Muchas personas tituladas como profesoras de Biodanza, en los primeros años de ejercer como tal, se encuentran con la dificultad de transmitir qué es Biodanza. A mí también me ocurrió al principio; no encontraba la manera de expresar lo que define a Biodanza como un sistema de integración y desarrollo humano. Esta es la inquietud que me expresan muchas facilitadoras y facilitadores titulados o en fase de preparar su tesis, y es por eso que hago este post, por si puede inspirarte en tu Ser-Facilitadora-en-el-mundo.
Voy a dividirlo en tres entregas para no extenderme tanto en un sólo artículo.
Para el entendimiento de algo, para mí, lo más importante es ordenar y estructurar la información que ya tengo sobre ello para, a partir de ella, encontrar la mejor manera de expresar aquello que realmente quiero transmitir. Muy a menudo durante el proceso, se revelan nuevos datos, nuevas comprensiones que resultan muy agradables y estimulantes. Vamos allá.
En la definición oficial de Biodanza de la colección de textos de la Teoría de Biodanza, editada por la Asociación latinoamericana de Biodanza (ALAB) en 1991, que sirve como base para la formación reglada de docentes de Biodanza, dice: Biodanza esun sistema de integración afectiva, renovación orgánica y reaprendizaje de las funciones originarias de vida.
Para facilitar el entendimiento, vamos a ir desglosando la definición según el orden en que aparecen las palabras.
La primera palabra que encontramos es sistema. Se entiende como sistema a un conjunto ordenado de componentes interrelacionados que interactúan entre sí conformando una estructura que tiene un objetivo específico. Te propongo que vuelvas a leer la frase anterior que define sistema y ésta vez añadas imágenes a las palabras; esto quiere decir que vas a tener que unir los dos hemisferios cerebrales para tener una visión más amplia del significado de la palabra. En la medida que incluyas las imágenes a las palabras, éstas van a impregnarse de sentido para tí, no sólo de significado. Vas a abarcar un campo de comprensión más amplio y unificador. Como nota decirte que hay un impacto emocional en la palabra que solemos obviar y nos cabe rescatar.
Una vez que ya hayas podido leer la palabra y verla, habrás percibido que un sistema abarca lo micro y lo macro, como una célula que es una entidad en sí misma conformada por otros componentes más pequeños (la membrana celular, el núcleo, el aparato de Golgi, citoplasma, ribosoma…)y más grandes a la vez (tejido, órgano,cuerpo…). Así que en un sistema hay componentes interrelacionados que interactúan de forma ordenada dando forma a una estructura, que en Biodanza es el Modelo Teórico de Biodanza (MTB). Ahora bien, para que el sistema se dé como tal, en su estructura ordenada necesita un objetivo específico, un motivo de existir, podríamos decirlo así. El objetivo específico de Biodanza es sentirse viva, la alegría de vivir.
Entender que Biodanza es un sistema es muy importante porque nos sitúa en la comprensión de algo complejo, ordenado, coherente, que se estructura en un modelo teórico que a su vez fundamenta una metodología basada en la vivencia. Así pues, Biodanza no es una herramienta, una técnica, no es un método… es algo mayor: un sistema. Para Rolando Toro definir Biodanza como sistema era muy importante porque cuando hablamos de sistema estamos abarcando una visión unitaria donde las partes y el todo constituyen una unidad indivisible que construye conocimiento ampliado.
Seguimos con la definición oficial de Biodanza y encontramos tres puntos básicos: 1) Integración afectiva, 2) renovación orgánica y 3) reaprendizaje de las funciones originarias.
Ante la pregunta ¿qué es integración afectiva?, la respuesta oficial es: Restablecer la unidadperdida entre percepción, motricidad, afectividad y funciones viscerales. El núcleo integrador es, según nuestro abordaje, la afectividad, que influye sobre los centros reguladores límbico-hipotalámico. La propuesta es transformar al ser humano disociado en un holón.
Lo primero que vemos es que para restablecer la unidad perdida, quiere decir que hemos perdido la percepción de unidad, así que nos percibimos como seres separados, disociados en partes aisladas que nos componen como individuos, y también separados de la Vida que transcurre ahí afuera. La sensación de ser parte de la Vida se ha olvidado: no reconocemos el aire como elemento necesario para nuestra existencia, o el agua, la tierra, por poner un ejemplo, pero eso no es todo. Nosotros somos también aire, tierra, agua… Estamos compuestos de los mismos elementos. Nuestra Gaia es un sistema mayor donde habitamos como sistema menor. Hemos perdido la vivencia de la Unidad, de pertenencia a la Vida. No estoy viviendo una vida, soy Vida.
Cuando Rolando dice integración, está hablando de algo integral, como cuando vamos a la panadería que encontramos pan blanco (refinado) y integral (con todos los componentes de la semilla).
La integración es afectiva porque el Amor nutre sin discriminar ni excluir.
Por último, la base de la integración es el Amor y su manifestación es la expresión afectiva. En la última frase de la respuesta que ofrece Rolando sobre la integración afectiva como parte de la definición de Biodanza, encontramos … transformar al hombre disociado en un holón. ¿Qué es un holón?.
Arthur Koestler acuñó el término holón en su libro de 1967 titulado The Gost in the Machine, en el que profundiza sobre la tendencia humana a la violencia generándose, según el autor, a partir de la división reduccionista mente-cuerpo. Koestler dice que para comprender algo se necesita abarcar el contexto de su relación con el todo mayor en el que reside. Desde esta comprensión surge el término holón que representa tanto una parte del todo como el todo en sí mismo. En el holón hay un flujo bidireccional de información del todo a las partes y de las partes al todo, con dos tendencias claras: «La tendencia autoafirmativa es la expresión dinámica de la totalidad del holón; la tendencia integradora es la expresión dinámica de su parte». Así tenemos que holón implica la la autoafirmación de sí-mismo como un Yo Soy integrado; y la integración que reconcilia las partes y las totalidades de los organismos.
Geométricamente el holón se representa como un toroide.
Sistema dentro de un sistema mayor y así en lo micro como en el macro, en interrelación ordenada, estructurando la Vida. Cuando conseguimos sentir este estado de unidad, de pertenencia a la Vida, podemos decir que estamos en una vivencia integradora, que como algo vivenciado se instala en el cuerpo reorganizando la estructura bio-psico-trascendente del ser humano con tendencia a la armonía.
En la segunda parte hablaremos sobre la renovación orgánica.
Te dejo un video hermoso sobre la integración de la Vida.
En el capítulo II de la Teoría de Biodanza, editada por ALAB, titulado Una nueva visión de los problemas sociales y humanos, encontramos en el punto 6 lo que Rolando tituló Política, Un acto de amor.
Al respecto de este punto, la semana pasada compartí en mi canal de YouTube un video con la lectura parcial del texto y comentarios sobre ella. Por si es de tu interés aquí te dejo el enlace: Biodanza: la Política del encuentro humano En la lectura, obvié algunos puntos para no extenderme demasiado, y hoy te traigo una frase del texto mencionado, que me parece muy reveladora para seguir profundizando en el pensamiento que inspira a Rolando Toro. Dice literalmente “Hannah Arendt, Paulo Freire, Wilhelm Reich y Roger Garaudy[1] integran nuestras nociones políticas”.
De los cuatro autores mencionados por Toro, Hannah Arendt era totalmente desconocida para mí, así que me puse a investigar porqué Rolando la tenía entre sus referentes de pensamiento político. Te cuento lo que he descubierto y las reflexiones que me han surgido a partir de este interesante hallazgo.
