Biodanza

Parirme. Una vivencia unida a Biodanza

Al parir también le llaman «dar a luz». ¡Hay tantas formas y maneras de parir! Podemos hablar del parto en aguas cálidas de hogar, en frío paritorio de cualquier hospital, de cuclillas, sentadas, estiradas, entre quejidos o en orgasmo, con caricias, con «palas» de extracción hospitalaria, con epidural, cesárea, parto natural,… y seguir así continuando espiral de vivencias que resignifican «parir». Pero hoy quiero hablar de parirme, verbo reflexivo que transita por el nacer/morir/renacer, empujándome por canal de dolor/placer,  dejar/agarrar, salir/entrar, temer/avanzar, casi desesperar, para fusionarme en un inconsciente amor, salvaje amor, donde todo parece estar en armónico movimiento.

Tengo el ser desubicado, sin apenas referente. Cansancio desconocido o quizás olvidado. He dejado atrás una vida entera. He limpiado mi piel de todo resquicio de desamor y finalmente, renazco LIBRE, limpia, purificada por el gran tránsito del renacer.

En el Tarot de Biodanza, joya creada por Silvia Eick en homenaje al legado literario de Rolando Toro sobre la sensibilidad y grandiosidad del Ser Humano y su ser-en-el-mundo, hay una carta que simboliza perfectamente mi sentir. Se trata de un Arcano Mayor llamado «El Mundo».

XXI - El Mundo, Tarot de Biodanza by Silvia Eick
XXI – El Mundo, Tarot de Biodanza by Silvia Eick

La explicación dice así: «Delante de nuestra alma se abre un Mundo de posibilidades que se expande con optimismo y alegría hacia la libertad. Eliminadas las fronteras, podemos salir en busca de nuevos desafíos, nuevas amistades y nuevas conquistas yendo más allá de lo que inicialmente imaginábamos. La generosidad divina alimenta con la abundancia a los héroes y heroínas que sobreviven a las batallas«. Le acompaña un poema de Rolando que dice:

Nuestra casa tiene la vertiente

los abismos

el pétalo seco

y el rocío.

Tenemos la lluvia de los trópicos

y el fuego con formas de mujer.

Tenemos las vendimias,

los sátiros y el viento.

Nuestra casa es la inmensidad.

El mundo, con sus cuatro

Elementos, nos acoge y nos brinda

la autofecundación y la

síntesis mágica

de la existencia.

Así me siento: pariéndome, dándome a luz.  Miro de nuevo la carta del Mundo y en la cara del bebé veo al recién nacido y emerge a la memoria el Renacimiento del Proyecto Minotauro de Biodanza, creado por Rolando Toro. A pesar del tiempo transcurrido, recuerdo la belleza salvaje de todo cuanto viví en ese ritual de paso: el canal vivo por el que transitaba el que iba a nacer, la desnudez de artificios, la acogida amorosa, el olor, el calor, la comunidad presente, el gozo de recibir, el orgasmo pariendo, parirse con placer, parirnos en sacra celebración.  

La vivencia en Biodanza, tiene la capacidad de quedarse en la piel reeditando la información, sin importarle el tiempo porque habita en Kairós donde todo es circular. Actúa a lo largo de la vida y evoluciona con ella.

El Proyecto Minotauro utiliza el Mito del Laberinto, como propuesta donde simbolizar la existencia humana repleta de misterios, dilemas, enigmas, incertezas y sabiduría milenaria de vida que surge de nuestro interior para guiarnos. Rolando dice al respecto «la incerteza parece ser la característica del viaje por el laberinto existencial. La llave del laberinto está profundamente inscrita en cada uno de nosotros, como un don divino. Sólo cuando tenemos el coraje de ser fieles a ese don interior luminoso, podemos saber, en cada momento, donde poner la mirada y donde encaminar nuestros pasos». 

Ese don del que hablan muchos pensadores incluido Rolando, es difícil o casi imposible acceder a él con el intelecto ya que habita en la esencia del ser, en el inconsciente numinoso, y se muestra al mundo a través de nuestra identidad. No suele manifestarse en palabras que lo signifiquen porque existe antes que ellas. Es Logos, sonido eterno que nos identifica como seres únicos, irrepetibles, com-unitarios.

Biodanza aporta vivencias capaces de resignificar la existencia.

Biodanza

Biodanza y la nueva pobreza. Registro 12.112.013 del diario de navegación

Diario de navegación Proyecto “La Trobada, el trobador i la trobairitz”. Biodanza para personas afectadas de la nueva pobreza. Data estelar 12.112.013

Esta es la tercera sesión.

Al llegar al recinto, me encuentro con G sonriente. Me cuenta que A no puede venir porque han tenido un problema de salud en casa: su perrita ha sido atropellada de gravedad  y han tenido que operarla de urgencias, perdiendo un ojo y quedando mal herida. Durante unos días,  se hace necesario que una de las dos se quede al cuidado de la perrita, hasta que esté en un estado más óptimo. Han decidido turnarse para no perder la sesión. Después me entrega las fichas de participación de A y ella rellenas y añade que ha abierto un grupo de facebook para promocionar Biodanza y Tai-chi en la Trobada.  Mi pecho se llena de satisfacción.

R está mirando expectante sin decidirse qué hacer.  Sus compañeras le han hablado de Biodanza y tiene deseos de quedarse pero hoy termina el curso de catalán  al que asiste para que le ayude a encontrar trabajo. Aún así, colabora con los preparativos de la sala. Llega J deprisa excusándose por llegar tarde y me entrega su ficha rellena con foto incluida. E no viene por asuntos personales. J tampoco,… En total, hoy el grupo es de cuatro personas. ¡Dios mío! – susurro internamente. – ¡Una sesión con cuatro personas!!. Pensaba que no me volvería a pasar más, pero sí. – continuo en mis adentros. No me preocupa la dificultad de estar cuatro personas nada más. Lo que me ocupa es la falta de asistencia.

Finalmente R se queda porque nos ha ido escuchando y se ha contagiado del «buen rollo» dice, y el poder de convicción de J 😉

Iniciamos la sesión con Rueda de intimidad verbal. Recojo dos puntos importantes que comentan: 1) la sonrisa que se instala en su ser después de la sesión y no les abandona en dos o tres días; 2) la diferencia de sesión que notaron con más participantes y menos. La riqueza de la diversidad. Esto me da pie a enfatizar la importancia del grupo, la sensación de pertenencia. Hablamos brevemente del significado de cuidar al grupo asistiendo a la sesión,  la sensación que surge de «echar en falta» cuando alguna de las personas no está presente.

