Notas de navegación

Estar bien desde la perspectiva de Biodanza

Hay una herida profunda en el alma de muchas y muchas personas, que suele aparecer en algún momento u otro en los grupos de iniciación a la Biodanza y tiene que ver con la trascendencia; esa línea de expresión de la identidad que posibilita transcender estados de conciencia limitantes, que condicionan nuestra manera de relacionarnos con el mundo, con la otra y conmigo misma. Sobre todo conmigo misma, pues el retorno a mi ser íntimo es en realidad lo desconocido.

Nuestro Angel estaba con el corazón partido, la mirada triste, el semblante cansado de tanto llorar, intentando sostener el peso de la pérdida, que suele dejar un rastro de dolor y de angustia difícil de digerir. Ella llevaba una sesión sin venir: me llamó para decirme que estaba recogida en su interior y aún no podía salir de allí. Esperaba que esta semana encontrara la forma para venir al grupo y dejarse arropar por él. Yo había preparado la sesión pensando en ella. No sabía si vendría, sólo tenía el anhelo, y sí, apareció. Cuando abrí la puerta y la encontré, nos abrazamos; habían otras compañeras así que no hubo tiempo de intimidad. Nuestro Angel se mostraba resignado. Empezamos la sesión.

En la Rueda de Intimidad Verbal abrimos el espacio para compartir: no había compartires, así que hablamos sobre la vivencia y cómo se significa en Biodanza. Me parecía importante dialogar sobre este tema pues el grupo ha crecido: se han incorporado dos mujeres más y ninguna de ellas conoce la Biodanza más que por la sesión de presentación que hicimos hace unos días. Sólo llevamos dos sesiones juntas. Sentí necesario situar a las dos mujeres nuevas en el contexto de vivencia propuesta por Rolando Toro, ya que el grupo lleva funcionando ocho meses y en este tiempo han pasado muchas cosas, como grupo y como singularidades. Ellas no son las mismas. No lo digo yo, lo dicen ellas. Además, esta era nuestra primera sesión con el grupo al completo y nuestro Angel se incorporaba después de su temporal ausencia. Era un momento delicado.

Al término de la rueda de diálogo, recogimos cojines y dejamos la sala preparada para danzar. Suena la primera música; suena la segunda y nuestro Angel me llama en privado. – Me voy a marchar. No puede seguir. (…). No puedo hacerles esto al grupo. No estoy bien (…) tal como estoy creo un mal ambiente…- Mantuvimos un breve diálogo. Al finalizar la canción, nuestro Angel y yo entrábamos en la sala para seguir adelante. La siguiente vivencia era un caminar a dos con una música de Dixieland. Nuestro Angel estaba allí y, al decir la consigna con la persona voluntaria para mostrar la vivencia, hice mención a la oportunidad de caminar a dos con lo que somos en ese preciso instante, con lo que hay, sea lo que sea, sin tener que estar de ninguna otra forma; sólo en el presente, aquí, con lo que yo soy ahora y nada más. Y es así como todo está bien.

En realidad no recuerdo bien lo que dije, lo que sí recuerdo perfectamente fue la cara de nuestro Angel, sonriendo dulcemente, tranquila, relajada, confiada. Y eso, es una bendición.

Biodanza recupera gestos cotidianos tan simples como el caminar a dos y los resignifica, no con nada nuevo en realidad, aunque parece que lo fuera pues el amor está tan escondido, tan guardado, olvidado, custodiado, encerrado en nuestros corazones heridos que pareciera que es nuevo, pero sólo es hacerlo presente con nuestros gestos cotidianos. Una música básica, de dixieland, y un caminar cogidas de la mano, vinculándonos con la mirada, con el gesto,… nada más y nada menos. Todo un universo en acción en ese preciso instante, donde dos personas que a penas se conocen, andan juntas, sin hablar, acompañadas de una música rítmica,… y la magia del amor se hace presente, no porque sea mágica sino porque nunca ha dejado de estar presente; oculta o no, ella está siempre y cuando le damos un espacio y un ambiente propicio para que se muestre, de forma natural emerge el amar, amando, el amor amando, el amarnos amándome. Tan simple y tan complejo a la vez.

En Biodanza, no hablamos con palabras porque es nuestra corporeidad la que se expresa y su lenguaje es muy claro, simple, sin lugar a confusión. En Biodanza recuperamos los gestos perdidos que a golpes de desencuentros, nos han llevado lejos de nuestro interior y así nos hemos perdido.

En Biodanza no necesito -estar bien- para estar en el grupo, para participar de la sesión, porque estar bien es intrínseco del estar. No hay mal estar, sólo es el preludio de la transformación que ocurre cuando le damos tiempo a que acontezca; y no sólo tiempo sino el lugar y el ambiente adecuado para que se dé, y en Biodanza se da, porque la música, el grupo, la consigna y la facilitadora propician que se de la vivencia integradora; no sólo la vivencia, sino la vivencia integradora.

Photo by Tatiana Syrikova on

Y seguimos con la sesión. Cuando llegamos a la parte descendente de la curva metodológica, entramos en ella con una Rueda de Miradas. La música escogida: Marchando al frente de Renato Teixera . (aquí te dejo el audio para que la disfrutes).

El agua interna brotaba tranquila por la fuente de nuestros ojos mientras nos mirábamos; se deslizaba al compás de la melodía, con todo lo que allí había, sin palabras, sólo sonidos del alma, recuerdos, nostalgias, deseos, anhelos, goces y mucho más manifestándose calmadamente, sin prisa. Bendito momento, sagrado instante de bendición inesperada, colmando nuestro ser de una profunda Belleza. No hay palabras que describan tanto Amor; sólo el silencio que comparto contigo, a tí, que me escuchas más allá de lo que digo.

Biodanza es humildad, porque ante milagros así, no hay como sentirse de otra manera que no sea humilde.

No existe un -estar bien- para hacer Biodanza. En Biodanza el Bien es Ser y Estar, en grupo, en el corazón, en el silencio, en el gesto, en el abrazo y en la distancia. Olvídate de ser algo que no eres, de estar de una forma u otra para que te acepten, para que te quieran, para sentir que perteneces. Sólo por el hecho de existir ya es suficiente. Así en Biodanza, porque la propuesta de Rolando Toro es que todo el mundo dance la Vida, que todos los seres humanos rescaten sus gestos perdidos y se unan en una enorme ronda de manos dadas, donde el corazón de una no es más mío ni tuyo, sino de todas y todo.

Al terminar, pedí que dijerámos sólo una palabra que definiera el instante vivido. Se dijeron varias. Yo la recuerdo fue SUPERACIÓN. La dijo nuestro Ángel sonriendo.

Si aún no conoces la Biodanza, no te quedes con las ganas. Busca un lugar que sea fácil para ti, en tu entorno, en tu localidad más cercana (hay muchos ya). Déjate llevar por la intuición; deja que tu alma te guíe. Ella te agradecerá encontrar un espacio donde danzar la vida en la vida.

Amor y Servicio

Biodanza

La Trascendencia y la Sexualidad: dos de las cinco líneas de vivencia de Biodanza

Reflexiones de una facilitadora de Biodanza

Las líneas de vivencia en Biodanza son los cinco caminos de expresión de la identidad: vitalidad, sexualidad, creatividad, afectividad y trascendencia. Este es el orden y no es por casualidad que sea así.

Cuando Rolando Toro y sus colaboradoras y colaboradores empezaron a sistematizar y desarrollar el modelo teórico de Biodanza, las líneas de vivencia se ordenaron de menor a mayor según el grado de represión en que se manifiestan. El orden inicial propuesto por Rolando fue: primero vitalidad, después afectividad, creatividad, sexualidad y por último trascendencia. Cézar Wagner propuso el cambio de Sexualidad (situada en cuarta posición en orden ascendente según Rolando Toro) con Afectividad (en segunda posición) pues la represión más alta anterior a la trascendencia, no es la manifestación del placer y la sexualidad; es la expresión de la afectividad. Después lo comento con más profundidad.

Nunca había oído que el orden de las líneas de vivencia dependiera del grado de represión. Fue hace sólo unos meses, en una formación continuada de Educación Biocéntrica con Ruth Cavalcante que ella misma lo explicó. Esta anécdota, si podemos decirlo así, como tantas otras, que vienen de personas que formaban parte del círculo afectivo de Rolando, que convivían con Rolando en su cotidiano y construían con él el Modelo Teórico de Biodanza y su sistematización, tienen para mí un gran valor porque dan testimonio del proceso de creación comunitaria del Sistema Biodanza. Si bien Rolando Toro es el padre que sembró la semilla del sistema, el que fecundó la tierra en la que se sustenta el sistema Biodanza, fue el diálogo con otros colaboradores y colaboradoras que dio paso a la construcción y sistematización de la Biodanza, alimentada por los saberes compartidos. Así es como los seres humanos construimos lo que perdura; es este camino de construcción comunitaria el que nos cabe recordar (volver a pasar por el corazón) y practicar una y otra vez, tantas veces como sea necesario, hasta reconocer y honrar nuestra naturaleza trascendente; y con trascendente me refiero a la que danza y es la danza, la que percibe la música y es la Música. Esta es la gran paradoja.

