Educación Biocéntrica

Diferencia vs. diversidad: una aportación biocéntrica al uso del lenguaje

Este post lo dedico a todas las personas que de alguna forma u otra, hemos aprendido a transformar la «diferencia» en una vivencia integradora de la diversidad que Somos

Esta mañana me he encontrado en la calle con una vecina del pueblo que no había visto desde el inicio del confinamiento. El encuentro entre máscaras que casi ocultan el rostro, me ha dejado la sensación de una comunicación escasa, casi diría insuficiente, porque el gesto, la piel, la palabra y el movimiento de la boca al hablar son lenguaje, el lenguaje corporal que no engaña. La conversación ha sido breve, justo para ponernos al día con cuatro detalles y convenir un encuentro en otro momento. En este encontrarnos, aunque fugaz, he recordado que es «ser diferente» en el patriarcado.

Para el Imperio, la diferencia es un error que subsanar, un fallo en el sistema, algo que no puede permitirse y por el «bien de todos» hay que asimilar. Ser distinta genera libertad y conciencia ampliada, así que si no eres útil para nutrir a la Bestia, vas a sufrir las consecuencias.

En mi historia personal, que en esencia es como tantas y tantas otras, recuerdo que mi singularidad era etiquetada como «diferencia». Con el tiempo aprendí que «ser diferente» en el sistema neoliberal, ocultaba un significado no-dicho de negación y carencia: no-ser-apropiada, no-ser-suficiente, provocar lástima o «pena» con la típica frase de «pobrecita» o «pobre» dicha por las almas «misericordiosas» que se llaman a sí mismas «compasivas». La lista sigue y sigue, porque la diferencia en este Imperio puede llevar a un desprecio tal que duela hasta morir, y no te hablo del morir simbólico y necesario para la transformación; te hablo del asesinato y del suicidio. Tal es la impiedad y locura del patriarcado.

Tengo el vivo recuerdo de, quizás con 10-12 años aproximadamente, cuestionarme en silencio ¿cómo he de ser si siendo como soy no soy bien?.

Esta pregunta la he escuchado y la sigo escuchando tantas y tantas veces en boca de tantas y tantas personas de todas las edades y condiciones, que hoy, concretamente hoy, me duele el alma. La buena noticia es que ese dolor forma parte de la transformación necesaria para recordar qué somos, qué hacemos aquí en este mundo tan hostil, tan difícil de sostener, tan oscuramente manipulado; y aunque de vez en cuando surjan estas inquietudes y otras que nos hagan dudar de todo, el resumen es uno sólo: Sé lo que ya eres y nunca has dejado de ser. Que no te aturda el estruendo del sistema: Sé lo que ya eres y nunca has dejado de Ser, nada más y nada menos; ni buena ni mala; ni eso o aquello, ni paquí ni pallà: Eres diversa, singular, porque formas parte de esta maravillosa diversidad que es la Vida. Tu singularidad es la Vida.

diversidad: distinto a; prefijo di (separación múltiple) más el verbo versus (girar, dar la vuelta). Cualidad de múltiple y abundante.

diferencia: prefio di (separación múltiple) y (verbo fere llevar, cargar). Sin cualidades.

Diccionario etimológico

Casi ocho millones de especies habitamos Gaia entre animales, hongos, plantas, algas, protozoo y moho. Los expertos han conseguido identificar sólo dos millones y afirman que, dado el impacto que causa el ser humano en el hábitat natural provocando la rápida extinción de múltiples especies, una gran cantidad de ellas desaparecerán antes de ser identificadas. ¿Por qué el ser humano se ha convertido en el mayor peligro para la Vida?

Desde la perspectiva biocéntrica la causa principal de este «desconcierto» es la ilusión de la separación vivida como realidad.

Separada de mí misma, de mi cuerpo, de mi alma, de la Tierra, de la Vida. Sobrevivo.

El ser humano ha dejado de sentirse parte de la Vida; no siempre ha sido así. En estos tiempos vivimos cargando literalmente la diferencia. En esta experiencia de separación, hemos olvidado el verdadero significado de diversidad. Diversidad es la capacidad de percibirse separada sin estarlo, para poder observar más allá de sí misma e identificar lo distinto/semejante. Si en ese percibirse nos olvidamos del propósito original y nos precipitamos a la experiencia de la disociación.

Para distinguir Verdad de Mentira, precisamos regresar al punto de partida, a la Unidad, lo único que existe.

Hay una definición de Verdad de Dan Winter (psicofisiólogo, ingeniero e investigador), que dice así:

«La Verdad es un punto de fricción donde chocan dos fuerzas con la misma intensidad pero en sentido contrario.

Nuestro cuerpo posee la llave maestra para regresar al centro, a la Vida. En el ADN se halla toda la información que define la singularidad de cada una y de todas las criaturas de la Tierra. El diseño fractal de la Vida se encuentra también (por supuesto) en nosotras.

El ADN transmite y recibe información autodirigiéndose a través del tiempo y el espacio

El ADN (ácido desoxirribonucleico) es un ácido nucleico (macromoléculas específicas en la célula), encargado de almacenar y difundir la información genética para el desarrollo y funcionamiento de todos los seres vivos, desde los organismos unicelulares hasta la persona que somos. Una de sus características es la autoregeneración: se repara a sí mismo cuando se daña.

Cada organismo vivo, y todos ellos, tienen su propio genoma o ADN completo. Se encuentra en el núcleo de cada célula y está compuesto de un código de seis mil millones de letras en cuatro tipos de bloques clasificados como: A [adeina], T [tininA], C [citosina] y G [guanina]. El orden de las letras de este código, que es único en cada ser vivo, hace que el genoma tenga diferentes funciones que definen la singularidad de cada ser.

El ADN o código de la Vida está situado en el núcleo de cada una y todas las células de todos los seres vivos.

No pretendo darte una clase de genética, tampoco podría porque no soy experta. Si te aburre el tema sólo te pido que te quedes un poco más; he de contarte todo esto para llegar a donde quiero llegar.

El movimiento del genoma es toroidal (ver mosaico de imágenes). La doble hélice se mueve en espiral, impulsada por el campo magnético de resonancia que se genera dentro del toroide. Cuando la doble hélice, en su movimiento danzante lleva a doblarse a sí misma, la información que contiene se «despierta» de forma que activa las funciones que van definiendo nuestra singularidad a lo largo de toda la vida. Ese punto de torsión es llamado también punto sagrado porque es donde convergen todas las fuerzas electromagnéticas. Las iglesias, catedrales, pirámides y muchos edificios emblemáticos están situados en lugares «sagrados» por esta motivo dentro de lo que llamamos Red Planetaria.

Según investigaciones de Dan Winter sobre la naturaleza eléctrica de la emoción, los análisis de las señales de frecuencia o armónicos del corazón, emiten señales eléctricas que intervienen en el desarrollo de las funciones del ser. Si las emociones son de amor, compasión, placer, paz,… genera armónicos que hacen «danzar» el ADN hasta el punto de torsión donde se libera la información que estructura al ser humano. [Nota: si te interesa saber más detalles técnicos sobre este tema, aquí te dejo un enlace donde hallarás diferentes videos explicativos. ( Dan Winter, Geometría del Corazón).