Ha llegado el momento de comunicarnos con el cuerpo. Empieza sesión para principiantes. En la progresión del crescendo de vitalidad, después de dos caminares, propongo «Caminar con ímpetu festivo» con Carmen de Bizet. La respuesta es óptima: consiguen lanzarse al vuelo y se escucha algún grito de entusiasmo. Seguimos con coordinación rítmica y sincronización melódica. En esta propuesta recuerdo la diferencia entre movimiento rítmico y melódico y la importancia de ni dominar ni dejarse dominar, evocando la sensación de dialogar danzando, tener en cuenta al otro a través de la mirada. Hago la muestra con R que es su primer día. Tiende a dominar la situación con movimientos rítmicos. Sin dejar de mirarla, opongo una suave resistencia melódica. Si sigo su ritmo, la propuesta se volvería sincronización rítmica y quiero que experimenten la cadencia del movimiento melódico, redondo, lento.

R se muestra extraña al ver que no hay la respuesta que esperaba encontrar. Sin dejar de danzar, me mira interrogante. Mi actitud le provoca atención y busca la manera de encontrarme,  de coincidir.  En breves segundos, su movimiento se vuelve más lento, más sentido y,… empezamos una danza placentera melódica a dos, que nos provoca sonrisas a ambas mientras seguimos danzando.  ¡Lo hemos conseguido!!! En poco más de un minuto, hemos encontrado el punto medio que nos permite disfrutar a ambas, sin renunciar a nuestra individualidad. Gracias Rolando Toro por la maravillosa simplicidad  de la «Sincronización melódica».

La curva metodológica de Biodanza sigue avanzando. Vamos bajando suavecito hacia el momento que considero clave de la sesión: «Acunamiento encadenado». Se trata de situarse en el suelo, en fila, apoyados en el vientre del otro en actitud de descanso. Para mí es importante recalcar tomarse tiempo para encontrar la postura verdaderamente cómoda para todos y esperar hasta que el grupo está cómodo, en actitud de entrega. La comodidad permite entregarse al placer de descansar en el otro y juntos.

Llegado este punto, los movimientos de las cuatro personas se han enlentecido; en sus rostros se dibuja gratificante relax. Dos vivencias más y terminamos la sesión en ronda tranquila mientras nos miramos.

En el momento de recoger la sala, R dice: ¡Tengo claro que voy a venir! Ya es una prioridad para mí venir a Biodanza.- dice sonriendo. Todos estamos satisfechos.

El coordinador del proyecto, me ha facilitado una lista con nombres y teléfonos de todas las personas que han pasado por «La Trobada». Estoy dispuesta a llamarlas una a una para intentar captar su atención y vincularlas de nuevo al proyecto. Hay muchas cosas que podemos hacer juntas. Es momento de vivencia de comunidad, de unir fuerzas, de construir la comunidad afectiva que queremos.

Seguimos en pie de paz, danzando en la vida y por la vida.

Biodanza

Biodanza y la nueva pobreza. Registro 20.102.013

Diario de navegación Proyecto «La Trobada, el trobador i la trobairitz». Biodanza para personas afectadas de la nueva pobreza. Data estelar 20.102.013

Han pasado dos semanas de la primera sesión de este programa piloto de tres meses. Durante el viaje de mi hogar a «La Trobada» pensé en la posibilidad de que vinieran menos personas: el día estaba frío, lluvioso e invitaba a recogimiento. Si no había un motivo suficiente poderoso para moverse, la sesión de Biodanza sería difícil con pocos participantes.

Me preguntaba los motivos que pueden hacernos olvidar que pertenecemos a la vida y que somos parte de ella,  las causas que nos desvinculan del movimiento eterno que mantiene la evolución y la armonía con Unidad. Recordaba cuan amargo resulta sentirse desafortunado, maltratada y en plena borrasca de culpabilidad,  desarraigo y sentimiento de fracaso. Podría ser que las personas que habían venido el primer día, se dejaran vencer por la miseria que nos envuelve.  Podría ser que….. y así anduve unas dos calles desde la estación de tren  hasta que, cerca de «La Trobada»,  volví a la realidad: todo es perfecto. Sonreí para mis adentros y continué.

Subí las escaleras que me llevan a la sala donde todo ocurre y encuentro dos participantes de la primera sesión que hicimos en verano para presentar el proyecto. Han pasado casi cuatro meses y al vernos, sonrisa nos domina y surge abrazo inevitable. Es así Biodanza cuando cala el ser. Hablamos unos instantes para ponernos al día de novedades y empiezan a venir más participantes. En sus rostros se dibuja alegría de encuentro, besos y algún abrazo. Siento felicidad.

Preparamos el espacio: altavoces, ordenador, aguas, sillas. El círculo está creado y esperamos algunos minutos a algún despistado. Iniciamos 15′ más tarde de lo acordado. Recuerdo la importancia de la puntualidad.

Al mirar el círculo, no puedo dejar de sentir satisfacción, que se intensifica al escuchar sus relatos de vivencia.  Hablan de sensación extraña al salir de la sesión. Una mezcla entre sorpresa  y  bienestar. – Todo era tan natural que me dejé llevar por las propuestas- dijo G. Y seguían diciendo:  Al día siguiente de Biodanza, mantenía esa sensación de alegría y bienestar. – Nada ha cambiado pero puedo percibir mi realidad de otra manera, con mayor perspectiva- compartían en general, cada una con sus palabras.

Para J, le era especialmente confortable volver a percibir el placer de «este mundo alternativo» (nos describía), que había tenido que dejar por no poder pagarlo. Ya conocía Biodanza y reencontrarla fue placentero para J, nos dijo.

Todas las personas del círculo, manifestaron firmes deseos de que Biodanza llegará a más personas que están en su misma situación de nueva pobreza. – Hay que hacer una gran rueda!- dijo M con voz alta.

Antes de iniciar la parte correspondiente a movimiento-danza, ocupamos un tiempo con asuntos administrativos referentes a la ficha de participación, compromiso de asistencia, recogida de datos para registrar los resultados que obtengamos con la experiencia, permisos de imagen y asegurar que todos los datos facilitados por las personas participantes, serán utilizados exclusivamente para el proyecto.

Habían transcurrido  45′ más o menos desde el inicio de la sesión. Era momento de danzar.

Repetimos propuestas básicas: caminar, coordinación, sincronización y progresiva desaceleración para llegar a la introducción de la caricia.  ¡Cuan importante es la consigna! Cada vivencia propuesta se adapta, moldea y acomoda  al grupo y su momento para estimular el mayor beneficio posible. Propusimos acariciamiento de manos en grupo, como momento de celebrar las manos, lo mucho que podemos hacer con ellas; celebrarlas con danza melódica de manos en grupo agradecidas de ser honradas, sin entretenerse en reconocer de quien son; manteniendo movimiento danzante desacelerado.

