Educación Biocéntrica

Sexualidad femenina (2). Proyecto de Educación Biocéntrica

Llevábamos ya varias sesiones juntas. Cuando las mujeres se encontraban en el vestuario para cambiarse, se oía desde fuera risas y algarabía femenina. Me placía escucharlas. Entraban a la sala dispuestas a dar y recibir. 

El dolor del desamor callado tanto tiempo, ocultado tras «hacer ver que no pasa nada» para seguir adelante, deja huellas profundas de culpabilidad, desmerecimiento y una terrible sensación de no poder contarlo, que no se sepa porque «es muy feo».  El Círculo de Cultura de Educación Biocéntrica, nos ayudaba a expresar con sencillas palabras, lo que no se había podido contar en ningún otro lugar, ni tan solo entre sus amigas.

Las mujeres arrastramos una pesada carga emocional que viene acumulándose desde tiempos remotos, cuando la ignorancia masculina junto con ansia de dominación, nos condenaron a vivir avergonzadas de nuestros cuerpos, humillados nuestros dones, perseguidas por nuestro vínculo sagrado con la Madre Tierra, sometidas a la barbarie de tomarnos a la fuerza sin consentimiento. Esas atrocidades nos pesan a todas y todos, porque sufre perseguidor y perseguida, la conciencia no distingue roles. Se queda todo en el inconsciente colectivo ejerciendo su influencia en la medida que nos identificamos con ello, y desde la inconsciencia seguimos repitiendo patrones que ya no nos sirven. Por eso se hace inminente despertar la conciencia y mirar la verdad, hablar de ella y recordarla para que la esencia de nuestra naturaleza profunda emerja como Ave Fénix y brillemos con Luz propia.

Así, con el espíritu de re-conocer, cogimos todas las palabras del nuevo círculo de cultura que habíamos creado juntas, y las desperdigamos por el suelo de forma que las pudiéramos leer. Pusimos una canción que nos permitiera caminar entre todas las palabras, mirarlas y dejarnos atraer por una de ellas. Después, en silencio, danzamos la palabra escogida, evocando su máxima expresión. Sus cuerpos iniciaron danzas tímidas de ternura, movimientos lentos, suaves, pulsantes, que fueron desatándose en alegría, placer, apertura, confianza,…

Seguimos con juegos de vitalidad y contacto, danzas creativas, samba. Las mujeres reían, movían sus cuerpos alegres, las caderas jugueteaban sinuosas, erotizadas con la manifestación abundante de la vida, con la alegría inocente del amor en la piel. Fue maravilloso presenciarlo.

Después hicimos una ronda sentadas de acariciamiento de pelo. Los rostros estaban relajados, labios sonrientes, complacidos, pecho caricias-salvajesabierto, acompasado por respiración natural. Las manos acariciaban los cabellos despacio, sin tiempo. Estábamos reeditando nuestra memoria celular femenina.

Hay mucho por hacer, muchas caricias que ofrecer, que recibir, muchas miradas y encuentros, muchos círculos que celebrar. Vamos andando sin prisa porque vamos lejos, muy lejos. Objetivo: sanar la humanidad.

Mediateca, Notas de navegación

Destapando la Luz

Entre finales de septiembre y principios de octubre de este año 2013, decidí renovar mi compromiso como Facilitadora de Biodanza y Educadora Biocéntrica con un ritual de celebración. La intención del ritual es restablecer vínculo con lo sagrado, con la sacralidad de la Vida, que de forma incondicional y como manifestación de la Gran Madre, nos ofrece cobijo y amparo para rescatarnos del olvido.

Deseaba poder celebrar mi voto de renovación con la Vida, con mi misión (como dice Rolando Toro) como Facilitadora y Educadora Biocéntrica para que el viento, la tierra, las aguas y los fuegos que se enciendan, me recuerden siempre mi compromiso de Servicio con Amor. Así, contacté con un profesional del audiovisual y le expliqué mi propósito: «Quiero grabar un video de una sesión de Educación Biocéntrica creada para celebrar el camino de realización que he escogido». Y empezaron los preparativos. ….  Concretar fecha y horario, lugar del evento; invitar a todas las personas que quería que estuvieran, confiar  y, preparar la sesión. Necesitaba encontrar un título que enfocara mi intención.

«Destapando la luz» vino a mi como baño de agua templada, acariciando mi rostro con sonrisas. Sí, destapando la Luz porque la Vida me ha mostrado insistentemente, sin cansarse nunca, a pesar de mis sensaciones de ausencia y soledad reiteradas a lo largo de los años, que la única Luz que nunca engaña y siempre ilumina el sendero a seguir, se encuentra dentro nuestro, esperando ser atendida, a veces llena de telarañas, polvo reseco  y olvido gastado, pero palpitando como Pulsar luminoso, sin muestras de cansancio.

Reconocer la luz que habita en mi, ha sido trabajo arduo que ha exigido dedicación, constancia, fe y altas dosis de autodisciplina que siempre han sido recompensadas con indescriptibles muestras de Amor. No puedo dejar de Honrar la Vida por su inevitable transparencia. Cuando soy capaz de entrar en ese espacio cristalino de mi alma, todo está en maravillosa calma que vitaliza mi ser, definiendo mis propósitos.

Del 2012 a mediados del 2013, necesité tomar distancia de mi vocación como Facilitadora de Biodanza y Educadora Biocéntrica y atender mi vínculo con la Vida. Coherencia existencial me lo pedía. Tenía el alma lastimada con heridas remendadas para salir del paso; no eran muchas, pero sí reiteradas en el mismo lugar, lo que las hacía profundas y dolorosas. «Nada nuevo», pensé. «Reconozco la Bella Oscuridad», y me tomé tiempo y distancia para sanar. Y sin darme cuenta, orando para ver en la Luz Negra que ilumina lo que el Sol no puede mostrar, encontré mi Noche Cósmica alumbrando de nuevo el camino. Y no es que Noche hubiera dejado de alumbrar, es que en el camino de regreso, me creí perdida y andé sin saber hacia donde debía dirigir mis pasos. Tanto caminé, conocí, compartí, exploré,… que necesitaba tiempo de receso, pan recién horneado, descanso, silencio, integrar lo vivido.