En sus investigaciones de más de treinta años, Dan Winter descubrió que hay emociones «calientes» y otras «frescas», esto es debido al movimiento toroidal de explosión/implosión. Las «calientes» o reactivas pertenecen al movimiento explosivo -hacia fuera- y están asociadas a la rabia, el miedo, la ira, la cólera, la frustración, etc. inundando el organismo de frecuencias desentructurantes en sí misma. Las «frescas» o armónicas (movimiento toroidal de implosión -hacia dentro) se asocian a sentimientos de paz, amor, bienestar, sosiego, contemplación, y activan la danza toroidal del ADN que libera la información de nuestros potenciales genéticos definiendo así nuestra singularidad. El equilibro armónico explosión/implosión nos define, pero es en la implosión donde puede modificarse. Esto ocurre en todos los seres vivos, no solo en el ser humano, porque la vida es fractal.

Si clickas la imágen te llevará a una entrada de facebook que me ha parecido interesante. Se trata de Psiconautas

Todo esto para decirte que estamos diseñados para el placer y el bienestar. Nuestro organismo activa todos sus potenciales genéticos con la práctica del Amor y la Compasión. Todo lo que nos hace sentir separadas de la Vida, es una ilusión y por tanto limita. Somos la Vida manifestándose como individualidad en su Unidad.

En nuestras aulas, en nuestras familias, en nuestros círculos de amistades, en todas nuestras relaciones, si escuchamos el cuerpo, el latir del corazón, el calor y la frescura de las emociones, podremos Ser. Encuentra tiempo para amarte amando y transformar así conscientemente tu organismo, tu realidad, la nuestra y por ende, la realidad colectiva.

Para que esta escucha se dé, precisamos Paz y Silencio. No te hablo de una vida asceta y aburrida, te indico la autocontemplación, la autoindagación. La práctica diaria de la autoindagación, te hará corregir los errores y percibir las mentiras y las ilusiones que nos confunden y nos atrapan en tempestades que parecen eternas. Sólo la Verdad, la única Verdad permanece. Escuchar el cuerpo, nos puede ayudar a transformar la realidad. El poder está en ti, te habita, no está fuera. No es por mí, ni por ti, es por las generaciones futuras, por los hijos e hijas de la Tierra, por el Cosmos y el Universo. La Vida soy yo. Yo Soy la Vida.

Sigue adelante. No estas sola. Somos muchas ya; cada vez somos más.

Si este mensaje te ha llegado, me alegra de corazón porque esa es la intención. Si no es para ti, déjalo pasar y sigue tu caminar. Gracias.

Con Amor y Servicio.

Notas de navegación

Re-encuentro presencial de las Mujeres Jardín: proyecto biocéntrico de mujeres escritoras y poetas del grupo de Biodanza para +65años

Esta mañana ha sido nuestro primer encuentro presencial con las Mujeres Jardín. Hacía casi tres meses que sólo podíamos hablar por teléfono puesto que el promedio de edad de este grupo es de 80 años y sólo tres de ellas usan tecnología internet, las demás el teléfono fijo. Se estaba haciendo difícil mantener un estado de ánimo óptimo para el bienestar y la salud sólo a través del teléfono y durante tanto tiempo; sabemos que la ausencia de contacto afectivo, de miradas, de piel con piel, de silencios compartidos en presencia, poco a poco nos va matando de tristeza.

Necesitábamos encontrarnos, así que aprovechando la fase de desconfinamiento en la que nos encontramos aqui en mi pueblo, lancé la propuesta de reencuentro. El planteamiento era encontrarnos en espacio abierto para compartir en Círculo de Cultura nuestro sentir y, honrar la memoria de nuestro amado Jazmín que partió de súbito, sin poder despedirnos de ella, sin verla, sin dejarle flores, sin un entierro, … nada, sólo el silencio y el sentir que se puede compartir a través de un teléfono.

Las Mujeres Jardín son muy valientes y saben de muerte, de morir y renacer, aunque casi todas siempre lo han vivido en silencio, sin poderse entretener mucho porque había que trabajar, llevar la casa, los hijos e hijas, los deberes de la escuela, el marido, la compra, la ropa, las horas extras, el huerto, los suegros,… Ahora es distinto: la mayoría viven solas ya que la mujer suele ser más longeva que el hombre y ellos se marchan antes que ellas. La soledad por tanto, es una compañía común en su cotidiano, están acostumbradas a ella pero en este período de reclusión, la soledad se convirtió en aislamiento y eso ha sido difícil de sobrellevar, ha pesado mucho, a veces demasiado.

En Biodanza y Educación Biocéntrica, recuperamos el ritual, lo valorizamos, lo hacemos presente como gesto de amor cotidiano para dar forma a nuestros espacios como fuente de conexión con lo primordial. Así que pensando en Carmen me vino la imagen del Mandala.

El mandala es una representación geométrica y figurativa de la creación de la Vida en el universo. Se inicia en un Centro desde donde va expandiéndose en espiral concéntrica hasta el infinito, recreando formas que reproducen los patrones fractales de la creación de la Vida. Los monjes tibetanos son los grandes maestros de este arte que, en su expresión lineal (representando la energía masculina del universo) se denomina yantras y en su expresión figurativa (expresión del femenino) se llama mandalas. Es un arte efímero pues suele hacerse con arena muy fina teñida de colores que se desvanece con el siplo del aire, con la lluvia, incluso con la intención, evocando así que estamos de paso por la vida, la impermanencia de la forma, la transformación de todo el universo material, colaborando así a la expansión y evolución de la Vida. Me pareció perfecto para honrar la memoria de nuestra flor.

Me he despertado muy temprano para ir al bosque a recolectar el material para nuestro mandala. El bosque estaba resplandeciente; ha llovido y todo respira vida. El cesto se ha llenado de flores, hojas, tallos, piedras, ramitas, corteza de árboles, flores secas, … ¡Es tan abundante el jardín de la Naturaleza!

He llegado diez minutos antes al punto de encuentro. Enseguida han empezado a aparecer, una a una, a veces en par, todas con mascarilla y sus ojos brillando de emoción. Algún abrazo se ha permitido, todo progresivo, sin prisa. Nos hemos desplazado hasta el lugar idóneo y allí en nuestro círculo improvisado, entre dos bancos del parque de detrás de la Iglesia, hemos iniciado nuestro compartir. No había mucho que decir , había tanta emoción que las palabras no salían, así que les he explicado porqué he elegido crear un mandala en honor a nuestro Jazmín. Durante la explicación teórica: dónde surge el arte de crear mandalas, el significado, el efecto que casua en nuestro organismo psicobiológico, … ha surgido el diálogo: miedo a que algo tan bello como el mandala pensando en la Carmen, pueda ser destrozado por algún transeúnte, el sentir de una, el silencio de la otra, las miradas entre ellas, los gestos que sin pensar se volvían caricia,… Me encanta escucharlas en sus reflexiones, sus miedos, sus certezas, sus respuestas, cómo se apoyan unas a otras. ¡Es maravilloso compartir con ellas esta espacio!