Sus ojos se cerraron y música inició compases.  Bajamos intensidad de luz. Sus manos  inauguraron danza lenta de agua. En su rostro aparecían progresivamente los rasgos de placidez. El movimiento era lento y suave, sus manos danzaban entre aguas de afecto presente. Transcurridos tres minutos, música finalizó y manos se encontraron en centro apacible donde brotó, de forma espontánea, abrazo colectivo tierno, dulce, afectivo. Y allí quedaron en íntasis orgánica, recomponiendo fragmentos del ser.

En la rueda de balanceo, repetimos la misma canción que en sesión anterior, porque experiencia me dice que repetir ciertas canciones en vivencias concretas, crea una emoción de reconocimiento que potencia confianza y progresiva entrega. Lo conocido, cuando gustoso, vuelve a ser presente y ocupa espacios-confort en piel y sentidos, adaptándonos así, progresivamente, a ecofactores positivos que impulsan identidad saludable y potenciales genéticos.

Al terminar nos miramos,  y alguna dijo  – ¡Biodanza ha de llegar a muchas más personas!!!.

Nos reencontramos en quince días.  🙂

 

Biodanza

Biodanza para familiares de enfermos crónicos

Trabajo de tres años de experiencia con datos estadísticos del programa piloto desarrollado en Castellar del Vallés (Barcelona).Programa subvencionado por el Ayuntamiento de Castellar del Vallès (Barcelona).

El proyecto social de Biodanza para familiares de enfermos crónicos tiene como título “El recreo del cuidador” y surgió a partir de la necesidad social de dar un espacio de cuidado y descompresión a la persona que, por circunstancias familiares, ha tenido que asumir el rol de cuidador de un familiar afectado por una enfermedad crónica.

El Ayuntamiento de mi pueblo, Castellar del Vallés (Barcelona), sensible a esta necesidad, solicitó mis servicios para aplicar la Biodanza en este colectivo de personas.

Las características de las personas llamadas “cuidadoras” de sus familiares enfermos crónicos son: pérdida de su actividad laboral para asumir los cuidados de la persona dependiente; pérdida progresiva de las relaciones sociales; gastos económicos añadidos que incluyen en el 93,7% de los casos, los gastos médicos y de soporte domiciliario que sólo en parte están cubiertos por las entidades públicas, y la pérdida añadida de los ingresos de su ocupación laboral. Todos estos factores afectan directamente a la salud y el bienestar del “cuidador”.

La visión de salud y bienestar pasa por procesos biológicos y por las interacciones ambientales, sociales, culturales y educativas que afectan directamente a la identidad del ser humano. El actual abordaje psicológico del principio de identidad afirma que la persona está en constante transformación sin dejar de ser la misma. Rolando Toro, el creador del Sistema Biodanza, así como otros pensadores, educadores, científicos, filósofos e investigadores, afirman que la identidad es permeable a la música por lo que puede transformar la conciencia propia de sentirse vivo y experimentarse a sí mismo. En este sentido el Sistema Biodanza aporta las herramientas necesarias para que las personas con rol de “cuidadores” puedan resignificar el sentido de “ser persona” (etimológicamente per sonare “para sonar”) y manifestarse con su propio “sonido” en la vida. En definitiva, recuperar su expresión de identidad, olvidada por el rol que desempeñan.

Grup Cuidadors Castelllar del Vallès

El programa piloto se desarrolló con un grupo de 12 mujeres con edades comprendidas entre 41-69 años, con participación voluntaria en le proyecto, grado de capacidad funcional i/o cognitiva independiente, residentes en el municipio de Castellar del Vallès y al cargo de los cuidados de familiares afectados por enfermedades crónicas y/o degenerativas. Todas las beneficiarias del proyecto fueron seleccionadas por el Ayuntamiento de Castellar del Vallès. El índice de participación fue del 95,9%.

Para la valoración del proyecto se hicieron servir:

• Test de sobrecarga del cuidador, validado para evaluar los índices de sobrecarga del cuidador con diferentes indicadores.

• Test de satisfacción personal del taller, con diferentes indicadores.
Los resultados obtenidos fueron plenamente satisfactorios hasta el punto de seguir con el proyecto subvencionado por el Ayuntamiento de Castellar del Vallés (Barcelona) por tres años más con incremento de dos sesiones semanales en horarios distintos para poder asumir las necesidades actuales de la población.

El Ayuntamiento, así como el Área de Bienestar Social en colaboración con el personal médico-sanitario del Centro de Atención Primaria de Castellar del Vallès, siguen trabajando para ampliar la demanda del servicio al cuidador.

Documento del proyecto de Biodansa social – Esbarjo del cuidador

Presentación de los resultados obtenidos: clika

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Biodanza para afectadas por Fibromialgia y Sindrome de Fatiga Crònica (SFC)

Trabajo desarrollado desde abril de 2008 a mayo de 2009 con mujeres afectadas y diagnosticadas de fibromialgia y/o SFC en colaboración con la Associació Catalana d’Afectats de Fibromiàlgia (ACAF), en su sede de Sabadell (Barcelona).

Desde abril del 2008 hasta mayo del 2009, doce mujeres afectadas y diagnosticadas de Fibromialgia i/o Síndrome de Fatiga Crónica, pertenecientes a la Associació Catalana d’Afectats de Fibromialgia (ACAF), en su sede de Sabadell (Barcelona), asisten semanalmente a sesiones de Biodanza de 2 horas de duración.

En el primer período trimestral, la regularidad de las sesiones era quincenal. Después del período vacacional estival, las sesiones son semanales, siendo el proceso de integración mucho más rápido.

Biodansa i ACAF (Sabadell)Las propias beneficiarias, han diseñado un proyecto de salut y ayuda comunitaria a personas afectadas por la fibromialgia y/o el síndrome de fatiga crónica, que titularon «Proyecto de ayuda con dignidad», aportando la vivencia íntima de lo que significa estar afectada por una enfermedad como la fibromialgia, y el reencuentro existencial que ha supuesto la práctica biocéntrica en su proceso de salud y  recuperación de calidad de vida.

El testimonio de estas mujeres, respecto a los efectos producidos por la aplicación del prinicipio biocéntrico en sus vidas, es estadísticamente mesurable.

Metodología

La aplicación metodológica aplicada en las sesiones ha sido el Sistema Biodanza y  Educación Biocéntrica.La práctica semanal de Biodanza permitió incorporar la herramienta biocéntrica del Círculo de Cultura, pudiendo así documentar su experiencia vivencial.

Ver presentación de presentación de resultados «Ayuda con dignidad»

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Evolución del concepto de armonía en Biodanza

¿Por qué Biodanza tiene la capacidad de incidir en la identidad y modificar estructuras biológicas, psicológicas y emocionales? La respuesta la encontramos en la base teórica de Biodanza. El estudio de los organismo vivos o los sistemas vivientes proporciona a Rolando Toro el fundamento biológico en el que estructura un sistema que se autodefine como de integración humana: biológicamente por  renovación orgánica, psicológicamente por reeducación afectiva e intuitivamente por reaprendizaje de las funciones originarias de vida, cuando Biodanza es practicada con regularidad.