En este espacio/tiempo de reencuentro, los largos paseos por el bosque y las montañas de mi pueblo con mi fiel perro Roc han sido milagrosos, ayunos conscientes, meditación continuada, escribir, componer poemas, cantar, han sido bálsamo para mi alma saturada. Y, muy importante para mi total recuperación, los Círculos de Mujeres celebrando la Luna. Allí recordé el verdadero significado de hermandad, de coraje, de amor incondicional a pesar de nuestra historia de dolor, ultraje, violencia y miedo; mi memoria celular regresó a tiempos remotos cuando las mujeres se unían en círculos de vida para tejer, contar historias, hornear pasteles, contar cuentos, reír y llorar juntas y amamantar a los hijos e hijas que la Diosa les daba. Nutrí mi alma, cuerpo y Ser del Amor de la Gran Madre y  me bañé en sus aguas curativas.  Sigo creciendo en Amor. Ahora puedo volver a facilitar.

Biodanza es sistema de integración que rescata al Ser humano de su nostalgia de Amor para recordarle que, desde dentro y en comunidad, cobijado por música que nos danza, podemos mirar y encontrarlo todo, mirar-me y encontrar-me, mirar-nos y encontrar-nos y, sencillamente Ser sin más. Desde la progresividad y la autoregulación, todo fluye hacia la Gran Unión del Ser Una.

Dentro nuestro, se encuentra todo lo necesario para ser feliz y convivir en sintonía con la vida. Se hace necesario un vaciado de costumbres, hábitos, cultura y educación, un tiempo y espacio donde restablecer la sabiduría ancestral que nos habita. Somos seres multidimensionales capaces de experimentarnos completos aquí y ahora, en esta densidad hiriente. Nos cabe regresar con el cuerpo, junto a él y con él, para vivenciarnos luminosos tal como somos.  Destapar la Luz que somos es el título que escogí porque Biodanza y Educación Biocéntrica pueden ofrecerte lo que necesitas para que esto que te explico, sea una realidad también para tí. Así diseñé la sesión de dos horas de duración, que fue grabada íntegramente.

Aquí tienes una breve síntesis del vídeo de 3 minutos de duración. Si te apetece, clicka el enlace y compártelo. Así nos ayudamos todas.  Destapando la Luz – Biodanza y Educación Biocéntrica

Gracias por leerme.

Biodanza

Biodanza y la nueva pobreza. Registro 12.112.013 del diario de navegación

Diario de navegación Proyecto “La Trobada, el trobador i la trobairitz”. Biodanza para personas afectadas de la nueva pobreza. Data estelar 12.112.013

Esta es la tercera sesión.

Al llegar al recinto, me encuentro con G sonriente. Me cuenta que A no puede venir porque han tenido un problema de salud en casa: su perrita ha sido atropellada de gravedad  y han tenido que operarla de urgencias, perdiendo un ojo y quedando mal herida. Durante unos días,  se hace necesario que una de las dos se quede al cuidado de la perrita, hasta que esté en un estado más óptimo. Han decidido turnarse para no perder la sesión. Después me entrega las fichas de participación de A y ella rellenas y añade que ha abierto un grupo de facebook para promocionar Biodanza y Tai-chi en la Trobada.  Mi pecho se llena de satisfacción.

R está mirando expectante sin decidirse qué hacer.  Sus compañeras le han hablado de Biodanza y tiene deseos de quedarse pero hoy termina el curso de catalán  al que asiste para que le ayude a encontrar trabajo. Aún así, colabora con los preparativos de la sala. Llega J deprisa excusándose por llegar tarde y me entrega su ficha rellena con foto incluida. E no viene por asuntos personales. J tampoco,… En total, hoy el grupo es de cuatro personas. ¡Dios mío! – susurro internamente. – ¡Una sesión con cuatro personas!!. Pensaba que no me volvería a pasar más, pero sí. – continuo en mis adentros. No me preocupa la dificultad de estar cuatro personas nada más. Lo que me ocupa es la falta de asistencia.

Finalmente R se queda porque nos ha ido escuchando y se ha contagiado del «buen rollo» dice, y el poder de convicción de J 😉

Iniciamos la sesión con Rueda de intimidad verbal. Recojo dos puntos importantes que comentan: 1) la sonrisa que se instala en su ser después de la sesión y no les abandona en dos o tres días; 2) la diferencia de sesión que notaron con más participantes y menos. La riqueza de la diversidad. Esto me da pie a enfatizar la importancia del grupo, la sensación de pertenencia. Hablamos brevemente del significado de cuidar al grupo asistiendo a la sesión,  la sensación que surge de «echar en falta» cuando alguna de las personas no está presente.

Ha llegado el momento de comunicarnos con el cuerpo. Empieza sesión para principiantes. En la progresión del crescendo de vitalidad, después de dos caminares, propongo «Caminar con ímpetu festivo» con Carmen de Bizet. La respuesta es óptima: consiguen lanzarse al vuelo y se escucha algún grito de entusiasmo. Seguimos con coordinación rítmica y sincronización melódica. En esta propuesta recuerdo la diferencia entre movimiento rítmico y melódico y la importancia de ni dominar ni dejarse dominar, evocando la sensación de dialogar danzando, tener en cuenta al otro a través de la mirada. Hago la muestra con R que es su primer día. Tiende a dominar la situación con movimientos rítmicos. Sin dejar de mirarla, opongo una suave resistencia melódica. Si sigo su ritmo, la propuesta se volvería sincronización rítmica y quiero que experimenten la cadencia del movimiento melódico, redondo, lento.

R se muestra extraña al ver que no hay la respuesta que esperaba encontrar. Sin dejar de danzar, me mira interrogante. Mi actitud le provoca atención y busca la manera de encontrarme,  de coincidir.  En breves segundos, su movimiento se vuelve más lento, más sentido y,… empezamos una danza placentera melódica a dos, que nos provoca sonrisas a ambas mientras seguimos danzando.  ¡Lo hemos conseguido!!! En poco más de un minuto, hemos encontrado el punto medio que nos permite disfrutar a ambas, sin renunciar a nuestra individualidad. Gracias Rolando Toro por la maravillosa simplicidad  de la «Sincronización melódica».

La curva metodológica de Biodanza sigue avanzando. Vamos bajando suavecito hacia el momento que considero clave de la sesión: «Acunamiento encadenado». Se trata de situarse en el suelo, en fila, apoyados en el vientre del otro en actitud de descanso. Para mí es importante recalcar tomarse tiempo para encontrar la postura verdaderamente cómoda para todos y esperar hasta que el grupo está cómodo, en actitud de entrega. La comodidad permite entregarse al placer de descansar en el otro y juntos.

