Notas de navegación

Autoamor vs. más-turbación. La sexualidad femenina desde el hemisferio derecho.

Hace unos años participé en un curso de sexualidad femenina impartido por Doña Mariana. La llamada surgió de dentro, como un grito ahogado que necesitaba ser escuchado, ¿qué era ser mujer para mí? ¿qué significaba el femenino en mi vida? ¿qué lugar ocupaba? En mi proceso de autodescubrimiento, los círculos de mujeres me ofrecían cobijo para expresar mi voz que, a pesar de todo el trabajo hecho en terapias y otros sistemas, seguía oprimiéndome, pero algo más tenía que haber, algo más había de descubrir. En el Círculo me recomendaron a Marianna y allí que fui.

En ese curso aprendí mucho sobre mí misma. Salí con respuestas y sobretodo con muchas preguntas que me hacían cuestionar de dónde venían mis creencias, mis prejuicios, cuánto ignoraba de mi cuerpo, de mi sexualidad. Uno de los regalos más maravillosos que obtuve fue la palabra AUTOAMOR, Doña Mariana la usa substituyendo la palabra masturbación por el peso cultural que carga y también por su composición: más-turbación.

Nunca me había masturbado, no es que lo hiciéramos en el curso, pero allí me abrí a la posibilidad. Compartir experiencias entre todas las mujeres sobre cómo vivíamos la sexualidad, las múltiples maneras de sentir, de vivir, de experienciar, fue en sí mismo una fuente de inspiración. Recuerdo que siendo pequeña, unos 7 años o quizás más, sentía mucho placer con el roce de las sábanas en mis pequeños pezones despuntando como flores en primavera. Era tanto el goce que deseaba que llegara la noche para deleitarme con las sábanas y deshacerme en sensaciones nuevas que me impregnaban de placer y de temor a la vez. Se lo conté a mi mamá y ella me contestó mientras cocinaba, como sacándole importancia, que no era malo sentir placer pero era mejor evitarlo por si podía perjudicarme y llevarme por mal camino. Así que, descarté los roces y me dediqué a borrar literalmente mis sensaciones, por si acaso.

El camino de mi sexualidad ha sido «extraño» por decirlo de alguna manera. Recibí abusos sexuales de niña por parte de un familiar muy cercano y eso condicionó mi relación con las personas y conmigo misma, aunque mi mente lo borró por completo hasta que con más de 30 años de edad resurgieron los recuerdos. Digo «extraño» porque dentro de la atrocidad y las huellas que deja el abuso sexual, (el 9,8 de cada 10 mujeres han recibido abusos sexuales de todo tipo a lo largo de su vida: desde miradas lascivas repetitivas hasta violaciones múltiples), hoy puedo decir que esta experiencia vivida en la niñez, ha sido una de las fuentes de superación y de inspiración a lo largo de mi vida, que me ha llevado a especializarme en el Femenino Sagrado.

Las preguntas inocentes que solemos hacer en la niñez sobre la sexualidad, en general, suelen recibir respuestas superficiales, incómodas, desviadas, insuficientes e incompletas. Con el tiempo se acaba dando por sentado muchas cosas que no se dicen ni se han dicho nunca pero se sobreentiende que se saben, y así andamos en silencios incómodos, ocultos, en comentarios entre risas y frivolidades, normalizando actitudes que no deberíamos pero que por ignorancia, miedo y vergüenza, dejamos que ocurran pues nos enseñaron que «mejor calladitas», sin crear problemas. Yo crecí así; muchas de las mujeres de mi generación crecimos así y no es que nuestras mamás fueran malas; la sexualidad femenina tiene un recorrido muy doloroso en la historia humana, pero lo peor es que aún hoy sigue siendo causa de sufrimiento, de angustia, de desilusión en muchísimos casos, después de más de cuarenta años.

Algunas diréis que estoy exagerando, que ahora las niñas ya saben cómo evitar embarazos, que conocen los diferentes métodos anticonceptivos, que las menstruación es una etapa del ciclo de la mujer que a veces duele y es incómoda pero con analgésicos puedes hacer vida normal y con tampones (ahora empieza el uso de la copa menstrual) «no se nota nada». Sí, es verdad, pero estamos a años luz de educar a nuestras hijas e hijos en la única sexualidad que existe, la integradora, la que potencia nuestro Ser y nos mantiene despiertas, conscientes y equilibradas. Libres al fina y al cabo, no sólo para decidir si embarazarnos o no, para sentirnos completas.

Para mí, el AutoAmor ha sido un descubrimiento que ha pasado por diferentes etapas (seguro que hay más pero yo he detectado estas): la negación tipo «eso son tonterías», «a mi no me hace falta»; la fribolización con frases como «ya estoy servida», «¿para qué, si tengo pareja?; y el olvido justificado por un «no lo necesito», «canalizo la energía hacia la creatividad», «ha dejado de interesarme», «me aburre». Todo lo vivido forma parte del camino y está bien, así que si en algo te sientes identificada no te culpes por nada, sólo recuerda que estamos experimentando el vivir y que no hemos de llegar a ninguna parte; de hecho el único lugar donde llegar, si es que podemos decirlo así, es a ti misma.