Los principios fundamentales de este sistema integrador, surgen de las investigaciones en el campo de la Biología Genética, la Ciencia de la Evolución, el estudio comparado de las estructuras morfológicas, la Teoría de Sistema de Regulación, el estudio bioquímico de la memoria, entre otros. En este artículo, analizaremos algunos de esos principios (utilizaremos material teóricos de los textos de Teoría de Biodanza, vol I. Editoria ALAB) para llegar al concepto de armonía propuesto por Rolando. Algunos de esos principios son:

Filiación bioquímica común de los seres vivos. Los elementos químicos de todos los seres vivos son los mismos, tanto para una ameba como para un ser humano: 20 aminoácidos (para las proteínas) y 4 tipos de nucleótidos (para los ácidos nucleares). Este descubrimiento fundamenta la unidad del reino viviente, la ineludible vinculación que tenemos los seres humanos con todos los seres vivos desde los más simples a los más diferenciados.

El funcionamiento de los procesos biológicos de todos los seres vivos se produce también con las mismas secuencias de reacciones en todos los organismos vivos: replicación (ADN), transferencia de información (ARN), expresión (polipéptidos), replicación (proteína globular).

Invariancia reproductiva. El contenido de información genética de cada especie, se transmite de generación a generación dentro de un patrón específico, garantizando los procesos de renovación y conservación permanente del organismo. En los organismos pluricelulares, cada célula posee la totalidad de la información genética.

Ontogenia, Filogenia y Teleonomia. La ontogenia es el proceso integral de desarrollo hacia un estado adulto, mediante el cual se alcanzan ciertas formas estructurales que permiten al organismo desempeñar ciertas funciones en concordancia con el plan innato que lo delimita con respecto al medio circundante. La filogenia sería la historia de transformaciones adaptativas a través de procesos reproductivos, con la tendencia de llevar a cabo el plan de la especie con una total subordinación del individuo a ese fin. Teleonomía es el «plan innato» o rasgos indispensables para definir la organización del sistema vivo.

Las proteínas de la estructura del ADN desempeñan la función telenómica, los ácidos nucléicos la invariancia.

Evolución selectiva. Principio de adaptabilidad. Los organismos vivos cumplen líneas evolutivas diferentes de acuerdo a las condiciones del ambiente. Mientras algunas especies se mantienen durante millones de años dentro del mismo patrón estructural, como insectos u ostras, otras se modifican y continúan su proceso evolutivo. La «estructura selectiva» individual conecta con el ambiente mediante mecanismos de afinidad y rechazo en una pulsación orgánica. Interviene un proceso de aprendizaje y determina las relaciones del individuo con su medio.

Diferenciación. Principio de bio-diversidad. Existe diferencia entre especies y en cada individuo de la misma especie, hasta tal punto que se convierte en un individuo único, un ejemplar biológico singular. El proceso de diferenciación individual (ontológico) se acentúa de acuerdo con las posibilidades de desenvolvimiento del medio ambiente que lo circunda y por otras circunstancias.

La diferenciación evolutiva individual se produce por el reforzamiento y refinamiento de ciertos impulsos del potencial humano en tendencia a la armonía y la plenitud.

Memoria. En los organismos vivos existe el proceso de codificación, decodificación, almacenamiento y evocación de informaciones, que se estructuran químicamente a través del ácido ribonucleico. Todo aprendizaje es siempre una modificación bioquímica del organismo. Existe aprendizaje cognitivo-operacional, emocional-afectivo y visceral. El instinto puede considerarse la memoria de la especie, una expresión teleonómica de preservar la vida.

Autorregulación. Los seres vivos son sistemas autorregulados y sus funciones automáticas se basan en la perfección de sus mecanismos de retroalimentación. En los mamíferos superiores y en especial el ser humano, existen además sistema nos autorregulados que a menudo interfieren gravemente en la unidad funcional. De alguna manera, la autonomía del ser humano, su libertad de acción y libre elección, ponen en riesgo su supervivencia. El desorden en las regulaciones ecológicas producido por la civilización, es un ejemplo de este fenómeno.

Extásis/intasis. El ser humano manifiesta desde su nacimiento el impulso de trascender límites, buscando la integración de unidades mayores. Podemos llamar impulso de transcendencia, de expansión hasta la Experiencia Cósmica, para fusionarse con la totalidad. En estos estados de fusión, se activan diferentes zonas del cerebro que desencadenan sentimiento de alegría y éxtasis de fusión con la totalidad, en un universo indiferenciado donde no existe dentro/fuera; todo es uno.

El «Eterno Retorno» es una conducta registrada arquetípicamente en los mitos de renacimiento y en las festividades agrícolas. La tendencia a volver al orden primigenio y reciclar los padrones biológicos originarios, es una constante en todos los pueblos. Las ceremonias de trance y renacimiento son manifestaciones de este impulso.

Identidad. Uno de los procesos más evolucionados de los seres vivos es la aparición de la identidad o la conciencia de sí mismo como ser diferenciado y la percepción conmovedora de estar vivo. La función de la conciencia tiene una raíz biológica y se estructura sobre un fondo bioquímico.

Así podriamos estar nombrando unos cuantos puntos más sobre la base teórica de Biodanza (evolución radial y reticular, autonomía, simbiosis,…), corroborando científicamente que todo organismo vivo sigue un patrón matricial que impulsa la evolución y conservación del mismo, en tendencia a la armonía de las partes y del conjunto. Y es aquí donde quiero llegar, al concepto de armonía propuesto por Rolando Toro.

En referencia a los sistema vivientes, Humberto Maturana dice: «son redes de producciones moleculares en las que las moléculas producidas generan con sus interacciones la misma red que las produce». Su principio es la Unidad que mantiene la armonía de las partes con el todo en perfecta evolución autopoyésica. Siguiendo el hilo y mirando al ser humano, podríamos pensar que la complejidad de la consciencia y el libre albedrío del que dispone, ppdrían dificultar esa tendencia a la armonía pero la vinculación orgánica con la estructura matricial de los sistemas vivos permanece latente en todos los seres vivos, impulsando al ser humano a la armonía y la integración armónica con la totalidad. A esa «llamada»  Rolando la identifica como «la más intensa forma de nostalgia humana: la nostalgia de amor» que dispone al ser al encuentro consciente con su verdadera naturaleza trascendente, o también llamado «búsqueda del Santo Grial», la plenitud.

Esta necesidad de comunión armónica se manifiesta a lo largo de la historia de la humanidad en todas las culturas y tiempos: en India la búsqueda de la armonía interna en resonancia con la armonía cósmica a través de la meditación y el yoga; en China a través de la meditación corporal Tai Chi Chuan y los 64 exagramas del I´Ching; en Grecia la armonía de las esferas de Pitágoras para poner un ejemplo entre tantos otros filósofos y arquitectos en busca de la expresión de principio de armonía universal; astrólogos egipcios, medievales alquimistas, las danzas sufis,….Einstein a través de la Teoría del Campo Unificado,… una humanidad en búsqueda constante para describir de forma coherente, racional, poética, práctica, la tendencia intrínseca de la condición ser vivo: La Armonía.

