Notas de navegación

¿Espiritualidad? Ah si…

¿Sabías que cuando miramos el cielo en la noche, todo cuanto ves a simple vista, es el brazo de la Via Láctea donde habitamos, más alguna galaxia más? Eso quiere decir que desde nuestra infinita «pequeñez» biológica, percibimos una parte de la inmensidad que es la Vida. ¿Te has parado a observar esa inmensidad? Esos centenares y miles de cuerpos celestes cohabitando entre sí, conmigo y contigo incluidas, con la araña del patio que se esconde de la lluvia, con la flor del jardín y el roble del bosque.

Cuando eso ocurre, me relajo sin más y sonrío. No puedo dejar de percibir una Paz que va más allá de las palabras pero que es sentida por algo que me habita dentro y fuera, que lo ocupa todo como un Todo en un Nada. Y casi sin respirar, me asombro. Quizás asombrar no sea la palabra adecuada, pero cuál es la que encaja cuando no hay palabras sólo Presencia.

Sí, sólo Presencia sin palabras ni pensamientos. Sólo Presencia ante la perfecta fractalidad de la Vida, patrones eternos que se repiten sin fin, como una hormiga o un insecto que al mirarnos vea nuestros campos bio-magnéticos, nuestras redes neuronales conectando y desconectando, entrelazándose entre sí en una danza infinita de la que tan sólo percibimos lo suficiente para recordar que somos seres cósmicos, más allá de la individualidad.

Somos seres biológicos, psicológicos, sociales y cósmicos, y añado cósmicos más que espirituales porque debemos nombrar el Cosmos para que se nos haga presente en nuestro cotidiano y nos recuerde que desde tiempos remotos las culturas originarias de la Tierra estaban aquí mismo, con nosotros, mirando el Cosmos en su transformación permanente.

Hablamos de espiritualidad y hacemos referencia al espíritu, a la esencia que somos. A través de la meditación podemos alcanzar estados de percepción que nos permitan vivenciar la eternidad del Ser, pero… sólo mirando el firmamento en la noche, puedes percibir al Gran Espíritu que todo habita, también aquí en nuestra «pequeñez e insignificancia» fractalidad.

Nuestros ancestros, las culturas originarias y los pueblos indígenas, les bastaba con tenderse en el pasto y mirar: la Naturaleza en la Tierra y la Luz en el Cielo. ¿cuántas meditaciones necesitaras para sentirte espíritu? ¿Cuántas prácticas deberás realizar para sentir el Ser Cósmico que ya eres?.

Me pregunto si la espiritualidad es algo que también hemos inventado para explicar aquello que es obvio, que siempre ha sido, es y será a pesar de nuestro olvido, de nuestros enganches emocionales, de las vivencias limitantes a las que nos aferramos aún. La observación de la Naturaleza proporciona estados de éxtasis y de consciencia amplificada, sólo estando Presentes, Aquí-Ahora, en el tiempo eterno de Aión.

Todo cuanto nos rodea nos habla del Ser, representado fractalmente en cada ser viviente, sea cual sea su tamaño, condición, raza, … Nada hay en el Uni-verso que esté separado; eso sólo existe en nuestra mente menor identificada en aquello que cree ver y sentir porque no nos han enseñado a vivir siendo.

EL mundo se ha parado decimos estos días, pero no: es el ser humano que ha dejado de intoxicar su entorno y la Naturaleza rebrota, los animales ocupan espacios antes vetados sólo para humanos, los pájaros cantan con más confiados, la primavera sigue su esplendor, pero este año aún más, pues ha dejado de luchar contra la locura humana.

El cautiverio nos pide reencontrarnos con uno mismo, con nuestro mundo, con nuestras relaciones, con nuestra visión, y algunos nos sentimos afortunados, otros desdichados. En estos días la lucha ya no es la que está fuera, ahora la lucha está en el interior de aquellas personas que prefieren repetir el viejo paradigma que dice que sólo luchando venceremos, pero yo te repito las palabras de los sabios que dicen: No eres un ser viviendo la vida, Eres la Vida.

La mirada que la Vida nos invita a ver, puedes encontrarla en el Cielo que, a pesar de que lo hayas olvidado y no recuerdes cómo mirarlo, siempre está allí. Las nubes pasarán, las tormentas pasarán, pero Tú igual que el Cielo, permanece. No necesitas ser espiritual. Sé Aquello que permanece, dentro y fuera, pues nada existe ni fuera ni dentro. Todo Es. Antes que Uno es Cero: espiral eterna.

Dedicado a todas las personas que aún olvidamos y aún recordamos.

Gratitud.

Presencia
Cuentos biocéntricos

Había una vez…

Para las personas que estamos al servicio de las personas, acompañando procesos de transformación (pues el vivir es una constante transformación en sí misma), resulta difícil o costoso quizás, asimilar esta función sin la visión espiritual. Y digo espiritual porque hablo del espíritu, de la esencia, donde la visión se amplifica y se percibe más allá de la materia y la mente.

En realidad la del espíritu o la conciencia plena, es la única visión que nos permite experimentar la verdad y así diferenciar lo que sólo es un holograma con el que solemos identificarnos tantas veces, durante tantos años que acabamos viviendo como si fuera la única realidad, alimentando personajes, encarnando historias que van y vienen, yendo siempre hacia algún lugar, buscando algo que nunca acabas de encontrar, que cuando lo has conseguido se vuelve a perder, y así vamos andando sin hacer camino.

La ignorancia es algo que puede arreglarse con cierta facilidad y constancia. Basta con tener la disponibilidad verdadera de aprender, de experimentar, de abrirse a nuevas posibilidades y disfrutar del viaje. La arrogancia es más complicada porque nos hace creer que «conmigo me basto» , «que lo sé todo», «qué me vas a contar a mí que yo no sepa», y otras mentiras con las que la persona se parapeta impidiéndole verse a sí misma como Aquello que És y siempre ha sido.

Pero la trampa más compleja es cuando ignorancia y arrogancia van cogidas de la mano, unidas y fieles a su unión. Aquí sí que nos encontramos con el drama del sufrimiento, y no es que los otros no lo sean, es que el matrimonio ignorancia-arrogancia es un arma letal que puede dañar mucho más de lo que podemos imaginar.

