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Cuando el espejo soy yo

Una de las posibilidades que nos está ofreciendo esta pandemia es el uso de las tecnologías para comunicarnos. Para muchas personas mayores, quiero decir más allá de la adolescencia, supone un encuentro nuevo, inexplorado, un reto en muchos aspectos, no sólo el tecnológico. La experiencia de comunicarnos con el resto del mundo a través de una pantalla, nos posibilita mirar al otro, verlo y también verme a mí misma. «Verme a mí misma» puede ser un descubrimiento verdaderamente trascendente. Por supuesto no estoy hablando de los/las adolescentes que usan el móvil de forma habitual como una tercera mano y crean su imagen a partir del «postureo» que imita aquello con lo que se identifican. Hablo de las personas adultas que con el tiempo o quizás nunca, dejaron de mirarse al espejo, dejaron de verse, se olvidaron de encontrarse.

¿Qué es un espejo? La etimología de la palabra espejo apunta a «instrumento de mirar, de observar» diferenciado de ver, ya que observar implica la intención de la mirada, el acto de aprender, el interrogante, si podemos decirlo así. Cuando este instrumento de mirar nos refleja a nosotras mismas, ocurre una revolución interior, un reencuentro inesperado de quién soy yo, qué soy yo.

Ante cuestiones así sólo cabe el Amor y lo escribo en mayúscula para distinguirlo del pseudo-amor que nos han vendido como verdad, cuando sólo es una mentira disfrazada. El Amor en mayúscula es aquel que no juzga ni califica, el que acoge e incluye, el que une, vive y respira para el Bien Común. Digo Bien Común porque el Amor no distingue entre buenos y malos, ni blanco ni negro como nos han enseñado a nosotros. El Amor en mayúscula es Unidad, el Cero mismo. ¿Dónde hallo el Cero, la Unidad, el Amor? Las respuestas se encuentran en el interior, dentro de cada una de nosotras. La llave que abre este paisaje donde habitamos, es el silencio, la atención en el silencio, la contemplación del silencio que me permite escuchar el canto del pájaro, el susurro del viento, la danza de las flores, el tambor de mi corazón. Entonces es cuando el ruido del pensar se desvanece y puedo ser agua como la lluvia, aire como el viento, tierra como nutriente y fuego como cobijo.

Ahora, en este tiempo de pandemia, todo apunta al interior, no te dejes engañar, incluso la pantalla que usamos para comunicarnos con los que amamos, ahora se presenta como el vínculo de mirar mirándome.

¿Qué veo cuando me miro? Puedes ver muchas cosas. Yo te invito a que te mires desde el silencio, sin palabras, sin historia, sin pasado, sólo vacío porque es en el vacío donde creamos. Es en el vacío donde nacemos. Que no te confundan las palabras. Vacíate de los prejuicios, de las creencias, de las ilusiones, vacíate de todo hasta que encuentres el Sonido del Vacío.

El reflejo del Vacío, que se inició con el interrogante ¿qué soy yo?, te devuelve Yo Soy. Yo Soy.

Ahora, vive en Ello y deja que así sea. ¿Es mucho para tí?

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De ausencias y soledad

El 17 de marzo de 2020 teníamos sesión de Biodanza con las Mujeres Jardín. Era el día en que íbamos a decidir la publicación del segundo artículo pero no tuvimos la oportunidad: la pandemia se había declarado y el retiro estava vigente, así que el artículo quedó a la espera del siguiente encuentro. Ha pasado un mes y seguimos sin encontrarnos. Tardaremos aún muchos días, así que vamos a publicarlo, sobretodo por las flores que ya no están en nuestro hermoso jardín, flores que partieron dejándonos el aroma eterno de los abrazos, las risas, las ruedas de mecimiento, las miradas, la ternura de estar juntas, presentes y de alguna forma, para siempre. Especialmente dedicado a Carmen Jiménez, nuestro florido Jazmín al que no pudimos despedir porque ahora morirse es … ¿qué es morirse en estos tiempos donde nadie se reune para decir el último adiós, donde las personas mueren solas (aunque no fue el caso de nuestro Jazmín que estuvo acompañada de su querida nieta Sara que trabaja en el Hospital Taulí) sin ceremonia, sin ritual, sin seres amados a los que mirar? Es cierto que el personal sanitario, todo el equipo de salud y digo todo porque incluyo a todos, desde los camilleros y personal de limpieza, hasta los médicos, todos están sufriendo más que nadie las consecuencias de esta pandemia que tanto duele y al mismo tiempo nos invita a una profunda reflexión sobre el vivir y el morir.

Un mes y las Mujeres Jardín siguen escribiendo, – Ahora más que nunca- dicen. Hablamos por teléfono, compartimos risas y llantos, mantenemos el vínculo porque la mayoría de ellas no tienen cómo hacer videollamadas, sólo teléfono. Seguimos adelante danzando al son de la música con une, confiando en el ser humano, en su capacidad de innovación y creatividad, en su empeño por vivir, pero muchas cosas habrán de cambiar.