Para Rolando Toro la armonía no es una categoría dialécticamente opuesta al caos, ni es oposición ni dinamismo cíclico. Es una relación procesal en que la armonía surge dentro de un cauce evolutivo por la sucesiva organización del caos. Como propone Heráclito, la armonía del eterno retorno, del eterno renacimiento: la armonía en movimiento.

En Biodanza la «Armonía es movimiento-amor, función hipotalámica de comunicación y contacto, riesgo, lucha y cuidado por establecer puentes a través de los cuales circula la energía vital.»  ¿Cómo recuperar la vivencia íntima del movimiento-amor? ¿cuál sería su instrumento?. La mirada, el gesto, el canto, la caricia,.. el retorno a la esencia de la expresión del ser. «Una armonía pulsante, fluida, cálida; una armonía en la que cada individuo encuentra a Amnios, el semejante que lo contiene», dice Rolando.

Ese es su propósito: «Restituir en nosotros esta armonía original».

«(…) Si los movimientos que realiza un individuo aumentan su unidad y mantienen su homeostasis, estamos frente a un proceso integrador que podría llamarse evolutivo. Si la vida de un ser humano se integra a otros centros de vida cada vez más amplios, tal vez estaremos impulsando el proceso evolutivo». 

Delante de un mundo recreado para morir, ser destruido, caducado, explotado, barrido, extorsionado, surge la llamada de la Vida que pulsa hacia la Armonía inevitable. Retomar gestos universales generadores de vida, recuperar su significado original y reeditar en nuestra piel la alegría de ser viviente, integrado en un todo cósmico, evolucionando a la par, transformando el presente en expresión de vida y sentir la satisfacción de ser en la vida.

Biodanza es así. Por eso hay que vivirla.

Biodanza

Biocentrismo y principio biocéntrico. Ética y vivencia

Siguiendo con el interés en difundir la base teórica de Biodanza, me propongo escribir sobre biocentrismo y principio biocéntrico para esclarecer los orígenes de ambas propuestas y disipar las dudas y confusiones que, desde el mismo movimiento Biodanza, surgen en relación a este tema.

IntroducciónA partir de mediados del siglo XX se impulsa a nivel mundial la conciencia ecológica en contraposición de la ética antropocéntrica que postula que, el ser humano es el centro y el eje del universo por la capacidad de razonar y actuar respecto a fines, permitiéndole transformar la naturaleza a su conveniencia y crear una realidad a su gusto. Esta superioridad del ser humano sobre toda la biosfera se apoya en los avances científicos y tecnológicos que posibilitan el control y el dominio del mundo natural.

Desconectarse de la vida implica dar vía libre al ego y terminar olvidándose del principio fundamental de unidad que sitúa al ser humano como un habitante más del conjunto viviente. La debastación de los bosques, el crecimiento ilimitado, el consumismo, las políticas de supremacía, la indutrialización, no sólo estan agotando los recursos naturales, provocando esclavitud y desequilibrio, sino que están destruyendo nuestro hogar. Esta realidad despertó la conciencia ecológica (del griego eco-casa y logia-conocimiento) desde un enfoque biocéntrico, recuperando el valor intrínseco de la naturaleza generadora de vida y planteando un cambio del paradigma existencial que redefine conceptos y valores.

BiocentrismoLa ética biocéntrica coloca al ser humano en su verdadero lugar en el hábitat, como un miembro más de la comunidad biosfera, compartiendo destino común con las otras especies y elementos de la Tierra en tanto que forma parte de la totalidad del sistema. Se fundamenta en el paradigma holista de la ciencia, desplazando al paradigma positivista que defiende un mundo atomizado y jerarquizado sin reconocimiento de interconexiones y vínculos entre elementos que lo integran.

El paradigma biocéntrico se asocia a la ecología profunda propuesta por el filósofo y activista Arne Naess en 1973. Su enfoque partió de empezar a “hacernos preguntas y búsquedas más profundas, observando el para qué y cómo de la forma como vivimos, identificando como encaja en nuestras creencias, necesidades y valores más profundos. Une pensamiento, sentimiento, espiritualidad y acción para trascender el individualismo y participar en la evolución de la vida y el mundo al que pertenecemos.

Naess desarrolla dos “normas últimas” de la ecología profunda que resumen la base conceptual filosófica del movimiento: la autorrealización (crecimiento y desarrollo integral del ser) y la igualdad biocéntrica (toda estructura viviente tiene el mismo derecho a vivir, crecer, expresarse y evolucionar).

Principio Biocéntrico. En esa misma dácada de los 70, Rolando Toro, creador del sistema Biodanza, propone denominar Principio Biocéntrico a un estilo de sentir y pensar que toma como punto de partida y como referencia existencial la vivencia y la comprensión de los sistemas vivientes.

Rolando dice: “el método utilizado en Biodanza es antipredictivo. Procede desde el hecho ineludible de la existencia de la vida aqui-ahora, hacia el origen del cosmos. Nuestra propuesta puede parecer sorprendente, porque estamos habituados a usar la lógica deductiva, es decir, a partir de ciertos hechos derivar conclusiones predictivas. Nuestro enfoque es de conocimiento a partir de la vivencia de la vida y de la certidumbre que entrega esa vivencia como dato inicial.”

De acuerdo con el Principio Biocéntrico, – continúa diciendo- el universo es un portentoso sistema viviente. La vida no surgió como una consecuencia de procesos atómicos y químicos, sino como estructura guía de construcción universal. La evolución del universo es, en realidad, la evolución de la vía.

Debido a la riqueza del pensamiento de Rolando Toro, transcribo íntegramente el texto del material teórico de Biodanza donde el autor define el origen Principio Biocéntrico.

A partir del Principio Biocéntrico cambia la estrategia de mudanza existencial. Los parámetros de nuestro estilo de vida son los parámetros de la vida cósmica. Esto quiere decir que nuestros movimientos, nuestra danza, se organizan como expresiones de vida no como medios para alcanzar fines antropológicos, sociales o político-económicos. Nuestros movimientos se gestan en el sentido nutricio del proceso evolutivo, para crear más vida dentro de la vida. Para rescatar vida allí donde es oprimida. Si las condiciones sociales y culturales son anti-vida, nuestra propuesta es la mudanza de esos sistemas, no a partir de ideologías o acciones política, sino restableciendo en cada momento, con nuestra propia vida, las condiciones para la nutrición de la vida. No nos interesa, por tanto, la consistencia ideológica de un hombre, sino su consistencia afectiva, el ejercicio del movimiento-amor.

