Notas de navegación

La división desde la Unidad

Cuando tienes la certeza que la Unidad es lo único que existe, quiere decir que tu bagaje por los senderos del autodescubrimiento ha llegado a un punto de inflexión en el que no hay vuelta atrás. Quizás sea ese tu momento, quizás esa es tu realidad presente. Ante esta certeza, a menudo surge la pregunta: si todo es Unidad, si el bien y el mal no existen como nos lo han enseñado, si todo se resume a un experienciar y todo es Uno ¿Qué hacer delante de las relaciones tóxicas? ¿cómo manejo la separación desde la certeza de la Unidad? ¿será que estoy equivocada cuando requiero distancia, alejamiento, incluso olvido de una relación, de una persona, de una situación que no me conviene? ¿Cómo afronto en paz «tu a lo tuyo y yo a lo mío»?.

Muchas relaciones se vuelven tóxicas o quizás lo han sido desde el principio y no teníamos capacidad para aceptarlo, para enfrentarnos a ello, o simplemente queríamos experimentar, probar, jugar. Cuando digo relaciones me refiero a los vínculos afectivos que se generan entre amistades, amantes, familia, parejas, vecinos/as, … personas que de alguna manera u otra te importan y afectan en tu cotidiano; en especial quisiera hacer referencia a los vínculos íntimos de familia y del par. Doy por sentado que sabes que todo cuanto nos ocurre es una guía para recordar qué somos en verdad, así que no me voy a entretener con eso. Mi intención es compartir contigo parte de mi experiencia, por si puede serte útil. Si no te interesa, sólo tienes que dejarla pasar.

Para mí, encontrar la coherencia entre lo que siento que es una certeza y el vivir y convivir en este mundo aparentemente dividido, ha significado un camino de error/acierto en el que el sufrimiento, la soledad, la angustia, la culpa, la desesperación, fueron dejando paso al silencio, la observación, la contemplación, la autoindagación cada vez más allá de mí, más profunda si cabe decirlo así, más sincera, y sobretodo más amorosa conmigo. Las señales que llegaban de múltiples formas y maneras, fueron dándome aliento para seguir creyéndome a pesar de las múltiples tempestades y los desafíos. La persona con la que en algún momento me había identificado pensando que era yo, fue desvaneciéndose poco a poco hasta descubrir Aquello que siempre he sido, que siempre Es.

En esta búsqueda insaciable de mi alma, el aire me proporcionó la visión del Sueño y me enseñó a volar alto, lejos, me educó en el ver y el percibir. El fuego me enseñó a transmutar sin quemar, a ser ceniza, a danzar, a no hacerme daño. Después vino el agua que instruyó en el arte del navegar, salvando tormentas y tsunamis, moldeando mis deseos y anhelos. Y por último fue la Tierra que ha nutrido mis raíces y las ha extendido en Su útero para sentirme pertenecer y así aprender a contemplar aquello que Soy a través del espejo de la Naturaleza.

Te cuento todo esto para decirte que las preguntas formuladas en el principio de la narración, tuvieron respuesta observando a los animales mamíferos, como hacen con sus crías, cómo les enseñan el respecto en el clan, a cazar, a defenderse, a protegerse, a ser valientes, a ser lo que son en Libertad. Ellos me dieron la clave de cómo vivir en Unidad en este mundo donde la división, la lucha por conquistar, poseer, por ser más y mejor que el otro aún pisándolo, desvalorizando, subyugando, esclavizando, sometiendo, está bien visto.

Los lobos fueron los primeros mamíferos que observé, luego las ballenas y los grandes cetáceos, después vinieron los felinos. Todos maestros, guías para el ser humano, de hecho todos cuánto existe. Observando su comportamiento, su manera de vivir y de convivir, de hacer, aprecié la Unidad más allá de cualquier situación. Aprendí que ante el cazador hay que protegerse, esconderse, huir y si no hay otra salida, matar. Que la colaboración entre especies es un hecho más allá de las diferencias, que el instinto es clave para vivir en este mundo y nosotras, las personas, los seres humanos, hemos sido privados de la Gracia desde hace mucho, mucho tiempo, pues la Gracia es Femenino y éste ha sido tan maltratado, violado, pisado, esclavizado, abusado, destrozado que nos hemos olvidado de nuestra naturaleza esencial, instintiva, intuitiva, la que conecta con la Tierra, la Vida, la Unidad.

Este post es una llamada al instinto, al retorno del Femenino Sagrado para que tu, hombre, mujer o con aquello en lo que te identifiques, recuerdes hacerlo presente en tu vida, en tu cotidiano, en tus decisiones, en tus haceres. Descubre qué es el Femenino en tí, en tu cuerpo, en tus genitales más allá del género (al fin y al cabo es una palabra que surgió en 1947 o algo así para designar las funciones de cada quien según el patrón patriarcal); aprende a vivir en el estado del tiempo de Kairós (Presente) y en el de Aión (Eterno) y usa Kronos tan sólo en los momentos que se requiera. Conéctate de nuevo a la experiencia de la Unidad, restaurando el Femenino en tí, en tus hijos e hijas, en tus relaciones. No hablo de banderas, de -ismos ni -istas, hablo a tu Ser.

Es momento de restaurar el Femenino al lugar que le corresponde y en Unidad, tejer esta nueva revolución de lo inesperado que es el vivir.

