Notas de navegación

La rueda de intimidad verbal o comunicación afectiva en Biodanza

En Biodanza pasan cosas increíbles. La sesión es la misma para todos y todas: escuchamos las mismas consignas, las mismas músicas, danzamos en la misma sala, la misma iluminación… aún así cada una de las personas del grupo vivenciamos de forma singular, pero no lo percibimos hasta que nos sentamos a la semana siguiente en la rueda de intimidad verbal.

En los grupos de iniciantes, ésta parte de la sesión suele ser la más costosa porque no estamos acostumbrados a contar lo que nos pasa; solemos quedárnoslo para nosotros terminando a veces en el olvido. Por eso las palabras en Biodanza son importantes: por su ausencia mientras danzamos, y por su presencia en la rueda verbal cuando compartimos para acostumbrarnos a ser escuchadas y miradas sin ser juzgadas, analizadas, aconsejadas, como cuando danzamos. Suele ser más fácil expresarse danzando porque la música nos impulsa al movimiento natural, en cambio desde la quietud de la rueda verbal, el movimiento es la escucha y ésta no abunda en el mundo donde vivimos.

Escuchar en Biodanza es fundamental, de hecho lo es en la vida misma, por eso Biodanza es la danza de la vida, porque no hay diferencia entre el vivir y lo que pasa en las sesiones, sólo dista en que en Biodanza danzamos en un entorno protegido donde recordamos a nivel celular la alegría del vivir que se traduce en confiar ¿o es la confianza que se traduce en alegría?. El caso es que la escucha es la clave para soltar, como ocurre con el respirar: si inhalas (escuchas), después exhalas (sueltas), si escuchas y después sueltas, cada vez eres más libre de ser quien eres sin el ruido distorsionado de la mente que agradece el descanso cortical.

En Biodanza se para el tiempo. Tanto es así que nos olvidamos de lo danzado de una semana a otra hasta que surgen las palabras que describen el sentir, y cuesta expresar lo sentido sólo para comunicar, sin más allá que comunicar.

En la rueda de intimidad verbal ejercitamos el escuchar, el comunicar y el verbalizar a través de los recuerdos de cada una y uno de los participantes del grupo y tejemos la sesión anterior como si de una nueva se tratara, ya que cuando danzamos estamos en comunión con el conmigo, y ese estar conmigo se multiplica por cada miembro del grupo que aporta su singular vivencia del sentirse y el sentir. Cuando se comparte con palabras lo vivido, la sesión resucita del olvido y nuestra biología se prepara para un nuevo sentir más confiado, más sincero, más entregado. Ese efecto biológico es lo que engancha de la Biodanza. Todo se vive en el cuerpo y a través de él. El cuerpo y la corporeidad se resignifican en cada sesión de Biodanza.

A mi me encanta la parte del decir y explicar donde estamos en rueda dispuestos a comunicar sin saber muchas veces qué vamos a contar. Escucho los sentires y compartires de mis compañeras y compañeros y me sorprendo de su verbo, sus silencios, la mirada del que habla, las que escuchan, sus gestos, su progresividad. Cada una tiene su peculiar comunicar y callar que día a día es más cercano. Cuando hablamos en la rueda, comunicamos esa parte de nosotros que siente y que en Biodanza es trasparente porque todo ocurre a través del cuerpo y el cuerpo nunca miente, la mente si. Por eso verbalizar es un ejercicio que se practica en Biodanza en la rueda de comunicación afectiva, para recordar que podemos decir y contar desde ese lugar donde nada miente y todo es natural. Comunicar sin recibir comentarios, análisis, juicio, consejos; comunicar por el placer de compartir sin esperar nada a cambio más que la escucha. Ser escuchada y escuchado, mirada y mirado es un gran descanso, y ese descanso se instala en el ser  recordándole lo hermoso que es ser.

Cuando danzo con uno u otra y comparto los espacios, las miradas, no hay palabras. La música lo ocupa todo acunándonos en sus notas y nosotras danzamos su danza, sin palabras que se interpongan en nuestro estar presentes. Cuando vienen personas nuevas a probar por primera vez, la diferencia del hablar es sorprendente: las personas que integran el grupo semanal no hablan cuando danzan, las otras sí, no pueden resistir el impulso del decir para comunicar porque suelen haber olvidado que el cuerpo habla, comunica con muchísima más expresividad que las palabras.

En Biodanza trabajamos para recuperar el vínculo con el cuerpo e integrar el vivir con el sentir y comunicar. Como el cuerpo no miente, repito NO MIENTE, nos vamos volviendo cada vez más libres, aunque eso es un viaje sin fin.

Te invito a comunicar con tu cuerpo y escucharlo. Hablarás menos, sentirás más, y cuando hables con palabras sentidas y silencios atentos, te entenderán sin tanto esfuerzo. Pruébalo y me lo cuentas en los comentarios de este post.