¿Qué hacer ante estos casos? Casos que son encuentros, posibilidades, oportunidades de transformación del colectivo, no sólo de las personas implicadas sino del colectivo porque todo aquello que ocurre como individuo, repercute en la red, esa red de afectos, hilos de amor eterno que pertenecen al campo espiritual y que por no ser mirado, se nos olvida que es la clave de todo cuanto ocurre en este viajar por el planeta.

Dejar ir, dejar marchar, soltar, confiando en que cada quién sabe lo que hace y sabe (en su yo-verdadero) que cuando nos encontramos, intercambiamos aquello que está en nuestras manos, en nuestras posibilidades; y después… y mientras…, suelta.

Recuerda: somos libres aunque lo hayas olvidado. No te quedes con nada, suéltalo todo hasta que sólo quede lo que permanece, lo que nunca se ha ido y sigue vivo en ti y en todo. Sólo así podremos ver lo que verdaderamente nos une: la permanencia del Ser. No hablo del Uno, indico el Cero.

Desde Aquí, te veo.

Dedicado a tod@s l@s que cuidamos de nosotr@s y de l@s demás.

Grupo de Biodanza +65 años de Castellar del Vallés
Biodanza

Qué es la Biodanza por las Mujeres Jardín, proyecto biocéntrico de mujeres de +65 años practicantes de Biodanza

En el enlace que encuentras a pie de página, se halla el primer articulo escrito por las Mujeres Jardín, escritoras y poetas surgidas en el grupo regular de Biodanza para personas mayores de 65 años de edad.

Las mujeres ancianas, abuelas, las viejas sabias de la tribu, tienen muchas cosas para contar. Sus historias de vida, de muerte, son saberes que debemos integrar en nuestra comunidad humana para enriquecerla con su mirada añeja, su saber de vieja, de sabia, de abuela. Ellas tienen voz y nos lo cuentan con palabras de siempre.

Sigue el link para leer su primer artículo Qué es la Biodanza

Biodanza

Mujeres jardín, un proyecto biocéntrico que nace del grupo regular de Biodanza para +65a

Era septiembre de 2017 cuando iniciamos Biodanza para personas mayores de 65 años dentro del programa Gent Gran de Cruz Roja de mi pueblo Castellar del Vallés. La sesión de presentación había sido un éxito y se apuntaron 21 mujeres. Desde entonces hasta hoy, nos reunimos cada martes a las 16.30h para hacer Biodanza.

Durante estos casi tres años, el grupo ha ido transformándose hasta consolidarse en un núcleo fijo de 10-12 participantes. Hemos vivido experiencias maravillosas de transformación, de crecimiento, de descubrimiento y trascendencia que nos ha permitido navegar por la vivencia profunda de la comunidad humana y entender con mayor profundidad la complejidad del vivir.

Para mí como facilitadora es un placer preparar las sesiones semanales y dejarme sorprender por las necesidades del grupo. El tiempo de la personas ancianas es particular, así como su progresión en el movimiento. Resulta muy estimulante adaptar la sesión a sus necesidades.

A lo largo de las primeras sesiones, fui observando que en la rueda de intimidad verbal, el relato vivencial referente a la sesión anterior, quedaba muy reducido debido a la dificultad de recordar de una semana a la otra, lo que hacemos en la sesión, así que durante el primer año me dediqué a explicar los aspectos teóricos de biodanza: el poder de la música, los aspectos biológicos y psicológicos, el significado de la curva metodológica, la biografía de Rolando Toro, … El interés que mostraban ante mis relatos teóricos y el efecto que les causaba en el entendimiento de su transformación personal tanto física, emocional como trascendental, me animó a proponerles que, de forma voluntaria, escribieran un «Diario de navegación» sobre lo que sienten en cada sesión de Biodanza, cómo repercute en sus vidas, qué efectos les causa, etc. De ésta manera la dificultad en recordar quedaba subsanada y podíamos seguir avanzando en la integración, ya que el/la facilitadora, recoge lo compartido en la rueda para diseñar la sesión siguiente y adaptarla a las necesidades del grupo.

En un principio la propuesta no fue bien acogida. Muchas de las mujeres se consideraban analfabetas porque a penas sabían leer y escribir correctamente. Su infancia había transcurrido cuidando de la casa y de los hermanos, ayudando a la familia en el campo, trabajando en fábricas o sirviendo en casas pudientes. Las mujeres manifestaron vergüenza de sí mismas, excepto una que aunque reconocía que hacía muchas faltas de ortografía, quería escribir porque siempre le había gustado y nunca lo había hecho, ni en la escuela porque la trataban de tonta. La valentía de esta mujer, fue un ejemplo para todas.

Al principio, ella traía su libreta y leía su escrito. Su lectura era entrecortada porque no entendía lo que había escrito, pero ella seguía hasta terminar. Eran escritos sencillos, con un lenguaje sincero que dejaban ver una gran sensibilidad aún oculta. Las otras mujeres del grupo la animaban a seguir escribiendo, apoyándola en su empeño y reconociendo su valentía. Con el tiempo apareció otra mujer con su libreta, leyendo su escrito referente a la sesión anterior. Ninguna de las dos valientes mujeres sabía escribir mucho, pero lo que leían llegaba al corazón. Fue así como de a poquito, de la misma manera que se hacen los buenos potajes de las abuelas, las mujeres fueron aportando a la rueda de intimidad verbal, sus sencillos escritos llenos de sabiduría y ternura.

Era tanta la belleza de sus palabras, la sencillez de su contar, la profundidad de su sentir y la ilusión de traer sus libretas y compartir sus escritos que en enero de este año 2020, les propuse hacer un artículo explicando qué es la biodanza, para que la gente que no la conoce pueda saber a través de sus palabras, lo que puede aportarles. Primero se quedaron mudas, calibrando la dimensión de la propuesta; después fueron emergiendo sus dudas, sus miedos, su desconfianza ante el reto propuesto. A medida que compartían sus sentimientos y sensaciones, la ilusión de escribir sobre la Biodanza, fue venciendo las limitaciones aparentes y surgió el deseo de llevarlo a cabo. Lo vamos a hacer por agradecimiento a la Biodanza y lo mucho que nos aporta – dijeron- pero con una condición: el anonimato. No querían que nadie supiera quién había escrito porque «la voz es de todas«, dijeron. Así surgió el nombre de Mujeres jardín, escritoras y poetas del pueblo.

