Biodanza

¿Dónde está el amor que nos hace libres?- dijeron ellas encerradas en sus casas

Aunque me tapen la boca, seguiré pensando en tu nombre: Libertad” – Espi Muñoz

Hace días que tengo los textos que las Mujeres Jardín han escrito durante estas tres últimas semanas de nuevo confinamiento. Tenían que ser sólo quince días de aislamiento por prevención, pero las autoridades han decidido que, por el bien de la comunidad, se prolonga el período de aislamiento, sin saber hasta cuándo. Me pregunto ¿qué entienden ellos por bien?.

Tenía miedo de no encontrarnos de nuevo por el tiempo tan loco que tenemos, pero volvemos a estar juntas, con el mismo entusiasmo que habíamos dejado antes del confinamiento. ¡Este miedo que nos han inculcado nuestros mandatarios que no saben por dónde van, nos va a matar!. Tengo la cabeza vacía. A ver si en la próxima sesión me inspiro y me lleno de ideas para contaros. Nosotras vamos a seguir para adelante, con el mismo ahínco de siempre”, escribía nuestro Clavel en la primera sesión de Biodanza, después de meses sin poder encontrarnos en nuestro amado espacio. A la semana siguiente escribir su texto, se dictamina una nueva orden de confinamiento. Quince días después, cuando la orden de confinamiento persiste, Clavel me dice mirándome a los ojos: “No he escrito nada; no sé qué decir. Todo es tan triste“.

Los escritos de las Mujeres Jardín, han estado en mi escritorio esperando pacientes a que encontrara mi voz. La había perdido entre sentimientos encontrados de desasosiego, rabia y queja. Así anduve in crescendo por siete días, hasta que la voluntad tomó las riendas del Amor que todo lo impregna, y aunque a veces aún me pierdo en la fina tela del engaño, regreso. Siempre regreso, pues en realidad nunca me he ido.

Estar sin palabras para expresar el sentir es como nadar con ropa en mar abierto: todo pesa demasiado; sólo salían sonidos que recordaban el rugir de los mares en tormenta o el de la leona enjaulada tras las rejas del circo humano. No había palabra alguna que pudiera enlazar sus sentires para compartir con el mundo, su canto, su grito silenciado y silencioso, su llanto y desaliento que se instala poco a poco, día a día, en su piel, en su memoria, y aún así siguen en pie. Las miro y las escucho y percibo su lento marchitarse, acostumbrándose a apagarse en silencio, obedientes a una autoridad insensata que nos trata como ganado de su corral.

Estamos faltas de amor, alegría y entendimiento para confiar unos con los otros sin hacernos daños. Todavía necesitamos algunas clases más de Biodanza para entrar en el buen camino, y ser una rayo de luz que haga resplandecer la vida de todos lo que quieren estar conmigo. Saber coger las cosas y compartir con las personas que nos necesitan.Vamos a estar unidas en esto, por nuestra salud y bienestar. Yo estoy intentando salir adelante con vuestra ayuda. – Azuzena, octubre 2020.

Me duele tanto este vivir impuesto, que no es vivir sino un morir certero, constriñendo el alma y apagando el fuego de la vida, amordazando la esperanza y afligiendo el corazón de las que aman, y en su amar, se les niega gozar de la cercanía, en nombre de una supuesta salud que no es salud sino mentira.

“La semana pasado hubo una baja en las clases de Biodanza. Nos quedamos sin palabras. (…) Yo no puedo ceder mi sitio a nadie porque Biodanza es parte de mi mundo, para mi tranquilidad y felicidad en estos momentos. Biodanza es lo que tanto he deseado”. Dama de Noche, octubre 2020

Desde que nos encontramos la última vez hace tres semanas, han circulado con regularidad las llamadas telefónicas y los mensajes a través de sus móviles, y las que no tienen, con los móviles de nietas e hijas que hacen de enlace logístico para que los mensajes, las canciones, los vídeos y otros materiales que compartimos entre todas para mantener el vínculo y el buen ánimo, lleguen a su destino. También ha habido alguna visita personal, aprovechando que debía recoger su material escrito, pero aún así, no es suficiente: el jardín se está marchitando. La suave lluvia que riega la fértil tierra, no es suficiente. La poética del encuentro humano que es Biodanza, se hace más necesaria que nunca, como abono indispensable para la verdadera salud que no es sólo la del cuerpo sino sobretodo la que concierne al alma.

“Es importante escribir y así lo hago. Nuestro recuerdo modula nuestro estado de ánimo, estimulando emociones agradables o desagradables. Tenemos el derecho de seguir hacia adelante; Biodanza es una parte importante, forma parte de nuestras vidas con los demás. Es una visión favorable del pasado, alimentando nuestra autoestima; así el presente, lo vemos de otra forma más positiva. El recuerdo bueno nunca se olvida.” Flor del Higo Pico, octubre 2020.

La población más anciana es la más vulnerable. Sí, es verdad, pero el miedo no las beneficia en su vulnerabilidad, porque ese “ser vulnerable” lleva consigo años de mucha lucha, de mucho coraje, de pasar por multitud de colores, formas y sabores, y seguir en pie de Paz. La falta de libertad a la que se las somete por su “bien”, las descalifica en su sentido común, que es el de la experiencia de una vida entera dedicada a vivir, cuando no a sobrevivir. Tratarlas como criaturas indefensas, sin criterio para saber qué hacer y cómo cuidarse, es desvalorar, despreciar, desnutrir, deshonrar su saber hacer. ¿Acaso no han levantado un país entero después de una guerra civil? ¿No han sido ellas las que dejaron su tierra y su familia y fueron a otras tierras y otras familias a prosperar, a crecer, a crear su propia familia y darles estudios a sus hijos, carreras universitarias, oficios, apoyo, dinero y lo que hiciera falta? ¿No son ellas mujeres dignas de tenerlas en cuenta antes de decidir por su vida?. No son necias, no son niñas a las que hay que educar, dirigir, obligar. Son mujeres sabias, las ancianas de la tribu humana, las que tienen historias para contar y ser escuchadas, las que saben administrar una casa con cuatro reales y ahorrar para lo que pueda ser. Son mujeres viejas, hermosamente viejas, dignamente viejas, inteligentemente viejas, elegantemente viejas, alegremente viejas, divertidamente viejas. Y digo viejas a pesar de que a ellas no les gusta esta palabra, porque ser vieja en nuestro loco tiempo es sinónimo de caducada, gastada, prescindible, inservible; pero esa no es la definición correcta. Ser vieja es sinónimo de saber, de poder, de valer, de ser, de belleza consolidada por el paso del tiempo en cada arruga de su piel, haciendo de su vivir una pieza única, con un valor único inconmensurable, que sólo puede ser apreciada por el alma noble y sincera que mira y ve la verdad que se esconde detrás de la apariencia.

En este espacio (Biodanza) que nos une – dice la Dama de Noche– me siento tan motivada, que cierro los ojos y pierdo la noción del tiempo. Me baño en los pensamientos y me encuentro a la orilla del mar, sentada en la arena; a lo lejos el horizonte rojizo, la bahía,… Momentos hermosos, tan hermosos que estaban en mi interior, pero con el tiempo, los había olvidado, y Biodanza, con sus danzas, palabras y silencios, encontré la llave que abre mis sentimientos”. Dama de Noche, octubre 2020.

Las Mujeres Jardín, la bellas flores de la tierra, son mujeres fuertes, valientes, saben lo que quieren y lo que no, lo que les conviene y lo que no, deciden cómo vivir, y aún equivocándose si así fuere, de cada error siguen aprendiendo y así viven y aman, con el corazón dispuesto siempre a amar. No se las puede callar, no se las puede ignorar, ni obligar a un cautiverio que las marchita.

“Yo cuando sea vieja, no quiero ser joven, quiero ser Feliz y vivir esa felicidad con todas las personas que me rodean. Con sólo respirar y hacer los ejercicios tan sencillos de Biodanza que te cambian la manera de pensar. Yo los recibo así y así los utilizo y me va bien.” Azucena, octubre 2020.

