Notas de navegación

Del tempo y la atemporalidad en Biodanza y Educación Biocéntrica

Notas de una facilitadora biocéntrica

La característica atemporal de la vivencia no es de Biodanza; forma parte de la naturaleza intrínseca del encantamiento en el que las almas se sumergen con intención de una acción que se va transformando en un estar presente progresivo hasta conseguir, quizás, el propio ensimismamiento vivido, viviente, perdiendo la noción tempo-espacial.

Esta sensación viviente, se da en un estado alterado de la consciencia, donde la mente cede el protagonismo al alma y desde allí podemos vivenciar con plena intensidad. Cuando digo intensidad me refiero a la calidad progresiva de la intención que se transforma en único presente, donde todo confluye en el ahora sin posibilidad de nada más lejos ni nada más cerca. «Eterno presente» dirían los místicos, aunque el eterno se nos haga difícil de concebir dentro de nuestras mentes limitadas; pero no es de mente que estamos hablando, sino de alma, dónde habita la atemporalidad acompasada, vivida, danzada en su quietud. El tempo del Ahora.

Poco nos han educado en la verdadera naturaleza temporal; nada nos han hablado de la vivencia atemporal preexistente a todo cuanto la mente nos pueda decir e influenciar hasta convencernos de sus falacias. Si nos hubieran enseñado el triple aspecto del tiempo, donde Kairós o el tiempo cualitativo del instante que vivimos con intensidad o vivencia, y Aión la divinidad de la Eternidad donde el tiempo es eterno y cíclico, van unidas de la mano junto con Cronos o el tiempo cuantitativo que se mide por el reloj, hubiéramos comprendido que el encantamiento, la contemplación, el ensimismamiento, forman parte del vivir viviendo, y no de una tara o defecto intrínsecos que hay que resolver a cualquier precio para entrar en la «normalidad» estandarizada que nos aliena y aturde. Pero el juego de la vida es eso mismo: trascender el engaño que por habitar en el universo del libro albedrío, teje sus telarañas sin limitaciones, ocupando todo el espacio que le dejamos con el olvido de nuestro ser esencial, ganando terreno en nuestra percepción de la realidad hasta terminar confundiendo lo que es real de lo que es vasallo. Tal es el empeño del juego del vivir, que terminamos siendo siervos de la dualidad navegando entre aguas que nos ahogan para volver a resucitarnos y volver a ahogarnos una y otra vez hasta que la realeza emerge tímidamente del interior y descubre que la naturaleza de la verdad es Ser Real: Reinas y Reyes de nuestro reino que es el cuerpo, nuestra expresión dinámica del Ser.

En Biodanza el cuerpo se transforma en corporeidad vivida. ¿Qué quiere decir? que no somos el cuerpo; somos en un cuerpo o lo que es lo mismo: almas con cuerpo físico, denso, tan denso que creemos que esa densidad nos identifica porque es lo único palpable pero, déjame decirte que eso no es así. Con la vivencia, lo palpable se torna en experiencia atemporal, donde Kairós y Aión danzan en nosotras, humanas, almas en una experiencia humana, dotadas de libre albedrío para experimentar la realeza en todas sus expresiones; más no la pseudo-realeza que nos venden como única posibilidad de ser reinas y reyes; hablamos de la reina y el rey de las acciones correctas, donde la Vida es la única protagonista, con todo lo que ello implica. Más, ¿Cómo saber cuando la Vida se manifiesta realmente en nuestra expresión de Ser en le mundo? ¿Cómo conocer la reina y el rey que cada una es?. Una de las respuestas es, cuando del pensar y del hacer surge la sonrisa del corazón, emanando alegría sin par, plenitud y Gracia. Cuando conseguimos esa sonrisa de la certeza, estamos en un espacio-tiempo atemporal y eterno, donde lo que es, siempre ha sido, más allá de nuestras torpezas y aciertos.

¿Qué relación tiene todo esto que te cuento con la facilitación de procesos biocéntricos, donde la Biodanza y la Educación Biocéntrica son los ejes del hacer? Pues tiene a ver en la constancia de llevar a cabo nuestro propósito de facilitar, que se traduce en paciencia pedagógica como decimos en educación biocéntrica, empezando por la transformación interna de la percepción del tiempo. Porque cuando salimos de la formación, con título en mano y la ilusión de colaborar con el mundo para hacerlo mejor, ayudando a las personas a reconocerse en aquello que son, experimentándose en espacios de confianza y Amor como los que genera Biodanza y Educación Biocéntrica, nos encontramos con la realidad de la calle que nos enfrenta la ilusión con la desilusión colectiva, el amor con el que salimos de la formación, con el desamor de la población que, carente de perspectiva se ha olvidado amarse, autodescubrirse y comprometerse consigo misma a encarnar el autoamor que demanda constancia, progresividad, entrega, cuidado, ternura, silencios, abrazos,… y atemporalidad. Atemporalidad en el proceso de consolidar grupo, pues nos enfrentamos a grupos vacíos en los que un día son ocho y después son dos, y vienen y se van y vuelven y no regresan, y hoy somos una contigo como facilitadora y luego piensas si vale la pena tanto esfuerzo, y vamos navegando entre la duda y el cansancio y resistiendo con insistencia, porque se siente que es verdad lo que se siente, y así vamos yendo hasta que con la constancia y el desapego de los resultados, algunas lo conseguimos una y otra vez, hasta la próxima donde, da igual los años que lleves facilitando y la experiencia que tengas, volverá el proceso de montar grupo y necesitaremos vivenciar la atemporalidad que nos sigue hablando de un tempo que no dirigimos con el deseo ni la mente, sino con la intención, con la intención de ser música y ser danza, facilitando nuestro propio proceso de facilitadoras cada día y siempre.

Esta es la realidad de la realeza del vivir: aprendemos a ser reinas y reyes de nuestros reinos sólo cuando insistimos en que ese impulso que nos mueve una y otra vez, no surge del ego sino de la Verdad que nos habita y que a veces se esconde y nos juega malas pasadas; pero insisto, ese es el juego de la Vida. Sin esa pulsación, no habría verdadera vocación, la que sí mueve montañas y conste que no te hablo de llenar salas con personas biodanzando, que también. Más bien apunto a actuar correctamente, siguiendo tu intuición y no patrones que quizás han servido a alguien pero puede que a ti no te sirvan, porque cada una es singular y la singularidad es nuestro talento, así que actúa cuando surja la sonrisa en tu corazón apoyando tu hacer; entonces es cuando el universo ha escuchado tu mandato correcto, el que se alinea con tu alma. Sólo hay una sonrisa en el corazón y sólo aquella que la ha sentido sabe reconocerla entre las demás sonrisas.

Si facilitar Biodanza y generar espacios de aprendizaje-desarrollo con Educación Biocéntrica es tu verdadera vocación, no desistas. Los tsunamis y las tormentas llegarán y parecerá incluso que arrasan con todo pero no desistas. Nada ocurre por acaso en la aventura del vivir, así que igual en la facilitación. Por todo lo que pases, es para crecer dentro de ti en una madurada inocencia que perdura más allá del tiempo. No desistas de este sueño que es tuyo y es colectivo. Nútrete de los aciertos y, de los errores haz maestros para que guíen la expresión de tu singularidad como facilitadora biocéntrica. Deja que la Vida se manifieste, que sea el alma la que reine tus pensamiento y tus actos, porque el cuerpo perece, más no la corporalidad vivida desde el alma que eres.

La Verdad no se desdibuja ni pierde credibilidad; son los ojos que miran lo que acredita y dibuja, así que sigamos creando espacios de amor y confianza para que la mirada sea crítica y libre de juicio, donde el Amor entendido como Ley incondicional de la Vida, sea la única meta a alcanzar.

Amor y Servicio.

