Notas de navegación

El amarme de las Mujeres Jardín

Proyecto biocéntrico de escritoras y poetas del grupo de Biodanza +65años.

Diario de navegación. Fecha 14102020

Ayer sucedió aquello que toda facilitadora de Biodanza, encarnando la misión de la facilitación que Rolando nos encomendó, otorga pleno sentido a nuestra labor. Lo comparto porque es profundamente inspirador en mi hacer y quizás pueda serlo también en el tuyo; esa es la intención del compartir.

Surgió de improviso, justo ayer, después de la sesión pasada cuando en sus compartires en la rueda de intimidad verbal, se percibía la alegría del retorno, el coraje que había supuesto regresar a la sala que nos ha acogido durante estos tres años y hacerlo con la plena confianza que nos otorga la institución. Tanto fue así que cada una de ellas compartía con ilusión logros en su cotidiano que se traducen en cosas tan sencillas y tan importantes como el hecho de nuestro Clavel, atreverse a bajar las escaleras que tanto temía para cuidar de un jardín que había abandonado y al que durante años había dado la espalda para no recordarle su limitación, y lo consiguió pensando en el coraje que le aporta el grupo de Biodanza, las vivencias y la sensación de pertenencia; ahora su jardín es fuente de inspiración diaria y, según nos dice, le pasan las horas cuidando sus plantas. Nuestra Azuzena también compartía con serenidad que había podido afrontar el desapego del hogar y de sus pertenencias donde había vivido con su esposo, fallecido justo un año atrás, con serenidad, “sin llorar ni una gota” porque se sentía segura y tranquila de lo que hacía “gracias a todo lo que aprende en Biodanza” según sus palabras. Y la Orquídea que con una gran sonrisa compartía al grupo que después de varios años sin subir ni bajar escaleras por miedo a caerse debido a una lesión en la rodilla y la artrosis en aumento, había conseguido subir 57 peldaños de un apartamento en la playa al que había dejado de ir precisamente por no sentirse capaz de subir ni bajar escaleras ya que no tiene ascensor; y no sólo las subió una vez, sino que cada día durante dos semanas las ha subido y bajado varias veces, cada vez con mayor agilidad. Nuestra Amapola que sumida en la tristeza de la pérdida de su esposo y el dolor de sus caderas a las que no encuentran remedio que la alivie, por mucho que lo intenta, aún sin poder volver a sus pinturas y dibujos que primorosamente colorea con una sensibilidad artística extraordinaria, nos dijo que seguirá intentándolo una y otra vez hasta conseguirlo porque “cuando sale de la sesión semanal de Biodanza, se encuentro más ligera, más animosa“. Todo esto que cuentan en la Rueda de Intimidad Verbal es tan hermoso que a penas tengo palabras para describir la profunda alegría que siento.

Pues bien, después de esa sesión en la que danzamos poco y compartieron mucho, nos encontramos ayer con un ánimo grupal distinto. El motivo: las autoridades han decretado nuevas restricciones; estamos en Alerta Roja e informan de más casos de contagio. El miedo ha vuelto, silencioso y pesado, un miedo que las contrae y las engarrota, que las paraliza, las desconcierta y limita; y a pesar de ello, estaban allí, presentes, con su sentir, ocupando su espacio en la rueda.

Iniciamos el relato de intimidad verbal y cada palabra que leían en sus cuadernos-diario de Biodanza, aún percibiéndose el oleaje emocional por el que navegan, la mar permanecía sabiéndose mar mas allá de las olas producidas por el viento. La última en compartir fue Orquídea que, tan contenta que se sentía en su último compartir por su conquista delante de las escaleras, abrió su libreta y con primorosa lectura para el grupo, nos dijo que había tomado una decisión importante que era “ceder su lugar en el grupo a otras mujeres que están en lista de espera“, que no pueden entrar por la restricción de número limitado de participantes en el recinto. Lo decidió a pesar de “estar en baja forma” como dijo literalmente, para que otras conozcan los beneficios de la Biodanza. Más adelante, -dijo- me incorporaré cuando todo esto de la pandemia haya pasado y todo vuelva a ser como antes.

En mis adentros pensé: ¿Cómo antes?. Nunca será como antes. Nada ocurre para permanecer congelado en el tiempo; la vida es continuidad. Lo que fue, ya ha sido; pero no dije nada. Era momento de sostener el silencio que se había generado.

Orquídea demandaba una devolución pero el grupo permanecía en silencio. Esperé a que alguna hablara. ¡Cuan importantes son los silencios!. En educación biocéntrica, llamamos de “paciencia pedagógica” al dejar que las cosas acontezcan a su tiempo, en su compás, su ritmo. En el silencio, se encuentra la Voz del alma; y así fue.

La Dama de Noche, dirigiéndose a la Orquídea, dijo con una sonrisa tranquila y un estar cómoda: “Yo no soy tan generosa como tú. Para mí, venir aquí a hacer Biodanza me da todo sentido“. Orquídea quiso contestar pero yo indiqué que en la rueda no hay diálogo; así que la Dama siguió diciendo su sentir hasta terminar. Y después fue la Azucena que tomó la palabra; luego la Flor del Higo Pico, después el Clavel, la Rosa, la Violeta y la Amapola. Todas ellas, a su tiempo, entre silencios, compartieron desde su singularidad un mismo sentir que sintetizo en: aunque el gesto de ceder el lugar a otras compañeras es hermoso, para ellas es más importante aprovecharlo para ellas mismas; no quieren prescindir de este encuentro semanal.

