Biodanza, Notas de navegaciĂłn

Biodanza: ÂżEs Suficiente la FormaciĂłn de 7 Meses para Ser Facilitadora?

Cuando Biodanza alcanza la médula de tu existir, lo hace para quedarse, y a menudo acabamos decidiendo formarnos como facilitadoras de Biodanza para “devolver”, si podemos decirlo así, todo el bien que este sistema nos ha hecho.

El camino de la formación de Biodanza es un viaje de transformación que marca un antes y un después en nuestra manera de vivir y entender la Vida. Por supuesto conocer la Biodanza por sí misma y practicarla regularmente o incluso esporádicamente, es ya en sí un cambio de paradigma existencial, pero cuando decidimos entrar en el proceso de formación, la transformación personal se amplifica extraordinariamente.

La palabra formación proviene del latín formatio constituido por forma (figura, imagen) y el sufijo -ción, que indica acción y efecto; por tanto, formación es la acción y efecto de formar o formarse. Si nos vamos al diccionario de la Real Academia española (RAE), encontramos que la palabra formación se aplica a: la milicia como una “reunión ordenada de un cuerpo de tropas o de barcos de guerra”; a la Geología como un “conjunto de rocas o masas minerales con características comunes”, y a la Botánica como el “conjunto de vegetales en los que domina una determinada especie”. En el ámbito de la enseñanza, “formación” se asocia a “instrucción o enseñanza dirigida a capacitar a alguien para el desempeño de una profesión o un puesto de trabajo.

Cuando en Biodanza se habla de formación, en realidad, lo está haciendo desde dos aspectos diferenciados: uno es el personal o existencial como le llaman algunos, y el otro el propiamente profesional. El desarrollo existencial tiene una duración de 21 módulos más 2 seminarios (uno por fin de semana) además de la “recomendación” de asistir a un grupo regular (semanal normalmente), que más bien es un requisito que otra cosa. Si queremos ser facilitadoras de la Biodanza, hemos de seguir el proceso hacia el desarrollo profesional que se extiende a 7 módulos de metodología, enfocados a la conducción de Grupos de Biodanza, según fuentes oficiales . Todo el proceso completo dura un mínimo de tres años aproximadamente según lo establecido por el Sistema Biodanza Rolando Toro (SRT).

Como ya he dicho al principio, el proceso de formación en Biodanza es realmente transformador, sobre todo a nivel existencial. La cuestión que me ocupa viene cuando hablamos de la formación profesional; ahí es cuando nos preguntamos si ¿son suficientes siete meses para desarrollar la facilitadora interior y capacitarla para ejercer su labor? Mi respuesta es rotundamente no. Mi intención en este artículo es fundamentar mi respuesta con casi 20 años de experiencia como facilitadora de Biodanza especializada en Acción Social.

En AEBE (Asociación Escuelas de Biodanza España, encontramos lo que entendemos es una cita de Rolando Toro, aunque no puedo confirmarlo porque no hay ninguna referencia, sólo las comillas. Dice así: “todas las escuelas se rigen por un mismo programa formativo, cuyo ciclo consta de veintiocho módulos de formación, dos seminarios de conferencias sobre temas teóricos afines al Sistema Biodanza, devoluciones teóricas referentes al tema de cada módulo, conducción de grupos bajo supervisión en el tercer año y presentación de una Monografía de titulación”. Más adelante sigue diciendo: “las materias teóricas son ofrecidas en el orden indicado en el “Programa Único de Formación Docente en Biodanza que comprende siete módulos de Metodología”. Aquí salta la alarma, porque resulta que, para ejercer como docente, sólo hay 7 módulos de formación profesional que nos diferencian de la “Formación existencial”, lo que viene a decir que los 21 módulos teóricos-vivenciales que son cursos monográficos de fin de semana, y puedes tomarlos sin orden, o sea, empezar el ciclo por donde quieras, te van a ayudar en el proceso de desarrollo existencial, pero si decides ser facilitadora, deberás completarlos todos, participar en un grupo regular durante toda la formación como requisito indispensable, como ya he dicho antes y todo ello en tan sólo 7 fines de semana.

El Diploma de Profesor/a de Biodanza se obtiene una vez finalizado el proceso formativo completo, la directiva de la escuela donde hayas cursado la formación, si pertenece a la International Biodanza Federation, como la Federación Mundial de las Asociaciones Nacionales de Escuelas de Biodanza SRT de todo el mundo, o al otro estamento “oficial” de Biodanza que tiene el mismo proceso de formación pero su misión es preservar la integridad de Biodanza SRT y su evolución en concordancia con su modelo teórico además de divulgar el legado artístico e intelectual de Rolando Toro , te inscribirán en el registro de profesionales de Biodanza, te dotaran de un número de colegiada y podrás ejercer como facilitadora. Queda en duda si un estamento oficial u el otro, son afines a la misma titulación. Habría que verlo ya que entre ellos no se entienden y por eso hoy hay dos estamentos “oficiales” que “comen” de la formación “oficial”.

Ante toda esta “oficialidad” bipartita, el biocentrismo se va perdiendo a favor del “mercantilismo oficial” que se va instaurando en paquetes capitalistas, y por qué no también decir patriarcales, que bajo discursos bien estudiados para captar clientes, pierden de vista que la formación que se imparte para ser profesional de Biodanza es absolutamente insuficiente.

Siete meses de un fin de semana por mes, son unas 140h de formación profesional aproximadas, donde se supone que, además de saber aplicar la curva metodológica de Biodanza para hacer sesiones de Biodanza y escoger las músicas adecuadas para un proceso integrativo real, debes saber gestionar grupos, que eso en sí mismo es todo un arte que te aseguro que no se aprende en pocas horas, por no hablar de lo que no te dicen en la formación, como: aprender a crear tu propia publicidad en formato papel y digital; ser tu propia Community Manager o Social Media Manager para llevar de manera eficaz y eficiente tus redes sociales; desarrollar dotes de comercial para negociar y “vender” tu producto a asociaciones, instituciones, centros educativos y particulares; gestión económica biocéntrica o sea llevar la economía de tu labor como profesora; en definitiva: aprender a ser emprendedora. Todo esto es también ser facilitadora de Biodanza a no ser que seas una de las pocas personas afortunadas que puede pagar todos estos servicios “complementarios” a empresas ajenas para que se encarguen de ellos. La realidad es que todas estas tareas añadidas a las propias de crear sesiones integradoras, acaban desbordando y haciendo peligrar toda la ilusión inicial, el empuje que nos motivó a ser facilitadoras; porque hay algo que no he mencionado y que es una realidad silenciosa y silenciada: este proceso de “maduración” de la facilitadora nobel se vive en aplastante soledad, a no ser que estés físicamente cerca de tu escuela de referencia, o comulgues con el “postureo” que tanto se da en Biodanza. La soledad acaba siendo una realidad mucho más común de lo que te imaginas.

La verdad es que, las que sobrevivimos a este proceso de maduración que viene después de la titulación, y no somos tantas personas, hemos hecho una buena musculatura de resistencia. ¿Cómo lo hemos conseguido? Reuniéndonos, encontrándonos, persistiendo, tragando lágrimas, tomándonos descansos a temporadas, regresando a ese amor que nunca se ha ido dentro de nosotras… la Biodanza. La Biodanza funciona; funciona sí o sí porque es un método, un sistema creado a fuego lento, conociendo al ser humano de a poquito, cuidando el descubriendo de su “ser en el mundo” en entornos de confianza y amor, hasta que florece y puede expandir su fragancia única y singular.

En el título de Formación en Biodanza, pone “Profesor/a”, que quiere decir “confesar, compartir públicamente sus conocimientos en un área específica”. Te aseguro que, en 7 módulos de un fin de semana al mes, sólo tenemos una pequeña cata de lo mucho que implica ser docente de Biodanza.

Recuerdo anécdotas de mis maestras y maestros de mi formación hace 20 años. Eran alumnos directos de Rolando Toro, que nos contaban cómo eran sus aulas, cómo era la locura de Rolando que lo impregnaba todo de un entusiasmo por la Vida único e inimitable, cómo eran sus charlas, sus discusiones apasionadas, sus reflexiones en silencio, el cariño inocente hacia todo el equipo que lo rodeaba en todo lugar donde fuera, cómo entusiasmaba su verbo y su lucidez, impulsado a algunos pocos a dejarlo todo y embarcarse por el mundo a difundir la Biodanza. Así fue como llegó a Europa y se fue difundiendo por el mundo entero. Me pregunto si la Biodanza de hoy es así de biocéntrica o se ha dejado atrapar por el oscurantismo invisible del mercantilismo que vende entusiasmo y vitalidad, libertad y euforia, perdiéndose en una realidad demasiado superficial para ser digerida.

Desde mi pueblecito catalán, alejada de la gran ciudad donde todo parece ir deprisa y con ansias de más y más, donde la Biodanza se aglutina en espacios conocidos que ya son ajenos a mis intereses existenciales, sigo amando la Biodanza, sigo siendo profesora y docente de Biodanza en activo, desde otros lugares y entendimiento, pero no sólo eso: el principio biocéntrico es nuestra forma de vivir, así que yo siento que con el tiempo llegamos a ser profesoras biocéntricas, docentes biocéntricas, porque “biocéntrico” marca la diferencia, aunque aún hay quien no conoce el paradigma existencial en el que estamos sumergiéndonos día a día. Se llama biocéntrico, por si te despistaste, y es el futuro ahora.