Notas de navegación

El principio biocéntrico más que nunca

Notas de navegación de una facilitadora de Biodanza en tiempos de pandemia

El principio biocéntrico es la base fundamental del sistema Biodanza y de la Educación Biocéntrica. Es en su base teórica y vivencial que sustentamos todas las propuestas, más en este tiempo de pandemia, donde se nos invita a revisar nuestras acciones, nuestros haceres y reorganizarnos de forma que sean las correctas y adecuadas a las circunstancias actuales, el principio biocéntrico se vuelve, más que nunca, el punto de referencia existencial donde la mirada no puede divagar entre opuestos. Sólo puedo quedarme como la observadora, para tomar aliento y permanecer en el centro sin involucrarme en creencias, en mi o la historia, en deseos,… Percibir desde el centro, me coloca en una vivencia imparcial, circular, donde todo lo que ocurre es perecedero excepto Yo, que existo antes de todo lo que acontece frente a mí, antes incluso de nacer, en lo imperecedero e inmutable, en Vida siendo la Vida, ya que Ella no se transforma en sí misma, cambia su forma de expresarse pero Ella en sí misma no cambia.

Así es como percibo mi facilitar en el mundo, mi Ser en el mundo facilitando procesos de transformación en los que yo me transformo y ofrezco mi transformar en propuestas pedagógicas que faciliten el proceso de aprendizaje autorefenciado; pues la única referencia que permanece en este tiempo de incertidumbre manifiesta, es la Vida. Más no la que está afuera de mí, que no deja de ser efímera, cambiante, pasajera, en constante transformación; sino la Vida en sí misma, la que Soy, la que permanece más allá de medidas de tiempo y espacio. Aquí es donde puedo empezar a diseñar la clase de biodanza que voy a ofrecer a mis grupos. Es el único lugar desde donde puedo hacerlo si quiero ser coherente con el existir; de nada me valen las referencias del ego que me colocan en algún lugar desviado donde yo facilito algo que no ejemplifico con mi propio existir.

La Biodanza no es un espacio de escenografía donde actuamos como sí; la Biodanza nos invita a vivir la danza de la Vida desde el propio centro, pero ¿cuál es mi centro? mi verdadero centro?, no es el ilusorio que me sitúa en un rol; es el viviente. Este es el único posible para facilitar verdaderos procesos de transformación interior, y no digo con ello que desde otro lugar no se den, más la transformación a la que Rolando apunta es la de Ser almas en un cuerpo, espíritus encarnados, seres divinos incorporados, consciencias puras en biologías mutantes danzando al son de la Gran Danza cósmica.

Y qué ocurre ahora que percibir al otro se vuelve lejano, impalpable, no-acariciable?. Pues que desde la nueva distancia encontrada, donde el metro y medio se normaliza como encuentro afectivo, justo en esa distancia yo puedo percibirme como ser cósmico dotado de lo imprescindible y único que existe que es el vivir. Y desde ese lugar puedo percibir a la otra que quizás antes me pasaba desapercibida, o me oprimía, o me asustaba, o me repelía pues el espacio era corto, quizás demasiado para percibirme a mí. Ahora, con este metro y medio, la propia Vida nos ofrece el aprender a sentir el aliento que me habita en ese campo aúrico donde la vibración se transpira y la resonancia de mi corazón se respira. Desde aquí, desde ese metro y medio que es una isla del Gran Océano, puedo percibir otras islas que emergen en el mismo Océano universal, y el yo y el nosotros adquiere una dimensión espacial profundamente trascendente, pues lo sutil apenas tiene forma aunque la usemos para describir.

En esa distancia entre islas oceánicas, puedo sentirme acariar y ser acariciada por la existencia del otro, que en la aparente lejanía emite sus ondas vibratorias de amor que yo puedo sentir desde este otro lugar.

Hay más aire ahora en las aulas de Biodanza, más espíritu, más trascendencia implícita, no verbalizada, indirectamente sentida. Cada ejercicio propuesto, ya no va al cuerpo-emoción; va directa y amorosamente al alma. Esto es la Gracia.

Estamos construyendo el conocernos desde otro lugar más trascendente, más creativo, con una vitalidad menos eufórica y una sexualidad más íntima y placentera, con una afectividad más centrada en la Vida, donde el otro no es tanto un cuerpo palpable sino una corporeidad sentida, un alma incorporada, un alma al fin. Y puedo percibirla mucho más ahora en la distancia que antes en la proximidad. Nada es casual. Todo ocurre en la urdimbre de Aquello que Teje los hilos de la Vida que conducen al retorno del Ser, donde el yo personal cede al Yo Supremo, Yo Soy.

Es un reto esta simplicidad a la que nos invita la distancia pandémica. Un reto que sólo podremos trascender si permanecemos en el centro de la Vida, no como espectadoras o directoras de orquesta; sino como la Vida misma.

Amor y Servicio

Notas de navegación

Comprometerme conmigo misma

Notas de navegación de una facilitadora de Biodanza

Mi casa tiene un hermoso jardín donde crecen cinco árboles de los cuales dos son frutales, plantas que florecen con flores de colores, otras con floraciones diversas, algunas no florecen. Habitan con ellas orugas que acaban siendo palomas, insectos varios, hormigas y otros seres que componen una biodiversidad maravillosa de la que disfruto con mucho placer.

No sólo recibo el beneficio de su esplendor sino el cuido que les dedico crea un efecto extraordinariamente sanador para mi propio ser en el mundo. Es una retroalimentación en círculo, como todo en la Vida; el equilibrio del dar y recibir, la implosión y la explosión, inhalar y exhalar,… Círculo Eterno.

Durante los meses de confinamiento, con la ausencia de la acción humana en la naturaleza, mi jardín se llenó de pájaros como nunca antes había ocurrido. Su trinar, el revolotear de sus alas, su estar, me producía una enorme satisfacción y una profunda sensación de gozo.

Ahora, con el retorno a esta aparente normalidad desdibujada y ridiculizada por medidas que se atreven a llamar saludables, los pájaros han regresado a la lejanía, y aunque mi jardín sigue hermoso, el cantar y transitar de las pequeñas aves que jugueteaban entre flores y ramas, ha desaparecido.

Observando el cielo desde mi hamaca en el jardín, me he preguntado cómo facilitar semanalmente Biodanza en mis grupos regulares en esta situación donde el otro es más una alerta que una posibilidad de encuentro poético y amoroso; cómo diseñar la sesión regular sabiendo que el contacto, tan nutritivo en todos los aspectos, ahora provoca una ansiedad y miedo nuevo, generalizado, casi diría naturalizado y normalizado por la situación. Una sesión tras otra, cada semana, hilando el hilo que se teje en la rueda de intimidad verbal previa, confiando en el sistema y sobre todo en mí. ¿Cuál es la llave que me proporcionará la facilitación correcta, la justa, la adecuada para que la corporalidad vivida acontezca en su justa medida? Danzando, mirando, viviendo, sintiendo, sosteniendo, respirando…

Siento que ésta es una gran oportunidad como facilitadoras de Biodanza, de profundizar en los tres niveles de vínculo (conmigo, la otra y el cosmos), desde otro lugar. Y digo desde otro lugar, no para inventar nada nuevo o adaptar el sistema; me refiero al «desde dónde» interno que conduce a reflexionar-me, a reflexionar sobre mi Ser en el mundo, sirviendo a la Vida y generando acciones correctas que propicien evolución y transformación en la Vida y los humanos.

Ese ¿desde dónde? me lleva a mirar mis propios conflictos que pasan más o menos desapercibidos tras un discurso bien elaborado y aprendido, que si bien me ha servido en su momento, hoy me pide revisión. Y en esa revisión interna me encuentro con Don Ego, sutil, espiritual, invisible, mistificado diciéndome cosas que agradan a mi yo personal y me hacen creer que esa es la verdad; pero el interrogante que me propone mi maestro interior, ese ¿desde dónde? me vuelve a llevar más allá del humo de mi yo personal, y lo descubro jugando al escondite entre mis buenas intenciones y mis buenos deseos. Y ¿sabes qué me dice?, que no hay buenas intenciones ni buenos deseos; que la dualidad del bueno y el malo siguen presentes en esta trama del engaño que despista, y es tan sutil, tan ingeniosa, que después del asombro que me provoca su astucia, no puedo más que relajarme y sonreír; y después, reírme abiertamente de cómo está tejida la Vida para que cada acto sea significativo en sí mismo, profundamente trascendente y Luz-faro-guía en las tinieblas y en la oscuridad de mi arrogante ignorancia.