El sexo, el corazón y la mente son caminos de autodescubrimiento que llevan a la Libertad, a la realización del Ser, a la Iluminación no como una meta, sino como Ser. Si tu sexualidad esta aún por descubrir aunque tengas la edad que tengas, no te desalientes, sigue adelante sin miedo; descubrirás una de las más maravillosas formas de Amar-te, y añado el pronombre reflexivo porque cuando me amo, según la Ley de la Unidad, estamos amando-nos. Es absolutamente inevitable.

El AutoAmor es un estado de consciencia que te permite generar un espacio de autoreconocimiento desde el hemisferio derecho. Eso quiere decir que vamos a descubrirnos desde lo sutil, lo invisible, la intuición, la curiosidad, la apertura de mente y corazón, para que el agua que fluye por todo nuestro cuerpo nos guíe y nos nutra. Por supuesto este espacio es de no-tiempo; todo gira en una espiral progresiva y armónica regida por la Geometría Sagrada. ¡Hay tanto para experimentar! Resignificar la caricia, el tacto, el tiempo, el orgasmo, la forma de mi sexo, mi sabor, el olor de mi sexo… Relájate, crea un espacio hermoso para amarte, ponte velas, música que te guste, aromas,… lo que te venga en gusto. Te lo mereces. Descubre poco a poco qué hermoso es volver a ser inocente. No hay un destino, sólo camino.

Con Amor y Servicio

Educación Biocéntrica

Educación biocéntrica en las organizaciones: una valiosa herramienta para el nuevo paradigma

Hace más de treinta años que facilito grupos. Cuando empecé, no se hablaba de facilitación; el enfoque era dirigir grupos, así que los primeros años, podría decir que con la poca experiencia que tenía, sumado a la ilusión, más bien me sentía monitora de grupos que otra cosa. Con los años, la búsqueda incesante para encontrar formas y maneras más orgánicas que generaran espacios de autocrecimiento tanto individual como colectivo, me llevaron a la Biodanza.

Biodanza me aportó uno de los elementos indispensables para el aprendizaje: el cuerpo, a corporeidad, el contacto. La sinergia que generan los organismos biológicos entre sí, no puede separarse del proceso de aprendizaje, de la misma manera que no podemos separar la flor de su perfume, las nubes del cielo, el llanto de los ojos, la sangre de la vida. Esto puede parecer obvio pero llevamos muchos siglos viviendo desde la perspectiva antropocéntrica regida por la visión exclusiva del hemisferio izquierdo que, si bien nos ha proporcionado muchos adelantos tecnológicos: la comunicación en red, la circulación libre del conocimiento, la mecanización de procesos, la industria,… también nos ha dejado su parte oscura: acumulación, propiedad privada, consumismo, privatización de los bienes, segregación por género,… y tanto más que no necesito nombrarte porque sabes bien de qué estoy hablando.

Si bien la Biodanza me aportó corporeidad, vivencia y la perspectiva del hemisferio derecho que apenas usaba, fue la Educación Biocéntrica la que ha dado verdadera forma y sentido a mi vocación. Con el estudio y la práctica de la Educación Biocéntrica, la manera de facilitar los grupos en los que iba trabajando, ya sean de Biodanza y otros, ha ido transformándose hacia una vivencia cada vez más integradora en la que la persona que facilita no sólo es observadora del proceso manteniendo su rol en el grupo. La educadora biocéntrica es parte del propio proceso de construcción del conocimiento tanto individual como colectivo. La educadora biocéntrica está atenta a todo lo que sucede pero su mirada y su acción no son desde afuera; está inmersa en el proceso de desconstrucción y construcción del conocimiento, aportando el continente biocéntrico para enmarcar y contextualizar. Esto es fundamental en el proceso de aprendizaje-desarrollo ya que el sistema patriarcal, neoliberal y capitalista, ha dejado una profunda huella en nuestra manera de relacionarnos con la Vida, con el otro y con nosotras mismas, imprimiendo cómo hay que actuar, qué es lo correcto y lo que no, lo que está bien y lo que está mal, lo aceptable y lo que no, siempre desde la perspectiva antropocéntrica, así que la educadora biocéntrica precisa autoindagar en su propia visión para distinguir qué es biocéntrico de lo que parece serlo. Esto es muy sutil y requiere una mirada autocrítica sincera.

La preponderancia del hemisferio izquierdo (asociado semánticamente al masculino), ha generado la ilusión de separación del Ser como única realidad, descalificando todo lo que viene del hemisferio derecho, relegándolo a lo incorrecto, lo prescindible, un «mal vivir» por decirlo de alguna manera. En el imperio que ha generado el hemisferio izquierdo, la mente es la protagonista, mejor dicho, la única protagonista así que durante centurias se ha ido entrenando al pueblo a dirigirlo hacia actitudes y formas de hacer que nutran ese sistema en el que sólo reconoce lo que nutre esta forma de entender la vida. La mente ha generado maneras muy refinadas de despistarte de la Verdad, no porque sea mala; su función es la de empujarte al autodescubrimiento una y otra vez.

En la mayoría de grupos con los que trabajo, sobretodo en el ámbito de las organizaciones, ya sean cooperativas, organizaciones no-guvernamentales (ONG), asociaciones y otras, la gran dificultad con la que se encuentran las personas es reconocer su patrón «convencional» o «adiestrado» de comportamiento, sobre todo en las aquellas que son emprendedoras. Generalmente aún entienden el liderazgo como una manera de destacar, de ser valoradas, de ser miradas, repitiendo patrones antiguos del patriarcado sin ser conscientes de ello, con un discurso bien estructurado de «nueva generación», usando palabras autocuido, respeto, escucha, … sin haber pasado por el verdadero tamiz de la semántica.