Biodanza

Del pertenecer

Dedicado a Elena Martín

En Biodanza, la sensación de pertenencia se rescata poco a poco, danzando entre miradas discretas que encuentran su mirar mecidas por la música. Todo ocurre fácil, casi sin dar cuenta. Se va recordando en la piel la agradable caricia del pertenecer consciente hasta que cuerpo y mente se entregan juntos a la evidencia.

Durante algunos meses de participar en el grupo de principiantes de mi amiga facilitadora de Biodanza Elena Martín, sin ser consciente de ello, he navegado entre dos aguas que me impedían integrarme en el grupo de forma plena y satisfactoria. ¿cómo se participa en un grupo de iniciantes cuando el inicio quedó lejos y las limitaciones de entonces se sustituyeron por la confianza de ser y mostrarse que Biodanza facilita? Pero he descubierto que limitaciones es un camino autoreferenciado, un laberinto mejor dicho, donde se esconden espejos que, aunque ya fueron vistos con anterioridad, siempre reflejan sombras a observar. Y sí, danzaba en el grupo de iniciantes dividida entre la forma de participante y facilitadora, conseguía vivenciar por supuesto, más la entrega total no era posible pues analizaba las músicas, las consignas, la lectura corporal, la curva de la sesión… me parecía sutil, pero su presencia me impedía la pertencia.

Me he sentido en muchas ocasiones autolimitada en mi expresión por cuestionar si mi apertura sería apropiada en el grupo de iniciantes, si mi danzar asustaría, si mi explicar sería rechazado por tanta sinceridad. Ay de mí!!!!!!!!! Al final de todo, sólo son limitaciones. Creía que esos cuestionamientos se debían a……… y son el mismo juego mental cansino que se muestra nuevamente para recordarme que no hay nada nuevo en el dudar y en el temer aunque el enfoque sea distinto, sigue siendo el patrón de «ser adecuada» que emerge como manifestación de la memoria colectiva que continua viva condicionando nuestras relaciones.

Pero ayer decidí expresarme desde la desnudez de mi alma y compartir en la rueda de intimidad verbal, mi sentir del momento con absoluta transparencia y decir a mis compañeras y compañeros de biodanza mi ultra-secreto. Lo hice sólo por la fidelidad de mi compromiso a obedecerme y aunque las dudas intentaban manipular mi expresión, mi verbo se manifestó – Soy escritora –dije y seguí el ritmo del tránsito.  Mientras solté mi verdad sellada, las aguas de mi habitar se desbordaron y fui bendecida por ellas. Al terminar, ya no era la misma que entró por la puerta del aula durante varias sesiones sin saber cómo debía ser en un grupo de principiantes.

Dancé como no había conseguido hacerlo desde que inicié mi participación en el grupo. La cadencia de la sesión me invitó a ser la que soy y en la última rueda  sentí que el pertenecer ya me había habitado. Me despedí del grupo sabiendo que el viernes que viene volveré a nuestro círculo de afectos sin la menor duda ya.

Gracias Elena Martín por tu facilitar.

Biodanza

Hablando de muerte en Biodanza

A raíz de mi Tesis en Biodanza titulada «Hablamos de Muerte«,  he recibido un mensaje entrañable de una mujer que pronto se titulará como facilitadora de Biodanza y ella como yo, sintoniza con la estructura dual de nuestro mundo que nos recuerda que vivir es un convivir con el morir, que cuando hablamos de vida hablamos también de muerte, lo que es una manifestación más de la Ley de la Polaridad.

Cuando presenté mi intención de escribir sobre la muerte en mi tesis de Biodanza, me encontré con la frase de mi director de tesis que dijo «en Biodanza hablamos de vida». Justo entonces entendí que mi reto personal como aspirante a facilitadora era cuestionar porqué no se habla de muerte en nuestras aulas biodanzantes. Quise aportar mi visión integradora de la vida en la que yo he aprendido a vivir muriendo para permitir que la vida continue manifestándose en su estado natural evolutivo de constante movimiento. Si el morir no se integra en el vivir, el ciclo autopoyético del vivir consciente se colapsa hasta un nuevo morir donde el vivir siga manifestándose en su infinito ciclo autoreferenciado.

Las palabras son portales del conocer que abren, cierran y desvían el devenir de la vida. Ellas nos conducen por el entramado de la vida acompañándonos en nuestra danza cósmico-terrenal, facilitando y dificultando el encuentro con nuestra esencia primal. En Biodanza, conscientes de la importancia de la palabra, se insta a tomar mucha atención en el cómo de las consignas que presentan las vivencias propuestas en la onda sinusoidal de la sesión.

Una palabra es un universo en sí donde conviven pedacitos de verdades ajenas que toman forma en nuestra complejidad viviente condicionando nuestro relacionar-me con la vida. En ese convivir fragmentado se gestan nuestras locuras y corduras que van definiendo el «ser en la vida» y, aunque vivamos más en el morir que en el vivir, la vida sigue siendo protagonista.

