Notas de navegación

Biodanza de salón y Biodanza social

Cuando decidí formarme como facilitadora de Biodanza, mi deseo era dedicarme a tiempo completo a facilitar. Biodanza me había inyectado en las venas la confianza de recrear mi vida, sacando lo que ya estaba caducado, y sembrar y cuidar lo que me hacía crecer, así que primero me divorcié y al poco tiempo dejé mi trabajo fijo con quince pagas, buen horario, buen trabajo, buenos compañeros, pero no era suficiente feliz. Quería dedicarme por entero a mi pasión, a lo que ha llegado a ser mi vocación, mi manera de servir y vivir la Vida. ¿Una locura? Quizás, pero una locura que quería vivir, tal era la fortaleza que me había proporcionado Biodanza.

Los primeros años fueron muy duros. Pude soportarlos porque tenía el subsidio de desempleo y la pensión complementaria para mis hijos, además de lo que podía ganar con Biodanza. Fueron años de muchas horas de trabajo y aprender nuevos programas informáticos y otras tecnologías necesarias para llevar a cabo la tarea: hacer la publicidad, crear proyectos para vender en las instituciones públicas porque mi campo siempre ha sido el área social, pactar sesiones abiertas en centros de yoga o de crecimiento personal para dar a conocer la Biodanza, trabajar gratis impartiendo sesiones de Biodanza como voluntaria en algunas asociaciones porque no había otra manera de entrar sino era a través del voluntariado, reuniones con las personas responsables de los ayuntamientos para explicar los proyectos y que me dejaran hacer sesiones en las instalaciones municipales, hacer difusión entre las mamas y papas de la escuela de mis hijos, en las tiendas donde compraba, entre las amistades, preparar las sesiones de los grupos que iban saliendo, comprarme un buen equipo de música porque había lugares que el sonido era horrible y tenía que ir con mi equipo, un nuevo ordenador portátil porque sólo tenía ordenador de mesa, muchas horas de trabajo sin remunerar,…

La crisis económica del 2011 fue devastadora, tuve que ponerme a trabajar de lo que saliera para compensar la falta del subsidio de desempleo que ya había expirado y poder seguir con mi sueño de dedicarme sólo a la Biodanza. Ésta danza rítmica y melódica ha sido una tónica común a lo largo de los quince años de mi trayectoria profesional con Biodanza: ahora arriba-abajo, después abajo, abajo, arriba, abajo, y vuelta a empezar; una montaña rusa de precariedad económica y muchas, muchas, muchas horas de trabajo. Sólo pueden saberlo aquellas personas que han pasado por lo mismo, y según mi experiencia, son la mayoría.

En el caminar de estos años, de las personas que terminamos la formación y quisimos ejercer como facilitadoras, unas cuantas lo han dejado definitivamente, y las pocas que quedamos en pie, nunca hemos podido dejarlo del todo, a pesar de los apuros económicos y la rudeza de la precariedad, porque cuando Biodanza se instala en las venas, ya es para siempre.

Recuerdo que en uno de los primerísimos encuentros nacionales de Biodanza que se empezaron a realizar aquí en España de la mano de la Escuela de Biodanza Barcelona, dirigida por Luis Otavio Pimentel y Silvia Eick, Cézar Wagner dijo en una conferencia: Biodanza no es para vivir de ella. La Biodanza de salón no es Biodanza. ¿Qué quiere decir eso? pensé. Hablé con Cézar y me dijo que la Biodanza de salón, como llaman en Brasil a la Biodanza privada, es una Biodanza que acaba siendo mercantilista, donde el verdadero significado del mensaje biocéntrico acaba perdiendo su eje, se contamina por la necesidad económica del facilitador y facilitadora. Registré esa información durante mucho tiempo, sin terminar de asimilar su significado, y allí quedó a la espera de que, en el momento perfecto, me fuera revelada la verdad que la habitaba. Mientras tanto, yo seguía insistiendo en mi sueño, alimentado por el pensamiento de que «si otros lo han conseguido, ¿por qué yo no?. Con los años he entendido qué quiso transmitir Cézar con sus palabras y quiero compartirlo contigo porque puede que te sea útil.

Mi experiencia durante quince años, viajando por diferentes países del mundo, además de España, para seguir formándome como profesora de Biodanza (Italia, Brasil, Portugal y Francia), he observado que, en general y siempre según mi experiencia, por lo que lo que te voy a decir no es una verdad absoluta sino sólo mi experiencia, las personas que pueden dedicarse por completo a la Biodanza, gozan de recursos económicos «extras», me refiero a una pensión vitalicia, una herencia, una pareja que gana suficiente dinero como mantener los costos del vivir cotidiano, o cualquier otra cosa que permite a la facilitadora y facilitador, despreocuparse de si le llega o no el dinero suficiente para cubrir el mes. Si ésta es tu realidad, te felicito sinceramente. Disfrutalo y sigue adelante. Eres afortunada y mucho, porque en general, ésto no es lo que sucede.

Cuando hay que trabajar en un trabajo que te ocupa entre ocho y diez horas diarias durante cinco días a la semana para que a final de mes tengas un sueldo que te permita pagar los gastos cotidianos del vivir, ser facilitadora de Biodanza es literalmente una HAZAÑA, en mayúsculas, porque ser facilitadora no es sólo hacer sesiones de Biodanza, que al principio es un calvario en el sentido del tiempo que ocupa crear una sesión; es también crear la publicidad, encontrar la sala adecuada, pactar los acuerdos económicos con los propietarios del negocio, buscar participantes que en la práctica comercial son «clientes» (si podemos decirlo así), gestionar el grupo con todo lo que eso implica, también fuera de la sesión de Biodanza, …, además de todo esto tenemos la familia, las amistades, el cuidado de la casa, las mascotas si tienes, tu vida social,… Termina siendo realmente agotador. Aún así, el impacto de Biodanza es tal, que seguimos adelante con nuestro sueño de ser facilitadoras de Biodanza, pero la ilusión, poco a poco se va consumiendo y se va instalando una sensación de «no puedo», «quizás esto no es para mí», «algo estoy haciendo mal», «estoy agotada», etc, etc, etc.

Todo esto que estoy compartiendo contigo, desde mi experiencia (repito de nuevo), no nos lo dicen en la escuela cuando estamos formándonos. Sinceramente creo que no se dice porque Biodanza nos impulsa a cambiar el mundo en el que vivimos y ese impulso, supongo que para las escuelas es suficiente para seguir manteniendo su negocio. Desde mi perspectiva, si me lo hubieran dicho como parte de la formación, quizás no habría sufrido tanto, y digo sufrido con toda la conciencia del significado de esta palabra. Por supuesto, no me arrepiento de absolutamente nada. Es más, puedo decir que agradezco todo lo vivido tal como ha sido, porque sin ello, hoy no podría hacer lo que hago de la forma que lo hago, ni podría explicarte esto ni todo lo que te explico en mi canal de Youtube, en mis aulas, aquí y en mi vida en general. Te lo cuento, porque siento la necesidad de compartirlo. Creo firmemente en el poder de la comunidad biocéntrica, es el poder de la humanidad que nos habita, es el poder de la acción comunitaria y es aquí donde apunta este escrito.

Hay varios aspectos que quiero enfatizar de todo este proceso personal que he vivido y que creo pueden inspirarte, si es que en algo te resuenan mis palabras:

  1. Para que la transformación perdure en el tiempo, el cambio es desde dentro a fuera. ¿Qué quiero decir con esto? Que si en serio has decidido ser facilitadora o facilitador de Biodanza, transforma tu entorno allí donde estés, en tu lugar de trabajo, en la familia, en el barrio, desde dentro, con tu acción transformadora biocéntrica, siempre y cuando el grado de toxicidad no sea nocivo para tu integridad. La transformación se da desde dentro. El ejemplo es mi madrina de educación biocéntrica, que trabajando en un banco muy importante regido por los principios capitalistas y patriarcales, con los años y la paciencia pedagógica biocéntrica que fue cultivando con el sostén y apoyo de sus maestras de Biodanza y educación biocéntrica, ha podido conseguir que allí donde ella empezó su carrera profesional y que tantas veces quiso dejarlo por la presión del entorno, hoy no sólo ocupa uno de los cargos importantes de la entidad sino que ha conseguido implementar la praxis biocéntrica en su entorno laboral, transformando la hostilidad machista en un entorno afectivo, respetuoso y gentil. Lo ha conseguido porque ha estado orientada, sostenida, aconsejada y guiada por personas que más allá de ser excelentes maestras y profesionales biocéntricas, tienen una mirada que traspasa sus intereses personales en pro de una acción transformadora real.
  2. El grupo es la matriz del cambio. Ejercer como facilitadora y facilitador, no tiene porque ser una tarea en solitario. Fomentar las tareas en equipo, crear grupos de trabajo que desarrollen proyectos para vender a instituciones, empresas, asociaciones, no sólo para hacer las prácticas reglamentarias que se deben llevar a cabo en el proceso de la formación, sino ir más allá, con vistas de futuro, propiciando la creación de asociaciones, cooperativas de servicio donde las facilitadoras y facilitadores pueden desarrollar de forma remunerada, otros dones y talentos que como facilitadora de Biodanza también debemos desarrollar como ya hemos dicho antes: marketing, publicidad, captación de clientes, etc. Todo es un proceso de creación.