(…) El pensamiento tradicional sostiene que la vida surgió por la combinación y recombinación de elementos químicos en condiciones de temperatura y presión apropiadas, dentro de un ambiente en que el agua, el carbono, el fósforo, sodio y otros elementos, estás presentes. Por el contrario, el universo como totalidad, puede ser concebido como un sistema viviente, un organismo pulsador de vida. Dentro de ese universo, la vida se expresa en infinitos ensayos.

El Principio Biocéntrico concentra su interés en el universo concebido como Sistema viviente. No son apenas los animales, las plantas o el hombre el reino de la vida. Todo lo que existe, desde los neutrinos hasta los cuazares, desde las rocas hasta los pensamientos más sutiles, forman parte de un fantástico Orologium biológico. El Principio Biocéntrico es, por tanto, un punto de partida para estructurar las nuevas percepciones y las nuevas ciencias del futuro. Prioridad de lo viviente, ilusión del determinismo físico y abandono progresivo del pensamiento lineal, para entrar en la percepción topológica y en la poética de la similaridad.

Así como la Física se funda dentro del cuerpo de la Biología, la conciencia se incorpora al ámbito de la emocionalidad, si podemos caracterizar lo emocional como lo vivencial. Si la verdad en el sentido tradicional de la Ciencia, es una propuesta tautológica, podemos sin embargo, alcanzar la Dimensión del Sentido e incorporarnos a ella en forma viviente: ser el Sentido mismo como el danzarín que es en sí mismo ritmo y armonía.

Toda expresión, movimiento, danza, es un lenguaje viviente. A través de Biodanza llegamos a la fuente originaria de los impulsos de vida. Danza, amor y vida son términos que aluden al fenómeno de la unicidad cósmica.

Síntesis. El biocentrismo surge como nuevo paradigma existencial donde todo sistema vivo está vinculado entre sí con la finalidad de preservar la vida. Así el ser humano no es superior que ningún otro componente de la creación. Sus capacidades están al servicio de preservar la vida. Restaura el equilibrio entre especies, revisa la realidad de las necesidades humanas al servicio de la vida y no la vida al servicio del ser humano. Proclama un estilo de vida basado en la solidaridad, la hermandad y la conciencia ecológica. Propone la vinculación con la vida a partir de actos que promuevan vida y su evolución.

El Principio Biocéntrico situa la vida como matriz generadora del Universo. Es la vida la que ordena el Universo y no a la inversa.  Su visión es cosmogónica, sistémica, ecológica y espiritual. Aporta al biocentrismo la vivencia de ser  vida. ¿Cómo?, articulando un sistema capaz de potenciar el vínculo con la vida, impulsar los potenciales genéticos que nos hermanan con la creación y nos devuelven la cordura perdida en el juego de la ilusión. Vivenciar la vida desde dentro, donde dentro y fuera no están separados, somos uno conmigo, uno contigo, uno con la naturaleza y el cosmos.

La metodología de Biodanza y Educación Biocéntrica despierta al ser a la vida real, la creativa, la que nos hace sentirnos vivos; no la nos hace desgraciadas y perdidas en un mundo imaginario abarrotado por culturas y patrones de convivencia que nos aíslan e inducen a una ensoñación extenuante que requiere muerte y destrucción para mantenerla.

El Principio Biocèntrico que propone Rolando empodera en el amor, ese palabra gastada que hemos de recuperar para resignificarla y darle el verdadero valor en nuestras vidas, en nuestras relaciones, en nuestros pensamientos y actos para crear juntos el mundo que de verdad queremos para toda la creación, mirándonos de frente sin miedo a ser, reconocer al otro como a mi misma y vivir en satisfacción y plenitud.

Esta es la maravillosa propuesta de Rolando Toro cuando crea el Principio Biocéntrico como eje de un sistema que recupera el vínculo con la vida y la sitúa en la sacralidad, manifestándose en el movimiento danza, en la alegría de la celebración, en las rondas de manos dadas, miradas, gestos universales generadores de vida, encuentros, silencios, conexión con la divinidad que habita dentro de cada una de nosotras. La práctica continuada de Biodanza recupera la base existencial del ser y nos obsequia con la conciencia alegre que la vida, es para sentirse viva aquí y ahora.

Bibliografía

  • Toro, Rolando. Teoria de Biodanza. vol. 1. Editora ALAB.
  • La Torre, MA. Antropocentrismo e biocentrismo. Due paradigmi a confronto.  Alberto Perdisa Editore.
  • Ibarra, Guadalupe. Ética del medio ambiente. Rev Elementos nº 73, vol 16.
  • Libero Manoc, F. Biocentrismo. L’alba dela nuevoa civilta’umana. Editora Nuevo Impronta.
  • Walsh, Rogers; Vaughan Frances. Trascender el ego. Ed. Kairos).

Biodanza

Conectando a la vida con Biodanza

Rolando Toro dice respecto al Sistema Biodanza: «Nuestra finalidad es llegar a ese estado de plenitud en que cada individuo dirige, con intensa y magnética fuerza selectiva, formas de acción que refuerzan su desenvolvimiento, que lo integran así mismo, a la especie y al cosmos».

Biodanza propone un proceso de integración y desenvolvimiento de cada individuo, postulando libertad y respeto por el individuo tal como el agricultor respeta la simiente. Esta concepción sólo puede sostenerse a partir del axioma de que la simiente humana es esencialmente buena, es decir, que hay un impulso divino dentro de ella. Una disciplina de desenvolvimiento sólo tiene que ayudar a cada individuo a reconocer dentro de sí ese impulso.

En el éxtasis de comunión con el/la hermano/a, el individuo no está en un proceso de exaltación del ego, sino de autodivinicación de la vida como fenómeno cósmico. Así la función de conexión a la vida es una de las más evolucionadas que puede alcanzar el ser humano. Siendo la función primordial que permite la existencia misma de la vida, debe llegar (mediante un largo proceso de maduración interior) a ser una actitud consciente desde donde se inicia renovadamente el contacto con lo primordial.

Tanto la planta como el animal, poseen la función de la conexión de la vida. La pulsación instintiva guiada por tropismos y afinidades les permiten una vinculación altamente precisa con todas las manifestaciones de vida que les rodean, como si una sabiduría milenaria fluyese en las raíces para orientarlas hasta las fuentes nutricionales de la tierra, y en el animal como si la brisa forjase las energías, los llamados, las señales de vida que permiten su continuidad.

El ser humano, no obstante, por un lento proceso de degradación instintiva, la función de la conexión a la vida se encuentra casi totalmente atrofiada. No hay «reflexiones de vida» en el ciudadano común de nuestras metrópolis. Se podría postular que la enfermedad es la incapacidad de establecer los bio»feed-backs» con todo aquello que está vivo en el ambiente. Nuestro intelecto desenvolvió una monstruosa capacidad de combinarse con las cosas muertas en un proceso de sofisticada necrofilia, estableciendo la vacía y muerte relación mecánica de que habla Jaspers.