Nosotras, como educadora biocéntricas, debemos practicar la autocrítica para familiarizarnos con las dificultades de trascender el antiguo paradigma y así, acompañar los procesos de transformación desde dentro, no desde fuera. No es lo que yo quiero, aunque tenga las mejores de las intenciones, es el punto de encuentro donde todos los saberes convergen creando algo inesperado muchas veces.

Necesitamos generar una fuerza gravitacional que ancle el nuevo paradigma existencial para que las generaciones futuras vivan en equilibrio, en Paz, en diálogo, construyendo y viviendo el Bien Común para todas y cada una de las formas de vida del planeta y del universo. Revisa tus acciones, tus intenciones, estate atenta al espejo del otro que te devuelve aquello que no puedes ver en ti. Ábrete a posibilidad de la Unidad desde el Ser Una. No hay nada fuera de ti. Ese es el reto, ese es el movimiento vital del toroide, el campo primordial donde la Vida se manifiesta. Todo pasa por el Punto Cero.

Hay mucho que hacer. Concéntrate en crecer por dentro. Deja la queja para otro momento. Ahora es el mañana. Sin esfuerzo, con dedicación.

Biodanza

De carencias y apariencias. Un aprendizaje de las Mujeres Jardín, poetas y escritoras del maravilloso cotidiano

Cuando empezó el confinamiento, de repente y sin tiempo para asimilar lo que venía, nos quedamos sin nuestros amados encuentros semanales de Biodanza y Educación Biocéntrica. De todas las mujeres que componen el grupo de Mujeres Jardín: escritoras y poetas del grupo de Biodanza de Tercera Edad de Castellar del Vallés, Barcelona, sólo tres o cuatro tienen internet y usan redes sociales; las demás no tienen ni quieren tener (demasiado complicado dicen), así que nuestros vínculos se han mantenido a través de las llamadas telefónicas en red. Era la única alternativa posible para continuar tejiendo el urdimbre.

Cada vez que nos hemos llamado, ya fuera una conversación larga o corta, siempre me he quedado con un suave calorcito en el corazón, extendiéndose por todo mi cuerpo hasta colmarme en la sonrisa. Y es que las mujeres mayores, las ancianas de la tribu, poseen la sabiduría en la piel, en el gesto y en su palabra desprovista de tapujos, sin apariencias. Directo al corazón, permeándolo todo de paz, amor y profundo sosiego.

Esta mañana, las he ido llamando a todas para proponerles un encuentro presencial en espacio abierto para la semana próxima, sin ningún compromiso. Por supuesto no será Biodanza; será un encuentro de Círculo de Cultura para compartirnos, escucharnos, hacernos presentes, nombrar a las ausentes y fortalecer vínculos y afectos. El parque de atrás de la Iglesia principal del pueblo cumple con las condiciones idóneas para cuidar las distancias y estar suficientemente cómodas. Todas han dicho que sí con alegría y una manifiesta ilusión, así que si no hay contratiempos, el martes que viene nos encontramos de nuevo. ¡Tengo tanto ganas de verlas!

El motivo de este post es compartir un regalo-aprendizaje que hoy, una vez más, he recibido de una de las flores de nuestro jardín. Ha sido mientras hablábamos por teléfono. Le ha venido al presente un recuerdo que dice así:

Nuestra Dama de Noche, la flor más perfumada de nuestro hermoso jardín, un día, cuando sus hijos e hijas eran todavía pequeños, la mayor de todos ellos le preguntó si podrían comprar un huevo Kinder. La flor le preguntó: – ¿Para qué quieres un Kinder?-. La niña le respondió: – Es que dicen que ¡es tan bueno!-. Entonces la Dama de Noche, mujer trabajadora, hija de Granada, casada con un andaluz inmigrante como ella y paleta de oficio, llegados a Catalunya «pa trabajar y salir palante«, con cuatro hijos, la coge de la mano y le dice: –Vamos a ir a ver lo que cuesta ese huevo Kinder-. Al entrar al establecimiento, preguntan por el precio y la Dama de Noche le dice a su hija mayor: – Eso no es pa nosotros hija. Mira el dinero que tengo-, y le abre la mano enseñándole el dinero que tiene. El tono en que la flor habla, es claro, transparente, sin queja, sin apariencias. Le sigue diciendo: –Si compramos el huevo Kinder nos gastamos estas monedas– y separa unas cuantas de las que llevaba en la mano. –Tus hermanos van a querer también y tendríamos que comprarles a ellos, así que nos gastaríamos estas otras monedas y no nos quedaría na más que esto pa comprar lo que nos hace falta.– La niña la miró y antes que dijera nada, la Dama de Noche le dijo: –Tu no te preocupes mi niña que yo te hago un flan requetegüeno y las madalenas que tanto te gustan. Así todos comemos de todo. ¿Te parece?-. La niña asintió y sonriendo, regresaron a casa cogidas de la mano. La Dama de Noche me decía que así les había enseñado a sus hijos e hijas a valorar las cosas y a ahorrar si querían algo.