Cada una de ellas se nombra a sí misma como la flor que más le place; así tenemos rosas, jazmín, orquídea, la flor del higo chumbo, violetas, amapolas y geranio. Ellas firman como Mujeres jardín. Yo superviso la ortografía y la gramática y le doy forma de artículo para que Cruz Roja lo publique en su revista y en su blog. Todavía no ha salido publicado el artículo que nació en Enero porque las cosas de palacio van despacio.

La experiencia ha sido tan enriquecedora, que en estos momentos ya contamos con seis mujeres escritoras y poetas en el grupo. Nos hemos propuesto publicar un artículo cada dos meses sobre un tema que surja en las sesiones de Biodanza.

En este mes de febrero, una de las compañeras del grupo murió en tan solo dos semanas. La mujer que se marchó de retorno a la Fuente, estaba tan feliz de haber conocido la Biodanza y a todas las compañeras, que nos dejó con una sonrisa en los labios. La fuimos a visitar varias veces antes de su muerte y la tenemos presente en cada sesión recordando su sonrisa, su elocuencia al hablar, el rostro relajado en la rueda de mecimiento, la ternura de sus abrazos,… Esta experiencia ha hecho que el tema próximo a escribir sea sobre la Muerte: ¿cómo abordamos la muerte? ¿qué papel tiene la muerte en nuestra sociedad, en nuestras vidas?. Las mujeres del grupo tienen entre 74 y 92 años; ellas saben muy bien qué es perder a seres queridos. Cuando comparten su sentir al respecto del tema, emergen palabras de pleno sentido que nos colman el corazón de esperanza, de calidez y sabiduría.

Las Mujeres Jardín son sabias ancianas de la comunidad que ponen palabra a su sentir, un sentir anciano, añejo que ha dejado de tener voz en nuestra sociedad convulsa de soledad y que ahora emerge con serenidad y coraje para recordarnos que la vejez es, en sí misma, sabiduría, experiencia y océanos y mares de ternura donde bañarnos.

Siento una enorme satisfacción y gratitud de acompañar a estas mujeres en este proceso de transformación. Todo esto es gracias a la Biodanza – dicen sonriendo. Entonces pienso en Rolando, cuando meditando sobre el ser humano sintió una profunda nostalgia de amor que le impulsó a diseñar un sistema de integración humana capaz de celebrar la Vida y el placer de vivir, que bautizó con el nombre de Biodanza, la danza de la Vida.

Notas de navegación

La nueva populación emergente

Dicen que no, pero es verdad que todo cambia, hasta nosotros los humanos (risas ;). Estamos confirmando en este presente lo que en el futuro ya es una realidad, así que no andemos más con chiquitas y hablemos claro, limpio, sin rodeos: no hay clases en la comunidad humana. No hay clases. Sí, sí, has oído bien: clase obrera, clase adinerada, clase media, clase de cole aburrida donde no te dejan mover y te hacen creer un sin fin de «verdades» caducadas [hay no, que esto todavía existe y mucho, ¿o no tanto?]. En cada una de nuestras acciones, estamos afirmando el futuro que deseamos y que por ende, ya es una realidad; así que no demores en pensamientos-basura, pensamientos ruido, recuerdos-dolor, recuerdos-culpa, o cualquier otro pensamiento que te desvíe de la única Real-deidad: Yo Soy Eso Omnipotente, Inmutable, Omnisiciente, Infinito, No-Nacido, Perfecto, nombrado con diferentes nombres que vienen todos a decir lo mismo: Zero, que viene antes del Uno ya que es gracias al Zero que puede explicarse como Uno, Unidad, Totalidad, Dios, Budha,… Todo está en tí, mí,… Yo.

En la conciencia colectiva de la humanidad y de todos los seres de la Tierra, la vibración se alza con Voz potente y clara: Unidad, Juntas, Unidas, y no es que antes hubiera separación (eso sólo fue una ilusión que aún perdura en el tiempo). La Unidad, Juntas, es desde el Corazón, el órgano de la Acción, que culmina en las manos que Dan y Reciben; juntas como personas hermanadas en nuestra condición humana, pero también en nuestra condición de seres vivos, habitantes de este planeta y compartiendo Hogar Gaia. Hemos de abandonar la separación como realidad y transmutarla al siguiente paso para que la vivencia de la Unidad no sea sólo una teoría compartida sino un vivencia de tribu, de manada. Nadie nos enseñó a hacerlo en nuestro mundo occidentalizado, estandarizado, desinformado, però en nuestro interior existe una semilla germinando que crece y crece rítmicamente, con la certeza del Futuro ya escrito. No somos creadoras de realidades, como nos ha hecho crear la NewAge, el Secreto y el mentalismo exotérico. Somos vasijas donde reflejar la Luz del Gran Sol, la que ha existido y existirá siempre; no necesitamos crear nada ya que la Vida ya sabe organizarse y llevar su cometido. Nuestro hacer debe estar centrado en ser contenedores del Agua más pura y cristalina posible, capaz de reflejar con la mayor nitidez posible, Aquello que Es, Aquello que Somos.

Nuestras acciones dan forma a posibilidades y la posibilidad que estamos plasmando es la de la Tierra Prometida donde la Paz reina en todos los reinos y todos y cada uno de los habitantes es/somos Guardián de la Paz. No es tú, y yo; es Yo Soy.

