Estamos en el punto 2 del capítulo I de la Teoría de Biodanza de ALAB, donde Rolando Toro explica a través de 21 puntos qué es la Danza de la Vida.
Este segundo punto se titula: Autocontrol evolutivo. Me llama la atención la palabra autocontrol porque relaciono Biodanza con soltar el control del movimiento, dejarlo que ocurra, así que veamos qué quiere decir Rolando Toro.
En el primer párrafo Rolando afirma que Biodanza no provoca modificaciones conductuales relacionadas con determinados valores culturales anti-vida y al servicio de un sistema de castración y sometimiento de la humanidad. Biodanza es un sistema de integración individual y colectiva que desarrolla las potencialidades innatas en la dirección de la autodivinización de la vida humana en el sentido prometeico.
¿Quién es Prometeo?
Prometeo con el Fuego Astral
Para hablar de Prometeo necesitamos ir a los inicios de la Creación del Universo y la Vida en la Tierra según la mitología griega, que dice que al principio de la creación sólo existía el Caos de donde apareció Gea como Diosa Madre Tierra y Urano como Dios Cielo. De su unión nacieron los doce hijos: seis machos (Titanes) y seis hembras (Tatánides). Los titanes gobernaron la Tierra en la Edad de oro (anterior a los dioses olímpicos liderados por Zeus). Representaban conceptos esenciales de la Vida en el Universo antes que existiera el humano. De hecho, según la mitología griega, aquel que dio origen a la raza humana fue Protomeo, el hijo de Jápeto (uno de los Titanes de primera generación.
Urano tenía miedo de que sus hijos e hijas se revelaran contra su padre y le suplantaran el trono y el poder, con lo que confinó a todos sus hijos e hijas al Tártaro, las tierras más profundas del inframundo. Gea cansada de las excentricidades de Urano instigó a sus hijos e hijas a revelarse contra Urano y, sólo Crono (el hijo menor) fue el que derrocó y castró a Urano y liberó a sus hermanos y hermanas del Tártaro, proclamándose rey de los Titanes junto a su hermana y esposa Rea, instaurando así el orden cósmico de la llamada Edad de oro.
Después de ser liberados por Crono, los titanes y la titánides dieron origen a la segunda generación de titanes, donde nace Protomeo al que se le considera el padre de la raza humana y el benefactor de ellos. En esta segunda generación se encuentran Selene (diosa de la Luna), Helios (dios del sol), el centauro Quirón que tenía a su cargo la educación de dioses y semidioses, las ninfas y los oceánides, dioses y diosas de las aguas. Todos ellos eran inmortales, así que convivían.
En esta nueva etapa de la historia, los Titanes encomiendan a Protomeo y Epimeteo (otro titan) la tarea de distribuir las diversas cualidades entre los seres vivos creados con tierra y fuego en el interior de la tierra en proceso de emerger en el reino que se les tiene destinado a reinar, pero Epitemeo, al hacer la distribución, se equivoca y favorece a los animales en detrimento de los humanos, a lo que Prometeo, sensibilizado por la belleza singular humana, roba la Sabiduría del taller de Hefesto y Atenea junto con el Fuego astral para regalarla a los humanos, consiguiendo así infundir el aliento y la chispa divina en las almas de las nuevas criaturas. Así es como se manifiesta por primera vez la energía espiritual que anima a los hombres. Prometeo les enseñó el cómputo del tiempo, la ciencia de los números, el alfabeto, la domesticación y el uso del caballo y el buey para labrar la tierra y para transporte, les mostró el arte de la navegación, de la medicina y la industria de los metales. Los instruyó en la ciencia de los presagios y el desarrollo de la intuición. Prometeo representa el desarrollo del ser humano, tanto tecnológico como en su libertad de conquistar su condición divina. El coraje indómito que mostró frente a la divinidad castradora, soportando sufrimientos, fue un ejemplo para los humanos para sublevarse contra la tiranía y la superstición, y elevar su condición de animalidad a la condición divina real.
La historia continúa repitiéndose en un Crono asustado como su padre, temiendo que sus descendientes le robarán el trono y cada vez que Rea daba a luz a un bebé, Crono terminaba devorándolo. Rea consiguió salvar a los dos últimos hijos Zeus y Poseidón engañando a Zeus y llevando a sus hijos a lugares inhóspitos donde fueran criados -Zeus fue criado en una cueva de la isla de Creta- Una maga de la corte, le dio una pócima a Zeus para que vomitara a todos los hijos e hijas y cuando estuvieron salvadas, Zeus los instigó a derrocar a su padre Crono.
A partir de ese momento se estableció una batalla entre titanes y titánides liderados por Crono y, los dioses liderados por Zeus que se ocultaban en el Monte Olimpo. Después de diez años, la batalla fue ganada por Zeus y los dioses del Olimpo y los titanes fueron expulsados al Tártaro o esclavizados. Prometeo fue castigado por su desobediencia persistente y también por amor a los hombres, lo cual hizo creer a Zeus que Prometeo les revelaría el gran secreto de los dioses: la PALABRA. Así que fue que lo encadenó en un acantilado donde cada día un águila le comía el hígado, que por la noche volvía a reproducirse para ser comido de nuevo, una y otra vez por el águila. A pesar del sufrimiento atroz de Prometeo, éste nunca desfalleció y no reveló el secreto siendo fiel a la rectitud y a la visión de futuro que le alertó del destino que le esperaba a Zeus. Pasados unos años, Hércules mató al águila liberándolo de su sufrimiento. Con la derrota de los titanes y la batalla ganada por Zeus, se inicia una nueva historia de la mitología griega en la que Zeus se erige Dios de los Cielos, Hades del Inframundo y Poseidón de los mares.
Regresando a Toro y la Biodanza, el autocontrol hace referencia a que nadie te dirija ni te controle, que sea tu Ser en el mundo como humano y divino, con sus potenciales y dones al servicio de la Vida, que te autocontrole porque ese control no caduca, es evolutivo como la Vida misma, como ejemplifica el coraje y la voluntad de Prometeo.
Más adelante, en unos párrafos posteriores del segundo punto del capítulo 1 de la Teoría de Biodanza, Rolando Toro sigue haciendo referencia a la integración y en esta ocasión nos habla de “integración interespecie” en el sentido del biólogo Von Uexkull.
Veamos pues quién es el biólogo citado por Rolando Toro.
Jacob Von Uescull, biólogo alemán, padre de la Etología
Jacob Von Uexcull (1864-1944) biólogo alemán precursor de la Etología. Para Uexküll la idea de que los organismos son simplemente máquinas altamente complejas y pueden explicarse en términos mecanicistas, queda totalmente rechazada ya que en su investigación llega a afirmar que cada ser vivo es un sujeto y un agente y que cada uno habita su propio mundo fenoménico único, “mundos de experiencia subjetiva”, que se produce a través de sus propios procesos corporales y sus acciones en su entorno. Este pensar, junto con otros autores, abrió un amplio campo en la investigación no sólo de los animales sino también del ser humano ya que según Uexküll el mundo que experimentamos y estudiamos no nos brinda un acceso privilegiado a una verdad objetiva sobre un mundo independiente de la mente; cada individuo humano experimenta un mundo fenoménico privado propio y nunca se puede acceder a la experiencia subjetiva de nadie más.
La percepción de que el mundo es perfecto en su extraordinaria diversidad parte de la certeza que hay un orden implicado en toda la creación, un orden que en su expresión singular no está en lucha ni en guerra con nada ni nadie, sino que es justamente esa singularidad la que produce la armonía entre individuos, especies, mundos, universo, cosmos.
Para expresar el fruto de su investigación (mundos dentro de más mundos entre animales y humanos), se basó en una metáfora musical, desarrollando una visión de la naturaleza como un gran todo significativo que consiste en melodías, armonías y contrapuntos entre las morfologías y comportamientos de depredadores y presas, si podemos decirlo así. Te dejo un enlace donde podrás acceder al cuatro capítulos de unos de los libros más significativos de Jacob Von Uexcull, Andanzas por los mundos circundantes de los animales y los hombres.
Quizás estos pensamientos hoy pueden parecer caducados, más hemos de tener en cuenta que son la base de nuevas visiones que hoy son base de otras nuevas experiencias que amplían y apoyan el paradigma biocéntrico.
Rolando Toro se inspiró en muchos autores e investigadores que apoyaban científicamente la realización de su hermoso y utópico sueño. Él los va nombrando uno a uno en la medida que desarrolla el campo teórico y práctico de la Biodanza. Como facilitadoras y facilitadores de espacios biocéntricos, nos cabe reconocer el proceso de creación de las bases epistemológicas y ontológicas de la Biodanza, no sólo para saber sino para honrar el proceso de gestación y evolución.
Autocontrol evolutivo es para Rolando Toro, autodivinización de la vida humana, de la Vida como fenómeno único y cósmico.
Seguimos en el punto 1 del capítulo 1 del volumen I de la Teoría de Biodanza de los cuadernos de ALAB, 1991, titulada: La Danza de la Vida.
En la primera parte de este punto número 1 Rolando ubica la nostalgia de amor que sufre el ser humano y la necesidad urgente de reconciliarnos con la Vida, lo que le lleva al movimiento primordial, los movimientos que nos conectan con la Vida, con el otro y con nosotros mismos. Afirma que el primer conocimiento que tenemos del mundo es a través de esos movimientos primordiales que surgen de la profundidad de la propia biología, donde todo es ritmo y danza (el latido corazón, la pulsación de la respiración, el encuentro humano, el sentimiento de pertenencia a la especie) con lo que la danza es la expresión íntima de la Vida, de ahí el nombre “La Danza de la Vida” en el sentido, nos dice Rolando, de Roger Garaudy. Veamos quién es Garaudy.
Lo primero que me llama la atención es que hay poca información sobre Garaudy, y casi ninguna foto de su rostro. En Wikipedia dice que tenía muy mala fama por su ideología antisemita, por la fue juzgado y condenado, aunque no se llegó a cumplir la condena. Empiezo a entender por qué de tan poca información en la red. Continúo investigando y encuentro una página web de familiares del propio Garaudy, fallecido en 2012 con 99 años. Leo su biografía y tiene una extensísima obra publicada, un recorrido muy prolífico entre el partido comunista francés, llegando a ser asesor educativo del programa político de Fidel Castro, con más de cincuenta libros escritos sobre espiritualidad y las tres grandes religiones, sobre educación, política, arte, ensayos para estudiantes sobre religiones comparadas, un libro sobre la poesía vivida de Don Quijote, estudios sobre Historia, y una extensa obra basada en lo que se la conoce como el “diálogo de civilizaciones” muy reconocido sobre todo en las culturas no occidentales. Finalmente, una reseña cuestionando si Garaudy era antisemita.