Tratar a la población anciana con esta dureza injustificada tomando medidas extremas que dicen ser de salud pero que son de guerra, es tratarlas de ignorantes, de necias, de insignificantes, aunque en su lenguajear nos confundan con palabras vacías de afecto ficticio.

Pienso que la experiencia acumulada en mi lucha del pasado para superar los contratiempos, me ayudará a resolver los problemas, porque soy positiva. ¡Me gusta tanto la música de Biodanza!. Me recuerda mi origen. El pasado no se puede cambiar pero sí podemos cambiar nuestra manera de pensar en él. Es una tontería que nos castiguemos en el presente porque alguien nos hizo sufrir en un remoto pasado. En Biodanza empiezo a resolver ese resentimiento ahora que me resulta relativamente fácil. Si aceptamos creer que somos víctimas indefensas y que en ninguna parte hay esperanza, no vivimos. He comprobado que cuando realmente nos amamos, es decir, cuando nos aceptamos y aprobamos tal como somos, todo funciona bien en la vida”. Flor del Higo Pico, noviembre 2020.

Las Mujeres Jardín son mujeres de Paz, valientes mujeres de Paz. No quieren saber nada de la guerra; ya sufrieron suficiente. La guerra no es para este tiempo; ya no. La Paz une, cobija, acoge, abraza, confía. ¿Para qué tratarnos como prisioneros si somos hermanos?

“La bondad no hace ruido porque camina descalza y le guía el corazón”- dice la Dama de Noche. – “Dios nos dijo: Amaros los unos a los otros. ¡Qué mensaje más bonito!. Si nos amáramos de verdad, seríamos libres”. Dama de Noche, noviembre 2020.

Nuestras ancianas deben ser protegidas y cuidadas, pero el precio no puede ser el encierro, ni el aislamiento ni las medidas de guerra que se les impone, pues eso es matar sin empuñar armas, matar lentamente.

La Azucena dice justo antes de este nuevo confinamiento: “Otra vez juntas en esta reunión que tanto necesitamos para volver a situarnos en el sitio que estábamos antes de todo esto. Tres semanas después de este escrito, Azucena me llamó por teléfono para pedirme un video que hicimos en el encuentro de julio para despedirnos de nuestro Jazmín. Azucena lo había extraviado y lo quería volver a mirar porque “mirando los vídeos y escuchando las canciones de Biodanza, me acuerdo de todo lo bonito que vivimos en Biodanza y me da fuerzas para seguir adelante.

Las ancianas de esta tribu humana son mujeres libres, responsables, conscientes de todo; se han ganado con honores la Libertad de elegir. Ellas desean danzar, cuidarse para cuidar a los otros como han hecho siempre; su hacer nos ha dejado en herencia un amor por la vida que tiene voz, canto, mirada, confianza, fe, amistad, … Son mujeres en pie de Paz que desean seguir viviendo en Pie de Paz, libres para escoger lo que les hace bien sin hacer daño a nadie. Ellas saben. Pregúntales.

“Queridas compañeras: nunca pensé que esto me pasaría, tener estos sentimientos en estos momentos de tanta inestabilidad que estamos pasando, que nos envuelve. ¡Cuántas cosas vamos perdiendo y que no volverán!; los besos que tanto me gustan, llenos de amor; las caricias que no puedo dar. Siento en mí que me lo están quitando porque no volverán. Dama de Noche, noviembre 2020.

Mandatarios queridos, como dice nuestro Clavel, miradlas con el alma no solo con la razón. El alma sabe; la mente confunde. Sigue al alma mandatario, seas quien seas. Ellas son flores de una hermoso jardín donde sólo el Amor perdura.

Se me hace pesado no tener esta libertad que deseo, el silencio que tanto aprecio y me ayuda, que me hace volver a la realidad y ver todo lo que me rodea. Somos como plantas: nacemos, vivimos y nos reproducimos como las plantas. Después vendrán otras plantas y renacerá la vida. Este es nuestro paso por la tierra.” Noviembre 2020.

Necesitan danzar, encontrarse, a distancia, con mascarilla y desinfectante todo el que haga falta, pero encontrarse. Tenemos el espacio para ello, las condiciones adecuadas que eliminan riesgos, la cordura de la experiencia, la responsabilidad del amor, la valentía de la humildad, el apoyo de la amistad, la coherencia del respeto… ¿no es eso Salud en mayúsculas?

“Mi pasado nunca lo podré borrar porque lo tengo en mi alma, pero sí tengo un boli para escribir mi presente“. Dama de Noche, noviembre 2020.

Sólo los que aman son valientes;
Sólo los satisfechos son magnánimos;
sólo los humildes son capaces de dirigir.
Tao Te Ching.

Con Amor y Servicio.

Biodanza

Mujeres jardín. El regreso a la plaza

Notas de navegación del proyecto biocéntrico de escritoras y poetas del grupo de Biodanza +65a, Mujeres Jardín.

Uno de septiembre y nos volvemos a encontrar en la plaza del pueblo, en nuestro lugar habitual desde el final de confinamiento. Tres semanas hace de nuestro último encuentro. La mayoría de las flores de nuestro Jardín han pasado estos días en su cotidiano habitual, sin cambios aparentes, – Esperando el momento de encontrarnos, niña!- me dice riendo nuestra querida Rosa.

Observándolas mientras estamos en círculo, percibo un retraimiento que ocupa su expresión: más silencio, más distancia, hay temor. Me dispongo a escuchar. El sentir sin palabras también dice.

Somos menos: falta la Dama de Noche que al inicio de las vacaciones se rompió un tobillo y tuvieron que repararla. Está hospedada en el jardín de su hijo recuperándose de la operación. Hay tres ausencias sin aviso y eso no es común, pues siempre avisamos si no podemos asistir al encuentro para no preocupar a nadie sin motivo. Hemos acordado hacer una ronda de llamadas para saber de las ausentes que no han avisado. El Higo Pico ha faltado al encuentro porque hoy mismo operaban a su marido, y el Clavel tiene a su compañero averiado así que lo llevaba al médico. La Azucena se ha retrasado pero al final ha llegado a tiempo. Estamos todas las que estamos y sentimos las ausencias.

La vivencia de la comunidad afectiva nos ayuda a sentir el pertenecer; a formar parte de la tribu humana.

Parte de mi grupo de Formación de Biodanza- 2005-2008

El calor de agosto ya no pesa. La sombra de los árboles que nos guardaban del sofocante Sol de verano, hoy nos deja las manos y los pies fríos, así que nos desplazamos a otro esquina de la plaza donde el Sol nos calienta.

El círculo es pequeño. Mantenemos las distancias y las mascarillas. Cuando iniciamos el diálogo en nuestro círculo de cultura, se verbaliza el miedo al contagio, miedo a permanecer cerca, miedo al contacto. Nos escuchamos con atención. Conforme vamos diciendo, la tensión que genera el temor se va relajando sin prisa. El Sol ahora calienta demasiado así que, a demanda, nos vamos desplazando por la plaza, con nuestras sillas y taburetes, al encuentro del lugar adecuado para cada momento. El dialogar no se interrumpe a pesar del desplazamiento. Todo fluye naturalmente.

El miedo se ha ido disolviendo y la risa ha regresado. Los ojos chispeantes y las bromas van ocupando el círculo progresivamente.

Centramos el nuevo diálogo en las posibilidades de seguir encontrándonos de forma segura, ahora que el frío se aproxima. Surgen propuestas y finalmente la Rosa, la flor más vieja y perfumada de nuestro Jardín, lanza la propuesta. ¡Ya tenemos lugar de encuentro seguro para nuestros martes matinales!. En ese mismo instante, el miedo ha cedido su espacio y se ha instalado la alegría renovada.

Dialogamos sobre el no-he-escrito-nada de este extraño verano de nuestras escritoras y poetas. ¿Será que no hay nada que decir?. ¡Imposible!. Renovamos el compromiso de nuevas producciones, y las que expresan su arte pintando y otras tejiendo, se apuntan a compartir su obra en el círculo del próximo martes.