Llegado este punto, los movimientos de las cuatro personas se han enlentecido; en sus rostros se dibuja gratificante relax. Dos vivencias más y terminamos la sesión en ronda tranquila mientras nos miramos.

En el momento de recoger la sala, R dice: ¡Tengo claro que voy a venir! Ya es una prioridad para mí venir a Biodanza.- dice sonriendo. Todos estamos satisfechos.

El coordinador del proyecto, me ha facilitado una lista con nombres y teléfonos de todas las personas que han pasado por «La Trobada». Estoy dispuesta a llamarlas una a una para intentar captar su atención y vincularlas de nuevo al proyecto. Hay muchas cosas que podemos hacer juntas. Es momento de vivencia de comunidad, de unir fuerzas, de construir la comunidad afectiva que queremos.

Seguimos en pie de paz, danzando en la vida y por la vida.

Educación Biocéntrica

Sexualidad femenina – Proyecto de Biodanza y Educación Biocéntrica

El programa «Sexualidad femenina. Viaje con brújula» con Biodanza y Educación Biocéntrica (marzo-abril 2011) surge a petición de la Associació de Dones Ítaca del Vallés Occidental, Barcelona.

Algunas de las integrantes de la asociación, estaban participando en el grupo regular de Biodanza que impartía en mi pueblo y percibieron lo mucho que podría ayudar Biodanza a sanar la vivencia de la sexualidad en las mujeres. Así iniciamos este proyecto, con mucho placer de colaborar y compartir con mujeres, uno de los temas más dolorosos de nuestro cautiverio histórico femenino.

Escogimos el título «Sexualidad femenina. Viaje con brújula» porque consideramos importante resaltar el espíritu de la viajera que inicia aventura con equipaje que, al recorrer nuevos paisajes, tierras lejanas, aguas de vida, culturas y creencias compartidas, enfrenta situaciones inesperadas que la empujan a revisar su equipaje y decidir qué es verdaderamente útil para seguir camino y desprenderse de ello si cabe. La brújula nos pareció adecuada por evocar la posibilidad de escoger,  de decidir ir donde todo está por escribir, del presente al presente continuo y andar por instinto de vida y  aventura, curiosidad y eterno goce, a ritmo de nuestras caderas  y pies de tierra.  Y escuchar-nos dentro y fuera para  unir coraje y afectos, vivencia de comunidad casi en olvido, latente.

Facilitar Biodanza es facilitar espacios de comun-unidad donde cada persona es escuchada, valorada y reconocida por el hecho de ser. Cuando el grupo es específico, como por ejemplo éste compuesto sólo de mujeres de entre 20 y 80 años de edad, se genera una complicidad innata de hermanamiento, germanor en catalán (me encanta como suena), que propicia identificación y curiosidad a la vez. Algunas de las mujeres se conocían de la Asociación, otras eran vecinas del pueblo y aunque se saludaban por cortesía entre las callas y avenidas, nunca habían tenido amistad, otras (las más jóvenes) no tenían ningún vínculo entre ellas.

El primer día fue el 7 de abril del 2011. Se habían apuntado 14 mujeres de diferentes edades, de 20 a 80 años como he dicho antes. A la hora acordada, fueron llegando en pequeños grupos de afinidad. Tras la bienvenida en ronda, algunas manifestaron cierto grado de ansiedad. No sabían cómo íbamos a abordar el tema; me preguntaron si tendrían que desnudarse, si nos exploraríamos el cuerpo, si tendrían que explicar cómo eran sus relaciones sexuales, posturas para sentir más placer,….  En mi interior sentí una confortable sensación de encuentro: círculo de mujeres- pensé. Vamos a sacralizar el momento.

Empecé a explicarles la importancia de compartir desde lo sagrado. Hablamos del concepto sagrado, desmitificamos su significado cultural y rescatamos su etimología, procedente de sacro, del hueso situado en el extremo inferior de la columna vertebral, debajo de las vértebras lumbares, compuesto por la fusión de cinco vértebras, con forma triangular, impar, central y simétrico. El sacro forma la parte posterior de la pelvis.

Seguidamente introducimos el lenguaje simbólico y aludimos a la conexión tierra-cielo-tierra. (…) Los rostros de las mujeres fueron relajándose progresivamente. Compartir desde la sacralidad, como sacramento (manera sagrada, momento sagrado), tranquilizó sus expectativas. Explicamos la dinámica de la sesión introduciendo la metodología de Educación Biocéntrica y Biodanza. La mayoría manifestó curiosidad y empezaron algunas risas y comentarios relajados. La alegría de las mujeres se manifestaba cada vez con más presencia. Habíamos conseguido confidencialidad en el círculo. 

Era sumamente importante escuchar cómo resonaba en ellas la palabra SEXUALIDAD, a qué la asociaban, qué recuerdos, experiencias de vida querrían compartir, por lo que iniciamos con el Círculo de Cultura y la palabra generadora SEXUALIDAD.

Circulo de Cultura - Sexualidad
Circulo de Cultura – Sexualidad

El silencio se manifestó como un vaciado. Cada mujer, sumergida en su mundo, empezó a escribir la palabra que sintetizaba lo que quería compartir. Eran palabras de esperanza, de sueño imposible, deseos a realizar; excepto una, todas las demás eran palabras que reflejaban el deseo de lo que querían que fuera o hubiera sido.  

Las palabras fueron: AMOR salió cuatro veces. TERNURA, cuatro veces. CONFIANZA tres veces, JUEGO dos veces y ABUSO una vez. No había distinción entre edades; sus voces hablaban de sufrimiento, y sus palabras escritas rebosaban deseos insatisfechos y aun así, mantenían esperanza.

En mi experiencia como Terapeuta Relacional en consulta privada, las estadísticas apuntaban que de cada 12 mujeres visitadas,  1,7 mujeres manifestaba sentirse satisfecha con su experiencia sexual; las demás relataban episodios de abuso sexual, maltrato psicológico y emocional, frigidez, ausencia de placer y goce, engaño y frustración en sus relaciones sexuales. En el grupo de Biodanza, de las 14 mujeres participantes, sólo una gozaba de una sexualidad placentera y satisfactoria.

El hecho de que en el Círculo de Cultura se hubiera reflejado mayoritariamente el deseo, aunque la palabra en sí no salió, nos proporcionó hablar de él. ¿por qué sin estar expresado implícitamente, estaba presente en cada palabra?  Casi todas las mujeres, excepto una, habló de sus deseos no verbalizados, de la vergüenza de ser malentendida, de sentirse inadecuada al sentir cierto tipo de deseo, de no atreverse a pedir ser satisfecha.

