Notas de navegación

Apunts d’educació biocèntrica

Qui m’anava a dir fa dos anys i mig enrere que, quan la Ma Rosa em va trucar per fer una trobada amb tota la gent de la nostra formació i d’alguna altre posterior, arrivariem tant lluny.

Feia temps que no savia res d’ella, semblava una aparició del passat que se’m presentava per donar continuitat creativa i pròspera a tot el que varem viure en el procés de titular-nos com Facilitadores de Biodanza.

Les trobades van ser fructíferas. La primera convocatòria vàrem ser més persones. Ja se sap que tot fluctua fins que troba l’equilibri i aixi va ser: ens varem quedar diset dones. El procès de construcció durant aquest dos anys ha sigut molt enriquidor, de fer no ho ha deixat de ser fins al dia d’avui. Crear la trama per teixir, és una feina d’artesania per què nosaltres ho fem a mà que és l’extensió del cor.

Les trobades tenian una estructura on la Biodanza era present com element integrador i acompañava tot el procés creatiu que continua desenvolupanse. En aquest anar fent, ens varem trobar la Vicky, la Gemma i jo treballant juntes en una proposta pel grup. El resultat va ser espectacular! Teniem química. Era fàcil treballar juntes, escoltar-nos, compartir, debatre, provar i anar donant forma al objectiu que voliem assolir tot treballant amb la Biodanza i l’Educació Biocèntrica.

Varem oferir el taller i de forma consensuada va ser aprovat, felicitat i beneït per tota la comunitat. L’hem titulat Alquimia Interior per què volem que ens defineixi un estil personal de facilitar procesos alquímics interiors i grupals que empoderen les persones i les fa liders de les seves vides i de la comunitat, sempre al servei de la vida.

El passat dia 26 varem oferir el nostre primer taller titulat “Dons i Talents“. És el primer de tot el proyecte evolutiu. T’anirem informant.

Educación Biocéntrica

El cáliz de la nobleza

Educación biocéntrica para todas todos.

spatiotempo ars

El cuento es un universo contado donde todo significa y nada es imposible. Los árboles cantan canciones de cuna, las nubes juegan a la comba, los caballos hablan y las rosas no pinchan.  Podemos volar impulsadas por la intención y viajar con sólo pensar, hablar bajo el agua y pasear sobre ella. Todo es posible.

Este cuento que he titulado “El cáliz de la nobleza”, está creado para acompañar el proceso de un colectivo de mujeres que caminamos al encuentro de definir nuestra identidad común. Todas nosotras somos Facilitadoras de Biodanza y estamos empeñadas en cocrear juntas una nueva manera de vivir, convivir, laborar y hacer. Llevamos dos años de andadura tejiendo vínculos. En cada encuentro nos proponemos seguir creciendo como comunidad y para ello ideamos maneras de faciltarnos el empeño.

En esta ocasión nos ofrecimos tres compañeras para trabajar la abundancia y el reconocimiento de nuestros dones y talentos. El proceso co-creativo…

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Notas de navegación

Dedícate a lo que te apasiona

“Los alumnos y alumnas aprenden a ser alumnas y alumnos”, a ser alimentados por un sistema que califica sus dones y talentos según convenio, enfocando sus vidas hacia la realización de un sueño que no es suyo sino de otros y otras que cuantifican su saber con números que influenciarán su decisión del porvenir, hacia la satisfacción de su pasión o hacia lo que les resulte más fácil, más cómodo según las notas que hayan sacado en sus estudios de secundaria, aquí en España.

Yo quería ser veterinaria. Con el tiempo, mi sueño mudó y fui técnica administrativa. ¿cuándo perdí mi sueño? ¿dónde? ¿Cómo? Sencillamente me hice mayor, tomé una decisión de persona adulta. La pasión se quedó atrás.

Tengo un hijo de 16 años que ha acabado su primer año de bachillerato socio-económico. Al terminar la secundaria, se decidió a seguir por ésta vía por lo cómodo que le resultaban la mayoría de las asignaturas que se imparten en ésta área. No se guió por su pasión, por lo que más satisfacción le produce y por lo que mejor se le dá, sino por lo que dicen los profesores que tiene más salida según las asignaturas que le resultan más fáciles aprobar, por las notas que cuantifican su intelecto definiendo y condicionando sus posibilidades de éxito en la vida. No es el placer lo que cuenta, es el sufrir y dentro del sufrir, lo que menos nos haga sufrir dentro del sufrir. Sus profesores se encargaron de enfocar sus intenciones hacia esa perspectiva, haciendo un símil falso según el cual, lo más fácil que te resulta aprobar, las notas mejores que sacas en las asignaturas, son tus talentos, y así los las jóvenes adolescentes confunden talentos y pasiones, sueños y dones con la aprobación de los que califican según el criterio normalizado.