La creación ha ido tomando forma poco a poco, en silencio. Las máscaras se han ido dejado a un lado progresivamente, ha surgido darnos la mano alrededor del mandala. Dos de las flores han leído un escrito cada una sobre sus sentires, recuerdos y vivencias con Carmen que no habian podido compartir con nadie. Su lectura ha sido muy emotiva. Hemos recordado a nuestro jazmín en su hermosa risa, repetido frases concretas que ella decía, sus gestos, su generosidad, su honradez, su hacer y su alegría.

Las campanas del campanario sonaban cada 15′ acompañandonos con su melodía. Los pájaros cantaban, el aire suave acariciaba nuestra piel y el Sol lo iluminaba todo. Al terminar, hemos decidido que nos vamos a encontrar cada martes las 10 de la mañana.

Siento una gran gratitud. Una gran dicha.

Nota: estoy creando un video con las fotos de hoy. Me está costando más de lo que creían así que cuando lo tenga listo, lo comparto. Por ahora sólo os dejo una foto de nuestra creación.

Con Amor y Servicio.

Educación Biocéntrica

El arte de la facilitación desde la mirada biocéntrica

Facilitar significa «hacer más sencillo, más fácil, la posibilidad de algo o la obtención de una finalidad. Desde la mirada biocéntrica, ese algo o finalidad es la Vida, la Vida al centro que decimos. Esta frase tan simple, contiene en sí misma dos grandes «enigmas» que conviene profundizar para comprender la magnitud y el alcance de su significado. Uno de ellos es la Vida ¿qué es la Vida? ¿cómo la percibimos?, ¿qué sentido tiene?. ¿cuál es su objetivo?. El otro es el Centro. ¿qué es el centro? ¿A qué se refiere en términos de Vida? ¿Dónde se halla el centro? ¿Es un lugar, un estado, una referencia, una guía?. En los espacios biocéntricos, como facilitadoras, educadoras, profesoras, da igual el nombre que uses, estas dos palabras: Vida y Centro requieren una atenta mirada ya que son el fundamento de nuestra formación y desarrollo como facilitadoras de procesos de integración, que es el tema que nos ocupa.

Desde la perspectiva antropocéntrica, la facilitación de grupos es entendida como el rol que desempeña una persona para ayudar a un grupo a conseguir alguna finalidad concreta, mediante herramientas que faciliten el consenso y el consentimiento (aunque este último no suele nombrarse mucho según mi experiencia). Esta visión mantiene al facilitador y facilitadora en la distancia, como un observador y observadora que sabe qué y cómo hacer para que «todo salga bien» -¿te suena la frase?-. El facilitador-a gestiona el grupo desde la posición de la que asume que el sujeto individual y el sujeto colectivo es carente, carece de, le falta la capacidad de auto-gestionarse, de autonomía, de auto-organizarse y por tanto necesita la figura de la que sabe, de «aquella que posee el conocimiento, los estudios, la preparación» para guiarle en la resolución de lo que le o les ocupa.

Así es como nos educa el Imperio: por una lado hay los que saben y ocupan posiciones, cargos y lugares estratégicos, que dictan las normas para que otros, adiestrados debidamente, «enseñen, guíen, conduzcan» a otros a ser la mano de obra del sistema, los esclavos del imperio, con estrategias tan sutiles y refinadas que nos hacen creer que «todo es por nuestro bien».

Desde la mirada biocéntrica, el ser humano es libre y completo en sí mismo, con todos los potenciales genéticos inscritos en su ADN para desarrollarse como el Ser verdadero que es, para goce y disfrute de la Vida: Unidad indivisible y única realidad. Esta visión coloca al ser humano en el nuevo paradigma existencial donde el yo deja de ser egocéntrico, o sea personal, para expresarse y vivenciarse como el Yo aliento activo del Bien Común.

Delante de este nuevo paradigma existencial, el papel de la facilitadora deja de ser de salvadora (maternal o paternal muy común), para pasar a ser agente de creación de atmósferas donde el principio de autosostenibilidad de la Vida, también llamado principio biocéntrico, se manifieste no para el bien del grupo, sino con el grupo, desde dentro, participando de los círculos de cultura como parte integrada del propio proceso de transformación. Eso es clave en educación biocéntrica y altamente revolucionario, porque dejamos de ocupar un rol para ser parte viva de la construcción comunitaria, desde dentro hacia fuera y hacia dentro nuevamente, en movimiento continuo de espiral concéntrica que refleja el patrón toroidal de la Vida.

Este gesto casi podríamos decir que es heroico en sí mismo puesto que, como humanos, nos lanza al abismo del encuentro con el Minotauro: el espejo de lo que no me atrevo a mirar por miedo. Pero ese miedo es la llave del paraíso ya que en la imagen del monstruo cornudo se halla oculta la verdadera historia de amor de la Bella y la Bestia, de la fusión del Ser Uno, completo en sí mismo. En este viaje trascendente precisamos desnudarmos de creencias, juicios y valores aprendidos, para reconocer las artimañas de la mente menor, sus trucos, sus escondites y sus estrategias de entreten_i_miento que nos han mantenido atrapadas en lo personal muchas veces sin tener clara consciencia de ello.

Te sugiero que practiques la autoevaluacion como herramienta diaria indispensable. Practica la escucha del latido de tu corazón, los armónicos que resuenan en ti para distinguir el pleno sentido de lo que sólo es apariencia. Toma distancia de las palabras bonitas que esconden carencia, de los gestos amables aprendidos, de las sonrisas postizas. Pueden confundirte y entretenerte en tu camino.

Para las facilitadoras biocéntricas, profesoras de Biodanza, educadoras, terapeutas, maestras, madres, mujeres, amantes, humanos … el Centro es el Punto Cero, el Vacío. Está en cada célula de tí, de tu cuerpo, de tus cuerpos, de todos los seres vivientes. Continúa curiosa por el saber; lee a Edgar Morin, a Kepler, Maturana, a Zecharias Sichin, David Bohm, Robert Morning Sky, Dan Winter, y muchos otros autores que te puedan inspirar. Ábrete al conocimiento transdisciplinar y sumérgete en campos diversos, nuevos, más allá de tu zona de confort; deja lo personal y marínate en lo transpersonal. Investiga en la Geometría Sagrada, la visión fractal, el arte, la antropológica, … ; dibuja y colorea mandalas, practica la contemplación y el silencio, escribe, pinta, ríe, diviértete, juega, y sobretodo no te creas nunca Nada porque no hay nada que creer, todo está en tu interior. Vacíate de todo lo aprendido; han manipulado la historia de la humanidad y nos han engañado; todo lo que nos han contado es una ilusión creada para mantenernos subyugados, manipulables, domesticados. No te creas nada, cuestiónalo todo, porque la nueva era es Transparencia. Los opuestos no existen. Todo es un campo unificado.

