Notas de navegación

Bendiciones de Madre Lluvia

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El día ha amanecido gris en mi tierra. Un silencio en escucha habita el aire a la espera de recibir las bendiciones de la Madre Lluvia. Ella permanece ajena a los lamentos humanos que hablan de “mal día”, “fastidio de lluvia”, y tantos otros comentarios y palabrería, ruido de desconformidad, de enemistad y vacío sagrado.

Ando bajo lluvia suave que cae en mi enorme paraguas rojo donde me protejo de ser mojada. Por mi rostro corren aguas de quejido por tanto desamor y con ojos cansados de cascadas de agua brava y salvaje, me escucho decir en mi interior “Hasta la lluvia del cielo llora conmigo”. Entonces, aparece luminosa Madre, inmanente en su presencia sonriente, a recordarme que agua cayendo del cielo son bendiciones para tierra y todos sus hijos e hijas que la habitan.

“El agua bendice”, me dice calma, sonriente, y brota de mi corazón la gratitud, el grato sentir del agradecer, la gracia con la que soy mojada por dentro. Retiro el cobijo del paraguas y gotas de bendita lluvia cubren mi pelo, ojos y piel. Me impregno de bendiciones acuosas y vuelvo a sonreír, agradeciendo cada momento que la vida me ofrece para recordarme la gracia de la Unidad.

El dolor del desamor, esa nostalgia que atraviesa el alma, se ha transformado en bienestar. Mamita ha vuelto a cubrirme con su manto de hierba verde repleto de estrellas doradas que alumbran todos los caminos.

Gracias Mamita. Te amo.

Notas de navegación

Océano primigenio, madre oceánica

Tu y yo no nos conocemos, pero los ritmos internos de nuestros cuerpos escuchan las mismas mareas oceánicas que nos acunaron en un tiempo que está más allá de la memoria“.

Deepak Chopra , en La curación cuántica

Mujer verde bajo el agua. By Paloma Ilustrada
Mujer verde bajo el agua. By Paloma Ilustrada

Esta cita de Chopra, hoy me lleva al lugar donde se gestan comun-unión y hermandad. Allí donde Gran Madre Oceánica acuna en su vientre cantando en susurros las Gracias de la Vida, imprimiendo así en nuestras almas, el bienestar de la gratitud, la salud de agraciar, la sanación que produce dar y recibir las gracias, por ser nosotras y todas las almas, sus eternas portadoras.

Y me dejo mecer entre formas femeninas, vientres de vida y pechos de amor, cuando sin más, aparecen imágenes de mujeres maltratadas, prostituidas, esclavizadas, mujeres violadas, humilladas, sesgadas, desnutridas, apagadas; y no puedo evitar derramar aguas profundas de mi sentir al percibir el fango duro y opaco en el que hombres y mujeres se siguen vistiendo, repitiendo historias de desamor, círculos concéntricos de vidas en ensoñación, ancladas en historias de horror que se repiten de formas distintas, hasta que por saciedad y cansancio, tras mucho huir y desoír, caen de rodillas clamando agua bendita para saciar inmensa sed. Ella, la Madre Oceánica, acude siempre a la llamada, derramando sus aguas de eterno cobijo para toda alma que La solicite.

De nuevo, se hace la calma en mis aguas agitadas. Pachamama transforma dolor en revolución de Amor y Unión.

Mujeres, madres, hermanas, hijas, parientas, comadres, amigas, vecinas, … escuchad las aguas internas. Es momento de amar con furia salvaje, ritualizar encuentros, mantener belleza, forma y ritmo en nuestra danza de impulso ancestral que nos invita a revivir lo sagrado, a sacralizar la vida y restaurar la sonrisa femenina, nuestros bailes, cantos, la abundancia de nuestros vientres, dejarnos ver, sentir, hablar con intuición y seguir tejiendo redes infinitas de amor, libres de culpa y pasado, donde hombres y mujeres en presente y presencia, nutren y sacian sus quehaceres con océanos primigenios que mecen, acunan y cantan.

Es tiempo de amar, de recordar, de ser. Despierta ya, que el día va a empezar.

by Teresa Tendero
by Teresa Tendero