En Biodanza, despertar a la arcaica función de la conexión de la vida es un objetivo que se teje en tres niveles:

a) Conexión consigo mismo. Entre todas las propuestas de movimiento en Biodanzan, existe una vivencia que pertenece a les posiciones generatrices (gestos eternos que generan vivencias por sí mismos) llamada «Intimidad». Consiste en el abrazo a si mismo, de protección a la llama interior, de dulce tremor de vida que se alienta en el pecho, íntimo reconocimiento de ser el continente de su propia identidad. La vivencia de ésta conexión puede ser tan intensa llegando a alcanzar el estado de íntasi (felicidad suprema durante la cual se intensifica la consciencia de estar vivo y de ser «único»).

El desarrollo de esta línea de la función de conexión está representado en todas las disciplinas solipsistas basadas en un monismo filosófico. Es la conexión a la vida en la unidad primordial.

b) Conexión con el semejante (la especie). Dos identidades diferentes transformándose en una identidad mayor. La función de conexión alcanza el estado de dualidad, el estado de complementación de los opuestos, la perfecta armonía del yin y yang, la unificación en la dualidad. Las miradas se conectan. La respiración se acompasa en la calma del encuentro. Las manos se acercan y la corriente emocional circula. Se establece el flujo y reflujo de energía vital; la proximidad de los cuerpos danza el ritmo autoregulado de la sintonía.Hay sincronización hasta identificarse en la otra, eutonía pulsante, fluidez y ritmo unificador.

 Las danzas de encuentro constituyen el reconocimiento de la presencia del otro y la comunión plena de sentido.

c) Conexión con el universo. Cuando las identidades separadas forman una identidad mayor, surge el tercer estado, la presencia de una energía nueva: la conexión a la vida en trinidad.

Esta tercera fase de la función de conexión a la vida, que en el cristianismo corresponde al misterio del Espíritu Santo, es un estado de tránsito, de fusión en la totalidad, el principio y fin de donde la vida se renueva y se retroalimenta.

Las rondas de manos unidas pertenecen a un nivel de conexión en trinidad: una vivencia de conexión con lo anónimo, fluir en una totalidad cósmica, en diversidad y singularidad, entregarse a la pulsación de la vida.

Aunque los extraordinarios hallazgos de la biología nos dan un punto de partida universal y referencial básico para la comprensión de la biosfera y del ser humano, debemos avanzar en una nueva franja de pensamiento más libre e intuitivo, sensible y rigurosamente insolente, para no caer en un falso objetivismo biologista ni en la pobreza dogmática de las religiones.

A nuestro modo de ver la vida tiene una cualidad sagrada y ha sido la patología de las civilizaciones la que ha separado los actos sagrados de los profanos. Esta disociación entre sagrado y profano, debe ser cuestionada. Si la vida en sí misma es sagrada por ser la más espléndida expresión de lo cósmico, es también la más amplia hierofanía pues es la manifestación de lo sagrado.

Esta patología de separar actos sagrados de profanos ha terminado por desacralizar la vida cotidiana y cargar de contenido transcendente los rituales obsesivos que surgieron para escapar del pavor cósmico.

En Biodanza, el principio biocéntrico reconoce  la vida como la más grande hierofanía, donde el ser humano vive en el aquí-ahora eterno, el tiempo mítico circular. El tiempo marcado por las horas del reloj es apenas un tiempo convencional, no vivido. Toda la realidad es sagrada para la persona de Biodanza y todo tiempo es litúrgico.

Penetrar en la percepción beatífica de la vida como esplendor pavoroso, como belleza insoportable, como armonía voluptuosa y experimentar en sí mismo el sentirse viva, es sin duda, una experiencia mística, único punto de partida posible de la investigación científica. Como expresaba Einstein «La experiencia cósmica es la más fuerte y noble fuente de investigación científica».

Lo sagrado no se da sólo en un espacio mandálico ritual. También se da en cualquier circunstancia en que la vida se hace presente. Toda vida es sagrada, de ahí que el fundamento de Biodanza sea el Principio Biocéntrico, que infiltra todos los ámbitos de la actividad humana: políticamente está al lado de quienes defienden la vida y luchan contra la explotación y la injusticia; pertenece a la Resistencia Ecológica porque se vincula cosmobiológicamente con piedras, árboles, pájaros,… y defiende el respeto por la fauna y la flora; es artista y artesana por valorar la creatividad intrínseca del ser, educadora, amante,…

La más subversiva de todas las disciplinas es aquella que se funda en el respecto por la vida, el goce de vivir, el derecho al amor y al contacto. El Principio Biocéntrico es insurgente porque no reconoce ninguna autoridad externa ya que somos uno con la vida.

Las que hacen Biodanza, siendo las mismas, son otras personas. Siendo individuos, son también la vida universal. Podríamos hablar de que los Principios de Vida surgen de una inteligencia divina que trasciende los valores egocéntricos. Nuestra meditación deriva en un sistema que consiste en estimular, crear y desarrollar vida en los demás, lo que genera vida en nosotros.

(Texto extraído de «Teoría de Biodanza. Vol. I. Editora ALAB)

Biodanza

Danza: movimiento vivencial del ser

En la teoría de Biodanza encontramos, en el apartado «Definición de Biodanza»:

«El primer conocimiento del mundo, anterior a la palabra, es el conocimiento por el movimiento. La danza es, por tanto, un modo de ser-en-el-mundo, la expresión de la unidad orgánica del hombre con el universo».

Esta noción cenestésica(1) de danza pertenece a la historia de la humanidad  manifestándose en los rituales primitivos de celebración y unión con los elementos, en las danzas órficas como práctica de iniciación y purificación, en las ceremonias tántricas y en las danzas sufí, como vía de transformación y conexión con el poder superior, la Matriz de creación, la unidad con la permanencia.

Así el ser humano se inicia en el conocimiento del mundo, mediante el movimiento, vibración creadora de vida, constante, mutable, imperecedero e infinito. Ese movimiento vivencial generador de vida, es la expresión originaria de la danza que surge de lo más entrañable del ser, pulsando desde lo biológico hasta lo cósmico entre cadencias cardíacas, ritmos pulmonares, ímpetus neurológicos, melodías digestivas,… el vaivén de las mareas, los ciclos lunares, las migraciones de las aves,…

Rolando Toro dice al respecto:

«La idea se aproximaba claramente al concepto de «danzar la vida» propuesto por Roger Garaudy. Era necesario restaurar el concepto original de danza por movimiento natural, pleno de significación y de vida, en su amplia acepción. No podía, por lo tanto, asociarse al «ballet» ni a otra forma de danza estructurada. Tampoco podría ser asociada a alguna forma particular de psicoterapia. Inicialmente, utilicé el concepto de «Psicodanza», que posee el grave defecto de ser disociativo. «Psico» proviene del griego psyche=alma: Danza del alma. Ahí está implícita la disociación platónica».

