En las últimas décadas, desde lo que se ha llamado el cambio de paradigma, han surgido «remedios» mágicos, para «solucionar» nuestras vidas carentes. Inmersos en la sociedad del consumismo, el lucro y la creciente frustración ante una riqueza sólo accesible a pocos privilegiados, el éxito se sigue midiendo por lo que tienes. Si antes todo se conseguía con esfuerzo, sudor y lágrimas, ahora se consigue pidiendo a los ángeles, arcángeles, ordenando al universo lo que ha de servirte, decretando una y otra vez lo que deseamos, haciendo «collages» para manifestar los deseos, formulando maneras y formas mil que nos enseñan a través de cursos de milagros, de técnicas y sistemas varios que nos van a facilitar la abundancia en la que deseamos vivir. Todo ello para seguir manteniendo el secreto escondido en la vivencia del tiempo.
¿Qué es pedir? ¿cómo hemos llegado a vulgarizar las palabras que por sí mismas poseen llaves que abren puertas a libertad, dicha , goce de la vida? Hemos manipulado las palabras hasta desnudarlas de su significado profundo y malnutrirnos de su sabiduría implícita.
Pedir proviene del latín petere que significa dirigirse hacia. Poner nuestra intención en conseguir algo es un camino en sí mimso, no una meta en sí. Para ello la vivencia temporal es de suma importancia ya que en un universo circular donde la vida se mueve en espirales tales como el ADN, el llegar a conseguir algo forma parte de un movimiento continuo que implica la existencia misma, un devenir danzante donde el juego de la dualidad se entrecruza para confundirnos y ver quien gana la partida. Es un juego más, como la vida misma.
Desde la visión del adulto, pedir es una angustia y una frustración tras otra al no recibir lo que hemos solicitado con claridad al universo, y éste obviar nuestra petición. ¿Qué estaré haciendo mal? ¿sigo sin merecer?, ¿cómo tengo que hacer para que el universo me escuche y sepa lo que ha de hacer? ¿por qué no lo recibo? ¿que más tengo que hacer?. En nuestra etapa de infantes, nada de esto nos ocurre porque la petición es algo natural en la vida ya que la interacción de la creación se sustenta por la armonía misma sin necesidad de decretar nada ya que todo tiende hacia el equilibrio. Los niños y las niñas piden su alimento a gritos cuando lloran en la cuna, berrean para ser mimados y acunados, exigen amor por ley natural y la vida se lo da sin pensarlo, es el ser humano adulto el que decide cambiar el curso de la ley natural y jugar a Dios omnipotente sin saber qué es eso exactamente.
Mantener la confianza en la vida tal y como hacíamos cuando éramos pequeños es la clave. No necesitas hacer cursos y pagar dinero para que te recuerden que todo está en tu interior. Pasea por la naturaleza y déjate envolver por su frecuencia de unidad, cuida las flores de tu jardín no como simples adornos sino como seres vivos receptivos de tus cuidados, sonríe a los vecinos que te despiertan hostilidad porque ellos como tú son parte de este gran cuerpo en el que habitamos y decidimos vivir para experimentarnos Ser Uno, cuida tu cuerpo con alimentos sanos que te vitalicen, danza, ríe, juega al escondite con tus hijos y sobrinos, mantén conversaciones constructivas con tus amigas y amigos, practica el silencio, … y sobre todo, recupera la inocencia que perdiste en el camino porque ella te dará la clave del significado de «pedir». Dirígete hacia la satisfacción a cada paso que des, cada acción que hagas, cada gesto, para que tu vida esté repleta de significado y te sientas viva.
Desprográmate del software que ocupa espacio en tu disco duro y enlentece tus funciones naturales de aprendizaje y resolución. Haz un reset a tu ordenador principal para que la programación originaria se restablezca y vivas con la conciencia de que todo está ya escrito, basta que te encamines hacia lo que más feliz te haga y no desistas en el empeño, porque el camino es el Gran Presente.
Se feliz. Yo sigo intentándolo a cada momento. A veces lo consigo, otras no, y sigo. El universo no cambia, somos nosotros los que cambiamos. Acelera tu cambio para vivir en la conciencia de la plenitud y liberarte del engaño.
Date a la vida para entrar en el estado de gratia, gratitud por todo lo que la vida nos da sin pedirlo, y empieza a madurar como una niña. La sabi-duria permanece en ti.
Celebrar el inicio del año el 1 de enero, tiene su origen en una rebelión celta del año 155 a.C. en el que el asentamiento de Segeda, lo que hoy es el pueblo Mara perteneciente a la Comarca de Calatayud y a 86 km de Zaragoza, levantó una muralla en contra del tratado impuesto por el Imperio Romano. Roma decidió cambiar su calendario para favorecer el castigo a la rebelión. Alfred Lopez, en Cuadernos de Historia nos detalla lo ocurrido (post en Arboleda de Gaia).
Así pues el 1 de enero es una fecha creada para apoyar la esclavitud, la conquista de pueblos por la fuerza y la guerra. Lleva consigo la energía de empoderar la posesión, la adquisición de bienes, tierras y personas en contra de su voluntad. Aunque a nosotros nos llegue como el inicio de un nuevo ciclo cargado de buenas intenciones, la base en la que se sustenta, es de opresión y desdicha. El olvido de su origen no limpia la impronta de la memoria celular. Se hace necesario prestar atención al recuerdo de la historia y tomar consciencia de ella para que nuestros actos y deseos se ajusten a la verdad.