Cuando ella me contaba eso, me he acordado de cuando mi hijo pequeño, con siete-ocho años, me pedía eso y aquello porque en la escuela los otros niños lo traían y él también lo quería. Yo, para que no se sintiera carente, para evitarle sentirse menos que los demás, se lo compraba. Acababa de divorciarme y la economía familiar no era la misma con un sueldo para sustentar un hogar, que con dos, así que hacía lo que podía para salir adelante. El caso es que mi intención era evitarle a mi hijo que se sintiera carente, cuando en la realidad lo que le mostraba era la verdad: era yo la carente; yo era la que sentía carencia de todo y no sabía cómo hacer para que mis hijos sufrieran lo menos posible. Entonces, siguiendo la conversación, le he dicho a la Dama de Noche que a veces los papás y las mamás les compramos cosas a los/las niños/niñas para que no se sientan carentes y ella me ha contestado: – De carente nada. La carencia es cuando no tienes pa comer y te mueres de hambre- . Sus palabras han entrado directo a mi corazón. De ahí han pasado a implosionar mi mente y la Luz del entendimiento se ha hecho en mi interior. ¡Cuan carente he sido! ¡Cuánta carencia disfrazada de abundancia en mi vida!. ¡Cuánto engaño mamado en esta sociedad aséptica y desinfectada, en la escuela-industria, en la farsa de la televisión, dándonos de comer carencia por todos los lados para consumir y consumir y tener y tener y depender y alimentar el sistema capitalista.

Siguiendo en nuestra conversación por teléfono, la perspectiva del tiempo transcurrido desde ese entonces, me ha hecho sentir agradecida por mi vida, por todo lo que he vivido y sentido, por mis relaciones, por estar rodeada de mujeres como la Dama de Noche que en su vejez, siguen siendo maestras savias que nos recuerdan qué es importante y qué ya no lo es.

Yo, como tantas otras, soy hija de una sociedad patriarcal, neoliberal basada en la inculcación de la carencia, de la culpa, de un éxito ficticio, de unos valores que matan y enferman.

La carencia, querida lectora, sólo está en la mente. Desvanece esa creencia de ti porque no es real. No importa lo que te digan o te hayan dicho, lo que escuches, lo que te hayan hecho creer y lo que hayas creído que es verdad; respira y quédate en silencio. Deja que se desuelva la ilusión, que pase de largo y tú permanece. Hay un lugar, un espacio, un punto en el que sólo existe lo que siempre está, lo que siempre es. Deja tu historia personal por un momento y percibe que es lo que queda.

Eso, eres Tú, El Ser. Quédate Allí y confía.

Con Amor y Servicio.

Notas de navegación

Energía Libre: hacia el Punto Cero

Siempre he pensado que la energía debería ser libre e ilimitada. Hace unos años, me dediqué a investigar el tema y encontré los trabajos y las investigaciones de Nikola Tesla. Seguí investigando y supe que ya era realidad en el día de hoy, aunque con muchas dificultades. El Imperio es muy voraz y destruye todo lo que puede resquebrajarle. Ahora ya no hay marcha atrás. Seguimos avanzando en la caída del Imperio y el resurgimiento del Bien Común.

Por si desconoces el trabajo de Tesla y de otros investigadores, aquí te dejo un texto aclaratorio extraído del libro El antiguo secreto de la Flor de la Vida, volumen 1, de Drunvalo Melchizedek. Dice así:

Desde la época de Tesla, los gobiernos no han permitido que salga a la luz el conocimiento del Punto Cero. ¿Por qué? Tesla quería darle al mundo energía gratis e ilimitada, que sabía que provenía de la tecnología de punto cero. Pero J.P. Morgan, dueño de muchas de las minas de cobre, no quiso que la electricidad fuera gratuita. En su lugar, quería que la electricidad pasara a través de cables de cobre, para poder medirlo, cobrarla al público y hacer dinero. Consiguieron parar a Tesla y el mundo ha sido controlado desde entonces. Desde aquel momento, en los cuarenta, cualquier persona que investigara la tecnología del punto cero y que hablara al público sobre ello, era asesinada o desaparecía, hasta hace poco.

En 1997 una compañía de vídeo Lightworks (Trabajos de Luz) reunió secretamente a algunos de estos científicos y filmó sus trabajos. Contaron la historia de lo que ha sucedido desde los cuarenta y mostraron modelos claros de los inventos en funcionamiento. Mostraron máquinas que, una vez trabajando, brindaban más electricidad que la que requerían para funcionar. Mostraron baterías que nunca necesitan cargarse. Enseñaron cómo se puede convertir un motor ordinario de gasolina, para funcionar con agua corriente con más poder que la gasolina. Mostraron paneles que producen agua en continua ebullición , con la condición de que la temperatura exterior esté por encima de 1ºC. Mostraron muchos otros inventos científicos considerados imposibles para los estándares de hoy en día.

Aqui tienes el vídeo. Espero que te inspire. Está en inglés, subtitulado al castellano. El audio es de baja calidad.

(…) El 13 de febrero de 1998 Alemania patentó una máquina de energía libre basada en carbono, una hoja delgada de material que puede producir 400 watts de electricidad para siempre. Esto significa que todos los pequeños aparatos como las computadoras, los secadores de pelo, las batidoras, linternas, etc., no necesitan ser conectados a la red eléctrica. Es el fin de la vieja forma y el nacimiento de la energía libre ilimitada.

El camino está trazado, ahora cabe caminar por el y hacer realidad lo que ya es. Te dejo un enlace donde encontrarás más información al respecto, con videos y conferencias.