Con Amor y Servicio

Notas de navegación

Cuando el espejo soy yo

Una de las posibilidades que nos está ofreciendo esta pandemia es el uso de las tecnologías para comunicarnos. Para muchas personas mayores, quiero decir más allá de la adolescencia, supone un encuentro nuevo, inexplorado, un reto en muchos aspectos, no sólo el tecnológico. La experiencia de comunicarnos con el resto del mundo a través de una pantalla, nos posibilita mirar al otro, verlo y también verme a mí misma. «Verme a mí misma» puede ser un descubrimiento verdaderamente trascendente. Por supuesto no estoy hablando de los/las adolescentes que usan el móvil de forma habitual como una tercera mano y crean su imagen a partir del «postureo» que imita aquello con lo que se identifican. Hablo de las personas adultas que con el tiempo o quizás nunca, dejaron de mirarse al espejo, dejaron de verse, se olvidaron de encontrarse.

¿Qué es un espejo? La etimología de la palabra espejo apunta a «instrumento de mirar, de observar» diferenciado de ver, ya que observar implica la intención de la mirada, el acto de aprender, el interrogante, si podemos decirlo así. Cuando este instrumento de mirar nos refleja a nosotras mismas, ocurre una revolución interior, un reencuentro inesperado de quién soy yo, qué soy yo.

Ante cuestiones así sólo cabe el Amor y lo escribo en mayúscula para distinguirlo del pseudo-amor que nos han vendido como verdad, cuando sólo es una mentira disfrazada. El Amor en mayúscula es aquel que no juzga ni califica, el que acoge e incluye, el que une, vive y respira para el Bien Común. Digo Bien Común porque el Amor no distingue entre buenos y malos, ni blanco ni negro como nos han enseñado a nosotros. El Amor en mayúscula es Unidad, el Cero mismo. ¿Dónde hallo el Cero, la Unidad, el Amor? Las respuestas se encuentran en el interior, dentro de cada una de nosotras. La llave que abre este paisaje donde habitamos, es el silencio, la atención en el silencio, la contemplación del silencio que me permite escuchar el canto del pájaro, el susurro del viento, la danza de las flores, el tambor de mi corazón. Entonces es cuando el ruido del pensar se desvanece y puedo ser agua como la lluvia, aire como el viento, tierra como nutriente y fuego como cobijo.

Ahora, en este tiempo de pandemia, todo apunta al interior, no te dejes engañar, incluso la pantalla que usamos para comunicarnos con los que amamos, ahora se presenta como el vínculo de mirar mirándome.

¿Qué veo cuando me miro? Puedes ver muchas cosas. Yo te invito a que te mires desde el silencio, sin palabras, sin historia, sin pasado, sólo vacío porque es en el vacío donde creamos. Es en el vacío donde nacemos. Que no te confundan las palabras. Vacíate de los prejuicios, de las creencias, de las ilusiones, vacíate de todo hasta que encuentres el Sonido del Vacío.

El reflejo del Vacío, que se inició con el interrogante ¿qué soy yo?, te devuelve Yo Soy. Yo Soy.

Ahora, vive en Ello y deja que así sea. ¿Es mucho para tí?

Notas de navegación

De ausencias y soledad

El 17 de marzo de 2020 teníamos sesión de Biodanza con las Mujeres Jardín. Era el día en que íbamos a decidir la publicación del segundo artículo pero no tuvimos la oportunidad: la pandemia se había declarado y el retiro estava vigente, así que el artículo quedó a la espera del siguiente encuentro. Ha pasado un mes y seguimos sin encontrarnos. Tardaremos aún muchos días, así que vamos a publicarlo, sobretodo por las flores que ya no están en nuestro hermoso jardín, flores que partieron dejándonos el aroma eterno de los abrazos, las risas, las ruedas de mecimiento, las miradas, la ternura de estar juntas, presentes y de alguna forma, para siempre. Especialmente dedicado a Carmen Jiménez, nuestro florido Jazmín al que no pudimos despedir porque ahora morirse es … ¿qué es morirse en estos tiempos donde nadie se reune para decir el último adiós, donde las personas mueren solas (aunque no fue el caso de nuestro Jazmín que estuvo acompañada de su querida nieta Sara que trabaja en el Hospital Taulí) sin ceremonia, sin ritual, sin seres amados a los que mirar? Es cierto que el personal sanitario, todo el equipo de salud y digo todo porque incluyo a todos, desde los camilleros y personal de limpieza, hasta los médicos, todos están sufriendo más que nadie las consecuencias de esta pandemia que tanto duele y al mismo tiempo nos invita a una profunda reflexión sobre el vivir y el morir.

Un mes y las Mujeres Jardín siguen escribiendo, – Ahora más que nunca- dicen. Hablamos por teléfono, compartimos risas y llantos, mantenemos el vínculo porque la mayoría de ellas no tienen cómo hacer videollamadas, sólo teléfono. Seguimos adelante danzando al son de la música con une, confiando en el ser humano, en su capacidad de innovación y creatividad, en su empeño por vivir, pero muchas cosas habrán de cambiar.