Muchas veces, somos inconscientes de todas las mentiras, manipulaciones, intereses creados detrás de fiestas y celebraciones que forman parte de nuestra cultura. Nos dejamos llevar por la multitud, la masa, el borreguismo, la manipulación, y depositamos nuestro poder personal en manos de desaprensivos agentes de la verdadera Miseria que se sirve del engaño para deslumbrar con sus luces artificiales, el cor-razón de la humanidad.
Hoy con consciencia de todo ello, levanto mi copa al inicio del nuevo año para honrar el coraje y el espíritu de Libertad del asentamiento celta de Segeda, que provocó que el Imperio Romano adelantara el inicio del año hace más de 2150 años, para castigar la osadía de ser libres. Si un puñado de hombres y mujeres consiguieron hacer eso, ¡Qué no podemos hacer nosotros! Tomar consciencia de nuestra historia, recordarla y difundirla para resignificar nuestras acciones, celebraciones, festividades y tradiciones, sabiendo a qué y quién estamos dando fuerza en verdad.
Conocer nos hace libres para escoger. Yo escojo que todos mis pensamientos y acciones generen y promuevan vida y no muerte.
El día ha amanecido gris en mi tierra. Un silencio en escucha habita el aire a la espera de recibir las bendiciones de la Madre Lluvia. Ella permanece ajena a los lamentos humanos que hablan de “mal día”, “fastidio de lluvia”, y tantos otros comentarios y palabrería, ruido de desconformidad, de enemistad y vacío sagrado.
Ando bajo lluvia suave que cae en mi enorme paraguas rojo donde me protejo de ser mojada. Por mi rostro corren aguas de quejido por tanto desamor y con ojos cansados de cascadas de agua brava y salvaje, me escucho decir en mi interior “Hasta la lluvia del cielo llora conmigo”. Entonces, aparece luminosa Madre, inmanente en su presencia sonriente, a recordarme que agua cayendo del cielo son bendiciones para tierra y todos sus hijos e hijas que la habitan.
“El agua bendice”, me dice calma, sonriente, y brota de mi corazón la gratitud, el grato sentir del agradecer, la gracia con la que soy mojada por dentro. Retiro el cobijo del paraguas y gotas de bendita lluvia cubren mi pelo, ojos y piel. Me impregno de bendiciones acuosas y vuelvo a sonreír, agradeciendo cada momento que la vida me ofrece para recordarme la gracia de la Unidad.
El dolor del desamor, esa nostalgia que atraviesa el alma, se ha transformado en bienestar. Mamita ha vuelto a cubrirme con su manto de hierba verde repleto de estrellas doradas que alumbran todos los caminos.
«Tu y yo no nos conocemos, pero los ritmos internos de nuestros cuerpos escuchan las mismas mareas oceánicas que nos acunaron en un tiempo que está más allá de la memoria«.
Deepak Chopra , en La curación cuántica
Mujer verde bajo el agua. By Paloma Ilustrada
Esta cita de Chopra, hoy me lleva al lugar donde se gestan comun-unión y hermandad. Allí donde Gran Madre Oceánica acuna en su vientre cantando en susurros las Gracias de la Vida, imprimiendo así en nuestras almas, el bienestar de la gratitud, la salud de agraciar, la sanación que produce dar y recibir las gracias, por ser nosotras y todas las almas, sus eternas portadoras.
Y me dejo mecer entre formas femeninas, vientres de vida y pechos de amor, cuando sin más, aparecen imágenes de mujeres maltratadas, prostituidas, esclavizadas, mujeres violadas, humilladas, sesgadas, desnutridas, apagadas; y no puedo evitar derramar aguas profundas de mi sentir al percibir el fango duro y opaco en el que hombres y mujeres se siguen vistiendo, repitiendo historias de desamor, círculos concéntricos de vidas en ensoñación, ancladas en historias de horror que se repiten de formas distintas, hasta que por saciedad y cansancio, tras mucho huir y desoír, caen de rodillas clamando agua bendita para saciar inmensa sed. Ella, la Madre Oceánica, acude siempre a la llamada, derramando sus aguas de eterno cobijo para toda alma que La solicite.
De nuevo, se hace la calma en mis aguas agitadas. Pachamama transforma dolor en revolución de Amor y Unión.
Mujeres, madres, hermanas, hijas, parientas, comadres, amigas, vecinas, … escuchad las aguas internas. Es momento de amar con furia salvaje, ritualizar encuentros, mantener belleza, forma y ritmo en nuestra danza de impulso ancestral que nos invita a revivir lo sagrado, a sacralizar la vida y restaurar la sonrisa femenina, nuestros bailes, cantos, la abundancia de nuestros vientres, dejarnos ver, sentir, hablar con intuición y seguir tejiendo redes infinitas de amor, libres de culpa y pasado, donde hombres y mujeres en presente y presencia, nutren y sacian sus quehaceres con océanos primigenios que mecen, acunan y cantan.
Es tiempo de amar, de recordar, de ser. Despierta ya, que el día va a empezar.
Entre finales de septiembre y principios de octubre de este año 2013, decidí renovar mi compromiso como Facilitadora de Biodanza y Educadora Biocéntrica con un ritual de celebración. La intención del ritual es restablecer vínculo con lo sagrado, con la sacralidad de la Vida, que de forma incondicional y como manifestación de la Gran Madre, nos ofrece cobijo y amparo para rescatarnos del olvido.