Biodanza es un sistema surgido del Amor, sistematizado en el Amor; con el Amor surgieron las extensiones, en el Amor se afianza con las «nuevas» investigaciones y tendencias científicas que apuntan firmemente a la Unidad. Biodanza es la Danza de la Vida, así que en Ella misma se encuentran las respuestas que nos conducen como facilitadoras y facilitadores a seguir ofreciendo espacios de confianza, donde el ser humano pueda entregarse a su Ser en el Mundo como un camino de autodescubrimiento, donde todo pasa por una misma y es ese mismo Yo la clave del aprendizaje-desarrollo que va a propiciar el ejercitar las acciones correctas, para que todo siga el curso evolutivo adecuado, armónico, orgánico, en el tiempo adecuado.

Soy Yo como Ser humanizado e individualizado donde hallo las respuestas. La Vida se encarga de ponerme las señales que me conducen a la acción correcta que me lleva al lugar de retorno donde el gozo se manifiesta dentro, más allá de la satisfacción.

Soy Yo como facilitadora de Biodanza que confío en la genialidad de Rolando Toro y en todas los seres que configuraron la Biodanza original, la auténtica, la de siempre, libre de impuestos y tasas deducibles.

Soy Yo la que confirmo como facilitadora de Biodanza en servicio a la Vida, que encuentro la manera de transmitir en cada aula, el principio biocéntrico de manera que cada una lo perciba en sí misma y al ritmo adecuado, entre melodías y batucadas, entre silencios y rondas y gestos plenos de sentido, encuentre la forma de Ser más allá de la máscara y la mascarilla. Ser en el mundo. Toda una aventura; de hecho, La aventura, la única posible, pues todo es Cero.

Seguimos. Abrazos

Con Amor y Servicio

Notas de navegación

Notas de navegación de una facilitadora de Biodanza hoy

De palabras que dicen y sones que cuentan

En estas fechas, en mi pueblo se celebraba la Fiesta Mayor. Eran días de música en la calle, de encuentros imprevistos, de sonrisas, abrazos, diàlogos improvisados, escenarios montados para conciertos, teatro, danza en las plazas y las avenidas, familias enteras reunidas disfrutando de espectáculos, baños de espuma, carrera de andróminas, risas y alegría. Este año la fiesta se ha suspendido.

También se suspendió la festividad de Sant Jordi, el dia de la Rosa y el Libro, cuando las calles enteras se llenan de puestos ambulantes repletos de rosas perfumando el ambiente, de libros antiguos, modernos, ilustrados, infantiles, novelas, ciencia ficción, filosofía, autores firmando sus obras, presentando sus libros… Los amantes pasean de la mano con sus rostros henchidos de pasión, los niños y las niñas llevan en sus manitas rosas confeccionadas a mano, hechas en sus escuelas, que regalan a sus madres y abuelas orgullosas, esposos trajeados con corbata y zapatos de vestir andan ligeros cargados con ramos de frescas rosas para regalar a su amada,… todo huele a rosas y a libros. Es la gran fiesta en Catalunya, la fiesta del Amor y la Cultura, del Amor y el Arte, del Amor y la Paz. Este año esta celebración se suspendió.

Las familias se reúnen en bautizos, casamientos, cumpleaños que son los momentos donde todos, los de lejos y los cercanos, se encuentran y,… desde hace meses, se han anulado los encuentros de más de diez personas.

Los ancianos se reunían en la plaza para charlar de sus cosas, mirar a las mujeres pasar, contar anécdotas, recordar momentos, comentar el partido de fútbol. Mientras, las mujeres ancianas de la comunidad, fuertes y valientes, se encontraban en el mercado comprando pescado, la carne, el pan,… Ahora no hay ancianos en la plaza y las mujeres no se encuentran en el mercado; van deprisa para recogerse pronto en casa y salir lo justito,no sea que se contagien.

Los niños y las niñas jugaban en los parques y las plazas mientras sus madres reunidas en corro, hablaban de esto y aquello, de lo de aquí y lo de allí. Plazas y parques hoy están clausurados; ya no hay criaturas que correteen, jueguen, rían. Ahora van todas enmascaradas, muy cerca de la mamá o el papá y en silencio.

El pueblo se ha vuelto un lugar de paso. Nadie se para en la calle para charlar; los saludos son escasos pues se hace difícil reconocer a la vecina tras la máscara, y hay prisa. El pueblo se ha vuelto silencioso pero no es un silencio natural, es sintético, aséptico, doloroso, temeroso, frustrante, desconcertante, apabullante, solitario, carente, ausente de Amor. Y no es que el Amor no esté, es que se esconde bajo máscaras de miedo, de terror, de incertidumbre. Los abrazos, los besos y las risas de esos abrazos y esos besos empiezan a ser un recuerdo de algo que fué. Y en ese vagar, nos vamos acostumbrando a andar con bozal, a callar, a sobrevivir, a alejarnos de la Vida cada día un poquito más, sin aliento renovado, respirando nuestro aire contaminado.

La Biodanza permanece; quizás ahora más que nunca pues la carencia de Amor es tan evidente, que la llamada del encuentro poético, de la mirada afectiva, del estar presente, corazón valiente, amoroso, húmedo, respetuoso y discreto, hoy tiene más sentido que nunca.

Los grupos se desvanecen entre miedos, temores y sin sabores. Al aire libre parece que aún algunos se sostienen pero viene el frío y ¿qué vamos hacer?. Hoy más que nunca la Biodanza és el aliento que mece las almas que encarnadas en cuerpos aislados, piden en silencio un sostén de amor, una cama de afecto, un lugar de encuentro donde encontrarse sin temor. Y no quiero decir que seamos imprudentes. Nunca. Lo que digo es que hoy más que nunca, la referencia que hay fuera no nos sirve, nunca lo ha hecho pero ahora es ya una evidencia sin retroceso. Cabe autoreferenciarse, mirar hacia dentro, donde la Vida sigue siendo el centro y responder con coraje que estamos vivas, que podemos recrear el Amor aún en tiempos de pandemia y con respecto, prudencia y corazón, restaurar la Vida que pulsa dentro.

Biodanza es el reencuentro con el Ser Vida, sin separaciones que nos dividan, sin creencias que nos limiten, deshaciendo corazas que nos protegen de un mundo desnaturalizado, carente, aislado, perdido, enturbiado. El regreso al Ser, al alma encarnada, al alma corporizada en cuerpos solitarios que mueren ahogados por la falta de afecto.

Biodanza es la propuesta danzante que te regresa al Ser, a recordarte la Vida que eres, que somos, a recuperar la unidad sagrada de cosmos y raíces, de cielo y tierra, agua y aire en reflexivo, donde solo existe un Yo, un único Soy que nos mece. Ese es el Autoreferenciarse que quise explicarte cuando hablamos de ética en este entorno politizado, estandarizado, manipulante, engañosamente poderoso, comercializado, estereotipado, estandarizado, capitalizado, colonizado por el lado oscuro de la Fuerza. Autoreferenciarse en la Vida que Soy, que Somos cada una y todas.

La Autoreferencia surge como el encuentro sagrado de la vida en la Vida, donde el yo ignorante y poseído por la ignorancia, recupera su esencia al descubrirse Vida, tal y como apunta el principio biocéntrico de Biodanza.

Aureferenciarse va más allá de un acto egoico donde sólo yo importo. Autoreferenciarse es mirándote me veo, no porque tu seas aquello que necesito, sino porque quedándome en la Vida, Me hallo, y en ese hallarme el tu y el yo son uno sólo danzando al mismo compás.

Dedicado a tí que me escuchas.

Amor y Servicio

Biodanza

Mujeres jardín. El regreso a la plaza

Notas de navegación del proyecto biocéntrico de escritoras y poetas del grupo de Biodanza +65a, Mujeres Jardín.