Hannah Arendt (1906-1975) es alemana judía de Hannover. Estudia con Martin Heidegger y Karl Jaspers, ambos tuvieron una gran influencia en su pensamiento y manera de entender el mundo. En 1933, debido al ascenso al poder de Hitler, Hannah huye a Praga y después Ginebra donde pasa algunos meses; después se traslada a París y se instala durante seis años, colaborando en varias organizaciones de refugiados judíos. En el año 1941 se ve obligada a abandonar Francia (por algún motivo que no he encontrado) y se traslada a Nueva York con su segundo esposo y su madre, donde permanece hasta su muerte. En Nueva York se relaciona con un influyente círculo de escritores e intelectuales, dando conferencias y charlas por diferentes escuelas y centros. Ejerce como profesora de filosofía política en la New School for Social Research hasta su muerte en 1975.
Publica varios libros que la sitúan entre una de las pensadoras políticas seminales del siglo XX. Entre los títulos publicados más importantes se destacan Los orígenes del totalitarismo, un importante estudio de los regímenes nazi y estalinista, y La condición humana su obra más importante. En 1961 asiste como reportera del The New Yorker al juicio de Adolf Eichmann[1] en Jerusalén. Le causa tal impresión que dos años después del juicio escribe un libro que provoca una profunda crítica en los círculos judíos y en diferentes sectores del ámbito intelectual, llegando incluso a perder alguna amistad por diferencias de pensamiento.
La fuerza, el coraje y la originalidad del pensamiento de Hannah la sitúan en un pensamiento político que no puede identificarse ni con el liberalismo ni con ninguna otra categoría de pensamiento político tradicional, ni tan siquiera con el pensamiento político comunitario. Hannah piensa críticamente sobre la democracia representativa, enfatiza el compromiso cívico y la deliberación política, la separación de moralidad y política y elogia la tradición revolucionaria, pero su aportación más relevante al pensamiento político se basa en la idea de ciudadanía activa, o sea, la relevancia del compromiso cívico y la deliberación colectiva sobre todos los asuntos que afectan a la comunidad. Su percepción se inspirada en la tradición clásica de Aristóteles materializada en los escritos de Maquiavelo[1], Montesquieu y otros, que dicen que la política encuentra su expresión auténtica cada vez que los ciudadanos y ciudadanas se reúnen en un espacio público para deliberar y decidir sobre asuntos de interés colectivo, no porque pueda conducir al acuerdo o a una concepción compartida del bien, sino porque permite a cada ciudadana desarrollar su identidad ejerciendo sus poderes de gestión, su capacidad de juicio y concretar acciones con un cierto grado de eficacia política, lo que en educación biocéntrica llamamos de acción transformadora real.
Hay cuatro temas principales que Hannah presenta en su manera de concebir la filosofía política: concepción de modernidad, teoría de la acción, teoría de juicio y concepción de ciudadanía. Me parece interesante desarrollarlos brevemente para poder entender porque el pensamiento de Arendt es un referente para Toro.
1.Concepción de la modernidad
Para Arendt la modernidad se caracteriza por la pérdida del mundo de la pluralidad y la libertad (no libre albedrío que sería la libertad interior), de solidaridad y convivencia comunitaria, de experiencia y acción, que construyen un sentido de la realidad y la propia identidad individual y colectiva.
Cuando leí “pérdida del mundo”, enseguida me vino la “nostalgia de amor” de Rolando Toro (Arendt desde una visión política, Toro desde un lenguaje poético, pero en el mismo sentido). Para Hannah la pérdida del mundo es efecto del surgimiento de formas totalitarias de gobierno, como el nacismo y el estalinismo, que han roto la continuidad de la historia occidental y ha dejado a la humanidad huérfana de esperanza porque la tradición política no ha resistido los embates de las consecuencias absolutistas. Arendt dice: Soloreapropiándonos del pasado y no de la tradición, podemos esperar devolverle sentido al presente y arrojar algo de luz sobre la situación contemporánea”. Inspirada por Martin Heidegger propone deconstruir la tradición filosófica occidental para recuperar los orígenes perdidos en el olvido y salvar los fragmentos del pasado que aún pueden ser significativos para el presente.
Recuperar los orígenes es para Hannah recuperar la experiencia original de la polis griega, el “tesoro olvidado” del pasado más allá de la tradición. Para Arendt la polis “no es la ciudad-estado en su ubicación física; es la organización de las personas tal como surge del actuar y hablar juntos, y su verdadero espacio se encuentra entre las personas que viven juntas para este propósito, sin importar dónde se encuentren”. Ella entiende la polis como el espacio de aparición “donde me aparezco a los demás como los otros se me aparecen a mí, donde los hombres existen no sólo como otras cosas vivas e inanimadas, sino para hacer su aparición explícitamente”. Esta frase de Arendt, muy de Heidegger, me hace recordar la frase de Rolando cuando dice “el otro habla de mí«, en su percepción de la Poética del Encuentro humano. Para Hannah este aparecer de la identidad humana es el resultado de tres valores asociados a lo laboral (condición humana de vida), al trabajo (actividad ligada la condición mundana) y a la acción (ligada a la pluralidad).
2. La teoría de la acción
Para Arendt recuperar la antigua noción de praxis (acción vinculada con la libertad y la pluralidad) es esencial para distinguirla de poiesis (fabricación). La acción son libertad y pluralidad. La libertad es para Arendt la capacidad de empezar de nuevo, de hacer lo inesperado, de crear sólo por el hecho de haber nacido. La acción como realización de la libertad, tiene sus raíces en “el hecho de que el hombre sea capaz de actuar, significa que se puede espera de él lo inesperado, que es capaz de realizar lo que es infinitamente improbable. Y esto es nuevamente posible solo porque cada hombre es único, de modo que con cada nacimiento algo singularmente nuevo viene al mundo”. (La condición humana, 1958). ¿Podría apoyar la vivencia del éxtasis del renacido, la línea de vivencia de la Creatividad, los potenciales genéticos, la identidad…? ¿qué crees tu?
La pluralidad es la virtud de actuar y relacionarnos con los otros seres de manera única y distintiva y así, contribuir a una red de acciones y relaciones extraordinariamente complejas e impredecibles. Esta red de acciones es lo que conforma el ámbito de los asuntos humanos, el espacio donde los individuos se relacionan directamente a través del lenguaje.
Para Arendt la acción política, transformadora y comprometida con la polis, implica el habla ya que por medio del lenguaje somos capaces de articular el significado de nuestras acciones y de coordinar las acciones del conjunto. A su vez, el habla implica acción, no sólo por el discurso en sí mismo como acto sino porque a través del habla verificamos la sinceridad del ser humano. Hannah afirma que cuando palabra y acción están unidas, no se han separado y las palabras no se usan para velar intenciones sino revelar realidades, es cuando las personas actuamos en “concierto”, o sea, en armonía sonora con la Vida. ¿Quién soy? Me revela; ¿Qué soy?’ habla de las habilidades y talentos.
Acción y habla solo pueden revelar en retrospectiva, justo cuando surge la palabra que cuenta los hechos y las actuaciones, o sea, narra la historia. De esta forma el narrador, el poeta, el trovador, nos revela la identidad del actor. Los historiadores y narradores develan el quien.
Para Hannah poeta e historiador son clave para preservar la memoria de las acciones pasadas y hacer de ellas una fuente de instrucción para el futuro. Para ser preservadas estas narraciones, necesitan de una audiencia, es decir, una comunidad de oyentes que se conviertan en transmisores de los hechos que han sido inmortalizados. Sheldon Wolin dice “la audiencia es una metáfora de la comunidad política cuya naturaleza es ser una comunidad de recuerdo”. Una de las funciones primordiales de la polis griega era ser la comunidad de memoria, preservar las palabras y los hechos del olvido y dejar testamento para el futuro.