Otro dato que me encantó escuchar en relación a las cinco líneas de vivencia, fue que con el tiempo y la sistematización, el orden de la cinco líneas de vivencia de Biodanza, pudo compartir saberes con los chakras, gracias a la “osadía» de Silvia Eick que le propuso a Rolando este maravilloso trabajo con las energías que componen el cuerpo humano. Ante la propuesta, Rolando se negó rotundamente, nos cuenta Silvia; fue un tiempo después que Rolando, bajo la insistencia de Silvia, percibió que la propuesta era totalmente coherente con el sistema Biodanza y consintió que se llevara a cabo, autorizándola a desarrollar el trabajo. Esta es otra de las anécdotas curiosas de la creación del sistema Biodanza, que a mí particularmente me encanta escuchar.

La manifestación del placer, el erotismo, la atracción sexual, si bien es verdad se manifiesta con una cierta represión, podemos decir que como línea de vivencia, se considera en segunda posición detrás de la vitalidad, porque no es tanto la represión de la expresión de la sexualidad del individuo, sino la confusión en su expresión, la disociación con el ser y con la trascendencia. ¿Porqué digo esto? porque la trascendencia es la que nos posibilita trascendernos a nosotras mismas, ir más allá de nuestras creencias limitantes, esclavizantes e instaladas en nuestra memoria celular como verdades, condicionando nuestra manera de relacionarnos conmigo misma, con la otra y con el cosmos. Sin la trascendencia, vivimos en circuitos cerrados donde nos retroalimentamos de lo conocido, aunque sea tóxico y mortal. Con la trascendencia, experimentamos la espiral evolutiva de implosión/explosión, íntasis/éxtasis que es la dínamo de la Vida.

Arquetípicamente hablando, la humanidad carga a sus espaldas con el “pecado original”, el “error original, causante de sufrimiento”, donde Adán y Eva simbolizados como la raza humana perfecta, inmaculados o sea sin mácula, vírgenes de deseos, inocentes y libres de culpa, viviendo en el paraíso donde todo estaba a su alcance excepto el Árbol del Bien y del Mal o la representación simbólica de la dualidad versus la unidad. En esa placidez existencial, fueron tentados por la Serpiente o «la que no parpadea» pues no tiene párpados, y haciendo uso del Engaño, la Ilusión, les ofreció conocer la dualidad como una experiencia maravillosamente excitante y placentera, obviando las consecuencias, y cedieron al «marketing» astutamente elaborado de la Serpiente, saltándose la advertencia de Dios. Para mí, una de las muchas claves de esta historia es cómo es contada, porque no es lo mismo contarla como si Dios, la Divinidad, lo Divino, o como quieras llamarlo, prohibe hacer algo por su abuso de autoridad, que si Dios advierte de las consecuencias de tomar el fruto de la dualidad, tal y como hace una madre y un padre amoroso cuando advierte a su hija o hijo de un peligro. Desde dónde contamos las cosas, las historias, desde dónde las escuchamos, determina el tipo de vínculo que genere una respuesta ante de los acontecimientos de la vida.

Según la sabia interpretación de Paramahansa Yogananda, que dedicó su vida a unir las enseñanzas sagradas de Occidente y Oriente, Dios advirtió a los que vivían en el Paraíso que si comían del fruto del Árbol de Bien y del Mal, también llamado Arbol de Conocimiento -conocer la mentida-, la Kundalini o energía vital quintaesenciada, se aletargaría en la base de la espina dorsal como consecuencia de olvidarse de su origen trascendente al identificarse con los órganos de los sentidos hasta el punto de creer que somos el cuerpo y no almas soñando tener un cuerpo. Con la identificación en el cuerpo mortal, vendría el sufrimiento por no sentirse saciados nunca hasta volver al origen, el ser integrado en su trascendente goce eterno y siempre renovado. Y así fue: la inocencia fue arrebatada con el engaño hipnótico de la que no parpadea y empezamos el camino tortuoso de regreso al hogar.

¿Porqué te cuento todo esto aquí, en este entorno de Biodanza? Porque la Trascendencia desde el principio biocéntrico que rige la Biodanza y la Educación Biocéntrica, es la expresión sublime de la sensibilidad, que “es la manera que tiene el universo de comunicarse” dice Cezar Wagner. Sanclair Lemos para designar lo mismo, usa la palabra sutilidad como la expresión del ser eternamente trascendente, gozosamente ronovado, el ser numinoso según Rolando Toro. Sutil como el viento en el rostro, sensible como la piel de un bebé recién nacido, numinoso como lo innombrable que nos habita y que podemos conocer cuando danzamos y nuestra danza es una meditación donde somos Música y Danza. No somos cuerpo, somos almas habitando en formas dinámicas o corporeidades.

Sexualidad y Trascendencia son vórtices cuánticos de evolución, donde podemos vivenciar el Cielo en la Tierra. Trascendencia y Afectividad, abren caminos a la expresión sutil del ser que regresa a la verdadera Fuente que yace en nuestro interior, eternamente viva, dispuesta a ser reconocida, honrada y bendecida. Creatividad trascendente que nos guía para recrear la vida desde dentro, como reflejos divinos, autoreferenciándonos para ocupar nuestro verdadero lugar en el mundo.

Biodanza tiene mucho que contarnos, mucho que compartir, mucho que dialogar, reflexionar, sumar, estudiar, porque se referencia en la Vida y Ella es Yo y Yo es Ser, y Ser es Unidad vivenciada.

Seguimos.

Amor y Servicio

Notas de navegación

Mirada a tres: una hermosa vivencia de Biodanza

Notas de navegación de una facilitadora

Hace ocho meses que danzamos juntas en el grupo de Biodanza de los miércoles por la mañana. En plena pandemia, cuando todo estaba teñido de gris, ese gris bosque quemado donde sólo queda humo, cenizas y el silencio del vacío espantosamente quieto, me animé a abrir un grupo de iniciación a la Biodanza por las mañanas. Parecía una locura pero no lo fue; dicho y hecho. Era una señal de buen augurio.

Es un grupo de cuatro mujeres, que son tres porque una lleva sin venir un tiempo por el encierro comarcal que ahora termina. Semana a semana durante todos estos meses, hemos ido tejiendo una hermosa manta de afecto y ternura que ha propiciado abrigo y cobijo para este frío del alma. Cada miércoles es especial, pero hoy ha habido una bendición añadida. Ha venido de nuestro Angel; en la Rueda Verbal nos ha contado que el frío que se había instalado en su corazón como si fuera a quedarse, se ha desvanecido con la primavera y el amor en flor de nuestros miércoles. La luz interior que ella percibía apagada, ha sido vista, sentida, reconocida y dulcemente acogida en un sincero abrazo que ha sellado el inicio de la nueva relación consigo y con la otra y por ende, con el mundo.

La conquista del Amor se ha manifestado; –Ha sido algo natural– nos decía nuestro Angel. Todo lo vivido hasta ese momento, todo lo llorado y lo odiado, se ha desvanecido en un instante de fusión. -¡Casi me olvido de contarlo!- ha dicho. Así es la integración en Biodanza. Su recuerdo ha venido cuando hablábamos sobre el significado de la Autorregulación en relación a la sesión pasada, concretamente a una de las vivencias: la Posición generatriz de Identidad. Ha sido entonces, hablando de la vivencia que ella no conseguía recordar, que le ha surgido el recuerdo y el deseo de compartir su renovada conciencia de sí misma.

La identidad, ese enigma que en palabras de Rolando «se manifiesta en presencia de la otra«, y «cuando me encuentro con la otra, empiezo a tener noticias de mí». Todas las vivencias en Biodanza son integradoras de manera que la identidad, (aquello que Soy esencialmente frente a cualquier otro sistema de realidad– R. Toro), se va manifestando progresivamente de forma integrada en la profunda sensación de estar viva Aquí y Ahora. Parece una obviedad estar viva, mas la vivencia de sentirse viva, presente, singular y parte de la comunidad humana y de la Vida, es una experiencia única, acumulativa y profundamente transformadora.

No ha sido casual que hoy la sesión estuviera centrada en la línea de la Creatividad. Hemos jugado, reído, nos hemos divertido, hemos creado danzas y caminares nuevos recién horneados en el instante vivido, y de a poco hemos entrado en el espacio de intimidad donde, después de la vivencia de Escultura a tres, vivencia de Juegos creativos de Biodanza, he propuesto la Mirada a tres. El grupo estaba preparado para esta vivencia. Me lo ha dicho la intuición que es la voz del alma.