En sĂ­ntesis, lo que quiero transmitirte es que, si te formas como profesora de Biodanza, es un proceso que dura siempre. Afortunadamente. No lo olvides.

Amor y Servicio

Create by Teresa Tendero
Notas de navegaciĂłn

Claves para una Clase BiocĂ©ntrica Excepcional

Estoy en el balcón de mi dormitorio. El Sol de las primeras horas de la mañana baña ese pequeño espacio-tiempo donde todo sigue su curso rítmico, sincrónico, armónico, inclusivo.

Me dispongo a diseñar la próxima aula que voy a impartir a las futuras docentes de formación ocupacional: quince personas adultas, con un amplio recorrido profesional, cada una en su especialidad, que han decidido formarse para ser docentes y compartir su saber. El tiempo que tengo para el aula es de 2h30’ y el tema es … no importa el tema; lo verdaderamente importante es a dónde quiero llevarlos, donde quiero que se sumerjan, más allá de los conceptos y la teoría que pueda impartir. Lo tengo claro: quiero llevarlos allí donde el mundo interno y externo se fusionan y los colores se vuelven reales, las texturas se perciben con curiosidad y todo danza en el devenir del vivir. ¿Para qué? para sentir el pulso de la Vida en su sosiego rítmico, acompasado, armónico, que facilita un continuum inevitable de aprendizaje-desarrollo, tal y como propone la Educación Biocéntrica de Ruth Cavalcante i Cézar Wagner.

Es la primera clase que voy a impartirles un aula entera. La inmersión etnovivencial, o sea, sumergirme en un grupo y su contexto para conocer sus hábitos, su lenguaje, sus inquietudes, sus gustos, tendencias, costumbres, la manera en que se relacionan entre ellos,… se ha dado por dos meses y medio. Esto ha hecho que pueda reconocer la singularidad individual y colectiva del grupo, para que mi intervención pedagógica se adapte a su realidad, no a lo que yo crea o suponga que es.

No conocen la Educación Biocéntrica; saben que vengo de un entorno pedagógico “diferente”, y se sienten atraídas por mi manera de relacionarme en el grupo. En sus fantasías, relacionan la Metodología Biocéntrica Integrativa (MIB) con ejercicios de Mindfulness o “cosas así”. Yo sonrío y digo que sí, “algo así más o menos”; espero el día de la clase para explicarlo en el contexto adecuado, en el ambiente enriquecido que genera la Educación Biocéntrica.

Mientras, levanto la mirada para inspirarme en que canción escoger para la ronda inicial de bienvenida, veo dos abejas, ajenas una de la otra, parándose en las flores perfumadas de color lila que entran en mi balcón desde el árbol de mi jardín. Las abejas se pasean entre las hojas y se sumergen en las flores aromáticas, extrayendo el polen para su colmena. La brisa hace danzar suavemente el entorno. Me surge la emoción en lágrimas silenciosas de gratitud. Me siento viva, amo mi oficio, amo la posibilidad real de abrir espacios de aprendizaje-desarrollo biocéntrico, donde la música, el arte, la alegría de vivir, está tremendamente presente. Presiento que esta sesión será muy importante para todas y cada una de nosotras; de alguna manera puede ser un antes y un después en muchos aspectos. Están acostumbradas a un tipo de docencia convencional, a mi entender obsoleta, donde el docente es el que sabe y las actividades que propone son competitivas. Estoy deseando ver el resultado de una pedagogía inclusiva, vivencial, donde el conocimiento se construye en comunidad a través de la práctica del pensamiento complejo de Edgar Morin, la pedagogía de la pregunta de Paulo Freire, la vivencia biocéntrica y la inteligencia afectiva como base estructural de todas las inteligencias, y la acción transformadora como resultado de una construcción colectiva del conocimiento.


Sumergirme en el mundo académico reglado para sembrar la pedagogía biocéntrica en su núcleo en estado de avanzada descomposición, es un reto que asumo con mucha conciencia. El camino hasta aquí no ha sido fácil: el sistema patriarcal, capitalista, industrializado, deshumanizado en el que vivimos, es anguloso y peligrosamente hiriente. Tengo algunas cicatrices que me han enseñado a reconocer sus laberintos y entresijos y a saber cómo transitarlos. Siento la certeza interior y calmada de que nada puede parar este cambio evolutivo de paradigma existencial que estamos viviendo, y yo, como muchos de todos nosotros, estamos preparados para seguir sembrando, más que nunca, en la misma garganta del monstruo. Basta entrar con todo lo que hemos aprendido e integrado durante todos los años de estudio y practica del principio biocéntrico, con su metodología integrativa y toda la vivencia biocéntrica que nos habita. Nada puede fallar si nos ceñimos a la consciencia planetaria que vibra en biocéntrico.

He encontrado la música perfecta para el inicio de la sesión. Creo la escena en mi imaginario: el espacio diáfano y amplio del aula, con las sillas y mesas en una esquina, la luz natural del aula entrando por las ventanas del techo, la temperatura adecuada, el equipo preparado, todo listo para recibir al grupo. No se trata de crear expectativas sino de vivenciar lo que deseo, para después soltarlo y que sea la Vida la que haga de la mejor manera posible para todas y cada una de las personas que vamos a participar. Yo me entrego con todos mis recursos y saberes, a lo que vaya surgiendo. No soy yo la protagonista, es la Vida; yo sólo soy un agente de facilitación; el resultado lo iremos construyendo entre todas y todos.

La vivencia pedagógica central va ha ser un Circulo de Cultura con imágenes generadoras, de manera que cada participante aporte su significado a partir de la imagen y en grupos pequeños, puedan compartir la experiencia. Después de exponerlo al grupo grande, juntos crearemos una síntesis simbólica. No quiero dar más detalles porque no quiero extenderme en un artículo que acabaría siendo demasiado largo para lo que quiero.

Más adelante ya te contaré cómo sigue el proceso. Hasta entonces, que el Amor y el Buen Servir, nos guie.

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Biodanza

La AlegrĂ­a de Vivir: Reflexiones de Biodanza

Cuando me formé como facilitadora de Biodanza y estudiamos su definición oficial, además de lo que conocemos como las “tres erres”: Reeducación afectiva, Renovación orgánica y Reaprendizaje de las funciones originarias de vida, también aprendimos algo, muy pero que muy interesante, que me ha cautivado durante todos estos años. Se trata de lo que Rolando llamaba “la intensa sensación de sentirse viva-vivo” y “la alegría de vivir”.

Yo nunca me habĂ­a planteado «sentirme viva», ni tan siquiera, sentir «la alegrĂ­a de vivir».  SĂ­ es verdad que habĂ­a sentido momentos extraordinarios de alegrĂ­a, de gozo, pero Âżsentirme viva? Alguna vez ya he hablado de eso, pero hoy quiero hablarte justamente de la profundidad de esta simple frase y del significado que ha adquirido en mi manera de entender y de vivir la vida a lo largo de todos estos años.

Cuando hablamos de alegría, casi de forma automática solemos pensar en alguien sonriendo o riendo a carcajadas, en una fiesta, colores vivos, sol, verano, quizás una tarta de cumpleaños, recibir un regalo esperado, …

pero «la alegría de vivir», la «intensa sensación de sentirnos vivas y vivos» que propone Rolando Toro, va mucho más allá, según mi entender.

Para mĂ­, descubrir quĂ© es sentirme viva, ha sido un proceso personal de largo recorrido, que lo he vivido, casi podrĂ­a decir, de manera inconsciente hasta que me he dado cuenta de lo mucho que tiene que ver con el principio biocĂ©ntrico y con la propuesta de Biodanza. Pero no con la Biodanza que estimula la alegrĂ­a pasajera o temporal, a partir de una curva metodolĂłgica sesgada en detrimento de la euforia y la expansiĂłn; no. Para mĂ­, esa Biodanza que cada vez abunda más por doquier, es una Biodanza que tiene los dĂ­as contados, porque no se puede sostener algo que se pretende que crezca y crezca y se expanda y siga expandiĂ©ndose, puesto que la Vida es ritmo, es danza, es un pulso constante de expansiĂłn-contracciĂłn, de luz-sombra, ying-yang… donde la identidad se expresa y se recoge, se cuida y se impulsa. AsĂ­ lo aprendĂ­ de la mano de mis maestros Silvia Eick, Luis Octavio Pimentel, Ruth Cavalcante, CĂ©zar Wagner, Ismenia Reis, y asĂ­ lo vivo yo misma en todos los aspectos de mi vida.