Habitar la palabra es un viaje diferenciado que honra la singularidad del Yo Soy. Para mí, Biodanza es la posibilidad de danzar mi habitar donde las palabras se mezclan, se entrelazan tejiendo un entendimiento de mi Ser que va más allá del significado cuando se vuelve vivencia y es justo allí cuando puedo resignificar la vida que habito, la vida que soy, el Yo Soy.

Vida-muerte-vida es el círculo evolutivo que se repite sin fin justamente por su circularidad dinámica. Resignificar la muerte en nuestro vivir se hace imprescindible para trascender las barreras del conocimiento del vivir de otros y tejer el conocimiento del vivir singular, capaz de seguir expandiendo la vida en su dual complejidad.

Biodanza

Biodanza: Poética del encuentro

Rolando Toro rescató dos palabras generadoras del universo dialogante para definir Biodanza como sistema de integración humana, reeducación afectiva, renovación orgánica y reaprendizaje de las funciones originarias de la vida. La primera es poética y la segunda encuentro.

Como educador Rolando era consciente del poder de la palabra. Los antiguos sabios crearon palabras para definir la grandeza de la vida y plasmarla en sonoridad como recreación del basto océano de todas las posibilidades. Cada palabra emite un sonido una frecuencia que repercute en la red vibracional de la vida activando su movimiento y preparándola para dar forma mediante de la ley de la intencionalidad.

A lo largo de los tiempos y en el transcurso de los últimos miles de años, algunos personas instaladas en el mundo como dioses todopoderosos y dominadores de la raza humana, poseedores de grandes fortunas de dinero y poder suficiente para manipular el mundo a su antojo y servicio, han hecho uso de la palabra en beneficio de intereses privados y elitistas que condenan al ser humano a la abdicación de su voluntad y al engaño, tergiversando las verdades que nos hacen libres.

Pero Verdad no está sujeta a corrientes ni modas ni siquiera a Kronos ni a otra deidad. Verdad es río, afluente, corriente que fluye sin cesar desde la Fuente Infinita de donde todo fluye y emana, y de ahí bebió Rolando como tantas otras personas visionarias, para recordar la poética que surge del lugar de una misma donde el silencio es música y sabiduría es danza. Ante la poética, ¿qué hay más que decir, que objetar, que explicar?

Poética es la misma fuente donde todo es posible y permanece vivo, latente, pulsante.

Poética es parto de esencia de quietud donde la palabra surge por sí misma sin buscar qué decir.

Poética es el encuentro mismo de la vida, lenguaje del alma, sonidos de células que vibran en pos de la vida continuar por el constante murmullo de unidad.

Rolando sabía que la poética como el encuentro no tiene adversario ni conoce enemigo, no sabe de carencia ni posesión, desconoce el mecanismo del perdón porque es en sí misma en sí mismo pulsación de vida en flujo continuo de evolución.

Biodanza es Poética del Encuentro porque a través de música-movimiento-vivencia navegas por las fibras de la vida que te recuerdan en tu propia piel la belleza de vivir y existir, el placer de ser. Y ese encuentro con la vida transcurre junto a la otra, junto al otro, con la mirada de la que mira del que mira, con el gesto de la que siente del que siente, con el fluir del sinsentido hacia el encuentro de lo invisible que retorna el verdadero significado de humanidad y hace celebrar el momento presente más allá del pasado, presente.

No es poética, no es encuentro. Es poética del encuentro.

Notas de navegación

Toma de decisiones con plena consciencia

Con el tiempo he ido constatando que la meditación diaria, el compromiso de tomarme tiempo para cuidar mis pensamientos y alinearlos con propósito existencial, es fundamental para mantenerme consciente, despierta, atenta a ir verdaderamente por donde quiero seguir. No es fácil con tanto ruido fuera que se filtra sin percatarme.

Cuando me inicié en la práctica de la meditación diaria ignoraba el camino interior que me llevaría a recorrer, los escondrijos de mis mentiras, allí donde habitan las creencias instaladas como verdades, los conflictos que desencadenan acciones y reacciones, la constante práctica de error/acierto a la que debería dedicarme para aprender a vivir con mayor consciencia, y lo que queda.

En estos momentos el maestro Deepak Chopra está siendo un referente para mí para enfocarme en la realización de mis deseos más profundos. Una de mis dificultades reiteradas ha sido distinguir los detalles de lo que deseo realizar. Sï, ser feliz es un gran deseo general pero cómo ser feliz, qué propósito persigo para la felicidad, cómo defino los detalles de mi felicidad, qué es felicidad para mi.

Hoy me vuelven a sorprender las palabras y cómo inciden en nuestra consciencia. Desde hace muchos años vengo estudiando la Ley del Karma; han sido muchas lecturas de distintos enfoques y todas ellas me han enseñado y ayudado a configurar la comprensión de la Vida, pero nunca había escuchado la definición de la palabra sánscrita Kar (órgano de acción) Ma (Pensador), como toma consciente de decisiones. 

