Ondas concéntricas en agua profunda, representando la expansión de la vivencia biocéntrica
Biodanza

La consigna en Biodanza: el arte de nombrar la Vida

En Biodanza, la palabra tiene un propósito claro: recordar que somos la Vida. Este artículo explora la consigna poética como puente esencial capaz de transformar un simple ejercicio en una experiencia profunda, sentida y transformadora. A través de un recorrido por su historia y su metodología, analizamos por qué la palabra es la herramienta clave para que el movimiento pueda convertirse en una verdadera expresión de nuestro ser.


Cada facilitadora[1] de Biodanza tiene su manera particular de consignar los ejercicios. De ello va a depender que las participantes, no sólo entiendan la propuesta, sino que inicien un proceso que puede culminar en una vivencia en la ejecución del ejercicio. No siempre ocurre así. La música y el grupo son detonantes incuestionables en Biodanza, pero hay otros factores que, además de la disponibilidad de la persona participante, van a facilitar que la vivencia sea biocéntrica, no sólo vivencia. De ahí que en Biodanza es necesario hablar de vivencia biocéntrica porque ésta incluye la integración biocéntrica: sensitivo-motora (acción), afectivo-motora (sentimiento de la acción) y límbico-hipotalámica (biología de la vivencia). La vivencia a secas, puede ser integradora o desintegradora y biocéntrica o anti-vida.  

Sabemos que el sistema Biodanza, funciona sí o sí. Su metodología es segura y bien fundamentada en las Ciencias de la Vida, de eso no hay la menor duda; pero hay muchos matices a tener en cuenta para que la excelencia profesional y ética se dé. Uno de ellos es la consigna.

HISTÓRICO DE LAS DEFINICIONES DE BIODANZA

En la etapa de Psicodanza (años 60 y mediados de los 70) Rolando Toro estaba experimentando en el Hospital Psiquiátrico de Santiago de Chile y no existía una definición concluyente. Se hablaba de “comunicación verbal y no verbal” y de “diálogo terapéutico” de manera que la palabra tenía un uso que se acercaba más a la psicoterapia grupal, aunque ya se empezaba a perfilar su función más provocadora.

La palabra del facilitador no debe ser una descripción técnica del ejercicio, sino una provocación semántica. La consigna es el soplo que fecunda el silencio para que la danza deje de ser un movimiento gimnástico y se transforme en una respuesta existencial”. Toro Araneda, Rolando (2008). Biodanza. Santiago de Chile. Editorial Cuarto Propio.

En la década de los 80, en los primeros manuales de formación para las escuelas de Chile, Brasil y Argentina, y en las actas de los primeros congresos internacionales (como el de Fortaleza en 1989), se consolida el Modelo Teórico de Biodanza y la definición del sistema como:

La Biodanza es un sistema de integración humana, de renovación orgánica, reeducación afectiva, y de reaprendizaje de las funciones originarias de la vida, cuya metodología consiste en la inducción de vivencias integradoras mediante la música, el movimiento, la consigna y las situaciones de encuentro en grupo”.[2]

En esa etapa, Toro consideraba que la metodología no podía explicarse sin el factor desencadenante de la palabra o “palabra sentida”. La consigna se consideró como el “estímulo semántico” al servicio de la biología, que propicia la expresión y el movimiento sentido que desencadena la música, y que la facilitadora ofrece antes de cada ejercicio.

A partir de la creación de la International Biocentric Foundation (IBF) y la unificación de programas, la palabra consigna desaparece de la definición oficial de tres erres (renovación, reeducación y reaprendizaje), pero se mantiene como un pilar en el módulo de Metodología. En la definición actual[3], la consigna se ha substituido por canto, respondiendo a la voluntad de Rolando Toro de enfatizar estímulos biológicos directos (música, movimiento, canto). El canto es la expresión sonora de la identidad y tiene un impacto neurofisiológico inmediato que no requiere de la interpretación intelectual.