Apareció la percepción corporal, la autoimagen, el cuerpo femenino, la vergüenza de sus curvas, de los ciclos que nos rigen, de esconder el deseo y sentir callada insatisfacción. ¡ Cuánto dolor ha causado la cultura androcéntrica! ¡Cuánta castración, frustración y desamor! Y aún así, las mujeres siguen manifestando el deseo de ser amadas y satisfechas con ternura, amor y confianza. No es una guerra. Son mujeres en pie de Paz.

El grupo estaba conmovido. La naturaleza femenina, vital, interna, abundante y mecedora, emergía entre las brechas que habían dejado palabras nunca dichas antes, tal y como dijeron. Decidí que era momento de gozar el vacío generado al soltar y propuse: segmentario de cuello, danza de fluidez evocando el elemento agua y elasticidad integrativa con la consigna de desperezarse, estirar el cuerpo y disfrutar de su elasticidad, sea la que sea.

Sus cuerpos se relajaron progresivamente, las mandíbulas se soltaron y entre pequeños suspiros dispersos en la sala, emergió un discreto gemido de placer. La inteligencia afectiva se estaba manifestando. Sonreí satisfecha y agradecida por tanto amor.

En la última rueda, nos miramos. Algo había de distinto en sus ojos, en su tez. Permanecían entrelazadas por la cintura, meciéndose aún terminada la música. Sonreían y cuando una de ellas explotó en carcajadas, el círculo se abrió y nos despedimos hasta la siguiente semana.

Biodanza

Biodanza y la nueva pobreza. Registro 20.102.013

Diario de navegación Proyecto «La Trobada, el trobador i la trobairitz». Biodanza para personas afectadas de la nueva pobreza. Data estelar 20.102.013

Han pasado dos semanas de la primera sesión de este programa piloto de tres meses. Durante el viaje de mi hogar a «La Trobada» pensé en la posibilidad de que vinieran menos personas: el día estaba frío, lluvioso e invitaba a recogimiento. Si no había un motivo suficiente poderoso para moverse, la sesión de Biodanza sería difícil con pocos participantes.

Me preguntaba los motivos que pueden hacernos olvidar que pertenecemos a la vida y que somos parte de ella,  las causas que nos desvinculan del movimiento eterno que mantiene la evolución y la armonía con Unidad. Recordaba cuan amargo resulta sentirse desafortunado, maltratada y en plena borrasca de culpabilidad,  desarraigo y sentimiento de fracaso. Podría ser que las personas que habían venido el primer día, se dejaran vencer por la miseria que nos envuelve.  Podría ser que….. y así anduve unas dos calles desde la estación de tren  hasta que, cerca de «La Trobada»,  volví a la realidad: todo es perfecto. Sonreí para mis adentros y continué.

Subí las escaleras que me llevan a la sala donde todo ocurre y encuentro dos participantes de la primera sesión que hicimos en verano para presentar el proyecto. Han pasado casi cuatro meses y al vernos, sonrisa nos domina y surge abrazo inevitable. Es así Biodanza cuando cala el ser. Hablamos unos instantes para ponernos al día de novedades y empiezan a venir más participantes. En sus rostros se dibuja alegría de encuentro, besos y algún abrazo. Siento felicidad.

Preparamos el espacio: altavoces, ordenador, aguas, sillas. El círculo está creado y esperamos algunos minutos a algún despistado. Iniciamos 15′ más tarde de lo acordado. Recuerdo la importancia de la puntualidad.

Al mirar el círculo, no puedo dejar de sentir satisfacción, que se intensifica al escuchar sus relatos de vivencia.  Hablan de sensación extraña al salir de la sesión. Una mezcla entre sorpresa  y  bienestar. – Todo era tan natural que me dejé llevar por las propuestas- dijo G. Y seguían diciendo:  Al día siguiente de Biodanza, mantenía esa sensación de alegría y bienestar. – Nada ha cambiado pero puedo percibir mi realidad de otra manera, con mayor perspectiva- compartían en general, cada una con sus palabras.

Para J, le era especialmente confortable volver a percibir el placer de «este mundo alternativo» (nos describía), que había tenido que dejar por no poder pagarlo. Ya conocía Biodanza y reencontrarla fue placentero para J, nos dijo.

Todas las personas del círculo, manifestaron firmes deseos de que Biodanza llegará a más personas que están en su misma situación de nueva pobreza. – Hay que hacer una gran rueda!- dijo M con voz alta.

Antes de iniciar la parte correspondiente a movimiento-danza, ocupamos un tiempo con asuntos administrativos referentes a la ficha de participación, compromiso de asistencia, recogida de datos para registrar los resultados que obtengamos con la experiencia, permisos de imagen y asegurar que todos los datos facilitados por las personas participantes, serán utilizados exclusivamente para el proyecto.

Habían transcurrido  45′ más o menos desde el inicio de la sesión. Era momento de danzar.

Repetimos propuestas básicas: caminar, coordinación, sincronización y progresiva desaceleración para llegar a la introducción de la caricia.  ¡Cuan importante es la consigna! Cada vivencia propuesta se adapta, moldea y acomoda  al grupo y su momento para estimular el mayor beneficio posible. Propusimos acariciamiento de manos en grupo, como momento de celebrar las manos, lo mucho que podemos hacer con ellas; celebrarlas con danza melódica de manos en grupo agradecidas de ser honradas, sin entretenerse en reconocer de quien son; manteniendo movimiento danzante desacelerado.

Sus ojos se cerraron y música inició compases.  Bajamos intensidad de luz. Sus manos  inauguraron danza lenta de agua. En su rostro aparecían progresivamente los rasgos de placidez. El movimiento era lento y suave, sus manos danzaban entre aguas de afecto presente. Transcurridos tres minutos, música finalizó y manos se encontraron en centro apacible donde brotó, de forma espontánea, abrazo colectivo tierno, dulce, afectivo. Y allí quedaron en íntasis orgánica, recomponiendo fragmentos del ser.

En la rueda de balanceo, repetimos la misma canción que en sesión anterior, porque experiencia me dice que repetir ciertas canciones en vivencias concretas, crea una emoción de reconocimiento que potencia confianza y progresiva entrega. Lo conocido, cuando gustoso, vuelve a ser presente y ocupa espacios-confort en piel y sentidos, adaptándonos así, progresivamente, a ecofactores positivos que impulsan identidad saludable y potenciales genéticos.