Grupo regular de Biodanza, Castellar del Vallés (curso 2009-10)

Estaban sentadas en el suelo. Habíamos acabado la Escultura a tres y la sensibilidad estaba presente en sus manos, su corporeidad moldeada por el afecto. Les he indicado cómo era la vivencia llamada Mirada a tres -siempre hay una que contempla a las otras dos mientras se miran. No es sólo una mirada; es la presencia en el mirar, es hacer presente a la otra en mi propia presencia, disfrutar de mirar y mirarnos. La música: Imagine interpretada por Eva Cassidy.

Suena la música que la pongo flojito y voy subiendo el volúmen poco a poco para que se acostumbren a la sonoridad. Me giro y las veo mirándose. Discretamente las contemplo en la distancia. ¡Cuánta belleza!!! Sus rostros relajados van sonriendo discretamente; la sonrisa esta en sus ojos, en su piel, en su estar dulcemente silente; el Amor en mayúsculas se manifiesta allí mismo, en ese mismo instante, donde la singularidad es honrada, conscientemente honrada, plácidamente acogida y fundida en el sentir de cada corazón en flor. No había visto sus ojos así antes; los he visto de muchas maneras, pero con la Belleza de hoy, era la primera vez. He dado gracias a Dios por tanto recibido, por ese y cada momento vivido, por ser parte de tanta Belleza.

Sí. Gracias, eternamente gracias. La Vida es increíblemente Hermosa. En estos detalles minúsculos, casi imperceptibles, absolutamente discretos,… sin palabras… sólo Amor amando.

Gracias, eternamente gracias.

Amor y Servicio

Biodanza

Biodanza como la poética del encuentro

La poética del encuentro es una de las maneras que podemos definir qué es Biodanza. ¿Porqué? porque detrás de la amplia teoría que sustenta su base epistemológica y ontológica, la semilla de Biodanza está arraigada en el amor a la Vida. Rolando Toro, el padre de la Biodanza, así lo manifestó cuando en meditación profunda sobre la humanidad, percibió que detrás de todas sus acciones, correctas e incorrectas, se esconde el grito ahogado de la nostalgia de amor, de sentirnos vivas y bienamadas, no sólo por alguien en especial, sino por la Vida misma. Ante una visión así, Rolando aceptó el reto y transformó el mundo con su acción transformadora, generando junto con otras personas que compartían su visión, un sistema de integración humana donde el ser humano, pueda experimentarse como ser completo, con los potenciales y talentos necesarios para colmarse de satisfacción y ser en el mundo lo que es, sin tener que ser algo o alguien desconocido para sí mismo. Se inspiró en el psicodrama, nos cuenta Cecilia Luzzi, su compañera sentimental en aquellos inicios, y le añadió la biología, la música y la vivencia. De Psicodanza pasó a ser Biodanza porque no hay psique y danza, sólo hay Vida, por eso Bio.

Expresar todo lo que significa Biodanza, sería como contarte el ciclo del agua en todas su expresión transformadora circular y eterna; o como contarte como crece un árbol desde la semilla hasta que da frutos; o como se gesta un bebé en el vientre de la madre desde el primer encuentro de espermatozoide y óvulo, hasta el último aliento; y aún así no sería suficiente porque la Vida no puede explicarse dividiéndola, separándola, compartimentándola en trocitos; la Vida es constante, como una danza cósmica eterna, fractal, geométrica, física y metafísica, cuántica, sistémica, artística, mística, orgánica, evolutiva, y todo lo que te se pueda ocurrir de más. Nunca aislada, por eso Biodanza siempre es grupal, porque es la comunidad afectiva que podemos vernos, crecer y transformarnos. El movimiento en sí es Vida, aunque no puedas percibirlo con tus cinco sentidos limitados a las formas aparentes de las cosas mutables. La roca, la montaña, el mar, se mueve en su interior atómico y eso es vida, la danza de la vida. Esta es la percepción biocéntrica de Biodanza, basada en el principio biocéntrico que afirma que la Vida es la que organiza el universo y no al revés.

Mi propuesta es que te dejes llevar por la poética de tu interior. Si no sabes si existe en ti, si no la has potenciado, si te cuesta encontrarla y reconocerla, si tienes vergüenza, si consideras que no es suficiente, si estás bloqueada, acude a un lugar cercano donde puedas conocer la Biodanza Sistema Rolando Toro. Asegúrate que sea Sistema Rolando Toro, porque es garantía que la facilitadora ha hecho todo el proceso de autotransformación íntima que dura tres años mínimo para formarse como facilitadora y después un año más para presentar su tesis de titulación que ha de ser un tema inédito bajo la mirada biocéntrica, con tutores autorizados que la acompañan en todo el proceso hasta llegar al tribunal biocéntrico donde la presentará públicamente; que habrá pasado por varias supervisiones durante sus primeras sesiones impartidas, y que sigue en formación continua porque la Vida no se acaba y siempre hay qué aprender para seguir transformándonos hasta fusionarnos con la Vida, en la Vida.

Ves y date el permiso para probar. Desde la primera sesión podrás percibir el efecto benéfico que dura más allá de lo esperado porque incide en la biología. La transformación puede ser amorosa, sensible, alegre, divertida y profundamente vivida. Eso es Biodanza también, la Alegría de sentirse viva.

Amor y Servicio.

Biodanza

Reanudamos las sesiones de Biodanza con las Mujeres Jardín

Mujeres jardín es un proyecto biocéntrico de mujeres poetas y escritoras del grupo regular de Biodanza +65a en Castellar del Vallés, que se inició en septiembre de 2017 hasta hoy.

A mediados del mes de marzo del 2020, dejamos de danzar. La situación excepcional nos lo impedía. Desde entonces hasta hoy, 11 de mayo 2021, no hemos podido volver a practicar la Biodanza aunque no hemos dejado de encontrarnos. De marzo a finales de abril del 2020 estuvimos esperando como se desarrollaba la situación, pero había necesidad de encontrarnos: la tristeza se instalaba poco a poco y decidimos encontrarnos a mediados de mayo en una de las plazas del pueblo, a la sombra de grandes árboles de moras. Cada semana hasta julio nos fuimos encontrando, con descanso en agosto y de nuevo en septiembre; no era Biodanza porque ellas no se encontraban disponibles para exponerse en público, pero generamos un espacio biocéntrico de compartires, aplicando la Metodología Integrativa Biocéntrica (MIB), con temas generadores que surgían y Círculos de Cultura. Esos encuentros fueron esenciales para mantener el ánimo que se desvanecía ante la perspectiva de nuevos confinamientos y medidas más drásticas.

Y sí, seguimos adelante. Cuando el frío empezó a parecer, el local de Cruz Roja del pueblo volvió a abrir las puertas y nos encontramos allí, siguiendo las medidas sanitarias aconsejadas. Desde diciembre hasta marzo de este año, o sea 3 meses, volvieron los confinamientos y sin encuentros, la tristeza de las mujeres se iba instalando en las mismas entrañas, así que decidimos encontrarnos en otra plaza del pueblo, donde el sol nos podía calentar bien y así lo hicimos. Bien abrigadas y al sol.


Si quieres saber el recorrido que hemos hecho juntas desde septiembre de 2017 hay hoy, te recomiendo que visites los artículos anteriores donde podrás encontrar toda la historia. Hemos pasado momentos de todos los colores, con la muerte de algunas compañeras, el duelo, la despedida, la carencia de abrazos y contacto, la necesidad del afecto del grupo para sostener tanto aislamiento, el apoyo telefónico, … y siempre hemos encontrado la manera de seguir encontrándonos, creando espacios significativos donde acompañar los procesos de cada una y de todas.

Hace dos meses atrás, en el pueblo organizaron el 2º concurso de microrelatos y como ellas seguían escribiendo pensé: ¿Por qué no?. Les propuse participar de forma individual y colectiva y aceptaron. La experiencia ha sido muy enriquecedora para todas. Usamos la vivencias pedagógica de Educación Biocéntrica de Arte-identidad y hemos conseguido presentar tres micorelatos individuales, creados por tres de nuestras escritoras y poetas, compartidos y revisados por el grupo, con un proceso de aprendizaje-desarrollo muy emocionante y de una belleza extraordinaria (lo detallo en un artículo anterior que puedes encontrar aquí). También hemos presentado un microrelato colectivo que ha sido el fruto de sumergirnos progresivamente en soltar la imaginación, improvisar, reírnos mucho, sentir y expresar las limitaciones que aparecen, los miedos, … y conseguirlo juntas. Ha sido muy hermoso. Te iré informando de todo el proceso del concurso conforme vayan pasando los acontecimientos.

Y después de haber presentado los microrelatos, hoy finalmente hemos hecho la primera sesión de Biodanza después de algo más de un año. Faltaban algunas pero no podíamos esperar más. Había llegado el momento de reencontrarnos sin palabras, con la corporeidad vivida, la mirada que cuenta todo, con el gesto, la música y la ilusión de volver a danzar.