En la década de los 80, Garaudy inicia investigaciones sobre la política israelí. En esa época ya se le empieza a tratar de antisemita, pero es en 1996, cuando el autor escribe un libro titulado Los mitos fundacionales de la política israelí en el que cuestiona el sionismo como una manera de justificar la expulsión de los palestinos de “la tierra prometida” designada por Dios según el Antiguo Testamento. En su estudio, Garaudy analiza el Holocausto y reconociendo el genocidio, pone en duda la cifra de seis millones de judíos exterminados en los campos de concentración. El autor afirma que en su exhaustiva investigación encontró grandes fosas de muertos judíos probablemente de tifus i malnutrición, pero ningún rastro de la existencia de las cámaras de gas. Afirma también haber encontrado testimonios que aseguran que a los prisioneros nazis se les torturaba para que confesaran la atrocidad que todos conocemos. La publicación del libro provocó que lo condenaran a prisión por crímenes contra la humanidad al difamar racismo antisemita e incitar al odio racial. No se llegó a cumplir, pero desde entonces, sus múltiples obras tan valoradas en la década de los 60 y 80, se prohíben en todas las librerías occidentales y Garaudy se ve obligado a retirarse de la vida mediática. Su forzada exclusión, hace que en 2004 escriba su último libro titulado El terrorismo occidental como su testamento espiritual. Sólo se encuentra en librerías musulmanas.
Buscando por la red, he encontrado algunas páginas escaneadas del libro Danzar su vida, publicado en francés el año 1973 y traducido al español en 2003 en las que el filósofo francés hace una conexión entre la danza y la totalidad de la experiencia humana, la danza como “una forma de existir”. Transcribo unas frases del citado libro: «Danzar significa, ante todo, establecer un vínculo activo entre el hombre y la naturaleza. Es el primer conocimiento sintético y estético del mundo; inmediatamente anterior al concepto y la palabra.» ¿Te suenan estas palabras?
Aquí tenemos una de las principales fuentes de inspiración de la que Rolando Toro bebió para dar forma a su sueño. Sintió la verdad de las palabras de Garaudy y buscó la manera de hacerlas realidad: “desde este punto de vista (haciendo alusión a la Danza de la vida inspirada por Roger Garaudy) pensé que era indispensable reencontrar la fuerza positiva que hace crecer y desarrollarse a los organismos. Esto es, los movimientos que permiten la evolución. Desde este misterioso aspecto, la Biodanza sería adaptarse al movimiento cósmico, reciclar la Armonía Generadora”. ¿Cómo? En su bienamada locura creativa dice: “Creemos en una danza orgánica que responda a los patrones de movimiento que originan vida. Hemos buscado esa coherencia y la hemos encontrado: movimientos capaces de incorporar entropía negativa, patrones generadores, armonía musical entre los seres vivos, resonancia profunda con el micro y el macrocosmos”. Y termina el párrafo diciendo: “Solamente si nuestros movimientos restauran su sentido vinculante, lograremos renacer del caos obsceno de nuestra época”.
Llegado este punto, recuerdo a Maite Bernadette en la formación de los Cuatro elementos, contándonos su experiencia con Rolando Toro en esos laboratorios de experimentación improvisados en el comedor de alguna casa, en el salón de algún conocido, donde Rolando proponía consignas de movimiento y las personas que estaban allá, se entregaban a la experiencia con plena confianza de que lo que allí estaba ocurriendo podía ser el acceso a una nueva manera de vivir. Maite nos contaba que después de cada vivencia, cuidando con ternura a los participantes y a todo lo acontecido, se valoraba si la experiencia era positiva, si servía para vincularnos a la Vida, para rescatarnos de la somnolencia y resurgir como los seres divinos y sagrados que somos. Y así por delante se fue creando un catálogo de ejercicios y una propuesta de acción transformadora real.
En ese laboratorio, Rolando y sus colaboradores no sólo fueron descubriendo esos movimientos-danza vinculantes a la Vida, sino algo fundamental el hilo conductor de toda transformación, “La ternura: cualidad de una presencia que concede presencia”. En las propuestas de danzas con músicas escogidas por él mismo, Rolando percibió que “la gente necesita para vivir es un sentimiento de intimidad, de trascendencia, de vinculación gozosa y de estimulante dicha” y que para alcanzar los objetivos que Rolando visualizaba, sólo podía ser a través de “vivencias armonizadoras en acción” y no de ideologías o elaboraciones mentales.
A partir de todo lo que iba aconteciendo en esos laboratorios de vinculación humana armónica, llevaron a Rolando a afirmar que Biodanza no es tan sólo una reformulación de valores, sino una verdadera transculturación[1], un reaprendizaje a nivel afectivo y una modificación límbico-hipotalámica”.
Aquí termina el punto 1, del capítulo 1, del volumen 1 de la Teoría de Biodanza sistematizada por ALAB (1991).
Para poder hacer la entrega de cada lunes en mi canal de Youtube, me inspiro en los dos volúmenes de la Teoría de Biodanza, editorial ALAB. Son textos originarios de Rolando Toro escritos en los inicios de la Biodanza (1980) para que facilitadores y facilitadoras pudieran profundizar en la teoría del modelo biocéntrico, que fueron revisados y sistematizados en 1991 privilegiando el contenido esencial e indispensable de la construcción del modelo teórico. Son un verdadero tesoro.
Años después de esta primera sistematización, se crearon los cuadernos de texto para la formación oficial de Facilitación de Biodanza que, a mi entender no tienen, ni mucho menos, la riqueza de los dos volúmenes de ALAB donde se puede percibir no sólo la capacidad visionaria de Rolando Toro, sino el coraje de “bajar a la Tierra lo que está en el Cielo”, o sea de persistir en la realización de su sueño. Eso es lo que realmente hace de Rolando Toro un genio: mantener el encanto inocente junto con la persistencia, el estudio constante y la experimentación, es realmente ser un Mago, o la encarnación del Loco del Tarot de Biodanza, inspiración y creación de Silvia Eick.
Me parece importante resaltar el entusiasmo de Rolando Toro en la divulgación de su obra, como una de las fuentes de inspiración para facilitadoras de espacios biocéntricos, cuando pasemos por momentos que nos enfrentan quizás con sentimientos de frustración porque se han apuntado a una de nuestras actividades seis personas (por decir algo) y aparecen dos, o cuando contamos con un ingreso de dinero proveniente de un curso que ofrecemos y el resultado económico es deficiente… y tantas otras ocasiones en las que vamos a lidiar con sentimientos encontrados que van a poner a prueba nuestra vocación, nuestra misión como facilitadoras. Hay muchos seres en los que inspirarnos; uno de ellos es Rolando Toro, por su tesón y empeño en realizar ese maravilloso sueño que abarca los corazones de todas las personas que amamos la Vida.
Dicho esto, compartiros que estoy repasando la teoría de Biodanza y así como hasta ahora estaba ofreciendo temas que me latían en ese momento, he decidido sistematizar un poco las entregas de forma que sigan el recorrido mismo de los cuadernos de la ALAB. Siento que esto quizás también pueda serviros de inspiración para esa parte primera de la rueda verbal del grupo regular de Biodanza, en la que ofrecemos unos 15’ aproximados de teoría con la finalidad de contextualizar la Biodanza y dar a conocer su profundidad a las personas participantes de nuestros grupos.
En el capítulo Uno de la Teoría de Biodanza, Rolando Toro explica detalladamente en veintiún puntos, qué es la Danza de la Vida. Inicia el texto con un párrafo muy conocido por la comunidad biocéntrica que dice así:
“La base conceptual de Biodanza proviene de una meditación sobre la Vida, o tal vez de la desesperación, del deseo de renacer de nuestros gestos despedazados, de nuestra vacía y estéril estructura de represión. Podríamos decirlo con certeza: de nostalgia de amor”.
Y luego continua enfatizando la importancia de asumir una nueva sensibilidad frente a la existencia que nos “reconcilie con la Vida”, dice concretamente. La palabra reconciliar viene del latín y se vincula al sustantivo concilium (reunión, unión de paz) y re (prefijo que indica volver a), o sea: volver a reunirnos con la Vida. ¿Cómo? sería la pregunta. La respuesta de Rolando es, mediante una metodología que promueve “una sutil participación en el proceso evolutivo”. ¿Sutil? ¿Qué quiere decir: sutil participación? Rolando Toro usaba las palabras con precisión y con absoluta claridad de lo que quería transmitir, así que no es casual que usara la palabra sutil en este contexto. Vamos a profundizar en ello: sutil es un adjetivo que hace referencia a aquello que es delicado, tenue, fino. En la antigüedad se usaba para definir lo que es más leve que la tela. De forma figurada alude al ingenio y agudeza de una persona en percibir los pequeños detalles.
Seguimos leyendo y en los párrafos siguientes del texto de la teoría encontramos indicios de la respuesta a nuestra pregunta. Rolando nos habla de “rescatar el secreto perdido de nosotros mismos: el movimiento primordial, los gestos humanos naturales, los movimientos de conexión. Un secreto es algo sutil, casi imperceptible, sólo percibido por aquellas almas acostumbradas a ver los pequeños detalles. Rolando era una de esas almas y, en su observar encuentra la conexión más sutil con la Vida, la más obvia a la vez que por ser tan evidente es en sí misma imperceptible: el movimiento puesto que sin movimiento no hay vida. A ese movimiento Rolando lo llama danza porque a través de las sensaciones corporales que el individuo siente en sí mismo, tenemos el primer conocimiento del mundo. Entonces, “la danza es, por tanto, un modo-de-ser-en-el-mundo, dice Rolando, la expresión de la unidad orgánica del ser con el Universo.
Esta unidad cenestesia integrativa expresada como danza-movimiento-vivencia, es muy antigua, sigue diciendo Toro, y hace referencia a las danzas órficas, las ceremonias tántricas o las danzas giratorias del Sufismo.
Las Danzas órficas provienen del mito de Orfeo y Eurídice, esposos que emprenden un viaje iniciático al inframundo y regresan de él purificados. La tradición órfica reivindicaba la revelación no como algo razonado o filosófico sino como una vivencia trascendente, como un viaje experiencial cuya finalidad es alcanzar el conocimiento de la Vida, del Ser mediante la revelación vivenciada del descenso al Hades como proceso de purificación y el ascenso como el renacer en un ser puro. Para conseguir esos estados de trascendencia, danzaban y cantaban himnos llamados órficos en oscuras grutas donde conseguían alcanzar estados de conciencia alterada, trances místicos purificadores. La tradición órfica se constituyó como religión con su teogonía, cosmogonía y textos canónicos, que en su mayoría se perdieron, aunque quedó un papiro que se encontró en 1962, el papiro de Derveni.
Las ceremonias tántricas con los rituales sagrados donde la energía sexual del principio femenino y el principio masculino, creadores del universo, danzan eternamente en una danza de unión donde se produce la alquimia de la materia, representada en los cuerpos de hombre y mujer, y su transformación en amor absoluto trascendiendo el ego. Dos se hacen uno para disolverse en el éxtasis del no-yo, un estado llamado de orgasmo cósmico de plena presencia.
La danza giratoria sufí o Sema, es una ceremonia mística impulsada por los ascetas sufí (Jalai al-Din-Muhammad Rumi, en el siglo XIII con raíces en la cultura persa, anteriores al cristianismo. Son un viaje místico mediante el movimiento rotatorio que evoca el movimiento constante de la Vida, al que se entregan para alcanzar el éxtasis meditativo.
Como síntesis de hoy, te dejo con esta frase de Rolando: “Una sesión de Biodanza es una invitación a participar de esa Danza Cósmica” y, aunque danzar en estos tiempos de desencuentros pueda parecer una locura, ésta es la verdadera propuesta de Biodanza. Así es como cambiamos nosotros y cambiamos el mundo desde la propuesta biocéntrica.
El próximo lunes 8 de agosto, iniciamos un ciclo de cuatro encuentros para facilitadoras y facilitadores de Biodanza titulados, para aquellas personas que están en su último año de formación y para todas las que deseen seguir profundizando en la teoría y la praxis de Biodanza.
