Educación Biocéntrica

De sueños, creencias y pactos de Amor

Usos de la pedagogía biocéntrica más allá de las aulas

Hoy he tenido un sueño que he decidido escribirlo porque cuando lo hago, tengo la posibilidad de desgranar la paja y quedarme con la semilla que contiene la esencia de aquello que no consigo ver o prestar la suficiente atención. Lo comparto contigo porque siento que los tesoros son para compartir, como hacemos en las rondas de intimidad verbal en nuestras sesiones de Biodanza, en nuestros Círculos de Cultura, en las comunidades de los pueblos originarios donde mantienen el círculo vivo y presente para crecer juntas, unidas, en profunda hermandad. Este es el sentido de mi compartir.

Al escribir mi sueño percibí que había cinco Palabras generadoras. Las coloqué en tres grupos para trabajar con ellas y recrear el conocer del mensaje oculto. Lo hice como hacemos en Educación Biocéntrica, porque creo que la metodología biocéntrica tiene una dimensión mucho más amplia que la de las aulas; de hecho la Vida en todas sus manifestaciones y lugares es la Aula donde podemos generar intencionadamente el ambiente de aprendizaje-desarrollo para crear y recrear el conocimiento del vivir y convivir, más allá de los roles con los que muchas veces solemos escondernos.

La educación biocéntrica es una herramienta genuina, altamente útil y viva para recrear el conocer. Te recomiendo que la uses tambíen en tu intimidad, para autoindagar en tí y seguir trabajando en la excelencia. No lo hagas por ti ni por mi ni por nadie en concreto; hazlo por todas, por las generaciones venideras, por nuestras ancestras, por la Vida.

Recuerda: Todas Somos Una y es en el Cero (0) donde nos encontramos.

Nota: las palabras generadoras surgen como un hilo del que tirar para crear la madeja que tejerá la prenda que escojas tejer. Esta es mi definición poética de hoy. Te dejo con el sueño y lo que sigue. Gracias por leerlo.

El sueño revelador

Regreso a casa después de un fin de semana de viaje. Al entrar percibo que alguien ha estado allí. Un fuerte temor se apodera de mí. Voy a buscar a alguien (no se muestra quién es) para que me acompañe. No quiero entrar sola.

Entramos juntas. Vamos despacio y en silencio mientras recorremos las estancias. No hay nada fuera de lugar, todo está en orden; aún así insisto en que alguien ha estado o está allí.

De repente hay una silla justo delante de la puerta de la habitación que no uso desde que estoy sola en casa. La silla está impidiendo el paso a la habitación y yo no la puse allí. Todo lo demás está en su lugar, así que pienso que no han entrado a robar; sospecho que pueden ser “okupas”. Entro a la habitación con sigilo y encuentro a alguien durmiendo profundamente en la cama. El miedo me hace chillarle pero no se mueve. Cojo una silla y la golpeo contra la cama con fuerza para que la persona se asuste y se vaya pero no lo consigo, está profundamente dormida. Pienso que debe estar drogada porque no se despertierta. Después de varios gritos y golpes con la silla contra la cama, veo que es un hombre magrebí, muy delgado, casi desnutrido, que no entiende mi idioma, mal cuidado, parece profundamente cansado.

Valoro la situación. La comento con la persona que me acompaña y le digo al señor que no se puede quedar allí, que tengo miedo, que no sé quien es, que no lo conozco. Pienso para mí que se aprovechará de la situación y después no podré sacarlo de mi casa. El hombre no dice nada, se queda quieto mirándome en silencio. Al mirarlo detenidamente decido que se puede quedar sólo si asume que es un lugar de paso y que va a encontrar trabajo para hacer su vida; lo puedo alimentar mientras se recupera y encuentra trabajo pero lo echaré de casa si es un parásito. El hombre asiente.

Me marcho de nuevo varios días de viaje. No estoy nada segura de lo que he decidido; creo que abusará de mi confianza como otras veces me ha pasado en otras circunstancias.

Regreso de nuevo a casa por la noche. Me dirijo a la habitación donde se encuentra el señor. Me pregunto qué me voy a encontrar. El resto de la casa está en perfecto estado así que entiendo que el hombre es verdaderamente un refugiado. Cuando entro a la habitación veo más personas en la cama y en el suelo. No puedo percibir cuántas, porque están tapadas con las mantas. Mi mente se dispara y pienso que ya sabía que me engañaría. Destapo las mantas y me encuentro con cinco niños-niñas pequeños de diferentes edades, una de ellos está mamando aunque no hay ningún adulto con ellos; están solos. Entiendo que son los hijos-hijas del refugiado; los ha dejado para que los cuide mientras él va a encontrar trabajo. Sólo están ellos y no hay rastro del señor.