Uno de septiembre y nos volvemos a encontrar en la plaza del pueblo, en nuestro lugar habitual desde el final de confinamiento. Tres semanas hace de nuestro último encuentro. La mayoría de las flores de nuestro Jardín han pasado estos días en su cotidiano habitual, sin cambios aparentes, – Esperando el momento de encontrarnos, niña!- me dice riendo nuestra querida Rosa.

Observándolas mientras estamos en círculo, percibo un retraimiento que ocupa su expresión: más silencio, más distancia, hay temor. Me dispongo a escuchar. El sentir sin palabras también dice.

Somos menos: falta la Dama de Noche que al inicio de las vacaciones se rompió un tobillo y tuvieron que repararla. Está hospedada en el jardín de su hijo recuperándose de la operación. Hay tres ausencias sin aviso y eso no es común, pues siempre avisamos si no podemos asistir al encuentro para no preocupar a nadie sin motivo. Hemos acordado hacer una ronda de llamadas para saber de las ausentes que no han avisado. El Higo Pico ha faltado al encuentro porque hoy mismo operaban a su marido, y el Clavel tiene a su compañero averiado así que lo llevaba al médico. La Azucena se ha retrasado pero al final ha llegado a tiempo. Estamos todas las que estamos y sentimos las ausencias.

La vivencia de la comunidad afectiva nos ayuda a sentir el pertenecer; a formar parte de la tribu humana.

Parte de mi grupo de Formación de Biodanza- 2005-2008

El calor de agosto ya no pesa. La sombra de los árboles que nos guardaban del sofocante Sol de verano, hoy nos deja las manos y los pies fríos, así que nos desplazamos a otro esquina de la plaza donde el Sol nos calienta.

El círculo es pequeño. Mantenemos las distancias y las mascarillas. Cuando iniciamos el diálogo en nuestro círculo de cultura, se verbaliza el miedo al contagio, miedo a permanecer cerca, miedo al contacto. Nos escuchamos con atención. Conforme vamos diciendo, la tensión que genera el temor se va relajando sin prisa. El Sol ahora calienta demasiado así que, a demanda, nos vamos desplazando por la plaza, con nuestras sillas y taburetes, al encuentro del lugar adecuado para cada momento. El dialogar no se interrumpe a pesar del desplazamiento. Todo fluye naturalmente.

El miedo se ha ido disolviendo y la risa ha regresado. Los ojos chispeantes y las bromas van ocupando el círculo progresivamente.

Centramos el nuevo diálogo en las posibilidades de seguir encontrándonos de forma segura, ahora que el frío se aproxima. Surgen propuestas y finalmente la Rosa, la flor más vieja y perfumada de nuestro Jardín, lanza la propuesta. ¡Ya tenemos lugar de encuentro seguro para nuestros martes matinales!. En ese mismo instante, el miedo ha cedido su espacio y se ha instalado la alegría renovada.

Dialogamos sobre el no-he-escrito-nada de este extraño verano de nuestras escritoras y poetas. ¿Será que no hay nada que decir?. ¡Imposible!. Renovamos el compromiso de nuevas producciones, y las que expresan su arte pintando y otras tejiendo, se apuntan a compartir su obra en el círculo del próximo martes.

Avanzamos juntas en este camino de incertidumbre que daña el corazón de las ancianas de la tribu, pero el Amor lo puede todo así que seguimos tejiendo redes de Afecto y Ternura, seguras que nuestro aroma se va expandiendo más allá de lo impensable.

Amor y Servicio.

Notas de navegación

¿desde dónde?

La intención es energía focal con la que dirigimos acciones que construyen y descontruyen. Ambas fuerzas son imprescindibles para la evolución de la Vida.

A veces me pregunto qué sentido tiene escribir, decir, dialogar, cuando todo parte y regresa al mismo lugar; ese lugar que no es lugar, que es percibible y percibido, donde Nada es Todo y el Todo es Vacío Pleno. Me cuestiono la vida como una caminante sin rumbo más que el vivir, sabedora en el núcleo de la célula, que experienciar es lo que cuenta. Ese contar es autoreferenciado.

Autoreferenciado quiere decir que todo lo que percibo que es el vivir tiene como referencia mi propia visión, mi momento, el instante en el que estoy navegando, el tiempo de navegación, el aire que me lleva y que me aquieta, …Yo soy la referencia, más ¿qué es Yo Soy?.

En los sistemas de dominancia, sean encubiertos y descubiertos, sutiles y densos, frágiles y pesados, la referencia del ser naciente, siempre se halla fuera del sí mismo. Para las pedagogías modernas, basadas en estudios, investigaciones y análisis segmentarios, Ser en el mundo es personalizado por nuestra madre, padre, abuela, abuelo, maestras en la escuela, ídolos de las artes, gurús espirituales, avatares, y más recientemente influencers y otros… Siempre fuera de nosotras mismas, siempre alguien a quien poder parecerse, a quien seguir, a quien superar, a quien combatir. Si bien esto parece la mejor propuesta para enfocarnos hacia un destino que nos satisfaga, desde una mirada biocéntrica, esta perspectiva sigue alimentando la ilusión de la separación, donde para Ser hay que ir hacia algún lugar, una meta, un destino donde llegar.

Esta perspectiva de Ser, no ha sido ni es así en todas las partes del mundo. Los pueblos originarios de la Tierra, las culturas que guardan y mantienen la sabiduría de la Marona, la Mare, la Pacha, de la Gran Madre, se referencian en la Vida representada en todo lo viviente.

la Vida es Somos y Soy


Aunque cambiante en su forma, la Vida Es permanente; lo cambiante, lo que muda es la expresión dinámica de Ella que se destruye y construye al ritmo de la evolución: yo conmigo, con la otra, con el cosmos, tal como propone Rolando Toro.

Desde la mirada androcéntrica, referenciarse en la Vida carga etiquetas de: primitivo desde la omnipresente ciencia; animismo desde la immaculada iglesia católica apostólica romana y sus derivados religiosos; y de simple desde la compleja emocionalidad urbana (añadiría europea pero aunque sería apropiado, estaría olvidando todos los pueblos originarios de la misma Europa que forman parte de la Cultura de la Tierra, aunque silenciada).

Cuando la referencia es la Vida, no hay cómo no percibir la pertenencia pues es el estado natural de todo lo viviente. Al identificarnos en lo personal o la expresión dinámica, evolutiva y cambiante del ser, perdemos el centro y por mucho que en nuestro lenguajear hablemos de biocentrismo, sigue siendo mente. Moojibaba dice que lo personal es como las nubes en el cielo: solemos encantarnos en sus formas, sus colores, … pero las nubes son pasajeras, como todo lo personal. Aquello que permanece es el cielo. Mientras nos sigamos creyendo nubes siendo cielo, pasaremos de un estado de percibir a otro, según el viento que nos sople.

La dualidad del pensamiento reduccionista, ahora sí añado, de la vieja Europa, ha potenciado la separación hasta su propia muerte y consecuente transformación; porque en la Vida sólo perdura lo que permanece y lo que perdura tiene el nombre de Amor, como el estribillo de la canción de SIlvio Rodríguez Sólo el amor, que dice así:

(...)
Sólo el amor alumbra lo que perdura
Sólo el amor convierte en milagro el barro
(...)
Sólo el amor engendra la maravilla
Sólo el amor consigue encender lo muerto

Aquí te dejo el video de la canción entera por si te apetece escucharla.


La palabra Amor alberga un conocimiento eterno, fractal, universal y autoreferenciado. El uso y abuso indiscriminado que se ha hecho de ella, nos ha llevada a confundir la ilusión con certeza y ante tanta locura, ¿cómo discernir la Verdad?.

El tiempo presente, la nueva era de la evolución, nos pide regresar a lo que en geometría sería el punto que es círculo que es Cero para replantearnos creencias, costumbres, maneras de hacer, de percibir y de pensar. Prácticamente todo o casi todo lo aprendido está contaminado de egocentrismo y el ego al centro ha dado todo de sí. Ha llegado el momento del cambio, y aunque el cambio se dará sí o sí por la propia inercia de la evolución, requiere total atención, máxima atención. Para sembrar semillas sanas debemos estar desnudos de pasado, desnudos en presente.

