Síntesis final y celebración de Sueños, creencias y pactos de Amor
Este post es la continuación y el cierre del proceso de autoindagación generado a partir de un sueño revelador en la noche pasada. Como todo sueño revelador, anidaba un mensaje oculto a la espera de ser encontrado. Para hallarlo, utilicé la metodología de educación biocéntrica que aunque está diseñada para trabajar en grupo, la he usado para ayudarme a desgranar el tesoro escondido y ha sido tan eficaz que me complace compartirlo contigo. Siento que todo lo que me sirve en mi proceso de crecimiento personal, puede inspirarte también a tí en tu propio caminar, y también por qué sé que lo que nos ocurre a una como sujeto individual, repercute en el sujeto colectivo, y así vamos recordando, limpiando memorias antiguas, reeditando hechos del pasado que permanecen a la espera de ser mirados, amados, honrados y dejados ir para desvanecerse como nubes en el cielo, y continuar nuestro viaje más ligeras si cabe, más libres. Por nosotras y por las generaciones futuras.
Para que puedas entender todo el proceso desde el principio hasta el final, si lo consideras oportuno, te invito a que leas primero el post anterior (aquí te dejo el enlace De sueños, creencias y pactos de amor.) Esto te ayudará a seguir el hilo conductor de todo el relato y a entender la dimensión integradora de la metodología biocéntrica. Si ya lo leíste o no te apetece leer tanto, mi deseo es que te inspire, más que eso te diría que mi deseo es que te llegue como lluvia de primavera, mojando la tierra y reverdeciéndola con su más bello resplandor. Agradecida por haber llegado hasta aquí.
Creando la síntesis final
Había conseguido desgranar el mensaje oculto a través de las palabras generadoras: la creencia del abuso se ha disuelto al verla. Yo no soy la creencia, soy la que la percibo. Esto me permitió sentarme en un espacio interno de reconocimiento al camino andado y abrazar la oportunidad de soltar la creencia me mantenía con la silenciosa y no vista necesidad de protegerme. Ya no tiene sentido; el aprendizaje se ha dado y no preciso protegerme más. La Vida me protege. Yo Soy la Vida. Sonrío satisfecha por el camino recorrido hasta llegar aquí.
En educación biocéntrica, el proceso de aprendizaje-desarrollo no se termina en la creación del conocimiento, que en este caso corresponde al post anterior. Para que lo reconocido se integre y germine en la tierra fértil de nuestro interior creando acciones transformadoras reales, precisamos continuar acompañando el proceso hasta el cierre del mismo con la síntesis final y la celebración de la cosecha.
La síntesis final es una creación grupal, generalmente artística, de todo lo vivido en el proceso de conocer. Este momento es de vital importancia para que la integración se dé vivencialmente en el cuerpo generando un vórtice de energía implosiva que reedite la memoria celular y restaure al Ser a su condición originaria. Por eso motivo usamos la expresión artística, ya sea danza, interpretación teatral, amasar con arcilla, etc. Más tarde te explicaré el sentido de la celebración de la cosecha como práctica pedagógica de cierre del proceso. Por ahora, déjame continuar con el relato para que puedas acompañarme en todo el proceso.
Había llegado el momento de la síntesis final. ¿Cómo iba a crearla sin grupo?. Al cuestionarme este hecho, percibí que nunca estamos solas; me acompañaban presencias que no necesito identificar pues me basta con sentirlas presentes. La soledad no existe; -no hay separación- me dije, así que cogí mi cuaderno, la caja de colores, las acuarelas, el pincel y, lápiz en mano me dispuse a plasmar lo que surgiera. Cerré lo ojos para intensificar la conciencia del momento sagrado. Entonces, de imprevisto, empecé a llorar.
Las lágrimas aparecieron como un manantial de agua fresca, pura y abundante, libre de residuos y contaminantes. Lloré y lloré y seguí llorando hasta que la página de mi cuaderno, quedó inundada con las aguas de mi alma que ya no era mía, era el Alma de mi linaje familiar. Y de a poquito, como flotando, ella fue surgiendo, azul, sonriente, la que me habita, la dama de agua que juega, ríe y danza, canta, llora y se encanta, con pies de pez y piel de seda, entre delfines y ballenas, arrecifes de coral, algas y arena.
Allí estaba la sirena que me habita. Yo Soy- dije. Me reconocí en ella y desde entonces mis aguas no cesan de sonreír.
Yo Soy la que Danza en las Aguas de la Vida
Después, al contemplarla, surgió un poema que comparto contigo porque tampoco es mío ya; es nuestro, de todas.
Soy Yo, Yo Soy La que Danza en las aguas de la Madre
y con su danza mece el vientre que la parió.
Soy Yo, Yo Soy La que nutre con su risa y disipa la niebla de la prisa,
La que canta sin hablar y sueña contando.
Soy Yo, Yo Soy La que ve y escucha en la Noche oscura,
y cuando la Luna aparece,
aúlla tan alto y fuerte que se funde con la hermana Loba.
Soy Yo, Yo Soy la mujer, la madre, la hembra fecundada
de océano y mares vivos.
Sí, Soy Yo.
Yo Soy
Celebración de la cosecha
Había llegado el momento de cerrar lo vivido. En educación biocéntrica, el cierre del proceso de aprendiazaje-desarrollo se hace rememorando la tradición de los pueblos de la tierra que celebran la generosidad de la Gran Madre al término de sus labores comunitarias. Ruth Cavalcante, la creadora de la Educación Biocéntrica junto con César Wagner, se inspiraron en esta hermosa tradición y así crearon la Celebración de la cosecha, que es el momento de recordar lo vivido, honrarlo y celebrarlo.
Celebrando mi cosecha recuerdo las palabras generadoras que sembré en el primer relato (abuso, engaño, abundancia); ellas han dado hermosos y jugosos frutos que he recogido en forma de creación artística, y ahora, para reconocer y agradecer lo vivido, me pongo en pie, desnuda cual sirena y agradeciendo a todas mis ancestras y ancestros, suelto lo vivido pues el pacto se ha cumplido. Soy Libre.
Gracias, gracias, gracias.
Te dejo la música que me acompaña en este momento.
Amor y Servicio.
Te sugiero que cierres los ojos y te dejes llevar allí donde tu alma quiera llevarte. Confía.
Usos de la pedagogía biocéntrica más allá de las aulas
Hoy he tenido un sueño que he decidido escribirlo porque cuando lo hago, tengo la posibilidad de desgranar la paja y quedarme con la semilla que contiene la esencia de aquello que no consigo ver o prestar la suficiente atención. Lo comparto contigo porque siento que los tesoros son para compartir, como hacemos en las rondas de intimidad verbal en nuestras sesiones de Biodanza, en nuestros Círculos de Cultura, en las comunidades de los pueblos originarios donde mantienen el círculo vivo y presente para crecer juntas, unidas, en profunda hermandad. Este es el sentido de mi compartir.
Al escribir mi sueño percibí que había cinco Palabras generadoras. Las coloqué en tres grupos para trabajar con ellas y recrear el conocer del mensaje oculto. Lo hice como hacemos en Educación Biocéntrica, porque creo que la metodología biocéntrica tiene una dimensión mucho más amplia que la de las aulas; de hecho la Vida en todas sus manifestaciones y lugares es la Aula donde podemos generar intencionadamente el ambiente de aprendizaje-desarrollo para crear y recrear el conocimiento del vivir y convivir, más allá de los roles con los que muchas veces solemos escondernos.
La educación biocéntrica es una herramienta genuina, altamente útil y viva para recrear el conocer. Te recomiendo que la uses tambíen en tu intimidad, para autoindagar en tí y seguir trabajando en la excelencia. No lo hagas por ti ni por mi ni por nadie en concreto; hazlo por todas, por las generaciones venideras, por nuestras ancestras, por la Vida.
Recuerda: Todas Somos Una y es en el Cero (0) donde nos encontramos.
Nota: las palabras generadoras surgen como un hilo del que tirar para crear la madeja que tejerá la prenda que escojas tejer. Esta es mi definición poética de hoy. Te dejo con el sueño y lo que sigue. Gracias por leerlo.