Tomar consciencia de las decisiones de cada día, a cada instante, en las cosas más insignificantes que me pasan desapercibidas, es conquistar un poco más mi libertad. Plena consciencia en lo que escojo comer, en el manejo de mis finanzas, en la queja que se me escapa, el juicio y la crítica que aparecen sin darles permiso,… cosas que hasta ahora reconozco no he considerado con suficiente consciencia de creación y cocreación. Tal lo que hago, tal lo que recibo; acción/reacción, causa/efecto, … pero hoy Chopra ha abierto una ventana en mi despertar que me llena de aire fresco y me place saberme despierta y escoger tomar consciencia hoy y cada de todas las decisiones de mi vida. Hoy y cada día; este es el reto.

Cómo utilizamos las palabras puede abrir mares de comprensión que amplían horizontes conocidos y simplifican tareas. Conversar para comunicar verdades; decir para compartir lo que soy; dialogar para reverenciar la vida, parlamentar para ejercer la cocreación de la vida que queremos vivir.

Gracias Chopra, gracias universo, gracias vida.

Notas de navegación

Tejiendo hilos de afectos e intenciones

En Barcelona desde hace más de un año, facilitadoras de Biodanza Sistema Rolando Toro nos reunimos cada mes para tejer vínculos. Este entrelazar surgió del deseo de unir intenciones, experiencias y sueños que llevaban en el tintero del tiempo una espera prolongada, solitaria, ausente, dolorosa, anudada y con enredos de colores para atender y desenredar.

Nuestra tribu está compuesta en la actualidad por dieciséis mujer-árbol que van aprendiendo a dar forma y contenido a un estilo de vida que nace de las profundas y recias raíces de la afectividad. Rolando Toro, el creador del sistema Biodanza, era un hombre-árbol que un día se empeñó en repoblar la tierra estéril del desamor y sembrarla de significados que recordaran la fertilidad del suelo humano. De eso hace más de 50 años y hoy hay centenares de campos sembrados de danza de la vida.

La Biodanza y la Educación Biocéntrica nos reúne en la tierra fértil de Espai Viu, uno de los asentamientos base de la nueva comunidad humana. Allí nos reunimos con la intención de escuchar el Silencio y dejar que su sabiduría guíe nuestros actos y acciones. A veces hay tanto ruido en nuestro interior que Silencio espera paciente a que se aquiete la mente ansiosa y se aposente en el regazo del corazón común para cantarnos verdades que emergen de la Tierra.

Así tejemos nuestra comunidad luna a luna, con hilos de humanidad. Somos mujeres-árbol provenientes de muchos lugares. Algunas somos descaradas, otras somos prudentes, las hay que somos quejosas, miedosas, ruidosas, charlatanas, llorosas, somos gordas, también las hay que somos flacas, deportistas, algunas somos ancianas, otras somos niñas y también las hay que somos jóvenes; somos críticas, también hay quien somos dudosas, otras somos poetas, otras somos coquetas. Todas somos mujeres-árbol que vivimos abrazando nuestros potenciales para ser, hacer y conseguir todo lo que podemos soñar. De a poquito aprendemos a realizar nuestros sueños porque soñar es tejer hilos de unión que reúnen atención e intención y ahí vamos. Juntas construimos para materializar nuestros más profundos deseos. Lo intentamos hacer en soledad pero no funciona, es inorgánico.

Somos mujeres-árbol. Días vendrán que la comunidad crecerá y juntas y juntos aprenderemos a tejer nuevas formas y diseñar nuevos modelos, a probar y jugar para crear nuestra hermosa y común realidad. No es ensoñación. Es sueño hecho realidad.

foto by Aline Eick
foto by Aline Eick – abril 2008

 

Biodanza

Participando con principiantes

Gracias a la llamada que hizo mi amiga y facilitadora de Biodanza Elena Martín, a partir del viernes 9 de enero 2015, participo en el grupo regular de Biodanza para principiantes en Sant Cugat del Vallés, Barcelona. Es una hermosa manera de iniciar el año.

En la rueda de presentación, tras la invitación de Elena a presentarnos al grupo, no sabía qué decir respecto a porqué estaba allí. Tenía claro que mi papel en el grupo no es de facilitadora sino de participante y de alguna manera ese también era mi reto, ilusionado y consciente. ¿Cómo cuento desde modo «miembro de grupo regular de Biodanza para iniciantes» lo que siento después de sumergirme durante años en el papel de facilitadora? Desde hace tiempo que cuando participo en un grupo de Biodanza siempre es en grupo de profundización, radicalización de vivencia y con compañeras y compañeros facilitadores. Entiendo al principiante de Biodanza desde mi vivencia como facilitadora pero, ¿dónde está el recuerdo de mis inicios? Me sorprendió el olvido. Ya no soy la misma de entonces; no puedo recordar más que vagas sensaciones, así que me decido a compartir desde lo más simple de mi sentir y me sorprendo al decir que Biodanza es para mí el lugar donde yo soy sin más, sin palabras, con silencios que viven en la piel, en la mirada, en el adentro y están presentes porque no hay donde esconderlos. En Biodanza soy. No tengo que ser. Y agradecí en voz alta la presencia de hombres en la sesión porque la vida danza en energías complementarías y es así como entrelazamos saberes y maneras de hacer que conforman nuestra vivencia de comunidad. (…) Breve silencio en el que creo percibir en los tres hombres presentes una sutil relajación muscular que me agrada; cara y hombros descansan en el reconocimiento, y las mujeres respiran con ligera profundidad añadida. Mi piel sonríe por vibrar en la sintonía de la gratitud. Esa percepción es fruto de mi ser facilitadora de Biodanza.