Cuando me decidí a hacer los videos de YouTube para compartir mi experiencia como facilitadora de Biodanza y educadora biocéntrica, no pensaba que iba a tener la repercusión que está teniendo. El motivo que me llevó a hacerlo fue sencillamente compartir mi experiencia por si le servía a alguna persona en su propio proceso de ser facilitadora biocéntrica. La respuesta que he recibido ha sido sorpresiva: mensajes alentándome a seguir compartiendo, muchas consultas, dudas, y mucha gratitud.
Algunos de los mensajes que recibí me motivaron profundamente a hacer realidad un sueño que había dejado guardado en un lugar de mi corazón donde las barrera de mis propias limitaciones y creencias lo tenían a buen recaudo. Y sí, me decidí a abrir el cofre y releer mi sueño de crear un espacio biocéntrico donde acompañarnos en el arte de facilitar espacios biocéntricos reales, compartir saberes, experiencias, cosas que nos funcionan y otras que no, profundizar en la teoría tan rica de Biodanza, en su praxis, en las nuevas investigaciones de campos diversos donde la Vida cada vez más está en el centro y no hay quien lo pare ya.
Así que los lunes de agosto (8, 15, 22 y 29) de 20 a 21,30h -hora de la Península Ibérica- vamos a encontrarnos virtualmente con todas aquellas y aquellos que sintáis que esta propuesta puede ser para tí.
Te dejo el video que he diseñado para la publicación del evento, donde encontrarás la información del programa y precio de los cuatro encuentros de agosto y otro vídeo donde te explico brevemente el propósito de éstos encuentros.
Si crees que este mensaje es para tí, escríbeme a mi correo electrónico tenderoteresa@gmail.com y te informo con más detalle.
¿Qué es un código? Según la Real Academia Española (RAE) código es un libro que contiene el conjunto de normas y leyes que regulan unitariamente una materia determinada. En semántica lingüística es una serie de símbolos que por separado tienen una representación restringida, pero al combinarlos entre sí adquieren un significado mayor.
Rolando Toro escribió el Código de Biodanza con quince puntos que en su conjunto dan sentido y coherencia a la Biodanza como un sistema de integración y desarrollo humano, no interpretativo, basado en la danza y situaciones de comunicación en grupo, según sus propias palabras. Hoy vamos a desarrollar el punto número nueve del código de Biodanza: la Progresividad. Dice así:
“Biodanza es un sistema evolucionario y no revolucionario. Está sujeto a una progresividad orgánica. Nadie puede violentar su maduración, sólo puede inducirla con delicadeza. Los relacionamientos y contactos no son impuestos desde fuera. Encuentro y aproximación se realizan mediante adecuada retroalimentación de la información (Feed Back). Cada repetición de los ejercicios es una vuelta dentro de la espiral evolutiva. De este modo, el progreso de la transtasis es sutil.
El hombre es el único animal que puede intervenir en el proceso de evolución de la energía cósmica y crear entropía negativa. No basta evolucionar a nivel individual. Es necesario ser un agente de evolución.”
En la primera frase Rolando nos dice que Biodanza no es revolucionaria sino un sistema evolutivo. ¿Porqué Biodanza no la considera revolucionaria siendo en sí misma una propuesta de cambio radical en el abordaje de la Vida y el vivir? La respuesta la encontramos en la etimología de la palabra, que si bien nos habla de la acción y el efecto de provocar un cambio profundo de una estructura [la que sustenta el paradigma antropocéntrico], la palabra revolución está asociada a sentimientos de indignación que provocan alzamiento, rebelión, sublevación, luchas, violencia y batallas polarizadas. Biodanza no tiene nada que ver con luchas ni batallas, ni tan sólo con indignación; es el sentido crítico basado en una profunda meditación sobre la vida, lo que lleva a Rolando a afirmar que es un sistema evolucionario.
Por otra parte, en el mismo párrafo Rolando dice que nadie puede violentar la maduración del ser humano, sólo inducirla con delicadeza”. Por una parte tenemos, el proceso de maduración del ser humano comparado con una semilla que crece hasta convertirse en árbol que dará frutos que serán nuevas semillas y así, seguir el ciclo evolutivo vital. Este proceso de maduración para que sea integrador pasa un acompañamiento con delicadeza, o sea un sentimiento cualitativamente agradable, cuyas propiedades o cualidades son la amabilidad, el cuido amoroso, la atención, el conocimiento, la intuición… y la presencia plena. La Afectividad es responsable del orden y el equilibrio de la estructura del ser. Sea cual sea la historia de vida de la persona que entra en un aula de Biodanza, sólo por el hecho de ser persona, de existir, merece ser honrarla como la Vida que es, que somos.
Más adelante en el texto, Rolando afirma que cada repetición de los ejercicios es una vuelta dentro de la espiral evolutiva. ¿Porqué Rolando habla de espiral evolutiva? La espiral es la representación gráfica del movimiento, o sea de la creación y evolución de la Vida. La línea recta es solo un fragmento limitado de la curvatura del movimiento. En el modelo teórico de Biodanza, Toro especifica que Identidad y Regresión son pulsantes y giran en forma espiral sobre un eje vertical que parte del núcleo de información genética (potencialidades) y se eleva en un proceso de crecimiento integrativo que produce entropía negativa.
Doble espiral evolutivaHuracánNautilus
De hecho, la espiral es una representación muy simbólica en todas las culturas originarias de la Tierra. Ya que Rolando era instructor de artes marciales y por tanto familiarizado con el Tao, voy a referenciar la espiral evolutiva con el símbolo del yin y el yang que deriva del I Ching o Libro de las Mutaciones, aproximadamente entre 5000-6000 años de antigüedad.
Figura 1. A partir del solsticio de verano e invierno, se midieron las sombras que proyectaba el sol, creando la figura que vemos
Yin representa la luna o la energía magnética, yang representa el sol o la energía eléctrica. Las ondas electromagnéticas se entrelazan en movimiento rotatorio de torsión perpendicular tal como muestra el dibujo (figura 2) y juntas en la misma dirección de manera que el polo positivo o yang al llegar al polo negativo, se transforma en negativo. Así la línea curva continua que divide el símbolo del yin y el yang, en su movimiento en espiral, representa la onda electromagnética (figura 3).
Figura 2Figura 3Movimiento de la onda electromagnética que representa el símbolo Yin-Yang
También encontramos la representación de la espiral áurea como el movimiento de la génesis orgánica que se encuentra en las estructuras de las galaxias, de las flores, de los nidos de los pájaros, de nuestro ADN y de toda la creación. El progreso evolutivo se da por el grado de integración del sistema que culmina en saltos evolutivos o transtasis, que en Biodanza se dan de forma progresiva y armónica, como una flor al abrirse, por ejemplo.
Al final del texto, Rolando dice: El hombre es el único animal que puede intervenir en el proceso de evolución de la energía cósmica y crear entropía negativa. No basta evolucionar a nivel individual. Es necesario ser un agente de evolución.
Somos Vida, por tanto, somos energía cósmica individualizada en una forma humana que a su vez es componente de la totalidad. En el ciclo evolutivo de la vida en la Tierra, el ser humano está dotado de libre albedrío que nos capacita para intervenir en el medio con nuestra intención, voluntad y acción, modificando el entorno o campo energético. El uso que hagamos de nuestra libertad de hacer va a determinar el orden o el caos en el medio. Cuando Rolando nombra la capacidad que tenemos de crear entropía negativa, esta aludiendo a un concepto de la termodinámica, donde entropía es el grado de equilibro de un sistema o, dicho de otra manera, la tendencia al caos y al desorden. Cuando es entropía positiva tiende a mayor desorden; cuando es entropía negativa o neguentropía tiende a mantener los niveles entrópicos bajos, o sea, al orden. Tomar consciencia de nuestras capacidades, según Rolando Toro, no nos transforma ya que solo adquirimos el conocimiento. La transformación real se da en la vivencia. En lo vivido es cuando se puede dar la transtasis o salto en el proceso de evolución, que en Biodanza se va dando de forma sutil, afectiva e integradora, acompañando el proceso de maduración del ser individual y colectivo hasta ser “agente de evolución”.
Yo y nosotros somos Uno. Es en el Uno donde somos humanos auténticos.
Para Rolando Toro, la humanidad hereda a través de los padres, tres tabúes: incesto, poligamia y bisexualidad. Esta afirmación se basa en el estudio de la vivencia de la que surgen las Cinco Líneas de Vivencia que conforman la expresión de la identidad del ser y el concepto de protovivencias que son las vivencias desde el nacimiento hasta los seis meses de vida aproximadamente.
En la introducción del capítulo IV. Tomo 1. Teoría de Biodanza. Editora ALAB titulado Para una nueva mirada de la estrategia epistemológica, Rolando Toro reflexiona sobre la base que estructura los modelos teóricos que intentan explicar cómo funciona el ser humano más allá de su biología. En su visión crítica, Rolando alude a la necesidad de incluir al ser humano en su totalidad para explicarse a sí mismo, no sólo desde la razón-mente y la conciencia, sino incluyendo la emoción y la vivencia, o sea la Afectividad. Para ello se apoya en Piaget [la percepción y el pensar se comprenden cuando se incluye la motricidad y la acción], y en las investigaciones sobre la percepción llevadas a cabo por el oftalmólogo Adelbert Ames Jr., en 1946.
Para Ames, la persona ejerce un papel activo, dinámico y creativo en el acto de percibir. Más allá de un simple mecanismo “estímulo-respuesta”, se establece un diálogo o transacción entre individuo y ambiente, interpretando lo percibido según su experiencia, y reajustando su experiencia ambiental. Así nacía el análisis transaccional del cual Ames fue el precursor.
Figura 1
Para demostrar su teoría, Ames creó una habitación trapezoidal (figura 1), construida de manera que vista de frente aparenta ser una habitación cuadrada, con una pared trasera y dos laterales paralelas entre sí, perpendiculares con el plano horizontal del suelo y el techo. El resultado es una ilusión óptica que hace que una persona caminando por la habitación parezca aumentar y disminuir de tamaño según camina. Se usa mucho en películas y en la actualidad se ha demostrado que la ilusión puede ser creada sin usar paredes ni techo, solo colocando un aparente horizonte (que en verdad no es horizontal) y el ojo humano se basa en la aparente relativa altura por encima de un objeto situado en el horizonte.
Habitación de Ames real
En esta investigación Ames constató que cuando la persona que observaba tenía una implicación afectiva con la persona observable, la distorsión era menos intensa que con una persona extraña. También constató que la percepción en las mujeres es mucho más significativa y profunda que en los hombres. En este sentido me gustaría señalar un cuestionamiento que me hago a menudo: los resultados de estos estudios y de tantos otros, ¿serían los mismo en individuos de otras culturas que no sea la occidental, patriarcal y predominantemente de raza blanca? En cualquier caso y retomando el tema, como síntesis podemos decir que la Afectividad incide en la percepción de lo vivido. Creamos el [conocimiento del] mundo a partir de la experiencia afectiva propia; no sólo de experiencia, sino del contenido afectivo implícito en ella.
Para Rolando Toro “es la afectividad la que organiza el pensamiento” ya que el sentido de lo vivido proviene de la misma vivencia, del “instante vivido” como dijo Wilhelm Dilthey cuando creó el concepto vivencia.