Hemos hecho una clase muy suave; llevan mucho tiempo sin danzar y aunque algunas hacen paseos, no es lo mismo que biodanzar. Hemos hablado poco, lo justo para compartir recuerdos que surgen llenos de emoción y sentido. Justo a la media hora de la Rueda de Intimidad Verbal, hemos recogido las sillas y se ha hecho el silencio.

Estaban en ronda con los ojos cerrados, sin las manos cogidas. Las he invitado a cerrar los ojos y permanecer atentas al momento presente: la respiración natural, los sonidos de la sala, del exterior, el canto de los pájaros, el viento en los árboles, el silencio. Después ha empezado la música. Los ejercicios se han desarrollando una a uno con progresividad. El año sin biodanzar se notaba en el cansancio prematuro. -Nos volveremos a acostumbrar-. Ni una palabra, solo miradas, risas espontáneas, caminares, juego, y presentación al centro de la rueda. La consigna: presentarse tal como estoy ahora, en este preciso instante.

Se me hace difícil explicarte lo que he sentido al verlas danzar. Estaban entregadas como no había visto antes. Sus cuerpos se movían con gracia, sonrientes, mirando al frente, satisfechas, erotizadas por la alegría de encontrarnos en un espacio protegido donde el Amor se manifiesta sin condición alguna. Sí, ¡cuánta belleza! Si algo puedo decir es que el Amor estaba presente en cada gesto que expresaban, en cada mirada, en el deseo de manifestarse justo en ese momento tal y como son. ¡Qué regalo más hermoso facilitar espacios donde las personas pueden brotar y expandir su perfume sin miedo, con placer!. Es una bendición para mí ser facilitadora. Verlas, contemplarlas en su Belleza me aporta pleno sentido a mi labor de facilitadora. Es un gozo eternamente renovado, como dice mi maestro Paramahansa Yogananda.

Rolando decía, -Dios no está en las iglesias ni los templos. Está dentro de cada uno, aquí dentro- y ponía las dos manos en su pecho, mirándonos de frente, recordándonos que eso sólo puede sentirse cuando es vivido y sólo puede expresarse viviéndolo. Yo veo la divinidad en ellas, en su movimiento, en su expresión, en su mirada, en su corazón tranquilamente abierto a las propuestas y al deseo de vivir y sentirse vivas.

Rolando Toro nos hablaba de la misión de la facilitadora de Biodanza. Te dejo el enlace de la misión de la facilitadora de Biodanza, que Rolando escribió dos días antes de partir hacia las estrellas de retorno al hogar. Lee con calma y percibirás la sacralidad de sus palabras y el hermoso legado que nos dejó para contribuir a que el mundo dance la vida, con Amor, desde el Amor, ahora y siempre.

La danza de Biodanza es la danza de la Vida, nada más y nada menos. En las sesiones de Biodanza, nos conectamos a lo esencial que nos habita y progresivamente va tomando su lugar hasta que puede brillar sin miedo. Ven a probarla. Busca y encuentra algún lugar cercano donde puedas sumergirte en este entramado maravilloso que transformará tu vida para bien. No tengo la más mínima duda de que eso es así.

Recuerda qué eres, pero no con la mente, sino con el corazón. Re-cordare (latín): volver a pasar por el corazón. Todo está en tu interior y el grupo de Biodanza, la música, los encuentros, te harán recordar desde la alegría de vivir.

Te dejo un vídeo del verano del 2018, con algunos de sus relatos de vivencia. En ese momento, participaba el único hombre que ha habido en el grupo.

Verano 2018 – Grupo de Biodanza para personas de +65a. Castellar del Valles, Barcelona, España

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Biodanza

Biodanza y Arte-Identidad: celebrando el día de Sant Jordi (festividad de la cultura catalana) donde el poema y la rosa son protagonistas

Este viernes día 23 de abril, en Catalunya celebramos una de las festividades más significativas de nuestra tradición cultural; se trata de la celebración de Sant Jordi (San Jorge) que proviene de una leyenda ancestral que unos datan alrededor del año 1500, otras fuentes apuntan que proviene de tiempos mucho más lejanos, cuando dragones (del latín draco, prestado del griego serpiente que hace referencia a mirada fija) convivían con humanos, y aquellos eran nombrados como guardianes y vigilantes). De hecho en los antiguos mitos griegos, todos los tesoros, talismanes y lugares de especial relevancia, eran custodiados por fieros drakos a los que se debía vencer para conseguir el tesoro. El caso es que, surgiera cuando surgiera, en nuestra cultural catalana, desde tiempos lejanos hasta nuestros días, la leyenda de Sant Jordi es la celebración de la poética de la Vida representada por la Palabra (los libros) y la flor de la Rosa de color rojo.

Si aún no has tenido la oportunidad de disfrutar de esta festividad, te cuento que las calles de todos los municipios, pueblos y ciudades se llenan de puestos ambulantes donde se venden sólo rosas; la mayoría son rojas como cuenta la tradición, pero también las hay de otros colores. Las librerías exponen en su exterior los libros de ahora y de siempre, con ediciones especiales, y algunas también con firma de autores; en las escuelas todos los infantes sales con una rosa hecha a mano para regalar a su mamá, papá, abuela; en las plazas de las ciudades y pueblos, se lleva a cabo la Feria de la Rosa y el Libro. Todo huele a rosa. Es hermoso ver hombres, mujeres y criaturas, llevando rosas y libros para regalar a alguien amado. La poética se respira en el ambiente.

Hay decenas de interpretaciones de la leyenda de Sant Jordi: la versión feminista, la clásica, la moderna, la filosófica, la psicológica, la terapéutica, la antropológica, la transpersonal, la ilustrada, la reivindicativa, … hay para todos los gustos.

Hoy, en nuestra sesión de Biodanza y haciendo énfasis a la línea de Creatividad más Arte-Identidad del Prof. Cézar Wagner, hemos creado tres obras: una de ellas ha sido disfrutar de la creación de una rosa hecha a mano por cada una de nosotras que habíamos de traer para la sesión de hoy y vivenciar la danza de encuentros con ofrenda de rosa; otra obra ha sido la creación espontánea de un poema con el título «El poema eres tú» (más abajo los transcribo para que disfrutes de la diversidad de la belleza creativa). La tercera obra ha sido la recreación de la leyenda de Sant Jordi, para dotarla de pleno significado, de vivencia. Para mí, éste ha sido el momento más mágico de todos. Te cuento como ha sido:

Estábamos en la Rueda de Intimidad Verbal. No había comentarios de la sesión anterior, así que hemos entrado a plantear el tema generador de hoy: La Leyenda de Sant Jordi que culmina en la celebración del día de la Rosa y el Llibre (la Rosa y el Libro). Mediante la Pedagogía de la Pregunta de Paulo Freire, he propuesto al grupo: ¿Qué es para ti la festividad de Sant Jordi?- Cada una tenía su particular vivencia asociada a su historia de vida. A mí me interesaba resignificar la celebración de forma colectiva, por lo que les he propuesto recrear la leyenda entre todas, dotarla de significado en el preciso instante de crearla, hacerla viva a partir de nuestra expresión creativa espontánea. Ésta es la propuesta de Arte-Identidad de Cézar Wagner: obra y artista son la expresión del ser, manifestándose espontáneamente Aquí y Ahora. En ésta expresión pre-reflexiva, nuestra identidad se muestra con naturalidad y crea cantidades enormes (si podemos decirlo así), de Belleza.

El dragón, la princesa y el caballero.

La historia que hemos generado ha surgido despacio, en voz baja, con silencios, miradas, arrebatos repentinos de inspiración, risas,… A cada paso del sendero creativo surgía algo inesperado, una sorpresa, un giro nuevo, que iba construyendo el significado de la leyenda mientras la vivíamos, dotándolo así de pleno sentido. Con el permiso del grupo, reproduzco el texto que ha surgido. Antes de publicarlo aquí, lo hemos revisado entre todas pues su creación ha sido oral y hemos tenido que transcribirla. Este es el resultado:

Había una vez un Ser Puro que era hermoso por sí mismo; tan hermoso como una princesa. Un día empezó a pensar y pensar, y sus pensamientos se empezaron a enmarañar con las emociones y ya no sabía qué pensaba ni qué sentía.

En su desconcierto, fue creándose a su alrededor un grueso muro que crecía y crecía tanto, que llegó a hacerse como una gran torre de castillo. Ella seguía pensando y debatiéndose en un mar de confusas emociones que dieron forma a un feroz dragón que escupía fuego abrasador, volando siempre por los alrededores de la gran torre donde se hallaba atrapado el Ser hermoso como una princesa.