Deseaba poder celebrar mi voto de renovación con la Vida, con mi misión (como dice Rolando Toro) como Facilitadora y Educadora Biocéntrica para que el viento, la tierra, las aguas y los fuegos que se enciendan, me recuerden siempre mi compromiso de Servicio con Amor. Así, contacté con un profesional del audiovisual y le expliqué mi propósito: «Quiero grabar un video de una sesión de Educación Biocéntrica creada para celebrar el camino de realización que he escogido». Y empezaron los preparativos. …. Concretar fecha y horario, lugar del evento; invitar a todas las personas que quería que estuvieran, confiar y, preparar la sesión. Necesitaba encontrar un título que enfocara mi intención.
«Destapando la luz» vino a mi como baño de agua templada, acariciando mi rostro con sonrisas. Sí, destapando la Luz porque la Vida me ha mostrado insistentemente, sin cansarse nunca, a pesar de mis sensaciones de ausencia y soledad reiteradas a lo largo de los años, que la única Luz que nunca engaña y siempre ilumina el sendero a seguir, se encuentra dentro nuestro, esperando ser atendida, a veces llena de telarañas, polvo reseco y olvido gastado, pero palpitando como Pulsar luminoso, sin muestras de cansancio.
Reconocer la luz que habita en mi, ha sido trabajo arduo que ha exigido dedicación, constancia, fe y altas dosis de autodisciplina que siempre han sido recompensadas con indescriptibles muestras de Amor. No puedo dejar de Honrar la Vida por su inevitable transparencia. Cuando soy capaz de entrar en ese espacio cristalino de mi alma, todo está en maravillosa calma que vitaliza mi ser, definiendo mis propósitos.
Del 2012 a mediados del 2013, necesité tomar distancia de mi vocación como Facilitadora de Biodanza y Educadora Biocéntrica y atender mi vínculo con la Vida. Coherencia existencial me lo pedía. Tenía el alma lastimada con heridas remendadas para salir del paso; no eran muchas, pero sí reiteradas en el mismo lugar, lo que las hacía profundas y dolorosas. «Nada nuevo», pensé. «Reconozco la Bella Oscuridad», y me tomé tiempo y distancia para sanar. Y sin darme cuenta, orando para ver en la Luz Negra que ilumina lo que el Sol no puede mostrar, encontré mi Noche Cósmica alumbrando de nuevo el camino. Y no es que Noche hubiera dejado de alumbrar, es que en el camino de regreso, me creí perdida y andé sin saber hacia donde debía dirigir mis pasos. Tanto caminé, conocí, compartí, exploré,… que necesitaba tiempo de receso, pan recién horneado, descanso, silencio, integrar lo vivido.
En este espacio/tiempo de reencuentro, los largos paseos por el bosque y las montañas de mi pueblo con mi fiel perro Roc han sido milagrosos, ayunos conscientes, meditación continuada, escribir, componer poemas, cantar, han sido bálsamo para mi alma saturada. Y, muy importante para mi total recuperación, los Círculos de Mujeres celebrando la Luna. Allí recordé el verdadero significado de hermandad, de coraje, de amor incondicional a pesar de nuestra historia de dolor, ultraje, violencia y miedo; mi memoria celular regresó a tiempos remotos cuando las mujeres se unían en círculos de vida para tejer, contar historias, hornear pasteles, contar cuentos, reír y llorar juntas y amamantar a los hijos e hijas que la Diosa les daba. Nutrí mi alma, cuerpo y Ser del Amor de la Gran Madre y me bañé en sus aguas curativas. Sigo creciendo en Amor. Ahora puedo volver a facilitar.
Biodanza es sistema de integración que rescata al Ser humano de su nostalgia de Amor para recordarle que, desde dentro y en comunidad, cobijado por música que nos danza, podemos mirar y encontrarlo todo, mirar-me y encontrar-me, mirar-nos y encontrar-nos y, sencillamente Ser sin más. Desde la progresividad y la autoregulación, todo fluye hacia la Gran Unión del Ser Una.
Dentro nuestro, se encuentra todo lo necesario para ser feliz y convivir en sintonía con la vida. Se hace necesario un vaciado de costumbres, hábitos, cultura y educación, un tiempo y espacio donde restablecer la sabiduría ancestral que nos habita. Somos seres multidimensionales capaces de experimentarnos completos aquí y ahora, en esta densidad hiriente. Nos cabe regresar con el cuerpo, junto a él y con él, para vivenciarnos luminosos tal como somos. Destapar la Luz que somos es el título que escogí porque Biodanza y Educación Biocéntrica pueden ofrecerte lo que necesitas para que esto que te explico, sea una realidad también para tí. Así diseñé la sesión de dos horas de duración, que fue grabada íntegramente.
«La muerte consiste en una disolución mayor en la que el alma se percata de que el cuerpo es sólo una sombra, una imagen proyectada en la pantalla del teatro cósmico» Paramahansa Yogananda. La segunda venida de Cristo, vol. II discurso 52.