CONSIGNA Y CONSIGNA POÉTICA EN BIODANZA

En el contexto de un ejercicio de Biodanza, la consigna, además de ser una actividad educativa que instruye, orienta y define qué es lo que se debe realizar, establece el propósito y los pasos a seguir para que el ejercicio de lleve a cabo. Además, la consigna asegura el aprendizaje esperado que, si bien en Biodanza no está sujeto a una expresión concreta ni definitiva, sí alude al proceso de integración biocéntrica que es progresivo, singular y colectivo. Con el tiempo y la práctica regular, la persona iniciante podrá entregarse al movimiento llegando a convertir un simple ejercicio en una experiencia vivencial transformadora.

En Biodanza hay una manera explícita de consignar:

  1. Nombre del ejercicio. Identifica la propuesta.
  2. Modo de realizarlo y demostración.
  3. Fundamentación científica fisiológica: aporta rigor desde la biología y las neurociencias
  4. Abordaje poético y existencial: referenciado en la vida

La consigna poética se define como el núcleo ético y estético que guía el proceso expresivo-creativo como una extensión de la propia fuerza vital. Facilita la capacidad de que el lenguaje humano se referencie en la vida y se vuelva vida, como dice el poeta chileno Vicente Huidobro, iniciador del creativismo: “a la rosa hay que hacerla florecer en el poema”.

La palabra en la consigna poética funciona como un puente vivo entre sentires que se vivencian dentro y fuera y viceversa. La referencia es la Vida de manera que cada palabra pronunciada se convierte en un espejo de la Naturaleza, como imagen y como principio de honestidad esencial. La Naturaleza no engaña: Ella es. De esta manera el individuo puede reconocerse en la Naturaleza y pasar de ser alguien que vive la vida a Ser la Vida.

Cabe destacar la importancia del rigor de la facilitadora al consignar poéticamente para que no se confunda con una expresión filosófica que introduzca conceptos ajenos a la Biodanza. Es fundamental observar con detenimiento el efecto que podemos crear en el individuo si nos embarcamos en conceptos filosóficos, religiosos, metafísicos o místicos que, aun pudiendo ser afines a Biodanza, causen un efecto contraproducente en el proceso de integración del individuo y de la comunidad, ya que no sabemos la historia de las personas que participan en nuestros grupos y talleres; no sabemos cómo puede afectarles algo que para nosotros es inocuo pero que para la historia de la persona que tenemos delante, puede desencadenar una secuencia de recuerdos o memorias que activen un efecto devastador. Debemos asegurarnos de que nuestra referencia poética sea la Naturaleza y la Vida, con su expresión singular y diversa que abarca todas las acciones del ser humano.

EL CONTEXTO COMO INDICADOR POÉTICO

Como facilitadora de Biodanza con 20 años de experiencia, fundamentalmente en el ámbito social, tuve que desarrollar mi propia metodología para conseguir que la consigna fuera la puerta abierta que facilitase la vivencia integrativa biocéntrica.

En el campo social, muy a menudo, los proyectos tienen duración limitada: algunos sólo de 4 sesiones, otros de tres meses, también los hay de varios años; todo depende de la entidad que te contrate o donde facilites como voluntaria. Nada que ver un proyecto de corta duración con otro que dura mínimo un año o más. El caso es que para mí labor como facilitadora de Biodanza en el campo social, tuve que aprender a adaptar la consigna al público que tenía en cada proyecto concreto, a conocer su realidad concreta y su momento existencial, para que el tema central de la tarea a desarrollar tuviera pleno sentido para las personas que participaban del proyecto. Esto generó en mí la capacidad de descubrir el universo vocabular de cada grupo, un concepto de la Educación Biocéntrica, que me ayudó a aprender a identificar las palabras significativas de cada grupo concreto, sus músicas, sus cantos, sus sentires comunitarios, de manera que la cosigna se convierte en una vivencia presente. Entendí que, si bien crear sesiones de Biodanza es en sí una ejecución artesanal, la consigna en Biodanza es el Arte Mayor de la sesión.

De forma orgánica fui aprendiendo que las indicaciones del catálogo de ejercicios me ayudaban a entender el objetivo del ejercicio y los beneficios de su ejecución, así que primero aprendí a describir con claridad y precisión cómo se ejecuta el ejercicio, explicar sencillamente para qué sirve desde una perspectiva biológica y, cómo se cierra la vivencia, sobre todo en grupos de iniciantes o programas sociales donde las personas a menudo no saben lo que es la Biodanza ni lo que propone. Con el tiempo, cuando el proyecto se alargaba y podíamos crear un grupo regular de larga duración, empecé a introducir la consigna poética, la que toca directamente a la existencia, al alma.