“La vivencia es un modo característico y distinto en el que la realidad está ahí para mí. No se me enfrenta como algo percibido o representado. No nos es dada, sino que la realidad-vivencia está ahí para nosotros, porque nos percatamos por dentro de ella. Porque la tengo de modo inmediato como perteneciente a mí en algún sentido. En el pensamiento, luego, es cuando se hace objeto”.
Wilhelm Dilthey. Introducción a las ciencias del Espíritu.
En la vivencia no hay conflicto, no necesita decodificarla ni análisis de la conciencia. Surge dela vertiente instintiva y está sujeta a experiencias anteriores.De ahí que Rolando Toro propone el desarrollo de las Líneas de vivencia, poniendo el énfasis en el origen biológico de las vivencias y en su función teleonómica (adaptación evolutiva según una ley interna de organización), aunque, su desarrollo adulto “está impregnado de cualidades cada vez más sutiles y complejas, que a menudo hacen olvidar su génesis orgánica”, según Toro.
Las vivencias pueden agruparse en cinco líneas o canales de circulación de los potenciales genéticos: Vitalidad, Sexualidad, Creatividad, Afectividad y Transcendecia.
Línea de Vitalidad: se genera en el instinto de conservación, en los múltiples mecanismos encargados de mantener la homeostasis y la regulación intraorgánica.
Línea de Sexualidad: se genera en el instinto sexual que asegura la reproducción y el flujo genético.
Línea de Creatividad: es el impulso de establecer nuevas y variadas relaciones ecológicas, y transformar el medio ambiente.
Línea de Afectividad: como la línea de creatividad, se gesta en la biología de supervivencia, solidaridad y cohesión a la especie.
Línea de Trascendencia: es el impulso de renovación y reciclaje de los patrones embriológicos.
Rolando sigue su desarrollo sobre la embriología de las vivencias afirmando que “si durante los primeros meses de vida el infante encuentra las condiciones ambientales para estructurar neurológicamente sus respuestas, las Líneas de Vivencia desarrollaran la plenitud del proyecto humano. A esta fase larvaria en la génesis de los patrones de respuesta vivencial, la he denominado etapa de las “protovivencias”, que abarca las vivencias del infante en los primeros días de su nacimiento hasta los 6 meses de vida.
En las protovivencias, las Líneas de Vivencia se relacionan, además de su origen biológico, con instintos y emociones. Así tenemos que:
Vitalidad: movimiento (desarrollo del ímpetu vital). Instinto de conservación.
Sexualidad: contacto (el propio cuerpo fundido con otro cuerpo) fuente de placer.
Creatividad: expresión (instinto exploratorio y de expansión).
Trascendencia: armonía (instinto de fusión con la totalidad, en el medio cósmico, lo indiferenciado).
Siguiendo con el estudio de las protovivencias, Rolando afirma que los padres, inconscientemente, imponen tres tabúes fundamentales a sus descendientes (el incesto, la poligamia y la bisexualidad) que ya fueron percibidos por Freud.
Para Toro la idea de que “el niño varón entra en competencia inconsciente con su padre por amor a la madre, se debió a la incapacidad de Freud para imaginar que el niño pudiera amar y desear a ambos padres, sin competir y que normalmente el niño podría desear el amor a tres”. Y sigue diciendo: en realidad su deseo no es separar a los padres, sino disfrutar de un doble contacto.
Toro afirma que, en nuestra cultura occidental, en la fase de protovivencias, aprendemos (nuestros propios progenitores nos enseñan de una manera inconsciente) a amar sin desear, o sea, desvincularnos del deseo que nace de la energía sexual, parte indispensable de arraigamiento a la vida junto con la vitalidad. Somos educados para disociar amor-deseo desde nuestra primera relación amorosa que es con nuestros dos progenitores: aprendemos a preferir al progenitor del sexo contrario y a rechazar al del mismo sexo por competencia y rivalidad en el amor. Para los varones la fuente de su disociación, según Freud, sería el mito de Edipo; para las hembras, Jung introdujo el mito de Electra, que para el caso tiene la misma función: amar al sexo contrario (progenitor) y rivalizar con el mismo sexo (progenitor) para conquistar el amor deseado.
Quizás la tendencia normal del ser humano,-dice Rolando Toro- si no fuera reprimido a través de esos tres tabúes culturales básicos sería:
El amor incestuoso (generalizado, significa amor no disociado del sexo)
Amor simultáneo a dos o más personas (poligamia).
Llegados este punto me parece muy interesante ir al origen etimológico de la palabra incesto que, proviene del latín y se traduce como impuro, no-casto (la negación de castus=casto o puro). Después se sustantiva con el valor de impureza y se especializa en Derecho Romano para expresar cualquier forma de adulterio o relación sexual considerada impura y prohibida, como la que se produce entre parientes consanguíneos.
Históricamente el incesto era una práctica habitual en muchos pueblos antiguos, especialmente entre sus castas dominantes o reales (los puros) para la preservación del linaje. No tenía nada de impuro, si bien al contrario. Es en el judaísmo que el incesto es condenado, a pesar de que, por ejemplo, los hijos de Adán y Eva sólo pudieron reproducirse entre ellos. También es condenado por las culturas griega y romana, aunque los romanos en origen prohibían incluso el matrimonio entre miembros de un mismo linaje, que es como si hoy prohibiéramos el matrimonio entre dos que comparten un mismo apellido, aunque sean de familias diferentes. En Egipto, las familias faraónicas se casaban entre hermanos y progenitores con su descendencia, con objeto de preservar la pureza de su linaje solar. Entre los regentes incas, aztecas y muchos pueblos asiáticos antiguos, el medio normal y extensamente generalizado de preservación de la supuesta pureza de la sangre y el linaje era lo que hoy conocemos como algo impuro, el incesto. De esta manera la casta quedaba diferenciada por la sangre del pueblo llano. Cuando los campesinos querían casarse entre hermanos, se les maldecía con promesas de deformaciones y enfermedades a sus descendientes, con la intención de intimidarles ya que si se unían hermanos no pagaban dotes ni dividían tierras en herencia.
La cuestión que plantea Rolando en relación a los tabúes heredados, a mi entender, va más allá de la forma y de la evidencia de las palabras. Es el fondo del contenido lo que nos interesa, para no caer en discursos éticos y morales que pueden ser muy talentosos, pero no dejan de ser distracciones en bucle de juicio y prejuicio. Percibo una profundidad en la propuesta de Toro que cabe reflexionar y cuestionarnos a dónde apunta.
La sexualidad es aún la asignatura pendiente en nuestra humanidad. Hemos llenado estanterías de libros con tratados teóricos sobre el ser humano, sus relaciones, la psique, la mente, la biología, la antropología, … todas las -ías, -ísmos, -istas conocidos y por conocer y, aún hoy la sexualidad es la gran incógnita. El binomio amor-deseo sigue siendo un misterio en la comprensión del ser humano, desde la misma maternidad y paternidad.
Cuanto más estudio y más conozco teorías, pensadores, investigaciones que se llevan a cabo por todo el mundo para dar a conocer cómo funciona la Vida, qué es la Vida, cómo nos relacionamos, más me acerca a la simplicidad de la complejidad. ¿Qué es para mí lo simple? Pues justo el amor-deseo de la criatura humana al nacer, que aún no sabe a penas nada de todo el entramado contaminado de la mente adulta, y se guía por el instinto de vivir, deseando lo que le falta (la nutrición externa), creando maneras de conseguirla, impulsado por el amar lo que desea, y una vez conseguido, trascenderse en el goce indiferenciado del Amor. Este es para mí el circuito de las líneas de vivencia propuestas por Rolando Toro como expresión de la identidad del ser: vitalidad, sexualidad, creatividad, afectividad, trascendencia.
En este recorrido aparentemente simple, aparecen las fuerzas gravitacionales o de resistencia y es en ellas donde perdemos la brújula de nuestro viaje de Sublimación, mejor dicho, de Autosublimación, del éxtasis por el vivir mismo, de la alegría de vivir. Y es en la sexualidad, cuando surge el deseo de aquello que aún no sé nombrar pero si sé que existe porque mi cuerpo me habla de ello, (estoy hablando de nutrición física y álmica, porque no hay división en el ser), cuando la cultura dominante, nos implanta el virus de la división y nos alecciona diciendo lo que es puro y lo que es impuro, y lo hace con tanta insistencia que acabamos insertando en nuestra psique la culpa, la vergüenza y el temor de sentir lo inevitable: deseo que me empuja a recorrer el camino de Ser en el muno. Esos nuevos programas-sentimientos insertados a partir del virus de la división, van a ir minando nuestra percepción hasta destrozar la vinculación natural con la verdad que nos habita, y así, sin a penas percibirnos de ello, empezamos a amar a medias, aprendiendo a desconectarnos de nuestro Yo en mayúsculas, que sigue insistiendo y vamos encontrando de forma más fugaz y temporal, el gozo, la confianza y la alegría, que se tornan tan pasajeras que terminamos olvidándonos de nuestra esencia estelar y cósmica y nos vamos quedando pequeños, insignificantes, casi imperceptible, muriendo cada día un poco más en nuestra insignificancia.
Revisar la sexualidad, el amor-deseo, es clave en este nuevo paradigma biocéntrico al que estamos irremediablemente abocadas a vivir, queramos o no. Porque somos parte de este ciclo cósmico que nos lleva a cerrar y abrir nuevas etapas existenciales que consolidan el camino de la sublimación, donde el morir es un paso más de nuestra inmortalidad.
¡Se me ocurre tanto para hablar al respecto de la sexualidad!. De principio podría decir que los nativos americanos, por poner un ejemplo, viviendo toda la familia en un tipi, durmiendo todos sin separaciones de habitaciones ni muros ni puertas ni cortinas, practicando la sexualidad de una forma natural, ¿tenían tantos trastornos como los que padecemos las sociedades occidentales? Nos cabe revisar con profundidad ¿desde dónde estoy mirando el vivir? ¿Desde dónde estoy viviendo? ¿Cuánto hay de deseo en mi vivir? ¿qué es desear? Creo que hay mucho para sanar en nuestra sociedad, y la mayor parte proviene de la sexualidad, de la energía que impulsa la creación a partir del deseo. ¿Sabemos canalizar el deseo? Es más, ¿lo conocemos en realidad? ¿Qué opinas tú?
La línea de vivencia de la Sexualidad en Biodanza
La palabra sexo (sexus) del verbo secare (cortar) define separación. Crea que la separación a la que se referencia no es tanto al macho de la hembra, que también, sino a la percepción del Yo como algo separado que desea algo fuera de sí. Antes del siglo XVII siempre iba acompañado de los adjetivos viriles o mulieris. ¿será por eso?. Lo que sí está claro es que la sexualidad, en la historia de la humanidad, está vinculada al poder; no al verbo poder cuya primera persona es Yo puedo; sino al poder cuyo yo se torna centro y se enferma con la plaga del egocentrismo. Ese mismo poder usado para el Bien Común y la Vida es el camino que nos toca recorrer en esta nueva era.