En mi trabajo monográfico de titulación como Facilitadora de Biodanza, presenté el tema que más ha ocupado mi vida con el título «Hablamos de muerte«. En Biodanza, los trabajos de titulación son intelectuales y vivenciales por lo que es imprescindible estudiar las bases teóricas en las que se fundamenta Biodanza (una extensa bibliografía), contrarrestar opiniones, cuestionar, dialogar, valorar las propias vivencias y las del grupo donde re-aprendemos a experimentarnos como seres individuales y comunitarios y a profundizar en la intensa vivencia de pertenecer a la vida.
Juntar todo ello en un trabajo monográfico es un reto y, ¡cómo no! un camino de evolución.
Orientada por los directores de la tesis, escribirla para mí fue saber que no tendría suficiente espacio/tiempo para compartir cuánto había aprendido hasta ese momento. ¡Hay tantos aspectos, tantos matices que componen la propia historia, viva y en movimiento constante….! Obviamente la terminé y la presenté en la ceremonia de titulación donde directores y directoras de escuelas de Biodanza, colegas titulados y sin titular, familia, amigas, hermanos de caminada, oyentes y otros presentes, acompañaron mi ofrenda y la honraron.
Al concluir, lancé un deseo: ¡Algún día completaré este trabajo y lo publicaré como un libro!. El momento todavía no ha llegado. Antes he de abrir espacios internos que estando presentes en mi vida y decisivos en mi expresión de «ser en el mundo», los he presentado a medias, de escondidas, esquivando palabras que definieran mi construcción del sentir. Y hoy me libero de esa sombra para honrar maestros de vida, ancestros que sembraron la simiente de mi compromiso espiritual, compañeros espiritistas de todo el mundo conocidos y por conocer, para honrarme a mí misma por el amor y la devoción con la que vivo la vida en este juego de voluntades, y sobre todo, para honrar a Dios sobre todas las cosas, como el Principio Inteligente y Causa Primera de toda Creación.
¿Por qué he mantenido oculta mi vida vinculada al Espiritismo? He tenido tanto miedo al juicio, la discriminación, el exilio que impone nuestra sociedad ante lo desconocido, que no encontraba coraje para enfrentarme a tanta mediocridad y sucumbí al engaño social aceptado en el mundo, conformándome en etiquetas de «rareza» para ocultar la verdad de mi caminar.
«El propósito del paso de cada alma por esta tierra es aprender a ver más allá de la evanescencia de los fenómenos y contemplar la Realidad Eterna. Por tentadora o persuasiva que sea la fastuosidad con que se manifieste maya (la ilusión cósmica), no debemos permitir que desvíe nuestra atención del Señor Infinito, que es quien luce el cosmos sutil y vaporoso como un simple disfraz. (…) la Creación es Gozo y Belleza.» Paramahansa Yogananda.
El Espiritismo ha sido en mi vida, la sustentación de mi alma inquieta e identificada con la conciencia espiritual. Me ha dado todo lo que he necesitado para ser la persona que soy: ha nutrido mis propósitos existenciales, me ha educado en la diversidad y la Unidad, ha impulsado mi ansia de conocimiento saciándome siempre con su sapiencia y bondad, me ha conducido por los caminos angostos de la compasión y el amor, y siempre, siempre, siempre, me ha sostenido en volandas cuando no encontraba más fuerzas para caminar.
Más allá de sincretismos religiosos, se encuentra la sencilla verdad de un mensaje eterno repitiéndose como eco en el firmamento.
El Espiritismo es la ciencia del alma que permite conocer la complejidad de la vida. Su pensamiento es sistémico desde 1857, fecha de la primera edición del Libro de los Espíritus donde se acuña la palabra Espiritismo por primera vez para definir la filosofía de los Espíritus y diferenciarla de Espiritualismo. En este tratado filosófico y científico, se encuentra la base del conocimiento de la Vida y afirma que no es definitivo ni concluyente, ya que la vida es movimiento y evolución y por ello el Espiritismo como ciencia y filosofía, seguirá los avances científicos, modificando sus postulados si fuera necesario y evolucionando con el conocimiento de la vida. Hasta el momento, no ha habido ningún cambio en las respuestas dadas por los Espíritus, y sí confirmaciones basadas en la Cuántica, Neurociencia, Astronomía, Etología y Ciencias de la Vida, posteriores al nacimiento del Espiritismo.
Mi destino es la búsqueda de la verdad. No puedo evitarlo, me nutro de la sabiduría que perdura en el tiempo, de la progresiva comprensión de las Leyes de la Vida, y me fascina la necesidad infinita del ser humano de penetrar en el conocimiento para explicar el qué de todo cuanto existe. Y así, navegando por la vida, me encontré con Biodanza, que le puso cuerpo a todo cuanto aprendí del Espiritismo. Nada era nuevo excepto la manera de transmitirlo, y así seguí estudiando, ampliando conocimientos y maravillándome de la riqueza del lenguaje humano capaz de decir las mismas cosas con palabras distintas. Se acentuó mi pasión por las palabras.
Ayer, mi amigo Alfredo me llamó por teléfono para comunicarme, lleno de entusiasmo y gratitud que, después del trabajo de Educación Biocéntrica presentado en CEADS el pasado sábado, una mujer participante a la que el día anterior le habían diagnosticado cáncer, salió del taller renovada, con una nueva perspectiva de vida, nuevos propósitos, ímpetu vital y alegría de vivir.
No tengo palabras para definir mi sentir.
