Ecologia de Sistemas Humanos

La Praxis Biocéntrica: Hacia una Ética de lo Viviente

Ante un mundo exhausto por imágenes violentas de guerra y destrucción, junto con otras de exaltación de la belleza maquillada, de coreografías aprendidas, de moda al estilo de la innovación sin límites ni conciencia sostenible, está el ser humano sumergido en una profunda crisis de nostalgia de amor, como decía Rolando Toro.

¿Dónde está el equilibrio capaz de sosegar el pulso cardíaco y la mirada ausente del pesar incierto?

De lo estático al flujo del proceso

François Jullien, filósofo y sinólogo francés, encuentra respuestas a nuestras preguntas a través del estudio de la palabra y las ideas que habitan las palabras. ¿Cómo? cuestionando los cimientos que rigen el pensamiento occidental desde la estrategia de la mutación del pensar chino y el I Ching, como un código de navegación biológica.

Mientras el pensamiento europeo se obsesiona con definir lo que es (la esencia estática) buscando la Verdad como una revelación, el pensamiento chino y fundamentalmente el I Ching, se sitúa en la Transformación, en el fluir constante de los estados; no hay un destino a ser, sino el Camino (Dao) del proceso mismo viviéndose.

Esta perspectiva nos sitúa en un lugar viviente donde la realidad no es algo estático regido por modelos o teorías que intentamos aplicar a la realidad. El pensamiento ancestral de la China privilegia la respiración (lo primordial del existir) como un ciclo de alternancia constante, que danza entre la contracción y la dilatación.

En Occidente planificamos todo, creando un modelo mental y forzamos la realidad para que encaje en esa estructura teórica estática, perfecta en nuestra mente, pero que, al manifestarse en la forma, acaba siendo destructiva. ¿Por qué? porque no tiene en cuenta la Danza de la Vida, ese flujo constante, evolutivo, progresivo y autorregulado que es. Lo vemos en los ejes que coordinan toda sociedad: economía, educación, salud y política; siguen siendo estructuras que han dejado de ser viables porque no están vivas, y cualquier adaptación que se haga, es insuficiente. Se rigen por el modelo ideal Grecia/Hebreo cuya visión se fundamenta en planos mentales estáticos y estéticos, que imponen el control del objeto (la Vida), como si Ella fuera algo ajeno, perdiendo la capacidad de acompañarla en su respiración pulsante.

Más allá de los procesos mentales

En la estrategia del Tao, base del I Ching y una de las fuentes del pensamiento biocéntrico, la transformación es silenciosa como el crecimiento de una planta, donde los cambios más profundos son procesos imperceptibles, sin ruidos o rupturas. La Vida adquiere movimiento, orden y estructura que conjuga con el sujeto viviente donde el individuo forma parte del proceso, está implicado en la transformación misma, no como mero espectador, sino como agente de cambio.

Si nos quedáramos en este punto sin ir más allá, podríamos llegar a pensar que la vida es estática y es movimiento, con lo que el juego del balanceo nos posicionaría en un lado u otro, pero la respuesta no es partidista, es la Regulación. La Regulación es la inteligencia biológica de la Vida que si bien necesita la copia fiel que estabiliza (la mitosis celular), también requiere de la meiosis que posibilita el intercambio y la mutación para no extinguirse. Es aquí donde el principio biocéntrico y su praxis son el equilibrio donde la estructura (Ser) se pone al servicio del flujo (Dao).

La estrategia de la disponibilidad

En plena crisis, recordando que crisis es sinónimo de transformación, el ser humano no necesita soluciones rígidas, sino disponibilidad para detectar hacia dónde quiere ir la vida, y sabiendo que es evolutiva y autopoyésica, acompañar su movimiento sin resistencias. En mi praxis como consultora, he observado que la verdadera resiliencia surge de transitar la resistencia al cambio y desarrollar la disponibilidad para detectar el potencial de salud que ya habita en cada situación.

Una ética de la cooperación con la Vida

La crisis actual no es una apocalipsis, es una fase de la Meiosis colectiva donde se están desmantelando las viejas estructuras para que las semillas del cambio puedan enraizar en tierra fértil y prosperar en pro del bien común.