Observando la escena desde mi estar como facilitadora, percibí los rostros y los gestos de esas mujeres; su corporeidad reflejaba ese “estar en el centro” que propone el principio biocéntrico. Así, la Vida en el centro resonaba en sus voces como el eco de la que sabe lo quiere y lo defiende amablemente, como la reina reinando en su reinado de Amor. Sus voces sosegadas expresando su sentir sincero, sereno, aposentado en la Vida y apostando por Ella en sí mismas, fue como escuchar a Mozart en el claro de un bosque y elevar la mirada al cielo como hacían los antiguos, fusionándose con el Ser divino que todo habita. No tengo palabras para describir lo que siento, aún así puedo decir que, ante ese acto de reafirmarse como seres libres que escogen lo mejor para sí, sin importar lo que nos han enseñado sobre el altruismo y otras mentiras disfrazadas de actos verdaderos, da pleno sentido a mi vocación como facilitadora de Biodanza y como ser humano al servicio de la Vida.

¡Claro que tiene sentido facilitar Biodanza en tiempo de pandemia! En cualquier tiempo, pero ahora mucho más. Estas mujeres, la mayoría de ellas con más de 80 años y alguna con más de 90, han vivido toda una vida de mucho sacrificio, de mucho darse y recibir lo justo (si es que llegada), de ahorrar para darle estudios a sus hijas e hijos para que fueran mujeres y hombres de provecho y pudieran elegir. Ellas son hijas de la guerra y la post-guerra y sólo ellas saben lo que han pasado. Algunas cuentan, otras asienten, a veces lloran, en ocasiones cantan canciones de antes, de siempre, jugando como niñas en una infancia que no era infancia porque tenían que trabajar y cuidar a sus hermanos y hermanas, cocinar y cambiar pañales, hacer la colada con 7-8 años. La mayoría han perdido a sus maridos, algunas se sienten aliviadas, otras añoradas, algunas han perdido hijos e hijas,… y estaban allí, presentes, verbalizando que, a pesar de la generosidad del gesto de la compañera, no cedían su lugar a nadie porque ese lugar es suyo.

Mi reverencia Mujeres Jardín. Para mí es un honor haberos encontrado. Juntas crecemos hacia dentro y así es como el afuera se ensancha, se fortalece, se ilumina de amor verdadero, tierno y sereno amor, donde todo nace, crece y se disuelve para volver a nacer y seguir el ciclo de la eternidad.

Y un dia después…

Me llaman de la Cruz Roja donde nos reunimos cada martes y me dicen que las autoridades han decidido prohibir las actividades con las personas mayores porque se han detectado nuevos casos de infectados por COVID-19 y, aunque la sala y las condiciones son las aconsejadas para llevar a cabo la actividad de Biodanza según las normativas vigentes, deciden que por salud es mejor anular todas las actividades.

Cuando la técnica me llamó para comunicarme el decreto que entraba en vigor el mismo día, me dije: – No puede ser. Ahora no. Otra vez no.- y me enfadé con tanto politiqueo enmascarado, con tanta palabrería que no hace mas que inyectar muerte y sufrimiento a las personas más vulnerables y a las menos, a todas. Ningún fundamento científico apoya las medidas que están tomando políticamente, ningún estudio epidemiológico apoya lo que están haciendo, aún así…

Tenía que encontrar la entereza y el coraje para comunicar a las Mujeres Jardín las nuevas decisiones que las afecta especialmente a ellas en una nueva reclusión en sus hogares durante quince días, aconsejando no salir del domicilio a no ser por necesidad. Y cogí el teléfono. Llamé a la Dama de Noche primero y le dije lo que ocurría y cómo nos afectaba en la actividad de Biodanza. Ella me dijo:

– Pues vaya … – y quedó en suspenso. A lo que yo le contesté:

– Mierda!!! Vaya mierda. – Salió espontáneo, sin pensar. Ella contestó:

– Pues sí, justamente eso, pero te digo una cosa Teresa, no nos callarán. Yo ya he hecho mi escrito de la sesión de ayer y quiero leerlo a las compañeras. No van a callarnos.

Y ese “No van a callarnos”, fue repitiéndose de una a una con fuerza. Lo decían como si lo hubieran ensayado antes, pero era espontáneo. “No nos callarán”. Surgía de su interior.

Querida lectora, querido lector que has llegado hasta aquí, este es el poder de la Biodanza, la verdadera revolución que representa Biodanza está justo en ponernos en pie de Paz, y seguir adelante con el coraje que nos confiera la música, la danza, el arte del encuentro, la poética del vínculo, el canto del alma que se eleva más allá de mascarillas, más allá de normas absurdas en nombre de la salud de los más vulnerables, sin pensar que la salud no es el aislamiento sino el vínculo con la Vida,… seguiría y seguiría pero no es necesario. Creo que con sus palabras está todo dicho.

No podremos encontrarnos en lugares públicos pero vamos a encontrarnos de otras formas. Usando el poder de la voluntad hemos decidido que cada día en algún momento del día vamos a ocupar unos minutos para poner la intención en que la Luz de la Verdad que es el Amor ilumine a todos los dirigentes políticos, a todas las personas, una a una para que nos vinculemos a la Vida y no a la muerte. Que esa Luz que brilla en el interior de cada una, se expanda para que esta Oscuridad que aprieta fuerte, se disuelva con la autoridad del Amor. Ahora y siempre.

Hemos decidido también, que de alguna manera (que ya veremos), recogeré sus escritos y saldrá el nuevo artículo de su autoría. – No nos callarán- dicen con solemnidad las Mujeres Jardín. ¿Te apuntas a la revolución del Amor?

Si logramos sensibilizarnos a nuestra parte iluminada, toda nuestra existencia se transformará”.
Rolando Toro

Amor y Servicio.

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