Vida sí, Centro sí, pero no cualquier vida ni cualquier centro. Sólo la Vida y el Centro que se general en nuestro interior y se expande en espiral áurea hacia los confines de la creación. Mostrémonos como lo que somos: fractales vivientes de la única Ley Universal que rige todo, conocida como el Amor. Sigue instruyendote, investigando, profundizando sobre la Unidad, la dimensión del Amor, las Leyes naturales; todo revertirá en beneficio de tu vida personal, de tus relaciones, de los grupos y las personas que encuentres en tu camino. No te quedes sólo con lo conocido, sigue porque hay mucho que recordar. Esta es la excelencia de nuestra misión como facilitadoras.

Si te resuena, estoy feliz por haberte pasado el mensaje. Si no te dice nada, o incluso si te parece una tontería, sólo déjalo pasar y sigue tu camino. Gracias de todos modos.

Con Amor y servicio.

Notas de navegación

Autoamor vs. más-turbación. La sexualidad femenina desde el hemisferio derecho.

Hace unos años participé en un curso de sexualidad femenina impartido por Doña Mariana. La llamada surgió de dentro, como un grito ahogado que necesitaba ser escuchado, ¿qué era ser mujer para mí? ¿qué significaba el femenino en mi vida? ¿qué lugar ocupaba? En mi proceso de autodescubrimiento, los círculos de mujeres me ofrecían cobijo para expresar mi voz que, a pesar de todo el trabajo hecho en terapias y otros sistemas, seguía oprimiéndome, pero algo más tenía que haber, algo más había de descubrir. En el Círculo me recomendaron a Marianna y allí que fui.

En ese curso aprendí mucho sobre mí misma. Salí con respuestas y sobretodo con muchas preguntas que me hacían cuestionar de dónde venían mis creencias, mis prejuicios, cuánto ignoraba de mi cuerpo, de mi sexualidad. Uno de los regalos más maravillosos que obtuve fue la palabra AUTOAMOR, Doña Mariana la usa substituyendo la palabra masturbación por el peso cultural que carga y también por su composición: más-turbación.

Nunca me había masturbado, no es que lo hiciéramos en el curso, pero allí me abrí a la posibilidad. Compartir experiencias entre todas las mujeres sobre cómo vivíamos la sexualidad, las múltiples maneras de sentir, de vivir, de experienciar, fue en sí mismo una fuente de inspiración. Recuerdo que siendo pequeña, unos 7 años o quizás más, sentía mucho placer con el roce de las sábanas en mis pequeños pezones despuntando como flores en primavera. Era tanto el goce que deseaba que llegara la noche para deleitarme con las sábanas y deshacerme en sensaciones nuevas que me impregnaban de placer y de temor a la vez. Se lo conté a mi mamá y ella me contestó mientras cocinaba, como sacándole importancia, que no era malo sentir placer pero era mejor evitarlo por si podía perjudicarme y llevarme por mal camino. Así que, descarté los roces y me dediqué a borrar literalmente mis sensaciones, por si acaso.

El camino de mi sexualidad ha sido «extraño» por decirlo de alguna manera. Recibí abusos sexuales de niña por parte de un familiar muy cercano y eso condicionó mi relación con las personas y conmigo misma, aunque mi mente lo borró por completo hasta que con más de 30 años de edad resurgieron los recuerdos. Digo «extraño» porque dentro de la atrocidad y las huellas que deja el abuso sexual, (el 9,8 de cada 10 mujeres han recibido abusos sexuales de todo tipo a lo largo de su vida: desde miradas lascivas repetitivas hasta violaciones múltiples), hoy puedo decir que esta experiencia vivida en la niñez, ha sido una de las fuentes de superación y de inspiración a lo largo de mi vida, que me ha llevado a especializarme en el Femenino Sagrado.

Las preguntas inocentes que solemos hacer en la niñez sobre la sexualidad, en general, suelen recibir respuestas superficiales, incómodas, desviadas, insuficientes e incompletas. Con el tiempo se acaba dando por sentado muchas cosas que no se dicen ni se han dicho nunca pero se sobreentiende que se saben, y así andamos en silencios incómodos, ocultos, en comentarios entre risas y frivolidades, normalizando actitudes que no deberíamos pero que por ignorancia, miedo y vergüenza, dejamos que ocurran pues nos enseñaron que «mejor calladitas», sin crear problemas. Yo crecí así; muchas de las mujeres de mi generación crecimos así y no es que nuestras mamás fueran malas; la sexualidad femenina tiene un recorrido muy doloroso en la historia humana, pero lo peor es que aún hoy sigue siendo causa de sufrimiento, de angustia, de desilusión en muchísimos casos, después de más de cuarenta años.

Algunas diréis que estoy exagerando, que ahora las niñas ya saben cómo evitar embarazos, que conocen los diferentes métodos anticonceptivos, que las menstruación es una etapa del ciclo de la mujer que a veces duele y es incómoda pero con analgésicos puedes hacer vida normal y con tampones (ahora empieza el uso de la copa menstrual) «no se nota nada». Sí, es verdad, pero estamos a años luz de educar a nuestras hijas e hijos en la única sexualidad que existe, la integradora, la que potencia nuestro Ser y nos mantiene despiertas, conscientes y equilibradas. Libres al fina y al cabo, no sólo para decidir si embarazarnos o no, para sentirnos completas.

Para mí, el AutoAmor ha sido un descubrimiento que ha pasado por diferentes etapas (seguro que hay más pero yo he detectado estas): la negación tipo «eso son tonterías», «a mi no me hace falta»; la fribolización con frases como «ya estoy servida», «¿para qué, si tengo pareja?; y el olvido justificado por un «no lo necesito», «canalizo la energía hacia la creatividad», «ha dejado de interesarme», «me aburre». Todo lo vivido forma parte del camino y está bien, así que si en algo te sientes identificada no te culpes por nada, sólo recuerda que estamos experimentando el vivir y que no hemos de llegar a ninguna parte; de hecho el único lugar donde llegar, si es que podemos decirlo así, es a ti misma.

El sexo, el corazón y la mente son caminos de autodescubrimiento que llevan a la Libertad, a la realización del Ser, a la Iluminación no como una meta, sino como Ser. Si tu sexualidad esta aún por descubrir aunque tengas la edad que tengas, no te desalientes, sigue adelante sin miedo; descubrirás una de las más maravillosas formas de Amar-te, y añado el pronombre reflexivo porque cuando me amo, según la Ley de la Unidad, estamos amando-nos. Es absolutamente inevitable.

El AutoAmor es un estado de consciencia que te permite generar un espacio de autoreconocimiento desde el hemisferio derecho. Eso quiere decir que vamos a descubrirnos desde lo sutil, lo invisible, la intuición, la curiosidad, la apertura de mente y corazón, para que el agua que fluye por todo nuestro cuerpo nos guíe y nos nutra. Por supuesto este espacio es de no-tiempo; todo gira en una espiral progresiva y armónica regida por la Geometría Sagrada. ¡Hay tanto para experimentar! Resignificar la caricia, el tacto, el tiempo, el orgasmo, la forma de mi sexo, mi sabor, el olor de mi sexo… Relájate, crea un espacio hermoso para amarte, ponte velas, música que te guste, aromas,… lo que te venga en gusto. Te lo mereces. Descubre poco a poco qué hermoso es volver a ser inocente. No hay un destino, sólo camino.