El mundo se ha parado dicen, y aunque seguimos en este retiro forzado, las guerras en más de 40 países del mundo continuan, la venta de armas para que estas guerras sigan su juego macabro continúa, la venta de esclavas sexuales, niñas y niños vendidos como animales y objetos de uso y desuso continúa, el hambre en muchos países continúa robando vidas sobretodo de infantes y ancianos, los campos de refugiados siguen sufriendo el olvido, mientras el humano, sujeto como un perro atado por sus propias cadenas, está en arresto domiciliario. ¿de qué se nos acusa? De locura. La Naturaleza, la Gran Madre, Gaia, Pachamama, ha decidido que es suficiente: hemos sobrepasado el límite de la destrucción masiva del planeta y de los seres que la habitamos, y no hay más tolerancia. Nos toca reflexionar, nos toca establecer nuevas bases para recrear este mundo de locos donde la ley del más «fuerte» es la que impera, y digo fuerte aludiendo al poder inventado del ego superlativo apartado de la vida y dedicado al lucro y la posesión a cualquier precio.

La llamada de Ser Uno no es un eslogan publicitario aunque así nos lo han hechos creer los mecanismos del sistema que absorben verdades y las manipulan para que pierdan credibilidad. Ser Uno es la alternativa de vida que impulsa la propia evolución. No hay venganza, ni resentimiento, ni tan sólo juicio en la Naturaleza; es la Ley Natural de la Armonía y el Equilibro, de la Homeostasis universal. Los humanos nos hemos vuelto células cancerígenas que hay que aislar y destruir para que la Vida recupere su estado natural y los que sobrevivamos aprovechemos la oportunidad para Vivir en Paz. Así actúa la Vida. El Equilibrio Armónico del sistema prevalece a cualquier proliferación egóica.

¿Qué vamos a hacer con todo esto? ¿Qué queremos que ocurra después de esta pandemia existencial? ¿Qué papel queremos ocupar en el mundo?

Es momento de dialogar, de crear espacios virtuales de coloquio, de debate, de cuestionarnos, de escucharnos, de autocrítica, de definir estrategias de cambio que no sean simples parches que paren la hemorragia. Precisamos restablecer nuestro papel de tribu humana en la Tierra y andar a la par con la Vida, entendiendo que no es sólo un aspecto biológico. Somos mente, consciencia, seres cósmicos y eternos experimentándonos como tal. Hemos olvidado nuestra causa de ser. Debemos recordar. Las abuelas ¡tienen tanto que contarnos!!! Ellas pueden hacernos recordar lo que permanece más allá del tiempo. Escúchalas para que su voz permanezca viva, presente. Ellas y los infantes sufren retiro forzado pero tienen voz, la más noble de todas las voces humanas.

Para ti Carmen Jiménez, por tu hermosa sonrisa que permanece viva en nosotras.

En este enlace encontrarás el segundo artículo de las Mujeres Jardín.

Notas de navegación

¿Espiritualidad? Ah si…

¿Sabías que cuando miramos el cielo en la noche, todo cuanto ves a simple vista, es el brazo de la Via Láctea donde habitamos, más alguna galaxia más? Eso quiere decir que desde nuestra infinita «pequeñez» biológica, percibimos una parte de la inmensidad que es la Vida. ¿Te has parado a observar esa inmensidad? Esos centenares y miles de cuerpos celestes cohabitando entre sí, conmigo y contigo incluidas, con la araña del patio que se esconde de la lluvia, con la flor del jardín y el roble del bosque.

Cuando eso ocurre, me relajo sin más y sonrío. No puedo dejar de percibir una Paz que va más allá de las palabras pero que es sentida por algo que me habita dentro y fuera, que lo ocupa todo como un Todo en un Nada. Y casi sin respirar, me asombro. Quizás asombrar no sea la palabra adecuada, pero cuál es la que encaja cuando no hay palabras sólo Presencia.

Sí, sólo Presencia sin palabras ni pensamientos. Sólo Presencia ante la perfecta fractalidad de la Vida, patrones eternos que se repiten sin fin, como una hormiga o un insecto que al mirarnos vea nuestros campos bio-magnéticos, nuestras redes neuronales conectando y desconectando, entrelazándose entre sí en una danza infinita de la que tan sólo percibimos lo suficiente para recordar que somos seres cósmicos, más allá de la individualidad.

Somos seres biológicos, psicológicos, sociales y cósmicos, y añado cósmicos más que espirituales porque debemos nombrar el Cosmos para que se nos haga presente en nuestro cotidiano y nos recuerde que desde tiempos remotos las culturas originarias de la Tierra estaban aquí mismo, con nosotros, mirando el Cosmos en su transformación permanente.

Hablamos de espiritualidad y hacemos referencia al espíritu, a la esencia que somos. A través de la meditación podemos alcanzar estados de percepción que nos permitan vivenciar la eternidad del Ser, pero… sólo mirando el firmamento en la noche, puedes percibir al Gran Espíritu que todo habita, también aquí en nuestra «pequeñez e insignificancia» fractalidad.

Nuestros ancestros, las culturas originarias y los pueblos indígenas, les bastaba con tenderse en el pasto y mirar: la Naturaleza en la Tierra y la Luz en el Cielo. ¿cuántas meditaciones necesitaras para sentirte espíritu? ¿Cuántas prácticas deberás realizar para sentir el Ser Cósmico que ya eres?.