Nací en una familia donde mis abuelos trabajaban los dos porque así lo decidieron juntos. Mi abuela Catalina era de la alta burguesía catalana, vivía en el barrio de Tres Torres de Barcelona, en una de las mansiones señoriales rodeada de la familia, servicio doméstico, jardineros que cuidaban el jardín de la mansión, modista para sus trajes a medida, casa de veraneo en la playa, coches,… y se enamoró de mi abuelo, obrero, republicano, sindicalista. Cuando la familia de mi abuela se negó a aceptar su amor por un hombre de clase social inferior a la suya, mi abuela renunció a todo lujo y cambió su gran pamela de señorita pudiente por un moño raso, sus vestidos lujosos con miriñaque por ropa humilde, se lanzó a la calle con otras mujeres y hombres a hablar en las plazas de la mentira del capitalismo y de toda su maquinaria, se unió a otras mujeres para reivindicar los derechos de la mujer, tuvo tres hijos aunque sólo sobrivió la última niña, mi madre, que se hizo mujer trabajando como sus padres, se casó con un hombre, carpintero de oficio, y nos tuvo a mi hermana y a mí, que trabajamos desde los 14 años haciendo manualidades, «canguros» y apaños para poder salir con la «colla» y no pedir dinero en casa; y me casé y tuve dos hijos, y seguí trabajando en casa y fuera de ella para ganar suficiente dinero que cubriera la guardería, el alquiler, el teléfono, el coche, el fin de semana en la naturaleza, las clases de batería, el centro excursionista, la ropa, la luz,… y escuchar en mi interior una voz imperceptible, insistente, sutil, diciéndome «no llegamos a fin de mes», «no hay suficiente dinero», «falta dinero».

Hoy, con 57 años, divorciada, habiendo criado a mis hijos prácticamente sola, compaginando la maternidad con Ser persona, con el trabajo, con la casa que se cae a trozos si no la mantienes, etc, etc,… hoy, organizando la ropa, necesitaba mover la balda del armario para que cupiera la colcha grande. He intentado hacerlo con las manos pero he necesitado una herramienta que me ayudara a sacar los ajustes. Mientras estaba haciéndolo, he pensado «No hemos tenido dinero, pero hemos tenido recursos», «Hemos sido una familia con recursos» y de repente, me he alegrado, porque el dinero es un recurso más però sólo complementario. Hay tantas formas de reconocer-nos properas, abundantes, …

Todo está cambiando. Ya es una realidad. Hagámoslo unidos, juntas, en una misma vibración sonora que suene por doquier. Somos gente de recursos haciendo posible que el cambio de paradigma sea una realidad consolidándose. No soy yo, o tú, quien lo hace posible; somos la Intención y la Acción juntas, unidas. Ubuntu.

Notas de navegación

La Permanencia

Esta mañana, muy temprano, cuando el día empezaba a despuntar, he dio a pasear con Roc, mi amado perro. Nuestro paseo matutino cotidiano dura poco más de 30′, però hoy hemos ido a caminar sin tiempo, por el bosque que nos lleva al río. Mientras andàvamos en silencio, cada uno en su andar, árboles, pajarillos y otros seres vivos nos daban la bienvenida con su presencia.

El bosque habla: Habla la enorme planta de romero que al cruzarme con ella, me ha llamado la atención para que me lavara la cara con su rocío perfumado. Agradecida por la invitación, me he impregnada de su aroma y he seguido andando con la mente más despejada y el corazón más confiado, si cabe. Unos pasos más allà, mientras mi mirada descansaba en la visión natural del percibir y el ver, la ardilla ha cruzado el camino sin prisa alguna, mostrandome su grácil movimiento, mientras subía a un nuevo árbol. El Sol despuntaba entre las hojas de los robles y Roc seguía su andar pausado, girando de vez en cuando la cabeza para comprobar que seguíamos juntos. De pronto, he encontrado la gran roca bajo el pino alto, donde me place sentarme. Caramba¡¡¡ ¿Tanto hacía que no venía por aquí? Y la Gran Roca me ha dicho: Permanencia. Yo sigo aquí.

Si; justo era eso lo que necesitaba escuchar: Permanencia; ese lugar donde todo Es, donde las nubes pasan y sigue allí, no como una cosa, ni una forma, ni un color, ni una textura. Sencillamente Es. ¡Cömo definir aquello que no puede nombrarse? no porque nadie lo impida o no sepa. Sólo la poética puede rozar ese vivir sentido que me recuerda la palabra que hoy me ha regalado la hermana Roca: PERMANENCIA. El cero anterior al 1, la Unidad.

Y la Roca me ha seguido contando que en la Permanencia de la que ella me habla, habita la impermanencia siempre danzando al son de la transformación, de la transmutación, del eterno tránsito donde las formas se desvanecen y se recrean sin fin. Entonces es cuando surge el Tiempo, ese maestro trino, donde aprender Geometria sagrada, Matemàtica sacra y el Vivir.

Mientras, la Permanencia sigue allí, aquí, … ocupandolo Todo, siendo Todo. Aquí, dentro. Siempre dentro. Permanentemente dentro.

La Belleza del vivir!

Biodanza

Biodanza con la incorporación del perro terapùetico

Llevamos un año y medio biodanzando cada martes con personas de la Tercera Edad. Es un grupo consolidado de 10-12 mujeres, y éste año estamos iniciando un nuevo paso de profundización en el movimiento, el sentir y el comunicar; ya es el segundo año y hemos de seguir avanzando en la senda de la integración. Biodanza con personas mayores de 65 años es un regalo maravilloso que me motiva y me llena siempre de mucha gratitud y alegría. Preparar la sesión para las mujeres del grupo que oscilan entre los 73 y 92 años, es una oportunidad más para ejercitar, como facilitadora, la flexibilidad y la habilidad de adaptar las vivencias a sus limitaciones sin por ello dejar de potenciar los estados intensificados de la conciencia, donde ocurren verdaderamente las transformaciones biològicas que nos permiten trascender estados emocionales de carencia, limitación, tristeza, soledad y otras sensaciones asociadas a la vejez que vivimos en el mundo capitalista. De hecho considero que las personas mayores junto con lasmás pequeñas, deberían disfrutar de mayor protagonismo en nuestras comunidades, ya que son fuente de sabiduría y guía segura para el retorno al corazón.