Analizo la situación rápidamente y empiezo a organizarlo todo mentalmente para que estén bien atendidos: ducha y ropa limpia, acondicionar la habitación para que estén cómodos, …. la comida y el dinero para atenderlos no me preocupan en absoluto porque hay para todos.

Me despierto.

Primeras palabras generadoras:

  • se aprovechará
  • abusará de mi confianza

Reconocí estas palabras-frases como creencias que de alguna manera siguen activas en mi interior. La verdad es que me sorprendió la claridad con la que se mostraron ante mí. Pude leer mi interior diciéndome que tengo una tara, una anomalía, un fallo que me impide distinguir con claridad las personas que me hacen bien de las que no y por ese creo que “se aprovecharán de mí, que abusarán de mi confianza” como me ha pasado en alguna ocasión. Me pregunto por qué sigue activa esa creencia y reconozco la causa. Fué en la infancia, justo cuando se imprimen la mayoría de las vivencias-impacto que irán configurando la forma en que nos relacionamos con nosotras mismas, con las otras personas y con la vida.

Casi veinte años transitando, transmutando y transformando las consecuencias del abuso sexual que recibí de mi padre cuando era niña y la negación y el silencio de mi madre, y aún continúa activa la creencia del abuso. La verdad es que me reí sin más. Puedo decirlo así porque no hay drama: todo se desvaneció con el tiempo y el cuido continuo y prolongado que ha sido la causa de mi maestría; porque entre sufrir y trascender reconocí que todo cuanto ocurre en nuestras vidas es fruto de los Pactos de Amor gestados en el espacio/tiempo donde, libres de ego, diseñamos los acontecimientos clave que pueden desarrollar los potenciales internos para llevar a cabo el propósito existencial.

El sueño de hoy me ha mostrado que, a pesar de todo el tiempo transcurrido y lo mucho aprendido, la impronta del abuso continúa latente en forma de creencia sostenida por sí sola sin ser percibida por mí. Seguirá activa repitiendo fractalmente situaciones hasta que de forma consciente desactive el mensaje soy incompleta. Esa es la trampa, ese es el juego de la Serpiente que hipnotiza con el sueño del deseo mientras te va estrangulando con el veneno del falso cuido que genera el principio de la separación.

Cuando percibo el engaño sujeto a la creencia y lo hago sin juicio, como el -¡Aja, te atrapé!- del juego infantil, estoy inciando el reset del programa asociado. Sin juicio sólo existe el Presente [Yo Soy] y casi simultáneamente el gerundio [Yo siendo] en espiral evolutiva y eterna.

La creencia en algo que ya no existe perpetúa el sufri-miento. No quiero decir que el abuso no exista; donde apunto es a que la mente lo usa como recurso para persistir en el engaño y mantenernos atrapadas en la expresión empobrecida de Ser en el mundo. ¿Para qué? puedo decir. Para probar mi coraje.

La dinamización es un proceso de biodinámica de Rudolf Steiner.

Es como el agua turbia que para ver con claridad a través de ella, podemos hacer dos cosas: dejarla en reposo hasta que la suciedad (creencias, mentiras, juicios,…) se aposente y el agua recupere la apariencia transparente; o dinamizar el agua para que la suciedad se disuelva. Ambos métodos consiguen el propósito de recuperar la transparencia del agua, la diferencia es que el primero (el reposo) tiene resultados aparentes e inestables, mientras que la dinamización consigue la transparencia del agua de forma permanente mediante movimientos rotativos derecha/izquierda hasta generar el vórtice que devolverá al agua su estructura molecular hexagonal y todas sus propiedades.

SÍNTESIS de las primeras palabras/frases generadoras: la creencia de que soy incompleta se desvanece cuando puedo verla. Yo Soy aquello que la percibe; no-Soy la creencia.

Si has llegado hasta aquí y te resuena lo que digo, te invito a seguir adelante con la lectura pues aún hay dos grupos más de palabras generadoras con su síntesis y la síntesis final. Si el mensaje no te ha llegado, te aburre o no te interesa, puedes dejar de leer y seguir tu camino. Gracias de todos modos.

Segunda palabra generadora: ENGAÑARME

Miedo a ser engañada. ¿Cómo pueden engañarme? La duda se genera en la mente. En el interior no hay rivalidad, no hay pugna; la lucha surge cuando el ego se hace presente y protagonista, toma las riendas y me tienta con promesas y juegos de palabras que me deslumbran cuando no me aturden. La decisión es mía: Ser o No-Ser, esa es la cuestión, como dice Hamlet en la obra del mismo nombre escrita por William Shakespeare (1564-1616).