«estar con» nos separa

«ser con» nos une

Vamos a conseguirlo juntas, no hay duda; no hay como no conseguirlo porque la evolución no se detiene pues es Vida. Ni tan sólo en la muerte se detiene pues es transformación. La clave para saber si vives o estás muriendo puede ser ¿desde dónde percibo lo que percibo? ¿qué hay en el último de los últimos desde dónde? Sólo Allí podremos construir lo construido y reiniciar unidas lo que fué desunido.

Amor y Servicio

PD. Aprovecho para comunicarte que durante el mes próximo voy a dedicarme de pleno a mi proyecto Cuentos biocéntricos: cuentos ilustrados para disfrutar contando y leyendo con grandes y pequeños, en comunidad de dos o más, para crear el conocer y el conoci-miento.

Nos vemos a la vuelta. Disfruta.

Biodanza

Relato de intimidad verbal de una facilitadora de Biodanza a la comunidad biodanzante del mundo

Dedicado a mis maestras y maestros de Biodanza y Educación Biocéntrica. Con todo mi amor y reconocimiento.

Inspirada por el video de la conferencia titulada «Afectividad y ética» de Carlos García, director de la Escuela de Biodanza de la ciudad de Buenos Aires (al pie te dejo el vídeo entero por si te interesa), he decidido compartir en relato de vivencia, la experiencia de ser una facilitadora de Biodanza calificada de «incómoda» en algunos de los círculos de Biodanza. Este post va dirigido especialmente a la comunidad Biodanza del mundo pues no es un caso aislado; ocurre con demasiada frecuencia en nuestro entorno biodanzante.

No pretendemos apenas elevar la calidad de vida de las personas,  somos decididamente más ambiciosos, pretendemos la felicidad. Rolando Toro Araneda.

A simple vista parecería que según el principio biocéntrico, fundamento del sistema Biodanza y de la vida de toda facilitadora de Biodanza, nuestra comunidad debería ser ejemplo de coherencia e integración afectiva, trascendiendo el antiguo paradigma androcéntrico y patriarcal, y estabilizando el paradigma biocéntrico en todas y cada una de nuestras relaciones. Pero la sombra forma parte de la propia experiencia del vivir, y en Biodanza no podemos evitarla; tampoco lo hacía su creador. ¿Acaso la sombra no es también un aspecto de la misma Luz? Honrando la memoria del maestro Toro y reconociendo su precioso legado, nos cabe revisar no el sistema en sí, sino el uso que hacemos de él.

Nuestra comunidad Biodanza está dividida por desencuentros que nos mantienen separadas y condicionadas por barreras de egos exaltados y altivos. Eso, en sí mismo, es disociativo. A mi entender la facilitación de Biodanza pide excelencia continuada, y digo continuada porque la excelencia que señalaba Rolando Toro, no la propuso como un destino sino como camino; camino de vida que escogemos cuando asumimos la facilitación como servir a la Vida. La cuestión es, ¿qué es servir desde la mirada biocéntrica? Demasiado a menudo se da por hecho un entendimiento consensuado y se actúa «como si» fuéramos inmunes a la arrogancia, la vanidad, la manipulación. La realidad es que el pensamiento crítico dentro del entorno Biodanza, se cuestiona, se evita y se juzga en nombre del faso «cuido».

Y digo esto porque mi experiencia como facilitadora «incómoda» no es un caso aislado. Demasiado a menudo la facilitación se viste de rol y de autoridad moral, repitiendo patrones patriarcales que permanecen aún activos en el inconsciente individual y colectivo a la espera de ser mirados, reconocidos y desvanecidos por el calor del entendimiento humano. Pero eso no puede ocurrir cuando la persona que facilita se identifica con el rol y crea su identidad bajo la autoridad moral que sustenta su creencia, y así facilita grupos y esparce la simiente de la confusión y la falsa dicha en su comunidad.

Mi intención no es descalificar, ni defender, ni enfrentar. Por supuesto, hay muchas facilitadoras y didactas absolutamente comprometidas con su misión. Lo que me impulsa a escribir este post es compartir realidades que, aunque no coincidan con tu experiencia, son verdades que precisan ser escuchadas porque han generado y generan aún sufrimiento, desconsuelo y mucha soledad. Si, una soledad impuesta por el colectivo, que con su silencio, ha permitido y sigue permitiendo que la facilitación maternal, la seductora, la manipuladora, la que sitúa al facilitador como una estrella de cine interpretando un papel de «ser perfecto» que le autoriza moralmente a exigir camufladamente un vasallaje y una fidelidad en nombre del falso cuido y la falsa pertenencia.

Artista: Jopi #jopienamorada

Haciendo uso de esa autoimpuesta y consentida «autoridad moral», en mi comunidad Biodanza me etiquetaron de intensa. Algunas de ellas siguen haciéndolo, pero ya no tiene el menor impacto en mí.

Intensa puede parecer un calificativo inofensivo, incluso gracioso o cariñoso, pero en mi experiencia, no lo es. Con los años y mi especialización con el sagrado femenino, he sabido de muchas mujeres que han sufrido ese mismo calificativo, y digo mujeres porque entre nosotras ser «intensa» es ser exagerada, inadecuada, problemática, inapropiada,… en relación a un estándar de comportamiento «normalizado».

Intensa me llamaban por mi expresión apasionada, por mi vitalidad, por mi mirada crítica que no está bien vista porque «incomoda». Es cierto que cuando permitimos que el sentido crítico se manifieste en nuestras aulas y círculos de intimidad verbal de Biodanza, nos exponemos a situaciones que pueden llegar a ser muy incómodas, y digo incómodas porque esa incomodidad es el reflejo que nuestras carencias, de nuestras propias mentiras y creencias con las que danzamos la Vida. Y esa incomodidad es la que muchas profesoras evitan en sus aulas, en sus clases de Biodanza, en sus ruedas verbales, pero justo es ahí donde la facilitadora ejerce su saber, no como «la que sabe», sino como la que deja a la Vida ser la verdadera protagonista, pues solo Ella sabe qué y cómo hacer para que la armonía y el equilibrio prevalezca en la expresión de la diversidad del sentir.

Fue Ruth Cavalcante, la creadora de la Educación Biocéntrica quien me rescató del estigma. En una aula de educación biocéntrica, ante una situación que en otro contexto hubiera sido de incomodidad, de esa incomodidad sectaria y excluyente, ella me dijo mirándome fijamente: – Nunca pidas perdón por preguntar y querer saber. Cuestionar es un derecho humano que no podemos perder -, y siguió diciendo a toda la aula: – Honro el coraje de ser cuestionadora en este mundo hostil,… Nunca más me he sentido inadecuada. Despedí mi etiqueta y sustituí mi nostalgia de amor por el auténtico sentimiento de amar-me sin condiciones.

Vivir esta experiencia de «ser inapropiada» incluso en la comunidad Biodanza, me ha ayudado a percibir que detrás de los abrazos y las caricias que tanto prodigamos en Biodanza, también se esconden mentiras sostenidas que proyectan el personaje encarnado por el rol de facilitar.

La facilitación para mí es una bendición y como tal conlleva riesgos. Nos enfrenta a las propias carencias y nos pide ser autocríticas con nuestro hacer. Atender, cuidar y fomentar la excelencia en la facilitación (y en la Vida, por supuesto), repercute no sólo en la propia felicidad, sino en el entorno, en el mundo, y es así como generamos cambios. No dejes nada bajo la alfombra; se acumula la suciedad y la apariencia te consume.

Si has llegado hasta aquí y te resuena lo compartido, me hace feliz. Si por el contrario te has sentido ofendida, disgustada o incomodada, no ha sido mi intención; te pido disculpas. Sólo déjalo pasar y sigue tu camino. Mi deseo es crear con la palabra, un espacio donde recuperar el arte de la escucha para leer la vida y amarla más allá de las creencias y los papeles con los que nos hayamos identificado creando así una falsa identidad. Todo es Vacío, es Cero, y en ese círculo eterno nos mecemos. No lo olvidemos.