El sueño revelador
Regreso a casa después de un fin de semana de viaje. Al entrar percibo que alguien ha estado allí. Un fuerte temor se apodera de mí. Voy a buscar a alguien (no se muestra quién es) para que me acompañe. No quiero entrar sola.
Entramos juntas. Vamos despacio y en silencio mientras recorremos las estancias. No hay nada fuera de lugar, todo está en orden; aún así insisto en que alguien ha estado o está allí.
De repente hay una silla justo delante de la puerta de la habitación que no uso desde que estoy sola en casa. La silla está impidiendo el paso a la habitación y yo no la puse allí. Todo lo demás está en su lugar, así que pienso que no han entrado a robar; sospecho que pueden ser «okupas». Entro a la habitación con sigilo y encuentro a alguien durmiendo profundamente en la cama. El miedo me hace chillarle pero no se mueve. Cojo una silla y la golpeo contra la cama con fuerza para que la persona se asuste y se vaya pero no lo consigo, está profundamente dormida. Pienso que debe estar drogada porque no se despertierta. Después de varios gritos y golpes con la silla contra la cama, veo que es un hombre magrebí, muy delgado, casi desnutrido, que no entiende mi idioma, mal cuidado, parece profundamente cansado.
Valoro la situación. La comento con la persona que me acompaña y le digo al señor que no se puede quedar allí, que tengo miedo, que no sé quien es, que no lo conozco. Pienso para mí que se aprovechará de la situación y después no podré sacarlo de mi casa. El hombre no dice nada, se queda quieto mirándome en silencio. Al mirarlo detenidamente decido que se puede quedar sólo si asume que es un lugar de paso y que va a encontrar trabajo para hacer su vida; lo puedo alimentar mientras se recupera y encuentra trabajo pero lo echaré de casa si es un parásito. El hombre asiente.
Me marcho de nuevo varios días de viaje. No estoy nada segura de lo que he decidido; creo que abusará de mi confianza como otras veces me ha pasado en otras circunstancias.
Regreso de nuevo a casa por la noche. Me dirijo a la habitación donde se encuentra el señor. Me pregunto qué me voy a encontrar. El resto de la casa está en perfecto estado así que entiendo que el hombre es verdaderamente un refugiado. Cuando entro a la habitación veo más personas en la cama y en el suelo. No puedo percibir cuántas, porque están tapadas con las mantas. Mi mente se dispara y pienso que ya sabía que me engañaría. Destapo las mantas y me encuentro con cinco niños-niñas pequeños de diferentes edades, una de ellos está mamando aunque no hay ningún adulto con ellos; están solos. Entiendo que son los hijos-hijas del refugiado; los ha dejado para que los cuide mientras él va a encontrar trabajo. Sólo están ellos y no hay rastro del señor.
Analizo la situación rápidamente y empiezo a organizarlo todo mentalmente para que estén bien atendidos: ducha y ropa limpia, acondicionar la habitación para que estén cómodos, …. la comida y el dinero para atenderlos no me preocupan en absoluto porque hay para todos.
Me despierto.
Primeras palabras generadoras:
se aprovechará
abusará de mi confianza
Reconocí estas palabras-frases como creencias que de alguna manera siguen activas en mi interior. La verdad es que me sorprendió la claridad con la que se mostraron ante mí. Pude leer mi interior diciéndome que tengo una tara, una anomalía, un fallo que me impide distinguir con claridad las personas que me hacen bien de las que no y por ese creo que «se aprovecharán de mí, que abusarán de mi confianza» como me ha pasado en alguna ocasión. Me pregunto por qué sigue activa esa creencia y reconozco la causa. Fué en la infancia, justo cuando se imprimen la mayoría de las vivencias-impacto que irán configurando la forma en que nos relacionamos con nosotras mismas, con las otras personas y con la vida.
Casi veinte años transitando, transmutando y transformando las consecuencias del abuso sexual que recibí de mi padre cuando era niña y la negación y el silencio de mi madre, y aún continúa activa la creencia del abuso. La verdad es que me reí sin más. Puedo decirlo así porque no hay drama: todo se desvaneció con el tiempo y el cuido continuo y prolongado que ha sido la causa de mi maestría; porque entre sufrir y trascender reconocí que todo cuanto ocurre en nuestras vidas es fruto de los Pactos de Amor gestados en el espacio/tiempo donde, libres de ego, diseñamos los acontecimientos clave que pueden desarrollar los potenciales internos para llevar a cabo el propósito existencial.
El sueño de hoy me ha mostrado que, a pesar de todo el tiempo transcurrido y lo mucho aprendido, la impronta del abuso continúa latente en forma de creencia sostenida por sí sola sin ser percibida por mí. Seguirá activa repitiendo fractalmente situaciones hasta que de forma consciente desactive el mensaje soy incompleta. Esa es la trampa, ese es el juego de la Serpiente que hipnotiza con el sueño del deseo mientras te va estrangulando con el veneno del falso cuido que genera el principio de la separación.
Cuando percibo el engaño sujeto a la creencia y lo hago sin juicio, como el -¡Aja, te atrapé!- del juego infantil, estoy inciando el reset del programa asociado. Sin juicio sólo existe el Presente [Yo Soy] y casi simultáneamente el gerundio [Yo siendo] en espiral evolutiva y eterna.
La creencia en algo que ya no existe perpetúa el sufri-miento. No quiero decir que el abuso no exista; donde apunto es a que la mente lo usa como recurso para persistir en el engaño y mantenernos atrapadas en la expresión empobrecida de Ser en el mundo. ¿Para qué? puedo decir. Para probar mi coraje.
La dinamización es un proceso de biodinámica de Rudolf Steiner.
Es como el agua turbia que para ver con claridad a través de ella, podemos hacer dos cosas: dejarla en reposo hasta que la suciedad (creencias, mentiras, juicios,…) se aposente y el agua recupere la apariencia transparente; o dinamizar el agua para que la suciedad se disuelva. Ambos métodos consiguen el propósito de recuperar la transparencia del agua, la diferencia es que el primero (el reposo) tiene resultados aparentes e inestables, mientras que la dinamización consigue la transparencia del agua de forma permanente mediante movimientos rotativos derecha/izquierda hasta generar el vórtice que devolverá al agua su estructura molecular hexagonal y todas sus propiedades.
SÍNTESIS de las primeras palabras/frases generadoras: la creencia de que soy incompleta se desvanece cuando puedo verla. Yo Soy aquello que la percibe; no-Soy la creencia.
Si has llegado hasta aquí y te resuena lo que digo, te invito a seguir adelante con la lectura pues aún hay dos grupos más de palabras generadoras con su síntesis y la síntesis final. Si el mensaje no te ha llegado, te aburre o no te interesa, puedes dejar de leer y seguir tu camino. Gracias de todos modos.
Segunda palabra generadora: ENGAÑARME
Miedo a ser engañada. ¿Cómo pueden engañarme? La duda se genera en la mente. En el interior no hay rivalidad, no hay pugna; la lucha surge cuando el ego se hace presente y protagonista, toma las riendas y me tienta con promesas y juegos de palabras que me deslumbran cuando no me aturden. La decisión es mía: Ser o No-Ser, esa es la cuestión, como dice Hamlet en la obra del mismo nombre escrita por William Shakespeare (1564-1616).
La opción de No-Ser es vivir la ilusión de Ser y mantenerla con la arrogancia, la insensatez, la vanidad, el orgullo, la falsa humildad, … que alimentan la necesidad de algo que está fuera, que está por venir, que nos colmará. Así es como alimentamos la Rueda de la Ensoñación, el Samsara. Optar por Ser es aquietar el ruido de la mente y escuchar el corazón que habla sin palabras a través de todo nuestro cuerpo, generando armónicos de certezas que generan la expresión genuina de la Armonía.
Esto que te cuento, esta dialéctica es para recordar que el Juego del conocimiento del Bien y el Mal, el del Árbol del Conocimiento, es historia. Mientras sigamos jugando en esta partida vamos a querer ganar y la Mente sabe que no hay nada que ganar; todo ES. Los bebés, las criaturas de corta edad lo saben; nosotras también pero lo hemos olvidamos.
SÍNTESIS segunda: La Vida no engaña, es la Mente. En el Ser no hay conflicto. Permanece atenta a la autoindagación.
Una pincelada de humor para reírse de una misma
Tercera y última palabra/frase generadora: HAY PARA TODOS.