Con Amor y Servicio

Educación Biocéntrica

Educación biocéntrica en las organizaciones: una valiosa herramienta para el nuevo paradigma

Hace más de treinta años que facilito grupos. Cuando empecé, no se hablaba de facilitación; el enfoque era dirigir grupos, así que los primeros años, podría decir que con la poca experiencia que tenía, sumado a la ilusión, más bien me sentía monitora de grupos que otra cosa. Con los años, la búsqueda incesante para encontrar formas y maneras más orgánicas que generaran espacios de autocrecimiento tanto individual como colectivo, me llevaron a la Biodanza.

Biodanza me aportó uno de los elementos indispensables para el aprendizaje: el cuerpo, a corporeidad, el contacto. La sinergia que generan los organismos biológicos entre sí, no puede separarse del proceso de aprendizaje, de la misma manera que no podemos separar la flor de su perfume, las nubes del cielo, el llanto de los ojos, la sangre de la vida. Esto puede parecer obvio pero llevamos muchos siglos viviendo desde la perspectiva antropocéntrica regida por la visión exclusiva del hemisferio izquierdo que, si bien nos ha proporcionado muchos adelantos tecnológicos: la comunicación en red, la circulación libre del conocimiento, la mecanización de procesos, la industria,… también nos ha dejado su parte oscura: acumulación, propiedad privada, consumismo, privatización de los bienes, segregación por género,… y tanto más que no necesito nombrarte porque sabes bien de qué estoy hablando.

Si bien la Biodanza me aportó corporeidad, vivencia y la perspectiva del hemisferio derecho que apenas usaba, fue la Educación Biocéntrica la que ha dado verdadera forma y sentido a mi vocación. Con el estudio y la práctica de la Educación Biocéntrica, la manera de facilitar los grupos en los que iba trabajando, ya sean de Biodanza y otros, ha ido transformándose hacia una vivencia cada vez más integradora en la que la persona que facilita no sólo es observadora del proceso manteniendo su rol en el grupo. La educadora biocéntrica es parte del propio proceso de construcción del conocimiento tanto individual como colectivo. La educadora biocéntrica está atenta a todo lo que sucede pero su mirada y su acción no son desde afuera; está inmersa en el proceso de desconstrucción y construcción del conocimiento, aportando el continente biocéntrico para enmarcar y contextualizar. Esto es fundamental en el proceso de aprendizaje-desarrollo ya que el sistema patriarcal, neoliberal y capitalista, ha dejado una profunda huella en nuestra manera de relacionarnos con la Vida, con el otro y con nosotras mismas, imprimiendo cómo hay que actuar, qué es lo correcto y lo que no, lo que está bien y lo que está mal, lo aceptable y lo que no, siempre desde la perspectiva antropocéntrica, así que la educadora biocéntrica precisa autoindagar en su propia visión para distinguir qué es biocéntrico de lo que parece serlo. Esto es muy sutil y requiere una mirada autocrítica sincera.

La preponderancia del hemisferio izquierdo (asociado semánticamente al masculino), ha generado la ilusión de separación del Ser como única realidad, descalificando todo lo que viene del hemisferio derecho, relegándolo a lo incorrecto, lo prescindible, un «mal vivir» por decirlo de alguna manera. En el imperio que ha generado el hemisferio izquierdo, la mente es la protagonista, mejor dicho, la única protagonista así que durante centurias se ha ido entrenando al pueblo a dirigirlo hacia actitudes y formas de hacer que nutran ese sistema en el que sólo reconoce lo que nutre esta forma de entender la vida. La mente ha generado maneras muy refinadas de despistarte de la Verdad, no porque sea mala; su función es la de empujarte al autodescubrimiento una y otra vez.

En la mayoría de grupos con los que trabajo, sobretodo en el ámbito de las organizaciones, ya sean cooperativas, organizaciones no-guvernamentales (ONG), asociaciones y otras, la gran dificultad con la que se encuentran las personas es reconocer su patrón «convencional» o «adiestrado» de comportamiento, sobre todo en las aquellas que son emprendedoras. Generalmente aún entienden el liderazgo como una manera de destacar, de ser valoradas, de ser miradas, repitiendo patrones antiguos del patriarcado sin ser conscientes de ello, con un discurso bien estructurado de «nueva generación», usando palabras autocuido, respeto, escucha, … sin haber pasado por el verdadero tamiz de la semántica.

Nosotras, como educadora biocéntricas, debemos practicar la autocrítica para familiarizarnos con las dificultades de trascender el antiguo paradigma y así, acompañar los procesos de transformación desde dentro, no desde fuera. No es lo que yo quiero, aunque tenga las mejores de las intenciones, es el punto de encuentro donde todos los saberes convergen creando algo inesperado muchas veces.

Necesitamos generar una fuerza gravitacional que ancle el nuevo paradigma existencial para que las generaciones futuras vivan en equilibrio, en Paz, en diálogo, construyendo y viviendo el Bien Común para todas y cada una de las formas de vida del planeta y del universo. Revisa tus acciones, tus intenciones, estate atenta al espejo del otro que te devuelve aquello que no puedes ver en ti. Ábrete a posibilidad de la Unidad desde el Ser Una. No hay nada fuera de ti. Ese es el reto, ese es el movimiento vital del toroide, el campo primordial donde la Vida se manifiesta. Todo pasa por el Punto Cero.

Hay mucho que hacer. Concéntrate en crecer por dentro. Deja la queja para otro momento. Ahora es el mañana. Sin esfuerzo, con dedicación.

Biodanza

De carencias y apariencias. Un aprendizaje de las Mujeres Jardín, poetas y escritoras del maravilloso cotidiano

Cuando empezó el confinamiento, de repente y sin tiempo para asimilar lo que venía, nos quedamos sin nuestros amados encuentros semanales de Biodanza y Educación Biocéntrica. De todas las mujeres que componen el grupo de Mujeres Jardín: escritoras y poetas del grupo de Biodanza de Tercera Edad de Castellar del Vallés, Barcelona, sólo tres o cuatro tienen internet y usan redes sociales; las demás no tienen ni quieren tener (demasiado complicado dicen), así que nuestros vínculos se han mantenido a través de las llamadas telefónicas en red. Era la única alternativa posible para continuar tejiendo el urdimbre.

Cada vez que nos hemos llamado, ya fuera una conversación larga o corta, siempre me he quedado con un suave calorcito en el corazón, extendiéndose por todo mi cuerpo hasta colmarme en la sonrisa. Y es que las mujeres mayores, las ancianas de la tribu, poseen la sabiduría en la piel, en el gesto y en su palabra desprovista de tapujos, sin apariencias. Directo al corazón, permeándolo todo de paz, amor y profundo sosiego.