En estos tiempos convulsos, donde el miedo a vivir viene con la intención de quedarse, parece que lo único que nos puede sacar de esta tendencia a la muerte, es el «subidón», la euforia, la vitalidad extrema, la expansión del ser, la masificación de ceremonias orgiásticas donde el éxtasis vivido deja sin aliento para luego sumergirse en una profundidad inmensa, y salir después de esta especie de «trance hipnótico» con un aturdimiento que se parece más al efecto de una droga de síntesis que a la integración de un proceso donde el objetivo y la causa primordial es descubrirse la Vida misma, o sea, Yo Soy Vida, y no un «yo» viviendo lo que creemos que es el vivir. Hay una gran diferencia, y no sólo es de percepción.

La Biodanza de hoy se ha vuelto demasiado ruidosa, y me pregunto ¿por qué?, ¿por qué será?

Cuando hablamos de biocentrismo estamos hablando de la evolución en el pensamiento y en la manera de concebir la vida, en el intento desesperado de entenderla. Desde una visión histórica, el ser humano busca incansablemente comprender la vida, explicarla, ¿qué sentido tiene? ¿qué propósito persigue el vivir? son las preguntas que vienen repitiéndose desde quién sabe cuándo. Pero esas cuestiones sólo son fruto de la “inmadurez juvenil” o la “locura juvenil”, como dice el hexagrama 4 del I Ching, haciendo referencia a esa fuerza triunfal juvenil que quiere crecer y comerse el mundo, como si no existiera un mañana. Y que conste que este pensar crítico no está exento de amor.

La mente quiere respuestas, pero las respuestas no van a venir por ese camino. Vendrá con la vivencia de tomarnos el receso necesario para contemplar cómo hace la Vida en su vivir viviendo. Sólo si me tomo el tiempo y el espacio suficiente para sentirLa, voy a encontrar la respuesta; de hecho la única respuesta: el retorno, el regreso al hogar del que paradójicamente nunca hemos partido; ese lugar que sin ser un sitio lo abarca todo incluyéndome. Es difícil de explicar con palabras, o con las nuestras, las de hoy, que han perdido mucha de su alma.

¿Y qué tiene que ver todo esto con «la alegría de vivir»? Pues que existe una alegría perdurable que no es ruidosa, ni tan siquiera musical. Es la alegría que no tiene nombre ni puede ser nombrada, es la música y el silencio al mismo tiempo, es el canto del pájaro y la brisa de la mañana, el rocío de la noche de San Juan, el sudor y el jadeo rítmico y meloso de una madrugada de intenso amor sexual; es el llanto de un niño y la sonrisa de un anciano, ambos exentos de intención; es el Sol sin saber que nos da la vida, y la Luna sin conocer el porqué de su reflejo plateado en el mar; es mi cuerpo que en Biodanza llamamos corporeidad porque adoptamos la palabra de Merleau-Ponty en su verbo inspirado, pero al fin y al cabo, cuerpo libre de literatura e intelecto. Y es en él, en el cuerpo, en el mio cuerpo, en el tuyo, en el de cada quien, donde todo, absolutamente todo ocurre.

¿Sabes que el cuerpo sonríe? ¿que las células sonríen?, ¿que los órganos responden sonriendo cuando sonreímos? ¿sabes que las plantas de tu casa, las que cuidas en sus macetas, pueden saludarte visiblemente como respuesta a tu alegría sincera? ¿que tu mano confiada puede rescatar de la desesperación a un ser [persona o animal] enloquecido por el terror? ¿que tu mirada puede salvar una vida? Sí. Ese es nuestro cuerpo sonriendo, aunque tu no lo percibas. No necesita ruido ni fiestas para estar alegre; apenas solo necesita que te des cuenta que estás viva. Pero eso no es tan fácil, porque nos han confundido con palabras engañosas, con significados originales tergiversados de manera que, lo que creemos que es vivir o estar vivas, es apenas un morir lento y agonizante, o con suerte, un sobrevivir.

Recuerdo sonrisas postizas en Biodanza, caras visiblemente alegres, manteniendo un rictus sonriente y sin cuerpo, que es lo mismo que decir sin alma. Claro que no es siempre así ¡faltaría más! Pero, cada vez hay más de este juego falso e irónico, donde cualquiera puede facilitar Biodanza solo porque tiene un papel que así lo atestigua.

Pues no; rotundamente no: cualquiera no puede o no debería facilitar Biodanza. No basta con una monografía que cuenta tu proceso personal, y todos nos aplauden. Sin menospreciar los sentires de cada quien, las tesis de deberían ser rigurosas y mantener la propuesta original de aportar un tema inédito, una investigación, una visión que sume, y además añadir pruebas de autoevaluación individual y comunitaria donde la persona candidata a facilitadora pudiera estar cinco minutos sonriéndose a sí misma, a su cuerpo, a sus vísceras, a la vida que la habita; o atestiguar sinceramente si en verdad puede tomar decisiones correctas sin consultar a un sabio; o estar en silencio diez minutos escuchando su vacío interior más allá del ruido de su mente; o mirar sin intención como hace un niño, un anciano o un loco. ¿Cuántos pasaríamos estas pruebas? Muy pocos; pero en verdad serían los necesarios para que la “alegría de vivir” no estuviera en venta.

Amor y Servicio

Educación Biocéntrica

Significado del Tiempo en la Vida y el Arte

Uno de los aprendizajes que me regaló mi perro-lobo Rocablanca, en su último viaje, fue la vivencia de Tiempo; ese factor sincronizador o asincrónico que tanta tarea acarrea, porque una cosa es vivir en Cronos, la otra es vivir en Kairós, y la tercera (para mí la más importante) es vivir entre Kairós y Cronos, o sea, en el entremedio, y no morir en el intento.

Ese «entre dos» cuando hablamos del factor tiempo, los griegos antiguos lo llamaron Aión, el tiempo eterno, el que no tiene ni principio ni fin, representado numéricamente por el 8, la resonancia del Infinito, el paquete de información que nos habla de la eternidad, de la inmortalidad, del no-tiempo, entre otras cosas.

El factor tiempo ha sido una búsqueda constante en mi existencia. Con Biodanza pude ponerle cuerpo y esto significó para mí un antes y un después en mi vida, pero la búsqueda continuó. ¿Por qué? porque no es suficiente una parte del pastel, una fracción del completo; el ser está diseñado para vivir la Vida y Ella es transformación constante, así que las fracciones sólo son puertas de entendimiento que nos posibilitan seguir avanzando hacia otras proporciones o fracciones que van componiendo el círculo completo, como el Ojo de Horus que, en la medida que vamos descubriendo las proporciones de sus formas y sus múltiples significados, la forma aparente toma pleno significado y se nos revela su forma real.

La esquina interior era ½, el iris ÂĽ, la ceja 1/8, la esquina exterior 1/16, mientras que los ornamentos debajo del ojo continuaban la secuencia 1/32, 1/64 

Pues bien, mi amado perro-lobo RocaBlanca, tras su marcha, me dejó con la tarea de encontrar la llave maestra, la pieza del puzle que completaba la comprehensión del tiempo. ¿Por qué? porque Roc se había ido y su paso por mi vida durante 14 años fue verdaderamente significativo hasta el último instante, que me dejó el regalo de una relación tan plena en sí misma que no cabía la tristeza tras su marcha, así que el vacío que sentía no era de pena. ¿De qué entonces? Estaba relacionado con el tiempo. De repente, el tiempo me pertenecía, era mío y no sabía muy bien qué hacer con él. Las pautas que marcaban el compás del devenir circulaban en torno a sus necesidades, de las que yo era responsable, de ahí que, con su ausencia, el tiempo se me presentaba como algo nuevo a experimentar, algo nuevo a lo que debía acostumbrarme de la mejor manera posible. Y así ha sido, o está siendo en realidad. El factor tiempo se ha revelado como una pieza fundamental para mí que hoy quiero compartir contigo porque la considero suficientemente importante. Además, no me pertenece y adquiere pleno sentido cuando la comparto contigo que me estás leyendo. Se trata de lo siguiente:

El factor tiempo es la sincronicidad rítmica, la que marca el compás de una pieza musical o la propagación de la onda tras la caída de una hoja o una piedra sobre el agua… Esa expansión rítmica es lo que llamamos frecuencia, tal como indica la palabra: las veces o la frecuencia en que una onda topa con un obstáculo y cambia su curso. Gráficamente es como el oleaje del mar: la onda sube y baja tantas veces por segundo, y el ciclo completo, o sea, la cantidad de veces que se repite la cadencia rítmica en un segundo, genera, en término de vibración, un sonido, una sonoridad. En esa sonoridad está implícito el silencio; no como ausencia de sonido sino como vibración en sí misma. El ejemplo más claro para mí es el silencio del bosque vivo, muy distinto del silencio de un bosque muerto, recién calcinado por un incendio por ejemplo. -Te aseguro que es escalofriante-. La tierra que sustenta el bosque es la misma en uno y en otro; no ha desaparecido. Sólo han desaparecido los «obstáculos» que generan la frecuencia, el ritmo o el compás de la vibración.