Gaia nos muestra con su existencia que hay para todos, sin importar dónde ni a quien. Ella es Abundacia porque es Vida. Nosotras como seres vivientes, somos la especie con alta capacidad de adaptación al medio: el frío, el calor, el desierto, incluso hay una tribu humana llamada los bajau o los nómadas del mar que genéticamente están adaptados para sumergirse durante largos períodos de tiempo bajo el agua; podemos adaptarnos a vivir armónicamente en cualquier entorno, así que los límites no vienen de fuera sino de la mente.
Si realmente siento que soy Vida, no sólo parte de Ella sino la Vida misma manifiesta en mí como diversidad, me cabe desprogramar -dinamizar- la des-información y sus residuos de carencia y separación para ser aquello que soy en realidad, como el Agua transparente del ejemplo anterior.
Sólo es real lo que doy fé en mi interior. La pobreza, la desigualdad, la violencia, los refugiados muriendo en las pateras, las violaciones masivas,… todo existe como reflejo de nuestro interior aún identificado con memorias antiguas de separación. Cada quien ejecuta el papel que le corresponde según el Pacto de Amor individual y colectivo que ha asumido de buen grado, con la única finalidad de despertar la Conciencia del Ser y trascender el Imperio de la Mente-Ira.
SÍNTESIS tercera: Yo Soy la Vida. ContemplarLa y dejarme maravillar por cómo es, cómo hace, cómo se relaciona. Esto me hará recordar tantas veces como sea necesario, qué soy y cúal es mi función como humana.
Ahora es el momento de la síntesis creativa que tiene la función de integrar. Podemos hacerlo con alguna vivencia de Biodanza, con expresión artístico-afectiva o con los recursos que tengas a mano. Después terminaríamos con ritual de agradecimiento, cierre y celebración de la cosecha.
En Educación Biocéntrica se cuida todo el proceso de principio a fin: apertura, creación del conocer, integración de lo vivido, ritualización y celebración de la cosecha. Así completamos el círculo de aprendizaje-desarrollo, tal como hace la Vida, de principio a fin.
Si te interesa saber cómo he elaborado el proceso de integración, ritualización y celebración de la cosecha, te invito a seguir mi blog. En el post de la próxima semana encontrarás los detalles.
Aplicar la metodología biocéntrica en la autoindagación facilita el camino y nos ejercita como facilitadoras y educadoras, ampliando la mirada hacia las múltiples posibilidades de acompañar los procesos de aprendizaje-desarrollo, integración y celebración. Lo comparto contigo porque lo que aprendo no es sólo para mí; es para todas, para la tribu humana, para la comunidad biocéntrica, para el despertar colectivo.
Por último decirte que si lo compartido te ha servido de algo, te lo agradezco de corazón. Mi intención es servir, así que gracias. Si por el contrario te has sentido ofendida, incómoda, molesta o simplemente no te ha aportado nada, sólo déjalo ir y sigue tu camino. Quizás en otro momento nos podremos encontrar. Gracias.
En el viaje que cada quien emprende en la búsqueda de respuestas a preguntas formuladas desde el eco del tiempo, pasamos por diferentes paisajes que nos llevan a relaciones diversas, silencios, ilusiones que se desvanecen, algunas permanecen… y así vamos haciendo nuestro andar, como si fuéramos al encuentro de un destino, un lugar preciso donde poder estar y quedarse. Con el tiempo y lo vivido, vamos percibiendo que no hay más lugar que el hogar interno, aquel en el que ya habitamos como cuerpo, alma y espíritu.
En ese encontrarnos dentro, regresar al contacto con la naturaleza, Gaia, la Pacha, se torna imprescindible para apaciguar el ruido de la mente, el barullo que genera la línea cuando no se percibe curva y andas y andas sin saber que ya estás regresando, que nunca te has ido pues no hay donde ir. Todo Es.
Si esta Unidad es Verdad y para significar verdad vuelvo a citar a Dan Winter «La Verdad es un punto de fricción donde chocan dos fuerzas con la misma intensidad pero en sentido contrario«, donde realmente puedes percibirte Una con la Vida, es en la Naturaleza. Entre los maestros árboles, los líquenes, los pájaros, los gusanos, las hadas, las plantas, las flores, los insectos, las lombrices, las ninfas, las bacterias, … Las respuestas a nuestra locura aparente se hallan allí, en ese silencio de la plenitud armónica de convivencia donde los mensajes no son palabras, son sentires de colores, de formas espirales, circulares, concéntricas, fractales eternos de proporción áurea que convergen en puntos constantes de verdad que Es Una y Son Cero. Aromas y fragancias de fertilidad.
El Vergel de las Hadas
Siempre he necesitado mantener contacto directo con la naturaleza; era la única manera de oxigenarme de toda la toxicidad de la gran urbe donde vivía: coches, masificación de personas, ritmo acelerado, edificios altos, contaminación acústica, ambiental y emocional. Era demasiado para mí, así que decidí encontrar un lugar relativamente cerca de la gran ciudad y suficientemente lejos para andar con ritmo orgánico, donde el aire fuera limpio y la naturaleza estuviera tan cerca que no necesitara desplazarme. Y lo encontré.
Mi pueblo no es el mejor del mundo, ni el más orgánico, ni el menos contaminado y hay muchas cosas por hacer aún en muchos aspectos, pero es el lugar donde habito y aquí me hallo. Con el paso de los años, paseando por sus calles y entornos, he ido encontrando rincones maravillosos donde me percibo Una con la Vida, envuelta en la Pacha, arropada por su saber añejo, sabroso, siempre dispuesta.
Uno de mis recientes descubrimientos es El Vergel de las Hadas, a ocho minutos en coche y treinta paseando. Allí la Unidad se vive, se experimenta, y ejerce con el conocer y el hacer. Allí también, el humano puede dejar de ser gente y regresar a ser humano. Adalú y Santi habitan el lugar junto con sus hijos. Ellos son los guardianes del Vergel, transmiten todo lo aprendido a lo largo de más de treinta años viviendo con sentido, aprendiendo de la Pacha, recordando como se hacía y como hacer para colaborar con la Tierra, con la Vida para nutrirnos sin desnutrirla, para disfrutar de la autonomía que nos brinda Gaia, para aprender sus ciclos, sus ondulaciones, sus necesidades, que son las nuestras si dejamos que Ella nos nutra.
Cada jueves nos encontramos de 9 a 12h y si llueve aprovechamos para aprender e indagar aspectos más teóricos del cuido de la vida; cuando ya podemos salir a la tierra entonces hacemos lo que haya que hacer en el momento, lo que toque hacer por la temporada, por el clima, por la hora. Santi nos enseña con pasión y sabiduría, Adalú añade comentarios y una tarta casera teción horneada con infusión improvisada con lo que haya. Me siento feliz de haberlos encontrado.
En el Vergel de las Hadas, no solo aprendemos a cuidar la Tierra, a distinguir las plantas y sus usos, las técnicas ancestrales, la química, el terreno, … también recuperamos la vivencia de la comunidad, porque las tareas se vuelven comunitarias cuando hay qué hacer y así, germina en los corazones las semillas del Amor y el Respeto al Vivir. Gracias Santi y Adalú.
Este post lo dedico a todas las personas que de alguna forma u otra, hemos aprendido a transformar la «diferencia» en una vivencia integradora de la diversidad que Somos
Esta mañana me he encontrado en la calle con una vecina del pueblo que no había visto desde el inicio del confinamiento. El encuentro entre máscaras que casi ocultan el rostro, me ha dejado la sensación de una comunicación escasa, casi diría insuficiente, porque el gesto, la piel, la palabra y el movimiento de la boca al hablar son lenguaje, el lenguaje corporal que no engaña. La conversación ha sido breve, justo para ponernos al día con cuatro detalles y convenir un encuentro en otro momento. En este encontrarnos, aunque fugaz, he recordado que es «ser diferente» en el patriarcado.
Para el Imperio, la diferencia es un error que subsanar, un fallo en el sistema, algo que no puede permitirse y por el «bien de todos» hay que asimilar. Ser distinta genera libertad y conciencia ampliada, así que si no eres útil para nutrir a la Bestia, vas a sufrir las consecuencias.