Como facilitadoras y facilitadores, didactas, directores y directoras de escuela, tenemos mucho camino por recorrer en el ejercicio y la praxis del principio biocéntrico. Nos necesitamos unos a otros, revisando lo que hacemos, cómo lo hacemos y desde dónde lo hacemos. La Biodanza no es un negocio, o no debería serlo, porque la Biodanza no ha nacido para servir al sistema hegemónico; nació para transformarlo desde dentro del propio sistema, del propio individuo, de la propia corporeidad vivida, no desde afuera.

Amor y Servicio

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El gemelo solitario. Relato de una vivencia integradora biocéntrica

dedicado a mi querido amigo Gunther, un hombre de bien

Toda la vida me he sentido ajena al mundo, como si perteneciera a otra galaxia, a otra atmósfera, a otra gente. Una añoranza profunda me ha invadido siempre, con una intensa sensación de querer volver a algún lugar que nunca acabo de encontrar por mucho que lo intente. A simple vista nadie lo diría, pero quiero contártelo porque lo que he descubierto en mí es tan importante y trascendente que quizás pueda ayudarte a ti o a un familiar tuyo, un hijo, una hermana, tu pareja, la amiga tan rara como tu, que quizás ha pasado por la experiencia de iniciar su vida intrauterina como gemelo y al llegar el parto, sin dejar rastro, ha nacido en solitario. No es tan extraño que esto ocurra; entre un 10 y un 15% de los embarazos en Europa, se sabe que inician como gemelos y sólo acaba sobreviviendo uno de ellos, sin dejar a penas rastro del otro, quizás algunas manchas o pequeñas pérdidas en los tres primeros meses de gestación.

Con la inseminación artificial, el porcentaje de embarazos gemelares han aumentado considerablemente y nos cabe prestar mucha atención a las secuelas que ocasiona en el gemelo superviviente la pérdida de su gemelo, el primer amor puro e incondicional, más significativo incluso que el amor materno.

En estos últimos años de mi vida, y ya son sesenta, en alguna ocasión he pensado que quizás sufría de un desequilibrio bioquímico o mental que me hacía sentir desgraciada, ausente, nostálgica de algo que no conseguía descubrir, viviendo un sin vivir, más allá de las bondades que me regala diariamente la vida. ¿Por qué siento esta tristeza que lo tiñe todo de un gris clarito, como si de un paisaje con niebla baja se tratara mi vida? ¿por qué no acabo de sentirme plena con nada y la plenitud que puedo sentir es tan pasajera? ¿Qué es lo que tengo que hacer para sentirme plenamente viva? Estas han sido las preguntas que se repetían una y otra vez en mi interior como un secreto muy oculto nunca compartido, aunque tengo amigas con las que lo comparto todo, absolutamente todo y gracias a ellas, muchas veces, me encuentro de nuevo cuando me he extraviado. ¿Tengo alguna tara que afecta mi psique?

Un cansancio imperceptible se estaba acumulando con tal magnitud, que siento que hubiera podido enloquecer si Gunther y su compañera Ainhoa no hubieran aparecido en mi vida. Nada es casual, ya lo sabes.

Nos conocimos gracias a nuestros respectivos perros, en esos lugares donde los caninos puedan estar con otros de su especie, jugando y socializándose, mientras sus humanos entablan conversaciones que van desde lo más superficial hasta lo más trascendente. Enseguida conectamos, sobretodo con Gunther. Había algo muy familiar en él que me recordaba a mí misma.

Gunther y yo coincidimos varios días seguidos en nuestros paseos y nos hicimos hermanos. Coincidíamos en gustos musicales, en la necesidad de contacto, en el placer por el silencio y la naturaleza, en la búsqueda de la trascendencia y la profundidad del vivir. En uno de nuestros paseos, con nuestras conversaciones transcendentes sobre la vida y el vivir, me dice que él percibe que yo inicié mi vida intrauterina con un gemelo que no prosperó. Cuando me lo dijo no me sorpendió. Me paré y escuché mi interior: todo mi cuerpo me dijo que era verdad. Al abrir la puerta de la certeza, recordé que, en dos ocasiones diferentes, con muchos años de distancia entre ambas, esta información ya me había llegado de forma muy sutil e indirecta. La primera vez fue con un profesor al que yo respetaba mucho que, en un momento dado me preguntó si antes que yo naciera había habido algún aborto. Lo ignoraba así que se lo pregunté a mi mamá y ella lo negó rotundamente. Muchos años después, una alumna mía de Biodanza me invitó a un taller que impartía ella misma sobre el Gemelo evanescente. Yo no sabia nada sobre el tema, así que me lo explicó con detalle. En ese momento, me llamó la atención pero no sentí que fuera para mí y lo dejé pasar. Años más tarde, (a la tercera va la vencida), llega Gunther y en un paseo por el bosque sencillamente me lo dice y yo siento que es verdad.

Seguimos hablando sobre el tema y me deja un libro de dos terapeutas que después de diez años de experiencia, han recopilado muchos datos de los efectos que causa esa vivencia temprana. Devoro el libro casi de un tirón. En mi interior siento que la pieza del puzzle que nunca encontraba y que pensaba perdida, ya ha aparecido y todo comienza a encajar a gran velocidad: mis dos trabajos con dos currículum (secretaria de investigación médica de día y de noche Integradora social) ademas de madre y esposa, con una capacidad de trabajar que para mí era normal pero siempre creaba asombro a mi alrededor; mi desarraigo a lo palpable, lo material, lo efímero, siempre mirando hacia el cielo en búsqueda de algo que me enraizara, que diera pleno sentido al vivir; viviendo con prisas, como si siempre se me acabara el tiempo, con la muerte presente como algo natural en mi vida. De hecho mi tesis de titulación como profesora de Biodanza se titula “Hablamos de muerte”, y un sinfín de cosas más con las que me iba identificando en la medida que leía los diferentes relatos de los gemelos solitarios. Todo se estaba ordenando en mi interior a gran velocidad.

Con los días, voy reconociendo el impacto que me causó haber compartido los primeros meses de mi vida intrauterina con un hermano gemelo al que llamo Marcelo, nuestro amor absolutamente incondicional y genuino, auténtico, invencible; mucho más puro y real que el de una madre con su criatura. Sí, como oyes. Hoy sé que el amor entre gemelos es el amor del que hablan los maestros espirituales, vivido en la carne desde el mismo instante de ser concebidos, dejando la impronta en nuestra memoria celular del único Amor que existe y que es la Fuente de todo.

Mucho ha sido el sufrimiento sostenido de una muerte silenciosa vivida en el vientre de la madre, percibir como el ser que te complementa, que está unido a ti en la más absoluta intimidad posible, se va desvaneciendo poco a poco sin poder hacer nada, sin entender, sin saber qué está ocurriendo, sin poder escapar al horror. Recuerdo un olor de putrefacción que me generaba nauseas y una rabia feroz; una soledad inconmensurable por su pérdida, una ausencia devastadora que me impulsaba a desear morir desesperadamente aunque la Vida ya me habitaba fuertemente y no había cómo deshacerse de ella. La Vida era para mí un castigo, una penalidad, y todo eso sin palabras, sin raciocinio, sin elaboración mental, sólo vivencia desgarradora que se incrustaba en mis células condicionando mi manera de relacionarme conmigo, con el otro y con la Vida.

Una ecografía muy temprana en la que se percibe como un embrión sigue creciendo y el otro va reduciéndose hasta desaparecer.

A lo largo de mi vida, en esa búsqueda incansable de ser Libre, he tenido momentos que han marcado un antes y un después en mi proceso de ser-en-el-mundo. En Biodanza tuve dos experiencias de renacimiento muy transformadoras. Una de ellas fue en el agua, con Margarita Karger como profesora, en el año 2002; recuerdo la sensación de estar en el vientre de mi madre y literalmente ahogarme, morirme de desesperación. La otra fue con Silvia Eick en la extensión Renacer donde yo no tenía fuerzas para salir al mundo. Esta última y tercera, ha sido con Gunther y Ainhoa en su casa, un día que acudí a ellos en plena crisis de angustia imposible de sostener porque las memorias prenatales se habían activado muy fuertemente y todo ocurría a gran velocidad. Ambos me sostuvieron en esos momentos de profunda desesperación y poco a poco, todo fue calmándose.