Pues bien, el pasado martes, por circunstancias que no viene al caso contar en este momento, tuve que ir a impartir la sesión de Biodanza con mi perro Roc. Él està acostumbrado a la música, la danza, las personas, el movimiento, el silencio, la comunidad humana, puesto que desde muy pequeño ha participado en círculos de meditación, encuentros en la Naturaleza con Biodanza, por no decir las horas que danzo en casa probando músicas, ejercicios, secuencias,… y mi gusto por la música y el danzar. Así que cuando decidí que Roc me acompañara a la sesión de los martes por la tarde con mis abuelas biodanzantes, sabía que él no causaría ningún problema. Mi grata sorpresa fué la entrañable acogida que tuvo Roc en el círculo de las mujeres, las muestras de afecto que le hacían, las caricias que le daban y la mirada de sus rostros al observar el estar de Roc entre todas ellas. A pesar de eso, sólo lo dejé entrar a la sala en el primer momento de la Rueda de Intimidad Verbal y al final de la sesión; pensé que era lo mejor para el desarrollo de la sesión.

Al terminar, Roc entró en la sala y las mujeres lo colmaron a caricias, palabras cariñosas y carantoñas que Roc acogía de buen grado. Mientras esto ocurría, me quedé observando la belleza de los rostros sonrientes de las mujeres del grupo. Era el efecto que les producía la presencia de Roc, mi hermoso, fiel, paciente y noble perro. Esto me despertó una idea que tomó fuerza en mi interior cuando una de las mujeres dijo en el grupo que lo trajera más veces a danzar con ellas, que era muy agradable sentir su presencia allí con ellas. Todas secundaron la idea.

Durante la semana he estado escuchando mi corazón: Introducir la presencia de Roc en las sesiones de Biodanza como parte del proceso de integración. Mmmmmm! Sabe bonito. Sabe bueno. Sabe bien.

Las relaciones que se gestan entre perros llamados terapéuticos y personas mayores, infantes autistas, personas afectadas por enfermedades neuronales, trastornos psiquiátricos y otras alteraciones, son verdaderamente saludables. Me he documentado sobre estudios y proyectos llevados a cabo en residencias geriátricas y concretamente con niños autistas; de hecho tengo una querida amiga que ha estado educando a su perro para poder trabajar con niños y niñas afectados por algún trastorno de la conducta (agresividad, pasividad, inquietud, celos, etc.) y los resultados siempre son muy motivadores. Si bien es cierto que no todos los perros pueden ejercer este rol terapèutico, Roc es un perro terapeuta por su propia manera de ser, de relacionarse y por el vínculo de amor que mantenemos. Así que ayer mismo hablé con la técnica del proyecto «Biodansa per +65a de Creu Roja», y le propuse seguir haciendo las clases de Biodanza incorporando la presencia terapèutica de Roc. Le encantó la idea y hoy hemos hecho la primera sesión de Biodanza con Roc.

La experiencia ha sido extraordinaria. Tengo el corazón lleno de alegría y satisfacción. Comparto los detalles por si pueden ser de inspiración para alguna persona.

Cuando nos hemos encontrado con el grupo en la calle, justo antes de entrar a la sala, la acogida con Roc ha sido deliciosa: todas las mujeres estaban contentas de contar con su presencia y han celebrado su incorporación a partir de ahora.

En la Rueda de Intimidad Verbal, Roc permanecía quieto, estirado, es actitud de relax justo en medio de la rueda. Mientras las mujeres compartían sus vivencias, la presencia de Roc entre ellas les despertaba ternura y alegría a la vez. Así lo han manifestado.

Roc ha participado con las integrantes del grupo en varias de las propuestas, la primera ha sido en el caminar a dos. Les he enseñado a sujetar la correa de forma correcta para pasear con él y que Roc se sintiera cómodo a su lado. Las mujeres sonreían con una complejidad nueva, casi diría que radiante. Había en su semblante y en corporeidad una sensación de orgullo, de seguridad que no había antes en ellas. En los cambios de pareja propuestos mientras sonaba la canción, Roc era un miembro más del grupo y paseaba con cada una de ellas.

También ha participado de forma activa en una propuesta de «danza creativa a dos unidas por un hilo invisible». ¡Qué hermoso ha sido ver el juego que se generaba entre las mujeres y Roc en cada uno de los cambios; la seguridad que les proporcionaba a ellas el ver cómo Roc se adaptaba a ellas y ellas aprendían rápidamente adaptarse a Roc. Algunas de ellas tienen el desplazamiento limitado pero con Roc, se permitían jugar más con su propio cuerpo movidas por la intención de conectar con Roc.

En la parte de la sesión más tranquila, Roc ha estado descansando, mirando la sesión a distancia, durmiendo a ratos. No ha intervenido en esta parte pero voy a introducir progresivamente el acariciamiento y el masaje a Roc como un miembro más del grupo.

Me siento feliz de la experiencia y siento que esto va ha ser muy bueno para el grupo.

Seguiré informado. Un abrazo.

Biodanza

El recurso de los cuentos populares en la aplicación deBiodanza y familia

En el Ayuntamiento de Rubí, Barcelona, dentro del programa educativo «Efecte E», han incluido de nuevo Biodanza en familia. Es la segunda edición y para mí es todo un reto y una satisfacción poder compartir Biodanza en familia con niños y niñas de entre 3 y 5 años. 

Como ya conté en mi post anterior Biodanza en Familia: encuentro con lo esencial, los niños y niñas vienen acompañados de sus mamás. La ausencia del papá o de la figura masculina es notoria y en cierto modo alarmante. ¿Serà que las mamás no trabajan fuera de casa y disponen de más tiempo que los papás?. Las respuestas que obtuve fueron del todo convencionales asumiendo que ésto es lo normal, y sólo de forma excepcional es cuando el papá aparece. Me pregunto si somos conscientes del mensaje que estamos dando a nuestro hijos e hijas repitiendo los mismos esquemas que nos han llevado a estigmatizar los roles femenino y masculino. Todavía son muy pocos los papás comprometidos con la paternidad consciente y muy pocas las mamás dispuestas a llevar a la práctica real lo que teóricamente está muy claro; pero no me cabe juzgar lo que cada quién hace como mejor puede. 

