome en la Vida, Me hallo, y en ese hallarme el tu y el yo son uno sólo danzando al mismo compás.

Dedicado a tí que me escuchas.

Amor y Servicio

Biodanza

La consigna de Biodanza es el puente a la acción transformadora de la vivencia

El Ayuntamiento de Santa Perpètua de la Mogoda, Barcelona, ha decido incluir la Biodanza en el programa de Inserción socio-laboral para mujeres en riesgo de exclusión. Esto ha sido posible gracias a Sandra, alumna del grupo regular de los viernes tarde de Castellar del Vallés, que viendo los efectos de la Biodanza en sí misma, decidió proponer a su concejala los beneficios de incluir la vivencia corporal integradora del Sistema Biodanza en el programa de mujeres del que ella es la técnica. El resultado ha sido una prueba piloto de tres sesiones de Biodanza, como propuesta integradora afectivo-motora en el programa de formación y apoyo que se ofrece a estas mujeres.

La convocatoria ha sido de 21 mujeres pero en la realidad son 16. Esto en sí mismo ya es un éxito debido a que todas ellas están buscando empleo y esto implica una dedicación de tiempo importante, a parte de ser madres, esposas, amigas, hermanas, atender sus casas, sus padres, sus hijos e hijas, comprar, acompañar al médico a sus seres queridos, preparar comidas, cenas, recoger y llevar los niños y niñas a la escuela, a los extraescolares, ir a las reuniones de padres de la escuela, … Si viviéramos en una sociedad donde los valores no fueran exclusivamente masculinos y regidos por el hemisferio izquierdo sin tener en cuenta el derecho (por decirlo de forma diplomàtica), estas mujeres que están en situación de riesgo de exclusión (por no encontrar trabajo con todo lo que ello implica a múltiples niveles), serían bendecidas y bienamadas por la sociedad entera por el bien que hacen a la comunidad humana, aunque ese bien no se base en el mercantilismo del vivir, sino en la con-vivencia del Vivir, de ser familia; aunque esta palabra, como tantas otras,  haya dejado de tener el significado que tenía hace tan solo una generación atrás. Todo cambia muy rápido pero la inclusión de la mirada femenina-feminista, está muy lejos de ocupar el lugar que lo corresponde.

Estas mujeres, a pesar de sus historias personales, no son víctimas de una sociedad enferma, nada más lejos que eso. Ellas son Guerreras en Pie de Paz para decir alto y claro, que ni Ellas ni ninguna mujer más, son mercancía desechable o defectuosa. Ellas son supervivientes de la maquinaria capitalista que sólo valora a la persona por su productividad al servicio del sistema androcèntrico que nos está llevando a la autodestrucción como especie y como planeta. Ellas sólo pueden estar al servicio de la Vida porque no es por ellas, es por nosotras y las generaciones venideras.

Ser mujer en este mundo endurecido y violento, sigue siendo hoy en día un acto heroico en mitad de tanta barbarie. ¿Cómo hacer que en tan sólo tres sesiones estas mujeres estigmatizadas sientan su Poder, el Yo Puedo en sus manos, sus vientres, su voz y su mirada? La mejor manera que se me ocurre es Vinculándolas a la Tierra,  a la Gran Madre; retornando al origen de nuestra esencia y escuchando la Voz de Gaia que nos habla claro y fuerte pidiéndonos coraje para Ser y ocupar nuestro lugar en el mundo. Somos las mujeres, dadoras y sostenedoras de Vida que tenemos ese papel. Eso no excluye al masculino ni mucho menos, pues cada uno hace su papel en la Danza de la Vida. Para restaurar el equilibrio planetario, de todos los seres que vivimos en el planeta, las mujeres necesitamos escuchar a Gaia y reconocer en nosotras la Voz de Tierra. Nosotras somos las guardianas de la Cultura de la Tierra, los hombres nos acompañan en su labor. Nadie es mejor que nadie. Todas las personas, todos los seres humanos, somos iguales a los ojos de Gaia, sin distinciones de ningún tipo. Este es el mensaje que deseo transmitirles a estas mujeres: debemos ocupar nuestro espacio en todos los lugares donde estemos, reclamando la Verdad y la Sabiduría de la Tierra que Ama a todos los seres por igual, los nutre igual y los cobija de igual forma en sus oceànicos brazos. Nuestra misión como mujeres empoderadas es abrazar nuestra singularidad y con ella alzarnos en Pie de Paz para que los valores de Gaia la Gran Madre, sean restaurados y prevalezca la equidad en lugar de la desigualdad,  que la ternura y el respeto sustituyan la violencia y la violación, que la libertad sea vivida y la esclavitud un mal recuerdo, que las mujeres y sus hijas e hijos podamos andar solas y confiadas por bosques y selvas sin miedo a ser violadas, esclavizadas, torturadas, que los hombres sólo empuñen espadas de Luz y Verdad y nunca más de muerte y guerra, … Estamos cansadas, hartas de tanto desamor.