El mundo se ha parado dicen, y aunque seguimos en este retiro forzado, las guerras en más de 40 países del mundo continuan, la venta de armas para que estas guerras sigan su juego macabro continúa, la venta de esclavas sexuales, niñas y niños vendidos como animales y objetos de uso y desuso continúa, el hambre en muchos países continúa robando vidas sobretodo de infantes y ancianos, los campos de refugiados siguen sufriendo el olvido, mientras el humano, sujeto como un perro atado por sus propias cadenas, está en arresto domiciliario. ¿de qué se nos acusa? De locura. La Naturaleza, la Gran Madre, Gaia, Pachamama, ha decidido que es suficiente: hemos sobrepasado el límite de la destrucción masiva del planeta y de los seres que la habitamos, y no hay más tolerancia. Nos toca reflexionar, nos toca establecer nuevas bases para recrear este mundo de locos donde la ley del más «fuerte» es la que impera, y digo fuerte aludiendo al poder inventado del ego superlativo apartado de la vida y dedicado al lucro y la posesión a cualquier precio.

La llamada de Ser Uno no es un eslogan publicitario aunque así nos lo han hechos creer los mecanismos del sistema que absorben verdades y las manipulan para que pierdan credibilidad. Ser Uno es la alternativa de vida que impulsa la propia evolución. No hay venganza, ni resentimiento, ni tan sólo juicio en la Naturaleza; es la Ley Natural de la Armonía y el Equilibro, de la Homeostasis universal. Los humanos nos hemos vuelto células cancerígenas que hay que aislar y destruir para que la Vida recupere su estado natural y los que sobrevivamos aprovechemos la oportunidad para Vivir en Paz. Así actúa la Vida. El Equilibrio Armónico del sistema prevalece a cualquier proliferación egóica.

¿Qué vamos a hacer con todo esto? ¿Qué queremos que ocurra después de esta pandemia existencial? ¿Qué papel queremos ocupar en el mundo?

Es momento de dialogar, de crear espacios virtuales de coloquio, de debate, de cuestionarnos, de escucharnos, de autocrítica, de definir estrategias de cambio que no sean simples parches que paren la hemorragia. Precisamos restablecer nuestro papel de tribu humana en la Tierra y andar a la par con la Vida, entendiendo que no es sólo un aspecto biológico. Somos mente, consciencia, seres cósmicos y eternos experimentándonos como tal. Hemos olvidado nuestra causa de ser. Debemos recordar. Las abuelas ¡tienen tanto que contarnos!!! Ellas pueden hacernos recordar lo que permanece más allá del tiempo. Escúchalas para que su voz permanezca viva, presente. Ellas y los infantes sufren retiro forzado pero tienen voz, la más noble de todas las voces humanas.

Para ti Carmen Jiménez, por tu hermosa sonrisa que permanece viva en nosotras.

En este enlace encontrarás el segundo artículo de las Mujeres Jardín.

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¿Espiritualidad? Ah si…

¿Sabías que cuando miramos el cielo en la noche, todo cuanto ves a simple vista, es el brazo de la Via Láctea donde habitamos, más alguna galaxia más? Eso quiere decir que desde nuestra infinita «pequeñez» biológica, percibimos una parte de la inmensidad que es la Vida. ¿Te has parado a observar esa inmensidad? Esos centenares y miles de cuerpos celestes cohabitando entre sí, conmigo y contigo incluidas, con la araña del patio que se esconde de la lluvia, con la flor del jardín y el roble del bosque.

Cuando eso ocurre, me relajo sin más y sonrío. No puedo dejar de percibir una Paz que va más allá de las palabras pero que es sentida por algo que me habita dentro y fuera, que lo ocupa todo como un Todo en un Nada. Y casi sin respirar, me asombro. Quizás asombrar no sea la palabra adecuada, pero cuál es la que encaja cuando no hay palabras sólo Presencia.

Sí, sólo Presencia sin palabras ni pensamientos. Sólo Presencia ante la perfecta fractalidad de la Vida, patrones eternos que se repiten sin fin, como una hormiga o un insecto que al mirarnos vea nuestros campos bio-magnéticos, nuestras redes neuronales conectando y desconectando, entrelazándose entre sí en una danza infinita de la que tan sólo percibimos lo suficiente para recordar que somos seres cósmicos, más allá de la individualidad.

Somos seres biológicos, psicológicos, sociales y cósmicos, y añado cósmicos más que espirituales porque debemos nombrar el Cosmos para que se nos haga presente en nuestro cotidiano y nos recuerde que desde tiempos remotos las culturas originarias de la Tierra estaban aquí mismo, con nosotros, mirando el Cosmos en su transformación permanente.

Hablamos de espiritualidad y hacemos referencia al espíritu, a la esencia que somos. A través de la meditación podemos alcanzar estados de percepción que nos permitan vivenciar la eternidad del Ser, pero… sólo mirando el firmamento en la noche, puedes percibir al Gran Espíritu que todo habita, también aquí en nuestra «pequeñez e insignificancia» fractalidad.