El silencio es, pues, aquello que, siendo vibración, está en latente, en suspensión, podríamos decir; o sea, lo contiene todo sin manifestarse, porque para que pueda manifestarse necesita el tiempo, la frecuencia de vibración que generará múltiples sonoridades, que por afinidad crearán formas, o sea, el mundo fenomenológico que conocemos como Vida. De todo esto podemos decir que el tiempo es el factor indispensable para que algo se manifieste, y el silencio es allí donde se da la manifestación, o sea, el silencio posibilita la vivencia espacial. Y diría más, es en la «quietud» donde se da la perfecta sincronización temporo-espacial. Tiempo y espacio fusionados en un punto constante que resulta que es el estado natural del Ser, no porque esté quieto, sino porque es la vibración misma; manifiesta y no-manifiesta son la experiencia vivida de Aión.

Te voy a poner un ejemplo que a mĂ­ me ha ayudado a poner palabras a todo esto que te estoy contando.

Pues bien, nosotros somos humanos. Venimos o surgimos del humus, o sea, los detritus de la vida orgánica de la tierra. Nacemos del humus, de ahí la palabra humanos; por lo tanto podemos decir que somos semillas «plantadas» en el humus o tierra fértil.

Como semillas, tenemos toda la información genética para ser lo que somos, así que nos cabe encontrar el poder de Yo puedo, la sabiduría de Yo sé, la espiritualidad del Yo debo y el coraje del Yo tengo, para germinar y enraizarnos bien, encontrando el buen camino para nuestras raíces, de manera que salgan los primeros brotes y se sigan fortaleciendo estos 4 aspectos que conforman el cuadrado o cubo, la forma geométrica de la materia, para que estos 4 aspectos no se convierten en una cárcel sino en posibilidades de desarrollo. Y todo esto de forma constante, dentro y fuera [de la tierra que nos sostiene], con todos los impedimentos con los que nos vamos a encontrar por sólo el hecho de vivir, hasta ser árboles maduros capacitados para dar las flores que se convertirán en frutos, permitiendo así la expansión de la vida, incluso en la muerte, porque a estas alturas ya sabrás que la muerte no existe; es una transformación radical del proceso de vivir. Ya lo sabes.

Y entonces tú me dirás: —Muy bien, y ¿qué tiene que ver el tiempo con el arte? Pues hacia allí vamos. Seguimos.

Si el tiempo es imprescindible para la manifestación, es en el silencio-espacio donde todo toma sentido porque es la vivencia misma de vivir viviéndome/nos. O sea, es la vivencia que en Biodanza conocemos tan bien. El caso es ¿cómo hacer que la vivencia sea un continuum en el cotidiano y no sólo en la sesión de Biodanza o en aquello que tu practiques y te lleve a este estado vivencial. La clave que yo he encontrado es el silencio, pero el silencio de los ojos abiertos, no el de los ojos cerrados, que también, pero es con los ojos abiertos que el silencio se torna palpable, se vive en el cuerpo, se encarna en el organismo y se vuelve biológico, como un estado natural del ser.

Y aquí es cuando entra el concepto de Arte, desde la propuesta de Arte-identidad de César Wagner, donde Yo Soy se acompaña de la palabra Arte en mayúsculas, porque como ser consciente me puedo percibir artista de mi obra, artesana de mi vida, siendo creadora y obra simultáneamente, de manera que el Tiempo elevado a Espacio se torna el Ars Magna del Ser en el mundo.

¿Qué tiene que ver todo esto con Biodanza? podrías decir. Pues, en la línea de vivencia de la Trascendencia, cuando el tránsito es vivencia, Yo Soy Arte manifestándose; Arte vivo, con todo lo que ello implica.

Gracias por haber llegado hasta aquĂ­ conmigo.

Amor y Servicio

Notas de navegaciĂłn

Rosas y libros el 23 de abril

Hoy el aire huele a rosas y de las manos brotan palabras que son oraciones que componen poemas, libros, canciones. De la boca surgen besos y sonrisas sinceras que abrazan los corazones amados de nuestros amantes varios y variados, mezclados con espinas y perfumes de amor amando.

En Catalunya, el 23 de abril es el día en que se celebra la Leyenda sagrada del caballero Jordi y la princesa cuyo nombre fue borrado para preservar el legado de la Hermandad de la Rosa, pero hoy no vengo a contarte la historia oculta de una de las celebraciones más hermosas del año. Hoy no quiero revelar nada más que a mí misma, porque hoy para mí es un día de silencios, de sensaciones en el cuerpo cuando mis ojos se pasean por las páginas de tantos libros diversos, contando cuentos que hablan verdades abiertas y otras ocultas tras mentiras verdaderas. Hoy no quiero más palabras que las que me revelan a mí misma en este encuentro íntimo entre yo y el Yo, entre el soy y el Soy que me habita.

Miramos la vida con un cuerpo condicionado por tanto que a veces ni recordamos qué es mirar con ojos neutrales, inocentes y conectivos que trascienden atmósferas contaminadas de químicos mortales que envenenan la piel de la tierra que somos, que es.

Detrás de tanto visto y mirado, habita una mirada que lo abarca todo, y es tanto ese todo que las palabras se vuelven tonos musicales de colores y luces, recomponiendo la realidad desde otra dimensión más abarcativa que, aún sin llegar a su máxima expresión, ya se siente, ya se percibe en todas y cada una de las partes. Mientras tanto, ¿dónde estoy yo?, me pregunto. Y la única respuesta que escucho, si puedo decirlo así, es Aquí. Un aquí que en su quietud es la Vida misma en su danza incansable e infinita. ¿Cómo es eso?, sigo cuestionando. Sencillamente Es, escucho en mi interior. Esta es la paradoja existencial.

El pulso entre ser y estar es un pulsar equilibrante y equilibrado que precisa un proceso artesanal, como antes ocurría con los oficios: aquel que quería aprender un oficio, podía ser aceptado como aprendiz durante los años necesarios para no sólo aprender la técnica y dominarla, sino aprender a ser aquello que hacía compartiendo el alma en cada pieza que elaborara. Ahora hemos perdido esta última parte, la invisible; de no nombrarla por su sutilidad, nos olvidamos de ella y nos olvidamos de nosotros como seres humanos, pues sin alma, no hay humano real, auténtico, genuino, verdadero.

La mirada con la que miramos nos engaña muchas veces, porque no sabe desde dónde está mirando. Para descubrir su juego de escondite y acertijos ocultos, la única que lo consigue es la humildad que no tiene reparos en reconocerse aprendiz de todo y maga en proceso eterno de serlo, aprendiendo a ceder y a negociar acuerdos donde la Vida sea la única beneficiaria a expensas de la ignorancia de tantos, que al ver lo que ven se creen sabedores de certezas que solo existen en su interior mediocre y vacío de sentido, y ahí yo también me incluyo.

¿Será que la princesa cuyo nombre ha pasado al olvido es la excelsa Guardiana de la Verdad que oculta la Rosa? ¿Será que el Dragón milenario, fiel custodio de la Tierra y su Sabiduría, es el ser alado que protege con su vida el secreto de las cinco direcciones? ¿Será que el caballero iniciado de la Orden de la Tabla Redonda y la Cruz que la habita es el humano elegido para salvaguardar y proteger la Verdad que oculta la Rosa bañada de la sangre del Dragón en cuyo ADN se encuentra el misterio de la creación?

Hoy sólo quiero desvelarme a mí misma en mi genuina fragancia, a ver si así voy acostumbrándome al perfume de la Rosa que exhala mi piel y perfuma mi Ser en el mundo.

Amor y Servicio

TeorĂ­a de Biodanza

La lĂ­nea de vivencia de la Sexualidad en Biodanza (parte 1)

Hablarte sobre la segunda lĂ­nea de vivencia de Biodanza, la Sexualidad, es fruto de una serie de acontecimientos que quiero contarte como introducciĂłn al tema, ya que dan sentido al mismo.

Desde hace unos meses estoy profundizando en dos líneas de trabajo con Biodanza y Educación Biocéntrica que me apasionan: el Tarot Biocéntrico con toda su simbología arquetípica, y la Danza del I Ching. Me formé en ambas extensiones hace unos años, pero ha sido recientemente cuando realmente me estoy sumergiendo en sus aguas profundas y ofreciendo aulas al respecto.

«Desde los albores de la historia, los distintos pueblos han manejado modelos energĂ©ticos para explicar el funcionamiento de los organismos y del propio universo«, dice Rolando Toro en el capĂ­tulo V de la colecciĂłn de textos de la TeorĂ­a de Biodanza, Tomo II, editada por ALAB, 1985. Esto tiene que ver directamente con la SabidurĂ­a Perenne, tambiĂ©n llamada TradiciĂłn unánime, SabidurĂ­a primordial y FilosofĂ­a perenne, que en resumen son las enseñanzas que nos han dejado las culturas originarias de la tierra, en concepto de verdades y valores transculturales y comunes a todos los pueblos (el Chamanismo, el modelo esotĂ©rico y metafĂ­sico, el Tao y los Cinco Movimientos, la TeosofĂ­a, la Kábala, el Tantra,…). De hecho, en el mismo capĂ­tulo nombrado anteriormente, como introducciĂłn al Modelo TeĂłrico de Biodanza, Rolando Toro describe con detalle los diferentes modelos de transmutaciĂłn de energĂ­a (el Yoga y los chakras, el chamanismo, el modelo esotĂ©rico, la TeorĂ­a de la SublimaciĂłn de Freud y la visiĂłn de Jung, la BioenergĂ©tica, el modelo integrado de Tai Chi con el I Ching, la PsicosĂ­ntesis, el modelo teosĂłfico y el cabalĂ­stico) y en la clasificaciĂłn de los diferentes modelos, añade el Modelo BiocĂ©ntrico creado por Ă©l mismo, definido como la percepciĂłn del universo en un sistema biolĂłgico unitario en el que lo orgánico y lo psĂ­quico son aspectos de una sola realidad. «Este modelo pretende demostrar que los sistema biolĂłgicos y semánticos pertenecen a un sĂłlo sistema mayor, que es el organismo humano en integraciĂłn con su ambiente». (pág. 252 TeorĂ­a Biodanza, Tomo II). A partir de esta hipĂłtesis Rolando argumenta que el Modelo TeĂłrico de Biodanza tiene un eje estable, que parte del potencial genĂ©tico y se expresa sobre la trama de las cinco lĂ­neas de vivencia que son, por orden ascendente: Vitalidad, Sexualidad, Creatividad, Afectividad y Trascendencia.