De pequeños no tenemos dificultad en decir qué seremos de grandes (bomberos, astronautas, dibujantes, artistas de cine, payasos, aventureras, capitanes de barco, buscadoras de tesoros, …) porque todavía no hemos sido suficientemente domesticados, es sólo cuestión de tiempo. Cuando pasamos la primaria y entramos en la secundaria, la confusión nubla el sentir y el efecto de la doma se hace presente. A unos se les manifiesta en rebeldía, otros en sumisión, la mayoría en una gran confusión que no termina en la universidad, sino que puede alargarse en el matrimonio, la casa, el coche, los hijos,….. aunque este futuro prefabricado es cada vez más difícil de sostener y se suele sustituir por canutos, alcohol, sexo, entre otras compulsiones.

Me crea lástima y enfurecimiento este mundo ausente de libertad y esclavo del absurdo, ensimismado por el encantamiento del oro robado a la tierra para saciar la locura opulencia del tener.

Nuestros hijos e hijas están pidiendo ayuda. Se ahogan en las aulas de pupitres y sillas estáticas, de paredes cuadradas, de pizarras llenas de fragmentos distorsionados de la verdad que insisten en inculcarles comida caducada en estado de putrefacción. Quieren vivir nuestros jóvenes, quieren sentir, quieren decidir, quieren pensar por sí mismos y no tienen espacios cultos donde escucharse, solo sus guetos de amigos donde viven en tribu resistiendo el embiste de la brutalidad de la pérdida de inocencia a golpe de descalificar su ser en el mundo.

Este tránsito de consciencia es costoso. Exige una resistencia de amor más allá de lo imaginado y grandes dosis de soledad. A cambio recibimos el silencio del adolescente que escucha y mira, y en su observar emerge la palabra fértil que afirma su voz en la tierra buscando enraizar el saber. Son voces aisladas todavía que reclaman ayuda para no perecer. Pulsan por vivir en un mundo que agoniza, por tomar el listón que por derecho les corresponde. Ellos y ellas son semillas en tierra abonada por amor a la verdad, que emergen confiando en ser alimentados y alimentadas por el Sol del nuevo día y la lluvia que empapa el suelo del saber.

Nos necesitan porque éste empeño no es su empeño, es el de todas y todos que estamos vivos. Es el empeño de la Madre Tierra, del Padre Sol, de las estrellas, de las aguas, de los seres acuáticos, de los terrestres, de los mundos y submundos que nos habitan y habitamos. Nos necesitan. Sí, nos necesitan porque esto no es una batalla a vencer, es un tránsito, un renacer, un parir lo que fue gestado en la aventura del aprender. No es lucha, es la conciencia que emerge y florece con fuerza mostrando su esplendor.

Si no les apoyamos en sus intentos de ser, de vivir, de permanecer en estado de  despierta inocencia, se perderán entre tanto ruido-desamor.  Los jóvenes ya no ríen, sus semblantes miran como niños y niñas acallados en proceso de asimiliación. No podemos dejar que sean asimilados por un sistema que empuja al morir, a sucumbir, a deslumbrar con éxitos ficticios basados en una sociedad mercantil, un comercio de vanidades que mienten y engañan con tal de sobrevivir.

Despertemos del letargo del ensueño. Impulsemos sus talentos, sus dones, sus habilidades in-natas y preparémoslos para insistir erguidos i erguidas en pie de Paz, defendiendo sus sentires, reconociendo sus haceres carentes de malintenciones. Se hace necesario escuchar sus sueños, sus decires y acoger en nuestro seno femenino su inocente hacer. Están aprendiendo a lidiar con un mundo hostil que va en contra de potenciar sus sueños. Nosotras madres, nosotros padres, nosotras y nosotros educadores, ya pasamos por eso y sabemos el sufrir del olvido, del rechazo, de la exclusión por ser raro rara, por ser rebelde, por contestar y no callar, por reclamar, en un mundo donde todo está establecido y si no eres de los nuestros, estas en contra nuestro.