Avanzamos juntas en este camino de incertidumbre que daña el corazón de las ancianas de la tribu, pero el Amor lo puede todo así que seguimos tejiendo redes de Afecto y Ternura, seguras que nuestro aroma se va expandiendo más allá de lo impensable.

Amor y Servicio.

Biodanza

Relato de intimidad verbal de una facilitadora de Biodanza a la comunidad biodanzante del mundo

Dedicado a mis maestras y maestros de Biodanza y Educación Biocéntrica. Con todo mi amor y reconocimiento.

Inspirada por el video de la conferencia titulada “Afectividad y ética” de Carlos García, director de la Escuela de Biodanza de la ciudad de Buenos Aires (al pie te dejo el vídeo entero por si te interesa), he decidido compartir en relato de vivencia, la experiencia de ser una facilitadora de Biodanza calificada de “incómoda” en algunos de los círculos de Biodanza. Este post va dirigido especialmente a la comunidad Biodanza del mundo pues no es un caso aislado; ocurre con demasiada frecuencia en nuestro entorno biodanzante.

No pretendemos apenas elevar la calidad de vida de las personas,  somos decididamente más ambiciosos, pretendemos la felicidad. Rolando Toro Araneda.

A simple vista parecería que según el principio biocéntrico, fundamento del sistema Biodanza y de la vida de toda facilitadora de Biodanza, nuestra comunidad debería ser ejemplo de coherencia e integración afectiva, trascendiendo el antiguo paradigma androcéntrico y patriarcal, y estabilizando el paradigma biocéntrico en todas y cada una de nuestras relaciones. Pero la sombra forma parte de la propia experiencia del vivir, y en Biodanza no podemos evitarla; tampoco lo hacía su creador. ¿Acaso la sombra no es también un aspecto de la misma Luz? Honrando la memoria del maestro Toro y reconociendo su precioso legado, nos cabe revisar no el sistema en sí, sino el uso que hacemos de él.

Nuestra comunidad Biodanza está dividida por desencuentros que nos mantienen separadas y condicionadas por barreras de egos exaltados y altivos. Eso, en sí mismo, es disociativo. A mi entender la facilitación de Biodanza pide excelencia continuada, y digo continuada porque la excelencia que señalaba Rolando Toro, no la propuso como un destino sino como camino; camino de vida que escogemos cuando asumimos la facilitación como servir a la Vida. La cuestión es, ¿qué es servir desde la mirada biocéntrica? Demasiado a menudo se da por hecho un entendimiento consensuado y se actúa “como si” fuéramos inmunes a la arrogancia, la vanidad, la manipulación. La realidad es que el pensamiento crítico dentro del entorno Biodanza, se cuestiona, se evita y se juzga en nombre del faso “cuido”.

Y digo esto porque mi experiencia como facilitadora “incómoda” no es un caso aislado. Demasiado a menudo la facilitación se viste de rol y de autoridad moral, repitiendo patrones patriarcales que permanecen aún activos en el inconsciente individual y colectivo a la espera de ser mirados, reconocidos y desvanecidos por el calor del entendimiento humano. Pero eso no puede ocurrir cuando la persona que facilita se identifica con el rol y crea su identidad bajo la autoridad moral que sustenta su creencia, y así facilita grupos y esparce la simiente de la confusión y la falsa dicha en su comunidad.

Mi intención no es descalificar, ni defender, ni enfrentar. Por supuesto, hay muchas facilitadoras y didactas absolutamente comprometidas con su misión. Lo que me impulsa a escribir este post es compartir realidades que, aunque no coincidan con tu experiencia, son verdades que precisan ser escuchadas porque han generado y generan aún sufrimiento, desconsuelo y mucha soledad. Si, una soledad impuesta por el colectivo, que con su silencio, ha permitido y sigue permitiendo que la facilitación maternal, la seductora, la manipuladora, la que sitúa al facilitador como una estrella de cine interpretando un papel de “ser perfecto” que le autoriza moralmente a exigir camufladamente un vasallaje y una fidelidad en nombre del falso cuido y la falsa pertenencia.

Artista: Jopi #jopienamorada

Haciendo uso de esa autoimpuesta y consentida “autoridad moral”, en mi comunidad Biodanza me etiquetaron de intensa. Algunas de ellas siguen haciéndolo, pero ya no tiene el menor impacto en mí.

Intensa puede parecer un calificativo inofensivo, incluso gracioso o cariñoso, pero en mi experiencia, no lo es. Con los años y mi especialización con el sagrado femenino, he sabido de muchas mujeres que han sufrido ese mismo calificativo, y digo mujeres porque entre nosotras ser “intensa” es ser exagerada, inadecuada, problemática, inapropiada,… en relación a un estándar de comportamiento “normalizado”.

Intensa me llamaban por mi expresión apasionada, por mi vitalidad, por mi mirada crítica que no está bien vista porque “incomoda”. Es cierto que cuando permitimos que el sentido crítico se manifieste en nuestras aulas y círculos de intimidad verbal de Biodanza, nos exponemos a situaciones que pueden llegar a ser muy incómodas, y digo incómodas porque esa incomodidad es el reflejo que nuestras carencias, de nuestras propias mentiras y creencias con las que danzamos la Vida. Y esa incomodidad es la que muchas profesoras evitan en sus aulas, en sus clases de Biodanza, en sus ruedas verbales, pero justo es ahí donde la facilitadora ejerce su saber, no como “la que sabe”, sino como la que deja a la Vida ser la verdadera protagonista, pues solo Ella sabe qué y cómo hacer para que la armonía y el equilibrio prevalezca en la expresión de la diversidad del sentir.

Fue Ruth Cavalcante, la creadora de la Educación Biocéntrica quien me rescató del estigma. En una aula de educación biocéntrica, ante una situación que en otro contexto hubiera sido de incomodidad, de esa incomodidad sectaria y excluyente, ella me dijo mirándome fijamente: – Nunca pidas perdón por preguntar y querer saber. Cuestionar es un derecho humano que no podemos perder -, y siguió diciendo a toda la aula: – Honro el coraje de ser cuestionadora en este mundo hostil,… Nunca más me he sentido inadecuada. Despedí mi etiqueta y sustituí mi nostalgia de amor por el auténtico sentimiento de amar-me sin condiciones.

Vivir esta experiencia de “ser inapropiada” incluso en la comunidad Biodanza, me ha ayudado a percibir que detrás de los abrazos y las caricias que tanto prodigamos en Biodanza, también se esconden mentiras sostenidas que proyectan el personaje encarnado por el rol de facilitar.

La facilitación para mí es una bendición y como tal conlleva riesgos. Nos enfrenta a las propias carencias y nos pide ser autocríticas con nuestro hacer. Atender, cuidar y fomentar la excelencia en la facilitación (y en la Vida, por supuesto), repercute no sólo en la propia felicidad, sino en el entorno, en el mundo, y es así como generamos cambios. No dejes nada bajo la alfombra; se acumula la suciedad y la apariencia te consume.

Si has llegado hasta aquí y te resuena lo compartido, me hace feliz. Si por el contrario te has sentido ofendida, disgustada o incomodada, no ha sido mi intención; te pido disculpas. Sólo déjalo pasar y sigue tu camino. Mi deseo es crear con la palabra, un espacio donde recuperar el arte de la escucha para leer la vida y amarla más allá de las creencias y los papeles con los que nos hayamos identificado creando así una falsa identidad. Todo es Vacío, es Cero, y en ese círculo eterno nos mecemos. No lo olvidemos.

Com Amor y Servicio.

Aquí el video que te he comentado al principio.

Videoconferencia de Carlos García, el 1 de juliol 2020. Afectividad y ética en Biodanza
Biodanza

De carencias y apariencias. Un aprendizaje de las Mujeres Jardín, poetas y escritoras del maravilloso cotidiano

Cuando empezó el confinamiento, de repente y sin tiempo para asimilar lo que venía, nos quedamos sin nuestros amados encuentros semanales de Biodanza y Educación Biocéntrica. De todas las mujeres que componen el grupo de Mujeres Jardín: escritoras y poetas del grupo de Biodanza de Tercera Edad de Castellar del Vallés, Barcelona, sólo tres o cuatro tienen internet y usan redes sociales; las demás no tienen ni quieren tener (demasiado complicado dicen), así que nuestros vínculos se han mantenido a través de las llamadas telefónicas en red. Era la única alternativa posible para continuar tejiendo el urdimbre.