Com Amor y Servicio.

Aquí el video que te he comentado al principio.

Videoconferencia de Carlos García, el 1 de juliol 2020. Afectividad y ética en Biodanza
Educación Biocéntrica

Celebrando la cosecha

Síntesis final y celebración de Sueños, creencias y pactos de Amor

Este post es la continuación y el cierre del proceso de autoindagación generado a partir de un sueño revelador en la noche pasada. Como todo sueño revelador, anidaba un mensaje oculto a la espera de ser encontrado. Para hallarlo, utilicé la metodología de educación biocéntrica que aunque está diseñada para trabajar en grupo, la he usado para ayudarme a desgranar el tesoro escondido y ha sido tan eficaz que me complace compartirlo contigo. Siento que todo lo que me sirve en mi proceso de crecimiento personal, puede inspirarte también a tí en tu propio caminar, y también por qué sé que lo que nos ocurre a una como sujeto individual, repercute en el sujeto colectivo, y así vamos recordando, limpiando memorias antiguas, reeditando hechos del pasado que permanecen a la espera de ser mirados, amados, honrados y dejados ir para desvanecerse como nubes en el cielo, y continuar nuestro viaje más ligeras si cabe, más libres. Por nosotras y por las generaciones futuras.

Para que puedas entender todo el proceso desde el principio hasta el final, si lo consideras oportuno, te invito a que leas primero el post anterior (aquí te dejo el enlace De sueños, creencias y pactos de amor.) Esto te ayudará a seguir el hilo conductor de todo el relato y a entender la dimensión integradora de la metodología biocéntrica. Si ya lo leíste o no te apetece leer tanto, mi deseo es que te inspire, más que eso te diría que mi deseo es que te llegue como lluvia de primavera, mojando la tierra y reverdeciéndola con su más bello resplandor. Agradecida por haber llegado hasta aquí.

Creando la síntesis final

Había conseguido desgranar el mensaje oculto a través de las palabras generadoras: la creencia del abuso se ha disuelto al verla. Yo no soy la creencia, soy la que la percibo. Esto me permitió sentarme en un espacio interno de reconocimiento al camino andado y abrazar la oportunidad de soltar la creencia me mantenía con la silenciosa y no vista necesidad de protegerme. Ya no tiene sentido; el aprendizaje se ha dado y no preciso protegerme más. La Vida me protege. Yo Soy la Vida. Sonrío satisfecha por el camino recorrido hasta llegar aquí.

En educación biocéntrica, el proceso de aprendizaje-desarrollo no se termina en la creación del conocimiento, que en este caso corresponde al post anterior. Para que lo reconocido se integre y germine en la tierra fértil de nuestro interior creando acciones transformadoras reales, precisamos continuar acompañando el proceso hasta el cierre del mismo con la síntesis final y la celebración de la cosecha.

La síntesis final es una creación grupal, generalmente artística, de todo lo vivido en el proceso de conocer. Este momento es de vital importancia para que la integración se dé vivencialmente en el cuerpo generando un vórtice de energía implosiva que reedite la memoria celular y restaure al Ser a su condición originaria. Por eso motivo usamos la expresión artística, ya sea danza, interpretación teatral, amasar con arcilla, etc. Más tarde te explicaré el sentido de la celebración de la cosecha como práctica pedagógica de cierre del proceso. Por ahora, déjame continuar con el relato para que puedas acompañarme en todo el proceso.

Había llegado el momento de la síntesis final. ¿Cómo iba a crearla sin grupo?. Al cuestionarme este hecho, percibí que nunca estamos solas; me acompañaban presencias que no necesito identificar pues me basta con sentirlas presentes. La soledad no existe; -no hay separación- me dije, así que cogí mi cuaderno, la caja de colores, las acuarelas, el pincel y, lápiz en mano me dispuse a plasmar lo que surgiera. Cerré lo ojos para intensificar la conciencia del momento sagrado. Entonces, de imprevisto, empecé a llorar.

Las lágrimas aparecieron como un manantial de agua fresca, pura y abundante, libre de residuos y contaminantes. Lloré y lloré y seguí llorando hasta que la página de mi cuaderno, quedó inundada con las aguas de mi alma que ya no era mía, era el Alma de mi linaje familiar. Y de a poquito, como flotando, ella fue surgiendo, azul, sonriente, la que me habita, la dama de agua que juega, ríe y danza, canta, llora y se encanta, con pies de pez y piel de seda, entre delfines y ballenas, arrecifes de coral, algas y arena.

Allí estaba la sirena que me habita. Yo Soy- dije. Me reconocí en ella y desde entonces mis aguas no cesan de sonreír.

Yo Soy la que Danza en las Aguas de la Vida

Después, al contemplarla, surgió un poema que comparto contigo porque tampoco es mío ya; es nuestro, de todas.

Soy Yo, Yo Soy La que Danza en las aguas de la Madre
y con su danza mece el vientre que la parió.
Soy Yo, Yo Soy La que nutre con su risa y disipa la niebla de la prisa,
La que canta sin hablar y sueña contando.
Soy Yo, Yo Soy La que ve y escucha en la Noche oscura,
y cuando la Luna aparece,
aúlla tan alto y fuerte que se funde con la hermana Loba.
Soy Yo, Yo Soy la mujer, la madre, la hembra fecundada
de océano y mares vivos.
Sí, Soy Yo.
Yo Soy

Celebración de la cosecha

Había llegado el momento de cerrar lo vivido. En educación biocéntrica, el cierre del proceso de aprendiazaje-desarrollo se hace rememorando la tradición de los pueblos de la tierra que celebran la generosidad de la Gran Madre al término de sus labores comunitarias. Ruth Cavalcante, la creadora de la Educación Biocéntrica junto con César Wagner, se inspiraron en esta hermosa tradición y así crearon la Celebración de la cosecha, que es el momento de recordar lo vivido, honrarlo y celebrarlo.

Celebrando mi cosecha recuerdo las palabras generadoras que sembré en el primer relato (abuso, engaño, abundancia); ellas han dado hermosos y jugosos frutos que he recogido en forma de creación artística, y ahora, para reconocer y agradecer lo vivido, me pongo en pie, desnuda cual sirena y agradeciendo a todas mis ancestras y ancestros, suelto lo vivido pues el pacto se ha cumplido. Soy Libre.

Gracias, gracias, gracias.

Te dejo la música que me acompaña en este momento.

Amor y Servicio.

Te sugiero que cierres los ojos y te dejes llevar allí donde tu alma quiera llevarte. Confía.

Educación Biocéntrica

De sueños, creencias y pactos de Amor

Usos de la pedagogía biocéntrica más allá de las aulas

Hoy he tenido un sueño que he decidido escribirlo porque cuando lo hago, tengo la posibilidad de desgranar la paja y quedarme con la semilla que contiene la esencia de aquello que no consigo ver o prestar la suficiente atención. Lo comparto contigo porque siento que los tesoros son para compartir, como hacemos en las rondas de intimidad verbal en nuestras sesiones de Biodanza, en nuestros Círculos de Cultura, en las comunidades de los pueblos originarios donde mantienen el círculo vivo y presente para crecer juntas, unidas, en profunda hermandad. Este es el sentido de mi compartir.

Al escribir mi sueño percibí que había cinco Palabras generadoras. Las coloqué en tres grupos para trabajar con ellas y recrear el conocer del mensaje oculto. Lo hice como hacemos en Educación Biocéntrica, porque creo que la metodología biocéntrica tiene una dimensión mucho más amplia que la de las aulas; de hecho la Vida en todas sus manifestaciones y lugares es la Aula donde podemos generar intencionadamente el ambiente de aprendizaje-desarrollo para crear y recrear el conocimiento del vivir y convivir, más allá de los roles con los que muchas veces solemos escondernos.

La educación biocéntrica es una herramienta genuina, altamente útil y viva para recrear el conocer. Te recomiendo que la uses tambíen en tu intimidad, para autoindagar en tí y seguir trabajando en la excelencia. No lo hagas por ti ni por mi ni por nadie en concreto; hazlo por todas, por las generaciones venideras, por nuestras ancestras, por la Vida.