Notas de navegación

La división desde la Unidad

Cuando tienes la certeza que la Unidad es lo único que existe, quiere decir que tu bagaje por los senderos del autodescubrimiento ha llegado a un punto de inflexión en el que no hay vuelta atrás. Quizás sea ese tu momento, quizás esa es tu realidad presente. Ante esta certeza, a menudo surge la pregunta: si todo es Unidad, si el bien y el mal no existen como nos lo han enseñado, si todo se resume a un experienciar y todo es Uno ¿Qué hacer delante de las relaciones tóxicas? ¿cómo manejo la separación desde la certeza de la Unidad? ¿será que estoy equivocada cuando requiero distancia, alejamiento, incluso olvido de una relación, de una persona, de una situación que no me conviene? ¿Cómo afronto en paz «tu a lo tuyo y yo a lo mío»?.

Muchas relaciones se vuelven tóxicas o quizás lo han sido desde el principio y no teníamos capacidad para aceptarlo, para enfrentarnos a ello, o simplemente queríamos experimentar, probar, jugar. Cuando digo relaciones me refiero a los vínculos afectivos que se generan entre amistades, amantes, familia, parejas, vecinos/as, … personas que de alguna manera u otra te importan y afectan en tu cotidiano; en especial quisiera hacer referencia a los vínculos íntimos de familia y del par. Doy por sentado que sabes que todo cuanto nos ocurre es una guía para recordar qué somos en verdad, así que no me voy a entretener con eso. Mi intención es compartir contigo parte de mi experiencia, por si puede serte útil. Si no te interesa, sólo tienes que dejarla pasar.

Para mí, encontrar la coherencia entre lo que siento que es una certeza y el vivir y convivir en este mundo aparentemente dividido, ha significado un camino de error/acierto en el que el sufrimiento, la soledad, la angustia, la culpa, la desesperación, fueron dejando paso al silencio, la observación, la contemplación, la autoindagación cada vez más allá de mí, más profunda si cabe decirlo así, más sincera, y sobretodo más amorosa conmigo. Las señales que llegaban de múltiples formas y maneras, fueron dándome aliento para seguir creyéndome a pesar de las múltiples tempestades y los desafíos. La persona con la que en algún momento me había identificado pensando que era yo, fue desvaneciéndose poco a poco hasta descubrir Aquello que siempre he sido, que siempre Es.

En esta búsqueda insaciable de mi alma, el aire me proporcionó la visión del Sueño y me enseñó a volar alto, lejos, me educó en el ver y el percibir. El fuego me enseñó a transmutar sin quemar, a ser ceniza, a danzar, a no hacerme daño. Después vino el agua que instruyó en el arte del navegar, salvando tormentas y tsunamis, moldeando mis deseos y anhelos. Y por último fue la Tierra que ha nutrido mis raíces y las ha extendido en Su útero para sentirme pertenecer y así aprender a contemplar aquello que Soy a través del espejo de la Naturaleza.

Te cuento todo esto para decirte que las preguntas formuladas en el principio de la narración, tuvieron respuesta observando a los animales mamíferos, como hacen con sus crías, cómo les enseñan el respecto en el clan, a cazar, a defenderse, a protegerse, a ser valientes, a ser lo que son en Libertad. Ellos me dieron la clave de cómo vivir en Unidad en este mundo donde la división, la lucha por conquistar, poseer, por ser más y mejor que el otro aún pisándolo, desvalorizando, subyugando, esclavizando, sometiendo, está bien visto.

Los lobos fueron los primeros mamíferos que observé, luego las ballenas y los grandes cetáceos, después vinieron los felinos. Todos maestros, guías para el ser humano, de hecho todos cuánto existe. Observando su comportamiento, su manera de vivir y de convivir, de hacer, aprecié la Unidad más allá de cualquier situación. Aprendí que ante el cazador hay que protegerse, esconderse, huir y si no hay otra salida, matar. Que la colaboración entre especies es un hecho más allá de las diferencias, que el instinto es clave para vivir en este mundo y nosotras, las personas, los seres humanos, hemos sido privados de la Gracia desde hace mucho, mucho tiempo, pues la Gracia es Femenino y éste ha sido tan maltratado, violado, pisado, esclavizado, abusado, destrozado que nos hemos olvidado de nuestra naturaleza esencial, instintiva, intuitiva, la que conecta con la Tierra, la Vida, la Unidad.

Este post es una llamada al instinto, al retorno del Femenino Sagrado para que tu, hombre, mujer o con aquello en lo que te identifiques, recuerdes hacerlo presente en tu vida, en tu cotidiano, en tus decisiones, en tus haceres. Descubre qué es el Femenino en tí, en tu cuerpo, en tus genitales más allá del género (al fin y al cabo es una palabra que surgió en 1947 o algo así para designar las funciones de cada quien según el patrón patriarcal); aprende a vivir en el estado del tiempo de Kairós (Presente) y en el de Aión (Eterno) y usa Kronos tan sólo en los momentos que se requiera. Conéctate de nuevo a la experiencia de la Unidad, restaurando el Femenino en tí, en tus hijos e hijas, en tus relaciones. No hablo de banderas, de -ismos ni -istas, hablo a tu Ser.

Es momento de restaurar el Femenino al lugar que le corresponde y en Unidad, tejer esta nueva revolución de lo inesperado que es el vivir.