Profundizando en los arquetipos del Tarot, que en Biodanza están representados en los cuatro elementos como arquetipos simbĂłlicos (tierra, aire, fuego y agua) y los cuatro animales como arquetipos psicomotores e instintivos (serpiente, garza, tigre, hipopĂłtamo), el recorrido de los arcanos mayores se inicia en el Loco y termina en el arcano del Mundo como punto máximo de integraciĂłn y plenitud. En la carta del Mundo están representados los cuatro animales y una figura humana en el centro. Todo encaja en el principio cuaternario occidental: cuatro direcciones, cuatro estaciones, cuatro fases de la Luna, los cuatro jinetes del Apocalipsis, los cuatro evangelios, las cuatro nobles verdades del budismo, el cuarto camino de Gurdjieff, las cuatro dimensiones,…

Cuando me sumerjo en los principios del I Ching (el Tao y los Cinco Movimientos), me sorprende que su perspectiva abarca cinco elementos, cinco estaciones, cinco animales, cinco ciclos estacionales, … basándose en el principio de la transmutaciĂłn de la energĂ­a. Y es aquĂ­ cuando recuerdo los cinco sĂłlidos platĂłnicos. A partir de aquĂ­, empiezo a cuestionarme que si la integraciĂłn del ser humano-divino pasa por el nĂşmero cuatro en occidente y en oriente con el cinco, Âżcuál es el motivo que en Biodanza tengamos cinco lĂ­neas de vivencias?.

En la Ăşltima sesiĂłn que impartĂ­ en el grupo regular, en el que estamos sumergiĂ©ndonos en los arcanos menores del Tarot BiocĂ©ntrico, como introducciĂłn al arquetipo del tigre, les preguntĂ© quĂ© les evocaba la palabra felino. Todas las participantes nombraron varias cualidades: elegancia, ligereza, precisiĂłn, … y sobre todo sensualidad, erotismo, sexualidad, fuego, pasiĂłn,… Entonces, pensĂ©: si las personas al ser preguntadas por los atributos que les evoca el felino, responden de forma natural con referencias claras a la sexualidad, Âżpor quĂ© la sexualidad en sĂ­ misma es una lĂ­nea de vivencia y no forma parte de la Creatividad, como energĂ­a creadora propiamente dicha?. Me puse a investigar en los antecedentes de la lĂ­nea de vivencia de la sexualidad y me encuentro con la teorĂ­a de la SublimaciĂłn de la energĂ­a sexual, propuesta inicialmente por Freud y comentada por Rolando en el mismo capĂ­tulo V.

Freud defiende, en su teoría de la Sublimación, que la energía sexual origina la creatividad y la cultura de tal manera que, el arte y la ciencia son la forma en que el individuo opta para expresar adecuadamente la energía sexual que está reprimida por valores y creencias castradoras. Para Jung la Sublimación de la energía sexual no está relacionada con la creatividad sino con la trascendencia. Para Lacan la sublimación de la sexualidad es el Vacío existencial que todo ser humano aspira a sentir como punto de Unión con la divinidad. El caso es que los tres grandes psicoanalistas de la historia convergen en un punto común: la energía sexual existe como proceso de Sublimación.

En la pág 252 Teoría de Biodanza, ALAB, Rolando dice que «la transmutación de la energía se produce por el crecimiento y recíproca retroalimentación de las cinco líneas del potencial genético, mecanismo deflagrado por los ecofactores, cuya carga semántica es variable». Según mis investigaciones, mi hipótesis es que la línea de la sexualidad es mucho más que una línea de vivencia; es en sí misma la línea de Integración del Ser, el eje del Modelo Teórico de Biodanza. Lo desarrollo a continuación.

En occidente hablamos del número cuatro en relación a lo fenomenológico porque el quinto elemento es el que hace referencia al punto de encuentro donde todo converge y se transmuta; es el punto donde vida y muerte conviven, donde oscuridad y luz finalizan su recorrido para iniciar otro. El quinto elemento, es el quinto estado de transmutación de la energía donde el Ser Divino se manifiesta como Aquello que Es, y desde la mística hermética, se prohíbe nombrarlo porque representa lo más alto, lo más sagrado y sólo nombrarlo lo empequeñece, así pues la única manera de nombrarlo es a partir de sus atributos. En occidente, su representación gráfica es el elemento Éter que no se nombra; en las cuatro direcciones es el Centro que tampoco se nombra; en las cuatro estaciones es el punto medio de impás entre estaciones y a partir de ese punto se transforman. En el Chamanismo, el quinto punto no se nombra, probablemente porque está asumido que es el ser humano como nexo entre Cielo y Tierra; la integración del ser humano en su estilo de vida no concibe la separación, de ahí que el quinto estado se asume por sí mismo. La clave la encontré en el I Ching basado en el Taijitu o símbolo del Yin-Yang y los Cinco Movimientos.

En la curva sinusoidal, que es en la que se basa la metodologĂ­a de la vivencia en Biodanza, se pueden ver los cinco puntos (Figura 1), que representan los cinco elementos, las cinco direcciones, las cinco estaciones, … Como se ve en la figura, hay un eje de marca la direcciĂłn y es punto de encuentro. Estos cinco puntos son en la SabidurĂ­a China, las cinco estaciones, los cinco elementos, las cinco direcciones,… Todo en la China se basa en este principio: la Medicina Tradicional China, el Feng-Shui, las diferentes artes marciales, … En la Figura 2 vemos la curva sinusoidal doblada, como la doble hĂ©lice del ADN asĂ­ como en su representaciĂłn del sĂ­mbolo Taijitu o Yin-Yang (figura 3 y 4).

En el Modelo Teórico de Biodanza, el eje fijo donde las cinco líneas de vivencia fluctúan como productoras de cofactores que provocan la expresión de los potenciales genéticos, es el que llamamos Integración que parte de la base Filogenética y asciende en Ontogénesis (desarrollo del individuo) hasta la Identidad Integrada. En la figura 5 podemos ver el Modelo Teórico de Biodanza completo.

Figura 5. Modelo TeĂłrico de Biodanza

El eje que marca la integración es el punto de encuentro que nace en la base de la columna vertebral (geniales desde la visión frontal), justo donde alojan las ocho células madre que nunca mutan a diferencia de todas las demás del cuerpo humano.

Si pudiéramos dibujar el recorrido en movimiento de la onda sinusoidal sería, tanto en occidente como en oriente, el elemento Tierra el eje del recorrido de la onda sinusoidal, dando como resultado la imagen toroidal de la figura 6.

Figura 6. Onda sinusoidal en movimiento creando esta imagen geométrica

En el video que sigue, puedes ver las cinco direcciones en movimiento sinusoidal:centro, delante, detrás, arriba y abajo (en matemáticas se representa en el número Phi), cómo crea la forma toroidal llamada la Flor de la Vida o Matriz de la Vida.

Por todo lo expuesto hasta ahora, mi hipĂłtesis es que la LĂ­nea de Vivencia de la Sexualidad, es el eje del Modelo TeĂłrico de Biodanza. En una prĂłxima entrega, voy a fundamentarla en los textos de la TeorĂ­a de Biodanza, donde Rolando Toro explica la LĂ­nea de Sexualidad.

Te dejo el vídeo que comparto en mi canal de Youtube, donde puedes encontrar más información al respecto.

Gracias por haber llegado hasta aquĂ­.

Amor y Servicio

Biodanza

La investigaciĂłn en el entorno de Biodanza

Investigar es averiguar o descubrir alguna cosa, seguir el hilo de algo, indagar. Está asociado a la curiosidad innata del ser humano y su necesidad de entender la Vida, lo que ocurre en su entorno, en el medio, a sí mismo. Investigar es lo que solemos hacer en la época infantil cuando todo está por descubrir. Conforme vamos creciendo, no es que disminuya esa cualidad innata en el ser humano; es que se racionaliza tanto que se termina perdiendo el interés en la mayoría de los casos.