3.La teoría del juicio
La teoría inacabada del juicio, según Hannah, representa su legado central al pensamiento político del siglo XX.
Enfrentando los horrores de las dos grandes tragedias políticas del siglo XX, el nazismo y el estalinismo, Arendt insiste en comprender estos fenómenos desde la aceptación de lo ocurrido con toda su crudeza, sin ubicarlos en precedentes o esquemas históricos, partiendo de un lugar nuevo, donde la capacidad de juzgar debe reinventarse desde un lugar imparcial y distante que nos permita la comprensión y la reconciliación con la realidad del siglo XX.
Esta concepción sobre el juicio proviene de su participación como reportera en el juicio de Eichmann a principios de los años sesenta. Observar las respuestas del acusado, la simplicidad de su pensamiento, su evidente incapacidad de discernir y cuestionar, le suscita la necesidad de aceptar una realidad que desafía la comprensión humana. Ella se cuestiona ¿Cómo pudo un individuo tan común, rigurosamente respetuoso con la ley y demasiado humano, haber cometido tales atrocidades? Aquí ella plantea lo que llama la banalidad del mal, o sea, la capacidad irreflexiva del individuo que le impide juzgar aquello que hace. Hannah dice “pensar no es una prerrogativa de unos pocos sino una facultad siempre presente en todos; del mismo modo la incapacidad de pensar no es un defecto de mucho que carecen de capacidad intelectual, sino una posibilidad siempre presente en todos”. Intentando encontrar respuestas al impacto que le causó Eichmann, ella se centra en comprender la mente y se apoya en Kant que defendía que para que nuestros juicios sean válidos debemos trascender nuestras condiciones privadas o subjetivas en favor de las públicas e intersubjetivas, apelando al sentido común de lo humano.
4.Concepción de ciudadanía
Para Arendt la ciudadanía en el mundo contemporáneo pasa por la recuperación de una visión del mundo compartida y por la creación de espacios colectivos donde los individuos puedan revelar sus identidades y establecer relaciones de reciprocidad y solidaridad. La unidad lleva implícita la participacióndirecta en las prácticas y actividades que son características de ese espacio y los agentes que los habitan.
Esta concepción participativa de ciudadanía de Arendt aborda la constitución de la identidad colectiva para que sea reconocida, probada y transformada de manera democrática y discursiva. Como alternativa a un sistema de representación basado en partidos burocráticos y estructuras estatales, Arendt propone un sistema federado de consejos a través de los cuales los ciudadanos puedan determinar sus propios asuntos mediante la participación política directa, es decir, la acción común y la deliberación colectiva.
Estos serían los cuatro puntos significativos del concepto de filosofía política de Arendt, explicados brevemente. Cuando realmente me sorprendió la propuesta de Hannah fue verla en grabaciones antiguas, donde le hacían encuestas. Hay una película que te recomiendo que veas, que trata sobre ella y el juicio de Eichmann; la traducción al español es bastante deficiente, según dicen los comentarios en YouTube, cuando Hannah habla con Martin y éste le pregunta «¿Me quiere enseñar a pensar?, es ¿Quiere que le enseñe a pensar?; y en otro momento del final del film, la frase es «la banalidad del mal» y no la banalidad de nuestro mal, como está traducido. Aquí te dejo el video completo.
Por otro lado, también te dejo el video de una entrevista que le hacen, porque allí es ella tal cual, con su lucidez, su feminidad, su inteligencia al desnudo.
Entiendo que Rolando Toro se inspirara en Hannah por su visión delante de un mundo “perdido” como dice ella, ante tamaños desconciertos mundiales, con valores devastados y una crítica muy aguda sobre lo social y los avances tecnológicos que Hannah hace en sus escritos con gran elegancia, según mi parecer. El concepto de ciudadanía de Arendt, la libertad experimentada no desde lo filosófico sino desde lo político, que ya defendían los pensadores griegos del siglo IV a.C., la acción que se da en la pluralidad del espacio público con la palabra como fruto de la capacidad intrínseca del ser humano de crear y recrear un espacio social de sorprendentes posibilidades, recuperar la polis y la praxis de los clásicos griegos, a mi entender, dice mucho sobre el sistema Biodanza. ¿Tu que opinas?
Desvincular la política de la integración humana, es perpetuar la ilusión de separación entre lo viviente y la Vida.
Amor y Servicio
[1] Roger Garaudy, te dejo un enlace al vídeo donde hago una breve explicación sobre este autor y otro enlace que puede que sea de tu interés. Roger Garaudy . Roger Garaudy (2)
[1] Adolf Eichmann, alto funcionario de la SS alemana, encargado de organizar la identificación, reunión y transporte de judíos de toda la Europa ocupada a sus destinos finales en Auschwitz y otros campos de exterminio en la Polonia ocupada por los alemanes
[1] Rolando Toro, en el punto 6 del capítulo 2 del volumen 1 de la Teoría de Biodanza, punto que estamos comentando, nombra a Maquiavelo en El Príncipe conceptualizando el Poder como categoría de valor en sí mismo.
Hoy leía en las redes una frase de Alejando Jodorowsky, que dice así:
Tratar de sanar al otro exige humildad, porque en el camino de su curación tú debes desaparecer para permitirle curarse a sí mismo»
Reflexionando sobre las palabras del maestro Jodorowsky, han aparecido otras palabras de Rolando Toro: «el otro me trae noticias de mí«. Entre una y otra frase y otros pensares de aquí y de allá que emergen en mi sentir, me adentro en los armónicos sonoros que resuenan dentro y aparecen nuevos sonidos que suman y expanden significado y sentido.
Cuando el otro trae noticias de mí y mi intención vinculante es tratar de sanarle, en realidad, a quien estoy tratando de sanar es a esa parte de mí misma que sigue insistiendo en percibirse separada y que en esa humanidad fronteriza en la que vivo, donde van surgiendo grietas que se convierten en abismos, lo único que me regresa a la Verdad en mayúsculas, es la humildad entendida como el sustrato que me compone, que si bien es materia en descomposición, esa misma materia descompuesta es la que nutre la tierra en sus diversas capas, posibilitando que germinen nuevas semillas que darán flores que pueden dar frutos, y así, en una secuencia armónica de danza, música y vivencia, se da la Vida, de nuevo en mayúsculas; porque nada más existe que el Verbo, entendido como Nombre y Acción a la vez, que por eso le llaman Innombrable, y que en el intento de nombrar surge el palíndromo YoSoY haciendo referencia al círculo eterno y las pocas conjugaciones que lo sintetizan en primera y tercera persona en presente simple y continuo.
Reflexionar, crear espacios de reflexión ampliada, donde poder resignificar lo aprendido y dotarlo de nuevos sentidos y formas; y no sólo en la soledad del pensamiento que, aún siendo necesario ese estar sola, no puede ser solitario, pues la Vida no cesa y todo confluye en un sólo punto que podríamos llamar evolución, o quizás mejor, aprendizaje. No, mejor danza porque en la danza se da la evolución, el aprendizaje y el factor más importante que siempre, o casi siempre, queda rezagado en la traicionera memoria: el juego, que podría llamarse arte también, porque no hay juego sin arte y no hay arte sin juego. Un juego que no es uno cualquiera, sino el Juego (en mayúsculas de nuevo), el Juego Divino o la Lilah, como dejaron dicho los antiguos sabios de la India.
Me quedo pensando y… ¿será que hay algo no-divino?