El biocentrismo es la Ética del futuro: trasciende la teoría y se encarna en una praxis que actúa con la firmeza del propósito (Ser), y la humildad del proceso viviente (Dao). Es la invitación a pasar de la supervivencia del más fuerte a la vivencia de la cooperación con la Vida misma.

Ecologia de Sistemas Humanos

El Poder en el Liderazgo: Propuestas para la Vitalidad Organizacional

Anatomía Sutil del Poder: del control reactivo a la concordia sistémica

En el ecosistema humano el poder es una energía viva que transita el flujo de nuestras relaciones y de nuestra manera singular de “ser en el mundo”. Poder como verbo en primera persona es yo puedo, y esta simple conjugación es uno de los aprendizajes fundamentales para nuestro desarrollo en el medio que habitamos. Cuando ese yo puedo se viste de vivencias que, desde la infancia, marcan nuestra manera de ver el mundo, entramos al inevitable juego del Amor-Amar infiltrado en lo cotidiano, sin apenas darnos cuenta.

En el tejido corporativo, el poder es la energía viva que incide y se involucra directamente en la vitalidad de todo equipo. Suele ser fácil identificar el abuso de poder cuando es evidente y ruidoso, pero existe una dimensión mucho más sutil e invisible: la que convierte el juego como aprendizaje de amar en una lucha o competición por tener (tener la razón, mi visión es la válida, tener más reconocimiento, más presencia, …). Nos cabe resignificar el verbo Liderar desde una mirada biocéntrica, que contraste nuestro hacer con el que la Naturaleza nos enseña con su Ser/Estar.

La sombra en la Mesa de Juntas

Podemos pensar que nuestra manera de liderar se hace a partir de un máster de gestión, pero la realidad es que el liderazgo nace en nuestras primeras vinculaciones con la Vida. Son las vivencias de la infancia las que van a marcan nuestra relación con la autoridad y la seguridad. Cuando estas improntas están sesgadas por carencias o distorsiones de la realidad que nos apartan de la biología, entendida esta como la ley natural de la Vida (nutrición, cooperación, protección, cuidado, …), aparecen en el mundo empresarial como «huéspedes inesperados» con necesidades de control, búsquedas de validación o dinámicas de exclusión que contaminan el clima laboral.

Desde la Ecología Humana, entendemos que el poder no debe ser un timón basado en verdades absolutas o egos heridos, sino un arte que requiere de aprendizaje constante.

Dos Pilares para un Liderazgo Vital

Para evitar el colapso sistémico y la fatiga vincular (que suele manifestarse en rotación y absentismo), propongo dos movimientos esenciales de autorregulación:

  1. La Presencia Consciente: El liderazgo maduro requiere la capacidad de observar el impulso de reaccionar: ¿desde donde surge la respuesta? Es esa quietud ética, como la montaña en el valle, que nos permite decidir la respuesta más adecuada desde nuestra Presencia de Observadora, evitando actuar de forma automática y reactiva.
  2. Líder como Continente: Un ecosistema sano necesita espacios seguros y nutritivos de contención afectiva. Líder no es la persona que domina o dirige la fuerza vital de su equipo. Es la que crea el «cuenco» seguro, donde esa vitalidad puede expresarse sin desbordarse. Es saber acoger las debilidades propias y ajenas como parte del proceso de aprendizaje, sin permitir que se conviertan en norma.

Hacia la Concordia Organizacional

El objetivo final de esta «Estrategia de Vitalidad» es trascender el «Yo individual» para habitar un «Yo superior» capaz de ver la unidad del sistema. No se trata de mistificar el liderazgo, sino de resignificarlo para que se convierte en un vehículo de propósito compartido, pasando de la jerarquía del miedo a la concordia entre personas.

Humanizar las organizaciones no es un concepto romántico o utópico. Es, en última instancia, reconocer que las leyes de la Vida —el crecimiento, la renovación y el respeto por el otro— son las únicas que garantizan una partida realmente próspera y placentera para todos en el mismo juego que es vivir viviendo.

