Notas de navegación

Las redes sociales desde una mirada biocéntrica

En este mundo de pantalla panorámica donde reflejamos una parte de nuestra soledad encubierta, las redes sociales tienen un papel preponderante de encuentro. El aparador social nos habla de sonrisas, viajes, pensamientos de todo tipo, selfis de aquí y allá, propuestas de todo tipo y para todos los gustos, información de interés y basura flotante. Entre medio de todo este espacio virtual, se dibuja el vacío de la Soledad.

El cuerpo es el mapa que cuenta la historia de una vida: hay senderos ocultos para descifrar, lagos y ríos por donde navegan recuerdos y vivencias que dejan surcos en el agua que sólo se pueden verse desde la distancia, valles de silencio donde la brisa corretea entre las hojas y se oculta tras las rocas, montañas grandes y chiquitas para escalar, subir y bajar, pequeños y aislados pueblos de secretos que esconden pactos de fidelidad, bosques de monstruos que asustan en la noche, hadas de luz que acunan el sueño, madres y padres que haciendo lo que mejor supieron rompen el corazón con lanzas de frío acero.

EL cuerpo habla y en su silencioso decir teje la estructura de un personaje, un actor y actriz que escenifica un vivir, que más que vivir es sobrevivir.

En mis clases de iniciantes de Biodanza, veo a diario cuánto dolor se instala en el cuerpo, cuán gruesa puede llegar a ser la armadura que sustenta la vulnerabilidad humana. Sí, somos frágiles, nacemos así y nuestra fragilidad es nuestra fortaleza pues es el billete de retorno a la Paz. En nuestro mundo, la fragilidad no se honra, se desprecia, se humilla, se maltrata, se esclaviza, se tortura hasta tal punto que para sobrevivir a tal brutalidad, nos escondemos tras corazas tan gruesas y pesadas que pueden llegar a ahogarnos.

En mis clases de Biodanza veo hermosos cuerpos comprimidos en una rigidez que apenas se puede sostener sin temor a romperse. El simple hecho de caminar por la sala durante los tres minutos aproximados que dura una música, puede desencadenar un encuentro profundo con esa fragilidad ocultada y destapar el llanto callado que ahoga el miedo a vivir tal y como en verdad somos.

Y sólo el amor alumbra, sólo el amor.

Las redes sociales ayudan a sentirnos conectados y conectadas más la verdadera conexión sólo se da cuando la mirada se encuentra con el mirar del otro, cuando las manos se entrelazan con otras manos, cuando el cuerpo es acogido por el abrazado y cuidado por la caricia, cuando el silencio habla de emoción y la palabra está preñada de sentido.

No olvides nunca que eres/somos un ser frágil y esa fragilidad es justo la que nos honra.

 

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