Cada vez que nos hemos llamado, ya fuera una conversación larga o corta, siempre me he quedado con un suave calorcito en el corazón, extendiéndose por todo mi cuerpo hasta colmarme en la sonrisa. Y es que las mujeres mayores, las ancianas de la tribu, poseen la sabiduría en la piel, en el gesto y en su palabra desprovista de tapujos, sin apariencias. Directo al corazón, permeándolo todo de paz, amor y profundo sosiego.

Esta mañana, las he ido llamando a todas para proponerles un encuentro presencial en espacio abierto para la semana próxima, sin ningún compromiso. Por supuesto no será Biodanza; será un encuentro de Círculo de Cultura para compartirnos, escucharnos, hacernos presentes, nombrar a las ausentes y fortalecer vínculos y afectos. El parque de atrás de la Iglesia principal del pueblo cumple con las condiciones idóneas para cuidar las distancias y estar suficientemente cómodas. Todas han dicho que sí con alegría y una manifiesta ilusión, así que si no hay contratiempos, el martes que viene nos encontramos de nuevo. ¡Tengo tanto ganas de verlas!

El motivo de este post es compartir un regalo-aprendizaje que hoy, una vez más, he recibido de una de las flores de nuestro jardín. Ha sido mientras hablábamos por teléfono. Le ha venido al presente un recuerdo que dice así:

Nuestra Dama de Noche, la flor más perfumada de nuestro hermoso jardín, un día, cuando sus hijos e hijas eran todavía pequeños, la mayor de todos ellos le preguntó si podrían comprar un huevo Kinder. La flor le preguntó: – ¿Para qué quieres un Kinder?-. La niña le respondió: – Es que dicen que ¡es tan bueno!-. Entonces la Dama de Noche, mujer trabajadora, hija de Granada, casada con un andaluz inmigrante como ella y paleta de oficio, llegados a Catalunya “pa trabajar y salir palante“, con cuatro hijos, la coge de la mano y le dice: –Vamos a ir a ver lo que cuesta ese huevo Kinder-. Al entrar al establecimiento, preguntan por el precio y la Dama de Noche le dice a su hija mayor: – Eso no es pa nosotros hija. Mira el dinero que tengo-, y le abre la mano enseñándole el dinero que tiene. El tono en que la flor habla, es claro, transparente, sin queja, sin apariencias. Le sigue diciendo: –Si compramos el huevo Kinder nos gastamos estas monedas– y separa unas cuantas de las que llevaba en la mano. –Tus hermanos van a querer también y tendríamos que comprarles a ellos, así que nos gastaríamos estas otras monedas y no nos quedaría na más que esto pa comprar lo que nos hace falta.– La niña la miró y antes que dijera nada, la Dama de Noche le dijo: –Tu no te preocupes mi niña que yo te hago un flan requetegüeno y las madalenas que tanto te gustan. Así todos comemos de todo. ¿Te parece?-. La niña asintió y sonriendo, regresaron a casa cogidas de la mano. La Dama de Noche me decía que así les había enseñado a sus hijos e hijas a valorar las cosas y a ahorrar si querían algo.

Cuando ella me contaba eso, me he acordado de cuando mi hijo pequeño, con siete-ocho años, me pedía eso y aquello porque en la escuela los otros niños lo traían y él también lo quería. Yo, para que no se sintiera carente, para evitarle sentirse menos que los demás, se lo compraba. Acababa de divorciarme y la economía familiar no era la misma con un sueldo para sustentar un hogar, que con dos, así que hacía lo que podía para salir adelante. El caso es que mi intención era evitarle a mi hijo que se sintiera carente, cuando en la realidad lo que le mostraba era la verdad: era yo la carente; yo era la que sentía carencia de todo y no sabía cómo hacer para que mis hijos sufrieran lo menos posible. Entonces, siguiendo la conversación, le he dicho a la Dama de Noche que a veces los papás y las mamás les compramos cosas a los/las niños/niñas para que no se sientan carentes y ella me ha contestado: – De carente nada. La carencia es cuando no tienes pa comer y te mueres de hambre- . Sus palabras han entrado directo a mi corazón. De ahí han pasado a implosionar mi mente y la Luz del entendimiento se ha hecho en mi interior. ¡Cuan carente he sido! ¡Cuánta carencia disfrazada de abundancia en mi vida!. ¡Cuánto engaño mamado en esta sociedad aséptica y desinfectada, en la escuela-industria, en la farsa de la televisión, dándonos de comer carencia por todos los lados para consumir y consumir y tener y tener y depender y alimentar el sistema capitalista.

Siguiendo en nuestra conversación por teléfono, la perspectiva del tiempo transcurrido desde ese entonces, me ha hecho sentir agradecida por mi vida, por todo lo que he vivido y sentido, por mis relaciones, por estar rodeada de mujeres como la Dama de Noche que en su vejez, siguen siendo maestras savias que nos recuerdan qué es importante y qué ya no lo es.

Yo, como tantas otras, soy hija de una sociedad patriarcal, neoliberal basada en la inculcación de la carencia, de la culpa, de un éxito ficticio, de unos valores que matan y enferman.

La carencia, querida lectora, sólo está en la mente. Desvanece esa creencia de ti porque no es real. No importa lo que te digan o te hayan dicho, lo que escuches, lo que te hayan hecho creer y lo que hayas creído que es verdad; respira y quédate en silencio. Deja que se desuelva la ilusión, que pase de largo y tú permanece. Hay un lugar, un espacio, un punto en el que sólo existe lo que siempre está, lo que siempre es. Deja tu historia personal por un momento y percibe que es lo que queda.

Eso, eres Tú, El Ser. Quédate Allí y confía.

Con Amor y Servicio.

Grupo de Biodanza +65 años de Castellar del Vallés
Biodanza

Qué es la Biodanza por las Mujeres Jardín, proyecto biocéntrico de mujeres de +65 años practicantes de Biodanza

En el enlace que encuentras a pie de página, se halla el primer articulo escrito por las Mujeres Jardín, escritoras y poetas surgidas en el grupo regular de Biodanza para personas mayores de 65 años de edad.

Las mujeres ancianas, abuelas, las viejas sabias de la tribu, tienen muchas cosas para contar. Sus historias de vida, de muerte, son saberes que debemos integrar en nuestra comunidad humana para enriquecerla con su mirada añeja, su saber de vieja, de sabia, de abuela. Ellas tienen voz y nos lo cuentan con palabras de siempre.

Sigue el link para leer su primer artículo Qué es la Biodanza

Biodanza

Mujeres jardín, un proyecto biocéntrico que nace del grupo regular de Biodanza para +65a

Era septiembre de 2017 cuando iniciamos Biodanza para personas mayores de 65 años dentro del programa Gent Gran de Cruz Roja de mi pueblo Castellar del Vallés. La sesión de presentación había sido un éxito y se apuntaron 21 mujeres. Desde entonces hasta hoy, nos reunimos cada martes a las 16.30h para hacer Biodanza.

Durante estos casi tres años, el grupo ha ido transformándose hasta consolidarse en un núcleo fijo de 10-12 participantes. Hemos vivido experiencias maravillosas de transformación, de crecimiento, de descubrimiento y trascendencia que nos ha permitido navegar por la vivencia profunda de la comunidad humana y entender con mayor profundidad la complejidad del vivir.

Para mí como facilitadora es un placer preparar las sesiones semanales y dejarme sorprender por las necesidades del grupo. El tiempo de la personas ancianas es particular, así como su progresión en el movimiento. Resulta muy estimulante adaptar la sesión a sus necesidades.