Siguiendo el Hilo de Ariadna, la heroína del laberinto del Minotauro, como metáfora del Juego Divino (otra vez), la cual dicen que entró junto con Teseo, danzando con su hilo rojo hasta llegar al centro, allí donde habita el monstruo temido, y Teseo cubierto con una máscara de toro, mientras Ariadna seguía danzando con su hilo rojo rodeando a la bestia desprotegida por reconocer a un igual en Teseo, la temida fiera, embelesada por la escena, finalmente se deja herir de muerte, sembrando su sangre en el substrato de la tierra. Dicen que después salieron los dos, Ariadna y Teseo, siguiendo el hilo rojo de la heroína y que al salir, nuevas danzas y cantos siguieron, promesas de amor que terminaron en desencanto que a su vez abrió puertas al encuentro de su verdadero Yo, como reina del reino, junto a Dionisio. Y podríamos seguir así hasta quizás nuestros días, pero no es necesario porque mi intención en este post es destacar la humanidad que nos habita y que toma verdadero sentido en la vivencia comunitaria pues es la comunidad la que nos acoge, nos sustenta, nos compone, como ejemplo vivo del humus que somos.
Humus es un abono orgánico que se da por la descomposición avanzada de restos orgánicos. Es de color negruzco por su elevado contenido de carbono. Los elementos orgánicos que componen el humus son considerados estables ya que no se pueden ver significativamente modificados en el tiempo. El contenido de humus en la tierra es del 5% en bosques, mientras que en la playa es de 1%.
Fíjate que el porcentaje de humus, en relación a la composición de la tierra, es mínimo y, justo ahí, en la humanidad que nos compone, es donde se manifiesta la infinita Belleza que vincula dentro-fuera, luz-sombra, tierra-aire, fuego-agua, en una conjunción copulativa llamada «y» donde, como dice la Real Academia Española, copulan los mal llamados opuestos en una danza sin fin creadora del triángulo vital eterno vida-muerte-vida, una y otra vez, una y otra nota, uno y otro tono, uno y otro acorde que se vuelve sinfonía y así hasta el más allá.
Y… en esta danza copulativa me pregunto ¿dónde está el límite?
La voz me responde, no existe. El límite lo creamos nosotros, seres humanos (del humus), cuando nos quedamos atascados en la materia descompuesta que nos compone, sin percibir que es en ella donde se dan las características necesarias y sublimes que enriquecen la tierra para retener el agua y filtrarla a capas más profundas, para dar consistencia a los suelos arenosos, para enriquecer el suelo con los nutrientes de la descomposición, para prevenirla de patógenos, … Sí. Somos así los humanos: conjunción copulativa y frontera. ¿dónde está el límite?
Insiste la voz: no existe. Sólo existe la «inmutabilidad de lo eternamente mutable» como dice el Tao. Entonces, ¿Será por eso que el humano cuestiona tanto todo que se olvida que la cuestión es el hilo rojo de Ariadna?, aquella que después de participar en la matanza del monstruo, huyó con su infame amado Teseo, que la abandonó en una playa lejana y solitaria, donde más tarde Dionisio la encontró enloquecida de su sufrir, y en ese encuentro renació como Reina de su reino, no porque Dionisio le diera nada que ella no tuviera, sino porque es en la conjunción copulativa donde la frontera toma sentido y se significa, para volver a empezar o quizás sería mejor decir, para seguir empezando una y otra vez, una y otra nota, uno y otro tono, uno y otro acorde que se vuelve sinfonía y así hasta el más allá.
Todo esto para decirte que, el límite sí está. Existe. Su existencia es la justa y necesaria para regresar al centro donde todo confluye, donde todo se conjuga en un único Verbo, en un solo Armónico, con muchos nombres nombrado más con único sonido innombrable, que nos habita, nos compone, nos humaniza como humus en la tierra.
Descanso en el sentir. Una manera profunda de Danzar la Vida
“Descanso en el sentir” es un encuentro de Biodanza profundización para honrar la Biodanza en mi vida y en la Vida, celebrando juntas y juntos dos acontecimientos bien significativos:
El 19 de abril de 1925 nacía Rolando Toro Araneda, el padre de la Biodanza. En su memoria, el 19 de abril se celebra en todo el mundo el Día Internacional de la Biodanza.
El mismo día 19 de abril del año 2008, me titulé como profesora de Biodanza SRT, junto con otras queridas compañeras de formación, así que este año hace 15 años.
Aunque ambas fechas tienen dimensiones muy distintas, las une la vivencia comunitaria que me recuerda las palabras de Toro: “Biodanza es un sistema de mudanza social cuya base en la comunidad”. Teoría de Biodanza, tomo I, Editora ALEB.
Si bien la transformación se da en lo individual, es en lo colectivo, en la comunidad humana donde incidimos, fortaleciéndonos en la verdadera vivencia integradora del Amor y el bienamar.
Mi deseo es celebrar contigo, biodanzante de más de dos años de experiencia en grupo regular de Biodanza, y contigo facilitadora y facilitador de Biodanza, porque cuando nuestra corporeidad viviente danza junta desde ese lugar experiencial, puedo-podemos sumergirme-nos en la profundidad del sentir, sentirme-sentirnos y descansar allí donde corazón y oído (no es casual que compartan el mismo verbo) se reúnen en sincronía con la Vida que Soy-Somos.
Si te vibra dentro, te invito a estar presente en esta celebración comunitaria. Para ello deberás formalizar la inscripción en el enlace https://forms.gle/uSk4DCG5EVmQ3H1k7
Domingo 16 de abril de 17,30 a 20,30h en l’Hivernacle Nature Sanctuary, BCN.
Aportación económica: 25€
Recuerda inscribirte con antelación ya que las plazas son limitadas.
En la Teoría de Biodanza, Tomo I, capítulo IV, punto 11, titulado BIOLINGÜÍSTICA, encontramos una detallada exposición del estudio de los lenguajes a partir de su origen biológico. En apenas nueve páginas, Rolando Toro, de forma resumida, describe y clasifica la filiación evolutiva de los protolenguajes, a partir de las investigaciones bio-lingüísticas en el ser humano, resaltando la importancia del lenguaje poético, hasta llegar a la vinculación poética de algunos de los poetas dentro del Modelo Teórico de Biodanza y las cinco líneas de vivencia.
No voy a transcribir la totalidad de las páginas, pero sí voy a remarcar aquellas partes que hablan específicamente del lenguaje en Biodanza como una vivencia epistémica.
El camino que va desde el sentir orgánico y su formulación en lenguaje es complejo y accidental.
Podríamos formular la hipótesis de que nuestro lenguaje es una extensión de nosotros mismos y que nuestras palabras constituyen la semántica del ser. Sin embargo, esto no es así, porque el hombre es capaz de disociar la vivencia de la expresión, es decir, puede construir falsos lenguajes.
Si mis palabras son una expresión de mí mismo, una extensión mía, semejante a las extensiones de mi cuerpo, una secreción absolutamente real, entonces mis palabras deberían tener el sentido total de lo que yo soy como hombre. Pero no es así, debido a que, en su trayectoria de formalización, el lenguaje enrarece sus vínculos con el origen e incorpora elementos de la cultura adquirida a través de la memoria. Estos elementos adulteran la pureza o veracidad de lo que nos proponemos decir. Así, el lenguaje surge dentro de una dialéctica de expresión y simulación, de veracidad, de autenticidad y falsedad.
(…) pienso que la única manera posible de encontrar el camino a la intimidad a través del lenguaje es considerar las palabras que designan el objeto como parte del hombre que expresa el objeto. (…) las palabras no poseen una realidad autónoma, sino que son la substancia, la secreción biológica de la interacción entre la parte incomunicable y silenciosa y aquello que finalmente se formula.