En cualquier caso, la línea de vivencia de la sexualidad en Biodanza crea el continente y el contenido afectivo propicio para que nos despojemos gradualmente de creencias limitantes, costumbres y verdades impuestas por una determinada cultura que nos condiciona nuestra expresión y nuestras relaciones. Aprender a canalizar la energía sexual para que sea un placer no sólo en la cama, sino en las relaciones sociales, en la economía, la política, en las relaciones familiares, usándola no para dominar ni poseer sino para aprender a disfrutar un goce eternamente renovado, de cuerpo y alma en perfecta sincronización, extendiéndose más allá del momento del orgasmo y trascendiendo a la cultura, haciendo de los habitantes de Gaia una tribu humana alegre, feliz, en armonía con la Vida.
Confío que entiendes que la dimensión de mis palabras trasciende la genitalidad; que no defiendo el incesto tal y como lo entendemos hoy, ni la poligamia, ni la bisexualidad, siendo yo misma bisexual. Mi intención es ir más allá de los conceptos que la cultura nos ha impuesto. Observa lo que “normalizamos” en materia sexual y lo que prohibimos, lo que permitimos y lo que criticamos, lo que callamos y verbalizamos. Hay muchas contradicciones y muchos silencios. Nuestra sociedad quizás sí necesita que volvamos a dormir con nuestros bebés en una única habitación, en una única cama, para recordar el afecto y el deseo unidos en el contacto indiferenciado cuerpos queridos. Claro está que con eso no es suficiente. Nos hace falta la voluntad de reeducar nuestros pensamientos y enfocarlos en la Vida, no la que nos han enseñado que es, sino la de verdad, la que nos hace libres. Quizás si pudiéramos vivir el erotismo del amamantamiento sin culpas ni vergüenzas, o las caricias de nuestros hijos e hijas con nuestros cuerpos desnudos de ropa y también de intenciones, recordaríamos que estar desnudos y desnudas, sin nada que ocultar, no es un pecado, es un derecho y hasta un deber.
Espero que mis palabras te lleguen a ese lugar de no-juicio y, de allí puedas abrirte a la reflexión sobre qué papel desempeñas tú en esta trama.
Amor y Servicio
NOTA: este artículo ha surgido por inspiración de Paula al invitarme a revisar el citado texto de la teoría de Biodanza. Gracias.
El tema que hoy nos ocupa fue propuesto por nuestra seguidora en el canal de YouTube Marcela Carlino. Gracias Marcela por tu sugerencia inspiradora.
Para hablar de la expresión poética de la voz y la palabra desde una perspectiva biocéntrica, vamos a referenciarnos en la propia Vida. Concretamente en el inicio de la creación.
En las tradiciones antiguas, los sabios de todo el planeta relatan cómo fue la creación de la Vida. Si bien cada cultura usa su propia expresión poética para describirla con detalle, todas ellas coinciden en un vacío creador llamado de muchas maneras, entre ellas Amor que, para experimentarse y gozarse, se proyectó hacia fuera. Esa fuerza proyectiva se la conoce como energía electromagnética la cual contiene y distribuye toda la información necesaria para que se manifieste en múltiples dimensiones.
La energía electromagnética viaja por el plasma (el líquido amniótico y medio salino conductor) en forma de ondas de luz (ondas de radiación) y sonido (ondas acústicas), similares a las que se forman al lanzar una piedra a un estanque. Las ondas de radiación o luz, al ser la consecuencia de la aceleración de las partículas cargadas, pueden viajar en el vacío y siempre en línea recta. Las ondas sonoras necesitan un medio material para transmitirse ya que son ondas mecánicas y se propagan por oscilación (gravedad y distribución) de la presión, o sea, producen una vibración que es lo que conocemos como sonido.
El sonido primigenio, conocido como Aum, Amén, y otros nombres, es la vibración original de donde proviene toda la creación. En la tradición veda significa la Unidad de lo Supremo; sus letras A-U-M dicen que son la única sílaba eterna que contiene en sí misma pasado, presente y futuro, así que es el principio y el fin, el todo y las partes. En la India es el primer sonido que se les enseña en la infancia pues es el símbolo del despertar de la Voluntad Creadora sin actividad. En la tradición judeocristiana, la Biblia empieza con la frase “Al principio fue el Verbo, el Verbo estaba con Dios y el Verbo era Dios. Éste estaba en el principio con Dios. Todas las cosas por medio de él fueron hechas y sin él nada de lo que ha sido hecho fue hecho”. El símbolo del Tao es en sí mismo la representación de la energía creadora ying-yang en constante movimiento, siendo yang el polo positivo o eléctrico, y yin el polo negativo o magnético.
El Verbo, la vibración sonora, es Sabiduría y Acción Creadora. Tal es así que a mediados del siglo XX el mundo occidental ratificó la capacidad creadora del Sonido constatando que, formas que parecen sólidas, en realidad son su propia vibración. El suizo Hans Jenny fue el precursor de la disciplina llamada cimática, que estudia el origen de las vibraciones y cómo afectan a la materia. Podemos “ver” el sonido porque crea patrones geométricos precisos. En este vídeo que viene a continuación puedes apreciarlo.
El sonido es el lenguaje del universo que habitamos. Es nuestro lenguaje. Nosotros humanos, somos seres sonoros. Nuestra naturaleza biológica es de hecho, un instrumento acústico.
Cuando el aire que viene de los pulmones asciende por la laringe ( entre otras funciones es el órgano de fonación, que genera fonemas, formas) y pasa por los pliegues o cuerdas vocales cerradas, genera una energía vibratoria que crea una frecuencia (numero de repeticiones o ciclos por unidad de longitud) que se convierte en onda sonora y se hace audible gracias al desplazamiento de las moléculas de aire que espiramos. De energía vibracional se convierte en acústica y es entonces cuando podemos oír la Voz.
La etimología de voz, viene del latín voce (aire que se expresa como vibración). En su raíz indoeuropea hace referencia a vibración poética, épica. La raíz de voz también se asocia al verbo vocare (llamar, nombrar), del que surgen las palabras, vocablo, vocativo, vocabulario, vocación, … La voz se atribuye al habla del ser humano. Con ella expresamos pensamientos, nos comunicamos.
La voz no puede ser tocada, ni es visible aún siendo una acción en sí misma. Es en este sentido que se dice que la voz humana es el órgano del alma que la revela al mundo a través del sonido. La voz genera y transmite emociones, da forma a pensamientos, nombra las cosas y al nombrarlas las hace reales. Por eso necesitamos ser conscientes de lo que dice nuestra voz, de lo que está transmitiendo, con su tonalidad (agudo-grave), timbre (cerrado-abierto), intensidad (alto-bajo) y duración (lento-rápido).
En Biodanza, “la consigna tiene el objetivo de motivar el movimiento y la vivencia”, dice Rolando Toro – “la calidad de las vivencias depende en gran parte de las consignas”.
Sabemos que la vivencia integradora que propone Biodanza, tiene la capacidad de reeditar la información genética y «despertar» potenciales genéticos. Para que eso se dé es necesario que la frecuencia con la que se emite la voz de la consigna llegue al corazón, pues es allí donde los armónicos tienen la capacidad de resonar y expandir por todo el organismo la nueva información.
Sólo podemos conectar con los armónicos del corazón con el corazón mismo, o sea, la palabra ha de salir del corazón. No importa si estás explicando el nombre del ejercicio y el modo de realizarlo, o el efecto del ejercicio en el organismo; lo que sí importa es que aquello que salga de ti sea auténtico. Ahora bien, para inducir a la vivencia con tu voz, precisamos la amable compañía de la poética, porque el lenguaje poético es genuino del alma, del ser, es el que tiene la capacidad de crear resonancias armónicas que despierten los potenciales genéticos que nos hacen trascender cualquier estado limitante que nos mantiene sujetos, parados, dormidos, eclipsados en nuestro desarrollo y experiencia terrenal.
Martin Heodegger (1889-1976), uno de los pensadores que componen el campo teórico de la Biodanza, dice la respecto “todo lenguaje poético, tanto en el sentido amplio como en el más estricto poético, es en el fondo un pensar. La esencia poética del pensar guarda el reino de la verdad del ser (…); El lenguaje es la casa del ser; en su morada habita el ser humano” “Ser en el mundo”.
La poética en la consigna de Biodanza se da en la medida que tu alma se expresa libremente mediante tu voz. Suele tomar tiempo y práctica constante porque siempre es nueva la experiencia. Cuando consigues conectar con tu misión como facilitadora y facilitador, y dejas que sea Ella la que hable a través de ti, tu Ser en el mundo resuena en el campo unificado y se acoplan las resonancias armónicas que sintonizan con la propuesta, ampliando así el campo electromagnético individual y colectivo. Así, desde el Amor que somos expresado como individualidad, vamos apoyando la evolución de esta maravillosa Gaia y por ende, el universo ya que no hay nada desconectado. Amor y Servicio.
Voy a intentar explicarte porqué la estandarización del ser humano, el intento de encasillar la singularidad única e irrepetible que somos en un estereotipo de ser humano robotizado, dependiente de un estado y sistema que lo deja vivir a penas como un esclavo, sólo puede tener un éxito perecedero y siempre caduco en sí mismo. Te lo voy a explicar desde la base del eje vertical del Modelo Teórico de Biodanza, donde se encuentra la reseña a Potencial Genético (PG).
Rolando Toro, como introducción al Modelo Téorico de Biodanza, explica que un modelo teórico debe posibilitar “un intenso proceso de remodelación conceptual, cuestionando sus factores, permutando la estructura icónica[1] y semántica[2], para ajustarlo a las exigencias de la realidad. (…) es un instrumento para operar sobre la realidad, por tanto, debe mantener una firme coherencia con ella”.
En la base del eje vertical del Modelo Teórico de Biodanza, encontramos el concepto “Potencial Genético”, pero ¿qué es el Potencial genético? ¿Qué relación tiene con la expresión de la identidad? Según la teoría de Rolando Toro.
La genética humana describe el estudio de la herencia biológica de los seres humanos, o sea, la transmisión de información que configura la singularidad de nuestro organismo. Este proceso de transferencia de información se da a nivel celular y en cada una de las células de nuestro cuerpo.
Una parte ínfima de ese proceso, exactamente el 1% según los expertos, es gracias a los genes o unidades mínimas de almacenamiento y transmisión de información que codifican un producto genético específico, es decir contiene la información que indica de dónde a dónde se tiene que leer los códigos para determinar la composición de moléculas proteicas encargadas de que el cuerpo funcione de una determinada manera.
Los genes son a su vez, fragmentos de ADN, tal y como vemos en la Figura 1, que a su vez se encuentran en los cromosomas o estructuras en forma de X formadas de ADN y proteínas que por su estructura altamente organizada (Figura 2) contienen la mayor parte de información genética de un ser vivo. Así, el ser humano tiene 23 pares (total 46) cromosomas, 22 de estos pares son idénticos tanto en hombres como en mujeres, excepto el par 23 que determina el sexo (XX femenino, XY masculino)
Figura 1
Figura 2.
Figura 1. Diagrama esquemático de un gen corto, dentro de la estructura en doble hélice del ADN que, al comprimirse, va formando un cromosoma (derecha). Se trata de un gen eucariota.
Figura 2. Vista general de los cromosomas y su aspecto cambiante dentro de las células: (a) células sin dividirse; (b) núcleos preparados para la división celular; (c) células en distintos estadios de división mitótica; (e) par de células hijas poco después de la división. Wilson, Edmund B. (1900) The cell in Development and Inheritance (2.o ed.), Category:New York: The Macmillan Company
Todos los genes (la especie humana tiene más de 25.000) en su conjunto forman el genoma o la información genética de la especie.