A lo largo de las primeras sesiones, fui observando que en la rueda de intimidad verbal, el relato vivencial referente a la sesión anterior, quedaba muy reducido debido a la dificultad de recordar de una semana a la otra, lo que hacemos en la sesión, así que durante el primer año me dediqué a explicar los aspectos teóricos de biodanza: el poder de la música, los aspectos biológicos y psicológicos, el significado de la curva metodológica, la biografía de Rolando Toro, … El interés que mostraban ante mis relatos teóricos y el efecto que les causaba en el entendimiento de su transformación personal tanto física, emocional como trascendental, me animó a proponerles que, de forma voluntaria, escribieran un “Diario de navegación” sobre lo que sienten en cada sesión de Biodanza, cómo repercute en sus vidas, qué efectos les causa, etc. De ésta manera la dificultad en recordar quedaba subsanada y podíamos seguir avanzando en la integración, ya que el/la facilitadora, recoge lo compartido en la rueda para diseñar la sesión siguiente y adaptarla a las necesidades del grupo.

En un principio la propuesta no fue bien acogida. Muchas de las mujeres se consideraban analfabetas porque a penas sabían leer y escribir correctamente. Su infancia había transcurrido cuidando de la casa y de los hermanos, ayudando a la familia en el campo, trabajando en fábricas o sirviendo en casas pudientes. Las mujeres manifestaron vergüenza de sí mismas, excepto una que aunque reconocía que hacía muchas faltas de ortografía, quería escribir porque siempre le había gustado y nunca lo había hecho, ni en la escuela porque la trataban de tonta. La valentía de esta mujer, fue un ejemplo para todas.

Al principio, ella traía su libreta y leía su escrito. Su lectura era entrecortada porque no entendía lo que había escrito, pero ella seguía hasta terminar. Eran escritos sencillos, con un lenguaje sincero que dejaban ver una gran sensibilidad aún oculta. Las otras mujeres del grupo la animaban a seguir escribiendo, apoyándola en su empeño y reconociendo su valentía. Con el tiempo apareció otra mujer con su libreta, leyendo su escrito referente a la sesión anterior. Ninguna de las dos valientes mujeres sabía escribir mucho, pero lo que leían llegaba al corazón. Fue así como de a poquito, de la misma manera que se hacen los buenos potajes de las abuelas, las mujeres fueron aportando a la rueda de intimidad verbal, sus sencillos escritos llenos de sabiduría y ternura.

Era tanta la belleza de sus palabras, la sencillez de su contar, la profundidad de su sentir y la ilusión de traer sus libretas y compartir sus escritos que en enero de este año 2020, les propuse hacer un artículo explicando qué es la biodanza, para que la gente que no la conoce pueda saber a través de sus palabras, lo que puede aportarles. Primero se quedaron mudas, calibrando la dimensión de la propuesta; después fueron emergiendo sus dudas, sus miedos, su desconfianza ante el reto propuesto. A medida que compartían sus sentimientos y sensaciones, la ilusión de escribir sobre la Biodanza, fue venciendo las limitaciones aparentes y surgió el deseo de llevarlo a cabo. Lo vamos a hacer por agradecimiento a la Biodanza y lo mucho que nos aporta – dijeron- pero con una condición: el anonimato. No querían que nadie supiera quién había escrito porque “la voz es de todas“, dijeron. Así surgió el nombre de Mujeres jardín, escritoras y poetas del pueblo.

Cada una de ellas se nombra a sí misma como la flor que más le place; así tenemos rosas, jazmín, orquídea, la flor del higo chumbo, violetas, amapolas y geranio. Ellas firman como Mujeres jardín. Yo superviso la ortografía y la gramática y le doy forma de artículo para que Cruz Roja lo publique en su revista y en su blog. Todavía no ha salido publicado el artículo que nació en Enero porque las cosas de palacio van despacio.

La experiencia ha sido tan enriquecedora, que en estos momentos ya contamos con seis mujeres escritoras y poetas en el grupo. Nos hemos propuesto publicar un artículo cada dos meses sobre un tema que surja en las sesiones de Biodanza.

En este mes de febrero, una de las compañeras del grupo murió en tan solo dos semanas. La mujer que se marchó de retorno a la Fuente, estaba tan feliz de haber conocido la Biodanza y a todas las compañeras, que nos dejó con una sonrisa en los labios. La fuimos a visitar varias veces antes de su muerte y la tenemos presente en cada sesión recordando su sonrisa, su elocuencia al hablar, el rostro relajado en la rueda de mecimiento, la ternura de sus abrazos,… Esta experiencia ha hecho que el tema próximo a escribir sea sobre la Muerte: ¿cómo abordamos la muerte? ¿qué papel tiene la muerte en nuestra sociedad, en nuestras vidas?. Las mujeres del grupo tienen entre 74 y 92 años; ellas saben muy bien qué es perder a seres queridos. Cuando comparten su sentir al respecto del tema, emergen palabras de pleno sentido que nos colman el corazón de esperanza, de calidez y sabiduría.

Las Mujeres Jardín son sabias ancianas de la comunidad que ponen palabra a su sentir, un sentir anciano, añejo que ha dejado de tener voz en nuestra sociedad convulsa de soledad y que ahora emerge con serenidad y coraje para recordarnos que la vejez es, en sí misma, sabiduría, experiencia y océanos y mares de ternura donde bañarnos.

Siento una enorme satisfacción y gratitud de acompañar a estas mujeres en este proceso de transformación. Todo esto es gracias a la Biodanza – dicen sonriendo. Entonces pienso en Rolando, cuando meditando sobre el ser humano sintió una profunda nostalgia de amor que le impulsó a diseñar un sistema de integración humana capaz de celebrar la Vida y el placer de vivir, que bautizó con el nombre de Biodanza, la danza de la Vida.

Biodanza

Biodanza con la incorporación del perro terapùetico

Llevamos un año y medio biodanzando cada martes con personas de la Tercera Edad. Es un grupo consolidado de 10-12 mujeres, y éste año estamos iniciando un nuevo paso de profundización en el movimiento, el sentir y el comunicar; ya es el segundo año y hemos de seguir avanzando en la senda de la integración. Biodanza con personas mayores de 65 años es un regalo maravilloso que me motiva y me llena siempre de mucha gratitud y alegría. Preparar la sesión para las mujeres del grupo que oscilan entre los 73 y 92 años, es una oportunidad más para ejercitar, como facilitadora, la flexibilidad y la habilidad de adaptar las vivencias a sus limitaciones sin por ello dejar de potenciar los estados intensificados de la conciencia, donde ocurren verdaderamente las transformaciones biològicas que nos permiten trascender estados emocionales de carencia, limitación, tristeza, soledad y otras sensaciones asociadas a la vejez que vivimos en el mundo capitalista. De hecho considero que las personas mayores junto con lasmás pequeñas, deberían disfrutar de mayor protagonismo en nuestras comunidades, ya que son fuente de sabiduría y guía segura para el retorno al corazón.

Pues bien, el pasado martes, por circunstancias que no viene al caso contar en este momento, tuve que ir a impartir la sesión de Biodanza con mi perro Roc. Él està acostumbrado a la música, la danza, las personas, el movimiento, el silencio, la comunidad humana, puesto que desde muy pequeño ha participado en círculos de meditación, encuentros en la Naturaleza con Biodanza, por no decir las horas que danzo en casa probando músicas, ejercicios, secuencias,… y mi gusto por la música y el danzar. Así que cuando decidí que Roc me acompañara a la sesión de los martes por la tarde con mis abuelas biodanzantes, sabía que él no causaría ningún problema. Mi grata sorpresa fué la entrañable acogida que tuvo Roc en el círculo de las mujeres, las muestras de afecto que le hacían, las caricias que le daban y la mirada de sus rostros al observar el estar de Roc entre todas ellas. A pesar de eso, sólo lo dejé entrar a la sala en el primer momento de la Rueda de Intimidad Verbal y al final de la sesión; pensé que era lo mejor para el desarrollo de la sesión.