Mi interés en este post es compartir el uso de la herramienta del cuento popular en las sesiones de Biodanza en familia, y para ello me voy a remitir a un libro titulado «Cuentos Sanadores» de Susan Perrow, que me ayuda muchísimo a construir las sesiones para que, no sólo pasemos un buen rato en familia, sino que ese rato sea rico de experiencias y vivencias integradoras por los ejercicios de Biodanza en sí mismos y también, por el contexto en que se desarrollan. 

A medida que un/a niño/a pequeño crece física y emocionalmente, su capacidad para imaginar y su fantasía se desarrollan. […] Mientras que un/a niño/a de menos de dos años imitará la actividad de la persona adulta, en los tres y cuatro años jugará con los objetos y los utilizará de forma imaginativa. […] En este estadío, las fuerzas imaginativas del/de la niño/a están floreciendo y preparadas para recibir el «alimento» de los cuentos populares y de los cuentos de hadas.

Los cuentos de hadas, en el sentido amplio del término, es decir, los cuentos populares de culturas de todo el mundo, […] tienen una calidad atemporal y satisfacen el profundo anhelo de lo maravilloso en los/las niños/as y ofrecen consuelo y esperanza. La profundidad de su sabiduría es un contrapeso saludable frente a nuestra época materialista, y su magia los hace valiosos para todos los niños/as.

Cuentos Sanadores. Susan Perrow. Una ayuda para padres y educadores para gestionar situaciones difíciles y desafiantes. 

Desde muy niña recuerdo mi pasión por los cuentos; me han ayudado a vivenciar experiencias que no podría haber vivido de otra manera. Siempre hay un problema o situación que debe ser resuelto, una confrontación con el mal, el cual puede tomar muchas y diversas formas, desafíos que hay que superar para conseguir la satisfacción final. Es un entrenamiento anímico que estimula el desarrollo saludable de la criatura, y por eso decidí incluir el recurso del cuento popular en mis clases de Biodanza en familia. 

A veces me ayuda de mi muñeca Paula [ver foto] que es la protagonista de la historia o la que la cuenta; otras veces soy yo misma la relatora, y en la medida del transcurso de la aventura, intercalo las vivencias de Biodanza con sus músicas, alimentando así la experiencia enriquecedora. Para mí como facilitadora y cuentacuentos, es una satisfacción ver y sentir las miradas de los/as niños/as, sus reacciones, aportaciones, cómo siguen la creación de la historia, olvidando por algunos instantes a sus mamás presentes, para recuperarlas después, desde el hèroe y la heroína en la que se han convertido.

El proceso de creación de la sesión es el siguiente: uso un cuento popular, lo adapto de forma que la curva metodológica de Biodanza cumpla su efecto integrador, intercalando vivencias y músicas adecuadas que sigan el hilo de la historia, y termino con una ronda de cierre. Nunca hay moraleja, la acción sucede en una secuencia natural (más verbos que adjetivos y más acción que descripción), y preferiblemente incluyo una rima o repetición en la narrativa del texto que siempre ayuda a los más pequeños a seguir el hilo de la historia. Te pongo un ejemplo para que lo entiendas mejor. 

El cuento que voy a usar se titula La Manzana Estrella. Es un cuento popular de origen desconocido y es adecuado para todas las edades. Cuando lo cuento, suelo cortar la manzana (horizontalmente) y después la pongo junta en un paño, para que en el momento adecuado de la historia, pueda mostrarla. El cuento dice así: 

Érase una vez un niño pequeño que estaba aburrido de mirar todos sus libros de imágenes, de todos sus rompecabezas y de todos sus juguetes. -¿Qué podría hacer?, – le preguntó a su mamá. La madre sabía cosas hermosas que podían hacer los niños pequeños, y le dijo: – Deberías ir de viaje a buscar una casita roja, sin ventanas y sin puertas y con una estrella escondida en su interior.- Los ojos del niño se abrieron por la emoción. – Pero madre, ¿dónde puedo encontrar una casa semejante?- dijo. – Sigue la calle, para la casa del granjero y sube colina arriba. Recuerda que cuando la encuentres debes traerla para enseñármela.- contestó la madre.

Así que el niño salió de casa. Era un día hermoso de otoño, brillaba el sol en un cielo azul y él se sentía feliz porque iba a vivir una aventura. Bajó la calle saltando y cantando. No había ido muy lejos cuando vió al granjero, al lado de un gran granero marrón, observando sus campos sembrados de grano y maíz.

-Disculpe Sr.Granjero,- dijo el niño. ¿Podría decirme dónde puedo encontrar una casita roja, sin ventanas ni puertas y con una estrella en su interior?.  – He vivido un montón de años aquí y no sé nada sobre una casa así. Deberías preguntar a la abuela. Ella teje mitones rojos, sabe hacer palomitas de maíz caramelizadas y muchas cosas más. Seguro que la abuela lo sabe. -le dijo el granjero.  

El niño siguió calle abajo buscando la casa de la abuela. Pronto llegó a dónde estaba la abuela sentada en su mecedora en medio de su jardín lleno de hierbas aromáticas y de flores de caléndula. – Disculpe abuela, -dijo el niño,- ¿Podría decirme dónde puedo encontrar una casita roja, sin ventanas y sin puertas y con una estrella escondida en su interior?. – Oh!- suspiró la abuela,- ¡Cuánto me gustaría a mí saber dónde hay una casita así. Podría estar calentita en las noches frías de invierno y la estrella daría una hermosa luz. Deberías preguntar al viento. Él sopla sobre las colinas y los valles, sopla por todas partes y conoce todos los secretos.