Me pregunto si la espiritualidad es algo que también hemos inventado para explicar aquello que es obvio, que siempre ha sido, es y será a pesar de nuestro olvido, de nuestros enganches emocionales, de las vivencias limitantes a las que nos aferramos aún. La observación de la Naturaleza proporciona estados de éxtasis y de consciencia amplificada, sólo estando Presentes, Aquí-Ahora, en el tiempo eterno de Aión.

Todo cuanto nos rodea nos habla del Ser, representado fractalmente en cada ser viviente, sea cual sea su tamaño, condición, raza, … Nada hay en el Uni-verso que esté separado; eso sólo existe en nuestra mente menor identificada en aquello que cree ver y sentir porque no nos han enseñado a vivir siendo.

EL mundo se ha parado decimos estos días, pero no: es el ser humano que ha dejado de intoxicar su entorno y la Naturaleza rebrota, los animales ocupan espacios antes vetados sólo para humanos, los pájaros cantan con más confiados, la primavera sigue su esplendor, pero este año aún más, pues ha dejado de luchar contra la locura humana.

El cautiverio nos pide reencontrarnos con uno mismo, con nuestro mundo, con nuestras relaciones, con nuestra visión, y algunos nos sentimos afortunados, otros desdichados. En estos días la lucha ya no es la que está fuera, ahora la lucha está en el interior de aquellas personas que prefieren repetir el viejo paradigma que dice que sólo luchando venceremos, pero yo te repito las palabras de los sabios que dicen: No eres un ser viviendo la vida, Eres la Vida.

La mirada que la Vida nos invita a ver, puedes encontrarla en el Cielo que, a pesar de que lo hayas olvidado y no recuerdes cómo mirarlo, siempre está allí. Las nubes pasarán, las tormentas pasarán, pero Tú igual que el Cielo, permanece. No necesitas ser espiritual. Sé Aquello que permanece, dentro y fuera, pues nada existe ni fuera ni dentro. Todo Es. Antes que Uno es Cero: espiral eterna.

Dedicado a todas las personas que aún olvidamos y aún recordamos.

Gratitud.

Presencia
Cuentos biocéntricos

Había una vez…

Para las personas que estamos al servicio de las personas, acompañando procesos de transformación (pues el vivir es una constante transformación en sí misma), resulta difícil o costoso quizás, asimilar esta función sin la visión espiritual. Y digo espiritual porque hablo del espíritu, de la esencia, donde la visión se amplifica y se percibe más allá de la materia y la mente.

En realidad la del espíritu o la conciencia plena, es la única visión que nos permite experimentar la verdad y así diferenciar lo que sólo es un holograma con el que solemos identificarnos tantas veces, durante tantos años que acabamos viviendo como si fuera la única realidad, alimentando personajes, encarnando historias que van y vienen, yendo siempre hacia algún lugar, buscando algo que nunca acabas de encontrar, que cuando lo has conseguido se vuelve a perder, y así vamos andando sin hacer camino.

La ignorancia es algo que puede arreglarse con cierta facilidad y constancia. Basta con tener la disponibilidad verdadera de aprender, de experimentar, de abrirse a nuevas posibilidades y disfrutar del viaje. La arrogancia es más complicada porque nos hace creer que «conmigo me basto» , «que lo sé todo», «qué me vas a contar a mí que yo no sepa», y otras mentiras con las que la persona se parapeta impidiéndole verse a sí misma como Aquello que És y siempre ha sido.

Pero la trampa más compleja es cuando ignorancia y arrogancia van cogidas de la mano, unidas y fieles a su unión. Aquí sí que nos encontramos con el drama del sufrimiento, y no es que los otros no lo sean, es que el matrimonio ignorancia-arrogancia es un arma letal que puede dañar mucho más de lo que podemos imaginar.

¿Qué hacer ante estos casos? Casos que son encuentros, posibilidades, oportunidades de transformación del colectivo, no sólo de las personas implicadas sino del colectivo porque todo aquello que ocurre como individuo, repercute en la red, esa red de afectos, hilos de amor eterno que pertenecen al campo espiritual y que por no ser mirado, se nos olvida que es la clave de todo cuanto ocurre en este viajar por el planeta.

Dejar ir, dejar marchar, soltar, confiando en que cada quién sabe lo que hace y sabe (en su yo-verdadero) que cuando nos encontramos, intercambiamos aquello que está en nuestras manos, en nuestras posibilidades; y después… y mientras…, suelta.

Recuerda: somos libres aunque lo hayas olvidado. No te quedes con nada, suéltalo todo hasta que sólo quede lo que permanece, lo que nunca se ha ido y sigue vivo en ti y en todo. Sólo así podremos ver lo que verdaderamente nos une: la permanencia del Ser. No hablo del Uno, indico el Cero.

Desde Aquí, te veo.

Dedicado a tod@s l@s que cuidamos de nosotr@s y de l@s demás.

Grupo de Biodanza +65 años de Castellar del Vallés
Biodanza

Qué es la Biodanza por las Mujeres Jardín, proyecto biocéntrico de mujeres de +65 años practicantes de Biodanza

En el enlace que encuentras a pie de página, se halla el primer articulo escrito por las Mujeres Jardín, escritoras y poetas surgidas en el grupo regular de Biodanza para personas mayores de 65 años de edad.

Las mujeres ancianas, abuelas, las viejas sabias de la tribu, tienen muchas cosas para contar. Sus historias de vida, de muerte, son saberes que debemos integrar en nuestra comunidad humana para enriquecerla con su mirada añeja, su saber de vieja, de sabia, de abuela. Ellas tienen voz y nos lo cuentan con palabras de siempre.