Estamos vivas vivos. Es momento de vivir y de impulsar la vida, de acompañar a las los adolescentes y a su lado, escuchar sus iniciativas y apoyar con nuestra memoria su hacer. No es una memoria resentida, es la memoria de la tierra, del cuerpo, de la pipa de la paz. Igual que nosotras nosotros, son inocentes. No han cometido ningún acto impuro aunque intenten endilgarnos un pecado original fruto de una interpretación intencionada. Somos inocentes y estamos vivas. Hagamos lo que pactamos antes de nacer: amarnos en Verdad, sin condiciones.

No te quedes atrás. ¡Levántate y anda!

Notas de navegación

Mujeres hacedoras y el erotismo de los sentidos

Trabajar está relacionado con el sufrimiento y la penalidad.  Su origen latino es tripaliare y éste de tripalium tres palos, que se ataban entre sí para amarrar al esclavo o esclava para azotarles. Mi intención es resignificar la palabra trabajo con una nueva visión de tres palos unidos para generar una estructura tal que sostenga lo que uno sólo no podría hacer. Y es desde aquí donde quiero narrar mi historia.

Hace unas semanas, tres mujeres de la comunidad que nombramos Teixint Vincles (Tejiendo vínculos) donde estamos vinculadas por el deseo de unir saberes para co-crear nuevos haceres, decidimos unirnos para ofrecer una sesión biocéntrica basada en tres palabras clave que habían surgido en la comunidad y que estaban causando mucho revuelo. Se trata de: abundancia, dones y talentos.

¿Qué es la abundancia? nos preguntamos al iniciar el hacer de las tres mujeres hacedoras. Cada una de nosotras expuso su sentir. (nótese que no es pensar; el pensar es mente, el sentir es cuerpo). En ese compartir de los sentidos, donde la mente escucha lo que el cuerpo dice, nos encontramos con nuestras historias de vida, recuerdos, vivencias, anécdotas, que formaron la base donde apoyar nuestros tres palos y unirlos para crear una estructura segura donde las otras mujeres pudieran apoyarse, no para ser golpeadas y azotadas, sino para ser cuidadas, escuchadas, acogidas, miradas, abrazadas y erotizadas por la vida hasta amarse a sí mismas tanto como al prójimo. Esta es nuestra intención.

El reto era atrayente. Nuestro hacer común es el principio biocéntrico desarrollado por Rolando Toro. Trabajar poniendo la vida en el centro es un aprendizaje que requiere práctica en la observancia constante de nuestro sentir, y destreza en la escucha de nuestros dones y talentos ocultos tras los patrones adquiridos del viejo y caducado sistema neoliberal patriarcal que pugna por sobrevivir.  Para dejar de luchar hay que mostrar otras maneras de trabajar, de crear sin sufrir. ¿cómo? Creando espacios en femenino. El femenino es inclusivo y afectivo por naturaleza sin condición.

Las tres mujeres nos zambullimos en la atemporalidad del tiempo-arte que se manifestó a cada paso que dábamos. Entre infusiones, dulces caseros, vino, queso y pan recién horneado, fuimos tejiendo la sesión. Hicimos y deshicimos, escuchamos músicas escogiendo la que mejor afinaba con la propuesta, danzamos consignas, reescribimos lo escrito, dialogamos… el reloj seguía sin nuestra atención marcando un tiempo regido por Kairós, y parimos lo que juntas gestamos.

Satisfechas por el resultado, conversamos sobre todo el proceso creativo que habíamos vivido, la hermosura del círculo de saberes, la magia del tres, la transformación que genera la co-creación desde la escucha respetuosa, la igualdad y la sinceridad, y surgió el título de nuestra sesión: Alquimia interior, parte 1. Supimos que vendrá la parte 2 en el momento adecuado.

Tengo un recuerdo entrañable que habita en mi vientre. Agradezco poder resignificar el trabajar y el trabajo con una realidad vivida, sentida, habitada en mi piel. Es posible el consenso, es posible dejar que la intención guíe la acción para que surja lo inesperado, más bello de lo que había imaginado, más duradero. Es real el sueño común de un mundo humano donde la vida es protagonista y nosotras y nosotros somos sus servidores, siendo siervo/a no ya símbolo de esclavitud sino el de servir a la vida.

Siento que vale la pena estar ahí, habitando mi cuerpo, escuchando su latir y avanzando en la integración del ser y el sentir. Juntas y juntos podemos danzar la biosinfonía de la co-creación donde los cuerpos están vivos y se alzan en pie de Paz por un mundo mejor.

Erotizemos los sentidos para ser hombres y mujeres hacedoras de vida en todo nuestro hacer.