Al terminar nos miramos,  y alguna dijo  – ¡Biodanza ha de llegar a muchas más personas!!!.

Nos reencontramos en quince días.  🙂

 

Educación Biocéntrica

Educación biocéntrica para personas de la nueva pobreza

Diario de navegación Proyecto La Trobada, el trobador i la trobairitz. Data estelar 15.102.013

Aunque el título del proyecto pueda parecerte extraño, quiero explicarte el significado de cada palabra porque cada una de ellas, está implícitamente vinculada al proyecto social «Restaurant la Trobada» de Terrassa, Barcelona.

Primero te cuento que el Restaurant la Trobada, surge como proyecto de ayuda a las personas que sufren lo que llaman «nueva pobreza». Se trata de mujeres y hombres como tú y como yo que, debido a las consecuencias de la crisis económica actual , se encuentran sin empleo, sin recursos económicos suficientes para cubrir necesidades básicas, sin apoyo familiar en muchas ocasiones, sin hogar donde dormir, con escaso sentimiento de arraigo y autoestima debilitada por la angustia de sobrevivir.Cada vez hay más personas en esta situación de nueva pobreza y, aunque existen comedores y dormitorios sociales donde las personas sin recursos pueden acudir, la beneficencia alimenta y abriga el cuerpo pero tiene poca incidencia en la dignidad. El Restaurant la Trobada promueve el intercambio de trabajo por comida. Desde el Servicio Social del Ajuntament de Terrassa, son derivadas algunas de las personas que se encuentran en la situación de «nueva pobreza» para recibir un menú diario a cambio de dos horas de trabajo. Son los llamados «clientes de tiempo» que se diferencian de los «clientes de euro» que pagan el menú con euros. Para saber más sobre el proyecto, te invito a que clikes el enlace Restaurant la Trobada

Trobada en catalán se traduce al castellano como «encuentro entre dos o más personas para dialogar o crear juntas algo común». La palabra trobador en catalán quiere decir igual que en castellano trovador «compositor e intérprete de Occitania a finales del siglo XI. Persona hecha para componer, inventar, crear». Trobairitz es el femenino de trobador, que existieron también entre los siglos XII y XIII.  Me pareció que jugar con estas palabras me abría la posibilidad de encontrarnos como trovadores, unidos para componer nuevas canciones de vida y prosperidad para todas las personas.

Conocí éste proyecto a través de una compañera del Cercle de Dones LLuna de Castellar del Vallés, pueblo donde vivo. En la luna nueva de marzo de este año 2013, Núria nos contó su experiencia como voluntaria de este proyecto que estaba iniciando su aventura. Enseguida me vibró dentro y después de conocer a Pau, coordinador del proyecto, visitar el Restaurante, comer en él y relacionarme con las personas que lo componen, decidí implicarme ofreciendo sesiones de Biodanza para usuarias y voluntarias, como proceso de integración, aumentar autoestima, creatividad, capacidad de transcender, vínculo afectivo, reforzar identidad saludable y estimular el sentimiento de comunidad con el propósito de generar acciones que repercutan en el bien de la misma.

Después de trámites burocráticos y acuerdos entre las diferentes asociaciones que apoyan el proyecto, hicimos una sesión de presentación en junio donde participaron unas cuantas personas usuarias y voluntarias. La aceptación fue contundente. Vino el verano y en septiembre reiniciamos la propuesta y tras presentar el proyecto redactado con intenciones, objetivos, metodología a seguir y programa detallado, el pasado martes 15 de octubre iniciamos el programa piloto que tendrá una duración de tres meses con sesiones de educación biocéntrica quincenales en el mismo local del Restaurant.

Me he decidido a compartir diario de navegación del proyecto porque doy fe que compartir lo que sabemos, aquello que vamos experimentando, es generar vida, construir comunidad y sumar conocimientos. Es abrir el pecho para dar lo mejor de sí misma, sabiendo que estamos contribuyendo a dignificar la comunidad humana, a restaurar su condición y posibilitar acciones que generan vida y promueven su evolución. Esta es la propuesta de Educación Biocéntrica.

Como experiencia personal sobre la «nueva pobreza» te cuento que durante año y medio, he estado participando en el Movimiento 15M donde he podido conocer de cerca a personas que han tenido que desalojar sus casas con hijos a cuestas y sin pertenencias por no tener dinero para pagar hipotecas. He acompañado en la recogida de alimentos reciclados de supermercados y mercados, para cocinarlos y dar de comer a muchas personas; he participado en varios mercados de intercambio y en mercados con moneda social,… He podido convivir con rostros repletos de desamor, incertidumbre, desarraigo y profundo sentimiento de derrota. Trabajar con ellas, requiere de la metodología de Educación Biocéntrica porque permite que entremos hablando desde el corazón, el lenguaje universal.

La palabra es el recurso de comunicación más conocido y utilizado. Cuando iniciamos pequeñas rondas de presentación donde las personas pueden decir sus palabras mientras se miran y son miradas, va naciendo una musicalidad grupal que termina en sonrisa siempre. Y digo siempre porque no puedo decir otra verdad. Siempre, siempre, surge la sonrisa. A veces discreta, otras abierta y resonante, siempre luminosa que emerge entre ojos y piel. La alegría se hace presente pausadamente, toma su asiento entre nosotras y brilla.

El principio de progresividad que propone Biodanza, es sagrado para nosotras facilitadoras. Recrear un ambiente tranquilo, pausado, son silencios que surgen de forma natural, propicia que personas que tienen el sufrimiento, la angustia y el desarraigo en la piel, suelten de a poquito las tensiones y así aflore su naturaleza afectiva, su ser natural.

Pasados 15 minutos del horario establecido, nos sentamos en sillas del restaurante en ronda. Todas las personas presentes se conocían entre sí, excepto dos. Eran usuarias y voluntarias con curiosidad de saber qué era eso de la Biodanza. Me presenté. Les conté cómo conocí la Biodanza, qué efecto causó en mí la primera sesión, por qué decidí formarme como facilitadora. Mi relato era sincero, sin pretensiones de agradar. Seguimos con la historia de Rolando Toro, sus inicios como educador, psicólogo, su espíritu convencido de cambiar el mundo y restituir la nostalgia de amor que sufre.