Esta mañana, las he ido llamando a todas para proponerles un encuentro presencial en espacio abierto para la semana próxima, sin ningún compromiso. Por supuesto no será Biodanza; será un encuentro de Círculo de Cultura para compartirnos, escucharnos, hacernos presentes, nombrar a las ausentes y fortalecer vínculos y afectos. El parque de atrás de la Iglesia principal del pueblo cumple con las condiciones idóneas para cuidar las distancias y estar suficientemente cómodas. Todas han dicho que sí con alegría y una manifiesta ilusión, así que si no hay contratiempos, el martes que viene nos encontramos de nuevo. ¡Tengo tanto ganas de verlas!

El motivo de este post es compartir un regalo-aprendizaje que hoy, una vez más, he recibido de una de las flores de nuestro jardín. Ha sido mientras hablábamos por teléfono. Le ha venido al presente un recuerdo que dice así:

Nuestra Dama de Noche, la flor más perfumada de nuestro hermoso jardín, un día, cuando sus hijos e hijas eran todavía pequeños, la mayor de todos ellos le preguntó si podrían comprar un huevo Kinder. La flor le preguntó: – ¿Para qué quieres un Kinder?-. La niña le respondió: – Es que dicen que ¡es tan bueno!-. Entonces la Dama de Noche, mujer trabajadora, hija de Granada, casada con un andaluz inmigrante como ella y paleta de oficio, llegados a Catalunya «pa trabajar y salir palante«, con cuatro hijos, la coge de la mano y le dice: –Vamos a ir a ver lo que cuesta ese huevo Kinder-. Al entrar al establecimiento, preguntan por el precio y la Dama de Noche le dice a su hija mayor: – Eso no es pa nosotros hija. Mira el dinero que tengo-, y le abre la mano enseñándole el dinero que tiene. El tono en que la flor habla, es claro, transparente, sin queja, sin apariencias. Le sigue diciendo: –Si compramos el huevo Kinder nos gastamos estas monedas– y separa unas cuantas de las que llevaba en la mano. –Tus hermanos van a querer también y tendríamos que comprarles a ellos, así que nos gastaríamos estas otras monedas y no nos quedaría na más que esto pa comprar lo que nos hace falta.– La niña la miró y antes que dijera nada, la Dama de Noche le dijo: –Tu no te preocupes mi niña que yo te hago un flan requetegüeno y las madalenas que tanto te gustan. Así todos comemos de todo. ¿Te parece?-. La niña asintió y sonriendo, regresaron a casa cogidas de la mano. La Dama de Noche me decía que así les había enseñado a sus hijos e hijas a valorar las cosas y a ahorrar si querían algo.

Cuando ella me contaba eso, me he acordado de cuando mi hijo pequeño, con siete-ocho años, me pedía eso y aquello porque en la escuela los otros niños lo traían y él también lo quería. Yo, para que no se sintiera carente, para evitarle sentirse menos que los demás, se lo compraba. Acababa de divorciarme y la economía familiar no era la misma con un sueldo para sustentar un hogar, que con dos, así que hacía lo que podía para salir adelante. El caso es que mi intención era evitarle a mi hijo que se sintiera carente, cuando en la realidad lo que le mostraba era la verdad: era yo la carente; yo era la que sentía carencia de todo y no sabía cómo hacer para que mis hijos sufrieran lo menos posible. Entonces, siguiendo la conversación, le he dicho a la Dama de Noche que a veces los papás y las mamás les compramos cosas a los/las niños/niñas para que no se sientan carentes y ella me ha contestado: – De carente nada. La carencia es cuando no tienes pa comer y te mueres de hambre- . Sus palabras han entrado directo a mi corazón. De ahí han pasado a implosionar mi mente y la Luz del entendimiento se ha hecho en mi interior. ¡Cuan carente he sido! ¡Cuánta carencia disfrazada de abundancia en mi vida!. ¡Cuánto engaño mamado en esta sociedad aséptica y desinfectada, en la escuela-industria, en la farsa de la televisión, dándonos de comer carencia por todos los lados para consumir y consumir y tener y tener y depender y alimentar el sistema capitalista.

Siguiendo en nuestra conversación por teléfono, la perspectiva del tiempo transcurrido desde ese entonces, me ha hecho sentir agradecida por mi vida, por todo lo que he vivido y sentido, por mis relaciones, por estar rodeada de mujeres como la Dama de Noche que en su vejez, siguen siendo maestras savias que nos recuerdan qué es importante y qué ya no lo es.

Yo, como tantas otras, soy hija de una sociedad patriarcal, neoliberal basada en la inculcación de la carencia, de la culpa, de un éxito ficticio, de unos valores que matan y enferman.

La carencia, querida lectora, sólo está en la mente. Desvanece esa creencia de ti porque no es real. No importa lo que te digan o te hayan dicho, lo que escuches, lo que te hayan hecho creer y lo que hayas creído que es verdad; respira y quédate en silencio. Deja que se desuelva la ilusión, que pase de largo y tú permanece. Hay un lugar, un espacio, un punto en el que sólo existe lo que siempre está, lo que siempre es. Deja tu historia personal por un momento y percibe que es lo que queda.

Eso, eres Tú, El Ser. Quédate Allí y confía.

Con Amor y Servicio.

Notas de navegación

Energía Libre: hacia el Punto Cero

Siempre he pensado que la energía debería ser libre e ilimitada. Hace unos años, me dediqué a investigar el tema y encontré los trabajos y las investigaciones de Nikola Tesla. Seguí investigando y supe que ya era realidad en el día de hoy, aunque con muchas dificultades. El Imperio es muy voraz y destruye todo lo que puede resquebrajarle. Ahora ya no hay marcha atrás. Seguimos avanzando en la caída del Imperio y el resurgimiento del Bien Común.

Por si desconoces el trabajo de Tesla y de otros investigadores, aquí te dejo un texto aclaratorio extraído del libro El antiguo secreto de la Flor de la Vida, volumen 1, de Drunvalo Melchizedek. Dice así:

Desde la época de Tesla, los gobiernos no han permitido que salga a la luz el conocimiento del Punto Cero. ¿Por qué? Tesla quería darle al mundo energía gratis e ilimitada, que sabía que provenía de la tecnología de punto cero. Pero J.P. Morgan, dueño de muchas de las minas de cobre, no quiso que la electricidad fuera gratuita. En su lugar, quería que la electricidad pasara a través de cables de cobre, para poder medirlo, cobrarla al público y hacer dinero. Consiguieron parar a Tesla y el mundo ha sido controlado desde entonces. Desde aquel momento, en los cuarenta, cualquier persona que investigara la tecnología del punto cero y que hablara al público sobre ello, era asesinada o desaparecía, hasta hace poco.

En 1997 una compañía de vídeo Lightworks (Trabajos de Luz) reunió secretamente a algunos de estos científicos y filmó sus trabajos. Contaron la historia de lo que ha sucedido desde los cuarenta y mostraron modelos claros de los inventos en funcionamiento. Mostraron máquinas que, una vez trabajando, brindaban más electricidad que la que requerían para funcionar. Mostraron baterías que nunca necesitan cargarse. Enseñaron cómo se puede convertir un motor ordinario de gasolina, para funcionar con agua corriente con más poder que la gasolina. Mostraron paneles que producen agua en continua ebullición , con la condición de que la temperatura exterior esté por encima de 1ºC. Mostraron muchos otros inventos científicos considerados imposibles para los estándares de hoy en día.