Recuerda: Todas Somos Una y es en el Cero (0) donde nos encontramos.

Nota: las palabras generadoras surgen como un hilo del que tirar para crear la madeja que tejerá la prenda que escojas tejer. Esta es mi definición poética de hoy. Te dejo con el sueño y lo que sigue. Gracias por leerlo.

El sueño revelador

Regreso a casa después de un fin de semana de viaje. Al entrar percibo que alguien ha estado allí. Un fuerte temor se apodera de mí. Voy a buscar a alguien (no se muestra quién es) para que me acompañe. No quiero entrar sola.

Entramos juntas. Vamos despacio y en silencio mientras recorremos las estancias. No hay nada fuera de lugar, todo está en orden; aún así insisto en que alguien ha estado o está allí.

De repente hay una silla justo delante de la puerta de la habitación que no uso desde que estoy sola en casa. La silla está impidiendo el paso a la habitación y yo no la puse allí. Todo lo demás está en su lugar, así que pienso que no han entrado a robar; sospecho que pueden ser «okupas». Entro a la habitación con sigilo y encuentro a alguien durmiendo profundamente en la cama. El miedo me hace chillarle pero no se mueve. Cojo una silla y la golpeo contra la cama con fuerza para que la persona se asuste y se vaya pero no lo consigo, está profundamente dormida. Pienso que debe estar drogada porque no se despertierta. Después de varios gritos y golpes con la silla contra la cama, veo que es un hombre magrebí, muy delgado, casi desnutrido, que no entiende mi idioma, mal cuidado, parece profundamente cansado.

Valoro la situación. La comento con la persona que me acompaña y le digo al señor que no se puede quedar allí, que tengo miedo, que no sé quien es, que no lo conozco. Pienso para mí que se aprovechará de la situación y después no podré sacarlo de mi casa. El hombre no dice nada, se queda quieto mirándome en silencio. Al mirarlo detenidamente decido que se puede quedar sólo si asume que es un lugar de paso y que va a encontrar trabajo para hacer su vida; lo puedo alimentar mientras se recupera y encuentra trabajo pero lo echaré de casa si es un parásito. El hombre asiente.

Me marcho de nuevo varios días de viaje. No estoy nada segura de lo que he decidido; creo que abusará de mi confianza como otras veces me ha pasado en otras circunstancias.

Regreso de nuevo a casa por la noche. Me dirijo a la habitación donde se encuentra el señor. Me pregunto qué me voy a encontrar. El resto de la casa está en perfecto estado así que entiendo que el hombre es verdaderamente un refugiado. Cuando entro a la habitación veo más personas en la cama y en el suelo. No puedo percibir cuántas, porque están tapadas con las mantas. Mi mente se dispara y pienso que ya sabía que me engañaría. Destapo las mantas y me encuentro con cinco niños-niñas pequeños de diferentes edades, una de ellos está mamando aunque no hay ningún adulto con ellos; están solos. Entiendo que son los hijos-hijas del refugiado; los ha dejado para que los cuide mientras él va a encontrar trabajo. Sólo están ellos y no hay rastro del señor.

Analizo la situación rápidamente y empiezo a organizarlo todo mentalmente para que estén bien atendidos: ducha y ropa limpia, acondicionar la habitación para que estén cómodos, …. la comida y el dinero para atenderlos no me preocupan en absoluto porque hay para todos.

Me despierto.

Primeras palabras generadoras:

  • se aprovechará
  • abusará de mi confianza

Reconocí estas palabras-frases como creencias que de alguna manera siguen activas en mi interior. La verdad es que me sorprendió la claridad con la que se mostraron ante mí. Pude leer mi interior diciéndome que tengo una tara, una anomalía, un fallo que me impide distinguir con claridad las personas que me hacen bien de las que no y por ese creo que «se aprovecharán de mí, que abusarán de mi confianza» como me ha pasado en alguna ocasión. Me pregunto por qué sigue activa esa creencia y reconozco la causa. Fué en la infancia, justo cuando se imprimen la mayoría de las vivencias-impacto que irán configurando la forma en que nos relacionamos con nosotras mismas, con las otras personas y con la vida.

Casi veinte años transitando, transmutando y transformando las consecuencias del abuso sexual que recibí de mi padre cuando era niña y la negación y el silencio de mi madre, y aún continúa activa la creencia del abuso. La verdad es que me reí sin más. Puedo decirlo así porque no hay drama: todo se desvaneció con el tiempo y el cuido continuo y prolongado que ha sido la causa de mi maestría; porque entre sufrir y trascender reconocí que todo cuanto ocurre en nuestras vidas es fruto de los Pactos de Amor gestados en el espacio/tiempo donde, libres de ego, diseñamos los acontecimientos clave que pueden desarrollar los potenciales internos para llevar a cabo el propósito existencial.

El sueño de hoy me ha mostrado que, a pesar de todo el tiempo transcurrido y lo mucho aprendido, la impronta del abuso continúa latente en forma de creencia sostenida por sí sola sin ser percibida por mí. Seguirá activa repitiendo fractalmente situaciones hasta que de forma consciente desactive el mensaje soy incompleta. Esa es la trampa, ese es el juego de la Serpiente que hipnotiza con el sueño del deseo mientras te va estrangulando con el veneno del falso cuido que genera el principio de la separación.

Cuando percibo el engaño sujeto a la creencia y lo hago sin juicio, como el -¡Aja, te atrapé!- del juego infantil, estoy inciando el reset del programa asociado. Sin juicio sólo existe el Presente [Yo Soy] y casi simultáneamente el gerundio [Yo siendo] en espiral evolutiva y eterna.

La creencia en algo que ya no existe perpetúa el sufri-miento. No quiero decir que el abuso no exista; donde apunto es a que la mente lo usa como recurso para persistir en el engaño y mantenernos atrapadas en la expresión empobrecida de Ser en el mundo. ¿Para qué? puedo decir. Para probar mi coraje.

La dinamización es un proceso de biodinámica de Rudolf Steiner.

Es como el agua turbia que para ver con claridad a través de ella, podemos hacer dos cosas: dejarla en reposo hasta que la suciedad (creencias, mentiras, juicios,…) se aposente y el agua recupere la apariencia transparente; o dinamizar el agua para que la suciedad se disuelva. Ambos métodos consiguen el propósito de recuperar la transparencia del agua, la diferencia es que el primero (el reposo) tiene resultados aparentes e inestables, mientras que la dinamización consigue la transparencia del agua de forma permanente mediante movimientos rotativos derecha/izquierda hasta generar el vórtice que devolverá al agua su estructura molecular hexagonal y todas sus propiedades.

SÍNTESIS de las primeras palabras/frases generadoras: la creencia de que soy incompleta se desvanece cuando puedo verla. Yo Soy aquello que la percibe; no-Soy la creencia.

Si has llegado hasta aquí y te resuena lo que digo, te invito a seguir adelante con la lectura pues aún hay dos grupos más de palabras generadoras con su síntesis y la síntesis final. Si el mensaje no te ha llegado, te aburre o no te interesa, puedes dejar de leer y seguir tu camino. Gracias de todos modos.

Segunda palabra generadora: ENGAÑARME

Miedo a ser engañada. ¿Cómo pueden engañarme? La duda se genera en la mente. En el interior no hay rivalidad, no hay pugna; la lucha surge cuando el ego se hace presente y protagonista, toma las riendas y me tienta con promesas y juegos de palabras que me deslumbran cuando no me aturden. La decisión es mía: Ser o No-Ser, esa es la cuestión, como dice Hamlet en la obra del mismo nombre escrita por William Shakespeare (1564-1616).

La opción de No-Ser es vivir la ilusión de Ser y mantenerla con la arrogancia, la insensatez, la vanidad, el orgullo, la falsa humildad, … que alimentan la necesidad de algo que está fuera, que está por venir, que nos colmará. Así es como alimentamos la Rueda de la Ensoñación, el Samsara. Optar por Ser es aquietar el ruido de la mente y escuchar el corazón que habla sin palabras a través de todo nuestro cuerpo, generando armónicos de certezas que generan la expresión genuina de la Armonía.