Sus rostros fueron tomando color. No es que antes no lo tuviera, pero empezaba a notar cambios en su piel. «La palabra hablada está constituida por tres clases de vibraciones: la energía física (el sonido), la energía vital, que se activa con la voluntad del orador; y el pensamiento. Cada palabra que el hombre pronuncia deja rastros de vibraciones en su cuerpo y cerebros físicos (…)»  Paramahanda Yogananda.

Hablamos también de la implicación en el proyecto tanto de mi parte como por la suya y de la intención de publicar los resultados, para lo que necesitaba su consentimiento para recoger datos.  A todas sin excepción les pareció bien.

Para la sesión, había preparado 5 vivencias básicas con el objetivo de soltar el cuerpo y sentir la presencia del otro y del grupo. La vivencia grupal incentiva el sentimiento de pertenencia y me parece importante empezar por aquí.

Iniciamos una ronda para explicar la simbología del círculo en biodanza. Después un caminar rítmico y a partir de la mitad de la canción, les fuí indicando que fueran saludándose con los que se cruzaban, primero de forma discreta hasta que pudimos llegar al encuentro de amigos.

Seguimos con coordinación ritmica, y luego rueda rítmica con un paso común. Aquí empezó, de forma natural, a surgir el juego de imitar los movimientos que uno de ellos hacía, mientras cambiaban de protagonista. La canción duró 4′ aproximadamente y terminaron riendo a carcajadas y con algún abrazo.  La risa les produjo sed y nos tomamos un tiempo para beber agua, ir al baño mientras seguían conscientes de no hablar. Alguna palabra se les escapaba pero mantenían la intención de comunicarse con el cuerpo solo.

Seguimos con sincronización melódica con cambios. Algunas parejas se cogían por la cintura y alguna reclinaba la cabeza en la otra persona.

Continuamos con ronda de balanceo suave. Ojos cerrados, entrelazados por la cintura y dejándose mecer por el movimiento suave del grupo. Sus rostros estaban relajados, desprendían placidez. Desde la mirada de facilitadora, estos momentos son de extraordinaria belleza. Siempre me conmueve presenciar como la música, el movimiento, la intención, la propuesta, destapa el ser que habita dentro y emerge belleza natural, hermosa, cristalina.

Seguí con una música de activación suave donde pudimos mirarnos. Habían pasado 1h45m exactamente.

Al terminar eran mujeres y hombres más bellas, como siempre ocurre. Comentaban entre ellas, «estoy muy bien, pero me siento rara. No estoy acostumbrada a tanto amor». «Que distinto de lo que me imaginaba». «Que bien me siento». «Estoy contento». «Qué fácil me resulta mirar al otro y normalmente no me pase. Siempre voy con la cabeza baja».

Decidieron intentar convencer a más personas vinculadas al proyecto para que vinieran a participar de las sesiones, buscar a otras usuarias que ya no estaban porque se les había terminado el plazo de los cuatro meses.  Decían que estaban seguras que les iba a ir muy bien.

Sugerí que si les apetecía, escribieran sus sensaciones, pensamientos o lo que quisieran y llevaran un diario de biodanza. Algunas dijeron que si.

Para la  próxima sesión, quedamos en que traería las fichas de las personas participantes para rellenar sus datos y algun test de satisfacción y bienestar para hacer el seguimiento.

Nos despedimos con besos, algún abrazo y muchas muchas sonrisas. El acercamiento físico ha empezado. Buena señal.

Biodanza

Biodanza para familiares de enfermos crónicos

Trabajo de tres años de experiencia con datos estadísticos del programa piloto desarrollado en Castellar del Vallés (Barcelona).Programa subvencionado por el Ayuntamiento de Castellar del Vallès (Barcelona).

El proyecto social de Biodanza para familiares de enfermos crónicos tiene como título “El recreo del cuidador” y surgió a partir de la necesidad social de dar un espacio de cuidado y descompresión a la persona que, por circunstancias familiares, ha tenido que asumir el rol de cuidador de un familiar afectado por una enfermedad crónica.

El Ayuntamiento de mi pueblo, Castellar del Vallés (Barcelona), sensible a esta necesidad, solicitó mis servicios para aplicar la Biodanza en este colectivo de personas.

Las características de las personas llamadas “cuidadoras” de sus familiares enfermos crónicos son: pérdida de su actividad laboral para asumir los cuidados de la persona dependiente; pérdida progresiva de las relaciones sociales; gastos económicos añadidos que incluyen en el 93,7% de los casos, los gastos médicos y de soporte domiciliario que sólo en parte están cubiertos por las entidades públicas, y la pérdida añadida de los ingresos de su ocupación laboral. Todos estos factores afectan directamente a la salud y el bienestar del “cuidador”.

La visión de salud y bienestar pasa por procesos biológicos y por las interacciones ambientales, sociales, culturales y educativas que afectan directamente a la identidad del ser humano. El actual abordaje psicológico del principio de identidad afirma que la persona está en constante transformación sin dejar de ser la misma. Rolando Toro, el creador del Sistema Biodanza, así como otros pensadores, educadores, científicos, filósofos e investigadores, afirman que la identidad es permeable a la música por lo que puede transformar la conciencia propia de sentirse vivo y experimentarse a sí mismo. En este sentido el Sistema Biodanza aporta las herramientas necesarias para que las personas con rol de “cuidadores” puedan resignificar el sentido de “ser persona” (etimológicamente per sonare “para sonar”) y manifestarse con su propio “sonido” en la vida. En definitiva, recuperar su expresión de identidad, olvidada por el rol que desempeñan.

Grup Cuidadors Castelllar del Vallès

El programa piloto se desarrolló con un grupo de 12 mujeres con edades comprendidas entre 41-69 años, con participación voluntaria en le proyecto, grado de capacidad funcional i/o cognitiva independiente, residentes en el municipio de Castellar del Vallès y al cargo de los cuidados de familiares afectados por enfermedades crónicas y/o degenerativas. Todas las beneficiarias del proyecto fueron seleccionadas por el Ayuntamiento de Castellar del Vallès. El índice de participación fue del 95,9%.

Para la valoración del proyecto se hicieron servir:

• Test de sobrecarga del cuidador, validado para evaluar los índices de sobrecarga del cuidador con diferentes indicadores.

• Test de satisfacción personal del taller, con diferentes indicadores.
Los resultados obtenidos fueron plenamente satisfactorios hasta el punto de seguir con el proyecto subvencionado por el Ayuntamiento de Castellar del Vallés (Barcelona) por tres años más con incremento de dos sesiones semanales en horarios distintos para poder asumir las necesidades actuales de la población.