La propuesta de la sesión era Potenciar la Luz interior de cada una. Todos los grupos del colectivo BiodanzaYa habían acordado que en las primera sesiones que se impartieran en el inicio del 2015, danzaran la misma invitación. Nuestro grupo se unió y fuimos conducidos por Elena hacia la vivencia compartida del «Bautismo de Luz», como ejercicio central de la sesión.

Dancé sin ocuparme de nada más que de estar presente, atenta al placer, la autoregulación, la progresividad en el encuentro. No había música que subir ni bajar de volúmen, ni consignas que formular, ni luces que apagar, ni muestras de ejercicios que ofrecer; estaba libre experimentando el gusto de participar en un grupo de principiantes.

Me sabe distinto danzar con iniciantes sin el rol de facilitadora. Ha sido como descubrir un nuevo matiz en el tallo de la flor que nace, o un tono más hermoso en los pétalos de la flor. Tenía tiempo para saborear la presencia del otro, disfrutarla y acercarme a la misma distancia del principiante. Cuando facilito Biodanza observo desde mi rol de facilitadora  detalles en miradas, gestos, corporeidad que me dan pistas para forjar la siguiente sesión, siguiendo hilos conductores que provienen de las tensiones, rigidez y dificultad de expresarse de los participantes. Nada de eso estaba presente. Yo danzaba sólo y aún percibiendo la tensión muscular del compañero o compañera que danzaba conmigo, sólo me ocupaba de sincronizarnos armónicamente y disfrutar sin más.

Aprecié torpeza de gestos, rigidez muscular, miradas vergonzosas, risas controladas, y la progresiva relajación de cara y hombros, manos y pecho que provoca la cadencia de la curva de Biodanza a lo largo de toda la sesión. Noté temblor en las manos y sudación en las palmas, miradas fugaces que se fueron sosegando ejercicio a ejercicio, y yo, me sentía libre de sentir.

¡Cuánto bien que me ha hecho la Biodanza en mi vida!!!! Seguramente yo también andaba con múltiples corazas en mis inicios. Ya no me acuerdo de eso; tengo tanto amor en la piel, tantas miradas, caricias, risas, llantos, tanta presencia, juego y diversión vividos en Biodanza, que no hay rastro ya de miedo a vivir. Me siento merecedora, digna, apropiada, vista y mirada tal y como soy. Ya no quedan indicios de vergüenza de sentir lo que siento, de esperar la aprobación del otro u otra para sentirme adecuada. Biodanza ha calado en mi ser a través de las células de mi organismo y ha absorbido las capas de desamor que arrastraba mi ser. Mi piel transpira libre, tranquila, sin expectativas, ausente de miedo, repleta de afecto, gracias a todas y cada una de las personas que componen mi canción.

Hoy puedo cantar sin miedo a desafinar, reír a carcajadas con la boca abierta y el corazón de par en par. Siento, me siento, alrededor y dentro, acunada por el latido de los corazones que componen el círculo de Biodanza.

Gracias Rolando Toro. Gracias, gracias, gracias.

Flor de loto
Flor de loto

 

Biodanza

Lamer la piel

Al contrario de lo que nuestra sociedad impone como verdad: la inevitable muerte como símbolo de finitud, destrucción y conclusión de una vida, el proceso de renacimiento a lo largo de nuestro tránsito como seres en-carnados, es constante y cíclico. No podía ser de otra forma ya que pertenecemos a la vida, somos vida y como tal, estamos inmersos en continuo movimiento.

Después de unos días de descanso en gratificante compañía, dejando fluir el sentir de cada instante consecutivo, ausente de exigencias de cualquier tipo, decidí darme un baño de purificación en agua caliente.

La bañera de casa de mi amiga, tiene un diseño que recuerda las termas romanas: una vez lleno el contenedor de agua donde vas a sumergirte, te permite flotar sin a penas obstáculos, favoreciendo la sensación de estar suspendida en las aguas de la sustentación de la vida. Así me sentí de una forma inmediata. La temperatura cálida, el sonido del latido acelerado de mi corazón y el sentir el cuerpo ligero flotando en el agua, me transportó a vivencia cósmica-uterina simultáneamente. Estaba utilizando el tubo de respirar debajo del agua y constaté que respiraba sin dificultad, plácidamente, lo que facilitó mi entrega a la vivencia.