Así que el niño continuó su viaje en busca del viente. Empezó a subir la colina y bo había ido muy lejos cuando el viento vino a su encuentro. Sopló una vez sobre su cabeza y una más, y otra más. – Disculpe Sr.Viento- dijo el niño. ¿Podría decirme dónde puedo encontrar una casita roja, sin ventanas y sin puertas y con una estrella escondida en su interior?. El viento empezó a reírse y le dijo- Sígueme. Sopló hacia lo alto de la colina donde crecía un manzano y sopló una vez sobre el hermoso árbol, volvió a soplar y otra vez, hasta que se desprendió una manzana de una de sus ramas y cayó en la hierba, debajo del árbol.  Cuando el niño recogió la manzana, la sostuvo en sus manos y la miró atentamente. Era redonda y roja, no tenía ventanas ni puertas, tenía un pequeño tallo en lo alto que parecía una chimenea. Se preguntó: -¿será ésta la casita? . Entonces sacó de su bolsillo una pequeña navaja y cortó la manzana justo por la mitad. Cuando separó las dos mitades, vió que dentro había escondida una estrella!!!!.  -¡Gracias Viento!-dijo.  -De nada – susurró el Viento. Y el niño regresó a casa para enseñarle a su mamá la hermosa casita roja, sin ventanas ni puertas y con una estrella escondida en su interior. 

En este cuento he hecho algunas modificaciones como por ejemplo: cuando va de camino a casa del Sr. Granjero, se encuentra con otros niños y niñas que los acompañan un trecho del camino, entonces introduzco la coordinación rítmica a dos, o el trenecito; cuando encuentra al granjero, éste le dice que no sabe donde está la casita pero que antes de ir a por la abuela, se quede a ayudarle en las tareas del campo y aquí pongo una canción infantil para hacer los gestos universales de los trabajos primordiales (arar, sembrar, recoger, moler,…). En otro momento del cuento, cuando encuentra a la abuela, ésta está cocinando y bailando con su gato y su perro, entonces pongo una música para hacer danza a dos creativa; cuando se encuentra con el viento, introduzco la vivencia de la Garza o una danza de fluidez como si estuviera flotando en el aire… y así voy creando las variaciones hasta que encuentro que la historia y las vivencias siguen la curva metodológica de integración. Mi experiencia es muy satisfactoria. 

Espero que este post haya sido de tu interés y te haya podido inspirar a crear tu propia forma de facilitar Biodanza en diferentes contextos.

Hasta pronto. Un abrazo. 

Notas de navegación

Diario de una educadora biocéntrica. FE 03102018

Fecha estel·lar 03102018.

Empieza el curso 2018-2019. Ya no recordaba el ritmo al que me lleva preparar las clases de Biodanza de mis dos grupos regulares, más las sesiones de los dos proyectos sociales en los que han incluido la Biodanza en uno de sus programas para mujeres en riesgo de exclusión en Sta. Perpetua de la Mogoda, y Educando en familias en la concejalía de Educación en Rubí. Eso en referencia a Biodanza. Luego están dos trabajos de educación biocéntrica: uno en la Sala Beckett de Barcelona (Laboratorio de género – Debut), más cuatro talleres sobre las mujeres que ya no sangran “Dones llavor” en diferentes ciudades de Catalunya-Rodalies

Uau!!!!!!!

A sí! Y mi compromiso personal de introducir el Método Integrativo Biocéntrico (MIB) en el panorama político de mi pueblo, así como el contrato trimestral con la Escuela Municipal de Adultos (EMA) de mi pueblo, como integradora grupal en los cursos de grado superior, grado medio y ESO.  Es maravilloso poder decir todo esto de corrido sobre un papel, aunque sea virtual y sustituyendo mi pluma con tinta de colores y mis preciosas libretas hechas a mano. Sigue siendo maravilloso contar todo lo que estoy haciendo en mi vida laboral, a parte de cuidar a una anciana de 92 años vecina de casa durante 3h al día los días laborables, haciéndole compañía y tejiendo juntas, cada una su labor, mientras ella me cuenta su historia de vida, sus recuerdos, riéndose de sus propias anécdotas o llorando a veces- las he oído un montón de veces, pero no me cansa-. Son sus vivencias y están en su piel; componen sus células junto con todos los elementos químicos[1].

Para hacer lo que quiero, como quiero y donde quiero, trabajo muchas horas al día, pero mis horas, aunque tienen una referencia cronológica medida por el reloj, danzan juntas con Cronos, Kairós y Ainós. Eso para mí es un aprendizaje constante y de ciclo anual: en verano las horas de Sol son extensivas; después se van reduciendo hasta el inicio de curso donde todo debe programarse, ordenarse, calendario y agenda en mano. Es un ritmo que me pide equilibrio Yang/Yin.

El Yin, en nuestra sociedad occidental, parte de la oriental y en general en todo el planeta salvo algunas excepciones[2] está descolocado, no-mirado, excluido, ignorado, maltratado, violado, desnutrido, casi olvidado pero no; seguimos en Pie de Paz y siempre va ha ser así. No estoy hablando de mujeres, tampoco estoy hablando de hombres. Estoy hablando de personas, de seres humanos siempre en movimiento, danzando.

La Vida es así, movimiento, danza (lo que antes servía ahora ya está en otro estadío de su evolución). El mundo se recrea por entero: las células del cuerpo humano tienen un sistema de regeneración constante (algunas tan sólo tienen horas de existencia y sólo unas pocas nos acompañan desde el nacimiento), las nubes, las plantas, los árboles, los animales, las aguas de la tierra, yo, tú… todo cambia aunque a diferentes ritmos. A los humanos en general nos cuesta aceptar esta realidad, porque tenemos la capacidad de intuir (vislumbrar) el futuro; de hecho, esta intuición es la que impulsa la evolución como especie ya que la Intuición bebe directamente de la Curiosidad que nos impele a la acción. Si la Intuición se pierde en el camino y sólo queda la Acción o viceversa, estamos desequilibrando nuestra capacidad de elección. En este desequilibrio, el miedo adquiere protagonismo intermitente, aunque a veces el grado de exposición es tan elevado (ya sea por exceso o por impacto), que se instala en el organismo creando respuestas basadas en la desconfianza, la angustia, la parálisis emocional y otras. A mí, aún me pasa (son memorias muy antiguas), aunque ya no dejo que tomen el protagonismo porque entonces me las creo y olvido que son sólo una parte del proceso de re-equilibrio Yin-Yang.

En síntesis: Hago lo que quiero, con quién quiero y cuando quiero, y lo mejor de todo es que estoy empezando a disfrutarlo. Es un reto maravilloso al que todas estamos invitadas a participar. Yo Soy.