La opción de No-Ser es vivir la ilusión de Ser y mantenerla con la arrogancia, la insensatez, la vanidad, el orgullo, la falsa humildad, … que alimentan la necesidad de algo que está fuera, que está por venir, que nos colmará. Así es como alimentamos la Rueda de la Ensoñación, el Samsara. Optar por Ser es aquietar el ruido de la mente y escuchar el corazón que habla sin palabras a través de todo nuestro cuerpo, generando armónicos de certezas que generan la expresión genuina de la Armonía.

Esto que te cuento, esta dialéctica es para recordar que el Juego del conocimiento del Bien y el Mal, el del Árbol del Conocimiento, es historia. Mientras sigamos jugando en esta partida vamos a querer ganar y la Mente sabe que no hay nada que ganar; todo ES. Los bebés, las criaturas de corta edad lo saben; nosotras también pero lo hemos olvidamos.

SÍNTESIS segunda: La Vida no engaña, es la Mente. En el Ser no hay conflicto. Permanece atenta a la autoindagación.
Una pincelada de humor para reírse de una misma

Tercera y última palabra/frase generadora: HAY PARA TODOS.

Gaia nos muestra con su existencia que hay para todos, sin importar dónde ni a quien. Ella es Abundacia porque es Vida. Nosotras como seres vivientes, somos la especie con alta capacidad de adaptación al medio: el frío, el calor, el desierto, incluso hay una tribu humana llamada los bajau o los nómadas del mar que genéticamente están adaptados para sumergirse durante largos períodos de tiempo bajo el agua; podemos adaptarnos a vivir armónicamente en cualquier entorno, así que los límites no vienen de fuera sino de la mente.

Si realmente siento que soy Vida, no sólo parte de Ella sino la Vida misma manifiesta en mí como diversidad, me cabe desprogramar -dinamizar- la des-información y sus residuos de carencia y separación para ser aquello que soy en realidad, como el Agua transparente del ejemplo anterior.

Sólo es real lo que doy fé en mi interior. La pobreza, la desigualdad, la violencia, los refugiados muriendo en las pateras, las violaciones masivas,… todo existe como reflejo de nuestro interior aún identificado con memorias antiguas de separación. Cada quien ejecuta el papel que le corresponde según el Pacto de Amor individual y colectivo que ha asumido de buen grado, con la única finalidad de despertar la Conciencia del Ser y trascender el Imperio de la Mente-Ira.

SÍNTESIS tercera: Yo Soy la Vida. ContemplarLa y dejarme maravillar por cómo es, cómo hace, cómo se relaciona. Esto me hará recordar tantas veces como sea necesario, qué soy y cúal es mi función como humana.

Ahora es el momento de la síntesis creativa que tiene la función de integrar. Podemos hacerlo con alguna vivencia de Biodanza, con expresión artístico-afectiva o con los recursos que tengas a mano. Después terminaríamos con ritual de agradecimiento, cierre y celebración de la cosecha.

En Educación Biocéntrica se cuida todo el proceso de principio a fin: apertura, creación del conocer, integración de lo vivido, ritualización y celebración de la cosecha. Así completamos el círculo de aprendizaje-desarrollo, tal como hace la Vida, de principio a fin.

Si te interesa saber cómo he elaborado el proceso de integración, ritualización y celebración de la cosecha, te invito a seguir mi blog. En el post de la próxima semana encontrarás los detalles.

Aplicar la metodología biocéntrica en la autoindagación facilita el camino y nos ejercita como facilitadoras y educadoras, ampliando la mirada hacia las múltiples posibilidades de acompañar los procesos de aprendizaje-desarrollo, integración y celebración. Lo comparto contigo porque lo que aprendo no es sólo para mí; es para todas, para la tribu humana, para la comunidad biocéntrica, para el despertar colectivo.

Por último decirte que si lo compartido te ha servido de algo, te lo agradezco de corazón. Mi intención es servir, así que gracias. Si por el contrario te has sentido ofendida, incómoda, molesta o simplemente no te ha aportado nada, sólo déjalo ir y sigue tu camino. Quizás en otro momento nos podremos encontrar. Gracias.

Con Amor y Servicio

4 comentarios en “De sueños, creencias y pactos de Amor”

  1. Hola, me encantó. Me gustaría mucho poder sacar mi ser. Porque estoy encerrada en el no puedo. Talvez la edad, la situación, los amarres, no sé. Pero me frustra mucho la situación en que me he estancado. Guardo tu publicación para volver a leerla

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