Al terminar, Roc entró en la sala y las mujeres lo colmaron a caricias, palabras cariñosas y carantoñas que Roc acogía de buen grado. Mientras esto ocurría, me quedé observando la belleza de los rostros sonrientes de las mujeres del grupo. Era el efecto que les producía la presencia de Roc, mi hermoso, fiel, paciente y noble perro. Esto me despertó una idea que tomó fuerza en mi interior cuando una de las mujeres dijo en el grupo que lo trajera más veces a danzar con ellas, que era muy agradable sentir su presencia allí con ellas. Todas secundaron la idea.

Durante la semana he estado escuchando mi corazón: Introducir la presencia de Roc en las sesiones de Biodanza como parte del proceso de integración. Mmmmmm! Sabe bonito. Sabe bueno. Sabe bien.

Las relaciones que se gestan entre perros llamados terapéuticos y personas mayores, infantes autistas, personas afectadas por enfermedades neuronales, trastornos psiquiátricos y otras alteraciones, son verdaderamente saludables. Me he documentado sobre estudios y proyectos llevados a cabo en residencias geriátricas y concretamente con niños autistas; de hecho tengo una querida amiga que ha estado educando a su perro para poder trabajar con niños y niñas afectados por algún trastorno de la conducta (agresividad, pasividad, inquietud, celos, etc.) y los resultados siempre son muy motivadores. Si bien es cierto que no todos los perros pueden ejercer este rol terapèutico, Roc es un perro terapeuta por su propia manera de ser, de relacionarse y por el vínculo de amor que mantenemos. Así que ayer mismo hablé con la técnica del proyecto “Biodansa per +65a de Creu Roja”, y le propuse seguir haciendo las clases de Biodanza incorporando la presencia terapèutica de Roc. Le encantó la idea y hoy hemos hecho la primera sesión de Biodanza con Roc.

La experiencia ha sido extraordinaria. Tengo el corazón lleno de alegría y satisfacción. Comparto los detalles por si pueden ser de inspiración para alguna persona.

Cuando nos hemos encontrado con el grupo en la calle, justo antes de entrar a la sala, la acogida con Roc ha sido deliciosa: todas las mujeres estaban contentas de contar con su presencia y han celebrado su incorporación a partir de ahora.

En la Rueda de Intimidad Verbal, Roc permanecía quieto, estirado, es actitud de relax justo en medio de la rueda. Mientras las mujeres compartían sus vivencias, la presencia de Roc entre ellas les despertaba ternura y alegría a la vez. Así lo han manifestado.

Roc ha participado con las integrantes del grupo en varias de las propuestas, la primera ha sido en el caminar a dos. Les he enseñado a sujetar la correa de forma correcta para pasear con él y que Roc se sintiera cómodo a su lado. Las mujeres sonreían con una complejidad nueva, casi diría que radiante. Había en su semblante y en corporeidad una sensación de orgullo, de seguridad que no había antes en ellas. En los cambios de pareja propuestos mientras sonaba la canción, Roc era un miembro más del grupo y paseaba con cada una de ellas.

También ha participado de forma activa en una propuesta de “danza creativa a dos unidas por un hilo invisible”. ¡Qué hermoso ha sido ver el juego que se generaba entre las mujeres y Roc en cada uno de los cambios; la seguridad que les proporcionaba a ellas el ver cómo Roc se adaptaba a ellas y ellas aprendían rápidamente adaptarse a Roc. Algunas de ellas tienen el desplazamiento limitado pero con Roc, se permitían jugar más con su propio cuerpo movidas por la intención de conectar con Roc.

En la parte de la sesión más tranquila, Roc ha estado descansando, mirando la sesión a distancia, durmiendo a ratos. No ha intervenido en esta parte pero voy a introducir progresivamente el acariciamiento y el masaje a Roc como un miembro más del grupo.

Me siento feliz de la experiencia y siento que esto va ha ser muy bueno para el grupo.

Seguiré informado. Un abrazo.

Biodanza

El recurso de los cuentos populares en la aplicación deBiodanza y familia

En el Ayuntamiento de Rubí, Barcelona, dentro del programa educativo “Efecte E”, han incluido de nuevo Biodanza en familia. Es la segunda edición y para mí es todo un reto y una satisfacción poder compartir Biodanza en familia con niños y niñas de entre 3 y 5 años. 

Como ya conté en mi post anterior Biodanza en Familia: encuentro con lo esencial, los niños y niñas vienen acompañados de sus mamás. La ausencia del papá o de la figura masculina es notoria y en cierto modo alarmante. ¿Serà que las mamás no trabajan fuera de casa y disponen de más tiempo que los papás?. Las respuestas que obtuve fueron del todo convencionales asumiendo que ésto es lo normal, y sólo de forma excepcional es cuando el papá aparece. Me pregunto si somos conscientes del mensaje que estamos dando a nuestro hijos e hijas repitiendo los mismos esquemas que nos han llevado a estigmatizar los roles femenino y masculino. Todavía son muy pocos los papás comprometidos con la paternidad consciente y muy pocas las mamás dispuestas a llevar a la práctica real lo que teóricamente está muy claro; pero no me cabe juzgar lo que cada quién hace como mejor puede. 

Mi interés en este post es compartir el uso de la herramienta del cuento popular en las sesiones de Biodanza en familia, y para ello me voy a remitir a un libro titulado “Cuentos Sanadores” de Susan Perrow, que me ayuda muchísimo a construir las sesiones para que, no sólo pasemos un buen rato en familia, sino que ese rato sea rico de experiencias y vivencias integradoras por los ejercicios de Biodanza en sí mismos y también, por el contexto en que se desarrollan. 

A medida que un/a niño/a pequeño crece física y emocionalmente, su capacidad para imaginar y su fantasía se desarrollan. […] Mientras que un/a niño/a de menos de dos años imitará la actividad de la persona adulta, en los tres y cuatro años jugará con los objetos y los utilizará de forma imaginativa. […] En este estadío, las fuerzas imaginativas del/de la niño/a están floreciendo y preparadas para recibir el “alimento” de los cuentos populares y de los cuentos de hadas.

Los cuentos de hadas, en el sentido amplio del término, es decir, los cuentos populares de culturas de todo el mundo, […] tienen una calidad atemporal y satisfacen el profundo anhelo de lo maravilloso en los/las niños/as y ofrecen consuelo y esperanza. La profundidad de su sabiduría es un contrapeso saludable frente a nuestra época materialista, y su magia los hace valiosos para todos los niños/as.

Cuentos Sanadores. Susan Perrow. Una ayuda para padres y educadores para gestionar situaciones difíciles y desafiantes. 

Desde muy niña recuerdo mi pasión por los cuentos; me han ayudado a vivenciar experiencias que no podría haber vivido de otra manera. Siempre hay un problema o situación que debe ser resuelto, una confrontación con el mal, el cual puede tomar muchas y diversas formas, desafíos que hay que superar para conseguir la satisfacción final. Es un entrenamiento anímico que estimula el desarrollo saludable de la criatura, y por eso decidí incluir el recurso del cuento popular en mis clases de Biodanza en familia. 

A veces me ayuda de mi muñeca Paula [ver foto] que es la protagonista de la historia o la que la cuenta; otras veces soy yo misma la relatora, y en la medida del transcurso de la aventura, intercalo las vivencias de Biodanza con sus músicas, alimentando así la experiencia enriquecedora. Para mí como facilitadora y cuentacuentos, es una satisfacción ver y sentir las miradas de los/as niños/as, sus reacciones, aportaciones, cómo siguen la creación de la historia, olvidando por algunos instantes a sus mamás presentes, para recuperarlas después, desde el hèroe y la heroína en la que se han convertido.

El proceso de creación de la sesión es el siguiente: uso un cuento popular, lo adapto de forma que la curva metodológica de Biodanza cumpla su efecto integrador, intercalando vivencias y músicas adecuadas que sigan el hilo de la historia, y termino con una ronda de cierre. Nunca hay moraleja, la acción sucede en una secuencia natural (más verbos que adjetivos y más acción que descripción), y preferiblemente incluyo una rima o repetición en la narrativa del texto que siempre ayuda a los más pequeños a seguir el hilo de la historia. Te pongo un ejemplo para que lo entiendas mejor. 