Así, con la fuerza que me da la Madre Tierra, planteo estas tres sesiones de Biodanza, que sin dejar de ser sesiones para iniciantes, tradicionales en su método y puesta en práctica, puedo transmitirles el Amar, el Saber y el Poder de Yo Soy. ¿Cómo? Con la consigna (las músicas vienen después); es en la consigna donde puedo generar el puente a la vivencia transformadora que propone la Biodanza en sus ejercicios. Como facilitadoras, no necesitamos hacer nuevas propuestas de ejercicios, ni inventar a penas nada pues todo lo que ya está construido sigue siendo útil por sí mismo, pero sí podemos y debemos seguir investigando, adaptando las propuestas originarias a las situaciones concretas del grupo y el momento.

Biodanza despierta el alma, y lo hace a través del cuerpo. Esa es la excelencia de Biodanza que la hace tan distinta a cualquier otro sistema y método que se trabaja desde la perspectiva corporal. La apariencia de la forma puede confundirnos, pero sólo en Biodanza encontramos la clave antropológica que mueve todo el sistema: el Principio Biocéntrico y la Inteligencia Afectiva .

Espero acordarme de hacer una foto con las mujeres para documentar mi experiencia.

Saludos.

 

Biodanza

Qué distingue Biodanza de otros sistemas

La Teoría de la Resonancia Mórfica del biólogo Rupert Sheldrake postula que la conducta de una especie cambia cuando las modificaciones dentro de ella alcanzan un nivel crítico o número concreto de sujetos, llegando a transformar hábitos de la especie entera. Ken Keyes, Jr. escribió la versión más extendida del relato alegórico a la teoría titulado “El centésimo mono”, y dice así:

Durante treinta años, un grupo de científicos se dedicó a estudiar las colonias de monos que habitaban diversas islas, separadas entre sí, en las inmediaciones de las costas de Japón. A fin de hacer que los monos bajaran de los árboles para poder estudiarlos de cerca, los investigadores solían arrojar boniatos en la playa a modo de cebo, y cuando los monos acudían a saborear el almuerzo gratuito, tenían ocasión de observarlos en detalle cómodamente. Un buen día, una mona de dieciocho meses a la que llamaban Imo se acercó a lavar su boniato al mar antes de comérselo; supongo que sabía mejor limpio de arena o de pesticidas, o quizás adquiría de ese modo un ligero gusto salado que resultaba agradable al paladar. Imo enseño a hacer eso a sus compañeros de juego y a su madre; sus compañeros se lo enseñaron a sus madres y paulatinamente fueron cada vez más los monos que empezaron a lavar sus boniatos en lugar de comérselos rebozados de arena. Al principio sólo las hembras adultas aprendieron a hacerlo a imitación de sus crías, pero poco a poco otros aprendieron también.

Al cabo de un tiempo, los científicos se dieron cuenta de que todos los monos de la isla lavaban sus boniatos antes de llevárselos a la boca. Pero, aún cuando ése era de por sí un hecho significativo, fue aún más fascinante descubrir que aquella alteración de la conducta no se había producido en esa isla únicamente, sino que, de pronto, los monos de todas las demás islas habían empezado  también a lavar sus boniatos a pesar de que nunca había existido contacto directo entre las colonias de monos de unas islas a otras.