Me emociona que la vida sea tan hermosa, capaz de transformar la sombra en luz cuando dejamos que los reflejos se nos presenten como nuestra propia belleza, sumando consciencia. Escucharnos a través de las vivencias, mirarnos con el espíritu de la hermandad, mostrar nuestro afecto honrando la presencia de cada una de nosotras, es vivir la Consciencia Crística que habita nuestro interior.
«Cuando la inmanencia de Dios se hace patente en el entendimiento del hombre, despierta en él la comprensión de que tiene el deber y el privilegio de adorar a Dios en el templo de su propio ser y en el templo de todos los seres y objetos del universo». Paramahansa Yogananda
Ahir dimecres 11 d’abril, a Espai Berkana, varen venir l’equip de BTV (Televisió de Barcelona) a filmar-nos per un reportatge sobre el I Festival de Biodansa a Barcelona que estem organitzant un grup afí de facilitadores de Biodansa Barcelona i rodalies amb la finalitat de commemorar el naixement de Rolando Toro, el creador del sistema Biodansa, i donar a conèixer aquest sistema d’integració humana.
L’equip de BTV va ser molt professional i atent, eficaç i amable. Les preguntes que ens feia la periodista Jessica Moreno, eren encertades i expressades amb molt de gust. Convidaven a parlar i explicar-se de bon grat.
Quan la reportera em preguntà com vaig conèixer la Biodansa, de seguida vaig transportar-me al moment clau en que Biodansa em rescatà de l’oblit de “ser en la vida”. Si havia hagut un primer contacte anterior, on una amiga brasilera em va convidar a conèixer Biodansa ara fa uns vint anys. Llavors ja em va enamorar però va ser uns anys desprès, quan vaig decidir retrobar-la per què entrés de ple en la meva vida. Necessitava sentir-me viva, connectada al cos, a l’alegria de viure. I sí, Biodansa em va salvar.
Dic salvar per què aleshores, corrien temps difícils per a mi: estava en un procés terapèutic de recuperació existencial. La meva vida s’havia capgirat de tal manera que em sentia perduda, desorientada, desconnectada de tot i sense cap direcció. Havia iniciat un recorregut terapèutic que m’anava situant pas a pas en l’acceptació, la integració i el progressiu empoderament de la meva pròpia vida, però malgrat tot estava en ordre, l’alegria dormia entre somnis i anhels.
Des del psicoanàlisi fins l’art-teràpia, vaig transitar per diferents sistemes, tècniques i abordatges. Cada teràpia te eines de treball que ajuden a veure les coses d’altres maneres, a abordar la vida i les situacions de forma que en puguem treure-hi profit. De cadascuna en vaig treure benefici però em faltava connectar amb el cos, sentir en la pell que tot estava bé, en harmonia i creixement.
Mirant de trobar la manera d’anar més lluny, vaig recordar la sensació que m’havia provocat Biodansa al conèixer-la: plaer de ser més enllà d’estar, alegria de viure, connexió amb els instints, potenciar l’expressió sincera i creativa…. No ho vaig dubtar: havia de trobar la Biodansa per acabar de recuperar-me, de sentir-me viva, profunda i intensament viva. I així va ser.
Els beneficis que provoca la Biodansa son a nivell orgànic i existencial. El nostre organisme és viu, per tant, sensible, influenciable i transpirable a tot el que genera vida. La música és una de les expressions més complertes de la vida i te la capacitat d’incidir en la identitat.
Els efectes que provoca la música en els éssers vius, alteren estructures que modifiquen la bios orgànica i existencial, incrementant l’estat de salut i benestar. Sense anar més lluny i per no estendre’ns gaire, el nostre organisme està composat d’un 70% d’aigua aproximadament en la persona adulta. En els estudis del científic Masaru Emoto amb els cristalls de l’aigua, va mostrar la sensibilitat d’aquest element viu, la interconnexió entre tota vida, l’estructura ordenada de tota organització vital i la transformació inherent a tota vida.
Així, la música (element imprescindible a Biodansa) mou, transforma les nostres aigua internes/externes i modificar la seva estructura possibilitant-nos crear estats de salut a partir de les intencions que hi posem.
Jo estava decidida a sentir-me viva. Després de tot el que havia passat i a on havia arribat en la meva recuperació existencial, volia aspirar al màxim i Biodansa m’ho va proporcionar. La música, vivenciar-la fins poder ser música dintre d’un entorn protegit on grup i facilitadora son continent afectiu que, sense paraules està present, viu amb tu, sense judici ni opinió, només presència i essència. Va ser el que necessitava per reconnectar-me a la vida i sentir-me viva, que la vida era dintre meu, que sóc vida i participo de la vida, que no és fora si no dintre de mi, amb mi, a través de mi. Que sóc estimable pel que jo sóc, no pel que faci o desfaci. Ser al centre de la roda, al mig de la vida amb la vida mirant-me i gaudint-la.
Part del grup de Formació de Biodansa
En la primera sessió vaig poder vessar aigües internes que brollaven de la font mateixa de la nit fosca. No era dolor, més aviat una mena d’enyorança íntima reconeixent la presència de l’altre en mi, sensació de pertinença, vincle afectiu i calor de llar. Plorar/riure sense haver de demanar disculpes ni justificar-se per sentir així. Trobar-me amb mirades de presència, silencis musicals, mans d’afectes que ni esperen ni demanen, només hi son. Encara ara se m’humitegen les finestres del cos que habito en recordar les sensacions.