Después Ainhoa me hablaba despacio, dejando que todo volviera a su sitio desde otro lugar nuevo donde la comprensión de lo vivido se iba aposentando lentamente. Pasé dos días sin a penas hablar, sin hambre, descansando mucho, y… al tercer día resucité.

El proceso sigue su evolución. Ya no siento ese vacío frío en mi interior. La tristeza se ha desvanecido, el miedo también. Me han crecido nuevas raíces que se agarran a la tierra con ganas. Lo que buscaba ya lo he encontrado. Siempre ha estado en mí y siempre estará. Somos dos y uno a la vez. Empiezo a vislumbrar la que soy desde una nueva identidad integrada que me llena de Paz. La prisa se está difuminando. Soy y estoy Aquí y Ahora de verdad. Sigo adelante con una renovada sensación de vivir y estar presente.

Te dejo un video de los autores del libro «El gemelo solitario», Peter Bourquin y Carmen Cortés por si es de tu interés.

Amor y Servicio más que nunca.

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La rendición en el juego del equilibrio y la ostentación

Me rindo. No puedo sostener más la inquietud que me genera esperar unos resultados que no acaban de llegar nunca. De hecho, es así siempre. Todo viene en el momento perfecto, aunque no es precisamente el que mi ego dominador quiere. Esta es la cuestión primordial de todo el entramado del vivir: aprender a desprenderse del resultado porque no está en nuestras manos, sino en las energías que se mueven del lado luminoso al oscuro, en su danza constante y necesaria, impulsando la creación de la realidad.

El caso es que me dedico al desarrollo humano y la integración de procesos de transformación mediante cursos, talleres y encuentros para profesionales de la Biodanza, la educación biocéntrica y personas comprometidas con servir a la evolución armónica de la Vida. ¿Para qué? para reflexionar sobre lo que hacemos, porqué lo que hacemos y cómo lo hacemos, para qué, desde dónde, vivenciar con el cuerpo, la música y el grupo porque es en nuestra corporalidad donde todo ocurre, es la música y el arte la que nos puede facilitar ingresar en lugares desconocidos o escondidos que tienen tesoros valiosos para mostrarnos, porque es en la tribu humana que nos podemos mirar y reconocernos como hermanos aún en nuestras diferencias que suman valor a todo lo que creamos.

Me encanta crear espacios donde hacemos surgir la magia de reconocernos seres vivos, no sólo viviendo la Vida, sino siendo la Vida misma. Ver la transformación de sus rostros a lo largo del proceso participativo, cómo vienen y cómo regresan a su cotidiano, con brillo en los ojos, la sonrisa en su rostro, la forma ligera de andar, de moverse, el tono afectuoso de su voz. Me encanta a lo que me dedico.

También soy escritora, escribo cuentos que uso en mis talleres o no, y algún día los publicaré. Escribo mis pensamientos en diarios, libretas y más libretas de todos los tamaños; escribo ensayos técnicos de mi experiencia como profesora, lo que sirve y lo que no, lo que me mueve por dentro; escribo lo que estudio, lo que leo y me interesa retener,… El caso es que todo es maravilloso hasta que me encuentro con que la fecha del evento que he propuesto se hacer y sólo se han apuntado cuatro o cinco personas, cuando tendrían que ser doce. No ocurre siempre, pero cuando ocurre, a veces simplemente no le doy importancia, y otras veces se moviliza en mi interior una inquietud que me descentra. Cuando veo que ya he perdido mi centro y no consigo volver a encontrarlo, entonces escribo y todo se va ordenando en la medida que las palabras ocupan la hoja desnuda que las acoge. Esto es lo que me ha ocurrido hoy y he decidido compartirlo contigo.

Mientras soltaba poco a poco la queja que me apretaba el corazón y me tensaba la musculatura de los hombros me he preguntado, ¿Cuál es la realidad esencial que deseo?

Más allá de los detalles que me mantienen entretenida en la queja o el disgusto, el origen de mi deseo se asienta en liberarme ¿o debería decir trascender? de las exigencias egocéntricas de mi «ego pequeñín» incansablemente travieso que se prioriza como un niño tozudo negándose a crecer, insistiendo en quedarse pequeño para siempre, quejoso de que no le salen las cosas como a él le gusta, aunque no sabe concretar el resultado que espera obtener. Es muy agotador cuando eso ocurre, pero después de múltiples intentos, perseverar en mi pasión es lo único que puedo hacer si de verdad quiero conseguir ser libre de mí misma.

En realidad la libertad no es algo que sea un deseo genuinamente mio. Es ancestral, primigenia, originaria; la razón por la cual quisimos experimentar qué es esto de ser humus, o sea, el detrito de todo lo orgánico que en su proceso de putrefacción transformativa, construye más vida. Visto como metáfora es realmente hermoso.

Si fuéramos [la humanidad] el experimento de unos genetistas gigantes creando una nueva especie capaz de reciclar la descomposición de los restos orgánicos de otros organismos vivientes para seguir construyendo la Vida desde la Consciencia de Sí-mismo, con la capacidad de poder decidir si hacerlo o no, o llevarlo a cabo en otro momento que no sea Ahora, probablemente seríamos una constante frustración para su experimento, a no ser que fueran expertos [los genetistas] en la complejidad implícita de la Libertad.

El ser humano, además de ser el principal elemento de fertilidad y nutrición de Gaia, [seguimos aprendiendo a cómo hacer eso de la mejor manera posible] es libre y ésta es la gran paradoja existencial. ¿cómo es eso de ser libre en una probeta donde convivimos con otros tantos organismos y todo está permitido?

Una vez escuché decir a un sabio de estos que estudian los misterios y al ser humano, que lo que llamamos Dios o Inteligencia Suprema causa primera de todas las cosas, o el nombre que te resuene porque tiene muchos, incluso lo Innombrable, en realidad nos necesita, porque la Creación es todas las posibilidades infinitas eternamente manifiestas, cada una de ellas con una función específica y concreta, de manera que el sistema como un todo, se autogenera en su proceso complejo de evolución permanente.

Pues bien, parece que eso fue así durante millones y millones de años, hasta que en el último segundo, la Inteligencia Suprema decidió crear al ser humano, el humus de su Creación, el único ser dotado de libre albedrío. Todo lo creado percibió lo peligroso que podía ser eso. Hablaron y debatieron entre ellos hasta que finalmente decidieron confiar en las posibilidades que les ofrecía llevar a cabo el gran reto. Iban a ayudar al humano a hacer su función en el Orden Cósmico porque sabían que los humanos perderían el recuerdo de lo que son. Y ahí andamos, aprendiendo a recordar qué es la Libertad y cómo sincronizarse con ella.

Se dejaron mensajes encriptados de mil formas para que el humano recordara. Unas veces en piedras grabadas, en monumentos, en pergaminos, dentro de vasijas, en cuevas, enterrados bajo toneladas de tierra, en las paredes de los grandes edificios,… Hasta ahora no lo estamos consiguiendo pero todavía hay esperanza. Seguimos preguntándonos si existe la sincronicidad perfecta en un círculo evolutivo donde la multiplicación celular resulta en un universo.

La respuesta es sí, como tendencia. Cuando se consigue la sincronicidad, puedes optar por quedarte de observadora descansando de la [ardua] travesía, o involucrarte en ayudar a otros en su propio viaje de iniciación al encuentro sincrónico de Sí-Mismo. El caso es que, de una forma u otra vas a hacer las dos cosas frecuencialmente, hasta que la Consciencia Suprema cierre los ojos, y en su propio ciclo creador, todo se reinicie de nuevo una vez más.

¿Simple no? La complejidad viene cuando intervienen los procesos internos que no podemos abarcar en nuestra condición de humanidad porque aún somos demasiado infantiles. De hecho somos los últimos de la creación y hay mucho por aprender de este juego de equilibrio y ostentación*.

*Ostentar: originalmente quiere decir tender [extender] algo frente a otro para manifestarlo reiteradamente.

Seguimos.
Amor y Servicio

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De nostalgia de amor y alegría de vivir

Hace unos días, Raffaella Sanna de la maravillosa isla de la Cerdeña en Italia, me inspiró a escribir sobre estos dos temas que en Biodanza adquieren una dimensión reveladora: la nostalgia de amor y la alegría de vivir. Grazzie mille, mia cara Raffaella.

Recuerdo la primera vez que escuché en la formación de docentes de Biodanza, que se podía decir que Biodanza había surgido de una profunda meditación sobre la vida, donde Rolando percibió que el ser humano, en lo profundo de su ser, sufre de nostalgia de amor. Cuando escuché esta frase, no sólo sentí una reververancia energética que desde mi corazón se expandía por todo mi cuerpo, sino que percibí que con el tiempo iría entendiendo la magnitud del mensaje que la habitaba. Así ha sido.