El ADN o ácido desoxirribonucleico, es una de las dos moléculas de ácidos nucleicos que se encuentra dentro de cada célula de nuestro cuerpo, y está compuesta por fosfatos, azucares y cuatro tipos de bases nitrogenadas que se describen con las letras A (adenina), T (timina), G (guanina) y C (citosina). El orden y la secuencia en la que se encuentran estas letras determina una serie de instrucciones biológicas contenidas en una hebra de las dos que componen el ADN, que ordenan al organismo para que se manifieste de una manera concreta.
Cada molécula de ADN compuesta por segmentos de genes o unidades de información está empaquetada de forma compacta y concreta, en forma de doble hélice, como si fuera una escalera de caracol formada por dos pasamanos que son grupos de fosfato y azúcar, y peldaños que son las bases nitrogenadas que contienen las letras que te he nombrado anteriormente. Las dos hebras están orientadas en direcciones opuestas de manera que una y otra se complementan por oposición siguiendo el patrón A-T y G-C ya que A-T son de mayor tamaño que G-C y se complementan por uniformidad.
La estructura única del ADN hace posible que la molécula se copie a sí misma durante la división celular o mitosis (Figura 3 y 4) de manera que la doble hélice se separa temporalmente en dos hebras individuales que sirven de plantilla para construir dos nuevas moléculas exactamente iguales de ADN de doble hebra.
Figura 3
Figura 4
En ese proceso de división celular o mitosis, los expertos denominan divisiones silenciosas aquellas que transmiten información sin mutaciones. Recuerda que Luz y Sonido son los componentes primigenios de la Vida y se sabe que la división es sin mutaciones porque se comparan las frecuencias de los alelos de la línea celular (los alelos son las formas alternativas de un mismo gen donde se pueden manifestar modificaciones concretas de la función hereditaria, ej.: grupo sanguíneo, color de ojos, …). La suma de las frecuencias de los alelos de las dos células derivadas tiene que ser similar o sus frecuencias están alteradas.
NOTA: Recuerda que nuestro cuerpo es energía vibracional electromagnética (luz, sonido, forma), así que la sonoridad forma parte de nuestra manifestación, aunque no la podamos escuchar con los oídos. Los antiguos sabios rishis de la India escucharon el sonido primordial de la Vida, como el Om. Cada ser emite con su singularidad, su propia «música» que compone la Música Cósmica o Música de las Esferas de Pitágoras.
El proceso en sí es complejo y mi interés no es dar una clase de biología sino centrarnos en comprender el Modelo Teórico de Biodanza, que señala el desarrollo humano a partir del potencial genético. Algunas de las reflexiones que Rolando expone en el Tomo II de la Teoría de Biodanza son:
Todo nuestro potencial está contenido en cada una de nuestras células. Algunos genes permiten o impiden la expresión de determinadas características.
Para la expresión de una característica o formación de determinada proteína, es necesaria la presencia de cofactores aportados por el propio organismo (ejemplo: sales, minerales, vitaminas, …) o por el medio. Sin esos cofactores, los genes no pueden expresarse. El ambiente pues es decisivo.
Las infinitas posibilidades dentro de la doble espiral del AND sugieren insospechadas capacidades humanas que se expresan reguladas por un “reloj biológico” que determina cuando y cómo desempaquetar la información genética necesaria para el desarrollo biológico del organismo, y también desinhibirse del despliegue de información dependiendo de los cofactores existentes en el ambiente.
La hipótesis de que en la estructura genética pulsa una exigencia evolutiva, justifica la esperanza de una psicoterapia y acciones educativas profilácticas.
A partir de estas reflexiones, Rolando propone que, mediante la estimulación de emociones específicas, que actúen como cofactores (sobretodo en la edad temprana), se puede activar la expresión genética, porqué “La variabilidad prácticamente infinita de combinaciones del código genético, no se debe sólo a las probabilidades matemáticas de combinación, sino al fenómeno singularísimo de que en la traducción del ARN del núcleo para le ARN mensajero que se organiza en el citoplasma, se producen zonas de silencio [¿te suena?], que permiten una nueva composición y la expresión de nuevas características de las proteínas”.
“Si nuestra hipótesis es verdadera, una selección de ejercicios y situaciones de grupo debe provocar la expresión de potenciales genéticos específicos que se encuentran reprimidos o latentes por los valores impuestos por la cultura”. Y termina diciendo: “El plan evolutivo -me aventuro a proponerlo- es preexistente [filogénesis: origen, formación y desarrollo evolutivo general de una especie biológica], inherente a la génesis de la Vida, y sólo necesita expresarse. Es algo así como un itinerario de optimización genética”.
Más de cuarenta años de Biodanza en el mundo, prueban que la hipótesis de Rolando no sólo es verdadera, sino que es efectiva y afectiva (cabe decir).
Estudiando la genética, pero también la biología, la química, la física, sólo por nombrar algunas de las ciencias de la Vida, percibimos que el principio que rige la Vida es el Amor entendido como la capacidad de evolucionar siempre hacia la perfección y la armonía. La solidaridad, la colaboración, la unidad y la singularidad, son elementos que se replican en una fractalidad imposible de pasar desapercibida en todos los planos existenciales.
Como síntesis afirmo que la Vida se manifiesta sí o sí en todo su esplendor dentro de los ciclos evolutivos cósmicos y universales. La ilusión de dominar la vida convirtiéndola al antojo de unos pocos que se autoproclaman gobernadores del mundo, es pura ilusión. Igual ocurre en el sentido individual: si quieres vivir como un insignificante mortal, hazlo, somos libres de escoger, pero recuerda que llegará el momento en que deberás asumir tu divinidad. Sólo es cuestión de tiempo, si podemos decirlo así, aunque no un tiempo de Cronos, sino el de la tríada que compone el factor tiempo (Cronos, Kairós y Aión). La Vida Es (en mayúsculas) Ahora y siempre.
Amor y Servicio
[1] Icónica: signos y símbolos gráficos que representan la apariencia visual de un objeto real, manteniendo una relación de semejanza.
[2] Semántica: estudia el significado (mental, convencional y abstracto) de las expresiones lingüísticas y su evolución en el tiempo.
La primera vez que escuche la frase “Ser en el mundo”, fue en la formación de Biodanza. Me causó una impresión difícil de describir porque no había nada que entender, que analizar ni discernir. Es pura vivencia, es corporeidad viviente.
Llevamos siglos de adiestramiento sistemático para desconectarnos de la corporeidad viviente. La religión católica, apostólica y romana junto con las élites del mundo, fue minando progresivamente todo intento de vivenciarnos como seres humanos que somos. Su estrategia ha sido la de “divide y vencerás” y tomando como verdad está máxima, nos dividieron en cuerpo, mente y alma de tal manera que el cuerpo se convierte en fuente de pecado y sufrimiento, la mente debe entrenarse para dominar las tendencias perniciosas del cuerpo, y el alma, la única vía de salvación al pecado original que todos arrastramos, y solo puede ser conducida a buen puerto por la obediencia a sacerdotes, párrocos, gurús y otros especímenes predominantemente masculinos, dotados de esa “gracia divina” para conducir el rebaño del Señor, que por casualidad sigue siendo masculino.
El panorama ha sido devastador y las consecuencias siguen presentes, aunque empecemos a vislumbrar la luz entre tanto intento de mantenernos en la oscuridad. No es que hayamos aprendido mucho de todo lo vivido, es que la insistencia de mantenernos como esclavas y esclavos de lo innombrable (no por divino, sino por ignominioso, brutal, violento, infame y todo lo que se te ocurra en términos gramaticales y sintácticos) ha llegado a un punto de inflexión que, o nos transformamos por dentro y por fuera (aunque el fuera es pura consecuencia), o literalmente nos convertimos en zombis de una sociedad muerta, acabada, putrefacta, con un intenso olor fétido de descomposición, aunque se intente disimular con dulces fragancias sintéticas.
A mi entender, el engaño se produce cuando empezamos a interpretar la dualidad como un fin en sí misma y no como parte de un proceso evolutivo que, podemos decir, se manifiesta a partir de la trinidad, o sea, Luz-Sonido-Forma, Padre-Madre-Hijo, Brahma-Vishnu-Shiva, y todos los grupos trinos de nombres que puedas encontrar a lo largo de la historia de la humanidad.
Si nos paramos a pensar con detenimiento, la dualidad no se sostiene por sí misma, es pura ilusión. Su base es inestable a no ser que encontremos el punto de equilibrio entre un extremo y otro. Ese punto medio se ha obviado durante los últimos milenios, ya sea por inercia evolutiva, por interés o por lo que sea que sea, el punto de equilibrio, el único que hace que la dualidad exista, que se sostenga como forma y metáfora de la Vida, es la clave de Ser en el mundo. ¿Será casualidad que ese punto clave sea precisamente femenino? Obviamente no. Lo femenino ha sido ocultado, invisibilizado, manipulado, despreciado, violado, humillado, ahogado, vapuleado, borrado y pisoteado, por decir algo de lo mucho hecho, hasta el punto de hacernos creer lo que ha interesado a la élite sostenida por la desnaturalización de lo masculino, pues cuando se vive en los extremos de lo que sea que es, perdemos la perspectiva de lo real, y digo real, no como realidad, sino como realeza, o sea como Reino porque, otra cosa que nos han ocultado es que ser humano es ser reina y rey de este reino (terrenal y divino ) que es la Tierra, Gaia o como quieras llamarla en sus distintos nombres.
¡Qué distinto es sabernos reyes y reinas a vivirnos como esclavos y esclavas! Ser humano, la belleza de ser en el mundo es asumir nuestra realeza y servir a la Vida, la Gran Señora, la Gran Dama, la Madre de todos los seres. Ese es nuestro único y real deber soberano. Para que así sea, se hace improrrogable el rescate del Sagrado Femenino, y digo sagrado porque quiero hacer énfasis en la sacralidad de la vida, no porque haya algo profano; todo es sagrado, nada se escapa a lo sacro, incluso lo que nos parece imposible, sigue siendo sagrado. La sacralidad de la vida es Unidad, una Unidad trina, sostenible y viviente, que se mantiene más allá del tiempo, y que ahora es el momento de restaurarla en lo cotidiano.
El rescate del Sagrado Femenino no es levantar una bandera en pro de una visión, un derecho, un deber, o algo parecido a la lucha reivindicativa del movimiento feminista, sin ánimos de desacreditar todo lo conseguido hasta el día de hoy. Tal y como yo lo vivo, el Sagrado Femenino es asumir ese punto medio como parte indivisible de la construcción y la manifestación de la Vida. Rescatarlo y restaurarlo a su verdadero lugar para posicionarnos como auténticos humanos asumiendo nuestra grandeza, que no es otra que la de Ser en el mundo lo que ya somos.