Sigue el link para leer su primer artículo Qué es la Biodanza

Biodanza

Mujeres jardín, un proyecto biocéntrico que nace del grupo regular de Biodanza para +65a

Era septiembre de 2017 cuando iniciamos Biodanza para personas mayores de 65 años dentro del programa Gent Gran de Cruz Roja de mi pueblo Castellar del Vallés. La sesión de presentación había sido un éxito y se apuntaron 21 mujeres. Desde entonces hasta hoy, nos reunimos cada martes a las 16.30h para hacer Biodanza.

Durante estos casi tres años, el grupo ha ido transformándose hasta consolidarse en un núcleo fijo de 10-12 participantes. Hemos vivido experiencias maravillosas de transformación, de crecimiento, de descubrimiento y trascendencia que nos ha permitido navegar por la vivencia profunda de la comunidad humana y entender con mayor profundidad la complejidad del vivir.

Para mí como facilitadora es un placer preparar las sesiones semanales y dejarme sorprender por las necesidades del grupo. El tiempo de la personas ancianas es particular, así como su progresión en el movimiento. Resulta muy estimulante adaptar la sesión a sus necesidades.

A lo largo de las primeras sesiones, fui observando que en la rueda de intimidad verbal, el relato vivencial referente a la sesión anterior, quedaba muy reducido debido a la dificultad de recordar de una semana a la otra, lo que hacemos en la sesión, así que durante el primer año me dediqué a explicar los aspectos teóricos de biodanza: el poder de la música, los aspectos biológicos y psicológicos, el significado de la curva metodológica, la biografía de Rolando Toro, … El interés que mostraban ante mis relatos teóricos y el efecto que les causaba en el entendimiento de su transformación personal tanto física, emocional como trascendental, me animó a proponerles que, de forma voluntaria, escribieran un «Diario de navegación» sobre lo que sienten en cada sesión de Biodanza, cómo repercute en sus vidas, qué efectos les causa, etc. De ésta manera la dificultad en recordar quedaba subsanada y podíamos seguir avanzando en la integración, ya que el/la facilitadora, recoge lo compartido en la rueda para diseñar la sesión siguiente y adaptarla a las necesidades del grupo.

En un principio la propuesta no fue bien acogida. Muchas de las mujeres se consideraban analfabetas porque a penas sabían leer y escribir correctamente. Su infancia había transcurrido cuidando de la casa y de los hermanos, ayudando a la familia en el campo, trabajando en fábricas o sirviendo en casas pudientes. Las mujeres manifestaron vergüenza de sí mismas, excepto una que aunque reconocía que hacía muchas faltas de ortografía, quería escribir porque siempre le había gustado y nunca lo había hecho, ni en la escuela porque la trataban de tonta. La valentía de esta mujer, fue un ejemplo para todas.

Al principio, ella traía su libreta y leía su escrito. Su lectura era entrecortada porque no entendía lo que había escrito, pero ella seguía hasta terminar. Eran escritos sencillos, con un lenguaje sincero que dejaban ver una gran sensibilidad aún oculta. Las otras mujeres del grupo la animaban a seguir escribiendo, apoyándola en su empeño y reconociendo su valentía. Con el tiempo apareció otra mujer con su libreta, leyendo su escrito referente a la sesión anterior. Ninguna de las dos valientes mujeres sabía escribir mucho, pero lo que leían llegaba al corazón. Fue así como de a poquito, de la misma manera que se hacen los buenos potajes de las abuelas, las mujeres fueron aportando a la rueda de intimidad verbal, sus sencillos escritos llenos de sabiduría y ternura.

Era tanta la belleza de sus palabras, la sencillez de su contar, la profundidad de su sentir y la ilusión de traer sus libretas y compartir sus escritos que en enero de este año 2020, les propuse hacer un artículo explicando qué es la biodanza, para que la gente que no la conoce pueda saber a través de sus palabras, lo que puede aportarles. Primero se quedaron mudas, calibrando la dimensión de la propuesta; después fueron emergiendo sus dudas, sus miedos, su desconfianza ante el reto propuesto. A medida que compartían sus sentimientos y sensaciones, la ilusión de escribir sobre la Biodanza, fue venciendo las limitaciones aparentes y surgió el deseo de llevarlo a cabo. Lo vamos a hacer por agradecimiento a la Biodanza y lo mucho que nos aporta – dijeron- pero con una condición: el anonimato. No querían que nadie supiera quién había escrito porque «la voz es de todas«, dijeron. Así surgió el nombre de Mujeres jardín, escritoras y poetas del pueblo.

Cada una de ellas se nombra a sí misma como la flor que más le place; así tenemos rosas, jazmín, orquídea, la flor del higo chumbo, violetas, amapolas y geranio. Ellas firman como Mujeres jardín. Yo superviso la ortografía y la gramática y le doy forma de artículo para que Cruz Roja lo publique en su revista y en su blog. Todavía no ha salido publicado el artículo que nació en Enero porque las cosas de palacio van despacio.

La experiencia ha sido tan enriquecedora, que en estos momentos ya contamos con seis mujeres escritoras y poetas en el grupo. Nos hemos propuesto publicar un artículo cada dos meses sobre un tema que surja en las sesiones de Biodanza.