Me ocurrió lo mismo cuando en la misma formación nos explicaron que Biodanza era reconectar con la alegría de vivir. Aquí la sensación interna fue distinta:. ¿Alegría de vivir? – me pregunté. – Creo que nunca he pensado en si la Vida me provoca esa sensación. – seguí pensando- Sí que reconozco que tengo momentos de verdadera alegría pero se desvanecen en el tiempo y aunque son como aire fresco para seguir adelante, no puedo decir que la Vida me provoque esa sensación de alegría por vivir, de alegría por estar viva.

Podía reconocerme en la nostalgia de vivir, en cambio, la alegría de vivir era una utopía para mí. ¿te resuena?

Desde entonces han pasado quince años, y con ellos mucha Biodanza, mucha auto-indagación, mucha meditación, silencio, llantos, disolución de corazas y personajes internos que se habían hecho protagonistas del drama, soledad, mucha soledad, angustia, decepción, encuentros y desencuentros, cansancio, levantarse una y otra vez… y un sentimiento profundo, suave y sensible de alegría por estar viva que se iba instalando en mi piel, en mis entrañas, hasta mis células, reeditando toda la información que me habitaba como una verdad, aunque sólo era mi particular manera de vivir todo lo vivido. Los traumas, las angustias, los desafíos que implican transcender acantilados de miedo y un sufrimiento sin-sentido, fueron substituyéndose por paz, sonrisas, lágrimas de gratitud y confianza en la Vida impregnadas de miradas sin juicio, de abrazos sinceros, de cuerpos cálidos sin intención alguna más que la de estar y ser. Todo ha sido tan hermoso que escribiendo estas líneas brotan de mis ojos las aguas bendecidas de la Vida que me habita.

He de decirte que el proceso no ha sido fácil. Cuando estamos inmersas en el sufrimiento que ni sabíamos que teníamos porque no habían palabras que lo definieran, ni silencios que lo escucharan, ni miradas que lo acogieran, ni abrazos que lo ampararan, nada resulta fácil, todo se vuelve un esfuerzo. Las memorias ocultadas tras la rigidez muscular, la tensión facial o la inapetencia sexual, entre otros escondites, emergen como volcanes de lava fría y sedienta de calidez y ternura, a veces quemando, otras arrasando lo que encuentran a su paso, otras veces, las que más, rindiéndose al Amor infinito y eterno, inconmensurable, ese que algún tiempo remoto sentimos y en el transcurso del vivir olvidamos.

Verdaderamente no es fácil transitar los miedos, pero lo que realmente difícil es transitar la ignorancia en la hemos vivido, porque el orgullo del ignorante es muy tenaz y puede ser inconscientemente perverso, pero la evolución no cede su paso y llega un momento en que es necesario decir alto y fuerte ¡Basta ya!. Recuerdo escenas, las más significativas fueron en Biodanza, de miradas, desafíos, pálpitos de mi corazón a punto de estallar, sonrisas, manos amigas, que nunca podrán borrarse de mi ser porque gracias a ellas y también a las ausencias de ellas, pude reconocer en mí que la Alegría de Vivir soy yo. No es algo que viene de fuera. Está en mí. Habita en mí. Me pertenece y cuando así es, deja de ser mío para ser de todas y cada una de las partes que conforman la Vida, poco a poco, con progresividad y autorregulación.

¡Cómo puedo dejar de ser profesora de Biodanza y educadora biocéntrica si yo soy eso!. Tengo un oficio o varios, sí, pero para mí, como dice la palabra, oficio (servicio, función, obra) es lo que yo soy, lo que yo aprendo del vivir para compartirlo y que otras personas puedan aprovecharlo, si es que les resuena. Sé que a quien le llegue el mensaje, le hará bien porque a mí me lo ha hecho, por lo tanto, no puede ser de otra manera y sobretodo, porque no es mi mensaje, es el mensaje eterno que todas reconocemos en nuestro interior. La cuestión es permanecer atenta a quién habla en mí, la Teresa pequeña y temporal, o la Voz que me habita, eterna y atemporal. Ambas somos imprescindibles para habitar en esta densidad, más una de ellas siempre debe estar al mando de la nave, pues como ser viviente, necesito de la mente despejada, concreta, racional para lidiar con las circunstancias materiales, pero es el alma la que reina en mi reino.

Biodanza hace mucho bien. No lo digo yo, lo dicen mis células, mi piel, la sonrisa que me habita y que se instala poquito a poquito y día a día en mi rostro de manera permanente, lo dicen mis gestos que no sólo danzan sino que son danza, lo dice mi estómago que me avisa de lo que debo y lo que no me sienta bien comer, lo dice mi corazón que late sincrónicamente como siempre pero yo ahora lo escucho y reconozco su lenguaje musical que me alerta de qué y qué no debo dejar entrar en mi campo. En fin… la alegría de vivir que propone Biodanza va mucho más allá de unas risas y una diversión, un buen rato o el buen rollo. Biodanza es un camino de transformación que no se agota en la sesión ni en los años de práctica, si así lo decides. Ella te sigue invitando a danzar cada día más allá de las apariencias para sumergirte en el mar profundo de la eternidad presente. No es la única propuesta que rescata al ser humano de su ignorancia, pero sí es la compañera perfecta para este viaje. No es la pasión quien habla, que también; es la coherencia existencial que se manifiesta en mí en la medida que dejo que así sea.

Te leo en los comentarios.

Amor y Servicio.

Cuentos biocéntricos

De hermoso gusano a bella mariposa

Ayer me sorprendí gratamente cuando fui a regar mi jardín. En la ruda se encontraba un hermoso gusano que llegado su momento se convertirá en una bella mariposa. Hoy sé que el gusano es hermoso y será una bella mariposa porque hace tres años, cuando todavía el miedo a la vida seguía instalado en rincones ocultos casi imperceptibles, de mi memoria, encontré en la misma planta de ruda, a seis gusanos exactamente iguales al de hoy.

Cuando hace tres años los ví allí quietos en mi hermosa planta de ruda, quedé cautivada por su belleza y tamaño. No pasaron más de unos pocos segundos cuando pensé en la posibilidad que fueran dañinos para mi planta. Me asusté. – No quiero que mi planta se muera-. pensé. – Tengo que salvarla.

Con mucho cuidado y también miedo, cogí uno a uno de los hermosos gusanos que para mí eran pequeños monstruos peligrosos y los tiré por la alcantarilla del patio aliviada, pensando que había salvado a mi querida planta. Después de tirarlos pensé en la posibilidad de haberme equivocado. – ¿Y si no eran dañinos?. Escribí a un amigo agricultor y hortelano experto, para hacerle la consulta. Su respuesta fue: son las futuras mariposas más coloridas, grandes y hermosas que hay en el mundo.

No te puedes imaginar cómo me sentí. Seis enormes gusanos preciosos, con sus colores brillantes en mi planta de ruda, esperando a ser mariposas y yo los tiré por la alcantarilla donimada por un sentimiento de miedo y de ignorancia. Ese día aprendí una lección que no he olvidado jamás: la Vida no reacciona, acciona. La acción nace de la atención plena de lo que ocurre en el Ahora y Aquí. Si mi atención está en lo que fue, lo que será, lo puede ser, no estoy presente y por tanto no soy consciente. También entendí que la muerte de los gusanos era una pura ilusión porque ellos habían aparecido en mi planta para ofrecerme el aprendizaje. Su desaparación no fue una muerte; la muerte no existe como la entendermos. Es una transformación, una mutación energética para que la evolución continue su camino.

Cada año he mirado por si alguna vez volvían. Hasta ayer nunca volvieron.

Cuando encontré al hermoso gusano descansando en la rama de la misma ruda que entonces, me sentí feliz. – Estoy aprendiendo- me dije. Y así sigo, aprendiendo y desarrollándome cada día en el arte del Bien-decir.

De todo lo aprendido escribí un cuento que hoy comparto contigo. Te dejo el enlace para que puedas leerlo y si es tu deseo, bajarlo en formato pdf . Sólo te pido que si lo usas en tus aula o en tus labores, cites la autoría.

Amor y Servicio

Teoría de Biodanza

Definición de Biodanza. Parte 1.

Muchas personas tituladas como profesoras de Biodanza, en los primeros años de ejercer como tal, se encuentran con la dificultad de transmitir qué es Biodanza. A mí también me ocurrió al principio; no encontraba la manera de expresar lo que define a Biodanza como un sistema de integración y desarrollo humano. Esta es la inquietud que me expresan muchas facilitadoras y facilitadores titulados o en fase de preparar su tesis, y es por eso que hago este post, por si puede inspirarte en tu Ser-Facilitadora-en-el-mundo.