He escogido este relato para desarrollar lo que distingue la Biodanza de otros sistemas enfocados al autoconocimiento y la expresión saludable del ser.

En el relato, Imo tiene la iniciativa de lavar su boniato en el mar y la place, por lo que decide enseñar a sus colegas de juego y su madre. El impulso que la transformación es el placer, y el siguiente gesto es compartirlo a su comunidad más cercana: sus hermanas y colegas de juego y después su madre.  En Biodanza trabajamos desde la conexión con la alegría de vivir porque reconocemos nuestra naturaleza profundamente placentera a pesar de haber integrado el mensaje “vivir es sufrir” inculcado durante varios siglos por nuestra sociedad enferma de poder. Ningún animal nace con sufrimiento excepto el ser humano. Nos cabe recordar (del latín recordare, volver a pasar por el corazón) que parir es con orgasmo y ese es el diseño de nuestro organismo; estamos diseñados para vivir en el placer, la alegría, el erotismo, la satisfacción, la confianza, el valor, la solidaridad, la nutrición. Consciente de ello, Biodanza potencia las funciones originarias, los instintos, para regresar a nuestro ser esencial, despertarle e impulsarlo a la conexión con su naturaleza primordial, recuperando así la natural alegría de vivir.

Vivir es un acto comunitario, donde singularidad y diversidad son artífices indispensable de la abundancia y el equilibrio armónico de la vida. Nosotros somos vida, aunque vivamos enfocados en la muerte como finitud. Biodanza sintoniza con la naturaleza cíclica del cosmos, por eso siempre trabaja de forma circular, manteniendo la espiral de la evolución en cuyo centro se encuentra la evolución saludable de la vida.

Hasta aquí no parece que haya grandes diferencias con otros sistemas pero la realidad es que hay distinciones primordiales que singularizan los resultados de Biodanza Rolando Toro. Son:

  • El inconsciente vital definido como psiquismo de células y órganos, que responde a estímulos externos e internos en función de la memoria primigenia que repite fractalmente patrones de comportamiento como: defensa, afinidad, rechazo, asimilación, solidaridad,… y una basta red comunicativa.
  • La inteligencia afectiva que es la base estructural de todas las demás inteligencias y que condiciona nuestra expresión de “ser en la vida”.
  • El principio biocéntrico que sitúa la vida y su evolución en el eje central de toda creación, viviendo desde una perspectiva profundamente ecológica.

Para conseguir que esa masa crítica se de y que el centésimo mono transforme la manera de vivir de la humanidad en un mundo basado en el respeto a la singularidad y la diversidad, promoviendo acciones en pro de la vida, Biodanza propone círculos y más círculos de encuentro con nuestra naturaleza primordial capaz de generar el cambio de paradigma existencial. En esos círculos, se proponen vivencias integradoras a través de músicas escogidas, movimiento/danza, juegos, arte y situaciones de grupo que inciden en la inteligencia afectiva y el inconsciente vital, reeditando así nuestra expresión del ser hacia una vivencia de totalidad.

Biodanza es para vivirla. Si te llama la atención, no dudes en participar de la Danza de la Vida. Visita la web de profesionales de Biodanza Rolando Toro de toda Iberia BiodanzaYa - Mejor para encontrar tu grupo más cercano.

Biodanza

Biocentrismo y principio biocéntrico. Ética y vivencia

Siguiendo con el interés en difundir la base teórica de Biodanza, me propongo escribir sobre biocentrismo y principio biocéntrico para esclarecer los orígenes de ambas propuestas y disipar las dudas y confusiones que, desde el mismo movimiento Biodanza, surgen en relación a este tema.