I és que Biodansa és això: la vivència de sentir-se viva i per això en evocar memòries, les sensacions tornen presents regalant-me presències, benestar, confort.
Un altre company, al ser preguntat: què t’aporta la Biodansa? , contestà: “M’ha fet millor persona, les meves relacions han canviat, sóc més feliç”. I no és que la Biodansa ens canviï, si no que ens mostra qui som de veritat, retornant-nos progressivament a l’origen i l’essència del jo, quan aquest jo no és contaminat per l’engany del poder que proporciona tenir, i ens recorda que el veritable poder és Ser. Senzillament ser. Només ser.
Hay una parte de mí en la que habita el caminante del cielo. Pertenece a la raza roja: el inicio. Con él aprendo el desafío sagrado de la Exploración y la Vigilancia.
Hace dos años, impulsada por Caminante del cielo, empecé los preparativos de un viaje que no sabía donde me llevaría, en qué puertos descansaría, cuántas ciudades recorrería, qué aldeas y paisajes observarían mis ojos, cómo se instalarían en mi piel y qué dejaría correr como el agua de río.
Los preparativos fueron intensos e inesperados, no tanto por lo que llevaría conmigo sino por lo mucho que había de dejar. Poco a poco fui escogiendo con cuidado y detalle cada elemento de mi equipaje, valorando su servicio, descartando lo superfluo. El resultado fue una bolsa de viaje ligera, cómoda, útil.
De los muchos imprevistos que surgieron en la preparación del viaje, el que más me sorprendió fue la aparición de Roca Blanca, el amigo fiel que me acompaña y guía. Yo no quería ninguna compañía pero él lo había resuelto antes. Roc es justo, valiente y libre. Decidió venir conmigo porque es fiel al corazón y no se somete a ninguna forma engañosa de poder a no ser que éste sea el poder del amor indiferenciado. Juntos aprendemos.
Roc con 14 mesos de edad
Cuando iniciamos el viaje, Roc tenia 6 meses. Era un cachorro grande y robusto, acostumbrado al entorno familiar, a la naturaleza, paseos prolongados por los bosques, descanso en la casa donde siempre suena música, ya sea por el reproductor o por los pájaros que habitan nuestro patio, por los maullidos seductores de gatos y gatas callejeros, o por los susurros de las dulces campanas que danzan al son del viento, aroma de pan recién hecho, incienso, noches de velas y alfombra, risas, gritos de niños que juegan a pelota y a mojarse con la manguera, caricias, besos…
Llegamos al primer asentamiento comunitario: una colonia post-industrial. Convivimos durante varios días, entre suciedad, pulgas, personas unidas por el deseo de habitar y rehabilitar un espacio donde ser, ruinas y un río contaminado por la avaricia productiva. Trabajamos duro y nos instruimos mucho. Roc aprendió que hay otras tribus humanas que viven y conviven de formas muy distintas y no hay qué temer. Se ejercitó en distinguir al humano del pseudo-humano, creando estrategias para defender su lugar entre perros y perras, humanos y humanas, experimentando con la autoridad y la obediencia en una tribu ajena a sus costumbres.
A mí me fascinó la capacidad humana de transformar el espacio. Somos capaces de modificar el entorno con gran velocidad, destreza y eficacia. Ésta característica nos permite adaptarnos a cualquier medio, desarrollando mecanismos, ingenios y estructuras que permiten el asentamiento deseado en condiciones óptimas, y así, volamos por los aires, buceamos por las aguas marinas, habitamos en las nieves perpetuas, en las selvas, las ciudades de asfalto, los bosques, los desiertos, las montañas y las llanuras.
Aprendí cuán difícil es la comunicación entre las personas y qué engañosa es la ilusión cuando vive en el imaginario. La in-comunicación no es una cuestión de lenguas sino de relaciones humanas. Existen muchos patrones, creencias y convicciones heredadas que condicionan la manera de relacionamos con el otro y la otra, conmigo y con el entorno. Somos inconscientes del peso heredado de una sociedad donde la sombra se oculta porque es “mala”. Cuando convivimos en comunidad, la presencia de la otra persona posibilita el encuentro con la propia luz y la propia sombra, pero nos cuesta identificar en nosotros y nosotras las distorsiones que ha creado el sistema en nuestro ser. Es más fácil culpabilizar al otro, al sistema, al de afuera. La división cuerpo/alma, mente/carne, ha generado profundos daños que requieren reparación inmediata. ¿Cómo? Reeducando la afectividad.
Hemos viajado por varias comunidades. A veces Roc no ha podido acompañarme pero aun así, al volver a casa, hemos seguido con el entrenamiento de fidelidad al co-razón.
El conjunto de comunidades que hemos conocido, convivido, habitado por un espacio de tiempo más o menos corto o largo, es afín al movimiento político, social, político y espiritual dedicado al cambio de paradigma existencial. Todas ellas tienen un eje central ideológico que las reúne en torno a centro personificado que impulsa el movimiento a una velocidad x. La huella que imprime el eje impulsor es asumida por ideal o convicción o ambas cosas a la vez y en el transcurso de su dedicación para expandir el movimiento, genera la pulsación confianza-desconfianza que difícilmente podrá superar la continuidad si no es con la observancia del proceso afectivo, la inclusión de la escucha de sentimientos, la utilización de métodos de conectar con la vivencia espiritual y el espacio donde expresar la vivencia de ser miembro de la comunidad, con voz y presencia. No podemos seguir repitiendo patrones antropocéntricos. La liberación de la supremacía humana pasa por la vivencia biocéntrica.