El cuento que voy a usar se titula La Manzana Estrella. Es un cuento popular de origen desconocido y es adecuado para todas las edades. Cuando lo cuento, suelo cortar la manzana (horizontalmente) y después la pongo junta en un paño, para que en el momento adecuado de la historia, pueda mostrarla. El cuento dice así: 

Érase una vez un niño pequeño que estaba aburrido de mirar todos sus libros de imágenes, de todos sus rompecabezas y de todos sus juguetes. -¿Qué podría hacer?, – le preguntó a su mamá. La madre sabía cosas hermosas que podían hacer los niños pequeños, y le dijo: – Deberías ir de viaje a buscar una casita roja, sin ventanas y sin puertas y con una estrella escondida en su interior.- Los ojos del niño se abrieron por la emoción. – Pero madre, ¿dónde puedo encontrar una casa semejante?- dijo. – Sigue la calle, para la casa del granjero y sube colina arriba. Recuerda que cuando la encuentres debes traerla para enseñármela.- contestó la madre.

Así que el niño salió de casa. Era un día hermoso de otoño, brillaba el sol en un cielo azul y él se sentía feliz porque iba a vivir una aventura. Bajó la calle saltando y cantando. No había ido muy lejos cuando vió al granjero, al lado de un gran granero marrón, observando sus campos sembrados de grano y maíz.

-Disculpe Sr.Granjero,- dijo el niño. ¿Podría decirme dónde puedo encontrar una casita roja, sin ventanas ni puertas y con una estrella en su interior?.  – He vivido un montón de años aquí y no sé nada sobre una casa así. Deberías preguntar a la abuela. Ella teje mitones rojos, sabe hacer palomitas de maíz caramelizadas y muchas cosas más. Seguro que la abuela lo sabe. -le dijo el granjero.  

El niño siguió calle abajo buscando la casa de la abuela. Pronto llegó a dónde estaba la abuela sentada en su mecedora en medio de su jardín lleno de hierbas aromáticas y de flores de caléndula. – Disculpe abuela, -dijo el niño,- ¿Podría decirme dónde puedo encontrar una casita roja, sin ventanas y sin puertas y con una estrella escondida en su interior?. – Oh!- suspiró la abuela,- ¡Cuánto me gustaría a mí saber dónde hay una casita así. Podría estar calentita en las noches frías de invierno y la estrella daría una hermosa luz. Deberías preguntar al viento. Él sopla sobre las colinas y los valles, sopla por todas partes y conoce todos los secretos.

Así que el niño continuó su viaje en busca del viente. Empezó a subir la colina y bo había ido muy lejos cuando el viento vino a su encuentro. Sopló una vez sobre su cabeza y una más, y otra más. – Disculpe Sr.Viento- dijo el niño. ¿Podría decirme dónde puedo encontrar una casita roja, sin ventanas y sin puertas y con una estrella escondida en su interior?. El viento empezó a reírse y le dijo- Sígueme. Sopló hacia lo alto de la colina donde crecía un manzano y sopló una vez sobre el hermoso árbol, volvió a soplar y otra vez, hasta que se desprendió una manzana de una de sus ramas y cayó en la hierba, debajo del árbol.  Cuando el niño recogió la manzana, la sostuvo en sus manos y la miró atentamente. Era redonda y roja, no tenía ventanas ni puertas, tenía un pequeño tallo en lo alto que parecía una chimenea. Se preguntó: -¿será ésta la casita? . Entonces sacó de su bolsillo una pequeña navaja y cortó la manzana justo por la mitad. Cuando separó las dos mitades, vió que dentro había escondida una estrella!!!!.  -¡Gracias Viento!-dijo.  -De nada – susurró el Viento. Y el niño regresó a casa para enseñarle a su mamá la hermosa casita roja, sin ventanas ni puertas y con una estrella escondida en su interior. 

En este cuento he hecho algunas modificaciones como por ejemplo: cuando va de camino a casa del Sr. Granjero, se encuentra con otros niños y niñas que los acompañan un trecho del camino, entonces introduzco la coordinación rítmica a dos, o el trenecito; cuando encuentra al granjero, éste le dice que no sabe donde está la casita pero que antes de ir a por la abuela, se quede a ayudarle en las tareas del campo y aquí pongo una canción infantil para hacer los gestos universales de los trabajos primordiales (arar, sembrar, recoger, moler,…). En otro momento del cuento, cuando encuentra a la abuela, ésta está cocinando y bailando con su gato y su perro, entonces pongo una música para hacer danza a dos creativa; cuando se encuentra con el viento, introduzco la vivencia de la Garza o una danza de fluidez como si estuviera flotando en el aire… y así voy creando las variaciones hasta que encuentro que la historia y las vivencias siguen la curva metodológica de integración. Mi experiencia es muy satisfactoria. 

Espero que este post haya sido de tu interés y te haya podido inspirar a crear tu propia forma de facilitar Biodanza en diferentes contextos.

Hasta pronto. Un abrazo. 

Biodanza

La consigna de Biodanza es el puente a la acción transformadora de la vivencia

El Ayuntamiento de Santa Perpètua de la Mogoda, Barcelona, ha decido incluir la Biodanza en el programa de Inserción socio-laboral para mujeres en riesgo de exclusión. Esto ha sido posible gracias a Sandra, alumna del grupo regular de los viernes tarde de Castellar del Vallés, que viendo los efectos de la Biodanza en sí misma, decidió proponer a su concejala los beneficios de incluir la vivencia corporal integradora del Sistema Biodanza en el programa de mujeres del que ella es la técnica. El resultado ha sido una prueba piloto de tres sesiones de Biodanza, como propuesta integradora afectivo-motora en el programa de formación y apoyo que se ofrece a estas mujeres.

La convocatoria ha sido de 21 mujeres pero en la realidad son 16. Esto en sí mismo ya es un éxito debido a que todas ellas están buscando empleo y esto implica una dedicación de tiempo importante, a parte de ser madres, esposas, amigas, hermanas, atender sus casas, sus padres, sus hijos e hijas, comprar, acompañar al médico a sus seres queridos, preparar comidas, cenas, recoger y llevar los niños y niñas a la escuela, a los extraescolares, ir a las reuniones de padres de la escuela, … Si viviéramos en una sociedad donde los valores no fueran exclusivamente masculinos y regidos por el hemisferio izquierdo sin tener en cuenta el derecho (por decirlo de forma diplomàtica), estas mujeres que están en situación de riesgo de exclusión (por no encontrar trabajo con todo lo que ello implica a múltiples niveles), serían bendecidas y bienamadas por la sociedad entera por el bien que hacen a la comunidad humana, aunque ese bien no se base en el mercantilismo del vivir, sino en la con-vivencia del Vivir, de ser familia; aunque esta palabra, como tantas otras,  haya dejado de tener el significado que tenía hace tan solo una generación atrás. Todo cambia muy rápido pero la inclusión de la mirada femenina-feminista, está muy lejos de ocupar el lugar que lo corresponde.

Estas mujeres, a pesar de sus historias personales, no son víctimas de una sociedad enferma, nada más lejos que eso. Ellas son Guerreras en Pie de Paz para decir alto y claro, que ni Ellas ni ninguna mujer más, son mercancía desechable o defectuosa. Ellas son supervivientes de la maquinaria capitalista que sólo valora a la persona por su productividad al servicio del sistema androcèntrico que nos está llevando a la autodestrucción como especie y como planeta. Ellas sólo pueden estar al servicio de la Vida porque no es por ellas, es por nosotras y las generaciones venideras.