Maria Dolores Díaz, directora de la Escuela Venezolana de Biodanza, nos comparte su visión de la investigación en el ámbito de Biodanza. Ella nos comenta que desafortunadamente, no se fomenta suficiente la investigación en Biodanza. Siendo un sistema de integración humana, la Biodanza tiene muchos abordajes posibles para registrar los efectos que causa en las personas y aportar conocimiento en el campo de la salud, la educación, la antropología, la neurociencia, la física, la sociología, y tantos otros. Para ello es necesario que nosotras, como facilitadoras, nos acostumbremos a registrar qué ocurre en nuestras aulas en las personas que participan, cómo son sus cambios, la lectura corporal, qué es lo que comparten en los relatos de vivencia, … Estos registros no sólo nos sirven para crear las sesiones semanales y acompañar el proceso de integración, sino que nos pueden aportar tesoros inesperados para toda la comunidad biocéntrica.

En la entrevista que tuvimos, disfruté mucho de todo lo que Maria Dolores compartía y quedé muy interesada en el método de investigación que ella ha desarrollado, adaptado al lenguaje biocéntrico y sus indicadores, así como al modelo teórico de Biodanza. Esperamos que pronto podamos disfrutar de su libro y de la nueva edición en el año 2024 de su curso de Metodología para la Investigación en Biodanza.

Te dejo el vĂ­deo de la entrevista para que la disfrutes.

Un abrazo.

Amor y Servicio

Notas de navegaciĂłn

Biodanza de salĂłn y Biodanza social

Cuando decidí formarme como facilitadora de Biodanza, mi deseo era dedicarme a tiempo completo a facilitar. Biodanza me había inyectado en las venas la confianza de recrear mi vida, sacando lo que ya estaba caducado, y sembrar y cuidar lo que me hacía crecer, así que primero me divorcié y al poco tiempo dejé mi trabajo fijo con quince pagas, buen horario, buen trabajo, buenos compañeros, pero no era suficiente feliz. Quería dedicarme por entero a mi pasión, a lo que ha llegado a ser mi vocación, mi manera de servir y vivir la Vida. ¿Una locura? Quizás, pero una locura que quería vivir, tal era la fortaleza que me había proporcionado Biodanza.

Los primeros años fueron muy duros. Pude soportarlos porque tenĂ­a el subsidio de desempleo y la pensiĂłn complementaria para mis hijos, además de lo que podĂ­a ganar con Biodanza. Fueron años de muchas horas de trabajo y aprender nuevos programas informáticos y otras tecnologĂ­as necesarias para llevar a cabo la tarea: hacer la publicidad, crear proyectos para vender en las instituciones pĂşblicas porque mi campo siempre ha sido el área social, pactar sesiones abiertas en centros de yoga o de crecimiento personal para dar a conocer la Biodanza, trabajar gratis impartiendo sesiones de Biodanza como voluntaria en algunas asociaciones porque no habĂ­a otra manera de entrar sino era a travĂ©s del voluntariado, reuniones con las personas responsables de los ayuntamientos para explicar los proyectos y que me dejaran hacer sesiones en las instalaciones municipales, hacer difusiĂłn entre las mamas y papas de la escuela de mis hijos, en las tiendas donde compraba, entre las amistades, preparar las sesiones de los grupos que iban saliendo, comprarme un buen equipo de mĂşsica porque habĂ­a lugares que el sonido era horrible y tenĂ­a que ir con mi equipo, un nuevo ordenador portátil porque sĂłlo tenĂ­a ordenador de mesa, muchas horas de trabajo sin remunerar,…

La crisis económica del 2011 fue devastadora, tuve que ponerme a trabajar de lo que saliera para compensar la falta del subsidio de desempleo que ya había expirado y poder seguir con mi sueño de dedicarme sólo a la Biodanza. Ésta danza rítmica y melódica ha sido una tónica común a lo largo de los quince años de mi trayectoria profesional con Biodanza: ahora arriba-abajo, después abajo, abajo, arriba, abajo, y vuelta a empezar; una montaña rusa de precariedad económica y muchas, muchas, muchas horas de trabajo. Sólo pueden saberlo aquellas personas que han pasado por lo mismo, y según mi experiencia, son la mayoría.

En el caminar de estos años, de las personas que terminamos la formación y quisimos ejercer como facilitadoras, unas cuantas lo han dejado definitivamente, y las pocas que quedamos en pie, nunca hemos podido dejarlo del todo, a pesar de los apuros económicos y la rudeza de la precariedad, porque cuando Biodanza se instala en las venas, ya es para siempre.

Recuerdo que en uno de los primerísimos encuentros nacionales de Biodanza que se empezaron a realizar aquí en España de la mano de la Escuela de Biodanza Barcelona, dirigida por Luis Otavio Pimentel y Silvia Eick, Cézar Wagner dijo en una conferencia: Biodanza no es para vivir de ella. La Biodanza de salón no es Biodanza. ¿Qué quiere decir eso? pensé. Hablé con Cézar y me dijo que la Biodanza de salón, como llaman en Brasil a la Biodanza privada, es una Biodanza que acaba siendo mercantilista, donde el verdadero significado del mensaje biocéntrico acaba perdiendo su eje, se contamina por la necesidad económica del facilitador y facilitadora. Registré esa información durante mucho tiempo, sin terminar de asimilar su significado, y allí quedó a la espera de que, en el momento perfecto, me fuera revelada la verdad que la habitaba. Mientras tanto, yo seguía insistiendo en mi sueño, alimentado por el pensamiento de que «si otros lo han conseguido, ¿por qué yo no?. Con los años he entendido qué quiso transmitir Cézar con sus palabras y quiero compartirlo contigo porque puede que te sea útil.

Mi experiencia durante quince años, viajando por diferentes países del mundo, además de España, para seguir formándome como profesora de Biodanza (Italia, Brasil, Portugal y Francia), he observado que, en general y siempre según mi experiencia, por lo que lo que te voy a decir no es una verdad absoluta sino sólo mi experiencia, las personas que pueden dedicarse por completo a la Biodanza, gozan de recursos económicos «extras», me refiero a una pensión vitalicia, una herencia, una pareja que gana suficiente dinero como mantener los costos del vivir cotidiano, o cualquier otra cosa que permite a la facilitadora y facilitador, despreocuparse de si le llega o no el dinero suficiente para cubrir el mes. Si ésta es tu realidad, te felicito sinceramente. Disfrutalo y sigue adelante. Eres afortunada y mucho, porque en general, ésto no es lo que sucede.

Cuando hay que trabajar en un trabajo que te ocupa entre ocho y diez horas diarias durante cinco dĂ­as a la semana para que a final de mes tengas un sueldo que te permita pagar los gastos cotidianos del vivir, ser facilitadora de Biodanza es literalmente una HAZAĂ‘A, en mayĂşsculas, porque ser facilitadora no es sĂłlo hacer sesiones de Biodanza, que al principio es un calvario en el sentido del tiempo que ocupa crear una sesiĂłn; es tambiĂ©n crear la publicidad, encontrar la sala adecuada, pactar los acuerdos econĂłmicos con los propietarios del negocio, buscar participantes que en la práctica comercial son «clientes» (si podemos decirlo asĂ­), gestionar el grupo con todo lo que eso implica, tambiĂ©n fuera de la sesiĂłn de Biodanza, …, además de todo esto tenemos la familia, las amistades, el cuidado de la casa, las mascotas si tienes, tu vida social,… Termina siendo realmente agotador. AĂşn asĂ­, el impacto de Biodanza es tal, que seguimos adelante con nuestro sueño de ser facilitadoras de Biodanza, pero la ilusiĂłn, poco a poco se va consumiendo y se va instalando una sensaciĂłn de «no puedo», «quizás esto no es para mí», «algo estoy haciendo mal», «estoy agotada», etc, etc, etc.

Todo esto que estoy compartiendo contigo, desde mi experiencia (repito de nuevo), no nos lo dicen en la escuela cuando estamos formándonos. Sinceramente creo que no se dice porque Biodanza nos impulsa a cambiar el mundo en el que vivimos y ese impulso, supongo que para las escuelas es suficiente para seguir manteniendo su negocio. Desde mi perspectiva, si me lo hubieran dicho como parte de la formación, quizás no habría sufrido tanto, y digo sufrido con toda la conciencia del significado de esta palabra. Por supuesto, no me arrepiento de absolutamente nada. Es más, puedo decir que agradezco todo lo vivido tal como ha sido, porque sin ello, hoy no podría hacer lo que hago de la forma que lo hago, ni podría explicarte esto ni todo lo que te explico en mi canal de Youtube, en mis aulas, aquí y en mi vida en general. Te lo cuento, porque siento la necesidad de compartirlo. Creo firmemente en el poder de la comunidad biocéntrica, es el poder de la humanidad que nos habita, es el poder de la acción comunitaria y es aquí donde apunta este escrito.