En mi historia personal, que en esencia es como tantas y tantas otras, recuerdo que mi singularidad era etiquetada como «diferencia». Con el tiempo aprendí que «ser diferente» en el sistema neoliberal, ocultaba un significado no-dicho de negación y carencia: no-ser-apropiada, no-ser-suficiente, provocar lástima o «pena» con la típica frase de «pobrecita» o «pobre» dicha por las almas «misericordiosas» que se llaman a sí mismas «compasivas». La lista sigue y sigue, porque la diferencia en este Imperio puede llevar a un desprecio tal que duela hasta morir, y no te hablo del morir simbólico y necesario para la transformación; te hablo del asesinato y del suicidio. Tal es la impiedad y locura del patriarcado.
Tengo el vivo recuerdo de, quizás con 10-12 años aproximadamente, cuestionarme en silencio ¿cómo he de ser si siendo como soy no soy bien?.
Esta pregunta la he escuchado y la sigo escuchando tantas y tantas veces en boca de tantas y tantas personas de todas las edades y condiciones, que hoy, concretamente hoy, me duele el alma. La buena noticia es que ese dolor forma parte de la transformación necesaria para recordar qué somos, qué hacemos aquí en este mundo tan hostil, tan difícil de sostener, tan oscuramente manipulado; y aunque de vez en cuando surjan estas inquietudes y otras que nos hagan dudar de todo, el resumen es uno sólo: Sé lo que ya eresy nunca has dejado de ser. Que no te aturda el estruendo del sistema: Sé lo que ya eres y nunca has dejado de Ser, nada más y nada menos; ni buena ni mala; ni eso o aquello, ni paquí ni pallà: Eres diversa, singular, porque formas parte de esta maravillosa diversidad que es la Vida. Tu singularidad es la Vida.
diversidad: distinto a; prefijo di (separación múltiple) más el verbo versus (girar, dar la vuelta). Cualidad de múltiple y abundante.
diferencia: prefio di (separación múltiple) y (verbo fere llevar, cargar). Sin cualidades.
Diccionario etimológico
Casi ocho millones de especies habitamos Gaia entre animales, hongos, plantas, algas, protozoo y moho. Los expertos han conseguido identificar sólo dos millones y afirman que, dado el impacto que causa el ser humano en el hábitat natural provocando la rápida extinción de múltiples especies, una gran cantidad de ellas desaparecerán antes de ser identificadas. ¿Por qué el ser humano se ha convertido en el mayor peligro para la Vida?
Desde la perspectiva biocéntrica la causa principal de este «desconcierto» es la ilusión de la separación vivida como realidad.
Separada de mí misma, de mi cuerpo, de mi alma, de la Tierra, de la Vida. Sobrevivo.
El ser humano ha dejado de sentirse parte de la Vida; no siempre ha sido así. En estos tiempos vivimos cargando literalmente la diferencia. En esta experiencia de separación, hemos olvidado el verdadero significado de diversidad. Diversidad es la capacidad de percibirse separada sin estarlo, para poder observar más allá de sí misma e identificar lo distinto/semejante. Si en ese percibirse nos olvidamos del propósito original y nos precipitamos a la experiencia de la disociación.
Para distinguir Verdad de Mentira, precisamos regresar al punto de partida, a la Unidad, lo único que existe.
Hay una definición de Verdad de Dan Winter (psicofisiólogo, ingeniero e investigador), que dice así:
«La Verdad es un punto de fricción donde chocan dos fuerzas con la misma intensidad pero en sentido contrario.
Nuestro cuerpo posee la llave maestra para regresar al centro, a la Vida. En el ADN se halla toda la información que define la singularidad de cada una y de todas las criaturas de la Tierra. El diseño fractal de la Vida se encuentra también (por supuesto) en nosotras.
El ADN transmite y recibe información autodirigiéndose a través del tiempo y el espacio
El ADN (ácido desoxirribonucleico) es un ácido nucleico (macromoléculas específicas en la célula), encargado de almacenar y difundir la información genética para el desarrollo y funcionamiento de todos los seres vivos, desde los organismos unicelulares hasta la persona que somos. Una de sus características es la autoregeneración: se repara a sí mismo cuando se daña.
Cada organismo vivo, y todos ellos, tienen su propio genoma o ADN completo. Se encuentra en el núcleo de cada célula y está compuesto de un código de seis mil millones de letras en cuatro tipos de bloques clasificados como: A [adeina], T [tininA], C [citosina] y G [guanina]. El orden de las letras de este código, que es único en cada ser vivo, hace que el genoma tenga diferentes funciones que definen la singularidad de cada ser.
El ADN o código de la Vida está situado en el núcleo de cada una y todas las células de todos los seres vivos.
No pretendo darte una clase de genética, tampoco podría porque no soy experta. Si te aburre el tema sólo te pido que te quedes un poco más; he de contarte todo esto para llegar a donde quiero llegar.
El movimiento del genoma es toroidal (ver mosaico de imágenes). La doble hélice se mueve en espiral, impulsada por el campo magnético de resonancia que se genera dentro del toroide. Cuando la doble hélice, en su movimiento danzante lleva a doblarse a sí misma, la información que contiene se «despierta» de forma que activa las funciones que van definiendo nuestra singularidad a lo largo de toda la vida. Ese punto de torsión es llamado también puntosagrado porque es donde convergen todas las fuerzas electromagnéticas. Las iglesias, catedrales, pirámides y muchos edificios emblemáticos están situados en lugares «sagrados» por esta motivo dentro de lo que llamamos Red Planetaria.
Según investigaciones de Dan Winter sobre la naturaleza eléctrica de la emoción, los análisis de las señales de frecuencia o armónicos del corazón, emiten señales eléctricas que intervienen en el desarrollo de las funciones del ser. Si las emociones son de amor, compasión, placer, paz,… genera armónicos que hacen «danzar» el ADN hasta el punto de torsión donde se libera la información que estructura al ser humano. [Nota: si te interesa saber más detalles técnicos sobre este tema, aquí te dejo un enlace donde hallarás diferentes videos explicativos. ( Dan Winter, Geometría del Corazón).
En sus investigaciones de más de treinta años, Dan Winter descubrió que hay emociones «calientes» y otras «frescas», esto es debido al movimiento toroidal de explosión/implosión. Las «calientes» o reactivas pertenecen al movimiento explosivo -hacia fuera- y están asociadas a la rabia, el miedo, la ira, la cólera, la frustración, etc. inundando el organismo de frecuencias desentructurantes en sí misma. Las «frescas» o armónicas (movimiento toroidal de implosión -hacia dentro) se asocian a sentimientos de paz, amor, bienestar, sosiego, contemplación, y activan la danza toroidal del ADN que libera la información de nuestros potenciales genéticos definiendo así nuestra singularidad. El equilibro armónico explosión/implosión nos define, pero es en la implosión donde puede modificarse. Esto ocurre en todos los seres vivos, no solo en el ser humano, porque la vida es fractal.
Si clickas la imágen te llevará a una entrada de facebook que me ha parecido interesante. Se trata de Psiconautas
Todo esto para decirte que estamos diseñados para el placer y el bienestar. Nuestro organismo activa todos sus potenciales genéticos con la práctica del Amor y la Compasión. Todo lo que nos hace sentir separadas de la Vida, es una ilusión y por tanto limita. Somos la Vida manifestándose como individualidad en su Unidad.
En nuestras aulas, en nuestras familias, en nuestros círculos de amistades, en todas nuestras relaciones, si escuchamos el cuerpo, el latir del corazón, el calor y la frescura de las emociones, podremos Ser. Encuentra tiempo para amarte amando y transformar así conscientemente tu organismo, tu realidad, la nuestra y por ende, la realidad colectiva.
Para que esta escucha se dé, precisamos Paz y Silencio. No te hablo de una vida asceta y aburrida, te indico la autocontemplación, la autoindagación. La práctica diaria de la autoindagación, te hará corregir los errores y percibir las mentiras y las ilusiones que nos confunden y nos atrapan en tempestades que parecen eternas. Sólo la Verdad, la única Verdad permanece. Escuchar el cuerpo, nos puede ayudar a transformar la realidad. El poder está en ti, te habita, no está fuera. No es por mí, ni por ti, es por las generaciones futuras, por los hijos e hijas de la Tierra, por el Cosmos y el Universo. La Vida soy yo. Yo Soy la Vida.