Nuestros ancestros, las culturas originarias y los pueblos indígenas, les bastaba con tenderse en el pasto y mirar: la Naturaleza en la Tierra y la Luz en el Cielo. ¿cuántas meditaciones necesitaras para sentirte espíritu? ¿Cuántas prácticas deberás realizar para sentir el Ser Cósmico que ya eres?.

Me pregunto si la espiritualidad es algo que también hemos inventado para explicar aquello que es obvio, que siempre ha sido, es y será a pesar de nuestro olvido, de nuestros enganches emocionales, de las vivencias limitantes a las que nos aferramos aún. La observación de la Naturaleza proporciona estados de éxtasis y de consciencia amplificada, sólo estando Presentes, Aquí-Ahora, en el tiempo eterno de Aión.

Todo cuanto nos rodea nos habla del Ser, representado fractalmente en cada ser viviente, sea cual sea su tamaño, condición, raza, … Nada hay en el Uni-verso que esté separado; eso sólo existe en nuestra mente menor identificada en aquello que cree ver y sentir porque no nos han enseñado a vivir siendo.

EL mundo se ha parado decimos estos días, pero no: es el ser humano que ha dejado de intoxicar su entorno y la Naturaleza rebrota, los animales ocupan espacios antes vetados sólo para humanos, los pájaros cantan con más confiados, la primavera sigue su esplendor, pero este año aún más, pues ha dejado de luchar contra la locura humana.

El cautiverio nos pide reencontrarnos con uno mismo, con nuestro mundo, con nuestras relaciones, con nuestra visión, y algunos nos sentimos afortunados, otros desdichados. En estos días la lucha ya no es la que está fuera, ahora la lucha está en el interior de aquellas personas que prefieren repetir el viejo paradigma que dice que sólo luchando venceremos, pero yo te repito las palabras de los sabios que dicen: No eres un ser viviendo la vida, Eres la Vida.

La mirada que la Vida nos invita a ver, puedes encontrarla en el Cielo que, a pesar de que lo hayas olvidado y no recuerdes cómo mirarlo, siempre está allí. Las nubes pasarán, las tormentas pasarán, pero Tú igual que el Cielo, permanece. No necesitas ser espiritual. Sé Aquello que permanece, dentro y fuera, pues nada existe ni fuera ni dentro. Todo Es. Antes que Uno es Cero: espiral eterna.

Dedicado a todas las personas que aún olvidamos y aún recordamos.

Gratitud.

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La nueva populación emergente

Dicen que no, pero es verdad que todo cambia, hasta nosotros los humanos (risas ;). Estamos confirmando en este presente lo que en el futuro ya es una realidad, así que no andemos más con chiquitas y hablemos claro, limpio, sin rodeos: no hay clases en la comunidad humana. No hay clases. Sí, sí, has oído bien: clase obrera, clase adinerada, clase media, clase de cole aburrida donde no te dejan mover y te hacen creer un sin fin de «verdades» caducadas [hay no, que esto todavía existe y mucho, ¿o no tanto?]. En cada una de nuestras acciones, estamos afirmando el futuro que deseamos y que por ende, ya es una realidad; así que no demores en pensamientos-basura, pensamientos ruido, recuerdos-dolor, recuerdos-culpa, o cualquier otro pensamiento que te desvíe de la única Real-deidad: Yo Soy Eso Omnipotente, Inmutable, Omnisiciente, Infinito, No-Nacido, Perfecto, nombrado con diferentes nombres que vienen todos a decir lo mismo: Zero, que viene antes del Uno ya que es gracias al Zero que puede explicarse como Uno, Unidad, Totalidad, Dios, Budha,… Todo está en tí, mí,… Yo.

En la conciencia colectiva de la humanidad y de todos los seres de la Tierra, la vibración se alza con Voz potente y clara: Unidad, Juntas, Unidas, y no es que antes hubiera separación (eso sólo fue una ilusión que aún perdura en el tiempo). La Unidad, Juntas, es desde el Corazón, el órgano de la Acción, que culmina en las manos que Dan y Reciben; juntas como personas hermanadas en nuestra condición humana, pero también en nuestra condición de seres vivos, habitantes de este planeta y compartiendo Hogar Gaia. Hemos de abandonar la separación como realidad y transmutarla al siguiente paso para que la vivencia de la Unidad no sea sólo una teoría compartida sino un vivencia de tribu, de manada. Nadie nos enseñó a hacerlo en nuestro mundo occidentalizado, estandarizado, desinformado, però en nuestro interior existe una semilla germinando que crece y crece rítmicamente, con la certeza del Futuro ya escrito. No somos creadoras de realidades, como nos ha hecho crear la NewAge, el Secreto y el mentalismo exotérico. Somos vasijas donde reflejar la Luz del Gran Sol, la que ha existido y existirá siempre; no necesitamos crear nada ya que la Vida ya sabe organizarse y llevar su cometido. Nuestro hacer debe estar centrado en ser contenedores del Agua más pura y cristalina posible, capaz de reflejar con la mayor nitidez posible, Aquello que Es, Aquello que Somos.