En este mes de febrero, una de las compañeras del grupo murió en tan solo dos semanas. La mujer que se marchó de retorno a la Fuente, estaba tan feliz de haber conocido la Biodanza y a todas las compañeras, que nos dejó con una sonrisa en los labios. La fuimos a visitar varias veces antes de su muerte y la tenemos presente en cada sesión recordando su sonrisa, su elocuencia al hablar, el rostro relajado en la rueda de mecimiento, la ternura de sus abrazos,… Esta experiencia ha hecho que el tema próximo a escribir sea sobre la Muerte: ¿cómo abordamos la muerte? ¿qué papel tiene la muerte en nuestra sociedad, en nuestras vidas?. Las mujeres del grupo tienen entre 74 y 92 años; ellas saben muy bien qué es perder a seres queridos. Cuando comparten su sentir al respecto del tema, emergen palabras de pleno sentido que nos colman el corazón de esperanza, de calidez y sabiduría.

Las Mujeres Jardín son sabias ancianas de la comunidad que ponen palabra a su sentir, un sentir anciano, añejo que ha dejado de tener voz en nuestra sociedad convulsa de soledad y que ahora emerge con serenidad y coraje para recordarnos que la vejez es, en sí misma, sabiduría, experiencia y océanos y mares de ternura donde bañarnos.

Siento una enorme satisfacción y gratitud de acompañar a estas mujeres en este proceso de transformación. Todo esto es gracias a la Biodanza – dicen sonriendo. Entonces pienso en Rolando, cuando meditando sobre el ser humano sintió una profunda nostalgia de amor que le impulsó a diseñar un sistema de integración humana capaz de celebrar la Vida y el placer de vivir, que bautizó con el nombre de Biodanza, la danza de la Vida.

Notas de navegación

La nueva populación emergente

Dicen que no, pero es verdad que todo cambia, hasta nosotros los humanos (risas ;). Estamos confirmando en este presente lo que en el futuro ya es una realidad, así que no andemos más con chiquitas y hablemos claro, limpio, sin rodeos: no hay clases en la comunidad humana. No hay clases. Sí, sí, has oído bien: clase obrera, clase adinerada, clase media, clase de cole aburrida donde no te dejan mover y te hacen creer un sin fin de «verdades» caducadas [hay no, que esto todavía existe y mucho, ¿o no tanto?]. En cada una de nuestras acciones, estamos afirmando el futuro que deseamos y que por ende, ya es una realidad; así que no demores en pensamientos-basura, pensamientos ruido, recuerdos-dolor, recuerdos-culpa, o cualquier otro pensamiento que te desvíe de la única Real-deidad: Yo Soy Eso Omnipotente, Inmutable, Omnisiciente, Infinito, No-Nacido, Perfecto, nombrado con diferentes nombres que vienen todos a decir lo mismo: Zero, que viene antes del Uno ya que es gracias al Zero que puede explicarse como Uno, Unidad, Totalidad, Dios, Budha,… Todo está en tí, mí,… Yo.

En la conciencia colectiva de la humanidad y de todos los seres de la Tierra, la vibración se alza con Voz potente y clara: Unidad, Juntas, Unidas, y no es que antes hubiera separación (eso sólo fue una ilusión que aún perdura en el tiempo). La Unidad, Juntas, es desde el Corazón, el órgano de la Acción, que culmina en las manos que Dan y Reciben; juntas como personas hermanadas en nuestra condición humana, pero también en nuestra condición de seres vivos, habitantes de este planeta y compartiendo Hogar Gaia. Hemos de abandonar la separación como realidad y transmutarla al siguiente paso para que la vivencia de la Unidad no sea sólo una teoría compartida sino un vivencia de tribu, de manada. Nadie nos enseñó a hacerlo en nuestro mundo occidentalizado, estandarizado, desinformado, però en nuestro interior existe una semilla germinando que crece y crece rítmicamente, con la certeza del Futuro ya escrito. No somos creadoras de realidades, como nos ha hecho crear la NewAge, el Secreto y el mentalismo exotérico. Somos vasijas donde reflejar la Luz del Gran Sol, la que ha existido y existirá siempre; no necesitamos crear nada ya que la Vida ya sabe organizarse y llevar su cometido. Nuestro hacer debe estar centrado en ser contenedores del Agua más pura y cristalina posible, capaz de reflejar con la mayor nitidez posible, Aquello que Es, Aquello que Somos.

Nuestras acciones dan forma a posibilidades y la posibilidad que estamos plasmando es la de la Tierra Prometida donde la Paz reina en todos los reinos y todos y cada uno de los habitantes es/somos Guardián de la Paz. No es tú, y yo; es Yo Soy.