El Ayuntamiento, así como el Área de Bienestar Social en colaboración con el personal médico-sanitario del Centro de Atención Primaria de Castellar del Vallès, siguen trabajando para ampliar la demanda del servicio al cuidador.

Documento del proyecto de Biodansa social – Esbarjo del cuidador

Presentación de los resultados obtenidos: clika

Biodanza

Biodanza para afectadas por Fibromialgia y Sindrome de Fatiga Crònica (SFC)

Trabajo desarrollado desde abril de 2008 a mayo de 2009 con mujeres afectadas y diagnosticadas de fibromialgia y/o SFC en colaboración con la Associació Catalana d’Afectats de Fibromiàlgia (ACAF), en su sede de Sabadell (Barcelona).

Desde abril del 2008 hasta mayo del 2009, doce mujeres afectadas y diagnosticadas de Fibromialgia i/o Síndrome de Fatiga Crónica, pertenecientes a la Associació Catalana d’Afectats de Fibromialgia (ACAF), en su sede de Sabadell (Barcelona), asisten semanalmente a sesiones de Biodanza de 2 horas de duración.

En el primer período trimestral, la regularidad de las sesiones era quincenal. Después del período vacacional estival, las sesiones son semanales, siendo el proceso de integración mucho más rápido.

Biodansa i ACAF (Sabadell)Las propias beneficiarias, han diseñado un proyecto de salut y ayuda comunitaria a personas afectadas por la fibromialgia y/o el síndrome de fatiga crónica, que titularon «Proyecto de ayuda con dignidad», aportando la vivencia íntima de lo que significa estar afectada por una enfermedad como la fibromialgia, y el reencuentro existencial que ha supuesto la práctica biocéntrica en su proceso de salud y  recuperación de calidad de vida.

El testimonio de estas mujeres, respecto a los efectos producidos por la aplicación del prinicipio biocéntrico en sus vidas, es estadísticamente mesurable.

Metodología

La aplicación metodológica aplicada en las sesiones ha sido el Sistema Biodanza y  Educación Biocéntrica.La práctica semanal de Biodanza permitió incorporar la herramienta biocéntrica del Círculo de Cultura, pudiendo así documentar su experiencia vivencial.

Ver presentación de presentación de resultados «Ayuda con dignidad»

Notas de navegación

Iluminando la sombra

«La muerte consiste en una disolución mayor en la que el alma se percata de que el cuerpo es sólo una sombra, una imagen proyectada en la pantalla del teatro cósmico» Paramahansa Yogananda. La segunda venida de Cristo, vol. II discurso 52.

En mi trabajo monográfico de titulación como Facilitadora de Biodanza, presenté el tema que más ha ocupado mi vida con el título «Hablamos de muerte«. En Biodanza, los trabajos de titulación son intelectuales y vivenciales por lo que es imprescindible estudiar las bases teóricas en las que se fundamenta Biodanza (una extensa bibliografía), contrarrestar opiniones, cuestionar, dialogar, valorar las propias vivencias y las del grupo donde re-aprendemos a experimentarnos como seres individuales y comunitarios y a profundizar en la intensa vivencia de pertenecer a la vida.

Juntar todo ello en un trabajo monográfico es un reto y, ¡cómo no! un camino de evolución.

Orientada por los directores de la tesis, escribirla para mí fue saber que no tendría suficiente espacio/tiempo para compartir cuánto había aprendido  hasta ese momento.  ¡Hay tantos aspectos, tantos matices que componen la propia historia, viva y en movimiento constante….! Obviamente la terminé y la presenté en la ceremonia de titulación donde directores y directoras de escuelas de Biodanza, colegas titulados y sin titular, familia, amigas, hermanos de caminada, oyentes y otros presentes, acompañaron mi ofrenda y la honraron.

Al concluir, lancé un deseo: ¡Algún día completaré este trabajo y lo publicaré como un libro!. El momento todavía no ha llegado. Antes he de abrir espacios internos que estando presentes en mi vida y decisivos en mi expresión de «ser en el mundo», los he presentado a medias, de escondidas, esquivando palabras que definieran mi construcción del sentir. Y hoy me libero de esa sombra para honrar maestros de vida, ancestros que sembraron la simiente de mi compromiso espiritual, compañeros espiritistas de todo el mundo conocidos y por conocer, para honrarme a mí misma por el amor y la devoción con la que vivo la vida en este juego de voluntades, y sobre todo, para honrar a Dios sobre todas las cosas, como el Principio Inteligente y Causa Primera de toda Creación.

¿Por qué he mantenido oculta mi vida vinculada al Espiritismo? He tenido tanto miedo al juicio, la discriminación, el exilio que impone nuestra sociedad ante lo desconocido, que no encontraba coraje para enfrentarme a tanta mediocridad y sucumbí al engaño social aceptado en el mundo, conformándome en etiquetas de «rareza» para ocultar la verdad de mi caminar.

«El propósito del paso de cada alma por esta tierra es aprender a ver más allá de la evanescencia de los  fenómenos y contemplar la Realidad Eterna. Por tentadora o persuasiva que sea la fastuosidad con que se manifieste maya (la ilusión cósmica), no debemos permitir que desvíe nuestra atención del Señor Infinito, que es quien luce el cosmos sutil y vaporoso como un simple disfraz. (…) la Creación es Gozo y Belleza.» Paramahansa Yogananda. 

El Espiritismo ha sido en mi vida, la sustentación de mi alma inquieta e identificada con la conciencia espiritual. Me ha dado todo lo que he necesitado para ser la persona que soy: ha nutrido mis propósitos existenciales, me ha educado en la diversidad y la Unidad, ha impulsado mi ansia de conocimiento saciándome siempre con su sapiencia y bondad, me ha conducido por los caminos angostos de la compasión y el amor, y siempre, siempre, siempre, me ha sostenido en volandas cuando no encontraba más fuerzas para caminar.

Más allá de sincretismos religiosos, se encuentra la sencilla verdad de un mensaje eterno repitiéndose como eco en el firmamento.