Esto que te cuento, esta dialéctica es para recordar que el Juego del conocimiento del Bien y el Mal, el del Árbol del Conocimiento, es historia. Mientras sigamos jugando en esta partida vamos a querer ganar y la Mente sabe que no hay nada que ganar; todo ES. Los bebés, las criaturas de corta edad lo saben; nosotras también pero lo hemos olvidamos.

SÍNTESIS segunda: La Vida no engaña, es la Mente. En el Ser no hay conflicto. Permanece atenta a la autoindagación.
Una pincelada de humor para reírse de una misma

Tercera y última palabra/frase generadora: HAY PARA TODOS.

Gaia nos muestra con su existencia que hay para todos, sin importar dónde ni a quien. Ella es Abundacia porque es Vida. Nosotras como seres vivientes, somos la especie con alta capacidad de adaptación al medio: el frío, el calor, el desierto, incluso hay una tribu humana llamada los bajau o los nómadas del mar que genéticamente están adaptados para sumergirse durante largos períodos de tiempo bajo el agua; podemos adaptarnos a vivir armónicamente en cualquier entorno, así que los límites no vienen de fuera sino de la mente.

Si realmente siento que soy Vida, no sólo parte de Ella sino la Vida misma manifiesta en mí como diversidad, me cabe desprogramar -dinamizar- la des-información y sus residuos de carencia y separación para ser aquello que soy en realidad, como el Agua transparente del ejemplo anterior.

Sólo es real lo que doy fé en mi interior. La pobreza, la desigualdad, la violencia, los refugiados muriendo en las pateras, las violaciones masivas,… todo existe como reflejo de nuestro interior aún identificado con memorias antiguas de separación. Cada quien ejecuta el papel que le corresponde según el Pacto de Amor individual y colectivo que ha asumido de buen grado, con la única finalidad de despertar la Conciencia del Ser y trascender el Imperio de la Mente-Ira.

SÍNTESIS tercera: Yo Soy la Vida. ContemplarLa y dejarme maravillar por cómo es, cómo hace, cómo se relaciona. Esto me hará recordar tantas veces como sea necesario, qué soy y cúal es mi función como humana.

Ahora es el momento de la síntesis creativa que tiene la función de integrar. Podemos hacerlo con alguna vivencia de Biodanza, con expresión artístico-afectiva o con los recursos que tengas a mano. Después terminaríamos con ritual de agradecimiento, cierre y celebración de la cosecha.

En Educación Biocéntrica se cuida todo el proceso de principio a fin: apertura, creación del conocer, integración de lo vivido, ritualización y celebración de la cosecha. Así completamos el círculo de aprendizaje-desarrollo, tal como hace la Vida, de principio a fin.

Si te interesa saber cómo he elaborado el proceso de integración, ritualización y celebración de la cosecha, te invito a seguir mi blog. En el post de la próxima semana encontrarás los detalles.

Aplicar la metodología biocéntrica en la autoindagación facilita el camino y nos ejercita como facilitadoras y educadoras, ampliando la mirada hacia las múltiples posibilidades de acompañar los procesos de aprendizaje-desarrollo, integración y celebración. Lo comparto contigo porque lo que aprendo no es sólo para mí; es para todas, para la tribu humana, para la comunidad biocéntrica, para el despertar colectivo.

Por último decirte que si lo compartido te ha servido de algo, te lo agradezco de corazón. Mi intención es servir, así que gracias. Si por el contrario te has sentido ofendida, incómoda, molesta o simplemente no te ha aportado nada, sólo déjalo ir y sigue tu camino. Quizás en otro momento nos podremos encontrar. Gracias.

Con Amor y Servicio

Notas de navegación

El Vergel de las Hadas: un lugar para el encuentro del Ser

En el viaje que cada quien emprende en la búsqueda de respuestas a preguntas formuladas desde el eco del tiempo, pasamos por diferentes paisajes que nos llevan a relaciones diversas, silencios, ilusiones que se desvanecen, algunas permanecen… y así vamos haciendo nuestro andar, como si fuéramos al encuentro de un destino, un lugar preciso donde poder estar y quedarse. Con el tiempo y lo vivido, vamos percibiendo que no hay más lugar que el hogar interno, aquel en el que ya habitamos como cuerpo, alma y espíritu.

En ese encontrarnos dentro, regresar al contacto con la naturaleza, Gaia, la Pacha, se torna imprescindible para apaciguar el ruido de la mente, el barullo que genera la línea cuando no se percibe curva y andas y andas sin saber que ya estás regresando, que nunca te has ido pues no hay donde ir. Todo Es.

Si esta Unidad es Verdad y para significar verdad vuelvo a citar a Dan Winter «La Verdad es un punto de fricción donde chocan dos fuerzas con la misma intensidad pero en sentido contrario«, donde realmente puedes percibirte Una con la Vida, es en la Naturaleza. Entre los maestros árboles, los líquenes, los pájaros, los gusanos, las hadas, las plantas, las flores, los insectos, las lombrices, las ninfas, las bacterias, … Las respuestas a nuestra locura aparente se hallan allí, en ese silencio de la plenitud armónica de convivencia donde los mensajes no son palabras, son sentires de colores, de formas espirales, circulares, concéntricas, fractales eternos de proporción áurea que convergen en puntos constantes de verdad que Es Una y Son Cero. Aromas y fragancias de fertilidad.

El Vergel de las Hadas

Siempre he necesitado mantener contacto directo con la naturaleza; era la única manera de oxigenarme de toda la toxicidad de la gran urbe donde vivía: coches, masificación de personas, ritmo acelerado, edificios altos, contaminación acústica, ambiental y emocional. Era demasiado para mí, así que decidí encontrar un lugar relativamente cerca de la gran ciudad y suficientemente lejos para andar con ritmo orgánico, donde el aire fuera limpio y la naturaleza estuviera tan cerca que no necesitara desplazarme. Y lo encontré.

Mi pueblo no es el mejor del mundo, ni el más orgánico, ni el menos contaminado y hay muchas cosas por hacer aún en muchos aspectos, pero es el lugar donde habito y aquí me hallo. Con el paso de los años, paseando por sus calles y entornos, he ido encontrando rincones maravillosos donde me percibo Una con la Vida, envuelta en la Pacha, arropada por su saber añejo, sabroso, siempre dispuesta.

Uno de mis recientes descubrimientos es El Vergel de las Hadas, a ocho minutos en coche y treinta paseando. Allí la Unidad se vive, se experimenta, y ejerce con el conocer y el hacer. Allí también, el humano puede dejar de ser gente y regresar a ser humano. Adalú y Santi habitan el lugar junto con sus hijos. Ellos son los guardianes del Vergel, transmiten todo lo aprendido a lo largo de más de treinta años viviendo con sentido, aprendiendo de la Pacha, recordando como se hacía y como hacer para colaborar con la Tierra, con la Vida para nutrirnos sin desnutrirla, para disfrutar de la autonomía que nos brinda Gaia, para aprender sus ciclos, sus ondulaciones, sus necesidades, que son las nuestras si dejamos que Ella nos nutra.

Cada jueves nos encontramos de 9 a 12h y si llueve aprovechamos para aprender e indagar aspectos más teóricos del cuido de la vida; cuando ya podemos salir a la tierra entonces hacemos lo que haya que hacer en el momento, lo que toque hacer por la temporada, por el clima, por la hora. Santi nos enseña con pasión y sabiduría, Adalú añade comentarios y una tarta casera teción horneada con infusión improvisada con lo que haya. Me siento feliz de haberlos encontrado.

En el Vergel de las Hadas, no solo aprendemos a cuidar la Tierra, a distinguir las plantas y sus usos, las técnicas ancestrales, la química, el terreno, … también recuperamos la vivencia de la comunidad, porque las tareas se vuelven comunitarias cuando hay qué hacer y así, germina en los corazones las semillas del Amor y el Respeto al Vivir. Gracias Santi y Adalú.

Aquí te dejo algunas fotos del último día.