Hay varios aspectos que quiero enfatizar de todo este proceso personal que he vivido y que creo pueden inspirarte, si es que en algo te resuenan mis palabras:

  1. Para que la transformación perdure en el tiempo, el cambio es desde dentro a fuera. ¿Qué quiero decir con esto? Que si en serio has decidido ser facilitadora o facilitador de Biodanza, transforma tu entorno allí donde estés, en tu lugar de trabajo, en la familia, en el barrio, desde dentro, con tu acción transformadora biocéntrica, siempre y cuando el grado de toxicidad no sea nocivo para tu integridad. La transformación se da desde dentro. El ejemplo es mi madrina de educación biocéntrica, que trabajando en un banco muy importante regido por los principios capitalistas y patriarcales, con los años y la paciencia pedagógica biocéntrica que fue cultivando con el sostén y apoyo de sus maestras de Biodanza y educación biocéntrica, ha podido conseguir que allí donde ella empezó su carrera profesional y que tantas veces quiso dejarlo por la presión del entorno, hoy no sólo ocupa uno de los cargos importantes de la entidad sino que ha conseguido implementar la praxis biocéntrica en su entorno laboral, transformando la hostilidad machista en un entorno afectivo, respetuoso y gentil. Lo ha conseguido porque ha estado orientada, sostenida, aconsejada y guiada por personas que más allá de ser excelentes maestras y profesionales biocéntricas, tienen una mirada que traspasa sus intereses personales en pro de una acción transformadora real.
  2. El grupo es la matriz del cambio. Ejercer como facilitadora y facilitador, no tiene porque ser una tarea en solitario. Fomentar las tareas en equipo, crear grupos de trabajo que desarrollen proyectos para vender a instituciones, empresas, asociaciones, no sólo para hacer las prácticas reglamentarias que se deben llevar a cabo en el proceso de la formación, sino ir más allá, con vistas de futuro, propiciando la creación de asociaciones, cooperativas de servicio donde las facilitadoras y facilitadores pueden desarrollar de forma remunerada, otros dones y talentos que como facilitadora de Biodanza también debemos desarrollar como ya hemos dicho antes: marketing, publicidad, captación de clientes, etc. Todo es un proceso de creación.

Como facilitadoras y facilitadores, didactas, directores y directoras de escuela, tenemos mucho camino por recorrer en el ejercicio y la praxis del principio biocéntrico. Nos necesitamos unos a otros, revisando lo que hacemos, cómo lo hacemos y desde dónde lo hacemos. La Biodanza no es un negocio, o no debería serlo, porque la Biodanza no ha nacido para servir al sistema hegemónico; nació para transformarlo desde dentro del propio sistema, del propio individuo, de la propia corporeidad vivida, no desde afuera.

Amor y Servicio

Notas de navegaciĂłn

El gemelo solitario. Relato de una vivencia integradora biocĂ©ntrica

dedicado a mi querido amigo Gunther, un hombre de bien

Toda la vida me he sentido ajena al mundo, como si perteneciera a otra galaxia, a otra atmósfera, a otra gente. Una añoranza profunda me ha invadido siempre, con una intensa sensación de querer volver a algún lugar que nunca acabo de encontrar por mucho que lo intente. A simple vista nadie lo diría, pero quiero contártelo porque lo que he descubierto en mí es tan importante y trascendente que quizás pueda ayudarte a ti o a un familiar tuyo, un hijo, una hermana, tu pareja, la amiga tan rara como tu, que quizás ha pasado por la experiencia de iniciar su vida intrauterina como gemelo y al llegar el parto, sin dejar rastro, ha nacido en solitario. No es tan extraño que esto ocurra; entre un 10 y un 15% de los embarazos en Europa, se sabe que inician como gemelos y sólo acaba sobreviviendo uno de ellos, sin dejar a penas rastro del otro, quizás algunas manchas o pequeñas pérdidas en los tres primeros meses de gestación.

Con la inseminación artificial, el porcentaje de embarazos gemelares han aumentado considerablemente y nos cabe prestar mucha atención a las secuelas que ocasiona en el gemelo superviviente la pérdida de su gemelo, el primer amor puro e incondicional, más significativo incluso que el amor materno.

En estos últimos años de mi vida, y ya son sesenta, en alguna ocasión he pensado que quizás sufría de un desequilibrio bioquímico o mental que me hacía sentir desgraciada, ausente, nostálgica de algo que no conseguía descubrir, viviendo un sin vivir, más allá de las bondades que me regala diariamente la vida. ¿Por qué siento esta tristeza que lo tiñe todo de un gris clarito, como si de un paisaje con niebla baja se tratara mi vida? ¿por qué no acabo de sentirme plena con nada y la plenitud que puedo sentir es tan pasajera? ¿Qué es lo que tengo que hacer para sentirme plenamente viva? Estas han sido las preguntas que se repetían una y otra vez en mi interior como un secreto muy oculto nunca compartido, aunque tengo amigas con las que lo comparto todo, absolutamente todo y gracias a ellas, muchas veces, me encuentro de nuevo cuando me he extraviado. ¿Tengo alguna tara que afecta mi psique?

Un cansancio imperceptible se estaba acumulando con tal magnitud, que siento que hubiera podido enloquecer si Gunther y su compañera Ainhoa no hubieran aparecido en mi vida. Nada es casual, ya lo sabes.

Nos conocimos gracias a nuestros respectivos perros, en esos lugares donde los caninos puedan estar con otros de su especie, jugando y socializándose, mientras sus humanos entablan conversaciones que van desde lo más superficial hasta lo más trascendente. Enseguida conectamos, sobretodo con Gunther. Había algo muy familiar en él que me recordaba a mí misma.

Gunther y yo coincidimos varios días seguidos en nuestros paseos y nos hicimos hermanos. Coincidíamos en gustos musicales, en la necesidad de contacto, en el placer por el silencio y la naturaleza, en la búsqueda de la trascendencia y la profundidad del vivir. En uno de nuestros paseos, con nuestras conversaciones transcendentes sobre la vida y el vivir, me dice que él percibe que yo inicié mi vida intrauterina con un gemelo que no prosperó. Cuando me lo dijo no me sorpendió. Me paré y escuché mi interior: todo mi cuerpo me dijo que era verdad. Al abrir la puerta de la certeza, recordé que, en dos ocasiones diferentes, con muchos años de distancia entre ambas, esta información ya me había llegado de forma muy sutil e indirecta. La primera vez fue con un profesor al que yo respetaba mucho que, en un momento dado me preguntó si antes que yo naciera había habido algún aborto. Lo ignoraba así que se lo pregunté a mi mamá y ella lo negó rotundamente. Muchos años después, una alumna mía de Biodanza me invitó a un taller que impartía ella misma sobre el Gemelo evanescente. Yo no sabia nada sobre el tema, así que me lo explicó con detalle. En ese momento, me llamó la atención pero no sentí que fuera para mí y lo dejé pasar. Años más tarde, (a la tercera va la vencida), llega Gunther y en un paseo por el bosque sencillamente me lo dice y yo siento que es verdad.

Seguimos hablando sobre el tema y me deja un libro de dos terapeutas que después de diez años de experiencia, han recopilado muchos datos de los efectos que causa esa vivencia temprana. Devoro el libro casi de un tirón. En mi interior siento que la pieza del puzzle que nunca encontraba y que pensaba perdida, ya ha aparecido y todo comienza a encajar a gran velocidad: mis dos trabajos con dos currículum (secretaria de investigación médica de día y de noche Integradora social) ademas de madre y esposa, con una capacidad de trabajar que para mí era normal pero siempre creaba asombro a mi alrededor; mi desarraigo a lo palpable, lo material, lo efímero, siempre mirando hacia el cielo en búsqueda de algo que me enraizara, que diera pleno sentido al vivir; viviendo con prisas, como si siempre se me acabara el tiempo, con la muerte presente como algo natural en mi vida. De hecho mi tesis de titulación como profesora de Biodanza se titula “Hablamos de muerte”, y un sinfín de cosas más con las que me iba identificando en la medida que leía los diferentes relatos de los gemelos solitarios. Todo se estaba ordenando en mi interior a gran velocidad.

Con los días, voy reconociendo el impacto que me causó haber compartido los primeros meses de mi vida intrauterina con un hermano gemelo al que llamo Marcelo, nuestro amor absolutamente incondicional y genuino, auténtico, invencible; mucho más puro y real que el de una madre con su criatura. Sí, como oyes. Hoy sé que el amor entre gemelos es el amor del que hablan los maestros espirituales, vivido en la carne desde el mismo instante de ser concebidos, dejando la impronta en nuestra memoria celular del único Amor que existe y que es la Fuente de todo.

Mucho ha sido el sufrimiento sostenido de una muerte silenciosa vivida en el vientre de la madre, percibir como el ser que te complementa, que está unido a ti en la más absoluta intimidad posible, se va desvaneciendo poco a poco sin poder hacer nada, sin entender, sin saber qué está ocurriendo, sin poder escapar al horror. Recuerdo un olor de putrefacción que me generaba nauseas y una rabia feroz; una soledad inconmensurable por su pérdida, una ausencia devastadora que me impulsaba a desear morir desesperadamente aunque la Vida ya me habitaba fuertemente y no había cómo deshacerse de ella. La Vida era para mí un castigo, una penalidad, y todo eso sin palabras, sin raciocinio, sin elaboración mental, sólo vivencia desgarradora que se incrustaba en mis células condicionando mi manera de relacionarme conmigo, con el otro y con la Vida.

Una ecografía muy temprana en la que se percibe como un embrión sigue creciendo y el otro va reduciéndose hasta desaparecer.