Con Amor y Servicio

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Cuando el espejo soy yo

Una de las posibilidades que nos está ofreciendo esta pandemia es el uso de las tecnologías para comunicarnos. Para muchas personas mayores, quiero decir más allá de la adolescencia, supone un encuentro nuevo, inexplorado, un reto en muchos aspectos, no sólo el tecnológico. La experiencia de comunicarnos con el resto del mundo a través de una pantalla, nos posibilita mirar al otro, verlo y también verme a mí misma. «Verme a mí misma» puede ser un descubrimiento verdaderamente trascendente. Por supuesto no estoy hablando de los/las adolescentes que usan el móvil de forma habitual como una tercera mano y crean su imagen a partir del «postureo» que imita aquello con lo que se identifican. Hablo de las personas adultas que con el tiempo o quizás nunca, dejaron de mirarse al espejo, dejaron de verse, se olvidaron de encontrarse.

¿Qué es un espejo? La etimología de la palabra espejo apunta a «instrumento de mirar, de observar» diferenciado de ver, ya que observar implica la intención de la mirada, el acto de aprender, el interrogante, si podemos decirlo así. Cuando este instrumento de mirar nos refleja a nosotras mismas, ocurre una revolución interior, un reencuentro inesperado de quién soy yo, qué soy yo.

Ante cuestiones así sólo cabe el Amor y lo escribo en mayúscula para distinguirlo del pseudo-amor que nos han vendido como verdad, cuando sólo es una mentira disfrazada. El Amor en mayúscula es aquel que no juzga ni califica, el que acoge e incluye, el que une, vive y respira para el Bien Común. Digo Bien Común porque el Amor no distingue entre buenos y malos, ni blanco ni negro como nos han enseñado a nosotros. El Amor en mayúscula es Unidad, el Cero mismo. ¿Dónde hallo el Cero, la Unidad, el Amor? Las respuestas se encuentran en el interior, dentro de cada una de nosotras. La llave que abre este paisaje donde habitamos, es el silencio, la atención en el silencio, la contemplación del silencio que me permite escuchar el canto del pájaro, el susurro del viento, la danza de las flores, el tambor de mi corazón. Entonces es cuando el ruido del pensar se desvanece y puedo ser agua como la lluvia, aire como el viento, tierra como nutriente y fuego como cobijo.

Ahora, en este tiempo de pandemia, todo apunta al interior, no te dejes engañar, incluso la pantalla que usamos para comunicarnos con los que amamos, ahora se presenta como el vínculo de mirar mirándome.

¿Qué veo cuando me miro? Puedes ver muchas cosas. Yo te invito a que te mires desde el silencio, sin palabras, sin historia, sin pasado, sólo vacío porque es en el vacío donde creamos. Es en el vacío donde nacemos. Que no te confundan las palabras. Vacíate de los prejuicios, de las creencias, de las ilusiones, vacíate de todo hasta que encuentres el Sonido del Vacío.

El reflejo del Vacío, que se inició con el interrogante ¿qué soy yo?, te devuelve Yo Soy. Yo Soy.

Ahora, vive en Ello y deja que así sea. ¿Es mucho para tí?

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De ausencias y soledad

El 17 de marzo de 2020 teníamos sesión de Biodanza con las Mujeres Jardín. Era el día en que íbamos a decidir la publicación del segundo artículo pero no tuvimos la oportunidad: la pandemia se había declarado y el retiro estava vigente, así que el artículo quedó a la espera del siguiente encuentro. Ha pasado un mes y seguimos sin encontrarnos. Tardaremos aún muchos días, así que vamos a publicarlo, sobretodo por las flores que ya no están en nuestro hermoso jardín, flores que partieron dejándonos el aroma eterno de los abrazos, las risas, las ruedas de mecimiento, las miradas, la ternura de estar juntas, presentes y de alguna forma, para siempre. Especialmente dedicado a Carmen Jiménez, nuestro florido Jazmín al que no pudimos despedir porque ahora morirse es … ¿qué es morirse en estos tiempos donde nadie se reune para decir el último adiós, donde las personas mueren solas (aunque no fue el caso de nuestro Jazmín que estuvo acompañada de su querida nieta Sara que trabaja en el Hospital Taulí) sin ceremonia, sin ritual, sin seres amados a los que mirar? Es cierto que el personal sanitario, todo el equipo de salud y digo todo porque incluyo a todos, desde los camilleros y personal de limpieza, hasta los médicos, todos están sufriendo más que nadie las consecuencias de esta pandemia que tanto duele y al mismo tiempo nos invita a una profunda reflexión sobre el vivir y el morir.

Un mes y las Mujeres Jardín siguen escribiendo, – Ahora más que nunca- dicen. Hablamos por teléfono, compartimos risas y llantos, mantenemos el vínculo porque la mayoría de ellas no tienen cómo hacer videollamadas, sólo teléfono. Seguimos adelante danzando al son de la música con une, confiando en el ser humano, en su capacidad de innovación y creatividad, en su empeño por vivir, pero muchas cosas habrán de cambiar.