Es aquí donde surge la noción de poesía como el camino directo entre la vivencia y la palabra; donde la conexión originaria con el sentir orgánico se conserva siempre. Es en la poesía donde se salva el abismo entre el ser y no ser. La mutación visceral consiste en la transformación de sensaciones en conciencia fulminante. Ahí surge la veracidad, cualidad de desnudez, cópula energética con la realidad, que nace del encuentro en el diálogo, una dimensión de la esquiva noción de libertad. La poesía, una oportunidad para la libertad.
Si somos los mentores siderales de la vida, nuestras palabras pueden ser los puentes de conexión con otras vidas, con otros misterios de conciencia y otros ámbitos del corazón. Nuestras palabras se vuelven, en la poesía, el néctar para la nutrición de los humanos con los humanos, bajo las estrellas. En el lenguaje poético establecemos la trama de un misterio fabuloso: la intimidad; nos envolvemos con el misterio del otro, establecemos un pacto: palabras simples, verdaderas, directas, extensiones de la vida en la vida.
El poder curativo de las palabras no lo encontraremos jamás en el idioma de la psicología, sino en el lenguaje poético capaz de restablecer vínculos originarios.
(…) los problemas humanos pueden abordarse, sin duda, a nivel simbólico, a través de una poética en la que la palabra realiza, verdaderamente, la síntesis vital, creadora, capaz de dar acceso a una modificación profunda.
Rolando nos recuerda que la explicación de un mecanismo puede aliviar, pero no cura. Su interés radica en la sanación del ser humano, en su integración con y en la Vida. Sigue diciendo: El alarido como forma poética, la protesta política, la elegía, el canto de amor, la inducción de estados de conciencia cósmica y de éxtasis mediante el lenguaje poético, son elementos poderosos que podrían emplearse en la curación de las angustias existenciales.
En estas palabras de Rolando es donde encuentro el sentido a la palabra emocionada que se pretende en la Rueda de Intimidad Verbal. No hablamos de ser poetas como la cultura nos ha enseñado que es. Ser poeta, poetisa, es un estado de conciencia que nos conecta con la Vida que somos, que nos permite expresarnos verbalmente como una extensión del ser, recordando de dónde surge la palabra simple, sencilla, cotidiana, sagrada siempre: de la corporeidad viviente.
En el Simposio de didactas, de marzo de 2002, Raúl Terrén con el título Epistemología del Trance, nos recuerda la definición del acto de conocimiento: “la cognición es la acción corporizada», pero ¿qué es conocer? y aquí no podemos hacer la pregunta desde fuera, pues el conocer nos habita. Es así como el pensamiento racional entra en una encrucijada y como no sabe dónde ir, se detiene – dice Terrén- y en ese instante se puede entrar en un trance cognitivo (…) que puede ser una “vivencia epistémica” donde la confusión inicial se transforma en conocimiento. De esto podemos deducir que la vivencia epistémica implica un estado de trance, de cambio de estado de consciencia.
Esta vivencia epistémica, también llamada en Biodanza como trance integrativo, se da en la corporeidad vivida como la verdadera instancia del saber sin entender, como un proceso viviente de creatividad cognitiva, que se desarrolla entre el inconsciente vital, el inconsciente emocional y el inconsciente cognitivo en interacción, y que, al pasar a la conciencia y a la memoria, llamaremos conocimiento, lo ya conocido.
En Biodanza, el proceso de integración abarca la estructura unitaria música-movimiento-vivencia, más música es también la musicalidad de lo viviente, los sonidos vitales, las vibraciones sonoras donde la palabra emocionada, poética en sí misma, también puede llegar a ser vivencia, si hay disponibilidad para que eso ocurra.
En las dos últimas páginas de las nueve que he mencionado de la Teoría de Biodanza, Rolando Toro hace una distribución “apenas aproximativa” de los poetas que él considera “los verdaderos terapeutas de la especie humana” dentro del Modelo Teórico de Biodanza, a modo de propuesta, tanto en las cinco líneas de vivencia como dentro de los parámetros centrales del Modelo Teórico (integración-Expresión Genética, Identidad y Regresión-Trance.
Termina con un poema de Rilke expresando su vivencia de crecimiento en círculos concéntricos, el mismo modelo de espiral infinita de una Cantata de Bach:
Vivo mi vida en círculos concéntricos que crecen y se alejan sobre el mundo. Quizás el círculo mayor no llegará a cerrarse nunca a pesar de mi esfuerzo. Giro en torno a Dios en este viaje sin edad desde hace millares de años. ¿Quién soy? Lo ignoro aún. ¿Un halcón, una tempestad o una inmensa canción?
Cuando salimos de la formación de Biodanza, con nuestro título en mano y el corazón ardiente de deseo por iniciar grupo y expandir la Biodanza que tanto bien nos ha hecho en lo individual y tanto bien hace en lo colectivo, la realidad que en general nos espera es algo que nadie nos ha preparado para vivirla.
Una etapa nueva se abre ante nosotras: buscar sitio apropiado para nuestras sesiones, con las condiciones adecuadas que sabemos que apoyan el proceso de integración; negociar con la dirección del centro donde vamos a llevar a cabo la actividad; hacer la publicidad y distribuirla; programar sesiones de presentación para dar a conocer la Biodanza con la intención de abrir grupo; poner precio a nuestro servicio, … y eso cuando estamos enfocadas en la biodanza de salón que llaman. Cuando el foco que nos mueve es el ámbito social, la trayectoria cambia: buscar qué institución, asociación, empresa u organización puede encajar en la propuesta que queremos ofrecer; contactar con las personas responsables para presentar el proyecto que previamente hemos escrito ajustándose al modelo singular de cada entidad; buscar proyectos afines donde ofrecer nuestros servicios dentro de un equipo multidisciplinar o en solitario; hacer presupuestos; coordinar agendas para reuniones con políticos, directores o quien sea que lleve el departamento que se encargue de valorar nuestro proyecto,… por no mencionar la parte legal: darnos de alta como autónomas o como actividad no-lucrativa, seguro que cubra posibles daños a los participantes, … y un montón de cosas más con las que nos vamos a encontrar, sea el ámbito que sea en el que decidamos enfocarnos. Nadie, repito, nadie nos prepara para esta etapa, ni para las que vendrán cuando ya estemos ejerciendo como facilitadoras, a no ser que tu experiencia profesional y personal previa a la facilitación, encaje con los objetivos de esta nueva etapa como facilitadora biocéntrica.
En verdad, suele ser una etapa del camino en solitario, de mucha dedicación, poca experiencia tanto en la praxis como en “vender” el servicio que ofrecemos, escasos o nulos conocimientos de marketing, publicidad, negociación, y altas dosis de frustración, inseguridad, miedos varios y, sigo insistiendo, mucha soledad. No siempre es así, pero en general esa es la realidad. Tampoco nadie nos dijo que iba a ser fácil, así que la queja no tiene sentido; quizás.
Hablando con un compañero facilitador de Argentina, él decía que Rolando nunca andaba solo, ni ninguno de los “grandes” andan solos, siempre van acompañados. Sí, pienso yo, aunque muchos de ellos han andado solos cuando la Biodanza era una quimera y fueron ellos y ellas los que, quizás impulsados por la necesidad de comunidad biocéntrica, permanecieron unidos aun en su peregrinaje solitario y soñador, y esa unión es la que hoy ha hecho que Biodanza esté en todo el mundo, o quizás no es así y sólo es un hacer solitario que se combina con otros haceres solitarios que se unen para seguir en una soledad compartida.