Voy a dividirlo en tres entregas para no extenderme tanto en un sólo artículo.

Para el entendimiento de algo, para mí, lo más importante es ordenar y estructurar la información que ya tengo sobre ello para, a partir de ella, encontrar la mejor manera de expresar aquello que realmente quiero transmitir. Muy a menudo durante el proceso, se revelan nuevos datos, nuevas comprensiones que resultan muy agradables y estimulantes. Vamos allá.


En la definición oficial de Biodanza de la colección de textos de la Teoría de Biodanza, editada por la Asociación latinoamericana de Biodanza (ALAB) en 1991, que sirve como base para la formación reglada de docentes de Biodanza, dice: Biodanza es un sistema de integración afectiva, renovación orgánica y reaprendizaje de las funciones originarias de vida.

Para facilitar el entendimiento, vamos a ir desglosando la definición según el orden en que aparecen las palabras.

La primera palabra que encontramos es sistema. Se entiende como sistema a un conjunto ordenado de componentes interrelacionados que interactúan entre sí conformando una estructura que tiene un objetivo específico. Te propongo que vuelvas a leer la frase anterior que define sistema y ésta vez añadas imágenes a las palabras; esto quiere decir que vas a tener que unir los dos hemisferios cerebrales para tener una visión más amplia del significado de la palabra. En la medida que incluyas las imágenes a las palabras, éstas van a impregnarse de sentido para tí, no sólo de significado. Vas a abarcar un campo de comprensión más amplio y unificador. Como nota decirte que hay un impacto emocional en la palabra que solemos obviar y nos cabe rescatar.

Una vez que ya hayas podido leer la palabra y verla, habrás percibido que un sistema abarca lo micro y lo macro, como una célula que es una entidad en sí misma conformada por otros componentes más pequeños (la membrana celular, el núcleo, el aparato de Golgi, citoplasma, ribosoma…)y más grandes a la vez (tejido, órgano,cuerpo…). Así que en un sistema hay componentes interrelacionados que interactúan de forma ordenada dando forma a una estructura, que en Biodanza es el Modelo Teórico de Biodanza (MTB). Ahora bien, para que el sistema se dé como tal, en su estructura ordenada necesita un objetivo específico, un motivo de existir, podríamos decirlo así. El objetivo específico de Biodanza es sentirse viva, la alegría de vivir.

Entender que Biodanza es un sistema es muy importante porque nos sitúa en la comprensión de algo complejo, ordenado, coherente, que se estructura en un modelo teórico que a su vez fundamenta una metodología basada en la vivencia. Así pues, Biodanza no es una herramienta, una técnica, no es un método… es algo mayor: un sistema. Para Rolando Toro definir Biodanza como sistema era muy importante porque cuando hablamos de sistema estamos abarcando una visión unitaria donde las partes y el todo constituyen una unidad indivisible que construye conocimiento ampliado.

Seguimos con la definición oficial de Biodanza y encontramos tres puntos básicos: 1) Integración afectiva, 2) renovación orgánica y 3) reaprendizaje de las funciones originarias.

Ante la pregunta ¿qué es integración afectiva?, la respuesta oficial es: Restablecer la unidad perdida entre percepción, motricidad, afectividad y funciones viscerales. El núcleo integrador es, según nuestro abordaje, la afectividad, que influye sobre los centros reguladores límbico-hipotalámico. La propuesta es transformar al ser humano disociado en un holón.

Lo primero que vemos es que para restablecer la unidad perdida, quiere decir que hemos perdido la percepción de unidad, así que nos percibimos como seres separados, disociados en partes aisladas que nos componen como individuos, y también separados de la Vida que transcurre ahí afuera. La sensación de ser parte de la Vida se ha olvidado: no reconocemos el aire como elemento necesario para nuestra existencia, o el agua, la tierra, por poner un ejemplo, pero eso no es todo. Nosotros somos también aire, tierra, agua… Estamos compuestos de los mismos elementos. Nuestra Gaia es un sistema mayor donde habitamos como sistema menor. Hemos perdido la vivencia de la Unidad, de pertenencia a la Vida. No estoy viviendo una vida, soy Vida.

Cuando Rolando dice integración, está hablando de algo integral, como cuando vamos a la panadería que encontramos pan blanco (refinado) y integral (con todos los componentes de la semilla).

La integración es afectiva porque el Amor nutre sin discriminar ni excluir.

Por último, la base de la integración es el Amor y su manifestación es la expresión afectiva. En la última frase de la respuesta que ofrece Rolando sobre la integración afectiva como parte de la definición de Biodanza, encontramos … transformar al hombre disociado en un holón. ¿Qué es un holón?.

Arthur Koestler acuñó el término holón en su libro de 1967 titulado The Gost in the Machine, en el que profundiza sobre la tendencia humana a la violencia generándose, según el autor, a partir de la división reduccionista mente-cuerpo. Koestler dice que para comprender algo se necesita abarcar el contexto de su relación con el todo mayor en el que reside. Desde esta comprensión surge el término holón que representa tanto una parte del todo como el todo en sí mismo. En el holón hay un flujo bidireccional de información del todo a las partes y de las partes al todo, con dos tendencias claras: «La tendencia autoafirmativa es la expresión dinámica de la totalidad del holón; la tendencia integradora es la expresión dinámica de su parte». Así tenemos que holón implica la la autoafirmación de sí-mismo como un Yo Soy integrado; y la integración que reconcilia las partes y las totalidades de los organismos.

Geométricamente el holón se representa como un toroide.

Sistema dentro de un sistema mayor y así en lo micro como en el macro, en interrelación ordenada, estructurando la Vida. Cuando conseguimos sentir este estado de unidad, de pertenencia a la Vida, podemos decir que estamos en una vivencia integradora, que como algo vivenciado se instala en el cuerpo reorganizando la estructura bio-psico-trascendente del ser humano con tendencia a la armonía.

En la segunda parte hablaremos sobre la renovación orgánica.

Te dejo un video hermoso sobre la integración de la Vida.

Amor y Servicio

Teoría de Biodanza

Hannah Arendt, una de las fuentes que inspiraron las nociones políticas de Rolando Toro

En el capítulo II de la Teoría de Biodanza, editada por ALAB, titulado Una nueva visión de los problemas sociales y humanos, encontramos en el punto 6 lo que Rolando tituló Política, Un acto de amor.  

Al respecto de este punto, la semana pasada compartí en mi canal de YouTube un video con la lectura parcial del texto y comentarios sobre ella. Por si es de tu interés aquí te dejo el enlace: Biodanza: la Política del encuentro humano En la lectura, obvié algunos puntos para no extenderme demasiado, y hoy te traigo una frase del texto mencionado, que me parece muy reveladora para seguir profundizando en el pensamiento que inspira a Rolando Toro. Dice literalmente “Hannah Arendt, Paulo Freire, Wilhelm Reich y Roger Garaudy[1] integran nuestras nociones políticas”.

De los cuatro autores mencionados por Toro, Hannah Arendt era totalmente desconocida para mí, así que me puse a investigar porqué Rolando la tenía entre sus referentes de pensamiento político. Te cuento lo que he descubierto y las reflexiones que me han surgido a partir de este interesante hallazgo.

Hannah Arendt (1906-1975) es alemana judía de Hannover. Estudia con Martin Heidegger y Karl Jaspers, ambos tuvieron una gran influencia en su pensamiento y manera de entender el mundo. En 1933, debido al ascenso al poder de Hitler, Hannah huye a Praga y después Ginebra donde pasa algunos meses; después se traslada a París y se instala durante seis años, colaborando en varias organizaciones de refugiados judíos. En el año 1941 se ve obligada a abandonar Francia (por algún motivo que no he encontrado) y se traslada a Nueva York con su segundo esposo y su madre, donde permanece hasta su muerte. En Nueva York se relaciona con un influyente círculo de escritores e intelectuales, dando conferencias y charlas por diferentes escuelas y centros.  Ejerce como profesora de filosofía política en la New School for Social Research hasta su muerte en 1975.

Publica varios libros que la sitúan entre una de las pensadoras políticas seminales del siglo XX. Entre los títulos publicados más importantes se destacan Los orígenes del totalitarismo, un importante estudio de los regímenes nazi y estalinista, y La condición humana su obra más importante. En 1961 asiste como reportera del The New Yorker al juicio de Adolf Eichmann[1] en Jerusalén. Le causa tal impresión que dos años después del juicio escribe un libro que provoca una profunda crítica en los círculos judíos y en diferentes sectores del ámbito intelectual, llegando incluso a perder alguna amistad por diferencias de pensamiento.