Nuestras acciones dan forma a posibilidades y la posibilidad que estamos plasmando es la de la Tierra Prometida donde la Paz reina en todos los reinos y todos y cada uno de los habitantes es/somos Guardián de la Paz. No es tú, y yo; es Yo Soy.

Nací en una familia donde mis abuelos trabajaban los dos porque así lo decidieron juntos. Mi abuela Catalina era de la alta burguesía catalana, vivía en el barrio de Tres Torres de Barcelona, en una de las mansiones señoriales rodeada de la familia, servicio doméstico, jardineros que cuidaban el jardín de la mansión, modista para sus trajes a medida, casa de veraneo en la playa, coches,… y se enamoró de mi abuelo, obrero, republicano, sindicalista. Cuando la familia de mi abuela se negó a aceptar su amor por un hombre de clase social inferior a la suya, mi abuela renunció a todo lujo y cambió su gran pamela de señorita pudiente por un moño raso, sus vestidos lujosos con miriñaque por ropa humilde, se lanzó a la calle con otras mujeres y hombres a hablar en las plazas de la mentira del capitalismo y de toda su maquinaria, se unió a otras mujeres para reivindicar los derechos de la mujer, tuvo tres hijos aunque sólo sobrivió la última niña, mi madre, que se hizo mujer trabajando como sus padres, se casó con un hombre, carpintero de oficio, y nos tuvo a mi hermana y a mí, que trabajamos desde los 14 años haciendo manualidades, «canguros» y apaños para poder salir con la «colla» y no pedir dinero en casa; y me casé y tuve dos hijos, y seguí trabajando en casa y fuera de ella para ganar suficiente dinero que cubriera la guardería, el alquiler, el teléfono, el coche, el fin de semana en la naturaleza, las clases de batería, el centro excursionista, la ropa, la luz,… y escuchar en mi interior una voz imperceptible, insistente, sutil, diciéndome «no llegamos a fin de mes», «no hay suficiente dinero», «falta dinero».

Hoy, con 57 años, divorciada, habiendo criado a mis hijos prácticamente sola, compaginando la maternidad con Ser persona, con el trabajo, con la casa que se cae a trozos si no la mantienes, etc, etc,… hoy, organizando la ropa, necesitaba mover la balda del armario para que cupiera la colcha grande. He intentado hacerlo con las manos pero he necesitado una herramienta que me ayudara a sacar los ajustes. Mientras estaba haciéndolo, he pensado «No hemos tenido dinero, pero hemos tenido recursos», «Hemos sido una familia con recursos» y de repente, me he alegrado, porque el dinero es un recurso más però sólo complementario. Hay tantas formas de reconocer-nos properas, abundantes, …

Todo está cambiando. Ya es una realidad. Hagámoslo unidos, juntas, en una misma vibración sonora que suene por doquier. Somos gente de recursos haciendo posible que el cambio de paradigma sea una realidad consolidándose. No soy yo, o tú, quien lo hace posible; somos la Intención y la Acción juntas, unidas. Ubuntu.

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La Permanencia

Esta mañana, muy temprano, cuando el día empezaba a despuntar, he dio a pasear con Roc, mi amado perro. Nuestro paseo matutino cotidiano dura poco más de 30′, però hoy hemos ido a caminar sin tiempo, por el bosque que nos lleva al río. Mientras andàvamos en silencio, cada uno en su andar, árboles, pajarillos y otros seres vivos nos daban la bienvenida con su presencia.

El bosque habla: Habla la enorme planta de romero que al cruzarme con ella, me ha llamado la atención para que me lavara la cara con su rocío perfumado. Agradecida por la invitación, me he impregnada de su aroma y he seguido andando con la mente más despejada y el corazón más confiado, si cabe. Unos pasos más allà, mientras mi mirada descansaba en la visión natural del percibir y el ver, la ardilla ha cruzado el camino sin prisa alguna, mostrandome su grácil movimiento, mientras subía a un nuevo árbol. El Sol despuntaba entre las hojas de los robles y Roc seguía su andar pausado, girando de vez en cuando la cabeza para comprobar que seguíamos juntos. De pronto, he encontrado la gran roca bajo el pino alto, donde me place sentarme. Caramba¡¡¡ ¿Tanto hacía que no venía por aquí? Y la Gran Roca me ha dicho: Permanencia. Yo sigo aquí.

Si; justo era eso lo que necesitaba escuchar: Permanencia; ese lugar donde todo Es, donde las nubes pasan y sigue allí, no como una cosa, ni una forma, ni un color, ni una textura. Sencillamente Es. ¡Cömo definir aquello que no puede nombrarse? no porque nadie lo impida o no sepa. Sólo la poética puede rozar ese vivir sentido que me recuerda la palabra que hoy me ha regalado la hermana Roca: PERMANENCIA. El cero anterior al 1, la Unidad.

