Educación Biocéntrica

La otra: mirada, espejo, maestra

Introducción

Martin Heidegger cuando analizó la esencia del existir, creó la palabra en alemán dasein para definir lo que se ha traducido como “ser en el mundo”. Para Heidegger, según escribe en su “Carta sobre Humanismo”, la palabra «mundo no significa en ningún caso un ente ni un ámbito del ente, sino la apertura del Ser». Para el filósofo alemán, mundo es un fenómeno unitario que representa ontológicamente un carácter del existir mismo y, por tanto, “ser en el mundo” solo puede hacerse (según Heidegger) de forma plena y comprensiva desde un punto de vista fenomenológico del concepto del mundo.

Cuando hablamos de la esencia del existir, podemos abordar el tema desde múltiples ángulos de visión. Muchos autores han escrito sobre éste tema. Yo escojo el abordaje de Martin Heidegger por ser parte de la teoría de Biodanza y uno de sus fundamentos epistemológicos.

Qué és la otra?

Ser en el mundo implica pertenencia, un poder observarse involucrada en los acontecimientos cotidianos de la vida como una parte implícita del todo, des de las estrellas escondidas por la reluciente luminosidad del astro Rey, las mareas que balancean las aguas de vida, las aves que nidan su permanencia contribuyendo al equilibrio homeostático planetario, el autobus que diariamente pasa a la misma hora para transportarme a mi lugar de trabajo, el perro que ladra cuando percibe el gato callejero,…  Todo está inmerso en el mundo como manifestación de la diversidad y de la unidad.

Tambien ocurre con la identidad que está sujeta a transformaciones constantes sin dejar de ser la misma. Si consideramos la etimología del concepto identidad, proviene del latín identitas, identitatis, derivado de ídem (adjetivo,pronombre demostrativo), que significa “lo mismo”, formado según el modelo de ens “ser”. Encontramos algunas acepciones que remiten a la cualidad de “Idéntico”, y otra que alude a la “relación entre cosas idénticas”.

Así, mi identidad se conforma del ser mismo, íntegro en mi e idéntico al otro. Podemos decir que somos en apariencia respecto al otro, cuerpos humanos de la misma especie, constituidos por los mismos elementos aunque en diferentes proporciones. Estas proporciones aluden a nuestras diferencias dentro de mismicidad. El caso es que la otra, es la misma persona que yo, con proporciones distintas que diseñan las diferencias dentro de la complejidad de las forma de vida. Estas diferencias hacen de cada una de nosotras espejos de la otra, completando la diversidad y haciendo patente la identidad a través de la otra. Lo que yo veo, percibo en la otra, está en mi en alguna proporción, de lo contrario no podría identificarlo.

Paramahansa Yogananda, en “Autobiografía de un yogui” dice: “Los rishis enseñaron que cada ser fue creador por Dios como un alma: un alma destinada a expresar en forma única algún atributo especial del Infinito, antes de reasumir su Identidad Absoluta”. 

Entonces, ¿qué es la otra? ¿Qué papel desempeña en mi ser en el mundo, en mi percepción de la vida?  ¿Podemos disociar el “yo” del “nosotros”?. El yo sin el nosotros no existiría. ¿En qué medida está implícita la otra en mi proyecto existencial?

De repente, la otra pasa a tener un papel tan protagonista como yo misma: espejo, mirada, maestra. Es la oportunidad de reconocer la belleza, magnificencia e inteligencia divina de la biodiversidad, la complementariedad de ser en el mundo, en la vida, de compartir nave. La competitividad pasa a ser una fase de la evolución humana por la que asienta la identidad y no una manera de vivir.

Quizás el problema radica en la identificación, o más fin en el foco de la identificación que también va construyendo nuestro ser en el mundo. Educados en identificarnos en las formas y satisfacer patrones impuestos al servicio del lucro y el poder esclavizante, relegamos al olvido y al menosprecio los instintos, las intuiciones, las percepciones sensoriales, el lenguaje del silencio y el “yo biológico” que siente, percibe y es. Ahí radica una maravillosa fuente de sabiduría donde aprender a integrar lo que soy y lo pienso con lo que expreso y muestro; tomar conciencia de que cada acto realizado, palabra manifestada y pensamiento sentido, repercuten en la estructura de la realidad que percibimos y vivenciamos porque somos identidades únicas con la única misión de ser en el mundo, yo, tu y nosotras.

Vivenciar  la otra

En Educación Biocéntrica las palabras tienen la importancia de la construcción del conocimiento y el compartir saberes. Hablar de identidad, de “yo” tiene sentido cuando involucramos la vivencia en el juego de la construcción, porque la vivencia resignifica conceptos abstractos que forman parte de un mundo teórico/retórico que ensaya entender la vida y explicarla. Es en el diálogo donde creamos el verdadero conocimiento porque dialogar es construir comunitariamente a partir de compartir experiencias de vida que tejen la identidad planetaria, la pertenencia, la unicidad, la alteridad, la comunidad, y posibilita cambios existenciales que favorecen la vida y su evolución.

Cuando la palabra ha emitido su vibración sonora, ha compartido su saber, ha dejado espacios de silencio, de escucha, de íntasis y éxtasis, el cuerpo aparece como receptor/emisor de todo lo registrado y es momento de danzar, no como movimiento estético, pensado y elaborado, si no como transmisor del sentir. Puede parecer difícil. Acostumbran a  entretejerse patrones de “no se danzar”,”no tengo ritmo”, “no me sale bien”, pero ese ruido se aquieta cuando la música aparece calma, integrando el espacio, los cuerpos, la atmósfera. La mirada desconcha su miedo y su vergüenza para encontrase progresivamente con la otra y surge la sorpresa ineludible de la presencia que pulsa al son de ser en el mundo, sonriendo, fiel a su propósito existencial.

Educación Biocéntrica utiliza como mediadora la Biodanza y como eje impulsor el Principio Biocéntrico que coloca la vida en el lugar sagrado que le corresponde, el centro, la mónada, el punto de partida de toda creación.

Vivenciar qué es la otra, cómo repercute en mi, como influye en mis relaciones, mis reacciones y mi “ser en el mundo”, cuánto me entrego/doy en la relación con la otra,….. Todo una vivencia. Ven a sentirla.

Co-habitar. 2º Taller de Educación Biocéntrica de la trilogia “Habitar”. Domingo 7 de abril a Espai Berkana – BCN.

mans donades

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