Mi mente permanecía en estado latente, relajada, atenta a los sonidos, las sensaciones y entendí con el órgano de la piel, cómo el bebe en el seno materno inevitablemente en estado de fusión,  se identifica con el sentir de su sustentadora  y cómo desde ese momento, estamos influenciados por nuestro entorno inmediato moldeando nuestro placer y goce innatos de vivir, imprimiendo sensaciones que nos acompañaran a lo largo de nuestra vida.

Perdí la noción del tiempo. Flotaba en el cosmos de la vida, en el agua maternal que sustentaba mi ser completo ajeno a resistencias y obstáculos, libre de ser-sentir. De forma paulatina decidí que estaba llegando el momento de emerger; deseaba que fuera una experiencia placentera, imprimir mi piel con el placer del renacimiento, y fui emergiendo de a poquito. Mi cuerpo se fue enfriando poco a poco al contacto con el aire, dejando de respirar a través del tubo y abriendo mis pulmones a respirar por la nariz; el agua iba desapareciendo hasta sentir que ocupaba un lugar y pensé en envolverme en una toalla caliente, esponjosa que me arropara. Súbitamente apareció la imagen de una leona lamiendo a su cachorro recién nacido y deseé que todo nacimiento tuviera su bienvenida con la lengua de su mama y su papa, recuperar el placer sagrado de lamer, devolver el contacto cálido de la lengua en la piel como acto de reconocer al otro con la alegría de recibirlo. Placer, dicha, goce… palabras que han sido olvidadas de su innata sabiduría originaria y se han manipulado de tal forma que quedan subordinadas a abuso, pecado, vergüenza, miedo, dolor.

Image (46)Este fenómeno se le llama «imprinting» referido a la especie humana, también llamado «impronta» en el que las endorfinas que producen la madre y el bebé durante el nacimiento hacen que durante la hora siguiente al parto, tanto madre como neonata están impregnadas de opiáceos que, si no se las separa y permanecen juntas, crean un estado de dependencia natural que las vinculará con lazos de unión indivisibles hasta la independencia del bebé. Este fenómeno podemos verlo en otros mamíferos cuando la madre queda al cuido de sus cachorros y si uno de ellos ha sido apartado de su regazo en el momento de nacer, será rechazado después de pasado el tiempo de vinculación afectiva natural.

Casilda Rodrigáñez apunta al respecto que la represión  del imprinting en nuestra sociedad es una mutilación en el comienzo de la vida que impide el desarrollo de su condición de criatura deseante/deseada y de su capacidad de amar.  Literalmente dice: La ruptura de la simbiosis primaria humana, el bloqueo de la producción deseante en el primer estadio de nuestra vida, es un caso claro de perturbación de la autorregulación de la vida y de su fluir asociativo. La ley dictada por la autoridad humana quiebra esa autorregulación creando en lo somático y en lo psíquico todo tipo de patologías, entre ellas el tánatos (capacidad para la crueldad), la tiranía, y la sumisión (capacidad para devastar y apropiarse de los bienes y la capacidad para mandar, y/o para vivir en estado de sumisión).

Rolando Toro, consciente de la importancia vital de la impronta del nacer, creó dentro del sistema Biodanza vivencias maravillosas de renacimiento que reimprimen nuestra memoria celular. Específicamente creó Biodanza Acuática que trabaja en agua templada a 34-36º y permite adentrarse en grupo a un estado de regresión y reconexión con la Gran Madre, sustentadora, renacedora, revitalizante. Son experiencias maravillosas que posibilitan reeditar nuestra memoria celular hasta integrarla en la vivencia primigenia del placer de vivir.

Toda vida es una danza suspendida en notas de resonancia armónica que empujan siempre hacia el placer, el goce, la alegría, la satisfacción, el regocijo, la solidaridad, la colaboración, el vínculo afectivo. Es esta nuestra naturaleza y nuestro el compromiso de recuperar la memoria olvidada.

Nacer, renacer es un acto de amor que va más allá de un propósito existencial. Es nuestra naturaleza eterna que nos empuja a experimentarnos, a explorarnos en nuestra multidimensionalidad. Si permanecemos lejos del origen, de la unidad, llegamos a olvidar que nacer es placer, que parir es orgasmo, que amar es disfrutrar, que lamer es honrar, besar agradecer y así hasta borrar de la memoria el rastro del dolor y del drama de la carne.

conciencia-animal4Así pues, digo a mis hijos y a los hijos de mis hijos, a las mujeres jóvenes, a las abuelas, a las madres, a las mujeres y a los hombres, a los ancianos, a niñas y niños, educadoras y psicólogos, terapeutas y de más, que laman a sus bebés al nacer, que saboreen sus lenguas en la piel de sus hijos para que nunca más olvidemos del vínculo de la unión.