Las gentes del poblado estaban muy preocupadas. El dragón cada vez era más feroz y el Ser hermoso como una princesa, cada vez más aislado y triste en su alta e inacesible torre. Alguien dijo que sólo podría salvar esa situación un Ser Puro y se acordaron que en tierras lejanas, había un alma sabia, segura, firme y poderosa, tanto como un Guerrero. Nadie conocía su nombre y, un aldeano con barretina (gorro típico catalán) y espardenyas (alpargatas típicas del pueblo catalán) propuso llamarlo Jordi. Así fue como el poderoso sabio como un Guerrero, fue llamado Jordi.

  • Espardenyes y barretina (alpargatas y gorro típicos catalanes)

Partieron en su búsqueda y cuando lo encontraron, le expusieron el caso y el ser sabio y valiente como un Guerrero al que llamaron Jordi, les dijo:

Yo tengo la sabiduría, el poder, la fortaleza, el coraje y la destreza para salvar la situación que me habéis contado pero, sólo vosotros podréis crear el medio para conseguirlo. Cuando lo tengáis, hacédmelo saber y yo me dirigiré al castillo y me enfrentaré al dragón.

Surgió el alboroto entre los aldeanos. Todos preguntaban a al vez- ¿Qué medio? ¿De qué se trata? ¿Es una espada para matar al dragón? ¿Tendremos que ir al herrero? ¿Cuánto tardará en hacerla? – preguntaban los aldeanos.

-Nada que sea forjado a hierro es el medio adecuado. Id y encontrad la respuesta. – dijo con solemnidad el ser valiente y sabio al que llamaron Jordi.

Todos quedaron en silencio y regresaron pensativos a la aldea. La respuesta del que llamaron Jordi, había sido digna de una gran sabio así que decidieron honrarle con el título de Sant (que quiere decir hombre de gran sabiduría, fortaleza y bondad). Al llegar a la aldea debatieron durante mucho tiempo, surgieron muchas propuestas pero ninguna les satisfacía suficiente. Se había hecho de noche y, al no llegar a un acuerdo, decidieron ir a dormir. – En el descanso de la noche, la respuesta vendrá- dijo alguien, y que se retiraron cada uno a su hogar.

Durante la noche, una de las niñas más pequeñas del poblado, súbitamente se despertó y con la luz de su corazón puro y limpio, generó una espada de Luz que brillaba por sí sola. A la mañana siguiente, cuando todo el pueblo se puso en pie y vio la espada de Luz al lado de la pequeña, supieron que ese era el medio que Sant Jordi necesitaba para enfrentarse al dragón.

Mientras tanto, el ser puro y hermoso como una princesa, languidecía cada día más y más. De su tormento brotaban largas enredaderas que se entretejían por las paredes de la gran torre que la tenía prisionera.

Los aldeanos fueron al encuentro del que llamaban Sant Jordi. Una vez allí, le ofrecieron la espada de Luz fruto del Amor puro e inocente de uno de los pequeños habitantes del poblado. El sabio y valiente como un guerrero, al ver la espada de Luz, los miró fijamente y les dijo:

-¡Enhorabuena!. Habéis encontrado el medio. Ahora sí puedo enfrentarme al dragón.- y se encaminó hacia la torre, ocultada por largas enredaderas, donde el hermoso ser como una princesa y el temible dragón habitaban. Como ambos (el sabio fuerte como un guerrero al que llamaron Sant Jordi y el ser puro y hermoso como una princesa) eran iguales en su esencia, fue fácil encontrarse.

El hermoso ser como una princesa, al sentir la esencia cada vez más cercana del sabio valiente como un guerrero, percibió que en su interior, la Luz que se había casi apagado, volvía a brillar con fuerza, la alegría estaba regresando y la hizo sonreír. Entonces su alma empezó a entonar un suave canto.

Sant Jordi llegó al pie de la alta torre del castillo. El dragón apareció de repente, escupiendo fuego y amenazando con sus afiladas garras al sabio y fuerte como un guerrero. El dulce canto del hermoso ser como una princesa, se escuchaba cada vez con más intensidad. –🎼Laaaaaa, arim, 🎼 tu raibaaaaa, eeeeeen eaaaaaann naaaea.🎼

La espada de Luz empuñada por el sabio y fuerte como un guerrero, estimulada por el canto armónico del ser hermoso como una princesa, se alzó a lo alto y fundiendo su Luz con el Sonido, apuntó al entrecejo del terrible dragón.

Todos los habitantes de la aldea estaban presentes en la escena. Sus corazones palpitaban con fuerza deseando que la Paz reinara en su reino, y era tanto su deseo, que la sangre que palpitaba en sus fervientes corazones tomó forma de centenares de pétalos que perfumaron el ambiente con fragancias de Amor, Bondad y Armonía.

El dragón estaba realmente furioso, de su nariz salían llamaradas de fuego y humo abrasador. Estaba preparado para luchar a muerte contra el valiente guerrero, pero cuando el fulgor de la Espada de Luz tocó su entrecejo y los centenares de pétalos acariciaron sus escamas, el dragón cerró sus ojos.

Todo se aquietó, se hizo el silencio. Los pétalos caían lentamente sobre su cuerpo y al tocarle, las escamas se desvanecieron. De ellas emergió una piel suave, verde brillante, luminosa. La Luz de la espada en su entrecejo y el canto dulce que seguía sonando, penetraban en su interior como una brisa de primavera. El feroz dragón fue transformándose lentamente en un hermoso dragón de bellos y luminosos colores. Su rostro ya no era el mismo; su expresión se había suavizado y emergía de ella una tranquila y sosegada sonrisa.

Cuando abrió sus ojos vio que los rojos pétalos se habían unido en la forma de una perfumada rosa roja cuyo tallo con espinas, era de fina plata en la que había inscritas unas palabras que decían: Esta es la Sabiduría del Amor. La mirada del dragón se posó en los ojos del sabio al que llamaron Sant Jordi y juntos fueron a recibir al hermoso ser como una princesa que apareció sonriente, colmada de Belleza. El rencor, el miedo, el odio, la ira, la incertidumbre, el pesar, habían desaparecido; no había rastro de lucha, sólo quedaba la hermosa rosa roja con su tallo de plata en la que estaba inscrita la frase que por siempre más quedó impresa en los corazones de todos los habitantes: Esta es la Sabiduría del Amor.

Fue tanta la gratitud del dragón y de todas las criaturas que allí se hallaban, que decidieron contar todo lo acontecido, y para que nadie lo olvidara, lo escribieron en un libro que titularon: La Sabiduría del Amor.

Desde entonces hasta hoy, todos los pueblos, aldeas, y en todo lugar de las tierras del Norte, el día 23 de abril (según el calendario gregoriano) se celebra el Día de la Rosa y el Libro en memoria de aquel encuentro para recordarnos la Sabiduría del Amor.

Aquí debajo te dejo los poemas transcritos. Tres de los cuatro están escritos en catalán. Si no conoces el catalán, esta es una buena oportunidad para disfrutar de su musicalidad, aunque no entiendas bien lo que dice. Al ser un escrito poético, lo dejo en su original lengua.

  • Los poemas y las rosas de nuestra sesión de Biodanza
 El poema ets tu. Autoría: L.L

ROMA és AMOR
l'AMOR potser és a ROMA
Què més dona d'on vingui!
AMOR es igual a ROMA

Les paraules porten l'AMOR
sempre que tu m'hi portis.
Aquest poema és AMOR
siguis del país que siguis.

Sé que l'AMOR em portarà a ROMA
per què el poema d'AMOR ets tu.
 El poema ets tu. Autoría: M.M.

Tot ests en tu.
Tu ets la força
tu ets l'amor
tu ets el riure
tu ets el plor
tot está en tú.

Tu ets la caricia
tu ets el cop
tu ets la mancança
tu ets el tresor. 
Tot està en tu.

Tu la tendresa
tu la fermesa
tu el dubte
tu el "tesón"
La paraula està en tu.

El so està en tu
La llum esta en tu
Els colors estan en tu.
Tot està en tu.

El poema de la Vida ets Tu
i gaudeixo sentint-te.
El poema ets tu. Autoría: A.B. 

Veus la natura, els animals, les flors, el bosc, l'harmonia que hi ha entre ells?
No sens com si el cor de tots espategués al mateix ritme?
Veus el cel, el mar, el sol, la lluna, els astres?
No escoltes l'espetec d'alegria, d'amor, de vida amb tot el que t'envolta?

Mirat al mirall bonica i no ploris ni et queixis més.
Què no veus amb els ulls del cor que tota aquesta poesia de la vida ets tu?
Tu i el que t'envolta sou poesia.
Tot es poesia.
El poema eres tú. Autoría: T.T. 

Cuando me cruzo con tu mirada
libre de pensamiento y preñada del Ser,
mi alma se colma de Alegría,
como si un amanecer nuevo cada día
iluminara el lugar.