El mundo se ha parado dicen, y aunque seguimos en este retiro forzado, las guerras en más de 40 países del mundo continuan, la venta de armas para que estas guerras sigan su juego macabro continúa, la venta de esclavas sexuales, niñas y niños vendidos como animales y objetos de uso y desuso continúa, el hambre en muchos países continúa robando vidas sobretodo de infantes y ancianos, los campos de refugiados siguen sufriendo el olvido, mientras el humano, sujeto como un perro atado por sus propias cadenas, está en arresto domiciliario. ¿de qué se nos acusa? De locura. La Naturaleza, la Gran Madre, Gaia, Pachamama, ha decidido que es suficiente: hemos sobrepasado el límite de la destrucción masiva del planeta y de los seres que la habitamos, y no hay más tolerancia. Nos toca reflexionar, nos toca establecer nuevas bases para recrear este mundo de locos donde la ley del más «fuerte» es la que impera, y digo fuerte aludiendo al poder inventado del ego superlativo apartado de la vida y dedicado al lucro y la posesión a cualquier precio.

La llamada de Ser Uno no es un eslogan publicitario aunque así nos lo han hechos creer los mecanismos del sistema que absorben verdades y las manipulan para que pierdan credibilidad. Ser Uno es la alternativa de vida que impulsa la propia evolución. No hay venganza, ni resentimiento, ni tan sólo juicio en la Naturaleza; es la Ley Natural de la Armonía y el Equilibro, de la Homeostasis universal. Los humanos nos hemos vuelto células cancerígenas que hay que aislar y destruir para que la Vida recupere su estado natural y los que sobrevivamos aprovechemos la oportunidad para Vivir en Paz. Así actúa la Vida. El Equilibrio Armónico del sistema prevalece a cualquier proliferación egóica.

¿Qué vamos a hacer con todo esto? ¿Qué queremos que ocurra después de esta pandemia existencial? ¿Qué papel queremos ocupar en el mundo?

Es momento de dialogar, de crear espacios virtuales de coloquio, de debate, de cuestionarnos, de escucharnos, de autocrítica, de definir estrategias de cambio que no sean simples parches que paren la hemorragia. Precisamos restablecer nuestro papel de tribu humana en la Tierra y andar a la par con la Vida, entendiendo que no es sólo un aspecto biológico. Somos mente, consciencia, seres cósmicos y eternos experimentándonos como tal. Hemos olvidado nuestra causa de ser. Debemos recordar. Las abuelas ¡tienen tanto que contarnos!!! Ellas pueden hacernos recordar lo que permanece más allá del tiempo. Escúchalas para que su voz permanezca viva, presente. Ellas y los infantes sufren retiro forzado pero tienen voz, la más noble de todas las voces humanas.

Para ti Carmen Jiménez, por tu hermosa sonrisa que permanece viva en nosotras.

En este enlace encontrarás el segundo artículo de las Mujeres Jardín.

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¿Espiritualidad? Ah si…

¿Sabías que cuando miramos el cielo en la noche, todo cuanto ves a simple vista, es el brazo de la Via Láctea donde habitamos, más alguna galaxia más? Eso quiere decir que desde nuestra infinita «pequeñez» biológica, percibimos una parte de la inmensidad que es la Vida. ¿Te has parado a observar esa inmensidad? Esos centenares y miles de cuerpos celestes cohabitando entre sí, conmigo y contigo incluidas, con la araña del patio que se esconde de la lluvia, con la flor del jardín y el roble del bosque.

Cuando eso ocurre, me relajo sin más y sonrío. No puedo dejar de percibir una Paz que va más allá de las palabras pero que es sentida por algo que me habita dentro y fuera, que lo ocupa todo como un Todo en un Nada. Y casi sin respirar, me asombro. Quizás asombrar no sea la palabra adecuada, pero cuál es la que encaja cuando no hay palabras sólo Presencia.

Sí, sólo Presencia sin palabras ni pensamientos. Sólo Presencia ante la perfecta fractalidad de la Vida, patrones eternos que se repiten sin fin, como una hormiga o un insecto que al mirarnos vea nuestros campos bio-magnéticos, nuestras redes neuronales conectando y desconectando, entrelazándose entre sí en una danza infinita de la que tan sólo percibimos lo suficiente para recordar que somos seres cósmicos, más allá de la individualidad.

Somos seres biológicos, psicológicos, sociales y cósmicos, y añado cósmicos más que espirituales porque debemos nombrar el Cosmos para que se nos haga presente en nuestro cotidiano y nos recuerde que desde tiempos remotos las culturas originarias de la Tierra estaban aquí mismo, con nosotros, mirando el Cosmos en su transformación permanente.

Hablamos de espiritualidad y hacemos referencia al espíritu, a la esencia que somos. A través de la meditación podemos alcanzar estados de percepción que nos permitan vivenciar la eternidad del Ser, pero… sólo mirando el firmamento en la noche, puedes percibir al Gran Espíritu que todo habita, también aquí en nuestra «pequeñez e insignificancia» fractalidad.

Nuestros ancestros, las culturas originarias y los pueblos indígenas, les bastaba con tenderse en el pasto y mirar: la Naturaleza en la Tierra y la Luz en el Cielo. ¿cuántas meditaciones necesitaras para sentirte espíritu? ¿Cuántas prácticas deberás realizar para sentir el Ser Cósmico que ya eres?.

Me pregunto si la espiritualidad es algo que también hemos inventado para explicar aquello que es obvio, que siempre ha sido, es y será a pesar de nuestro olvido, de nuestros enganches emocionales, de las vivencias limitantes a las que nos aferramos aún. La observación de la Naturaleza proporciona estados de éxtasis y de consciencia amplificada, sólo estando Presentes, Aquí-Ahora, en el tiempo eterno de Aión.