Sigue adelante. No estas sola. Somos muchas ya; cada vez somos más.
Si este mensaje te ha llegado, me alegra de corazón porque esa es la intención. Si no es para ti, déjalo pasar y sigue tu caminar. Gracias.
Esta mañana ha sido nuestro primer encuentro presencial con las Mujeres Jardín. Hacía casi tres meses que sólo podíamos hablar por teléfono puesto que el promedio de edad de este grupo es de 80 años y sólo tres de ellas usan tecnología internet, las demás el teléfono fijo. Se estaba haciendo difícil mantener un estado de ánimo óptimo para el bienestar y la salud sólo a través del teléfono y durante tanto tiempo; sabemos que la ausencia de contacto afectivo, de miradas, de piel con piel, de silencios compartidos en presencia, poco a poco nos va matando de tristeza.
Necesitábamos encontrarnos, así que aprovechando la fase de desconfinamiento en la que nos encontramos aqui en mi pueblo, lancé la propuesta de reencuentro. El planteamiento era encontrarnos en espacio abierto para compartir en Círculo de Cultura nuestro sentir y, honrar la memoria de nuestro amado Jazmín que partió de súbito, sin poder despedirnos de ella, sin verla, sin dejarle flores, sin un entierro, … nada, sólo el silencio y el sentir que se puede compartir a través de un teléfono.
Las Mujeres Jardín son muy valientes y saben de muerte, de morir y renacer, aunque casi todas siempre lo han vivido en silencio, sin poderse entretener mucho porque había que trabajar, llevar la casa, los hijos e hijas, los deberes de la escuela, el marido, la compra, la ropa, las horas extras, el huerto, los suegros,… Ahora es distinto: la mayoría viven solas ya que la mujer suele ser más longeva que el hombre y ellos se marchan antes que ellas. La soledad por tanto, es una compañía común en su cotidiano, están acostumbradas a ella pero en este período de reclusión, la soledad se convirtió en aislamiento y eso ha sido difícil de sobrellevar, ha pesado mucho, a veces demasiado.
En Biodanza y Educación Biocéntrica, recuperamos el ritual, lo valorizamos, lo hacemos presente como gesto de amor cotidiano para dar forma a nuestros espacios como fuente de conexión con lo primordial. Así que pensando en Carmen me vino la imagen del Mandala.
El mandala es una representación geométrica y figurativa de la creación de la Vida en el universo. Se inicia en un Centro desde donde va expandiéndose en espiral concéntrica hasta el infinito, recreando formas que reproducen los patrones fractales de la creación de la Vida. Los monjes tibetanos son los grandes maestros de este arte que, en su expresión lineal (representando la energía masculina del universo) se denomina yantras y en su expresión figurativa (expresión del femenino) se llama mandalas. Es un arte efímero pues suele hacerse con arena muy fina teñida de colores que se desvanece con el siplo del aire, con la lluvia, incluso con la intención, evocando así que estamos de paso por la vida, la impermanencia de la forma, la transformación de todo el universo material, colaborando así a la expansión y evolución de la Vida. Me pareció perfecto para honrar la memoria de nuestra flor.
Me he despertado muy temprano para ir al bosque a recolectar el material para nuestro mandala. El bosque estaba resplandeciente; ha llovido y todo respira vida. El cesto se ha llenado de flores, hojas, tallos, piedras, ramitas, corteza de árboles, flores secas, … ¡Es tan abundante el jardín de la Naturaleza!
He llegado diez minutos antes al punto de encuentro. Enseguida han empezado a aparecer, una a una, a veces en par, todas con mascarilla y sus ojos brillando de emoción. Algún abrazo se ha permitido, todo progresivo, sin prisa. Nos hemos desplazado hasta el lugar idóneo y allí en nuestro círculo improvisado, entre dos bancos del parque de detrás de la Iglesia, hemos iniciado nuestro compartir. No había mucho que decir , había tanta emoción que las palabras no salían, así que les he explicado porqué he elegido crear un mandala en honor a nuestro Jazmín. Durante la explicación teórica: dónde surge el arte de crear mandalas, el significado, el efecto que casua en nuestro organismo psicobiológico, … ha surgido el diálogo: miedo a que algo tan bello como el mandala pensando en la Carmen, pueda ser destrozado por algún transeúnte, el sentir de una, el silencio de la otra, las miradas entre ellas, los gestos que sin pensar se volvían caricia,… Me encanta escucharlas en sus reflexiones, sus miedos, sus certezas, sus respuestas, cómo se apoyan unas a otras. ¡Es maravilloso compartir con ellas esta espacio!
La creación ha ido tomando forma poco a poco, en silencio. Las máscaras se han ido dejado a un lado progresivamente, ha surgido darnos la mano alrededor del mandala. Dos de las flores han leído un escrito cada una sobre sus sentires, recuerdos y vivencias con Carmen que no habian podido compartir con nadie. Su lectura ha sido muy emotiva. Hemos recordado a nuestro jazmín en su hermosa risa, repetido frases concretas que ella decía, sus gestos, su generosidad, su honradez, su hacer y su alegría.
Las campanas del campanario sonaban cada 15′ acompañandonos con su melodía. Los pájaros cantaban, el aire suave acariciaba nuestra piel y el Sol lo iluminaba todo. Al terminar, hemos decidido que nos vamos a encontrar cada martes las 10 de la mañana.
Siento una gran gratitud. Una gran dicha.
Nota: estoy creando un video con las fotos de hoy. Me está costando más de lo que creían así que cuando lo tenga listo, lo comparto. Por ahora sólo os dejo una foto de nuestra creación.
Facilitar significa «hacer más sencillo, más fácil, la posibilidad de algo o la obtención de una finalidad. Desde la mirada biocéntrica, ese algo o finalidad es la Vida, la Vida al centro que decimos. Esta frase tan simple, contiene en sí misma dos grandes «enigmas» que conviene profundizar para comprender la magnitud y el alcance de su significado. Uno de ellos es la Vida ¿qué es la Vida? ¿cómo la percibimos?, ¿qué sentido tiene?. ¿cuál es su objetivo?. El otro es el Centro. ¿qué es el centro? ¿A qué se refiere en términos de Vida? ¿Dónde se halla el centro? ¿Es un lugar, un estado, una referencia, una guía?. En los espacios biocéntricos, como facilitadoras, educadoras, profesoras, da igual el nombre que uses, estas dos palabras: Vida y Centro requieren una atenta mirada ya que son el fundamento de nuestra formación y desarrollo como facilitadoras de procesos de integración, que es el tema que nos ocupa.
Desde la perspectiva antropocéntrica, la facilitación de grupos es entendida como el rol que desempeña una persona para ayudar a un grupo a conseguir alguna finalidad concreta, mediante herramientas que faciliten el consenso y el consentimiento (aunque este último no suele nombrarse mucho según mi experiencia). Esta visión mantiene al facilitador y facilitadora en la distancia, como un observador y observadora que sabe qué y cómo hacer para que «todo salga bien» -¿te suena la frase?-. El facilitador-a gestiona el grupo desde la posición de la que asume que el sujeto individual y el sujeto colectivo es carente, carece de, le falta la capacidad de auto-gestionarse, de autonomía, de auto-organizarse y por tanto necesita la figura de la que sabe, de «aquella que posee el conocimiento, los estudios, la preparación» para guiarle en la resolución de lo que le o les ocupa.
Así es como nos educa el Imperio: por una lado hay los que saben y ocupan posiciones, cargos y lugares estratégicos, que dictan las normas para que otros, adiestrados debidamente, «enseñen, guíen, conduzcan» a otros a ser la mano de obra del sistema, los esclavos del imperio, con estrategias tan sutiles y refinadas que nos hacen creer que «todo es por nuestro bien».
Desde la mirada biocéntrica, el ser humano es libre y completo en sí mismo, con todos los potenciales genéticos inscritos en su ADN para desarrollarse como el Ser verdadero que es, para goce y disfrute de la Vida: Unidad indivisible y única realidad. Esta visión coloca al ser humano en el nuevo paradigma existencial donde el yo deja de ser egocéntrico, o sea personal, para expresarse y vivenciarse como el Yo aliento activo del Bien Común.