Dicen los sabios de la India: no somos olas en el océano; somos el océano manifestándose como olas. La ciencia sagrada, la que fue transmitida oralmente y de la que se mantienen los escritos antiguos como el Bahagavad Guita or nombrar uno de ellos, nos dice que somos energía manifestándose en infinidad de formas complejas en un universo holográfico. No somos seres viviendo la Vida, somos la Vida manifestándose como seres. No somos cuerpos viviendo, somos corporeidades vivientes. Este es el mensaje ocultado durante los últimos milenios y custodiado por hombres y mujeres de todo el planeta para que, llegado el momento, resurja a la luz de nuevo e instaure el antiguo y eternamente renovado Bien, como lo llamaban las sacerdotisas de Isis a lo que después se tradujo como Dios, curiosamente masculino. En los pueblos originarios que aún hoy conservan sus tradiciones y ritos, se habla de Dios como tal. No existe la palabra Dios. Se honra al Cielo, a la Tierra, al Gran Espíritu, que no necesitan ser divinos porque en sí mismo, no hay nada que no lo sea. Dios es un artificio creado para convencernos de que existe algo superior a nosotros que rige el universo y al que no podemos acceder si no es mediante los que sí pueden, que son hombres de Dios, curas, párrocos y obispos y demás. ¡Qué sencillo es percibir lo divino como Bien sin más. No ese bien que tiene un mal, sino ese bien que es único en sí mismo, como el bien común, el bienestar, el bienvivir, sin divisiones que nos separen y nos aíslen del proceso evolutivo de la propia Vida que es infinita, única y eterna en su danza cósmica.
Quizás puedas preguntarte ¿Qué tiene que ver el Sagrado Femenino con la cultura biocéntrica y el paradigma biocéntrico? Pues en realidad todo, porque el Femenino Sagrado es la veneración a la Fertilidad representada por la figura femenina, generalmente rodeada de un hálito casi siempre dorada en forma de vulva. Las esculturas antiguas encontradas en Mesopotamia, Egipto, y muchos lugares del mundo, hacen referencia a la simbología femenina con marcadas formas sexuales, símbolo de la Fertilidad en mayúscula. Y ¿qué es la Fertilidad en mayúsculas sino la Vida en sí misma?, pero al nombrarla, no podemos quedarnos con el sustantivo sin más, ya que corremos el riesgo de confundirla con algo de nuestra propiedad, de nuestro uso, algo que podemos vender y comprar, usar, romper y agotar. La Vida es sagrada y es en Femenino porque es en la forma de la mujer que se manifiesta la gestación de lo viviente; es en su vientre bendito donde se nutre la creación, y en sus pechos donde brotan los manantiales del maná bendito que alimenta lo creado. Es en Femenino, en el Sagrado Femenino donde la Madre Naturaleza, la Madrecita, Pachamama, Gaia y todos los nombres por los que se la conoce en todas las lenguas del planeta, se manifiesta como la fortaleza de ser autofecundada por la Gracia de Ser en el Mundo, de recibir la Luz en su recipiente interno y hacer que broten nuevos tallos nutridos por la unidad del Corazón.
Se empeñaron en desteñirla, en sacarle su tez morena, mulata, negra, en cambiar su cabellera negra azabache por rubio celestial, incluso las hay que las pintan con ojos azules y tez tan blanca que recuerda más a una anémica que a la mujer viva que es. El Sagrado Femenino es como es y está en cinta; está preñada de la nueva humanidad que ya se ha cansado de mirar al cielo esperando que la salven y finalmente se ha decidido a mirar a la Tierra y contemplar cuánto hay en Ella para recordar.
La memoria conforma la identidad individual y colectiva. Este es el momento de recuperar la memoria que ha sido preservada por hombres y mujeres comprometidos con la verdadera humanidad, la auténtica humanidad, que se levanta una y mil veces como nos enseña la Gran Madre, que brota aún en la dureza de los altos muros construidos para separar y hacer la guerra para conquistar lo que nunca puede ser conquistado por la violencia. Ella conoce el sufrimiento, el hambre, la traición, la humillación, la violación y aún vuelve a levantarse de sus gestos despedazados (como decía Rolando Toro) para reencontrar en sí misma, la fuerza inequívoca del Amor que es Uno y es trino, es dualidad y unidad, es todo y las partes, como el holón (el todo y laa parte a la vez).
Es así como el paradigma biocéntrico se instala en los diálogos de antropología, de teología, de cuántica, de biología, de economía, … y cada vez más. Por eso necesitamos espacios biocéntricos de diálogo liberador, de aprendizaje-desarrollo, de vivencia y acción transformadora que revisen una y otra vez la validez de la propuesta para no caer de nuevo en los mismos errores antropocéntricos, pues su memoria está aún muy presente en las células que nos habitan y es fácil caer en la trampa. De aquí, que ser facilitadora y facilitador de Biodanza y educadora biocéntrica toma pleno sentido en este mundo de hoy, aquí y ahora.
Hay mucho que hacer deshaciendo, mucho que nombrar en las palabras y los silencios. La Madre nos invita desde siempre, nunca se ha cansado de hacerlo. El que tenga oídos para escuchar, que escuche la Voz que habita en su interior, no la tuya, la personal, la Suya que es la Nuestra, que es la de la Vida, la de la Madre, la del Femenino Sagrado que junto al Masculino Sagrado dan a luz la nueva humanidad.
Cuando hablamos de paradigma biocéntrico, estamos poniendo la Vida al centro y la Vida conlleva, entre muchas otras cosas, misterio. Para mí el misterio de la Vida está asociado a la vivencia mística, espiritual, esotérica, que me llevó a estudiar filosofía, psicología transpersonal y antropología desde una perspectiva autodidacta, ya que mi formación oficial es Informática y Administración.
Cuando inicié la formación de Biodanza, tuve que familiarizarme con un lenguaje nuevo para mí, el de la Biología, que no deja de ser una manera más de explicar qué es la Vida, una porción más del gran puzzle cósmico del conocimiento, si podemos decirlo así.
Después de titularme como facilitadora de Biodanza, seguí mi formación en Milán, Italia, con la neurociencia aplicada a la Biodanza y de allí a la Educación Biocéntrica y algunas extensiones de Biodanza como Biodanza Acuática, Identidad y Cuatro Elementos, l Tarot de Biodanza, El Árbol de los Deseos y actualmente Biodanza y I Ching. Todo lo que he ido estudiando en relación con la propuesta biocéntrica, me lleva invariablemente a la mística, o sea, a la fuente de las enseñanzas casi siempre herméticas que bien se daban por inspiración divina a sabios y ascetas, o bien por experiencia vivencial. Estoy hablando de la mística que yo conozco sin ser una gran experta: la filosofía advaita-vedanta, el Tao, la Kabbalah, la cosmología maya e inca y el Cristianismo original. Y digo cristianismo original porque desgraciadamente, el cristianismo que nos llega a nuestros tiempos difiere bastante, por no decir que poco recuerda al mensaje original de Jesús el Nazareno, pues el Nuevo Testamento ha sido manipulado e interpretado a conveniencia del poder dominante para satisfacer intereses personales que nada tienen a ver con el Bien Común y la Buena Nueva crística.
Si revisamos la bibliografía que sustenta el paradigma biocéntrico, muchos son los autores que beben de la fuente de la Kabbalah, de la escuela filosófica hindú clásica y, minoritariamente, del Tao. Siempre me causó una grata impresión ver reflejado de forma particular, lo que en realidad es Uno, dicho y contado de diversas maneras y formas. Incluso la cuántica cada vez se acerca más a la Unidad Divina y Sagrada, con nombres diversos que apuntan a la divinidad.
Eso es lo que me cautivó de Biodanza: su mensaje. Si bien el lenguaje de Biodanza me era ajeno, podía reconocer su propuesta como lo que para mí es “El Cielo en la Tierra”, aunque desde la experiencia puramente física, biológica, corporal, intuitiva y esencialmente salvaje[1]. Esa era la gran novedad: la corporeidad vivida. Cézar Wagner en el vol. I de la Teoría de la Biodanza nos lo cuenta así:
[1] Salvaje, era una palabra que Rolando usaba mucho. Curiosamente salvaje proviene del catalán occitano salvatge y no del francés como se dice. A su vez, estas formas derivan del latín vulgar salvaticus que hace referencia a bosque.
Biodanza se expandió por todo Brasil por contener en su esencia: la belleza, el placer de la vida y la autenticidad de expresarla como corporeidad vivida. El camino no fue fácil, se encontraron con reacciones diversas, desde la plena aceptación hasta el rechazo total y persecución por el Consejo Federal de Psicología de Brasil. Aún así, superó todos los obstáculos y se configuró como disciplina de desarrollo humano.»
En la Teoría de Biodanza, volumen I y II, encontramos textos muy valiosos en relación a la mística que desaparece en el material teórico de la formación de docentes de Biodanza. El motivo es obvio: el interés de Rolando y todo el equipo de colaboradoras y colaboradores era posicionar la Biodanza como un sistema de desarrollo humano nuevo y revolucionario en la época y desmarcarlo de cualquier indicio esotérico o espiritual que pudiera cuestionar o desacreditar el sistema en sí mismo. En este sentido, cabe reconocer el papel del cientifismo o la tendencia, por decirlo de alguna manera, del afán de acaparar la totalidad de la realidad desde una perspectiva científica exclusivamente, que no deja de ser limitada y estrecha. No estoy diciendo que se equivoque, sólo aludo al papel totalitario que ejercía en la década de los 70-80 y que aún persistente quizás con menos fuerza pero todavía con un gran carácter de exclusividad.
Para abordar la mística en el movimiento Biodanza y la cultura Biocéntrica, primero definiremos la palabra mística y seguiremos con los antecedentes históricos del Movimiento Biodanza, que posteriormente, con la incorporación de la Educación Biocéntrica, pasa a ser la Cultura Biocéntrica, donde la mística es nombrada por su nombre.
ETIMOLOGIA
La palabra mística proviene del griego mystikós, relativo a los misterios. Tanto en Grecia como en Roma los misterios se asociaban a un tipo de práctica espiritual y culto religioso hermético, que guardaba los secretos o que los iniciados “sólo pueden murmurar porque no se saben bien la letra de los cánticos y las recitaciones”, según notas del diccionario de la Real Academia Española. ¿Porqué tanto secreto? Porque en Grecia y Roma había dos tipos de cultos religiosos: uno público y otro privado. El culto público estaba dedicado a los dioses tradicionales para reverenciarlos y pedirles favorecer o agradecer los favores recibidos a cambio de ofrendas y sacrificios que se hacían al aire libre con una actitud respetuosa a las deidades protectoras que permanecían en el interior de los templos junto a las ofrendas. El culto privado o también llamado los cultos mistéricos, de donde viene la mística, sólo podían acceder aquellas personas que deseaban la “salvación” que provenía del más allá (entendiendo “más allá” como la revelación del alma).
Las características de los cultos mistéricos son:
Hay verdades de fe que se deben aprender y sólo son para aquellas personas que se consideran en fase de iniciación. Una vez aprendidas, son bautizados (ritual de reconocimiento de grado alcanzado) y se convierten en iniciados, o sea, mantienen el secreto, la boca cerrada. Cuando son bautizados pueden practicar las enseñanzas y los rituales. Suelen haber grados de iniciación que proporcionan mayor sabiduría al servicio de la comunidad.
El culto y el ritual se practican en el interior del templo cerrado donde solo acceden los iniciados y no pueden contar lo que allí acontece.
Las enseñanzas giran en torno a una divinidad femenina y una masculina que suele ser su hijo, acólito o esposo). La divinidad masculina sufre la prueba de la muerte y la resurrección como la dádiva divina que se consigue si se ha cumplido estrictamente todo el proceso de maestría.
Los principales cultos mistéricos en el mundo griego son los misterios órficos de Orfeo, de Dionisio y los misterios eleusinos (Deméter y Perséfone).