IntroducciónA partir de mediados del siglo XX se impulsa a nivel mundial la conciencia ecológica en contraposición de la ética antropocéntrica que postula que, el ser humano es el centro y el eje del universo por la capacidad de razonar y actuar respecto a fines, permitiéndole transformar la naturaleza a su conveniencia y crear una realidad a su gusto. Esta superioridad del ser humano sobre toda la biosfera se apoya en los avances científicos y tecnológicos que posibilitan el control y el dominio del mundo natural.

Desconectarse de la vida implica dar vía libre al ego y terminar olvidándose del principio fundamental de unidad que sitúa al ser humano como un habitante más del conjunto viviente. La debastación de los bosques, el crecimiento ilimitado, el consumismo, las políticas de supremacía, la indutrialización, no sólo estan agotando los recursos naturales, provocando esclavitud y desequilibrio, sino que están destruyendo nuestro hogar. Esta realidad despertó la conciencia ecológica (del griego eco-casa y logia-conocimiento) desde un enfoque biocéntrico, recuperando el valor intrínseco de la naturaleza generadora de vida y planteando un cambio del paradigma existencial que redefine conceptos y valores.

BiocentrismoLa ética biocéntrica coloca al ser humano en su verdadero lugar en el hábitat, como un miembro más de la comunidad biosfera, compartiendo destino común con las otras especies y elementos de la Tierra en tanto que forma parte de la totalidad del sistema. Se fundamenta en el paradigma holista de la ciencia, desplazando al paradigma positivista que defiende un mundo atomizado y jerarquizado sin reconocimiento de interconexiones y vínculos entre elementos que lo integran.

El paradigma biocéntrico se asocia a la ecología profunda propuesta por el filósofo y activista Arne Naess en 1973. Su enfoque partió de empezar a “hacernos preguntas y búsquedas más profundas, observando el para qué y cómo de la forma como vivimos, identificando como encaja en nuestras creencias, necesidades y valores más profundos. Une pensamiento, sentimiento, espiritualidad y acción para trascender el individualismo y participar en la evolución de la vida y el mundo al que pertenecemos.

Naess desarrolla dos “normas últimas” de la ecología profunda que resumen la base conceptual filosófica del movimiento: la autorrealización (crecimiento y desarrollo integral del ser) y la igualdad biocéntrica (toda estructura viviente tiene el mismo derecho a vivir, crecer, expresarse y evolucionar).

Principio Biocéntrico. En esa misma dácada de los 70, Rolando Toro, creador del sistema Biodanza, propone denominar Principio Biocéntrico a un estilo de sentir y pensar que toma como punto de partida y como referencia existencial la vivencia y la comprensión de los sistemas vivientes.

Rolando dice: “el método utilizado en Biodanza es antipredictivo. Procede desde el hecho ineludible de la existencia de la vida aqui-ahora, hacia el origen del cosmos. Nuestra propuesta puede parecer sorprendente, porque estamos habituados a usar la lógica deductiva, es decir, a partir de ciertos hechos derivar conclusiones predictivas. Nuestro enfoque es de conocimiento a partir de la vivencia de la vida y de la certidumbre que entrega esa vivencia como dato inicial.”

De acuerdo con el Principio Biocéntrico, – continúa diciendo- el universo es un portentoso sistema viviente. La vida no surgió como una consecuencia de procesos atómicos y químicos, sino como estructura guía de construcción universal. La evolución del universo es, en realidad, la evolución de la vía.

Debido a la riqueza del pensamiento de Rolando Toro, transcribo íntegramente el texto del material teórico de Biodanza donde el autor define el origen Principio Biocéntrico.

A partir del Principio Biocéntrico cambia la estrategia de mudanza existencial. Los parámetros de nuestro estilo de vida son los parámetros de la vida cósmica. Esto quiere decir que nuestros movimientos, nuestra danza, se organizan como expresiones de vida no como medios para alcanzar fines antropológicos, sociales o político-económicos. Nuestros movimientos se gestan en el sentido nutricio del proceso evolutivo, para crear más vida dentro de la vida. Para rescatar vida allí donde es oprimida. Si las condiciones sociales y culturales son anti-vida, nuestra propuesta es la mudanza de esos sistemas, no a partir de ideologías o acciones política, sino restableciendo en cada momento, con nuestra propia vida, las condiciones para la nutrición de la vida. No nos interesa, por tanto, la consistencia ideológica de un hombre, sino su consistencia afectiva, el ejercicio del movimiento-amor.