Todo cuanto nos rodea nos habla del Ser, representado fractalmente en cada ser viviente, sea cual sea su tamaño, condición, raza, … Nada hay en el Uni-verso que esté separado; eso sólo existe en nuestra mente menor identificada en aquello que cree ver y sentir porque no nos han enseñado a vivir siendo.

EL mundo se ha parado decimos estos días, pero no: es el ser humano que ha dejado de intoxicar su entorno y la Naturaleza rebrota, los animales ocupan espacios antes vetados sólo para humanos, los pájaros cantan con más confiados, la primavera sigue su esplendor, pero este año aún más, pues ha dejado de luchar contra la locura humana.

El cautiverio nos pide reencontrarnos con uno mismo, con nuestro mundo, con nuestras relaciones, con nuestra visión, y algunos nos sentimos afortunados, otros desdichados. En estos días la lucha ya no es la que está fuera, ahora la lucha está en el interior de aquellas personas que prefieren repetir el viejo paradigma que dice que sólo luchando venceremos, pero yo te repito las palabras de los sabios que dicen: No eres un ser viviendo la vida, Eres la Vida.

La mirada que la Vida nos invita a ver, puedes encontrarla en el Cielo que, a pesar de que lo hayas olvidado y no recuerdes cómo mirarlo, siempre está allí. Las nubes pasarán, las tormentas pasarán, pero Tú igual que el Cielo, permanece. No necesitas ser espiritual. Sé Aquello que permanece, dentro y fuera, pues nada existe ni fuera ni dentro. Todo Es. Antes que Uno es Cero: espiral eterna.

Dedicado a todas las personas que aún olvidamos y aún recordamos.

Gratitud.

Presencia
Cuentos biocéntricos

Había una vez…

Para las personas que estamos al servicio de las personas, acompañando procesos de transformación (pues el vivir es una constante transformación en sí misma), resulta difícil o costoso quizás, asimilar esta función sin la visión espiritual. Y digo espiritual porque hablo del espíritu, de la esencia, donde la visión se amplifica y se percibe más allá de la materia y la mente.

En realidad la del espíritu o la conciencia plena, es la única visión que nos permite experimentar la verdad y así diferenciar lo que sólo es un holograma con el que solemos identificarnos tantas veces, durante tantos años que acabamos viviendo como si fuera la única realidad, alimentando personajes, encarnando historias que van y vienen, yendo siempre hacia algún lugar, buscando algo que nunca acabas de encontrar, que cuando lo has conseguido se vuelve a perder, y así vamos andando sin hacer camino.

La ignorancia es algo que puede arreglarse con cierta facilidad y constancia. Basta con tener la disponibilidad verdadera de aprender, de experimentar, de abrirse a nuevas posibilidades y disfrutar del viaje. La arrogancia es más complicada porque nos hace creer que «conmigo me basto» , «que lo sé todo», «qué me vas a contar a mí que yo no sepa», y otras mentiras con las que la persona se parapeta impidiéndole verse a sí misma como Aquello que És y siempre ha sido.

Pero la trampa más compleja es cuando ignorancia y arrogancia van cogidas de la mano, unidas y fieles a su unión. Aquí sí que nos encontramos con el drama del sufrimiento, y no es que los otros no lo sean, es que el matrimonio ignorancia-arrogancia es un arma letal que puede dañar mucho más de lo que podemos imaginar.

¿Qué hacer ante estos casos? Casos que son encuentros, posibilidades, oportunidades de transformación del colectivo, no sólo de las personas implicadas sino del colectivo porque todo aquello que ocurre como individuo, repercute en la red, esa red de afectos, hilos de amor eterno que pertenecen al campo espiritual y que por no ser mirado, se nos olvida que es la clave de todo cuanto ocurre en este viajar por el planeta.

Dejar ir, dejar marchar, soltar, confiando en que cada quién sabe lo que hace y sabe (en su yo-verdadero) que cuando nos encontramos, intercambiamos aquello que está en nuestras manos, en nuestras posibilidades; y después… y mientras…, suelta.

Recuerda: somos libres aunque lo hayas olvidado. No te quedes con nada, suéltalo todo hasta que sólo quede lo que permanece, lo que nunca se ha ido y sigue vivo en ti y en todo. Sólo así podremos ver lo que verdaderamente nos une: la permanencia del Ser. No hablo del Uno, indico el Cero.

Desde Aquí, te veo.

Dedicado a tod@s l@s que cuidamos de nosotr@s y de l@s demás.

Grupo de Biodanza +65 años de Castellar del Vallés
Biodanza

Qué es la Biodanza por las Mujeres Jardín, proyecto biocéntrico de mujeres de +65 años practicantes de Biodanza

En el enlace que encuentras a pie de página, se halla el primer articulo escrito por las Mujeres Jardín, escritoras y poetas surgidas en el grupo regular de Biodanza para personas mayores de 65 años de edad.

Las mujeres ancianas, abuelas, las viejas sabias de la tribu, tienen muchas cosas para contar. Sus historias de vida, de muerte, son saberes que debemos integrar en nuestra comunidad humana para enriquecerla con su mirada añeja, su saber de vieja, de sabia, de abuela. Ellas tienen voz y nos lo cuentan con palabras de siempre.

Sigue el link para leer su primer artículo Qué es la Biodanza