La fuerza, el coraje y la originalidad del pensamiento de Hannah la sitúan en un pensamiento político que no puede identificarse ni con el liberalismo ni con ninguna otra categoría de pensamiento político tradicional, ni tan siquiera con el pensamiento político comunitario. Hannah piensa críticamente sobre la democracia representativa, enfatiza el compromiso cívico y la deliberación política, la separación de moralidad y política y elogia la tradición revolucionaria, pero su aportación más relevante al pensamiento político se basa en la idea de ciudadanía activa, o sea, la relevancia del compromiso cívico y la deliberación colectiva sobre todos los asuntos que afectan a la comunidad. Su percepción se inspirada en la tradición clásica de Aristóteles materializada en los escritos de Maquiavelo[1], Montesquieu y otros, que dicen que la política encuentra su expresión auténtica cada vez que los ciudadanos y ciudadanas se reúnen en un espacio público para deliberar y decidir sobre asuntos de interés colectivo, no porque pueda conducir al acuerdo o a una concepción compartida del bien, sino porque permite a cada ciudadana desarrollar su identidad ejerciendo sus poderes de gestión, su capacidad de juicio y concretar acciones con un cierto grado de eficacia política, lo que en educación biocéntrica llamamos de acción transformadora real.

Hay cuatro temas principales que Hannah presenta en su manera de concebir la filosofía política: concepción de modernidad, teoría de la acción, teoría de juicio y concepción de ciudadanía. Me parece interesante desarrollarlos brevemente para poder entender porque el pensamiento de Arendt es un referente para Toro.

1.Concepción de la modernidad

Para Arendt la modernidad se caracteriza por la pérdida del mundo de la pluralidad y la libertad (no libre albedrío que sería la libertad interior), de solidaridad y convivencia comunitaria, de experiencia y acción, que construyen un sentido de la realidad y la propia identidad individual y colectiva.

Cuando leí “pérdida del mundo”, enseguida me vino la “nostalgia de amor” de Rolando Toro (Arendt desde una visión política, Toro desde un lenguaje poético, pero en el mismo sentido). Para Hannah la pérdida del mundo es efecto del surgimiento de formas totalitarias de gobierno, como el nacismo y el estalinismo, que han roto la continuidad de la historia occidental y ha dejado a la humanidad huérfana de esperanza porque la tradición política no ha resistido los embates de las consecuencias absolutistas. Arendt dice: Solo reapropiándonos del pasado y no de la tradición, podemos esperar devolverle sentido al presente y arrojar algo de luz sobre la situación contemporánea”.  Inspirada por Martin Heidegger propone deconstruir la tradición filosófica occidental para recuperar los orígenes perdidos en el olvido y salvar los fragmentos del pasado que aún pueden ser significativos para el presente.

Recuperar los orígenes es para Hannah recuperar la experiencia original de la polis griega, el “tesoro olvidado” del pasado más allá de la tradición. Para Arendt la polis no es la ciudad-estado en su ubicación física; es la organización de las personas tal como surge del actuar y hablar juntos, y su verdadero espacio se encuentra entre las personas que viven juntas para este propósito, sin importar dónde se encuentren”. Ella entiende la polis como el espacio de aparicióndonde me aparezco a los demás como los otros se me aparecen a mí, donde los hombres existen no sólo como otras cosas vivas e inanimadas, sino para hacer su aparición explícitamente”. Esta frase de Arendt, muy de Heidegger, me hace recordar la frase de Rolando cuando dice “el otro habla de mí«, en su percepción de la Poética del Encuentro humano. Para Hannah este aparecer de la identidad humana es el resultado de tres valores asociados a lo laboral (condición humana de vida), al trabajo (actividad ligada la condición mundana) y a la acción (ligada a la pluralidad).

2. La teoría de la acción

Para Arendt recuperar la antigua noción de praxis (acción vinculada con la libertad y la pluralidad) es esencial para distinguirla de poiesis (fabricación). La acción son libertad y pluralidad. La libertad es para Arendt la capacidad de empezar de nuevo, de hacer lo inesperado, de crear sólo por el hecho de haber nacido. La acción como realización de la libertad, tiene sus raíces en “el hecho de que el hombre sea capaz de actuar, significa que se puede espera de él lo inesperado, que es capaz de realizar lo que es infinitamente improbable. Y esto es nuevamente posible solo porque cada hombre es único, de modo que con cada nacimiento algo singularmente nuevo viene al mundo”. (La condición humana, 1958). ¿Podría apoyar la vivencia del éxtasis del renacido, la línea de vivencia de la Creatividad, los potenciales genéticos, la identidad…? ¿qué crees tu?

La pluralidad es la virtud de actuar y relacionarnos con los otros seres de manera única y distintiva y así, contribuir a una red de acciones y relaciones extraordinariamente complejas e impredecibles. Esta red de acciones es lo que conforma el ámbito de los asuntos humanos, el espacio donde los individuos se relacionan directamente a través del lenguaje.

Para Arendt la acción política, transformadora y comprometida con la polis, implica el habla ya que por medio del lenguaje somos capaces de articular el significado de nuestras acciones y de coordinar las acciones del conjunto. A su vez, el habla implica acción, no sólo por el discurso en sí mismo como acto sino porque a través del habla verificamos la sinceridad del ser humano. Hannah afirma que cuando palabra y acción están unidas, no se han separado y las palabras no se usan para velar intenciones sino revelar realidades, es cuando las personas actuamos en “concierto”, o sea, en armonía sonora con la Vida. ¿Quién soy? Me revela; ¿Qué soy?’ habla de las habilidades y talentos.

Acción y habla solo pueden revelar en retrospectiva, justo cuando surge la palabra que cuenta los hechos y las actuaciones, o sea, narra la historia. De esta forma el narrador, el poeta, el trovador, nos revela la identidad del actor. Los historiadores y narradores develan el quien.

Para Hannah poeta e historiador son clave para preservar la memoria de las acciones pasadas y hacer de ellas una fuente de instrucción para el futuro. Para ser preservadas estas narraciones, necesitan de una audiencia, es decir, una comunidad de oyentes que se conviertan en transmisores de los hechos que han sido inmortalizados. Sheldon Wolin dice “la audiencia es una metáfora de la comunidad política cuya naturaleza es ser una comunidad de recuerdo”. Una de las funciones primordiales de la polis griega era ser la comunidad de memoria, preservar las palabras y los hechos del olvido y dejar testamento para el futuro.

3.La teoría del juicio

La teoría inacabada del juicio, según Hannah, representa su legado central al pensamiento político del siglo XX.

Enfrentando los horrores de las dos grandes tragedias políticas del siglo XX, el nazismo y el estalinismo, Arendt insiste en comprender estos fenómenos desde la aceptación de lo ocurrido con toda su crudeza, sin ubicarlos en precedentes o esquemas históricos, partiendo de un lugar nuevo, donde la capacidad de juzgar debe reinventarse desde un lugar imparcial y distante que nos permita la comprensión y la reconciliación con la realidad del siglo XX.

Esta concepción sobre el juicio proviene de su participación como reportera en el juicio de Eichmann a principios de los años sesenta. Observar las respuestas del acusado, la simplicidad de su pensamiento, su evidente incapacidad de discernir y cuestionar, le suscita la necesidad de aceptar una realidad que desafía la comprensión humana. Ella se cuestiona ¿Cómo pudo un individuo tan común, rigurosamente respetuoso con la ley y demasiado humano, haber cometido tales atrocidades?  Aquí ella plantea lo que llama la banalidad del mal, o sea, la capacidad irreflexiva del individuo que le impide juzgar aquello que hace. Hannah dice “pensar no es una prerrogativa de unos pocos sino una facultad siempre presente en todos; del mismo modo la incapacidad de pensar no es un defecto de mucho que carecen de capacidad intelectual, sino una posibilidad siempre presente en todos”. Intentando encontrar respuestas al impacto que le causó Eichmann, ella se centra en comprender la mente y se apoya en Kant que defendía que para que nuestros juicios sean válidos debemos trascender nuestras condiciones privadas o subjetivas en favor de las públicas e intersubjetivas, apelando al sentido común de lo humano.

4.Concepción de ciudadanía

Para Arendt la ciudadanía en el mundo contemporáneo pasa por la recuperación de una visión del mundo compartida y por la creación de espacios colectivos donde los individuos puedan revelar sus identidades y establecer relaciones de reciprocidad y solidaridad. La unidad lleva implícita la participación directa en las prácticas y actividades que son características de ese espacio y los agentes que los habitan.

Esta concepción participativa de ciudadanía de Arendt aborda la constitución de la identidad colectiva para que sea reconocida, probada y transformada de manera democrática y discursiva. Como alternativa a un sistema de representación basado en partidos burocráticos y estructuras estatales, Arendt propone un sistema federado de consejos a través de los cuales los ciudadanos puedan determinar sus propios asuntos mediante la participación política directa, es decir, la acción común y la deliberación colectiva.