Ecologia de Sistemas Humanos

Ecología de Sistema Humanos: la Rentabilidad del Futuro es Biológica

Durante años mi labor se ha centrado en facilitar procesos de integración en el ámbito social. En los colectivos de alta vulnerabilidad con los que he trabajado, he aprendido a mirar y ver con profundidad todo aquello que permanece oculto, invisible y aun sin ser nombrado, condiciona la manera con la que nos relacionamos con el mismo individuo, el equipo (el otro) y el sistema (entorno). Esta mirada experimentada no es solo social, es sistémica-vincular: existen lealtades invisibles, miedos al cambio, al rechazo, pactos de silencio que frenan el desarrollo de nuestra identidad, tornándose parasitaria del entorno.

Uno de los entornos más problemáticos para que los procesos de integración se den de manera orgánica es el lugar de trabajo, la empresa donde pasamos muchas horas de nuestro cotidiano, a menudo, muchas más que con la familia y las amistades. ¿Por qué la empresa, el lugar de trabajo, es una de las “pesadillas” del proceso de transformación? Porque las empresas, aun hoy, operan bajo estructuras de fatiga sistémica. La empresa tradicional intenta sostenerse sobre una “viga maestra” que cruje bajo el peso de una eficiencia mecánica, ignorando que la verdadera rentabilidad emana de la salud biológica del sistema.

Mi transición de Facilitadora de Procesos integrativos biocéntricos a Especialista en Ecología de Sistema Humanos no es un cambio de nomenclatura, sino el fruto de años de experiencia desarrollado una mirada sistémica que abarca la vitalidad del vínculo que sostiene el flujo de la vida (laboral, familiar, social, individual y colectiva). En el mundo corporativo existe un agotamiento sistémico por falta de autopoiesis (la capacidad de un sistema para producirse a sí mismo). Si una empresa no es autopoyésica, depende de estímulos externos motivacionales (bonos, consultores externos, incentivos) porque no sabe, o mejor dicho, se ha olvidado de generarlos internamente. En la Ecología Humana, entendemos que el ser humano es un organismo vivo que responde a leyes biológicas, por tanto, la autopoiesis es una ley natural de todo sistema viviente, como lo es una empresa también.

El Método Integrativo Biocéntrico (MIB) se fundamenta en el proceso de aprendizaje-desarrollo implícito en la naturaleza del ser humano: aprendemos desarrollándonos y por eso el aprendizaje y el desarrollo deben ir de la mano de la trazabilidad social, generando autonomía vital, también en el entorno laboral y corporativo. No sólo es el producto lo que nos interesa hacer sostenible; es el ser humano que lo produce lo que hace que la rentabilidad sea algo más que algo financiero, y abarque la equidad, igualdad, la retención del talento, la valoración por lo que se es.

Para que un hábitat humano como es la empresa sea sostenible, debe haber coherencia entre lo que se dice y lo que se hace. Los valores de sostenibilidad no pueden quedarse en el producto; deben abarcar un liderazgo capaz de valorar las singularidades más allá de estereotipos culturales y sociales que se han adoptado como verdades que generan absentismo, desenraizamiento, falta de pertenencia, rotación constante, falta de vitalidad, y ausencia de motivación.

La transición de la facilitación a la especialización en Ecología de Sistemas Humanos es mi respuesta a un mercado que no puede ni debe permitirse el lujo de desvincular la rentabilidad de la Vida. Mi propuesta es restaurar la integridad orgánica de los vínculos de la empresa para que el sistema vuelva a ser fértil, resiliente y, sobre todo, vital. Considero que una organización que no se nutre de su propio talento, termina despedazando su futuro en fragmentos de miseria y toxicidad afectiva.

Humanizar la empresa no es un lujo ético, o un maquillaje, es una necesidad biológica para que la abundancia y la vitalidad circulen desde una base real y evolutiva.

Tu organización, ¿es un ecosistema fértil o un sistema de fatiga?

Si sientes que la estructura de tu equipo pierde vitalidad o tiene fugas de silencio e incoherencia, te invito a agendar un Primer encuentro de Percepción Sistémica (30m). El objetivo es determinar si tu organización está preparada para iniciar un proceso de transformación.
Puedes ponerte en contacto a través de mi correo electrónico tenderoteresa@gmail.com