Como una hiedra enredad 
en las paredes de tus sueños,
me sumerjo en el sentir, 
y allí te vuelvo a encontrar,
despierta al anochecer
brillando de despertar.

Vuela flor querida, 
canta en la mañana,

al atardecer y al descansar
pues tu voz es como un lucero
en el inmenso cielo.

Vuela ave del Paraíso
que se anida en tu corazón.
Te veo y es así como yo te quiero.

Gracias por haber llegado hasta aquí.

Amor y Servicio.

Notas de navegación

Ella danzaba mientras sus manos acariciaban su pelo

Decidí sentarme para mirar la escena. Había transcurrido un poco más de la mitad de la sesión de Biodanza de cada miércoles por la mañana de 10 a 12h en el Balneari de l’Ànima de Castellar del Vallès, Barcelona, Catalunya. A veces ellas vienen sonriendo, otras no tanto. Aún y todas las oleadas del vivir, ellas acuden puntuales a la cita semanal.

Por aquellas cosas que tiene el vivir, volvíamos a ser tres: ellas dos y yo. Empezamos un poco antes de la hora convenida; por alguna razón del destino, aquella mañana ambas habían llegado con más antelación que de costumbre. Abrimos el Círculo de Intimidad verbal y dialogamos. Éstos días estamos con la autoevaluación y surgen compartires muy hermosos, profundos, transformadores para todas. Después de la palabra, nos dispusimos a danzar.

La sesión iba tejiendo la huella de levedad en sus cuerpos. La ligereza del movimiento se iba manifestando con más o menos resistencias hasta que llegó el ejercicio clave de la curva metodológica: Acariciar el pelo de la otra. No me gusta decir acariciamiento porque esta palabra lleva en sí mismo el -miento- y en la caricia no hay ninguna mentira; de hecho es uno de los actos en los que el humano no puede mentir a no ser que decida hacerlo adrede.

Ella se puso detrás y la otra-ella de espaldas; ambas en el suelo. La música empezó y las manos de Ella se deslizaron en el pelo de la otra-ella, mientras ambas cerraban los ojos. Yo me senté a contemplarlas.

Fui observando como en el rostro de la otra-ella se disolvían tensiones que eran imperceptibles a la vista humana pero que estaban allí, desvaneciéndose a medida que Ella curioseaba cariñosamente su pelo. Ella se sumergía en la caricia como lo hacen las almas inocentes de las niñas que juegan a cualquier cosa que les agrada. Su cuerpo empezó a bailar mientras sus manos tejían lazos de amor y afecto entre el pelo enmarañado de la otra-ella.

Una sonrisa silenciosa, se fue dibujando en la otra-ella. No eran sus labios solo los que sonreían; era su tez iluminada, tersa, rejuvenecida por el efecto del amor sin más. El cuerpo de Ella seguía danzando sin rastro de mente mientras sus manos continuaban jugando a amarla, amarse, amarnos.

Yo, permanecía sentada contemplando durante esos tres minutos y medio, la Belleza de Ser lo único que Somos: Amor.

Sentarme para contemplarlas fue un permiso que me concedí para gozar, una bendición para mi alma, mi cuerpo, mi mente. ¡Qué pocas veces podemos pararnos a contemplar tan bello acto! Percibía la belleza de las imágenes que se impregnaban en todas las células de mi cuerpo; gracias a eso, ahora puedo compartirlas contigo. ¿Porqué lo hago? Porque en el mundo que vivimos, donde los rostros se han vuelto inexpresivos, ocultos tras una máscara de miedo, aislamiento y enfermedad, nos cabe nutrirnos con todo el amor que nos quepa para que no olvidemos la Vida, cómo es la Vida de Verdad, no la que nos dicen que es, sino la verdadera, la que nos une, nos hermana, aún en las diferencias.

Te invito a que tu, como facilitadora de Biodanza, compartas tus sentires cuando miras y ves a tu grupo danzando, cuando miras y percibes el cambio de tono en su piel, cuando miras y observas como se dibuja la sonrisa de la paz y la plenitud en algunos momentos mágicos donde la música ha tocado el alma y la ha liberado de su oscuridad. Compártelo, cuéntalo, escríbelo, espárcelo por las redes para que juntas tejamos lazos de Belleza que llenen los hogares de La Certeza del Amor. No es un sueño. Es la única Verdad. Hazlo si te resuena.

Somos Una; no lo olvides. No hay distancias, no hay separación, no hay cómo no ser Una.

Con Amor y Servicio siempre.

Educación Biocéntrica

Las Mujeres Jardín se presentan a un concurso literario

Si estas siguiendo el recorrido de las Mujeres Jardín, poetas y escritoras del grupo regular de Biodanza +65a de Castellar del Vallés, sabrás que el aislamiento y la falta de contacto estaba mermando su conexión con la Vida, con la Alegría del Encuentro Humano, y todo lo que ello conlleva y que, debido a esto, hablamos con la técnica de Cruz Roja, donde hacemos las clases de Biodanza, y conseguimos que nos dejaran sacar sillas para colocarlas en un rincón de la plaza que da justo a la puerta trasera del local de la entidad, y así, aunque no podemos danzar, podemos compartir. Si aún no conoces el proyecto de las Mujeres Jardín, si te apetece, puedes visitar en esta web el apartado Trabajo comunitario y en el enlace Biodanza +65 encontrarás todo el viaje que estamos haciendo desde el inicio en septiembre de 2017. Pues bien, sacar sillas y reunirnos en nuestro rincón al aire libre, está siendo una verdadera delicia. Ahora cantamos una canción que nos trajo nuestra Azucena como un regalo hermoso. Todas la saben porque es una canción de su tiempo y se ha convertido en nuestro ritual de encuentro. Cuando la cantamos se genera una energía muy bonita. Aquí te dejo un breve vídeo con Azucena cantando la bella canción.

Azucena nos trajo esta canción de su infancia que, como todas la saben, la cantamos juntas.

En uno de nuestros encuentros en los que ellas siguen compartiendo sus escritos, las invité a participar en la 2ª Edición del Concurso de Mircrorelatos del pueblo que se inició a primeros de marzo y termina el 15 de mayo. Les expliqué qué son los microrelatos, las características técnicas, la extensión máxima de palabras, los requisitos… hablamos de todo ello y finalmente decidieron que sí, que vamos a participar. Lo harán de forma individual, o sea la que quiera, prepara su microrelato y lo revisamos hasta que sea de su plena satisfacción; y vamos también a crear un texto conjuntamente firmado por las Mujeres Jardín.

Si participar individualmente fue todo un reto que les generó dudas y alegría a la vez, cuando hablamos de crear un microrelato de forma conjunta, la alegría floreció en sus rostros y se expandió iluminando el pueblo entero con la Luz de la Ilusión y el Lucero de la Gracia; y digo Gracia porque estar con éstas Mujeres es una regalo divino lleno de Gracia que me colma el alma y da sentido al vivir, al nuestro, al humano, con la certeza de un presente continuo que ama y vive amando. Ellas son la Gracia. Estoy segura que en tu pueblo, en tu ciudad, en la localidad donde tu vives, hay más Mujeres Jardín esperando a ser encontradas, aunque ellas no lo sepan aún, pero tú sí. Búscalas, genera espacios para que el encuentro se dé, y cread un bello jardín. Ellas son las sabias de la tribu humana, y no me canso de decirlo una y otra vez, aunque me repita como el ajo. Podemos llenar los pueblos, los municipios, los barrios del mundo, de jardines hermosas donde florezcan las Mujeres Jardín, quizás también vendrán Hombres Jardín, y luego jóvenes jardín. Sólo es cuestión de creer que es posible.

Hemos empezado a revisar los escritos que están creando para el concurso. Vamos introduciéndonos en lo que la autora nos quiere decir; lo hacemos a través de una lectura tranquila, relajada, parándonos en los detalles, en intuir qué nos quiere contar y cómo lo cuenta, en cómo nos llega, lo que nos mueve; vamos perfilando cada frase, escuchando su sonido y su voz, retocamos, se lo llevan de nuevo para revisar y así vamos aprendiendo juntas el arte de contar. Está siendo una experiencia realmente muy enriquecedora para mí como facilitadora y para ellas; lo veo en sus rostros y en su interés, en sus preguntas, en sus comentarios.

En estas últimas semanas, se ha incorporado a nuestro jardín una nueva flor: es la Margarita, que vino porque Azucena y alguna otra se lo había dicho un montón de veces y al final, ha venido. Y se ha quedado; le ha gustado nuestro jardín. El último día, nos trajo un breve escrito que había hecho al levantarse y pensar que nos íbamos a encontrar. Cuando lo leyó, me pareció tan hermoso, tan sencillamente sincero y lleno de una ternura delicada y profunda, que le pedí permiso para compartirlo. Me llegó al alma escucharla. Gracias Margarita y todas, preciosa Mujeres Jardín.