Y la Roca me ha seguido contando que en la Permanencia de la que ella me habla, habita la impermanencia siempre danzando al son de la transformación, de la transmutación, del eterno tránsito donde las formas se desvanecen y se recrean sin fin. Entonces es cuando surge el Tiempo, ese maestro trino, donde aprender Geometria sagrada, Matemàtica sacra y el Vivir.

Mientras, la Permanencia sigue allí, aquí, … ocupandolo Todo, siendo Todo. Aquí, dentro. Siempre dentro. Permanentemente dentro.

La Belleza del vivir!

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Diario de una educadora biocéntrica. FE 03102018

Fecha estel·lar 03102018.

Empieza el curso 2018-2019. Ya no recordaba el ritmo al que me lleva preparar las clases de Biodanza de mis dos grupos regulares, más las sesiones de los dos proyectos sociales en los que han incluido la Biodanza en uno de sus programas para mujeres en riesgo de exclusión en Sta. Perpetua de la Mogoda, y Educando en familias en la concejalía de Educación en Rubí. Eso en referencia a Biodanza. Luego están dos trabajos de educación biocéntrica: uno en la Sala Beckett de Barcelona (Laboratorio de género – Debut), más cuatro talleres sobre las mujeres que ya no sangran “Dones llavor” en diferentes ciudades de Catalunya-Rodalies

Uau!!!!!!!

A sí! Y mi compromiso personal de introducir el Método Integrativo Biocéntrico (MIB) en el panorama político de mi pueblo, así como el contrato trimestral con la Escuela Municipal de Adultos (EMA) de mi pueblo, como integradora grupal en los cursos de grado superior, grado medio y ESO.  Es maravilloso poder decir todo esto de corrido sobre un papel, aunque sea virtual y sustituyendo mi pluma con tinta de colores y mis preciosas libretas hechas a mano. Sigue siendo maravilloso contar todo lo que estoy haciendo en mi vida laboral, a parte de cuidar a una anciana de 92 años vecina de casa durante 3h al día los días laborables, haciéndole compañía y tejiendo juntas, cada una su labor, mientras ella me cuenta su historia de vida, sus recuerdos, riéndose de sus propias anécdotas o llorando a veces- las he oído un montón de veces, pero no me cansa-. Son sus vivencias y están en su piel; componen sus células junto con todos los elementos químicos[1].

Para hacer lo que quiero, como quiero y donde quiero, trabajo muchas horas al día, pero mis horas, aunque tienen una referencia cronológica medida por el reloj, danzan juntas con Cronos, Kairós y Ainós. Eso para mí es un aprendizaje constante y de ciclo anual: en verano las horas de Sol son extensivas; después se van reduciendo hasta el inicio de curso donde todo debe programarse, ordenarse, calendario y agenda en mano. Es un ritmo que me pide equilibrio Yang/Yin.

El Yin, en nuestra sociedad occidental, parte de la oriental y en general en todo el planeta salvo algunas excepciones[2] está descolocado, no-mirado, excluido, ignorado, maltratado, violado, desnutrido, casi olvidado pero no; seguimos en Pie de Paz y siempre va ha ser así. No estoy hablando de mujeres, tampoco estoy hablando de hombres. Estoy hablando de personas, de seres humanos siempre en movimiento, danzando.

La Vida es así, movimiento, danza (lo que antes servía ahora ya está en otro estadío de su evolución). El mundo se recrea por entero: las células del cuerpo humano tienen un sistema de regeneración constante (algunas tan sólo tienen horas de existencia y sólo unas pocas nos acompañan desde el nacimiento), las nubes, las plantas, los árboles, los animales, las aguas de la tierra, yo, tú… todo cambia aunque a diferentes ritmos. A los humanos en general nos cuesta aceptar esta realidad, porque tenemos la capacidad de intuir (vislumbrar) el futuro; de hecho, esta intuición es la que impulsa la evolución como especie ya que la Intuición bebe directamente de la Curiosidad que nos impele a la acción. Si la Intuición se pierde en el camino y sólo queda la Acción o viceversa, estamos desequilibrando nuestra capacidad de elección. En este desequilibrio, el miedo adquiere protagonismo intermitente, aunque a veces el grado de exposición es tan elevado (ya sea por exceso o por impacto), que se instala en el organismo creando respuestas basadas en la desconfianza, la angustia, la parálisis emocional y otras. A mí, aún me pasa (son memorias muy antiguas), aunque ya no dejo que tomen el protagonismo porque entonces me las creo y olvido que son sólo una parte del proceso de re-equilibrio Yin-Yang.

En síntesis: Hago lo que quiero, con quién quiero y cuando quiero, y lo mejor de todo es que estoy empezando a disfrutarlo. Es un reto maravilloso al que todas estamos invitadas a participar. Yo Soy.