Delante de este nuevo paradigma existencial, el papel de la facilitadora deja de ser de salvadora (maternal o paternal muy común), para pasar a ser agente de creación de atmósferas donde el principio de autosostenibilidad de la Vida, también llamado principio biocéntrico, se manifieste no para el bien del grupo, sino con el grupo, desde dentro, participando de los círculos de cultura como parte integrada del propio proceso de transformación. Eso es clave en educación biocéntrica y altamente revolucionario, porque dejamos de ocupar un rol para ser parte viva de la construcción comunitaria, desde dentro hacia fuera y hacia dentro nuevamente, en movimiento continuo de espiral concéntrica que refleja el patrón toroidal de la Vida.
Este gesto casi podríamos decir que es heroico en sí mismo puesto que, como humanos, nos lanza al abismo del encuentro con el Minotauro: el espejo de lo que no me atrevo a mirar por miedo. Pero ese miedo es la llave del paraíso ya que en la imagen del monstruo cornudo se halla oculta la verdadera historia de amor de la Bella y la Bestia, de la fusión del Ser Uno, completo en sí mismo. En este viaje trascendente precisamos desnudarmos de creencias, juicios y valores aprendidos, para reconocer las artimañas de la mente menor, sus trucos, sus escondites y sus estrategias de entreten_i_miento que nos han mantenido atrapadas en lo personal muchas veces sin tener clara consciencia de ello.
Te sugiero que practiques la autoevaluacion como herramienta diaria indispensable. Practica la escucha del latido de tu corazón, los armónicos que resuenan en ti para distinguir el pleno sentido de lo que sólo es apariencia. Toma distancia de las palabras bonitas que esconden carencia, de los gestos amables aprendidos, de las sonrisas postizas. Pueden confundirte y entretenerte en tu camino.
Para las facilitadoras biocéntricas, profesoras de Biodanza, educadoras, terapeutas, maestras, madres, mujeres, amantes, humanos … el Centro es el Punto Cero, el Vacío. Está en cada célula de tí, de tu cuerpo, de tus cuerpos, de todos los seres vivientes. Continúa curiosa por el saber; lee a Edgar Morin, a Kepler, Maturana, a Zecharias Sichin, David Bohm, Robert Morning Sky, Dan Winter, y muchos otros autores que te puedan inspirar. Ábrete al conocimiento transdisciplinar y sumérgete en campos diversos, nuevos, más allá de tu zona de confort; deja lo personal y marínate en lo transpersonal. Investiga en la Geometría Sagrada, la visión fractal, el arte, la antropológica, … ; dibuja y colorea mandalas, practica la contemplación y el silencio, escribe, pinta, ríe, diviértete, juega, y sobretodo no te creas nunca Nada porque no hay nada que creer, todo está en tu interior. Vacíate de todo lo aprendido; han manipulado la historia de la humanidad y nos han engañado; todo lo que nos han contado es una ilusión creada para mantenernos subyugados, manipulables, domesticados. No te creas nada, cuestiónalo todo, porque la nueva era es Transparencia. Los opuestos no existen. Todo es un campo unificado.
Vida sí, Centro sí, pero no cualquier vida ni cualquier centro. Sólo la Vida y el Centro que se general en nuestro interior y se expande en espiral áurea hacia los confines de la creación. Mostrémonos como lo que somos: fractales vivientes de la única Ley Universal que rige todo, conocida como el Amor. Sigue instruyendote, investigando, profundizando sobre la Unidad, la dimensión del Amor, las Leyes naturales; todo revertirá en beneficio de tu vida personal, de tus relaciones, de los grupos y las personas que encuentres en tu camino. No te quedes sólo con lo conocido, sigue porque hay mucho que recordar. Esta es la excelencia de nuestra misión como facilitadoras.
Si te resuena, estoy feliz por haberte pasado el mensaje. Si no te dice nada, o incluso si te parece una tontería, sólo déjalo pasar y sigue tu camino. Gracias de todos modos.
Hace unos años participé en un curso de sexualidad femenina impartido por Doña Mariana. La llamada surgió de dentro, como un grito ahogado que necesitaba ser escuchado, ¿qué era ser mujer para mí? ¿qué significaba el femenino en mi vida? ¿qué lugar ocupaba? En mi proceso de autodescubrimiento, los círculos de mujeres me ofrecían cobijo para expresar mi voz que, a pesar de todo el trabajo hecho en terapias y otros sistemas, seguía oprimiéndome, pero algo más tenía que haber, algo más había de descubrir. En el Círculo me recomendaron a Marianna y allí que fui.
En ese curso aprendí mucho sobre mí misma. Salí con respuestas y sobretodo con muchas preguntas que me hacían cuestionar de dónde venían mis creencias, mis prejuicios, cuánto ignoraba de mi cuerpo, de mi sexualidad. Uno de los regalos más maravillosos que obtuve fue la palabra AUTOAMOR, Doña Mariana la usa substituyendo la palabra masturbación por el peso cultural que carga y también por su composición: más-turbación.
Nunca me había masturbado, no es que lo hiciéramos en el curso, pero allí me abrí a la posibilidad. Compartir experiencias entre todas las mujeres sobre cómo vivíamos la sexualidad, las múltiples maneras de sentir, de vivir, de experienciar, fue en sí mismo una fuente de inspiración. Recuerdo que siendo pequeña, unos 7 años o quizás más, sentía mucho placer con el roce de las sábanas en mis pequeños pezones despuntando como flores en primavera. Era tanto el goce que deseaba que llegara la noche para deleitarme con las sábanas y deshacerme en sensaciones nuevas que me impregnaban de placer y de temor a la vez. Se lo conté a mi mamá y ella me contestó mientras cocinaba, como sacándole importancia, que no era malo sentir placer pero era mejor evitarlo por si podía perjudicarme y llevarme por mal camino. Así que, descarté los roces y me dediqué a borrar literalmente mis sensaciones, por si acaso.
El camino de mi sexualidad ha sido «extraño» por decirlo de alguna manera. Recibí abusos sexuales de niña por parte de un familiar muy cercano y eso condicionó mi relación con las personas y conmigo misma, aunque mi mente lo borró por completo hasta que con más de 30 años de edad resurgieron los recuerdos. Digo «extraño» porque dentro de la atrocidad y las huellas que deja el abuso sexual, (el 9,8 de cada 10 mujeres han recibido abusos sexuales de todo tipo a lo largo de su vida: desde miradas lascivas repetitivas hasta violaciones múltiples), hoy puedo decir que esta experiencia vivida en la niñez, ha sido una de las fuentes de superación y de inspiración a lo largo de mi vida, que me ha llevado a especializarme en el Femenino Sagrado.
Las preguntas inocentes que solemos hacer en la niñez sobre la sexualidad, en general, suelen recibir respuestas superficiales, incómodas, desviadas, insuficientes e incompletas. Con el tiempo se acaba dando por sentado muchas cosas que no se dicen ni se han dicho nunca pero se sobreentiende que se saben, y así andamos en silencios incómodos, ocultos, en comentarios entre risas y frivolidades, normalizando actitudes que no deberíamos pero que por ignorancia, miedo y vergüenza, dejamos que ocurran pues nos enseñaron que «mejor calladitas», sin crear problemas. Yo crecí así; muchas de las mujeres de mi generación crecimos así y no es que nuestras mamás fueran malas; la sexualidad femenina tiene un recorrido muy doloroso en la historia humana, pero lo peor es que aún hoy sigue siendo causa de sufrimiento, de angustia, de desilusión en muchísimos casos, después de más de cuarenta años.
Algunas diréis que estoy exagerando, que ahora las niñas ya saben cómo evitar embarazos, que conocen los diferentes métodos anticonceptivos, que las menstruación es una etapa del ciclo de la mujer que a veces duele y es incómoda pero con analgésicos puedes hacer vida normal y con tampones (ahora empieza el uso de la copa menstrual) «no se nota nada». Sí, es verdad, pero estamos a años luz de educar a nuestras hijas e hijos en la única sexualidad que existe, la integradora, la que potencia nuestro Ser y nos mantiene despiertas, conscientes y equilibradas. Libres al fina y al cabo, no sólo para decidir si embarazarnos o no, para sentirnos completas.