Y esto me ha llevado a recordar a algunas de mis maestras biocéntricas amadas, viajando a países lejos de su hogar, sembrando la Biodanza en tierras ajenas, a veces sin saber el idioma incluso, con un coraje incansable que las llevó a sembrar semillas-grupos, enraizarlos en tierras fértiles, acompañarlos en su crecimiento hasta llegar a ser árboles-escuela que hoy existen en su mayoría, al menos en la Península Ibérica, que es donde yo vivo y lo que más conozco. ¿Acaso eran mujeres y hombres diferentes a nosotras? ¿Serían tiempos más propicios antes que los presentes? Reflexionando sobre todo ello, siento que no.
Recuerdo una entrevista a Rolando en una televisión italiana, cuando Rolando acababa de llegar a Italia y empezaba su difusión con Eliane Matuk a su lado. Rolando explicó sus inicios en Brasil, cuando lo expulsaron de Argentina y fue acogido por compañeros brasileros, entre ellos Cézar Wagner, que creyendo firmemente en su propuesta biocéntrica, lo acogieron en sus hogares e iniciaron el proceso de sistematización y expansión de la Biodanza en Brasil y en el mundo entero. En esa entrevista Rolando contó una anécdota que me marcó profundamente: estando en Brasil en los inicios de lo que llegaría a llamarse Biodanza, Rolando era tan pobre que tenía agujeros en las suelas de los zapatos y un día, en una ronda de celebración, lo alzaron en brazos y él estaba mucho más ocupado en que no se vieran los agujeros de sus zapatos que en la celebración.
Todo esto me lleva a un coraje y una perseverancia que habla de mí, de lo que estoy dispuesta a ofrecer y sacrificar para realizar un sueño que no es solo personal, sino común, con todo lo que ello implica de certera incerteza. Tenemos ejemplos maravillosos, Nelson Mandela y sus decenas de años en prisión; Martin Luther King, Madame Curie, Gandhi, y a tantos otros y otras desconocidos o no, que pasaron lo impensable y consiguieron perseverar con claridad y foco constantes, hasta conseguir aquello que vivían como Verdad. No te estoy hablando de ser famosa, sino de hacer realidad los sueños que están en armonía con el Orden Cósmico.
Cada facilitador y facilitadora biocéntrico que se forma, cuando conecta en su interior con la misión que implica nuestra profesión, de alguna manera, está vinculándose de forma consciente o inconsciente a una aventura que sólo pueden llegar a realizar aquellas almas que seamos capaces de mantenernos fieles a servir a la Vida con la sacralidad que merece, trascendiendo mares y mareas, terremotos, maremotos, tormentas, nevadas, sequías y… nos mantengamos en el centro, como hacen los hermanos árboles que en su sabiduría milenaria, se mantienen fieles a su misión de conectar Tierra y Cielo, ofreciendo lo necesario para que la Vida se de en su máximo esplendor y sigue generando más vida.
Como decía al principio, en la formación no nos preparan para lo que viene después de la titulación. Sólo la Vida nos prepara en y durante el vivir viviendo. La pregunta es ¿estás dispuesta a realizar tu sueño? ¿Hasta dónde estás dispuesta a ofrecerte en sacrificio (sacro oficio)?
Hoy me encontraba tomando la decisión de asumir la muerte de una semilla-grupo en mi ciudad, que después de cuidarla y mimarla, fertilizando el suelo donde fue plantada con mucho amor, regando sus nacientes brotes con cuidado, preservándola de los vientos secos y de las lluvias torrenciales, cubriéndola de sombra cuando el Sol podía quemar sus tallos, y todo ellos durante varios meses, finalmente no ha conseguido enraizarse y se ha marchitado hasta el punto de morir. Y sí, la decisión ha sido clara: el proceso ha terminado. Esto es así y hay que seguir. – me decía con claridad interior, aparente calma y control, fruto de todos los años que llevo facilitando procesos de integración humana. Pero mi corazón latía con más fuerza de lo habitual: estaba hablándome y he querido escucharlo.
Prestando atención, he sentido la queja de una conocida voz lejana que reclamaba una justicia ajena a la Vida, imponiendo su voluntad caprichosa y pequeña ante un Orden Superior invisible y siempre presente. La he escuchado y en silencio he decidido danzar; seguir danzando la constante y eterna mutabilidad de la Vida y el vivir. Ha sido en esa danza que he resurgido de mi llanto, humedeciendo la tierra fértil que me habita, y me he acordado (acorde sonoro que suena en mi interior) que nada hay más importante que seguir danzando la certeza de lo incierto. Soy Semilla y Jardinera a la vez y por eso me dispongo a danzar la hermosa propuesta que Rolando tituló, Iluminación de la presencia, que tiene como consigna: ir al centro de la rueda, entrar en comunión consigo misma, en intimidad, y cuando sienta el impulso natural, mostrarme lentamente, abriendo los brazos, mirando a las personas y dejándome ser mirada, en un suave y amable giro. Con la música de Suo Gan, The Ambrosina Junior Choir.
Si. Es así como queremos seguir viviendo, una y otra vez, una y otra vez, tantas veces como sea necesario, hasta que el ego pequeño limitante se disuelva como abono para la tierra que me habita y pueda seguir danzando cada vez más libre, más ligera, más consciente del vivir viviendo.
Título del cuento: Los sombreros Autoría: Rosa Palacios Edad recomendada: de 6 a 12 años Tema generador: Identidad individual y colectiva, singularidad Tiempo estimado: 1h 45m Materiales para las participantes: cartulinas de colores, fieltro, tijeras, cola blanca, alambre y lo que se considere oportuno o se os ocurra para crear sombreros de todas las formas y colores que surjan.
Para contar el cuento: se requiere una persona expresiva con la voz y los gestos (pueden ser dos personas).
Cuento biocéntrico 02. Los sombreros
Antes de acceder al material pedagógico que acompaña el cuento, recuerda que es importante que hayas leído previamente: los objetivos de los cuentos biocéntricos así como los acuerdos básicos para iniciar la actividad propuesta.
Para acceder al material pedagógico que acompaña el cuento, puedes descargarlo en este enlace Los sombreros
Hace dos años que colaboro con la entidad Creu Roja (Cruz Roja) de mi pueblo en un proyecto para la prevención de Autolesiones y la gestión de las emociones en jóvenes de 3ª y 4ª de ESO de todos los institutos de mi comunidad. De hecho, el primer año sólo fue para 3º pero la buena acogida del proyecto ha hecho que este año incluyeran también las clases de 4º. Esperamos que se vaya ampliando a 2º de ESO y también a bachillerato.
El proyecto surgió a partir de que en los institutos detectaron un incremento escandaloso en la práctica de autolesiones entre los jóvenes de 3º de ESO y un índice muy bajo de autoestima justo después de la pandemia y, sigue aumentando hasta el día hoy de forma verdaremante alarmante. ¿Cómo se detectó? La actitud en clase es uno de los síntomas de alarma, pero sobretodo porque se repartieron cuestionarios anónimos en los que se verificó que, en cada aula de instituto, donde lo normal es que haya entre 26-30 jóvenes, el año pasado se detectaron entre 1-2 jóvenes que se autolesionaban físicamente y este año, el número es de 3-4 jóvenes por aula, lo que quiere decir que emocionalmente están en un grado de autoestima cada vez peor.
Desgraciadamente el proyecto es sólo una vez al año, durante los meses de noviembre y diciembre, haciendo un taller por aula de una hora de duración. Es de risa la incidencia que podemos hacer en estos procesos, pero es lo que hay.