[1] La memoria celular (un buen libro para conocer la memoria celular es “La biología de la Creencia, Dr. Bruce H. Lipton)

[2] Matriarcados. Anna Boyé, antropóloga y fotoperiodista. http://blog.annaboye.com/

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Reconocer la riqueza del Bien Común

Partiendo de la base que la Vida no se encuentra fuera de nosotras [personas], ya que nos habita, podemos decir que Somos Vida, Yo Soy Vida. En ese Ser Vida, hay implícita la Riqueza.

La riqueza es una palabra que proviene de la raíz indoeuropea «reg» relacionada con poder, destreza, y el sufijo latino itia que expresa cualidadde aquí podemos decir que riqueza es la característica que tiene todo ser humano de poder [Yo Puedo], de hacer [Yo hago].

La naturaleza de la humanidad es curiosa y creativa; un ejemplo de ello es la capacidad que hemos desarrollado de poblar el planeta en cualquier rincón de su superficie. Nos las ingeniamos para habitar la Tierra allí donde estemos; buscamos la manera de realizar aquello que deseamos. Ese es nuestro impulso creativo innato, imparable, y me atrevo a decir indomable, porque a pesar de todo el empeño que hemos puesto individual y colectivamente, en ahogar nuestros propios sueños abasteciendo así la distorsión enloquecida de la comprensión del Poder [Yo Puedo] y convertirla en la peor arma de destrucción, el Ser Humano sigue empeñado en vivir, en vivir Bien. No hay como frenar el impulso de la Vida que nos habita.

¿Cómo podemos vivir Bien en mitad de tanto desconcierto? Está claro que la creencia de la separación nos ha llevado al mundo que hoy sufrimos, porque la separación es otra de las palabras inventadas para intentar explicar la Vida, pero no es real, no existe, la separación es ilusoria, pertenece al imaginario. Todo lo que existe está conectado como una Red sináptica de caminos, senderos, confluencias, que nos componen como un Ser único Yo Soy. Entonces, la única vivencia Real es la comunitaria, la comunidad humana, la comunidad afectiva, aquella en la que todos sus miembros pueden verse en círculo y donde todos pueden escuchar a uno de ellos sin necesidad de micrófono, sólo a viva voz. Esa comunidad está cuantificada por Edwin John con treinta familias del mismo barrio y una experiencia de años en la que su propio modelo de desarrollo junto con la aplicación de la Sociocracia, se ha replicado hasta llegar a una reorganización ciudadana afectiva y efectiva que abarca a 30.000 personas en India.

Uno de los requisitos imprescindibles para reorganizarnos y encaminarnos hacia esa convivencia comunitaria capaz de encontrar soluciones a los problemas comunes, a las necesidades vecinales, a las carencias locales, es re-educarnos en el afecto, el saber y el poder. Llevamos mucho tiempo sumidos en la noche del No-Puedo; el precio que hemos pagado ha sido curvar nuestras espaldas de tal modo que sólo alcanzamos a mirar nuestro ombligo y, desde allí sólo cabe la posibilidad de quejarnos y poco más. La impotencia a la que nos sometemos, nos lleva al desamor y sobrevivir a todo ello es tarea de titanes.

A pesar del panorama existencial, hay una Verdad que no necesita descansar porque es autosostenible en Sí misma, y es que Nosotros Somos Seres Luminosos en una experiencia Humana y la Luz que nos habita no conoce limitación alguna más que la propia creencia, así que: ¿En qué crees tu?.  Yo creo en la capacidad de Ser Vida, SerVivo, de Ser y escojo acciones, encuentros, alternativas que, a pesar de los tropiezos, me hacen volver a levantar y encontrar la comunidad del Bien Común a la que aspiro y por la que velo y hago para que así sea.

¿Nos encontramos para construir juntas Comunidades del Bien Común en España?

 

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El Bien Común Sí se puede

Ayer participé en la presentación de Reorganización Ciudadana con Edwin John y el equipo de Comunidades del Bien Común en España. Al llegar al lugar del evento, quedé maravillada por la belleza y estructura simple del edificio que configura la Lleialtat Santsenca, una cooperativa obrera del barrio de Sants, Barcelona, que ha sido recuperada y es autogestionada por diferentes entidades del barrio. Si el lugar en sí ya emanaba Belleza (la que surge de la ilusión por la Vida), las personas con las que me iba encontrando conforme me adentraba al lugar del evento,  formaban parte de esta red humana maravillosa, enlazada por el Amor, la Sabiduría y el Poder (Yo Amo, Yo Sé, Yo Puedo) que pulsa en mi interior como faro que guía.

Había llegado pronto y aún estaban organizando el espacio, así que me quedé observando; entonces Edwin John se acercó sonriente, mirándome, con interés de saber de mí. No fue el único; los encuentros surgían de forma natural, tal y como somos los seres humanos, afectivos por naturaleza, aunque nuestra sociedad actual se empeñe en hacernos olvidar.