Para mí, el AutoAmor ha sido un descubrimiento que ha pasado por diferentes etapas (seguro que hay más pero yo he detectado estas): la negación tipo «eso son tonterías», «a mi no me hace falta»; la fribolización con frases como «ya estoy servida», «¿para qué, si tengo pareja?; y el olvido justificado por un «no lo necesito», «canalizo la energía hacia la creatividad», «ha dejado de interesarme», «me aburre». Todo lo vivido forma parte del camino y está bien, así que si en algo te sientes identificada no te culpes por nada, sólo recuerda que estamos experimentando el vivir y que no hemos de llegar a ninguna parte; de hecho el único lugar donde llegar, si es que podemos decirlo así, es a ti misma.
El sexo, el corazón y la mente son caminos de autodescubrimiento que llevan a la Libertad, a la realización del Ser, a la Iluminación no como una meta, sino como Ser. Si tu sexualidad esta aún por descubrir aunque tengas la edad que tengas, no te desalientes, sigue adelante sin miedo; descubrirás una de las más maravillosas formas de Amar-te, y añado el pronombre reflexivo porque cuando me amo, según la Ley de la Unidad, estamos amando-nos. Es absolutamente inevitable.
El AutoAmor es un estado de consciencia que te permite generar un espacio de autoreconocimiento desde el hemisferio derecho. Eso quiere decir que vamos a descubrirnos desde lo sutil, lo invisible, la intuición, la curiosidad, la apertura de mente y corazón, para que el agua que fluye por todo nuestro cuerpo nos guíe y nos nutra. Por supuesto este espacio es de no-tiempo; todo gira en una espiral progresiva y armónica regida por la Geometría Sagrada. ¡Hay tanto para experimentar! Resignificar la caricia, el tacto, el tiempo, el orgasmo, la forma de mi sexo, mi sabor, el olor de mi sexo… Relájate, crea un espacio hermoso para amarte, ponte velas, música que te guste, aromas,… lo que te venga en gusto. Te lo mereces. Descubre poco a poco qué hermoso es volver a ser inocente. No hay un destino, sólo camino.
Hace más de treinta años que facilito grupos. Cuando empecé, no se hablaba de facilitación; el enfoque era dirigir grupos, así que los primeros años, podría decir que con la poca experiencia que tenía, sumado a la ilusión, más bien me sentía monitora de grupos que otra cosa. Con los años, la búsqueda incesante para encontrar formas y maneras más orgánicas que generaran espacios de autocrecimiento tanto individual como colectivo, me llevaron a la Biodanza.
Biodanza me aportó uno de los elementos indispensables para el aprendizaje: el cuerpo, a corporeidad, el contacto. La sinergia que generan los organismos biológicos entre sí, no puede separarse del proceso de aprendizaje, de la misma manera que no podemos separar la flor de su perfume, las nubes del cielo, el llanto de los ojos, la sangre de la vida. Esto puede parecer obvio pero llevamos muchos siglos viviendo desde la perspectiva antropocéntrica regida por la visión exclusiva del hemisferio izquierdo que, si bien nos ha proporcionado muchos adelantos tecnológicos: la comunicación en red, la circulación libre del conocimiento, la mecanización de procesos, la industria,… también nos ha dejado su parte oscura: acumulación, propiedad privada, consumismo, privatización de los bienes, segregación por género,… y tanto más que no necesito nombrarte porque sabes bien de qué estoy hablando.
Si bien la Biodanza me aportó corporeidad, vivencia y la perspectiva del hemisferio derecho que apenas usaba, fue la Educación Biocéntrica la que ha dado verdadera forma y sentido a mi vocación. Con el estudio y la práctica de la Educación Biocéntrica, la manera de facilitar los grupos en los que iba trabajando, ya sean de Biodanza y otros, ha ido transformándose hacia una vivencia cada vez más integradora en la que la persona que facilita no sólo es observadora del proceso manteniendo su rol en el grupo. La educadora biocéntrica es parte del propio proceso de construcción del conocimiento tanto individual como colectivo. La educadora biocéntrica está atenta a todo lo que sucede pero su mirada y su acción no son desde afuera; está inmersa en el proceso de desconstrucción y construcción del conocimiento, aportando el continente biocéntrico para enmarcar y contextualizar. Esto es fundamental en el proceso de aprendizaje-desarrollo ya que el sistema patriarcal, neoliberal y capitalista, ha dejado una profunda huella en nuestra manera de relacionarnos con la Vida, con el otro y con nosotras mismas, imprimiendo cómo hay que actuar, qué es lo correcto y lo que no, lo que está bien y lo que está mal, lo aceptable y lo que no, siempre desde la perspectiva antropocéntrica, así que la educadora biocéntrica precisa autoindagar en su propia visión para distinguir qué es biocéntrico de lo que parece serlo. Esto es muy sutil y requiere una mirada autocrítica sincera.
La preponderancia del hemisferio izquierdo (asociado semánticamente al masculino), ha generado la ilusión de separación del Ser como única realidad, descalificando todo lo que viene del hemisferio derecho, relegándolo a lo incorrecto, lo prescindible, un «mal vivir» por decirlo de alguna manera. En el imperio que ha generado el hemisferio izquierdo, la mente es la protagonista, mejor dicho, la única protagonista así que durante centurias se ha ido entrenando al pueblo a dirigirlo hacia actitudes y formas de hacer que nutran ese sistema en el que sólo reconoce lo que nutre esta forma de entender la vida. La mente ha generado maneras muy refinadas de despistarte de la Verdad, no porque sea mala; su función es la de empujarte al autodescubrimiento una y otra vez.
En la mayoría de grupos con los que trabajo, sobretodo en el ámbito de las organizaciones, ya sean cooperativas, organizaciones no-guvernamentales (ONG), asociaciones y otras, la gran dificultad con la que se encuentran las personas es reconocer su patrón «convencional» o «adiestrado» de comportamiento, sobre todo en las aquellas que son emprendedoras. Generalmente aún entienden el liderazgo como una manera de destacar, de ser valoradas, de ser miradas, repitiendo patrones antiguos del patriarcado sin ser conscientes de ello, con un discurso bien estructurado de «nueva generación», usando palabras autocuido, respeto, escucha, … sin haber pasado por el verdadero tamiz de la semántica.
Nosotras, como educadora biocéntricas, debemos practicar la autocrítica para familiarizarnos con las dificultades de trascender el antiguo paradigma y así, acompañar los procesos de transformación desde dentro, no desde fuera. No es lo que yo quiero, aunque tenga las mejores de las intenciones, es el punto de encuentro donde todos los saberes convergen creando algo inesperado muchas veces.
Necesitamos generar una fuerza gravitacional que ancle el nuevo paradigma existencial para que las generaciones futuras vivan en equilibrio, en Paz, en diálogo, construyendo y viviendo el Bien Común para todas y cada una de las formas de vida del planeta y del universo. Revisa tus acciones, tus intenciones, estate atenta al espejo del otro que te devuelve aquello que no puedes ver en ti. Ábrete a posibilidad de la Unidad desde el Ser Una. No hay nada fuera de ti. Ese es el reto, ese es el movimiento vital del toroide, el campo primordial donde la Vida se manifiesta. Todo pasa por el Punto Cero.
Hay mucho que hacer. Concéntrate en crecer por dentro. Deja la queja para otro momento. Ahora es el mañana. Sin esfuerzo, con dedicación.
Cuando empezó el confinamiento, de repente y sin tiempo para asimilar lo que venía, nos quedamos sin nuestros amados encuentros semanales de Biodanza y Educación Biocéntrica. De todas las mujeres que componen el grupo de Mujeres Jardín: escritoras y poetas del grupo de Biodanza de Tercera Edad de Castellar del Vallés, Barcelona, sólo tres o cuatro tienen internet y usan redes sociales; las demás no tienen ni quieren tener (demasiado complicado dicen), así que nuestros vínculos se han mantenido a través de las llamadas telefónicas en red. Era la única alternativa posible para continuar tejiendo el urdimbre.