Estos serían los cuatro puntos significativos del concepto de filosofía política de Arendt, explicados brevemente. Cuando realmente me sorprendió la propuesta de Hannah fue verla en grabaciones antiguas, donde le hacían encuestas. Hay una película que te recomiendo que veas, que trata sobre ella y el juicio de Eichmann; la traducción al español es bastante deficiente, según dicen los comentarios en YouTube, cuando Hannah habla con Martin y éste le pregunta «¿Me quiere enseñar a pensar?, es ¿Quiere que le enseñe a pensar?; y en otro momento del final del film, la frase es «la banalidad del mal» y no la banalidad de nuestro mal, como está traducido. Aquí te dejo el video completo.

Por otro lado, también te dejo el video de una entrevista que le hacen, porque allí es ella tal cual, con su lucidez, su feminidad, su inteligencia al desnudo.

Entiendo que Rolando Toro se inspirara en Hannah por su visión delante de un mundo “perdido” como dice ella, ante tamaños desconciertos mundiales, con valores devastados y una crítica muy aguda sobre lo social y los avances tecnológicos que Hannah hace en sus escritos con gran elegancia, según mi parecer. El concepto de ciudadanía de Arendt, la libertad experimentada no desde lo filosófico sino desde lo político, que ya defendían los pensadores griegos del siglo IV a.C., la acción que se da en la pluralidad del espacio público con la palabra como fruto de la capacidad intrínseca del ser humano de crear y recrear un espacio social de sorprendentes posibilidades, recuperar la polis y la praxis de los clásicos griegos, a mi entender, dice mucho sobre el sistema Biodanza.  ¿Tu que opinas?

Desvincular la política de la integración humana, es perpetuar la ilusión de separación entre lo viviente y la Vida.

Amor y Servicio


[1] Roger Garaudy, te dejo un enlace al vídeo donde hago una breve explicación sobre este autor y otro enlace que puede que sea de tu interés.  Roger Garaudy . Roger Garaudy (2)

[1] Adolf Eichmann, alto funcionario de la SS alemana, encargado de organizar la identificación, reunión y transporte de judíos de toda la Europa ocupada a sus destinos finales en Auschwitz y otros campos de exterminio en la Polonia ocupada por los alemanes

[1] Rolando Toro, en el punto 6 del capítulo 2 del volumen 1 de la Teoría de Biodanza, punto que estamos comentando, nombra a Maquiavelo en El Príncipe conceptualizando el Poder como categoría de valor en sí mismo.



Notas de navegación

La humildad: el sustrato que nos compone

Hoy leía en las redes una frase de Alejando Jodorowsky, que dice así:

Tratar de sanar al otro exige humildad, porque en el camino de su curación tú debes desaparecer para permitirle curarse a sí mismo»

Reflexionando sobre las palabras del maestro Jodorowsky, han aparecido otras palabras de Rolando Toro: «el otro me trae noticias de mí«. Entre una y otra frase y otros pensares de aquí y de allá que emergen en mi sentir, me adentro en los armónicos sonoros que resuenan dentro y aparecen nuevos sonidos que suman y expanden significado y sentido.

Cuando el otro trae noticias de mí y mi intención vinculante es tratar de sanarle, en realidad, a quien estoy tratando de sanar es a esa parte de mí misma que sigue insistiendo en percibirse separada y que en esa humanidad fronteriza en la que vivo, donde van surgiendo grietas que se convierten en abismos, lo único que me regresa a la Verdad en mayúsculas, es la humildad entendida como el sustrato que me compone, que si bien es materia en descomposición, esa misma materia descompuesta es la que nutre la tierra en sus diversas capas, posibilitando que germinen nuevas semillas que darán flores que pueden dar frutos, y así, en una secuencia armónica de danza, música y vivencia, se da la Vida, de nuevo en mayúsculas; porque nada más existe que el Verbo, entendido como Nombre y Acción a la vez, que por eso le llaman Innombrable, y que en el intento de nombrar surge el palíndromo YoSoY haciendo referencia al círculo eterno y las pocas conjugaciones que lo sintetizan en primera y tercera persona en presente simple y continuo.

Reflexionar, crear espacios de reflexión ampliada, donde poder resignificar lo aprendido y dotarlo de nuevos sentidos y formas; y no sólo en la soledad del pensamiento que, aún siendo necesario ese estar sola, no puede ser solitario, pues la Vida no cesa y todo confluye en un sólo punto que podríamos llamar evolución, o quizás mejor, aprendizaje. No, mejor danza porque en la danza se da la evolución, el aprendizaje y el factor más importante que siempre, o casi siempre, queda rezagado en la traicionera memoria: el juego, que podría llamarse arte también, porque no hay juego sin arte y no hay arte sin juego. Un juego que no es uno cualquiera, sino el Juego (en mayúsculas de nuevo), el Juego Divino o la Lilah, como dejaron dicho los antiguos sabios de la India.

Me quedo pensando y… ¿será que hay algo no-divino?

Siguiendo el Hilo de Ariadna, la heroína del laberinto del Minotauro, como metáfora del Juego Divino (otra vez), la cual dicen que entró junto con Teseo, danzando con su hilo rojo hasta llegar al centro, allí donde habita el monstruo temido, y Teseo cubierto con una máscara de toro, mientras Ariadna seguía danzando con su hilo rojo rodeando a la bestia desprotegida por reconocer a un igual en Teseo, la temida fiera, embelesada por la escena, finalmente se deja herir de muerte, sembrando su sangre en el substrato de la tierra. Dicen que después salieron los dos, Ariadna y Teseo, siguiendo el hilo rojo de la heroína y que al salir, nuevas danzas y cantos siguieron, promesas de amor que terminaron en desencanto que a su vez abrió puertas al encuentro de su verdadero Yo, como reina del reino, junto a Dionisio. Y podríamos seguir así hasta quizás nuestros días, pero no es necesario porque mi intención en este post es destacar la humanidad que nos habita y que toma verdadero sentido en la vivencia comunitaria pues es la comunidad la que nos acoge, nos sustenta, nos compone, como ejemplo vivo del humus que somos.

Humus es un abono orgánico que se da por la descomposición avanzada de restos orgánicos. Es de color negruzco por su elevado contenido de carbono. Los elementos orgánicos que componen el humus son considerados estables ya que no se pueden ver significativamente modificados en el tiempo. El contenido de humus en la tierra es del 5% en bosques, mientras que en la playa es de 1%.

Fíjate que el porcentaje de humus, en relación a la composición de la tierra, es mínimo y, justo ahí, en la humanidad que nos compone, es donde se manifiesta la infinita Belleza que vincula dentro-fuera, luz-sombra, tierra-aire, fuego-agua, en una conjunción copulativa llamada «y» donde, como dice la Real Academia Española, copulan los mal llamados opuestos en una danza sin fin creadora del triángulo vital eterno vida-muerte-vida, una y otra vez, una y otra nota, uno y otro tono, uno y otro acorde que se vuelve sinfonía y así hasta el más allá.

Y… en esta danza copulativa me pregunto ¿dónde está el límite?

La voz me responde, no existe. El límite lo creamos nosotros, seres humanos (del humus), cuando nos quedamos atascados en la materia descompuesta que nos compone, sin percibir que es en ella donde se dan las características necesarias y sublimes que enriquecen la tierra para retener el agua y filtrarla a capas más profundas, para dar consistencia a los suelos arenosos, para enriquecer el suelo con los nutrientes de la descomposición, para prevenirla de patógenos, … Sí. Somos así los humanos: conjunción copulativa y frontera. ¿dónde está el límite?

Insiste la voz: no existe. Sólo existe la «inmutabilidad de lo eternamente mutable» como dice el Tao. Entonces, ¿Será por eso que el humano cuestiona tanto todo que se olvida que la cuestión es el hilo rojo de Ariadna?, aquella que después de participar en la matanza del monstruo, huyó con su infame amado Teseo, que la abandonó en una playa lejana y solitaria, donde más tarde Dionisio la encontró enloquecida de su sufrir, y en ese encuentro renació como Reina de su reino, no porque Dionisio le diera nada que ella no tuviera, sino porque es en la conjunción copulativa donde la frontera toma sentido y se significa, para volver a empezar o quizás sería mejor decir, para seguir empezando una y otra vez, una y otra nota, uno y otro tono, uno y otro acorde que se vuelve sinfonía y así hasta el más allá.

Todo esto para decirte que, el límite sí está. Existe. Su existencia es la justa y necesaria para regresar al centro donde todo confluye, donde todo se conjuga en un único Verbo, en un solo Armónico, con muchos nombres nombrado más con único sonido innombrable, que nos habita, nos compone, nos humaniza como humus en la tierra.

Amor y Servicio.