En ese clima de Amor, Ilusión, Cooperación, Deseo y el objetivo común de crear acciones conjuntas que contribuyan al Bien Común, empezaron las diferentes presentaciones. A lo largo de las dos horas y media del evento, todo fluía con perfecta naturalidad. Edwin nos contó el origen de su proyecto que surgió observando a un bebé intentando desplazarse sin saber andar todavía; lo conseguía agarrándose a un punto de anclaje. ¿Cuál es nuestro anclaje como seres humanos? Primero surge el deseo, después la acción. Los sueños son realidades cuando creemos que podemos hacerlos realidad y esa es la clave.

Desde pequeños somos educados en la productividad que alimenta un sistema basado en la desigualdad para abastecer a un reducido sector de la población cuyo valor es la posesión y la acumulación de bienes para su uso y disfrute. En este sistema educativo, las ideas que el ser humano genera por su característica innata de creador, son sistemáticamente abortadas haciéndonos creer que la imaginación sólo sirve para crear cuentos que nunca llegarán a ser realidades. Nos permiten imaginar porque la imaginación es libre, pero se encargan de hacernos sufrir la osadía de crear y recrear. Pero, como ya he dicho, la Imaginación no conoce fronteras y cuando osamos creer en lo que sabemos, osamos hacer lo que sabemos, y amamos los que sabemos, surge el Poder del Ser vivos, de Ser Vida, y las cosas ocurren.

Ayer, mientras escuchaba a Edwin, en mi interior sonaban tres palabras que se repetían danzarinas «Sí Se Puede».

El ser humano, con intención de explicar la Vida y la complejidad del vivir, generó símbolos y significados que definían conceptos e ideas que recreaban la Vida y el vivir. Con el paso del tiempo, esas palabras dejaron de ser usadas para ampliar la conciencia y se emplearon para manipular las conciencias. Así se generó la mentira, la mente en ira, la mente enloquecida que intenta engañar los sentidos para su juego iracundo; pero… la Fuerza de la Verdad es eterna; se alimenta del Amor y así se gesta la Vida. Sólo el Amor alumbra lo que perdura, así que llegado el momento, el de cada uno y el colectivo, creamos realidades que se replican exponencialmente sin parar.

Hoy quiero regalar mi sueño, el ser y estar del viajante donde el vocabulario verdadero existe sólo para explicar las cosas que la Vida contiene en sí misma, y no hay cabida para lo que no es Real, como la palabra imperfección. La imperfección no existe, es un invento  humano que lleva a la confusión, así que ¿para qué vamos a tener y usar palabras que nos confunden?. La imperfección no existe. Dejemos de usarla y creemos juntos y juntas el diccionario de la Vida donde nuestros hijos e hijas, y las hijas y los hijos de las próximas generaciones hablen en Verdad como Camino del Saber.

La rEvolución está en marcha, nadie puede pararla ya.

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Queering Spirituality BCN: una experiencia de singularidad y diversidad

El pasado 3 de marzo en la Sala Napati de Barcelona, se dió el primer encuentro Queering Spirituality de Barcelona. Fui invitada por J, un ex-alumno de Biodanza y persona amiga a la que conocí cuando su cuerpo andaba en clave binaria de mujer y se debatía entre rejas de cultura heterosexual, vivencias internas, pre-conceptos y demás luchas titánicas para ser, reconocer y mostrarse quien Es. En ese entonces yo ya me definía como bisexual dentro de esta cultura bipolar, pero no era tanto una definición consciente, sino tejida por la fuerza del vivir.

Desde jovencita he atraído tanto a hombres como a  mujeres, aunque mis escasas relaciones sexuales, que se limitaban a tocamientos y roces, siempre habían sido con el sexo masculino, quiero decir, con los que tienen pene en su órgano sexual. Para mí era una sorpresa encontrarme en esa dualidad en la que yo permanecía como observadora curiosa y distante, ya que la sexualidad no estaba en mis intereses prioritarios.

Vivir el proceso de autodefinición de J durante estos años desde la cercanía en la que se ha dado, me ha permitido aprender muchas cosas más de mí misma y de ser en el mundo. J y yo trabajamos juntos en un proyecto de arte de su gestación: yo era la coach que le proporcionaba el hilo de conexión con su vivencia corporal de transformación representada en su obra. Fueron tiempos de aprendizaje-desarrollo donde no sólo amplié el campo de mis lecturas habituales y me documenté sobre la teoría queer,  se despertaron en mí memorias olvidadas que siempre habían estado latentes en mi interior aunque nunca les había dado un espacio prioritario porque andaba ocupada en otros aspectos de la fractalidad del ser.

Esperaba el dia de Queering Spirituality con interés. Desde el primer momento en el que me inscribí a la jornada por email, recibí un cuido sutilmente distinto. Quiero señalar que estoy acostumbrada a participar de muchas formas y maneras en eventos diversos donde las personas y sus procesos son primordiales, así que el cuidar no me es ajeno.