Aprendí a concretar lo que quería comunicar, a ser sintética en la expresión sin ser seca o escueta, a usar las palabras justas para decir lo esencial evitando lo superfluo. Aprendí a sosegar mis gestos, a que fueran significativos, a que hablaran por sí mismos; aprendí a mirar a todo el grupo sin distinción, posando la mirada de forma natural a todas y de cada una de las personas, sin invadir ni incidir en nada. La voz se fue modulando, los silencios fueron apareciendo sin miedo ni ansiedad, …  “La conciencia surge de la vivencia” dice Wilhelm Dilthey. Efectivamente es así: fui tomando conciencia de qué significaba la consigna en Biodanza y se convirtió en una vivencia por sí misma. Nunca se repite porque vive en el momento presente.

La vivencia carece de referencias, no es medible ni analiza. No tiene tiempo ni espacio. Tiene una dimensión cenestésica (de placer) y cinestésica (cuerpo). Es subjetiva, orgánica; se combina con la emocionalidad. Para mí la consigna es el azar manifestándose; me explico: puedo tener palabras inspiradoras que me guíen y anotarlas en la sesión para que no me olvide del sentido metafórico del ejercicio, pero en el momento de dar la consigna, será el azar el que actuará, porque el azar no es un juego de suerte: el azar es la expresión de la conexión divina en mí, en el otro y el entorno. Todo en uno. Yo como facilitadora, soy el canal, la mediadora, la que media entre el ejercicio y la posibilidad de ser vivienciado por el otro.

FUNCIÓN DE LA CONSIGNA POÉTICA

Al utilizar un lenguaje poético en la sesión de Biodanza, en la facilitadora se disminuye el control de la corteza central, y permite que la persona participante entre en un estado de mayor receptividad y conexión con sus propias sensaciones corporales. En Biodanza, la consigna poética está relacionada con la cualidad existencial del ejercicio, con el sentido ontológico dentro de la sesión (su modo de ser en el mundo) y su significado de vida (la trascendencia del gesto).  No estoy haciendo un ejercicio, soy el ejercicio. No sólo es una ronda, es la sacralidad del cuidado mutuo. La consigna poética describe visualmente, sentidamente, la complejidad del ser y su relación consigo, la otra y el cosmos, acercándola a su Ser Vida, en lugar de a “alguien viviendo la Vida”.

Biodanza no estimula el pensamiento racional, justamente porque está ultra valorado y explotado, de ahí que, en la parte de la sesión del movimiento vivencial, solo usamos el cuerpo para comunicarnos y la palabra brilla por su ausencia. Esto permite que el individuo que participa de la sesión pueda aprender a identificar su propio lenguaje corporal de manera que sus acciones en la vida estén en consonancia con su propia homeostasis orgánica y en sintonía con la armonía biocósmica.

Nos queda pendiente hablar de la palabra sentida o de pleno sentido en la Rueda de Intimidad Verbal, pero esto será en otro artículo.

Nos mueve el Amor y el Servicio.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  • País Muñoz, Ximena. Inducción de la vivencia integradora a través de la consigna. Monografía de titulación como docente de Biodanza, Chile.

[1] Uso el femenino como genérico, relacionado a personas y en según qué contextos, a almas. El uso del masculino es en referencia a seres humanos.

[2] Cabe destacar que en el documento “Biodanza: Fundamentos Teóricos y Metodología” en los primeros seminarios en Brasil y Argentina en 1982, la definición presentaba esta variante: “La Biodanza es una sistema de integración humana, renovación orgánica y rehabilitación de la existencia mediante la inducción de vivencias integradoras…” Posteriormente se cambió rehabilitación (más vinculado al ámbito médico) por reeducación afectiva, más pedagógico

[3] International Biodanza Federation (IBFed) dice: Biodanza es un sistema de integración humana, renovación orgánica, reeducación afectiva y reaprendizaje de las funciones originarias de la vida. Su metodología cosiste en inducir vivencias integradoras por medio de la música, del canto, del movimiento y de las situaciones de encuentro en grupo.