Biodanza, Cursos

Descanso en el sentir. Biodanza profundización

Descanso en el sentir. Una manera profunda de Danzar la Vida

Descanso en el sentir” es un encuentro de Biodanza profundización para honrar la Biodanza en mi vida y en la Vida, celebrando juntas y juntos dos acontecimientos bien significativos:

  • El 19 de abril de 1925 nacía Rolando Toro Araneda, el padre de la Biodanza. En su memoria, el 19 de abril se celebra en todo el mundo el Día Internacional de la Biodanza.
  • El mismo día 19 de abril del año 2008, me titulé como profesora de Biodanza SRT, junto con otras queridas compañeras de formación, así que este año hace 15 años.

Aunque ambas fechas tienen dimensiones muy distintas, las une la vivencia comunitaria que me recuerda las palabras de Toro: “Biodanza es un sistema de mudanza social cuya base en la comunidad”. Teoría de Biodanza, tomo I, Editora ALEB.

Si bien la transformación se da en lo individual, es en lo colectivo, en la comunidad humana donde incidimos, fortaleciéndonos en la verdadera vivencia integradora del Amor y el bienamar.

Mi deseo es celebrar contigo, biodanzante de más de dos años de experiencia en grupo regular de Biodanza, y contigo facilitadora y facilitador de Biodanza, porque cuando nuestra corporeidad viviente danza junta desde ese lugar experiencial, puedo-podemos sumergirme-nos en la profundidad del sentir, sentirme-sentirnos y descansar allí donde corazón y oído (no es casual que compartan el mismo verbo) se reúnen en sincronía con la Vida que Soy-Somos.

Si te vibra dentro, te invito a estar presente en esta celebración comunitaria. Para ello deberás formalizar la inscripción en el enlace https://forms.gle/uSk4DCG5EVmQ3H1k7

Domingo 16 de abril de 17,30 a 20,30h en l’Hivernacle Nature Sanctuary, BCN.

Aportación económica: 25€

Recuerda inscribirte con antelación ya que las plazas son limitadas.

Te veo. Nos vemos.

Amor y Servicio

Teresa Tendero

Teoría de Biodanza

De la vivencia epistemológica y el conocer

En la Teoría de Biodanza, Tomo I, capítulo IV, punto 11, titulado BIOLINGÜÍSTICA, encontramos una detallada exposición del estudio de los lenguajes a partir de su origen biológico. En apenas nueve páginas, Rolando Toro, de forma resumida, describe y clasifica la filiación evolutiva de los protolenguajes, a partir de las investigaciones bio-lingüísticas en el ser humano, resaltando la importancia del lenguaje poético, hasta llegar a la vinculación poética de algunos de los poetas dentro del Modelo Teórico de Biodanza y las cinco líneas de vivencia.

No voy a transcribir la totalidad de las páginas, pero sí voy a remarcar aquellas partes que hablan específicamente del lenguaje en Biodanza como una vivencia epistémica.

El camino que va desde el sentir orgánico y su formulación en lenguaje es complejo y accidental.

Podríamos formular la hipótesis de que nuestro lenguaje es una extensión de nosotros mismos y que nuestras palabras constituyen la semántica del ser. Sin embargo, esto no es así, porque el hombre es capaz de disociar la vivencia de la expresión, es decir, puede construir falsos lenguajes.

Si mis palabras son una expresión de mí mismo, una extensión mía, semejante a las extensiones de mi cuerpo, una secreción absolutamente real, entonces mis palabras deberían tener el sentido total de lo que yo soy como hombre. Pero no es así, debido a que, en su trayectoria de formalización, el lenguaje enrarece sus vínculos con el origen e incorpora elementos de la cultura adquirida a través de la memoria. Estos elementos adulteran la pureza o veracidad de lo que nos proponemos decir. Así, el lenguaje surge dentro de una dialéctica de expresión y simulación, de veracidad, de autenticidad y falsedad.

(…) pienso que la única manera posible de encontrar el camino a la intimidad a través del lenguaje es considerar las palabras que designan el objeto como parte del hombre que expresa el objeto. (…) las palabras no poseen una realidad autónoma, sino que son la substancia, la secreción biológica de la interacción entre la parte incomunicable y silenciosa y aquello que finalmente se formula.

Es aquí donde surge la noción de poesía como el camino directo entre la vivencia y la palabra; donde la conexión originaria con el sentir orgánico se conserva siempre. Es en la poesía donde se salva el abismo entre el ser y no ser. La mutación visceral consiste en la transformación de sensaciones en conciencia fulminante. Ahí surge la veracidad, cualidad de desnudez, cópula energética con la realidad, que nace del encuentro en el diálogo, una dimensión de la esquiva noción de libertad. La poesía, una oportunidad para la libertad.

Si somos los mentores siderales de la vida, nuestras palabras pueden ser los puentes de conexión con otras vidas, con otros misterios de conciencia y otros ámbitos del corazón.
Nuestras palabras se vuelven, en la poesía, el néctar para la nutrición de los humanos con los humanos, bajo las estrellas.
En el lenguaje poético establecemos la trama de un misterio fabuloso: la intimidad; nos envolvemos con el misterio del otro, establecemos un pacto: palabras simples, verdaderas, directas, extensiones de la vida en la vida.

El poder curativo de las palabras no lo encontraremos jamás en el idioma de la psicología, sino en el lenguaje poético capaz de restablecer vínculos originarios.

(…) los problemas humanos pueden abordarse, sin duda, a nivel simbólico, a través de una poética en la que la palabra realiza, verdaderamente, la síntesis vital, creadora, capaz de dar acceso a una modificación profunda.

Rolando nos recuerda que la explicación de un mecanismo puede aliviar, pero no cura. Su interés radica en la sanación del ser humano, en su integración con y en la Vida. Sigue diciendo: El alarido como forma poética, la protesta política, la elegía, el canto de amor, la inducción de estados de conciencia cósmica y de éxtasis mediante el lenguaje poético, son elementos poderosos que podrían emplearse en la curación de las angustias existenciales.

En estas palabras de Rolando es donde encuentro el sentido a la palabra emocionada que se pretende en la Rueda de Intimidad Verbal. No hablamos de ser poetas como la cultura nos ha enseñado que es. Ser poeta, poetisa, es un estado de conciencia que nos conecta con la Vida que somos, que nos permite expresarnos verbalmente como una extensión del ser, recordando de dónde surge la palabra simple, sencilla, cotidiana, sagrada siempre: de la corporeidad viviente.

En el Simposio de didactas, de marzo de 2002, Raúl Terrén con el título Epistemología del Trance, nos recuerda la definición del acto de conocimiento: “la cognición es la acción corporizada», pero ¿qué es conocer? y aquí no podemos hacer la pregunta desde fuera, pues el conocer nos habita. Es así como el pensamiento racional entra en una encrucijada y como no sabe dónde ir, se detiene – dice Terrén- y en ese instante se puede entrar en un trance cognitivo (…) que puede ser una “vivencia epistémica” donde la confusión inicial se transforma en conocimiento. De esto podemos deducir que la vivencia epistémica implica un estado de trance, de cambio de estado de consciencia.

Esta vivencia epistémica, también llamada en Biodanza como trance integrativo, se da en la corporeidad vivida como la verdadera instancia del saber sin entender, como un proceso viviente de creatividad cognitiva, que se desarrolla entre el inconsciente vital, el inconsciente emocional y el inconsciente cognitivo en interacción, y que, al pasar a la conciencia y a la memoria, llamaremos conocimiento, lo ya conocido.

En Biodanza, el proceso de integración abarca la estructura unitaria música-movimiento-vivencia, más música es también la musicalidad de lo viviente, los sonidos vitales, las vibraciones sonoras donde la palabra emocionada, poética en sí misma, también puede llegar a ser vivencia, si hay disponibilidad para que eso ocurra.

En las dos últimas páginas de las nueve que he mencionado de la Teoría de Biodanza, Rolando Toro hace una distribución “apenas aproximativa” de los poetas que él considera “los verdaderos terapeutas de la especie humana” dentro del Modelo Teórico de Biodanza, a modo de propuesta, tanto en las cinco líneas de vivencia como dentro de los parámetros centrales del Modelo Teórico (integración-Expresión Genética, Identidad y Regresión-Trance.

Termina con un poema de Rilke expresando su vivencia de crecimiento en círculos concéntricos, el mismo modelo de espiral infinita de una Cantata de Bach:

Vivo mi vida en círculos concéntricos
que crecen y se alejan sobre el mundo.
Quizás el círculo mayor no llegará a cerrarse nunca a pesar de mi esfuerzo.
Giro en torno a Dios en este viaje sin edad desde hace millares de años.
¿Quién soy? Lo ignoro aún.
¿Un halcón, una tempestad o una inmensa canción?

Teresa Tendero, marzo 2023