(…) El pensamiento tradicional sostiene que la vida surgió por la combinación y recombinación de elementos químicos en condiciones de temperatura y presión apropiadas, dentro de un ambiente en que el agua, el carbono, el fósforo, sodio y otros elementos, estás presentes. Por el contrario, el universo como totalidad, puede ser concebido como un sistema viviente, un organismo pulsador de vida. Dentro de ese universo, la vida se expresa en infinitos ensayos.

El Principio Biocéntrico concentra su interés en el universo concebido como Sistema viviente. No son apenas los animales, las plantas o el hombre el reino de la vida. Todo lo que existe, desde los neutrinos hasta los cuazares, desde las rocas hasta los pensamientos más sutiles, forman parte de un fantástico Orologium biológico. El Principio Biocéntrico es, por tanto, un punto de partida para estructurar las nuevas percepciones y las nuevas ciencias del futuro. Prioridad de lo viviente, ilusión del determinismo físico y abandono progresivo del pensamiento lineal, para entrar en la percepción topológica y en la poética de la similaridad.

Así como la Física se funda dentro del cuerpo de la Biología, la conciencia se incorpora al ámbito de la emocionalidad, si podemos caracterizar lo emocional como lo vivencial. Si la verdad en el sentido tradicional de la Ciencia, es una propuesta tautológica, podemos sin embargo, alcanzar la Dimensión del Sentido e incorporarnos a ella en forma viviente: ser el Sentido mismo como el danzarín que es en sí mismo ritmo y armonía.

Toda expresión, movimiento, danza, es un lenguaje viviente. A través de Biodanza llegamos a la fuente originaria de los impulsos de vida. Danza, amor y vida son términos que aluden al fenómeno de la unicidad cósmica.

Síntesis. El biocentrismo surge como nuevo paradigma existencial donde todo sistema vivo está vinculado entre sí con la finalidad de preservar la vida. Así el ser humano no es superior que ningún otro componente de la creación. Sus capacidades están al servicio de preservar la vida. Restaura el equilibrio entre especies, revisa la realidad de las necesidades humanas al servicio de la vida y no la vida al servicio del ser humano. Proclama un estilo de vida basado en la solidaridad, la hermandad y la conciencia ecológica. Propone la vinculación con la vida a partir de actos que promuevan vida y su evolución.

El Principio Biocéntrico situa la vida como matriz generadora del Universo. Es la vida la que ordena el Universo y no a la inversa.  Su visión es cosmogónica, sistémica, ecológica y espiritual. Aporta al biocentrismo la vivencia de ser  vida. ¿Cómo?, articulando un sistema capaz de potenciar el vínculo con la vida, impulsar los potenciales genéticos que nos hermanan con la creación y nos devuelven la cordura perdida en el juego de la ilusión. Vivenciar la vida desde dentro, donde dentro y fuera no están separados, somos uno conmigo, uno contigo, uno con la naturaleza y el cosmos.

La metodología de Biodanza y Educación Biocéntrica despierta al ser a la vida real, la creativa, la que nos hace sentirnos vivos; no la nos hace desgraciadas y perdidas en un mundo imaginario abarrotado por culturas y patrones de convivencia que nos aíslan e inducen a una ensoñación extenuante que requiere muerte y destrucción para mantenerla.

El Principio Biocèntrico que propone Rolando empodera en el amor, ese palabra gastada que hemos de recuperar para resignificarla y darle el verdadero valor en nuestras vidas, en nuestras relaciones, en nuestros pensamientos y actos para crear juntos el mundo que de verdad queremos para toda la creación, mirándonos de frente sin miedo a ser, reconocer al otro como a mi misma y vivir en satisfacción y plenitud.