No nos han enseñado a ser libres, y mucho menos a defender nuestra libertad sin luchas, ni agresiones, sin imponer ni exigir. Se hace necesaria la reeducación afectiva. Son muchos y muchas los que han salido a las calles para reivindicar la vida digna, justa y solidaria, al servicio del pueblo y en beneficio del pueblo. Las asambleas siguen en los barrios, en los centros ocupados, en las calles. El activismo une las masas que pierden sus viviendas, sus empleos y sus recursos, se genera hermandad pero se olvida algo muy importante, vital para la continuidad: sacralizar la vida.
Las comunidades que hemos visitado en el ámbito rural, tienen un vínculo afectivo más sólido. El contacto con la tierra y sus ciclos de vida facilita relaciones colaborativas más estéticas, resolutivas y empáticas. El desafío de estas comunidades rurales, en las que sus jóvenes defienden el derecho de la autogestión, el beneficio revertido en la comunidad, la igualdad de derechos y deberes, la corresponsabilidad comunitaria, la ecología profunda, la permacultura, la inclusión, la cultura de la paz, la ciudadanía,… se centra en cómo hacer trascender lo que Freire llama “la adherencia del oprimido al opresor” de campesinos y campesinas que trabajando sus tierras de por vida, se siguen sometiendo al poder de un amo que discrimina, explota y excluye, argumentando que así es como ha sido siempre.
Antecedentes históricos. Nuestras sociedades actuales descienden de comunidades tribales donde la tribu es símbolo de sobrevivencia. Tenemos impreso en nuestros registros acásicos la vivencia tribal que refuerza el sentimiento de pertenencia, de solidaridad, de comunión, fraternidad y hermandad. El ciclo de la evolución nos ha llevado al aprendizaje de entrar en el imaginario, ese mundo placentero disfrazado de múltiples posibilidades donde no hay que hacer más que dejar que las cosas sucedan. No requiere dedicación, constancia, perseverancia, disciplina,… todo surge por el deseo de que así sea. Sus normas se extraen de las leyes divinas o universales, pero hay un elemento infiltrado: el deseo de ganar y ahí el juego ya no es jugar, es sufrir, crujir de dientes le llaman algunos. El aprendizaje se realizará igual, lo que cambia es el camino que escogemos: el sendero del dolor o el del goce.
Se hace necesario el retorno a lo originario. El espacio-tiempo del viaje circular ha llegado a su término, el momento perfecto no se detiene y nos impulsa a la reeducación afectiva, a la vivencia biocéntrica donde la vida es la que organiza el universo y no el universo el que organiza la vida.
Las comunidades que surgen fundamentadas en el deseo de un mundo mejor y en un movimiento pro-vida, están necesitando herramientas metodológicas que potencien el recuerdo de qué somos, qué hemos venido a hacer aquí en la tierra, y hacerlo. Esto no pasa por un trabajo exclusivamente cognitivo, o espiritual, o corporal; necesitamos la integración cuerpo-alma, mente-carne. El registro de toda la información necesaria para vivir el cambio en plenitud de consciencia, se encuentra materializado en la piel, los órganos y las vísceras. Es nuestro cuerpo el que tiene la llave de la conexión que posibilita la reunión, la comprensión de la unicidad, el sentido de la solidaridad exponenciado a lo cósmico. Nuestro organismo está dotado de toda la información necesaria para progresar en un sentido autopoiésico, y es así encontramos que el principal atractor de la evolución a partir de los estados originarios de materia/energía es la vida, y el alimento que la impulsa el amor. Cada acto vinculado a la vida es un acto de amor que nuestro ser reconoce y vibra, haciendo resonar ondas que alteran el orden cósmico, creando universos donde microcosmos y macrocosmos permanecen unidos en una escala eterna de autogeneración y aprendizaje.
La síntesis universal es la continuidad. De ahí que la experiencia educativa del ser requiera diferentes campos de sabiduría: arte, filosofía, ciencia, mística, mitología y espiritualidad. Estos campos son la base de la educación biocéntrica.
La educación biocéntrica. Yo soy educadora biocéntrica. Mi trabajo consiste en crear espacios de integración humana, potenciando los potenciales humanos, propiciando su expresión, reflexión, integración y síntesis para crear y recrear la comprensión del conocimiento de la vida, la valorización del saber en común, como dice Kapra, y acciones que celebren la vida, la eleven a niveles de sacralidad, y impulsen su evolución.
Todos los talleres que ofrezco están basados en mi propia experiencia de vida, en el aprendizaje de vivenciarme como ser en construcción y en la aplicación de la metodología de la educación biocéntrica. Así, cuando me expresaron las dificultades de comunicación y relación humanas entre algunas de las diferentes comunidades que componen el movimiento social y político de Sabadell (Barcelona), les propuse CONSTRUYENDO COMUNIDAD como el espacio/tiempo donde reflexionar vivencialmente qué queremos construir, cómo vamos ha hacerlo, qué estoy dispuesta y dispuesto a aportar y cuál es su valor.
Un taller no es suficiente para generar las herramientas que acompañan el proceso de construcción, por eso este monográfico es el inicio de una trayectoria que podemos llamar Laboratorio de aprendizaje, donde ejercitaremos la maestría de cada una y uno hasta que las alas de la autogestión estén suficiente fortalecidas para emprender el vuelo ansiado.