Cada vez que nos hemos llamado, ya fuera una conversación larga o corta, siempre me he quedado con un suave calorcito en el corazón, extendiéndose por todo mi cuerpo hasta colmarme en la sonrisa. Y es que las mujeres mayores, las ancianas de la tribu, poseen la sabiduría en la piel, en el gesto y en su palabra desprovista de tapujos, sin apariencias. Directo al corazón, permeándolo todo de paz, amor y profundo sosiego.
Esta mañana, las he ido llamando a todas para proponerles un encuentro presencial en espacio abierto para la semana próxima, sin ningún compromiso. Por supuesto no será Biodanza; será un encuentro de Círculo de Cultura para compartirnos, escucharnos, hacernos presentes, nombrar a las ausentes y fortalecer vínculos y afectos. El parque de atrás de la Iglesia principal del pueblo cumple con las condiciones idóneas para cuidar las distancias y estar suficientemente cómodas. Todas han dicho que sí con alegría y una manifiesta ilusión, así que si no hay contratiempos, el martes que viene nos encontramos de nuevo. ¡Tengo tanto ganas de verlas!
El motivo de este post es compartir un regalo-aprendizaje que hoy, una vez más, he recibido de una de las flores de nuestro jardín. Ha sido mientras hablábamos por teléfono. Le ha venido al presente un recuerdo que dice así:
Nuestra Dama de Noche, la flor más perfumada de nuestro hermoso jardín, un día, cuando sus hijos e hijas eran todavía pequeños, la mayor de todos ellos le preguntó si podrían comprar un huevo Kinder. La flor le preguntó: – ¿Para qué quieres un Kinder?-. La niña le respondió: – Es que dicen que ¡es tan bueno!-. Entonces la Dama de Noche, mujer trabajadora, hija de Granada, casada con un andaluz inmigrante como ella y paleta de oficio, llegados a Catalunya «pa trabajar y salir palante«, con cuatro hijos, la coge de la mano y le dice: –Vamos a ir a ver lo que cuesta ese huevo Kinder-. Al entrar al establecimiento, preguntan por el precio y la Dama de Noche le dice a su hija mayor: – Eso no es pa nosotros hija. Mira el dinero que tengo-, y le abre la mano enseñándole el dinero que tiene. El tono en que la flor habla, es claro, transparente, sin queja, sin apariencias. Le sigue diciendo: –Si compramos el huevo Kinder nos gastamos estas monedas– y separa unas cuantas de las que llevaba en la mano. –Tus hermanos van a querer también y tendríamos que comprarles a ellos, así que nos gastaríamos estas otras monedas y no nos quedaría na más que esto pa comprar lo que nos hace falta.– La niña la miró y antes que dijera nada, la Dama de Noche le dijo: –Tu no te preocupes mi niña que yo te hago un flan requetegüeno y las madalenas que tanto te gustan. Así todos comemos de todo. ¿Te parece?-. La niña asintió y sonriendo, regresaron a casa cogidas de la mano. La Dama de Noche me decía que así les había enseñado a sus hijos e hijas a valorar las cosas y a ahorrar si querían algo.
Cuando ella me contaba eso, me he acordado de cuando mi hijo pequeño, con siete-ocho años, me pedía eso y aquello porque en la escuela los otros niños lo traían y él también lo quería. Yo, para que no se sintiera carente, para evitarle sentirse menos que los demás, se lo compraba. Acababa de divorciarme y la economía familiar no era la misma con un sueldo para sustentar un hogar, que con dos, así que hacía lo que podía para salir adelante. El caso es que mi intención era evitarle a mi hijo que se sintiera carente, cuando en la realidad lo que le mostraba era la verdad: era yo la carente; yo era la que sentía carencia de todo y no sabía cómo hacer para que mis hijos sufrieran lo menos posible. Entonces, siguiendo la conversación, le he dicho a la Dama de Noche que a veces los papás y las mamás les compramos cosas a los/las niños/niñas para que no se sientan carentes y ella me ha contestado: – De carente nada. La carencia es cuando no tienes pa comer y te mueres de hambre- . Sus palabras han entrado directo a mi corazón. De ahí han pasado a implosionar mi mente y la Luz del entendimiento se ha hecho en mi interior. ¡Cuan carente he sido! ¡Cuánta carencia disfrazada de abundancia en mi vida!. ¡Cuánto engaño mamado en esta sociedad aséptica y desinfectada, en la escuela-industria, en la farsa de la televisión, dándonos de comer carencia por todos los lados para consumir y consumir y tener y tener y depender y alimentar el sistema capitalista.
Siguiendo en nuestra conversación por teléfono, la perspectiva del tiempo transcurrido desde ese entonces, me ha hecho sentir agradecida por mi vida, por todo lo que he vivido y sentido, por mis relaciones, por estar rodeada de mujeres como la Dama de Noche que en su vejez, siguen siendo maestras savias que nos recuerdan qué es importante y qué ya no lo es.
Yo, como tantas otras, soy hija de una sociedad patriarcal, neoliberal basada en la inculcación de la carencia, de la culpa, de un éxito ficticio, de unos valores que matan y enferman.
La carencia, querida lectora, sólo está en la mente. Desvanece esa creencia de ti porque no es real. No importa lo que te digan o te hayan dicho, lo que escuches, lo que te hayan hecho creer y lo que hayas creído que es verdad; respira y quédate en silencio. Deja que se desuelva la ilusión, que pase de largo y tú permanece. Hay un lugar, un espacio, un punto en el que sólo existe lo que siempre está, lo que siempre es. Deja tu historia personal por un momento y percibe que es lo que queda.
Siempre he pensado que la energía debería ser libre e ilimitada. Hace unos años, me dediqué a investigar el tema y encontré los trabajos y las investigaciones de Nikola Tesla. Seguí investigando y supe que ya era realidad en el día de hoy, aunque con muchas dificultades. El Imperio es muy voraz y destruye todo lo que puede resquebrajarle. Ahora ya no hay marcha atrás. Seguimos avanzando en la caída del Imperio y el resurgimiento del Bien Común.
Por si desconoces el trabajo de Tesla y de otros investigadores, aquí te dejo un texto aclaratorio extraído del libro El antiguo secreto de la Flor de la Vida, volumen 1, de Drunvalo Melchizedek. Dice así:
Desde la época de Tesla, los gobiernos no han permitido que salga a la luz el conocimiento del Punto Cero. ¿Por qué? Tesla quería darle al mundo energía gratis e ilimitada, que sabía que provenía de la tecnología de punto cero. Pero J.P. Morgan, dueño de muchas de las minas de cobre, no quiso que la electricidad fuera gratuita. En su lugar, quería que la electricidad pasara a través de cables de cobre, para poder medirlo, cobrarla al público y hacer dinero. Consiguieron parar a Tesla y el mundo ha sido controlado desde entonces. Desde aquel momento, en los cuarenta, cualquier persona que investigara la tecnología del punto cero y que hablara al público sobre ello, era asesinada o desaparecía, hasta hace poco.
En 1997 una compañía de vídeo Lightworks (Trabajos de Luz) reunió secretamente a algunos de estos científicos y filmó sus trabajos. Contaron la historia de lo que ha sucedido desde los cuarenta y mostraron modelos claros de los inventos en funcionamiento. Mostraron máquinas que, una vez trabajando, brindaban más electricidad que la que requerían para funcionar. Mostraron baterías que nunca necesitan cargarse. Enseñaron cómo se puede convertir un motor ordinario de gasolina, para funcionar con agua corriente con más poder que la gasolina. Mostraron paneles que producen agua en continua ebullición , con la condición de que la temperatura exterior esté por encima de 1ºC. Mostraron muchos otros inventos científicos considerados imposibles para los estándares de hoy en día.
Aqui tienes el vídeo. Espero que te inspire. Está en inglés, subtitulado al castellano. El audio es de baja calidad.
(…) El 13 de febrero de 1998 Alemania patentó una máquina de energía libre basada en carbono, una hoja delgada de material que puede producir 400 watts de electricidad para siempre. Esto significa que todos los pequeños aparatos como las computadoras, los secadores de pelo, las batidoras, linternas, etc., no necesitan ser conectados a la red eléctrica. Es el fin de la vieja forma y el nacimiento de la energía libre ilimitada.
El camino está trazado, ahora cabe caminar por el y hacer realidad lo que ya es. Te dejo un enlace donde encontrarás más información al respecto, con videos y conferencias.