Inicia sus primeros trabajos de danza con pacientes psiquiátricos del Hospital Psiquiátrico de Santiago de Chile en 1965, y observa que ciertas músicas tienen efectos contraproducentes al conducirlos fácilmente a estados de trance y aumentar así las alucinaciones y los delirios. Decide seleccionar músicas y danzas que refuercen la identidad y propone ejercicios de contacto para dar límite corporal y cohesión. El resultado es rotundo: muchos de los enfermos mejoran su juicio de la realidad, disminuyen las alucinaciones y aumenta la comunicación.

Así surge el primer eje del modelo teórico (identidad/trance) de lo que terminaría llamándose Biodanza.

Rolando dice respecto a la danza:

Creo en un danza orgánica, que responda a patrones de movimiento que originan vida. Hemos buscado esa coherencia y la hemos encontrado. Movimientos capaces de incorporar entropía negativa, posiciones generatrices, armonía musical entre los seres vivos, resonancia profunda con el micro y macrocosmos. Nuestro propósito es dilucidar esas pautas de movimiento para la vinculación real. 

(…) Hay un modo de estar ausente con toda nuestra presencia. En el acto de no mirar, de no escuchar, de no tocar al otro, lo despojamos sutilmente de su identidad. (…)Lo que necesitamos para vivir es un sentimiento de intimidad, de trascendencia, de vinculación gozosa y estimulante dicha. Pues bien, en esas necesidades naturales hemos puesto nuestro s objetivos. 

Nuestra finalidad es activar, a través de la danza y ejercicios de comunicación en grupo, profundas vivencias armonizadoras, porque (…) la vivencia es la puerta, a través de la cual, penetramos en el puro espacio del ser donde el tiempo deja de existir y donde somos nosotros aquí y ahora para siempre


Os dejo con estas palabras de Rolando que nos recuerdan que la danza es el movimiento vivencial del ser  desde sus orígenes y, volver a nuestros orígenes es un reencuentro existencial con nuestra naturaleza esencial que vibra de plenitud de amor.

Entre las mentiras del mundo que vivimos, Biodanza es el reencuentro con la verdad, la que parte de nosotros y nace en nosotros.

Que disfrutéis!

 

1) Cenestesia: Del griego κοινός, común, y αἴσθησις, sensación. Sensación general de la existencia y del estado del propio cuerpo, independiente de los sentidos externos, y resultante de la síntesis de las sensaciones, simultáneas y sin localizar, de los diferentes órganos. Definición del diccionario de la Real Academia Española.
Biodanza

Biodanza: disciplina de desarrollo humano

Sigo en la tarea de ir definiendo el Sistema Biodanza. Mi intención es ayudar a la comprensión de este sistema de transformación social creado por Rolando Toro. Para ello voy a utilizar textos escritos por él mismo, recopilados y sistematizados en varios tomos, que componen la teoría de Biodanza, poemas de su autoría y el único libro que editó cuyo tituló es «Biodanza» de la editorial Cuarto Propio, Chile.

En 1975 Rolando Toro llega a Brasil invitado por distintos profesionales de salud y educación interesados en su trabajo por el nuevo y revolucionario enfoque en el abordaje del desarrollo humano.

Recorrió Sao Paulo, Brasília, Belo Horizonte y Rio de Janeiro divulgando su experiencia y aglutinando a un número considerable de personas interesadas en la propuesta que, entonces se llamaba Psicodanza. Tres años después, fruto de reflexiones y discusiones realizadas durante el año 1978 con Cecilia Luzzi y otros profesionales involucrados, Psicodanza fue dejando paso a la danza de la vida, llegando a denominarse oficialmente como»Biodanza»  a partir de enero de 1979.

La formación de facilitadores y la inserción de Biodanza en lo cotidiano de las personas permitió que Biodanza se extendiera por todo Brasil. En el tomo 1 de la Teoría de Biodanza, encontramos éstas palabras que describen el motivo de la expansión: » por contener en su esencia la belleza, el placer de la vida y la autenticidad en expresarla como  corporeidad vivida «.

El proceso de reconocimiento como disciplina de desarrollo humano no fue fácil; su propuesta revolucionaria provocaba reacciones que iban desde la plena aceptación pasiva o crítica, hasta el rechazo total y la persecución desmesurada del Consejo Federal de Psicología de Brasil.  En los escritos encontramos la mención a la década de los 80 como etapa especialmente difícil con multitud de obstáculos a superar, pero la constancia de muchas personas involucradas en el proyecto y la convicción en la excelencia del trabajo desarrollado, permitió la expansión de los grupos, la formación de facilitadores y la elaboración teórica y metodológica de Biodanza, extendiéndose incluso por Europa, concretamente Italia y Suiza.

La década de los 90 estuvo marcada por la consolidación científica, social y organizativa de Biodanza para responder a las necesidades éticas, filosóficas, científicas y sociales de la vida y la comunidad humana.

En el I Encuentro Latino-Americano de Profesores de Biodanza celebrado el 11 de noviembre de 1989, Rolando Toro inicia la jornada con un discurso del que extraemos algunos fragmentos:

«Estamos promoviendo un cambio esencial en el curso de la evolución humana. La ampliación de los poderes afectivos, creativos y místicos crece de forma exponencial en el proceso evolutivo humano.

La inserción de Biodanza en la transformación social debe alcanzar las instituciones, instrumentos de ideología anti-vida. En la etapa actual, las instituciones aceptan la Biodanza tan sólo como una técnica terapéutica auxiliar. Esto se manifiesta en el carácter gratuito que tiene la Biodanza en las instituciones.

Al incorporar la Biodanza en el seno familiar, en las escuelas primarias, universidades, hospitales, clínicas psiquiátricas, centros de geriatría, etc., estamos introduciendo una variable invisible de acción irreversible. (…)

Sabemos que podemos participar de la Evolución de la Vida en el Universo, comenzando por nuestra propia vida. Sabemos como invertir nuestra energía en el potencial amoroso en el mundo. Fue necesario «crear un arte de vivir en tiempos de catástrofe», como expresó Albert Camus. Este nuevo arte de vivir es hoy una necesidad absoluta.

(…)Biodanza crea sutiles caminos para la integración y la intimidad. Prepara realmente a las personas para ejercer el amor. Una nueva inteligencia, más sensible y plena ternura, está manifestándose con vigor en el mundo. La humanidad está alcanzando la masa crítica necesaria para la mutación esencial.

(…)»

En el próximo post, seguiremos con las propuestas de tareas para «ser constantemente visitados por la alegría», según Rolando Toro.

Hasta entonces, !sed felices! Yo lo soy. 🙂