[1] La memoria celular (un buen libro para conocer la memoria celular es “La biología de la Creencia, Dr. Bruce H. Lipton)

[2] Matriarcados. Anna Boyé, antropóloga y fotoperiodista. http://blog.annaboye.com/

Biodanza

La consigna de Biodanza es el puente a la acción transformadora de la vivencia

El Ayuntamiento de Santa Perpètua de la Mogoda, Barcelona, ha decido incluir la Biodanza en el programa de Inserción socio-laboral para mujeres en riesgo de exclusión. Esto ha sido posible gracias a Sandra, alumna del grupo regular de los viernes tarde de Castellar del Vallés, que viendo los efectos de la Biodanza en sí misma, decidió proponer a su concejala los beneficios de incluir la vivencia corporal integradora del Sistema Biodanza en el programa de mujeres del que ella es la técnica. El resultado ha sido una prueba piloto de tres sesiones de Biodanza, como propuesta integradora afectivo-motora en el programa de formación y apoyo que se ofrece a estas mujeres.

La convocatoria ha sido de 21 mujeres pero en la realidad son 16. Esto en sí mismo ya es un éxito debido a que todas ellas están buscando empleo y esto implica una dedicación de tiempo importante, a parte de ser madres, esposas, amigas, hermanas, atender sus casas, sus padres, sus hijos e hijas, comprar, acompañar al médico a sus seres queridos, preparar comidas, cenas, recoger y llevar los niños y niñas a la escuela, a los extraescolares, ir a las reuniones de padres de la escuela, … Si viviéramos en una sociedad donde los valores no fueran exclusivamente masculinos y regidos por el hemisferio izquierdo sin tener en cuenta el derecho (por decirlo de forma diplomàtica), estas mujeres que están en situación de riesgo de exclusión (por no encontrar trabajo con todo lo que ello implica a múltiples niveles), serían bendecidas y bienamadas por la sociedad entera por el bien que hacen a la comunidad humana, aunque ese bien no se base en el mercantilismo del vivir, sino en la con-vivencia del Vivir, de ser familia; aunque esta palabra, como tantas otras,  haya dejado de tener el significado que tenía hace tan solo una generación atrás. Todo cambia muy rápido pero la inclusión de la mirada femenina-feminista, está muy lejos de ocupar el lugar que lo corresponde.

Estas mujeres, a pesar de sus historias personales, no son víctimas de una sociedad enferma, nada más lejos que eso. Ellas son Guerreras en Pie de Paz para decir alto y claro, que ni Ellas ni ninguna mujer más, son mercancía desechable o defectuosa. Ellas son supervivientes de la maquinaria capitalista que sólo valora a la persona por su productividad al servicio del sistema androcèntrico que nos está llevando a la autodestrucción como especie y como planeta. Ellas sólo pueden estar al servicio de la Vida porque no es por ellas, es por nosotras y las generaciones venideras.

Ser mujer en este mundo endurecido y violento, sigue siendo hoy en día un acto heroico en mitad de tanta barbarie. ¿Cómo hacer que en tan sólo tres sesiones estas mujeres estigmatizadas sientan su Poder, el Yo Puedo en sus manos, sus vientres, su voz y su mirada? La mejor manera que se me ocurre es Vinculándolas a la Tierra,  a la Gran Madre; retornando al origen de nuestra esencia y escuchando la Voz de Gaia que nos habla claro y fuerte pidiéndonos coraje para Ser y ocupar nuestro lugar en el mundo. Somos las mujeres, dadoras y sostenedoras de Vida que tenemos ese papel. Eso no excluye al masculino ni mucho menos, pues cada uno hace su papel en la Danza de la Vida. Para restaurar el equilibrio planetario, de todos los seres que vivimos en el planeta, las mujeres necesitamos escuchar a Gaia y reconocer en nosotras la Voz de Tierra. Nosotras somos las guardianas de la Cultura de la Tierra, los hombres nos acompañan en su labor. Nadie es mejor que nadie. Todas las personas, todos los seres humanos, somos iguales a los ojos de Gaia, sin distinciones de ningún tipo. Este es el mensaje que deseo transmitirles a estas mujeres: debemos ocupar nuestro espacio en todos los lugares donde estemos, reclamando la Verdad y la Sabiduría de la Tierra que Ama a todos los seres por igual, los nutre igual y los cobija de igual forma en sus oceànicos brazos. Nuestra misión como mujeres empoderadas es abrazar nuestra singularidad y con ella alzarnos en Pie de Paz para que los valores de Gaia la Gran Madre, sean restaurados y prevalezca la equidad en lugar de la desigualdad,  que la ternura y el respeto sustituyan la violencia y la violación, que la libertad sea vivida y la esclavitud un mal recuerdo, que las mujeres y sus hijas e hijos podamos andar solas y confiadas por bosques y selvas sin miedo a ser violadas, esclavizadas, torturadas, que los hombres sólo empuñen espadas de Luz y Verdad y nunca más de muerte y guerra, … Estamos cansadas, hartas de tanto desamor.

Así, con la fuerza que me da la Madre Tierra, planteo estas tres sesiones de Biodanza, que sin dejar de ser sesiones para iniciantes, tradicionales en su método y puesta en práctica, puedo transmitirles el Amar, el Saber y el Poder de Yo Soy. ¿Cómo? Con la consigna (las músicas vienen después); es en la consigna donde puedo generar el puente a la vivencia transformadora que propone la Biodanza en sus ejercicios. Como facilitadoras, no necesitamos hacer nuevas propuestas de ejercicios, ni inventar a penas nada pues todo lo que ya está construido sigue siendo útil por sí mismo, pero sí podemos y debemos seguir investigando, adaptando las propuestas originarias a las situaciones concretas del grupo y el momento.

Biodanza despierta el alma, y lo hace a través del cuerpo. Esa es la excelencia de Biodanza que la hace tan distinta a cualquier otro sistema y método que se trabaja desde la perspectiva corporal. La apariencia de la forma puede confundirnos, pero sólo en Biodanza encontramos la clave antropológica que mueve todo el sistema: el Principio Biocéntrico y la Inteligencia Afectiva .

Espero acordarme de hacer una foto con las mujeres para documentar mi experiencia.

Saludos.