El Espiritismo es la ciencia del alma que permite conocer la complejidad de la vida. Su pensamiento es sistémico desde 1857, fecha de la primera edición del Libro de los Espíritus donde se acuña la palabra Espiritismo por primera vez para definir la filosofía de los Espíritus y diferenciarla de Espiritualismo. En este tratado filosófico y científico, se encuentra la base del conocimiento de la Vida y afirma que no es definitivo ni concluyente,  ya que la vida es movimiento y evolución y por ello el Espiritismo como ciencia y filosofía, seguirá los avances científicos, modificando sus postulados si fuera necesario y evolucionando con el conocimiento de la vida. Hasta el momento, no ha habido ningún cambio en las respuestas dadas por  los Espíritus, y sí confirmaciones basadas en la Cuántica, Neurociencia, Astronomía, Etología y Ciencias de la Vida, posteriores al nacimiento del Espiritismo.

Mi destino es la búsqueda de la verdad. No puedo evitarlo, me nutro de la sabiduría que perdura en el tiempo, de la progresiva comprensión de las Leyes de la Vida, y me fascina la necesidad infinita del ser humano de penetrar en el conocimiento para explicar el qué de todo cuanto existe. Y así, navegando por la vida, me encontré con Biodanza, que le puso cuerpo a todo cuanto aprendí del Espiritismo. Nada era nuevo excepto la manera de transmitirlo, y así seguí estudiando, ampliando conocimientos y maravillándome de la riqueza del lenguaje humano capaz de decir las mismas cosas con palabras distintas. Se acentuó mi pasión por las palabras.

Ayer, mi amigo Alfredo me llamó por teléfono para comunicarme, lleno de entusiasmo y gratitud que, después del trabajo de Educación Biocéntrica presentado en CEADS el pasado sábado, una mujer participante a la que el día anterior le habían diagnosticado cáncer, salió del taller renovada, con una nueva perspectiva de vida, nuevos propósitos, ímpetu vital y alegría de vivir.

No tengo palabras para definir mi sentir.

Me emociona que la vida sea tan hermosa, capaz de transformar la sombra en luz cuando dejamos que los reflejos se nos presenten como nuestra propia belleza, sumando consciencia. Escucharnos a través de las vivencias, mirarnos con el espíritu de la hermandad, mostrar nuestro afecto honrando la presencia de cada una de nosotras, es vivir la Consciencia Crística que habita nuestro interior.

«Cuando la inmanencia de Dios se hace patente en el entendimiento del hombre, despierta en él la comprensión de que tiene el deber y el privilegio de adorar a Dios en el templo de su propio ser y en el templo de todos los seres y objetos del universo». Paramahansa Yogananda

 

Gratitud sincera.gracias

Educación Biocéntrica

Construyendo el conocer de Consciencia Crística

Esta tarde, en el Centre Espírita Amalia Domingo Soler (CEADS) de Barcelona, hemos dialogado sobre Consciencia crística.

¿Qué es Consciencia Crística?, ¿Vas a hablar de eso, no?, me dijeron hace unos dias. En realidad, no. – dije- contesté.

En Educación Biocéntrica, no nos interesa tanto impartir conferencias, charlas o seminarios, como construir el conocimiento colectivamente a partir de las experiencias de vida, relatos de vivencias, intuiciones y la expresión de nuestra propia sabiduría interior. Cada ser tiene un bagaje personal, íntimo, individual que se expande en lo colectivo a partir de la vivencia. Compartir nuestros sentires, posibilita sumar saberes de vida que enriquecen la comprensión de la vida y fortalecen la sensación maravillosa de ser en el mundo, pertenecer a la comunidad, ser escuchado, porque cada experiencia vivida es única, auténtica, sentida y pertenece a la vida. Con ella crecemos individualmente y en colectivo, de ahí la importancia de ponerle palabras a nuestro sentir, porque parte de mi hacia la vida, enriqueciéndola con lo vivido y honrando el eterno presente que nos une en vertiginosa espiral de transformación y creación.

Desde la metodología de Educación Biocéntrica, hemos propuesto construir el saber sobre Consciencia Crística. Lo hemos hecho juntas, escuchando y expresando en palabras lo que sentimos sobre una palabra concreta, generadora, que nos proporcionar descubrir en nosotras mismas el verdadero significado, que no es mío ni tuyo, ni estático ni rotundo, es de la vida y permanece vivo en la medida que sigo viviendo, sintiendo, latiendo, pulsando. Se transforma conmigo y navega por las aguas de la evolución.

Han surgido palabras que definían «Conciencia» como la presencia de lo preexistente en frente de cada una de nosotras, y la responsabilidad de «saber» y ser coherente con lo sabido. El diálogo transcurría entre ejemplos, experiencias de vida, sensaciones, rescate de frases hechas que tomaban un nuevo sentido, hasta sintetizar lo compartido en un significado colectivo, lleno de sentido.

Con la palabra «Crística» han resonado luces de paz y misericordia, ausencia de tiempo, transparencia y vivencia de amor lejano conocido. ¿Hasta donde abarca el Cristo revivido? Somos divinos-, decían.

El diálogo se extendía sereno entre sonrisas, miradas y recuerdos. Las voces del compartir sonaban alegres, olvidadas de cansancio y el tiempo dejaba de tener prisa para sentarse a compartir y dejarse ser. Han quedado incógnitas, preguntas al viento listas para seguir jugando. ¿Cuan consciente soy de lo que siento? ¿Crístico incluye sombra o solo es presencia de luz? ¿Hay conciencia buena y consciencia mala?

Las respuestas son vivencias que a su vez generan otras preguntas y otras vivencias que siguen viviendo a través de relatos, diálogos, reflexiones y silencios. En Educación Biocéntrica hacemos síntesis y no conclusiones porque todo lo expresado sigue vivo en cada una de nosotras y en todas a la vez. Nada se concluye ni es definitivo.

No hay más maestra que la propia maestría de ser en el mundo y ésta es la propuesta biocéntrica. Cada una de nosotras es la vida que escojo vivir. En comunidad, compartiendo, crecemos como individuos y en colectivo y construimos el conocimiento a medida que dejamos que fluya de nosotras la vivencia de existir y compartir.

Después de las palabras, el silencio, la mirada del reposo en la presencia de la otra. Mirar por ser, para honrarnos, reconocer el ser divino que eres y que me reflejas. Puedo verte porque eres parte de mi misma. Danzando al son de la música, hemos compartido alegría de sentirnos vivas, aquí, ahora, siempre.

La rueda seguía aún sin música. La danza estaba presente entrelazada a las miradas y las manos cogidas. Hemos terminado con esta canción.

Aquí os la dejo. Que la disfrutéis!