En el mundo romano los cultos mistéricos proceden de Oriente (Mitra y el culto al Sol Invicto- Persia), Asia Menor (Atis y Cibeles) y Egipto (Isis y Osiris).Ishtar/Inanna en Babilonia. Solsticio de invierno en Mesoamérica (culto a la feminidad)
Todos los cultos se erradican con la llegada al poder del cristianismo en el IV d.C. aunque sostiene bastantes ritos y rasgos formales que adapta al cristianismo para borrar la huella popular.
En un principio puede parecer que el misterio o la mística, no tiene nada que ver con el movimiento Biodanza y la cultura biocéntrica, pero si prestamos atención a los textos originarios de la Teoría de Biodanza, comprobamos cómo la mística forma parte de la epistemología y ontología de Biodanza. No en vano en las danzas de los tres aspectos de la divinidad (Vishnu, Brahma y Shiva), de los animales, los elementos, y las danzas yin-yang, así como las extensiones como Biodanza I CHing, El camino del héroe- Proyecto argonauta, Proyecto Minotauro, el Tarot de Biodanza, Neochamanismo, Identidad de los cuatro elementos, encontramos la psicología de los arquetipos, el rescate de mitos, leyendas, ceremonias ancestrales y diversas técnicas que facilitan estados de éxtasis y de expansión de conciencia. No es casual que estas extensiones referenciadas en enseñanzas ancestrales místicas que explican con detalles cómo es la vida, formen parte de la formación de Biodanza, más allá de la básica de facilitación.
ANTECEDENTES HISTORICOS
Rolando Toro llegó a Brasil, concretamente a Sao Paulo, Brasilia, Belo Horizonte y Rio de Janeiro en 1975, desde Buenos Aires, Argentina. Había sido invitado por profesionales, mayoritariamente psicólogos que “reconocieron en su trabajo algo nuevo y revolucionario en el contexto de los abordajes existentes sobre desarrollo humano en esa época”.
Originalmente Rolando nombró al sistema naciente como Psicodanza y en 1979, pasó a llamarse Biodanza, fruto de reflexiones y discusiones realizadas en el año 1978 por Rolando Toro, Cecilia Luzzi y varios profesionales que completaban el equipo de colaboradores. Cézar Wagner cuenta que la década de los 80 fue significativamente difícil, con grandes obstáculos que fueron superando paso a paso, expandiendo la Biodanza de forma integrada por toda Abya Yala y en Europa en Italia y Suiza (estamos hablando de 1991) -en la actualidad Biodanza se encuentra por todo el mundo-. Fue así como fueron construyendo una sociedad biocéntrica que llamaron Movimiento Biodanza. Teoría de Biodanza, Tomo I.
La revolución del sistema Biodanza la encontramos en la definición de Biodanza que hace Cézar Wagner en el año 1991, que dice: “Biodanza es una disciplina de desarrollo humano, que ofrece al ser humano la posibilidad de vivenciar y orientarse por principios que emergen de la propia vida. No se propone como filosofía de vida, pero sí como manifestación de un fabuloso sistema viviente (el Universo) en cada ser humano, a partir de su vida instintiva. Esto significa que toda vivencia tiene cualidades inmanentes[1] y trascendentes, alternando entre ellas la predominancia”.
[1] Inmanente: Inherente a algún ser o unido de un modo inseparable a su esencia, aunque racionalmente pueda distinguirse de ella. RAE.
Esta dimensión universal de Biodanza no puede sostenerse sólo con aspectos fisiológicos, mitológicos, psicológicos y filosóficos, como encontramos en los cuadernos de formación de docentes de Biodanza, siendo que la mística estaba presente en los cuadernos originarios de la Teoría de Biodanza como en seguida vamos a ver.
En la introducción a los textos de la Teoría de Biodanza, vol. I, Cézar Wagner escribe, de acuerdo con los escritos de Toro de 1978:
“El movimiento primordial es el generador primero de nuestra esencia libertaria, semilla original que pulsa e impulsa al ser a la vida, que tiende a florecer en dimensiones cada vez más plenas de un ser cosmogónico y creador de sí mismo.
Aceptamos profundamente la existencia de una esencia humana libertaria, en algo interior que impulsa al ser a la realización, cuyo origen no reside en la conciencia sino en nuestra raíz animal y salvaje.
Encontramos allí las potencialidades humanas, muchas veces bloqueadas, reprimidas, negadas y siempre presentes. (…) Para alcanzarlas es preciso “el retorno a los orígenes de la propia reflexión y descubrir su suelo (su terreno) anterior a la actividad reflexiva y responsable por ella”.
Necesitamos regresar al existir en un mundo sensible y original, que no acepta la ruptura entre el ser y el no-ser. (…)
El individuo trae en si un potencial de vida capaz de proyectarlo en múltiples posibilidades de realización y singularidad. Somos semillas del Cosmos, palpitando, vibrando, ligadas por hilos de Naturaleza entre sí y al Infinito, que a su vez nos llama. (…). Cada ser vivo es una semilla que vibra conducida por una experiencia de billones de años. No hay en la cultura humana algo más sabio y precioso. (…) No es una tarea fácil. Es un sueño de aquellos que escuchan el corazón de la Naturaleza y sienten la profunda realidad de la vida aconteciendo.”.
El texto es más largo y de una belleza extraordinaria. Si tienes ocasión, te invito a que lo leas completo. Mi intención es que tomes atención en la profundidad de las palabras, que nos llevan a la mística vivenciada, a la espiritualidad vivida, entendiendo espiritualidad como el “hacerse cargo de la realidad”.
Después del texto introductorio de Cézar Wagner sobre la Biodanza, encontramos la definición oficial de Biodanza como “un sistema de integración afectiva, renovación orgánica y reaprendizaje de las funciones originarias de vida”.
Dada la riqueza de la definición que nos llevaría varias páginas en desarrollar, hoy nos quedaremos sólo en la primera parte de la definición oficial: Sistema de integración afectiva. Rolando explica el significado diciendo que “el núcleo integrador es la afectividad, que influye sobre los centros reguladores límbico-hipotalámicos. La propuesta es transformar al hombre disociado en un holón[1]” (el todo y la parte al mismo tiempo, unidad organizacional básica en sistema biológicos y sociales).
Que Rolando nombre el holón, nos indica que conoce los sistemas de transmutación de energía pues en realidad, nada existe que no sea un holón: desde una idea, un impulso, un pensamiento… El holón no es el todo ni las partes sino la integración de ambas realidades en una única Realidad mayor e indivisible. Como dice Ken Wilber en su obra El Ojo del Espíritu[1], “el estudio de los holones, consiste en el estudio de las verdades anidadas”.
Después de recorrer varios capítulos, que iremos compartiendo y comentando a lo largo de las semanas, donde Rolando Toro escribe sobre el significado amplio de Danza de la Vida, Una nueva visión de los problemas sociales y humanos, Estilos de vivir y estilos de enfermar, Para una inversión de la Estrategia epistemológica, en la Parte II de la Teoría de Biodanza, capítulo V, encontramos Modelos de Transmutación de Energía, primer capítulo sobre el Modelo Teórico de Biodanza.
En este capítulo, Toro se extiende ampliamente sobre los antecedentes de los modelos de transmutación de energía que ha habido a lo largo de la historia de la humanidad, y que tienen como fobjetivo explicar el funcionamiento de los organismos y del propio universo.
Hace referencia amplia a los modelos de transmutación de energía bajo la perspectiva del Chamanismo, del Yoga con la explicación detallada de los chakras, del modelo Cabalístico con detalles del árbol de la vida y las diez sefirot con sus nombres en hebreo, de la mística cristiana, de la Bioenergética y ciertas técnicas orientales, como Don-In, Tui-na, la Acupuntura y la Digitopuntura. También habla sobre los diferentes cuerpos energéticos: mental, astral y etérico según la Teosofía, el modelo del flujo de energías del Tai Chi, y sólo de manera referenciada también nombra otras teorías religiosas y bioenergéticas, psicológicas y biológicas. En el modelo biológico, nombra el modelo biocéntrico propuesto por Rolando Toro con la siguiente explicación: el universo sería un sistema biológico unitario en el que lo orgánico y lo psíquico son aspectos de una sola realidad”. Sigue nombrando el modelo somático, la transmutación de la energía por movimientos de fluidez basado en los ocho trigramas principales del I Ching i su base filosófica Tao Te King, hace referencia al Tai Chi CH’wan y los ciento ocho movimientos “que fluyen como una danza”- dice Rolando, sigue describiendo tres modelos más de transmutación de energía por contacto basados en el Tai Chi, y finalmente dice:
“el estudio realizado sobre la evolución histórica de los modelos de energía, permite al estudiante de Biodanza, no sólo una visión panorámica de los esfuerzos humanos por comprender estos procesos, sino sobretodo una toma de consciencia acerca de los procedimientos mas adecuados al ejercicio de las técnicas de integración y crecimiento.”.
Utilizando los múltiples recursos de integración, tales como la fluidez y el contacto, el encuentro, la caricia, el trance, el desafío existencial, al Biodanza induce efectos acelerados de transmutación, concentración y expansión de la energía del ser humano. (…)
Es a partir de esta reflexión, que Rolando continúa diciendo que: el concepto de energía utilizado en Biodanza corresponde al de la Biología contemporánea. (…) Partiendo del concepto de programación genética, las distintas formas o canales de energía aparecen, ya desde el inicio, altamente diferenciadas en la estructura instintiva. – Lo que lleva a afirmar que “según nuestra hipótesis la energía vital sería canalizada en cinco líneas de manifestación: vitalidad, sexualidad, creatividad, afectividad y trascendencia.
(…) En resumen, este modelo pretende demostrar que los sistemas biológicos y semánticos pertenecen a un solo sistema mayor, que es el organismo humano en integración con su ambiente.
A partir de aquí se presenta el modelo teórico y se profundiza en él. Con el tiempo, Rolando siguió investigando y desarrolló el Inconsciente Numinoso; con él terminó el Modelo Teórico de Biodanza.
Mi aportación al respecto de la espiritualidad evidente en el sistema Biodanza, no nombrada en los cuadernos de formación aunque obvia si se lee entre líneas, es referenciar la Mística como parte fundamental del Movimiento Biodanza y la cultura Biocéntrica. La Ciencia Sagrada detallada en las enseñanzas védicas, en el Tao, la cosmovisión de los pueblos originarios, y en el Cristianismo original, difundido especialmente por Maria Magdalena en el sur de Francia y después por Europa y el resto del mundo, rescatando el Sagrado Femenino que junto al Sagrado Masculino, se funda en una corporeidad vivida en pos de la construcción “Aquí en la Tierra como es el Cielo” de un mundo de Paz y Amor, como corresponde a la evolución planetaria y cósmica de la Vida.
[1] Ken Wilber. El ojo del espíritu. Editorial Kairós, 1998.
[1] Arthur Koestler (1905-1983), originario de Hungría, acuño el término holón en 1967 en su libro El fantasma de la máquina.
[1] Salvaje: la palabra salvaje no viene del francés sauvage, como normalmente se relaciona, sino del catalán occitano con fusión con el latín vulgar salvaticus documentado en el siglo IV d.C. que hace referencia a bosque, o sea, es un adjetivo que referencia al bosque, la selva, la floresta.
La Mísitica en el Movimiento Biodanza y la Cultura Biodanza – 23 mayo 2022