Aqui tienes el vídeo. Espero que te inspire. Está en inglés, subtitulado al castellano. El audio es de baja calidad.

(…) El 13 de febrero de 1998 Alemania patentó una máquina de energía libre basada en carbono, una hoja delgada de material que puede producir 400 watts de electricidad para siempre. Esto significa que todos los pequeños aparatos como las computadoras, los secadores de pelo, las batidoras, linternas, etc., no necesitan ser conectados a la red eléctrica. Es el fin de la vieja forma y el nacimiento de la energía libre ilimitada.

El camino está trazado, ahora cabe caminar por el y hacer realidad lo que ya es. Te dejo un enlace donde encontrarás más información al respecto, con videos y conferencias.

Notas de navegación

La división desde la Unidad

Cuando tienes la certeza que la Unidad es lo único que existe, quiere decir que tu bagaje por los senderos del autodescubrimiento ha llegado a un punto de inflexión en el que no hay vuelta atrás. Quizás sea ese tu momento, quizás esa es tu realidad presente. Ante esta certeza, a menudo surge la pregunta: si todo es Unidad, si el bien y el mal no existen como nos lo han enseñado, si todo se resume a un experienciar y todo es Uno ¿Qué hacer delante de las relaciones tóxicas? ¿cómo manejo la separación desde la certeza de la Unidad? ¿será que estoy equivocada cuando requiero distancia, alejamiento, incluso olvido de una relación, de una persona, de una situación que no me conviene? ¿Cómo afronto en paz «tu a lo tuyo y yo a lo mío»?.

Muchas relaciones se vuelven tóxicas o quizás lo han sido desde el principio y no teníamos capacidad para aceptarlo, para enfrentarnos a ello, o simplemente queríamos experimentar, probar, jugar. Cuando digo relaciones me refiero a los vínculos afectivos que se generan entre amistades, amantes, familia, parejas, vecinos/as, … personas que de alguna manera u otra te importan y afectan en tu cotidiano; en especial quisiera hacer referencia a los vínculos íntimos de familia y del par. Doy por sentado que sabes que todo cuanto nos ocurre es una guía para recordar qué somos en verdad, así que no me voy a entretener con eso. Mi intención es compartir contigo parte de mi experiencia, por si puede serte útil. Si no te interesa, sólo tienes que dejarla pasar.

Para mí, encontrar la coherencia entre lo que siento que es una certeza y el vivir y convivir en este mundo aparentemente dividido, ha significado un camino de error/acierto en el que el sufrimiento, la soledad, la angustia, la culpa, la desesperación, fueron dejando paso al silencio, la observación, la contemplación, la autoindagación cada vez más allá de mí, más profunda si cabe decirlo así, más sincera, y sobretodo más amorosa conmigo. Las señales que llegaban de múltiples formas y maneras, fueron dándome aliento para seguir creyéndome a pesar de las múltiples tempestades y los desafíos. La persona con la que en algún momento me había identificado pensando que era yo, fue desvaneciéndose poco a poco hasta descubrir Aquello que siempre he sido, que siempre Es.

En esta búsqueda insaciable de mi alma, el aire me proporcionó la visión del Sueño y me enseñó a volar alto, lejos, me educó en el ver y el percibir. El fuego me enseñó a transmutar sin quemar, a ser ceniza, a danzar, a no hacerme daño. Después vino el agua que instruyó en el arte del navegar, salvando tormentas y tsunamis, moldeando mis deseos y anhelos. Y por último fue la Tierra que ha nutrido mis raíces y las ha extendido en Su útero para sentirme pertenecer y así aprender a contemplar aquello que Soy a través del espejo de la Naturaleza.

Te cuento todo esto para decirte que las preguntas formuladas en el principio de la narración, tuvieron respuesta observando a los animales mamíferos, como hacen con sus crías, cómo les enseñan el respecto en el clan, a cazar, a defenderse, a protegerse, a ser valientes, a ser lo que son en Libertad. Ellos me dieron la clave de cómo vivir en Unidad en este mundo donde la división, la lucha por conquistar, poseer, por ser más y mejor que el otro aún pisándolo, desvalorizando, subyugando, esclavizando, sometiendo, está bien visto.

Los lobos fueron los primeros mamíferos que observé, luego las ballenas y los grandes cetáceos, después vinieron los felinos. Todos maestros, guías para el ser humano, de hecho todos cuánto existe. Observando su comportamiento, su manera de vivir y de convivir, de hacer, aprecié la Unidad más allá de cualquier situación. Aprendí que ante el cazador hay que protegerse, esconderse, huir y si no hay otra salida, matar. Que la colaboración entre especies es un hecho más allá de las diferencias, que el instinto es clave para vivir en este mundo y nosotras, las personas, los seres humanos, hemos sido privados de la Gracia desde hace mucho, mucho tiempo, pues la Gracia es Femenino y éste ha sido tan maltratado, violado, pisado, esclavizado, abusado, destrozado que nos hemos olvidado de nuestra naturaleza esencial, instintiva, intuitiva, la que conecta con la Tierra, la Vida, la Unidad.

Este post es una llamada al instinto, al retorno del Femenino Sagrado para que tu, hombre, mujer o con aquello en lo que te identifiques, recuerdes hacerlo presente en tu vida, en tu cotidiano, en tus decisiones, en tus haceres. Descubre qué es el Femenino en tí, en tu cuerpo, en tus genitales más allá del género (al fin y al cabo es una palabra que surgió en 1947 o algo así para designar las funciones de cada quien según el patrón patriarcal); aprende a vivir en el estado del tiempo de Kairós (Presente) y en el de Aión (Eterno) y usa Kronos tan sólo en los momentos que se requiera. Conéctate de nuevo a la experiencia de la Unidad, restaurando el Femenino en tí, en tus hijos e hijas, en tus relaciones. No hablo de banderas, de -ismos ni -istas, hablo a tu Ser.

Es momento de restaurar el Femenino al lugar que le corresponde y en Unidad, tejer esta nueva revolución de lo inesperado que es el vivir.

Con Amor y Servicio

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Cuando el espejo soy yo

Una de las posibilidades que nos está ofreciendo esta pandemia es el uso de las tecnologías para comunicarnos. Para muchas personas mayores, quiero decir más allá de la adolescencia, supone un encuentro nuevo, inexplorado, un reto en muchos aspectos, no sólo el tecnológico. La experiencia de comunicarnos con el resto del mundo a través de una pantalla, nos posibilita mirar al otro, verlo y también verme a mí misma. «Verme a mí misma» puede ser un descubrimiento verdaderamente trascendente. Por supuesto no estoy hablando de los/las adolescentes que usan el móvil de forma habitual como una tercera mano y crean su imagen a partir del «postureo» que imita aquello con lo que se identifican. Hablo de las personas adultas que con el tiempo o quizás nunca, dejaron de mirarse al espejo, dejaron de verse, se olvidaron de encontrarse.