Vivamos en la tierra así como en el cielo. Namasté

Notas de navegación

La frustración de «Pedid y se os dará»

En las últimas décadas, desde lo que se ha llamado el cambio de paradigma,  han surgido «remedios» mágicos, para «solucionar» nuestras vidas carentes. Inmersos en la sociedad del consumismo, el lucro y la creciente frustración ante una riqueza sólo accesible a pocos privilegiados, el éxito se sigue midiendo por lo que tienes. Si antes todo se conseguía con esfuerzo, sudor y lágrimas, ahora se consigue pidiendo a los ángeles, arcángeles, ordenando al universo lo que ha de servirte, decretando una y otra vez lo que deseamos, haciendo «collages» para manifestar los deseos, formulando maneras y formas mil que nos enseñan a través de cursos de milagros, de técnicas y sistemas varios que nos van a facilitar la abundancia en la que deseamos vivir.  Todo ello para seguir manteniendo el secreto escondido en la vivencia del tiempo.

¿Qué es pedir? ¿cómo hemos llegado a vulgarizar las palabras que por sí mismas poseen llaves que abren puertas a libertad, dicha , goce de la vida? Hemos manipulado las palabras hasta desnudarlas de su significado profundo y malnutrirnos de su sabiduría implícita.

Pedir proviene del latín petere que significa dirigirse hacia. Poner nuestra intención en conseguir algo es un camino en sí mimso, no una meta en sí. Para ello la vivencia temporal es de suma importancia ya que en un universo circular donde la vida se mueve en espirales tales como el ADN, el llegar a conseguir algo forma parte de un movimiento continuo que implica la existencia misma, un devenir danzante donde el juego de la dualidad se entrecruza para confundirnos y ver quien gana la partida. Es un juego más, como la vida misma.

Desde la visión del adulto, pedir es una angustia y una frustración tras otra al no recibir lo que hemos solicitado con claridad al universo, y éste obviar nuestra petición. ¿Qué estaré haciendo mal? ¿sigo sin merecer?, ¿cómo tengo que hacer para que el universo me escuche y sepa lo que ha de hacer? ¿por qué no lo recibo? ¿que más tengo que hacer?. En nuestra etapa de infantes, nada de esto nos ocurre porque la petición es algo natural en la vida ya que la interacción de la creación se sustenta por la armonía misma sin necesidad de decretar nada ya que todo tiende hacia el equilibrio. Los niños y las niñas piden su alimento a gritos cuando lloran en la cuna, berrean para ser mimados y acunados, exigen amor por ley natural y la vida se lo da sin pensarlo, es el ser humano adulto el que decide cambiar el curso de la ley natural y jugar a Dios omnipotente sin saber qué es eso exactamente.

Mantener la confianza en la vida tal y como hacíamos cuando éramos pequeños es la clave. No necesitas hacer cursos y pagar dinero para que te recuerden que todo está en tu interior. Pasea por la naturaleza y déjate envolver por su frecuencia de unidad, cuida las flores de tu jardín no como simples adornos sino como seres vivos receptivos de tus cuidados, sonríe a los vecinos que te despiertan hostilidad porque ellos como tú son parte de este gran cuerpo en el que habitamos y decidimos vivir para experimentarnos Ser Uno, cuida tu cuerpo con alimentos sanos que te vitalicen, danza, ríe, juega al escondite con tus hijos y sobrinos, mantén conversaciones constructivas con tus amigas y amigos, practica el silencio, … y sobre todo, recupera la inocencia que perdiste en el camino porque ella te dará la clave del significado de «pedir». Dirígete hacia la satisfacción a cada paso que des, cada acción que hagas, cada gesto, para que tu vida esté repleta de significado y te sientas viva.

Desprográmate del software que ocupa espacio en tu disco duro y enlentece tus funciones naturales de aprendizaje y resolución. Haz un reset a tu ordenador principal para que la programación originaria se restablezca y vivas con la conciencia de que todo está ya escrito, basta que te encamines hacia lo que más feliz te haga y no desistas en el empeño, porque el camino es el Gran Presente.

Se feliz. Yo sigo intentándolo a cada momento. A veces lo consigo, otras no, y sigo. El universo no cambia, somos nosotros los que cambiamos. Acelera tu cambio para vivir en la conciencia de la plenitud y liberarte del engaño.

Date a la vida para entrar en el estado de gratia, gratitud por todo lo que la vida nos da sin pedirlo, y empieza a madurar como una niña. La sabi-duria permanece en ti.

imagen extraída de http://mensagens.culturamix.com/
imagen extraída de http://mensagens.culturamix.com/
Biodanza

Aportaciones sobre Identidad

Esta madrugada, cuando la nave Tierra viaja por la noche del hemisferio donde habito, me he despertado con la palabra Identidad resonando en mi ser. Ha surgido como respuesta a preguntas que formulaba durante mi sueño que me llevaban por hilos de comprensión entrelazados de recuerdos, vivencias y cuerpo.  La palabra Identidad me ha abierto los ojos y he decido levantarme para escribirla.