El dissabte 17 de març 2012, a Aureas Social (un espai obert i autogestionat per diferents col·lectius que tenen en comú accions que convergeixen en l’empoderament de la ciutadania), s’ha desenvolupat la I Jornada d’Educació de la Cooperativa d’Educació i Coneixement Integral (CECI), amb el lema: La Secundària que volem.
Unes 70 persones han participat d’aquesta jornada que pot marcar l’inici d’accions conjuntes envers al canvi del sistema educatiu vigent i la conjunció d’alternatives pedagògiques que ja estan donant resposta a les necessitats d’un aprenentatge humanitzat i al servei de la vida.
En un dels moments de la jornada, una mare va compartir una conversa de dues nenes en una plaça de Barcelona. Ambdues estan cursant 5è de primària i estan en procés d’escollir institut per començar la secundària. En aquest dies, els instituts obren les portes per donar a conèixer les seves instal·lacions i el seu programa i és l’oportunitat per visitar alguns dels instituts candidats a continuar l’educació secundària.
El diàleg va anar així:
A li diu a T: Ja saps a quin institut aniràs?
T: Encara no m’he decidit. No en hi ha cap que m’agradi.
A: Ja. A mi tampoc gaire.
T: Ahir vaig anar a un que tenia dos arbres al pati. Vaig preguntar si m’hi podia pujar i em van dir que no.
A. I llavors, per què serveixen?
T: Es veu que son per decorar o alguna cosa així.
Arbre habitat- by Janius
No és un acudit, ni una tira de còmic. És un diàleg intel·ligent que dona molt per a reflexionar.
El otro día escuché un diálogo en el que una frase me llamó la atención. Decía: “hay muchas maneras de amar y todas son válidas, el problema surge cuando la queremos imponer» (1). Pensando sobre la frase me surgió la pregunta ¿hay muchas maneras de amar?. Creo que lo que llamamos “maneras de amar”, son la construcción de la vivencia de amar.
¿Qué es el amor? Podemos reflexionar sobre el amor horas enteras, días y vidas, teorizar, discernir, conjeturar y combinar sobre su etimología*, más sigue siendo un enigma que revierte en una vivencia personal, infinita en posibilidades. ¿Donde está el margen de la creatividad? ¿Donde el límite de lo vivido y por vivir?
Construcciones de amor en arcilla humana
El amor es una construcción artesana que requiere de repeticiones constantes, de pruebas y ensayos hasta llegar a una sensación interna que extralimita fronteras y se expande hasta el mismo universo íntimo donde anida toda verdad.
Amar es como habitar lugares y espacios internos que reflejan extensiones y parajes multidimensionales que convergen y se sumergen. Exploramos las huellas que otros han dejado y probamos en nosotros, rehacemos figuras que otros ya experimentaron, inventamos, recreamos pero nunca es suficiente. Amar no es algo que se enseña en teoría, en concepto, en creencia. Amar es una vivencia íntima y reconocible sólo por el que la experimenta.
Tiene un aire de sonrisa discreta, de melena danzando al viento, de aroma dentro. Un espacio amplio donde ser e intuir la vida entre poros y moléculas, conjuntos y sistemas organizados por una resonancia común que es libre y abierta, neutra. Y pasamos los años, desde la infancia, construyendo el amor que por ser vivo, está en movimiento y anda de aquí para allá encontrando lugares de asiento donde florecer, crecer y seguir su sendero.
Construir el amor no es fácil en este mundo Tierra donde la noche oscura se ha instalado en los corazones y éstos han olvidado que existe el día que todo colorea. La noche se cierne azul y los humanos, curiosos, aprovechamos para explorar la sensación del miedo y nos perdemos en sus visiones interpretando sueños de laberintos en destrucción. ¡Cuanto dolor ocasiona la construcción del amor!!!!
Aprendices de la luz, miramos el suelo raso y sus alrededores, teñido de sombras que reclaman silencio y atención. Acostumbrados a los ruidos, el sonido de la noche se nos vuelve tenebroso y empieza la danza de la muerte, entregados a un final que no existe porque todo se transforma, como la mariposa en su ciclo de evolución.
Amor/desamor/amor y así en una onda mágica que ejercita la fluidez del sentir, flexibilizando las articulaciones de la existencia. Construir como arte-sanos, tejiendo nuestra verdad que es la de todos. Caminos y senderos que recorrer para volver al centro donde todo permanece, todo es.
Cuánto tormento en esta selva de desamor que mantiene el rostro pegado al suelo sin poder ver el alba surgiendo; siempre, cada nuevo día, en un nuevo amanecer.
Amanecer. fotografía de Jan
¡Cuanto daría para liberar a los que luchan por sobrevivir en este sin vivir!!! Y sin embargo nada puedo hacer más que permanecer en el camino del eterno retorno donde todo sigue, ciclo, evolución y vida.
El amor empieza en una/uno misma/mismo. La oscuridad nos invita a dejar de palpar a ciegas para permanecer en escucha y sentir desde dentro espacios azules cargados de sencillos y humildes tesoros de bienestar.¡Ámate! por la diosa y el dios que hay en ti. Sé el ser que has venido a ser, con tus potenciales despiertos y entonados para seguir construyendo el amor.
No olvides de mirar el cielo. Recuerda de donde vienes.