Aquí os dejo el escrito de Margarita y haciendo click en este enlace, podréis leer los tres poemas que se han creado conjuntamente como ejercicios preparatorios para la creación del microrelato conjunto.

«Hermosa y cálida mañana de primavera. Hoy quiero dar las gracias a mi maestra Teresa y a mis compañera de Biodanza por acogerme con cariño y humildad. Estoy muy contenta de pertenecer a este grupo tan maravilloso. Estoy contenta y feliz. » Margarita, miembro del grupo Mujeres Jardín, escritoras y poetas de Biodanza +65a de Castellar del Vallés, Barcelona.

Gracias por seguirnos. Amor y Servicio.

Notas de navegación

La magia de la vivencia de Biodanza

Grupo regular de iniciación a la Biodanza. Empezamos el grupo presencial en septiembre 2020. Llevamos seis meses juntas.

Hoy, en la sesión de cada miércoles, en el tercer ejercicio propuesto, pido una voluntaria para la vivencia siguiente. Ella se adelanta. Explico la danza -Diálogo a dos- dentro de la línea de la Creatividad. Ya hemos hablado de la creatividad durante la Rueda de Intimidad Verbal, pero la teoría, el raciocinio, la palabra, dicen, transmiten y, solo en la vivencia podemos incorporar progresivamente el conocimiento real de lo entendido. No aprendemos sino es con la práctica y la repetición.

Cuando explico de qué se trata la propuesta de diálogo a dos, percibo que ella se inquieta. Le pregunto si hay alguna duda y ella contesta: Vamos a ver. Pongo la música y me acerco para iniciar el diálogo. Empiezo yo. La música es divertida y alegre, invita a un movimiento despreocupado. Danzo mi inicio de diálogo y ella hace -No- con la cabeza. Quietud. La tensión en su rostro se evidencia, su cuerpo se electrifica. Sigo dialogando con ella. Entra en negación. -No puedo- dice. ¿Qué ocurre?- digo yo. No puedo, no se… – contesta. La canción es alegre pero yo estoy triste. No puedo danzar-dice Ella. -Puedes expresar tu tristeza. Es un diálogo- le contesto. Silencio. La música sigue sonando. Percibo que aunque hay lucha interior, el impulso de salir adelante está presente. Paro la música y la invito a «dialogar danzando» con su compañera. Le pregunto si quiere y Ella contesta que sí. La música vuelve a sonar.

Su compañera danza iniciando el diálogo. Ella contesta expresando con timidez su situación. La respuesta de su compañera sigue, Ella responde que aún no puede con su cuerpo y sus gestos; el diálogo continua. Poco a poco, el rostro y la tensión del cuerpo de Ella van desvaneciéndose; aparece la sonrisa. El movimiento es mucho más relajado; surge la risa entre ambas, siguen dialogando. Al terminar se abrazan sonriendo.

La música, la otra, el grupo, el ambiente cuidado y protegido, seis meses juntas, el vínculo de pertenencia a la vida, se va instalando en los espacios vacíos del río de las vidas, y las murallas del miedo van cediendo al influjo del amor. Parece que ésta palabra, amor, está gastada, desvalorizada, mercantilizada, pero en Biodanza recuperamos su origen a través de nuestra corporeidad viviente.

La sesión continua; seguimos danzando en clave de creatividad y afectividad. La tez de Ella, se ha relajado: no hay rastro de la tensión anterior. La piel vuelve a brillar con esa tonalidad amorosa que las facilitadoras sabemos distinguir. Mi corazón late con gratitud eterna por tanta belleza. Propongo un acariciamiento de manos con la consigna de descubrir las manos de la otra, curiosear sus manos, entretenerme en sus formas. La palabra caricia no aparece pero sus manos se acarician; hay ternura, sosiego, una dulzura que eleva el alma, y yo, mirando sus manos, sus gestos, sus rostros plácidos, sonrientes, relajados y entregados a la vivencia, sólo puedo dar gracias a Dios, a la divinidad por estar presente en ese momento, por todos los años de perseverar impartiendo Biodanza y educación Biocéntrica una y otra vez en todo lugar, buscando donde expandir este mensaje de Amor que perdura más allá del tiempo, por estar aquí y facilitar espacios de transformación integradora, que dan sus frutos día tras día, sembrando semillas de alegría, de poder, del verdadero poder del Yo puedo, Yo Soy.

Después, si hubiéramos sido más participantes, hubiéramos hecho una ronda de mecimiento, pero en esta ocasión sólo eran dos, así que les he propuesto un «mecimiento abrazante» entre ambas. No sabía si entenderían eso de «mecimiento abrazante» que me acaba de surgir en ese momento. Sí, no ha hecho falta que dijera nada más: lo habían entendido perfectamente. Ha sonado la música y despacito, se han ido acercando. Se han acomodado en un abrazo cálido mientras sus corporeidades se mecían de manera casi imperceptible. Ante toda esta ternura he sentido el deseo de fundirme con ellas y me he preguntado si debía, si ese momento era sólo suyo, si podía inmiscuirme en su intimidad. La música seguía sonando; con sigilo me he acercado por si pudiera darse y, poco a poco sin pensarlo, nos hemos fusionado en una abrazo a tres que todavía perdura en mi piel.

Por último, una canción de cierre: una rumba suave que nos ha dejado la alegría sinuosa de lo vivido juntas.

NOTA: Antes de la declaración de pandemia, cuando en alguna ocasión me había quedado con dos participantes solamente en el grupo, había anulado la sesión porque yo aprendí que menos de cuatro, no se podía hacer biodanza. Me lo creí y así lo he vivido durante mucho tiempo. Desde hace un año, los grupos se han reducido tanto que a veces nos encontramos con dos participantes. Nunca más he anulado una sesión por este motivo. Hoy, me siento feliz de seguir aprendiendo en el arte de facilitar. Seguimos

Amor y Servicio

Biodanza

Deseo ser BienAmada. El Árbol de los Deseos de Biodanza.

Estoy haciendo la formación del Árbol de los Deseos con Silvia Eick. Por si alguien no la conoce, yo te la presento: ella es Maestra, Chamana y Maga. Su maestría no se debe sólo a los cuarenta años de dedicación, en cuerpo y alma, a la Biodanza recorriendo el mundo entero impartiendo talleres, formaciones, abriendo escuelas y cediéndolas a otros, una vez funcionando, para que continúen la labor; la maestría de Silvia es innata en su hacer porque ella posee la magia de las Mujeres Medicina, generando espacios enriquecidos para que todo lo que allí acontezca se dé de forma armónica, amorosa, progresiva, profunda, coherente, fácil, con relucientes destellos de Alegría en mayúscula y pétalos de transformación real. El Arte Mayor de la Magia radica en el Buen Hacer para el Bien Común; claro está que hay otra magia cuyo objetivo es el beneficio propio, pero esa no es la magia de Silvia. Su generosidad y su Arte la preceden.

El Árbol de los Deseos ofrecido por Silvia Eick es pura poesía que con rigor científico, penetra en los sentidos, la mente y el corazón, colmándolos de sabiduría y belleza. Os comparto mi relato de intimidad verbal que empieza con uno de mis deseos secundarios que me abrió la puerta a vivenciar mi deseo principal. Con este compartir quiero celebrar primero a Silvia Eick por su generosidad y maestría, a Luis Juan por su excelente gestión durante toda la formación, al grupo por su presencia más allá de la fría pantalla del ordenador, y muy especialmente a Begoña de Madrid, por su amorosa mirada y su sabia intuición que me llevaron a descubrir un tesoro hermoso que andaba silencioso cerca de mi corazón y yo no tenía condición para verlo, así que, querida Begoña, gracias, gracias, gracias. También quiero dar gracias a Maria del Consuelo, de Méjico por facilitarme la danza-llave de mi deseo principal, la cual ha marcado un antes y un después en la percepción de mí misma.


El tesoro escondido surgió en una de las esquinas de mi Estrella guía, donde se anota en el centro el deseo principal, rodeado de las cinco puntas con los deseos secundarios. Esta Estrella va acompañada del dibujo de tu Árbol en el que, de forma espontánea y sin tiempo para pensar, surgen los trazos del alma que junto con la estrella, definirán la danza o danzas que se proponen para manifestar el deseo principal.

Nos tocó a Begoña de Madrid y yo estar juntas para esa primera lectura de árbol y deseo. Nuestro encuentro fue un día antes del segundo fin de semana de la formación. Se estableció entre nosotras el aroma del buen entendimiento y todo fue fluyendo de forma fácil, orgánica y placentera. Ambas estábamos desnudas la una frente a la otra (espera, no te alarmes!!!; ) quiero decir desnudas de máscaras, de intenciones, de personajes y secretos, pues en el árbol y la estrella nada podía ocultarse. Estábamos expuestas a la mirada amorosa de la otra y con la inocente confianza de un bebé al que se acoge. Esa era la sensación que yo percibía en mi ser.