¿Qué es un espejo? La etimología de la palabra espejo apunta a «instrumento de mirar, de observar» diferenciado de ver, ya que observar implica la intención de la mirada, el acto de aprender, el interrogante, si podemos decirlo así. Cuando este instrumento de mirar nos refleja a nosotras mismas, ocurre una revolución interior, un reencuentro inesperado de quién soy yo, qué soy yo.

Ante cuestiones así sólo cabe el Amor y lo escribo en mayúscula para distinguirlo del pseudo-amor que nos han vendido como verdad, cuando sólo es una mentira disfrazada. El Amor en mayúscula es aquel que no juzga ni califica, el que acoge e incluye, el que une, vive y respira para el Bien Común. Digo Bien Común porque el Amor no distingue entre buenos y malos, ni blanco ni negro como nos han enseñado a nosotros. El Amor en mayúscula es Unidad, el Cero mismo. ¿Dónde hallo el Cero, la Unidad, el Amor? Las respuestas se encuentran en el interior, dentro de cada una de nosotras. La llave que abre este paisaje donde habitamos, es el silencio, la atención en el silencio, la contemplación del silencio que me permite escuchar el canto del pájaro, el susurro del viento, la danza de las flores, el tambor de mi corazón. Entonces es cuando el ruido del pensar se desvanece y puedo ser agua como la lluvia, aire como el viento, tierra como nutriente y fuego como cobijo.

Ahora, en este tiempo de pandemia, todo apunta al interior, no te dejes engañar, incluso la pantalla que usamos para comunicarnos con los que amamos, ahora se presenta como el vínculo de mirar mirándome.

¿Qué veo cuando me miro? Puedes ver muchas cosas. Yo te invito a que te mires desde el silencio, sin palabras, sin historia, sin pasado, sólo vacío porque es en el vacío donde creamos. Es en el vacío donde nacemos. Que no te confundan las palabras. Vacíate de los prejuicios, de las creencias, de las ilusiones, vacíate de todo hasta que encuentres el Sonido del Vacío.

El reflejo del Vacío, que se inició con el interrogante ¿qué soy yo?, te devuelve Yo Soy. Yo Soy.

Ahora, vive en Ello y deja que así sea. ¿Es mucho para tí?

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De ausencias y soledad

El 17 de marzo de 2020 teníamos sesión de Biodanza con las Mujeres Jardín. Era el día en que íbamos a decidir la publicación del segundo artículo pero no tuvimos la oportunidad: la pandemia se había declarado y el retiro estava vigente, así que el artículo quedó a la espera del siguiente encuentro. Ha pasado un mes y seguimos sin encontrarnos. Tardaremos aún muchos días, así que vamos a publicarlo, sobretodo por las flores que ya no están en nuestro hermoso jardín, flores que partieron dejándonos el aroma eterno de los abrazos, las risas, las ruedas de mecimiento, las miradas, la ternura de estar juntas, presentes y de alguna forma, para siempre. Especialmente dedicado a Carmen Jiménez, nuestro florido Jazmín al que no pudimos despedir porque ahora morirse es … ¿qué es morirse en estos tiempos donde nadie se reune para decir el último adiós, donde las personas mueren solas (aunque no fue el caso de nuestro Jazmín que estuvo acompañada de su querida nieta Sara que trabaja en el Hospital Taulí) sin ceremonia, sin ritual, sin seres amados a los que mirar? Es cierto que el personal sanitario, todo el equipo de salud y digo todo porque incluyo a todos, desde los camilleros y personal de limpieza, hasta los médicos, todos están sufriendo más que nadie las consecuencias de esta pandemia que tanto duele y al mismo tiempo nos invita a una profunda reflexión sobre el vivir y el morir.

Un mes y las Mujeres Jardín siguen escribiendo, – Ahora más que nunca- dicen. Hablamos por teléfono, compartimos risas y llantos, mantenemos el vínculo porque la mayoría de ellas no tienen cómo hacer videollamadas, sólo teléfono. Seguimos adelante danzando al son de la música con une, confiando en el ser humano, en su capacidad de innovación y creatividad, en su empeño por vivir, pero muchas cosas habrán de cambiar.

El mundo se ha parado dicen, y aunque seguimos en este retiro forzado, las guerras en más de 40 países del mundo continuan, la venta de armas para que estas guerras sigan su juego macabro continúa, la venta de esclavas sexuales, niñas y niños vendidos como animales y objetos de uso y desuso continúa, el hambre en muchos países continúa robando vidas sobretodo de infantes y ancianos, los campos de refugiados siguen sufriendo el olvido, mientras el humano, sujeto como un perro atado por sus propias cadenas, está en arresto domiciliario. ¿de qué se nos acusa? De locura. La Naturaleza, la Gran Madre, Gaia, Pachamama, ha decidido que es suficiente: hemos sobrepasado el límite de la destrucción masiva del planeta y de los seres que la habitamos, y no hay más tolerancia. Nos toca reflexionar, nos toca establecer nuevas bases para recrear este mundo de locos donde la ley del más «fuerte» es la que impera, y digo fuerte aludiendo al poder inventado del ego superlativo apartado de la vida y dedicado al lucro y la posesión a cualquier precio.

La llamada de Ser Uno no es un eslogan publicitario aunque así nos lo han hechos creer los mecanismos del sistema que absorben verdades y las manipulan para que pierdan credibilidad. Ser Uno es la alternativa de vida que impulsa la propia evolución. No hay venganza, ni resentimiento, ni tan sólo juicio en la Naturaleza; es la Ley Natural de la Armonía y el Equilibro, de la Homeostasis universal. Los humanos nos hemos vuelto células cancerígenas que hay que aislar y destruir para que la Vida recupere su estado natural y los que sobrevivamos aprovechemos la oportunidad para Vivir en Paz. Así actúa la Vida. El Equilibrio Armónico del sistema prevalece a cualquier proliferación egóica.

¿Qué vamos a hacer con todo esto? ¿Qué queremos que ocurra después de esta pandemia existencial? ¿Qué papel queremos ocupar en el mundo?

Es momento de dialogar, de crear espacios virtuales de coloquio, de debate, de cuestionarnos, de escucharnos, de autocrítica, de definir estrategias de cambio que no sean simples parches que paren la hemorragia. Precisamos restablecer nuestro papel de tribu humana en la Tierra y andar a la par con la Vida, entendiendo que no es sólo un aspecto biológico. Somos mente, consciencia, seres cósmicos y eternos experimentándonos como tal. Hemos olvidado nuestra causa de ser. Debemos recordar. Las abuelas ¡tienen tanto que contarnos!!! Ellas pueden hacernos recordar lo que permanece más allá del tiempo. Escúchalas para que su voz permanezca viva, presente. Ellas y los infantes sufren retiro forzado pero tienen voz, la más noble de todas las voces humanas.

Para ti Carmen Jiménez, por tu hermosa sonrisa que permanece viva en nosotras.

En este enlace encontrarás el segundo artículo de las Mujeres Jardín.