Mi colaboración con Cruz Roja es como educadora biocéntrica dentro de un equipo formado por dos técnicas de educación e integración social, y dos estudiantes de Integración social en prácticas. La visión biocéntrica que aporto al equipo, ha permitido que dejáramos aparcadas las diapositivas y la clásica charla, repitiendo el patrón unidireccional de emisor-receptor en el formato “las/los que saben” informan y dan las soluciones a los alumnos y alumnas (según la etimología de la palabra quiere decir discípulos, lo que me invita a preguntar ¿de quién o de qué?), y hacer una propuesta biocéntrica basada en la vivencia, interactiva, dinámica, reflexiva y pre-reflexiva, donde el sujeto individual y el colectivo son una entidad viva y por tanto está en constante transformación. Esto implica que reconocemos que cada aula es distinta, hay individuos distintos, singulares, con necesidades singulares, que requieren vivencias pedagógicas capaces de conectar con la complejidad del individuo y la del colectivo. Como dato quiero decirte que en todos los institutos las aulas de varias líneas, están distribuidas de forma que en unas están las personas más estudiosas y menos «conflictivas», o sea, que molestan menos; y las aulas donde reúnen a todos aquellos seres que presentan dificultades en el aprendizaje, en la atención y en el comportamiento considerado no adecuado. Esto es así y es muy preocupante porque indirectamente, si podemos decirlo así, etiqueta a los estudiantes, los encasilla, aunque después hagan la semana de la violencia de género y llenen los pasillos de las mujeres y hombres asesinados, o se empeñen en hablar con el género neutro para que todo el mundo se sienta incluido y cosas así que, en sí mismas, parecen pedagógicas, pero se quedan solo en una capa muy superficial confundiendo a los jóvenes que están aprendiendo a «ser en el mundo» con mensajes contradictorios, carentes de integración real y coherencia existencial.
Como te decía, volviendo al proyecto, a pesar de que las educadoras e integradoras sociales tituladas y las que están en prácticas tienen verdadero interés en desarrollar un trabajo integrador, continúan aplicando técnicas y herramientas que han aprendido en sus formaciones, que si bien funcionan, lo hacen hasta sólo un punto ya que siguen estando fundamentadas en el paradigma antropocéntrico, o sea, la sacralidad de la Vida brilla por su ausencia. Aun así, el equipo con el que estoy colaborando es totalmente permeable a todas las propuestas biocéntricas que hago. De hecho se sorprenden gratamente de la efectividad de la metodología biocéntrica integrativa (MIB), sobre todo porque cuando entramos a las aulas y nos encontramos con jóvenes sentados en sus pupitres individuales o de pie hablando, lo que realmente encontramos es un alto grado de complejidad humana que nos pide actuaciones diversas que se adapten a las necesidades reales del momento y del grupo y no sirven las propuestas donde el individuo y el colectivo se percibe como un estándar. Necesitamos acciones que verdaderamente muevan y transformen su «estar» para que ese estar se convierta en un Ser en el mundo, participando de la Vida y tomando parte de su evolución constante. La gran noticia es que el método biocéntrico integrativo funciona. Siempre. Con la educación biocéntrica conseguimos que, sea cual sea la situación con la que nos encontremos y te aseguro que a veces no es nada fácil, eso que llamamos Vida, ocurra, se manifieste, se exprese, sea.
En general y de una manera sistemática, en todos los institutos que visitamos, nos encontramos, a excepción de muy pocos (por cada aula uno o dos jóvenes quizás) a jóvenes tremendamente desmotivados, frustrados, enfadados, sin perspectiva de futuro, sin determinación, con cero motivación para participar en las propuestas. Son como hojas movidas por el viento que van o vienen según sople el aire y, como mucho deciden cerrarse en su mundo como protesta a todo lo que viven y no saben manejar. Pues bien, lo primero que hacemos es retirar las mesas y poner las sillas en círculo. Eso, en sí mismo, ya genera un movimiento que nos permite situarnos en una posición de acercamiento y de igualdad. Después, cuando empezamos a dialogar hablando desde el corazón, sin lecciones que dar sino compartiendo saberes, se van destacando algunos y algunas alumnas y van compartiendo poco a poco.
El ambiente de aprendizaje-desarrollo se va generando con las propuestas biocéntricas y cuando llegamos al movimiento-vivencia, entonces es cuando surgen las risas abiertas, la alegría ha dominado el espacio de encuentro y con ella, la energía ha cambiado en su totalidad. Es como si se hubiera hecho la Luz. Después volvemos a la reflexión ampliada, a revisar lo que ha ocurrido en ese tiempo-espacio. En ese momento suelen surgir muchos silencios de introspección, de reflexión ampliada, silencios que hablan de darse cuenta de que no siempre hay palabras para decir y sí hay la corporeidad viviente.
Al final, siempre, repito siempre, hemos conectado. Unos más receptivos que otros, pero hemos creado juntos la conexión y eso es lo que importa. Nos hemos escuchado mutuamente, hemos dialogado con la mirada, con el gesto, y hemos dejado una semilla en cada uno de ellos y ellas; depende de cada quien lo que haga con esa semilla. Eso ya no está en nuestras manos. Lo que si está en nuestras manos es haber hecho lo mejor que hemos sabido hacer y, en ese hacer, hemos aprendido todas, y aquí yo también me incluyo, porque es en el ejercicio de las vivencias pedagógicas, de la puesta en marcha, de la improvisación, cuando voy percibiendo aquello que preciso mejorar, aquello que ha servido, aquello que no conviene repetir y lo que sí. Esa es nuestra labor: aprender siempre. De momento solo es una vez al año y resulta tan poco, tan ínfimamente poco, que solo queda seguir adelante sin vacilar. Cada segundo cuenta en este momento de la historia de la humanidad y de la Tierra.
La hora que tenemos para cada aula, ha pasado volando. La alarma de la fábrica-escuela donde deberían aprender a Ser aquello que son y no lo que deben ser según los patrones establecidos por un sistema de esclavitud y desprecio a lo humano, ha sonado con estruendo indicándonos que ya se ha termino el tiempo de nuestro encuentro. Entramos en cada aula como unas desconocidas y nos despiden con sonrisas, algún abrazo improvisado, un ¡Volved pronto!.
¿Por qué te cuento todo esto? para que tú que lees esto, que de alguna manera has llegado hasta aquí por resonancia álmica, sigas insistiendo en tu labor de amor, en tu servicio a la vida, sea cual sea la manera en que hayas decidido ofrecer tu apoyo a la Gran Madre. No importa lo que te encuentras fuera, con lo que te encuentres más allá de ti, puede transformarse si persistes en tu centro vital, donde el alma nos habita y es ella la que habla y dice, no tu ego. Obvio que necesitamos nuestra singularidad, nuestra mente, nuestra corporeidad vivida y es esa vivencia de la corporeidad la que puede sembrar semillas de Luz que despierten las almas atrapadas en la ensoñación. Recuerda que si encarnamos en este momento y decidimos hacernos facilitadoras y educadoras biocéntricas, es porque asumimos nuestra misión aquí en la Tierra que habitamos. No podrás rescatar a nadie si no te rescatas a ti primero. No pretendas ayudar a otras si primero no te ayudas a ti misma. Enseña con el ejemplo de tu bienestar y de tu biendecir.
El cambio de Era nos pide un cambio interior que nos recuerde qué somos. Sólo con la transformación interna podemos llegar a una transformación colectiva real, sembrando paz donde hay discordia y armonía donde hay lucha. Cada quien es libre de escoger qué hacer con lo que recibe, así que ocúpate sólo de sembrar acciones provida con tus actos. Todos nos necesitamos unos a otros, y los jóvenes de la tribu humana nos necesitan más que nunca porque el futuro es lo que sembramos ahora y merecemos un mundo mejor. Por las generaciones venideras y por todos nosotros.