Reviso los apuntes de Biodanza sobre identidad y después de repasar los diferentes abordajes filosóficos y psicológicos, Rolando Toro dice: » la expresión ontológica de nuestra identidad es el movimiento corporal. La danza por tanto, es una acción ejercida directamente sobre la identidad».  En Biodanza, cada danza expresada es única e irrepetible, por eso nunca se rectifica el movimiento ya que éste es la expresión del ser y se va modificando y recreando a partir de la integración vivencial de sí misma.

Me llama la atención la complejidad de la elaboración intelectual del concepto Identidad y acudo a la etimología de la palabra para que me amplíe la percepción consciente (la base del modelo de Biodanza es Identidad y Regresión), y encuentro que Identidad viene del latín identitas (características que nos hacen percibir como seres únicos), y su raíz es idem (pronombre fórico-enfático* que sirve para enfatizar lo que ya tiene nombre y no repetirlo), de ahí que se traduzca como «lo mismo» aludiendo al poema de Parménides de Elea: el ser es uno, continuo y eterno.

Identidad entonces alude a la singularidad de cada ser siendo éste Uno en eterno movimiento constante, navegante de la eternidad en misión de explorador/experimentador de Sí Mismo.

Al alejarnos del cuerpo y olvidarlo en la vivencia de sentirse vivo, nos perdimos en idealismos, espiritualismos, partidismos, sectarismos, y tanto otros -ismos que dejamos de identificarnos con la matriz idem creyendo que debíamos de inventar nuevas maneras de comprendernos a nosotros y al mundo. Pero «nuevo» no es más que un simbol-ismo para expresar el «volver a empezar otra vez» y así reunimos fuerzas para seguir avanzando casi a ciegas en un entorno hostil que nos empuja al vacío de la división cuerpo/alma.

Vagamos durante un tiempo que puede percibirse largo o corto, siempre el necesario hasta darnos cuenta que la clave está en el interior, las respuestas en nuestra compleja y multidimensional biología, el camino es el retorno al Yo. Allí empezamos a renacer con la presencia del otro, que no es más que yo mismo en sus múltiples aspectos donde mirarme, y surge un proceso de renacimiento y redescubrimiento del otro y de mi misma, para llegar a la poética del encuentro que me recuerda qué soy sin palabras, porque ya soy nombrada desde siempre. Surge el resignificado del gesto, las miradas, caricias, danzas que expresan la vida desde la sacralidad del vivir y existir en Unidad.

En un mundo donde hace unos miles de años vivimos en la oscuridad de la Noche Galáctica, sumergidos en la penumbra de la dualidad, olvidamos que partimos del Uno, y aunque inmersos en el Dos, regresamos a la unidad por el camino del Tres, creando así el maravilloso símbolo del corazón, la Trinidad, el triángulo, y así de más dentro de la geometría sagrada de la Vida.

¿con qué identifícome cada día? ¿será la queja, el pasado, el dolor? ¿será la risa, la inocencia, el placer?. Partiendo de idem  y regresando a identitas, ¿con qué quiero identificarme cada mañana al abrir mis ojos? ¿Con lo que potencia la vida o con lo que me impulsa a morir irremediablemente?. Dicen que para construir se necesita destruir o eso es lo que nos han hecho creer. Para mí es más bien un peregrinaje de transformación contante partiendo de lo que ya ha sido nombrado desde siempre. Nos olvidamos que tenía nombre, hasta nos olvidamos que existía como vínculo a la Vida, pero sigue latente, sustentando toda creación sin tener en cuenta nuestro olvido pasajero. Unos la llaman Pachamama, otros Gaia, Gran Madre, … se la representa de múltiples formas, se la recuerda a través de mitos y leyendas, arquetipos, múltiples palabras que nacen para recordar la matriz, el origen, el inicio de lo eterno.

Jean Shinoda Bolen dice: «Al igual que los términos «materia» y «madre» son derivados de la misma raíz etimológica mater, la tierra y el cuerpo pertenecen al mismo reino maternal».

Somos cuerpo bendito, sagrado, único en nuestra singularidad y nombrado ya desde que la vibración Om surgió. Yo Soy es el mantra de la unidad corporal que devuélveme a mi. Dejo de protagonizar dramas para identificarme con nombres ya nombrados que resuenan de nuevo en mí despertando códigos de luz existentes en mi ADN. Activo mi capacidad creativa de identificarme con la alegría de vivir y ser Yo misma, disfrutando de mi singularidad en comun-unidad y danzo como Ser viviente empoderado en la vivencia de sentirme viva.

En la complejidad de la identidad, decido aportar mi singularidad a las palabras con las que me identifico, porque ella son eternas en su significado y recuerdanme quien soy, a donde voy y cual es el camino de regreso al hogar.

¿sabes cuales son tus palabras de anclaje?

Vesica Piscis http://illuminatusobservor.blogspot.com.es/
Vesica Piscis
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* idem: Se forma sobre is, pronombre fórico, y la partícula enfática –dem que sirve para enfatizar la singularidad de lo ya nombrado. (fuente http://www.etimologias.dechile.net)