Esta es la maravillosa propuesta de Rolando Toro cuando crea el Principio Biocéntrico como eje de un sistema que recupera el vínculo con la vida y la sitúa en la sacralidad, manifestándose en el movimiento danza, en la alegría de la celebración, en las rondas de manos dadas, miradas, gestos universales generadores de vida, encuentros, silencios, conexión con la divinidad que habita dentro de cada una de nosotras. La práctica continuada de Biodanza recupera la base existencial del ser y nos obsequia con la conciencia alegre que la vida, es para sentirse viva aquí y ahora.

Bibliografía

  • Toro, Rolando. Teoria de Biodanza. vol. 1. Editora ALAB.
  • La Torre, MA. Antropocentrismo e biocentrismo. Due paradigmi a confronto.  Alberto Perdisa Editore.
  • Ibarra, Guadalupe. Ética del medio ambiente. Rev Elementos nº 73, vol 16.
  • Libero Manoc, F. Biocentrismo. L’alba dela nuevoa civilta’umana. Editora Nuevo Impronta.
  • Walsh, Rogers; Vaughan Frances. Trascender el ego. Ed. Kairos).

Biodanza

Principio Biocèntrico

Principio Biocéntrico (PB)  (texto extraído de Pedro Labbé Toro – www.pedrolabbetoro.com)

El PB es una hipótesis que Rolando Toro explicitó en1970,  a partir  de las últimas observaciones y conclusiones que en aquel entonces habían sido generadas, “desde el campo de la biología genética, la ciencia de la evolución, el estudio comparado de estructuras morfológicas, la teoría de los sistemas de regulación y el estudio bioquímico de la memoria.”

Su base teórica por ende arranca desde los principios universales relativos al desarrollo y evolución de los seres vivos y contempla los siguientes parámetros o propiedades:

–       Filiación biológica de los seres vivos.
–       Código genético y Replicación
–       Autoorganización (autopoiesis)
–       Invariancia reproductiva
–       Teleonomía
–       Evolución selectiva
–       Diferenciación
–       Memoria
–       Autorregulación

Estas características y/o propiedades de los seres vivos, partiendo de su filiación biológica desde la cual por la mera inspección de contenido se pude reconocer que entre un ser vivo y una muestra de material interestelar, existen coincidencias inesperadas en sus componentes. Dicha relación bastaría para poder vincular lo orgánico con lo inorgánico como nacientes de un mismo origen. Mas todos los otros factores dan cuenta además que este principio autoregulador y auto-organizador, aparecen en la formación de los planetas y las galaxias.

Habida cuenta de estos antecedentes Rolando concibió como una cosmovisión universal el Principio Biocéntrico y que postula que la vida es el origen del Universo, y no a la inversa como postulan algunas corrientes científicas. Dicho de otra manera: “El Universo existe porque existe la vida, y no al revés.”  La vida es el eslabón inicial, como un plan maestro, como objetivo implicado, de la génesis del Universo.

Desde ahí, el par “materia-energía” como eje fundamental de la evolución, y a partir de sus estados originarios, donde no había orden alguno, hubo de coexistir un factor aglutinante en todos los procesos de cambio y transformación del Universo. A estos factores se les conoce en la Teoría del Caos como los atractores.

Rolando concibe a la vida como el principal atractor que ha marcado la evolución del Universo. En otras palabras, todos los procesos ocurridos se dieron única y exclusivamente para que surgiera la vida, y así, los procesos que ahora vemos fueron posibles del modo como conocemos que ocurrieron. Desde el microcosmos al macrocosmos, desde el primer átomo de hidrógeno hasta generarse las condiciones ambientales que posee la Tierra.

Y dentro de la vida misma, Rolando postula al amor como el principal de sus atractores. Así, “toda expresión, todo movimiento, toda danza es un acto-viviente”.

Desde esta mirada, el PB sitúa a la vida como el principio regulador de toda la existencia planetaria, y el respeto a la vida como algo sagrado, se yergue desde él, como el paradigma de todas las disciplinas y comportamientos humanos.

Ver  Esquema síntesis del Principio Biocèntrico