Nací en una familia donde mis abuelos trabajaban los dos porque así lo decidieron juntos. Mi abuela Catalina era de la alta burguesía catalana, vivía en el barrio de Tres Torres de Barcelona, en una de las mansiones señoriales rodeada de la familia, servicio doméstico, jardineros que cuidaban el jardín de la mansión, modista para sus trajes a medida, casa de veraneo en la playa, coches,… y se enamoró de mi abuelo, obrero, republicano, sindicalista. Cuando la familia de mi abuela se negó a aceptar su amor por un hombre de clase social inferior a la suya, mi abuela renunció a todo lujo y cambió su gran pamela de señorita pudiente por un moño raso, sus vestidos lujosos con miriñaque por ropa humilde, se lanzó a la calle con otras mujeres y hombres a hablar en las plazas de la mentira del capitalismo y de toda su maquinaria, se unió a otras mujeres para reivindicar los derechos de la mujer, tuvo tres hijos aunque sólo sobrivió la última niña, mi madre, que se hizo mujer trabajando como sus padres, se casó con un hombre, carpintero de oficio, y nos tuvo a mi hermana y a mí, que trabajamos desde los 14 años haciendo manualidades, «canguros» y apaños para poder salir con la «colla» y no pedir dinero en casa; y me casé y tuve dos hijos, y seguí trabajando en casa y fuera de ella para ganar suficiente dinero que cubriera la guardería, el alquiler, el teléfono, el coche, el fin de semana en la naturaleza, las clases de batería, el centro excursionista, la ropa, la luz,… y escuchar en mi interior una voz imperceptible, insistente, sutil, diciéndome «no llegamos a fin de mes», «no hay suficiente dinero», «falta dinero».

Hoy, con 57 años, divorciada, habiendo criado a mis hijos prácticamente sola, compaginando la maternidad con Ser persona, con el trabajo, con la casa que se cae a trozos si no la mantienes, etc, etc,… hoy, organizando la ropa, necesitaba mover la balda del armario para que cupiera la colcha grande. He intentado hacerlo con las manos pero he necesitado una herramienta que me ayudara a sacar los ajustes. Mientras estaba haciéndolo, he pensado «No hemos tenido dinero, pero hemos tenido recursos», «Hemos sido una familia con recursos» y de repente, me he alegrado, porque el dinero es un recurso más però sólo complementario. Hay tantas formas de reconocer-nos properas, abundantes, …

Todo está cambiando. Ya es una realidad. Hagámoslo unidos, juntas, en una misma vibración sonora que suene por doquier. Somos gente de recursos haciendo posible que el cambio de paradigma sea una realidad consolidándose. No soy yo, o tú, quien lo hace posible; somos la Intención y la Acción juntas, unidas. Ubuntu.

Notas de navegación

La Permanencia

Esta mañana, muy temprano, cuando el día empezaba a despuntar, he dio a pasear con Roc, mi amado perro. Nuestro paseo matutino cotidiano dura poco más de 30′, però hoy hemos ido a caminar sin tiempo, por el bosque que nos lleva al río. Mientras andàvamos en silencio, cada uno en su andar, árboles, pajarillos y otros seres vivos nos daban la bienvenida con su presencia.

El bosque habla: Habla la enorme planta de romero que al cruzarme con ella, me ha llamado la atención para que me lavara la cara con su rocío perfumado. Agradecida por la invitación, me he impregnada de su aroma y he seguido andando con la mente más despejada y el corazón más confiado, si cabe. Unos pasos más allà, mientras mi mirada descansaba en la visión natural del percibir y el ver, la ardilla ha cruzado el camino sin prisa alguna, mostrandome su grácil movimiento, mientras subía a un nuevo árbol. El Sol despuntaba entre las hojas de los robles y Roc seguía su andar pausado, girando de vez en cuando la cabeza para comprobar que seguíamos juntos. De pronto, he encontrado la gran roca bajo el pino alto, donde me place sentarme. Caramba¡¡¡ ¿Tanto hacía que no venía por aquí? Y la Gran Roca me ha dicho: Permanencia. Yo sigo aquí.

Si; justo era eso lo que necesitaba escuchar: Permanencia; ese lugar donde todo Es, donde las nubes pasan y sigue allí, no como una cosa, ni una forma, ni un color, ni una textura. Sencillamente Es. ¡Cömo definir aquello que no puede nombrarse? no porque nadie lo impida o no sepa. Sólo la poética puede rozar ese vivir sentido que me recuerda la palabra que hoy me ha regalado la hermana Roca: PERMANENCIA. El cero anterior al 1, la Unidad.

Y la Roca me ha seguido contando que en la Permanencia de la que ella me habla, habita la impermanencia siempre danzando al son de la transformación, de la transmutación, del eterno tránsito donde las formas se desvanecen y se recrean sin fin. Entonces es cuando surge el Tiempo, ese maestro trino, donde aprender Geometria sagrada, Matemàtica sacra y el Vivir.

Mientras, la Permanencia sigue allí, aquí, … ocupandolo Todo, siendo Todo. Aquí, dentro. Siempre dentro. Permanentemente dentro.

La Belleza del vivir!

Biodanza

Biodanza con la incorporación del perro terapùetico

Llevamos un año y medio biodanzando cada martes con personas de la Tercera Edad. Es un grupo consolidado de 10-12 mujeres, y éste año estamos iniciando un nuevo paso de profundización en el movimiento, el sentir y el comunicar; ya es el segundo año y hemos de seguir avanzando en la senda de la integración. Biodanza con personas mayores de 65 años es un regalo maravilloso que me motiva y me llena siempre de mucha gratitud y alegría. Preparar la sesión para las mujeres del grupo que oscilan entre los 73 y 92 años, es una oportunidad más para ejercitar, como facilitadora, la flexibilidad y la habilidad de adaptar las vivencias a sus limitaciones sin por ello dejar de potenciar los estados intensificados de la conciencia, donde ocurren verdaderamente las transformaciones biològicas que nos permiten trascender estados emocionales de carencia, limitación, tristeza, soledad y otras sensaciones asociadas a la vejez que vivimos en el mundo capitalista. De hecho considero que las personas mayores junto con lasmás pequeñas, deberían disfrutar de mayor protagonismo en nuestras comunidades, ya que son fuente de sabiduría y guía segura para el retorno al corazón.