Ser mujer en este mundo endurecido y violento, sigue siendo hoy en día un acto heroico en mitad de tanta barbarie. ¿Cómo hacer que en tan sólo tres sesiones estas mujeres estigmatizadas sientan su Poder, el Yo Puedo en sus manos, sus vientres, su voz y su mirada? La mejor manera que se me ocurre es Vinculándolas a la Tierra,  a la Gran Madre; retornando al origen de nuestra esencia y escuchando la Voz de Gaia que nos habla claro y fuerte pidiéndonos coraje para Ser y ocupar nuestro lugar en el mundo. Somos las mujeres, dadoras y sostenedoras de Vida que tenemos ese papel. Eso no excluye al masculino ni mucho menos, pues cada uno hace su papel en la Danza de la Vida. Para restaurar el equilibrio planetario, de todos los seres que vivimos en el planeta, las mujeres necesitamos escuchar a Gaia y reconocer en nosotras la Voz de Tierra. Nosotras somos las guardianas de la Cultura de la Tierra, los hombres nos acompañan en su labor. Nadie es mejor que nadie. Todas las personas, todos los seres humanos, somos iguales a los ojos de Gaia, sin distinciones de ningún tipo. Este es el mensaje que deseo transmitirles a estas mujeres: debemos ocupar nuestro espacio en todos los lugares donde estemos, reclamando la Verdad y la Sabiduría de la Tierra que Ama a todos los seres por igual, los nutre igual y los cobija de igual forma en sus oceànicos brazos. Nuestra misión como mujeres empoderadas es abrazar nuestra singularidad y con ella alzarnos en Pie de Paz para que los valores de Gaia la Gran Madre, sean restaurados y prevalezca la equidad en lugar de la desigualdad,  que la ternura y el respeto sustituyan la violencia y la violación, que la libertad sea vivida y la esclavitud un mal recuerdo, que las mujeres y sus hijas e hijos podamos andar solas y confiadas por bosques y selvas sin miedo a ser violadas, esclavizadas, torturadas, que los hombres sólo empuñen espadas de Luz y Verdad y nunca más de muerte y guerra, … Estamos cansadas, hartas de tanto desamor.

Así, con la fuerza que me da la Madre Tierra, planteo estas tres sesiones de Biodanza, que sin dejar de ser sesiones para iniciantes, tradicionales en su método y puesta en práctica, puedo transmitirles el Amar, el Saber y el Poder de Yo Soy. ¿Cómo? Con la consigna (las músicas vienen después); es en la consigna donde puedo generar el puente a la vivencia transformadora que propone la Biodanza en sus ejercicios. Como facilitadoras, no necesitamos hacer nuevas propuestas de ejercicios, ni inventar a penas nada pues todo lo que ya está construido sigue siendo útil por sí mismo, pero sí podemos y debemos seguir investigando, adaptando las propuestas originarias a las situaciones concretas del grupo y el momento.

Biodanza despierta el alma, y lo hace a través del cuerpo. Esa es la excelencia de Biodanza que la hace tan distinta a cualquier otro sistema y método que se trabaja desde la perspectiva corporal. La apariencia de la forma puede confundirnos, pero sólo en Biodanza encontramos la clave antropológica que mueve todo el sistema: el Principio Biocéntrico y la Inteligencia Afectiva .

Espero acordarme de hacer una foto con las mujeres para documentar mi experiencia.

Saludos.

 

Biodanza

Biodanza en familia: el encuentro con lo esencial

Estoy trabajando con un hermoso grupo compuesto por mamas y papas [pocos papas, aún son pocos los hombres que participan de las actividades fuera del horario escolar] y niños/as de 5 a 7 años, aunque también vienen hermanitos y hermanitas menores. Es un programa promovido por el Ajuntament de Rubí, al que doy las gracias por su disponibilidad y confianza.

El primer día pregunté si alguien sabía qué era la Biodanza. Nadie la conocía excepto una mamá que estuvo mirando por internet para hacerse una idea. Le pedí una palabra para definir la sensación que le produjo y dijo “Desestresante”. ¿por qué has escogido esa palabra? le pregunté curiosa y contestó que el hecho de que cada uno se moviera a su antojo, libremente, le pareció muy desestresante. Sonreí para mis adentros, recordando esa sensación de estar sujeta a hacer las cosas que toca hacer cuando los hijos/as son aún pequeños y requieren tanta atención y cuidado que no hay apenas tiempo para hacer nada más que lo que toca hacer.  Pensé lo importante que es cuidarlas a ellas también, creando espacios para ellas/os mientras están con sus criaturas.

Hablamos brevemente sobre la propuesta de Biodanza e hicimos mención a la autorregulación, la progresividad, el grupo, y especialmente a “Portarse bien”; estas dos palabras me las enseñó mi querida amiga Rosa Palacios, fruto de su larga experiencia con niños/as y familias. En Biodanza el “Portarse bien” no existe; no conocemos este concepto porque entendemos que siempre hacemos lo mejor que sabemos. Esto da pie a  invitar a las mamás y papás a que descansen de su rol de padres y madres, y dejen que las cosas sucedan tal como son, sin exigencias. Sí indicamos que si no deseamos hacer algo, podemos optar por descansar o hacer otra actividad siempre que ésta no moleste a nadie ni al grupo. El respeto es primordial.

Dejar el rol de padres/madres, generalmente causa un efecto de alivio: tienen el permiso de pasárselo bien ellos y ellas, sin controlar lo que hacen sus hijos e hijas. Es inevitable que, al  menos en la primera sesión, los más pequeños vayan pegados a sus progenitores si no conocen a ningún otro niño y niña, pero a lo largo de la sesión y de los días, cada vez hay más espacio entre ellos. Después de dos o tres sesiones, cuando la confianza en el lugar y en la facilitadora se ha generado, empezamos a hacer propuestas de vivencia en las que los adultos interactúan sólo entre ellos mientras los más pequeños los observan, y al revés; por ejemplo, con ruedas concéntricas, rondas de presentación al centro, juegos de interpretación. Es muy interesante ver el efecto que causa en los papas y mamás y también en sus hijos e hijas. De primer momento, los adultos suelen encontrarse algo desubicados cuando no están con sus hijos/hijas y se encuentran con otros/as adultos, como si por un instante se dijeran a sí mismo/a ¿Pero esto no era para los más pequeños?, pero la música ya está sonando y la propuesta está en acción así que se entregan a la vivencia. Sus hijos e hijas están allí mirándolos, observando con sus ojos limpios de juicio. Quizás hay algún pequeño que se puede pegar a las piernas de la mama o el papa mientras están allí sin ellos, pero no suele ocurrir; en general les gusta ver a sus papas y mamas haciendo cosas que no suelen hacer: los ven jugar entre ellos, divertirse como niños y niñas, hacer y deshacer con la misma simplicidad que nuestros pequeños y pequeñas. Es un momento mágico. La sala se llena de un hermoso aroma de Alegría y Libertad. La esencia del Ser se manifiesta y no hay diferencia entre personas y personitas.  Así es como va ocurriendo la trans-forma-ción: danza a danza, movimiento a movimiento, círculo a círculo.

Hay otro momento especialmente significativo en la aula de Biodanza y Familia: es la parte de la curva metodológica donde descendemos y las músicas son melódicas, las propuestas de movimiento son más lentas y las expresiones de afecto y cariño se hacen más evidentes. ¡Cuán distinto es este momento en las sesiones con adultos!!!! Con los niños, el darnos amor, cuidarnos, querernos, es algo natural. Pocos pequeños rehuyen el contacto afectivo: sus manitas aman a sus compañeros/as, aman a sus mamas y papas y se dejan amar.  En Biodanza para adultos, la progresión hacia la expresión de la ternura, es lenta en el tiempo, muy progresiva, leve y con consignas poéticas para no herir sensibilidades.

Observarles en ese acto amoroso que surge como caricia, para mí es un momento de Gran Belleza. Padres/madres junto a sus hijos/as se expresan amor mutuo acurrucados en un nido afectivo, apoyados unos con otros con cuidado,  estirados en el suelo, en un tren de descanso o en un mandada,… y surge la caricia, el mimo, el contacto de la piel con la piel que nutre. Siento que esos instantes amorosos son como cantos de Esperanza y de Fe en el Ser Humano, en la Vida, en el vivir.

La Biodanza es un sistema de induce a la reeducación afectiva proponiendo vivencias integradoras que devuelven el sentido a Ser Humano.