En la misma calle donde se iba a desarrollar el evento, (una calle pequeñita, sin tránsito en el precioso barrio de Gràcia, BCN), andaba yo mirando el número del portal y un hombre con pelo blanco canoso en su cabeza y su barba, en actitud de estar esperando a alguién, me miró amablemente, intuyó mi búsqueda y sin mediar apenas alguna palabra, me indicó el lugar exacto.

Subí en el ascensor y en la puerta del centro donde se iban a desarrollar las actividades de la jornada, estaba J sonriendo-me. El lugar es exquisito, serenamente cálido, elegantemente sobrio, amplio y equilibrado. La sala central está iluminada por grandes ventanales que dejan ver una espaciosa terraza con sabor a antiguo, ornamentada con grandes tiestos de plantas verdes situados en un orden ligeramente informal que evocan la sensación de aire y respiro. Delante mismo, tejados y terrazas típicas de la cálida Barcelona de barrio, la de siempre, la de toda la vida.

En total somos una veintena de personas más o menos. Las actividades se dan en onda de transición orgánica. Entre tanto, miradas, infusión, encuentros, cocina, conversaciones que surgen sin ninguna expectativa. Me siento cómoda, agradablemente cómoda entre esta Belleza singular. Surge el deseo tranquilo de vuelvo, regreso,  encuentro.

Tomo aire y respiro el recuerdo del día y su efecto prolongado en mi cotidiano. ¿Cómo tejemos las redes humanas cuando la sexualidad es múltiple, diversa, transformable ¿Cómo nos vinculamos con las otras personas cuando la singularidad traspasa la identificación sexual y eso ocurre en todo el colectivo humano, no sólo aisladamente? ¿Cómo educamos y nos educamos en la ilusión del género?

Son preguntas que me surgen en esta intensa inquietud interna de servir a la comunidad humana, de servirme a mí misma, facilitando procesos de integración donde las personas, las cosas, los entes, el mundo, esdevingui [venga a ser] un lugar donde habitar sin sufrir. No podemos evitar el dolor, pero sí el sufri-miento.

¡Hay tanto conocer para construir, que no da para una vida! Por suerte, el vivir no sabe de tiempo, sólo del ahora.

 

Notas de navegación

Las redes sociales desde una mirada biocéntrica

En este mundo de pantalla panorámica donde reflejamos una parte de nuestra soledad encubierta, las redes sociales tienen un papel preponderante de encuentro. El aparador social nos habla de sonrisas, viajes, pensamientos de todo tipo, selfis de aquí y allá, propuestas de todo tipo y para todos los gustos, información de interés y basura flotante. Entre medio de todo este espacio virtual, se dibuja el vacío de la Soledad.

El cuerpo es el mapa que cuenta la historia de una vida: hay senderos ocultos para descifrar, lagos y ríos por donde navegan recuerdos y vivencias que dejan surcos en el agua que sólo se pueden verse desde la distancia, valles de silencio donde la brisa corretea entre las hojas y se oculta tras las rocas, montañas grandes y chiquitas para escalar, subir y bajar, pequeños y aislados pueblos de secretos que esconden pactos de fidelidad, bosques de monstruos que asustan en la noche, hadas de luz que acunan el sueño, madres y padres que haciendo lo que mejor supieron rompen el corazón con lanzas de frío acero.

EL cuerpo habla y en su silencioso decir teje la estructura de un personaje, un actor y actriz que escenifica un vivir, que más que vivir es sobrevivir.

En mis clases de iniciantes de Biodanza, veo a diario cuánto dolor se instala en el cuerpo, cuán gruesa puede llegar a ser la armadura que sustenta la vulnerabilidad humana. Sí, somos frágiles, nacemos así y nuestra fragilidad es nuestra fortaleza pues es el billete de retorno a la Paz. En nuestro mundo, la fragilidad no se honra, se desprecia, se humilla, se maltrata, se esclaviza, se tortura hasta tal punto que para sobrevivir a tal brutalidad, nos escondemos tras corazas tan gruesas y pesadas que pueden llegar a ahogarnos.

En mis clases de Biodanza veo hermosos cuerpos comprimidos en una rigidez que apenas se puede sostener sin temor a romperse. El simple hecho de caminar por la sala durante los tres minutos aproximados que dura una música, puede desencadenar un encuentro profundo con esa fragilidad ocultada y destapar el llanto callado que ahoga el miedo a vivir tal y como en verdad somos.

Y sólo el amor alumbra, sólo el amor.

Las redes sociales ayudan a sentirnos conectados y conectadas más la verdadera conexión sólo se da cuando la mirada se encuentra con el mirar del otro, cuando las manos se entrelazan con otras manos, cuando el cuerpo es acogido por el abrazado y cuidado por la caricia, cuando el silencio habla de emoción y la palabra está preñada de sentido.

No olvides nunca que eres/somos un ser frágil y esa fragilidad es justo la que nos honra.