No estás sola, no estás solo. Somos muchos ya, cada vez más. Sigamos unidos en lo único que importa: la Vida.
Amor y Servicio
El vídeo de la semana en mi canal de YouTube Teresa Tendero
Título del cuento: El elefante y la hormiga Autoría: Rosa Palacios Edad recomendada: de 6 a 9 años Tema generador: ¿Qué hacemos con las diferencias? Tiempo estimado: 1h 20m Materiales para las participantes: papel y lápices para escribir Para contar el cuento: se requiere una persona expresiva con la voz y los gestos (pueden ser dos personas). Esporádicamente puedes utilizar alguna marioneta de papel o tela para el elefante y la hormiga. Nuestra sugerencia es que uses tus dotes narrativas e interpretativas, que cuentos el cuento más que lo leas. A los niños y las niñas les encanta que les cuentes cuentos y que se los repitamos muchas veces. Es así aprenden a identificar y desarrollar el lenguaje corporal, la expresión en su totalidad, los silencios, que es el lenguaje primigenio y universal, el que ellos saben por naturaleza.
Cuento biocéntrico. El elefante y la hormiga
Antes de acceder al material pedagógico que acompaña el cuento, recuerda que es importante que hayas leído previamente: los objetivos de los cuentos biocéntricos así como los acuerdos básicos para iniciar la acción propuesta. En los enlaces los encuentras y también en la pestaña del menú principal CUENTOS BIOCENTRICOS.
Para acceder al material pedagógico sugerido que acompaña el cuento, puedes descargarlo en este enlace El Elefante y la Hormiga
Nos encontramos en el punto 6 – Sistemas Vivientes – de la Teoría de Biodanza publicada por ALAB en 1991, el capítulo 1 donde Rolando Toro desarrolla el concepto de “Danza de la Vida”.
Cuando estudiamos los sistemas vivientes podemos observar una constante que se repite: la adaptabilidad para conservar el equilibrio funcional. Si bien la Vida se rige por un Orden Cósmico universal, su expresión singular y diferenciada es altamente compleja. Esa complejidad adaptativa es llamada plasticidad biológica.
La plasticidad biológica alude a la capacidad celular y de los organismos para adaptarse a los cambios producidos en el medio y modificar sus propiedades sinápticas, morfológicas, inmunitarias, entre otras. Se había dado por hecho que las células tenían una función y un comportamiento diferenciado, fijo y estable, pero los avances científicos han demostrado que el acontecer del vivir, incluso en su fractalidad más minúscula como es el comportamiento de las células, corresponde a un proceso dinámico que puede llegar a modificar la estructura celular y conformar otra que configure un organismo entero diferenciado. O sea, que hay células pueden modificar su destino final si el medio en el que habitan así lo exige, como por ejemplo las células en su fase embrionaria. Las investigaciones afirman que si las células embrionarias se trasplantan y se exponen a un micro entorno distinto, modifican su función de manera que los factores epigenéticos[1] (gen y entorno) marcan la variabilidad fenotípica.
Es verdad que la determinación genética propone caminos de solución altamente específicos pero la especificidad de los organismos está ligada a principios organizacionales propios de su capacidad para “renovarse y establecer nuevos equilibrios a partir de ciertos estados de desorden”. En este sentido, quisiera recomendarte la lectura del libro La Biología de la creencia del biólogo celular Dr. Bruce H Lipton que aporta datos muy interesantes que complementan lo abordado en este tema.
Seguimos en el texto de Rolando Toro y nos encontramos con una cita de Edgar Morín y la transcripción de un párrafo del autor que dice así:
“la máquina artificial, luego que constituida, sólo puede comenzar degenerando, mientras que la máquina viva, aunque temporalmente, es no-degenerativa, es decir, apta para aumentar su complejidad”.
Esta renovación biológica me lleva a Humberto Maturana y Francisco Varela[2], creadores del término autopoiesis, aunque Rolando no los nombre en el texto.
Autopiesis es la capacidad de adaptabilidad de un sistema a su entorno, de manera que la red propia de su sistema puede crear o destruir elementos del mismo sistema, como respuesta a las perturbaciones del medio, pero, aunque el sistema cambie estructuralmente, la red permanece manteniendo la identidad del sistema durante toda su existencia. En otras palabras, se autogenera a sí misma cuando algo externo incide en el sistema y su equilibrio pide una adaptabilidad para continuar vivo, entonces referenciándose en sí mismo, se auto recrea. En el caso del cáncer, cuando ya el sistema no puede regenerarse, colapsa y el organismo muere, pero también existen casos de remisión espontánea, renovando el equilibrio funcional provocado por el cambio de un estilo de vida.
Francisco Varela describe tres criterios que validan el sostén de un sistema autopoyésico:
Borde semipermeable. Constituido por componentes moleculares que discriminan entre interior y exterior del sistema.
Red de reacciones: los componentes de la barrera o borde semipermeable son producto de una red de reacciones que opera al interior de la barrera.
Interdependencia. La red de reacciones es generada por condiciones producidas por la existencia de la misma barrera. O sea, 1 y 2 son interdependientes.
Varela no estaba de acuerdo en extrapolar la autopoiesis a otros campos y Maturana sí, así que se distanciaron, lo que no impidió que la capacidad autopoyésica de los sistemas vivas, siguiera su curso, tal y como lo hizo la teoría de las Redes de Niels Jerne (1974), ésta sí nombrada por Rolando en el texto, que explica el funcionamiento del sistema inmunológico adaptativo, reconociéndolo como una red interactiva de linfocitos y moléculas que tienen componentes conectados que interactúan en tolerancias y afinidades, como una red comunitaria para el equilibrio del sistema mayor. Esta teoría de Redes, incide en la importancia de los procesos de innovación y creación biológica, que pueden extenderse a otros campos como la sociología, la psicología, la economía, etc.
Rolando hace énfasis en la necesidad de “acostumbrarnos a pensar holísticamente el organismo” y olvidar las dialécticas que impiden la concepción sistémica del ser humano. no en vano estamos desarrollando el concepto de Danza de la Vida y si nos referenciamos en ella veremos que todo cuanto existe, aunque singular es un unidad a la vez, comparten esta paradoja asombrosa que se repite en el micro y el macro pues todo es Vida. Enmarcar la concepción de la Vida desde el pensamiento sistémico propicia comprender la realidad como un sistema de objetos interconectados con otros subsistemas y sistemas mayores, que permanecen unidos para la recreación de más vida en la misma vida. Esto nos habla de nosotros también, aunque cueste de creer. Somos Vida, no lo olvides. No soy alguien o algo viviendo la Vida. Soy la propia Vida expresándose a sí misma.
Rolando termina el texto diciendo: “La dialéctica Taoísta o la occidental, deben considerarsesuperadas por el pensar sistémico”. Cuando dice occidental no sé qué quiere decir exactamente, pero en referencia al pensamiento taoísta, manifiesto mi sorpresa ante tal afirmación ya que el Tao, si hablamos de pensamiento sistémico, es el pensamiento sistémico por excelencia desde hace miles de años, antes que existiera el concepto, y si no que se lo digan a Fritjof Capra en su magnífico libro El Tao de la Física, que te recomiendo.
Amor y Servicio
[1] La Epigenética es el estudio de los cambios en la función de los genes que son hereditarias y que no se pueden atribuir a alteraciones de la secuencia de ADN.
[2] Humberto Maturana y Francisco Varela. De máquinas y seres vivos (1973)