Pues bien, el pasado martes, por circunstancias que no viene al caso contar en este momento, tuve que ir a impartir la sesión de Biodanza con mi perro Roc. Él està acostumbrado a la música, la danza, las personas, el movimiento, el silencio, la comunidad humana, puesto que desde muy pequeño ha participado en círculos de meditación, encuentros en la Naturaleza con Biodanza, por no decir las horas que danzo en casa probando músicas, ejercicios, secuencias,… y mi gusto por la música y el danzar. Así que cuando decidí que Roc me acompañara a la sesión de los martes por la tarde con mis abuelas biodanzantes, sabía que él no causaría ningún problema. Mi grata sorpresa fué la entrañable acogida que tuvo Roc en el círculo de las mujeres, las muestras de afecto que le hacían, las caricias que le daban y la mirada de sus rostros al observar el estar de Roc entre todas ellas. A pesar de eso, sólo lo dejé entrar a la sala en el primer momento de la Rueda de Intimidad Verbal y al final de la sesión; pensé que era lo mejor para el desarrollo de la sesión.

Al terminar, Roc entró en la sala y las mujeres lo colmaron a caricias, palabras cariñosas y carantoñas que Roc acogía de buen grado. Mientras esto ocurría, me quedé observando la belleza de los rostros sonrientes de las mujeres del grupo. Era el efecto que les producía la presencia de Roc, mi hermoso, fiel, paciente y noble perro. Esto me despertó una idea que tomó fuerza en mi interior cuando una de las mujeres dijo en el grupo que lo trajera más veces a danzar con ellas, que era muy agradable sentir su presencia allí con ellas. Todas secundaron la idea.

Durante la semana he estado escuchando mi corazón: Introducir la presencia de Roc en las sesiones de Biodanza como parte del proceso de integración. Mmmmmm! Sabe bonito. Sabe bueno. Sabe bien.

Las relaciones que se gestan entre perros llamados terapéuticos y personas mayores, infantes autistas, personas afectadas por enfermedades neuronales, trastornos psiquiátricos y otras alteraciones, son verdaderamente saludables. Me he documentado sobre estudios y proyectos llevados a cabo en residencias geriátricas y concretamente con niños autistas; de hecho tengo una querida amiga que ha estado educando a su perro para poder trabajar con niños y niñas afectados por algún trastorno de la conducta (agresividad, pasividad, inquietud, celos, etc.) y los resultados siempre son muy motivadores. Si bien es cierto que no todos los perros pueden ejercer este rol terapèutico, Roc es un perro terapeuta por su propia manera de ser, de relacionarse y por el vínculo de amor que mantenemos. Así que ayer mismo hablé con la técnica del proyecto «Biodansa per +65a de Creu Roja», y le propuse seguir haciendo las clases de Biodanza incorporando la presencia terapèutica de Roc. Le encantó la idea y hoy hemos hecho la primera sesión de Biodanza con Roc.

La experiencia ha sido extraordinaria. Tengo el corazón lleno de alegría y satisfacción. Comparto los detalles por si pueden ser de inspiración para alguna persona.

Cuando nos hemos encontrado con el grupo en la calle, justo antes de entrar a la sala, la acogida con Roc ha sido deliciosa: todas las mujeres estaban contentas de contar con su presencia y han celebrado su incorporación a partir de ahora.

En la Rueda de Intimidad Verbal, Roc permanecía quieto, estirado, es actitud de relax justo en medio de la rueda. Mientras las mujeres compartían sus vivencias, la presencia de Roc entre ellas les despertaba ternura y alegría a la vez. Así lo han manifestado.

Roc ha participado con las integrantes del grupo en varias de las propuestas, la primera ha sido en el caminar a dos. Les he enseñado a sujetar la correa de forma correcta para pasear con él y que Roc se sintiera cómodo a su lado. Las mujeres sonreían con una complejidad nueva, casi diría que radiante. Había en su semblante y en corporeidad una sensación de orgullo, de seguridad que no había antes en ellas. En los cambios de pareja propuestos mientras sonaba la canción, Roc era un miembro más del grupo y paseaba con cada una de ellas.

También ha participado de forma activa en una propuesta de «danza creativa a dos unidas por un hilo invisible». ¡Qué hermoso ha sido ver el juego que se generaba entre las mujeres y Roc en cada uno de los cambios; la seguridad que les proporcionaba a ellas el ver cómo Roc se adaptaba a ellas y ellas aprendían rápidamente adaptarse a Roc. Algunas de ellas tienen el desplazamiento limitado pero con Roc, se permitían jugar más con su propio cuerpo movidas por la intención de conectar con Roc.

En la parte de la sesión más tranquila, Roc ha estado descansando, mirando la sesión a distancia, durmiendo a ratos. No ha intervenido en esta parte pero voy a introducir progresivamente el acariciamiento y el masaje a Roc como un miembro más del grupo.

Me siento feliz de la experiencia y siento que esto va ha ser muy bueno para el grupo.

Seguiré informado. Un abrazo.