Empezamos con su árbol y su estrella. Cuando terminamos con ella, me tocó el turno a mí. Begoña interpretó mi árbol como si yo fuera transparente para ella y en un momento dado se fijó en un garabato poco definido que había sobre la tierra en la que se enraizaba el gran árbol frutal. Se trataba de dos grandes flores que ella no supo definir pero eran significativas pues en ellas se encontraba la llave que abrió el tesoro. Revisamos mi estrella. Le conté que había ido escribiendo el deseo principal y luego los secundarios hasta que llegué al quinto que me quedé congelada; escudriñaba mi interior y no encontraba qué decir. Pensé dejarlo en blanco pero la voz del alma, la intuición, me llamó la atención y me dijo: –Escribe lo que tienes que escribir,– y de mi mano fluyó sin pensar: ser amada. Cuando lo releí, me pareció que reflejaba exactamente lo que deseaba: ser amada, sin nadie definido, sólo el verbo infinitivo marcando el ritmo de mi anhelo escondido. Lo iba a dejar por bueno, cuando la voz del alma volvió a llamarme la atención: – Lee bien– me dijo. Entonces añadí BIENamada. -Ahora sí.- me dije, y mi alma sonrió satisfecha. En ese compartir, dialogamos un rato más y Begoña me regaló una danza de autoacariciamiento con una música concreta y una consigna para mí. Quedamos que, cuando ambas danzáramos nuestras danzas en el momento oportuno (cada una en su espacio pues al hacer el curos on-line no hay cómo hacer la viviencia en grupo), nos lo haríamos saber.

Este es mi árbol, dibujado en los 5′ que Silvia nos dejó.

Esa noche, antes de acostarme, quise escuchar la música; no es de las músicas que uso normalmente, así que deseaba escucharla con calma. Estaba sentada en mi sofá ergonómico, sin intención de danzar, sólo de sintonizar con la intención y dejarme fluir. Puse la música y no sintonicé: la letra de la canción, aunque es en portugués, me impedía entrar en mi interior. Conozco bien el portugués y entendía todo lo que decía y eso me impedía entrar en vivencia. Lo intenté tres veces pero no lo conseguí; la letra me condicionaba. Pensé que ya encontraría el momento para danzarla. La sorpresa fue que, a la mañana siguiente, muy temprano, cuando el Sol todavía no ha salido a saludar el día, estaba yo con mis prácticas meditativas y Roca Blanca, mi gran lobo blanco que llegó a mi vida hace once años, se acercó silenciosa y delicadamente, posó su gran cabeza en mi regazo, y se quedó allí esperando. Detuve mis prácticas de meditación porque no conseguía concentrarme. Me dispuse a acariciarle suavemente, dialogando con su alma, contándole que no conseguía sintonizar con lo que significaba exactamente para mí «Ser bienamada». Agaché mi cabeza hasta la suya y permanecí allí quieta, disfrutando de su hermoso y cálido pelaje blanco. Entonces Roca Blanca suspiró pausadamente y cerrando los ojos, me mostró un paisaje donde él y yo estábamos caminando entre hierbas de un verde intenso. No era un sueño. Yo estaba allí con él. Entre la hierba y pequeñas flores amarillas, se sienta y me acerco para sentarme a su lado; entonces me doy cuenta que estamos en un acantilado altísimo, de una gran belleza, desde donde podemos verlo todo, absolutamente todo. Todavía tengo la sensación en la piel. Roca Blanca sonríe mientras me mira con ojos de pleno amor, pleno sentido, plena presencia y yo, en la simplicidad del momento, entendí cuál era el mensaje para mí: Ya eres BienAmada, escuché en mi interior. Y lloré lagos de gratitud y reconocimiento. Mi alma se expandía como un Sol y allí en lo alto, Roca Blanca seguía sonriéndome mientras yo seguía presente, percibiéndome eternamente BienAmada, dentro y fuera de mí.

Nada es por casualidad. Todo sigue un curso, como el agua del río que llega al mar, como el vuelo del ave en su migrar. La danza de autoacariciamiento propuesta por Begoña me guió hasta la vivencia que la Vida me tenía preparada, tan cerca de mí, en mí, acompañada de mi amado Roc, como yo lo llamo.

Hago un paréntesis para mostrarte el maravilloso verde de mi visión y la maravillosa compañía que Dios me ha dado en forma de perro-lobo al que yo llamo Roc, aunque su nombre real es Roca Blanca.

Aunque este no es el lugar de mi vivencia, el verde de la hierba era así de intenso en mi visión.

Al día siguiente nos encontramos en el último fin de semana de la formación, donde la vivencia se hace mucho más intensa. Empezamos el relato de intimidad verbal. Surgieron relatos hermosos, tiernos, intensos, emotivos, dulces, sinceros todos… donde nos podíamos ir reflejando las unas con las otras y seguimos tejiendo saberes, compartires, y otros -eres que llenaban el alma, la mente y el ser entero.

La propuesta de Silvia, aún siendo un curso on-line y no poder hacer la danza individual por la carencia de continente presencial del grupo, imprescindible para que la danza sea celebrada con todo lo que el ser humano es en su expresión afectiva (abrazos, besos, contacto), al final de la formación, habiéndonos conocido a lo largo de dos fines de semana intensos, tuvimos la oportunidad de recibir el regalo de una danza para nuestro deseo principal. En mi caso, fue Maria del Consuelo de Méjico y otra compañera que no recuerdo (lo siento), las que me asignaron la Danza de Expresión Máxima con dos músicas a escoger (In a sentimental mood – Duke Ellington, o Breathe de D. Spotted) para danzar mi deseo de Iluminación.

Cuando me dijeron la danza, sencillamente la anoté en mi cuaderno y pedí que me repitieran las músicas porque no las había escuchado bien. Las anoté algo sorprendida porque conozco perfectamente ambas músicas y siempre las he utilizado para extensión armónica, extensión máxima y elasticidad integrativa. La clase siguió su curso y terminamos con muchas emoción y gratitud. Me fui a pasear con Roc. Necesitaba la naturaleza para integrar todas las emociones vividas.

Andamos largo rato por el bosque de robles y encinas. El silencio del viento mecía mi espacio interior. Los árboles amigos me acompañaban sonrientes, sabedores del BienAmor que palpitaba en mi corazón. Me paré a respirar y levantar mi mirada al cielo en una claridad del espeso bosque. En la antigüedad, magas y druidas, chamanes, brujas y hombres y mujeres medicina, se encontraban en el bosque para recibir visiones que orientaran a la comunidad humana. En los claros del bosque, se quedaban quietos mirando el cielo a la espera de interpretar las señales que pudieran venir en forma de nueves, de aves, de fenómenos metereológicos y ese lugar mágico, lo llamaban templo. Entonces el templo era el espacio de fusión (corporeidad viviente y vivida) donde cielo y tierra se reunían para comunicarse. Más tarde, el cuerpo humano dejó de ser templo para ser pecado y así hemos andado durante tantas centurias que hemos olvidado el verdadero significado de las cosas, las acciones, los nombres, las palabras.

Yo sólo estaba allí, en mi Espacio Sagrado, bendecida por toda la Abundancia recibida y agradecida por todo. Roc y yo regresamos a casa. Andábamos despacio, saboreando la oscuridad del crepúsculo.

Al entrar en casa, en lugar de encender la luz, encendí velas por toda la casa y me dispuse a escuchar las dos músicas con la nueva consigna: expresión máxima de mi deseo de Iluminación. Me dispuse a danzar.

Lo que sentí, dificilmente voy a poder expresarlo con palabras. Tengo la sensación que nunca he llegado a una vivencia así. Me encontré danzándome la Luz que Soy que brotaba de mi interior delicadamente, con máxima lucidez. Nunca he sentido algo así danzando. Nunca. Ha habido otras vivencias maravillosas y totalmente transformadoras por supuesto, más esta fue de una delicadeza que nunca antes había experimentado. Surgieron lágrimas de alegría que corrían mi rostro y me bañaban por entera. La risa se abrió paso y la danza seguía en su máxima expresión. Cualquier cosa que diga más, no da crédito a lo que sentí, así que lo dejo aquí mismo.

Este post, va dedicado a todas las maestras y maestros que anidan en nuestro interior. Gracias a maestras como Silvia Eick y otras, podemos llegar a reconocer nuestra propia maestría. Quiero decirte, a tí lector y lectora que me estas leyendo: no dejes de intentar una y otra vez lo que tu alma te dicta. Deja de empequeñecerte y brilla como la que eres, sin miedo. Estamos aquí. Nunca solas. La Vida sonríe.

Hay mucho por hacer. La Vida me ha dicho esta mañana, justo al despertar: Dame a conocer a través de tu voz, tus manos y tus acciones.

Que así sea. Así es.

Amor y Servicio.