A lo largo de mi vida, en esa búsqueda incansable de ser Libre, he tenido momentos que han marcado un antes y un después en mi proceso de ser-en-el-mundo. En Biodanza tuve dos experiencias de renacimiento muy transformadoras. Una de ellas fue en el agua, con Margarita Karger como profesora, en el año 2002; recuerdo la sensación de estar en el vientre de mi madre y literalmente ahogarme, morirme de desesperación. La otra fue con Silvia Eick en la extensión Renacer donde yo no tenía fuerzas para salir al mundo. Esta última y tercera, ha sido con Gunther y Ainhoa en su casa, un día que acudí a ellos en plena crisis de angustia imposible de sostener porque las memorias prenatales se habían activado muy fuertemente y todo ocurría a gran velocidad. Ambos me sostuvieron en esos momentos de profunda desesperación y poco a poco, todo fue calmándose.

DespuĂ©s Ainhoa me hablaba despacio, dejando que todo volviera a su sitio desde otro lugar nuevo donde la comprensiĂłn de lo vivido se iba aposentando lentamente. PasĂ© dos dĂ­as sin a penas hablar, sin hambre, descansando mucho, y… al tercer dĂ­a resucitĂ©.

El proceso sigue su evolución. Ya no siento ese vacío frío en mi interior. La tristeza se ha desvanecido, el miedo también. Me han crecido nuevas raíces que se agarran a la tierra con ganas. Lo que buscaba ya lo he encontrado. Siempre ha estado en mí y siempre estará. Somos dos y uno a la vez. Empiezo a vislumbrar la que soy desde una nueva identidad integrada que me llena de Paz. La prisa se está difuminando. Soy y estoy Aquí y Ahora de verdad. Sigo adelante con una renovada sensación de vivir y estar presente.

Te dejo un video de los autores del libro «El gemelo solitario», Peter Bourquin y Carmen Cortés por si es de tu interés.

Amor y Servicio más que nunca.

Notas de navegaciĂłn

La rendiciĂłn en el juego del equilibrio y la ostentaciĂłn

Me rindo. No puedo sostener más la inquietud que me genera esperar unos resultados que no acaban de llegar nunca. De hecho, es así siempre. Todo viene en el momento perfecto, aunque no es precisamente el que mi ego dominador quiere. Esta es la cuestión primordial de todo el entramado del vivir: aprender a desprenderse del resultado porque no está en nuestras manos, sino en las energías que se mueven del lado luminoso al oscuro, en su danza constante y necesaria, impulsando la creación de la realidad.

El caso es que me dedico al desarrollo humano y la integración de procesos de transformación mediante cursos, talleres y encuentros para profesionales de la Biodanza, la educación biocéntrica y personas comprometidas con servir a la evolución armónica de la Vida. ¿Para qué? para reflexionar sobre lo que hacemos, porqué lo que hacemos y cómo lo hacemos, para qué, desde dónde, vivenciar con el cuerpo, la música y el grupo porque es en nuestra corporalidad donde todo ocurre, es la música y el arte la que nos puede facilitar ingresar en lugares desconocidos o escondidos que tienen tesoros valiosos para mostrarnos, porque es en la tribu humana que nos podemos mirar y reconocernos como hermanos aún en nuestras diferencias que suman valor a todo lo que creamos.

Me encanta crear espacios donde hacemos surgir la magia de reconocernos seres vivos, no sĂłlo viviendo la Vida, sino siendo la Vida misma. Ver la transformaciĂłn de sus rostros a lo largo del proceso participativo, cĂłmo vienen y cĂłmo regresan a su cotidiano, con brillo en los ojos, la sonrisa en su rostro, la forma ligera de andar, de moverse, el tono afectuoso de su voz. Me encanta a lo que me dedico.

TambiĂ©n soy escritora, escribo cuentos que uso en mis talleres o no, y algĂşn dĂ­a los publicarĂ©. Escribo mis pensamientos en diarios, libretas y más libretas de todos los tamaños; escribo ensayos tĂ©cnicos de mi experiencia como profesora, lo que sirve y lo que no, lo que me mueve por dentro; escribo lo que estudio, lo que leo y me interesa retener,… El caso es que todo es maravilloso hasta que me encuentro con que la fecha del evento que he propuesto se hacer y sĂłlo se han apuntado cuatro o cinco personas, cuando tendrĂ­an que ser doce. No ocurre siempre, pero cuando ocurre, a veces simplemente no le doy importancia, y otras veces se moviliza en mi interior una inquietud que me descentra. Cuando veo que ya he perdido mi centro y no consigo volver a encontrarlo, entonces escribo y todo se va ordenando en la medida que las palabras ocupan la hoja desnuda que las acoge. Esto es lo que me ha ocurrido hoy y he decidido compartirlo contigo.

Mientras soltaba poco a poco la queja que me apretaba el corazón y me tensaba la musculatura de los hombros me he preguntado, ¿Cuál es la realidad esencial que deseo?

Más allá de los detalles que me mantienen entretenida en la queja o el disgusto, el origen de mi deseo se asienta en liberarme ¿o debería decir trascender? de las exigencias egocéntricas de mi «ego pequeñín» incansablemente travieso que se prioriza como un niño tozudo negándose a crecer, insistiendo en quedarse pequeño para siempre, quejoso de que no le salen las cosas como a él le gusta, aunque no sabe concretar el resultado que espera obtener. Es muy agotador cuando eso ocurre, pero después de múltiples intentos, perseverar en mi pasión es lo único que puedo hacer si de verdad quiero conseguir ser libre de mí misma.

En realidad la libertad no es algo que sea un deseo genuinamente mio. Es ancestral, primigenia, originaria; la razón por la cual quisimos experimentar qué es esto de ser humus, o sea, el detrito de todo lo orgánico que en su proceso de putrefacción transformativa, construye más vida. Visto como metáfora es realmente hermoso.

Si fuéramos [la humanidad] el experimento de unos genetistas gigantes creando una nueva especie capaz de reciclar la descomposición de los restos orgánicos de otros organismos vivientes para seguir construyendo la Vida desde la Consciencia de Sí-mismo, con la capacidad de poder decidir si hacerlo o no, o llevarlo a cabo en otro momento que no sea Ahora, probablemente seríamos una constante frustración para su experimento, a no ser que fueran expertos [los genetistas] en la complejidad implícita de la Libertad.

El ser humano, además de ser el principal elemento de fertilidad y nutrición de Gaia, [seguimos aprendiendo a cómo hacer eso de la mejor manera posible] es libre y ésta es la gran paradoja existencial. ¿cómo es eso de ser libre en una probeta donde convivimos con otros tantos organismos y todo está permitido?

Una vez escuché decir a un sabio de estos que estudian los misterios y al ser humano, que lo que llamamos Dios o Inteligencia Suprema causa primera de todas las cosas, o el nombre que te resuene porque tiene muchos, incluso lo Innombrable, en realidad nos necesita, porque la Creación es todas las posibilidades infinitas eternamente manifiestas, cada una de ellas con una función específica y concreta, de manera que el sistema como un todo, se autogenera en su proceso complejo de evolución permanente.

Pues bien, parece que eso fue así durante millones y millones de años, hasta que en el último segundo, la Inteligencia Suprema decidió crear al ser humano, el humus de su Creación, el único ser dotado de libre albedrío. Todo lo creado percibió lo peligroso que podía ser eso. Hablaron y debatieron entre ellos hasta que finalmente decidieron confiar en las posibilidades que les ofrecía llevar a cabo el gran reto. Iban a ayudar al humano a hacer su función en el Orden Cósmico porque sabían que los humanos perderían el recuerdo de lo que son. Y ahí andamos, aprendiendo a recordar qué es la Libertad y cómo sincronizarse con ella.

Se dejaron mensajes encriptados de mil formas para que el humano recordara. Unas veces en piedras grabadas, en monumentos, en pergaminos, dentro de vasijas, en cuevas, enterrados bajo toneladas de tierra, en las paredes de los grandes edificios,… Hasta ahora no lo estamos consiguiendo pero todavĂ­a hay esperanza. Seguimos preguntándonos si existe la sincronicidad perfecta en un cĂ­rculo evolutivo donde la multiplicaciĂłn celular resulta en un universo.

La respuesta es sí, como tendencia. Cuando se consigue la sincronicidad, puedes optar por quedarte de observadora descansando de la [ardua] travesía, o involucrarte en ayudar a otros en su propio viaje de iniciación al encuentro sincrónico de Sí-Mismo. El caso es que, de una forma u otra vas a hacer las dos cosas frecuencialmente, hasta que la Consciencia Suprema cierre los ojos, y en su propio ciclo creador, todo se reinicie de nuevo una vez más.

ÂżSimple no? La complejidad viene cuando intervienen los procesos internos que no podemos abarcar en nuestra condiciĂłn de humanidad porque aĂşn somos demasiado infantiles. De hecho somos los Ăşltimos de la creaciĂłn y hay mucho por aprender de este juego de equilibrio y ostentaciĂłn*.

*Ostentar: originalmente quiere decir tender [extender] algo frente a otro para manifestarlo reiteradamente.

Seguimos.
Amor y Servicio